Conductas de riesgo auditivo y acción del mecanismo de protección coclear en adolescentes

María Hinalaf
Universidad de Córdoba, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
E. Cristina Biassoni
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Mónica Abraham
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
Jorge Pérez Villalobo
Universidad Tecnológica Nacional, Argentina
Ana L. Maggi
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
Silvia Joekes
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
Mercedes X. Hüg
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina

Conductas de riesgo auditivo y acción del mecanismo de protección coclear en adolescentes

Interdisciplinaria, vol. 34, núm. 2, pp. 327-349, 2017

Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines

Recepción: 12 Mayo 2016

Aprobación: 19 Septiembre 2016

Resumen: La exposición a ruido no ocupacional y a la música a alto nivel sonoro, constituye un cre­ciente factor de riesgo de pérdida auditiva en adolescentes. Estudios internacionales postulan que una función importante del Sistema Eferente Medial (SEM) es proteger el oído interno frente al ruido mediante un mecanismo reflejo y que puede ser evaluado a través de la Supresión Con­tralateral (SC) de las otoemisiones acústicas tran­sitorias (TEOAEs). El mecanismo subyacente de este fenómeno no se conoce en su totalidad y los antecedentes sobre el tema son escasos. En esta investigación se analizó la relación entre la Ex­posición General a Música (EGM), el estado de la función auditiva y el mecanismo de protección coclear. Participaron 91 adolescentes con edades entre 14 y 15 años. Se evaluaron dos dimensiones. (a) Psicosocial: se examinó la EGM con un cues­tionario de actividades extraescolares y (b) audi­tiva o sea el funcionamiento del SEM mediante SC de las TEOAEs y los perfiles audiométricos con audiometrías. Los resultados mostraron que la SC no influyó estadísticamente en los perfiles audiométricos y categorías de exposición. Sin embargo, los resultados de la SC se orientan ha­cia la menor magnitud de efecto supresor, dismi­nución en la respuesta total en relación al des­censo de los umbrales auditivos y en relación con las categorías alta y baja de EGM. Es nece­sario promover trabajos destinados al comporta miento de riesgo auditivo conjuntamente con el mecanismo protector del SEM. De esta manera se podrá contribuir en la identificación temprana de la sensibilidad auditiva en adolescentes expuestos a ruido no ocupacional.

Palabras clave: Exposición general a música, Comportamiento de riesgo auditivo, Sistema efe­rente medial, Mecanismo de protección coclear, Supresión contralateral de las otoemisiones acús­ticas, Adolescentes.

Abstract: Non-occupational exposure to noise, such as loud music sound level is an increasing risk factor for hearing loss in adolescents. International studies propose that an important function of the me­dial efferent system (MES) is protect the inner ear against noise by a reflex mechanism and can be evaluated through Contralateral Suppression (CS) of transient otoacoustic emissions (TEOAEs) to analyzing the presence or absence of suppressive effect. The absence of suppressive effect is consid­ered a possible alteration of the MES and the role it exerts on the regulation of the outer hair cells. The underlying mechanism of this phenomenon is not known totality and the background about this topic are limited. However, researches suggests that MES would have an important role in protection against acoustic overstimulation under the hypoth­esis that a hearing with the presence of suppressive effect would tend to be more protected against ex­posure to high noise levels while ears with no effect suppressor may be more vulnerable to noise expo­sure. In this research the relationship between the General Exposure to Music (MGE), the state of hearing function and cochlear protection mechan­ism were analyzed in 91 adolescents with 14/15 years old, with male predominance, of two techni­cal schools of the city of Córdoba (Argentina). Were evaluated the following dimensions: (a) Psy­chosocial: MGE through an Out-of-School Activ­ities Questionnaire to know in detail the partic­ipation in five recreational activities to finally ana­lyze the MGE and (b) Audiological: assessment of audiometric profiles, as a subjective method, by au­diometry in the conventional frequency ranges (250-8000) Hz and an extended high frequency au­diometry (8000-16000) Hz; function of MES as­sessment, objective method, through CS of TEOAEs to determine the presence or absence of sup­pressive effect. The study CS of TEOAEs consisted of two steps: Step 1, application of TEOAEs of an ear in form ipsilateral without acoustic stimulation in the contralateral ear (CAS) and Step 2, applica­tion of TEOAEs in the ear ipsilateral while apply­ing CAS. Was considered presence of suppressive effect when there was a reduction in the response after the CAS that is to say when the difference of values obtained in the total response with and with­out CAS was positive. At the same time, was con­sidered absence of suppressive effect in cases of maintained or increased the response after the CAS, obtaining a value of zero or negative. The re­sults of the research showed that in the group with presence of suppressive effect the most of ears is among moderate and high categories of MGE with a lower average magnitude of suppressive effect and a decreased amplitude of the total response in the high category of MGE than the media category. Regarding audiometry the ears with presence of suppressive effect showed higher magnitude in the group of normal hearing thresholds compared with the group of descended hearing thresholds. The re­sults related to CS of the TEOAEs statistically did not influence in the audiometric profiles and the exposure categories. However the results of the CS were oriented towards the smaller magnitude of suppressive effect, decreased total response related with the descended hearing thresholds and high and low categories of MGE. It is necessary to promote and intensify researches in relation to the auditory risk behaviors together with the protection mecha­nism of MES. In this way, more researches can contribute to the early identification of hearing sen­sitivity in adolescents exposed to non-occupational noise. It is important to implement a Psycho­Auditory Screening to collaborate in the preven­tion and promotion of hearing health.

Keywords: Musical general exposure, Auditory risk behaviors, Medial efferent system, Cochlear protection mechanism, Contralateral suppression of the transient otoacoustic emissions, Adolescents.

