ANÁLISIS INTEGRAL DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR AGROPECUARIO DEL ESTADO DE JALISCO. PERIODO 1982 - 2018
ANÁLISIS INTEGRAL DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR AGROPECUARIO DEL ESTADO DE JALISCO. PERIODO 1982 - 2018
Revista Mexicana de Agronegocios, vol. 46, pp. 474-485, 2020
Sociedad Mexicana de Administración Agropecuaria A.C.
Recepción: 12 Febrero 2020
Aprobación: 20 Mayo 2020
Resumen: Con el propósito de determinar la percepción que, sobre el sector agropecuario del Estado de Jalisco, tienen los integrantes de la cadena productiva de ésta: productores, empresarios y académicos, al analizar el periodo 1982 a 2018, se realizó este estudio. En éste se seleccionaron a 30 productores, 10 empresarios y 5 académicos, en cada una de las Regiones Ciénega y Norte del Estado de Jalisco consideradas. Los tres grupos fueron encuestados en sus propios lugares de trabajo, acerca de su percepción personal sobre la globalización y su impacto sobre la situación agropecuaria jalisciense actual, transcurridos 36 años ya desde su implementación (1982) hasta su teórico final (2018). Los datos recopilados en ambas regiones fueron analizados mediante pruebas Chi cuadrada (x2), al 95% de confianza, utilizando además Estadística Descriptiva por región y grupo de análisis considerado. Los resultados no indican diferencias estadísticas significativas por región, pero sí por grupos analizados, de acuerdo con su percepción sobre el impacto de la globalización. Los productores consideran mayoritariamente que la Globalización no sirvió para mejorar el entorno económico de las regiones y, por el contrario, provocó más pobreza y desigualdad; en tanto que para los empresarios la globalización mejoró la productividad y la calidad de vida en general. Por su parte, entre los académicos hubo discrepancias por igual en cuanto al impacto positivo y/o negativo de ésta. Es indudable que la Globalización es un fenómeno complejo que tiene resultados contrastantes, y que su éxito o fracaso depende de la manera como se maneje por las autoridades, sobresaliendo sin embargo en este estudio, por el incremento de pobreza y la desigualdad económica generada.
Palabras clave: Análisis Integral, Situación Actual Sector Agropecuario del Estado de Jalisco, Periodo 1982 –2018.
Abstract: In order to determine the perception of the Jalisco State of agricultural sector have producers, entrepreneurs and academics, when analyzing the period 1982 to 2018, this study was carried out. It selected 30 producers, 10 entrepreuners and 5 academics in each of the Cienega and Northern Regions of the State of Jalisco considered. All three groups were surveyed their own workplaces, about their personal perception of globalization and its impact on the current of Jalisco State agricultural situation, after 36 years from its implementation (1982) to its final theorist (2018). The data collected in both regions were analyzed using square Chi (x2) tests, at 95% confidence, also using Descriptive Statistics by region and analysis group considered. The results do not indicate significant statistical differences by region, but yes by groups analyzed, according to their perception of the impact of globalization. Producers consider that globalization did not improve the economic environment of the regions and, on the contrary, it caused more poverty and inequality; while for entrepreuners, globalization improved productivity and quality of life in general. For their part, were discrepancies equally among academics as to the positive and/or negative impact of this globalization. There is no doubt that Globalization is a complex phenomenon that has contrasting results, and that its success or failure depends on the way it is handled by the authorities, however, highlighting in this study, by the increase in poverty and economic unequally generated.
Keywords: Integral Analysis, Current Situation of Jalisco Agricultural Sector, Period 1982–2018.
INTRODUCCIÓN
El año de 1982 marcó el inicio de la administración presidencial del Lic. Miguel de la Madrid Hurtado (MMH), siendo importante para la historia del país, porque además se dio el arranque en México de la Globalización y con ella de la Apertura comercial y las prácticas globalizadoras o neoliberales, que tuvieron como principal característica la aparición del mercado como el “desregulador” de las transacciones comerciales y el principal responsable de la determinación de los precios de los diversos productos negociables a nivel internacional.
En este año 1982, se inició asimismo el proceso de desaparición del Estado mexicano y con él, de las instituciones que dependían de éste, abriendo la puerta para la entrada de la inversión extranjera y de diversos productos no nacionales que gradualmente fueron desplazando a los productores nacionales y a los productos de éstos.
Así, el mercado se vio invadido por diversos productos extranjeros, que no necesariamente representaban una mayor calidad que el producto nacional, pero que, sin embargo, por sus menores precios y accesibilidad al mercado y consumidores nacionales, contaron con una mayor aceptación entre éstos.
En este contexto, el campo no fue la excepción, ya que los diversos insumos agropecuarios utilizados en los diversos procesos productivos agrícolas y pecuarios de origen nacional, fueron siendo desplazados gradualmente por los insumos extranjeros, bajo el argumento de que provocaban una mayor producción que los nacionales y además, contaban con facilidades crediticias para su adquisición y utilización, por lo que los productores del campo empezaron a recurrir a estos productos (químicos en su gran mayoría), sin tomar en cuenta las consecuencias sobre el ambiente que se provocaban.
