Artículos

Abuso y abandono infantil y estilo parental dominante en relación con las experiencias paranormales en la adultez

Negative childhood experiences, parental styles and resilience among people who report paranormal experiences

Alejandro Parra
Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, Argentina

Abuso y abandono infantil y estilo parental dominante en relación con las experiencias paranormales en la adultez

Interdisciplinaria, vol. 38, núm. 3, pp. 239-255, 2021

Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines

Los autores/as conservan los derechos de autor y ceden a la revista el derecho de la primera publicación, con el trabajo registrado con la licencia de atribución, no comercial, compartir igual de Creative Commons, que permite a terceros utilizar lo publicado siempre que mencionen la autoría del trabajo y a la primera publicación en esta revista, no se utilice con fines comerciales y las obras que se deriven se compartan en iguales condiciones.

Recepción: 19 Marzo 2020

Aprobación: 15 Junio 2021

Resumen: El trauma infantil puede conducir al desarrollo de una personalidad propensa a la fantasía y, luego, desarrollar creencias y experiencias paranormales como estrategia de afrontamiento a la ansiedad durante la vida adulta. Se administró la Encuesta de Experiencias Paranormales, el Cuestionario de Experiencias Negativas en la Niñez, y la Escala de Estilos Parentales a una muestra compuesta por 644 individuos Los resultados indican alta frecuencia de experiencias tales como sensación de presencia (58 %), sueños premonitorios (56 %), telepatía (41 %), experiencias místicas (40 %), apariciones (38 %) y experiencia fuera del cuerpo (25 %). Además, se plantearon dos hipótesis: (H1) en la que se encontraría una relación positiva y significativa entre las experiencias negativas en la niñez (abuso y abandono) y la frecuencia de experiencias paranormales en la vida adulta, lo cual se confirmó (rs = .27, Sig. < .001), con correlaciones fuertes para experiencias tales como sensación de presencia (rs = .23) y apariciones (rs = .19); y (H2) que muestra a individuos que reportan mayor frecuencia de experiencias paranormales y tenderían a mostrar un estilo parental más autoritario en comparación con un estilo parental negligente, sobreprotector, permisivo y autoritativo, lo cual se confirmó para madre: χ2 = 18.24, p < .001, en comparación con un estilo parental negligente, sobreprotector, autoritario y autoritativo. Una posible interpretación es que los eventos traumáticos en la niñez son no solo la fuente para la emergencia de las experiencias paranormales, sino un estilo parental autoritario que contribuye a reforzar el modo en que se procesan cognitiva y emocionalmente tales experiencias negativas.

Palabras clave: experiencias negativas infantiles, estilo parental, experiencias/creencias paranormales.

Abstract: Child trauma can lead to the development of a personality fantasy prone and life, to develop paranormal beliefs and experiences as a strategy to cope with anxiety during adulthood. In other words, beliefs and paranormal experiences can be a system of representations that allow us to give sense and meaning to control trauma anxiety, and in general an illusion of control over future disturbing events. There are relatively few studies examining the parental style and paranormal experiences/beliefs, therefore, the aim of this study is to measure the dominant parental style of those who have experienced paranormal events and their correlate with negative events in childhood. The Survey of Paranormal Experiences, the Survey of Negative Experiences in Children, and the Scale of Parental Styles were administered to a sample of 644 individuals of both sexes 28 % males and 72 % females (Mean = 28.13 years) in a simple intentional non-probabilistic sampled technique. The results showed high frequency of experiences such as Sense of presence (58 %), Premonitory dreams (56 %), Telepathy (41 %), Mystical experiences (40 %), Apparitions (38 %), and Out-of-Body experiences (25 %). The results confirmed hypotheses which predict (H1) a positive and significant relationship will be found between negative experiences in childhood and the frequency of paranormal experiences in adult life which was confirmed (rs = .27, p < .001); and (H2) individuals who reported a higher frequency of paranormal experiences showed a more Authoritarian parenting style compared to a Negligent, Overprotective, Permissive and Authoritative parenting style, which was confirmed for Mother χ2 = 18.24, p < .001, but not for Father, who showed a more Permissive style χ2 = 8.11, p < .001 compared to a negligent, overprotective, authoritarian and authoritative parenting style. The results here support, in part, the idea that adult paranormality is an adaptive mechanism that helps individuals cope with an absence of control in childhood. For example, when the parents do not meet the physical, psychological, and/or emotional needs of the child, who ends up being explicitly insulted, ridiculed, shouted at, emotionally manipulated, or unfairly blamed by parents- One possible interpretation is that traumatic events in childhood are not only the source for the emergence of other paranormal experiences but a permissive and negligent parental style helps to reinforce the way in which these negative experiences are processed cognitive and emotionally. The parental bond in childhood and throughout life, can also function as a modulator of the occurrence of the paranormal experience. The parental bond in childhood and throughout life, can also function as a modulator of the occurrence of the paranormal experience. Consequently, the behavior of the parents is an easily available model that children imitate involuntarily. The parental bond in childhood and throughout life can also function as a modulator of the occurrence of paranormal experiences and, to some extent, its cognitive adaptation. In this way, internalization can be a much more active process by which parents strive to inculcate their own beliefs in their children, which may involve an explicit program of instruction and positive encouragement but sometimes a degree of coercion and punishment for their breach as well. Therefore, through the process of internalization, the parents' beliefs can be assimilated into the children's own frame of reference and their anomalous experiences. Parents showed a more permissive parenting style, characterized by greater receptivity than demand, that is, parents are more lenient and tended to give in to the demands of their children and give them support, this parenting style significantly favored such paranormal experiences as sense of presence and “seeing” ghosts.

Keywords: childhood trauma, parental styles, paranormal experiences/beliefs.

