ESTABILIDAD SOCIAL Y ECONOMÍA FAMILIAR CASO: HUERTOS FAMILIARES EN EL EJIDO EL CLARO, SANTA ANA, SONORA, MÉXICO
ESTABILIDAD SOCIAL Y ECONOMÍA FAMILIAR CASO: HUERTOS FAMILIARES EN EL EJIDO EL CLARO, SANTA ANA, SONORA, MÉXICO
Revista Mexicana de Agronegocios, vol. 51, pp. 347-358, 2022
Sociedad Mexicana de Administración Agropecuaria A.C.
Recepción: 25 Mayo 2022
Aprobación: 20 Octubre 2022
Resumen: La presente investigación se llevó a cabo durante el verano del 2021 en el Ejido El Claro, el cual se localiza en el municipio de Santa Ana, Sonora México. Los objetivos del trabajo fueron determinar que tanto emplean las personas del Ejido El Claro la actividad del huerto familiar y conocer que tanto les gustaría tener su propio huerto familiar en casa, así como el impacto que consideran que tendría en la familia establecer un huerto familiar en casa. La primera hipótesis que se planteó fue que el 85% de las personas del Ejido El Claro producen algo de lo que consumen en sus casas y la segunda hipótesis fue que el contar con un huerto familiar en casa mejora la relación de los integrantes de la familia ya que permite mayor tiempo juntos y desarrollan una mejor comunicación de convivencia. Esta investigación se basó en aplicar de un instrumento de evaluación que consistió en la aplicación de una encuesta a una muestra representativa del total de la población adulta del ejido. Para determinar el tamaño de la muestra se utilizó la fórmula para poblaciones finitas, considerando un nivel de confianza del 95%. Para la aplicación de la fórmula solo se consideró el total de las viviendas que son 214 arrojando un total de 96 encuestas para aplicar. Se encontró que la mayoría de las personas están interesadas en tener un huerto familiar en casa para obtener productos y como un vínculo familiar. Se concluye que la posibilidad de que se utilicen huertos familiares en el Ejido El Claro es muy alta, ya que un 100% de las personas, les interesa realizar esta actividad a pesar de que 65% no cuentan con los conocimientos necesarios sobre cómo se cultiva y maneja un huerto, por otra parte, el 75% estarían interesado y dispuestos a establecer un huerto y las personas que tienen algún conocimiento les gustaría adquirir más capacitación sobre esta actividad. Los habitantes del Ejido El Claro están dispuestos a realizar esta actividad, debido a que consideran que no solo les traería beneficios económicamente, sino que también permitiría que todos los miembros de la familia compartieran mayor tiempo juntos, unificando a la familia, propiciando una mayor comunicación entre los miembros de la familia, proporcionándoles más confianza al pasar mayor tiempo juntos. El emprender una actividad en que participen todos los miembros de la familia y la comunidad es motivador para todas las familias de la comunidad, porque mejora su relación personal y social entre ellos, además de proporcionales una la satisfacción de sentirse participes en las tomas de decisiones de su casa y promover un crecimiento personal.
Palabras clave: vegetales, frutas, huerto familiar, impacto social, impacto económico, desierto de Sonora.