Introducción

La hipoacusia inducida por ruido consti­tuye en la actualidad un problema social y de la salud pública. La mayor parte de los es­fuerzos han estado orientados a reducir los riesgos que provoca la exposición a ruido en los adultos y en los ambientes laborales, des­cuidando los estadíos previos del desarrollo. Sin embargo, las investigaciones previas in­forman sobre la tendencia cada vez más acen­tuada a sufrir pérdidas auditivas en niños y adolescentes (Blair, Hardegree & Benson; 1996; Chung, Des Roches, Meunier & Eavey, 2005; Niskar et al., 2001). Estudios realizados en el Reino Unido (Sadhra, Jackson, Ryder & Brown, 2002; West & Evans, 1990), Francia (Meyer-Bisch, 1996) y China (Morioka et al., 1996) han mostrado evidencia del deterioro auditivo inducido por ruido en adultos jóvenes relacionado con actividades recreativas y de ocio.

Especialmente los adolescentes se exponen con frecuencia a lo que técnicamente se de­nomina ruido no ocupacional o también lla­mado ruido social. Ambos términos se refie­ren a todas las fuentes sonoras presentes en actividades de ocio, no relacionadas con el ambiente laboral (Biassoni, Serra, Pérez Villalobo, Joekes & Yacci, 2008; Jofre et al., 2009; Zenker, Altahona & Barajas, 2001).

Las fuentes de exposición a ruido no ocupacional o social son de variada etiología. En el caso de los adolescentes, las más importan­tes provienen de escuchar música a altos ni­veles sonoros, ya sea en el hogar, fuera de él o a través del uso de reproductores personales de música (Müller, Dietrich & Janssen, 2010; Serra, M.R., Biassoni, Ortiz Skarp, Serra, M. & Joekes, 2007; Serra et al., 1998). En este sentido, la exposición a música a altos niveles sonoros es considerada como un comporta­miento de riesgo para la salud auditiva, te­niendo en cuenta la frecuencia de exposición, la duración de la misma y los niveles sonoros (Biassoni et al., 2011; Bohlin & Erlandsson, 2007; Hinalaf et al., 2011a; Hinalaf et al., 2011b; Hinalaf et al., 2011c; Serra et al., 2007; Widén, 2006; Widén & Erlandsson, 2007).

A nivel internacional, existe una acentuada preocupación por el incremento de las pérdi­das auditivas inducidas por ruido en edades cada vez más tempranas y a su vez por los efectos a largo plazo de la exposición a ruido no ocupacional en esas edades (Folmer, Griest & Martin, 2002; National Institutes of Health [NIH], 2000; Wallhagen, Strawbridge, Cohen & Kaplan, 1997). Por su parte, la Or­ganización Mundial de la Salud (OMS, 1999) destaca la importancia de la detección tem­prana de este tipo de hipoacusias y la necesi­dad de implementar estrategias tendientes a su prevención.

En el contexto nacional, el Centro de Inves­tigación y Transferencia en Acústica (CIN­TRA) con gran interés en el tema, desarrolla investigaciones multidisciplinarias con estu­dios longitudinales a fin de conocer a través del tiempo la relación de las variables audiológi­cas, psicosociales y acústicas involucradas en el comportamiento que caracteriza a los ado­lescentes y jóvenes de nuestros días con res­pecto a la exposición a música a altos niveles sonoros. Los resultados de uno de esos estu­dios mostraron en las siguientes dimensiones: (a) en la audiológica, descensos en los umbra­les auditivos de todos los adolescentes eva­luados en el cuarto año de estudio, más acen­tuados en algunos casos que en otros (Abra­ham et al., 2011; Biassoni et al., 2011), (b) en la psicosocial, aumento progresivo con la edad en la participación de actividades recreativas caracterizadas por altos niveles sonoros y (c) en la acústica, las mediciones de niveles so­noros en lugares bailables registraron valores entre (108 y 112 dBA) y durante el uso de re­productores personales de música entre (83 y 105 dBA). Los valores medidos superan los re­comendados por la normativa nacional (Ley Nacional N° 79587, 1972 y Resolución N° 295 / 2003) e internacional ISO (2010) en lo que respecta a la exposición a ruido ocupacional, es decir, en los ambientes laborales (Serra, M.R., Biassoni, Ortiz Skarp, Serra, M. & Joekes, 2007).

Estudios recientes muestran que la expo­sición continuada tanto a ruido ocupacional como a recreativo, en edades tempranas, po­dría ocasionar desplazamientos permanentes del umbral auditivo (daño auditivo irreversi­ble) a lo largo del tiempo debido a la acumu­lación gradual de daño que se va produciendo en las células externas del oído interno. Pre­cisamente, Müller y su equipo (2010) consi­deran esperable que las exposiciones regula­res a altos niveles sonoros de música por parte de los adolescentes causen daño irre­versible en la audición a lo largo de los años. Sin embargo, debe destacarse que algunas personas presentan una vulnerabilidad espe­cial frente a la exposición excesiva de ruido, mientras que otras se caracterizan por tolerar en mayor medida el impacto acústico exce­sivo sin daño auditivo evidente. El meca­nismo subyacente de este fenómeno no se conoce en su totalidad, es por ello que inves­tigaciones recientes se focalizan en el estudio de la función protectora coclear regulada por el Sistema Eferente Medial (SEM) en situa­ciones de riesgo para la salud auditiva (Mai­son & Liberman, 2000; Hinalaf et al., 2011a; Hinalaf et al., 2011b).

En 1946, Rassmussen identificó un con­junto de fibras, llamado haz olivo-coclear cruzado, que se origina en la zona medial del complejo olivar superior y que cruza ha­cia la cóclea contralateral, a nivel del órgano de Corti del oído interno. Estas fibras son muy importantes debido a que por su inter­medio, los centros regularizan la función co­clear (Curet, 1988). Más tarde, Warr y Guinan (1979) describieron la existencia de dos sub­poblaciones neuronales, una de ellas confor­mada por el SEM cuyas fibras, en su mayo­ría, se proyectan hacia las células ciliadas externas (CCE) de la cóclea contralateral.