Introducción

Las experiencias paranormales son eventos que pueden atemorizar, como una reacción inicial común a la experiencia (Gómez Montanelli y Parra, 2004, 2005; Kramer, Bauer y Hövelmann, 2012). Las experiencias paranormales son un campo de interés en la investigación psicológica, no obstante algunas personas pueden interpretar que tales experiencias son perturbadoras o exijan algun tipo de psicoterapia, y pueden incluir sueños premonitorios (Bem y Honorton, 1994; Gómez Montanelli y Parra, 2004; Murray, 2012; Parra, 2003; Parra, 2012, 2013; Parra y Corbetta, 2014; Schredl, 2009; Simmonds, 2012), ver el aura o campos de energía en torno al cuerpo (Alvarado y Zingrone, 1994; Parra, 2008), experiencias fuera del cuerpo (Parra, 2015; Peake, 2011), experiencia de sensación de presencia o apariciones (Parra, 2006b; Sherwood, 2002). A menudo, algunas personas buscan ayuda en amigos o familiares, ayuda profesional de psicólogos o médicos, o ayuda religiosa por tales experiencias (Gómez Montanelli y Parra, 2004, 2005).

El vínculo parental en relación con las creencias/experiencias paranormales es un aspecto poco explorado en la literatura psicológica, sobre todo en América Latina. ¿El estilo parental favorece la interpretación de los eventos sobrenaturales? Parra y Ugarte (2018) encontraron que quienes habían experimentado trauma infantil (por ejemplo abuso sexual) correlacionaba con la frecuencia de experiencias paranormales. Además, se encontró que aquellos que tendían a mostrar mayor frecuencia de eventos y aquellos padres con tendencia a un estilo estilo parental negligente mostraban una propensión a la búsqueda de experiencias excitantes, un modo compensatorio de involucrarse en prácticas new age, meditación, cultos y otras actividades a causa de la falta o poca imposición de reglas religiosas tradicionales o atención puesta en la educación parental. De modo que es posible que algunas experiencias paranormales en la vida adulta ocurran como respuesta a una forma de responder por fuera de los límites convencionales y producir experiencias anómalas, posiblemente para afrontar la indiferencia parental en la niñez.

En otro estudio basado en entrevistas, Hart Wright (2007) encontró a 120 médiums cuyos antecedentes familiares mostraron que más de la tercera parte habían tenido, o tenían, uno o dos padres alcohólicos o un pariente alcohólico, u otro familiar con quien convivió en un hogar disfuncional, o dijeron haber sufrido golpizas frecuentes. Se han encontrado relaciones positivas entre las creencias paranormales (creencia en los poderes de la mente y extraterrestres) y el trauma, y que tales creencias paranormales estaban relacionadas con la necesidad de control intrapersonal (Irwin, 1994; Ross y Joshi, 1992).

El trauma infantil puede conducir al desarrollo de una personalidad propensa a la fantasía y, luego, desarrollar creencias y experiencias paranormales como estrategia de afrontamiento a la ansiedad durante la vida adulta (Perkins y Allen, 2006; Watt, Watson y Wilson, 2007). La conclusión general es que las creencias paranormales sirven al propósito de proveer significado y seguridad frente a un mundo caótico e inestable; en otras palabras, las creencias (y experiencias) paranormales pueden resultar en un sistema de representaciones que dan sentido y significado para generar una ilusión de control sobre eventos perturbadores. Rabeyron y Watt (2010) encontraron que las personas que habían tenido experiencias paranormales durante el último año habían tenido más eventos negativos durante ese mismo período. Otro hallazgo de interés sugiere un incremento de la creatividad (por ejemplo, uno de los entrevistados manifestó que había mejorado su habilidad para la pintura artística después de una experiencia cercana a la muerte). Esta experiencia inaugural es lo que Rabeyron y Watt (2010) llaman “la solución paranormal”, esto es, una estrategia de afrontamiento que produce diferentes experiencias paranormales como reacción original frente a los eventos negativos de la vida.

Irwin (2009) sugiere que una posible explicación para el desarrollo de creencias paranormales es su funcionamiento como un mecanismo adaptativo en la infancia, basado en la necesidad de hacer frente a una percepción de control deficitaria, conocida como la Hipótesis de la Función Psicodinámica (HFP). Esta hipótesis se basa en el vínculo entre episodios de maltrato infantil, principalmente abuso físico o sexual intrafamiliar, y la producción de creencias/experiencias paranormales adultas. En efecto, el abandono y el abuso emocional son dos predictores plausibles –aunque poco explorados– de la paranormalidad adulta. Cuando los cuidadores no satisfacen las necesidades físicas, psicológicas y/o emocionales del niño, deja a este sin sentimientos de afecto por parte de los miembros de su familia (Irwin, 1992; Perkins y Allen, 2006; Ross y Joshi, 1992; Sanders y Becker-Lausen, 1995). El abuso emocional es más explícito: ser insultado, ridiculizado, airado a gritos, manipulado emocionalmente o injustamente culpado por los padres (Kent y Waller, 1998).

Una forma de negligencia infantil es la parentificación. Existen dos tipos: la parentificación instrumental que se manifiesta en el niño que se ocupa de tareas cotidianas del hogar (por ejemplo, cocinar) y, a menudo, como respuesta adaptativa a corto plazo de la ausencia o la enfermedad de los padres, la cual normalmente no es perjudicial para el bienestar psicológico del niño. Por el contrario, la parentificación emocional se manifiesta cuando el niño es coaccionado o manipulado para que cuide de sus padres, hermanos o con ciertas dinámicas familiares (por ejemplo, al convertirse en un pacificador familiar). La exposición prolongada a esta inversión de roles, a veces, es psicológicamente dañina para el niño (Hooper, 2007). La parentificación emocional abarca tres de las cuatro características del trauma, a saber, una pérdida de control percibido, sentirse abrumado, y tener secuelas psicológicas negativas de larga duración. A diferencia de otros traumas, la parentificación emocional no necesariamente es repentina o inesperada, que es la cuarta característica definitoria del trauma (Hooper, 2007). En consecuencia, sería razonable esperar altos niveles de parentificación emocional para predecir la paranormalidad adulta, aunque tener responsabilidades de adulto podría desarrollar en los hijos un mayor sentido de control que sirve como un amortiguador contra futuras psicopatologías (Hooper, 2012). En tal caso, la parentificación emocional debería predecir menor paranormalidad adulta. La amenaza parental, que también está asociada con una variedad de trastornos psicológicos en adultos, menoscaba el sentido de seguridad doméstica de un niño y resulta en un predictor potencial para la paranormalidad en los adultos (Watt, Watson y Wilson, 2007).

