La imitación y el entonamiento afectivo en el juego social temprano

Imitation and affect attunement in early social play

Silvia Español
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Mariana Bordoni
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Soledad Carretero Pérez
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Mauricio Martínez
Universidad Abierta Interamericana, Argentina
Rosario Camarasa
Universidad Abierta Interamericana, Argentina

La imitación y el entonamiento afectivo en el juego social temprano

Interdisciplinaria, vol. 35, núm. 2, pp. 291-305, 2018

Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines

Todos los derechos reservados.

Recepción: 24 Octubre 2016

Aprobación: 15 Noviembre 2017

Resumen: Con el objetivo de estudiar las pautas adultas de imitación y entonamiento afectivo que ocu­rren en las situaciones de juego social temprano entre adulto y bebé, se realizó un estudio longi­tudinal de caso único, con una díada adulto- bebé. La edad del bebé en la primera sesión, se­gún la convención piagetiana [año; mes (día)], fue: 00; 3 (05) y en la última sesión: 00; 6 (28). Se filmaron 8 sesiones de interacción espontánea de la díada, en su hogar, cada 15 días. De cada sesión se seleccionaron los primeros 10 minutos de juego social temprano. Con este material se generó una video-secuencia de juego social tem­prano a la que se le aplicó un código observacional con categorías para las pautas de activi­dades de coincidencia maternas (imitación y entonamiento afectivo). Los datos obtenidos en este estudio indican que las actividades de coin­cidencia maternas de imitación y entonamiento afectivo aparecen en todo el período estudiado, con una frecuencia de dos eventos de coinci­dencia por minuto de juego social temprano. Se observó que las pautas de entonamiento afectivo materno casi duplican a las de imitación entre los 3 y 6 meses de vida del bebé. Asimismo, se re­gistró que la mayoría de los entonamientos afec­tivos fueron transmodales y que la madre utilizó su voz como modalidad conductual privilegiada para establecer coincidencias comportamentales con su bebé, ya sea a través de la imitación o del entonamiento. Las imitaciones maternas más frecuentes ocurrieron como respuesta a las vo­calizaciones del bebé y los entonamientos afec­tivos fueron provocados principalmente por los movimientos del bebé.

Palabras clave: Reciprocidad, Entonamiento afectivo, Imitación, Juego social, Infancia.

Abstract: This paper focuses on two specific matching activities of maternal behavior in early social play: imitation and affect attunement. Imitation is a pattern of frequent interaction between adult and baby, providing a pleasant experience to both participants. In that context, imitation is not only bi-directional, but it is the adult who imi­tates more frequently. Affect attunement is an intuitive and fleeting interaction pattern, through which the adult attunes to the baby's affective state. It is a matching activity, where the amodal features of the infant’s behavior (intensity, tem­poral organization, spatial pattern and / or quan­tity) are reflected through a different conduct. Previous research indicates that during the first 6 months of the baby’s life, the adult very often uses imitation as well as affect attunement for interacting (which involves performing a diffe­rent behavior than the baby’s in which the adult matches the intensity, temporal pattern, spatial pattern, and / or the amount of the child’s origi­nal behavior). Maternal affect attunement events have been observed from 2 months of age, and the frequency ratio between affect attunement and maternal imitation has been observed to change in ontogenetic development: between the baby’s 2nd and 6th months the adult's imi­tative activity occurs at higher rates; while in the second half of the first year of life, the rela­tionship is reversed. This paper presents the re­sults of a longitudinal case study on a mother-in­fant dyad, about maternal imitation and affect attunement behaviors in early social play situa­tions between the 3rd and 6th months of the baby’s life. According to Piaget's convention [year; month (day)], the baby’s age was 00; 3 (05) in the first session, and 00; 6 (28) in the last session. Every 15 days, a total of 8 sessions of the dyad’s spontaneous interaction, were filmed in their home. From each session, the first 10 mi­nutes of early social play were selected. With this material a video-sequence of early social play was generated to which an observational code with categories for maternal matching ac­tivity patterns (imitation and affect attunement) was applied. The percentage of each category’s occurrence in each evolutionary period was cal­culated. The data obtained in this study indicate that maternal matching activities of imitation and affect attunement appear from the beginning of the studied period. These results confirm those previously obtained in other studies that show the early emergence of adult imitation and affect attunement behavioral patterns. The data also indicate that matching activities of imitation and affect attunement appear throughout the stu­died period with a frequency of two events per minute of early social play. These results par­tially confirm those previously obtained in other studies. The new information obtained in our study concerns the frequency of both reciprocity patterns, and the type of behavior of the mother and baby involved in these matching activities. Patterns of maternal affect attunement almost double those of imitation between the baby’s 3rd and 6th months. It was also reported that most affect attunements were transmodal and that the mother used her voice as a privileged way to es­tablish a behavioral match with her baby, either through imitation or affect attunement. The most frequent maternal imitations occurred in res­ponse to the baby’s vocalizations, and affect attunements were caused mainly by the baby’s movements. Without detracting from the dyad’s intense vocal activity already registered in the field’s literature, the high frequency of affect attunements in response to infant movement high­lights a trait less noticed in previous research: the adult’s mastery in reading the baby’s body and movement.

