Investigación
Aportes del aprendizaje experiencial a la formación de estudiantes de enfermería en psiquiatría: Estudio cualitativo
Contributions of Experiential Learning in Training Psychiatric Nursing Students: A Qualitative Study
Aportes del aprendizaje experiencial a la formación de estudiantes de enfermería en psiquiatría: Estudio cualitativo
Revista mexicana de investigación educativa, vol. 24, núm. 82, 2019
Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C.
Recepción: 17 Enero 2019
Recibido del documento revisado: 06 Agosto 2019
Aprobación: 07 Agosto 2019
Resumen: El objetivo de la investigación que se presenta fue conocer los aportes de la teoría del aprendizaje experiencial a la formación de estudiantes de enfermería en un curso de psiquiatría de pregrado de una universidad privada chilena. Fue un trabajo de tipo cualitativo, con diseño de estudio de caso colectivo. Se realizó un muestreo por conveniencia y el análisis de contenido de un instrumento que contestaron 77 estudiantes. Los resultados, de acuerdo con los cuatro ejes de la teoría del aprendizaje experimental, mostraron: en la experiencia concreta, la facilitación del contacto con pacientes y ser más competente; en la observación reflexiva, disminución del estigma, encontrar sentido de aprendizaje y profundización del autoconocimiento; en la conceptualización abstracta, la comprensión de contenidos; y en la experimentación activa, las metodologías innovadoras para el aprendizaje y la innovación en soluciones para pacientes.
Palabras clave: modelos de aprendizaje, enseñanza universitaria, formación profesional, enfermedades mentales.
Abstract: The research objective was to determine the contribution of the experiential learning theory to the training of psychiatric nursing students in an undergraduate course at a private Chilean university. The study was of a qualitative type, designed as a collective case study. A convenience sample was used, along with the analysis of content of a questionnaire answered by 77 students. The results, according to the four areas of the experiential learning theory showed: in the area of concrete experience, ease of contact with patients and greater competence; in reflective observation, a decrease in stigma, a discovery of the meaning of learning, and increased self-knowledge; in abstract conceptualization, comprehension of content; and in active experimentation, innovative methodologies for learning and innovation in solutions for patients.
Keywords: teaching models, university teaching, professional teaching, mental illness.
Introducción
El aprendizaje experiencial (AE) es una metodología originalmente descrita en el año 1938 (Dewey, 1960) y ampliamente desarrollada en el entorno educativo estadunidense de principios del siglo XX. Este modelo:
Según un análisis más contemporáneo, la metodología de AE incluso puede llegar a constituirse como un modelo de aprendizaje de adultos, con un grupo de personas que organiza su aprendizaje a partir de “tareas de resolución de problemas”, haciéndolo un proceso más motivador y provechoso ya que se interpela al adulto de acuerdo con una relevancia inmediata (un problema o condición real), para un trabajo o la vida personal (Pérez, 2018). Uno de los elementos característicos del AE es el involucramiento del individuo en una interacción directa con el fenómeno que se está estudiando, y no solo una descripción intelectual o contemplación distante, logrando de esta forma que el estudiante sea partícipe de un proceso de reflexión personal que otorgue significado a la experiencia vivida (Schön, 1992). Se supera entonces la separación entre la teoría y la práctica y se plantea la posibilidad de “aprender haciendo” (Romero, 2010).
A través del modelo referido, el aprendizaje conduce al estudiante a construir conocimiento mediante un proceso de “dar sentido” a las experiencias que, si bien inicialmente fue criticado, posee la ventaja de ser relativamente sencillo, ya que permite visualizar en un mismo esquema el proceso de aprendizaje (con las etapas por las que pasa el estudiante cuando aprende), junto a los modos en los que se adquiere nueva información y se transforma en algo significativo. Incorpora también los estilos individuales de aprendizaje, entendidos como los diferentes modos en los que se tiende a abordar el aprendizaje (Gómez, 2007).
