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El feminismo académico en México. Surgimiento y retos actuales (mujeres GAMU)1
María Luisa Morales Bautista
María Luisa Morales Bautista
El feminismo académico en México. Surgimiento y retos actuales (mujeres GAMU)1
Academic feminism in Mexico. Emergence and current challenges (GAMU women)
Revista de Ciencias Sociales (Cr), vol. III, no. 189, pp. 65-82, 2025
Universidad de Costa Rica
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Resumen: El objetivo de este estudio es visibilizar y analizar la experiencia personal, académica e institucional de mujeres académicas de México, pioneras del movimiento feminista académico, impulsoras y participes del primer Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) y del primero Centro de Estudios de la Mujer (CEM) a través de entrevistas y su análisis narrativo. Los resultados muestran los principales logros de GAMU y CEM, entre los que destacan la generación de seminarios, escritos y acervo de textos sobre temas relacionados con las violencias hacia las mujeres, el inicio de las denuncias hacia académicos hostigadores, la primera marcha en contra de la violencia en la universidad, así como la lucha de los derechos de las mujeres dentro y fuera de las aulas.

Palabras clave: organización femenina, mujer, género, docente, enseñanza superior.

Abstract: The objective of this study is to make visible and analyze the personal, academic and institutional experience of academic women from Mexico, pioneers of the academic feminist movement, promoters and participants of the first Autonomous Group of University Women GAMU and the first Center for Women’s Studies CEM through of interviews and their narrative analysis. The results show the main achievements of GAMU and CEM: the generation of seminars, writings and collection of texts on topics related to violence against women, the beginning of complaints against harassing academics, the first march against violence in the university, as well as the fight for women’s rights inside and outside the classrooms.

Keywords: women’s liberation movement, women, gender, teachers, higher education.

Carátula del artículo

ARTÍCULOS

El feminismo académico en México. Surgimiento y retos actuales (mujeres GAMU)1

Academic feminism in Mexico. Emergence and current challenges (GAMU women)

María Luisa Morales Bautista
Universidad Nacional Autónoma de México, México
Revista de Ciencias Sociales (Cr), vol. III, no. 189, pp. 65-82, 2025
Universidad de Costa Rica

Received: 23 January 2025

Accepted: 03 September 2025

1. INTRODUCCIÓN

El feminismo constituye más que una filosofía política y un movimiento social, ya que el discurso, la reflexión y la práctica feminista conllevan también una ética y una forma de estar en el mundo (Varela, 2019). La historia del feminismo puede situarse a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Como señala Valcárcel (2001), el feminismo es un “hijo no querido de la Ilustración”. La historia del feminismo está caracterizada por la lucha contra la desigualdad, la opresión y la violencia hacia las mujeres. Esta filosofía política comprende diversos movimientos a lo largo de la historia, ha articulado debates y producciones escritas de las mujeres en el plano individual y colectivo, en protesta contra la subordinación femenina en diversos ámbitos, incluido el académico.

Lagarde (2018) postula que desde la academia la perspectiva de género articula una visión científica, analítica y política, cuyos orígenes se ubican en el feminismo. Es así como los aportes del feminismo han logrado permear disciplinas que se han interesado en desarrollar estudios desde la perspectiva de género (Tobos et al., 2014). El feminismo en espacios académicos ha logrado cuestionar y romper la hegemonía del pensamiento impuesta al colocar lo personal y lo político en la academia. A través de esto se ha articulado en la investigación y la teoría, diversas temáticas y problemáticas ignoradas hasta entonces, y con ello visibilizar las conexiones entre género, conocimiento y poder (Guevara, 2014).

Uno de los movimientos feministas clave en la academia en México data de los años setenta, y es la creación del Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde la instauración de aquel grupo de mujeres han pasado más de cuatro décadas, además de múltiples movimientos y acciones desde diversos ámbitos (institucional, académico, estudiantil) que han sido cimientos de lo que se vive hoy en día. Se debe reconocer el papel fundamental de aquellas mujeres que fueron parte del grupo GAMU y que, posteriormente, crearon el primer Centro de Estudios de la Mujer en la UNAM. Algunas de estas mujeres siguen colaborando en esa casa de estudios, otras se han trasladado a otras instituciones, otras se jubilaron y algunas fallecieron.

Ahora bien, recuperar la historia de estas mujeres pone en cuestión a uno de los mecanismos rectores del patriarcado: el mecanismo de deshistorización, “la desmemoria patriarcal funciona naturalizando la subordinación, la desigualdad, la exclusión y la violencia contra las mujeres” (Martínez, 2022, pp. 102-103). En aras de cuestionar la desmemoria patriarcal, se pretende visibilizar y reconocer a algunas de las mujeres que impulsaron el movimiento feminista académico en México, mujeres que tienen un nombre, una historia y una vida que han articulado con otras mujeres de la época. En ese sentido, esta investigación tiene como objetivo analizar la experiencia personal, académica e institucional de estas mujeres, así como su participación y contribución en la instauración de la perspectiva de género en la comunidad académica.

Recuperar las narrativas de mujeres pioneras en el feminismo desde la academia es un hecho fundamental. Cuestiona el olvido sistemático de las mujeres, que las soslaya y ubica en el anonimato. Reivindica a las mujeres como sujetos de conocimiento (Buquet et al., 2020). También permite reconocer la lucha por la igualdad de género y sus contribuciones. Proporciona pautas para generar acciones dirigidas a prevenir y revertir situaciones de subordinación, así como la promoción de nuevas formas de socialización basadas en la igualdad sin discriminación ni exclusión. Como lo escribe Harding (2002), “reconocer las experiencias de mujeres como recurso de análisis tiene implicaciones para la estructuración de las instituciones sociales, la educación, las publicaciones y la difusión cultural” (p. 21). Estas narrativas permiten cuestionar relaciones de poder y de desigualdad entre géneros. A partir de ello se abren posibilidades para elaborar nuevos contenidos y formas de socializar en la academia y en la sociedad.

A través de esta investigación se pretende generar una memoria colectiva de uno de los grupos de mujeres académicas que impulsaron el feminismo en estos espacios. Si bien, son cuatro testimonios, esto no desvaloriza sus contribuciones y aportes al campo del feminismo académico. Estas narrativas dan cuenta de elementos centrales en el surgimiento del feminismo en estos territorios. Por supuesto, permiten discutir los mitos sobre las mujeres y su inferioridad intelectual para ingresar al campo de la academia y la investigación. Finalmente, admiten seguir generando alternativas y estrategias para prevenir y erradicar las violencias y desigualdades de género.

