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Modelo de representación de personajes lgbti+ en contenidos audiovisuales
Model for the representation of LGBTI+ characters in audiovisual content
Modelo de representación de personajes lgbti+ en contenidos audiovisuales
Revista de Ciencias Sociales (Cr), vol. IV, núm. 174, pp. 185-205, 2021
Universidad de Costa Rica
Recepción: 26 Febrero 2021
Aprobación: 31 Marzo 2022
Resumen: El presente artículo tiene el objetivo de proponer y validar un modelo de representación de personajes del colectivo lgbti+ en contenidos audiovisuales, el cual sirva de herramienta para que los generadores de contenidos puedan plantear personajes apegados a la realidad de este grupo poblacional y adecuados en su representación. Adicionalmente, se busca hacer una validación de este modelo, considerando su implementación en una muestra de contenidos originales de la plataforma streaming Netflix. Como conclusión, se identifica que a pesar de hacer cada vez una mayor presencia de personajes lgbti+ en los medios de comunicación, la representación sigue siendo sesgada y estereotipada, lo que justifica la necesidad de herramientas como la que el presente artículo propone.
Palabras clave: GRUPO SEXUAL MINORITARIO, DISCRIMINACIÓN, ESTEREOTIPO SEXUAL, DESEMPEÑO DE UN PAPEL, MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS.
Abstract: The purpose of this paper is to propose and validate a model for the representation of lgbti+ characters in audiovisual content, which will serve as a tool for content generators to create characters that are in keeping with the reality of this population group and that are appropriate in their representation. In addition to the model, a validation of the model is sought, considering its implementation in a sample of original content from the Netflix streaming platform. In conclusion, it is identified that despite the increasing presence of lgbti+ characters in the media, the representation continues to be biased and stereotyped.
Keywords: SEXUAL MINORITY GROUP, DISCRIMINATION, SEXUAL STEREOTYPING, ROLE-PLAYING, MASS MEDIA.
Introducción
No cabe duda de que la presencia de personajes del colectivo lgbti+1 es cada vez más significativa en los contenidos audiovisuales2 de este nuevo siglo. A diferencia de las décadas anteriores, en que los personajes no se presentaban como abiertamente homosexuales o estos tenían un rol de poca importancia en las tramas de las series y programas televisivos, hoy la generación de contenidos pone mayor atención a estos personajes, buscando que su representatividad no sea únicamente significativa, sino también, autentica o realista (Kahn, 2019). Series como Orange is the New Black o Sense 8, abrieron la necesidad de que, sin ser producciones con una temática exclusivamente homosexual, los personajes tuvieran un desarrollo igual, o incluso mayor, que el de los personajes heterosexuales (Aguado y Martínez, 2016).
Sin embargo, a pesar de esta necesidad, existe poca información con respecto a qué se puede esperar o qué se requiere considerar al hacer una representación de personajes del colectivo lgbti+ en este tipo de series, dejando un espacio de apertura e incertidumbre para los generadores de contenido (Bermúdez, 2017). Aunque existen algunos modelos para la construcción de personajes para el teatro, la literatura y el cine3, como el modelo propuesto por la Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación (glaad), el modelo de Swain, el modelo de Corbett o el modelo de Wisehart, hay muy poco escrito con respecto a la representación de personajes del colectivo lgbti+. Parte de las propuestas, más que orientarse en la representación, se enfocan en parámetros cuantitativos que implican el número de personajes o apariciones que deberían darse de este tipo de personajes, sin poner especial atención a su imagen, el impacto o desarrollo que tienen en la historia (Cook, 2018).
Por lo anterior, es que el presente artículo tiene el objetivo de proponer y validar un modelo de representación de personajes del colectivo lgbti+ en contenidos audiovisuales, mismo que permita que los generadores de contenido tengan una herramienta práctica para la construcción de estos roles y su personificación. A diferencia de los modelos existentes, lo que aquí se propone es poner mayor atención en la representación, y no únicamente en la aparición y consideración de estos personajes dentro de estos contenidos. Con la intención de mostrar lo valioso y útil que puede ser el modelo, el artículo busca validarlo a partir de su implementación en una muestra de contenidos audiovisuales creados y ofertados para la plataforma de streaming Netflix.
Marco Teórico
Teoría de la Representación
Definir o representar un personaje, pudiera ser considerado como algo sencillo, dado que es usual que se crea que los personajes buscan representar una realidad o simplemente relatar el entorno de manera descriptiva, sin embargo, los personajes también son contenido y, por ende, su representación se relaciona directa o indirectamente con el objetivo mismo del producto audiovisual en su totalidad (Larrea, 2016). Así, se puede encontrar el que los creadores pongan mayor atención en que sus personajes representen algunas características encima de otras, dando evidencia de tendencias o carencias personales plenamente intencionadas y que marcan sus personalidades ficticias. Por ende, el estudio de la representación se centra en la posibilidad de comprender cual es el discurso o mensaje que el generador de contenidos pretende con cierto personaje, al considerar que el mensaje brindado por cierto agente no es todo lo que el individuo dice o pretende señalar, ya que el contenido no solo versa en lo dicho o actuado, sino en todo lo que representa (Fulca, 2018).