En la actualidad, muchas de las posibles funciones del SEM son aún desconocidas. Sin embargo, la aparición de las otoemisiones acústicas (OAEs - Kemp, 1978), permitió re­alizar estudios específicos del oído interno, a través del registro de la actividad de las CCE. En 1990, las investigaciones iniciales de Co­llet y colaboradores incorporaron la supresión contralateral (SC) de OAEs para el estudio del efecto de la estimulación del SEM en las CCE, principalmente en humanos. Si bien este estudio fue experimentado en los diver­sos tipos de OAEs, una de las más estudiadas ha sido la SC de las otoemisiones acústicas transitorias (TEOAEs).

La SC de las OAEs es un estudio relativa­mente nuevo, no existe a nivel internacional un acuerdo con respecto a la metodología de trabajo y a los criterios de aplicación para la técnica y análisis, ya que varían de una in­vestigación a otra. Sin embargo, y a pesar de que aún no se conocen todas las posibles im­plicancias y aplicaciones clínicas de este es­tudio, el interés sobre el mismo y su valor diagnóstico se halla actualmente en pleno auge.

La importancia de nuevas investigaciones orientadas a profundizar el conocimiento so­bre las funciones del SEM y la SC de las OAEs se basa en la hipótesis de que el SEM cumple una función moderadora de la con­tracción de las CCE del oído interno, prote­giendo al oído ante ruidos excesivos al redu­cir la capacidad del amplificador y mejorar la sensibilidad de la audición cuando el am­biente es ruidoso (Werner, 2001a). La función del SEM es inhibir la actividad de las CCE (De Ceulaer et al., 2001; Funchs, 2002; Lud­wig et al., 2001; Oliveira, Massola de Fer­nandes & Costa Filho, 2009; Valeiras, Dios, Porto & Labella, 2005; Werner, 2006).

En Argentina no existen antecedentes de estudios sobre esta temática, a excepción del trabajo realizado por el equipo de Elgoyhen, en el que participan colaboradores de Estados Unidos (Taranda et al., 2009), que investigan el mecanismo protector del SEM a través de mutaciones genéticas en modelos animales, con resultados muy alentadores sobre la re­sistencia del oído ante ruidos intensos. De allí la importancia de profundizar sobre el fun­cionamiento de este sistema protector del oí­do en humanos y la posibilidad de relacio­narlo con el deterioro prematuro de la au­dición que se observa en la actualidad, cada vez con mayor frecuencia, constituyendo un motivo de preocupación a nivel mundial.

Precisamente, esta problemática con res­pecto a la exposición a altos niveles sonoros de los adolescentes y el deterioro auditivo temprano condujo a plantear la investigación que se informa a fin de estudiar la dimensión psicosocial, para conocer los niveles de parti­cipación en actividades recreativas asociadas a altos niveles sonoros de música, y la di­mensión auditiva, para conocer el funciona­miento del SEM, a través del estudio de la SC de las TEOAEs y los perfiles audiométricos, mediante la aplicación de la audiometría en los rangos convencional y extendido de alta frecuencia. [1]

Se planteó como objetivo analizar la posi­ble relación entre la exposición general a mú­sica de los adolescentes durante su participa­ción en actividades recreativas y el estado de la función auditiva conjuntamente con el es­tado del mecanismo de protección coclear.

Metodología

Participantes

La muestra estuvo conformada por 91 alumnos (182 oídos) con edades entre 14 y 15 años y con predominio del sexo masculino, pertenecientes a dos escuelas técnicas (IPE Ms) de la ciudad de Córdoba. Se contó con el aval del Ministerio de Educación de la Pro­vincia de Córdoba y la aprobación de las au­toridades de ambos institutos educacionales. La participación de los adolescentes en el es­tudio fue voluntaria, debiendo contar con el consentimiento informado firmado por sus padres o tutores.

En la muestra se incluyeron adolescentes que tuvieran: TEOAEs presentes en ambos oídos, es decir, dentro de los parámetros con­siderados normales, Reproductibilidad > 70% y una Relación Señal Ruido (SNR) > 6 dB SPL en al menos tres de las frecuencias estu­diadas (1000, 1500, 2000, 3000, 4000) Hz y oído medio sin alteraciones. Para descartar cualquier problema conductivo, se consideró la Timpanometría con Timpanograma tipo A, de acuerdo a la clasificación de Jerger (Me­drano, C.R. & Medrano, R.R. (2003).

Instrumentos y equipos de medición

1- Dimensión psicosocial: Se administró el Cuestionario de Actividades Extraescolares (CAE) de Schuschke, Rudloff, Penk y su grupo de trabajo (1994) pertenecientes al Ins­tituto de Medicina e Higiene de la Facultad de Medicina de la Universidad de Otto von Gue­ricke de Magdeburgo (Alemania). El cues­tionario fue adaptado a la población argentina por Serra y colaboradores (Serra et al., 2005), siguiendo la metodología de traducción di­recta e inversa recomendada en la literatura, consistente en la traducción al español, revi­sión sistemática del contenido del instrumento y discusión por el equipo de investigación, una traducción inversa a la lengua original alemana y un nuevo análisis de contenido del mismo.

El CAE está compuesto por 62 preguntas que permiten conocer en detalle la participa­ción de los encuestados en cinco actividades recreativas: Escuchar música en el hogar, In­terpretar instrumentos musicales y / o partici­par en grupos musicales, Asistir a conciertos en vivo, Usar reproductores personales de mú­sica y Asistir a lugares bailables. Para cada di­mensión, el cuestionario permite evaluar la fre­cuencia de participación en cada actividad, la duración, antigüedad y nivel de exposición per­cibido. A partir del puntaje obtenido en cada actividad se obtuvo el Nivel de participación en las mismas, clasificándolo de acuerdo a una escala ordinal (No participa, Nivel bajo, Nivel medio y Nivel alto). Finalmente, la Exposición General a Música (EGM) se calculó a partir del puntaje obtenido para cada actividad y fue ana­lizado en función de las siguientes categorías: Exposición baja, Exposición media, Exposición alta y Exposición muy alta.

