ARTÍCULOS
El impacto del turismo en la Reserva de Biosfera Isla de Ometepe, Nicaragua
The impact of tourism on the Ometepe Island Biosphere Reserve, Nicaragua
El impacto del turismo en la Reserva de Biosfera Isla de Ometepe, Nicaragua
Revista de Ciencias Sociales (Cr), vol. I, núm. 187, pp. 107-122, 2025
Universidad de Costa Rica
Recepción: 05 Abril 2024
Aprobación: 10 Abril 2025
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar los impactos que ha tenido el auge turístico en la Reserva de Biosfera isla de Ometepe e identificar los retos para promover un ecoturismo sostenible. Este estudio exploratorio ha utilizado una metodología cualitativa con entrevistas a informantes claves y observación directa realizadas en el segundo semestre del año 2023. Los resultados destacan efectos positivos del turismo en la dinamización de la economía y la generación de ingresos, pero cuestionables en los ámbitos cultural y medio ambiental.
Palabras clave: ecoturismo, impacto ambiental, reservas de la biosfera, desarrollo local, desarrollo sostenible.
Abstract: The objective of this article is to analyze the impacts that the tourism boom has had on the Ometepe Island Biosphere Reserve and identify the challenges to promote sustainable ecotourism. The study is based on a qualitative methodology with interviews to key informants and direct observation carried out in the second half of 2023. The results highlight positive effects of tourism in boosting the economy and generating income, but questionable effects in the cultural and environmental spheres.
Keywords: ecotourism, environmental impact, biosphere reserves, local development, sustainable development.
1. El contexto: la isla de Ometepe
Ometepe es una isla ubicada en medio del gran lago Cocibolca ubicado en la región sur de Nicaragua con una extensión de 8144 km2, que desagua en el mar Caribe a través del río San Juan. La isla de Ometepe tiene una extensión de 276 km2 donde se destacan dos grandes volcanes: uno activo, el Concepción (1610 m) con escasa cobertura boscosa y otro pasivo, el Maderas (1394 m) con una laguna en su cráter en medio de un bosque nuboso. La población de la isla ha sido estimada por el Instituto Nacional de Información y Desarrollo (INIDE) en 32930 habitantes para el año 2020, distribuida en 32 comunidades rurales.
La isla pertenece al Departamento de Rivas y está dividida en dos municipios: Altagracia y Moyogalpa. (INIDE, 2008a y 2008b). Históricamente, la producción agropecuaria y la pesca han sido las principales actividades económicas de Ometepe, en las últimas dos décadas, el turismo ha cobrado relevancia en algunas comunidades de la isla hasta su drástica caída en el periodo 2018-2022, iniciándose la recuperación en 2023.
En la isla existen 9 ecosistemas diferentes: bosque nuboso, bosque húmedo, bosque de transición, bosque seco, humedales, lagunas cratéricas, lago tectónico, áreas rocosas, sistemas agropecuarios. Estos ecosistemas constituyen el hábitat natural de una amplia diversidad de especies migratorias, residentes, endémicas, algunas en peligro de extinción. Asimismo, en Ometepe se encuentran cuantiosos vestigios arqueológicos de las culturas nativas chorotega y nahua, tales como, cerámicas, estatuas y petroglifos, que se exhiben en los museos de Altagracia, El Ceibo y Playa Blanca (Zamora, 2009).
La isla presenta una variedad de recursos turísticos, tanto naturales como culturales, que han atraído un flujo creciente de visitantes nacionales y de otros países. En su lista de mejores lugares para viajar en 2023, el sitio web Lonely Planet señala:
Ometepe nunca deja de impresionar. Sus picos volcánicos gemelos (‘fuego’ y ‘agua’), que se elevan en el Lago de Nicaragua, han capturado la imaginación de todos. El fértil suelo volcánico, las aguas limpias, las amplias playas, la población tradicional, las fincas prosperas y sitios arqueológicos la están impulsando rápidamente a las listas de visitas obligadas de los viajeros (Lonely Planet, 2023, p.1).
Considerando sus variados sistemas ecológicos y la importancia de su conservación, en 2010 la UNESCO declaró a Ometepe “Reserva de Biosfera”, decisión ratificada por ley de la Asamblea Nacional en 2013, quedando conformada por tres áreas protegidas: Parque Volcán Maderas (3477 hectáreas), Refugio de Vida Silvestre Istian-Peña Inculta (725 ha), Reserva Natural Volcán Concepción (4591 ha) (Ley N° 833 de 2013).
2. Esbozo conceptual
El turismo es un fenómeno social que consiste en el desplazamiento voluntario y temporal de personas por motivos de recreación, familiares, religiosos, culturales o de salud, que se trasladan fuera de su lugar de residencia, generando múltiples intercambios de importancia social, económica y cultural (Nava et al., 2017). Según la Organización Mundial de Turismo, “El turismo es un fenómeno social, cultural y económico que supone el desplazamiento de personas a países o lugares fuera de su entorno habitual por motivos personales, profesionales o de negocios” (Organización Mundial del Turismo, 2008, p.1).
Por tanto, no se consideran turistas quienes se desplazan fuera de su lugar de residencia para realizar un trabajo remunerado o de representación política, tampoco los pasajeros en tránsito por un país. Un visitante se considera “turista” cuando su estadía es mayor a 24 horas y pernocta en el lugar, si la visita es por menor tiempo sin dormir en ese lugar se considera “excursionista”, si su estancia es mayor a un año pasa a ser “residente” en su nuevo lugar.
El fenómeno del turismo ha generado un debate entre las personas investigadoras sobre su carácter y sus efectos en los países pobres, planteando preguntas relevantes para este artículo, tales como: ¿el turismo favorece el desarrollo de los países pobres o refuerza su dependencia de los países ricos?, ¿sirve para el intercambio cultural y el aprendizaje mutuo o para marcar las diferencias entre quienes pueden gastar en su ocio y quienes no tienen para sobrevivir?, ¿los turistas que vienen a disfrutar de las bellezas naturales contribuyen a proteger la ecología o la deterioran y contaminan?. ¿los recursos económicos que aportan los turistas se quedan en pocas manos o se distribuyen beneficiando a las poblaciones locales? (Rivera y Rodríguez, 2012)
La intensificación masiva del turismo en algunos lugares del mundo ha provocado una saturación con impactos negativos en el medio ambiente y en la población local, lo que ha resultado en la perdida de sus atractivos turísticos. Por eso han surgido modelos alternativos, tales como, el turismo sustentable, ecoturismo, turismo verde o rural, turismo cultural, que resultan adecuados para zonas de reserva natural y cultural como Ometepe (Sancho, 2001).