Sin embargo, un sistema de creencias demuestra que el abuso sexual infantil tiene un efecto directo sobre experiencias paranormales en la adultez (Scimeca et al., 2015; Farias y Granqvist, 2007) así como una relación entre el abandono en la niñez, el abuso sexual y emocional, y la parentificación con respecto a creencias y experiencias paranormales. Otros estudios demuestran que hay familias que tienden a mostrarse más reservadas con temas esotéricos o paranormales (Cohn, 1999) y, por el contrario, familias en las que algunos padres exigen a sus hijos la observancia de ciertas creencias ocultistas o la participación en sus rituales, lo cual puede moldear la producción de ciertas experiencias en la vida adulta (Braswell, Rosengren y Berenbaum, 2011).

En línea con estos estudios, el objetivo del presente es evaluar la relación entre los eventos negativos en la infancia (abuso y abandono) y comparar el estilo parental dominante en aquellos que han tenido experiencias paranormales en la vida adulta. Se hipotetiza que (H1) se encontrará una relación positiva y significativa entre las experiencias negativas en la niñez (abuso y abandono) y la frecuencia de experiencias paranormales en la vida adulta, y que (H2) individuos con mayor frecuencia de experiencias paranormales tenderán a mostrar un modo parental autoritario en comparación con individuos que reportan menor frecuencia de experiencias.

Método

Participantes

La muestra estuvo compuesta por 644 individuos, 185 varones (28 %) y 459 mujeres (72 %), cuyo rango etario oscila entre 18 a 65 años (M = 28.13, DT = 10.45). Se aplicó una técnica de muestreo no-probabilística intencional simple. La reclutación de la muestra fue obtenida a través de estudiantes universitarios y población general mayor de 18 años. Ninguno de los participantes de este estudio recibió compensación económica y todos completaron ambas escalas en forma individual. Las características demograficas de la muestra indicaron que el 34 % carece de pareja actual (soltero) y el 54 % se encuentra en pareja actual (conviviente o no conviviente); el 42 % va de moderadamente a muy espiritual; el 41 % es católico o cristiano no católico, y el 78 % reconoce un estatus económico aceptable o por encima de lo aceptable para vivir. No respondió el 7.9 % (n = 51).

Instrumentos

La Encuesta de Experiencias Paranormales (EPP; Gómez Montanelli y Parra, 2004, 2005) es un inventario autoadministrable para colectar el tipo y la frecuencia de 18 tipos de experiencias anómalas o paranormales, de las cuales se seleccionaron ocho, tales como sueños premonitorios, telepatía, ver el aura, experiencias fuera del cuerpo, experiencias místicas, sensación de presencia, sanación psíquica (como sanador), y apariciones (oír o ver fantasmas), que el participante responde en una escala Likert de cinco puntos (de 0 = Nunca a 3 = Múltiples veces), indicando el puntaje más alto y la mayor frecuencia de experiencias paranormales. Con esta medida, se construyó un índice (suma de los valores mínimo y máximo, 0 a 24) para cada participante en función del número de respuestas afirmativas. El valor de confiabilidad fue un Alfa de Cronbach de .90 (Parra, 2006a, 2008).

El Cuestionario de Experiencias Negativas en la Niñez (CTQ-SF; Bernstein, Fink, Handelsman, y Foote, 1994; Fink, Bernstein, Handelsman, Foote y Lovejoy, 1995) es un cuestionario autoadministrable de perfil retrospectivo, que mide el grado de abuso sufrido durante la infancia. Los factores que evalúa son tres tipos de abuso (físico, emociona y sexual), dos tipos de abandono (físico y emocional) y una puntuación total, excepto otros eventos traumáticos como la muerte de un padre o una enfermedad grave. El cuestionario contiene 28 items que se responden con una escala Likert de cinco puntos (0 = nunca, 1 = una vez, 2 = a veces, 3 = casi siempre), que indican que a mayor puntuación aumenta el grado de maltrato infantil. Posee alta validez discriminante (Bernstein, Ahluvalia, Pogge, Handelsman, 1997) y el valor de confiabilidad de .93 (Parra y Ugarte, 2018).

La Escala de Estilos Parentales e Inconsistencia Parental Percibida (EPIPP; De la Iglesia, Ongarato y Fernández Liporace, 2010; Capano y Ubach, 2013; Maccoby y Martin, 1983) es un inventario autoadministrable para la evaluación de estilos parentales e inconsistencia parental percibida dirigido a adultos jóvenes. La escala está compuesta por 24 ítems que evalúan las conductas materna y paterna. La EPIPP está constituida por seis subescalas: Afecto, Diálogo, Indiferencia, Coerción Verbal, Coerción Física y Prohibición, que a su vez, se agrupan en dos escalas mayores (Respuesta y Demanda). Por medio de este instrumento, se puede observar el grado de presencia de respuestas y demandas de los padres hacia sus hijos y las tres dimensiones que contiene cada una. Los puntos de corte son puntuaciones altas (< percentil 80) y puntuaciones bajas (> percentil 20). La escala posse buena consistencia interna y alta confiabilidad para la muestra argentina (De la Iglesia, Ongarato y Fernández Liporace, 2010) con un alfa de Cronbach de .91 (De la Iglesia, Ongarato y Fernández Liporace, 2010). Los cuadrantes se forman de acuerdo al esquema de la Figura 1.

Esquema de Estilos Parentales creado por Maccoby.
Figura 1.
Esquema de Estilos Parentales creado por Maccoby.
De la Iglesia, Ongarato y Fernández Liporace, 2010.

Procedimiento

Se distribuyeron los instrumentos, entregados en mano, y se dieron instrucciones para completarlos. Los datos fueron tratados con confidencialidad y anonimato de sus respuestas. Se invitó a responder los tres instrumentos de forma voluntaria y anónimamente, los cuales fueron entregados en forma contrabalanceada y bajo el pseudotítulo “Cuestionario de Experiencias Psicológicas”, con lo cual se evitó sesgar las respuestas. También recibieron información sobre los objetivos del estudio, pero no de las hipótesis, y fueron excluidos los participantes que presentaron los siguientes indicadores: (1) trastorno neurológico o traumatismo que resulte en déficit cognitivo; (2) uso recreativo de drogas o alcohol con criterio de consumo de riesgo; y (3) cuestionarios respondidos en forma incorrecta, con tachaduras o enmiendas, o incompletos. Los participantes firmaron un formulario de consentimiento y se les informó que podían negarse a participar. La participación fue voluntaria y sin pago.