Abstract: The present investigation was carried out during the summer of 2021 in the Ejido El Claro, which is in the municipality of Santa Ana, Sonora Mexico. The objectives of this research were to determine how much the people of Ejido El Claro use the activity of the family garden and to know how much they would like to have their own family garden at home, as well as the impact they believe that establishing a family garden will have on the family at home. The first hypothesis that was raised was that 85% of the people of the Ejido El Claro produce something of what they consume in their homes and the second hypothesis was that having a family garden at home improves the relationship of the members of the family, since it allows more time together and they develop a better communication of coexistence. This research was based on applying an evaluation instrument that consisted of applying a survey to a representative sample of the total adult population of the ejido. To determine the sample size, the formula for finite populations was used, considering a confidence level of 95%. For the application of the formula, only the total number of dwellings was considered, which is 214, yielding a total of 96 surveys to apply. It was found that most people are interested in having a family garden at home to obtain products and as a family link. It is concluded that the possibility of using family gardens in the Ejido El Claro is very high, since 100% of the people are interested in carrying out this activity even though 65% do not have the necessary knowledge about how it is cultivated. and manages an orchard, on the other hand, 75% would be interested and willing to establish an orchard and people who have some knowledge would like to acquire more knowledge about this activity. The inhabitants of the Ejido El Claro are willing to carry out this activity because they consider that it would not only bring them economic benefits, but also that it would allow all the members of the family to spend more time together, uniting the family more, propitiating a greater communication in family members, apart from giving them more confidence by spending more time together. Undertaking an activity in which all members of the family and the community participate is motivating for all families in the community, because it improves their personal and social relationship with each other, as well as providing them with the satisfaction of feeling involved in decision-making. your home and promote personal growth.
Keywords: vegetables, fruits, family garden, social impact, economic impact, Sonoran Desert.
INTRODUCCIÓN
Las culturas prehispánicas de México desarrollaron sistemas agrícolas basados en dos conceptos básicos: el equilibrio con su entorno y la estrategia de aprovechamiento de la biodiversidad (Toledo et al., 2008). Estas dos características han sido fundamentales para la supervivencia de los sistemas de producción hasta nuestros días. El concepto de equilibrio consiste en la concepción de la rotación de cultivos en su ecosistema, desde el cuerpo humano, la casa-habitación, el huerto (traspatio), la parcela y el resto del mundo; la estrategia de aprovechamiento de la biodiversidad se refiere a la explotación integral desde el hogar de los elementos que integran su entorno (huerto, milpa, ganadería, plantaciones, pesca, etc.,) para fines de autoconsumo e intercambio comercial de excedentes (Hernández et al., s/f).
De acuerdo con la FAO (2011), las frutas y hortalizas son elementos básicos en toda canasta básica familiar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de 400 g al día y estudios muestran el enorme impacto potencial del aumento de la ingesta de frutas y verduras como medida de reducción de la incidencia de numerosas enfermedades no transmisibles que provocan 2.8 millones de muertes cada año. Sin embargo, a pesar de las campañas de promoción en muchos países de la región, el consumo de este grupo de alimentos no alcanza siquiera la cuarta parte de lo recomendado.
La disponibilidad de alimentos es uno los factores que condicionan la cantidad y calidad de productos que consume la familia, donde los niños, niñas y mujeres embarazadas, requieren de una dieta más variada. El huerto familiar constituye una alternativa apropiada para que la familia produzca y consuma a bajo costo productos frescos y saludables para una dieta balanceada. El tipo de huerto y los cultivos para establecer están relacionados con las necesidades y preferencias de la familia. El huerto debe complementar otros productos de la finca como las hortalizas, frutales, plantas comestibles, aromáticas y medicinales, así como huevos y carnes de especies menores (FAO, 2005).
Un huerto es un terreno dentro del predio, en el patio de la casa familiar/escuela destinada al cultivo de diversas especies de hortalizas, árboles frutales, plantas medicinales, viveros forestales y cría de especies menores para consumo.
Un huerto, debe de planificarse desde su manejo y responsabilizarse de su cuidado y atención para que siempre esté produciendo (DICTA, 2013). El término huerto familiar es un convencionalismo académico que se refiere al área que rodeando a la casa habitación, e incluyéndola, que contiene plantas cultivadas, animales criados e infraestructura doméstica y de trabajo familiar (Mariaca, 2012).
