Recepción: 23 Octubre 2024
Aprobación: 15 Mayo 2025
Resumen: La alimentación de los becerros durante el período de predestete es decisiva para todo el ciclo productivo del ganado lechero. El objetivo del presente trabajo fue estimar el costo de alimentación de becerros lactantes alimentados con diferente cantidad de leche entera. Se utilizaron 40 animales recién nacidos, de manera aleatoria se incluyeron en 2 tratamientos. Los tratamientos quedaron como sigue: T1= 3 +3 L de leche por 57 días, T2 = 4 + 4 L de leche por 45 días. En ambos tratamientos se suministró leche entera pasteurizada dividida en dos tomas/día 07:00 y 15:00 respectivamente. La primera toma de calostro (2 L*toma) se suministró dentro de las 2 h después del nacimiento, posteriormente, se les proporcionó una segunda 6 h posteriores a la primera toma. Las variables para evaluar el desarrollo fueron peso, altura, consumo de alimento los primeros 60 días de vida y se estimó el costo de la alimentación (alimento iniciador + leche). De las variables evaluadas no se observó diferencia estadística (P<0.05) entre tratamientos. Con relación al peso de los becerros existió un incremento en los animales donde se suministraron 8 L de leche durante los primeros 45 días de vida. Respecto al costo de la alimentación, el tratamiento más económico fue en el que se suministraron 6 l de leche, pero cabe destacar que los becerros en este tratamiento obtuvieron menor ganancia de peso.
Palabras clave: alimentación, costos, reemplazo, destete, leche.
Abstract: Feeding the calves during the pre-weaning period is decisive for the entire production cycle of dairy cattle. The objective of this work was to estimate the feeding cost of lactating calves fed with different amounts of whole milk. 40 newborn animals were used, randomly included in 2 treatments. The treatments were as follows: T1 = 3 +3 L of milk for 57 days, T2 = 4 + 4 L of milk for 45 days. In both treatments, pasteurized whole milk was supplied divided into two feedings/day at 07:00 and 15:00 respectively. The first feeding of colostrum (2 L*feed) was provided within 2 h after birth, subsequently a second feeding was provided 6 h after the first feeding. The variables to evaluate development were weight, height, food consumption in the first 60 days of life and the cost of feeding (starter food + milk) was estimated. From the variables evaluated, no statistical difference was observed (P<0.05) between treatments. In relation to the weight of the calves, there was an increase in the animals where 8 L of milk was supplied during the first 45 days of life. Regarding the cost of feeding, the most economical treatment was in which 6 l of milk was supplied, but it should be noted that the calves in this treatment obtained less weight.
Keywords: feeding, costs, replacement, weaning, milk.
El éxito de la crianza de becerros es la clave de las explotaciones lecheras ya que estas son los futuros animales de reemplazo y por lo tanto es de suma importancia cuidarlos hasta que logren llegar a su madurez (Ram et al., 2020). Los becerros deben ser alimentadas de manera óptima para satisfacer sus necesidades nutricionales para un crecimiento y desarrollo (Palczynski et al., 2020). En esta etapa, la dieta es un factor muy importante ya que debe apoyar y reflejar una adecuada transición de prerumiante a rumiante totalmente funcional. Un factor importante que influye en la economía de los ganaderos lecheros y a la capacidad de producción a lo largo de la vida de una vaquilla lechera es la premura con la que crece desde su nacimiento hasta el momento de su primer parto. La alimentación y la prontitud de crecimiento se ven reflejados de manera directa sobre la edad en que la vaquilla tiene su primer parto y en la producción diaria del ganado (Heinrichs, 1993). así como el precio de una vaquilla de reemplazo, esto tiene un elevado porcentaje para retener becerras saludables con el objetivo de ser criadas como futuros reemplazos de los establos (Mohd et al., 2015).
REVISIÓN DE LITERATURA
En la primera etapa de vida de los rumiantes, el rumen, retículo y omaso son fisiológicamente poco activos, y el abomaso de la becerra funciona de manera muy semejante a un animal no rumiante. Por lo que, se necesita principalmente de una dieta líquida altamente digestible, hasta avanzar a un punto donde se convierte en un rumiante funcional y manipula el rumen, el retículo y el omaso para digerir el forraje y otros alimentos (Sidney y Huber, 1988). Sin embargo, para promover esta idea de la situación de nutrientes, los datos están disponibles y emergentes que sugieren factores como el estado del calostro y el balance energético de hasta al menos 8 semanas de edad tienen efectos a largo plazo que se pueden medir en la primera lactancia.
