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El libro y sus orillas (Roberto Zavala Ruiz)
Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación, núm. 137, 2018
Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina

Reseñas

Los autores/as conservarán plenos derechos de autor sobre su obra y garantizarán a la revista el derecho de primera publicación, el cuál estará simultáneamente sujeto a la Licencia Reconocimiento-SinObraDerivada de Creative Commons (CC BY-ND), que permite a terceros la redistribución, comercial y no comercial, siempre y cuando la obra no se modifique y se transmita en su totalidad, reconociendo su autoría. Los autores/as podrán adoptar otros acuerdos de licencia no exclusiva de distribución de la versión de la obra publicada (p. ej.: depositarla en un archivo telemático institucional o publicarla en un volumen monográfico) siempre que se indique la publicación inicial en esta revista. Se permite y recomienda a los autores/as difundir su obra a través de Internet.
ZAVALA RUIZ Roberto. El libro y sus orillas. 2012. México. Fondo de Cultura Económica. 431pp.. 9786071610164

DOI: https://doi.org/0.16921/chasqui.v0i137.3658

En vista de que Zavala Ruiz nos ha llenado de tranquilidad al decirnos que la intrusión de vocablos extranjeros no pone en peligro de extinción a la lengua española, nos vamos a permitir empezar esta reseña con una palabra extranjera que nos ayudará en la faena: Geek. Este término gringo es muy usado por la juventud actual, y comúnmente designa a los genios de las computadoras, un computer geek. Sin tomar en cuenta su otro uso, que si bien se refiere a una persona apasionada por un tema en particular, también sugiere cierta inadaptación social, al no conocer en persona a Zavala Ruiz, solo nos quedaremos con la primera, pues es evidente que aquí nos encontramos frente a un book geek: Roberto Zavala Ruiz. El geek del libro.

En El libro y sus orillas, el autor nos lleva humildemente de paseo por las orillas del libro. A nuestro parecer, su modestia ha dado lugar a este título, pero sería más adecuado decir que nos lleva a las orillas, nos lanza de clavado, nos permite nadar y bucear y después nos pide salir empapados y divertidos. De forma magistral, el autor logra una mezcla mágica: unir el rigor científico de la minucia y el detalle con que describe al libro y la escritura, con el humor a veces sano, a veces negro, a veces crudo de sus ejemplos y anécdotas. Docente e investigador de la lengua, editor y escritor, Zavala Ruiz nos ofrece con generosidad un libro útil y ameno para docentes, investigadores de la lengua, editores y escritores.

El libro y sus orillas forma hoy parte de la colección Libros sobre Libros del Fondo de Cultura Económica, pero su primera edición fue en 1991. Actualizado y renovado, llega a nuestras manos para hablarnos sobre el libro desde los inicios de la imprenta hasta la aparición del libro electrónico.

El primer capítulo comienza, en toda legitimidad, con la invención de la imprenta. ¿Geek dijimos? Sí. El autor nos lleva de paseo por los papiros egipcios, los códices del siglo III y la Santa Inquisición para, seguidamente, sumergirnos en una minuciosa exploración por el planeta Libro. Por dentro y por fuera. Visitamos la cubierta, las solapas, tropezamos con las páginas falsas y las legales −créanme, no estoy inventando términos− y luego, cual rana de clase de biología en los ochentas, empieza la disección de las entrañas del libro desde el índice hasta el colofón. Recorremos tamaños de libros y hojas de papel, aprendemos terminología azucarada tipo plieguecillo, cuadernillo, octavilla y cuartilla, hasta llegar, microscópicamente a la letra: redonda, cursiva, negrita, versales, y nos enteramos −al fin− por qué la tipografía Garamond se llama así, y la Times y la Helvética y varias otras que con un clic Word nos ofrece con tanta facilidad. Nunca es tarde para perdonar a la profesora que en la escuela nos hacía dibujar márgenes en cada hoja del cuaderno, gracias a este libro sabremos que tienen una muy buena razón de ser. Después saludamos al párrafo, y a las interlíneas para adentrarnos en boceto, producción y terminar con la encuadernación. Además, derechos de autor, la era digital y el e-book. Uf. Una delicia para el indagador, el curioso, el preciso, el inquieto y el amante de la historia.