2. FEMINISMO ACADÉMICO EN MÉXICO

En México han pasado poco más de siete décadas desde los primeros registros del llamado feminismo académico. Este ha permitido una producción teórica, práctica y política que reconoce a las mujeres y sus capacidades para generar conocimientos, ciencia y cambios sociales. La teoría feminista en el ámbito académico propone señalar el androcentrismo y la exclusión existente que imposibilita el desarrollo personal y profesional, así como el ascenso en la academia, tanto en la docencia como en puestos directivos (Barfussón et al., 2010). El feminismo académico pone de manifiesto que las prácticas científicas habituales tienen un sesgo androcéntrico (Guevara, 2014), pues excluyen a las mujeres del mundo de la ciencia y del conocimiento.

Estos primeros registros del feminismo desde la academia se ubican en trabajos para la obtención de grado como el de la escritora Rosario Castellanos con su texto titulado “Sobre cultura femenina”, quien además vale mencionar fue nombrada la primera directora de Información y Prensa de la Universidad Nacional Autónoma de México (Frías, 2020).

El surgimiento del feminismo académico en México reconoce que los espacios universitarios no han estado ajenos al cuestionamiento de la desigualdad y marginación de las mujeres (Bedolla et al., 2023). Al respecto, Guevara (2014) enfatiza que los años sesenta fungen como un precedente fundamental para el fortalecimiento de los derechos sociales y políticos de las mujeres, pues fue en esta época que las aulas universitarias abrieron más espacios para incrementar su matrícula lo que dio pauta a una mayor presencia de mujeres en estas.

Durante los años setenta, el movimiento feminista adquirió relevancia en la sociedad mexicana. Las reflexiones giraban en torno al derecho de ejercer la sexualidad, la relegación de las mujeres en el espacio doméstico, así como la desigualdad jurídica y salarial que vivían, esto de acuerdo con Cano (1997). Esta misma autora escribe sobre un hecho histórico y público en México. Relata como Rosario Castellanos pronunció el discurso “La abnegación, una virtud loca”, a través del cual realizó una denuncia sobre las vivencias de marginación y desigualdad que vivían las mujeres. Otros hechos relevantes fueron la formación de la Coalición de Mujeres en 1976 y la conformación del Frente Nacional por la Liberación y los Derechos de las Mujeres en 1979.

Dentro de los archivos del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG, 2016), se pueden identificar grandes aportaciones de mujeres académicas en la creación de diversos periódicos entre 1976-1977. Estos pusieron en el centro el tema de las mujeres y sus vivencias desde la desigualdad y opresión. Dentro de estos periódicos se ubican “La Revuelta”, “Cíhuat” que significa mujer en lengua náhuatl y “Fem”, este último dirigido por académicas como Alaide Foppa, Marta Lamas, Elena Poniatowska, entre otras. Estos aportes muestran las contribuciones que impulsaron la organización de grupos feministas dentro de la universidad. Aportaciones que motivaron las discusiones sobre teoría y critica feminista, así como la denuncia de discriminación, sexismo y machismo.

El feminismo académico ha sido impulsado por docentes y estudiantes, quienes han expresado sus demandas y exigido sus derechos. Desde ese lugar han impulsado la creación de grupos de mujeres organizadas, centros de documentación e investigación, políticas institucionales y educativas. Es menester mencionar que un referente histórico en los movimientos sociales es el movimiento estudiantil de 1968, en el cual existió movilización y presencia de mujeres. Si bien, se reconocen a varones como los principales líderes del movimiento, Lamas (2018) menciona que tras una relectura de lo publicado sobre el suceso se mira la participación de mujeres comprometidas y defensoras de derechos y libertades.

En 1969, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México se identifica la oferta de una clase con perspectiva feminista impulsado por Delia Selene de Dios (Bedolla et al., 2023, p. 41; Guevara, 2014, p. 10). Posteriormente, en esa misma facultad, en 1976 se implementó la materia optativa Sociología de la Mujer, creada por la escritora guatemalteca Alaíde Foppa, quien además inició su programa de radio nombrado Foro de la Mujer en Radio UNAM (Frías, ٢٠٢٠). Dichos eventos fueron claves para impulsar la creación de espacios de resistencia y denuncia.

Dentro de los primeros esfuerzos en el campo académico que impulsaron el enfoque feminista en México fueron las mujeres de la Universidad Nacional Autónoma de México, espacio en donde se formó el Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) en 1979. Este grupo tuvo algunas de sus principales actoras en la Facultad de Psicología, su principal propósito fue crear un poderoso movimiento de mujeres para generar conciencia feminista en la comunidad universitaria (GAMU, 1989). Otra importante contribución en México y América latina fue la realizada por un grupo de mujeres pertenecientes al Colegio de México (COLMEX, 2024), quienes en 1983 fundaron el Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM), enfoque distinto a los estudios de género, sin embargo, este último sería adoptado más adelante realizando su integración a los campos de las ciencias sociales y las humanidades.

Un aporte rector fue el realizado nuevamente por la Facultad de Psicología de la UNAM con la creación del Centro de Estudios de la Mujer (CEM) en 1984 cuyo objetivo fue documentar información de mujeres a nivel nacional. Seis años después se realizó un Congreso Universitario donde quienes participaron se comprometieron a realizar estudios sobre las mujeres y género. Finalmente, en 1992 fue publicado en la Gaceta UNAM el acuerdo para la creación del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) que dependió de la Coordinación de Humanidades (Centro de Investigaciones y Estudios de Género, 2020). Otro grupo precursor de mujeres fue el perteneciente a la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quienes en 1984 fundaron el área de Mujer, Identidad y Poder:

…Siendo uno de los primeros espacios institucionales que le dio cabida al enfoque feminista como campo disciplinar, las fundadoras se conocieron en el contexto del movimiento feminista y enfatizaron en el área que su trabajo investigativo tuviera la visión de generar conocimiento y cambios sobre las condiciones de las mujeres, las relaciones de género y el orden patriarcal (Universidad Autónoma Metropolitana, 2024, párr. 2).

Los avances continuaron y, como señala Lamas (2016), “entre los logros del activismo feminista se encuentra la inserción de la categoría de género” (p. 155). Esta incorporación, junto con la perspectiva de género, se ha extendido a diversas esferas, incluida, por supuesto, la académica. En esa sintonía, las contribuciones siguieron en las distintas universidades y centros académicos, principalmente, en el centro del país. Por ejemplo, en 2004, el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM inició el desarrollo del proyecto de Institucionalización y Transversalización de la Perspectiva de Género (PUEG, 2005). Años más tarde, en 2016, el PUEG se transformó en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), tras 25 años de la creación del primer programa (CIEG, 2020).