2- Dimensión auditiva: Se administró el Cuestionario de Estado Auditivo, construido ad hoc siguiendo los lineamientos aportados por la Norma ISO TC 43: CD 389-5, para co­nocer los antecedentes que pueden afectar la función auditiva y se realizaron los siguien­tes estudios:

- Otoscopía, para conocer el estado del ca­nal auditivo, mediante el uso de un otoscopio clínico Heine, modelo Beta.

- Timpanometría, para determinar el estado del oído medio y su relación con los posibles problemas conductivos, usando un impedanciómetro automático Minitymp Kamplex MT 10 Interacoustics.

- Audiometría, en los rangos convencio­nales (250-8000) Hz y extendido de alta frecuencia (8000-16000) Hz, como método sub­jetivo, para determinar el umbral auditivo en toda la gama audible del individuo. Su apli­cación se cumplimentó con las Normas IRAM 4028-1 (1992), ISO 8253-1 (2010). Los saltos del estímulo auditivo de la audiometría fueron fijados en 3 dB HL para una ma­yor discriminación. De acuerdo a los resulta­dos de la audiometría se dividió a los oídos estudiados en dos grupos: Normal: con um­brales auditivos menores o iguales a 18 dB HL en cada una de las frecuencias analizadas en ambos rangos de frecuencias; Con descenso: con umbrales auditivos mayores de 18 dB HL en una o más frecuencias evaluadas. Para la realización de las audiometrías en ambos ran­gos de frecuencia se utilizaron un audiómetro Madsen Orbiter 922 y auriculares normaliza­dos Senheiser HDA 200.

- Otoemisiones acústicas transitorias (TEOAEs), como método objetivo, para conocer el comportamiento mecánico de la cóclea y la SC de las TEOAEs, para conocer el funcio­namiento del SEM y determinar presencia y ausencia de efecto supresor. El estudio con­sistió en:

Paso 1: aplicación de las TEOAEs y eva­luación de un oído en forma homolateral (sin estimulación acústica en el oído contralate­ral). Se utilizó un estímulo click con 260 pre­sentaciones de estímulos, con una intensidad aproximada de 80 dB SPL, en modo no lineal, con nivel de rechazo de 47,3 dB SPL y con una estabilidad de estímulo mayor o igual a 85%. Las frecuencias estudiadas fueron (1000, 1500, 2000, 3000, 4000) Hz.

Paso 2: aplicación de las TEOAEs en el oí­do homolateral y al mismo tiempo aplicación de estimulación acústica en el oído contrala­teral (EAC), lo que permite conocer el fun­cionamiento del SEM. En las TEOAEs se uti­lizaron los mismos parámetros de medición utilizados en el Paso 1. Para la EAC se utilizó ruido blanco o banda ancha a una intensidad de 50 dB generado por el audiómetro.

De acuerdo a los resultados de la SC de las TEOAEs se dividió a los oídos estudiados en dos grupos: oídos con presencia de efecto supresor y con ausencia de efecto supresor.

Se consideró la presencia de efecto supresor cuando se producía una reducción de la respuesta luego de la EAC, es decir cuando la diferencia de los valores obtenidos en la res­puesta total sin EAC y con EAC era positiva. A su vez, se consideró ausencia de efecto supresor en los casos de mantenerse o aumen­tarse la respuesta luego de la EAC, obtenien­do un valor de cero (0) o negativo. La ausen­cia de efecto supresor se considera una posi­ble alteración del SEM y en la función que ejerce sobre la regulación de las células ci­liadas externas.

Para la realización de las TEOAEs y de la SC de las TEOAEs, se utilizó un equipo para OAEs Otodynamics Ltd DP ECHOPORT ILO 292 USB II provisto con una sonda UGD TE+DPOAE Probe. Además se usó una son­da EAR TONE A3 para la EAC en el oído contralateral para evaluar la SC, provista por el audiómetro Madsen Orbiter 922, ya men­cionado. A este conjunto se agregó una lap­top con software de análisis clínico y gestión de datos llamado ILOV6, para el registro y re­alización de los estudios de las OAEs y den­tro de ellas las TEOAEs.

Procedimiento

Para el estudio psicosocial se aplicó el CAE, de manera autoadministrada en las au­las y en un tiempo aproximado de 20 minu­tos, a grupos de 10 a 15 adolescentes por vez. Las pruebas para el estudio audiológico se llevaron a cabo en una cabina audiométrica móvil y acústicamente acondicionada, que cumplimenta con el ambiente exigido por la Normativa vigente -IRAM 4028-1 (1992) e ISO 8253-1 (2010)- en relación a su aisla­miento sonoro del ruido exterior y a la absor­ción sonora interior.

La aplicación de las pruebas auditivas fue individual con una duración aproximada de 30-40 minutos por participante.

Análisis estadístico

Para el análisis estadístico se consideró como unidad de estudio al oído. Se realizaron los siguientes procedimientos:

1- Confección de tablas de frecuencia y diagrama de barras con sus categorías para el análisis de la EGM.

2- Análisis descriptivo para los datos de los umbrales auditivos y la respuesta total en las condiciones sin y con EAC.

3- Aplicación del test t para el estudio del nivel de significación del efecto supresor en relación a ambos oídos y de los umbrales au­ditivos en relación a los oídos.

4- Aplicación del test t apareado para la comparación de las diferencias de la respuesta total sin y con EAC.

5- Aplicación del test t de Student para la comparación de las diferencias de los umbra­les auditivos de cada frecuencia en los grupos normal y con descenso.

6- Realización de tablas de contingencia para el análisis de asociación entre los nive­les de EGM y los grupos con presencia y au­sencia de efecto supresor.

