Dossier

Ech ixe’t u ch’aao: Tierra, género y parentesco en el origen de la guerra en San Juan Cotzal, Guatemala

Ech ixe’t u ch’aao: Land, Gender, and Kinship in the Roots of the War in San Juan Cotzal, Guatemala

Sergio Guillermo Palencia Frener
Universidad de William and Mary, Estados Unidos de América

Ech ixe’t u ch’aao: Tierra, género y parentesco en el origen de la guerra en San Juan Cotzal, Guatemala

Anuario de Estudios Centroamericanos, vol. 50, pp. 1-39, 2024

Universidad de Costa Rica

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Recepción: 29 Junio 2024

Aprobación: 03 Septiembre 2024

Resumen: Este trabajo estudia la violencia en el “inicio de la guerra” (ixe’t u ch’aao) en San Juan Cotzal, municipio del noroccidente de Guatemala. Para esto se analizan las historias orales, testimonios, fuentes archivísticas y memorias de dos primas ixiles que sufrieron a temprana edad el secuestro de sus padres, Domingo Sajic y Francisco Córdova, entre 1969-1973. Ambas relatan las acusaciones, persecución y las secuelas de la violencia en las mujeres y niños del hogar. Asimismo, este trabajo desarrolla los niveles de conflicto, temporalidades, secuencias y emociones evocadas en una memoria desde las mujeres. Los relatos de estas primas esclarecen y rebasan el relato de Mario Payeras sobre la muerte de Sajic, incluso la narrativa de la guerra enfocada en hombres políticos en la esfera pública. Atendiendo a la vivencia en la casa, el carácter político de sus acciones y la memoria de género de la guerra, estas dos mujeres enfatizan la dinámica de parentesco que en ixil se denomina ch’exel. Se analiza además la importancia de la envidia (chi’nank’u’lil) como elemento central en la interpretación del origen de la guerra en el altiplano maya.

Palabras clave: ixil, parentesco, memoria de género, guerra en Guatemala, Guerra Fría.

Abstract: This essay studies the violence at “the beginning of the war” (ixe’t u ch’aao) in San Juan Cotzal, a municipality located in northwest Guatemala. To this end, it analyzes oral histories, testimonies, and memories of two Ixil cousins that suffered the kidnapping of their fathers Domingo Sajic and Francisco Córdova at an early age in 1969-1973. Both recount the accusations, persecution, and the consequences of violence on women and children in the home. From a gender perspective, this work follows the levels of conflict, temporalities, sequences, and emotions in these indigenous accounts. The cousins’ account clarify and go beyond the male emphasis in Mario Payeras’ take of Sajic’s death, as well as the war historiography centered on male politicians in the public sphere. Considering the experience at home, the politics of their actions and genderized memory, these two female memories emphasize the dynamics of ch’exel and Ixil kinship. Finally, this essay brings forth the importance of envy (chi’nank’u’lil) as a central element in the origin of the war in the Maya highlands.

Keywords: ixil, kinship, gender memory, Guatemalan war, Cold War.

Introducción: La violencia en el inicio de la guerra, 1969-1973

Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;

está temblando porque ha tocado

/ la triste sombra del corazón

de las mujeres.

Katatay,

José María Arguedas (2020 [1965], pp. 11-12)

Cuando Mario Payeras escribió Los días de la selva ([1980] 1998), poco sabía que su libro se convertiría en referente sobre la muerte del finquero Jorge Brol y del comisario Domingo Sajic, dos eventos que marcaron el origen del conflicto armado en San Juan Cotzal. Más que esclarecer los asesinatos, el interés de Payeras era situar la lucha indígena contra los Brol y la muerte de Sajic como precedentes de la llegada del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) en la denominada “marcha hacia la sierra”.1

El relato de Payeras ha sido fuente en obras de índole periodístico, literario y antropológico (Batz, 2022; Carro, 2010; Colom, 1998; Falla, 1982; Palencia, 2021; Payeras, 1998; Perera, 1993; Stoll, 1999). Cada una ha contribuido al conocimiento de la guerra en territorio ixil. Domingo Sajic Gómez, conocido en ixil como Ku’ Ich’, era un comerciante, contratista, comisario municipal y propietario de numerosos terrenos de Cotzal, en el departamento del Quiché. Como contratista, adelantaba pagos a los mozos que trabajaban en las fincas exportadoras de café. En tanto el comisario municipal, era el encargado de asignar los puestos del mercado y levantar actas de defunción. En 1969, Ku’ Ich’ era comisario del alcalde municipal Pedro Medina Rodríguez y estaba afiliado al Partido Revolucionario (PR).2

Ante el creciente movimiento ixil contra la finca San Francisco, los Brol reprimieron al incipiente movimiento sindicalista. En este contexto, un grupo de guerrilleros y sindicalistas ixiles mataron a Jorge Brol cuando llevaba el pago a sus trabajadores. Apoyados por las redes locales del exalcalde Gaspar Pérez, llamado Kaxh Pi’y en ixil, y la Policía, los Brol escalaron las represalias contra los líderes del PR, entre ellos el comisario Ku’ Ich’. La desaparición de Ku’ Ich’ y la persecución de los líderes sindicalistas y del PR estaba aún fresca cuando la guerrilla ingresó a las selvas del Ixcán en 1972. Meses después, varios de los sobrevivientes ixiles –incluidos dos hijos de Ku’ Ich’– se integraron a dicha insurgencia.

San Juan Cotzal es uno de los municipios donde la violencia de la guerra se desató con mayor fuerza en el altiplano maya. En 1954, la intervención estadounidense se hizo sentir localmente con la anulación de la distribución de las tierras de las fincas San Francisco, San Felipe y Villa Hortencia. En 1973-1974, el EGP organizó sus primeros campamentos en Juil, Chajul y en Nama’, Cotzal.3 Asimismo, entre 1980 y 1983 Cotzal fue uno de los municipios más golpeados por la violencia contrainsurgente del Ejército de Guatemala.4

Sin embargo, la historia de Ku’ Ich’ iniciada por Payeras y continuada por quienes hemos escrito sobre Cotzal posee algo en común: es básicamente un relato masculino sobre el origen de la guerra en Quiché. Los hechos son protagonizados, narrados y sufridos exclusivamente por hombres, sean dirigentes ixiles, finqueros de ascendencia italiana o ladinos huehuetecos. El libro de Payeras prioriza la disputa por el poder municipal, público, nacional, en espacios donde los hombres ocupan narrativamente el monopolio de la acción política. La guerra tiende a explicarse a partir de una preponderancia de hombres-públicos-políticos. Empero, los relatos de dos mujeres ixiles –hija y sobrina de Ku’ Ich’– resquebrajan la exclusividad del relato masculino en el inicio de la guerra en Cotzal.

En 2019 conversé con María Sajic, conocida como Li’ Kabin en Cotzal.5 Compartió conmigo la historia que escuchó de sus familiares respecto al secuestro de su padre, Ku’ Ich’.6 Entrevisté a Juana Córdova, de nombre Xhiv Kortua, en 2024. Consulté también su testimonio al Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica en 1996 (REMHI, 1998, caso 3436).7 Sobrina de Ku’ Ich’ e hija de La’s Kortua, de niña Xhiv Kortua presenció el secuestro de su tío y más tarde también el de su padre en 1973. Ambos relatos parten de una posición sociológica femenina caracterizada por la memoria generacional de las mujeres ixiles y la oralidad del recuerdo en la posguerra. Una memoria de género –como analiza Elizabeth Jelin en el caso de Argentina– apunta a que “las mujeres tienden a recordar la vida cotidiana, la situación económica de la familia, lo que se suponía que debían hacer en cada momento del día, lo que ocurría en sus barrios y comunidades, sus miedos y sentimientos de inseguridad” (Jelin, 2012, p. 135). Al análisis de Jelin se le agrega la complejidad cultural maya-ixil y cómo se nombran y experimentan las emociones en San Juan Cotzal. Las historias de ambas primas brindan nueva luz sobre cómo una familia ixil interpreta la muerte de familiares cercanos desde las luchas antifinqueras y disputas de poder en el municipio. Este trabajo trata de cómo, en las palabras de Xhiv Kortua, “empezó la guerra” (ixe’t u ch’aao). Se estudian los relatos de mujeres que vivieron la primera campaña de persecución, secuestros y desplazamiento en Cotzal entre 1969-1973.

Este trabajo se aproxima a la historiografía de la guerra en Guatemala desde una mirada de género y sigue el llamado de leer “en clave femenina las causas y los efectos del conflicto armado interno en Guatemala” (Monzón, 2006).8 Es decir, entender la especificidad de la narrativa indígena sobre cómo las mujeres experimentaron e interpretan el inicio de la violencia. Metodológicamente, implica identificar los elementos de género, comunales y de clase en la historia oral (Portelli, 1991, p. 24). Asimismo, se contrastan y complementan los dos testimonios femeninos con fuentes documentales del Archivo de la Secretaría Municipal de Cotzal, Archivo de la Parroquia de Cotzal, Archivo Histórico de la Policía Nacional y del Registro Nacional de Cotzal. Con esto se identifican nombres y fechas exactas en ambos relatos.

El periodo de investigación en los municipios ixiles ha sido entre 2011-2024. Viví en las aldeas de Cotzal durante el año 2022. Acompañado por hombres y mujeres de Cotzal, visitamos lugares de la memoria relacionados con las historias de estos tempranos eventos de la guerra. Desde la antropología histórica, estudio el relato de Li’ Kabin y de Xhiv Kortua desde tres aristas. Uno, ¿cómo se articulan sus relatos desde las relaciones de parentesco organizadas en torno al principio indígena del ch’exel? Dos, ¿qué importancia le asignan ambas mujeres al chi’nank’u’lil o la envidia como fuerza móvil del asesinato de sus padres en el marco del conflicto político de 1969-1973? Finalmente, ¿qué papel juega la envidia, el dinero (puaj) y el mundo finquero en la persecución de las redes de parentesco de esta familia cotzalense?