Actualmente, distintas universidades y centros del país trabajan para prevenir cualquier tipo de discriminación y violencia por razones de género, a través de la creación de políticas, programas y proyectos diseñados por autoridades y la misma comunidad (Martínez, 2020). Desde la formación del Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU) en los años setenta, han pasado varias décadas y múltiples movimientos y acciones desde diversos ámbitos que han llevado a que el feminismo y la perspectiva de género estén presentes en las distintas universidades y el campo académico, en ese sentido, es relevante visibilizar los orígenes y el papel de aquellas mujeres.

Recuperar las narrativas de mujeres pioneras e impulsoras del movimiento feminista académico permite generar una memoria histórica, así como destacar las acciones que estas mujeres han realizado en contra de la violencia y exclusión de género. Asimismo, admite reconocerlas como luchadoras sociales, de los derechos que hoy gozan las mujeres universitarias. A través de este escrito se pretende contribuir en generar una conciencia de género, que reconozca los antecedentes feministas fundamentales en los logros de la igualdad y posibilite identificar alternativas y estrategias para seguir previniendo y erradicando las violencias y desigualdades de género.

3. La historia en sus palabras. Análisis narrativo de las voces feministas

El interés por la narrativa se centra en retomar las experiencias significativas y profundas de lo vivido. Esto ha llevado a entender los fenómenos sociales con su valor y significado a partir de la autointerpretación hermenéutica que de la misma dan los sujetos (Bolívar et al., 2001). Por su parte, Diaz Barriga (2021) menciona que en el discurso narrativo existe un proceso de codificación y comunicación que permite identificar los episodios relevantes que siguen una línea de acción. En estos se ven implicados incidentes críticos, formas de concebir o afrontar una situación. Además, esta autora reconoce que a través de las narrativas se comparten significados que permiten entender el entorno, las relaciones inter e intrapersonales, así como la construcción de la identidad.

Desde el análisis narrativo, la entrevista constituye un encuentro co-construido en el que dos personas dialogan y el discurso producido emana una serie de significados que dirigen a procesos reflexivos y analíticos (Josselson y Hamack, 2021). Vale la pena mencionar que, en las sutilezas del análisis narrativo, se admite que no existe una única interpretación “correcta” de una narrativa, y lo que busca es representar las experiencias detalladas vertidas en ellas, preservando el punto de vista o voz de la entrevistada. El análisis narrativo se orienta hacia la trama general de la narración identificando los elementos significativos que se articulan en ella, tales como los personajes, conflictos, sentipensares, y formas de afrontamiento.

La narrativización no es un proceso meramente individual, más bien se reconoce como resultado de procesos sociales y artefactos culturales en las que se ven implicadas formas de interacción (Striano, 2012). En esa vía, la narrativa es una herramienta analítica para explorar relaciones de poder, de desigualdad y violencias (Schongut, 2015). Por medio de los relatos, es posible acceder a experiencias subjetivas atravesada por el orden de género. Desde esta perspectiva las vivencias de las mujeres se comprenden como saberes situados y políticos, portadores de sentidos y significados que invitan a la reflexión crítica y a la transformación de condiciones materiales y simbólicas de existencia (López et al., 2023), es por tales motivos que se eligió a la narrativa como recurso para conocer, interpretar y visibilizar las experiencias de estas mujeres académicas.

4. METODOLOGÍA

Este estudio considera una metodología cualitativa-interpretativa con enfoque narrativo (Josselson y Hamack, 2021). De acuerdo con Miles et al. (2014), esta metodología desea comprender un fenómeno a partir de la identificación y análisis de sus componentes, su manifestación y su descripción. El objetivo de este estudio es visibilizar y analizar la experiencia personal, académica e institucional de las mujeres que conformaron el Grupo de Mujeres Autónomas Universitarias (GAMU) y promovieron la creación del Centro de Estudios de la Mujer (CEM). A partir de ello, se busca identificar los factores clave en el surgimiento del feminismo académico, así como proponer alternativas y estrategias para fortalecer la incorporación de la perspectiva de género en la comunidad universitaria.

Las participantes fueron cuatro mujeres académicas fundadoras de GAMU y del CEM.

  • María de Fátima Flores Palacios (F)

  • María Lorenia Parada Ampudia (L)

  • Patricia Paz de Buen Rodríguez (PP)

  • Patricia Josefina Bedolla Miranda (PB)

Primeramente, se realizó una revisión documental sobre el feminismo académico en México y las principales universidades. A partir de ella, se generó una guía de entrevista semiestructurada que consideró siete rubros: datos personales y de formación, contexto de la conformación de GAMU y CEM, características de GAMU y CEM, experiencia personal, experiencia académica, experiencia institucional y prospectiva de la perspectiva de género en el ámbito universitario. Algunas de las preguntas clave exploraron ¿cómo era el panorama de las desigualdades por cuestiones de género en aquel momento?, ¿cómo surgió la idea de formar un grupo de mujeres?, ¿cuáles fueron los objetivos, actividades y principales logros de GAMU y CEM?, ¿cómo fue su experiencia en la conformación de GAMU y CEM?, ¿cuáles fueron sus aprendizajes?, ¿qué apoyos recibieron por parte de la facultad y la universidad? y ¿qué acciones quedan pendientes en la articulación de la perspectiva de género en la universidad?

Posteriormente, se identificaron a algunas de las pioneras del grupo GAMU y CEM a través de registros documentales y videográficos (Blázquez et al., 2023; Flores y Díaz Barriga, 2023; Facultad de Psicología, 2023). Se contactó a las académicas por medio de correo electrónico solicitando su participación en este estudio. Se explicitó el objetivo y cómo sería el desarrollo de la entrevista, así como su duración y videograbación. Se acordó la fecha para el desarrollo de la entrevista a través de la plataforma de comunicación Zoom. En las fechas acordadas (marzo 2024) se llevaron a cabo las entrevistas. Consecutivamente, se realizó un análisis de resultados que siguió las estrategias propuestas por Josselson y Hamack (2021) desde el enfoque narrativo. Finalmente, se procedió a documentar los análisis de resultados, así como los comentarios finales.

En relación con las consideraciones éticas el presente estudio cuenta con el aval del comité de Ética de la Facultad de Psicología de la UNAM con número de oficio FPSI/422/CEI/388/2024. En ese sentido, se desarrolló un consentimiento ético que consideró la invitación a las académicas para ser entrevistadas. Se enfatizó que la participación era voluntaria. También se explicitó el objetivo de la entrevista, la forma de realizarla y su duración. Asimismo, consideró el manejo de la información para fines de investigación. Finalmente, este consentimiento fue revisado con las entrevistadas.

Por su parte, el análisis de datos siguió una línea cualitativa narrativa (Josselson y Hamack, 2021). En el análisis narrativo se vislumbra una pluralidad de sentipensares, saberes y prácticas implicadas en las experiencias de las personas que comparten sus narrativas. Las narrativas reportadas en la entrevista condujeron a su análisis a partir de los ejes analíticos vinculados a las experiencias de estas cuatro mujeres respecto a su participación en el grupo GAMU y CEM.

