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Tomar alcohol antes de salir: la previa en adolescentes argentinos y su relación con normas sociales y motivos de previa

Drinking before going out: prepartying in Argentinean adolescents and its association with drinking norms and prepartying motives

Angelina Pilatti
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Florencia Caneto
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
María Florencia Camerano Echavarría
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
María Pía Verde
Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
Ricardo Marcos Pautassi
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina

Tomar alcohol antes de salir: la previa en adolescentes argentinos y su relación con normas sociales y motivos de previa

Interdisciplinaria, vol. 38, núm. 1, pp. 23-40, 2021

Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines

Recepción: 12 Febrero 2019

Aprobación: 17 Septiembre 2020

Financiamiento

Fuente: Este trabajo ha sido posible gracias al financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Foncyt [PICT 2015-849]) y de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba (SECyT - UNC) a nombre de Angelina Pilatti y Ricardo Pautassi.

Nº de contrato: [PICT 2015-849]

Beneficiario: Angelina Pilatti y Ricardo Pautassi

Resumen: La previa (i.e., el consumo de alcohol antes de asistir al evento de la salida en el que puede, o no, consumirse más alcohol) incrementa marcadamente el riesgo de experimentar consecuencias negativas asociadas al consumo de alcohol. Aunque el consumo de alcohol es muy prevalente entre los adolescentes argentinos, son escasos los trabajos centrados en la previa. Este trabajo describe el consumo de alcohol y la conducta de previa en adolescentes argentinos (13 a 18 años), identifica el efecto de las normas descriptivas y los motivos de previa sobre la frecuencia de previa y la cantidad de alcohol consumido durante esta práctica, y examina variaciones en el consumo general de alcohol y en la cantidad de consecuencias negativas derivadas, en función de realizar, o no, la previa. Participaron 402 adolescentes (52.7 % mujeres) que completaron una encuesta sobre consumo de alcohol, consecuencias negativas asociadas, conducta y motivos de previa, y normas descriptivas sobre estos encuentros. El 60 % de los adolescentes reportó conducta de previa en el último año en la que consumieron, en promedio, 70 gramos de alcohol. El 85 % continuó tomando alcohol después de la previa. Quienes exhiben conducta de previa, comparados con quienes beben pero no hacen previa, consumen significativamente más alcohol y experimentan más consecuencias negativas derivadas de este consumo. A nivel multivariado, las normas descriptivas fueron el mejor predictor de los indicadores de previa. Los hallazgos sugieren que la previa sería un factor de riesgo para tener trayectorias de consumo problemático y sería beneficioso prevenir este tipo de prácticas.

Palabras clave: contextos de consumo de alcohol, adolescentes, normas descriptivas, motivos de consumo, consecuencias negativas.

Abstract: In Argentina, alcohol is the most consumed psychoactive substance among adolescents and, similar to other western countries, rates of alcohol use markedly increase during this developmental stage. Arguably more concerning, heavy episodic drinking (HED, a.k.a. binge drinking) is also highly prevalent. Heavy episodic drinking can be defined as the consumption of a large quantity of alcohol (i.e., ≥ 42/70 g of pure alcohol, depending on sex and age) in one, rather brief, single setting. HED is associated with greater occurrence of a myriad of negative consequences such as alcohol-induced increments in impulsivity and risk-taking behaviors, blackouts, drunk driving, sleep and eating impairments, and the development of tolerance. Prepartying (i.e., the consumption of alcohol before attending a social event where more alcohol might, or might not, be available) is a high-risk drinking practice due to its robust association with alcohol-related negative consequences. Different factors influence alcohol use and preparty behavior. Many adolescents overestimate the drinking behaviors of their peers (descriptive norms) which, in turn, is associated with heavier alcohol use. Additionally, previous work found that one of the main reasons or motives for engaging in preparty behavior is the desire of getting intoxicated. Although alcohol use is highly prevalent among Argentinean adolescents, studies focused on prepartying are very scarce. The present study (i) describes alcohol consumption and prepartying behaviors in Argentinean adolescents (13 to 18 years old), (ii) examines the effect of descriptive norms and prepartying motives on prepartying outcomes (i.e., frequency of prepartying and drinking quantity when prepartying) and (iii) examines variations in alcohol drinking outcomes as a function of prepartying. Participants were 402 adolescents (52.7 % women) that completed a pencil and paper survey that measured alcohol consumption, prepartying outcomes, descriptive norms for prepartying, prepartying motives and alcohol-related negative consequences. Most of the sample (83 %) reported lifetime alcohol use and 64 % reported last-month alcohol use. More than half of the sample (57 %) reported engaging in prepartying behavior within the last year where they consumed an average of 70 grams of alcohol. Most of the adolescents who prepartied (85 %) continued drinking alcohol at the event. Adolescents who engaged in preparty behavior, compared to their drinking peers who did not, consumed significantly more alcohol and experienced more alcohol-related negative consequences. Specifically, 90 % of the adolescents who engaged in preparty behavior reported to engaged in heavy drinking episodes within the previous month while 68 % of drinkers who did not preparty reported to engage in that drinking pattern. At the multivariate level, descriptive norms, but not prepartying motives, were significantly associated with preparty behavior. The present results suggest that prepartying could be a risk factor for the involvement in problematic trajectories of alcohol use and, therefore, it would be beneficial to prevent adolescents from engaging in this type of drinking practice. Additionally, the present findings suggest promising avenues for intervention, such as those aimed at targeting descriptive norms. Adolescents tend to overestimate drinking behaviors among their peers, a bias that is associated with heavier alcohol use. Interventions aimed at correcting these biases have shown promising results at reducing drinking behaviors.