De acuerdo con lo citado por Cano et al. (2012), los huertos son sistemas dinámicos que evolucionan debido a la capacidad de adaptación de las familias que los manejan a las circunstancias cambiantes del entorno socioeconómico y cultural (Peyre et al., 2006a; Peyre et al., 2006b; Wiersum, 2006; Boege et al., 2008, Cano et al., 2012). Sin embargo, la capacidad adaptativa del sistema puede disminuir cuando los cambios del ambiente exceden la capacidad de las familias para sobreponerse. Los efectos de esta transformación son cada vez más complejos y determinan una transición de sociedades agrarias organizadas en torno a la producción primaria, hacia sociedades rurales diversificadas. En éstas han surgido actividades como la migración y fenómenos como el abandono de prácticas productivo-culturales o el aumento de la producción agrícola con propósitos comerciales (Vargas, 2009; Pérez, 2013).
Se considera como un huerto familiar aquel pedazo de tierra, en la que se cultivan diferentes tipos de hortalizas durante el año (SAGARPA, 2015). Un huerto familiar bien estructurado abastece alimentos como las hortalizas y frutas necesarias para nutrir a las familias a través de todo un año, aun en poblaciones localizadas en las zonas más frías donde utilizan los invernaderos. Una de las ventajas de contar con un huerto familiar es que tienes a la mano hortalizas y frutas de mejor calidad que las que se adquieren en los mercados y que son producidas incluso en forma orgánica, lo que te asegura una calidad que tiene un alto costo en el mercado, lo cual muchas veces no es posible adquirirlo por los tipos de economía con que cuenta la población de los medios rurales (SAGARPA, 2015).
Un pedazo de tierra o huerto familiar es un método donde las familias agrícolas cultivan diversas especies de alimento durante todo el año. Su aprovechamiento y venta en tiempos de crisis ayuda a mitigar los gastos eventuales, tomándolo como un sistema de ahorro. De igual forma, la producción se junta con lo que se gana de la siembra y el trabajo asalariado para contribuir al ingreso familiar (Juan, 2013). Algunos de los beneficios que la huerta proporciona de acuerdo con diferentes autores son los siguientes: a) Proporciona alimentos variados para toda la familia, durante todo el año o por varios meses, b) Mejora los ingresos con la comercialización de productos del huerto en el largo plazo, c) Mejora o mantiene el estado nutricional de toda la familia, d) Fortalece la integración familiar, e) Permite una producción segura y sana de alimentos y f) Se fomenta la diversidad de cultivos de hortalizas, leguminosas y la cría de aves y pequeños mamíferos (SAGARPA, 2015).
Considerando la parte del consumo humano podemos encontrar a las hortalizas de raíz (betabel, zanahoria, rábano, nabo), a las hortalizas de tallo (espárrago, colinabo, papa), hortalizas de hojas (acelgas, berro, cilantro, repollo), hortalizas de flores maduras e inmaduras (calabaza, brócoli, alcachofa), hortalizas de fruto (calabacita, melón, chile) y las hortalizas de semilla (chícharo, maíz dulce y haba); en lo que a su valor nutritivo se refiere, en general pueden considerarse de alto valor, por la cantidad de nutrientes que proporciona a la alimentación de los seres humanos en forma de proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales, a su vez contienen entre un 80 y 90 porciento de agua (Banco de México, 1994; FAO, 2009).
La salud y la belleza son factores que hacen que valga la pena sembrar sus propias verduras. No hay por qué consumir frutas y verduras aguadas, contaminadas con productos químicos, si las pueden producir en sus propios huertos. También el ejercicio que se desarrolla en este trabajo al aire libre ayuda a su bienestar físico. La horticultura le proporcionara una de las ocupaciones más agradables y sanas que pueda adquirir: es divertida, recompensante y satisfactoria. El horticultor familiar también debe considerar; la siembra de hortalizas que es aún una de las grandiosas formas no monetarias en que pueda tener riqueza.
Las ganancias de su huerto no generan impuestos y esto es atractivo para muchas personas que quieren hacer algo por ellos mismos sin que les impongan una pena por sus ingresos extras. Las cuales son las ganancias de sus huertos: ganancias adicionales que no generan impuestos (Riotte, 1981; Raymond, 1982; Nerea, 2009).