Resultados

Los datos fueron procesados mediante el paquete estadístico SPSS 20 y fueron evaluados a una cola. Se llevó a cabo una evaluación de la normalidad de la muestra. A partir de los valores obtenidos mediante la prueba KS, se observó una distribución asimétrica para las puntuaciones de los tres instrumentos (Abuso KS = .17, p < .001; Abandono KS = .19, p < .001; Trauma Infantil KS = .16, p < .001; Index KS = 13, p < .001). En consecuencia, para llevar a cabo los análisis se empleó estadística no paramétrica; esto es, pruebas z o χ2 mediante el test de U de Mann-Whitney o H de Kruskal-Wallis para comparar según corresponda, y el coeficiente de Rho de Spearman para correlacionar.

Los resultados muestran que las experiencias paranormales más comunes son: sensación de presencia (58 %), sueños premonitorios (56 %), telepatía (41 %), experiencias místicas (40 %), apariciones (38 %), y experiencia fuera del cuerpo (25 %) (Tabla 1).

Tabla 1
Descriptivas de experiencias paranormales.
Experiencias Paranormales1N%
1. Sueños premonitorios36656.8
2. Telepatía26741.5
3. Ver el aura10716.6
4. Experiencaia fuera del cuerpo16625.8
5. Experiencia mística26340.8
6. Sensación de presencia37958.9
7. Sanación psíquica13921.6
8. Apariciones24738.4

Por puntos de corte recomendado por De la Iglesia, Ongarato y Fernández Liporace (2010), se dividieron las puntuaciones altas (< percentil 80) y las puntuaciones bajas (percentil > 20) de respuesta y demanda para madre y padre por separado, de modo que se crearon cuatro estilos: negligente (baja demanda/baja respuesta), sobreprotector (alta demanda/alta respuesta), autoritario (alta demanda/baja respuesta), y permisivo (baja demanda/alta respuesta) (Tabla 2).

Tabla 2
Frecuencia y porcentaje del estilo parental para padre y madre.
PadreMadre
Estilo ParentalN%N%
1. Negligente649.9538.2
2. Sobreprotector548.49414.6
3. Autoritario152.3355.4
4. Permisivo5.8548.4
Total13821.423636.6
No categorizado50678.640863.4

La H1 predice que se encontrará una relación positiva y significativa entre las experiencias negativas en la niñez (abuso y abandono) y la frecuencia de experiencias paranormales en la vida adulta, lo cual se confirmó (rs= .27, Sig. < .001), con correlaciones fuertes para experiencias tales como sensación de presencia (rs = .23) y apariciones (rs = .19)

Tabla 3
Correlaciones entre la frecuencia de experiencias paranormales y el grado de experiencias negativas en la niñez.
Experiencias paranormales11. Abuso fisico2. Abuso emocional3. Abuso sexual4. Abandono fisico5. Abandono emocionalF1. AbusoF2. AbandonoENN
1. Sueños premonitorios.13***.13***.02.16***.14**.15**.19***.17***
2. Telepatia.11**.15**.06*.14**.17**.16**.17***.17***
3. Aura.08*.08*.12**.10**.08*.10**.09**.10***
4.EFC.11**.12**.08*.09*.10**.13**.10***.13***
5. Exp. mística.08*.08*.06*.11**.08*.10**.12***.11***
6. Sens presencia.17**.21**.19**.16**.13**.23***.17***.23***
7. Sanar a distancia.11**.10**.13**.09**.08*.13**.10**.12***
8. Apariciones.11**.17**.13**.18**.10**.18***.18***.19***
Index.20***.23***.14***.22***.18***.25***.24***.27***
1 Experiencias paranormales: Rango: 0 (nunca) a 3 (múltiples veces).* p < .05** p < .01*** p < .001.

La H2 predice que individuos que reportan mayor frecuencia de experiencias paranormales tenderán a mostrar un estilo parental más autoritario en comparación con los estilos parentales negligente, sobreprotector, permisivo y autoritativo, lo cual se confirmó para madre χ2 [n = 8.11] = 18.24, p < .001, pero no para padre, quien mostró un estilo más permisivo χ2 [n = 11.00] = 8.11, p < .001 en comparación con estilos parentales negligente, sobreprotector, autoritario y autoritativo, como se vio en la Tabla 3.

Análisis post hoc

En primer lugar, se comparó la frecuencia de las experiencias paranormales (Index) entre los cuatro estilos parentales. Para el estilo parental del padre, se encontró que el estilo permisivo mostró significativamente mayor frecuencia de experiencias paranormales en comparación con el negligente, sobreprotector, autoritario, y autoritativo (χ2= 18.24; p < .001) teniendo tres (37 %) de las ocho experiencias paranormales (telepatía, sensación de presencia y apariciones) con una diferencia a favor del estilo permisivo (Tabla 4).

Tabla 4
Comparación de la frecuencia de experiencias paranormales con los cuatro estilos parentales.
Estilo parental (padre)Negligente (n = 64)Sobreprotector (n = 54)Autoritario (n = 15)Permisivo (n = 5)Autoritativo (n = 24)
Experiencias paranormales1M (DT)M (DT)M (DT)M (DT)M (DT)χ2*p
1. Sueños premonitorios1.05 (1.03).78 (1.12)1.40 (1.24)1.60 (1.57).71 (0.95)5.52n.s.
2. Telepatía.98 (1.25).56 (0.96)1.33 (1.29)2.00 (1.22)1.13 (1.26)11.04.01
3. Ver el aura.45 (0.97).33 (0.84).53 (1.12).80 (1.30).54 (0.97)2.01n.s.
4. EFC.55 (0.97).39 (0.94).73 (1.03).20 (0.44).46 (.088)3.54n.s.
5. Experiencia mística.78 (1.00).50 (1.06).93 (1.16).80 (1.30).96 (1.12)5.97n.s.
6. Sensación de presencia1.50 (1.22).80 (1.18)1.87 (1.24)2.40 (1.34)1.33 (1.16)16.38.001
7. Sanación psíquica.36 (0.89).37 (0.91).40 (1.05)1.20 (1.64).54 (1.02)2.52n.s.
8. Apariciones.81 (1.16).50 (0.94)1.40 (1.40)2.00 (1.25).75 (1.03)11.90.008
Index6.48 (4.86)4.22 (6.25)8.60 (5.72)11.00 (6.74)6.42 (5.70)18.24< .001
* H de Kruskal-Wallis (gl = 3).1 Rango de Experiencias Paranormales: 0 (nunca) a 3 (múltiples veces).

