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<subject>In memoriam</subject>
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<article-title xml:lang="es">Narración vivencial sobre la relación de amistad entre Marcos Guevara Berger y las comunidades indígenas de Costa Rica</article-title>
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<meta-name>Acerca del autor</meta-name>
<meta-value>Alí García Segura. Costarricense. Se desempeña como asesor de lengua y cultura Bribri en la Facultad de Letras, Universidad de Costa Rica, desde donde ha colaborado en numerosos proyectos de investigación y publicaciones.</meta-value>
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<title>Narración vivencial sobre la relación de amistad entre Marcos Guevara Berger y las comunidades indígenas de Costa Rica</title>
<p>
<disp-quote>
<p>
<italic> Una narración con carácter vivencial como indígena bribri de la comunidad de Bajo Coén, en la que cuento la relación de amistad del compañero Marcos Guevara Berger y las comunidades indígenas de Costa Rica.  </italic>
</p>
<p>
<italic> Marcos se convirtió en un miembro más de la comunidad, al presentar respeto a nuestras costumbres y forma de vida, adoptando todas esas vivencias y experiencias a su vida, no solo durante los dos años que vivió en la Comunidad de Coroma, Talamanca, sino para el resto de ella. </italic>
</p>
<p>
<italic> Como les comentaré más adelante, Marcos era consciente de que las acciones que desde afuera se implementan para interactuar y trabajar dentro de las comunidades afectan nuestra forma de vida de una manera no tan favorable.</italic>
</p>
<p>Alí García Segura</p>
</disp-quote>
</p>
<p>Nosotros decimos que “para un mejor trabajo con los mayores... tienes que conseguir tú machete y botas”. Eso le decíamos a Marcos Guevara, cuando él llegó a nuestra comunidad allá en 1980.</p>
<p>Yo, como miembro de la comunidad bribri, les cuento un poco sobre la relación del compañero Marcos con los pueblos milenarios, no solo con los bribri, también con todos los que habitan en el país. Antes les cuento de dónde soy y a qué pueblo pertenezco. </p>
<p>Bien, mi nombre es Alí García Segura, soy del pueblo bribri de la comunidad de Coroma en Alta Talamanca. Esta comunidad se ubica en la cabecera del río Coen, en las faldas de la cordillera Talamanca. Pertenezco a la línea familiar (clan) Së́bliwak. Ahí nací, ahí está toda mi familia, todas mis raíces, toda mi línea clánica, también la línea de mi padre, todos ellos están allá. De allá soy. </p>
<p>Nosotros venimos de una familia muy tradicional, mi mamá es Siõ’tami, mi papá era Óköm y estudió para ser Awá. Mis abuelos, tanto por parte de madre como de padre, ostentaban cargos tradicionales. Bajo ese mundo, ellos nos criaron. Fue nuestra formación.</p>
<p>Vivimos en la comunidad que se llama Bajo Coén de Coroma. Antes toda esa comunidad se conocía solo con el nombre de Coroma. En aquellos tiempos era una comunidad muy alejada y de difícil acceso. En mi infancia se duraba hasta dos días para llegar, desde San José a la comunidad, era muy complicado el traslado hasta allá, la única forma de llegar era caminando. Allá vivíamos.</p>
<p>A principios de 1980 el compañero Marcos Guevara llega a mi comunidad, yo aún era un adolescente. En esa época mi hermano mayor, Hernán, trabajaba con la Comisión Nacional de Asuntos indígenas (CONAI), para ese momento él venía mucho a San José, por lo que conoció a mucha gente. Mi hermano Hernán era una persona de referencia para contactar y tener información sobre los pueblos bribri y cabécar, así Marcos logró conseguir su referencia. </p>
<p>Marcos llega primero a la comunidad de Amubre, donde hace contacto con los sacerdotes, quienes ya vivían ahí. Los sacerdotes visitaban algunas comunidades y Marcos los acompañaba. Se trasladaban a dar misa en los centros educativos, la comunidad de Coroma no era la excepción. Con estos acompañamientos Marcos visita Coroma y toma contacto con mi hermano Hernán. Él vivía cerca del centro educativo y formaba parte de los padres de familia que representaban la Junta. Hernán cuenta que Marcos llegó y que le dijo que le gustaría venir para conversar con mi padre, mi madre y mi abuelo Francisco. También con otros akë̀këpa (mayores) que vivían en la comunidad. Marcos le manifiesta a Hernán su deseo de realizar sus trabajos en nuestra comunidad y que Hernán le sirva de intérprete, ya que los bribripa mayores no hablan español.</p>