Al igual que otros recién nacidos, parece que las becerras podrían verse afectados por los primeros acontecimientos de la vida y que los mecanismos compensatorios realmente no existen para esta etapa de desarrollo. También sugiere que necesitamos alterar la forma en que vemos esta etapa de desarrollo (Van Amburgh, 2007).
Los becerros nacen con un rumen física y metabólicamente subdesarrollado e inicialmente requieren de la leche para obtener la demanda de nutrientes que necesitan para su mantenimiento y crecimiento. El consumo de alimento sólido, obtener bacterias anaerobias, establecimiento de fermentación del rumen, diferenciación y crecimiento de las papilas, expansión del volumen ruminal, desarrollo de vías de absorción y metabólicas, maduración del aparato salivar y desarrollo del comportamiento de la rumia son puntos fundamentales para un cambio de la dependencia de una alimentación líquida a una sólida (Khan et al., 2016). Estas empiezan a consumir cantidades medibles de alimento iniciador (AI) a partir de los 14 días de edad (Williams y Frost, 1992; Khan et al., 2008), y este aumenta rápidamente cuando la cantidad de leche es reducida o removida (Jasper y Weary, 2002; Khan et al., 2007).
También se ha observado que tiene un efecto positivo en el establecimiento y actividad de los microorganismos ruminales (Nocek et al., 1984) y el desarrollo del epitelio ruminal, asociado con la mayor producción ruminal de butirato y propionato (Heinrichs, 2005). Para optimizar el crecimiento y reducir los problemas de salud en becerros lactantes, es necesario efectuar sistemas de alimentación que admitan cubrir sus necesidades nutricionales (Segura-Correa et al., 2008).
Los becerros que nacen en cualquier unidad de producción lechera significan una oportunidad para incrementar el tamaño del hato, para mejorarlo genéticamente y acrecentar el ingreso económico de los productores. Las crías antes del destete se consideran animales monogástricos porque tienen su sistema gastrointestinal (GI) física y funcionalmente diferente a los del rumiante maduro al igual que en los lactantes humanos, su dieta está compuesta principalmente de leche hasta el destete (Heinrichs y Lesmeister, 2005).
Por lo que, uno de los principales objetivos de la alimentación temprana de becerros es maximizar el desarrollo del rumen, para alcanzar la capacidad de utilizar y aprovechar los forrajes complementados con el alimento balanceado. Para alcanzar dicho desarrollo, el tracto gastrointestinal y específicamente el rumen, debe sufrir una serie de cambios anatómicos y fisiológicos que son estimulados o acelerados por el tipo de dieta (Castro-Flores y Elizondo-Salazar, 2012).
La implementación de programas para la alimentación de becerros es una de las vías para lograr mayor eficiencia en la producción lechera, ya que en la etapa pre-destete se utilizan cantidades reducidas de leche o sustitutos de leche durante un corto período de tiempo. Desde la primera semana de vida, es necesario el consumo de concentrado iniciador para que se obtenga el desarrollo adecuado del rumen y, por consiguiente, un mejor comportamiento durante el crecimiento (Saucedo et al., 2005).
El consumo de alimento iniciador es crítico para asegurar el crecimiento y el desarrollo adecuado del rumen durante los primeros meses de vida. Uno de los principales objetivos de la alimentación temprana de los animales es maximizar el desarrollo ruminal, para alcanzar la capacidad de utilizar y aprovechar los forrajes complementados con el alimento balanceado. Para alcanzar dicho desarrollo, el tracto gastrointestinal y específicamente el rumen, debe sufrir una serie de cambios anatómicos y fisiológicos que son estimulados o acelerados por el tipo de dieta (Suárez et al. 2007).
El consumo de alimento es la variable más crítica que influye en el rendimiento animal porque determina la cantidad de nutrientes ingeridos y su disponibilidad para el mantenimiento y la producción. Por lo tanto, es necesaria una predicción precisa del consumo de alimento para desarrollar dietas balanceadas, evitar la alimentación insuficiente o excesiva, y para mejorar el uso de nutrientes y desempeño animal (NRC, 2001).