La Organización Mundial del Turismo (OMT) define el turismo sostenible como “El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas” (OMT, 2023, p.1) Por su parte, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) considera el turismo sostenible en estos términos: “la interacción balanceada entre el uso apropiado de nuestros recursos naturales y culturales, el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades locales, y el éxito económico de la actividad; además tiene que contribuir al desarrollo nacional” (Instituto Costarricense de Turismo, 1997, p.90).
El “ecoturismo” se caracteriza porque la principal motivación de los turistas es la observación de la naturaleza y de las culturas tradicionales, se minimizan los impactos negativos sobre el medio ambiente y sociocultural, se apoya el mantenimiento de áreas naturales y se generan beneficios económicos para las comunidades locales (Arriols, 2023). El “turismo cultural” es practicado por los visitantes interesados en la historia local, aprender sus idiomas, el folklore, las costumbres, la gastronomía, el arte o la religión (Ostelea. Turist Management School, 2020). Por otro lado, el “turismo rural” se realiza en comunidades rurales o en fincas agropecuarias con el fin de conocer las formas de vida, los procesos productivos, los ecosistemas y las manifestaciones culturales de sus habitantes (Valdez y Ochoa, 2015). El “turismo comunitario” se caracteriza porque una organización comunitaria maneja la gestión turística y los visitantes conviven con familias locales para conocer su realidad cotidiana y compartir experiencias (Pérez et al., 2010).
3. METODOLOGÍA
Esta investigación de carácter exploratorio se basa en una metodología de carácter cualitativo que busca comprender los impactos que ha tenido el auge turístico de las últimas décadas en Ometepe a partir de entrevistas semiestructuradas sostenidas durante el segundo semestre de 2023 a 19 actores locales involucrados en esta actividad (hoteles, restaurantes, transportes, guías y líderes). Al ser el autor residente de la isla, otra fuente de información ha sido la observación directa de los recursos y los servicios turísticos ofertados actualmente, así como de las interacciones entre visitantes y locales.
Para conocer la percepción de los turistas sobre los recursos y servicios turísticos se realizó una encuesta a 112 personas mayores de 16 años de ambos sexos (72 extranjeros y 40 nicaragüenses) seleccionados de forma aleatoria al salir de Ometepe durante los meses de setiembre a diciembre de 2023. Se aplicó un cuestionario semiestructurado que respondía por escrito cada persona (inglés o español) de forma voluntaria. Las personas extranjeras eran mujeres en su mayoría (57%) y provenían de distintos países, una mayoría de Europa (53%) principalmente de Reino Unido, Alemania, Holanda y Francia. En segundo lugar, venían de Estados Unidos de Norteamérica (17%) seguidos por Costa Rica y El Salvador (13%), algunos de Canadá (7%) y de otros países (10%) como India, Brasil, Australia. Entre los turistas nacionales predominaban los hombres (57%) y provenían de distintas ciudades, en su mayoría de Managua.
4. Evolución del turismo en la isla
En las últimas décadas, el turismo ha cobrado importancia en Ometepe debido a su belleza escénica, su riqueza arqueológica, la hospitalidad de los isleños, así como la seguridad y la tranquilidad de esta isla que ha sido bautizada como un “Oasis de Paz”. El desarrollo del turismo en Ometepe fue un proceso ascendente desde que concluyó la guerra en 1990 hasta la actualidad, con algunas interrupciones y retrocesos debido a distintos eventos como fenómenos naturales (tormentas. huracanes, temblores, erupciones, deslaves), crisis económicas mundiales (2009) crisis socio políticas nacionales (2013 y 2018-2019) y pandemias (2009 gripe AHINI, 2020-2021 Covid 19).
En la promoción del turismo isleño hay que reconocer el rol clave desempeñado por mujeres y hombres emprendedores de Ometepe que han creado pequeñas y medianas empresas (PYMES) que brindan servicios de hospedaje, alimentación, transporte y atención a una creciente demanda de turistas. Múltiples actores han contribuido al desarrollo del turismo en la isla, tanto instituciones estatales, como organizaciones civiles y gremiales con apoyo de agencias de cooperación externa. Asimismo, hay que señalar el rol de instancias de concertación público-privadas como la Comisión Intermunicipal de Turismo (2005-2008) y el Gabinete de Poder Ciudadano de Turismo (2009-2018).
En el año 1995 se estimaba que Ometepe recibió unos 16 000 turistas (Amigos de la Tierra España y Fundación Entre Volcanes, 2005). Un estudio realizado en 2011 señaló que en ese año llegaron a la isla 40 845 visitantes extranjeros, la estadía promedio era de 2.3 días; un 90% extranjeros (44% europeos, y 31% norteamericanos) un 65% tenía menos de 35 años; la mayoría viajaban en grupos de 2 a 5 personas. Las actividades más comunes eran escalar volcanes, senderismo, camping, paseos ecuestres y en kayak, observación de fauna y flora, pesca deportiva y recreativa, agroturismo, canopy, ciclismo (Fundación Centro Empresarial Pellas, 2011).
El principal flujo turístico extranjero ocurre durante la época de vacaciones o de invierno en los países del norte, es decir, en los meses de diciembre, enero, febrero, julio y agosto. En el caso de los visitantes nacionales se destaca el periodo de fiestas navideñas cuando regresan emigrantes que trabajan en Costa Rica, las fechas de feriados nacionales, la época de vacaciones escolares y los fines de semana largos. Se han identificado dos segmentos de visitantes que llegan a Ometepe, por un lado, extranjeros de alto poder adquisitivo que buscaban la originalidad de la isla y que se hospedaban en los mejores hoteles, por otro lado, los mochileros de escasos recursos en búsqueda de aventuras en tierras exóticas como parte de un recorrido por la región (Mejía, 2016).