Primeramente, se realizó la transcripción de los audios de las entrevistas en un procesador de textos, considerando pausas, silencios y frases enfatizadas en ello se tomaron en cuenta las pautas del análisis Jefferson adaptado por Bassi (2015). Posteriormente, con el apoyo del software ATLAS.ti se trabajó cada pregunta de la entrevista lo que también implicó poner el texto analizado en ese momento en relación con las otras narrativas del estudio. Se generaron una serie de códigos que fueran vinculados a la teoría revisada y actualizada para este estudio. Esto con la finalidad de pasar a la construcción de categorías para el abordaje de los resultados. Los hallazgos encontrados desde la propia narrativa de las participantes fueron triangulados con los referentes teóricos que sustentan el estudio.

Finalmente, en el análisis de los datos se utilizó el procedimiento de saturación de la información (Ortega, 2020) que permitió retomar el material discursivo de las participantes para saturar las categorías hasta alcanzar un punto de comprensión ante nuevas unidades de análisis. En términos de la autenticidad y rigor en la investigación se utilizó el proceso de cristalización (Moral, 2006) que está conformado por criterios como justicia e imparcialidad que prioriza sin distinciones las voces de las participantes reconociendo sus vivencias, opiniones y prácticas.

5. Resultados

Desde una mirada cualitativa se representará una pluralidad de saberes, prácticas y sentires implicados en las vivencias de las mujeres entrevistadas, lo cual permitirá visibilizar sus significados y su historia. Cabe explicitar que se retomarán parte de las narrativas textuales de las entrevistas que permitirán visibilizar y enriquecer el análisis de las vivencias.

5.1. Conociendo a mujeres pioneras del feminismo académico

Las cuatro mujeres entrevistadas estudiaron en la Facultad de Psicología de la UNAM, y posteriormente, fueron académicas de esta institución. Actualmente, dos de ellas se encuentran jubiladas; una continúa siendo académica en el Sistema de Universidad Abierta de la Facultad de Psicología, y otra de ellas es académica del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales. Sus líneas de trabajo se entrelazan en el interés por el estudio de las mujeres y con las mujeres. Los temas clave en sus investigaciones se han centrado hacia el autoconocimiento, hostigamiento sexual, mujeres y trabajo, jornada remunerada, representaciones sociales, género y vulnerabilidad, y feminismo. Mencionan su pasión y compromiso con estas líneas, asumidas desde sus convicciones, orientadas a las transformaciones sociales y a la búsqueda de la equidad e igualdad. Es relevante reconocer que su interés y estudio en estos temas, en un primer momento, se dio de manera autónoma, dado que en la década de 1960 poco se escuchaba o explicitaba al respecto. Los textos leídos escritos por mujeres, generalmente, venían del extranjero, las escasas publicaciones nacionales en muchos casos eran escritas por hombres y algunas mujeres como Graciela Hierro y Elena Urrutia; otras autoras que guiaron su formación fueron Teresita de Barbieri, Alexandra Kollontai, Simone de Beauvoir, entre otras. Otro engranaje importante en su interés por estos temas apela a sus vivencias personales, a su propia historia de vida y su transitar desde el ser mujer que las impulsó a emprender este camino.

La historia personal de una marca muchas cosas, nuestras decisiones, por ejemplo, por eso: lo personal es político…Hubo una inminente curiosidad que me llevaba a formularme preguntas como ¿Por qué hay tantas injusticias? Entonces cuando tuve la oportunidad de vincularme con grupos de trabajo activista, lo hice (Fátima Flores Palacios, comunicación personal, 29 de febrero de 2024).

El encuentro de estas mujeres se suscita en el ámbito universitario, el cual proveyó el espacio para que ellas se encontraran y comenzaran el trascendental GAMU, y posteriormente, el CEM. Estas conformaciones les permitieron vivir e impulsar su formación en estos temas en colaboración entre ellas y con otras mujeres. De esta manera, el feminismo académico deriva de las universitarias que impulsaron los estudios de la mujer, quienes a partir de sus propias inquietudes se encuentran con otras mujeres universitarias. A través de la teoría feminista generan espacios, encuentros y grupos para dialogar al respecto.

5.2. GAMU y CEM su conformación y consolidación

El concepto de género comenzaba a discutirse como un concepto heurístico que permitiría abordar mejor la condición de subordinación y desigualdad que históricamente ha afectado a las mujeres, en ese momento, ya se hablaba de machismo, pero no del patriarcado; sin embargo, las vivencias de las mujeres ya eran marcadas por la desigualdad. Claro está que las vivencias que atraviesan a las mujeres por ser mujeres son históricas. Las estudiantes en aquellos años hablaban de eso entre ellas mismas, ya que no había instancias universitarias a las que se pudiera acudir, pues recién comenzaban los movimientos al respecto. Es así como surge GAMU.

Una vivía la desigualdad… Era visible en la toma de decisiones, en nuestra labor docente, en el mismo currículum (Patrícia Paz de Buen Rodríguez, comunicación personal, 27 de febrero de 2024).

A finales de los años setenta varias estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales sentaron las bases del movimiento feminista en el contexto universitario “Olivia Joanna Gall Sonabend, Friné Romana, Pilar López Martínez y María Eugenia García Armengol, junto con Silvia Alatorre, Marta Lamas y Marta Acevedo” (Flores, 2023, p. 55). Este grupo fue conformado por núcleos universitarios integrados por mujeres, surgidos en diversas Facultades, “en la Facultad de Psicología, las pioneras en ello fueron Lorenia Parada Ampudia, Fátima Flores Palacios, Norma Banda, Leticia Murúa, Selene Cansino y María Eugenia de la Garza” (Flores, 2023, p. 60). Una de las mujeres GAMU comparte los orígenes:

Una vez estando en la explanada de la Facultad llegaron unas mujeres repartieron un boletín de la Revuelta, guardé mi boletín en mi bolsa y lo leí después y dije ¡Wow! ¿Qué es esto? después conocí al grupo… Me llamó la atención que hablaban de la legalización del aborto como una posibilidad de un derecho de mujeres y del reconocimiento del trabajo doméstico. Entonces lo comenté con mi amiga Patricia Mercado, le pregunté ¿Has oído de las feministas? Y le dije ¿Por qué no hacemos un grupo de mujeres? Fue una experiencia impresionante que generó que empezáramos a conocernos entre nosotras… Pudimos hablar entre nosotras cosas que a todas nos dolían y nos pegaban, pero que no habíamos hablado porque creíamos que era un problema personal (Lorenia Parada Ampudia, comunicación personal, 7 de marzo de 2024).