De esta forma, y con el paso de los años, se fue estableciendo una situación muy compleja y polarizante entre los diversos integrantes de la cadena productiva agropecuaria; para unos, la utilización de insumos extranjeros representó incrementos evidentes en los volúmenes producidos tanto agrícolas como pecuarios, lo que representó mayores ingresos a los productores, pero que desgraciadamente alteraban las condiciones ambientales de las comunidades, y no necesariamente se veían reflejados en una mayor calidad de vida para los productores y sus familias. Bajo esta visión, se consideraba a la inversión extranjera como benéfica para la economía nacional, ya que se incrementó la productividad de varios productos, aunque el uso de la biotecnología y la tecnología, representaron muchas de las veces, serios retrocesos en la conservación y preservación de los recursos naturales de comunidades, regiones, municipios, estados y país.
Por otro lado, surgieron los “nacionalistas”, que defendían el apoyo y la inversión al sector agropecuario nacional, pregonando que los productores de menores ingresos deberían ser apoyados de manera integral con recursos suficientes para implementar estrategias y políticas públicas eficientes que incidieran en la productividad y la mejora de la calidad de vida de los productores de menores ingresos, estableciendo esquemas para preservar los recursos naturales, que como se señaló están siendo dilapidados por las políticas de apoyo a la inversión no nacional.
De esta forma, se han establecido en el país dos visiones: una a favor de la inversión extranjera que defiende los argumentos de incremento de productividad, y que pone por delante la biotecnología y el poder del dinero, con el agravante de dejar completamente de lado la preservación de los recursos naturales nacionales, que gradual y lentamente se han ido agotando. Por el otro lado, los nacionalistas que consideran que la inversión extranjera (regida bajo los conceptos de la globalización, la apertura comercial, el mercado, el poder del dinero, etc.), ha provocado más problemas que beneficios a este país, manifestándose esto en el incremento de la pobreza y sobre todo en una mayor desigualdad económica, contribuyendo a degradar lenta y consistentemente los recursos naturales del país.
Ante estas posturas diametralmente opuestas, se han posicionado tanto productores como empresarios y académicos, estableciendo un contexto, donde unos se posicionan a favor y otros en contra de la globalización y las consecuencias que ha provocado no sólo en la economía de este país, sino asimismo en la sociedad y el medio ambiente.
Por esta razón, se pensó en la realización de este estudio con el propósito de determinar la percepción qué sobre el sector agropecuario jalisciense, tienen los integrantes de la cadena productiva de ésta: productores, empresarios y académicos, al analizar el periodo transcurrido del año 1982 al año 2018, que representan teóricamente, el inicio y el fin de las practicas globalizadoras en México.
Asimismo, el estudio se planteó la siguiente hipótesis de estudio: Los productores, empresarios y académicos del ramo agropecuario del Estado de Jalisco presentan percepciones distintas y/o contrastantes acerca del impacto de la Globalización durante el periodo 1982 – 2018, lo que dificulta el establecimiento de políticas públicas que orienten el sector agropecuario hacia un mismo camino de productividad y calidad de vida.
Además, y a la par de la hipótesis planteada se diseñaron las siguientes preguntas de investigación:
a) ¿Cuál es la verdadera percepción que presentan los productores, empresarios y académicos del sector agropecuario en las regiones Ciénega y Norte de Jalisco, sobre el impacto de la globalización y la apertura comercial implementada durante el periodo de tiempo transcurrido del año 1982 al año 2018?
b) ¿Ha representado la globalización beneficios económicos evidentes para el incremento de la productividad y la calidad de vida de los diversos tipos de productores y empresarios agropecuarios?
c) ¿Se ha verdaderamente influido negativamente en la conservación y preservación de los recursos naturales del Estado de Jalisco, por las prácticas globalizadoras implementadas?
REVISIÓN DE LITERATURA
Es indudable el hecho de que no se puede asegurar bajo ninguna condición o circunstancia que la Globalización y sus prácticas globalizadoras (apertura comercial), han afectado de la misma manera a los productores y empresas de todas las comunidades, municipios, regiones y estados del país. Nunca ha sido más evidente que existen muchos “Méxicos” en todo nuestro territorio nacional, y que las situaciones particulares, las problemáticas padecidas y las experiencias vividas en el día a día, conforman una realidad única para cada comunidad del territorio nacional.
De esta forma, no se podría asegurar en ninguna circunstancia, que las problemáticas presentes para cada tipo de productor y/o empresa son similares, ya que cada uno vive su realidad bajo sus propias condiciones. Nunca, lo establecido por Stiglitz (2006), toma tanta certeza al aseverar que la Globalización es un fenómeno muy complejo, que no se puede asegurar si es bueno o malo, ya que sus resultados dependerán de la forma en que se aplique y se “administre” por las autoridades de cada comunidad.