En todos los casos se consideró un nivel de significación de p < .05.

Se utilizó el software estadístico InfoStat Versión 2015, desarrollado por un equipo de docentes-investigadores de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Na­cional de Córdoba (Di Rienzo et al., 2015).

Resultados

Dado que el análisis inferencial no mostró diferencias estadísticamente significativas en­tre oído izquierdo-derecho en el efecto supresor (p = .45) y umbrales auditivos en las frecuencias evaluadas (p > .05), en los aná­lisis posteriores no se realizó diferenciación entre ambos.

Supresión contralateral de las TEOAEs y EGM

En la Tabla 1 se muestra la distribución en frecuencia y porcentaje de los oídos con pre­sencia y ausencia de efecto supresor según las categorías de Exposición General a Música (EGM).

Sobre el total de oídos evaluados, se ob­serva que la mayor concentración en las ca­tegorías alta y media de exposición (31 y 30%, respectivamente) se produce en oídos con presencia de efecto supresor, mientras que en el grupo con ausencia de efecto su­presor, la distribución fue similar en las ca­tegorías media, baja y alta. El análisis esta­dístico de la asociación entre presencia y ausencia de efecto supresor en relación a EGM no mostró resultados significativos (X2 = 2.06;p > .56). Posteriormente, se aplicó el test t apareado para muestras relacionadas con el fin de analizar la existencia de dife­rencias de la respuesta total sin y con esti­mulación acústica contralateral (EAC) según las categorías de EGM (ver Tabla 2).

En todos los casos la diferencia de la res­puesta total en las condiciones sin y con EAC fue estadísticamente significativa para cada una de las categorías de EGM. En los oídos con presencia de efecto supresor se observó una reducción de la respuesta total luego de la EAC, mientras en los oídos con ausencia de efecto supresor se manifestó aumento de res­puesta total luego de la estimulación acústica. La categoría muy alta de EGM, en el grupo de ausencia de efecto supresor, no se visualiza por contar con dos casos para el análisis.

En la Figura 1 se muestra el efecto supresor con sus puntos promedios según las cate­gorías de EGM.

La mayor concentración de oídos con pre­sencia de efecto supresor se encuentra en las categorías media y alta; al comparar ambos grupos se observó menor magnitud del efecto supresor en la categoría alta. Sin embargo, la categoría baja es la que presenta menor mag­nitud en comparación al resto. En la Figura 1 no se muestran los puntos promedios referi­dos a la categoría muy alta debido a los po­cos casos de ausencia de efecto supresor.

Considerando el mayor porcentaje de oí­dos en las categorías media y alta, se aplicó el test t Student (ver Tabla 3) en los oídos con presencia de efecto supresor para estudiar las diferencias de la respuesta total en las condi­ciones sin y con EAC entre ambas categorías.

En general, los resultados mostraron que las categorías de EGM media y alta no influ­yeron en la respuesta total en ambas condi­ciones (sin y con EAC: p = .45 y p = .47, res­pectivamente). Sin embargo, los oídos que pertenecen a la categoría alta de EGM y que tuvieron presencia de efecto supresor mos­traron menor magnitud promedio de efecto supresor y disminución de la amplitud de la respuesta total en comparación con los oídos ubicados en la categoría media de EGM.

Supresión contralateral de las TEOAEs y audiometría

Los resultados de la muestra total mostra­ron que el mayor porcentaje de adolescentes, conformado por el 76% (139 oídos), se con­centró en el grupo normal caracterizado por presentar umbrales auditivos menores o igua­les a 18 dB HL en todas las frecuencias ana­lizadas; mientras que el 24% (43 oídos) se ubicó en el grupo con descenso, es decir, con umbrales auditivos mayores a 18 dB HL en una o más frecuencias evaluadas.

La Figura 2 muestra los umbrales auditivos promedio correspondientes a las frecuencias convencionales (250 a 8000) Hz y extendida de alta frecuencia (8000 a 16000) Hz pertene­cientes a los grupos normal y con descenso.

La comparación de los perfiles audiomé­tricos de ambos grupos muestra un desplaza­miento de los umbrales auditivos en el grupo con descenso en las frecuencias superiores a 2000 Hz.

Se aplicó el test t Student para analizar las diferencias entre los umbrales auditivos de los grupos normal y con descenso.

Como puede observarse en la Tabla 4, los resultados mostraron diferencias estadística­mente significativas entre los grupos normal y con descenso en todas las frecuencias a par­tir de 3000 Hz. En 250 Hz, 500 Hz, 1000 Hz y 2000 Hz los umbrales de ambos grupos fue­ron similares (p = .78; p = .08; p = .16; p = .96, respectivamente).

La Figura 3 muestra que en los oídos con presencia de efecto supresor, este efecto fue mayor en el grupo normal, manifestando re­ducción de la respuesta total luego de la apli­cación de la estimulación acústica en el oído contralateral, mientras que en el grupo con descenso se encontró que el efecto supresor era menor. En los oídos con ausencia de efec­to supresor se observó un ligero aumento en el efecto supresor (6 oídos) en el grupo con descenso auditivo en comparación con el gru­po normal (27 oídos).

Posteriormente se aplicó el test t apareado para analizar las diferencias entre la respuesta total en las situaciones sin y con EAC de acuerdo a los grupos normal y con descenso. Como puede observarse en la Tabla 5, la di­ferencia entre los grupos normal y con des­censo según presencia y ausencia de efecto supresor fue estadísticamente significativa en las condiciones sin y con EAC.

Discusión

El trabajo realizado aporta evidencia sobre la menor magnitud del efecto supresor y la disminución en la respuesta total de la SC de las TEOAEs en aquellos adolescentes que manifestaron descenso en los umbrales audi­tivos. A su vez, los adolescentes que se clasi­ficaron en las categorías alta y baja de EGM manifestaron similares características en la SC, es decir, que el efecto supresor y la res­puesta total se encontraron disminuidos. Si bien estos hallazgos no presentaron diferen­cias estadísticas significativas, los resultados podrían estar indicando alteraciones en el fun­cionamiento del SEM en adolescentes con exposición alta a ruido no ocupacional y um­brales auditivos descendidos.