La primera reunión fue con otras cinco mujeres, se realizó en la ubicación anterior de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, a lado de la actual Facultad de Economía de la UNAM. En esa reunión, se planteó la actividad de leer textos feministas y discutir sus principales premisas, también surgió la idea de formar un grupo más grande. Dichas reuniones se realizaron, primeramente, en sus propias casas, lo cual brindó la oportunidad de conocerse entre ellas y dialogar sobre las autoras feministas de interés. En estas primeras reuniones, también se planteó la encomienda de investigar qué grupos de mujeres existían en México. Fue así como conocieron a Marta Lamas y Marta Acevedo. Se reunieron con ellas en una de las casas en donde ambas explicaron el panorama de los grupos de aquella época, mencionaron al Frente Nacional por la Liberación y los Derechos de las Mujeres (1979) y la Coalición de Mujeres Feministas. Este primer grupo creció hasta alcanzar aproximadamente 20 mujeres y al no poder realizar las reuniones en sus casas por la cantidad de mujeres, se planteó la idea de realizarlo en la Facultad de Psicología, así fue como se unió al grupo.

Un día Lorenia Parada llegó para invitarme a formar parte de un grupo que estaban organizando, y ahí yo ¡inmediatamente escuché y me enganché con ellas! Empezamos a trabajar la idea de los núcleos. Hicimos varias convocatorias, llamábamos a amigas y compañeras de las diferentes Facultades… nos dimos a la tarea de que en cada Facultad hubiera un núcleo organizado de mujeres. Creo que eso fue un gran acierto, porque además cada determinado tiempo nos reuníamos en “la plenaria GAMU” para discutir temas de gran relevancia. Discutíamos y reflexionábamos, sobre la base de literatura… porque leíamos mucho y discutíamos mucho… Nos poníamos en el lugar del objeto de la discusión, entonces, nosotras éramos ese objeto… Nuestras contradicciones, subjetividades, ¡era aquello maravilloso! Fundamentalmente creamos una red de mucha sororidad (Fátima Flores Palacios, comunicación personal, 29 de febrero de 2024).

GAMU fue un poderoso grupo de mujeres conformado, principalmente por estudiantes universitarias, pero también contó con la participación de académicas y trabajadoras. Realizó su presentación pública el 19 de febrero de 1979 en el auditorio Luis Lara Tapia de la Facultad de Psicología. Para que tal suceso pudiera llevarse a cabo, fue necesaria una fuerte organización que caracterizó todo el movimiento impulsado por estas mujeres, quienes, en un primer momento, con sus propios recursos, lograron organizar dicho evento.

Hicimos un folleto (folleto de GAMU) que se escribió en nuestras pequeñas reuniones, planeamos la presentación en la Facultad ¡fue un evento increíble! Nosotras éramos muy buenas organizadoras, se llenó el auditorio Luis Lara fue mucha gente porque ¡hicimos mucho ruido! Ese día se inscribieron como 50 mujeres. Entonces dijimos no podemos reunirnos en un grupo, vamos a reunirnos por facultades, queríamos que todos los grupos tuvieran la experiencia que nosotras tuvimos, la experiencia del pequeño grupo con dinámica de conexión y de identificación (Lorenia Parada Ampudia, comunicación personal, 7 de marzo de 2024).

Este grupo de mujeres universitario se organizó por núcleos horizontales (pequeños grupos de mujeres en distintas entidades universitarias), cuyo trabajó se centró en analizar situaciones de mujeres del país, con ello pretendían generar conciencia feminista en la comunidad universitaria (GAMU, 1989). El principal objetivo era crear un movimiento feminista que permitiera discutir y militar de manera comprometida y reivindicativa en torno a demandas fundamentadas en el lema “Lo personal es político” (Flores, 2023, p. 56). Mencionan que el principal objetivo fue que GAMU fuera un semillero de generación de pensamiento, “es lo que queríamos y lo logramos” (Fátima Flores Palacios, comunicación personal, 29 de febrero de 2024). Los principales logros se enmarcan en nombrar lo innombrable, cuestionar y visibilizar problemáticas hasta entonces soslayadas en espacios universitarios.

Uno de los logros fue estar organizadas para generar la primera gran marcha en contra de la violencia en la Universidad. En la Facultad se realizó la primera denuncia de un profesor acosador. En la asta bandera se gritó el nombre del sujeto, todos los que presenciaron ese acto estaban aterrados porque eso jamás había pasado. Otro logro fue apoyar e impulsar la creación de una secretaría femenil en el sindicato, demostrar que sí se puede trabajar en conjunto con las trabajadoras, las profesoras y con las estudiantes, ya que todas somos mujeres y vivimos la misma condición desde el ser mujer (Fátima Flores Palacios, comunicación personal, 29 de febrero de 2024).

En el 80 ya quedó muy bien conformado GAMU impulsamos el primer seminario de Mujer y Trabajo…Como GAMU hicimos los foros de investigación sobre la mujer, fuimos a investigar qué mujeres estaban haciendo investigación. Investigamos a Teresita de Barbieri, Graciela Hierro, Elena Urrutia, Olga Bustos, las empezamos a invitar a este foro de investigación…El primer foro fue muy lindo, muy exitoso… Para el segundo foro ya había muchas mujeres y nosotras aprovechamos y dijimos: una conclusión de este foro es que se cree un Centro de Investigación sobre la Mujer en la UNAM (Lorenia Parada Ampudia, comunicación personal, 7 de marzo de 2024).

Así, en el segundo foro con el impulso desde GAMU se sentaron las bases para la conformación del Primer Centro de Estudios de la Mujer en México (CEM). El CEM surgió el 10 de diciembre de 1984 en la Facultad de Psicología. La iniciativa fue desarrollada por dieciséis universitarias quienes redactaron el Proyecto de Creación (Bedolla, 2023). Las estudiantes que conformaron GAMU pasaron a ser académicas de la Facultad y desde este lugar fue como impulsaron la generación de CEM. Previamente, algunas académicas que fueron clave en la consolidación de CEM también tuvieron participaciones puntuales en GAMU, entre ellas, Patrícia Paz de Buen Rodríguez y Patricia Bedolla Miranda.

Es muy curioso como las mujeres nos vamos acercando, Fátima Flores y Lorenia Parada ellas eran estudiantas en ese momento, ellas militaban en GAMU y en un partido político como yo… Se acercaron a mí para pedirme que fuera asesora de su tesis, y así fue, nos reuníamos en el patio de la facultad a platicar sobre estos temas: la violencia hacia las mujeres y el hostigamiento sexual (Patrícia Paz de Buen Rodríguez, comunicación personal, 27 de febrero de 2024).