Keywords: Reciprocity, Affect attunement, Imi­tation, Social play, Infancy.

Introducción

El juego ha sido ampliamente explorado por su papel central en el desarrollo del niño (Elkonin, 1985; Español, 2004; Lillard, 1993; Piaget,1946; Stefani, Andrés & Oanes, 2014). En particular, en el caso del juego social o interactivo se ha prestado especial atención al aprendizaje de reglas y a la negociación de roles y metas (Bruner & Sherwood, 1976; Garvey, 1977). Sin em­bargo, como señalan Fantasia, Fasulo, Cos­tall y López (2014), poco se ha investigado sobre el juego social temprano entre adulto y bebé. Como toda interacción social, el juego entre adulto y bebé es un proceso cre­ativo que surge de la dinámica de interac­ción entre los diferentes individuos en un contexto cultural específico (Fogel, 1993). Desde la perspectiva de segunda persona en cognición social, se considera que lo que hace un sujeto tiene una respuesta sensible en el otro, de tal suerte que acciones y re­acciones tienen los rasgos de la reciprocidad (Gomila, 2002; Pérez, 2013; Reddy, 2008). Para comprender el despliegue de dicha di­námica de interacción es esencial prestar atención a la participación de cada uno de los individuos en ellas, ya que el intercam­bio social en tiempo presente trasciende, pero no destruye la autonomía de los parti­cipantes en tanto que individuos (De Jaegher, Di Paolo & Gallagher, 2010). En las interacciones sociales tempranas suelen ob­servarse múltiples pautas de reciprocidad entre adulto y bebé (miradas mutuas, sonri­sas, gestos, ajustes de posturas corporales, vocalizaciones, etcétera). Entre las pautas de reciprocidad se encuentran las activida­des de coincidencia, que son momentos de la interacción en los que se establece coin­cidencia o semejanza entre las conductas de los participantes, las cuales permiten es­tablecer un grado especial de mutualidad (Beebe, Rustin, Sorter & Knoblauch, 2003; Bordoni, 2015; Uzgiris, 1999). El estudio realizado exploró el juego social temprano entre adulto y bebé observando, específica­mente, dos actividades de coincidencia: la imitación y el entonamiento afectivo.

El juego social temprano

El juego es una de las primeras manifes­taciones de la vida social del bebé. A partir de los 2 ó 3 meses de vida, emergen entre adulto y bebé una variedad de formas de juego interactivos vocales-kinéticos: los juegos sociales tempranos. Las madres / pa­dres / cuidadores utilizan un amplio reper­torio de sonidos y movimientos lúdicos para convocar a sus bebés a la pura interacción social (en el sentido de que se busca la inter­acción por la interacción misma sin que se requieran otros objetivos) y los bebés res­ponden a ellos desde muy temprano con conductas sociales (gorgeos, sonrisas, vo­calizaciones) (Stern, 1974, 1977; Stern, Be­ebe, Jaffe & Bennett, 1977).

Los primeros trabajos en el área explo­raron la co-construcción de la interacción de la madre y el bebé en sus juegos libres, en torno a los 3 meses de edad (Stern, 1974; Trevarthen, 1977), la organización temporal de los juegos de expectativas en la misma edad (Stern, 1977) y la co-regulación diádica en el juego tradicional de ocultar y desocultar el rostro (peek-a-boo o acá está) alrededor de los 5 meses (Bruner & Sher­wood, 1976).

Más allá de estos estudios pioneros, poco se ha investigado en las últimas décadas sobre los juegos sociales tempranos (Fan­tasia et al., 2014; Mehus, 2011). Reciente­mente, Fantasia y colaboradores (2014) es­tudiaron el modo de participación del bebé en los juegos rutinarios sociales a los 3 me­ses. Schejtman y colaboradores (2009) ana­lizaron la regulación afectiva en situación de juego libre a los 6 meses. Español (2014) y Carretero Pérez (2016) describieron las performances adultas dirigidas al bebé, un tipo de interacción social que ocurre fre­cuentemente en contexto de juego y está basada en la repetición variada de sonidos y movimientos. Las performances aparecen muy temprano en el desarrollo, tienen un pico de frecuencia alrededor de los 4-5 me­ses y luego disminuyen (Carretero Pérez, 2016). Pellegrini (2009) señala que los jue­gos sociales tempranos suelen desplegarse en medio de otras formas de interacción so­cial y que en muchas ocasiones no se dis­tingue entre ambos procesos. Aunque su distinción no siempre es evidente, la primacia de medios sobre fines y la orientación no funcional son dos rasgos constitutivos del juego que algunos consideran suficien­tes para caracterizarlo (Pellegrini, 2009; Fagen, 2011).