A partir del trabajo de Dewey (de la escuela constructivista) y de los avances de Schön (desde la corriente de la andragogía), David Kolb (1984) elaboró la teoría del AE, cuyo propósito fue describir el papel que desempeña la experiencia en el proceso de aprendizaje. Desarrollos posteriores de la teoría se centraron en describir los procesos cognitivos asociados al abordaje y procesamiento de las experiencias, además de identificar y describir las diferentes formas en que se realizan estos procesos y los estilos individuales de aprendizaje (Gómez, 2007). La teoría de AE plantea un modelo compuesto de cuatro ejes, descritos como experiencia concreta (EC), observación reflexiva (OR), conceptualización abstracta (CA) y experimentación activa (EA) (Kolb, 2015):
En cuanto al papel de quién educa a otros, y el acercamiento que autores como Schön realizan en torno a la andragogía, es en la práctica reflexiva que los estudiantes aprenden haciendo, al mismo tiempo que sus instructores o docentes se presentan ante ellos más como tutores que como profesores. Queda en evidencia a través de esta idea lo que el autor planteara como una convergencia de significados mediados por un diálogo peculiar entre estudiante y tutor, cercano y de interacción significativa (Schön, 1992).
Desde el papel del educador, surge de manera complementaria al modelo de AE el sistema denominado 4MAT, por medio del cual se puede realizar un diseño pedagógico que incluye actividades para cada etapa del modelo de Kolb y adiciona cuatro segmentos descritos como experimentar, conceptualizar, aplicar y crear (McCarthy, 1981). Tanto las etapas como las actividades y segmentos pueden observarse con mayor claridad en la Figura 1, en un esquema que pretende integrar ambos aportes, al mismo tiempo de clarificar los aportes que realiza.

Para facilitar la comprensión del modelo de aprendizaje experiencial en el ámbito de la enfermería en psiquiatría, se describe a continuación un ejemplo de actividades según las cuatro etapas del modelo (Kolb, 2015), en el contexto de la contención emocional de una persona afectada de angustia, el estudiante:
Formación de estudiantes de enfermería en psiquiatría
Según el modelo de aprendizaje experiencial y sus componentes, el aprendizaje es un proceso por medio del cual se construye conocimiento reflexivo, dando sentido a las experiencias vividas, lo que en el ámbito de la salud mental y psiquiatría es fundamental tanto para el estudiante de pregrado de enfermería en proceso de formación, como para las personas susceptibles de ser atendidas en contextos clínicos de alta segregación y fenómenos como la exclusión (Minoletti y Zaccaría, 2005). La enseñanza de la enfermería en psiquiatría se desarrolla habitualmente en aula y en contextos clínicos ofrecidos por los servicios de salud, donde los estudiantes de distintas disciplinas interactúan, y en los que prevalece en forma implícita una cultura profesional. Los estudiantes experimentan de manera intencional y planeada en entornos en los que observan distintas actitudes y valores con los que se identifican (Piña-Jiménez y Amador-Aguilar, 2015).
Diversas investigaciones muestran la utilidad y calidad de aprendizaje obtenido al aplicar este modelo. Según un estudio con 102 estudiantes de enfermería de primero a tercer año, prefieren un estilo de aprendizaje reflexivo y activo por sobre el estilo teórico o pragmático, lo que concuerda con el aprendizaje a través de la experiencia y no solo el teórico (Fernández y Ballesteros, 2003), que exige la enseñanza de disciplinas como la psiquiatría.
Un estudio cualitativo de corte fenomenológico hermenéutico -en torno al pensamiento reflexivo del estudiante de enfermería en su internado clínico- concluyó que existe una convergencia de significados entre estudiante y enfermera tutora respecto del concepto del “cuidar competente en enfermería”, concepto que emergió como el eje cualitativo que atravesó todos los datos. El pensamiento reflexivo descrito en los estudiantes que participaron del estudio se manifestó en la descripción de categorías como “capacidad perceptiva y consciencia situada de las necesidades del otro”, “curiosidad epistemológica”, “atención operativa”, “anticipación o conversación reflexiva en la acción” y, en última instancia la “imitación reflexiva”. Se concluyó en este estudio que la complejidad de la práctica clínica favorece el desarrollo y la integración de procesos reflexivos en el estudiante de enfermería quien, a través de la imitación reflexiva, permite una progresión desde la imitación del enfermero guía o tutor, a la imitación de sí mismo (Rivera Álvarez y Medina Moya, 2017).