Trabajaba sobre la definición de hostigamiento sexual, como éramos muy pocas las que trabajábamos el tema Lorenia Parada y Fátima Flores nos convocaban e invitaban a hablar sobre el tema... GAMU tenía líneas para abordar la violencia que fue una de sus prioridades y entonces nosotras trabajábamos sobre hostigamiento sexual, justo en el último foro de GAMU que se hace en la Facultad de Psicología y en donde participamos, sale la propuesta de crear un Centro de Estudios de la Mujer (Patricia Bedolla Miranda, comunicación personal, 5 de marzo de 2024).

Las militantes de GAMU buscaron aliadas de diversos temas que atravesaban y atraviesan a las mujeres, tejiendo con ello un grupo cohesionado de estudiantes, académicas y trabajadoras que impulsaron aquella conciencia feminista que fue parte de su principal objetivo. A partir del poderoso grupo GAMU se impulsó la creación del CEM cuyo principal propósito fue generar investigación sobre diversas situaciones que atravesaban a las mujeres e incidir en ellas. El tener un acervo de textos nacionales y extranjeros sobre la mujer permitió indudablemente tener acceso a ideas, propuestas que consolidaran e impulsaran investigaciones que se consideraban del ámbito privado y personal.

La principal actividad de CEM fue la investigación que fue fundamental para identificar qué se había escrito sobre las mujeres y en dónde se había escrito… También cómo podíamos tener relación con otras mujeres incluso de otros países, qué textos se podían traducir. El CEM fue haciendo acopio de todo ello… El CEM fue la semilla porque eso no existía y no teníamos todos los recursos y posibilidades de ahora para tener acopio de esa información… En ese tiempo era de otra manera (Patrícia Paz de Buen Rodríguez, comunicación personal, 27 de febrero de 2024).

Con el comienzo del acervo de CEM en un espacio pequeño de la Facultad de Psicología y con pocos recursos, se emprendió este trayecto. El CEM permitió el asesoramiento de tesis sobre el tema, que más tarde impulsó a través de la premiación a las mejores tesis. Asimismo, se comenzó el trabajo con otras facultades como medicina y derecho, en ello se vislumbra la idea de la interdisciplina en estos temas. Dentro de sus principales logros se encuentra la generación de dos textos clave que siguen vigentes: Género y feminismos I y II. También se obtuvo financiamiento de la Fundación Ford, lo cual permitió enriquecer el acervo documental. Además, se realizaron dos foros fundamentales: el primero sobre Estudios de la Mujer en 1989, y el segundo con el mismo título en 1992. Nombrar en foros temas de relevancia en aquella época y la actual, permitió cuestionar formas de dominación y exclusión, también permite reconocer los derechos de las mujeres. Cuestionamientos que igualmente hicieron las mujeres GAMU y CEM.

Trabajar estas líneas de investigación nos puede enseñar mucho sobre cómo es necesario nombrar ciertos hechos o situaciones que están tan invisibilizadas que ni tienen nombre, aprendimos a que hay que ponerles nombre a las cosas, hay que hablarlas y también hay que denunciarlas (Patricia Bedolla Miranda, comunicación personal, 5 de marzo de 2024).

Estas líneas dan cuenta del surgimiento del primer grupo de mujeres con perspectiva feminista en la universidad, y de cómo esa semilla germinó y dio cuenta del primer Centro de Estudios de la Mujer, visibilizando sus orígenes y trayectoria. Estas narrativas permiten apreciar cómo se conquistó un espacio en el que se podía teorizar, cuestionar y generar proyectos desde el feminismo. También muestran las desigualdades y violencias vividas por las mujeres. Y por supuesto, posibilita señalar una hegemonía del pensamiento académico dirigida desde el androcentrismo. La semilla que germinó otorgó la posibilidad de la denuncia de todo aquello hasta entonces silenciado.

5.3. Experiencia personal, académica e institucional en la conformación de GAMU y CEM

Historizar implica poner de manifiesto y dar relevancia a la experiencia vivida. No se puede dar cuenta del presente sin tomar en cuenta los hitos del trayecto caminado y los sentipensares de las protagonistas de estas historias. Experiencias, memorias y aprendizajes que son los cimientos del feminismo en la universidad. La experiencia vivida de las protagonistas permite mirar el tejido de colaboración, aprendizaje y sororidad entre mujeres que impulsaron el movimiento feminista en la academia. Esto les permitió el autoconocimiento, el diálogo, el impulso a otras mujeres y una forma de estar en el mundo, premisa fundamental del feminismo.

En mi experiencia resalta el encanto de trabajar con otras mujeres, no estar sola, pues lo personal es algo que está en lo colectivo. Lo que se gana es la posibilidad de relacionarnos de manera distinta entre nosotras… Hablar entre nosotras, cuidándonos. Empezábamos a cuidarnos, a darnos cuenta de la feminización en nuestra sociedad… Me he dedicado a trabajar para y con las mujeres, he aprendido que tenemos que cuidarnos desde la sororidad (Patrícia Paz de Buen Rodríguez, comunicación personal, 27 de febrero de 2024).

GAMU fue un grupo que hablaba de cosas que nos pegaban a todas… Así en los huesos… entonces empezamos a sentir la creación de una dinámica en el grupo que nos fortalecía a cada una de una manera impresionante… Empezamos a entender que no éramos nosotras las que estábamos mal, sino un sistema… Empezamos a entender que había otras mujeres en el mundo que estaban organizadas… Y no sólo eso… Sino que había una historia de mujeres que lograron muchas cosas… Como el voto, aquellas que lograron que nosotras pudiéramos entrar a la Universidad, entonces… ¡Fue una cosa tan hermosa! (Lorenia Parada Ampudia, comunicación personal, 7 de marzo de 2024).

Esta labor impactó no solo en la vida personal de estas mujeres, sino también en la esfera académica. En ese sentido, los textos escritos por ellas comenzaron a publicarse. Compañeras o colegas retomaron estos escritos para sus clases, los leían y discutían. También invitaban a sus grupos a los eventos realizados por ellas y por otras compañeras. Esto indudablemente fue el comienzo de nuevas miradas con tintes color violeta en la universidad que han permitido coadyuvar en la diversidad de trayectorias académicas, generación de experiencias y la consolidación de líneas de investigación.

Esta experiencia me ha permitido haber formado tantas estudiantes mujeres profesionales e investigadoras, que son maravillosas, inteligentes, me siento plenamente satisfecha. Disfruto verlas, creo que he tenido la grandísima oportunidad de hacer lo que quiero y aprender de ello y claro con ellas, son temas que ¡me apasionan! y ¡me gustan! más desde mi convicción feminista de transformación, de cambio, de búsqueda, de equidad e igualdad, pues estoy comprometida naturalmente con ello (Fátima Flores Palacios, comunicación personal, 29 de febrero de 2024).