Dos pautas de reciprocidad: La imita­ción y el entonamiento afectivo

La imitación forma parte del repertorio conductual del adulto y del bebé. Uzgiris, Benson, Kruper y Vasek (1989) señalaron la naturaleza social y bi-direccional de la imi­tación durante el primer año de vida del bebé en sus interacciones espontáneas con los adultos, la imitación inmediata es fre­cuentemente utilizada por los bebés y, más aún, por los adultos como un modo de entrar en contacto y prolongar los ciclos de inter­acción. Desde este punto de vista, la imita­ción (a través del establecimiento de una coincidencia conductual global) está al ser­vicio de la mutualidad y del establecimiento de algún tipo de entendimiento compartido (Uzgiris, 1984, 1999). Durante el primer año de vida se observó que en los inter­cambios sociales con el bebé, el adulto uti­liza la imitación muy frecuentemente para interactuar con él y que a medida que crece, comienza a aumentar su actividad imitativa (Kokkinaki & Kugiumutzakis, 2000; Pawlby, 1977; Uzgiris, 1999). Algunos es­tudios indican que, en estos momentos tem­pranos del desarrollo, la actividad imitativa se concentra fundamentalmente en la ex­presión facial y en las vocalizaciones (Kokkinaki & Vitalaki, 2013; Malatesta & Haviland, 1982; Moran, Krupka, Tutton & Simon, 1987; Uzgiris, 1984). La mayoría de los estudios sobre imitación en contexto de interacción social espontánea o natural ma­dre / padre-bebé, en este momento del des­arrollo, se ha concentrado en analizar la imitación vocálica de la díada (Kokkinaki & Kugiumutzakis, 2000; Kokkinaki & Vasdekis, 2003; Kugiumuztakis, 1993; Papousek, H., Papousek, M. & Kestermann, 2000; Malloch & Trevarthen, 2009). Para una revisión actualizada sobre la función social de la imitación en la infancia tem­prana, ver Bordoni (2018a).

El entonamiento afectivo es una activi­dad de coincidencia que, al menos en el primer año de vida no es bidireccional, ya que forma parte solamente del repertorio conductual adulto. Stern (1991; Stern, Hofer, Haft & Dore, 1985) lo definió como un tipo particular de imitación parcial que im­plica la realización de un comportamiento abierto distinto al del bebé en la que se mantienen y se hacen coincidir ciertos ras­gos de la conducta infantil original. Los rasgos que se pueden hacer que coincidan son: la intensidad (absoluta o perfil de in­tensidad), la pauta temporal (duración, ritmo, pulsación), la pauta espacial. Éstos tienen la particularidad de ser propiedades amodales, es decir que pueden ser percibi­dos por varias modalidades perceptivas, ya que no pertenecen a ninguna en especial. Por ejemplo, una beba de 9 meses se excita mucho con un juguete y extiende la mano para tomarlo. Cuando lo hace, emite un exu­berante aaaaaah, y mira a la madre. Ésta le devuelve la mirada, junta los hombros y emprende una extraordinaria torsión con la parte superior del cuerpo, como una baila­rina de discoteca. El baile dura lo mismo que el ‘aaah’ de la niña y es igualmente ex­citado, gozoso e intenso. En este caso, la beba vocalizó y la madre entonó o sintonizó a través de la ejecución de un movimiento a la vista de la bebé, que mantiene idénticos los rasgos de duración e intensidad (Stern, 1991).

Existen distintos tipos de entonamientos afectivos de acuerdo a la combinación de modalidades conductuales: transmodal (el emparejamiento se establece a partir de la coincidencia expresada en modalidades de conducta diferente, por ejemplo, el ritmo del movimiento se hace coincidir con el ritmo de las vocalizaciones), intramodal (se usa la misma modalidad conductual, pero realizando una conducta abierta diferente) y mixto (se realiza un entonamiento intramo­dal y se suma otra modalidad de conducta) (Stern et al., 1985). En cambio, por defini­ción, la imitación es siempre una coinci­dencia intramodal (el movimiento se empa­reja con movimiento, la vocalización con vocalización).

A diferencia de la imitación que man­tiene la atención enfocada en la forma de la conducta externa o en la acción realizada, las pautas de entonamiento afectivo llevan el foco de atención al estado subjetivo, al carácter del sentimiento que se está com­partiendo; por tal motivo son una vía privi­legiada para comulgar con estados internos o de indicar que se los comparte (Stern, 1991). Las conductas externas que se apa­rean pueden diferir en forma y modo pero son intercambiables como manifestaciones de un estado interno único y reconocible. La madre toma algo de una expresión del bebé y lo transforma en otra cosa, generando una conducta abierta novedosa. El entonamiento afectivo se asemeja a la imitación, así como al contagio afectivo o a la empatia, en tanto comparte con ellas la posibilidad de esta­blecer una resonancia emocional. Pero su rasgo diferencial es que hace algo distinto: refunde la experiencia emocional en otra forma de expresión, reformula un estado subjetivo. Trata al estado subjetivo como re­ferente y a la conducta abierta como posible expresión del referente (para una revisión sobre entonamiento afectivo ver Bordoni, 2018b).