Un rasgo distintivo en la isla ha sido el desarrollo de emprendimientos de “turismo rural comunitario” con el fin de contribuir a la generación de empleo local y la conservación de los bienes naturales y culturales. En 2014, se conformó una Red de Turismo Rural y Comunitario llamada “Ometepe Tierra Prometida” con la participación de 10 iniciativas a cargo de 112 familias en 8 comunidades que brindaban servicios turísticos de hospedaje, alimentación, guías, recreación y cultura, lamentablemente varios de ellos no han sobrevivido al receso turístico del 2018-2021 (Fundación Entre Volcanes y Amigos de la Tierra España, 2015).
La época dorada del turismo en la isla se ubicaría entre 2011-2018 periodo donde el flujo de visitantes de incrementó rápidamente de unos 40 000 visitantes hasta más de 250 000 según cifras de Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), lo que se evidencia en la tabla 1. Es importante tomar en cuenta que se debe sumar una cantidad considerable de turistas nacionales. Paralelamente, al flujo creciente de visitantes se multiplicaron las pequeñas empresas locales de alojamiento, transporte, alimentación y atención turística.

Cantidad de turistas extranjeros que visitaron Ometepe, Nicaragua, 2017-2021 (porcentajes)
Fuente: Instituto Nicaragüense de Turismo, Boletín de estadísticas de turismo 2021 (Cuadro 1.22, p.28).Con la crisis socio política nacional en 2018-2019 seguida de la pandemia del Covid 2020-2022 se desplomó el turismo como lo refleja un estudio reciente:
Una severa reducción de las visitas turísticas, el cese de operaciones de muchas empresas y empleos relacionados con el turismo y la reconfiguración de los medios de vida económicos y de subsistencia. Se observa un retorno a la agricultura dada la disponibilidad de tierras y de conocimientos y herramientas, igual sucede con la pesca. A nivel de hogares se nota la desintegración de las familias ya que muchas personas emigraron para trabajar en el extranjero (Leven, 2019, p.68).
Luego de un periodo de receso, el turismo se ha incrementado gradualmente en 2022 y 2023 con una mayor participación de visitantes nacionales debido a la dificultad durante la época de pandemia de viajar a otros países y a la divulgación de Ometepe como destino turístico (Torres, F., empresario hotelero, comunicación personal, octubre 2023).
5. Impactos del turismo en Ometepe
Diversos estudios muestran que el turismo tiene efectos significativos sobre la población y el territorio donde se desarrolla, tanto en el ámbito económico, como medio ambiental, social y cultural. Por un lado, los efectos positivos del turismo en una región pueden contribuir a su desarrollo socio económico e incentivar la multiplicación de la oferta de servicios para un creciente número de visitantes. Por otro lado, los impactos negativos del turismo en una zona pueden revertirse contra esta actividad que es altamente vulnerable a los cambios del entorno natural y social donde se implementa (LaVanchy y Thomas, 2017).
5.1. Impactos económicos en Ometepe
En cuanto a los efectos positivos, indudablemente el turismo ha representado una inyección de ingresos para la economía de Ometepe, tanto en las empresas de servicios turísticos (hospedaje, alimentación, guías) como en los proveedores de productos y servicios conexos (comercio, transporte, banca, agropecuario, construcción, carpintería, servicios varios). Las actividades turísticas han representado una fuente alternativa de ingresos y de empleo frente a los rubros económicos tradicionales en Ometepe: producción agropecuaria, forestal y pesca, cuya rentabilidad ha menguado en las últimas décadas debido a múltiples factores, disminuyendo así el empleo y los ingresos de muchas familias isleñas.
En ese sentido, el turismo ha ofrecido una alternativa rentable para la inversión de capitales y recursos locales evitando que permanezcan ociosos o que busquen opciones fuera de la isla. Asimismo, el crecimiento del sector turístico ha atraído inversiones externas que han fortalecido la oferta de servicios. Por otro lado, la apertura de fuentes de empleo en el sector turístico ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de familias de escasos recursos y ha disminuido el flujo de jóvenes que emigran fuera de la isla. Como señala una socia de “Pueblo Hotel”, una iniciativa de turismo rural comunitario:
El turismo te abre puertas a conocer gente de otras culturas y es otra fuente de ingresos, trae beneficios para mucha gente en la comunidad, la renta de caballos, el transporte, el tour en el campo o de pesca, la venta de miel, habiendo turismo en la comunidad hay dinero circulando (Roca K., abogada, comunicación personal, setiembre de 2023).
El turismo es una actividad basada en servicios intensivos en mano de obra, es decir, que genera un volumen considerable de empleo, el cual es ocupado en gran parte por mujeres y jóvenes. Un estudio sobre la fuerza de trabajo de las PYMES turísticas en Ometepe encontró que 4 de cada 10 personas trabajadoras eran familiares del dueño, y 6 de cada 10 eran mujeres (Aburto, 2011).
Por otro lado, el turismo es una actividad cíclica que sigue el ritmo de la demanda internacional y nacional, según el calendario de periodos de vacaciones de los visitantes. Esto significa que el empleo turístico tiene sus altibajos temporales, la cantidad de personal permanente es reducida, en épocas altas se contratan trabajadores temporales en los hospedajes y restaurantes, para tareas, tales como, lavandería, limpieza, cocina y camareros. En los periodos de reflujo, las empresas turísticas corren el riesgo de perder recursos humanos capacitados y con experiencia, posteriormente, la contratación de personal nuevo sin entrenar y sin probar su responsabilidad laboral afecta la calidad de la atención al turista.
En este sentido, las PYMES familiares —la mayoría de las empresas isleñas— han mostrado una mayor capacidad de absorber esas fluctuaciones, ya que los miembros de la familia están dispuestos a sacrificarse trabajando arduo en épocas altas y de disminuir su labor y sus ingresos en épocas bajas sin abandonar la empresa. Más aun, cuando la familia tiene acceso a tierra para cultivar y criar animales de patio en temporada baja. Por estas razones gran parte de las PYMES familiares han podido sobrevivir a la crisis vivida por el turismo entre 2018-2022. La mayoría de los empresarios laboran personalmente en sus emprendimientos, pero ha surgido un sector de propietarios rentistas que no trabajan personalmente, sino que lucran con el alquiler de sus inmuebles o vehículos a terceras personas quienes asumen la administración, el mercadeo, la atención al turista y los riesgos del manejo de esta actividad fluctuante.