Keywords: drinking contexts, adolescents, descriptive norms, drinking motives, alcohol-related negative consequences.

Introducción

El consumo de alcohol es prácticamente normativo entre los adolescentes argentinos: el 70.5 % reportó haber consumido alcohol alguna vez en la vida, 62 % en el último año y 50.1 % en el último mes (SEDRONAR, 2016). El consumo episódico excesivo de alcohol o CEEA (i.e., el consumo de al menos 42/70 g de alcohol puro, en adolescentes mujeres/varones, en una misma ocasión de consumo; NIAAA, 2004) es también altamente prevalente en esta población (Pilatti, Godoy, Brussino y Pautassi, 2013; Rivarola Montejano, Pilatti, Godoy, Brussino y Pautassi, 2016; SEDRONAR, 2016) e incrementa significativamente las consecuencias negativas derivadas del consumo (Ferreira, Martins, Coelho y Kahler, 2014; Keough, O'Connor y Read, 2016; Pilatti et al., 2016).

En Argentina, país donde se llevó a cabo el presente estudio, una práctica de consumo asociada al CEEA es la previa (pregaming o prepartying en la literatura anglosajona). La previa es el consumo de alcohol, usualmente en grandes cantidades y en un periodo corto de tiempo (Haas et al., 2012), antes de asistir a un evento social, deportivo o musical en el que se podrá, o no, consumir cantidades adicionales de alcohol (Labhart et al., 2017; Zamboanga et al., 2011). Esta práctica deriva en altos niveles de concentración de alcohol en aliento (Santos, Paes, Sanudo y Sanchez, 2015) y se asocia a una mayor ocurrencia de episodios de ebriedad (Barnett et al., 2013; Barry et al., 2013; Miller et al., 2016) y a una mayor cantidad de consecuencias negativas derivadas del uso de alcohol (Hummer et al., 2013; Pilatti et al., 2018).

Diferentes factores influyen sobre el consumo de alcohol en general y sobre la conducta de previa en particular. Las normas descriptivas refieren a la percepción del consumo de alcohol en un grupo social de referencia (e.g., pares; Neighbors, Lindgren, Knee, Fossos y DiBello, 2011). Ha sido reportado en numerosas ocasiones que los adolescentes tienden a sobreestimar la cantidad y frecuencia del consumo de alcohol de sus pares lo que, a su vez, incrementa el propio consumo (Lewis et al., 2010; Pilatti et al., 2017; Rivarola Montejano et al., 2016). Sin embargo, poco se sabe del impacto de las normas sociales sobre el consumo de alcohol en contextos específicos como la previa. Además, existen motivos específicos, ligados a cada contexto de consumo, que se diferencian de los motivos generales de consumo de alcohol (Bachrach et al., 2012; LaBrie et al., 2012; Pilatti y Read, 2018). Con relación a la previa, se han reportado motivos específicos, como el llegar intoxicado al lugar del evento posterior, los cuales predicen una mayor frecuencia de previa y un mayor consumo en ella (Bachrach et al., 2012; LaBrie et al., 2012; Pilatti y Read, 2018).

A pesar del interés internacional (Miller et al., 2016; Rutledge et al., 2016; Zamboanga et al., 2011) y regional (Santos et al., 2015; Labhart et al., 2017) por la previa y sus factores de riesgo, los estudios locales sobre el tema son escasos. Un estudio reciente con adultos emergentes argentinos indicó una asociación positiva y significativa entre la frecuencia de previa y la cantidad de problemas derivados del alcohol (Pilatti et al., 2018). Este y otros trabajos (Merrill, Vermont, Bachrach y Read, 2013; Radomski, Blayney, Prince y Read, 2016; Yurasek, Miller, Mastroleo, Lazar y Borsari, 2016) se han focalizado principalmente en estudiantes universitarios, lo que limita su generalización a otras poblaciones.

En este contexto, el presente trabajo avanzó no solo en la descripción de la ocurrencia de esta práctica de consumo de alcohol en adolescentes argentinos, sino también en la identificación de aquellas variables (i.e., cognitivas y sociales) que mayor impacto tengan sobre esta conducta. Específicamente, este trabajo describe el consumo de alcohol y la conducta de previa en adolescentes argentinos e identifica la relación de las normas descriptivas y los motivos de previa con su frecuencia, y la cantidad de alcohol consumida durante esta práctica. Otro objetivo era examinar variaciones en el consumo general de alcohol y en la cantidad de consecuencias negativas derivadas del consumo de alcohol, en función de realizar, o no, previa.

Método

Muestra

Se invitó a participar a escuelas de nivel medio de la ciudad de Córdoba. Los colegios se seleccionaron en función de la disponibilidad y accesibilidad de contactos (i.e., criterio de tipo accidental), maximizando los esfuerzos para generar un muestreo adecuado por nivel socioeconómico y sexo. Entre aquellos colegios (seis públicos y cuatro privados) que expresaron su intención de colaborar, y de acuerdo a los intereses y posibilidades de los directivos y docentes, se seleccionaron los cursos que participaron de la investigación. Luego, se contactó a los padres o responsables legales de los adolescentes por medio de una notificación que describía los motivos, importancia y consecuencias de la participación de los menores en el estudio. Quedaron excluidos aquellos adolescentes cuyos padres o encargados no dieron su consentimiento activo. Asimismo, se solicitó consentimiento verbal a los adolescentes. Aunque se obtuvieron 414 autorizaciones, se descartaron 12 casos por no estar presentes el día de la encuesta, por no estar en el rango etario de interés (13 a 18 años) o por no completar la encuesta. La muestra final quedó conformada por 402 adolescentes (52.7 % mujeres) de entre 13 y 18 años (Medad = 15.52 ± 1.30).

