Artículos

Recepción: 04 Julio 2021
Aprobación: 04 Abril 2023
DOI: https://doi.org/10.16888/interd.2023.40.2.25
Resumen: 1Los hogares monoparentales se ven enfrentados a compatibilizar la generación de ingresos con las tareas de cuidado en el hogar, como la alimentación familiar, la cual se configura como un dominio clave en el bienestar. Es por ello, que el objetivo de este estudio buscó explorar los significados acerca de la satisfacción con la alimentación que tienen madres e hijos de familias monoparentales con jefatura femenina. A partir de un estudio de caso de método mixto, mediante la participación de 47 familias monoparentales de jefatura femenina, tanto madres como hijos adolescentes, cuyas edades fluctuaban entre 10 y 17 años de edad, completaron individualmente una tarea de asociación de palabras con "estar satisfecho con mi alimentación" y una tarea de finalización de palabras con "estaría más satisfecho con mi alimentación si...". Los resultados evidenciaron que los significados de la satisfacción con la alimentación son atribuibles a la conceptualización formal del constructo y que no existiría diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas dadas por madres e hijos, en base a los determinantes de comportamiento en la alimentación. Así se concluyó que las similitudes en los significados, en torno a los determinantes que se identifican con la satisfacción con la alimentación y con los aspectos que podrían aumentarla, permiten constatar la influencia de la familia en las construcciones y significados que forman parte de la identidad individual y cultural de los adolescentes, lo cual se convierte en un insumo necesario para el diseño de prácticas y estrategias que propicien una mayor satisfacción con la alimentación.
Palabras clave: familia monoparental, jefatura femenina, hijos, significados, satisfacción, alimentación.
Abstract:
Numerous female-headed single parent households face increased pressure when attempting to balance income generation with household responsibilities, such as family nutrition, which is critical given its greater influence on children's nutrition and diet quality (Hebestreit et al., 2017). This situation is critical in light of the fact that food is positioned as a critical domain of human well-being (Schnettler et al., 2014, 2017; Denegri et al., 2014, 2016).
Satisfaction with food-related life is conceptualized as an individual's global cognitive evaluation of his or her diet (Grunert, Dean, Raats, Nielsen, y Lumbers, 2007); its formal definition is connected to other facets of life such as health, family, and social relationships (Grunert et al., 2007). According to the literature, satisfaction with food-related life is defined in terms of three primary determinants of eating behavior: the food consumed, the individual, and the diet's context (Köster, 2009).
The purpose of this study is to contribute to our understanding of female-headed single-parent families and their meanings by examining the importance placed on the family as the first social space in which people construct and shape their social representations in various spheres of daily life (Moscovici, 1984).
The overall objective is to investigate the meanings of satisfaction with food-related life for mothers and adolescent children in female-headed single-parent families. The specific objectives are to i) define the semantic entities of food satisfaction in relation to mothers and adolescent children, ii) identify factors that contribute to mothers' and adolescent children's food satisfaction, and iii) compare how mothers and adolescent children perceive their food satisfaction and the factors that contribute to it increasing.
To accomplish these goals, a mixed case study research design was used. This entails combining quantitative and qualitative research methods in order to gain a better understanding of the research issues (Cresswell y Plano Clark, 2011).
A total of 47 Chilean single-parent families with a female head of household participated in this study. It consists of a fee-paying mother that has at least one adolescent child between the ages of 10 and 17.
The data collection method was an interview developed and tested in the Chilean population by Schnettler et al. (2020), based on a projective technique (Mesas y Escribano, 2018), in which mothers and adolescent children individually responded to the first words, terms, or phrases associated with the expression “being satisfied with my food-related life" with the goal of determining the meaning of satisfaction with food-related life. They were then asked to complete the sentence “I would be more satisfied with my food-related life if...”. In order to identify factors that could improve their satisfaction with food-related life.
The data was textually analyzed by segmenting and coding it. Subsequently, by establishing conceptual relationships, categories and supracategories were generated deductively (Krippendorff, 2004). Following that, the information expressed in the results and plotted in frequency tables is synthesized and interpreted. The Chi-square test was used to compare mothers' and adolescent children's responses (Agresti, 1990).