En la actualidad, la música constituye la principal fuente sonora a la que se exponen los adolescentes, ya sea escuchada en su pro­pio hogar, en discotecas, en conciertos en vi­vo, en reuniones o a través de equipos perso­nales reproductores de música (Serra et al., 1998). Cuando esta exposición se realiza a al­tos niveles sonoros y por tiempos prolonga­dos, constituye un verdadero riesgo para la salud auditiva dado que puede ser causa de deterioro auditivo prematuro. Algunos auto­res han introducido una denominación espe­cífica para esta situación: pérdida auditiva in­ducida por música (Morata, 2007; Portnuff, Fligor & Arehart; 2011). Desde el punto de vista psicosocial, los especialistas califican como comportamiento de riesgo a esa ten­dencia cada vez más acentuada de adoles­centes y jóvenes a exponerse a niveles sono­ros que resultan peligrosos para la audición (Biassoni et al., 2011; Bohlin & Erlandsson, 2007; Vogel, Brug, Hosli, van der Ploeg & Raat, 2008, 2011; Vogel, Verschuure, van der Ploeg, Brug & Raat, 2009; Widen, 2006; Wi­den & Erlandsson, 2007).

Se estima que en dos décadas el número de jóvenes con exposición a ruido social se triplicará en comparación con la década de 1980, mientras que el ruido ocupacional ha­brá disminuido (Scientific Committee on Emerging and Newly Identified Health Risks [SCENIHR], 2008). Por su parte, la OMS en un comunicado emitido en el año 2015 in­forma que más de 1.100 millones de jóvenes en el mundo están en riesgo de sufrir pérdi­das de audición a causa de usar en forma rei­terada dispositivos electrónicos y auriculares a niveles sonoros más altos que los recomen­dados, mientras que ya hay más de 43 millo­nes de jóvenes entre 12 y 35 años con disca­pacidades auditivas. En los países de ingresos medios y altos, casi el 50% de los jóvenes de esa edad escuchan sus dispositivos electróni­cos (MP3, teléfonos móviles y otros) a nive­les no adecuados para la salud auditiva. Además, cerca del 40% de esos mismos jó­venes están también expuestos a niveles ex­cesivos de ruido en discotecas, bares y even­tos deportivos. Estas declaraciones, junto con los resultados de numerosos estudios lleva­dos a cabo a nivel mundial, muestran la gra­vedad de la problemática planteada la que a su vez nos concierne a todos. Este panorama pone de manifiesto la necesidad de contar con pruebas específicas que permitan conocer en forma temprana el estado de los sistemas que hacen a la función auditiva a fin de poder pre­decir la mayor o menor vulnerabilidad del oído ante exposiciones a altos niveles sono­ros y de este modo actuar preventivamente.

Los resultados de la investigación reali­zada están mostrando que desde temprana edad, 14 y 15 años, un alto porcentaje de los adolescentes evaluados se ubica en las cate­gorías media y alta de participación en acti­vidades recreativas caracterizadas por mú­sica. Diferentes estudios muestran que la participación en ese tipo de actividades, y por ende la exposición a música, va aumen­tando con el paso del tiempo, con el riesgo de un daño acumulativo de la audición (Biassoni et al., 2014; Jofre et al., 2009; Müller et al., 2010; Serra et al., 2014; Zenker et al., 2001).

Al relacionar las categorías de EGM, en las que se ubican los participantes con los resul­tados de la SC de las TEOAEs se observó que los oídos con presencia de efecto supresor mostraron una reducción estadísticamente sig­nificativa de la respuesta total luego de la EAC, ubicándose la mayoría de estos oídos dentro de las categorías alta y media de EGM. En cambio, los oídos con ausencia de efecto supresor evidenciaron un incremento estadís­ticamente significativo, en la respuesta total luego de la aplicación acústica. A su vez, los oídos con ausencia de efecto supresor se ubi­caron, en porcentajes similares, dentro de las categorías media, baja y alta de EGM; además presentaron una distribución menor que los oí­dos con presencia de efecto supresor y sus porcentajes fueron semejantes en las tres ca­tegorías. Valeiras y colaboradores (2005) se­ñalan que la ausencia de efecto supresor se puede considerar como un hallazgo patoló­gico, indicativo de alteración en el SEM. Otro aporte realizado por Muñiz (2005) se refiere a que la ausencia de efecto supresor contrala­teral se relacionaría con la existencia de fatiga auditiva por lo cual el oído podría ser suscep­tible de ser lesionado por exposición a ruido.

Como se ha mencionado, algunos investi­gadores (Rajan, 2000; Valeiras et al., 2005; Werner, 2001) sugieren que el SEM tendría un rol importante en la protección ante la sobrestimulación acústica. Por lo tanto, se podría hipotetizar que un oído con presencia de efecto supresor tendería a estar más protegido ante la exposición a altos niveles sonoros, mientras que los oídos con ausencia de efecto supresor podrían ser más vulnerables ante la exposición a ruido.

Si bien los oídos con presencia de efecto supresor estarían protegidos por la regula­ción del SEM en situaciones de ruido, al com­parar las categorías de EGM no se observaron diferencias estadísticamente significativas en­tre los grupos, pero sí una menor magnitud (en promedio) de efecto supresor en las cate­gorías alta y baja de EGM. Estos oídos po­drían considerarse un grupo de riesgo audi­tivo si mantienen o aumentan su exposición al ruido en un futuro. A su vez, los resultados actuales que muestran disminución de la magnitud del efecto supresor, podrían estar indicando disminución o alteración en el fun­cionamiento del SEM. En ese caso, el SEM no lograría proteger adecuadamente a las CCE del oído interno durante la exposición a sonidos intensos, lo cual se haría cada vez más evidente si a futuro la exposición a ruido continúa y / o se acentúa y a su vez la mag­nitud del efecto supresor continúa decre­ciendo o se produce ausencia del mismo.