El ch’exel en la memoria de las mujeres

Los relatos de Li’ Kabin y Xhiv Kortua parten de la organización social del ch’exel. Las familias ixiles en Cotzal nombran las relaciones de parentesco de acuerdo con la práctica del ch’exel o “sustituto”. Esto significa que un nuevo miembro de la familia –por ejemplo, un hijo primogénito– hereda el nombre del abuelo paterno.9 Asimismo, la primera hija hereda el nombre de la abuela paterna, la segunda hija lo hace de la tía paterna. Unch’e’x ak q’esla untxutx significaría “mi abuela es mi tocaya” (Comunidad Lingüística Ixil, 2018, p. 31). Los nombres se heredan inicialmente del lado patrilineal pero existe flexibilidad para que los familiares discutan, acepten o intercedan por un nombre.

Ambas primas vivieron los eventos relacionados con el secuestro de Ku’ Ich’ y de La’s K’u, sus respectivos padres (Figura 1). Dada la importancia del ch’exel en la narrativa de la memoria indígena, entre 2022 y 2024 elaboré junto a Li’ Kabin y Xhiv Kortua un diagrama de parentesco con los nombres en castellano y en ixil. La Figura 1 reconstruye las redes familiares de la madre de ambos hermanos, la señora Ma’t K’u. Tanto Li’ Kabin como Xhiv Kortua coinciden en la centralidad de Ma’t K’u para entender la historia de esta residencia familiar. Con el fin de conocer la edad de varios de los miembros de la familia, consulté el Registro Civil de San Juan Cotzal y los libros de bautismos de la Parroquia de Cotzal.

El diagrama representa la familia de Ma’t K’u en el pueblo de Cotzal para el año 1971. Pero ¿quién era Ma’t K’u? Nacida aproximadamente en 1901,10 su nombre en castellano era Magdalena Gómez de la Cruz, hija de un principal indígena cotzalense llamado Baltazar Gómez (Tixh K’u) y de Isabela de la Cruz. Baltazar Gómez poseía terreno en un lugar llamado Jaq Vintav, colindante con la finca San Felipe Chenlá. A su vez, Ma’t K’u tenía un hermano llamado Pedro Gómez (Lu’ K’u). La familia tenía una propiedad de 350 cuerdas en el terreno denominado Jaq Vintav.

Redes de parentesco de Ma’t K’u, con edades correspondientes a 1971
Figura 1
Redes de parentesco de Ma’t K’u, con edades correspondientes a 1971
Nota. Elaboración propia.

Ma’t K’u tuvo dos hijos y una hija. La’s K’u o Francisco Córdova Gómez –ilustrado con un triángulo gris– nació en 1929 y su padre era Pedro Córdova.11 Ku’ Ich’ –triángulo azul– fue registrado como Domingo Gómez y nació el 17 de marzo de 1935.12 Su padre, Xhan Ich’, fue alcalde municipal de Cotzal y también trabajó como contratista para las fincas.13 Asimismo, Ma’t K’u tuvo una hija llamada Li’ Kabin, nombre que años después recibiría la hija de Ku’ Ich’ como su ch’exel o tocaya.

Los círculos morados muestran tres generaciones de mujeres del hogar mencionadas en el relato de las primas. En Cotzal, la organización del hogar en el momento de unirse o casarse con un hombre se realiza de manera patrilocal, es decir, las mujeres se mudan a la casa del hombre. La figura central de este hogar era la abuela Ma’t K’u. En ella confluyen las familias de sus dos hijos, diferenciadas en el diagrama con una línea punteada que designa la familia de La’s Kortua a la izquierda, viviendo en el cantón Xekuruz, y una línea que muestra a la familia de Ku’ Ich’ a la derecha, en una casa ubicada en el cantón Tiba Tostioxh.

Li’ Kabin tenía cuatro hermanos, dos de ellos eran hijos de un matrimonio anterior de Ku’ Ich’ con la señora María Sánchez Torres. El mayor se llamaba Juan Sajic Sánchez (Xhan Ich’), nacido el 4 de octubre de 1958.14 Le seguía Andrés Sajic Sánchez (Lixh Ich’), con fecha de nacimiento el 7 de marzo de 1961.15 Juana Córdova Sánchez (Xhiv Kortua), hija de La’s Kortua y prima de Li’ Kabin, nació en 1966 y su nombre en ixil es Xhiv Kortua. Sus padres se habían separado cuando ella aún era pequeña.

Para el año 1971, el comisario Ku’ Ich’ vivía con María Sajic Zambrado (Li’ Ki’l), una joven originaria de la aldea Chisís. “Juntos tenían tres hijos [oxva’l Ich’ ik’aol ime’al]”, explica Xhiv Kortua. La primera era María Sajic Sajic (Li’ Kabin), nacida el 4 de mayo de 1967.16 Ella misma explica cómo optaron por ese nombre: “Entonces mi papá le dijo a mi abuela ‘le voy a poner tu nombre a mi hija’. ‘No, mejor ponele el de mi hija, Li’ Kabin, ella se murió pero ¡cómo la recuerdo! Ponele ese nombre así siento que está viva”. El ch’e’xel de María Sajic era la hija de su abuela paterna, es decir, la hermana de Ku’ Ich’ que ya había fallecido. Le seguían dos varones: Domingo Sajic Sajic (Ku’ Ich’) y Juan Sajic Sajic (Xhan Ich’), ambos llamados en honor a su bisabuelo y abuelo paterno, respectivamente.

La abuela Ma’t K’u vivía en el cantón Tibatoxtioxh. Allí mismo vivía su hijo Ku’ Ich’ y tenía una tienda donde vendían lapiceros, peines, cerveza, cuadernos. Por su parte, La’s Kortua residía con su familia en una casa del cantón Xekuruz, a tres cuadras de su hermano y madre. Si bien vivían en casas distintas, Li’ Kabin afirma que su familia rotaba en estas dos casas. En términos de herencia, Ku’ Ich’ había recibido de su padre Xhan Ich’ un terreno grande colindante al pueblo de Cotzal en un lugar llamado Tixhelap. Su sobrina Xhiv Cortua afirma que su tío poseía 23 propiedades rurales más en Cotzal. Ma’t K’u, por su parte, había heredado un terreno grande en Jaq Vintav y se lo había transmitido a su hijo mayor, La’s Kortua. Dicho terreno sería disputado por los primos de La’s Kortua, Baltazar y Pedro Gómez.

Resumiendo: la abuela Ma’t K’u ocupaba un lugar de autoridad y de unidad en la familia. Ma’t K’u tenía dos hijos vivos, Ku’ Ich’ y La’s Kortua. Para 1969 Ku’ Ich’ tenía 35 años. Sus primeros dos hijos, Xhan Ich’ (Juan Sajic Sánchez) y Ku’ Ich’ (Andrés Sajic Sánchez) tenían 13 y 10 años, respectivamente. Su hija Li’ Kabin tenía 4 años y sus hermanitos Xhan Ich’ (Juan Sajic Sajic) y Ku’ Ich’ (Domingo Sajic Sajic) tenían 3 y 1 años para 1971. La importancia de la abuela Ma’t K’u se puede ver en que las familias de sus hijos La’s Kortua y Ku’ Ich’ pasaron a residir por temporadas en su casa para cuidarla. Entre 1969-1971 convivieron en estas dos casas dos mujeres y dos hombres adultos, un niño entrando a la adolescencia, un niño, dos niñas y dos infantes varones. Esta complejidad habitacional y el sufrimiento que causó la desaparición forzada de Ku’ Ich’ y de La’s Kortua es relatada por sus hijas (Figura 2). Por eso en lugar de afirmar que esta era la casa de Domingo Sajic o Ku’ Ich’, es más pertinente pensarla en términos de la mujer que congregaba el parentesco y hasta administraba la línea de herencia de la tierra, la abuela Ma’t K’u. La tragedia que asolaría a esta familia inicia en una disputa entre trabajadores ixiles y una finca cafetalera.

Los hijos de Ma’t K’u
Figura 2
Los hijos de Ma’t K’u
Nota. Ku’ Ich’(Domingo Sajic Gómez, 1971 †) y La’s Kortua (Francisco Córdova Gómez, 1973 †). Foto cortesía de Li’ Kabin y de Xhiv Kortua.

Los mozos exigen su salario

La disputa en el cafetal

Li’ Kabin comienza la historia de la persecución y secuestro de su padre a través de un conflicto por el salario de los trabajadores en una finca. Ku’ Ich’ trabajaba como intermediario entre cuadrillas ixiles y una finca de café llamada Xatá, ubicada en el noroeste de Santa Lucía Cotzumalguapa, departamento de Escuintla. En el relato los mozos envían a Ku’ Ich’ un telegrama informándole que no han recibido su pago:

No nos pagaba el patrón, el administrador, entonces ¿qué vamos a hacer? Estos no nos quieren pagar y nosotros somos pobres, no tenemos con qué [vivir]. Ya hicimos un mes pues, ya no tenemos con qué irnos, ni modo que vamos a regalar nuestro tiempo”, dijo a los mozos (Li’ Kabin, 2019).

El caporal era un líder de cuadrilla o grupo de mozos en las fincas. Li’ Kabin integra en su narración las voces de las personas que interactúan con su padre. El primer nivel del conflicto (C1) apunta a un acto de injusticia entre los mozos indígenas y la finca cafetalera. No se sabe aún cuál es el motivo por el cual el administrador de la finca no les paga.

C1
IM1
C1
Elaboración propia.

Ku’ Ich’ se encuentra en Cotzal y los trabajadores en la costa. Li’ Kabin habla de las emociones y del viaje de su padre a la costa. Luego se sitúa en la voz del patrón –posiblemente el administrador de la finca– para revisar juntos el trabajo de los mozos en los cafetales.

Entonces ¿qué hizo mi papá? Tuvo que ir a ver a sus mozos en las costas, en las fincas y se iba mi papá ir a verlo. Mi papá sentía muy mal porque no lo pagaban [a] los mozos. Pero lo que el patrón decía es que ‘primero tenemos que ir a ver el café, cómo está el café, vamos a pagar pero, está bueno, ya que ya presentaste, ya estás aquí con nosotros, entonces, está bien’, le dijo [el patrón] y lo abrazaba a él. Al fin, mi papá se puso contento y los mozos estaban contentos porque llegó mi papá (Li’ Kabin, 2019).