En otro estudio que pretendió medir la utilidad diferencial de dos métodos de aprendizaje experiencial en el entrenamiento de habilidades psicoterapéuticas, se aplicó un cuestionario con una escala tipo Likert de 10 puntos (1 indica la peor puntuación y 10 la mejor puntuación), a 149 participantes de un curso de maestría habilitante para ejercer la práctica como psicólogo clínico en Barcelona. Los resultados muestran importantes aplicaciones en la formación de habilidades terapéuticas, aportando evidencia sobre la utilidad percibida que los alumnos otorgan a la metodología de aprendizaje experiencial para la formación y desarrollo de las habilidades terapéuticas y técnicas de intervención en el ámbito de la psicología general sanitaria. En general, en relación con el crecimiento personal y autoconocimiento, las actividades de consejería entre pares (peer counseling) fueron valoradas como más útiles en comparación con las de role-playing, siendo más elevado el tamaño del efecto del primero (d= 0.89). Respecto de la utilidad percibida en la formación como psicólogo clínico, los dos tipos de estrategias fueron evaluadas como muy útiles (Fusté et al., 2016).
En estos escenarios, y a partir de la reforma psiquiátrica (Alonso, 2014) y la promulgación del Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría (Ministerio de Salud, 2017), Chile se enfrentó al desafío de la inclusión de personas con enfermedad mental, población continuamente expuesta a la estigmatización, discriminación y violación de sus derechos humanos (Organización Mundial de la Salud, 2013). Asumir una conducta activa e intencionada frente a fenómenos como estos son un deber del Estado y sus instituciones (Minoletti y Zaccaría, 2005), dentro de la cuales las universidades y organismos educacionales son los responsables de revertir la exclusión o segregación en la formación de sus estudiantes. Surge entonces la necesidad de adecuar las metodologías de aprendizaje en pos de la formación de profesionales respetuosos de la diversidad (Universidad del Desarrollo, 2017a), y capaces de generar cuidados de enfermería especializados (Universidad del Desarrollo, 2016a) y de aceptar y crear espacios de integración para personas con enfermedades mentales.
Para dar respuesta a este imperativo, en el contexto de la formación de estudiantes de pregrado de enfermería, específicamente en el curso enfermería en psiquiatría, del tercer año de la carrera y que se dicta los segundos semestres de cada año, se diseñó el proceso de aprendizaje considerando la incorporación de las cuatro etapas del modelo de Kolb, es decir, experiencias concretas, observaciones reflexivas, conceptualizaciones abstractas y experimentaciones activas (Kolb, 2015).
Según estas directrices, se diseñó un curso en modalidad teórico-práctica, con un bloque teórico de ocho semanas, con dedicación de 18 horas cronológicas semanales, que incluyó temáticas como el contexto de salud mental y psiquiatría en Chile, influencia del modelo de determinantes sociales, modelos de atención de enfermería en salud mental y psiquiatría (Hildegard Peplau y Joyce Travelbee), principales cuadros psiquiátricos que afectan a la población chilena (trastornos depresivo mayor, afectivo bipolar, de ansiedad, por consumo de sustancias, de la personalidad, obsesivo-compulsivo, de la conducta alimentaria, entre otros), psicofarmacología para enfermería, terapia electroconvulsiva, síndrome neuroléptico maligno, intoxicación por litio y urgencias psiquiátricas.
Dentro del bloque teórico se materializaron actividades como el uso de paciente simulado o estandarizado (un actor profesional especialmente entrenado), análisis de videos de casos clínicos, reflexiones grupales en torno a preguntas guía y fotolenguaje. Dentro del bloque de práctica clínica en centros hospitalarios, el que se extendió por ocho semanas, cada dupla de estudiantes diseñó el proceso de cuidado a un usuario de acuerdo con los modelos revisados en el bloque teórico, avanzando hasta la evaluación de los cuidados planificados. Se implementaron sesiones de reflexión al término de cada jornada, al mismo tiempo que la confección de un video de psicofármacos que cada grupo de estudiantes puso a disposición de todos los integrantes del curso.