Cabe señalar que la categoría baja de EGM, según sus respuestas al Cuestionario de Actividades Extraescolares, es la que en pro­medio presenta menor magnitud de efecto supresor en comparación a las categorías media y alta. Aunque este grupo no se expone toda­vía a intensidades elevadas de música, surge la hipótesis de que quizás estos oídos podrían ser caracterizados al presente como oídos sen­sibles a la sobreestimulación, y si en el futuro ese nivel de exposición se incrementa, siendo insuficiente la protección auditiva, pueda ser causa de un deterioro auditivo prematuro.

Otras variables consideradas fueron los umbrales auditivos obtenidos de la audiometría convencional y extendida de alta fre­cuencia, a partir de los cuales se clasificaron los oídos en normales con descenso. Los re­sultados mostraron que el mayor porcentaje de oídos se concentró en el grupo normal (77%), mientras que el 23% se ubicó en el grupo con descenso. Los umbrales auditivos en el grupo con descenso mostraron un desplazamiento, con diferencia estadísticamente significativa en relación con los umbrales auditivos del grupo normal, en la mayoría de las frecuen­cias, a excepción de las frecuencias 250, 500, 1000 y 2000 Hz pertenecientes al rango con­vencional.

Los resultados de los oídos con presencia de efecto supresor mostraron que éste fue menor en el grupo con descenso y también fue menor la respuesta total en las condicio­nes sin y con EAC en comparación con el grupo normal. Si bien las diferencias entre ambos grupos no fueron estadísticamente sig­nificativas, esta disminución puede llegar a ser una manifestación incipiente de un pro­blema en el funcionamiento del SEM en el grupo con descenso en los umbrales auditi­vos. En un trabajo realizado por Carvallo se encontró una tendencia de menor reducción en la magnitud de supresión en las TEOAEs y en la respuesta total, cuando los umbrales en las altas frecuencias (9000 a 20000 Hz) se encontraban desplazados. Sin embargo, no se obtuvieron diferencias esta­dísticamente significativas en la magnitud de supresión con el grupo sin alteración en las al­tas frecuencias. Por otro lado, Sliwinska-Kowalska y Kotylo (2002) observaron que la su­presión de las OAEs resultó moderadamente disminuida y en otros casos casi nula en el grupo de sujetos expuestos a ruido en com­paración a los no expuestos. Los autores su­gieren que la supresión contralateral de las OAEs podría brindar indicios de detección temprana de daño auditivo después de la ex­posición a ruido.

Los grupos normal y con descenso en ge­neral no mostraron variaciones significativas con respecto al efecto supresor y a la res­puesta total con la EAC en los oídos con au­sencia de efecto supresor. Sin embargo, los resultados indican que el grupo con descenso (6 oídos) presentó un ligero aumento en la respuesta total sin y con EAC en comparación con el grupo normal (27 oídos). De acuerdo a los resultados mencionados se podría infe­rir que en los oídos con ausencia de efecto supresor se produjo una menor actividad en la regulación sobre las CCE con la aplicación de la EAC; por lo tanto, esto podría estar indi­cando que en estos oídos el mecanismo refle­jo no tendría una acción protectora óptima an­te la exposición a ruido. Es por ello que se plantea la cuestión de que si los oídos con au­sencia de efecto supresor, pertenecientes al grupo normal al momento del estudio, en el futuro pueden presentar un desplazamiento temprano de sus umbrales auditivos, al su­poner que su mecanismo de protección ante exposiciones a altos niveles sonoros puede encontrarse afectado a causa de alguna posi­ble alteración del SEM. Cabe recordar que los resultados presentados corresponden a ado­lescentes de sólo 14 / 15 años de edad y que, según lo indican diferentes autores, la mayo­ría de los adolescentes acentúan con la edad su exposición al denominado ruido no ocupacional o ruido social, aumentando el riesgo de daño auditivo (Biassoni et al., 2008; Jofre et al., 2009; Zenker et al., 2001).

Los resultados obtenidos con adolescentes de 14 / 15 años, a partir de un diseño de tipo transversal, demuestran la importancia de re­alizar un seguimiento de esos adolescentes para conocer a través del tiempo el compor­tamiento de las variables consideradas en el trabajo realizado. Si bien en la literatura ge­neral la mayoría de los estudios son de tipo transversal, hay autores que se inclinan por estudios a largo plazo, como es el caso de Wagner y colaboradores (2005) quienes su­gieren este tipo de estudios en futuras inves­tigaciones a fin de poder evaluar la posible asociación entre la actividad del SEM y el desplazamiento permanente del umbral audi­tivo en los seres humanos.

A su vez, otros autores como Müller y su equipo (2010) señalan la necesidad de conti­nuar investigando sobre las funciones del SEM, en particular sobre el papel que este sis­tema desempeña como predictor de la sus­ceptibilidad individual al ruido en los casos de pérdida de audición permanente.

Profundizar sobre la exposición a ruido social en adolescentes y la especificidad de la prueba en relación con los cambios que se van produciendo en los umbrales auditivos per­mitirá aumentar la fiabilidad y validez del análisis de la SC de las TEOAEs como un me­dio para comprender la inhibición del SEM. De esta manera y en adición a futuros traba­jos, se puede contribuir al diagnóstico para el conocimiento de su mecanismo de protección coclear y consecuente sensibilidad individual ante la exposición a ruido para actuar tem­pranamente en la prevención de las hipoacusias inducidas por ruido y favorecer a la salud auditiva. El avance en esta temática permitirá contribuir en futuras acciones tendientes a ac­tuar preventivamente sobre la vulnerabilidad auditiva de los jóvenes de manera temprana, antes que la pérdida auditiva se encuentre en estadios irreversibles, y a su vez, advertir so­bre los hábitos recreativos relacionados con la participación en actividades referidas a la es­cucha de música a altos niveles sonoros. En este sentido, la investigación realizada mues­tra la importancia de implementar un Scree­ning Psico-Auditivo destinado a detectar los comportamientos que pueden afectar la audi­ción y predecir de manera temprana la vulne­rabilidad auditiva a través de la evaluación del estado del SEM, a fin de contribuir en la pre­vención y promoción de la salud auditiva.

