LA COFRADÍA DEL SEÑOR DEL COLATERAL Y LA NOCIÓN DE QUANTUM ENERGÉTICO

Ponce Riveros Rosalba Francisca
INAH, México

LA COFRADÍA DEL SEÑOR DEL COLATERAL Y LA NOCIÓN DE QUANTUM ENERGÉTICO

Mitológicas, vol. XXXV, pp. 69-86, 2020

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Resumen: En el poblado de Acaxochitlán, Hidalgo, se desarrolla un culto especialmente rico e interesante. Se trata del culto en torno al Señor del Colateral, un cristo elaborado con pasta de caña de maíz. A pesar de que oficialmente no es el patrón de la comunidad, el ritual en torno a él, resulta de la mayor importancia para la población; sus fiestas revisten el clímax del ciclo de fiestas anuales, y su intensidad permite suponer que su imagen representa en realidad la más importante para el poblado. Durante el año 2012 se restauró la imagen del crucificado lo que al parecer detonó la toma de conciencia de su valor histórico. En el año 2013, la importancia de esta fiesta planteó entre sus organizadores la inquietud de formar una cofradía, preocupados sobre todo por cuidar el paso de la imagen por las principales calles del pueblo durante la procesión magna. La presente ponencia plantea que la fuerza de esta organización se encuentra en el quantum energético de las organizaciones barriales, esto se apoya fundamentalmente en los antecedentes recabados durante el trabajo de campo realizado para documentar la fiesta dedicada a dicho crucificado y la revisitación de las procesiones magnas durante los años 2017, 2018 y 2019.

Palabras clave: Cofradía, fiestas patronales, crucificados, lluvia, maíz.

Abstract: In the town of Acaxochitlán, Hidalgo, there is a very special, rich and interesting cult. It is the Lord of the Collateral cult, a Christmade of corn cane paste. Although he is not officially the patron saint of the community, his worship is one of the most important for the population. His feasts are the climax of the annual holiday cycle, and the intensity suggests that this image is actually the most important for the town. In 2012 the Christ was restored and apparently this triggered the consciousness of its historical value. In 2013 the importance of this feast lead the organizers to the creation of a brotherhood, they were mainly concerned about the Christ´s safety during his tour through the main streets of the town on the magna procession. On May 3rd, 2016 the statutes of the brotherhood were issued. This paper proposes that the strength of this brotherhood relies on the energetic quantum of the neighborhood organizations, his fundamentally based on the history collected during the field work done this feast and there visiting of the magna processions during 2017, 2018 and 2019.

Keywords: Brotherhood, patronal festivities, crucifixes, rain, corn..

La advocación oficial versus devoción popular

Pedro Romero de Bazan, cura y vicario de Acaxochitlán (1) entre 1569 y 1571, documenta que la parroquia de este pueblo se encontraba dedicada a la advocación de la Asunción de Nuestra Señora (Stresser, 1998: 112-114). A la fecha dicha advocación continúa vigente; sin embargo, la fiesta patronal más relevante en la actualidad es la fiesta del Señor del Colateral, que ocurre del 2 al 12 de mayo de cada año. Se asocia con la petición de lluvias para las siembras. De igual manera, la misa de acción de gracias por las cosechas que se realiza el 10 de diciembre reafirma la hipótesis de que la devoción a esta imagen se vincula plenamente al ciclo agrícola (2).

Las cruces de acuerdo con las fuentes tenían ya un significado profundo en los pueblos mesoamericanos. Estas se relacionaban con la visión misma del universo y con el árbol de la vida. Además, se piensa que los procesos de evangelización y aculturación de los pueblos prehispánicos se facilitaron mucho debido a sus propias concepciones, que asociaban el cuerpo humano con la planta de maíz (3), ésta con el sol y posteriormente con Jesucristo.

La cruz mesoamericana representa unión, direcciones del universo y centro de la tierra porque es la tierra misma; se relaciona con el calor, la luz solar y la lluvia, elementos fundamentales para el proceso agrícola (Piña Chan, 1995). Cruz y árbol refieren al centro unificador de cielo y tierra, a los cuatro puntos en el espacio vinculados con el movimiento del sol [...] Para los zapotecos de Yalálag los árboles cuyo tronco y ramas semejan una cruz son llamados “cruces vivas” (Velasco, 1997,citado en Sánchez Vázquez, 2008, pp. 11-12).

A los ojos de los mesoamericanos aún no aculturados, la cruz que preside el altar sería interpretada como el poste del este, y la deidad identificada con esa cruz, como deidad de la fertilidad, pero masculina y solar, a diferencia de las vírgenes, por ejemplo, cuyo campo de asociaciones simbólicas las ligaría a lo lunar, a lo oscuro, húmedo y femenino; a las diosas terrestres prehispánicas.

La divinidad de las mieses prehispánica se mimetizó en una advocación católica. El recipiente para ser reinterpretado fue nada menos que el Cristo de la cruz, el dios-hombre crucificado. Es cierto que la misma imagen fue receptáculo de muchas otras asociaciones, pero sin duda una de las principales siempre fue la de un dios masculino, fértil, vinculado incluso a uno de los ejes del universo, uno de los cuatro postes, identificado con la cruz, el árbol cósmico, lleno de connotaciones solares, hijo de la diosa terrestre (la Virgen), la imagen ideal para la deidad del maíz.

No es casual, entonces, que muchas veces se haya preferido como materia para la elaboración de los cristos crucificados, precisamente la planta del maíz, bajo la forma de una pasta elaborada con la caña de dicha planta. Éste es el caso en particular del Cristo que nos ocupa, del Señor del Colateral.