Para el estilo parental de la madre, se encontró que el estilo autoritario mostró significativamente mayor frecuencia de experiencias paranormales en comparación con el negligente, sobreprotector, permisivo y autoritativo (χ2 = 18.24; Sig. < .001) teniendo cuatro (50 %) de las ocho experiencias paranormales (ver al aura, experiencia mística, sensación de presencia y apariciones) en combinación con el estilo sobreprotector que mostró una significativa menor frecuencia de experiencias paranormales en comparación con el negligente, autoritario, permisivo y autoritativo (Tabla 5).

Tabla 5
Comparación de la frecuencia de experiencias paranormales con los cuatro estilos parentales.
Estilo parental (madre)Negligente (n = 53)Sobreprotector (n = 94)Autoritario (n = 35)Permisivo (n = 54)Autoritativo (n = 44)
Experiencias paranormales1M(DT)M(DT)M(DT)M(DT)M(DT)χ2*p
1. Sueños premonitorios1.09 (1.14).77 (.99)1.54 (1.19)1.50 (1.22)1.36 (1.22)2.91n.s.
2. Telepatía1.00 (1.30).62 (1.04)1.40 (1.26)1.20 (1.30).84 (1.16)3.04n.s.
3. Ver el aura.47 (0.91).26 (.76).63 (1.11).54 (1.04).27 (.69)3.69.04
4. EFC.64 (1.05).40 (.83).60 (1.00).50 (.94).48 (.90)1.92n.s.
5. Experiencia mística1.04 (1.24).60 (0.98).94 (1.21).76 (1.09).66 (1.03)5.12.02
6. Sensación de presencia1.75 (1.20).93 (1.23)1.40 (1.35)1.56 (1.22)1.27 (1.14)14.65< .001
7.Sanación psíquica.70 (1.15).38 (.86).66 (1.23).57 (1.05).30 (.73)2.60n.s.
8.Apariciones.98 (1.23).56 (.95).94 (1.16)1.11 (1.36).43 (.72)4.99.02
Index7.68 (5.97)4.51 (5.39)8.11 (7.40)7.74 (6.10)5.61 (4.70)13.18< .001
* H de Kruskal-Wallis (gl = 3)1 Rango de Experiencias Paranormales: 0 (nunca) a 3 (múltiples veces)

En segundo lugar, se comparó la frecuencia de las experiencias negativas infantiles entre los cuatro estilos parentales. Para el estilo parental del padre, se encontró que el estilo autoritario mostró significativamente mayor frecuencia de experiencias negativas en la niñez en comparación con el negligente, sobreprotector, permisivo, y autoritativo (χ2= 24.00; p < .001) con ambas formas (Abuso y Abandono) a favor del estilo autoritario (Tabla 6).

Tabla 6
Comparación de la frecuencia de experiencias negativas en la niñez con los cuatro estilos parentales (padre).
Estilo parental (padre)Negligente (n = 64)Sobreprotector (n = 54)Autoritario (n = 15)Permisivo (n = 5)Autoritativo (n = 24)
Experiencias negativasM(DT)M(DT)M(DT)M(DT)M(DT)χ2*p
1. Abuso físico0.81 (1.67)1.07 (1.88)4.27 (2.93)1.20 (2.68)1.00 (1.28)27.79<.001
2. Abuso emocional4.72 (4.14)3.69 (3.96)12.07 (6.11)3.20 (6.21)4.50 (3.24)23.07<.001
3. Abuso sexual.22 (.84).13 (.61).93 (1.16).80 (1.78).17 (0.48)18.17<.001
4. Abandono físico2.3 (2.03)1.74 (1.61)4.67 (3.20)2.00 (2.12)2.00 (1.84)12.37.006
5. Abandono emocional.52 (0.87).39 (0.81)2.07 (1.43).60 (.89).54 (1.14)28.63<.001
F1. Abuso padre5.75(5.17)4.89 (5.33)17.27 (7.50)5.20 (9.55)5.6 (4.41)27.98<.00
F2. Abandono padre2.83 (2.59)2.13 (2.19)6.73 (3.78)2.60 (1.94)2.54 (2.75)19.20<.001
Trauma infantil8.58 (7.07)7.02 (7.02)24.00 (10.24)7.80 (10.73)8.21 (6.75)27.92<.001
* H de Kruskal-Wallis (gl = 3)

Para el estilo parental de la madre, se encontró que el estilo permisivo mostró significativamente mayor frecuencia de experiencias negativas en la niñez en comparación con el negligente, sobreprotector, autoritario, y autoritativo (χ2 = 51.48; p < .001) y con ambas formas (Abuso y Abandono) excepto abuso sexual (Tabla 7).

Tabla 7
Comparación de la frecuencia de experiencias negativas en la niñex con los cuatro estilos parentales (madre).
Estilo parental (madre)Negligente (n = 53)Sobreprotector (n = 94)Autoritario (n = 35)Permisivo (n = 54)Autoritativo (n = 44)
Experiencias negativasM (DT)M (DT)M (DT)M (DT)M (DT)χ2*p
1. Abuso físico.64 (1.05)1.17 (2.00).54 (1.37)3.04 (3.31)0.80 (2.40)31.42<.001
2. Abuso emocional4.70 (4.06)4.01 (4.01)1.71 (2.06)9.07 (5.97)2.98 (3.17)47.61<.001
3. Abuso sexual.21 (0.53).14 (0.57).09 (0.37).46 (1.02).09 (0.36)7.73n.s.
4. Abandono físico2.57 (2.11)1.95 (1.72)1.60 (1.68)3.59 (2.63)1.61 (1.41)22.12<.001
5. Abandono emocional.60 (0.92).39 (0.85).14 (0.55)1.44 (1.48).27 (0.78)41.26<.001
Abuso5.55 (4.50)5.32 (5.26)2.34 (3.13)12.57 (8.42)3.86 (4.41)51.39<.001
Abandono3.17 (2.64)2.34 (2.27)1.74 (1.91)5.04 (3.66)1.89 (1.80)31.38<.001
Trauma infantil8.72 (6.47)7.66 (7.15)4.09 (4.37)17.61(11.52)5.75 (5.90)51.48<.001
* H de Kruskal-Wallis (gl = 3).