Mi experiencia fue maravillosa, llena de responsabilidad, reconocí la necesidad del trabajo conceptual que legitimara con información e investigación, reconocí que podíamos trabajar tanto activistas como académicas en este proyecto y en la consolidación de líneas de investigación que fueron varias (Patricia Bedolla Miranda, comunicación personal, 5 de marzo de 2024).

En relación con la experiencia institucional, se tuvo que demostrar que el trabajo que se estaba haciendo en GAMU y CEM tenía una rigurosidad académica, profunda y seria. Una exigencia que, en contraste, no se aplicaba al trabajo de colegas varones, cuyo carácter académico se asumía automáticamente sin necesidad de demostrarlo. Asimismo, los apoyos recibidos por parte de las instituciones en algunos casos se hicieron presentes, en otros tantos, no; en ese sentido, se menciona que es necesaria la voluntad política para lograr avances, sin embargo, algo que queda claro es que con o sin recursos, con o sin autoridad, el compromiso siempre se hizo presente en la labor de estas mujeres que ha llevado a grandes avances hasta el día de hoy.

Hoy tener una CIGU [Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM], tener una comisión a lado de rectoría en el nivel de rectoría, tener tantos espacios, centros de investigación, etc. ha sido producto de nuestro trabajo también (Fátima Flores Palacios, comunicación personal, 29 de febrero de 2024).

En el caso del acervo del CEM, ellas comentan que comenzaron con mecanogramas que escribían ellas mismas, de igual manera, empezaron a donar libros que traían de sus propios viajes. Comparten que un compromiso que tenían en sus visitas a otros países era asistir a bibliotecas y librerías para identificar textos que hablaran de feminismo y de mujeres. El propósito era tomar nota o en su caso adquirirlos. Esto permitió nutrir el Centro de Estudios de la Mujer con textos no solo nacionales sino también internacionales. Es evidente la responsabilidad que asumían para enriquecer su bagaje cultural, académico y lingüístico sobre el tema.

5.4. Prospectiva en la perspectiva de género en las universidades

De esta forma, las cuatro mujeres académicas coinciden en que ya no es momento de discutir si debe estar presente la perspectiva de género. Lo cierto es que inapelablemente debe estar presente y no solo como algo añadido, sino de manera transversal; asimismo, armonizan en reconocer y valorar la diferencia, específicamente, la diversidad sexogenérica. Mencionan que existen varios temas pendientes en la agenda de género, entre ellos, el tema de maternidades/paternidades, nuevas masculinidades, y un tema central que subrayan como un tema urgente son las violencias vividas, pues resulta apremiante erradicar las violencias y discriminaciones hacia las mujeres.

Promover lo que son las diferencias en general, no solo es la diferencia hombre-mujer, son las diferencias étnicas, culturales, de géneros, es importante que abramos espacios, foros a otras diferencias afuera, pero también a dentro de nosotras mismas (Lorenia Parada Ampudia, comunicación personal, 7 de marzo de 2024).

Debemos seguir trabajando sobre las violencias, hemos legitimado y tipificado temas, pero hay viejas realidades en donde, aunque sepamos que tenemos esa posibilidad, ese derecho de denunciar, en ocasiones no se puede, por miedo o porque se piensa que eso no es violencia (Patricia Bedolla Miranda, comunicación personal, 5 de marzo de 2024).

Es fundamental que se realice un trabajo inter y multidisciplinario. Desde los distintos campos de estudio es necesario tener presente los lentes de género. La metáfora de lentes de género implica mirar analíticamente las relaciones existentes entre hombres y mujeres, las relaciones de poder, las violencias y las desigualdades con fundamento en diferencias sexogenéricas. Además, mirar con estos lentes permite identificar estereotipos y roles de género históricamente legitimados que sostienen relaciones desiguales y que vehiculan conocimientos, prácticas y actitudes que alimentan perspectivas sexistas, de discriminación y de exclusión. Estas mujeres pioneras en el feminismo académico también apuntan que es importante considerar y valorar la diversidad. Se debe analizar cómo se expresa la diferencia y cómo trabajar con ella desde una mirada interseccional.

6. Discusión

Autoras como Sandoval y Jiménez (2022) enfatizan que se debe entender que los espacios educativos no están exentos de la reproducción de metanarrativas dominantes; más bien, son espacios centrales para perpetuar, o no, la desigualdad y la discriminación por distintos factores como la etnia, la orientación sexual, la identidad de género, el estrato social, entre otros. También es sustancial reconocer que el conocimiento está siempre vinculado con situaciones y problemáticas relevantes para el individuo y la sociedad. Desde el universo de movimientos feministas se sitúa en el ámbito académico en México, que permite reconocer los caminos de algunas estudiantes que posteriormente fueron académicas que han luchado por la reivindicación de las mujeres en contextos regidos por el patriarcado y sus violencias.

Enunciar sus vivencias, subjetividades, resistencias y disidencias permite visibilizar las semillas de igualdad y equidad que sembraron con la conformación de GAMU y CEM. Esto permitió que hoy se cuente con un Centro de Investigaciones y Estudios de Género en la Universidad, que ha sido guía para otras universidades. En este texto se retoma la historia de hitos fundamentales que comienzan como una protesta local y que confluyeron en generar grandes movimientos de mujeres que han sostenido un pensamiento crítico feminista. Estas narrativas se articulan desde la experiencia vivida bajo unísono de un mismo lenguaje de lucha, empatía, sororidad y cambio. A través de estas narrativas se da cuenta de cómo los temas que no querían ser escuchados lo fueron, cómo se pasó de no tener instancias para denunciar, a tenerlas, y la realización de la primera marcha en contra de la violencia en la universidad. Como lo escribe Díaz Barriga (2021), la narrativa permite contar historias dándoles sentido y voz.

En esa vía se puede mencionar que este grupo de mujeres fue semillero para grandes logros, entre ellos:

  • Generar seminarios y foros de investigación sobre diversidad de temas: hostigamiento sexual, violencias hacia las mujeres, trabajo doméstico, entre otros.

  • Generación de documentos, libros y artículos escritos por las mujeres que fueron parte de GAMU y CEM.

  • Creación del primer acervo con textos nacionales y extranjeros sobre temas relacionados con feminismo y género.

  • Fomento de la cultura de la denuncia de académicos hostigadores. Se realizó la primera denuncia pública de profesores acosadores.

  • Impulso de la primera marcha en espacios universitarios en contra de las violencias hacia las mujeres.

  • Trabajo en conjunto de mujeres docentes, estudiantes y trabajadoras que trajo consigo la generación de la Secretaría Femenil.