Justamente, las fiestas principales del Señor del Colateral se hallan vinculadas con el ciclo agrícola del maíz, particularmente con el inicio y el final de dicho ciclo; lo que no sorprende, si proponemos este antiguo sincretismo con la deidad agrícola, aún si hoy estuviera diluido, o relegado a niveles no conscientes. El Señor del Colateral no es Cinteotl dios del maíz, ni la Virgen de la Asunción es Chicomecoatl diosa del maíz. Sin embargo, tampoco son deidades indiferentes a la tradición de su pueblo protegido; tienen aspectos y funciones que nunca fueron otorgados por la tradición judeo-cristiana. Como los dioses prehispánicos, tienen un tequitl (4), una misión en el cosmos indígena, y aún mestizo. Vigilan particularmente por la salud de sus habitantes, la fertilidad de la tierra, la adecuada secuencia de los meteoros, el surgimiento del maíz y los otros mantenimientos; el Señor del Colateral, abre y cierra el ciclo agrícola, preside la cohorte de entidades necesarias para dicho ciclo, domina las nubes, protege los campos, no coincide con la función que le asigna la jerarquía católica; en este sentido, se aparta de ella, y es visto con cierta desconfianza por la misma.

¿Quién es el Señor del Colateral?

Se trata de una escultura de caña de maíz, probablemente elaborada en un taller de Tlaxcala. Se localizó durante mucho tiempo en el altar mayor colateral a la nave principal de la parroquia. El origen del nombre se atribuye principalmente a la referencia de su ubicación, ya que su antigua capilla se encontraba al lado izquierdo de la entrada principal de la parroquia; como puede apreciarse en el plano topográfico de Acaxochitlán denominado Lienzo B que al parecer fue copiado en 1738 (Stresser, 1998: 130-131), además de algunas fotografías de los años 50 y otras más recientes.

La tradición oral local registra la siguiente leyenda: relata el señor Aristeo Vargas Cruz que siendo muy niño le preguntó a Don Porfirio Rosales mayordomo de los años 30: “¿Cómo llegó el Señor, el patrón del pueblo? Usted no lo vio, pero si ha de saber, decía, dice si, pues yo, según me platicaban los más abuelitos, que el señor, fue encontrado, allí un lado de la iglesia, que allí a donde está ahora, era como camino y había mucho carrizal y en ese carrizal vieron el carrizo floreando, la flor, entonces por la curiosidad de ir a ver la flor, se arrimaron, el carrizal sería como un monte, pos era bastante, pos según dicen se fueron asomar y ver allí donde estaba floreando la flor del carrizo, el Señor allí lo encontraron, allí estaba allí al pie del carrizal. Y de allí para acá se llamaba Acaxochitlán, porque antes se llamaba Santa María Asunción y todavía en la iglesia están así los papeles”.

El Catálogo de Construcciones Religiosas del Estado de Hidalgo refiere el análisis de dos “planos antiguos” (Lienzos A y B de Acaxochitlán), se consigna: Capilla de “El Señor del Colateral”, llamada así por el pueblo, en ella se venera otra imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Se cuenta que esta capilla fue la parroquia de la población antes de que se construyera la actual. No es de dudarse, pues su construcción parece muy antigua. Está anexa al templo y construida con el mismo material. Recibe luz por dos ventanas abiertas en su muro sur. Más pobre en adorno interior que las anteriores, pues únicamente está encalada (Azcue y Mancera, 1940, pp19-20).

Los libros parroquiales registraron, desde 1908, misas en honor del Señor del Colateral. En 1919, por ejemplo, celebraron misas cantadas los días 3, 4, 5, 6 y 7 de mayo, así como el 10 de diciembre. En el mes de mayo de 1924 se registraron ocho misas cantadas ad petendampluviam. De este hecho se infiere que la aceptación y devoción de la imagen guardan relación con el ciclo agrícola. El registro de la devoción a través de las misas es casi constante en los meses de mayo y diciembre en el periodo revisado (1908-1949). Debemos mencionar que igual se efectuaron misas en meses diferentes a mayo o diciembre.

La fiesta a este crucificado hasta mayo de 1969, tenía una duración de 3 o 4 días y se realizaba agrupando los barrios, quedando normalmente el último día para la cabecera. A la llegada del párroco Juan Manzo el 2 de mayo de 1967, se inició un proceso de convencimiento para cambiar el nombre de la imagen del Señor del Colateral por el de Señor de Acaxochitlán, bajo el argumento de que se trataba de un nombre más propio a la imagen patronal. La oposición de los mayordomos y organizadores de la fiesta fue casi total, de manera que prevaleció el nombre con el que venía recibiendo veneración. De manera simultánea, en esta época se hace manifiesto el descontento de los representantes de los barrios, los cuales tenían que unirse para recibir la imagen peregrina. El cura Manzo responde a esta inconformidad proponiéndoles ampliar la fiesta a 9 días, dando así oportunidad a cada barrio de participar y recibir la imagen peregrina en su propio territorio. A partir de 1970, la celebración incluye a los ocho barrios y la fiesta se inicia el 3 de mayo y concluye el día 11 con la procesión del Señor del Colateral por las principales calles de la cabecera municipal, aunque como se menciona al inicio de este texto, los festejos inician el 2 de mayo y concluyen el 12 de mayo cuando la imagen peregrina retorna a su hogar en el barrio de Tlacpac.