Esto llega a tal nivel de influencia, que académicos como Pavis (1983) consideran que la acción que se desarrolla en torno a un personaje puede llegar a tener mayor influencia en la percepción que tiene el auditorio que la representación misma, al plantear que la relación entre la caracterización y las acciones de un sujeto de ficción puede ser de:
2. El que trama y personaje sean considerados como elementos complementarios.
3. Trama superflua y dependiente del personaje.
Sobre el primero de los casos es el que llevan a cabo los analistas de corte Aristotélico, para quienes los personajes de las tragedias se encontraban plenamente supeditados a la acción. Para los griegos, los personajes eran víctimas de sus destinos, por lo que el carácter de estos, eran consecuencia de lo que se daba en su entorno. Esta visión precisa a los personajes como agentes de acción, los cuales descubren su carácter únicamente a partir de sus acciones, siendo estás, el ingrediente principal de la percepción positiva o negativa que tendría la audiencia sobre el personaje (Sánchez, 1998). Para académicos como Pérez (2007), la segunda alternativa resulta ser la más adecuada, ya que plantea que no se puede evaluar a un personaje simplemente como un ente aislado, ya que esto sería suponerlo como una persona real, con una historia que va más allá de los límites de la narración. Por ende, existe la necesidad de que la representación y la trama se desarrollen paralelamente, buscando complementarse. Bajo esta perspectiva, los personajes son unidad con la trama, y su representación ni supera, ni subordina a la misma, pues hay una unidad psicológica de la acción con los personajes.
Sin embargo, el tercer planeamiento, considera que el personaje, aunque puede ser considerado como una parte de la trama y la acción, se construye como si fuera una entidad con psicología propia. Esto, suele ser muy usual en los manuales de guion, en donde el personaje es entendido como una unidad psicología y de acción que ha de ser estudiada en el relato como categoría narrativa, combinándose en él, múltiples rasgos y cualidades que han de describirse (Pérez, 2016). Así, esta visión psicológica plantea al personaje como una persona real, lo cual es defendido por autores literarios y teóricos de la crítica manualista del guion dramático como Chatman (1990), quien señala que la trama es un derivado que justifica una narrativa en la que los sucesos en sí mismos no son fuente de interés y que solo son relevantes a partir del estímulo que generan en el personaje, el cual responde de una u otra manera. Así, el personaje como ente ficticio, se enfrenta a una realidad, aunque imaginada, que le presenta obstáculos que lo obligan a reaccionar y desarrollarse. Por ende, la representación apegada lo más cercanamente de la realidad, se constituye como un elemento fundamental y que será lo que para fines del presente artículo se comprenderá como representación autentica.
Representación autentica
La aparición del personaje en el medio cinematográfico trajo una idea mucho más apegada a la búsqueda de una representación compleja, al centrar el esfuerzo, en gran medida, en retratar a los individuos de la forma más realista posible, así como a visualizarlos dentro de su entorno (Jiménez, 2010). Esto llevó a que se establecieran normas de construcción de personajes, sobre las cuales se fincarían los referentes del resto de los productos audiovisuales y de los manuales de guion.
Los personajes eran vistos como seres exigentes del contenido en el que se les insertaba, ya que la construcción o representación de un personaje demasiado profundo requería de mucha información, que a su vez complejizaba la trama que le rodea. Si el generador de contenidos no considera esto, puede establecer narrativas que dejen muchas lagunas acerca de las características de sus personajes, lo que hace que la relación de estos con el público no pueda establecerse o no pueda ser bien recibido (Durán, 2015). Esto se repite de igual manera cuando el personaje resulta ser una representación poco creíble de un grupo o cultura, o bien, al no tener una motivación realista para actuar de cierta manera.
La audiencia requiere creer que el personaje tiene una razón que lo motiva, pues al igual que se hace con una persona de la vida diaria, el personaje ficticio debe permitir que el auditorio lo conozca, para así, identificarse o no con sus acciones y decisiones. Según Davis (2004), la correcta construcción de un personaje permite que, en un tiempo suficiente, el espectador pueda entenderle e identificarse con este, haciéndolo autentico. Así, la construcción de personajes desempeña un rol muy importante en la generación de contenidos, ya que estos, deben representar a agentes de la realidad que se desarrollan en la trama. Si a esto se le suma, el hecho de que uno de los objetivos por el que las personas consumen productos audiovisuales es el poder vivir cosas que de otra manera no podrían, el buen o mal establecimiento de una relación entre los personajes y el auditorio resulta ser fundamental (Dittus, 2016).
Si la representación no es adecuada, la construcción del relato puede llegar a ser cuestionada, pues no permiten que el público consiga identificarse con lo narrado alejándole de una comprensión plena de la historia. Los personajes deben ser cercanos a la audiencia, permitiendo cumplir su función catártica, al ser elementos de proyección de las fantasías de quien los ve, al ser ellos quienes viven el ideal que todo espectador quisiera alcanzar y que motiva y ha motivado la importancia de la producción de contenidos desde sus inicios (Menéndez y Zurian, 2014).
Modelos de representación de personajes
Considerando lo anterior, es que, en el terreno de la representación de personajes, ha existido un claro impulso por el desarrollo de herramientas o modelos que permitan establecer patrones o elementos que puedan considerarse en el proceso de diseño, construcción y personificación, ya que los personajes desarrollan gran parte de su personalidad a partir del entorno en el que se les coloca, lo que puede influir en la manera en que se desarrollan y, por ende, así son percibidos por los consumidores (Menéndez y Zurian, 2014). Aunque se reconoce que los modelos de representación pueden variar según el producto que se genera, se ha buscado presentar aquellos modelos que se considera pudieran resultar más relevantes para la construcción de personajes pertenecientes a un grupo concreto, considerando el objetivo propio del presente artículo.