El huerto se ubica junto a la vivienda, lo que facilita el riego reusando el agua proveniente de la cocina y baños, su fertilización con desechos del hogar, además se tienen a la mano los vegetales para cocinar (Herrera-Castro, 1994; FAO, 2009). En el manejo del huerto participan todos los miembros de la familia (Soumya, 2004; Jiménez, 2007; Colín et al., 2021) y mediante la división del trabajo las mujeres toman decisiones para las plantas de subsistencia (Maricaca et al., 2007), limpian, riegan y cosechan las especies herbáceas que usan como alimento, condimento o medicina (Herrera-Castro, 1994; Trinh et al., 2003), los niños participan en actividades de limpieza, siembra y acarreo de tierra y agua (Herrera-Castro, 1994); los hombres construyen zanjas o cercas y deciden el manejo de las especies destinadas al mercado.
Los huertos familiares y urbanos, además de servir socialmente a la integración de la familia y a la producción de alimentos para el hogar, pueden ser una oportunidad para: La ocupación de varios colectivos tales como los jubilados o las personas en situación de desempleo o en situación de riesgo de exclusión social; El trabajo terapéutico con discapacitados psíquicos o físicos, como herramienta para su integración social; La labor didáctica y educativa de escuelas e instituciones. De igual manera, el huerto también produce efectos beneficiosos para sus usuarios, tanto físicos como psíquicos, a través de la actividad física que conlleva el trabajo de la tierra, el manejo de los utensilios, la plantación, el cuidado de las hortalizas, el seguimiento del crecimiento de las plantas y los esfuerzos por mantenerlas regadas y sanas. Aunque los huertos familiares han tenido mucho éxito en otros ambientes agroecológicos, no se conoce con certeza el grado de aceptación de este tipo de prácticas en los hogares comunales de Santa Ana Sonora, por lo que se realizó este estudio con el objetivo de evaluar que tanto emplean las familias del Ejido el Claro la actividad del huerto familiar y conocer que tanto les gustaría tener su propio huerto familiar en casa, así como el impacto que creen que tendrá en la familia establecer un huerto familiar en casa.
MATERIAL Y MÉTODOS
La presente investigación llevó a cabo durante el verano del 2021 en el Ejido El Claro, el cual se localiza en el municipio de Santa Ana, del Estado de Sonora México. Se encuentra en las coordenadas 30°27’02” Latitud Norte y 111°12’12” Longitud Oeste. La localidad se encuentra a una altura promedio de 640 metros sobre el nivel del mar. Presenta un clima semiárido cálido con un promedio anual de precipitación y temperatura de 320 mm anuales y 21.2 .C, respectivamente. Su población total es de 795 habitantes de los cuales 409 son masculinos y 386 son femeninas. La población cuenta con un total de 214 viviendas (INEGI, 2010). Los habitantes en su mayoría se dedican a trabajar en la agricultura, ganadería y en la minería regional.
Esta investigación se basó en utilizar un instrumento de evaluación que consistió en la aplicación de una encuesta a una muestra representativa del total de la población adulta de los padres de los alumnos del quinto grado de la Escuela primaria 13 de Julio del Ejido “El Claro”. Para determinar el tamaño de la muestra se utilizó la fórmula de Münch y Ángeles (2009), considerando un nivel de confianza del 95%. Para la aplicación de la fórmula solo se consideró el total de las viviendas que son 214 arrojando un total de 96 encuestas para aplicar.