Antecedentes de las cofradías en México

En el siglo XVI, fueron incorporadas a la Nueva España donde tuvieron un auge importante, convirtiéndose en un instrumento eficaz para evangelizar a los indígenas, asumieron un papel aglutinador y mantuvieron cierta cohesión social. Se constituyeron en las ciudades más importantes, Ciudad de México, Guadalajara, Puebla, Querétaro entre otras y en éstas se registraron por gremios artesanales, comerciales y grupos étnicos. Las cofradías de indios fueron patrocinadas y fomentadas por las órdenes evangelizadoras, y a través de éstas se logró una participación importante de los indígenas, quienes veían a la cofradía como una institución perdurable. Eran sostenidas con el producto de la tierra que los indígenas llamaban “tierra de santos”, se legaban tierras, casas y ganado y la iglesia aparecía como administradora. En el siglo XVII se reportaron 20 cofradías de españoles y 80 de indios. En el siglo XVIII las cofradías habían adquirido un poder económico relevante desempeñando funciones similares a las de una institución de crédito, ya que hacían préstamos, hipotecaban bienes y eran dueñas de extensiones agrícolas y de ganado. Su poder era notorio.

A partir de la Ley Lerdo (1856) los liberales mexicanos plantearon que los indígenas dependieran de forma individual de sus propiedades y se convirtieran en pequeños propietarios. El 12 de julio de 1859 se promulgó la Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos, mediante la cual se suprimió no solo el control de la iglesia y el papel comunal de las cofradías, dicho ordenamiento dio paso al desarrollo de las mayordomías de gestión laica (Martínez, 1977, pp. 61-62), como las que se han observado en Acaxochitlán durante los últimos 50 años.

Cofradías acaxochitecas

Los escasos antecedentes localizados en los archivos parroquiales denotan lo efímero de este tipo de organizaciones controladas desde la parroquia. Las cofradías de los siglos XVIII y XIX, además de la preocupación por la muerte y sobre todo por lo que sucede después de la muerte se dedicaron a la imagen del Santo Entierro y a las Ánimas Benditas del Purgatorio, fortaleciendo la idea de la vida después de la muerte que era muy importante para iglesia católica. El pueblo de Acaxochitlán, permeado por las ideas del catolicísimo, se inscribió en la idea del purgatorio, como esa estancia de “purificación” y depuraciónque cualquier mortal “bien portado” debía superar para evitar el infierno y ser transferido al “cielo”. Aunque las dos cofradías localizadas parecen no haber tenido una presencia relevante.

Cofradía de Santo Entierro

La Cofradía Santo Entierro de Cristo Señor Nuestro o Hermandad del Santo Entierro de Cristo Vida Nuestra, fue constituida el 16 de abril de 1721 y al parecer permaneció60 años ya que el último registro localizado data de 1781, lo que es difícil de asegurar por el estado que guardan los archivos parroquiales. En dichos registros se asumen como cofradía o hermandad indistintamente y se aprecia con claridad la sumisión a la jerarquía católica. Las cuotas y donaciones realizadas por los hermanos se destinaban a los rituales fúnebres de los miembros de la cofradía y algunas festividades reconocidas por la misma. La inscripción en la cofradía implicaba entregar un real como cuota de permanencia. Al fallecimiento de alguno de los miembros, se entregaba medio real para sufragar la misa cantada, además de aportar tres reales al cura por concepto de limosna por la misa y vigilia del alma del difunto. Para las festividades restablecidas en la constitución de la cofradía se tenían que entregar las siguientes limosnas al cura: dos pesos el Viernes Santo, seis pesos en la Pascua de Resurrección, cinco pesos para el aniversario de los Santos Difuntos, para la festividad de la Cuaresma se entregaban 3 reales además de la cera necesaria en cada ritual.

Después de asentar el auto de constitución, consigna donaciones de textiles como manteles de Bramante nuevos deshilados, una sábana de Bretaña perfilada con encaje entretejido de 2 dedos de ancho, una docena de candelabros de palo y plateados, un palio de Bretaña. La mayor parte de los folios registran fallecimientos de los miembros y esposas de los cofrades. También se observa la inscripción de mujeres en esta cofradía.En 1722 Rosa Montiel, hermana de la hermandad que murió en Tlaxcala, se le “cantó misa y vigilia por su alma” al igual que a Ana María del Gri de los Reyes. En 1724 quedaron registradas las honras fúnebres de las siguientes mujeres: Catharina Eugenia “india hermana”, Antonia “de razón hermana”, Micaela Mariana, “india hermana”; Angelina M. “india del pueblo de Tepepa”, Ysabel de la Hacienda de San Antonio. Estos registros a través de los asientos denominados “descargos” permiten suponer que se trataba de una cofradía inclusiva que lo mismo integró a mujeres que a personas indígenas, mestizos y españoles. Es importante anotar que después del año 1728, seguido del nombre de los difuntos registrados aparecían cinco adjetivos gentilicios según se tratara: “mestizo”, “indio”, “español”, “mestizo de razón” o “de razón”. A partir de 1733 los registros señalan el otorgamiento de una mortaja consistente en una vestidura similar a la de la orden de San Francisco de Asís. El 1 de agosto de 1737 se cantó misa y vigilia a Juan Esteban, especificando que no se le dio mortaja por no haber cumplido con las limosnas; en el mismo año se proporcionó mortaja a tres mujeres cuyo nombre es precedido de la palabra “india”: Micaela María, Rosa María y Catharina Eugenia.

El 6 de abril de 1733 se realizó elección de mayordomo y diputados y después de asentar el resultado de la elección, en un párrafo subtitulado como peticiones se lee lo siguiente:

“Gaspar de Bargas natural y vecino de este pueblo de Acaxochitlán, actual mayordomo de la Hermandad de Santo Entierro, Don Nicolas de Arias y Nicolas de Bargas en nombre de todos los hermanos de esta hermandad parecemos ante vuestra.Todos los hermanos den un real de plata para que al morir un hermano con la obligación de darle una mortaja de Señor Padre San Francisco, en el momento en que fallezca y al que no hubiere menester los doce pesos para gastos de un buen entierro y cinco misas dichas en una de las dos ciudades México o Puebla, pero con la advertencia que el hermano condicionado a la entrega puntual de las limosnas. Los hermanos que dejaron de asistir con los jornales por espacio de tres años serán borrados. El nueve de abril de mil setecientos treinta y tres, ante Bachiller Luiz de Priego Peregrina, Cura, Vicario y Juez, da por buena la constitución atendiendo a las condiciones que en ella expresan y dije que la daba por buena con la condición de que no admitían más hermanos que los feligreses de dicho curato, si no fuesen los que se hallan asentados y cumplan inviolablemente, le notifiqué al mayordomo Gaspar de Bargas tenga presentadas una o dos mortajas para dar pronta”.