Así, la evolución del campo mexicano y jalisciense, al paso de los años no ha sido nada sencillo, encontrando serias dificultades en el camino; de tal forma que, mediante el análisis de variables productivas diversas, puede establecerse el verdadero comportamiento del sector. Una de las principales variables revisadas lo representa la riqueza generada (conocida como Producto Interno Bruto, “PIB”), en cada sexenio presidencial. De esta forma, el Cuadro 1 (INEGI, 2018), establece el comportamiento del Producto Interno Bruto en el periodo 1934 a 1982 (pre-globalización) y de 1982 al 2018 (post-globalización), lo que significa, antes y después de la implementación de la Globalización en el país.
Al analizar más a detalle en el Cuadro 1, se observan ciertas particularidades que vale la pena considerar las siguientes reflexiones:
a) Antes del año 1982 (periodo identificado como pre-globalizador), el crecimiento promedio anual del PIB (que en términos generales significaría la riqueza generada por un país), fue del 6.13%, contra sólo el 2.35% después de este año y hasta el 2018 (periodo post-globalizador), que representa el fin de estas prácticas. Basados en estos promedios, implicaría que el periodo pre-globalizador presentó un 61.66% de mayor crecimiento, comparado con el periodo postglobalizador.
b) Por otra parte, el periodo pre-globalizador que comprende los años de 1958 a 1970, y que contempló los sexenios de Adolfo López Mateos (6.73%) y Gustavo Días Ordaz (6.75%), representaron el periodo de mayor crecimiento de México en este periodo (y de la historia del país, ya que nunca se ha vuelto a crecer de la misma forma); lo que representa el inicio de las prácticas neoliberales en nuestro país.
c) En contraparte, el periodo de menor crecimiento antes de las prácticas globalizadoras de 1982 se dio en el periodo de Lázaro Cárdenas del Río (4.52%) que gobernó al país en los años 1934 – 1940.
d) Lo interesante de estas tasas de crecimiento pre-globalizadoras, es que los citados periodos representan mayores crecimientos que las mayores tasas de crecimiento del periodo post-globalizador, lo que desarma por completo el argumento de los tecnócratas promulgadores de la Globalización, que daban por un hecho que la era post-globalizadora provocaría mayores crecimientos económicos al país.
e) Después de la implementación de la Globalización (año de 1982), el periodo de Carlos Salinas de Gortari (3.91%), presentó la mayor tasa de crecimiento anual (quedando por abajo del 4.52% de Lázaro Cárdenas), no alcanzando el crecimiento logrado antes de 1982.
| Año Inicio | Año Final | Nombre del Presidente | PorcentajeCrecimiento |
| 1934 | 1940 | Lázaro Cárdenas del Río | 4.52 |
| 1940 | 1946 | Manuel Ávila Camacho | 6.15 |
| 1946 | 1952 | Miguel Alemán Valdés | 5.78 |
| 1952 | 1958 | Adolfo Ruíz Cortines | 6.42 |
| 1958 | 1964 | Adolfo López Mateos | 6.73 |
| 1964 | 1970 | Gustavo Díaz Ordaz | 6.75 |
| 1970 | 1976 | Luis Echeverría Álvarez | 6.16 |
| 1976 | 1982 | José López Portillo | 6.51 |
| 1934 | 1982 | PROMEDIO PERIODO (48 años) PRE-GLO | 6.13 |
| 1982 | 1988 | Miguel de la Madrid Hurtado | 0.18 |
| 1988 | 1994 | Carlos Salinas de Gortari | 3.91 |
| 1994 | 2000 | Ernesto Zedillo Ponce de León | 3.39 |
| 1982 | 2000 | PROMEDIO PERIODO (18 años) | 2.49 |
| 2000 | 2006 | Vicente Fox Quezada | 2.32 |
| 2006 | 2012 | Felipe Calderón Hinojosa | 1.80 |
| 2000 | 2012 | PROMEDIO PERIODO (12 años) | 2.06 |
| 2012 | 2018 | Enrique Peña Nieto | 2.50 |
| 1982 | 2018 | PROMEDIO PERIODO (36 años) POST-GLO | 2.35 |
f) Por su parte, los periodos de Miguel de la Madrid Hurtado (1982 – 1988) y de Felipe Calderón Hinojosa (2000 – 2006), presentaron las menores tasas de crecimiento post-globalización del PIB, llegando a ser de sólo 0.18% y 1.8% respectivamente.
g) Estos números señalan claramente qué si nos basamos exclusivamente en la riqueza generada por el PIB, el periodo post-globalizador disminuyó en un 61.66%, comparado con el periodo pre-globalizador, lo que indica que se obtuvieron mejores resultados antes de la implementación de la globalización en nuestro país, y por lo tanto, la GLO y con ella la Apertura Comercial no provocaron mejores resultados económicos.