Se diseñaron cuestionarios para aplicar las encuestas a las personas adultas de la población. Las personas adultas encuestadas se eligieron al azar considerando a la totalidad de la población, solo se acotó la población para personas mayores de edad o padres de familia y solamente se le aplicó la encuesta a un integrante por familia. Las encuestas se manejaron en forma personal, lo primero que se hizo fue explicarles la utilidad de la información que proporcionarían, se les aclaraba antes de iniciar las preguntas, si alguien tenía dudas, se explicaba de tal forma que se aseguraba de que entendieron bien todas las preguntas y pudieran contestar lo mejor posible. Siempre se apoyó a los encuestados durante las entrevistas para auxiliarlos en caso de que existiera alguna duda.
El cuestionario incluía preguntas sobre sus datos generales de los padres de familia, número, edad y género de los hijos, si contaban con un huerto familiar, su disposición para establecer un huerto familiar en el caso de no tenerlo, tipo de conocimientos, manejo, inversión, beneficios familiares y económicos. La aplicación de los cuestionarios para los adultos se realizó durante el transcurso del día, siempre que existió la atención del o de la encargada del hogar.
Los datos colectados se organizaron para ser ingresados a una base de datos en una hoja de Excel. El diseñó de la base de datos se realizó considerando el número de preguntas correspondientes a cada cuestionario. En el análisis de la información se aplicó Estadística Descriptiva a un nivel de significancia de 95% (Steel y Torrie, 1980).
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Cuando se les preguntó sobre: ¿Cuántas personas adultas vivían en su hogar?, se encontró que en el 55% de las casas viven solo 2 o menos de 2 personas adultas, en el 33% de las casas viven entre 3 a 4 personas adultas, en el 8% viven entre 5 a 6 personas adultas y el en 4% restante viven 7 o más personas. Cuando se les preguntó sobre cuántos niños vivían en cada hogar se encontró que en el 64% de las casas viven de 1 a 2 niños, en el 10% entre 3 a 4 niños, en el 2% entre 5 a 6 niños y en ninguna se encontró que vivieran 7 o más niños; pero en el 24% de los hogares no se encontró viviendo ningún niño.
La mayor parte de este 24% de las casas es debido a que los hijos de las personas adultas entrevistadas se encuentran en la adolescencia o en la mayoría de edad que, aunque viven aún ahí con sus padres, estos ya no son niños. Cuando se les cuestionó con qué frecuencia compraban sus productos alimenticios, se encontró que el 81% de las familias compran sus productos semanalmente, el 11% compra los productos diariamente, el 6% compra sus productos alimenticios cada 15 días y solamente el 2% restante lo hace mensualmente.
El ingreso mensual que tienen las familias del Ejido el Claro es muy variable, 40% de ellas tienen un ingreso de $4,000.00 o más, el 31% tienen un ingreso de $3,000.00 a $4,000.00, el 17% tiene un ingreso entre los $2,000.00 a $3,000.00 y solo el 12% tiene un ingreso menor a $2,000.00 pesos (Figura1). La mayoría de las familias que tienen el porcentaje de ingreso más alto se debe a que tienen un sueldo base trabajando en los ranchos que se encuentran en el Ejido o porque ellos son sus propios jefes y no dependen de nadie más, pero también hay familias que tienen un ingreso muy bajo lo cual se debe a que son personas que no cuentan con un trabajo fijo, o personas jubiladas que se encuentran pensionadas o bien que son familias donde solo cuentan con el ingreso de adultos mayores que viven en su casa.
Lo anterior pudo haberse debido en parte a que el contexto mundial fue favorable para México, especialmente por el incremento de la producción industrial y el consumo interno de Estados Unidos, que contribuyeron de manera importante al incremento de las exportaciones manufactureras y al restablecimiento de las actividades del sector terciario, que apoyaron el proceso de reactivación económica de nuestro país (Gobierno del Estado de Sonora, 2016).