In conclusion, the findings indicate that the meanings of satisfaction with food-related life can be ascribed to the construct's formal conceptualization. Thus, this study provides evidence that the construct is valid. There were also similarities in the meanings of mothers and adolescent children when it came to the determinants associated with food satisfaction, as well as the factors that could increase their satisfaction with food-related life. This finding is critical for establishing the family's influence on the constructs and meanings associated with adolescents' cultural identities.
Keywords: single-parent families, female-headed, sons, meanings, satisfaction, food.
Introducción
En Latinoamérica, y especialmente en Chile, el sistema económico de corte neoliberal ha rediseñado las fronteras entre el mercado y el Estado, que cambió las relaciones entre los grupos sociales y los procesos de construcción de identidad a nivel individual y social (Araujo y Martuccelli, 2013). Las transformaciones más evidentes se instalan a nivel organizacional y estructura familiar con la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral, que ha derivado en un proceso de crisis del modelo tradicional de provisión de cuidados (Ullmann, Maldonado, Valera y Nieves Rico, 2014). En consecuencia, según Alberdi (1998) familias monoparentales, son aquellas formadas por personas solas con niños o jóvenes dependientes económica y socialmente a su cargo, se erigen como un desafío ideológico, a la par que político, por constituir una elección diferente a la familia nuclear.
Esto resulta de especial interés cuando la demografía familiar chilena, a partir de los datos obtenidos en la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional -CASEN 2017- (Ministerio de Desarrollo Social, 2017), permite constatar un aumento exponencial de la proporción de hogares en los cuales se declara como jefe de hogar a una mujer, que pasa de un 25 % a 31.5 % entre 1992 y 2002, y llegan a 41.6 % en el año 2017. Esta evolución se ha acompañado de cambios en la estructura de los hogares, en la que disminuyen los hogares biparentales desde 67.6 % en 2006 a 56.6 % en 2017 y aumentan los monoparentales, en igual período, tres puntos porcentuales; o sea, llegan a 27.4 %, de los cuales un 85 % cuenta con jefatura de hogar femenina (Instituto Nacional de Estadísticas -INE-, 2017).
Del mismo modo, es posible observar en la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional CASEN 2017 (Ministerio de Desarrollo Social, 2017) cómo los hogares con jefatura de hogar femenina son los que presentan una mayor tasa de pobreza por ingresos (9.2 %) en comparación con aquellos de jefatura de hogar masculina (6.4 %). Dicho patrón se repite en los indicadores de pobreza extrema por ingresos al presentar una mayor tasa de pobreza extrema por ingresos (2.7 %) que los hogares con jefatura de hogar masculina (1.8 %). Estrechamente vinculado con lo anterior, los hogares con jefatura femenina se encuentran en mayor proporción en los quintiles de menores ingresos (44.8 % en quintiles I y II), concentración que aumenta al tratarse de hogares monoparentales (50.8 % en quintiles I y II).
Para Placzek (2021), en países que forman parte de la OCDE, los grupos socioeconómicamente desfavorecidos tienden a consumir alimentos menos nutritivos, que cuentan con un bajo contenido de nutrientes como vitaminas, minerales y antioxidantes, y con un alto contenido de calorías debido a la harina refinada, sodio y azúcar presente en ellos, lo que no conduciría a un estado óptimo de salud. El consumo de este tipo de alimentos se debe a factores de tipo ambientales, sociales y culturales vinculados al entorno físico y social en el que se come, al poco tiempo para comer o preparar la alimentación que disponen los hogares monoparentales, la prevalencia y accesibilidad a los restaurantes de comida rápida, así como a los bajos niveles de ingresos y educacionales.