El párrafo anterior corrobora el control del párroco sobre la hermandad. La pertenencia a la hermandad y las aportaciones garantizaban los ritos fúnebres y, por consiguiente, el “bienestar del alma” de sus afiliados, los incumplidos no gozaban de estos beneficios. El control ejercido sobre la recaudación se aprecia en el auto de visita realizado del 20 de diciembre de 1767, según el texto, el obispo de Puebla de los Ángeles conminó a la cofradía a observar rigurosamente el contenido de las constituciones y reportar anualmente las cuentas, observó que las aportaciones se habían reducido a limosnas y jornales, prohibiendo en dicho auto solicitar las limosnas a la hora de la misa.

Otro aspecto de esta cofradía lo constituye las celebraciones dedicadas al Santo Entierro, durante el mes de abril que registran misas, procesión y descendimiento como corresponde al calendario litúrgico y también registran aniversarios de la hermandad de Santo Entierro durante diversos días del mes noviembre, con lo cual reafirma su misión como la agrupación que se encargaba del tránsito de los difuntos.

Cofradía del Santísimo Sacramento de las Benditas Ánimas del Purgatorio

Esta cofradía contiene registros que van de octubre de 1848 a abril de 1866. El estado que guardan los folios de esta cofradía impide realizar una transcripción de su contenido, por esta razón se hará un breve resumen de los folios legibles. Los registros son muy elementales, no existe acta de constitución ni reglas de operación, tampoco se localizó auto de visita, muy probablemente debido a la inestabilidad después de las gestas independentistas y los inicios de las leyes de Reforma. En nuestro trabajo de campo pudimos relevar información acerca de nombramientos de mayordomos y algunos de los bienes e importes recibidos al asumir el cargo. Resulta interesante la mención de los mantenimientos de una filarmónica, así como la ausencia de registros de descargo, es decir, no contiene la aplicación de los recursos recibidos.

Como se puede apreciar de los antecedentes de las cofradías mencionadas, estaban enfocadas a la muerte y al tránsito de las almas en su paso por el purgatorio, estrechamente ligadas con el funcionamiento eclesiástico; en cambio la Cofradía del Señor del Colateral, atiende la vertiente de la vida, surge de la preocupación de los mantenimientos para dar continuidad a la rotación del universo, esta devoción como ha quedado de manifiesto en los textos de quien suscribe, está plenamente anclada a la cultura agrícola y por ende su apuesta a la vida es innegable. Aun cuando en su constitución reconozca y rinda homenaje a los miembros fallecidos, no se puede equipar a las cofradías de registradas en la parroquia en las fechas mencionadas.

La indómita presencia

Es de reconocer que el fortalecimiento y auge de los últimos años del culto a este crucificado, más allá de sus raíces ancladas en el mundo agrícola, denota “cierta rebeldía” desde el momento en que el pueblo pone mayor esmero en su festividad, que en la de la advocación oficial, a pesar de los afanes de la “pequeña burguesía criolla o mestiza”(Stresser, 1998: 111), que de la mano de la jerarquía católica se resisten a aceptar que el crucificado de pasta de caña de maíz, sea dueño de la mayor devoción en el pueblo de Acaxochitlán. Ha sido notorio que el Señor del Colateral tampocoha gozado del agrado pleno de la jerarquía eclesiástica, que en múltiples ocasiones manifestaron a los organizadores de la fiesta, que la verdadera patrona del pueblo es la Virgen de la Asunción, y que, a ella, se debería rendir el mayor honor. Como se ha mencionado los archivos parroquiales no muestran mayores antecedentes del culto al Señor del Colateral, más allá de algunas misas de petición de lluvias y algunas líneas en el inventario fechado en 1865, prácticamente la información en los archivos parroquiales es inexistente, sin embargo, existen señales que no se pueden ignorar, como el bosquejo de una pequeña puerta a la izquierda de la portada de la parroquia que estuvo allí hasta que se iniciaron los trabajos de remodelación, este bosquejo nos hace suponer un culto asiduo al crucificado.

A principios del siglo XXI, el párroco Rafael Hernández trató incansablemente de convencer a los organizadores que la “patrona” del pueblo era la Virgen de la Asunción y, por tanto, la fiesta principal deberían dedicarla a ella. Antes de 2005 los arreglos florales durante los primeros días de mayo se dedicaban exclusivamente al altar del Señor del Colateral, hasta que en el año 2005 consiguió uniformar la nave principal donde se ubica la imagen de la Virgen de la Asunción. Los sermones en ocasiones sutiles o directos de curas y obispos durante las homilías, sobre todo de los días 11 de mayo de cada año, pasaban del reconocimiento y asombro ante la magnificencia de las ofrendas florales, musicales y alfombras, al reproche de lo que la jerarquía católica consideraba, “un derroche de recursos que igual podrían dedicarse para adornar con hoja de oro la parroquia y colaborar así con el trabajo del padre Rafael Hernández” (5). Justo durante la gestión del párroco mencionado se llevaron a cabo los trabajos de remodelación del lado izquierdo del templo. Un hecho significativo de estos trabajos fue abrir la puerta bosquejada del lado izquierdo y ubicar la imagen del Señor del Colateral en dirección de dicha puerta, construyéndose de esta forma un altar de mayores proporciones (6) que el destinado a la imagen de la Asunción. Con este hecho, el pueblo reafirmó no sólo la supremacía de la importancia de su crucificado, sino también el nombre mismo del Señor del Colateral.