El aumento del flujo turístico ha atraído inversionistas extranjeros que han prosperado porque tienen ventajas competitivas respecto de las empresas locales por sus recursos financieros, su manejo de idiomas extranjeros y de redes digitales de mercadeo, su conocimiento de las demandas específicas del turista foráneo, su experiencia de servicios turísticos en otros países, su formación profesional y sus contactos personales. Esto ha generado resquemores en parte de la población local, como plantea una promotora de turismo comunitario:
Parece que no hay regulación de la inversión extranjera o de la permanencia de extranjeros y su permiso laboral. El estado tendría que promover la asociatividad con locales, no dejarlos comprar tierras y montar negocio solos sino hacerse socios del propietario con aportes de ambas partes (Potoy M., promotora de turismo comunitario, comunicación personal, octubre de 2023).
También se han beneficiado las instituciones de Estado que obtienen ingresos de las PYMES turísticas, ya que requieren su autorización para funcionar. La recaudación de impuestos ha aumentado gracias a las actividades económicas de los visitantes. Igualmente, el turismo ha favorecido a las empresas proveedoras de electricidad, agua, internet y telefonía en la isla al incrementar su demanda
La amplia generación de empleos directos e indirectos que ha provocado el turismo en Ometepe en su época de auge ha significado una distribución de los ingresos que ha beneficiado a las familias de escasos recursos mejorando sus condiciones de vida. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores asalariados carece de los beneficios del Código Laboral como seguro social, aguinaldo, vacaciones pagas, jornada laboral, pago duplicado por hora extra y por trabajo en día de descanso, tal como sucede en el “sector informal” de las PYMES a nivel nacional.
Otro efecto positivo del turismo han sido las inversiones públicas y privadas para mejorar las infraestructuras de Ometepe (carreteras, puertos, agua potable, electricidad, telefonía, internet), las cuales han facilitado el flujo de turistas y también han beneficiado a los isleños. No obstante, el impacto económico del turismo se ha concentrado en 9 de las 32 comunidades de la isla, mientras que el resto continúa abocado a la producción agropecuaria tradicional, con caminos de tierra y servicios públicos limitados.
Por otro lado, hay impactos económicos negativos del turismo para la población isleña, tal como, el aumento de los precios de bienes y servicios que se han ajustado a la mayor capacidad de compra de los turistas. También se observa la escasez de algunos bienes que son demandados por los turistas, quienes son los consumidores priorizados por los proveedores locales. Entre los bienes de Ometepe que más ha encarecido el turismo se encuentran la tierra y la vivienda. Así lo manifestó el presidente de una cooperativa ambientalista: “La venta de tierras a extranjeros es preocupante, aumenta el precio de la tierra para los locales que no pueden comprar un terrenito para hacer su casa, los alquileres suben y la gente local no puede pagarlo” (Hernández A., guía turístico, comunicación personal, agosto de 2023).
En la última década han surgido numerosos hospedajes familiares en las comunidades receptoras de turistas, se trata de cuartos confortables dentro de una vivienda mayor cuyos propietarios prefieren alquilar a visitantes antes que a isleños. Así se ha encarecido y escaseado la posibilidad de alquilar viviendas a jóvenes parejas de escasos recursos que comienzan a formar su propio hogar. Por tanto, estos jóvenes deben alojarse con sus padres o familiares, aunque sea en condiciones de hacinamiento, o deben emigrar buscando mejor fortuna.
Al igual que otros destinos turísticos, un efecto negativo del auge turístico en Ometepe ha sido la excesiva dependencia que se ha creado en la economía local respecto del flujo turístico anual. El corte abrupto del turismo en el periodo 2018-2022 demostró que esta actividad es muy susceptible a los cambios sociopolíticos, sanitarios y ambientales. Gran parte de los trabajadores quedaron en el desempleo, sin una indemnización legal por su tiempo de trabajo, y tuvieron que emigrar en búsqueda de oportunidades fuera del país ante la carencia de otras opciones (Flores, C., asociación Pueblo Hotel, comunicación personal, setiembre 2023).
5.2. Impactos socioculturales
Los efectos en la sociedad y la cultura isleña son producto de las relaciones que se establecen entre los residentes y los visitantes, entre quienes se produce un intercambio de formas de pensar y actuar propias de la cultura de cada uno. Lamentablemente, el intercambio verbal es limitado porque son pocos los extranjeros del norte que hablan castellano fluidamente y también son escasos los isleños que manejan adecuadamente el inglés u otros idiomas europeos. La interacción de la mayoría de los turistas con isleños se limita al personal que los atiende en las empresas turísticas y conexas durante los días que visitan la isla (Hernández A., guía turístico, comunicación personal, agosto de 2023).
Al carecer de una comunicación verbal, los contactos entre isleños y visitantes se reducen a la observación de la conducta, la vestimenta y la apariencia del otro. Los isleños se han acostumbrado a ver jóvenes mochileros con melenas, sandalias, escasas ropas y dudosos hábitos de higiene, pero rechazan algunas conductas foráneas como el nudismo en las playas o fumar marihuana en espacios públicos. Por su parte, la mayoría de los visitantes extranjeros son cuidadosos en el manejo de los desechos y rechazan los hábitos insanos de muchos isleños que botan basuras en espacios públicos.
A diferencia de las personas visitantes de corto plazo, los extranjeros que permanecen varios meses o años en la isla y aprenden el español “nica”, han podido comprender mejor la cultura isleña, establecer relaciones de amistad o formar una nueva pareja. Así lo expresó una residente australiana: “La isla tiene gente de alta calidad, hay buenas personas, me siento más cercana con la gente local que con los extranjeros” (Roslyn Winstanley R., hospedaje Xalli, comunicación personal, noviembre de 2023).