Sisson, Sheffield-Morris, Spicer, Lora y Latorre (2014) plantean que, en hogares monoparentales, las mayores demandas de tiempo y la menor frecuencia de comidas familiares pueden estar relacionadas con luchas inherentes a la crianza monoparental. Para Yelick (2017), los patrones de consumo menos saludables, como la disminución de productos frescos, mayor comodidad y comidas rápidas, en niños de hogares monoparentales, son un desafío pues se debe lidiar con las limitaciones de recursos financieros de las familias monoparentales. De acuerdo a lo señalado, hogares con jefatura femenina podrían verse enfrentados a mayores presiones al intentar compatibilizar la generación de ingresos con las tareas de cuidado en el hogar, con una alimentación que influye en la calidad de dieta de los hijos (Hebestreit et al., 2017).
Esta situación se vuelve inquietante al considerar que la alimentación se configura como un dominio clave del bienestar de las personas (Denegri et al., 2016; Schnettler et al., 2017), que iría más allá de ser un mero resultado positivo (Mugel, Gurviez y Decrop, 2019) y que implicaría placer, sociabilidad y comunicación, que puede permitir estrechar lazos sociales y transmitir valores y normas culturales (Baeza-Scagliusi, da Rocha-Pereira, Fernandez-Unsain y de Morais-Sato, 2016). Aún más, la alimentación permitiría satisfacer la necesidad de subsistencia (Elizalde, Martí Villar y Martínez Salvá, 2006) y la satisfacción con la alimentación constituiría uno los predictores más importantes de la satisfacción con la vida y de la felicidad de las personas (Lobos, 2021).
La satisfacción con la alimentación (Satisfaction with food-related life -SWFRL) es la evaluación cognitiva global que realiza una persona de su alimentación (Grunert, Dean, Raats, Nielsen y Lumbers, 2007), por lo que su definición formal se relacionaría con otros ámbitos de la vida como la salud, la familia y las relaciones sociales (Grunert et al., 2007). Según la literatura el significado de la satisfacción con la alimentación estaría vinculado con los tres principales determinantes del comportamiento, asociados con la alimentación: los alimentos que se comen, el individuo y el contexto de la alimentación (Köster, 2009). Estos tres determinantes han sido identificados en un estudio desarrollado recientemente por Schnettler et al. (2020) con familias biparentales de doble ingreso, en el cual encontraron que los alimentos saludables y específicos fueron los contribuyentes más relevantes a la conceptualización de la satisfacción con la alimentación. En torno a lo mismo, Guillemin et al. (2016) clasificaron los factores que influirían en la satisfacción con la alimentación en placer y bienestar relacionado con la salud, que incluyen la salud física, las emociones y los aspectos sociales del bienestar. Por su parte, Ares et al. (2015), en un estudio llevado a cabo en cinco países, obtuvieron una asociación entre la satisfacción con la alimentación con los estados de ánimo y emociones positivos, con la salud física y el funcionamiento corporal, con juicios de vida global y con las relaciones sociales.
Congruentemente con los principales determinantes de la alimentación identificados, Al-Sayed y Bieling (2020) reportaron que la satisfacción con la alimentación se asociaría con la disponibilidad y accesibilidad de los alimentos, con la salud física y el funcionamiento corporal, con las emociones positivas, con la experiencia sensorial, con las relaciones sociales y con la satisfacción con la vida. Sulmont-Rossé et al. (2019) determinaron que sentirse bien en un contexto alimentario, estaría asociado con alimentos específicos, incluidas las propiedades sensoriales y hedónicas en la actualidad, y con la salud y la nutrición en el futuro. Garzón, Forero, Pineda y Lopera (2021) identificaron que, en el marco de los actuales cambios alimentarios, existiría una dualidad entre la gratificación y el placer producto del consumo de alimentos y la preocupación por la salud. Schnettler et al. (2017) evidenciaron que la edad es una característica que también influye en la conceptualización acerca la satisfacción con la alimentación, y que lleva a que personas más jóvenes tiendan a centrarse en buscar experiencias agradables y a tener hábitos más hedonistas y menos saludables.
Otras características que igualmente podrían influir en la satisfacción con la alimentación son los recursos financieros o personales con los cuales se cuenta (Grunert et al., 2007), como el conocimiento sobre cómo cocinar alimentos (Palmer, Winham, Oberhauser y Litchfield, 2018). Rahkovsky, Jo y Carlson (2018) estudiaron las limitaciones de tiempo en las elecciones de alimentos y su conexión con la creciente demanda de alimentos de fácil preparación y por consumo de comidas en restaurantes, que da como resultados que, tanto en hogares de bajos como de altos ingresos, existiría la limitación de tiempo para la preparación de comidas, pero que serían padres solitarios y trabajadores poco calificados quienes tendrían además una limitación económica.