<p>En aquél entonces nuestra casa era una casa tradicional, ahora ya han cambiado un poco, pero en ese momento era Ólöwe (doble agua), hecho de chonta, maderas rollizos y hoja de suita como techo. Para que las hojas no se pudran rápidamente debe tener humo del fogón constantemente, ya que este impermeabilizaba la hoja de suita y permite durar muchos años. La casa era abierta, no contaba con las comodidades de una casa urbana.</p>
<p>Marcos se establece en casa de mi hermano Hernán y le pregunta si es posible hablar con el Awá Francisco García y algunos otros kë́këpa para hacerles unas entrevistas y que Hernán le sirviera de intérprete. Marcos ya había visto las dificultades que significaba hacer una entrevista a las personas mayores bribris o cabécares, en esta ocasión tomaba medidas para resolver ese problema. Él quería contar con una persona que le permitiera acercarse de modo adecuado a los mayores.</p>
<p>Con Hernán como ayudante era posible entrevistar a los Awá en su lengua. Algunos Awá eran nuestra familia. Marcos decide, entonces, establecerse en casa de mi hermano Hernán, en la comunidad de Coroma. Ahí se queda por dos años, tiempo que él duró haciendo su trabajo de campo. </p>
<p>Hernán iba a saludar a su familia y él lo acompañaba, de esta manera fue conociendo a las personas mayores y aprendió a desarrollar conversaciones con ellos.</p>
<p>En ese tiempo éramos adolescentes y enseguida entablamos amistad con él y le pedíamos que nos hablara de las cosas de afuera, de las ciudades o formas de vivir en otros países. Nosotros le contábamos cosas de la vida en la comunidad y él nos contaba la vida en las ciudades. Así empezó una amistad entre los muchachos de la comunidad y Marcos.</p>
<p>Él nos preguntaba: —¿qué puedo hacer para entrevistar a las personas mayores?</p>
<p>La respuesta que le dábamos era: “Primero comprate un machete y botas, olvídate de la grabadora, lapicero y cuaderno. Primero trabaje como lo hacen ellos (los mayores) y de ahí saldrán sus preguntas… Cuando sus preguntas salen del trabajo con ellos, las respuestas te llegan solas”. Rápidamente entiende las recomendaciones que le estábamos haciendo y cambia de métodos para hacer su trabajo de campo.</p>
<p>Cierto día él salió a la ciudad y cuando regresó a la comunidad traía su machete y botas.</p>
<p>El compañero Marcos se incorporó a la vida de la comunidad. Era una persona o un hombre más del pueblo bribri, el cual tiene responsabilidad ante su comunidad y también se divierte como un bribri joven.</p>
<p>Los bribri consideran, en términos tradicionales, que un chico de 14 o 15 años ya debe realizar trabajos como toda una persona mayor. Aunque en general a esa edad tienden a divertirse mucho. Algunas de las diversiones era ir a tirarse al río desde un punto elevado o formar parte de un equipo de fútbol.</p>
<p>En nuestra comunidad teníamos un equipo de fútbol que participaba en los campeonatos que se organizaban en la zona. Marcos se incorporó en la forma de vida de la comunidad (ulàpéitök) y se inscribió en el campeonato de fútbol con el equipo de Bajo Coén, como un miembro más de esa comunidad.</p>
<p>Nuestro equipo de fútbol lo adoptó con el alias de “Iwákpa”. Es una identificación de él con la procedencia del fútbol, esto quiere decir que tanto él como el fútbol son externos a nuestra cultura, pero lo adoptamos.</p>
<p>Por otro lado, cuando los vecinos llegaban a pedir ayuda (en términos de trabajo) para que algún miembro de mi familia colaborara, Marcos se apuntaba a ayudar. Pronto, con su incorporación al equipo de fútbol y el (ulàpéitök), la comunidad lo adoptó como un miembro más del pueblo.</p>
<p>Recuerdo que a partir de ahí Marcos estaba en la lista de las personas que eran más solicitadas por los vecinos para ayudar. Él iba a trabajar con la gente, luego tomaban chicha, que era la única recompensa que se daba por el trabajo. Y los fines de semana salíamos a jugar fútbol contra otra comunidad, Marcos era parte de nuestro equipo.</p>
<p>El principio de “ulàpéitök” es: “¡Usted me ayuda y yo te ayudo!”, no tiene reconocimiento monetario, tal vez alimentación después del trabajo, pero lo que sí nunca debe faltar es chicha “õlõ̀chika”, elaborada a base de masa de maíz.</p>
<p>Marcos iba a trabajar y ahí desarrollaba conversación con la gente y ellos a su vez le contaban su forma de trabajo o percepción sobre su mundo, sobre las enfermedades, historias bribri, sobre los animales, ríos, trabajos medicinas y algunas personas mayores le sugerían ir con el Awá Francisco y preguntarle más información sobre esos temas.</p>