La ingesta de alimento iniciador es importante para promover el desarrollo ruminal y la adaptación a futuras dietas sólidas, y también se utiliza como criterio para el destete de animales lecheros (Silper et al., 2014). También influye en la composición corporal, y en consecuencia en las necesidades de nutrientes (Silva et al., 2017).
La alimentación de los animales durante el período de predestete es crucial para todo el ciclo productivo del ganado lechero. La nutrición temprana no solo es importante para la programación metabólica del becerro lechero (Opsomer et al., 2016), sino que la transición del consumo de alimento a base de leche a uno más sólido durante el período de predestete marca el rumbo para el desarrollo adecuado y la salud del animal. De hecho, el consumo temprano y alto de alimentos sólidos mantiene el rendimiento de crecimiento de los becerros lecheros al tiempo que promueve el desarrollo del tracto digestivo, especialmente del rumen (Castells et al., 2013; Khan et al., 2016).
Es importante mencionar que conforme se alimenta más cantidad de dieta líquida, el consumo de alimento iniciador disminuye y un bajo consumo de éste se ha asociado con una disminución en la tasa de desarrollo y funcionalidad del rumen, lo que podría favorecer con el deterioro en la condición corporal de los animales cuando son destetados y alimentados con algún tipo de forraje (Davis et al., 2011).
Un método muy común de destete de becerros en Norteamérica es destetarlos a una edad fija, más comúnmente de 6 a 8 semanas (Vasseur et al., 2010), pero los becerros destetados a esta edad pueden mostrar un control de crecimiento al destete (Eckert et al., 2015). Una desventaja con alimentar más leche o sustituto de la leche es que esto puede reducir la cantidad de alimento iniciador que comen los becerros (Jensen, 2006), reduciendo el crecimiento y aumentando signos de hambre durante el destete (Borderas et al., 2009).
Una disminución en las tasas de crecimiento durante el destete puede borrar cualquier ventaja de la alimentación de más leche o sustituto (Miller-Cushon y DeVries, 2015). Por lo anteriormente descrito el objetivo del presente trabajo fue estimar el costo de alimentación de becerros lactantes alimentados con diferente cantidad de leche entera.
MATERIAL Y MÉTODOS
Sitio de estudio
El estudio se realizó del 10 de noviembre del 2021 al 25 de febrero del 2022 en un establo del municipio de Matamoros Coahuila; se encuentra localizado en la región semidesértica del norte de México a una altura de 1170 msnm, entre los paralelos 28° 11’ y 28° 11’ de latitud norte y los meridianos 105° 28’ y 105° 28’ de longitud oeste. con una precipitación media anual de 230 mm y con temperatura promedio de 24 °C, máxima de 41 °C en mayo y junio, y mínima de -1 °C en diciembre y enero, y con una precipitación anual promedio de 240 mm y una humedad relativa de entre 29 y 83% (INEGI, 2009).
Manejo de animales
Para observar el desarrollo de becerros lactantes se seleccionaron 40 becerros de manera aleatoria, los cuales fueron separadas de la madre al nacimiento y alojados individualmente en jaulas de madera previamente lavadas y desinfectadas. Los tratamientos quedaron como sigue: T1= 3 + 3 L de leche durante 57 días, T2= 4 + 4 L de leche durante 45 días de vida respectivamente. En ambos tratamientos se suministró leche entera pasteuriza dividida en dos tomas/día 07:00 y 15:00 respectivamente. La primera toma de calostro (2 L*toma) se suministró dentro de las 2 h después del nacimiento, posteriormente se les proporcionó una segunda 6 h posteriores a la primera toma.
Peso de los animales
Para obtener el peso de los animales durante el estudio se utilizó una báscula ganadera (PG-2000, Torrey ®), el pesaje se realizó al nacimiento y al destete.
Estimación del consumo de alimento iniciador (AI)
El AI (Cuadro 1) se suministró diariamente por la mañana y de ser necesario se servía por la tarde. Para determinar el consumo de AI se utilizó una báscula electrónica digital (LEQ-5, Torrey ®), se midió a partir del día 1 hasta el destete de los becerros (57 días de vida respectivamente). Cada tratamiento constó de 20 repeticiones considerando a cada becerro como una unidad experimental. Se ofreció agua a libre acceso a partir del segundo día de vida.
