Resenha

Más allá de la simple imagen: fotografía e investigación

Além de imagens simples: fotografia e pesquisa

Beyond the mer eimage: photography and research

Núria F. Rius
Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Profesora asociada en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona (España), España

Más allá de la simple imagen: fotografía e investigación

Estudos Ibero-Americanos, vol. 44, núm. 1, pp. 166-168, 2018

Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul

. Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual. 2014. México, DF. Instituto Mora. 311 p.pp.

Largamente restringida en su dimensión icónica, la fotografía, en tanto que estandarte de la cultura visual de la revolución industrial y tecnológica de la modernidad, es desde hace unos años objeto de aproximaciones historiográficas y teóricas que han venido a subvertir el modo de conocerla y abordarla. Nos referimos a los estudios de la materialidad de la fotografía que entienden ésta como un objeto cultural constituido por múltiples capas como la agencia del propio dispositivo, los agentes que intervienen en ella, las circunstancias de producción, las de su circulación o las lógicas de recepción, por citar sólo algunas. De fondo, hay un convencimiento científico y patrimonial nuevo: la fotografía, largamente restringida también en su vertiente artística o fotoperiodística, es, por el contrario, una de las prácticas culturales más ubicuas de la contemporaneidad y su multiplicidad y diversidad –en espacios, en discursos y formatos– la convierte en un objeto privilegiado de y para el estudio en las ciencias sociales. Por lo tanto, cuando hablamos de fotografía y conocimiento hablamos también de la fotografía generada por la administración, producida por aficionados, o por profesionales de menos reconocimiento cultural como los fotógrafos de calle.

El libro Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual, editado por prestigiosos investigadores del Laboratorio Audiovisual de Investigación Social (LAIS) del Instituto Mora de Ciudad de México, se enmarca en este posicionamiento para articular un programa de propuestas de estudio y trabajo con un patrimonio que debe ser, también, ubicuo en lo social, en lo cultural y en lo científico. No en vano, los autores del volumen, Lourdes Roca, Felipe Morales, Carlos Hernández y Andrew Green, cuentan a sus espaldas con una producción científica de impacto en el análisis de la fotografía latinoamericana. Desde hace más de una década, sus artículos no sólo han incidido en el estudio y reflexión de las posibilidades epistemológicas de los fondos fotográficos y audiovisuales y su articulación con la investigación en el ámbito de las ciencias sociales, sino que también han sido activos en la construcción de la propia historiografía fotográfica, en particular, de México.

Revisando la bibliografía generada por los autores de Tejedores de imágenes se advierte su esfuerzo de armar, de forma sintética, los fundamentos teóricos y la metodología de investigación que desde LAIS han ido construyendo en los últimos más de diez años. En cierto modo, el libro es una suerte de meta o cima alcanzada, que compila los conocimientos teóricos e instrumentales adquiridos en un largo proceso de trabajo no sólo en el ámbito de la teoría, sino especialmente en el campo práctico de casos. Así, el grupo LAIS presenta en Tejedores de imágenes un trabajo cruzado entre las imágenes como objeto de partida, los archivos y fondos como arquitecturas y la investigación como motor. Mención aparte merece el modo de tratar la investigación en el libro, de forma amplia e inclusiva. Es decir, entendiendo que investigar pasa por la comprensión inicial del propio objeto –las fotografías o el documento audiovisual– hasta la divulgación de los resultados obtenidos, después de la investigación en sí misma y la gestión de las imágenes. Esta lógica es la misma que pauta la estructura del libro, con un primer bloque dedicado a la revisión crítica de los conceptos patrimonio, archivo e investigación social; otro destinado a explicar una serie de propuestas metodológicas y técnicas para investigar con imágenes; y, el tercero y último bloque, con la gestión, el acceso y la divulgación como tema central final.

Una de las singularidades a destacar de este libro es el posicionamiento de los autores para con las posibilidades que otorgan a la fotografía y el audiovisual vernaculares como herramientas generadoras de conocimiento en el campo de las ciencias sociales. Su convencimiento, y la argumentación metodológica que estructura el libro, destaca en un ámbito de saber tradicionalmente basado en fuentes escritas y orales, siendo el material visual un mero recurso ilustrativo. Por el contrario, los autores de Tejedores de imágenes mancomunan con una perspectiva científica contemporánea, cada vez más generalizada, que consiste en desplazar de los márgenes al centro las fuentes visuales y, en particular, las de origen personal o doméstico. Porque entienden el carácter multi y transdisciplinar, amplio y complejo de las tecnologías visuales de la contemporaneidad, como son la fotografía o el audiovisual, y, por ende, defienden un trabajo con ellos más integrador y exponencial. Lo hacen con la experiencia construida, por un lado, con numerosos proyectos con fondos fotográficos y fílmicos como el Archivo Fotográfico de Ciudad Mendoza, la Fototeca Nacional de Ciudad de México o el Archivo Fotográfico Rodrigo Moya. Por el otro, con exposiciones y proyectos de investigación como De la tele a la boca… Una reflexión sobre desarrollo infantil y salud (2008) o Contra la colonización de la mirada (2012), entre muchos otros ejemplos que podríamos citar.