A) Modelo de Swain
Para Swain (2008), el núcleo que constituye un personaje se relaciona directamente con la capacidad que tiene de sentir o preocuparse por algo, al considerar que esta emocionalidad hacia las cosas y los problemas es una cuestión auténticamente humana. Para este autor, poco importa la gravedad o trivialidad del problema o la situación, pues lo relevante es el que el personaje se preocupe por ello en mayor o menor grado. Lo importante es la existencia del sentimiento. Este modelo sustenta que la creación de la historia gira en torno a lo que para el personaje es importante, y sus acciones son una respuesta a lo que hace para atender esta situación. La capacidad que tienen las personas de ver o cuidar lo que pasa se relaciona directamente con su capacidad de sentir, de ser comprensivos, compartir y empatizar (Real, 2017). La diferencia entre un héroe y su antagónico no tiene que ver con su capacidad de sentir, sino más bien con aquello por lo que siente o se preocupa. Así, Swain (2008) ve por la necesidad de que todo personaje que se quiera aproximar a un cierto grado de autenticidad debe mostrar emotividad hacia aquello que le importa, ya que asignar un elemento afectuoso o emocional a un personaje lo compromete con una postura que, implícita o explícitamente, consciente o inconscientemente, le da sentido a lo que hace.
B) Modelo de Corbett
David Corbett (2013) hace una reflexión sobre la importancia de los arquetipos como elementos de constitución de los personajes, al considerar que estos son lo que permite calificarlos como héroes, guerreros, villanos o princesas. En su modelo, este autor considera que son los deseos lo que hace característico a un personaje, por ser estos, la razón de ser y motivación de su actuar. Sin embargo, algo que es relevante es la forma en que estos deseos se configuran, teniendo que ver con sus propósitos, su capacidad de adaptarse, sus vulnerabilidades y sus secretos.
El deseo como propósito: esta primera consideración centra el actuar de los personajes en los deseos que tienen, ya que su motivación primordial es lo que quieren o no quieren que pase o suceda.
El deseo y la capacidad de adaptarse del personaje: dado que el deseo crea conflicto, este suele traer consigo la necesidad de una respuesta, es decir, una adaptación hacia aquello que resulta desafiante para el individuo. Según Corbett (2013), esta relación de los deseos con la capacidad de atender o reaccionar ante ellos es algo que da autenticidad a los personajes, pues es una cuestión naturalmente humana.
El deseo y la visión de vulnerabilidad: una cuestión relevante en un personaje, según Corbett (2013), es el poder apreciar no solamente sus fortalezas, sino también, sus debilidades, y por ello, la honestidad o la autenticidad tienen una clara relación con la posibilidad de apreciar sus heridas y vulnerabilidades. En su modelo, Corbertt considera tres tipos de vulnerabilidades que pueden identificarse en un personaje complejo o auténtico (vulnerabilidades existenciales, vulnerabilidades relacionadas con situaciones de la misma trama, y vulnerabilidades morales, que tienen relación con los juicios de valor del personaje, su entorno o la sociedad en la que se encuentra).
El deseo y la relación con los secretos: no cabe duda que, aunque como lectores o consumidores de contenidos, se suele tener acceso a la mayor cantidad de información privada de los personajes, esto no implica que el desarrollo de los mismos en la trama se dé con plena transparencia. Al igual que sucede en las personas, los personajes cuentan con un espacio de intimidad, al que solo ellos tienen acceso, y aunque pueden compartir, siempre habrá la duda de la totalidad de la información brindada. Lo que un personaje elige mantener oculto y la razón por la que lo hace, habla mucho de lo que cree y lo que es importante en su vida (Fulca, 2018).
Como se puede apreciar, el modelo de Corbett implica la necesidad de preguntarse por el yo interno de los personajes, considerando que la autenticidad de estos es correspondiente a la complejidad de emociones y deseos que se consiga que el personaje refleje. Así como se habla de la psique humana, Corbett (2013) insta a que los generadores de contenidos vean a sus personajes como agentes que reaccionan ante la realidad y evolucionan con ella, ya que de no hacerlo así, se alejarían de una de las características más básicas de la complejidad humana.
C) Modelo de Wisehart
David Wisehart (2015) plantea que los personajes a los que se llama convincentes son aquellos que consiguen presentar un desarrollo y cambio durante las diferentes situaciones que le presenta la trama, valorando que, si el personaje no muestra una evolución, terminaría siendo considerado plano y poco auténtico. En términos generales, Wisehart (2015) considera que un personaje puede pasar por 9 etapas de evolución, divididas en tres tipos de personalidades concretas, las cuales son:
Personalidad Virtuosa: los personajes que se construyen bajo esta personalidad, pueden pasar por tres etapas: 1. virtuoso valioso, que caracteriza a aquellos que son miembros constructivos de la sociedad, aunque relativamente saludables y con deseos y miedos dominantes; 2. virtuoso capaz, quien es psicológicamente saludable, con deseos insatisfechos pero con mecanismos de defensa que le permiten controlar sus miedos; y 3. virtuoso liberado, que hace referencia a personajes que ya superaron sus miedos y deseos, y que son modelos de virtud y autorrealización.