Ku’ Ich’ aboga por los mozos a su cargo y exige su pago. Su sentimiento tiende hacia sus paisanos, los mozos: “mi papá se sentía muy mal”. En el otro extremo está el patrón, el que manda. Es la voz de un hombre. Busca cerciorarse con Ku’ Ich’ de que la faena en el cafetal se haya realizado correctamente. En la narración de Li’ Kabin vemos cómo el primer nivel de conflicto (C1) da lugar a la oposición entre el contratista Ku’ Ich’ y el administrador de la finca (C2). Lo que inicialmente era un enfrentamiento por el salario y el trabajo entre la colectividad de mozos indígenas y la finca, ahora se personaliza. Empero, el salario de los mozos se condiciona al buen estado del café, mercancía agrícola que representa la ganancia del finquero (C3).

C2 y C3
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C2 y C3
Elaboración propia.

Aparentemente se llega a un acuerdo cerrado con un abrazo. Dicho gesto sugiere afecto aunque sea aparente. Ku’ Ich’ no es un trabajador más, él ocupa una posición de mando intermedia entre sus paisanos y las necesidades de trabajo de la finca. Si bien el pago se soluciona, Li’ Kabin arguye que ya para ese momento existía envidia hacia su padre en Cotzal.

Así le dijo [el administrador]: “mire don Domingo, que sí no pagamos, pero bueno… vamos a pagar ya que usted ya se presentó”. Pero como ese tiempo aprovechaba la gente que había muchas cosas… envidias, aunque ahora todavía hay envidia, no se ha recuperado a mis personas, a mis gentes, a toda la gente, siempre tienen sus envidias (Li’ Kabin, 2019).

Por primera vez Li’ Kabin introduce la palabra castellana envidia para narrar propiamente el conflicto que dará paso al secuestro de su padre. Utiliza esa palabra como un acto usado por la gente para vengarse, para imponer su voluntad. La envidia es una suerte de enfermedad que atraviesa a su propio pueblo y de la cual “no se ha recuperado”. En todo caso, la fuerza de la envidia ya está presente en los primeros tres niveles de conflicto (C1-C3). Pronto sus consecuencias se dejarán sentir en otras personas. Empero ¿cómo se expresa y se entiende la envidia entre los ixiles de Cotzal? Más aún, ¿cómo se vincula dentro de una constelación de fuerzas, sentimientos o deseos negativos que promueven y escalan la violencia desde Cotzal en paralelo a las fuerzas globales desatadas durante la Guerra Fría?

Chi’nank’u’lil, la constelación del deseo maligno

A medida que estudiaba la muerte de Ku’ Ich’ (Palencia, 2021, 2023) me percaté de cómo Li’ Kabin otorgaba una importancia central al chi’nank’u’lil en el origen de la guerra en Cotzal.17 En 2024, consulté el significado del chi’nank’u’lil en Cotzal con varias mujeres y hombres de Cotzal de distintas edades.18 La palabra ixil chi’nank’u’lil da cuenta de un sentimiento de maldad y de odio con el cual alguien golpea o incluso mata con rabia. Li’ Kabin lo traduce como la envidia.19 Para Xhiv Kortua, el motivo principal de la muerte de Ku’ Ich’ y de La’s Kortua fue chi’nank’u’lil o la envidia.

Existen dos maneras de expresar envidia en ixil. La primera es chi’nank’u’lil y se traduce como “envidiar”.20 Al conjugarse, denota el sentimiento de envidia como algo que afecta a la persona en su centro o interior: nich’inan unk’u’l (tengo envidia). La segunda manera está asociada al verbo chi’onchil (doler), en este caso la envidia se expresa como un dolor en el alma de la persona o chi’onchil aanima. Se siente como un dolor en el estómago o gastritis, de manera que la envidia en el chi’nank’u’lil o en chi’onchil aanima implica una afección, una enfermedad corporalmente sensible en el centro de la persona, en su corazón o estómago. También se utiliza el chi’nank’u’lil para referirse al malestar que aqueja a los bebés cuando tienen calor, se enferman o tienen berrinche por aburrimiento. De ahí que no solo es un dolor que afecta corporalmente a la persona, sino también una energía o, mejor dicho, una fuerza de descontrol que sufren los bebés. En circunstancias liminales o de crisis, el chi’nank’u’lil se manifiesta como una emoción desbordada, destructiva o descontrolada. Si bien se percibe individuamente, el chi’nank’u’lil es un desbordamiento intrínsecamente social o, más bien, asocial en tanto implica enfrentamiento.

Para Li’ Kabin, el chi’nank’u’lil es algo que “sale del corazón” o “le da odio en su corazón” y está relacionado con “desear el mal a otra persona”. De manera que el chi’nank’u’lil se exterioriza como un deseo cuya raíz es el mal o el odio. Las palabras onkonil y tx’i’lamil implican, respectivamente, el matrimonio entre el deseo y la acción del mal. Onkonil es la “acción negativa” que sucede al atacar a otra persona. Tx’i’lomil es interpretado como un “acto maligno” basado en un deseo bajo y egoísta. La palabra tx’i’lomil tiene su raíz en la personificación del mal, el diablo, en ixil llamada tx’i’li’naj. Xhan To’m, un hombre mayor, resaltó la raíz tx’i de dicha palabra, la cual significa “perro” en ixil, de manera que tx’i’lomil podría ser un acto animal, inhumano o una “perrada”. Otros relacionan tx’i’lomil con la brujería o con un fuerte deseo de mal contra otra persona. La diferencia parece radicar en que onkonil puede ser sentido e incluso ejecutado por el envidioso o envidiosa sin que esto implique la contratación de un “brujo” (istan) o de la “brujería” (istanimal).

Li’ Kabin considera que su padre sufrió los efectos del tx’i’lomil por ser “revolucionario”,21aunado al chi’nank’u’lil o envidia por sus bienes y terrenos. Existe relación recíproca entre el deseo de la maldad y la envidia. La frase nichi’nan ik’ul ti’ q’u tx’iib’al iq’ii o “él le tiene envidia por sus bienes materiales”. La envidia o chi’nank’ulil se materializa en los objetos del deseo, sean los “bienes materiales” (tx’ib’aal q’ii) o la tierra del envidiado (vitx’ava’). El deseo maligno sobre el objeto promueve relaciones de choque y disputa dando origen a una constelación de emociones, energías y fuerzas negativas.

Li’ Kabin y Xhiv Kortua describen el origen de la envidia (chi’nank’u’lil) y del acto maligno (tx’i’lomil) en el marco de la disputa por la tierra en la sociedad finquera guatemalteca en la década de 1960-1970. En sus relatos, ambas develan los momentos del chi’nank’u’lil desde un enfrentamiento general entre (a) los finqueros y los mozos indígenas de Cotzal y (b) los propios ixiles (kumol), adversarios políticos en Cotzal. El chi’nank’u’lil da lugar a otras afecciones, emociones y conflictos como el acto de la calumnia (tijle u onkonil) y la acción de entristecerse o extrañar al padre una vez es secuestrado (txumunchil).

Notaremos cómo el dinero (puaj) articula la constelación de la envidia (chi’nank’u’lil) y del acto maligno (tx’i’lomil) en tanto fuerzas destructivas que cobran la vida de las personas. Desde esta constelación, las voces femeninas guían un relato donde tierra, género y parentesco ocupan un lugar central en la antropología histórica de la guerra guatemalteca. Si vinculamos el uso de estas palabras con la historia del secuestro político de Ku’ Ich’ a inicios de la década de 1970, la ontología ixil puede abrir campos de interpretación cultural a la lucha antifinquera y a los efectos del Estado anticomunista surgido del golpe de Estado de 1954. La policía y los soldados del Estado guatemalteco formarán parte del chi’nank’u’lil (envidia) y del tx’i’lomil (acto maligno) ya propiciados en el conflicto agrario y finquero de San Juan Cotzal.

La abuela Ma’t increpa a la policía

La palabra chi’nank’u’lil abarca ya no solo el conflicto entre el patrón-administrador y los contratista-mozos, sino también a agentes armados del Estado guatemalteco. Li’ Kabin continúa su relato:

Venía con sus mozos y al fin que mi papá lo detuvieron allá en [Santa Cruz del] Quiché y no sabía por qué. Lo detuvieron por la policía o por el ejército. No me acuerdo tanto si era policía el que estaba porque yo en ese tiempo era pequeña pero es pura historia que me ha contado mi abuela, mi mamá (Li’ Kabin, 2019; énfasis mío).

El conflicto ahora toma la forma de captura de Ku’ Ich’ por la policía (C4).22 Los mozos ixiles dejaron de ser el polo del conflicto junto a la finca. Se ha convertido en un ataque individual contra el líder de los mozos o, leído de otra manera, contra quien abogó por ellos frente al patrón.

C4
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C4
Elaboración propia.

Narrado inicialmente desde las relaciones laborales finqueras, la disputa se ha agravado con el involucramiento del Estado guatemalteco. No obstante, aquí ingresa cada vez con mayor fuerza la voz, la actividad y la subjetividad femenina ixil. Todo el relato de Li’ Kabin parte de lo que contaba su madre Li’ Ki’l y su abuela paterna Ma’t K’u. Li’ Kabin era aún “pequeña”, una niña de tres o cuatro años. Su narración implica la memoria entretejida de tres generaciones de mujeres ixiles a lo largo del siglo veinte. Ella recalca: “es pura historia que me ha contado mi abuela, mi mamá”. Dicha historia oral proviene de su vivencia particular en tanto sobreviviente de la guerra. Como se notará, dicho recuerdo en clave femenina proporciona a quien escucha una mirada acerca de los sufrimientos de ser mujer en la sociedad ixil, voces que se pasan por alto en la mayoría de las interpretaciones sobre la constelación masculina del asesinato de Ku’ Ich’. Pasemos pues a la voz de la abuela de Li’ Kabin, la señora Ma’t K’u en búsqueda de su hijo:

Mi abuela escuchó, le dijeron seguro [que su hijo había sido apresado]. Lo tenían encarcelado y de allí llegó mi abuela. Salió mi abuela de la casa: “tengo que ir a ver a mi hijo”, le dijo a mi mamá y se vino mi abuela, pues, se fue. Mi abuela siempre es luchadora, no le gustaba envidia, no le gusta eso, [a] ella le caían mal las envidias.

De allí se fue mi abuela a Quiché [para] ir a sacar, ir a preguntar, ir a ver por qué es que –como mi abuela es una señora que es luchadora que no le gustaba cómo hacían los españoles con ellos. Entonces, ella siempre es luchadora. Lo fue a decir allá donde lo detuvieron mi papá, ‘¿por qué es que lo detuvieron a mi hijo? ¿Por qué razón?’ [dijo Ma’t K’u]” (Li’ Kabin, 2019).