Conclusiones

El objetivo de este estudio fue evaluar el estilo parental dominante de aquellos que han experimentado eventos negativos en su infancia en relación con la producción de experiencias paranormales en su vida adulta. Los resultados muestran mayor frecuencia de experiencias paranormales, como sensación de presencia, sueños premonitorios, telepatía, experiencias místicas, apariciones y experiencia fuera del cuerpo. Sin embargo, el presente estudio reveló resultados adicionales en base a análisis confirmatorios y preplaneados: (1) la relación de las experiencias paranormales en la vida adulta con las experiencias negativas en la infancia, y (2) los estilos parentales como un modulador entre las experiencias negativas en la infancia y las experiencias paranormales.

La frecuencia de experiencias paranormales en la vida adulta se encontró claramente relacionada con el abuso y abandono en la niñez, en particular con la sensación de presencia y los encuentros aparicionales (ver fantasmas), lo cual coincide con el estudio de Irwin (2009), que sugiere que la experiencia paranormal puede servir como un mecanismo adaptativo, basado en las necesidades para afrontar la pérdida –o la carencia– de control en la infancia. Por ejemplo, las experiencias extrasensoriales generan la ilusoria sensación de control sobre las personas, los objetos y/o los eventos, principalmente como un potencial vínculo entre el abuso físico o sexual intrafamiliar con la producción de las creencias paranormales adultas (Irwin, 1992; Perkins y Allen, 2006; Kent y Waller, 1998) y se producen conductas negligentes, lo que deja al niño en un vacío de sentimiento de afecto y poca importancia para los miembros de la familia (Sanders y Becker-Lausen, 1995). Irwin (1994) encontró que los adultos que habían sido criados por padres alcohólicos, (presumiblemente negligentes, Hindman, 1977) estaban más inclinados a creer en brujería, supersticiones y precognición que aquellos criados por padres no alcohólicos. En otras palabras, algunas experiencias paranormales no serían otra cosa –en gran medida– que una respuesta inmediata inherente a un trauma que puede reflejar un estilo de afrontamiento disociativo para lidiar contra los efectos negativos del trauma infantil.

Es posible que una sola experiencia de trauma pueda tener un impacto menor y, en cualquier caso, una historia de trauma continuo o una serie de traumas diferentes puede contribuir al desarrollo de creencias paranormales. De hecho, la necesidad de control y las creencias paranormales concomitantes pueden sustentarse con la ocurrencia de eventos impredecibles, incluso después de la infancia. Esto no pretende afirmar que todas las personas traumatizadas tienen experiencias paranormales, ni siquiera que las personas traumatizadas se convierten en creyente en lo paranormal. El trauma podría ser simplemente uno de una serie de factores que pueden evocar la necesidad de sensación de control y, por lo tanto, producir una experiencia paranormal. Las experiencias paranormales pueden contribuir a lo que Greenberg (Greenberg, Solomon y Pyszczynski, 1997; Greenberg y Kosloff, 2008) llama la teoría de la gestión del terror (Terror management theory); esto es, la creación de un amortiguador contra la ansiedad que evoca ser consciente de la propia vulnerabilidad y la proximidad a la muerte.

Las experiencias paranormales muestran diferencias entre los estilos parentales en ambos padres, por ejemplo, los varones mostraron un estilo parental más permisivo y menos sobreprotector, caracterizado por mayor receptividad que demanda; esto es, padres en gran medida indulgentes, que tienden a ceder a las demandas de sus hijos. De hecho, este estilo parental favoreció las experiencias asociadas con espíritus (sensación de presencia y fantasmas). Una posible interpretación es que los padres flexibles son más permisivos –sumamente receptivos pero no demandantes– lo cual permite mayor apertura y sensibilidad para capturar realidades alternativas en contraste con padres rígidos, cuyas perspectivas generan mayores restricciones para capitalizar las experiencias no convencionales de sus hijos. Un estilo de crianza flexible evita la confrontación y las prohibiciones, aunque estos padres presentan baja o nula respuesta ante la demanda e incluso se mantienen ajenos a las actividades de sus hijos, se ocupan de sus propias vidas, o sus hijos se sienten con el permiso de incursionar en tareas para las cuales no cuentan con el apoyo parental (o que participan en secreto). Muchos adolescentes incursionan en saberes alternativos y prácticas ocultistas, incluso desafiando los mandatos parentales y a escondidas (Mischo, 1991).

Estos modos parentales responden al proceso de absorción de las perspectivas de los padres sobre los sucesos de la vida, lo que se conoce como internalización parental (Hoffman, 1984), a menudo un proceso pasivo por el cual el niño absorbe las creencias de los padres. En consecuencia, el comportamiento de los padres es un modelo fácilmente disponible que el niño imita involuntariamente. El vínculo parental en la niñez y a lo largo de la vida también puede funcionar como un modulador de la ocurrencia de la experiencia paranormal. De este modo, la internalización puede ser un proceso mucho más activo por el cual los padres se esfuerzan por inculcar sus propias creencias a sus hijos, que puede implicar un programa explícito de instrucción y estímulo positivo, pero a veces también alguna coacción y castigo por su incumplimiento. Por lo tanto, a través del proceso de internalización, las creencias de los padres pueden asimilarse en el propio marco de referencia del niño y de sus experiencias anómalas.

En el presente estudio se observaron claramente diferencias interparentales, lo cual obligó a llevar el análisis por separado. Algunos individuos que experimentaron un estilo materno menos sobreprotector y más autoritario tendieron a reportar mayor frecuencia de experiencias paranormales. En principio, esto parece contradictorio con el resultado previo de Parra y Ugarte (2018) según el cual la experiencia paranormal ocurre bajo un modo parental más flexible, pero el trauma infantil y los sentimientos de abuso y abandono parecen ser fuertes predictores para modular la frecuencia y el tipo de experiencia paranormal. En otras palabras, el estilo de crianza que caracteriza a padres más negligentes, y que atravesaron situaciones de abuso y abandono en su infancia, tiende a favorecer la ocurrencia de eventos anómalos en comparación con individuos educados bajo estilos de crianza con infancias negativas, pero más autoritarios y sobreprotectores.