De la misma forma, se ha demostrado que factores relacionados con el consumo de alimentos pueden mejorar el bienestar (Conner, Brookie, Carr, Mainvil y Vissers, 2017; Otake y Kato, 2017; Warner, Frye, Morrell y Carey, 2017), por lo que el contexto en el cual se desarrolla el consumo de los alimentos podría ser un fuerte determinante en la conceptualización de la satisfacción con la alimentación, particularmente debido a los aspectos sociales del consumo de alimentos, ya que los alimentos son frecuentemente compartidos, y se disfrutan especialmente en compañía de la familia (Nepper y Chai, 2016) y amigos (Sučić et al., 2019).
Si bien, los estudios realizados en esta materia con familias con hijos adolescentes son más escasos, se ha evidenciado que las comidas familiares frecuentes y otras prácticas parentales de alimentación se asociarían con una mayor satisfacción con la alimentación (Schnettler, Lobos et al., 2017; Schnettler et al., 2018a, Schnettler et al., 2018c) y que esta se asociaría positivamente con su satisfacción con la vida (Schnettler et al., 2020). Además, la presencia materna estaría relacionada positivamente con la satisfacción con la alimentación en madres e hijos de familias monoparentales (Schnettler et al., 2021). En estudios con madres solteras, se ha encontrado que cuando sus ingresos y sus tiempos se ven significativamente comprometidos, el aprovisionamiento de alimentos se volvería más exigente psicológicamente y la salud nutricional disminuiría (Jovanovski y Cook, 2020). Por tal motivo, se establece la necesidad de apoyar e implementar programas específicos, dirigidos a fortalecer recursos parentales que puedan repercutir en el desarrollo saludable de los hijos (Vargas, Lemos y Richaud, 2017).
A partir de los antecedentes expuestos, con esta investigación se espera aportar al conocimiento de las familias monoparentales con jefatura femenina y sus significados, en consideración a la importancia atribuible a la familia como primer espacio social, en la que los sujetos constituyen y forman sus representaciones sociales en los diferentes ámbitos de la realidad cotidiana, a la vez que influyen en la formación de los valores y creencias, su identidad social y la forma en que perciben la realidad social (Moscovici, 1984). El objetivo general de este estudio es explorar los significados acerca de la satisfacción con la alimentación que tienen madres e hijos adolescentes de familias monoparentales con jefatura femenina. En particular, se busca responder a las siguientes preguntas de investigación: (1) ¿Cuáles son las entidades semánticas de significado de madres e hijos adolescentes en torno a la satisfacción con la alimentación?, (2) ¿Qué aspectos aumentarían la satisfacción con la alimentación en madres e hijos adolescentes? y (3) ¿Existen diferencias en cómo madres e hijos adolescentes perciben su satisfacción con la alimentación y los factores asociados al aumento de la satisfacción con la alimentación?
Método
Se desarrolló una investigación mixta de estudio de caso, en la que se valoraron los métodos mixtos mediante el uso de abordajes cuantitativos y cualitativos de estudio, en combinación, que brindan una mejor comprensión de los problemas de investigación (Cresswell y Plano Clark, 2011). Cabe señalar, que este estudio de caso posibilita prestar atención a la particularidad y complejidad de un caso singular, a fin de llegar a comprender su comportamiento en circunstancias relevantes que integran o triangulan distintas fuentes e investigadores (Denzin y Lincoln, 2000), tal como ha acontecido en esta investigación.
Este diseño metodológico se implementó en consideración a que la satisfacción con la alimentación es un elemento subjetivo de la realidad de cada familia con un fuerte componente social que la convierte en una realidad cualitativa posible de abordar desde dos perspectivas, por un lado cuantitativa al contar y comparar las frecuencias de las asociaciones de palabras de las personas y, por otro lado, cualitativa al considerar a las palabras como entidades semánticas de significado y no solamente como entidades numéricas.