El interés de algunos turistas por las expresiones folclóricas de la isla ha tenido un efecto positivo que se observa en las acciones de isleños por preservar sus tradiciones, artesanías, folclore y cocina. Asimismo, el turismo ha incentivado las inversiones por rehabilitar y mantener las reliquias de los antepasados indígenas (petroglifos, cerámicas, estatuas), una gran parte de las cuales se conservan en los museos de Altagracia, El Ceibo y Playa Blanca. Otro efecto positivo ha sido el intercambio cultural y el interés de jóvenes isleños de aprender inglés, así lo planteo un operador turístico: “El turismo ha despertado la preocupación de los jóvenes de aprender inglés, les ha permitido conocer otras formas de pensar y les ha motivado a conocer otras culturas” (Juárez M., Ometepe Renta Car, comunicación personal, octubre de 2023).
Entre los efectos socioculturales negativos, la actividad turística alimenta una tensión social, originada por la creación de instalaciones de calidad para el ocio de un grupo externo con alto nivel de consumo, en medio de comunidades donde predomina la pobreza. Por otro lado, algunas personas entrevistadas han criticado un efecto pernicioso del turismo en sus comunidades: la expansión en la juventud local del consumo de estupefacientes, que son comunes en los países del norte e, incluso, legales. Ante la carencia de acciones de promoción de la identidad y la cultura nicaragüense, se observa un fenómeno de adopción de formas de vida foráneas, como señala el Dr. Abraham Paisano: “Hay una transculturización de formas de vestir, de gastronomía y de música por ejemplo ya se celebra Halloween en algunas comunidades, hay festivales de rock, pero no de música folclórica” (Paisano A., Profesor Universitario, comunicación personal, agosto de 2023).
5.3. Impactos en el medio ambiente
El turismo en flujos mucho mayores que la población local, tiene efectos indudables en el medio ambiente de Ometepe, tales como, el incremento de la demanda de agua potable ya escasa e irregular en muchos lugares y el aumento de desechos líquidos y sólidos en comunidades sin servicios adecuados de recolección y carentes de alcantarillado sanitario.
Los sitios más visitados, como la laguna del volcán Maderas, el Charco Verde, la cascada de San Ramón, el Ojo de Agua, la Punta de Jesús María, carecen de una regulación del número de entradas diaria a fin de evitar el deterioro de los senderos, de la flora y la fauna. El interés prioritario de quienes se benefician con estos recursos es maximizar ganancias a corto plazo, aunque comprometan su rentabilidad a mediano plazo y afecten el medio ambiente (Juarez, 2015).
Otro efecto ambiental adverso ha sido la demanda de madera preciosa para edificios y muebles de empresas turísticas, lo que ha promovido el corte ilegal de madera en varias comunidades del Volcán Maderas. En algunos casos contados la Policía ha logrado decomisar cargamentos de madera, pero es difícil controlar ese tráfico realizado generalmente por las noches (Castillo, M., Eco albergue Magdalena, octubre de 2023).
En los sitios de turismo intensivo como el corredor Santo Domingo-Santa Cruz-Madroñal Balgue-Mérida se observa la expansión de construcciones para atender visitantes en suelos antes dedicados a actividades agrícolas para la alimentación local o que eran áreas boscosas que mantenían una diversidad de especies animales y vegetales. También se observan construcciones turísticas en zonas ecológicamente frágiles y públicas como las costas del lago y en algunas áreas se impide el acceso de los pobladores locales privatizando un espacio público.
Igualmente, se ha señalado el deterioro de sitios arqueológicos con petroglifos debido al uso de pintura para resaltar su dibujo y tomar fotos, o en los senderos que recorren turistas, el grabado en troncos y piedras de nombres, mensajes y fechas. Así lo expresó un guía turístico: “Muchos mochileros traen un impacto negativo cuando no hay regulación y es masivo, el deterioro de los senderos, el ruido en el bosque corre los animales, consumen poco, comen en la calle y producen basura” (Hernández A., guía turístico, comunicación personal, agosto de 2023).
En otros países de la región, los turistas contribuyen a la conservación de los bienes naturales a través de un aporte monetario que permite financiar guarda parques y policía turística, acondicionar senderos, colocar rótulos y basureros, reforestar y manejar los bosques, realizar campañas de sensibilización ambiental con visitantes y locales. Lamentablemente, en Ometepe no se cuenta con ese aporte de quienes usufructúan las bellezas escénicas de la isla, y el estado posee escasos recursos para realizar esas tareas de conservación ambiental tan necesarias.
6. La percepción de los turistas
La ocupación de los turistas era diversa, tanto en extranjeros como nacionales, desde gerentes de empresas hasta empleados, choferes, comerciantes, pensionados y estudiantes. En cuanto a su nivel educativo, la gran mayoría tenía un grado universitario (70%), mientras que un grupo había completado la educación secundaria (18%) y unos pocos solo la primaria (3%), sin responder un 9%.
La mayoría de los visitantes eran personas jóvenes, un 37% tenían entre 20 y 29 años de edad, un 33% entre 30 y 39, mientras que solo un 5% eran menores de 20 años, un 8% entre 40-49, un 5% entre 50-69, un 7% de 60 y más (5% no respondieron). Entre los turistas nacionales había más personas adultas entre 40 y 59 años que entre los extranjeros. Una gran parte de los visitantes estaban acompañados por amistades (31%), otros por su pareja (25%) o por familiares (21%) algunos viajaban solos (17%) y otros no respondieron (6%). En el caso de los turistas nicaragüenses predomina el grupo familiar, mientras que entre los extranjeros han sido amistades.
La motivación principal que llevó a la isla a estas personas fue el deseo de conocer un nuevo lugar destacado por su paisaje y sus bienes naturales al encontrarse viajando en sus vacaciones. Algunos vinieron en búsqueda de aventuras, atraídos por una isla con volcanes, otros por las recomendaciones de amistades o de redes sociales, y algunos nicaragüenses para celebrar un cumpleaños o por motivos específicos como pescar, aprender permacultura o un encuentro religioso. La mayoría de los turistas extranjeros (57%) recibió información de la isla a través de internet (Trip Advisory, Lonely Planet, Facebook, Instagram) y en menor medida mediante sus amistades o de otros viajeros. Entre los turistas nicaragüenses tuvo tanta importancia la información proveniente de sus amistades y familiares como a través de la web.