Análisis de costos
Para estimar el costo de la alimentación de los becerros lactantes alimentados con diferente sistema de alimentación se consideró el precio por L de leche (costo de producción del establo cooperante) y AI (costo de venta de la empresa proveedora).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Con relación a los resultados para ganancia de peso (Cuadro 2), se observa 5% más de ganancia respectivamente para el tratamiento T2. Para que las vaquillas Holstein lleguen al primer servicio entre 13 y 15 meses de edad, debe alcanzarse una ganancia diaria de peso mínima de 810 g por día, desde el nacimiento hasta el servicio (Schingoethe y García, 2004).
En el presente estudio la ganancia de peso en ambos tratamientos fue inferior a lo mencionado anteriormente, se suministraron 342 y 360 L de leche durante el experimento y se observaron ganancias de peso 0.587 y 0.619 kg para T1 y T2 respectivamente. En un estudio donde se suministraron 500 L de leche entera durante la lactancia de los animales (60 días) se observan ganancias de peso promedio de 0.756 a 0.796 kg, leche entera y leche entera + agua electrolizada respectivamente (Peña-Revuelta et al., 2023).

De la Cruz (2015), reporta en su estudio experimental un promedio de 0.616, 0.497 y 0.581g de ganancia de peso diario en becerros alimentados con leche pasteurizada y destetados a los 57 días; estos valores se observan inferiores a los del presente estudio; al igual que Florentino (2015) no observó diferencia estadística en la ganancia de peso y altura en becerros alimentados con leche pasteurizada durante un estudio, en el cual suministro a un grupo 6 L y a otro grupo 5 L diarios (500 y 587 g respectivamente), durante 50 días de vida de las crías. En ambos estudios las ganancias de peso están más bajas que lo recomendado para poder llevar a las vaquillas a primer servicio entre los 13 y 15 meses.
Montoya (2016), en un estudio donde suministró 6 L de leche pasteurizada durante 50 y 57 días de lactancia reporta ganancias de peso diario de 782 y 744 g de ganancia diaria, los valores son similares a los observados en el presente estudio. Heinrichs y Heinrichs (2011), reportan información, desde el nacimiento a los 4 meses de edad de 795 becerras Holstein en 21 hatos en Pensilvania. Ellos encontraron que becerros con dificultades al nacimiento y número de días enfermas, resultaron en edad más tardía a su primer parto y con más baja producción de leche en la lactancia.
El crecimiento de los becerros fue afectado negativa o positivamente por consumo de materia seca de leche, sustituto lácteo, grano, y forraje. La producción de leche en la primera lactación fue afectada por consumo de materia seca al destete, días de tratamiento por problemas respiratorios, y peso vivo al parto. La producción durante su vida productiva fue similarmente afectada, pero con mucho menos grado que para la primera lactación. Así que una variedad de efectos positivos o negativos que ocurren durante los primeras 4 meses afectan estas becerras en su primera y subsecuentes lactaciones.
Respecto a la ganancia de altura (Cuadro 3) no se observa diferencia entre tratamientos. Durán (2018) en su estudio obtuvo al primer mes de la cría una altura promedio de 84 cm. En el cual se utilizó leche pasteurizada desde el inicio con tomas de 6 L (2 tomas al día). En el presente experimento el promedio de altura fue de 87 cm, superior a lo observado en el estudio anterior.

Respecto al consumo de concentrado iniciador (Cuadro 4) se observa un 18.5% de mayor consumo a favor del T2. El incremento es más notable cuando se dejó de suministrar la leche entera (día 45 de vida). Las crías normalmente requieren un par de semanas para empezar a comer cantidades significativas del alimento iniciador. Pero eso no significa que no haya que ofrecer iniciador a los becerros durante las dos primeras semanas de vida.

Consecuentemente, toma por lo menos dos semanas para que los animales coman suficiente iniciador para desarrollar el rumen suficientemente para que puedan ser destetadas. Si hay alguna interrupción en el consumo del iniciador, el desarrollo del rumen pueda atrasarse y podría no estar lista para el destete. También se les debe dar la oportunidad de consumir un iniciador de alta calidad, nutritivo y palatable (Quigley, 2001).