Procedimiento

Los participantes completaron, en el aula de dictado de clases, una encuesta con formato lápiz y papel en aproximadamente 35 minutos. Antes de comenzar, se explicó que el interés del estudio era conocer las costumbres de los adolescentes con relación al consumo de alcohol y a la previa. Se enfatizó la naturaleza voluntaria y anónima de la participación y el manejo confidencial de los datos. Los participantes recibieron instrucciones sobre cómo completar los instrumentos y las personas a cargo de la recolección resolvieron dudas o preguntas que surgieron por parte de los participantes. El estudio se adecuó a los lineamientos éticos para la investigación con humanos señalados por la Asociación Psicológica Americana, la declaración de Helsinki y la Ley Nacional 25.326 de Protección de los Datos Personales.

Instrumentos

Consumo de alcohol

Se definió el consumo de alcohol como el consumo de una unidad estándar (UE) de alcohol (i.e., 14 gramos de alcohol; Ministerio Salud de la Nación, 2012) de cualquier bebida alcohólica. Siguiendo estudios previos (Pilatti et al., 2017), se utilizó una imagen que describía el volumen (i.e., ml) de diferentes bebidas alcohólicas que corresponde a una UE. Los participantes reportaron la ocurrencia (sí / no) de consumo de alcohol alguna vez en la vida y durante el último: (1) año, (2) mes y (3) semana. Se utilizaron dos preguntas para indagar la cantidad usual (i.e., medidas por ocasión) y la frecuencia (i.e., días con consumo) de consumo de alcohol en los últimos 30 días. Mediante una pregunta se interrogó por la cantidad máxima de alcohol (i.e., medidas) consumida en una misma ocasión durante los últimos 30 días. Se midió la frecuencia (i.e., cantidad de días) de consumo de: (1) tres/cuatro unidades estándar de alcohol (mujeres / varones) en una misma ocasión de consumo y (2) tres/cuatro unidades estándar de alcohol (mujeres / varones) en un período de dos horas o menos durante los 30 días previos. Mediante una pregunta se indagó por la frecuencia de consumo de alcohol hasta la ebriedad.

Conducta de previa Conducta de previa.

Se definió a esta conducta como consumir alcohol antes de asistir a un evento social, deportivo o musical donde habrá, o no, más alcohol disponible, y se la midió siguiendo estudios previos (Bachrach et al., 2012; LaBrie et al., 2012; Pilatti, et al., 2018). Se incluyeron preguntas para medir la frecuencia de asistencia a previas en los últimos 30 días (i.e., cantidad de días en que se hizo previa) y en los últimos doce meses (desde 0: no asistí a previas en los últimos 12 meses hasta 12: 4 o más veces por semana). Mediante una pregunta, se indagó la cantidad usual de medidas de alcohol consumidas en cada previa. Finalmente, se incluyeron dos preguntas para conocer la ocurrencia (“¿Tomaste alcohol después de la previa [i.e., en el evento de la salida]?”) y cantidad de consumo posterior a la previa (“¿Cuántas medidas de alcohol tomaste después de la previa [i.e., en el evento de la salida]?”).

Normas descriptivas sobre la previa

Se midió la percepción de los adolescentes sobre la frecuencia de previa, durante el último año y últimos 30 días, de la amiga y el amigo más cercanos. Mediante dos preguntas se interrogó por la cantidad de medidas de alcohol usualmente consumida, durante la previa, por la amiga y el amigo más cercanos.

Consecuencias negativas del consumo de alcohol

Se utilizó la versión en español (Lopez-Nuñez, Fernández-Artamendi, Campillo Alvarez y Secades-Villa, 2012) adaptada para su uso con adolescentes argentinos (Cremonte, Brandariz, Biscarra, Lichtenberger y Marconato, 2010) del Índice de Problemas con el Alcohol de Rutgers. Esta escala, compuesta de 22 ítems, mide la frecuencia (desde 0: nunca hasta 4: 11 veces o más) de ocurrencia de diferentes problemas derivados del uso de alcohol. La escala original (Schaus et al., 2009; White y Labouvie, 1989) y las versiones en español (Cremonte et al., 2010; López-Nuñez et al., 2012) del RAPI (Rutgers Alcohol Problem Index) presentan adecuados valores de consistencia interna (valores de α entre .87 y .92). En el presente trabajo, se encontraron valores adecuados de confiabilidad para las puntuaciones del RAPI (α = .93). Para este trabajo se utilizó el puntaje total del RAPI, en el que valores más altos indican una mayor frecuencia de experimentación de problemas y, además, se cuantificó la cantidad total de problemas experimentados. Para este último indicador, se recodificaron las respuestas a cada ítem del RAPI de manera dicotómica para indicar la presencia (opciones de respuesta entre 1 y 4) o ausencia (opción de respuesta 0) del problema.