El segundo capítulo es bastante más corto y se concentra en la entrega de una obra original a una editorial. Habla del texto, de los gráficos, de la numeración de capítulos, siglas y abreviaturas, entre otros. Le sigue una sección sobre la elaboración de la bibliografía, no tan útil a nuestro juicio, en vista de que cada editorial maneja un estilo de citas particular, ya sea con APA, Chicago, MLA, etc. y a veces una mezcla de formatos según conveniencia. Además, omite la mención de soportes electrónicos, tan usados hoy en día. Tal como lo menciona el autor, el lector que busca citar con un formato específico tendrá que recurrir a manuales especializados y, nosotros añadimos, a sitios web especializados, si necesita profundizar en este tema.

El tercer capítulo es simple y llanamente un deleite. Me hubiera encantado haberme topado con este libro en mis años de docencia cuando dictaba la cátedra de lenguaje, composición, redacción, tiene tantos nombres. Recomendamos con entusiasmo a todos los docentes el uso y abuso del contenido de este capítulo, sobre todo hoy por hoy, época en la que los docentes nos enfrentamos a la ardua tarea de capturar la atención de una montaña de jóvenes digitalizados. Los ejemplos y anécdotas compilados son lúdicos, divertidos, ingeniosos, inteligentes. Encontramos aquí de nuevo la alquimia entre el rigor científico y una visita a la juguetería de la gramática, la ortografía, la puntuación, los acentos, la redacción, los verbos y un choque pugilístico en el ring entre puristas e innovadores. Se cierra el capítulo con dos apéndices: el primero brinda una lista de reglas prácticas para el escritor y el segundo, la cereza del pastel, explora dedicatorias, agradecimientos, prólogos, epílogos, solapas y demás.

Llegamos al cuarto capítulo, la corrección de estilo. Aquí no queda más que hacer un llamado con megáfono: correctores de estilo de habla hispana, leed y aplicad o lean y apliquen lo aquí enseñado. Aparte de sentirnos gratificados de que alguien en el mundo entienda la dimensión de lo que implica corregir un texto y subraye la importancia de la existencia de esta profesión, nosotros esperamos que aquellos auto-proclamados correctores de estilo, que pululan hoy en día el mundo editorial, se den cuenta al fin de lo peligroso de su audacia, o aprendan de verdad a ser uno de ellos. Zavala Ruiz unifica el chorro de posibilidades en corrección y esclarece contradicciones que asoman aquí y allá sobre el uso de las mayúsculas, los números, las cursivas, las abreviaturas, las siglas y así ad infinitum. Les dijimos que estamos tratando con un geek del libro, para muestra, un botón: no contento con todo lo ya entregado, Zavala Ruiz incursiona en el mundo de la traducción, y proporciona una lista de palabras y expresiones recurrentemente mal traducidas −de esas que aparecen en subtítulos en el cine y le acidifican la película al espectador-conocedor− y ejemplos de traducciones mecánicas, de llorar, en blogs y sitios web. Asimismo, comparte con nosotros una lista de incorrecciones frecuentes en nuestra lengua que provoca lanzar una mirada al cielo en agradecimiento.

Cierra el libro un capítulo cortito sobre erratas y últimos vistazos a una corrección final, las pruebas y contrapruebas.

Para concluir solo queda recordar lo que el profesor de literatura nos decía cuando pequeños: los libros son sus mejores amigos. Pues este en particular, no solo será el mejor amigo del lector, sino su aliado, guía y apoyo en la creación, vaya ironía, de… otros libros.



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