Personalidad Neutral: este tipo de personajes luchan por controlar sus impulsos y deseos, sin embargo, no consiguen hacerlo en su totalidad. Las etapas por las que puede pasar son: neutral sobrecompensado, que hace referencia a un personaje con mecanismos de defensa inadecuados o poco efectivos, lo que ocasiona que socialmente muestre cierta inestabilidad a partir de una compensación excesiva que no se ve natural; neutral en control, que son personajes que en la búsqueda de controlar sus miedos son poco sinceros y se desenvuelven con una máscara ante los demás personajes; y el neutral desequilibrado, que es un personaje que se han dado por vencidos a la tentación, la cual los lleva a un lado oscuro en alguna parte de la trama, cuestionando lo moral o los juicios de lo valioso que postula la historia.
Personalidad Villana: algo natural en toda trama, es la presencia de personajes que juegan roles antagónicos, y que han sucumbido ante sus deseos y pasiones. Según Wisehart (2015), existen 3 tipos de etapas del villano: villano violador, este personaje es completamente pasional, no se ve limitado por la sociedad o los juicios morales, actuando de manera plenamente desequilibrada tanto hacia los demás personajes, como consigo mismo; villano delirante, aquí la realidad del individuo se encuentra plenamente distorsionada haciendo que su comportamiento sea compulsivo y alejado de la realidad, este tipo de personajes pueden estar superados por sus pasiones, pero de igual manera por sus miedos o por la violencia; villano patológico, como su nombre lo señala aquí se está frente a una personalidad que rasga en lo enfermo. En algunos casos, este tipo de personalidad puede apreciarse un tanto irreal por parte del consumidor de contenidos, pues su negación de los valores es tan arraigada, que se nota excesivo, sin embargo, se puede señalar como el límite de un personaje con este tipo de personalidad.
Pues bien, Wisehart (2015) considera que un personaje auténtico es el que puede evolucionar y no mantenerse estático emocionalmente ante las situaciones, ya que esto no es algo que suceda en la realidad. Los personajes deben asumir diversos rasgos según las necesidades, mismos que constituyen los arcos del personaje que los mueven de una etapa a la siguiente y de regreso.
D) Modelo de la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación (GLAAD)
Desde hace varios años, el Studio Responsability Index de glaad (2020) presenta un análisis de la oferta televisiva y de cine en cuanto a contenido de carácter lgbti+. Para llegar a ello, se examina el contenido que se distribuye durante un año calendario en los Estados Unidos, así como el material complementario que se genera a partir de estos productos audiovisuales. El análisis es investigado y revisado a partir de la inclusión de personajes lésbicos, homosexuales, bisexuales, transgéneros y queer, registrando, de manera adicional, su raza/etnia, identidad de género y orientación sexual. Además de los personajes, el informe de glaad también considera una revisión del contenido lgbti+ en general, lo cual incluye el lenguaje o comentarios que pudieran considerarse discriminatorios (glaad, 2020).
La metodología de glaad se argumenta primordialmente en contar personajes del colectivo lgbti+ en función de lo que se presenta en la pantalla, a través de un cruce del personaje con el conocimiento cultural que se tiene del contexto y su posible ubicación en la vida real. A partir de la cantidad de apariciones del personaje, su calidad y la diversidad en general de la representación, glaad asigna una calificación, valoración que se denomina la prueba Vito Russo (glaad, 2014). La prueba Vito Russo se basa en la prueba de Bechdel que examinaba la forma en que los personajes femeninos eran retratados y ubicados dentro de una narrativa. glaad analizó esta evaluación y desarrolló sus propios criterios, denominándola la prueba Vito Russo, haciendo referencia a uno de los cofundadores de la organización (Dye, 2020). Esta prueba permite que los generadores de contenido puedan crear personajes con un mayor desarrollo sobre su condición como integrantes del colectivo lgbti+, al representar el estándar mínimo que glaad espera de una película que se diga promueve la diversidad (glaad, 2020).
Los paramentos en los que se basa la prueba Vito Russo son (Gauntlett, 2002):
La película contiene un personaje que es identificable como lesbiana, gay, bisexual, transgénero o queer.
Ese personaje no se define única o predominantemente por su orientación sexual o identidad de género. Es decir, se compone del mismo tipo de rasgos de carácter que se usan comúnmente para diferenciar los personajes heterosexuales.
Ese personaje debe estar vinculado a la trama de tal manera que su eliminación tenga un efecto significativo. El personaje debe importar.
Lamentablemente, los parámetros de la prueba Vito Russo, se basan más en la aparición que en la representación que se da a la misma, por lo que ha sucedido que haya producciones que sean bien evaluadas, aunque sus contenidos tengan un enfoque discriminatorio o altamente estereotipado. Este es un problema que se ha identificado y que glaad tiene presente, sin embargo, el objetivo de la organización se ha centrado prioritariamente en la visibilización y presencia de un mayor número de personajes del colectivo, independientemente de su buena o mala representación (Galán, 2016). Por ende, existen académicos que consideran que este modelo no resulta suficientemente adecuado como un parámetro de reflexión sobre la buena o mala representación de los personajes homosexuales, por considerar que carece de una profundidad y relación con la realidad del colectivo lgbti+ (Hart, 2016).
Modelo de representación de personajes del colectivo LGBTI+ en contenidos audiovisuales
Una vez analizado el contenido de estos cuatro modelos, se puede notar que, aunque solo uno de ellos tiene una relación directa con el colectivo lgbti+, eso no implica el que no sean de utilidad para calificar el nivel de realismo y autenticidad de los personajes. Ya sea el modelo de Swain, Corbett, Wisehart o glaad, cada uno brinda elementos importantes a considerar cuando se busca la construcción de personajes realistas.