La estadía de los extranjeros (3.2 días promedio) ha sido un poco más larga que los nacionales (2 días) quienes acostumbran a venir en fines de semana o feriados. El gasto diario promedio de los extranjeros en su visita a la isla ha sido de U$ 83 (dólares) por día mientras que los nacionales han aportado un promedio de U$ 125 diario. Esta diferencia puede explicarse porque la mayoría de los extranjeros son jóvenes mochileros que viajan con un bajo presupuesto, mientras que la mayoría de los turistas nicaragüenses tienen mayor nivel de consumo y llegan con sus familias a disfrutar sus vacaciones.
En la encuesta se pidió a los turistas que valoren los servicios turísticos de hospedaje, comida, paseos, transporte en barcos y buses, seguridad, información, limpieza y relación con los isleños. Para cada ítem había 5 opciones de respuesta: muy bien, bien, regular, mal o no responde. Salvo en los casos del hospedaje y los paseos, en todos los otros aspectos se observa una valoración más favorable de los turistas nicaragüenses que los extranjeros, lo cual refleja las distintas realidades que viven quienes residen en países con servicios de alta calidad y los nacionales acostumbrados a servicios deficientes.
Al preguntar a los visitantes ¿Qué es lo que más le gustó de la isla?, la mayoría respondió que fue la riqueza natural, los bellos paisajes, la gente hospitalaria, la tranquilidad, los volcanes, los bosques y las playas. Por el contrario, “lo que menos les gustó” han sido los mosquitos e insectos, la basura, aguas sucias y excremento de animales en calles, la escasa información, no poder pagar con tarjetas de crédito, los pocos cajeros automáticos, los caminos y calles en mal estado, la mala atención en algunos lugares, comida de baja calidad y alto precio en algunos restaurantes, la falta de un supermercado en la zona del Maderas y los perros por las calles.
Por último, se pidió a las personas encuestadas sus sugerencias para mejorar la atención a los turistas en Ometepe. Sus recomendaciones apuntan a mejorar el transporte terrestre y lacustre con recorridos más frecuentes, reparar las calles y caminos, colocar luminarias y señales informativas, mayor acceso a wifi en establecimientos, que acepten pago con tarjetas, mejorar la limpieza y la higiene de lugares públicos, mejorar la atención a clientes en hoteles, restaurantes, ferris, buses, taxis y que conozcan ingles básico, realizar inversiones en mantener los bienes naturales, trato amable de la policía a los visitantes, un centro público de información al entrar a la isla con personal que maneje varios idiomas y poner información correcta y completa en internet.
En base a los estudios mencionados. las entrevistas realizadas y la valoración de los visitantes se propuso el siguiente análisis FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) del sector turístico de Ometepe.
Goza de un reconocimiento nacional e internacional por ser una Reserva de Biosfera dotada de notables bienes naturales y culturales.
Una isla con dos volcanes imponentes, uno activo y otro con una laguna en mediode un bosque nuboso, en el lago más grande de América Central (8144 km2).
Riqueza histórica y arqueológica de comunidades indígenas que poblaron la isla hace 4000 años cuyos vestigios se encuentran en 3 museos.
Cuenta con infraestructuras básicas: 3 puertos, 1 carretera pavimentada, 1 aeropuerto, decenas de hospedajes, bares y restaurantes.
Servicios turísticos de diverso tipo, calidad y precios adaptados a distintos intereses y recursos de los visitantes.
Cuenta con servicios de agua potable, energía eléctrica, telefonía móvil e internet en las zonas turísticas.
Gente hospitalaria y amable en un ambiente seguro y tranquilo caracterizado por una bajísima tasa de delitos.
Guías turísticos con experiencia, conocimientos de los recursos turísticos y manejo básico de ingles.
Amplia recomendación de turistas que han visitado según se observa en las redes sociales.
Existen diversos estudios y planes consensuados de desarrollo sostenible del turismo, aunque deben actualizarse e implementarse.
Insuficientes acciones de promoción y mercadeo por un ddébil manejo de herramientas digitales de empresarios locales.
Escasa coordinación entre actores turísticos privados y públicos para la gestión de los planes de desarrollo turístico elaborados.
Carencia de estadísticas y monitoreo de indicadores turísticos por parte de empresarios e instituciones estatales.
Ausencia de créditos en condiciones favorables para promover inversiones de las PYMES locales.
Deficiencias en los servicios públicos de transporte terrestre y acuático, debido a los medios obsoletos en uso y los itinerarios esporádicos.
Recursos humanos de servicios turísticos con reducida calificación técnica y débil manejo de idiomas foráneos.
Escasas acciones de protección ambiental, pendiente activar la Comisión y la Secretaria de la Reserva de Biosfera, así como elaborar un plan de manejo integral.
Carencia de políticas de regulación de inversiones y construcciones turísticas.
Contaminación por desechos sólidos y líquidos en espacios públicos debido a prácticas culturales nocivas de la población local.
Obstáculos para el acceso de turistas con discapacidades físicas tanto en medios de transporte como en instalaciones turísticas.Oportunidades externas
Aumento del turismo internacional, regional y nacional según indicadores de la OMT, SICA (Sistema de Integración Centroamericano) y del INTUR.
Tendencia creciente del turismo de naturaleza y lugares exóticos según encuestas recientes (Booking Com, 2019).
Políticas nacionales y regionales favorables para el desarrollo turístico tales como los planes elaborados por el gobierno de Nicaragua y el SICA.
Interés de inversionistas de distintos países y agencias nacionales e internacionales en promover el turismo en Ometepe.
Cercanía a la frontera sur con Costa Rica país visitado por gran número de turistas y vinculado por medios de transporte terrestre y aéreo.
Ampliación de la cobertura de tecnología (internet, móvil, etc.) en la mayor parte de las comunidades de la isla.
Cambio climático mundial afecta fuertemente a Centroamérica, en términos de lluvias irregulares, periodos de sequía, alza de temperaturas.
Incremento del crimen organizado y narcotráfico en la región, aunque en el país existen mecanismos de seguridad que han limitado su accionar.
Crisis económica y guerras afectan países emisores de turistas, particularmente en Europa y Medio Oriente.
Alertas de viaje a Nicaragua por gobiernos de EE. UU., Canadá y Unión Europea que ofrecen una imagen negativa de la seguridad humana en el país.