De esta forma, es evidente que existe mucha discrepancia entre y dentro de los grupos de productores, empresarios y académicos del ramo agropecuario del país, sobre la percepción de la presencia o no de crisis en el campo mexicano. Cada grupo señalado tiene sus propias conclusiones, obtenidas a partir de las experiencias vividas en el día en su realidad productiva y las consecuencias económicas, sociales y medioambientales que les toca vivir o padecer.
En el año 2019 en nuestro país, se presentó una coyuntura muy interesante, ya que, por primera vez en la historia de éste, una administración con teorías ajenas a las prácticas globalizadoras o neoliberales maneja los destinos de la nación. En su discurso lo indica todo como: “se terminará con las prácticas globalizadoras que tanto daño han hecho al país y que han incrementado la pobreza, la desigualdad y el deterioro gradual de los recursos naturales”, incidiendo así en la productividad y la calidad de vida de las comunidades y/o sociedades del país.
Entre los mismos productores existen evidentes discrepancias, basadas básicamente en cuanto a su estrato productivo (pequeños, medianos o grandes productores), quedando la percepción entre éstos, de que, a mayor disponibilidad de ingresos, de tecnología e infraestructura en las explotaciones agropecuarias, se guarda cierta relación con estar a favor de que no existe crisis alguna en el sector agropecuario. Existe asimismo la percepción entre los productores de mayores recursos y los grandes empresarios del ramo que no existe crisis alguna, en tanto que los medianos y pequeños productores y empresarios han batallado para encontrar su lugar y han sido desplazados de una u otra forma por las grandes organizaciones transnacionales.
Por su parte, entre los académicos se tiene la percepción de divisiones en cuanto a sus opiniones a favor o en contra de la presencia de problemas en el campo de nuestro país. Por esta razón, se desarrolló este estudio con el objetivo principal de establecer con certeza cuál es la visión real acerca de la presencia o no de crisis en el campo de México por parte de los mismos productores, empresarios y académicos ligados a este sector agropecuario tan trascendental para la seguridad alimentaria y el avance y crecimiento económico del país.
Esta polémica ha surgido a raíz, de que a inicios de la implementación de la Globalización (GLO) en nuestro país en 1982, bajo la administración del entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado (MMH), se argumentó que las tasas de crecimiento nacionales eran muy pobres y estaban muy por debajo del verdadero potencial de crecimiento económico del país. De esta forma, se implementó la GLO en el año de 1982, creando enormes expectativas acerca del crecimiento económico de la nación, llegándose a señalar que se darían crecimientos anuales de hasta dos dígitos sin problema alguno, y que tendríamos que aprender a administrar la abundancia que llegaría a nosotros, como país.
Así, nuestro país transitó durante 36 años (de 1982 a 2018), en medio de políticas económicas neoliberales en donde el mercado fue el eje de las transacciones económicas realizadas, y que se caracterizaron por la preponderancia de una visión basada en el dinero, dejando de lado el desarrollo humano. Sin embargo, en sus inicios y a medida que ésta iba afirmándose en la vida diaria de las personas, sus impactos económicos no fueron los deseados para la mayoría de éstas, ya que sólo un pequeño grupo de “privilegiados”, se benefició abiertamente de sus preceptos.
El problema se agudizó al paso del tiempo, ya que se fueron afirmando la pobreza y la desigualdad económica entre una gran parte de la sociedad, que observó con evidente desesperación, que lo pregonado por las autoridades del país en los inicios de la GLO (1982), no se manifestaba como se había anunciado y, por el contrario, se observaban secuelas sociales, culturales, políticas y medioambientales evidentes. Fue notorio asimismo, que las visiones y/o percepciones acerca del impacto de la GLO y con ella de la Apertura Comercial (AC), provocaron efectos diversos entre y dentro de los productores y empresarios agropecuarios; unos y otros presentaban visiones distintas en general, si bien, dentro de los mismos productores, los de mayores ingresos veían (en mayor medida) a esta GLO como algo benéfico que había llegado para incrementar su productividad y su calidad de vida, al contar con mayores ingresos basados en el incremento sustancial de la tecnología y disponibilidad de apoyos oficiales, y una mayor y mejor infraestructura.
Sin embargo, gradualmente se fueron observando fenómenos como: mayores jornadas laborales, acompañadas de menores salarios, desaparición de las empresas agropecuarias nacionales y en detrimento, incremento de empresas extranjeras que “monopolizaron” el mercado agropecuario y que actualmente lo siguen haciendo. Sumado a esto, se observó un evidente incremento en el precio de los diversos insumos agropecuarios y en contraparte, menores pagos por la cosecha levantada, lo que disminuyó gradualmente los ingresos y por ende la calidad de vida de una buena parte de productores (mayoritariamente los de menores ingresos y, por ende, de escasa tecnología y visión empresarial).