Los egresos mensuales por concepto de compra de alimentos también resultaron variables entre familias. El 41% de los encuestados tienen un egreso de $2,000.00 a $3,000.00 mensuales, el 28% tienen un egreso de $3,000.00 o más, el 22% tienen un egreso de $1,000.00 a $2,000.00 y el 9% restante de las familias solo tienen un egreso de $1,000.00 o menos. En este rubro se puede ver que existe una concordancia con los resultados de la Figura 1, que muestra el promedio de ingresos mensuales, donde se puede observar que los porcentajes de los egresos están en armonía con los ingresos que tienen las familias. Se puede observar que las familias del ejido asignan casi la mitad de sus salarios a la compra de productos alimenticios.
Cuando se les cuestionó sobre los recursos económicos que asignaban a la compra de frutas y verduras para su consumo y el de la familia, el 61% indicó que gastaba entre $100.00 a $500.00, el 23% de las personas indicaron invertir menos de $100.00, el 14% entre $500.00 a $1,000.00 y el 2% restante mencionaron que invierten más de $1,000.00. Al conversar con las personas encuestadas, se encontró que no consumían tantas frutas y verduras por el aumento que se ha visto en ellas, muchas de las personas comentaban que en ocasiones dejaban de comprarlas porque no les alcanzaba el dinero que traían para los demás productos que tenían que comprar y que posiblemente los obtuvieran hasta la siguiente semana que fueran de nuevo a adquirir sus alimentos al mercado.
Posteriormente, se les cuestionó a las personas si tenían en su casa plantada alguna fruta y/o verdura que sirviera para el consumo de ellos y de su familia, el 54% de las personas encuestadas respondieron no tener ninguna planta que les produzca algo de lo que ellos consumen, por motivo de no contar con el tiempo para el cuidado de ellas o porque no les gusta realizar esta tipo de actividad y el 46% restante contestó, si tener plantas que les proporcionas frutas y verduras para su consumo, ya que les parecía una actividad interesante y de gran a ayuda para la economía de su familia. Cuando se les preguntó a estos primeros con qué tipo de frutos contaban, estos indicaron contar con plantas de naranja, limón, mandarina y toronjas; casi todas las platas asociadas con los cítricos fueron las mencionadas con más frecuencia. Las personas encuetadas también indicaron tener plantadas en el patio de su casa como: uva, duraznos, chabacanos, albericoque, nuez, granadas, higos, membrillo y peras, que es lo más usual que se da en esta región y muy pocos indicaron tener verduras plantadas, solo unos pocos mencionaron tener plantas de chile y tomate. Esto coincide con lo reportado por Cano y Siqueiros (2009), que indican que los huertos familiares en las zonas de México poseen características propias de las condiciones ambientales en las que se encuentran, reflejando las costumbres y cultura de los habitantes de las zonas.
Otras pregunta que se les hizo, fue con el fin de conocer si ellos tuvieran la oportunidad de producir algo de las verduras y frutas de lo que consumen, ¿lo harían?; el 89% respondieron que si lo harían, porque les gusta esta actividad y la posibilidad de tener un ahorro o un ingreso extra de dinero sería muy bueno, aparte de que estarían más tranquilos de saber qué es lo que realmente consumen, ya que la mayoría de las frutas y verduras que se venden hoy en día tienen muchos químicos que dañan la salud. Solo el 11% de las personas respondieron que no a esta pregunta y sus motivos reportan que no les gustaría realizar este tipo de actividad y muy pocos respondieron que era porque no tenían tiempo de estar al pendiente de las plantas o no contar con el cerco adecuado para tener su siembra a salvo de los animales como las vacas, caballos, perros, gallinas. Cuando se les cuestionó al 89% de los que estaban interesados en participar sobre ¿Cuánto tiempo tendrían las personas para dedicar a la siembra y cuidado de las plantas en el huerto familiar con el fin de que les produzcan frutas y verduras para el consumo de su familia o su venta?, a lo que un 42% respondió en tener un tiempo para realizar esta actividad de 1 a 2 horas diariamente, el 27% de menos de 1 hora, el 14% de 3 a 4 horas y el 6% restante de más de 4 horas, el porcentaje restante se refiere a las personas que dijeron no querer realizar esta actividad.