Reducción de la cooperación externa que años atrás promovía y financiaba alternativas de turismo sostenible y ecológico.
Esta valoración FODA muestra que los servicios turísticos de Ometepe poseen una serie de fortalezas producto de su desarrollo dinámico durante las últimas décadas y que existe una serie de oportunidades favorables en el contexto internacional que le permitirían superar con éxito las debilidades existentes y mitigar el impacto de las amenazas externas, mediante una acción concertada entre actores públicos y privados que retome las propuestas consensuadas años atrás sobre el desarrollo turístico sostenible de la isla.
7. El desafío de promover un turismo sostenible
Se vislumbran dos escenarios futuros claramente distinguibles para el desarrollo turístico en Ometepe. Una primera opción es dejar que las actividades turísticas continúen igual como se han venido realizando, sin superar las debilidades existentes ni tomar medidas para mitigar sus efectos negativos. Esta es la opción más sencilla, ya que se trata de dejar que cada quien haga lo que desea y pueda en el ámbito turístico en búsqueda de una mayor ganancia individual o en lograr las metas de sus instituciones.
Otro escenario futuro seria tomar medidas para mitigar los efectos negativos del turismo y superar las debilidades de la oferta local aprovechando las fortalezas y las oportunidades existentes en la promoción de un ecoturismo sostenible. Este segundo escenario requiere de acciones colectivas planificadas y concertadas entre todos los actores turísticos, públicos y privados, priorizando el interés común de toda la población isleña y el medio ambiente.
Dar un uso óptimo a los recursos medioambientales protegiendo la diversidad biológica.
Respetar la cultura de las comunidades locales y fomentar el intercambio intercultural.
Asegurar que los beneficios económicos estén distribuidos ampliamente contribuyendo en a la reducción de la pobreza en las comunidades locales.
La participación informada de todas las partes interesadas y la toma de decisiones por consenso entre actores públicos y privados.
Realizar un seguimiento constante de los impactos, tomando las medidas preventivas y correctoras necesarias.
Mantener la satisfacción de los turistas y su aporte a la sostenibilidad del lugar.
Sergio Rodríguez Abitia, presidente para las Américas de la Organización Internacional de Turismo Social enfatiza el aspecto humano del turismo sostenible:
Podemos hablar de desarrollo turístico sólo si tú logras que tanto los visitantes como los que viven en las comunidades turísticas estén bien. Si tú hablas de turismo sostenible, tienes que trabajar el aspecto económico, pero también el ambiental y el social, que son los menos trabajados. Hay muchos ambientalistas que luchan por el paisaje y los animalitos, pero nadie defiende a la gente. ¿Qué sentido tiene cuidar el ambiente y hacer dinero si no es para beneficio de las personas? (Jemio, 2023, p.2).
En Nicaragua, el enfoque de turismo sostenible está integrado por el Gobierno de Nicaragua en su Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y por el Desarrollo Humano 2022-2026 y en la Ley General de Turismo (Ley 495-2004) que establece en su art.12:
El desarrollo de la Industria Turística debe realizarse en resguardo del medio ambiente y los bienes naturales, dirigido a alcanzar un crecimiento económico sustentable, tanto en lo natural como en lo cultural, capaz de satisfacer las necesidades y aspiraciones de las generaciones presentes y futuras (Ley General de Turismo, 2004).
Tal como lo plantean Acuña et.al. (2021), “Es fundamental que el turismo se desarrolle con una adecuada gestión, especialmente en lo que se refiere a la planificación de los destinos turísticos, considerando principalmente la capacidad de carga de los sitios más sensibles” (p. 102).
Ometepe cuenta con varias propuestas de desarrollo turístico, entre las cuales se destacan el “Plan Estratégico de Turismo Sostenible de Ometepe 2012-2017” elaborado por actores locales con la cooperación de SwissContact (2012). Este plan se complementa con un sistema de indicadores de turismo sostenible que permite enfocar las acciones de desarrollo turístico y monitorear su ejecución en aspectos claves, tales como la protección de bienes naturales y los bienes culturales, el bienestar y la participación de las comunidades receptoras, la captación y distribución de los beneficios económicos, la satisfacción del turista, la salud y seguridad, la planeación y control de los eefectos adversos de las actividades turísticas (Centro de Producción más Limpia, 2014).
También la sostenibilidad del turismo implica abrir las oportunidades de acceso a Ometepe a las personas con capacidades diferentes, particularmente a quienes sufren limitaciones físicas. Se trata del llamado “Turismo Accesible”, una oportunidad para la isla como señala un estudio reciente: “Ometepe puede ser un modelo para un turismo accesible… Es una forma de diversificar y diferenciar los productos del destino turístico, haciéndolos más seguros, equitativos y sostenibles; mejorando la calidad percibida por los visitantes en los servicios que contratan” (Medina, 2017, p. 920).
Entre las distintas modalidades de turismo, “el ecoturismo” resulta la más apropiada para zonas de reserva natural como es el caso de Ometepe, considerando que la principal motivación de los turistas es la observación de la naturaleza y de las culturas tradicionales, tratando de respetar y proteger el medio ambiente, así como generar beneficios económicos para las comunidades locales. Entre las experiencias de ecoturismo promovidas en Ometepe se destacan los Eco Albergues Finca Magdalena, el Pital y Totoco. Sin embargo, al igual que en otros países de la región, hay ofertas ecoturísticas que no cumplen con estos requisitos brindando una imagen engañosa para atraer visitantes, un fenómeno publicitario llamado “Greening” de productos turísticos (Carner, 2001).
El ecoturismo tiene una función educativa sobre el medio ambiente entre los visitantes y la población local dando a conocer sus características y su importancia para la vida. Generalmente, los servicios de ecoturismo están a cargo de pequeñas empresas locales especializadas y que atienden grupos limitados de visitantes para minimizar los impactos adversos en los ecosistemas protegidos (OMT, 2002).
A nivel internacional, se ha incrementado el interés de los turistas por el ecoturismo como señala una encuesta realizada en 2019 por Booking.com con 18077 personas participantes de 18 países: un 73% de los viajeros piensa alojarse en un alojamiento ecológico el próximo año y un 72% de los viajeros creen que se deben realizar viajes sostenibles para salvar el planeta para las generaciones futuras. Sin embargo, la mayoría (72%) carece de información sobre destinos ecológicos para pasar sus vacaciones (Booking.com, 2019).