En el año 2019, con el cambio de administración en México, y con ello de cambios y/o adecuaciones en la política económica del país, se da una coyuntura muy especial que permitirá a mediano y largo plazo evaluar si las condiciones económicas y con ellas la productividad y la calidad de vida del país mejoraron de forma sustancial. El reto es muy fuerte, ya que las estructuras del país estaban ideadas para un sistema basado en el poder del dinero, donde la corrupción e impunidad jugaban un papel fundamental, y donde la inercia era el principal aliado de las autoridades de todos los niveles del sector agropecuario en este caso.
Es indudable que va a ser muy difícil el dar resultados significativos en términos de productividad y calidad de vida, en sólo 6 años, y que los “desplazados” de las administraciones pasadas van a criticar con todo y por todo a la nueva administración, pero las reglas son así y a ellas habrá que apegarse.
Es innegable que la GLO no es sólo un fenómeno económico, sino además multidisciplinario que implica alteraciones de índole social, político, cultural y medioambiental, situación que dimensiona su importancia y/o trascendencia, ya que a la par de su implementación y del poder del mercado, se fue afianzando, y priorizando el poder del dinero en detrimento del desarrollo humano.
De esta forma, fenómenos como la descapitalización en las explotaciones agropecuarias, violencia, inseguridad, migración recurrente, etc., fueron adquiriendo relevancia en nuestra sociedad, lo que derivó primordialmente a la baja sobre la productividad de las explotaciones y la calidad de vida de los productores.
Por todo lo antes expuesto, queda la percepción de que la GLO provocó mayoritariamente impactos económicos negativos caracterizados primordialmente en el incremento de la pobreza y de la desigualdad. Hoy más que nunca, se observan evidentes cambios en la conformación y comportamiento de la sociedad, caracterizadas por el crecimiento de la inseguridad y la violencia, además del incremento de fenómenos como la migración y la descapitalización o abandono de explotaciones, en la búsqueda de mejores condiciones de vida. A esto, habría que sumarle el notorio deterioro de los recursos naturales (agua y tierras de cultivo básicamente), que han modificado las condiciones productivas y climatológicas, complicando las prácticas tradicionales de los productores agropecuarios que se basaban en temporales con muy pocas modificaciones.
Así, queda la percepción entre la gente ligada directamente al sector agropecuario, de que éste ha sido “secuestrado” por las empresas extranjeras, ya que éstas son dueñas del mercado y comercializan mayoritariamente productos e insumos extranjeros, desplazando a los productos nacionales y creando una percepción de que utilizar el producto nacional disminuye la productividad y por ende los ingresos económicos que inciden directamente en la calidad de vida de las personas.
En el Cuadro 2 se observan las tasas de crecimiento económico por periodo globalizador (pre y post), notándose un incremento del 66% para el periodo pre-globalizador, además de variaciones por sexenio más ajustadas si se comparan con el periodo post-globalizador donde las variaciones fueron más notorias entre cada periodo presidencial. Esto simplemente refuerza la idea, que después del año 1982, las condiciones económicas del país han sido muy difíciles, principalmente para las personas de menores ingresos de esta nación.
| Año Inicio | Año Final | Periodo de Estudio Transcurrido | PorcentajeCrecimiento |
| 1934 | 1982 | PROMEDIO Periodo (48 años) PRE-Globalizador | 6.13 +/- 0.73 |
| 1982 | 2018 | PROMEDIO Periodo (36 años) POST-Globalizador | 2.35 +/- 1.31 |
| 1934 | 2018 | PROMEDIO (84 años) GLOBALIZACIÓN | 4.51 +/- 2.17 |
Por su parte, en la Figura 1 se observa que la administración del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), reportó el mayor crecimiento (4.1%), contra el 0.3% de la administración de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), que reportó la menor tasa de crecimiento.

Además, se espera un estimado de crecimiento del 2.3% para la administración de AMLO (2018-2024), aunque estas previsiones se han ido ajustando a la baja y actualmente se cree que el país tendrá muy posiblemente tasas de crecimiento negativas, consecuencia de los problemas de salud internacionales y nacionales que se están padeciendo.
Sumado a esto, es una realidad, el que por años ha existido la percepción entre la gente del campo, de que la mayoría de los apoyos y/o subsidios oficiales son entregados mayoritariamente a los productores de mayor poderío económico, lo que les permite implementar en sus explotaciones una más potente tecnología y mayor infraestructura y equipo, lo que obviamente tendrá que incidir en un incremento de su productividad y de su calidad de vida.
SAGARPA (2016), estableció y certificó esta tendencia (Cuadro 3), ya que en sus investigaciones documentó que 6 de 10 apoyos oficiales fueron entregados a los productores de grandes recursos, durante el periodo 2006-2012 en todo el territorio nacional.
| Tipo de Productor | Porcentaje de Apoyos o Subsidios Oficiales Recibidos en el Periodo 2006 – 2012 |
| Pequeños | 12 |
| Medianos | 28 |
| Grandes | 60 |
Como se señaló anteriormente, lo más grave es que sexenio tras sexenio se pregonaba que ahora sí, se iban a implementar programas efectivos de apoyo económico a los productores familiares y/o de menores recursos, buscando con ello reactivar su productividad, su economía y su calidad de vida. Sin embargo, una y otra vez, se lograron exactamente los mismos escasos o nulos resultados, a pesar de que en teoría se destinaban cantidades excesivas específicas de recursos económicos a los programas y estrategias del sector destinados a los productores de menores ingresos, sin especificar el porqué de los pobres resultados.