Motivos de previa

Se utilizó el Cuestionario de Motivos de Previa, en su versión argentina (Pilatti y Read, 2018) que cuenta con 23 ítems agrupados en 4 subescalas: (1) Ebriedad y Diversión (ED), que incluye ocho motivos relacionados principalmente con alcanzar un estado de intoxicación/ebriedad previo al evento para divertirse más; (2) Encuentro Social y Mejora (ESM), con 5 ítems que refieren a motivos relacionados principalmente con salir en grupo y compartir un momento con amigos/as en un ambiente más relajado y menos ruidoso que el del evento; (3) Presión Social (PS), con 6 ítems que describen razones o motivos de conformidad: “la previa es parte del evento” o “es lo que hacen todos mis amigos”; (4) Preferencia de la Bebida (PB), con 4 ítems relacionados con preferencias respecto a la calidad, tipo o forma de preparación de la bebida alcohólica como “para tomar bebidas alcohólicas que pueden no estar en el evento” o “preparar bebidas alcohólicas de una mejor manera”. Al responder, los participantes indicaron con qué frecuencia (desde 1: casi nunca/nunca hasta 5: casi siempre/siempre) hicieron previa por cada uno de los motivos que describe el instrumento. Las puntuaciones de cada subescala presentaron valores de confiabilidad adecuados en trabajos previos (α ≥ .75, Pilatti y Read, 2018) y en el presente trabajo (α entre .74 y .84).

Análisis de datos

En primer lugar, se realizaron análisis descriptivos (i.e., frecuencias y porcentajes [variables nominales] y medias [variables continuas]) para describir los indicadores de consumo de alcohol y de previas. Los indicadores continuos de consumo de alcohol o previa se realizaron con la submuestra que reportó consumir alcohol o hacer previa, respectivamente, durante el último mes. Para examinar diferencias en el consumo de alcohol y en la cantidad de consecuencias negativas derivadas de su uso en función de haber realizado o no previa, se aplicó la prueba . de Student para las variables continuas y el estadístico Chi cuadrado para las variables nominales (factor de comparación entre grupos: haber hecho previa, o no, en el último mes). Las variables continuas mostraron valores adecuados de normalidad y homogeneidad de la varianza. Estos últimos análisis se realizaron sobre la submuestra con consumo de alcohol en los últimos 30 días.

Posteriormente, se analizó –mediante el coeficiente de correlación de Pearson– la relación entre los indicadores de previa (frecuencia y cantidad de alcohol) con los motivos de previa y las normas sociales de previa (i.e., percepción de la frecuencia de previa y cantidad de alcohol consumida en cada previa). De estos análisis, los que incluyen las normas sociales se hicieron con toda la muestra, mientras que los análisis correspondientes a los motivos de previa se realizaron con la submuestra que indicó haber hecho previa durante el último año. Finalmente, en la submuestra que reportó haber hecho previa durante el último año se realizaron dos modelos de regresión múltiple jerárquicas: uno con la frecuencia de asistencia a previas como variable criterio o dependiente, y otro con la cantidad de alcohol consumida durante la previa como variable criterio. Cada modelo incluyó como predictores a las normas sociales y los motivos de previa. Solo se incluyeron los motivos de previa que a nivel bivariado presentaron correlaciones significativas con las variables criterio. Específicamente, en el primer paso, se ingresaron las variables sociodemográficas sexo y edad. En el segundo paso, las normas sociales (frecuencia de asistencia a previas de amiga y amigo [variable criterio frecuencia de asistencia a previas]; cantidad de alcohol consumida en previas por amiga y amigo [variable criterio cantidad de alcohol consumida]) y, finalmente, en el tercer paso se ingresaron los motivos de previas. El nivel de significación se fijó en p ≤ .05.

Resultados

Resultados descriptivos

Consumo de alcohol

Más del 83 % de los adolescentes reportó haber consumido alcohol alguna vez en la vida y también en el último año, mientras que más de la mitad (64 %) también indicó haber consumido en el último mes. Estos últimos adolescentes, en promedio, consumen 75 gramos de alcohol (cantidad equivalente a, por ejemplo, cinco latas y media de cerveza) por ocasión casi cuatro días al mes. La mitad de los adolescentes reportó al menos un caso de consumo episódico elevado de alcohol durante el mes previo, pero solo la cuarta parte indicó al menos un episodio de ebriedad durante el mismo periodo. Los resultados descriptivos para la muestra total y en función del sexo se presentan en la Tabla 1 (en la Tabla Suplementaria 1 [TS1] se presentan los mismos datos, pero en función de la edad cronológica de los participantes).

Tabla 1
Ocurrencia de consumo de alcohol para la muestra total y en función del sexo e indicadores de consumo de alcohol para la submuestra de bebedores en función de hacer o no previa.
Submuestra bebedores
Total (%)Mujeres (%)Varones (%)Sin Previa 30D (%)Previa 30D (%)χ2/t
Alcohol V91.891.092.6
Medida V85.884.487.4
Medida 12M83.683.583.7
Medida 30D63.966.561.1
Medida 7D31.230.332.136.7568.984
CEEA V70.471.768.978.696.320.271
CEEA 30D52.552.452.668.49019.090
CEEA 2hs 30D43.342.044.754.175.612.846
Ebr. 30D27.930.724.719.456.31.957
FCA3.76 ± 3.493.42 ± 3.534.14 ± 3.423.17 ± 4.374.09 ± 2.811.662
Medidas5.42 ± 4.674.92 ± 4.156.02 ± 5.184.81 ± 4.905.82 ± 4.484.881
F CEEA2.19 ± 2.321.93 ± 2.032.03 ± 2.601.29 ± 1.452.73 ± 2.563.783
F CEEA 2hs1.61 ± 2.061.44 ± 1.941.83 ± 2.20.99 ± 1.391.99 ± 2.302.058
Cant. Máx.7.62 ± 6.526.00 ± 9.555.06 ± 7.506.48 ± 6.458.28 ± 6.5019.090
RAPI1 total17.96 ± 10.3010.53 ± 12.261.696
CCN24.76 ± 5.086.49 ± 5.302.598
Nota: Los resultados representan el porcentaje de casos que se ubican dentro de cada categoría. Para las variables continuas, los datos se presentan como medias y desviación estándar en cada categoría, calculadas en la submuestra que reportó consumir alcohol en los últimos 30 días.V: alguna vez en la vidaM: mesD: díasCEEA: consumo episódico elevado de alcoholCEEA 2hs: consumo episódico en 2 horas o menosEbr.: EbriedadFCA: Frecuencia de consumo de alcoholMedidas: cantidad de medidas de alcoholF CEEA: Frecuencia de consumo episódico elevadoF CEEA 2hs: Frecuencia de consumo episódico elevado en 2 horas o menosCant. Máx.: Cantidad máxima de medidas consumidas en una misma ocasión.1 Puntaje total obtenido en RAPI.2CCN cantidad total de consecuencias negativas experimentadas (calculada a partir de la variable dicotómica de cada ítem del RAPI).Nota: Los valores en negrita indican una diferencia significativa entre los grupos o una asociación significativa entre haber o no haber hecho previa y un determinado indicador.