Tanto el entonamiento afectivo como la imitación se han estudiado en el contexto de lo que puede entenderse, al menos en un sentido amplio, como juego social. Fre­cuentemente, en los textos no se distingue entre juego social e interacción social lle­gando a veces a usarse como sinónimos; sin embargo, los procedimientos utilizados permiten suponer que las interacciones ob­servadas fueron prevalentemente de juego social o que al menos incluían episodios de juego social. En estos estudios, las filma­ciones se realizaron ya sea en el laboratorio o en la casa, cuando el bebé estaba bien descansado, limpio y tranquilo, y como con­signa se les pidió a las madres que jugaran con el bebé como normalmente lo hacen en su vida cotidiana. Excepto en algunas in­vestigaciones sobre imitación (e.g., Jones & Yoshida, 2012; Kokkinaki & Kugiumutzakis, 2000; Kokkinaki & Vasdekis, 2003; Pawlby, 1977), los diseños de investiga­ción utilizados para estudiar el uso de estas actividades de coincidencia en la interac­ción diádica fueron estudios transversales con grupos de bebés de entre 8 y 13 meses, sin interpretación evolutiva de los datos ob­tenidos (Stern et al., 1985; Szajnberg, Skrinjaric & Moore, 1989) o estudios longitudi­nales transversales (Jonsson, et al., 2001; Jonsson & Clinton, 2006; Malatesta & Haviland, 1982; Moran, Krupka, Tutton & Symons, 1987; Uzgiris et al., 1989). En es­tos estudios se encontró que el entonamiento afectivo y la imitación son conduc­tas frecuentes en la diada. Se registró que durante el primer año de vida, en promedio, en las interacciones lúdicas espontáneas ma­dre-bebé ocurre cerca de un evento de coin­cidencia por minuto, ya sea de imitación o de entonamiento afectivo (Jonsson et al., 2001; Pawlby, 1977; Szajnberg et al., 1989). Los eventos de imitación aumentan con la edad del bebé desde un episodio cada 2 minutos a los 2 meses y medio hasta los 15 episodios a los 11 meses y medio (Uzgiris et al., 1989). En cuanto al entonamiento afectivo, en situaciones de juego en el laboratorio con bebés de 8 a 12 meses, las madres promediaron un entonamiento cada 65 segundos (Stern et al., 1985). A dife­rencia de la imitación, que emerge en la díada desde los primeros días de vida del bebé, el entonamiento no está presente desde las primeras interacciones con los be­bés. Inicialmente, se encontró que las ma­dres empiezan a realizar entonamientos afectivos a partir de los 9 meses de vida de sus hijos (Stern, 1991). Sin embargo, en trabajos posteriores, se encontraron pautas de entonamiento afectivo materno frente a bebés desde los 2 meses. Se observó tam­bién que la relación de frecuencia entre las actividades de coincidencia de imitación y entonamiento afectivo cambia en el des­arrollo ontogenético: entre los 2 y los 6 me­ses del bebé, los episodios de imitación adulta ocurren en mayor número compara­das con los entonamientos afectivos; mien­tras que en la segunda mitad del primer año de vida, los episodios de entonamiento afec­tivo prevalecen por sobre los de imitación (Jonsson et al., 2001).

Existen algunos datos sobre la frecuencia de los diferentes tipos de entonamiento afectivo. De acuerdo a Stern y colaborado­res (1985), la mayor parte de los entonamientos atraviesan diversos modos senso­riales. En el 39% de los casos las madres re­alizaron entonamientos transmodales; en el 48% de los casos realizaron entonamientos mixtos. Sólo el 13% de los casos fueron entonamientos intramodales. De modo que durante el 87% del tiempo de la experiencia, los entonamientos de la madre fueron par­cial o totalmente transmodales; por ejemplo, ante una vocalización del bebé, lo más pro­bable es que el entonamiento de la madre sea facial y viceversa. Existen también da­tos (1) acerca de la distribución de la fre­cuencia de los entonamientos maternos de acuerdo a las conductas del bebé: vocaliza­ción 57%, gesto 51%, movimiento de ca­beza 31%, movimiento de cuerpo 28%, ex­presión facial 47%, respiración 17% (la suma de los porcentajes supera el 100% porque las madres pueden entonar más de una conducta al mismo tiempo) y (2) acerca de la distribución de la frecuencia de los entonamientos maternos de acuerdo a la mo­dalidad de conducta utilizada por la madre: vocalización 73%, gesto 10%, movimiento de cabeza 17%, movimiento de cuerpo 19%, expresión facial 46%, respiración 15% (la suma de los porcentajes supera el 100% porque las madres pueden entonar con más de una conducta al mismo tiempo).