Otra interpretación potencial, asociada a un modelo disociacional, es que la experiencia negativa infantil no sea la única fuente para la emergencia de otras experiencias paranormales, sino que un estilo parental permisivo y negligente contribuye a reforzar el modo en que se procesan cognitiva y emocionalmente las experiencias negativas en la niñez; por ejemplo, médiums cuyas infancias se han caracterizado por conductas parentales abusivas y maltrato, o desarrollan habilidades como psíquicos y videntes. Un encuestado respondió que cuando era niño sus padres reprimieron una experiencia aparicional que tuvo de la visita de su abuela al mismo tiempo que ella fallecía en su casa, a kilómetros de distancia. Aquella noche despertó a sus padres y relató tal experiencia, la cual sus padres confirmaron por una llamada telefónica. En el polo opuesto, otra encuestada respondió que cuando niña era estimulada a menudo por sus padres porque creían que poseía un don.

Rogers y Lowrie (2016) concluyen diciendo que las experiencias paranormales en la vida adulta, a través de la participación en fantasías vívidas y la imaginación, compensan el dolor que deja sentirse no deseado y rechazado como niño (Sanders y Becker-Lausen 1995); es decir, los adultos que en su niñez fueron amenazados con el rechazo de los padres se asustan menos y, tal vez, están más preparados para arriesgarse, por ejemplo, consultando adivinos o médiums espiritistas, como una forma de compensar sus temores de rechazo.

Las experiencias paranormales pueden ser los amortiguadores preferidos frente a realidades indeseables ya que ofrecen un alivio para eventos que, en gran medida, ocurren por fuera del control del individuo. De hecho, el trauma infantil es un antecedente de la experiencia disociativa que puede desencadenar una experiencia paranormal, como las experiencias aparicionales, porque ayudan a mitigar la impotencia frente a un evento amenazante y conferir un aumento del sentido de dominio y control (Hemmings e Irwin, 1993). Una posible limitación del estudio es la falta de un análisis de la experiencia cotidiana no traumática para determinar diferencias en cuanto a quienes tienen experiencias paranormales, pero no han pasado por eventos traumáticos en su niñez.

Un futuro estudio, en una línea prometedora, sería examinar estilos de crianza de padres con diseños prospectivos (en lugar de estilos parentales retrospectivos) que examinen los estilos de crianza sobre sus hijos en relación con sus experiencias anómalas, como es el caso de los llamados “niños índigo” y las creencias paranormales asociadas a ello). Esto no solo permitiría indagar los estilos parentales percibidos de modo retrospectivo, sino también la influencia de los estilos de crianza de los padres sobre las experiencias paranormales de sus hijos. No solo podrá garantizar que tales resultados puedan ser replicados y confirmados, sino desarrollar modelos con potenciales implicaciones clínicas.

Referencias bibliográficas

Alvarado, C. S. y Zingrone, N. (1994). Individual differences in aura vision: Relationship to visual imagery and imaginative-fantasy experiences. European Journal of Parapsychology, 10, 1-30.

Bem, D. J. y Honorton, C. (1994). Does psi exist? Replicable evidence for an anomalous process of information transfer. Psychological Bulletin, 115(1), 4-18. https://doi.org/10.1037/0033-2909.115.1.4

Bernstein, D. P., Ahluvalia, T., Pogge, D. y Handelsman, L. (1997). Validity of the Childhood Trauma Questionnaire in an adolescent psychiatric population. Journal of the American Academy of Child y Adolescent Psychiatry, 36, 340-348. https://doi.org/10.1097/00004583-199703000-00012

Bernstein, D. P., Fink, L., Handelsman, L. y Foote, J. (1994). Initial reliability and validity of a new retrospective measure of child abuse and neglect. American Journal of Psychiatry, 151, 1132-1136. https://doi.org/10.1176/ajp.151.8.1132

Braswell, G. S., Rosengren, K. S. y Berenbaum, H. (2011). Gravity, God and ghosts? Parents’ beliefs in science, religion, and the paranormal and the encouragement of beliefs in their children. International Journal of Behavioral Development, 36(2) 99–106. https://doi.org/10.1177/0165025411424088

Capano, A. y Ubach, A. (2013). Estilos parentales, parentalidad positiva y formación de padres. Ciencia Psicológica, 7, 83-95. https://doi.org/10.22235/cp.v7i1.41

Cohn, S. A. (1999). Second sight and family history: Pedigree and segregation analyses. Journal of Scientific Exploration, 13, 351-372.

De la Iglesia, G., Ongarato, P. y Fernández Liporace, M. (2010). Propiedades psicométricas de una escala de estilos parentales e inconsistencia parental percibida (EPIPP). Evaluar, 10, 32–52. https://doi.org/10.35670/1667-4545.v10.n1.455

Farias, M. y Granqvist, P. (2007). The psychology of the New Age. En D. Kemp (Ed.), Handbook of the New Age. Brill.

Fink, L. A., Bernstein, D., Handelsman, L., Foote, J. y Lovejoy, M. (1995). Initial reliability and validity of the Childhood Trauma Interview: A new multidimensional measure of childhood interpersonal trauma. American Journal of Psychiatry, 152, 1329-1335. https://doi.org/10.1176/ajp.152.9.1329

Hemmings, S. e Irwin, H. J. (1993). Tendency toward controlling behavior in adult children of problem drinkers: An experimental study. Psychological Reports, 72, 691–700. https://doi.org/10.2466/pr0.1993.72.2.691

Gómez Montanelli, D. y Parra, A. (2004). Un abordaje modelo para el procesamiento de las reacciones emocionales ante experiencias paranormales. Revista Argentina de Psicología Paranormal, 14, 9-27.

Gómez Montanelli, D. y Parra, A. (2005). ¿Las experiencias paranormales son psicológicamente perturbadoras? Una encuesta comparando estudiantes universitarios y aficionados a temas paranormales. Revista Interamericana de Psicología, 39(2), 285-294.