La abuela Ma’t K’u recibe las noticias de la captura de su hijo y decide viajar desde Cotzal hasta Santa Cruz del Quiché, la cabecera departa-mental de Quiché, una distancia de poco menos de cien kilómetros. En el relato hay una contraposición similar en el acto injusto. Nos dice Li’ Kabin: “mi abuela siempre es luchadora, no le gustaba la envidia”. Es la primera vez que introduce el sustantivo luchadora en oposición a las fuerzas de la envidia. Dicha construcción narrativa expresa la envidia en términos de dinero (salario), mercancía (café) y negocio (contratista). Por el contrario, describe los actos de su padre y de su abuela como lucha por la justicia a favor de los mozos o de su propio hijo.

Asimismo, Li’ Kabin utiliza la palabra españoles como los responsables de la envidia. Si bien había administradores españoles en las fincas para la década de 1960, aquí no se habla de la nacionalidad española sino de una memoria que designa el origen de la violencia en las tierras ixiles. Por otro lado, hasta el momento no alude a ixiles o k’iche’s en Cotzal sino a los “paisanos”. Enfatiza la posición de trabajo o servidumbre asociada a las formas finqueras, en este caso, palabras como “mozo”, “contratista”, “administrador” o, finalmente, “patrón”. La próxima personificación es la policía. Anteriormente vimos cómo el patrón condiciona el pago de los mozos al estado del café. ¿Cómo describe Li’ Kabin la actuación de la policía departamental?

Mi abuela le decía: ‘¿por qué es que mi hijo está aquí, quiero saber por qué mi hijo está detenido?”. [Habla policía:] “lo detuvimos pues tiene casos… y hay casos”. “Pero ¿qué es eso?” [indagó la abuela Ma’t K’u].

Entonces en ese tiempo, siempre las personas solo lo que le dicen hacen las personas que son envidia, a envidiar a mi papá pues así y no sabía por qué.

Entonces esa vez [le respondió el policía:] “mire señora, bueno, lo vamos a dejar de ir [a] tu hijo, pero das tanto”. En ese tiempo le pedían dinero y, bueno, lo dejó mi abuela, pagó y así salió mi papá (Li’ Kabin, 2019).

En el relato no sabemos cuál es el cargo, como tampoco supimos concretamente por qué el finquero no pagaba. La razón específica no se explica: “hay casos”. Hay un silencio en su relato que todavía no se ha llenado. El siguiente nivel del conflicto (C5) incluye ahora a Ma’t K’u y a la policía en Santa Cruz del Quiché.

C5
IM5
C5
Elaboración propia.

Ya no estamos hablando del intercambio del salario por el café o de la fuerza del trabajo indígena por la mercancía finquera, sino de la libertad de Ku’ Ich’ por el dinero que exige la policía para su liberación. No queda claro si es fianza o soborno. Empero, lo que da continuidad a estos cinco desenvolvimientos es la relación entre envidia, dinero y mundo finquero como parte de un continuum en la espiral de violencia. Si bien no explica de una vez por todas la razón principal, el relato de la chi’nank’u’lil permea cada momento.

A medida que Li’ Kabin avanza en su narración, la envidia se concretiza en (1) eventos, (2) tiempos, (3) motivos y (4) nombres específicos. El uso de la afección envidia recrea pues una totalidad explicativa a través de la cual se va revelando la trama histórica de la memoria familiar. La emoción no es contraria a la razón sino más bien articula una racionalidad desde la experiencia apuntando a eventos o diálogos rememorados desde el “impulso mimético” (Horkheimer, 2002, p. 135).23 A veces la emoción del narrar mismo precede a la desvelación de la trama vivida.

Las lágrimas de Li’ en 2019

Li’ Kabin detiene por un momento la historia después de la captura de su padre en Quiché. Téngase presente que estamos siguiendo el orden e hilo de su propia narración, luego pues la tristeza del recuerdo la embarga y describe su propia experiencia como niña.

Durante el tiempo mi papá se desapareció, yo pues… fue triste la verdad [llora…] A mí me daba pena pero tenía como cinco años… Siempre, aunque era pequeño uno siempre se acuerda de su papá. Entonces esa vez escuché durante el tiempo que estaba con mi abuela. Estaba triste mi abuela, llorando estaba que mi papá [se] lo llevaron (Li’ Kabin, 2019).

Contrario a los otros momentos donde su padre, su abuela o el patrón tenían la voz, del recuerdo de su desaparición brota su llanto. “Aunque era pequeña, uno siempre se acuerda de su papá”. Esta vez no es la voz de la abuela sino su propia tristeza que surge ahí donde la historia se hace lágrimas y voz entrecortada. Solo después de contar acerca del dolor que produjo el secuestro de su padre, Li’ Kabin retoma qué pasó con Ku’ Ich’ después de salir de la cárcel de Quiché. Su llanto abre la historia de la desaparición forzada de su padre.

Tijle u onkonil: denuncian a Ku’ Ich’

Tierra, ganado y poder municipal: objetos de la envidia

Jorge Brol fue asesinado el 20 de junio de 196924 en el camino de herradura del caserío llamado Jaq Vintav, a poca distancia de la parcela de La’s Kortua. Poco después, Ku’ Ich’ es capturado en el mercado de Cotzal según su sobrina Xhiv Kortua. Por su parte, Li’ Kabin todavía no relaciona en su relato la persecución de su padre con la muerte del finquero Brol. En su lugar, habla del último viaje de Ku’ Ich’ a la costa sur.

Mi papá se fue en la costa otra vez a ver [a] sus mozos, porque en ese tiempo no se quedaba la finca abandonada porque siempre tenía que limpiar el café, siempre había mozo, pero cuando empieza el cosecha, vuelven los mozos. Entonces, mi papá siguió trabajando. Fue a la costa otra vez a ver sus fincas (Li’ Kabin, 2019).

Es precisamente en el momento previo de hablar acerca del secuestro de su padre que Li’ Kabin menciona el poder político, económico y patrimonial de su padre en Cotzal.

A mi papá le gustaba, se metía en partidos [políticos], tenía muchas relacionescon los paisanos y allí en el pueblo tenía a sus amigos y familiares. Como mi abuelo tenía cantidad de terreno, tenía ganado, como en ese tiempo eran baratos los ganados. Entonces compraba ganado y tenía sus terrenos para cerrarlo y así (Li’ Kabin, 2019; énfasis propio).

Además de contratista en las fincas de la costa sur, Ku’ Ich’ había heredado las propiedades y riqueza de su padre. Similar a otras sociedades rurales donde el ganado simbolizaba localmente posesión de riqueza, tierra y estatus (Hutchinson, 1996), en Cotzal iba de la mano con el poder y la influencia entre otros hombres ixiles.25Li’ Kabin alude al involucramiento de su padre en partidos y relaciones con los paisanos. De manera que ya no estamos solamente en los ámbitos del contratista en la finca o en la cárcel, sino dentro de la contienda por el poder político y económico de Cotzal.

Pude constatar en el Archivo de Cotzal la participación política de Ku’ Ich’ en varias actas municipales.26 En efecto, Ku’ Ich’ fue parte de los líderes ixiles que firmaron en la toma de posesión del alcalde Pedro Medina Rodríguez (Lu’ Kam), el 24 de septiembre de 1968.27 En efecto, como Xhiv Kortua y Li’ Kabin afirman, Ku’ Ich’ era una autoridad importante de Cotzal. La constelación de la envidia ahora se concreta en la (1) tierra, (2) ganado y (3) participación política municipal de Ku’ Ich’. Además del negocio como (4) contratista de trabajadores para las fincas y, posiblemente, (5) el comercio en las tiendas del pueblo de Cotzal. El móvil del chi’nank’u’lil finalmente adquiere su objeto en la trama narrativa.

Puaj: La envidia cobra víctimas, 1970-1971

Para Xhiv Kortua, algunas personas del pueblo acusaron a su tío por el asesinato de Jorge Brol. Según explica, el hijo de un mu’s o ladino de Cotzal, propietario de una de las pocas tiendas en el pueblo, lo acusó con chi’nank’u’lil, es decir, con odio envidioso por su cargo en la municipalidad. “Era el hijo de Gumercindo, el que vivía por el puente”. Sin embargo, continúa Xhiv Kortua, “fueron mentiras”, “inventos” lo cual describe con las palabras ixiles tijle u onkonil. La palabra onkonil se entiende como “mal deseo” o “locura” (Comunidad Lingüística Ixil, 2018, p. 202), algo que no es cierto o fuera de razón.

Cruz en memoria de Jorge Brol en Jaq Vintav, San Felipe Chenlá
Figura 3
Cruz en memoria de Jorge Brol en Jaq Vintav, San Felipe Chenlá
Nota. Fotografía de Sergio Palencia (2022).

De acuerdo con Xhiv Kortua, un hombre k’iche’ manejaba el automóvil de Jorge Brol cuando “unas personas de piel morena [moreno q’u vinaj]” le dispararon y robaron Q8000. Ku’ Ich’ era de tez blanca y ojos claros, por lo que el chofer negó su participación en el asesinato. De acuerdo con la denuncia de Edmundo Brol,28 el chofer se llamaba Domingo Vicente Pastor y también había sido encarcelado como sospechoso. Por el asesinato de su hermano, Edmundo Brol acusó a Domingo Sajic, Pedro Medina y otras dos personas. La Figura 3 muestra el lugar donde fue asesinado Jorge Brol en 1969 en el camino entre San Felipe Chenlá y Jaq Vintav.

Desde esa vez su tío fue perseguido. Tenía miedo y se escondía, manifestaba Xhiv Kortua. Recuerda haberlo visto en su casa orando con lágrimas en los ojos. También “oraba a Dios [ni’ch inach Tioxh]” para que dejaran de perseguirlo. Mientras Li’ Kabin realza su silencio, Xhiv Kortua apunta al miedo y a la oración de Ku’ Ich’ ante la muerte. Detrás del hijo del mu’s había otro contrincante político más poderoso, un hombre llamado Gaspar Pérez (Kaxh Pi’y), el mismo que había firmado el acta como alcalde saliente. Según encontré en las actas municipales, Kaxh Pi’y ya había sido alcalde de Cotzal en los periodos de 1963-1964, 1966-1968 y lo volvería a ser en 1974-1976.29El detalle del hijo del ladino comerciante no saldrá en la historia oral de Li’ Kabin pero sí en la acusación contra el alcalde Kaxh Pi’y. Como veremos, no vendrá de su propia narración sino de la voz recreada de la abuela Ma’t K’u.