En cuanto a las conductas involucradas en los eventos de imitación en el primer año de vida, los estudios registran que du­rante la primera mitad del año prevalecen las imitaciones de las expresiones faciales, las vocalizaciones y los movimientos de ca­beza (Jones & Yoshida, 2012; Malatesta & Haviland, 1982; Moran, Kupka, Tutton & Simon, 1987; Pawlby, 1977; Uzgiris et al., 1989) y que, en la segunda mitad, aparece la imitación manual y de acciones sobre obje­tos (Masur & Rodemaker, 1999; Pawlby, 1977; Uzgiris et al., 1989).

Como puede observarse, el entonamiento afectivo y la imitación se han estudiado ma­yormente por medio de estudios transver­sales sin interpretación evolutiva de los da­tos obtenidos o a través de estudios lon­gitudinales transversales en contexto de juego social en sentido amplio. El objetivo del trabajo que se informa fue estudiar el entonamiento afectivo y la imitación ma­ternos en el contexto específico de juego so­cial temprano, con un diseño longitudinal de caso único, que permite el análisis deta­llado de los cambios evolutivos, durante el período 3-6 meses, momento evolutivo en el que ambas pautas de reciprocidad se en­cuentran presentes en la interacción diádica y forman parte de las experiencias de inter­subjetividad primaria (Bráten & Trevarthen, 2007; Jonsson et al., 2001; Jonsson & Clin­ton, 2006; Kugiumutzakis, 1999).

Método

Participantes

Se observó una díada adulto-bebé. Se trata de un bebé nacido a término y con un desarrollo típico de acuerdo a lo informado a los padres en las visitas periódicas al pe­diatra. Es el segundo hijo de una familia de clase media. La edad del bebé en la pri­mera sesión, según la convención piagetiana [año; mes (día)], fue: 00; 3(05); en la última sesión: [00; 6 (28)].

Procedimiento

Se informó a los padres que se trataba de un estudio de interacción social y el proce­dimiento a seguir. Los padres firmaron un consentimiento informado.

Videofilmación.

La díada madre-bebé fue visitada siem­pre en su hogar. Se solicitó a la madre que interactuara con su bebé como normalmente lo hace en su vida cotidiana. Se filmaron 8 sesiones de 45 minutos de duración a inter­valos de 15 días, registrándose un total de 360 minutos de interacción espontánea. Se utilizó una filmadora digital SONY DCR- SR82. Las filmaciones las realizó una camarógrafa (tercera autora de este trabajo), sin participar de la interacción, exceptuando los casos en los que la madre le dirigió al­gún comentario. En tales ocasiones respon­dió amablemente cuidando de no perjudicar ni cambiar el fluir de la interacción entre la madre y el bebé.

Las interacciones entre bebé y adulto in­cluyeron todo tipo de situaciones de inter­acción social (alimentación, baño, cambio de pañales, regulación del sueño, alivio de dolores, juego social). De cada sesión se seleccionaron los primeros 10 minutos (no necesariamente continuados) de juego so­cial temprano. El criterio utilizado para la detección de las escenas de juego social temprano fue que la conducta involucrada en el evento social no tuviera una orienta­ción funcional (destinada a satisfacer nece­sidades básicas del bebé) y que, a través de la reiteración placentera de la conducta no funcional, se evidenciara la primacía de me­dios sobre fines.

Se generó una video-secuencia con las selecciones de los primeros 10 minutos de juego social temprano de cada sesión y se la incorporó a un software de video-anotación Anvil 5.1.9 (Kipp, 2008). Como la fre­cuencia de observación de la díada fue quin­cenal, se obtuvieron dos sesiones de obser­vación en cada mes del bebé; es decir que fueron observados 20 minutos de juego so­cial temprano en cada momento evolutivo.

Codificación de imitación y entona­miento afectivo.

Se generó un código de observación ad hoc con las siguientes categorías:

1.- Tipo de coincidencia establecida

a.- Imitación: la madre responde al com­portamiento inmediatamente anterior del bebé, en un lapso no mayor de 5 segundos, estableciendo una coincidencia global con la acción del bebé; responde en la misma modalidad conductual con el mismo conte­nido de acción. Por ejemplo, si el bebé abre la boca, ella abre la boca (imitación de la expresión facial), si el bebé vocaliza, la mamá vocaliza con la misma alocución (imitación vocálica).

b.- Entonamiento afectivo: la madre res­ponde al comportamiento inmediatamente anterior del bebé, en un lapso no mayor de 5 segundos, a través de una conducta dife­rente a la del bebé en la que establece coin­cidencias entre la duración, ritmo, pulso, cantidad, intensidad y/o pauta espacial de las conductas. Puede hacerlo de diferentes formas. En el entonamiento afectivo intra­modal la madre entona en la misma moda­lidad conductual (por ejemplo, cuando el bebé vocaliza aaa aaa, la madre responde en la misma intensidad y ritmo mmm mmm). En el entonamiento afectivo mixto puede agregar a la misma modalidad conductual otra modalidad (cuando además de entonar con una vocalización una conducta esfor­zada del bebé, la madre, por ejemplo, agrega la expresión facial de esfuerzo ce­rrando los ojos y la boca). En el entonamiento afectivo transmodal la madre cambia completamente de modalidad conductual (por ejemplo, cuando el bebé muerde o chupa a la mamá en su mejilla y ella voca­liza al ritmo e intensidad de los movimien­tos de boca y lengua del bebé que siente en su rostro).