Las narrativas de estas pioneras en el campo del feminismo académico han contribuido a visibilizar a las mujeres como agentes de cambio, y con ello, legitimar y dar paso a cuestionamientos, investigaciones, acciones, políticas, centros y demás pautas a través de metodologías feministas y de perspectiva de género que ponen en cuestión al patriarcado. Como bien lo dicen Trzenko et al. (2024) es relevante no pensar lo relacionado con género como ajeno al espacio académico u opuesto al saber científico, pues si se piensa de esa manera impedirá seguir avanzando. El feminismo en el campo académico ha vehiculado la desnaturalización del orden social patriarcal; ha admitido cuestionar las formas de producción y reproducción del conocimiento en los campos científicos y académicos que han operado históricamente para mantener un status de opresión y minusvalía de ciertos colectivos como las mujeres.

Si bien, han existido avances del feminismo en el campo académico como, por ejemplo, una mayor presencia de las mujeres en estos espacios, la generación de centros y programas, la realidad es que como bien lo describen Buquet et al.(2013) en su texto Intrusas en la universidad, se mantiene una baja representación de mujeres en los cargos, una menor premiación y reconocimiento emérito en comparación con colegas hombres. Esto da pauta a reconocer los avances y la contribución de los diversos esfuerzos con orígenes feministas, y por supuesto, también examinar lo que queda pendiente en el tintero reconociendo la diversidad, las nuevas masculinidades y la educación inclusiva. Finalmente, se concuerda con las ideas de Guevara (2014), quien apunta que la investigación feminista recupera las historias olvidadas y soslayadas de las mujeres, indaga sobre sus aportes al conocimiento y se encarga de “hablar de nosotras a los otros”. De ahí la relevancia de este escrito.

7. Conclusiones

Visibilizar a las mujeres pioneras del feminismo académico es un acto necesario para desmontar el olvido sistemático de sus contribuciones, permite revalorizar su papel fundamental en la construcción del pensamiento crítico y emancipador. Estas mujeres no solo desafiaron y resistieron a las estructuras patriarcales de su época, sino que también generaron los cimientos teóricos y políticos del feminismo contemporáneo. Valorar su legado es un acto de justicia epistémica que enriquece el saber académico y refuerza las luchas actuales por la igualdad de género. Este trabajo engendra el valor de reconocer y compartir las experiencias y aportaciones de estas cuatro mujeres al campo del feminismo académico que permiten comprender el desarrollo histórico del movimiento, y por supuesto, invita a continuar la labor de transformación social desde una perspectiva crítica y comprometida con la igualdad de género y la justicia social con el fin de cuestionar metanarrativas hegemónicas y promover nuevas formas de conocimiento de socialización y organización.

Claro está que los aportes de las mujeres pioneras e impulsoras del movimiento feminista académico dan cuenta del posicionamiento y cuestionamiento de la desigualdad y soslayamiento de las mujeres en los ámbitos de ciencia y conocimiento. Ponen de manifiesto las acciones que se han desplegado a lo largo de varias décadas y son cimiento para lo que hoy ocurre y se discute en las diversas universidades de México y Latinoamérica. Entre las discusiones se encuentra el reconocimiento y la valoración de la diversidad, la articulación y la transversalización de la perspectiva de género en planes y programas de estudio, pero no como algo anexo, pues esta orienta al cuestionamiento y desnaturalización de metanarrativas patriarcales y el orden social que las sostiene.

Los aportes del movimiento feminista en la academia han sido en suma relevantes y han tenido un impacto profundo. Estas intervenciones han logrado evidenciar el sesgo androcéntrico presente en la ciencia y en los saberes, han permitido cuestionar las dinámicas y referentes institucionales y han puesto de manifiesto la urgencia de la transversalización de género. Transversalizar la perspectiva de género implica reconocer que no está separada de los contenidos, de las prácticas, normativas, y tampoco del currículo en general. De hecho, está en sintonía y busca comprender las relaciones de poder y las diferencias sociales en aras de erradicar las violencias y desigualdades por cuestiones de género y otros factores. Por tal cuestión también se requiere un enfoque desde la interseccionalidad, pues esta permite articular el género con categorías sociales como raza, etnia, edad, discapacidad, y clase social.

Si bien, este estudio busca visibilizar a mujeres pioneras en el feminismo académico, presenta algunas limitaciones que son necesarias de reconocer. Por una parte, la selección de las académicas estuvo condicionada por la disponibilidad de fuentes y registros documentales que no dan cuenta de todas las mujeres que fueron parte del movimiento, lo que permitió identificar solo algunas de ellas. También es fundamental mencionar que varias de las académicas ya no laboran en la institución por motivos principalmente de jubilación o deceso. Es así como estas limitaciones reconocen e invitan a continuar ampliando su análisis, articulando la perspectiva de género y de interseccionalidad, pues el feminismo académico se enriquece de los debates actuales y de las llamadas mareas feministas nacionales y latinoamericanas, pues no basta con el reconocimiento de mujeres sino entender cómo éstas son atravesadas e interpeladas por la colonialidad, clasismo, racismo, entre otras formas de opresión.

Finalmente, se reconoce que la academia ha estado regida por un evidente androcentrismo. Por supuesto, esta tendencia no ha sido casual, responde a una estructura jerárquica, desigual y violenta que ha posicionado a los hombres en lugares de privilegio desde los que pueden ejercer control y poder especialmente sobre las mujeres. En definitiva, nombrar, visibilizar y reconocer los aportes de estas mujeres pioneras no solo es un gesto de reivindicación, implica cuestionar al patriarcado y fortalece los cimientos para una transformación social. Reconocer las voces de estas mujeres es una herramienta poderosa para repensar, reimaginar y reconstruir una académica más justa y plural.

Hay que recuperar la historia

8. Agradecimientos

Un profundo agradecimiento a estas grandes y maravillosas mujeres, por su solidaridad y calidez, quienes a través de su ímpetu y compromiso han impactado en las vivencias universitarias desde una mirada más equitativa y sorora.

  • María de Fátima Flores Palacios

  • María Lorenia Parada Ampudia

  • Patricia Paz de Buen Rodríguez

  • Patricia Josefina Bedolla Miranda

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Notes
Notas
1. Este artículo es parte del proyecto de investigación de la autora bajo los términos del Subprograma de Incorporación de Jóvenes Académicos de Carrera a la UNAM. En ese sentido, un agradecimiento al apoyo del Grupo de Investigación en Docencia, Diseño Educativo y TIC GIDDET de la Facultad de Psicología-UNAM. De igual manera, agradecemos el apoyo recibido de la DGAPA-UNAM a través del proyecto PAPIIT IN301023.
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