<p>Una de las recomendaciones que siempre le hacían era: en las visitas a una persona mayor, con o sin cargos, siembre debes traer algo, aunque sea un poco de leña. Como amigo y compañero de Marcos nosotros recogíamos leña o bananos, en ocasiones algunas frutas y las llevábamos para don Francisco García o para don Pedro Sánchez que eran grandes Awá, los señores en agradecimiento desarrollaban conversaciones con Marcos y nosotros como intérpretes.</p>
<p>Los Awá vieron en él una persona sincera, a tal punto que cuando no llegaba lo mandaban a llamar para conversar sobre algún tema que le interese. Cito, como ejemplo, un lamento por las pérdidas de los conocimientos tradicionales que hace el Awá Francisco García, al reflexionar sobre el impacto de los Centros educativas en las identidades del pueblo bribri, él decía:</p>
<p>
<disp-quote>
<p>¡Ahora que nuestros conocimientos ya no son atractivos antes los ojos de los jóvenes, usted ve que nadie de nuestra familia quiere aprender las sabidurías o conocimientos bribri! Solo veo a un muchacho que no es bribri, pero sí le interesa mucho aprender nuestro mundo…, y veo que, si le interesa, quiere aprender… ese que por ahí anda, Marcos. ¡Yo espero, ojalá pueda tener tiempo para enseñarle mucho más! (discurso en audio y en bribri).</p>
</disp-quote>
</p>
<p>La vida de Marcos transcurría entre los montes y siembras “ulàpéitök”, campeonatos de fútbol y aprendiendo algunos códigos de relaciones entre clanes. La mayor parte de sus dos años en la comunidad de Coroma transcurrió bajo esa forma de vida.</p>
<p>Recuerdo que para cuando él se tenía que regresar a San José, su despedida se realizó con una gran chichada, donde las y los mayores hicieron su noche de gala.</p>
</sec>
<sec sec-type="cases">
<title>Ahora la historia con Marcos pasa a la ciudad</title>
<p>Por cosas del destino, como lo vemos en la cultura bribri, en el año 1986 me desplazo a San José, específicamente al departamento de Lingüística de la Universidad de Costa Rica, para realizar un trabajo sobre la variación del bribri de Coroma y, por supuesto, termino en la casa de Marcos como huésped por unos meses mientras conseguía acomodarme en algún lugar.</p>
<p>Para ese entonces él ya daba clases en la Facultad de Ciencias Sociales. Estar en la Facultad de Letras nos permitía vernos constantemente para continuar con la evacuación de algunas dudas que se trajo de Talamanca. Uno de los trabajos que realizamos era entender de la manera más adecuada los espíritus de las palabras en bribri dentro de una narración o el habla de un Awá.</p>
<p>En una ocasión Marcos montó un curso en el que yo fui su contraparte bribri, el curso se llamó “Etnología bribri”.</p>
<p>Nuestros trabajos transcurrían entre transcripciones de las narraciones y sus comprensiones desde el espíritu de las palabras bribri y mi formación en el mundo no bribri.</p>
<p>Los problemas que enfrentan los pueblos bribri y otros que ha conocido de primera mano, estando en Talamanca, hicieron que iniciara trabajos relacionados con legislaciones nacionales e internacionales sobre temas de derechos indígenas y recursos naturales. Entonces, resulta que, después de esas iniciativas, Marcos se metió de lleno a trabajar para lograr un mejor entendimiento en las iniciativas de proyectos institucionales hacia los pueblos milenarios de Costa Rica, esto lo llevó a reunirse con diferentes pueblos indígenas en el país.</p>
<p>El siguiente paso lo lleva a explorar proyectos de esas índoles en conjunto con el abogado Rubén Chacón Castro, un especialista en Derechos Indígenas. De esta yunta nace la idea de crear proyectos de corte ambiental y sus usos tradicionales con los pueblos bribri, cabécar, campesina de Coto Brus y el pueblo de Kawíta.</p>
<p>Ya en 1993, él y unos grupos de bribris y un campesino de Coto Brus, además de una representante del Estado Costarricense, inician la creación de una fundación que se llamó “Iriria Tsã̀tchók”. Se crea dicha Fundación y eligen a Marcos como Director Ejecutivo. Inician gestiones de fondos para desarrollar diversos programas y proyectos con las comunidades indígenas, campesinas como principales beneficiarios.</p>
<p>Justo en 1993 iniciaba como funcionario en el programa de Derechos indígenas que dirigía el Lic. Rubén Chacón. En 1994, cuando Marcos y su equipo logran fondos para realizar cortos proyectos con el pueblo bribri, él me llama para formar parte del equipo de trabajo con los bribri principalmente, aunque el contacto que mantenía con otros pueblos indígenas del país era importante.</p>