El modelo que se propone busca conjuntar las diferentes opiniones y señalamientos que los autores anteriormente expuestos consideran como relevantes para mejorar la construcción de personajes originales y realistas en sus contenidos. La variación, que hace este modelo una aportación valiosa y original, es el enfoque que tiende hacia la identificación de integrantes del colectivo lgbti+, lo cual, únicamente el modelo glaad especificaba.
La aplicación de este modelo (figura 1), para efectos prácticos, es el uso de este como documento de reflexión y análisis de los personajes al momento en que se están diseñando para un contenido audiovisual.

Es importante señalar que los elementos de este modelo no tienen un orden concreto, ya que puede haber casos en que las tramas no necesariamente permitan un desarrollo tan profundo e integral de los personajes, sin embargo, entre más elementos comprenda y haga visible el personaje, se puede considerar que su autenticidad es mayor y su representación como integrantes del colectivo lgbti+ es más consistente.
Para poder alcanzar una mejor comprensión sobre lo que aquí se propone, se procede a explicar lo que comprendería cada uno de los elementos de este modelo.
A) Identificación con las causas del colectivo LGBTI+
El primer elemento para considerar es el relacionado con la identificación del personaje dentro de la trama, tomando en cuenta la importancia de que el mismo sea presentado como conscientemente homosexual. En este rubro, se considera que un personaje realista debe reconocer su sexualidad abiertamente, aunque parte de la trama pudiera ser su proceso de apertura o toma consciencia de esta. Lo que este elemento quiere prevenir es la generación de personajes que se plantean con una sexualidad confusa, la cual durante la trama nunca se explica. Esto, a la larga, puede generar confusiones en el auditorio, dando pauta a perfiles híbridos que desdibujan la identidad del colectivo lgbti+.
Por otro lado, es relevante que el personaje sea parte activa y primaria de la trama o historia, lo cual, no exime la posibilidad de que no sea un personaje recurrente o secundario, pero su participación debe de ser significativa; tanto así, para que le permita ser parte de la historia y plantear su realidad y su razón de ser en la trama (Turkle, 1997). Este elemento busca reducir la generación de personajes que solo cubren una cuota de presencia de diversidad dentro de los contenidos, los cuales son irrelevantes para la historia y su participación es en tramas paralelas con poca relevancia.
El primer elemento busca que los personajes representantes del colectivo lgbti+ sean considerados como una parte natural de la historia, formando parte de esta no solo con participaciones aisladas, sino a partir de una reflexión y análisis de su vida, sus deseos, sus motivaciones y su propia narrativa de la vida. De manera adicional, se debe considerar la manera en que el personaje aporta a generar una consciencia sobre el colectivo lgbti+ a partir de su representación, por lo que la participación de este en causas relacionadas con los grupos del colectivo se puede considerar como otro elemento que mejora la presencia del personaje. Sin embargo, este último punto no puede considerarse como una necesidad, ya que restaría autenticidad o realismo, ya que la participación activa en causas lgbti+ no es una obligación o actuación usual en todos los miembros del colectivo.
B) Sentimientos y estructura emocional compleja
El segundo elemento del modelo plantea la necesidad de que los personajes tengan una estructura emocional compleja que sea parte de su historia y sus acciones. Se busca evitar aquellas apariciones aleatorias de personajes homosexuales que solo tenían un objetivo de comedia o drama que no se llegaba a comprender pues no había un pasado o un contexto sobre el cual se basaban sus acciones (Sánchez, 1998).
Un personaje realista es aquel que muestra un desarrollo emocional que le permite crecer o adaptarse a la trama, lo cual, solo se entiende, cuando la historia brinda un espacio para conocer lo que para el personaje es valioso, sus vulnerabilidades, secretos y temores (Ruperthuz y Veto, 2016). Como parte de este modelo, se espera que los realizadores de contenidos presenten a los personajes del colectivo lgbtqa con todo y su pasado, sus historias de vida, lo cual, permita que el auditorio los conozca emocionalmente y no solo por su interacción con el resto de los personajes.
C) Deseos y motivaciones claras
¿Qué lleva a que un personaje actúe de cierta manera?, esta es la pregunta que busca responder el tercer elemento del modelo. Un personaje auténtico es aquel que muestra cómo sus deseos le motivan o inhiben a actuar de cierta u otra manera. El conocer las motivaciones de los personajes, evita que estos tengan reacciones calificables como incongruentes dentro de la trama, llegando incluso a dar cabida a que el auditorio pueda suponer posibles decisiones y acciones futuras simplemente haciendo una reflexión de los deseos o motivaciones del personaje (Raya et al., 2018). Decisiones sorpresivas o impulsivas de un personaje pueden existir, pero lo normal es que en la realidad las personas actúen a partir de los deseos argumentados que han construido en el trascurso de su vida (Padilla, 2018).
De manera complementaria, este elemento ve la necesidad de que la trama dedique un tiempo a mostrar las preocupaciones de sus personajes, lo cual debe incluir a los personajes lgbti+. La vida diaria es movida por lo que se desea y preocupa, que es a lo cual las personas dedican tiempo y esfuerzo. Los personajes auténticos son aquellos quienes explican por qué son como son y actúan como lo hacen, para lo cual, los deseos y las motivaciones, aún las ocultas a la trama, tienen que estar presentes en el contenido (Pérez, 2020).