Por otra parte, México ocupa el 3er lugar en producción agroalimentaria en América Latina y vende productos agroalimentarios a más de 150 países en el mundo (FAO, 2012; FAO, 2014). Sin embargo, pese a esto, los productores rara vez ven reflejados estos beneficios económicos en sus ingresos y mucho menos en su calidad de vida.
Por todo lo anterior, se considera que los principales problemas referidos por varios autores (Núñez et al., 2018a; Núñez et al., 2018b) a la problemática actual del campo mexicano, se refieren básicamente a:
a) Insumos agropecuarios costosos y precios bajos pagados por el producto obtenido; lo que establece pobres márgenes de ganancia y/o utilidad para el productor, agravándose esta situación para los productores de menores ingresos.
b) Crecimiento importante de negocios conocidos regionalmente como “Recibas de Granos”, que tienen como fin el financiar a los productores con la entrega de insumos y recursos económicos para la preparación de la tierra y la siembra de su cultivo, con la condicionante de que su cosecha les sea entregada y en ese momento, adueñarse de su pago y cobrarse lo adeudado. El agravante es que muchas de las veces el productor firma el acuerdo, sin saber el precio que recibirá por su cultivo, además de que el adelanto de efectivo se pagará con intereses que muchas de las veces son demasiado exagerados o costosos.
c) Empleo de personas adultas (mayores de 60 años), así como de mujeres, niños y jóvenes que son “explotados”, en sus derechos laborales, al trabajar bajo jornadas mayores a las permitidas legalmente, con salarios por debajo de lo mínimo permitido.
d) Jornadas de trabajo sin equipo adecuado o especializado para las tareas a realizar, en donde generalmente son expuestos al manejo de sustancias tóxicas (agroquímicos, fertilizantes y herbicidas), lo que conlleva enormes riesgos de salud, sin que parezca importarles gran cosa a los empleadores.
e) Abuso de campesinos de escasos recursos, y en ocasiones de etnias indígenas contratados para trabajos agrícolas
MATERIAL Y MÉTODOS
El estudio se desarrolló en las Regiones de la Ciénega y Norte de Jalisco, México. Para el desarrollo de éste, se seleccionaron a 30 productores, 10 empresarios y 5 académicos en cada una de las dos regiones, haciendo un total de 60 productores, 20 empresarios y 10 académicos totales para ambas regiones. Tanto productores como empresarios y académicos fueron visitados en sus propios lugares de trabajo para entrevistarlos y aplicarles a su vez, una encuesta acerca de la visión de cada grupo sobre el comportamiento de la productividad y calidad de vida, y obtener su visión personal acerca del impacto que la Globalización ha tenido sobre éstas en el periodo citado (1982 a 2018). La información recopilada fue analizada mediante pruebas Ji cuadrada para igualdad de proporciones, mediante el uso de tablas de contingencia por grupo analizado (productores, empresarios y académicos). Se utilizó asimismo Estadística Descriptiva (medidas de tendencia central y de dispersión) para las variables analizadas, con el propósito de establecer con claridad su visión grupal. En el estudio participaron en la aplicación de las encuestas, estudiantes de las carreras de Agronegocios, Administración y Mercadotecnia de ambos centros de estudio: Centro Universitario de la Ciénega (CUCIÉNEGA) y Centro Universitario del Norte (CUNORTE), de la Universidad de Guadalajara. El trabajo se llevó a cabo del mes de diciembre de 2016 al mes de enero de 2019, en los 10 municipios que conforman la Región Norte y los 13 municipios que conforman la Región de la Ciénega en el Estado de Jalisco.
RESULTADOS
Los principales aspectos surgidos a raíz de la encuesta aplicada a los tres diferentes grupos (productores, empresarios y académicos), fueron los siguientes:
Productores:
a) La principal problemática señalada por los productores en ambas regiones fue la carencia de recursos económicos (ciclo tras ciclo), que serían utilizados para una adecuada preparación de la tierra y compra en tiempo y forma de los diversos insumos utilizados en el proceso de siembra del cultivo (preparación de la tierra, semilla, fertilizantes, herbicidas y mano de obra, básicamente).
b) Asimismo, la inseguridad en la determinación del precio a recibir por el producto cosechado, y que desgraciadamente es muy frecuente que se establezca a bajos precios, dibujan un contexto en donde las ganancias para el productor disminuyen considerablemente. El agravante es que esta situación se repite años tras año, quedando la percepción de que no aprende o no se quiere aprender de lo sucedido.