Escenario local
Es importante dimensionar que en Chile la prevalencia en la vida de los trastornos mentales es de 36%, siendo los más frecuentes la agorafobia (11.1%), depresión mayor (9.0%), distimia (8.0%) y dependencia del alcohol (6.4%). Según el último estudio de carga de enfermedad y carga atribuible realizado en nuestro país, 23.2% de los años de vida perdidos por discapacidad o muerte están determinados por las condiciones neuro-psiquiátricas (Ministerio de Salud, 2017). Producto de la estigmatización y discriminación posterior, es que las personas con trastornos mentales sufren frecuentes violaciones de los derechos humanos, y a muchas se les niegan derechos económicos, sociales y culturales y se les imponen restricciones al trabajo y a la educación, así como a los derechos reproductivos y a gozar del grado más alto posible de salud (Organización Mundial de la Salud, 2013).
La universidad plantea dentro de sus valores institucionales la no discriminación y valoración de la diversidad como una forma de promover el respeto mutuo entre sus integrantes, los que se plasman en los objetivos estratégicos del plan 2025 para la formación de pregrado, con el perfeccionamiento de la vinculación con el medio y la extensión del EA para la potenciación de la formación (Universidad del Desarrollo, 2017b). De acuerdo con el proyecto educativo, la universidad se centra no solo en la formación disciplinar, sino también en la de valores y actitudes que serán parte de los atributos fundamentales que se forjarán en el egresado como un sello distintivo (Universidad del Desarrollo, 2015). El desarrollo de competencias genéricas como la ética y responsabilidad pública, deben asegurar en el estudiante la reflexión acerca de problemas del contexto social y la toma de decisiones tendientes al bien común (Universidad del Desarrollo, 2016), todas ellas altamente sintonizadas con el modelo de aprendizaje experiencial.
Así, la pregunta para la investigación es ¿Cuáles son los aportes al aprendizaje de estudiantes de la carrera de enfermería a partir del uso de la metodología aprendizaje experiencial implementada durante un curso de psiquiatría? El propósito de la investigación es ampliar y replicar los alcances y resultados en futuros cursos de la disciplina y otras ciencias de la salud, y de esa forma asegurar el aprendizaje de los estudiantes.
Método
El presente es un estudio cualitativo, con diseño estudio de caso (Creswell, 2007), del tipo collective-case, descrito como aquel en el que se desea obtener un entendimiento profundo de casos similares a partir de diferentes perspectivas (Urra, Núñez, Retamal y Jure, 2014). Este tipo de estudios se basa en un razonamiento descrito como inductivo (Peräkylä, 2009), cuyo propósito es representar una realidad de tipo factual (Sandoval, 2001). Se realizó muestreo por conveniencia y selección de participantes considerando criterios de pertinencia, adecuación, conveniencia, oportunidad y disponibilidad (Quintana y Montgomery, 2006).
A todos los participantes del estudio se les solicitó la firma de consentimiento informado luego de la obtención de los permisos correspondientes emanados del Comité de Ética de la Facultad de Medicina de la universidad y del Comité Curricular de la carrera. También desde el punto de vista ético se cuidó el cumplimiento de los Principios Éticos de Emanuel (Rodríguez, 2004). Se revisó el cumplimiento de los criterios de inclusión descritos como pertenecer a la carrera de enfermería de la UDD y estar cursando en tercer año el curso Enfermería en Psiquiatría.
Como criterio de exclusión solo se consideró ser menor de 18 años. Los participantes seleccionados fueron 77 estudiantes (de un total de 80), grupo compuesto de 5 hombres y 72 mujeres, con edades entre los 19 y 24 años. Todos ellos contestaron un instrumento escrito, especialmente diseñado, con una única pegunta abierta relativa a los aportes de la metodología aprendizaje experiencial; se respondía de manera voluntaria y en ningún caso se vinculaba con calificaciones o aprobación/reprobación del curso.
Las respuestas fueron recibidas al término del curso, en un periodo comprendido entre la última semana de noviembre y primera semana de diciembre de 2017. Se realizó análisis de contenido de todas las respuestas, el que permite identificar y analizar la presencia de términos o conceptos a partir de los datos recolectados (Creswell, 2007). Este análisis facilitó la creación de códigos y categorías que emergieron de los participantes, que son el foco de análisis de este estudio (López-Aranguren, 2016).
Resultados y discusión
En términos generales, se presentan a continuación los resultados según el aporte percibido en cada uno de los componentes del Modelo de AE y un análisis según la literatura revisada.