Tabla Suplementaria 1
Ocurrencia de consumo de alcohol en función de la edad.
13 (%)14 (%)15 (%)16 (%)17-181 (%)
Alcohol V80.886.789.795.196.9
Medida V69.281.380.589.393.9
Medida 12M61.57683.984.592.8
Medida 30D42.357.360.96673.9
Medida 7D19.222.730.23337.8
CEEA vez42.358.766.774.883.8
CEEA 30D23.137.344.861.267.6
CEEA 2hs 30D15.42836.845.663.1
Ebr. vez11.52433.350.565.8
Ebr. 30D-10.724.130.146.8
FCA3.38 ± 2.453.20 ± 2.712.61 ± 1.564.47 ± 4.414.07 ± 3.65
Medidas2.60 ± 1.663.77 ± 2.525.02 ± 3.645.34 ± 4.056.97 ± 6.21
F CEEA1.00 ± 1.411.56 ± 2.101.55 ± 1.412.27 ± 1.792.97 ± 2.99
F CEEA 2hs0.80 ± 1.401.07 ± 1.951.06 ± 1.251.55 ± 1.762.40 ± 2.58
Cant. Máx.5.16 ± 6.026.17 ± 6.415.91 ± 4.307.23 ± 5.529.86 ± 7.82
1 Debido a la baja cantidad de participantes con 18 años (n = 13) se unificaron estos casos con los de 17 años. Los resultados representan el porcentaje de casos que se ubican dentro de cada categoría. Para las variables continuas, los datos se presentan como medias y desviación estándar en cada categoría, calculadas en la submuestra que reportó consumir alcohol en los últimos 30 días

Conducta de previa.

Cerca del 62 % y el 57 % de los adolescentes indicó haber hecho previa alguna vez en la vida y en el último año. Quienes reportaron haber hecho previa durante el último mes (42 %), indicaron un promedio de tres previas en el mes en las que consumieron cerca de cinco medidas de alcohol en cada previa. Notablemente, la gran mayoría (85 %) de los adolescentes que hizo previa continuó tomando alcohol posteriormente a la previa. En promedio, estos adolescentes consumieron cinco medidas de alcohol en el evento de la salida. Los resultados descriptivos, para la muestra total y en función del sexo, se presentan en la Tabla 2 (en la Tabla Suplementaria 2 [TS2] se presentan estos resultados descriptivos en función de la edad cronológica de los participantes).

Tabla 2
Indicadores de previa para la muestra total y en función del sexo.
Total (%)Mujeres (%)Varones (%)
Previa V61.760.263.4
Previa 12 M57.155.459
Previa 30 D42.044.838.9
F previa 12 M
No hizo previa42.944.641
1-2 veces 12 M11.211.410.9
3-4 veces 12 M6.27.44.9
5-7 veces 12 M3.64.03.3
8-9 veces 12 M1.62.5.5
10-11 veces 12 M1.6.52.7
1 vez 30 D6.25.47.1
2 veces 30 D9.97.412.6
3 veces 30 D3.12.53.8
1 vez 7 D7.57.47.7
2 veces o más 7 D6.27.05.5
F Previa 30 D3.28 ± 2.702.95 ± 2.103.69 ± 3.27
Medidas previa 30 D4.91 ± 4.164.41 ± 3.515.51 ± 4.80
Consumo post previa185.283.287.8
Medidas post-previa25.04 ± 5.553.72 ± 3.436.73 ± 7.11
Nota: Los resultados representan el porcentaje de casos que se ubican dentro de cada categoría. Para las variables continuas, los datos se presentan como medias y desviación estándar en cada categoría, calculadas en la submuestra que reportó hacer previa en los últimos 30 días.V: previa alguna vez en la vidaM: mesD: díasF: FrecuenciaMedidas: cantidad de medidas de alcohol.1 Porcentaje estimado entre quienes reportaron hacer previa.2 La media se calculó en la submuestra que reportó consumir alcohol luego de la previa.

Tabla Suplementaria 2
Ocurrencia de previa en función de la edad.
13 (%)14 (%)15 (%)16 (%)17-181 (%)
Previa Vez36.454.144.771.875.9
Previa 12 M26.147.940.568.971.0
Previa 30 D15.433.331.047.657.7
Nota: Los resultados se presentan como porcentajes de casos que corresponden a cada categoría.1 Debido a la baja cantidad de participantes con 18 años (n = 13), se unificaron estos casos con los de 17 años.