Participantes
La investigación se llevó a cabo durante los meses de mayo y agosto de 2017 en la ciudad de Temuco, Chile, en la que participaron 47 familias monoparentales con jefatura femenina, compuestas por la madre que trabajaba de forma remunerada y, al menos, un hijo adolescente entre 10 y 17 años de edad. Estas familias fueron seleccionadas mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia (Otzen y Manterola, 2017), debido a la accesibilidad y proximidad a familias monoparentales con jefatura femenina presentes en establecimientos educacionales de la ciudad de Temuco, Chile, que cuentan con estudiantes de poblaciones socioeconómicamente diversas.
Instrumento
Para la recolección de información se utilizó un instrumento elaborado y probado en la población chilena por Schnettler et al. (2020), que además contaba con preguntas sobre el bienestar subjetivo y la vida relacionada con los alimentos, ya que este estudio forma parte de una investigación más amplia. Es preciso indicar que los resultados de las preguntas adicionales no fueron incluidos en el análisis de datos de este documento.
El instrumento utilizado se basó en una técnica proyectiva de asociación y terminación (Mesías y Escribano, 2018), para descubrir sentimientos, creencias, actitudes y motivaciones de los participantes. Particularmente, tanto madres como hijos adolescentes debieron responder con las primeras palabras, términos o frases con que asociaban la expresión "estar satisfecho con mi alimentación", con el propósito de conocer el significado que ellos le daban. Luego, se les solicitó que terminarán la frase "estaría más satisfecho con mi alimentación si...", como una forma de identificar cuáles aspectos podrían aumentar su satisfacción con la alimentación.
Cabe mencionar que antes de finalizar la aplicación del instrumento, se realizaron preguntas de tipo sociodemográficas a los participantes, las cuales fueron registradas para contar con antecedentes como su edad o el nivel educacional (Tabla 1).
Procedimiento
Se solicitó autorización a directivos de establecimientos educacionales de Temuco, Chile, para remitir cartas de invitación dirigidas a madres jefas de hogar de familias monoparentales y se las convocó a formar parte, de manera voluntaria, en el estudio junto a uno de sus hijos adolescentes.
El caso quedó compuesto por 47 familias monoparentales, con la participación de 47 madres y 47 hijos adolescentes que accedieron voluntariamente a integrar el estudio, por lo que fueron contactados por entrevistadores, formados y capacitados para la aplicación del instrumento, quienes explicaron los objetivos de la investigación e indicaron el manejo confidencial de toda la información.
Antes de iniciar la recolección de información, los entrevistadores brindaron de manera verbal indicaciones a los participantes y les solicitaron responder espontáneamente. Tanto la tarea de asociación como de terminación fueron desarrolladas de manera individual para lo que utilizaron papeletas. Las preguntas sociodemográficas fueron leídas en voz alta por los entrevistadores y registradas. Cabe mencionar que para el registro de la situación socioeconómica familiar, se consultó por la ocupación y el nivel educativo del miembro de la familia que proporcionaba los principales ingresos al hogar, en consideración de la medición de la situación socioeconómica de la escala ESOMAR (Adimark, 2004), que permitió clasificarla según nivel socioeconómico en alto y medio-alto, medio-medio, medio-bajo, bajo y bajo-bajo.
Análisis de datos
Los antecedentes sociodemográficos de los participantes fueron organizados en una base de datos en el programa SPSS (v. 23) para obtener su caracterización.
La información obtenida para el análisis cualitativo que permitió conocer cuáles son las entidades semánticas de significado de madres e hijos adolescentes en torno a la satisfacción con la alimentación e identificar los aspectos que aumentarían su satisfacción, fue registrada en el programa Atlas.ti (v. 8.4) para ser estudiada de manera textual, segmentada y codificada. Luego se realizó un análisis conceptual con la generación de categorías y supra categorías, provenientes de la literatura, de manera deductiva (Krippendorff, 2004) y se establecieron relaciones conceptuales, para finalizar con la síntesis e interpretación de la información expresada en los resultados y graficada en tablas de frecuencias.