Constitución de la Cofradía del Señor del Colateral

La idea de conformar esta cofradía surge del grupo que tradicionalmente se ha hecho cargo del cuidado del Señor del Colateral, a raíz de la restauración del crucificado realizada en 2012. Comenta el arquitecto Arturo Castelán Zacatenco, que Luis Felipe Islas Rodríguez compartía la misma inquietud, por lo que se dieron a la tarea de documentarse para constituir una cofradía; paralelo a este trabajo, se fijaron como objetivo identificar a los posibles candidatos que integrarían la cofradía. Tomaron en cuenta los comentarios de los participantes más cercanos que coincidían en la necesidad de darle mayor formalidad a la organización. El proceso duró cerca de tres años durante los cuales escucharon las opiniones y comentarios sobre todo de los mayores. En 2016, previo a la fiesta, en una reunión celebrada en la Casa del Portal, se definió la integración de la cofradía, la cual se estructuró en tres partes: el Órgano de Gobierno, una Mayordomía con 15 diputados y el Consejo Consultor. Los mayores de 70 años por su experiencia conformaron el Consejo Consultor. La elección para el primer periodo de tres años de mayodormo y vice-mayordomo se realizó ante la presencia del párroco y recayó en Luis Felipe Islas Rodríguez como mayordomo, y en Arturo Castelán Zacatenco como vice-mayordomo, generadores de la iniciativa y redactores de los estatutos.

No se debe olvidar que las cofradías fueron prohibidas por los liberales a partir de la promulgación de las leyes de Reforma.Tal supresión dio paso al desarrollo de las mayordomías cuya gestión laica hizo a un lado el control de la iglesia.Dicha gestión no ha estado exenta de roces y desencuentros con las autoridades parroquiales, como se ha podido constatar durante esta investigación.

La “Cofradía de la Venerable Imagen del Señor del Colateral”se funda el día 3 del mes de mayo de dos mil dieciséis. Se reconoce como asociación pública, con personalidad pública, constituida en el municipio Acaxochitlán, Hidalgo. Está integrada por el Consejo Consultor, Mayordomía y el Párroco de la Asunción de María Santísima. El grupo de cargueros no forma parte de la Junta de Gobierno, se constituye como un grupo de apoyo supeditado a la Mayordomía. En la constitución de la cofradía se aprecian tres agrupaciones que conforman el corpus de la asociación religiosa: el primer lugar aparece los cofrades difuntos, una segunda relación la integran los diputados y al final una tercera relación las personas que integran el Consejo Consultor. En las tres relaciones mencionadas los nombres que aparecen corresponden a personas dedicadas en su gran mayoría a la compraventa de productos agrícolas establecidos en mercados públicos y/o ambulantes de la periferia municipal, más de la mitad de estos comerciantes cultivan aún sus tierras, por lo que, los rituales agrícolas alrededor del Señor de Colateral a quien como se lee en este texto se le atribuyen poderes hídricos tiene un lugar relevante en sus vidas. También se puede identificar a dos personas dedicadas al autotransporte, un arquitecto y una persona descendiente del señor Donato Islascuyo recuerdo conservan las personas mayores como el mayordomo y autoridad civil que organizó y dirigió por varios años la fiesta dedicada al Señor del Colateral.

Los estatutos de la cofradía en el marco normativo del derecho canónico blindan de manera precisa la participación de sus integrantes, tal vez como una medida para evitar que algún aspirante a la alcaldía municipal se sirva de la organización para obtener sus fines. Desde la perspectiva de los fundadores la intención principal estriba en resguardar el bien simbólico más preciado en esta población, retoman los requisitos que la iglesia católica exige a sus feligreses, para ser “buenos cristianos” y los insertan dentro de los estatutos que deben cumplir los miembros de la cofradía. Resulta notorio que la intención del grupo de salvaguardar su crucificado, fue aprovechado por la jerarquía católica para sumar puntos a su favor y reiterar que la imagen de culto es: “Nuestro Señor Jesucristo en su advocación del Señor del Colateral…” agrega dentro de dichos fines: “…la santificación de los integrantes de la Cofradía por los medios recomendados por la Iglesia”. Otro punto es el contenido en el artículo 72, última viñeta que la letra dice: “-10 de diciembre. Misa de acción de Gracias de la Cofradía. Esta misa que tradicionalmente se ha venido celebrando desde hace más de 50 años, auspiciada únicamente por el grupo de personas encargadas de la imagen peregrina del Señor del Colateral, pertenecientes al barrio de Tlácpac” (Ponce, 2011, pp. 167-211),quienes siempre manifestaron que se trataba de una misa para agradecer las cosechas. Otro aspecto relevante en el mismo sentido de estos estatutos, lo constituye la preeminencia que se le da al párroco, que en el artículo 64, inciso c) se indica: “Tomar protesta a los nuevos cargos frente a la Imagen del Señor del Colateral”. Tal como sucedió el 10 de diciembre de 2019, al finalizar la homilía tradicional de agradecimiento de las cosechas, se realizó la elección de nuevo mayordomo y vice-mayordomo. La capitalización de esta fecha a favor de la iglesia no ha representado mayor beneficio para los mayordomos del barrio de Tlácpac, ya que continúan asumiendo los honorarios de la jerarquía católica por la celebración de la misa, los costos de la procesión y el convivio que se verifica en dicho barrio el 11 de diciembre con el retorno de la imagen peregrina a la casa de la familia del señor Aristeo Vargas.