Sin dudas que la protección de los bienes comunes de Ometepe debe ser una prioridad para todos los actores locales, públicos y privados, para asegurar un entorno saludable a la población que se beneficia de los servicios ecosistémicos (agua, madera, oxigeno, peces, plantas medicinales), además de mitigar los efectos del cambio climático, mantener la categoría de Reserva de Biosfera y promover un ecoturismo sostenible. Existen diversas iniciativas privadas y públicas destinadas a proteger los bienes naturales y el medio ambiente isleño que deben ser potenciadas mediante un programa amplio de educación ambiental y la dotación de recursos financieros que debiera generarse con el aporte de turistas y empresas del sector, además del aporte estatal.
8. Conclusiones
La isla de Ometepe es un destino turístico reconocido a nivel nacional e internacional por la riqueza y variedad de sus bienes naturales representativos de distintos ecosistemas de Nicaragua que ameritaron su reconocimiento como Reserva de Biosfera por la UNESCO. La peculiaridad de ser una isla con dos imponentes volcanes en medio del lago Cocibolca, se suma a otras características como su patrimonio arqueológico, la hospitalidad de los isleños, la seguridad y la tranquilidad de esta isla bautizada como un “Oasis de Paz”.
El desarrollo del turismo en Ometepe fue un proceso ascendente desde 1990 hasta la actualidad, con algunas interrupciones debido a fenómenos naturales, crisis económicas mundiales, pandemias y crisis socio políticas nacionales. La época dorada del turismo en la isla se ubicaría entre 2010 y 2018, durante este periodo el flujo turístico se multiplicó de unos 40000 visitantes por año hasta 250 000. Luego de un periodo de receso por la crisis política y sanitaria (2018-2021), el turismo ha retomado gradualmente su dinámica en 2022 y 2023 con una participación significativa de visitantes nacionales.
El turismo ha tenido efectos significativos sobre la población y el territorio de Ometepe, en el ámbito económico se ha dinamizado la producción de bienes y servicios a través de la multiplicación de PYMES, la creación de empleo, la atracción de inversionistas, la mejora de la infraestructura y logística, el aumento de los ingresos fiscales. El mayor impacto se ha sentido en 9 comunidades de la isla donde se concentran los servicios turísticos de hospedaje, alimentación, transporte y recreación, mientras la mayor parte de la población isleña continúa abocada a labores agropecuarias y pesca.
Entre los efectos adversos se destaca el aumento de los precios de bienes y servicios, especialmente la tierra y la vivienda. El carácter cíclico del turismo sujeto a vaivenes estacionales no permite mantener ingresos estables a las PYMES ni ofrecer un empleo continuo y un salario digno a las personas trabajadoras. Los riesgos de la dependencia económica del turismo son considerables dada su vulnerabilidad ante sucesos externos, como ha quedado demostrado durante el periodo 2018-2021.
En los ámbitos ambiental y cultural, los efectos del turismo han sido ambivalentes. Entre los impactos positivos se menciona el intercambio de experiencias, el aprendizaje del inglés por isleños, la divulgación de la historia y el folclore, el desarrollo de algunos proyectos ecoturísticos. Por el contrario, se han señalado efectos adversos provocados por un flujo turístico anual mucho mayor que la población local, tales como, el incremento de desechos, la demanda de agua potable y electricidad, el tráfico de madera para construcciones y muebles, el consumo de estupefacientes. Es preciso tomar medidas para enfrentar estos aspectos nocivos del turismo en Ometepe, porque pueden afectar seriamente esta actividad económica que es vulnerable a los cambios del entorno natural y social donde se implementa.
A nivel comparativo, los impactos del turismo observados en Ometepe coinciden con los resultados de estudios realizados en la región centroamericana. En Guanacaste y Punta Arenas en Costa Rica, los residentes destacan los efectos económicos positivos en términos de fuentes de trabajo y generación de ingresos, por el contrario, mencionan como problemas la drogadicción y el alcoholismo (Espinoza, 2019). Un estudio sobre este país señala otros efectos nocivos del turismo intensivo en zonas costeras como la escasez de agua potable, la apropiación de espacios públicos, la criminalidad, la prostitución, la precariedad laboral y la afectación de reservas naturales (Martínez, 2020). Igualmente, en México se identifican impactos positivos del turismo como la generación de empleos, de empresas y de inversiones privadas y públicas al igual que el aumento en recaudación de impuestos, por el contrario, en los aspectos negativos se destacan el cierre de playas, la falta de agua debido al riego de campos de golf, la pérdida de identidad cultural, la mercantilización de la cultura, los rituales y las tradiciones (Ciambelli, 2023).
Mirando al futuro del turismo en la isla, se observan dos escenarios contrapuestos, por un lado, la continuación inercial de las tendencias existentes dejando a los agentes turísticos el libre desarrollo de sus iniciativas económicas tratando de maximizar sus ganancias y a las instituciones estatales proseguir el cumplimiento de sus metas particulares. Por el contrario, existe un escenario posible de un desarrollo sostenible del turismo tanto en lo económico, como en lo ambiental y social, lo cual requiere de acciones colectivas planificadas y concertadas entre todos los actores turísticos, públicos y privados, priorizando los bienes comúnes de toda la población isleña.
El escenario más promisorio para Ometepe es la promoción del ecoturismo, una modalidad apropiada para zonas de reserva natural, ya que contribuye a la conservación del medio ambiente y al desarrollo sostenible de las comunidades circundantes, respondiendo al interés de muchos turistas de conocer los bienes naturales y las culturas tradicionales, proteger el medio ambiente y generar beneficios económicos a la población local.
Este trabajo brinda un aporte original al conocimiento de los impactos del auge turístico en una pequeña Reserva de Biosfera como es la isla de Ometepe en Nicaragua, un tema relevante a nivel regional dada la creciente afluencia turística hacia zonas caracterizadas por sus bienes naturales y culturales. Sin embargo, es preciso profundizar esta investigación de carácter cualitativo con un análisis cuantitativo de las variables económicas y socio culturales relativas a las actividades turísticas y su impacto en el desarrollo local.
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