Diferencias de grupo

Diferencias en los indicadores de consumo en función de involucrarse en la previa

Se encontró un consumo significativamente mayor de alcohol entre los adolescentes que hacen previa que en sus pares también bebedores, pero que no se involucran en este tipo de práctica. Específicamente, los adolescentes que se involucraron en la práctica de la previa exhibieron una ocurrencia de consumo reciente (i.e., semana previa) y en todas las modalidades de consumo excesivo (CEEA y consumo hasta la ebriedad) significativamente más alta que la que exhibieron los adolescentes que, aunque tomaron alcohol en el mes previo, tomaron por fuera de este contexto. Por ejemplo, el CEEA fue casi normativo entre los adolescentes que hicieron previa que, además, reportaron en más de un 50 % de los casos haber alcanzado la ebriedad. Asimismo, salvo en la cantidad de medidas de alcohol por ocasión usual de consumo, se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la cantidad de días de consumo (usual y CEEA) y en la cantidad máxima de medidas consumidas en una misma ocasión. El número de problemas experimentados también fue significativamente más alto entre los adolescentes que hacen previa comparados con aquellos que no la hacen. Estos resultados, incluyendo la notación estadística asociada a las pruebas t de Student y de asociación realizadas, se presentaron en la Tabla 1.

Resultados bivariados

Relación entre indicadores de previa con indicadores de consumo de alcohol

La Tabla 3 presenta la correlación entre los indicadores de consumo y los indicadores de previa de los adolescentes. Todos los indicadores de previa examinados (frecuencia [en últimos 30 días o 12 meses] y cantidad de medidas consumidas en la previa) correlacionaron positiva y significativamente con los indicadores de consumo de alcohol de los adolescentes. Estos resultados sugieren que los adolescentes que hacen previa con mayor frecuencia y que, durante la previa consumen mayor cantidad de alcohol, presentan un mayor consumo general de alcohol (en frecuencia y cantidad).

Relación entre indicadores de previa con normas descriptivas de previa

La Tabla 3 también presenta la correlación entre los indicadores de consumo y de previa de los adolescentes con la percepción de la conducta de previa en la amiga y amigo más cercanos. Todos los indicadores de previa examinados (frecuencia [en últimos 30 días o 12 meses] y cantidad de medidas consumidas en la previa) correlacionaron positiva y significativamente con la percepción de la conducta de previa en la amiga y amigo más cercanos. Las correlaciones fueron más altas entre pares de indicadores similares (e.g., frecuencia de previa reportada por los adolescentes y frecuencia de previa percibida por los pares) que entre indicadores diferentes (e.g., cantidad de consumo en previa reportada por los adolescentes y frecuencia de previa percibida en los pares). Estos resultados indican que a una mayor percepción de conductas de previa en el grupo de amigas y amigos, mayor es el involucramiento en conductas relacionadas con la previa (tanto en frecuencia de asistencia a ellas como en cantidad de alcohol consumida) de los adolescentes. Nótese que la correlación entre la conducta de previa de los adolescentes con la percepción de la conducta de previa en los pares es más alta que la correlación entre la conducta de consumo general de los adolescentes con la percepción de la conducta de previa en los pares. Estos últimos resultados sugieren una especificidad de la influencia del grupo de pares al contexto de la previa.

Tabla 3
Correlación entre indicadores de consumo de alcohol e indicadores de previas con normas sociales de previas.
2345678910111213
1.FCA .38 .59 .59 .37 .34 .45 .21 .19 .31 .19 .26 .29
2.Medidas .49 .52 .33 .55 .37 .16 .37 .18 .17 .45 .21
3.FCA 12M .91 .45 .48 .64 .26 .21 .46 .21 .32 .51
4.F CEEA 12M .47 .50 .62 .24 .24 .45 .21 .35 .50
5.F Previa 30D .64 .64 .34 .26 .41 .21 .37 .35
6.Medidas previa 30D .57 .27 .45 .38 .25 .59 .36
7.F Previa 12M .34 .29 .62 .24 .35 .62
8.F Previa AA 30D .64 .65 .42 .24 .26
9.Medidas AA .55 .28 .49 .23
10.F Previa 12 AA .29 .29 .52
11.F Previa AO 30D .60 .56
12.Medidas AO .53
13.F Previa 12 AO
M: mesD: díasF: FrecuenciaCA consumo de alcoholCEEA consumo episódico elevado de alcoholMedidas cantidad de medidas de alcoholAA amigaAO amigoNota: Todas las correlaciones son significativas: p ≤ .05.

Relación entre los indicadores de previas con los motivos de previas

Se encontraron relaciones significativas y positivas entre la frecuencia de asistencia a previa en los últimos 30 días/12 meses y las puntuaciones de las subescalas Intoxicación-Diversión (r = .26 / r = .20), Presión Social (r = .20 / r = .16) y Preferencia de Bebida (r = .30 / r = .23). Asimismo, la cantidad de medidas de alcohol consumidas en la previa presentó correlaciones estadísticamente significativas con las puntuaciones de las subescalas Intoxicación-Diversión (r = .25), Presión Social (r = .14) y Preferencia de Bebida (r = .35). La subescala Encuentro social y Mejora no presentó correlaciones significativas con los indicadores de previa.