A las 89 personas encuestadas que respondieron estar interesadas en realizar esta actividad si tuvieran la oportunidad, se les hizo otra pregunta de ¿Cuánto dinero estarían ellos dispuestos a invertirle para contar con plantas que les produzcan frutas y verduras?. Los resultados indican que un 64% coincidieron invertirle menos de $500.00 y comentaban que daban esta cantidad ya que la semillas para plantar futas y verduras no son tan costosas y el trabajo no tendría un costo de inversión, porque sería una actividad que realizarían entre todos los miembros de la familia (Figura 2). El 22% contestó poder invertir de $500.00 a $1,000.00, un 2% de los encuestados indicó estar dispuesto a invertirle de $1,000.00 a $2,000.00 y solo el 1% reportó estar dispuesto a invertirle más de $2,000.00.

Cuándo se les cuestionó ¿Si les gustaría tener un huerto familiar en casa?, se encontró que a un 50% les interesaría mucho contar con un huerto familiar ya que sabrían lo que realmente consumen y tendrían un beneficio económico, el 24% respondió estar interesado en forma regular, el 16% señaló interesarle poco y el 10% restante respondió no estar interesado. El huerto familiar bien atendido proporciona las hortalizas necesarias para el consumo de la familia durante todo el año, aun en regiones frías. Una de las más grandes ventajas de sembrar en un huerto familiar es que se pueden obtener las hortalizas de mejor calidad que las que se puede comprar en el mercado. El establecimiento de este provee a la familia de productos que satisfacen algunas de las necesidades y se podrán obtener las hortalizas a un menor precio que al del mercado, lo que permitirá el ahorro en el gasto familiar (Jiménez, 2007; Cano et al., 2012; Colin et al., 2021). En huerto familiar se pueden producir muchas hortalizas diferentes que sean del consumo de todos los miembros de la familia (SAGARPA, 2015).
Cuando se investigó sobre el nivel de conocimiento que tenían, en relación a cómo se cultivan las hortalizas de su interés, los resultados muestran que un 42% no saben nada sobre esta actividad, un 26 sabe muy poco, un 27% sabe regular y finalmente el 5% restante de las personas conocen mucho sobre cómo se cultiva. Al momento de recabar los datos se pudo observar que la mayoría de los encuestados que expresaron no tener ningún conocimiento de esta práctica fueron mujeres, lo que puede ser que esto se deba a que ellas solo se dedican a las actividades del hogar, y los hombres suelen tener más conocimientos que ellas porque están relacionados con el campo y con la siembra, y que es la actividad que más realizan los hombres de este Ejido. La mayoría de los hombres se dedican a la ganadería y agricultura en sus ranchos y es por eso por lo que tienen un conocimiento mayor sobre esta actividad.
Lo anterior coincide con lo citado por Colín et al. (2012), quienes comentan que mediante la división del trabajo las mujeres toman decisiones para las plantas de subsistencia (Trinh et al., 2003), limpian, riegan y cosechan las especies herbáceas que usan como alimento, condimento o medicina (Herrera-Castro, 1994), venden la producción en los mercados locales y regionales (Aguilar, 1993); los hombres construyen zanjas o cercas y deciden el manejo de las especies destinadas al mercado (Trinh et al., 2003), por lo que se puede indicar que la mayoría de las mujeres casi no saben cómo de cultivan las hortalizas de su interés, ya que del trabajo de cultivación la mayoría de las veces se ocupan los hombres y las mujeres solo se encargan de su cuidado.