D) Rasgos de personalidad consistentes y en desarrollo
Como último elemento, el modelo plantea la necesidad de que los generadores de contenido consideren que sus personajes, al igual que los individuos, tienen características y rasgos que moldean su forma de ser y su personalidad, aspectos que no son estáticos, sino que evolucionan y se desarrollan según las circunstancias de la vida.
Para Vázquez et al. (2020), la psique humana del niño no es la misma que la del adulto, ya que cada día, cada decisión y cada persona que se cruza en su vida permite que las personas cambien; y con ellas la forma en que ven y sienten el mundo. El cuarto elemento que el modelo plantea tiene que ver con estos rasgos del personaje, los cuales permiten que sea considerado como bueno o malo, bondadoso o villano, heroico o cobarde, sin embargo, no es verosímil pensar que estos arquetipos son constantes y únicos, ya que el ser valiente no quiere decir que lo sea uno en todo momento y en todas las circunstancias. La personalidad crece, evoluciona y se transforma, dando matices a las personas, tan diferentes como los colores (Marcos et al., 2020).
De esta forma, el presente modelo busca apoyar a que los generadores de contenido puedan plantear personajes más auténticos y que se desarrollen junto con la trama de manera continuada y realista. Para poder comprender mejor el uso práctico de este modelo, se propone la generación de un instrumento que permita implementar los elementos de este. Para este objetivo, se presenta el análisis de 4 personajes de contenidos originales de la plataforma de streaming Netflix hechos para Latinoamérica, con la intensión de demostrar la originalidad y la aplicabilidad del modelo.
Validación del modelo
La selección de los contenidos de la plataforma de streaming Netflix responde a la atención que ha puesto esta empresa, en la última década, por ofertar contenido diverso y con presencia de personajes del colectivo lgbti+. La propuesta de que sea en contenido latinoamericano se sustenta en la pretensión del conflicto cultural que implica ser homosexual en esta región, lo cual, debiese ser notorio en los personajes. Para validar este modelo, la intensión es hacerlo en ficciones que se sitúen en entornos desafiantes para el colectivo lgbti+, esperando que esto permita hacer más identificable la participación, la historia y el desarrollo de los personajes. El objetivo de implementar este modelo será el demostrar si el mismo es útil para identificar el grado o nivel de apego a parámetros de autenticidad propuestos por la literatura académica.
Metodología
Para la valoración del modelo, se ha hecho una selección sustentada en una metodología de análisis de casos, lo que ha permitido revisar fuentes de información diversa y así, poder clasificar y compartir la información entre ellas. Para ello, se ha planteado un instrumento de clasificación construido con base en 10 preguntas diseñadas a partir del modelo propuesto.
Así, se han seleccionado 4 series originales de Netflix para Latinoamérica y 4 personajes representantes del colectivo lgbti+. Como criterios de inclusión se consideró:
El personaje es considerado como principal, o en caso de ser secundario, tiene una participación significativa en la serie o parte de ella.
El personaje se plantea en la serie como parte del colectivo lgbti+.
De igual forma, se han considerado los siguientes criterios de exclusión:
La serie, aunque se encuentra en español, no es una producción de o para Latinoamérica.
La presencia del personaje es esporádica y sin relación directa con la trama de la serie.
El personaje se presume como miembro del colectivo lgbti+, pero no se define como tal.
A partir de la revisión de la literatura y los modelos que se analizaron con anterioridad, así como el modelo propuesto, se plantea un instrumento de verificación que incluye 10 consideraciones básicas para personajes lgbti+.

Resultados y Análisis
Caso 1. Aitor Cardoné (Club de Cuervos)
La serie mexicana Club de Cuervos es una comedia con tintes dramática creada por Gaz Alazraki y Michael Lam que se estrenó el 7 de agosto del 2015 por medio de la plataforma de streaming Netflix, siendo considerada la primera serie original de esta compañía en español. Esta serie cuenta con 4 temporadas con un total de 45 episodios, transmitiéndose el ultimo el 26 de enero de 2019. La trama de la serie gira en torno a un club de futbol de primera división que busca ser dirigido por dos de los hijos de su fundador. Esta lucha entre hermanos desencadena la mayor parte de los conflictos centrales de la serie, la cual cuenta con múltiples personajes secundarios que complementan la trama.
Dentro de estos personajes, se encuentra Aitor Cardoné, un personaje que se incorpora al club deportivo en el capítulo 7 de la primera temporada “Nuestro Guggenhelm”. Aunque al inicio el personaje es mostrado como una esperanza para el club, el cual busca ficharlo por ser un futbolista de nivel internacional, su rol cambia, conforme el mismo personaje se identifica como pansexual.

Es importante señalar que el personaje Aitor Cardoné, aunque efectivamente podría considerarse como algo alentador para el colectivo lgbti+ por ser un personaje abierto a su sexualidad en un ámbito complejo como suele ser el deporte profesional, la forma en que es abordado es estereotipada y con una visión distorsionada de la realidad y la sexualidad que admite tener. La pansexualidad hace referencia a las personas que sienten una atracción sexual o romántica por las personas sin importar su género o su sexo, lo cual no implica el que sean individuos con una hipersexualización hacia cualquier cosa. El personaje, en el ánimo de ser chusco, termina distorsionando lo que significa la pansexualidad, dando pauta a una representación que más que orientar, puede confundir sobre esta orientación.