En el eje/ámbito de la experiencia concreta, las respuestas obtenidas de los estudiantes se agrupan en dos categorías:
En el eje/ámbito de la observación reflexiva, las respuestas obtenidas de los estudiantes se agrupan en tres categorías descritas como:
En el eje/ámbito de la conceptualización abstracta, las respuestas obtenidas de los estudiantes se agrupan en una única categoría descrita como:
En el eje/ámbito de la experimentación activa, las respuestas obtenidas de los estudiantes se agrupan en dos categorías descritas como:
Conclusiones
Luego de revisar los resultados y de analizar los aportes del aprendizaje experiencial a la formación de estudiantes de enfermería en psiquiatría, es posible concluir que la metodología contribuye a la formación en las cuatro áreas del modelo, es decir, en la experiencia concreta, observación reflexiva, conceptualización abstracta y experimentación activa. El AE se adapta a las circunstancias sociales y escenarios reales que experimentan los estudiantes de enfermería en salud mental y psiquiatría, superando la brecha existente entre la teoría y la práctica, que es una de las limitaciones del paradigma educacional tradicional, por lo que se les torga la oportunidad de experimentar conociendo y afianzando sus capacidades personales y profesionales en un ambiente seguro y controlado.
El AE permite a los estudiantes la colaboración mutua con compañeros y personal de salud, la interactividad con distintos escenarios de atención (ambulatorio y hospitalario), y el contacto reflexivo con entornos que muchas veces pudiesen parecen atemorizantes (hospitales psiquiátricos), de una manera amistosa y desde la perspectiva del respeto de los derechos de personas con problemas de salud mental y psiquiatría, ya que promueve el aprendizaje mutuo (estudiante-estudiante y estudiante-persona con enfermedad psiquiátrica), el respeto y la humanización. Estos últimos aportes son trascendentales si se considera el escenario de salud local, ya que en Chile solo a partir del año 2012 entra en vigencia la Ley de Derechos y Deberes de Pacientes que los resguarda y que, en especial con los pacientes psiquiátricos, cobra relevancia por las constantes violaciones a sus derechos humanos relacionadas con la falta de acceso, la discriminación, el maltrato, entre otros.
La metodología ubica al estudiante en entornos reales, en contacto con profesionales que exigen de ellos un comportamiento (ser-hacer) acorde con la situación que les toca, y una interacción directa con el fenómeno que se está estudiando, y no solo una descripción intelectual o contemplación distante, se facilita un acercamiento y reflexión personal con esta realidad muchas veces difícil de abordar, que es muy cercana al sufrimiento humano y que la mayor parte de las veces es difícil y dura. Se promueve que cada estudiante sea partícipe activo de su propio proceso de reflexión, lo que se materializa en la posibilidad de desarrollar competencias como la solidaridad, la inclusión, la responsabilidad social, y la ética, entre otras, todas ellas competencias deseables en el desarrollo profesional declarado por los centros formadores y la universidad.
Se abordan a través de la metodología de AE aspectos cognitivos relevantes y que surgen como problemas a resolver en el contexto de la integración con la práctica, desde la perspectiva de estudiantes adultos que se motivan por saber más, a raíz de las interrogantes que surgen en el contacto con las personas enfermas. De la misma manera se atienden también los aspectos afectivos y emocionales en un espacio controlado en el que hablar del malestar está permitido.
Las emociones que generan las personas hospitalizadas junto a la posibilidad de dimensionar el sufrimiento humano en contextos reales además de conocer situaciones de vida marcadas por la carencia, hace que experimenten diversas emociones, la mayor parte de ellas displacenteras y negativas. La metodología permite acogerlas y trabajarlas de manera reflexiva así se logra sentir, comprender y aplicar lo aprendido en beneficio de las personas hospitalizadas. El estudiante de enfermería llega entonces a ser competente cuando utiliza sus conocimientos, habilidades y actitudes para emitir juicios clínicos y solucionar problemas, integrando las bases teóricas de la enfermería con su aplicación a la práctica.
Las limitaciones de este estudio se relacionan con lo restringido del número de participantes y con la pertenencia al ámbito privado de la educación chilena. En futuras investigaciones sería deseable ampliar la muestra a un sector representativo de la educación en enfermería en Chile, incluyendo universidades públicas, además de ampliar los aportes con un estudio de cuantitativo.
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