La noción del quantum energético del Señor del Colateral

Desde las ciencias sociales el quantum energético ha sido usado para explicar esa fuerza que dimana de los grupos sociales para replicar costumbres, tradiciones y sistemas de creencias.En ese contexto,Masferrer Kan(2013, pp. 39-43) ha planteado una fórmula para explicar el comportamiento de la energía de los sistemas religiosos.Retomo dicha fórmula para aplicarla a la organización que gira alrededor del culto dedicado al Señor del Colateral:

E=TS + TC

Energía (de la veneración al Señor del Colateral) = Tiempo Social (el tiempo que dedican los organizadores en la veneración Señor del Colateral) + Tiempo Cristalizado (recursos dedicados a la veneración del Señor del Colateral).

Durante las últimas cinco décadas, la fiesta dedicada al Señor del Colateral se organiza y desarrolla principalmente a partir de la unión de voluntades de los habitantes de los ocho barrios y los mayordomos de la cabecera municipal, al margen de las autoridades civiles (7) y eclesiásticas; éstas sólo toman parte en las actividades inherentes a su categoría como son la organización de las vialidades y la celebración de las homilías, que invariablemente son sufragadas por los organizadores de la fiesta.

La fiesta comprende la realización de 18 procesiones en los barrios que inician el día 2 de mayo en el barrio de Tlácpac, y concluyen en el mismo barrio el día 12 de mayo con el regreso de la “imagen peregrina” a la casa donde ha permanecido desde 1895. Durante este tiempo se celebran nueve misas en los barrios y nueve misas en la parroquia. La fiesta alcanza su mayor esplendor el día 11 de mayo en la procesión magna que congrega aproximadamente a 5 000 personas, que recorren cerca de dos kilómetros revestidos de alfombras multicolores elaboradas con aserrín, arena y flores, por las principales calles del pueblo.

Los barrios se organizan en grupos que van de 4 a 16 personas por barrio. La mayor parte de ellos se autodenominan mayordomos, otros simplemente encargados u organizadores, ellos son los responsables de solicitar la cooperación a los habitantes del barrio y de asumir la mayor parte de los gastos generados en la fiesta, como son la música, las alfombras, el castillo, las flores y la comida que se ofrece a los asistentes. Los mayordomos u organizadores en su gran mayoría son comerciantes o personas independientes dedicadas al autotransporte.Existen algunos profesionistas, algunos dedicados al cultivo de la tierra, empresarios dedicados a la maquila textil y muy pocos empleados; la edad promedio es de 30 años, generalmente jefes de familia, muy pocos solteros, y muy pocas mujeres.

La duración en el cargo en los barrios depende del número de integrantes del grupo.Por ejemplo, los que cuentan con 4 integrantes duran cuatro años, los que tienen 14 integrantes duran 14 años a excepción del barrio de Cuaunepantla cuya organización está basada en la división territorial del barrio que consta de 5 sectores, y cada año, uno de éstos asume la responsabilidad de organizar la fiesta.

Las atribuciones que tienen estos grupos atañen únicamente a la organización de la fiesta, no ejercen ninguna actividad de corresponsabilidad con las autoridades civiles, salvo el barrio de Cuaunepantla, cuya organización comunal supedita el otorgamiento de algunos servicios a la actualización de las cuotas de las fiestas del Señor del Colateral.

Casi todos los grupos realizan la planeación a partir de los meses de noviembre o diciembre del año previo; comienzan a solicitar las cooperaciones dos meses antes de la celebración de la fiesta, y se enfrentan a un trabajo intensivo durante las dos últimas semanas. Normalmente, uno o dos días antes, los organizadores no descansan, pero al final se nota la satisfacción en su rostro al ver culminadas sus expectativas, ya que normalmente estas actividades las asumen como un reto personal frente a su comunidad.

A partir del día 3 de mayo, las procesiones salen de la iglesia después del rezo del Rosario. Los organizadores o mayordomos de los barrios acuden en el orden establecido desde 1970: una vez que el barrio de Tlácpac deposita la imagen peregrina al lado derecho del altar del Señor del Colateral, acuden sucesivamente los barrios en el siguiente orden: Tlaltegco, Tlatzintla, Tlatempa, Tlamimilolpa, Cuaunepantla, Yemila, Techachalcoy finalmente la cabecera municipal, todos siguen una fórmula similar. La familia que recibirá en su casa la “imagen peregrina”, se presenta en la iglesia, acompañada de algunos vecinos y la banda de música. Salen de la iglesia entre 7 y 8 de la noche, enfilándose al barrio y deteniéndose en cada altar doméstico que es expuesto al encuentro de la “imagen peregrina”. En todos los barrios están presentes las ofrendas florales, el incienso, la música y los juegos pirotécnicos. La comida se ofrece invariablemente a todos los acompañantes. Los recorridos son variables; pueden ser desde un kilómetro hasta seis y el número de asistentes es igualmente variable.

El día 11 de mayo, inmediatamente después de la misa de acción de gracias correspondiente a la cabecera, los mayordomos se reúnen en el patio de la casa cural a fin de asear las andas y los candelabros que se usan en la procesión magna. Esta vez, no saldrá la imagen peregrina, sino la principal. Una vez que el Señor del Colateral ha sido puesto en las andas, los cargueros procuran darle la seguridad necesaria para el trayecto. Aproximadamente, a las 18 horas empiezan a llegar familias con ofrendas florales y de semillas para colocarlas sobre la cruz. Se entregan estas ofrendas a los mayordomos que se las van acomodando con sumo cuidado al Señor del Colateral.