Así, a partir del modelo planteado, se puede decir que el personaje Aitor Cardoné de la serie Club de Cuervos no plantea una imagen auténtica o de un nivel adecuado de la sexualidad que señala tener, al ser estereotipado y no consiguiendo ser representativo del colectivo lgbti+.
Caso 2. Pacho Herrera (Narcos)
La serie Narcos es una serie de televisión de tipo ficción histórica producida para la plataforma Netflix por Chris Brancato, Eric Newman y Carlo Bernard, estrenada en 2015. Hasta el momento cuenta con 3 temporadas de 10 capítulos cada una.
La trama de esta serie gira en torno a la lucha contra diferentes carteles de la droga en Colombia por agentes de la Drug Enforcement Administration (dea) durante la década de los 90. Las dos primeras temporadas se centran en la lucha contra el Cartel de Medellín, y la tercera temporada contra el Cartel de Cali. Se puede decir que hay una serie alternativa derivada de esta, que es Narcos México, la cual narra el desarrollo de la lucha contra el cartel de Juárez.
Dentro de la serie, entre los diversos personajes, se incluye la representación de Helmer Herrera, más conocido como Pacho Herrera, quien en la vida real era el tercero al mando dentro del Cartel de Cali. Históricamente, Helmer Herrera es identificado dentro de la lucha contra la droga como un narcotraficante que vivía abiertamente su homosexualidad, lo cual no le impidió subir hasta los más altos niveles del narco colombiano.
Siendo congruente con la historia, la serie de Narcos hace una representación del personaje de Helmer, incluyendo algunos de los aspectos más relevantes de su vida.

Como se señala en el análisis realizado de la representación de Helmer Herrera en la serie Narcos, es notorio que el interés de la producción no se basaba en mostrarlo como un individuo completo, es decir, abordando todas las características de su personalidad. Su inclusión en la trama, aunque debiese ser muy relevante por su apego histórico, se hace de forma un tanto superficial, dejando por fuera su vida, pasado e historia personal.
Así, la representación de Pacho Herrera busca enfocarse en su relación directa con el desarrollo y labor que tenía dentro del cartel de Cali, haciendo lo posible por no desviar la atención hacia temas más personales que pudieran tener impacto en la percepción del auditorio sobre el personaje. Históricamente, Helmer Herrera era identificado por ser frío, despiadado y bastante violento, lo cual, la serie busca sobresalir en la representación.
Se puede concluir, que la representación de la homosexualidad de Pacho Herrera es una cuestión simplemente accidental y derivada de su personaje histórico, al considerar que esta parte de la vida del personaje llega a tener poco o nulo impacto en la representación que se hace dentro de esta serie.
Caso 3. María Nava Urquiza (Ingobernable)
La serie Ingobernable es un drama mexicano creado por Epigmenio Ibarra, Verónica Velasco y Natasha Ybarra para Netflix que se estrenó en el año 2017. Hasta el momento cuenta con 2 temporadas, sumando 27 episodios.
Su trama gira en torno al personaje de Emilia Urquiza, quien en su rol de primera dama de México lleva una vida basada en la fe que tiene en su marido, sin embargo, una serie de sucesos la llevan a comenzar a cuestionar las acciones de este, poniendo al personaje frente un accidente en donde su esposo muere. Esto lleva a que la trama se centre en su proceso de evitar ser juzgada por este suceso, mientras descubre la verdad de lo que había atrás de los planes de su marido. La serie tiene claros tintes políticos que buscan despertar en el auditorio un cuestionamiento a situaciones semejantes de la realidad mexicana.
En cuanto a los personajes, existe un amplio repertorio de representaciones basados en individuos de la vida real, mezclados con aquellos que surgen de la ficción construida por sus productores. El personaje concreto que se incluye en este análisis es María Nava Urquiza, quien es representada como la hija del personaje principal.

El personaje de María Nava Urquiza presenta la posibilidad de ver una representación de un personaje lésbico dentro de un entorno marcado por la moralidad y la sociedad costumbrista y tradicional de la clase alta mexicana. Esto, enriquece la historia, pues da la oportunidad de contrastar su representación con la realidad que podría vivir una persona en las mismas condiciones. Por otro lado, el hecho de que sea un personaje lésbico abre la posibilidad de reflexionar sobre la poca o nula inclusión de esta parte del colectivo en los medios de comunicación latinoamericanos.
El personaje, por sí mismo, presenta un nivel de alusión interesante, ya que, por ser un personaje principal, se le puede ver en diferentes situaciones tanto de la vida pública, como privada, y en historias relacionadas con la trama, pero que a su vez permiten comprender la forma en la que se motiva y actúa. Sin embargo, aunque podría pensarse que María Nava puede considerarse una personificación completa del estilo de vida de una joven lesbiana de la clase alta mexicana de una familia costumbrista, esto se pierde en el desarrollo de la segunda temporada.
Lamentablemente, la forma en que la trama principal se reestructura para la segunda temporada pone al personaje ante situaciones con un nivel de ficción muy considerable, y que trae implicaciones que separan de la realidad construida al personaje. Aunque su sexualidad sigue estando presente y se respeta el que tenga una relación con otra mujer, el resto de sus comportamientos parecen ser de un personaje alejado de lo que la primera temporada había desarrollado. Aquí hay un claro caso de que el personaje es movido a través de la trama, sin importar su personalidad construida y representada. Aun así, se puede decir que la representación del colectivo lgbti+, por lo menos en la primera temporada, es concisa y adecuada, aunque pierda un poco de consistencia en la segunda temporada.