La chi’nank’u’lil (envidia) se articula en el onkonil (locura) a través una matriz que explica la destructividad humana en el origen de un acto violento. La narración de Li’ Kabin introduce la oposición entre los trabajadores de Ku’ Ich’ y el administrador de la finca. Luego de describir la preocupación de su padre por los mozos, Li’ Kabin pasa directamente al momento de su secuestro.

Entonces mi papá pues se fue con el administrador a ver el café. Según dice que a ver el café fue pero no es el café pues

Fue[ron] los caporales atrás de él.

Le dijeron: ‘no se va ustedes, se quedan, solo yo con el Domingo’, dijeron al caporal.

“No”, [respondieron los trabajadores de Ku’ Ich’ al administrador] “porque tenemos que ir nosotros, no vamos a dejar que se vaya el Domingo, nosotros tenemos que ir también. Somos caporal, tenemos que estar con él, no queremos que lo dejamos así solo”, le dijo.

“No, pero usted tiene que quedarse solo que me entiendan y se quedan”, le dijo [el administrador de la finca].

“No señor, no queremos que se va él”. [Insistieron los caporales] “¡Tenemos que ir! Que nos hace favor que nos respeta y vamos a ir nosotros”, le dijo.

“No, señor. Tiene que quedar usted”, le dijo [de nuevo el administrador] y se lo dejó corriendo a las personas, lo metió en un taxi y se fue bajo el cafetal y saber qué le hicieron a mi papá. Ya no regresó mi papá (Li’ Kabin, 2019, énfasis propio).

Lo primero que llama la atención es que no se muestra la voz o la palabra de Ku’ Ich’. Similar había sucedido con la abuela Ma’t K’u pasando de un momento de acción y de iniciativa frente a los policías, al momento del llanto sin palabras ante la ausencia de su hijo. Ahora los sujetos enfrentados son –nuevamente (C1)– el enfrentamiento entre el administrador y los trabajadores ixiles (C6). Estamos ante el sexto nivel del conflicto. Se introduce por segunda ocasión un acto de traición. Anteriormente el administrador había sellado el pago de los trabajadores con un “abrazo” al contratista. En esta ocasión lo engaña llevándolo al cafetal para secuestrarlo: “Según dice que a ver el café fue pero no es el café pues”.

C6
IM6
C6
Elaboración propia.

Los caporales no quieren dejar que el administrador se lleve a Ku’ Ich’: “¡Tenemos que ir! Que nos hace el favor que nos respeta”. Abogan por él activamente pero no pueden evitar el desenlace. ¿Qué nos dice el reporte de investigación de la Policía Judicial? En agosto de 1970 cinco detectives capturaron al exalcalde Pedro Medina (Lu’ Kam)30 bajo los cargos de “asesinato, asalto y robo” según una denuncia elaborada por el hermano de Jorge, Edmundo Brol. Este expediente contiene la declaración de Felino Vásquez –comerciante ladino de Huehuetenango– donde describe una reunión entre Domingo “Saquic” y Pedro Medina el día del asesinato de Jorge Brol. “Mencionaban el apellido Brol pero que por motivo de que dichas personas hablaban en el dialecto del lugar él no se enteró bien”.31 No se habla de la denuncia del “hijo de Gumercindo” no obstante estos expedientes dan cuenta de la captura de Lu’ Kam y de la sospecha de que Ku’ Ich’ era uno de los principales sospechosos en los documentos policiales. El expediente contiene la denuncia de Edmundo Brol contra Ku’ Ich y otras dos personas (Figura 4).

Denuncia de Edmundo Brol
Figura 4
Denuncia de Edmundo Brol
Nota. Edmundo Brol acusa del asesinato de su hermano a varios de los líderes ixiles entre ellos Domingo Sajic. Tomado de AHPN, Denuncia 3334, Policía Judicial, 1970.

Finalmente se llevan a Ku’ Ich’ en un automóvil con rumbo desconocido. Xhiv Kortua sugiere una fecha del secuestro de su tío: 10 de agosto de 1970 a las tres de la tarde en la finca Xatal.32 Detalla cómo diez elementos de la Policía Militar Ambulante se lo llevaron de la finca de la costa sur de regreso a Cotzal. Contrasta con la historia de Li’ Kabin donde el secuestro se articula a través de un engaño del administrador entre los cafetales. El hombre que avisó de su captura a su familia fue Tixh Tz’u’n, un caporal que trabajaba para Ku’ Ich’. Según Xhiv Kortua, el exalcalde Kaxh Pi’y agrandó el caso porque envidiaba a Ku’ Ich’.

Según relata, Kaxh Pi’y le habría pagado trescientos quetzales el comerciante ladino para inculpar a su rival. Puaj vet ik’ul vik’aol u Gumercindo, “dinero recibió el hijo de Gumercindo”. El dinero se hace de nuevo presente en la constelación de la envidia como (1) pago negado, (2) soborno o fianza policial y (3) pago por inculpar a Ku’ Ich’. El dinero representa la materialidadde la fuerza destructiva en varios niveles de expansión y, tal como sugiere Marx (1973, p. 162) en su análisis de la circulación, resulta apto comparar “al dinero con la sangre” que cobra. Pronto la fuerza destructiva del chi’nank’u’lil movilizada desde el puaj (dinero) alcanzaría también a La’s K’u y a su hija Xhiv Kortua.

Txumunchil: El sufrimiento de las mujeres

Profunda tristeza

Días después del secuestro de Ku’ Ich’ un grupo de sus trabajadores regresó de la costa. Llegaron a la casa de Ma’t K’u y le entregaron la ropa que había dejado su hijo en la finca. “Ya sólo vino su ropa, eso nos dio tristeza [A’ texh u toksa’m oli, utz txumun tek o’ taq’o]” (Xhiv Kortua, 1996). La palabra txumun, del verbo txumunchil, implica una situación que embarga de tristeza, preocupación y de extrañar al ser querido. Se podría traducir como “tristear”. Conmovidos por la pena de la madre y de la familia, su hermano La’s Kortua y su hija Xhiv Kortua se pasaron a vivir de su casa en Xekuruz a la casa de la abuela Ma’t K’u en Tiba Tostioxh. La constelación del chi’nank’u’lil da lugar pues a la experiencia de txumunchil o tristeza profunda en las mujeres.

Li’ Kabin también refiere este periodo de incertidumbre donde suegra y nuera esperan noticias de su familiar. Su relato enfatiza el diálogo de espera y de paciencia como la presencia de dos bebés en la casa.

Estuvo mi mamá como dos años en la casa. Un año aguantó mi mamá, un año va a estar: ‘va a aparecer mi esposo’, ‘va a aparecer mi hijo’. ‘Estate conmigo durante el tiempo porque puede venir mi hijo, saber a dónde fue mi hijo’, dice mi abuela Magdalena Gómez. ‘Ah vaya’, decía mi mamá. Estuvimos un tiempo con ella, con mi abuela, así me recuerdo. Ya era un poco más grande. Y mi hermanito… dos hermanitos tengo. Somos tres y un mi hermanito es su nene de mi mamá y estaba gateando (Li’ Kabin, 2019).

La abuela Ma’t K’u pide a su nuera que permanezca en su casa: “ya no podemos hacer nada, igual tenemos maíz para sostenernos”, son las palabras usadas por Xhiv Kortua. Tanto la madre como la esposa de Ku’ Ich’ atraviesan un momento de incertidumbre: “va a aparecer mi esposo”, “mi hijo”. La sobrevivencia de la familia está básicamente a cargo de la nuera, abuela y de su hijo, La’s K’u, algo oscurecido en la mirada centrada en Ku’ Ich’. La envidia todavía se movería a través de un evento violento en la memoria de las primas.

Judiciales irrumpen en la noche, 1972-1973

Xhiv Kortua y Li’ Kabin coinciden en la entrada violenta de hombres armados en su casa. Si bien la autoría de este acto es distinta en cada una de sus historias, la narrativa de la envidia sigue articulando sus interpretaciones. El testimonio de Xhiv Kortua señala como respon-sables al exalcalde Kaxh Pi’y y a Diego Pérez (Te’k Pi’y), su hijo.

Según Xhiv Kortua, en la madrugada del 16 de abril de 1972 un grupo de mu’s o ladinos armados forzaron su entrada a la casa de su abuela.33 “Fueron a traer a mi papá [ul q’u ech ex tiq’o vuntat]”. Kaxh Pi’y le había dicho a la Policía Judicial que el señor La’s Kortua – hermano de Ku’ Ich’ y padre de Xhiv Kortua– estaba en posesión de un arma ilegal. Tal acusación era sumamente seria en un contexto de dictadura militar en Guatemala. Adentro de la casa todos dormían. De pronto entraron los policías y preguntaron en castellano a La’s Kortua: “¿dónde está el arma”, a lo cual él respondió yek arma (no hay arma). Luego, le interrogaron acerca del paradero de Xhan y Lixh, los hijos mayores de Ku’ Ich’.

Ellos son mis sobrinos, yo no vivo aquí solo vengo a cuidar a mi mamá” [respondió L’as K’u]. ‘Ah, mentiroso, tú eres cómplice de ellos, de plano que usted es compañero de sus sobrinos’ [dijeron los policías a La’s]. ‘Vamos’, lo sacaron (Xhiv Kortua, 1996).

Cuando se lo llevaron de la casa de Tiba Tostioxh no tenía zapatos, recuerda Xhiv Kortua. Luego pone en los labios de su padre la siguiente oración:

Hace tiempo murió Dios [Al kam u Tioxh ko’xtene]

yo soy un pecador [al inko’xh aapaav]

pero no he robado a ninguna persona [ye’xhkam nivela’an xe aanima]

yo tengo mi propia milpa [in ko el ko’m] (Xhiv Kortua, 1996).