Cerca de las 8 de la noche, sale a la portada de la parroquia y las campanas y cohetes se dejan escuchar. El Señor del Colateral inicia su recorrido por el pueblo, el primer paso está a cargo de los “taxistas”, diez personas lo sacan en hombros de la iglesia, abre paso el sacerdote y anfitriones de la cabecera, que llevan el estandarte, resguardados por los “cargueros” que se auxilian de cordones para contener a la gente que busca acercarse lo más posible a la imagen.

La primera escala se hace casi frente a capilla del Señor de Pepelaxtla, una más de sus “imágenes hermanas”; en ese lugar las personas ofrendan más rosarios de flores, semillas y textiles; se realizan un total de ocho paradas, la gente quisiera más, pero los “cargueros” establecen restricciones debido a la inseguridad que representa bajar y subir la imagen en cada estación, ya que el peso de las ofrendas llega a duplicar el peso de imagen, que, con todo y andas, se dice, rebasa los 100 kilogramos.

Cerca del Señor del Colateral viene la banda y el sacerdote, que acompaña todos los años la imagen, improvisa un coro con las personas más cercanas en ese momento a la imagen.

Concluido el recorrido, la imagen regresa a la parroquia minutos antes de las 11 de la noche. Los mayordomos la ubican de frente al castillo de juegos pirotécnicos; una vez que terminan éstos, la imagen ingresa al recinto parroquial y los cargueros realizan lo que han dado en llamar “repartición de reliquias” que consiste en desprender todas las ofrendas florales, textiles y de semillas, cortándolas en trozos de 20 a 50 centímetros que entregan a las personas que así lo demandan. Al terminar esta repartición, se cierra la iglesia.

El 12 de mayo, los organizadores se citan para limpiar nuevamente la imagen y regresarla a su altar, a la conclusión de este ritual se repican las campanas y se lanzan cohetes.

Mientras todo esto sucede, en la casa que sirve de morada a la “imagen peregrina”, los diputados (8) y otros voluntarios trabajan afanosamente para recibir nuevamente a su Señor, las mujeres en la cocina preparan alimentos, los hombres en el patio preparan un arco con elementos vegetales.

La breve descripción anterior da cuenta del “Tiempo Social” que los habitantes de los barrios dedican a las fiestas patronales, invirtiendo no sólo su tiempo a partir de su involucramiento en la organización, sino también destinando recursos monetarios para las ofrendas y gastos que implica la fiesta, en lo que Masferrer Kan llama provisionalmente “Tiempo Cristalizado” (Masferrer Kan, 2013)..

Así, el quantum energético de la veneración del Señor del Colateral es, en muchos sentidos, la comunidad misma, más allá de esa presencia que las antiguas culturas prehispánicas identificaban como el dios tutelar. A la vez, es la deidad católica protectora de la humanidad; es el espíritu que conecta entre sí a todos los miembros de la comunidad, los cohesiona, simboliza de manera palpable su unidad, su peculiaridad, pero a la vez los conecta con el resto de los seres humanos. En esta energía, se vuelcan su larga existencia conceptos extraordinariamente antiguos: de mucho más que cinco siglos: el dios que se hace hombre, que se sacrifica por la humanidad; el dios portador de las fuerzas del crecimiento, el alimento sagrado, el maíz, nuestra propia carne, el dios que se hace nosotros; el espíritu de la comunidad, esa fuerza superior a la del hombre aislado que lo ubica como parte de una realidad que lo trasciende: la de su comunidad.

A manera de conclusión

La lectura de las cofradías registradas en los archivos parroquiales dan cuenta del control de la jerarquía católica, los apellidos que allí aparecen denotan la presencia de la oligarquía que era un brazo importante de los representantes de la iglesia católica en este pueblo. El control que ejercía la iglesia católica era absoluto, ya que aparece como principal beneficiaria de las cuotas de la cofradía al asignar un emolumento por homilía y por oficio fúnebre de los integrantes de la cofradía. La actual cofradía no establece un pago específico para los representantes de la iglesia, pero las cuotas que la jerarquía parroquial cobra por cada acto religioso durante la fiesta patronal, además de las limosnas que recogen durante las 18 homilías que se celebran con motivo de esta fiesta, representan un ingreso significativo para la parroquia.

Otro elemento que es necesario destacar es la conformación de la cofradía actual. En su enorme mayoría, digamos 98% aproximadamente, son personas pertenecientes a los barrios; más de la mitad de ellas están ligadas al campo, ya sea por los cultivos de temporal o dueños de invernaderos. Y en su mayoría están vinculados entre sí por parentesco biológico, jurídico y/o espiritual.

Estos grupos de hombres y mujeres cobijados en organizaciones barriales, manifiestan durante la fiesta patronal su fuerza como comunidad. En este periodo vuelven a sus orígenes y se plantean reafirmar su identidad a través de su participación en las fiestas patronales y/o en la remodelación de la parroquia, haciendo patente por un lado su sentido de pertenencia y, por otro, una cierta supremacía económica al no reparar en los gastos que implican sus aportes para mantener esta tradición.

La Cofradía del Señor del Colateral se entiende como una acción de buena voluntad planteada por los jóvenes mayordomos con miras a resguardar la imagen del crucificado y cuidar el orden durante la celebración de la fiesta patronal. Constituirla en el marco del derecho canónico aparenta un triunfo temporal para la iglesia católica, que a través de los estatutos establece un control de lo que considera el ámbito de su competencia, apropiándose inclusive de rituales que tradicionalmente estuvieron al margen de la oficialidad católica. No obstante, el quantum energético expresado por los hombres y mujeres de los barrios será lo que determine la continuidad de esta cofradía. Porque finalmente el Señor del Colateral pertenece al pueblo y es éste el que solventa y dispone las formas de veneración para quien considera el proveedor de sus mantenimientos.