c) Insuficiencia de apoyos y/o subsidios oficiales disponibles, además de que los existentes no están disponibles en tiempo y forma cuando verdaderamente se les requiere; quedando la percepción entre los productores de escasos recursos de que en verdad existen privilegios para los grandes productores que tradicionalmente son los que reciben la gran mayoría los apoyos.
d) Ausencia de Programas permanentes de asistencia técnica constantes y efectivos acordes a las necesidades y/o condiciones de cada tipo de productor; los productores expresaron que su ideal sería que tuvieran gente preparada en la producción, distribución y comercialización de sus cultivos.
e) Una problemática recurrente se refirió a la ausencia de prácticas de manejo administrativas en las explotaciones agropecuarias; principalmente los productores de menores recursos (pequeños y medianos), lo manifestaron, lo que dificulta y/o condiciona seriamente la productividad de la explotación y por ende la captación de ingresos suficientes.
f) En cuanto a apoyos oficiales obtenidos por los productores en ambas regiones, se observó que sólo 1 de 10 productores pequeños recibe apoyos oficiales significativos, por sólo 2 productores medianos y 6 grandes productores obteniendo recursos oficiales suficientes para potenciar o dinamizar su explotación.
Empresarios:
a) Ausencia evidente de programas biotecnológicos suficientes que motiven e incentiven la productividad de las explotaciones, abonando así a la inseguridad alimentaria.
b) Utilización excesiva y en ocasiones inadecuada de agroquímicos (fertilizantes y herbicidas, básicamente), lo que ha influido para gradualmente perder condiciones de fertilidad de las tierras de cultivo y contaminar las aguas del subsuelo; en este rubro, el 70% de los empresarios encuestados manifestó su preocupación por el daño irreversible a los recursos naturales (agua y tierra de cultivo, básicamente), ocasionado por el uso indiscriminado de agroquímicos y el manejo inadecuado de deshechos de éstos.
c) Carencia de programas efectivos de vinculación y de asistencia técnica con las universidades y centros de investigación, que debieran ser implementados a partir de diagnósticos reales y objetivos a las explotaciones agropecuarias y sus necesidades reales; resaltando el hecho de la continuidad y/o acompañamiento de los “asesores” hacía los empresarios y productores durante todo el ciclo de su producto.
d) Insuficientes programas de vinculación entre los productores, la industria y la academia, que debieran presentarse para la determinación de estrategias que permitan señalar con certeza, qué tipo de alimento producir, en función de las necesidades y/o requerimientos de los consumidores. La idea principal sería, establecer las directrices y planes productivos a seguir (plan de negocios), mediante la ayuda efectiva de las universidades hacía los productores, en función de los requerimientos de la industria.
Académicos:
a) Expresaron que en tanto no se visualice al sector agropecuario desde una perspectiva integradora entre los distintos miembros de la cadena productiva agropecuaria, se seguirán presentando evidentes desajustes que limitaran seriamente la productividad y por ende los ingresos económicos y el camino hacía una vida digna. La idea general expresada por los académicos pasa por el hecho de que se deben establecer estrategias desde la universidad, dirigidas hacia la empresa, quién a su vez establecerá las condiciones del producto a obtener y comercializar. Es un hecho que, en este proceso, se deberán seguramente, sacrificar algunos beneficios o privilegios en aras de lograr un mayor beneficio conjunto.
b) Establecimiento de dos estrategias de apoyo o asistencia técnica al productor: una, encaminada exclusivamente a lo técnico o productivo, y que contemplaría el apoyo desde la preparación de la tierra, pasando por una adecuada selección de insumos y seguimiento permanente del proceso de siembra hasta la cosecha. La segunda estrategia, sería dirigida hacía la adecuada comercialización del producto obtenido en base a las condiciones de calidad de éste y el mercado al que se destine el producto.
De manera general, el Cuadro 4 señala los cinco factores más repetidos por los tres grupos consultados, acerca de las principales problemáticas identificadas en el campo mexicano.
| Número | Aspecto o Factor | Porcentaje Presencia |
| 1 | Ausencia de Biotecnología adecuada en las Explotaciones de ambas regiones | 70 |
| 2 | Uso Excesivo de Agroquímicos (Fertilizantes y Herbicidas Químicos) | 75 |
| 3 | Débil Industria Agropecuaria Nacional presente en ambas regiones | 95 |
| 4 | Escasa Promoción y/o Vinculación del Trabajo Conjunto o Integrador entre Productores, Industria y Universidades (sector educativo) | 40 |
| 5 | Ausencia de Diagnósticos reales y oportunos acerca del manejo agropecuario en las explotaciones, y de las Necesidades adecuadas para Crecer; así como del Impacto Económico Generado a partir de los recursos y carencias identificadas en localidades, municipios y regiones. | 90 |
Finalmente, en el Cuadro 5 se observan los porcentajes a favor o en contra de la Globalización y la apertura comercial por grupo analizado. Es notorio los puntos de vista contrapuestos entre productores y empresarios y la postura entre uno y otro bando de los académicos, quiénes aún no se deciden entre una mayor productividad a costa de la degradación de recursos naturales o bien, una menor productividad que permita la preservación y conservación de éstos.