Regresiones múltiples

Frecuencia de asistencia a previas

Las variables independientes explicaron el 38 % de la varianza de esta variable. En el primer paso, las variables sociodemográficas no tuvieron un efecto significativo. En el segundo paso, las normas sociales (i.e., percepción de frecuencia de asistencia de amiga o amigo más cercanos a previas) tuvieron un efecto positivo y significativo sobre la variable criterio (Fcambio = 52.358; R2 = .37; p ≤ .001). Específicamente, las normas referidas la frecuencia de previa en la amiga (β = .23, t = 3.513, p ≤ .001) y amigo (β = .46, t = 6.928, p ≤ .001) más cercanos se asociaron de manera positiva y significativa a la frecuencia de previa de los adolescentes. Finalmente, la inclusión de las dimensiones de motivos de previa en el tercer paso no aumentó significativamente la varianza explicada total (ΔR2 = .01; p = .74). Estos resultados se presentan en la Tabla 4.

Tabla 4
Regresiones múltiples.
Frecuencia Previa βCantidad Alcohol en Previa β
Paso 1Paso 2Paso 3Paso 1Paso 2Paso 3
Sexo.08.09.09.16.10.09
Edad.09.05.03.20.10.05
NS Frec Amiga.23.22.12.12
NS Frec Amigo.46.45.50.47
ID.03.10
PS.03-.02
PB.03.11
ΔR².014.357.006.07.317.024
R2.014.371.377.07.382.406
NS: normas socialesFrec Amiga: Frecuencia de asistencia a previa de la amigaFrec Amigo: Frecuencia de asistencia a previa del amigoID: motivos de previa de intoxicación-diversiónPS motivos de previa de presión socialPB motivos de previa de preferencia de la bebidaM MesD DíasF FrecuenciaMedidas cantidad de medidas de alcohol.Nota: Los valores en negrita indican los coeficientes β estadísticamente significativos.

Cantidad de alcohol consumida durante la previa

El modelo explicó el 41 % de la varianza de la cantidad de alcohol consumida durante la previa. En el primer paso, las variables sociodemográficas aumentaron un 7 % el porcentaje de varianza explicada y este cambio fue significativo (Fcambio = 6.308; R2 = .07; p ≤ .01). La inspección de los coeficientes de correlación parcial indicó que tanto la edad cronológica (β = .20, t = 2.725, p ≤ .01) como el sexo (β = .16, t = 2.239, p ≤ .05) influyeron significativamente sobre la variable dependiente. La cantidad de alcohol consumida en la previa fue más alta entre los adolescentes de mayor edad y entre los varones. En el segundo paso, las normas sociales (i.e., percepción de la cantidad de alcohol consumida durante la previa por la amiga y amigo más cercanos) influyeron de manera significativa sobre la variable criterio (Fcambio = 45.842; ΔR2 = .32; p ≤ .001), elevando la varianza total explicada al 38 %. Específicamente, las normas referidas al amigo (β = .50, t = 6.865, p ≤ .001), pero no a la amiga (p = .11), se asociaron de manera positiva y significativa a la cantidad de alcohol consumida durante la previa. Asimismo, se observó que el efecto de sexo y edad dejó de ser significativo (p ≥ .11), indicando una mediación total del efecto de estas variables por las normas sociales. Finalmente, la inclusión de los motivos de previa en el tercer paso no tuvo un efecto significativo sobre la variable dependiente (p = .07). Estos resultados se presentan en la Tabla 4.

Discusión

En congruencia con estudios internacionales (Foster y Fergusson, 2014; Labhart et al., 2017), el 60 % de los adolescentes reportó conducta de previa en el último año. Durante la previa, los adolescentes reportaron consumir, en promedio, ≈70 gramos de alcohol. Este hallazgo corrobora la peligrosidad inherente a esta práctica de consumo (Haas et al., 2012; Santos et al., 2015; Wells et al., 2015), caracterizada por el consumo de cantidades elevadas de alcohol en periodos cortos de tiempo. Notablemente, la frecuencia de previa y la cantidad de alcohol consumida durante la previa encontrada en este trabajo son muy similares a las reportadas por jóvenes de mayor edad que también exhiben conducta de previa (LaBrie et al., 2012;Merrill, Vermont, Bachrach, y Read, 2013; Pilatti, Etkin, Urioste Parra y Pautassi, 2018; Pilatti y Read, 2018).

Uno de los objetivos de este trabajo era examinar si los adolescentes que se involucran en este tipo de práctica consumen más alcohol que sus pares bebedores que consumen exclusivamente por fuera de este contexto. Los hallazgos fueron contundentes. Los adolescentes que exhiben conducta de previa, comparados con los adolescentes que no, reportaron un consumo de alcohol significativamente mayor. Esto aplicó tanto para la ocurrencia de consumo reciente como para la ocurrencia de prácticas riesgosas de consumo excesivo de alcohol (CEEA y consumo hasta la ebriedad). Asimismo, los adolescentes que hicieron previa en los últimos 30 días, comparados con sus pares que tomaron alcohol durante el mes previo, pero exclusivamente por fuera de ese contexto, consumieron una cantidad significativamente mayor el día que exhibieron mayor consumo y, además, experimentaron un mayor número de consecuencias negativas derivadas del consumo de alcohol. Específicamente, los adolescentes que hacen previa reportaron consumir, durante la ocasión de mayor consumo, una media equivalente a poco más de 8 latas de cerveza). Este resultado es alarmante y, junto al resto de las diferencias encontradas, aporta más evidencia respecto al alto riesgo subyacente a esta práctica de consumo (Barnett et al., 2013; Barry et al., 2013; Miller et al., 2016; Santos et al., 2015). Nótese que estas diferencias se encontraron en la submuestra de bebedores del último mes, la cual es, en sí, una subpoblación de mayor vulnerabilidad. Los hallazgos de este estudio muestran que los adolescentes que se involucran en la previa presentan una forma de consumo de alcohol similar a la encontrada en adultos emergentes (Pilatti et al., 2017). La adultez emergente, etapa del desarrollo que se ubica entre la adolescencia y la adultez joven (Arnett, 2000, Arnett et al., 2014), presenta tasas de CEEA más altas que cualquier otra etapa del desarrollo (Courtney y Polich, 2009; Windle, 2016; Windle y Zucker, 2010). En este sentido, la previa parece incrementar la vulnerabilidad de los adolescentes actuando como catalizador de las conductas de consumo de alcohol características de etapas posteriores del desarrollo.