Conclusiones

Se considera de importancia destacar que la supresión contralateral (SC) de las otoemisiones acústicas (OAEs) es un estudio relati­vamente nuevo y por esta razón tanto su me­todología de trabajo como los criterios para la técnica de aplicación y análisis aún no pre­sentan uniformidad en las investigaciones a nivel internacional. A ello se agrega la escasez de equipamiento clínico para estudiar el SEM con los distintos modos de estimulación re­queridos, todo lo cual hace difícil, al mo­mento, poder establecer generalidades para la aplicación de la técnica y como paso si­guiente lograr la normatización de la prueba.

Los resultados obtenidos en el trabajo descripto permiten concluir que desde temprana edad la mayoría de los adolescentes partici­pantes tienen una exposición a música que se ubica dentro de las categorías media y alta, se­gún sus respuestas al Cuestionario de Activi­dades Extraescolares aplicado, exposición que puede llegar a incrementarse con el tiempo. Si bien esos niveles de exposición no influyeron estadísticamente sobre el efecto supresor y la respuesta total en las condiciones sin y con EAC, se observó que en los oídos con pre­sencia de efecto supresor y ubicados en la ca­tegoría alta de EGM presentaron menor mag­nitud del efecto y a su vez, disminución de la amplitud de la respuesta total en las condi­ciones sin y con EAC. Aunque esta misma si­tuación se observó en los oídos ubicados en la categoría baja de EGM. Teniendo en cuenta que la ausencia de efecto supresor se consi­dera una posible alteración del SEM y en su mecanismo protector coclear ante el ruido, el resultado obtenido que muestra menor mag­nitud del efecto en ambas categorías (alta y baja) de EGM sugiere que esos oídos serían oídos vulnerables si la exposición a altos ni­veles sonoros se mantiene o se incrementa en el futuro, es decir oídos más propensos a su­frir daño auditivo.

El otro resultado a destacar es el descenso de los umbrales auditivos observado en un grupo de los adolescentes participantes. Si bien la SC de las TEOAEs no presentó dife­rencia estadísticamente significativa entre los grupos normal y con descenso de los umbra­les auditivos, en este segundo grupo, con pre­sencia de efecto supresor, se observó un me­nor efecto y menor reducción de la respuesta total al aplicar la EAC en relación al primer grupo, o sea al grupo normal.

De los resultados obtenidos cabe señalar la menor magnitud de efecto supresor y la dis­minución en la respuesta total en relación con el descenso de los umbrales auditivos encontrados en oídos que se ubican en las ca­tegorías alta y baja de EGM. Estos resultados confirman la necesidad de promover futuros trabajos para dar continuidad a las investiga­ciones sobre la SC de las TEOAEs, destacan­do que en Argentina no existen al momento antecedentes referidos a la temática. Sería conveniente dar continuidad al tema con es­tudios a largo plazo que permitan conocer el funcionamiento del SEM, como mecanismo protector de la audición, en relación con el comportamiento de riesgo auditivo durante el período de la adolescencia. Esto haría posible el aporte de información destinada a com­probar la hipótesis que postula que la ausen­cia de la SC contribuiría en la identificación temprana de la sensibilidad o vulnerabilidad auditiva en los adolescentes expuestos a do­sis elevadas de ruido no ocupacional. De pro­barse esta hipótesis, la SC brindaría su utili­dad diagnóstica con la posibilidad de ser incluida en Programas de Conservación y Promoción Auditiva en adolescentes.

Tabla 1
Frecuencia y porcentaje de los oídos con presencia y ausencia de efecto supresor según las categorías de EGM
Frecuencia y porcentaje de los oídos con presencia y
ausencia de efecto supresor según las

 categorías de EGM

Tabla 2
Diferencias entre la respuesta total “sin” y “con” EAC correspondiente a la presencia y ausencia de efecto supresor según las categorías de EGM
Diferencias entre la respuesta total “sin” y “con” EAC
correspondiente a la presencia y ausencia

de efecto supresor según las categorías de EGM

Tabla 3
Diferencias de la respuesta total entre las categorías Alta y Media en ambas condiciones de los oídos con presencia de efecto supresor
Diferencias de la respuesta total entre las categorías Alta
y Media en ambas condiciones de los

oídos con presencia de efecto supresor

Tabla 4
Diferencias entre los umbrales auditivos de los grupos normal y con descenso según frecuencia
Diferencias entre los umbrales auditivos de los grupos
normal y con descenso según frecuencia

Tabla 5
Diferencias de respuesta total sin y con EAC en cada grupo normal y con descenso según presencia y ausencia de efecto supresor
Diferencias de respuesta total sin y con EAC en cada grupo
normal y con descenso según

presencia y ausencia de efecto supresor

Efecto supresor
     según categorías de Exposición General a Música (EGM)
Figura 1
Efecto supresor según categorías de Exposición General a Música (EGM)

Umbrales
     auditivos de los grupos normal y con descenso
Figura 2
Umbrales auditivos de los grupos normal y con descenso

Efecto supresor según grupos normal y con descenso
Figura 3
Efecto supresor según grupos normal y con descenso

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Notas

[1] La investigación se desarrolla en el marco de un Programa de Conservación y Promoción de la Au­dición en adolescentes implementado en el Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (CINTRA).
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