La segunda singularidad de Tejedores de imágenes es precisamente el carácter instrumental del libro. Por ejemplo, en el campo académico de la historia de la fotografía, rara vez suele abordarse el aspecto metodológico del proceso de la investigación: cómo se entiende la propia fotografía –¿como icona? ¿objeto? ¿práctica? ¿experiencia? ¿sincrónica y/o diacrónica? –, o qué procesos e instrumentos se han seguido para alcanzar los resultados de la investigación. En suma, qué posicionamientos metodológicos y recursos se esconden detrás de una historia de la fotografía –también vernacular– que, a pesar de lo dicho, no cesa de crecer y abrazar cada vez más estudiosos. A contracorriente, este es, sin lugar a dudas, un libro propositivo y que comparte, en código abierto, los métodos de investigación desarrollados en el LAIS desde 2002 tanto con la fotografía como el film. Lo hace de forma clara y guiando al lector en diferentes aspectos. Por ejemplo, en las posibles maneras de afrontar, material y estratégicamente, fondos visuales, el trabajo con fuentes orales, el uso de aparatos fotográficos y audiovisuales para la investigación, el diseño de fichas de catalogación, etc. Son profusas las explicaciones y numerosos los detalles e imágenes a modo de ilustración de, por ejemplo, aspectos instrumentales como el buen manejo de un equipo fotográfico y sus requerimientos tecnológicos; o la preparación de una entrevista con un testimonio. Porque, como defienden los autores del libro, sin técnica no hay información.

En el marco global de la bibliografía existente, ¿en qué punto se encuentra Tejedores de imágenes? A grandes rasgos, la literatura alrededor de la fotografía y el film y su gestión ha tendido a bifurcarse en dos direcciones. Una es aquella formada desde el propio campo de la historia y teoría de la fotografía o el film y que ha tenido en las metodologías de conservación y preservación su centro de gravedad. La otra es aquella procedente de la propia disciplina de la antropología y la investigación etnográfica que, cabe reconocer, ha sido la primera en agenciarse de las fuentes visuales como instrumentos de observación y análisis. Tejedores de imágenes se sitúa en una suerte de intersticio entre ambas líneas. O, quizás mejor, abre una tercera vía, más compleja. Puesto que articula el saber construido desde el propio campo de las tecnologías visuales, pero no para consumirse en sus límites sino para expandirse gracias al entrecruce con las propias prácticas de investigación de las ciencias sociales. Dicho en otras palabras: Tejedores de imágenes contamina las ciencias sociales de los conocimientos generados desde la disciplina de la historia, teoría y conocimientos técnicos de la fotografía y el audiovisual a la vez que alimenta estos dos últimos campos desde una suerte de “ciencia-socialización” de sus posibilidades epistemológicas. Esta madurez transdisciplinar, y su puesta en escena metodológica, es la que quizás explique mejor la aportación de Tejedores de imágenes.

Paradojalmente, quizás uno de los aspectos que los autores podrían haber potenciado en el libro es la referencia y diálogo con algunos de los trabajos teóricos que han ido apareciendo en los últimos años en el campo de los estudios culturales y, en particular, de la cultura visual. Si bien el libro, por ejemplo, no escapa al clásico debate sobre la dimensión indicial de la fotografía ni el supuesto realismo fotográfico, recurriendo a pensadores como Philippe Dubois, no se incluyen líneas de reflexión procedentes, por ejemplo, del entrecruce entre antropología y fotografía. Me refiero a la obra de autores como Elizabeth Edwards o Christopher Pinney, entre otros, y que han realizado aportaciones relevantes a la valorización de la cultura visual vernácula y al estudio de la subjetividad y experiencia fotográfica de las personas, los lugares y el tiempo. Dicho esto, las intuiciones y la larga experiencia investigadora de los autores del libro compensan de forma satisfactoria la ausencia de dichas discusiones científicas actuales.

En conclusión, Tejedores de imágenes es, bajo mi punto de vista, una necesidad bibliográfica que podrá ser operativa tanto a investigadores particulares como a organismos e instituciones de estudio, culturales o de preservación. Por un lado, las pautas y propuestas de recursos que ofrece el libro demuestran que la argumentación subterfugia habitual para no afrontar un patrimonio tan cuantitativo y cualitativo como el tecnológico-visual es más ahora una urgencia cultural y científica, que no técnica o instrumental. Por el otro, el aparato teórico que sustenta su metodología pone en evidencia la también urgencia de valorar las posibilidades epistemológicas y científicas de la fotografía y el film, que trascienda definitivamente su cliché como meros elementos de ilustración.

HTML generado a partir de XML-JATS4R por