Al ver el secuestro, Xhiv Kortua corrió tras de ellos. Uno de estos se volteó y la amenazó: “¿o te querés venir con nosotros?”, ante lo cual se quedó llorando en la calle. Allí mismo pudo distinguir a otro hombre que no había entrado pero interactuaba con los policías. Se trataba de Te’k Pi’y, alcalde vitat (el hijo del exalcalde Pérez). Xhiv Kortua recrea lo que escuchó esa noche.

¿Qué vamos a hacer con este señor porque tiene un nombre diferente? ¿O lo vamos a dejar, porque ese señor es trabajador, además estamos buscando a Juan Sajic y a Andrés Sajic? [se preguntaban los policías].

El hijo del alcalde le dijo: “llevémoslo porque son compañeros, son cómplices”. Lo subieron a un carrito y se fueron (Xhiv Kortua, 1996).

Al día siguiente Xhiv Kortua y su abuela todavía vieron a L’as Kortua en la municipalidad. Días después ya no apareció. Mientras tanto los hijos de Ku’ Ich’ se escondían de casa en casa, cuenta Xhiv Kortua, incluyendo Andrés Sajic (Lixh Ich’) quien para entonces tenía apenas once años.

Li’ Kabin evoca este evento con especial énfasis en su abuela Ma’t K’u y su mamá Li’ K’il. Para ella los hombres armados no pertenecían a la policía, sino a la seguridad de la finca San Francisco. Se trata, en su narración, de otro nivel de conflicto en su narración: hombres armados de la finca irrumpen en su casa y amarran a su abuela y a su madre (C7).

Esa vez que mi papá fue en la finca y de una vez se quedó mi papá allá, ya no regresó. Pero las seguridades en la finca llegó a la casa a amarrar a mi abuela. Dejaron amarrado [a] mi abuela y [a] mi mamá. Como teníamos casa en mero el centro en Cotzal y allí lo dejaron amarrado. ¿Pero quién lo hizo? Los [de la] seguridad de la finca San Francisco. Ellos llegaron a hacer de noche, fueron a amarrar a mi abuela y a mi mamá. Estaban bien amarrados (Li’ Kabin, 2019).

La finca, a través de sus grupos armados, ha irrumpido violentamente en la casa, en el espacio familiar. Más aún, es la primera vez que Li’ Kabin introduce en este testimonio el nombre de la Finca San Francisco, propiedad de la dinastía Brol.

C7
IM7
C7
Elaboración propia.

Ahora nos relata cómo la abuela y la madre claman por ayuda:

Entonces al fin gritaba mi abuela y ¡gritando, gritando, gritando a los vecinos con mi mamá! Pues llegaron los vecinos a desatar[las a] la casa. ‘¿Por qué es que lo dejaron amarrada?’ y la fueron a desatar, vieron que está amarrada mi abuela. Así la dejaron suelta y mi papá ya no está, ya no llegó mi papá (Li’ Kabin, 2019).

La narración de Li’ Kabin entremezcla la rememoración de las voces de la abuela y de los vecinos ixiles de Cotzal. En cada momento es el pueblo el que presencia los frutos violentos del chi’nank’u’lil. Más aún, después de haber descrito detalladamente la profesión de su padre como contratista y comisario, finalmente Li’ Kabin desvela su lucha por las tierras apropiadas por la Finca San Francisco: “esos terrenos allá solo los fueron a ocupar, hasta mi abuela luchaba por ese terreno de San Francisco. ¿Por qué? Porque no le gustaba que lo ocupan porque es parte de Cotzal”. Tras la muerte de su esposo Xhan Ich’ en 1935, la abuela Ma’t K’u administró varios terrenos en el pueblo y las aldeas. Uno de ellos habría estado en disputa por varias décadas con Pietro Brollo, el patriarca de la dinastía finquera.34 Sus hijos Jorge o Edmundo, entre otros, se habían aliado con el principal Kaxh Pi’y para detener el movimiento sindical y municipal del alcalde Lu’ Kam.

Ultimadamente ya no estamos en el círculo del dinero (puaj) como catalizador de la envidia (chi’nank’u’lil), sino en la memoria y disputa por las tierras (tx’ava’) de Cotzal. Detrás del secuestro de ambos hermanos, la dinastía finquera Brol y el grupo alrededor del principal Kaxh Pi’y decididamente desintegraron el hogar de su opositor Ku’ Ich’ a fuerza de capturas, amedrantamiento y persecución.

Las niñas y niños Ich’: el parentesco atacado

Persecución y muerte de la familia de Ma’t K’u
Figura 5
Persecución y muerte de la familia de Ma’t K’u
Nota. Elaboración propia.

Las consecuencias del conflicto alrededor de Ku’ Ich’ y la política municipal ixil de 1968-1969 alcanzaron a varias familias. La Figura 5 muestra cuatro tipo de ataques sufridos por la familia Ich’ y K’u entre 1969 y 1973. El asterisco coloreado sobre los hermanos Ku’ Ich’ y La’s Kortua significa su secuestro y desaparición forzada. La letra P corresponde a la persecución abierta contra los hijos mayores de Ku’ Ich’, tanto Xhan Ich’ (Juan Sajic Sánchez) como Lixh Ich’ (Andrés Sajic Sánchez). El asterisco blanco representa el ingreso violento de la policía judicial a la casa de Ma’t K’u. Por último, en el contexto de estos cuatro años, tenemos la muerte del hijo pequeño de Ku’ Ich’ y de Li Ki’l, el bebé Xhan Ich’ (Juan Sajic Sajic). Este evento marcó la memoria de tres generaciones de mujeres ixiles incluidas Xhiv Kortua y Li’ Kabin. Li’ Kabin narra la historia.

Al fin se murió mi hermanito, tuvo una enfermedad, yo creo que es parásito, digo yo, porque creo que está empachado y está bien panzudito mi hermanito. Con eso se murió, se murió mi hermanito. Pero yo creo que sí eso es, porque en ese tiempo no había medicina. [Mi madre] ya no encontraba qué hacer porque ella estaba triste y mi abuela estaba triste también. Se emborrachaba mi abuela y maltrataba: ‘¿quién comió a mi hijo? ¿será que lo comió?’. [Mi abuela] hablaba del nombre del señor que envidió a mi papá (Li’ Kabin, 2019).

Li’ Ki’l cuidaba a la pequeña Li’ Kabin de cuatro años como a sus bebés Xhan y Ku’ Ich’. La situación fue cada vez más apremiante. El pequeño Xhan Ich’ murió el 11 de junio de 1972 según el libro de defunciones.35 Li’ Kabin destaca cómo su hogar estuvo marcado por el txumunchil o tristeza profunda, un patrón de trauma analizado por Brinton Lykes (1994) con mujeres ixiles sobrevivientes de la guerra. Al respecto, Li’ Kabin describe la búsqueda infructuosa de su abuela Ma’t K’u en la sede departamental de la policía, vivencia que estarían a punto de ser compartida por miles de mujeres una vez iniciada la guerra en el altiplano hacia 1975-1982: “Mi abuela fue en Quiché pero le dijeron [los policías]: ‘no sabemos qué pasó, no sabemos. Y así: ‘no sabemos, ¿en qué finca?’”.

Parcela en San Felipe Chenlá donde se refugiaba Andrés Sajic Sánchez (Lixh Ich’)
Figura 6
Parcela en San Felipe Chenlá donde se refugiaba Andrés Sajic Sánchez (Lixh Ich’)
Nota. Fotografía de Sergio Palencia (2022).

Tanto Li’ Kabin como Xhiv Kortua subrayan cómo su abuela y tío bebían aguardiente. La violencia y la enfermedad se acrecentó al interior de la familia. De acuerdo con Xhiv Kortua, también el hijo mayor de Ku’ Ich’, el joven Xhan Ich’ (Juan Sajic Sánchez), comenzó a beber alcohol y dejó la escuela. Él habría tenido menos de quince años cuando la policía y el exalcalde lo buscaban. Al respecto, Xhiv Kortua enfatiza: “comenzaron a perseguir a sus hijos [Ni’ch tek ib’anax perseguir q’u’l ik’aol]”. Por esta razón los hijos mayores de Ku’ Ich’ escaparon y se escondieron en las montañas o en las parcelas de los amigos de sus padres en la Finca San Felipe Chenlá, entre ellos del futuro alcalde Gregorio Santay.36 Luego del secuestro de su padre, ambos pasaron de esconderse en las casas y parcelas de Cotzal (Figura 6) a compartir la vida itinerante de los guerrilleros que subieron desde el Ixcán en 1973, entre ellos Mario Payeras (Benedicto). Con el tiempo, Xhan y Lixh Ich’ escogieron los seudónimos Manolo e Inti –el sol inca– en la insurgencia. Algunos de los sindicalistas y políticos ixiles perseguidos por los Brol y los Pi’y que luego militaron en el EGP llamaron “Escuadra Domingo Sajic” al primer contingente guerrillero operando en Cotzal.37 De estas heridas en parte surgió la guerra de guerrillas en Cotzal.

Conclusión

El relato de las primas ixiles concatena el tx’i’lomil (acto maligno) con las fuerzas globales de la Guerra Fría en Cotzal. Li’ Kabin y Xhiv Kortua explican el origen de la guerra (u ch’aao) en Cotzal a través de (1) una memoria familiar de tres generaciones de mujeres, (2) la centralidad de las emociones y actitudes destructivas entre las personas, (3) las repercusiones de la violencia en niños y mujeres. La posición sociológica de ambas primas parte del parentesco, el ch’exel y la memoria de las mujeres del hogar. Su memoria apunta al ámbito del cuidado familiar, a la transmisión de una memoria de género del despojo y del sufrimiento dentro del hogar. Concuerdo con Elizabeth Jelin en que el recuerdo de las mujeres muchas veces parte del “marco de relaciones familiares, porque el tiempo subjetivo de las mujeres está organizado y ligado a los hechos reproductivos y a los vínculos afectivos” (Jelin, 2012, 135). Si bien considero que el ámbito o cosmos doméstico posee especifidades que deben ser analizadas, es importante tener en cuenta que la frontera de lo doméstico es porosa y está en constante relación con las implicaciones públicas, comunales y políticas, en este caso sea a través de la línea de herencia de Ma’t K’u, la búsqueda de su hijo en las comisarías de Quiché o el aviso de los jornaleros ixiles sobre la desaparición de Ku’ Yat.