Otra pregunta fue, si les interesaba obtener algún conocimiento específico sobre el manejo del huerto. El 63% estuvo de acuerdo en adquirir todos los conocimientos para poder establecer y manejar un huerto adecuadamente, el 37% remanente se distribuye entre las demás actividades, (como preparar el suelo, como sembrar, como cultivar, como deshierbar y controlar insectos, como fertilizar, como cosechar y como conservar alimentos), las cuales obtuvieron entre el 1 y 10% de preferencia. Estos resultados muestran el interés de establecer un huerto, por parte de los adultos del ejido; sin embargo, los comentarios son precisamente lo contrario y se atribuye básicamente a la falta de conocimientos, tiempo y material para la infraestructura.
Cuando se les interrogó con respecto a ¿Cuál sería el impacto que tendría el establecimiento de un huerto y sus actividades en la familia del Ejido el Claro?, básicamente las respuestas que obtuvieron el mayor porcentaje fueron que proporcionaría una mayor unión a los miembros de las familias con un 46%, seguida por la opción que les permite estar mayor tiempo reunidos con los miembros de la familia con un 42%. Siendo estas dos actividades las que representarían el mayor impacto en la familia porque representan un 88% de las respuestas.
Finalmente, cuando se les cuestionó en relación con ¿Cuál sería mayor impacto en las personas individualmente dentro del Ejido el Claro que tendría el establecimiento de un huerto?, esto es visualizándolo desde el punto de vista Económico, Social, Cultural y otros, los resultados fueron que un 80% respondió el impacto económico, un 10% el impacto social, un 7% el Cultural y Otros con un 3%. Siendo la consideración económica la más preferida, porque implica un ingreso tanto de insumos alimenticios para el consumo de la familia, como posiblemente una opción de venta que implica un incremento una entrada extra a los ingresos del hogar (Figura 3).
Por otra parte, cuando se les preguntó a las personas del Ejido, si les gustaría que en la escuela primaria se les enseñara a los niños este tipo de actividades, capacitándolos y entrenándolos para el establecimiento de un huerto familiar, el 100% de los padres y adultos entrevistados estuvo de acuerdo. Por otra parte, también se les cuestionó si ellos recomendasen a otras personas que no estuvieron involucradas en el estudio la realización de este tipo de actividad con su familia incluyendo a los niños, los resultados obtenidos fueron: un 67% afirmó que, si lo recomendaran ampliamente, 18% proporcionaría una recomendación regular, 8% indicó que poco y 7% restante definitivamente no lo recomendarían.

CONCLUSIONES
De acuerdo con los resultados obtenidos en el estudio se concluye que la mayoría de las personas encuestadas están a favor de la implantación de huertos familiares para producir frutas y verduras con el fin de apoyar la alimentación de la familia. Que la situación económica actual se ha visto muy afectada además de la pandemia del COVID 19 por los altos índices de inseguridad en la región. La agricultura y la ganadería que son las principales actividades que le brinda sustento a la población, se han visto fuertemente afectadas y han repercutido en los ingresos de los pobladores del Ejido El Claro. Las personas encuestadas concluyeron que el realizar huertos familiares no solo les traería beneficios económicamente, sino que también permitiría que todos los miembros de la familia y de la comunidad compartieran mayor tiempo juntos, uniendo más a la familia, porque desarrollarían más su comunicación a aparte de darles una mayor confianza al pasar más tiempo juntos. Lo anterior, mantiene a los jóvenes activos en algo productivo y evita que se mantengan ociosos y de alguna manera evita involucrarse en actividades peligrosas y difíciles que se presentan actualmente tanto para los niños como para los adolescentes como es el negocio de las drogas. Se deben de buscar opciones para capacitar a la población en el establecimiento, manejo y cuidado de huertos familiares con el fin no solamente de ayudar a integra y consolidar la familia sino de producir alimentos sanos y económicos que apoyen a la alimentación de los ciudadanos. Se debe de buscar programas sociales que apoyen la construcción de este tipo de huertos no solamente para producir comida sana, sino para enseñarlos a conservarla por diferentes medios y utilizarla en épocas críticas. Los huertos familiares pueden resultar una actividad positiva para unir la familia y apoyar a la educación de los jóvenes y niños.
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