<p>Recuerdo que los primeros trabajos fueron el tema de shkë́kipa los dirigentes mayores. Un proyecto que se implementó en la comunidad de Cabagra y Maleku. Se trataba de interpretar algunos artículos del Convenio 169 en las lenguas de estas comunidades, de manera que las personas mayores entiendan correctamente esos derechos que tienen y puedan definir sus situaciones legales en relación con sus tierras. ¿Cómo abordaría esos problemas? Era la pregunta central para el proyecto.</p>
<p>Para lograr una real presencia de los bribri en la fundación, en el año 1995 la junta directiva y Marcos deciden nombrarme Director Ejecutivo de dicha entidad y él pasa ser asistente de la dirección.</p>
<p>Trabajar junto a una ONG nos permitía realizar giras a los diferentes territorios indígenas, del mismo modo, desarrollar diversas actividades. Marcos siempre iba y solo compartía con las personas de las comunidades sin imponer sus ideas. Las personas al verlo como alguien que llega con respeto rápidamente entablaban conversación dando paso a la confianza. Con la gente en Salitre y Cabagra él hablaba un poco de bribri que aprendió en Talamanca, entonces los pobladores se acercaban a él. Era cuestión de días y ya la gente lo invitaba a alguna actividad para que les hablara sobre sus derechos y sus territorios.</p>
<p>Las vivencias que experimentamos en conjunto al trabajar en la fundación fueron muchas, pero les enumero unas nada más:</p>
<p>
<list list-type="simple">
<list-item>
<p>Las estrategias para negociar fondos con agencias internacionales en beneficio de los proyectos de la fundación.</p>
<p>Las vicisitudes que uno enfrenta al manejar en grandes ciudades en diversos países europeos, siendo solo dos ticos en esas grandes autopistas con reglas muy diferentes a lo que uno conoce por aquí.</p>
<p>Los 5 años siguientes, hasta el final de 1999, con la ayuda de Marcos desarrollamos diversos temas y acciones, todos relacionados con los derechos de los indígenas, ya sea en el área de educación, recursos naturales, lenguas, medicinas, acceso a la utilización de su entorno y seguridad alimentaria. Algunos de estos proyectos también lo implementamos en México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.</p>
</list-item>
</list>
</p>
<p>Experiencias por resaltar:</p>
<p>
<list list-type="simple">
<list-item>
<p>Negociar grandes fondos con agencias internacionales para proyectos en pueblos milenarios.</p>
<p>Negociar la venta de una tierra de 181 hectáreas en Escalera de Salitre, en manos de campesinos, para convertirla como parte del territorio de Salitre.</p>
<p>Desarrollar actividades con estos pueblos sin imponer métodos, pero que sirva de enseñanza tanto para el pueblo como para los instructores.</p>
<p>Otro terreno de 42 hectáreas en el centro de Térraba para convertirlo en parte del territorio de este pueblo.</p>
<p>En el transcurrir del año 2000 hasta a su camino al mundo de Sula’ (Sula’ kã́ska), continuamos trabajando en el tema de hacer visible la existencia de los pueblos milenarios con un mundo diferente, pero igual merecedor de respeto.</p>
</list-item>
</list>
</p>
</sec>
<sec sec-type="conclusions">
<title>Como conclusión, yo diría sobre Marcos…</title>
<p>Podemos hablar muchas cosas más, pero en estas líneas trato de hacer visibles algunas vivencias de las tantas que recuerdo. Lo que deseo rescatar a los lectores es que Marcos cambió su modo de desenvolver su estudio y tareas de campo como profesional académico, para aportar nuevas formas de desarrollar trabajo con los pueblos milenarios.</p>
<p>En mis palabras y pensamiento, Marcos intentó hacer visible las acciones que desde afuera se implementan para interactuar y trabajar dentro de las comunidades, las cuales al final terminan afectando nuestra forma de vida de una manera no tan favorable.</p>
<p>Yo como miembro del pueblo bribri y de la comunidad donde él estuvo acompañándonos, les comparto estas caminatas que realizó Marcos, porque nosotros así lo valoramos, como una genuina colaboración para con las culturas bribri, cabécar, maleku, entre otros.</p>
<p>
<disp-quote>
<p>
<italic> Solo veo a un muchacho que no es bribri, pero sí le interesa mucho aprender nuestro mundo, y veo que sí le interesa, quiere aprender, ese, que por ahí anda, Marcos.  </italic>
</p>
<p>
<italic> Yo espero, ojalá pueda tener tiempo para enseñarle mucho más.</italic>
</p>
<p>Awá Francisco García, Coroma Talamanca</p>
</disp-quote>
</p>
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