Bibliografía

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Broda, Johanna, 2009 “Ofrendas mesoamericanas y el estudio de la ritualidad indígena”, enBroda, J. y Gámez, A(Coord.) Cosmovisión mesoamericana y ritualidad agrícola. Estudios interdisciplinarios y regionales.Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Ciudad de México, pp. 45-66.

Broda, Johanna, 2004a “¿Culto al maíz o culto a los santos? La ritualidad agrícola mesoamericana en la etnografía actual” en Broda, J y Good Eshelman, C.Historia y vida ceremonial en las comunidades mesoamericanas: los ritos agrícolas. INAH, Ciudad de México, pp. 61-81.

Broda, Johanna, 2004b “Ciclos agrícolas en la cosmovisión prehispánica: el ritual mexica”en Broda, J y Good Eshelman, C.Historia y vida ceremonial en las comunidades mesoamericanas: los ritos agrícolas. INAH. Ciudad deMéxico, 2004, pp. 35-81.

Código de Derecho Canónico:http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM

Martínez Domínguez, H. 1977 “Las cofradías en la Nueva España”. en AAVV Primer Anuario. Centro de Estudios Históricos Facultad de Humanidades. Universidad Veracruzana.Ciudad de México. pp. 45-71.

Masferrer Kan, E. 2013 Religión, política y metodologías. Aportes al estudio de los sistemas religiosos. Buenos Aires: Libros de la Araucaria.

Ponce Riveros, R. F. 2011 Estructuras sociales, religión y poder. Estudio comparativo entre México y España. Salamanca: Colección Vitor.

Sánchez Vázquez, S. 2008 “Religiosidad y cosmovisión. La fiesta de la Santa Cruz del Maye, Ixmiquilpan”, Cinteotl2008, 3. Disponible en: https://www.uaeh.edu.mx/campus/icshu/revista/revista_num3_08/religiosidad_otomi.htm(consultado diciembre 15 de 2018)

Stresser-Péan, G. 1998 Los Lienzos de Acaxochitlán. Mexico: IEMSYS Consejo Estatal para la Cultura y las Artes y Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.

Velasco Toro, J. 1997 “Vamos al Santuario del Señor de Otatitlán. Expresión numinosa de un ámbito regional” en Velaszo Toro (coord) Santuario y región. Imágenes del Cristo negro de Otatitlán. Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, Universidad Veracruzana. Ciudad de México. pp. 109-200.

Notas

1. Acaxochitlán se localiza al oriente del estado de Hidalgo, a 10 km del límite con el estado de Puebla y a una distancia casi igual entre Tulancingo, Hidalgo y Huauchinango, Puebla. Actualmente este municipio está constituido por doce pueblos, quince rancherías y ocho barrios: Cuaunepantla, Techachalco, Tlácpac, Tlamimilolpa, Tlaltegco, Tlatempa, Tlatzintla y Yemila. Ubicado fisiográficamente dentro del eje Neovolcánico y de la Sierra Madre Oriental, su clima es templado fresco húmedo y cuenta con zonas silvestres de genuina belleza
2. Esto, desde luego no es raro en el territorio de lo que antiguamente fue Mesoamérica. El arranque de las fiestas ocurre el 2-3 de mayo, precisamente el día de la Santa Cruzque, a lo largo y ancho de dicho territorio, sigue asociándose con la petición de lluvias y el inicio del ciclo agrícola. Debemos a Johanna Broda multitud de publicaciones en las cuales se enfatiza este hecho, así como el sincretismo del fin del ciclo con el día de muertos. En Acaxochitlán, sin embargo, se considerael fin del ciclo poco más adelante, el 10 de diciembre.
3. No sólo se trata del más importante de los alimentos, sino, del paradigma del alimento mismo, y a la vez, de la naturaleza humana. El hombre comparte demasiadas cosas con el maíz, incluyendo su sustancia. Como el cultivo del maíz no fue prohibido, siguió estando en primer plano de las creencias indígenas; e hizo su camino hasta los altares católicos.
4. Oficio, cargo, trabajo.
5. La homilía celebrada el 4 de mayo de 2010 dedicada al barrio de Tlaltegco fue oficiada por el entonces arzobispo de Tulancingo, Pedro Aranda Díaz Muñoz, quien alabó el arreglo floral de los altares, mencionó que era “hermosísimo”, pero no dejó pasar la oportunidad de recomendar que era mucho mejor dirigir esos gastos a algo más duradero como es el adorno con lámina de oro de los arcos de la parroquia “para que la puedan ver sus hijos, sus nietos, y no como estas hermosas flores que en una semana estarán en la basura”.
6. Este lado izquierdo de la parroquia tenía varios años alojando la imagen del Señor del Colateral y por sus dimensiones era usado en las homilías dominicales, no obstante, la imagen del crucificado estaba ubicado de forma perpendicular al altar principal. La obra se realizó en un tiempo relativamente corto y tuvo alcances importantes como poner vitrales en todas las ventanas, se erigió el techo con estructura metálica, se reforzaron las paredes y se continuó poniendo hoja de oro sobre motivos de ornato sobre las paredes. La participación y colaboración de los habitantes de los barrios fue decisiva para la pronta reconstrucción, el compromiso de la población fue notorio, sobre todo de los barrios con mayor poder adquisitivo.
7. No obstante, la aparente separación de las jerarquías civiles es notoria la participación de algunos personajes relacionados con el poder civil, que en épocas de elecciones se hacen presentes en las procesiones, llegando a aportar algunas sumas de dinero para la música o los alimentos que se sirven en los convivios. Inclusive han donado paños de pureza al Cristo para la procesión magna.
8. Hasta antes de la constitución de la Cofradía del Señor del Colateral, este cargo se ha localizado únicamente en el barrio de Tlácpac.Se trata de personas que, a invitación o voluntariamente, han asumido la responsabilidad de cuidar la imagen.
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