2.- Tipo de conducta implicada en la coincidencia en el bebé y en la madre

a.- Del bebé

Expresión facial: incluye las expresio­nes emocionales, sonrisas y gestos faciales exagerados o inhabituales de la cara. Por ejemplo, apertura de boca, cierre de ojos o pestañeos exagerados, sacada de legua, et­cétera. La sonrisa fue excluida de la codifi­cación por ser muy frecuente y acompañar muchas de las situaciones de interacción.

Vocalización: incluye cualquier sonido emitido vocalmente, desde vocalizaciones silábicas o casi-lingüísticas, hasta gruñidos y onomatopeyas.

Movimiento: son todos los movimientos corporales diferentes a las expresiones fa­ciales; contempla movimientos que son sus­ceptibles de ser vistos por la madre (proxi­males y distales) y movimientos del bebé que ésta percibe únicamente por contacto (en los que la posición espacial de ambos no permite la percepción visual).

b.- De la madre

Las categorías del código se incorpora­ron al software de video-anotación Anvil 5.1.9.

Análisis de los datos

Se realizó una primera observación glo­bal de la video-secuencia para detectar las conductas de coincidencia. Luego se clasi­ficó cada evento de coincidencia detectado según el tipo de coincidencia establecida (imitación o entonamiento afectivo) y el tipo de conducta implicada (expresión fa­cial, vocalización, movimiento) del adulto y del bebé. Los casos identificados como entonamiento afectivo, fueron clasificados se­gún su tipo (intramodal, transmodal o mixto). La categorización de cada evento de coincidencia fue discutida por los cinco au­tores del trabajo. En los pocos casos en los que no se logró consenso en la codifica­ción, el evento fue descartado.

Se calculó la frecuencia de actividades de coincidencia maternas según la edad del bebé, sumando todos los eventos reconoci­dos de cada categoría para cada momento evolutivo del período estudiado. Además, se calcularon las proporciones que representan los casos de imitación y de entonamiento afectivo en el total de eventos de coinci­dencia, durante el período estudiado.

Finalmente, se calcularon las tasas de ocurrencia promedio de eventos de activi­dades de coincidencia, de imitación y de entonamiento afectivo por minuto de juego social temprano para el período 3-6 meses; para hacerlo, la frecuencia por sesión de cada actividad de coincidencia se dividió por 10 (minutos de juego social temprano observado) y luego se obtuvieron sus me­dias para el período estudiado.

Resultados

Frecuencia de actividades de coinci­dencia maternas

Se registraron 178 eventos de actividades de coincidencia maternos (imitación y entonamiento afectivo) en el total de tiempo de juego social temprano madre-bebé ob­servado (80 minutos total de juego social temprano correspondientes a los 10 prime­ros minutos de cada sesión realizada una vez cada 15 días, desde los 3 hasta los 6 me­ses de vida del bebé). De estos 178 eventos, el 37% son imitaciones (65 episodios) y el 63% restante corresponde a entonamientos afectivos (113 episodios) (ver Tabla 1). En el período 3-6 meses se registró una tasa promedio de 2.22 eventos de coincidencia; .8 eventos de imitación y 1.4 eventos de entonamiento afectivo por minuto de juego social.

Se registraron eventos de actividad de coincidencia materna (de imitación y de entonamiento afectivo) durante todo el perí­odo estudiado. La distribución de las con­ductas maternas de coincidencia de acuerdo a la edad del bebé trazan una trayectoria evolutiva en forma de U invertida: a los tres meses del bebé, se pudieron identificar 36 eventos de actividades de coincidencia (69 a los 4 meses, 51 a los 5 y 22 a los 6; ver Tabla 1).

Con respecto a la distribución de las ac­tividades de coincidencia de entonamiento afectivo y de imitación durante el período observado, se encontró que a los 3 y a los 6 meses la diferencia entre las frecuencias de imitación y entonamiento afectivo maternos es leve (16 entonamientos y 20 imitaciones a los 3 meses; y 12 entonamientos y 10 imi­taciones a los 6); en el cuarto y quinto mes hay una diferencia marcada a favor del entonamiento afectivo (ver Tabla 1).