Greenberg, J. y Kosloff, S. (2008). Terror management theory: Implications for understanding prejudice, stereotyping, intergroup conflict, and political attitudes. Social and Personality Psychology Compass, 2/5, 1881-1894. https://doi.org/10.1111/j.1751-9004.2008.00144.x

Greenberg, J., Solomon, S. y Pyszczynski, T. (1997). Terror management theory of self-esteem and social behavior: Empirical assessments and conceptual refinements . En M. P. Zanna (Ed.), Advances in Experimental Social Psychology (pp. 61-139). Academic Press.

Hart Wright, S. (2007). Family backgrounds of highly psychic adults. The Paranormal Review, 44, 21-26.

Hindman, M. (1977). Child abuse and neglect: The alcohol connection. Alcohol Health y Research World, 1(3), 2-7.

Hoffman M. L. (1984) Parent discipline, moral internalization, and development of prosocial motivation. En E. Staub, D. Bar-Tal, J. Karylowski y J. Reykowski (Eds.), Development and maintenance of prosocial behavior. Critical issues in social justice. Boston: MA Springer.

Hooper, L. M. (2007). The application of attachment theory and family systems theory to the phenomena of parentification. The Family Journal, 15(3), 217-223. https://doi.org/10.1177/1066480707301290

Hooper, L. M. (2012). Parentification. En R. Levesque (Ed.), Encyclopedia of Adolescence (pp. 2023-2031). Springer.

Irwin, H. J. (1994). Childhood trauma and the origins of paranormal belief: A constructive replication. Psychological Reports, 74(1), 107-111. https://doi.org/10.2466/pr0.1994.74.1.107

Irwin, H. (2009). The psychology of paranormal belief: A research´s handbook. The University of Hertfordshire Press.

Kent, A. y Waller, G. (1998). The impact of childhood emocional abuse: An extension of the Child Abuse and Trauma Scale.Child y Neglect, 22(5) 393-399. https://doi.org/10.1016/S0145-2134(98)00007-6

Kramer, W., Bauer, E. y Hövelmann, G (2012). Perspectives of clinical parapsychology: An introductory reader. HJBF Net Johan Borgman Funds.

Maccoby, E. E. y Martin, J. A. (1983). Socialization in the context of the family: Parent-child interaction. En P. H. Mussen (Ed.), Personality and Social Development (pp. 1- 101). New York: Wiley.

Mischo, J. (1991). Okkultismus bei Jugendlichen. Ergebnisse einer empirischen Untersuchung. Mainz: Matthias-Grünewald-Verlag.

Murray, C. (2012). Mental health and anomalous experience. Nova Publishers.

Parra, A. (2003). Fenómenos Paranormales: Una introducción a los eventos sorprendentes. Kier.

Parra, A. (2006a). Psicología de las Experiencias Paranormales: Introducción a la teoría, investigación y aplicaciones terapéuticas. Akadia.

Parra, A. (2006b). “Seeing and feeling ghosts”: Absorption, fantasy proneness, and healthy schizotypy as predictors of crisis apparition experiences. Journal of Parapsychology, 70, 357-372.

Parra, A. (2008). La “visión del aura” como experiencia alucinatoria en individuos no-clínicos. Revista Psico-USF, 13(2), 277-286.

Parra, A. (2012). Humanistic group therapy, mental health and anomalous/paranormal experiences. En C. Murray (Ed.), Mental Health and Anomalous Experience (pp. 205-226). Nova Publishers.

Parra, A. (2013). A phenomenological examination of premonition experiences in dreams and waking states: A survey study. Australian Journal of Parapsychology, 13(2), 187-212.

Parra, A. (2015). On the edge of the anomalous experience: Out of body experiences, Transliminality and “thin” boundaries. International Journal of Neurology Research, 1(1), 1-6.

Parra, A. y Corbetta, J. M. (2014). Examen de post-efecto para experiencias anómalo/paranormales con un abordaje humanista. Psicogente, 17(32), 397-405. https://doi.org/10.17081/psico.17.32.17

Parra, A. y Ugarte, M. (2018). Experiencias negativas en la niñez y estilo parental dominante en individuos que reportan experiencias paranormales. Perspectivas en Psicología, 15(1), 86-97.

Peake, A. (2011). The out of the body experience: The history and science of astral travel. London: Watkins Publishers.

Perkins, S. L. y Allen, R. (2006). Childhood physical abuse and differential development of paranormal belief systems. Journal of Nervous Diseases, 194(5), 349-355. https://doi.org/10.1097/01.nmd.0000217832.85665.c5

Rabeyron, T. y Watt, C. (2010). Paranormal experiences, mental health and mental boundaries, and psi. Personality and Individual Differences, 48(4), 487-492. https://doi.org/10.1016/j.paid.2009.11.029

Rogers, P. y Lowrie, E. (2016). Varieties of childhood maltreatment as predictors of adult paranormality. Personality and Individual Difference, 92, 37–45. https://doi.org/10.1016/j.paid.2015.12.019

Ross, C. A. y Joshi, S. (1992). Paranormal experiences in the general population. Journal of Nervous and Mental Disease, 180(6) 357-368. https://doi.org/10.1097/00005053-199206000-00004

Sanders, B. y Becker-Lausen, E. (1995). The measurement of psychological maltreatment: Early data on the Child Abuse and Trauma Scale. Child Abuse Neglected, 19, 315-323. https://doi.org/10.1016/s0145-2134(94)00131-6

Sherwood, S. J. (2002). Relationship between the hypnagogic/hypnopompic state and reports of anomalous experiences. Journal of Parapsychology, 66, 127-150.

Schredl, M. (2009). Frequency of precognitive dreams: Association with dream recall and personality variables. Journal of the Society for Psychical Research, 73, 83-91.

Scimeca, G., Bruno, A., Pandolfo, G., La Ciura, G., Zoccali, R. A. y Muscatello, M. R. (2015). Extrasensory perception experiences and childhood trauma: A Rorschach investigation. Journal of Nervous and Mental Disease, 203(11), 856-863. https://doi.org/10.1097/NMD.0000000000000381

Simmonds, C. A. (2012). Exceptional human experiences and health: Essays on mind, body and human potential. McFarland.

Watt, C. Watson, S. y Wilson, L. (2007). Cognitive and psychological mediators of anxiety: Evidence from a study of paranormal belief and perceived childhood control. Personality and Individual Differences, 42(2), 335-343. https://doi.org/10.1016/j.paid.2006.07.015

HTML generado a partir de XML-JATS4R por