Caso 4. María José Riquelme (La Casa de las Flores)
La casa de las flores es una serie mexicana producida por Manolo Caro para Netflix. Su giro es de ser presentada como una comedia con toques dramáticos. Esta serie se estrenó en 2018 y actualmente cuenta con 3 temporadas. La trama de la serie se relaciona con la vida de una familia tradicional de clase alta en México, misma que se dedica a un negocio de flores. La historia busca poner a prueba a los personajes, ante situaciones que cuestionan o desafían su condición y vida acomodada. Esta serie aborda, no solo la marcada doble moral que se vive en este tipo de familias, sino también, temáticas relacionadas con la infidelidad, el consumo de drogas, el homosexualismo y las mentiras. La relevancia que tiene esta serie para el presente análisis es que muestra varios personajes del colectivo lgbti+, mismos que permiten reflexionar sobre la diversidad propia dentro de estos grupos, como incluso, el nivel de evolución de la sexualidad que se puede presentar en una persona homosexual.

A diferencia de otros personajes que se muestran en la misma serie, María José Riquelme permite apreciar un personaje mucho más integrado y con un desarrollo completo y una personalidad compleja. Lamentablemente, la vida del personaje es poco explorada, lo cual puede ser una oportunidad para que el productor pueda mejorarle en las siguientes temporadas. Aunque hubiera sido sencillo que toda la historia y la participación del personaje tuviera únicamente relación con su transexualidad, esto hubiera afectado mucho la posibilidad de conocer al personaje, lo cual se consigue al vérsele no solo como transexual, sino también como madre, pareja y miembro de una familia por la que ve y se preocupa.
Conclusiones
Es importante notar que la sexualidad es una parte de la vida de las personas, pero no puede ser un todo a través de lo cual orbite todo el ser y quehacer de los individuos. Esto es algo que el modelo permite apreciar, a través de los diversos personajes que se han analizado para su validación. A partir de los análisis presentados, se puede llegar a comprender que la constitución de creencias estereotipadas y erróneas acerca del colectivo lgbti+ sigue encontrando fuertes argumentos en las producciones de contenidos, las cuales confunden la sexualidad de sus personajes y, más allá de su orientación sexual, lo precisan como su motivación o característica primaria de su personalidad.
El ser homosexual, lesbiana o trans*, no debe ser visto como el todo de los individuos, y mucho menos de los personajes que les representan, ya que esto confunde a la audiencia sobre lo que significa ser miembro de alguno de los grupos del colectivo lgbti+ y la normalización de la vida de los miembros de este colectivo. Aunque no se niega la importancia de la sexualidad, las personas desempeñan otros roles en el desarrollar de su vida, por lo que ser futbolista, una hija o hijo, un padre o un empresario, no debiese verse eclipsado por el hecho de ser parte de un grupo de la diversidad sexual o identidad de género.
La orientación sexual o la diversidad de género, debe incluirse en los contenidos audiovisuales con la misma cotidianidad como con la que se incluiría a una persona de otra raza o con un trabajo distinto, sin ser esto, la razón decisiva de su participación en la trama. El incluir personajes homosexuales únicamente con el fin de sumar ese tema a la trama puede ser considerado discriminatorio, ya que la historia no debiese cambiar a partir de su diversidad sexual o identidad de género. Sin embargo, esto no quiere decir que la serie no pueda dedicar espacios a conocer a los personajes del colectivo lgbti+, aunque esto debe ser igualmente proporcional a lo que se dedicaría a conocer al resto de los personajes. La personalidad se constituye por tantos elementos que el etiquetar a un personaje únicamente por su sexualidad lo limita claramente y lo hace poco representativo.
Se reconoce que el modelo que aquí se plantea y los análisis que se presentan pudieran resultar un tanto limitados, sin embargo, el objetivo es simplemente arrojar luz sobre la necesidad de hacer este tipo de reflexiones sobre la representación lgbti+, la cual, aunque parece avanzar en autenticidad y realismo, continúa arrastrando estereotipos y prejuicios en una sociedad compleja como la Latinoamérica y los contenidos generados para sus consumidores. De igual forma, se sabe que el presente artículo se encuentra limitado en cuanto su análisis y argumentación teórica, sin embargo, el objetivo de este, más que hacer un estudio profundo, es únicamente señalar la necesidad de desarrollar herramientas como la que se propone.
La intención de la generación de este modelo es el poder proporcionar una herramienta práctica a los generadores de contenidos, no únicamente para gestar nuevos personajes representativos del colectivo lgbti+, sino también, para que puedan evaluar aquellos que ya se habían concebido y estaban en series realizadas, con el fin de evaluar el nivel de calidad de representación que se había alcanzado. Este texto concluye que, tanto el modelo como el instrumento planteado, sirven de manera efectiva, consiguiendo cumplir con el objetivo; desarrollar y validar un modelo que permita medir la calidad de la autenticidad en la representación de los personajes, en específico y más en detalle, de los personajes del colectivo lgbti+. Se ha notado que este tema ha sido poco abordado en la región latinoamericana, siendo un espacio fértil para las nuevas propuestas.
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Notas