Las frecuencias de las actividades de coincidencia analizadas muestran trayecto­rias evolutivas diferentes en el período 3-6 meses. El entonamiento afectivo materno describe una trayectoria de U invertida: la frecuencia de los entonamientos matemos aumenta de los 3 a los 4 meses, desciende levemente a los 5 y disminuye marcada­mente a los 6 (acercándose al valor inicial). En cambio, la actividad de imitación mues­tra una trayectoria más estable a lo largo del período, con una suave tendencia descen­dente. De todos modos, a los 6 meses la fre­cuencia de ambas pautas descienden, to­mando el valor más bajo del período (ver Tabla 1).

Frecuencia de tipo de entonamientos afectivos maternos

Del total de entonamientos afectivos ma­ternos, el 83% fueron transmodales (94 eventos de 113), el 6% fueron mixtos (7 eventos) y el 11% intramodales (12 even­tos). De estos datos se desprende que la gran mayoría de los entonamientos afecti­vos maternos implicaron el cambio de mo­dalidad conductual. Esta tendencia se man­tuvo constante en todo el período estudiado, registrándose las mayores diferencias a los 4 y 5 meses (ver Tabla 2).

Frecuencia de comportamientos del bebé imitados y entonados afectiva­mente

De los 65 eventos de imitación materna, el 94% corresponde a vocalizaciones del bebé (61 eventos) y el 6% a expresiones fa­ciales (4 eventos). De los 113 eventos de en­tonamientos maternos, el 80% corresponde a movimientos del bebé (91 eventos), el 17% a vocalizaciones (19 eventos) y el 3% a expresiones faciales (3 eventos) (ver Ta­bla 3).

Frecuencia de modalidad conductual en la imitación y entonamiento afectivo materno

En la Tabla 4 se puede observar el tipo de comportamiento materno en el estable­cimiento de coincidencias con su bebé du­rante interacción de juego social temprano. Se observa que tanto en los casos de imita­ción como de entonamiento afectivo, la voz es la modalidad conductual más utilizada por la madre (el 94% de los casos de imita­ción y el 86% en los de entonamiento afec­tivo); luego las expresiones faciales y sólo utiliza el movimiento en algunos pocos ca­sos de entonamiento.

Discusión

Los comportamientos maternos que es­tablecen coincidencia con los del bebé apa­recen en todo el período estudiado. Nuestros datos confirman la presencia temprana (3 meses del bebé) de imitación y entonamiento afectivo en el comportamiento ma­terno y señalan a los 4 y 5 meses del bebé como el período de mayor frecuencia de ambas pautas de reciprocidad.

A diferencia de lo indicado en otros es­tudios, se encontró que en el comporta­miento materno, las pautas de entonamiento casi duplican a las de imitación entre los 3 y 6 meses de vida del bebé. Asimismo, la tasa de actividades de coincidencia regis­trada en este trabajo realizado es mayor que en los estudios anteriores: se encontraron un poco más de 2 eventos de coincidencia por minuto de juego social, mientras que los estudios anteriores registraron un prome­dio de 1 evento por minuto. Estas diferen­cias pueden deberse tanto a la diversidad en el diseño de las investigaciones como al contexto analizado -de juego social tem­prano en sentido estricto en nuestra inves­tigación y de juego social en sentido amplio en las precedentes-, así como también al es­tilo de interacción social de esta madre, quien se mostró cálida, atenta y responsiva a las conductas de su bebé.

El análisis de las trayectorias evolutivas de cada una de las pautas de coincidencia muestra el mismo fenómeno de inversión descripto previamente en la literatura pero anticipado: se registraron más imitaciones que entonamientos afectivos a los 3 meses y un incremento de los entonamientos afec­tivos sobre la imitación entre los 4 y los 6 meses. El estilo interactivo de la madre po­dría dar cuenta de la cantidad de conductas recíprocas pero no de la diferencia de fre­cuencia y de trayectorias evolutivas entre las dos conductas de reciprocidad estudiadas. Quizá el cambio en el uso de las activi­dades de coincidencia pueda deberse, en parte, a los cambios motores del bebé. Hasta los 3 meses, los movimientos infantiles son poco armónicos y organizados, así como también su postura es bastante laxa y re­quiere de mucho sostén del adulto. Esto po­dría provocar que, durante estos primeros meses, la interacción diádica se concentre en las expresiones faciales y las vocaliza­ciones del bebé, las cuales -según los estu­dios consultados (Jones & Yoshida, 2012; Malatesta & Haviland, 1982; Moran, Krupka, Tutton & Symons, 1987; Pawlby, 1977; Uzgiris et al., 1989)- suelen ser ma­yormente respondidas con imitaciones. En cambio, hacia los 4 meses, el control mus­cular del bebé aumenta y así también su ca­pacidad de movimiento y de sostén. Este cambio motor podría provocar en la madre una disposición a interactuar de forma más distante y al no poder imitar los movimien­tos del bebé, por cuestiones posturales, queda a disposición de la madre seguir esas nuevas capacidades motoras a través de los entonamientos afectivos, los cuales permi­ten establecer coincidencias con el estado subjetivo sin hacer coincidir la conducta total. Estas especulaciones deberían ser in­dagadas por estudios que puedan medir la coincidencia establecida entre las distintas modalidades conductuales; es decir qué tipo de comportamiento materno establece coin­cidencia con qué modalidad conductual del bebé.

