Resumen: El texto del sociólogo hondureño y militante del Movimiento Estudiantil, López-Sánchez (hijo de una maestra y de un campesino, ambos luchadores sociales) realiza un ejercicio académico que Norbert Elías describiría como un equilibrio entre “distancia y compromiso”.
Reseñas
López Sánchez, E. B. (2023). La lucha del Movimiento Estudiantil Universitario. Defensa de la Universidad y la Educación Pública en la UNAH (2006-2017). Editorial Nacional Eva Thais, SECAPPH

| López Sánchez Engels Baldimir. La lucha del Movimiento Estudiantil Universitario. Defensa de la Universidad y la Educación Pública en la UNAH (2006-2017. 2023. Editorial Nacional Eva Thais. 240pp. |
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Recepción: 15 Noviembre 2023
Aprobación: 14 Diciembre 2023
Hegel, a través de la figura del amo y el esclavo, sintetiza la dialéctica de la tensión entre actores, quienes luchan por el reconocimiento de su existencia y, con ello, de los derechos que se derivan de dicho reconocimiento. Este proceso de reconocimiento implica, sobre todo, un esfuerzo ético, político e histórico de unos frente a otros.
En el imaginario moderno individualista, cada actor lucha para ser reconocido por los demás. Es importante aclarar que “actor” se refiere a un locus de acción y decisión, que puede ser un individuo, un conjunto de individuos más o menos articulados, con algún tipo de alianzas o coaliciones, o incluso un movimiento social. Algunos actores son prosistémicos y otros anti-sistémicos; algunos ostentan el poder formal y otros, el poder real; algunos son legales y legítimos, mientras que otros no lo son. En este sentido, el tejido sociopolítico puede imaginarse como una constelación de actores en disputa.
Cada actor, desde su lugar de lucha, gestiona lo mejor posible sus necesidades, anhelos, utopías, y statu quo. A menudo, lo hace sin articulación, sin una agenda clara y con escasos recursos. En ocasiones, al ostentar posiciones y disposiciones de poder, logran llevar su agenda a buen puerto; mientras que en otras, la lucha es larga, desgastante y llena de muchas pérdidas.
De hecho, muchas conquistas de la modernidad temprana y actual, como los derechos laborales, el voto femenino y los derechos humanos, se han logrado a través de luchas sociales que han costado vidas. Estas luchas impulsan cambios que, de otro modo, el poder constituido no habría querido incorporar a la institucionalidad.
Dentro de las distintas luchas, la estudiantil tiene diversas aristas, bemoles y referentes; no siempre es bien contada o recordada, y por tanto, se encuentra muy mitificada. Para algunos, el movimiento estudiantil de Córdoba a inicios del siglo pasado es un referente necesario; para otros, un artefacto de museo que debería ser olvidado en las bóvedas de la memoria.
El texto del sociólogo hondureño y militante del Movimiento Estudiantil, López-Sánchez (hijo de una maestra y de un campesino, ambos luchadores sociales) realiza un ejercicio académico que Norbert Elías describiría como un equilibrio entre “distancia y compromiso”.
En este primer tomo, López-Sánchez nos presenta, de forma clara, aspectos clave del periplo sociohistórico en el que fue parte de la lucha, manteniendo la distancia necesaria para realizar un análisis crítico de lo acontecido.
En su obra, López-Sánchez expone “la crisis y conflictividad universitaria desde la cosmovisión de la comunidad estudiantil”, e intenta situar adecuadamente la experiencia de lucha estudiantil y sus implicaciones políticas para la UNAH y la sociedad hondureña (p. 18).
El texto se divide en siete capítulos, seguidos de unas reflexiones finales sobre las implicaciones de la lucha estudiantil para la sociedad hondureña. Siguiendo la tradición onto-epistémica del análisis de coyuntura, este primer tomo analiza aspectos centrales de la lucha (cambio de dirección y ritmo) para un período histórico que abarca de 2006 a 2017. Los hitos principales se presentan de manera descriptiva en los capítulos 1 al 4, dejando la reflexión teórica y el análisis de los aprendizajes políticos para los capítulos 5 al 7.
El capítulo uno aborda los cimientos del movimiento estudiantil en 2006, en un contexto poco claro sobre su papel en la “cuarta reforma universitaria”. El segundo capítulo versa sobre el golpe de Estado de 2009 y la emergencia del julietismo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). El tercer capítulo narra la conformación orgánica y funcional del movimiento estudiantil entre 2010 y 2014. El cuarto capítulo nos presenta el ascenso y la conflictividad del movimiento estudiantil, subdividido en tres esbozos de las tres tomas o avanzadas para un mejor análisis de cada año en el subperíodo 2015-2017.
En el capítulo cinco, se presenta una reflexión teórica sobre el movimiento estudiantil desde las representaciones sociales y el capital cultural. Aquí se piensa el movimiento estudiantil como una refracción de los imaginarios de su lucha, que permitieron a los diversos actores aglutinar de forma polifónica sus sentires, saberes, cuerpos y emociones en la búsqueda de una narrativa en la cual sentirse “presentes”, reconocidos y acompañados.
En definitiva, es un diálogo epistémico con los distintos recursos objetivos que permitieron amalgamar y sostener la lucha material, simbólica y utópica de esta potencia en acto desde abajo, logrando sensibilizar a distintos sectores de la sociedad hondureña que se sumaron a la lucha. Sin embargo, se infiere que existió una polifonía no siempre clara sobre el qué y el porqué de la lucha.
El capítulo seis aborda el problema de la construcción y conquista de la palabra, en el sentido de Bajtín. Son once años de lucha estudiantil en los que no siempre fue clara la meta. La disputa por los contenidos somáticos, éticos y políticos de la “idea” de universidad pública en la UNAH—su sentido de lo público y la importancia de la UNAH como institución pública—se convierte en una arena de lucha por su sentido social e histórico. El autor del texto identifica al menos tres contenidos fuertes y claros de la idea de la “UNAH como universidad pública”.
El capítulo siete, a juicio de quien escribe, quizás lo más osado y bien logrado del presente tomo, presenta con maestría la lucha de las mujeres en el movimiento estudiantil y la democratización de la UNAH. He de confesar mi fascinación por la tradición político-literaria de las tesis: las 11 de Feuerbach (Marx-Engels), las de la Filosofía de la Historia de Walter Benjamin, las siete tesis sobre América Latina de Rodolfo Stavenhagen, y las Ocho claves para comprender la crisis en Centroamérica de Edelberto Torres-Rivas. Así, el capítulo 7, como clímax del primer tomo, nos presenta diez tesis que expresan y condensan aspectos contradictorios, reales y vitales de las mujeres en estas luchas concretas.
Espero con ansias los siguientes dos tomos y felicito a la distancia al compañero sociólogo Engels Baldimir López Sánchez. Cabe subrayar que los textos surgen del ejercicio de tesis de licenciatura de su autor. ¡Enhorabuena!
Javier Antonio Torres Vindas: Costarricense. Doctor en Investigación de FLACSO-México, Maestría y Bachillerato en Sociología, Universidad de Costa Rica. Docente e investigador en la Escuela de Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica.
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