La historia oral de Xhiv Kortua y Li’ Kabin sitúa la lucha de Ku’ Ich’ por los terrenos en litigio con los Brol como parte de un enfrentamiento mayor de las aldeas de Cotzal frente a la Finca San Francisco. El posterior secuestro y robo de bienes de Ku’ Ich’ desencadenó la desaparición de su hermano La’s Kortua, el amedrantamiento de su madre y esposa, así como el trauma de sus sobrinas. Es decir, tejen una historia donde la violencia que afectó a su familia se expandió al municipio de Cotzal y a nivel nacional. De manera que la Guerra Fría global y la guerra interpretada en su inicio desde Cotzal no se contradicen sino son procesos paralelos, intensificados en estos contextos de lucha indígena y violencia finquera. Las historias de Li Kabin y Xhiv Kortua muestran el carácter político de la memoria de las mujeres en el ámbito del hogar, la comunidad y son, asimismo, expresiones particulares de las fuerzas opuestas de manera global en esta región de Centroamérica.

Enmarcado en la constelación del chi’nank’u’lil, el secuestro de Ku’ Ich’ y de La’s Kortua se complejiza con la búsqueda de la abuela, la muerte del bebé de Li’ K’il y la desintegración familiar ante la creciente persecución y enfermedad. Todos estos elementos son dejados de lado en el recuento que hemos hecho desde el énfasis masculino en la historia de Ku’ Ich’ (Domingo Sajic). Los relatos de Xhiv Kortua y Li’ Kabin no solo llenan vacíos de la literatura de Mario Payeras, también permiten entender algo que iba en detrimento de su énfasis de vanguardia revolucionaria: la tristeza (txumunchil), la orfandad, la fragilidad y el trauma de algunos de los primeros integrantes del destacamento guerrillero en Cotzal, entre estos los hijos de Sajic, Xhan y Lixh Ich’. Si bien las emociones descontroladas como chi’inank’u’lil (envidia), onkonil (mal deseo o locura) y tx’i’lonil (acto maligno) se viven en los individuos desde relaciones locales de lucha, éstas se unen a un caudal –o lo que he llamado flujo de dominación (Palencia, 2013, pp. 27-80)– donde se imbrica la finca, la policía y el Estado anticomunista. Lo particular refleja en su experiencia un momento de la totalidad histórica –de su dolor y frenesí–.

Mientras que Ku’ Ich’ se convirtió en bastión de la lucha ixil de Cotzal por recuperar la tierra a partir de 1972-1974, poco a poco los sobre-vivientes ixiles profundizaron su militancia revolucionaria en otras geografías de Guatemala. La guerrilla, empero, poco hizo eco de la memoria local indígena en sus frentes y regionales prefiriendo las figuras del socialismo mundial como Ho Chi Minh o Ernesto Guevara en lugar del recuerdo de Ku’ Ich’.

Como contratista de finca y comisario bajo la alcaldía del PR, Ku’ Ich’ ocupó espacios contradictorios frente a la comunidad y la finca misma. El chi’nank’u’lil muestra las disputas vividas desde el interior de las comunidades en un momento de creciente antagonismo social. No es una comunidad homogénea, sino de formación de intereses y solidaridades en un punto álgido de crisis agraria. La historia de Ku’ Ich’ y de La’s Kortua sitúa al chi’nank’u’lil en el origen de los conflictos locales que precedieron a la guerrilla o hicieron posible su llegada. Incluso antes de que Payeras llegase a Cotzal, el principal Kaxh Pi’y movilizó sus redes departamentales y, con el apoyo de la dinastía Brol, llamó a la Policía Judicial y posteriormente al Ejército de Guatemala.

De acuerdo con Xhiv Kortua, Kaxh Pi’y llamó a “los ejércitos [q’u ejército]” a Cotzal y “fue así como empezó la guerra [ech ixe’t u ch’aao]”. La fuerza destructiva del chi’nank’u’lil (envidia), conjugado con el anticomunismo del régimen finquero, se incrementó en un momento en que la política ixil reclamaba la tierra y mejores condiciones laborales. Con el tiempo, tras años de persecución y desplazamiento, las dos primas llegarían a formar parte de las Comunidades de Población en Resistencia cuando el Ejército asoló el territorio ixil en 1982. Sus vidas reflejan la profundidad de la experiencia de las mujeres ixiles desde el inicio del conflicto armado, de su dolor y valentía.