Es importante destacar que la gran mayoría (85 %) de los adolescentes que hizo previa continuó tomando alcohol después de la previa y, en promedio, tomó cinco medidas de alcohol (equivalente a, por ejemplo, 5 latas de cerveza) durante esa instancia. Este hallazgo es de relevancia porque contradice de manera rotunda la creencia, incluso sostenida por algunos padres como justificativo para validar o permitir la realización de previas en los hogares, de que “se toma en la previa para no tomar después, en el evento que sigue a la previa”. También es para remarcar que los adolescentes que toman en la previa y posterior a ella, toman una media de 10 medidas de alcohol en un mismo día/noche, aumentando dramáticamente el riesgo de experimentar problemas de diversa índole y severidad, incluyendo relaciones sexuales riesgosas (Agius et al., 2013; Lepusić y Radović-Radovcić, 2013; Standerwick, Davies, Tucker, y Sheron, 2007). En conjunto, estos resultados destacan que, durante esta etapa, sería beneficioso evitar que los adolescentes realicen este tipo de prácticas. En otras palabras, una estrategia de reducción del consumo, en especial del consumo episódico excesivo, sería mediante la limitación-evitación de este tipo de prácticas de consumo de alcohol, o la generación de espacios alternativos de reunión libres de alcohol o que ofrezcan actividades que sean incompatibles con el consumo de sustancias (e.g., actividades deportivas).

Otro de los objetivos de este trabajo era examinar en qué medida la conducta de previa estaba determinada por variables como las normas descriptivas y los motivos de previa. Los resultados del presente trabajo extienden la evidencia de la influencia del grupo de pares sobre el consumo de alcohol (Borsari y Carey, 2003; Lewis, et al., 2010; Pilatti et al., 2017; Rivarola Montejano et al., 2016) a prácticas específicas de consumo como la previa. Efectivamente, las normas descriptivas, particularmente aquellas que refieren al amigo más cercano, explicaron significativamente la frecuencia de previa y la cantidad de alcohol consumida durante ella. Estos hallazgos sugieren caminos prometedores para la intervención y resaltan la necesidad de implementar programas específicos para diferentes prácticas o contextos de consumo. Las normas descriptivas sobre el grupo de pares pueden alterarse a partir de corregir los sesgos que derivan en la sobreestimación del consumo en los pares (Prince y Carey, 2010; Ridout y Campbell, 2014).

Otra de las variables analizadas en este trabajo corresponde a los motivos de previa. Aunque los motivos de previa se relacionaron significativa y positivamente a nivel bivariado con sus indicadores, a nivel multivariado no tuvieron un efecto significativo. Nótese que este instrumento fue desarrollado a partir de estudios cualitativos y cuantitativos con jóvenes mayores de 18 años. Aunque especulativo, es posible que el instrumento no incluya motivos de previa que podrían ser relevantes para la población adolescente como, por ejemplo, la imposibilidad o dificultad de conseguir alcohol en el lugar del evento (debido a restricciones legales en la venta de alcohol a menores).

El presente estudio tiene limitaciones. El diseño transversal no permite establecer relaciones causales entre variables. Asimismo, y debido al tamaño de la muestra, en particular la submuestra de adolescentes que asisten a la previa, no se pudo analizar el efecto de las normas sociales y los motivos de los encuentros separadamente para varones y mujeres. Lamentablemente, no se midió la duración (i.e., tiempo) de la previa. Otra limitación del presente estudio refiere al procedimiento accidental para la formación de la muestra. Futuras investigaciones deberían avanzar sobre estos puntos y, además, en la implementación de intervenciones de reducción del consumo alcohol, por ejemplo, modelos de intervención basados en normas sociales (Vallentin-Holbech, Rasmussen, y Stock, 2018) e intervenciones basadas en la promoción de hábitos saludables (Melnyk et al., 2013). Más allá de estas limitaciones, el trabajo aporta información que describe las conductas de previas y diferencias en el uso de alcohol en función de la participación en este tipo de contextos, en adolescentes de nivel medio. Al respecto, los hallazgos sugieren que realizar este tipo de prácticas de consumo de alcohol sería en sí mismo un factor de riesgo para el involucramiento en trayectorias de consumo problemático de alcohol. Los resultados también desacreditan la extendida noción popular de que, al menos ocasionalmente, puede ser adecuado aprobar la realización de previa por parte de padres o cuidadores, a fin de que el consumo de alcohol ocurra en el contexto aparentemente seguro o protegido del hogar.

Agradecimientos

Los autores agradecen a Belén Acosta y a Jorge Díaz por su valiosa colaboración durante el proceso de formación de la muestra y recolección de los datos.

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