Favela (2015), reporta consumos promedio durante los tres últimos días de 0.691 hasta 0.958 kg en becerros alimentados con sustituto de leche en un período de 45 días de lactancia, estos resultados son inferiores a los observados en el presente estudio. Resultados similares reportan González et al. (2017), en becerros alimentados con 6 L de leche por un período de 50 días, donde los consumos fueron de 1,200 g/d durante los tres últimos días.
El consumo de materia seca en los rumiantes jóvenes debe iniciarse desde la primera semana de edad, ya que es vital para que la becerra pase de ser un animal pre rumiante a un rumiante completamente funcional (Coverdale et al., 2004). Se ha demostrado que existe también una relación directa entre el consumo de alimento, el consumo de agua y la ganancia de peso de los animales (Kertz et al., 1984; Monge-Rojas y Elizondo-Salazar, 2016).
La etapa de alimentación con leche en los becerros es esencial, ya que en esta etapa su sistema digestivo se asemeja a un monogástrico por lo que depende esencialmente de este alimento líquido, sin embargo, es conveniente inducir la ingesta de alimento solido para ir adaptando el rumen y poder realizar un destete óptimo. Molinar (2019), reporta un consumo de 602 g en promedio durante los últimos 5 días con un sistema de alimentación similar al presente estudio.
El lento crecimiento de vaquillas en etapas tempranas de vida también es costoso ya que se requieren más nutrientes en etapas posteriores del desarrollo de la vaquilla, aumenta la edad al parto, o reduce el peso corporal vivo al parto. Todos estos son detrimentos a la economía general por vaquillas (Heinrichs et al., 2010).
Respecto al costo de alimentación (Cuadro 5) el más económico fue T1 se observó un 6.2% menos que T2, los costos de alimentación oscilan entre 2,656 y 2,834 pesos. Estos costos varían de establo a establo y pueden tener diferencias extremas debido a los variables niveles de manejo (cantidad de leche ofrecida) y al costo de producción por litro de leche producido en cada unidad de producción lechera. Además, del alimento iniciador que seleccionen para la alimentación de sus animales.

En un estudio donde se estimó el costo de alimentación Peña et al. (2020), reportan costos que oscilan entre 2,686 hasta 2,696; en becerros alimentados con 432 L de leche durante su lactancia (60 días de vida). En otra investigación González et al. (2017), reportan costos de alimentación que oscilan de 1,180 hasta 1,924 pesos por becerro durante su lactancia, que fueron alimentadas con diferentes cantidades y sustitutos de leche; estos costos se encuentran por debajo de los observados en el presente estudio, cabe hacer mención que las ganancias de peso son superiores a las observadas en el estudio anterior.
Es importante mencionar que se requiere entender la alimentación en la crianza de animales de reemplazo lechero tanto en unidades de producción de leche que quieren criar sus propios animales como en aquellos que buscan contratar criadores; se deben conocer los ingredientes con los que cuentan para tal actividad; leche entera, leche entera con antibiótico, pasteurizada sin pasteurizar, sustituto de leche, concentrado iniciador y agua (Peña et al., 2020).
Debido a la importancia que representa la etapa de crecimiento de las crías, el consumo de materia seca se convierte en un factor clave en su desarrollo, ya que determina la cantidad de nutrientes disponibles y está ligado en gran parte con los rendimientos productivos del mismo, por lo que se puede decir que es el parámetro más crítico en un programa de alimentación y puede verse afectado por variables como la concentración de energía en la dieta, factores ambientales y de manejo, entre otros (NRC, 2001).
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
Bajo las circunstancias del presente estudio, se puede concluir que el tratamiento más económico favoreció al T1, aunque es importante mencionar que los animales de este tratamiento ganaron menos peso. Esto se puede atribuir a las diferencias que existen en la cantidad de leche ofrecida y al consumo del AI. Es importante que, para la elección de un sistema de alimentación para sus crías no sólo se considere la cantidad de leche, sino también la cantidad de días a ofrecer. Otro punto importante es seleccionar el AI que más se ajuste a las expectativas de crecimiento de las crías.
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