Referencias

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Notas

1 En Cotzal, las cosas terminaron con el ajusticiamiento de Jorge Brol, un terrateniente de la región que había hecho sus fincas a base de despojos. Los líderes ixiles que habían participado se dispersaron por las costas, mientras otros permanecían en el anonimato. Uno de los primeros, Domingo Sajic, fue capturado meses más tarde en una finca del sur. Luego de ser torturado brutalmente por la Policía Militar Ambulante y conducido a Cotzal, fue introducido en la secadora de café de la finca San Francisco, propiedad de los Brol. A partir de entonces, la lucha se había trasladado al pleito por la alcaldía del pueblo. Pero entre mucha gente aumentaba el descontento y el odio hacia los ricos. En diciembre de 1973, un año después de aquella entrevista, iniciamos la marcha hacia la sierra (Payeras, [1980] 1998, pp. 102-103).
2 Durante las décadas de 1960-1970, diversos dirigentes indígenas de Acción Católica se unieron al cooperativismo y al Partido Revolucionario (PR) o a la Democracia Cristiana (DC) para impulsar cambios locales. Este tema ha sido estudiado por diversos autores (Brintnall, 1978; Falla, 1978; González-Izás, 2002; Murga, 2005). En su tesis doctoral, Rodrigo Véliz reconstruye detalladamente el surgimiento, desarrollo y políticas de la Democracia Cristiana (Véliz, 2020). La historia de Ku’ Ich y de Lu’ Kam como líderes cotzalenses se enmarca en este contexto de participación política indígena con el atenuante de un conflicto fuerte con las fincas locales. Para un análisis pormenorizado acerca el periodo municipal del alcalde Pedro Medina Rodríguez (Lu’ K’am), la organización sindical, las iniciativas por recuperar las tierras de San Francisco en San Juan Cotzal y el asesinato de Jorge Brol por las Fuerzas Armadas Rebeldes, véase (Palencia, 2023).
3 Los campamentos en Juil son descritos por el propio Payeras en Los días de la selva. Distinto pasa con Cotzal, de donde solo menciona eventos astronómicos o vivencias pero no da nombres de lugares. En 2024 conversé con un anciano que llegó a entrenar a un campamento del incipiente EGP en Cotzal. Recordó haber conocido a “Víctor, así grande su barba” (Julio César Macías, César Montes) y a otro hombre de barba pequeña que “se la pasaba escribiendo a máquina”, posiblemente el propio Payeras. El campamento quedaba arriba de las montañas de Nama’, en Cotzal.
4 La Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) recopiló 16 masacres entre 1980 y 1983, con un total de 762 víctimas mortales, además de miles de desplazados hacia las montañas del oriente del municipio y norte de Nebaj y de Chajul. Esta cifra de la CEH está basada en las historias recopiladas en “Casos Presentados” (Tomo 10, Anexo 2) y en el estudio de caso de la masacre de la aldea Chisís en “Casos ilustrativos” (Tomo VII, Anexo 1). Aquí presento por año los casos presentados por la CEH en el décimo tomo: Año 1980: 15235, 3661 y 3812. Año 1981: 2621, 16751, 3141, 3757, 3550, 11575, 3248, 9483 y 3207. Año 1982: 3077, 92, y 16433. Año 1983: 3521. Estas masacres se ejecutaron en la cabecera municipal de San Juan Cotzal, en las aldeas Asich’, Cajixay, Jaq Vintav y en las fincas Chich’el, Chinimaquín, Chipal (Villa Hortensia 2) y Santa Avelina. El caso ilustrativo No. 92 sobre la aldea Chisís calcula un número aproximado de 200 personas asesinadas por el Ejército de Guatemala (Comisión para el Esclarecimiento Histórico, 1999).
5 La entrevista principal tuvo lugar en Nebaj el 8 de julio de 2019 y luego sostuvimos sucesivas conversaciones en Cotzal en 2022, todas ellas realizadas en castellano. En una ocasión, Li’ Kabin compartió conmigo una fotografía de su padre recuperada por ella años atrás en el Registro Civil de Cotzal. La foto era tamaño cédula como se le conoce en Guatemala. Le ofrecí agrandar la fotografía y ponerla en un marco. Pude realizar esto en un estudio en la capital guatemalteca y le devolví la fotografía de su padre.
6 Previamente me basé en la entrevista de Li’ Kabin para reconstruir la historia de Ku’ Ich’ (Palencia, 2021, 2023). Asimismo, Giovanni Batz (2022, pp. 133-142) incluyó una interesante historia de vida de Li’ Kabin que hila su experiencia durante la guerra en Cotzal y la disputa por las tierras de su padre, Ku’ Ich’.
7 Juana Córdova Sánchez (Xhiv Kortua) brindó su testimonio en idioma ixil al equipo de la Recuperación de la Memoria Histórica en la parroquia de Cotzal el 1 de mayo de 1996. Junto a Juana Lidia Toma, profesora de idioma ixil, escuchamos en Cotzal el audio original y ella tradujo al castellano su testimonio.
8 Diversos trabajos han aportado a la visión de la guerra de las mujeres indígenas. Un trabajo pionero fue el de Matilde González-Izás (2002) con mujeres quichés sobrevivientes de la guerra. El libro Memorias rebeldes contra el olvido (Hernández Alarcón et al., 2008) dio un paso adelante en la memoria y reflexión de las mujeres ixiles sobre su experiencia previo y durante la guerra, un camino metodológico elaborado en los estudios acerca de la participación política y revolucionaria de las mujeres en Guatemala (Forster, 2012; Konefal, 2010; Maldonado y Macías, 2020). En diversos juicios realizados en Guatemala entre 2013 y 2024 las mujeres ixiles, q’eqchi’ y quichés brindaron testimonios de cómo experimentaron la represión, violencia sexual y trabajos forzados. Más recientemente, Ana Méndez elaboró un trabajo etnográfico sobre los efectos de la violencia en la segunda generación de mujeres q’eqchi’, sobrevivientes de la guerra en Alta Verapaz (Méndez, 2022).
9 Socialmente, el ch’exel hereda no solo el nombre sino también rasgos del carácter de su ch’e’x o tocayo. Es un honor y una responsabilidad establecer una relación de reciprocidad con el ch’exel sea un abuelo y un nieto o una tía y una sobrina, como me lo enfatizaban en las aldeas ixiles. Al ch’e’xel se le lleva regalos, se le escucha, se le trata con respeto e incluso cariño filial. Ricardo Falla menciona cómo en k’iche’ se utiliza k’axel o k’exel, palabra que proviene de la raíz k’ex, la cual significa “cambiar” (Comunicación personal, 19 de abril 2024). El nieto o la nieta cambian, sustituyen al abuelo o abuela. Juan Carlos Mazariegos analiza los nombres del ch’exel ixil de Nebaj en tanto relación de substitución y continuidad de la familia: “La marca de la singularidad del niño retiene aquella de quien ya murió: simultáneamente retiene el ‘haber sido’ del pariente y su permanencia en la forma de una substitución” (Mazariegos, 2020, p. 110, traducción propia). En el caso de la población q’eqchi’, Paul Kockelman encuentra similares relaciones de equivalencia y herencia entre los parientes homónimos: “En el caso del homónimo (namesaking), los parientes eran equivalentes en su capacidad de tener ciertos atributos: nombre, personalidad, salud y bienestar económico. O, al pasar de Mauss a Maine, un homónimo, o un niño en general, puede heredar los derechos de propiedad de un padre y, por lo tanto, asumir su personalidad jurídica” (Kockelman, 2016, pp. 116-117; traducción propia).
10 Registro Civil de San Juan Cotzal (RCC). “Magdalena Gómez Cruz”, Actas de Defunciones, No. 36, Acta 259, 17 de agosto de 1976.
11 RCC. “Francisco Córdova Gómez”, Actas de Defunciones, No. 41, Acta 10-99, 11 de noviembre de 1999.
12 RCC. “Domingo Gómez”, Libro de Nacimientos, No. 31, Partida 1161, año 1935.
13 RCC. Según el Libro de Hijos Naturales, San Juan Cotzal, Juan Sajic (Xhan Ich’) falleció el 14 de octubre de 1935. Debido a su muerte temprana, la madre de Ku’ Ich’ llevó a cabo varios procesos para comprobar que su hijo había sido reconocido por Xhan Ich’.
14 RCC. “Juan Sajic Sánchez”, Libro de Nacimientos, No. 51, Partida 531, año 1958.
15 RCC. “Andrés Sajic Sánchez”, Actas de Defunciones, No. 58, Partida 1979, año 1961.
16 RCC. Libro de Bautismos, Parroquia de San Juan Cotzal, “María Sajic Sajic”, Año 1967, No. 2447. Una traducción literal del nombre castellano María Sajic es Li’ Ich’, sin embargo al conversar con ella aclaró que el nombre lo había heredado de su ch’e’x o tuco, su tía paterna.
17 Distintas antropólogas han estudiado las palabras usadas en el altiplano maya para referirse a la guerra. Fuese “la situación”, “el problema”, “el tiempo del juicio”, “el tiempo del castigo” (Kading, 1999), “la violencia” (Zur, 1993, p. 27) o “la bulla” (Bonifacio, 2002, p. 70), todas apuntaban al fenómeno de la guerra.
18 Junto a Lidia Toma Zacarías (Xhiv Sac), profesora de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala, pasamos una jornada entera desentrañando los posibles significados y contextos de varias palabras ixiles. Asimismo, conversé con Miguel Torres (Me’k To’m), Ana Cruz (An K’u) y Juan Toma (Xhan To’m). De igual manera, pregunté a la propia Li’ Kabin por su entendimiento de esta y otras palabras ixiles. Quiere expresarles mi agradecimiento por mostrarme la riqueza de estas palabras dentro del pensamiento moral y cosmológico ixil.
19 Proveniente del latín invidia, la palabra castellana envidia es un sustantivo femenino que expresa la “tristeza o pesar del bien ajeno”, “el deseo de algo que no se posee”. Forma parte de los sustantivos abstractos basados en sentimientos como vergüenza, coraje o pasión. Envidia es una “emulación” que surge de la competencia por superar al otro, por apropiarse de algo deseado. En tanto afección, es un proceso que invade y posee a quien lo resiente, tendiendo hacia la destrucción. Real Academia Española: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed.
20 La palabra chi’nank’u’lil es una frase idiomática verbal. Agradezco a Sergio Romero por esta importante acotación (Comunicación personal, 8 de junio 2024).
21 Comunicación personal con Li’ Kabin, Nebaj, 15 de mayo de 2024.
22 Como veremos más adelante, el involucramiento de la Policía Judicial vino tras sendas denuncias de finqueros locales y adversarios cotzalenses de Ku’ Ich’ y de su hermano.
23 En su crítica al carácter totalitario de la modernidad capitalista, Horkheimer y su colega T.W. Adorno coincidían en cómo la racionalidad instrumental se construye sobre la manipulación o incluso aniquilamiento de la mímesis, emociones y capacidad empática de la humanidad. El rescate de las emociones como punto guía de las primas ixiles recrea una complejidad humana-vivencial que va más allá de una interpretación de lucha de clases que pueda encerrar, míticamente, una reproducción de dicha racionalidad instrumental. Esto no desvanece la crítica al eje finquero en la formación de la guerra sino que la complejiza al introducir el dolor, el miedo, la envidia como vivencias desde la particularidad.
24 RCC, Libro de defunciones, No. 33, “Jorge Brol Galicia”, acta 590, folio 300, Cotzal, 21 de junio de 1969. El acta fue levantada por el alcalde Pedro Medina Rodríguez. Ese mismo día, Domingo Sajic reportó la muerte de una niña (Libro 33, acta 591, fol. 300). Ku’ Ich’ no firmó el acta de defunción de Jorge Brol. En ese momento el Alcalde Municipal fungía también como Juez de Paz y solía reportar junto al Comisario Municipal o los alcaldes auxiliares las muertes en el municipio. Encontré la firma de Ku’ Ich’ (Domingo Sajic) en los reportes de defunciones entre el 26 de septiembre de 1968 (acta 316) y el 23 de junio de 1969 (acta 592). Domingo M. Córdova y luego Jacinto Sambrano sustituyen a Ku’ Ich’ como comisario en julio de 1969.
25 Pese a poseer la mitad del área del municipio de Nebaj y tan solo un tercio de Chajul, el total de cabezas de ganado reportado en Cotzal según el Censo Agropecuario de 1950 fue de 1239. Para el mismo año Nebaj tenía 2125 y Chajul 1059 cabezas de ganado (Dirección General de Estadística, 1950). Si bien no hay datos más específicos por tamaño de propiedad y por ende no sabemos cuánto ganado era criado en las mayores fincas del municipio, Cotzal poseía mejores tierras para la crianza de ganado que otras regiones vecinas.
26 En 2022 elaboré un catálogo de los archivos presentes en la Secretaría para la Municipalidad de Cotzal. Encontré un total de 15 libros de actas que datan del año 1963 a 1989, donde los libros de sesiones municipales predominaban.
27 Archivo Municipal de Cotzal (AMC), sesión municipal, acta 8, folios 278-279. San Juan Cotzal. 24 de septiembre de 1968. Para un análisis detallado sobre las políticas impulsadas bajo la alcaldía de Lu’ Kam en otro estudio y el conflicto con la Finca San Francisco, véase: Palencia (2023, pp. 82-118).
28 Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN). Denuncia 3334 por Edmundo Brol Galicia, Sección de Denuncias, Policía Judicial, 20 de agosto de 1970.
29 Archivo Municipal de Cotzal. Libro de sesiones municipales, 1963-1970, folios 399 y Libro de sesiones y actas municipales, 1971-1977, folios 400.
30 AHPN. Dtves. Carlos Ramos y Candelario Macario. “Detención de Pedro Medina Rodríguez”, Exp. (14.0117.1233) 539, Santa Cruz del QuIch’é, Juzgado de Primera Instancia, 27 de agosto de 1970.
31 AHPN. “Declaración voluntaria: Felino Vásquez Martínez”, Sección de Homicidios, Policía Judicial, Guatemala, 27 de agosto de 1970.
32 Cabe la posibilidad de que esta captura haya sido realizada en el marco de la denuncia (no. 3334) de Edmundo Brol y no corresponda exactamente con el ulterior secuestro hacia la Finca San Francisco. Según Giovanni Batz (2022, p. 118), “Domingo Sajic fue visto por última vez el 25 de septiembre de 1971 en la finca Magdalena, Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla”.
33 Es posible que el secuestro de La’s Kortua haya sucedido en 1973. Li’ Kabin afirmó que la muerte de su tío La’s Kortua ocurrió el 15 de agosto de 1973 en Viala’, Cotzal, fecha declarada en un acta elaborada después de la guerra, en 1999. Si bien es difícil determinar con exactitud la fecha de la muerte de La’s Kortua, sí coincide con la serie de eventos desatados luego del secuestro de Ku’ Ich’. RCC. “Francisco Córdova Gómez”, Actas de Defunciones, No. 41, Acta 10-99, 11 de noviembre de 1999.
34 El apellido Brollo, de origen italiano, se castellanizó. Pietro Brollo pasó a llamarse Pedro Brol y sus hijos fueron inscritos en los registros municipales de Cunén y Nebaj bajo el apellido Brol.
35 Registro Civil de Cotzal, Libro de defunciones, No. 34, “Juan Sajic y Sajic”, Partida 1946, año 1972.
36 Entrevista con Concepción Santay, hijo de Gregorio Santay. Chenlá, 5 de mayo de 2022. Gregorio Santay fue alcalde de Cotzal entre junio de 1970 y junio de 1972. Fue secuestrado en febrero de 1976 a tres kilómetros de la entrada al pueblo de Nebaj por soldados destacados en una casa proporcionada por Kaxh Pi’y en Cotzal.
37 Entrevista con Bonifacio (seudónimo), uno de los primeros jóvenes ixiles en unirse a la Nueva Organización Revolucionaria de Combate (NORC) en 1974, luego llamada EGP. Nebaj, 10 de abril de 2022.

Información adicional

Acerca de la persona autora: Sergio Guillermo Palencia Frener. Guatemalteco. Doctor en Antropología y Máster en Antropología (The Graduate Center, City University of New York). Profesor asistente en el Departamento de Antropología, Universidad de William and Mary, Virginia, Estados Unidos.

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