Llamativamente, hacia los 6 meses am­bas conductas de coincidencia (imitación y entonamiento afectivo) tienden a disminuir. Se trata de una trayectoria de frecuencia se­mejante a la indicada en el estudio de las performances dirigidas al bebé. Éstas, como indica Carretero Pérez (2016) son específi­cas del período de intersubjetividad prima­ria. Tal vez la disminución de ambas pautas de coincidencia se deba al inicio del tránsito hacia la intersubjetividad secundaria y a una adecuación materna hacia los cambios de interés del bebé, que -como novedad- empiezan a incorporar el mundo de los ob­jetos. En este sentido, supondría una com­pleja comprensión implícita y una adecua­ción dinámica del adulto hacia los cambios evolutivos del bebé y a las etapas del des­arrollo por las que transita.

En relación con los tipos de entonamientos afectivos nuestros datos coinciden con los obtenidos en otros estudios: la gran mayoría de los entonamientos maternos fue­ron transmodales, es decir que implicaron el cambio de modalidad conductual. Esta ten­dencia se mantuvo constante durante todo el período estudiado, registrándose mayor di­ferencia en la proporción de los entonamientos a los 4 y 5 meses. Transformar una información temporal (como la duración o el ritmo) o un contorno de ascenso o des­censo de una modalidad conductual a otra parece ser un recurso frecuente y útil en las interacciones entre adulto y bebé.

Con respecto a las modalidades conductuales implicadas en las actividades de coin­cidencia, -en acuerdo con los estudios an­teriores- la mayoría de los entonamientos afectivos maternos correspondieron a mo­vimientos del bebé (80%). Esto es un indi­cador de la maestría en la lectura corporal materna y su reciprocidad hacia el cuerpo en movimiento del bebé. Por otro lado, la madre utiliza casi exclusivamente su voz para establecer coincidencias con su bebé, ya sea realizando imitaciones de las vocali­zaciones del bebé, o entonamientos trans­modales para seguir sus movimientos. Más específicamente, cuando el bebé vocaliza, la madre imita con vocalización, y cuando el bebé se mueve ésta establece coincidencia con la voz, provocando, entonces, un entonamiento transmodal. La modulación de la voz se muestra como el recurso principal para establecer pautas de reciprocidad de coincidencia con el bebé, lo cual puede en­tenderse como un indicador del papel rele­vante en nuestra cultura de la vocalización y el lenguaje en el establecimiento de las experiencias de reciprocidad.

Ciertamente quedan rasgos relevantes por revelar con respecto a las trayectorias evolutivas de ambas pautas de reciproci­dad, así como también acerca de sus fun­ciones en los diferentes momentos del de­sarrollo. En futuras investigaciones podrían abordarse la frecuencia de la inclusión de objetos en la realización de imitaciones o entonamientos afectivos, así como también comparar las frecuencias en que los entonamientos afectivos realizados a través de vocalizaciones implican habla o sonidos no lingüísticos. Por otro lado, también sería interesante ampliar este tipo de estudio a nuevas díadas, lo que permitiría, entre otras cosas, comparar estilos de interacción.

Tabla 1
Frecuencia de eventos de actividades de coincidencia maternas (imitación y entonamiento afectivo) durante interacciones de juego social temprano por mes de vida del bebé. Período 3-6 meses
Frecuencia de eventos de actividades de coincidencia maternas (imitación y entonamiento afectivo) durante interacciones de juego social temprano por mes de vida del bebé. Período 3-6 meses

Tabla 2
Frecuencia de tipo de entonamiento afectivo materno durante juego social temprano por mes de vida del bebé.
Edad EA intra* EA mixto ** EA trans***
3 meses 2 2 12
4 meses 3 3 40
5 meses 4 2 33
6 meses 3 0 9
12 7 94
Notas * Entonamiento afectivo intramodal ** Entonamiento afectivo mixto *** Entonamiento afectivotransmodal

Tabla 3
Frecuencia de comportamientos del bebé imitados y entonados afectivamente por la madre du­rante situaciones de juego social temprano. Período 3-6 meses.
Frecuencia de
comportamientos del bebé imitados y entonados afectivamente por la madre du­rante
situaciones de juego social temprano. Período 3-6 meses.

Tabla 4
Frecuencia de tipo de comportamiento materno para establecer coincidencias con el bebé du­rante situaciones de juego social temprano. Período 3-6 meses.
Frecuencia de tipo de comportamiento materno para
establecer coincidencias con el bebé du­rante
situaciones de juego social temprano. Período 3-6 meses.

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