| Grupo Considerado | A Favor (%) | En Contra (%) | Indeciso - No sabe (%) |
| Productores | 30 | 60 | 10 |
| Empresarios | 80 | 5 | 15 |
| Académicos | 45 | 55 | 00 |
CONCLUSIONES
No existe una verdadera o real vinculación o integración entre los productores, empresarios y académicos, que posibilite mejores condiciones para el incremento de la productividad y con ello a la obtención de mayores recursos y a una mejor calidad de vida en ambas regiones.
Queda la percepción entre la gente ligada al sector agropecuario, que la actividad está “secuestrada” por organismos e instituciones extranjeras y con ello se deja fuera a las organizaciones o instituciones nacionales, lo que está provocando que la riqueza generada salga del país, los recursos naturales se escaseen dramáticamente y los empleos sean cada vez más sacrificados para el trabajador (jornadas diarias más largas acompañadas con menores salarios).
Es necesario acabar de raíz, con los dobles discursos de los políticos y pensar en esquemas de apoyos y/o subsidios que lleguen verdaderamente a los productores de escasos recursos, además de que estos apoyos deben de ajustarse a entregas en tiempo y forma convenientes a sus necesidades.
Tanto los productores, como empresarios y académicos, coincidieron en que es necesaria una mayor vinculación entre los productores, la industria y la academia, resaltando el hecho de que de las universidades deberían de salir los lineamientos y/o estrategias para el diseño de programas o proyectos adecuados a cada tipo de productor y de empresa.
La integración e implicación de profesores y estudiantes universitarios, permitiría detectar problemáticas y oportunidades de negocio que fomentarían la visión emprendedora de los productores y con ello el conocimiento y la apertura de mercados para sus productos.
Se debe fomentar la confianza mutua entre los mismos productores, empresarios y científicos, para que coordinados se trabaje para la implementación y fortalecimiento de las pequeñas, medianas y grandes explotaciones agropecuarias.
El hecho de que el campo jalisciense trabaje de forma desintegrada e individualizada ha provocado el que en ocasiones se defina al campo como rezagado, incompetente y desigual, lo que implicaría que, si se ajusta la integración entre los diversos eslabones de la cadena, se estaría, creando condiciones para la transformación gradual del campo en cuanto a su actualización, su competencia y su equidad.
La implementación de prácticas y/o manejo administrativo y sustentable debe ser una prioridad en las explotaciones agropecuarias, ya que esto permitirá establecer las bases para un mejor aprovechamiento de los recursos, incidiendo sobre una mayor productividad y conservación de los recursos naturales disponibles.
Asimismo es relevante el considerar que existen muchos “campos” en toda la geografía estatal, ya que cada uno de los municipios de Jalisco (y seguramente del país) manejan problemáticas muy específicas que requieren la atención puntual de sus especialistas; además de establecer con toda claridad, que dentro de cada estado, región, municipio y localidad, existen varios tipos de productores que se diferencian básicamente en el uso o no de la tecnología y los recursos implementados, además de la calidad de sus insumos.
Es un hecho que la Globalización provocó un campo enormemente desigual e inequitativo, en donde los productores de mayores ingresos se han beneficiado sustancialmente, y en contraparte, los productores de menores recursos se han estancado y limitado seriamente sus condiciones económicas.
Se debe fomentar por medio de los gobiernos municipales y estatales, la visión de sustentabilidad en los productores, empresarios y aún los mismos académicos, para así, implementar explotaciones que tengan como fin el incremento de la productividad, buscando un beneficio social y sobre todo, la conservación del medioambiente y los De la Cruz, (2017).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Núñez, O. J. M., Cabral P. R., Noriega G. M. A. 2018a. Trascendencia del Manejo Administrativo y su Relación con la Sustentabilidad en las Explotaciones Agropecuarias. e–BOOK Emprendimiento, Negocios y la Responsabilidad Social en las Organizaciones. Facultad de Ciencias Contables y Administrativas (FCCA). Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Primera Edición. pp 3418 – 3441. Morelia, Michoacan, México.
Núñez, O. J. M., Cabral P.R., Noriega G. M.A. y Godínez Ch. J. E. 2018b. Globalization and Quality of Life in Different Types of Agricultural Producers of the Northern Region of the State of Jalisco, Mexico. RINOE. Journal-Schools of Economic Thought and Methology 2(3):1-8.
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación-SAGARPA. 2016. El Campo Mexicano ante los retos de la Globalización.
Stiglitz, J. E. 2006. Cómo hacer que funcione la globalización. Editorial Taurus. Madrid, España. ISBN: 84-306-0615-7.