Cabe señalar que todas las palabras y frases obtenidas de los participantes del estudio fueron revisadas, contadas y clasificadas en categorías y en las supracategorías alimentos, individuo y contexto por tres investigadoras. Así se estableció un consenso sobre categorías y criterios de agrupación como una forma de reducir la subjetividad en el proceso de codificación (Denzin, 1978) y brindar, con ello, confiabilidad a los datos reportados y validez debido a la obtención de inferencias lógicas (Mesías y Escribano, 2018).
El número de participantes que proporcionaron respuestas relacionadas con cada categoría y supracategoría fue contabilizado en una sola oportunidad y para mayor claridad de a quién correspondían las respuestas dadas, se les asignó una letra y un número de participación. Las 47 madres se identificaron como M1, M2, …M47 y los 47 hijos adolescentes como H1, H2, …H47.
Finalmente, para conocer la existencia de diferencias en cómo madres e hijos adolescentes percibían su satisfacción con la alimentación y los factores asociados a su aumento, los análisis de los datos cuantitativos, , se llevaron a cabo en el programa estadístico SPSS (v. 23), y se ejecutó la prueba de Chi-cuadrado (Agresti, 1990), a través de la comparación de las respuestas dadas por madres e hijos adolescentes, en torno a las supracategorías encontradas en los significados atribuidos a la satisfacción con la alimentación y a los aspectos que la pudiesen aumentar.
Resguardos éticos
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de La Frontera. Las madres firmaron consentimientos informados y los hijos firmaron asentimientos, en los que se les aseguró la voluntariedad y confidencialidad de la información proporcionada.
Resultados
Respecto de las características sociodemográficas de los participantes presentes en tabla 1 se observó que las madres tenían en promedio 42.9 años de edad, con una desviación estándar de 7.1, y un 48.9 % de ellas había cursado su educación media completa. Por otro lado, los hijos adolescentes entrevistados tenían una edad promedio de 15.8 años, con una desviación estándar de 1.7. El 51.1 % de ellos definió su género como femenino y un 48.9 % como masculino, y un 74.5 % asistía a un colegio particular subvencionado por el estado de Chile. En torno al grupo familiar, es relevante indicar que el número promedio de integrantes por familia fue de 2.6, el número promedio de hijos por familia de 1.6 y, en mayor proporción, pertenecían al estrato socioeconómico medio bajo (38.3 %).

Significados atribuidos a la satisfacción con la alimentación
Al asociar la frase “estar satisfecho con mi alimentación”, las madres que participaron en el estudio indicaron entre 1 y 13 palabras y el número medio de términos usados fue de 3.9 palabras. Por su parte, los hijos adolescentes señalaron entre 1 y 15 palabras, con un número medio de 4.3 términos utilizados.
Con la finalidad de conocer cuáles eran las entidades semánticas de significado de madres e hijos adolescentes en torno a la satisfacción con la alimentación, las palabras y frases fueron agrupadas por conteo de frecuencia, en categorías y luego dispuestas según las supracategorías provenientes de la literatura: alimentación, individuo y contexto. Tal como es posible de visualizar en tabla 2, la supracategoría alimentos estuvo compuesta por las categorías: saludables, hedónicos, alimentos específicos, cantidad, comidas diarias y precio/costo. Por otro lado, la supracategoría individuo se conformó por las categorías: aspectos emocionales, recursos y aspectos físicos. Por último, la supracategoría contexto estuvo compuesta por las categorías familia y escuela.

En tabla 2 se muestra que las respuestas de las madres en torno a las supracategorías se concentraron con mayor frecuencia en la referida a alimentos, con un total de 45 respuestas, de las cuales un 55.6 % se codificaron en la categoría saludables, y en las que las madres aludieron a conceptos relacionados con la salud como “alimentación saludable con los requerimientos nutricionales necesarios…” (M3). Las otras respuestas que se señalaron con mayor frecuencia fueron atribuidas a la categoría hedónicos con un 13.3 % como “comer comida rica” (M7); a la categoría alimentos específicos también con un 13.3 % cuando indicaron alimentos como “…frutas, verduras, legumbres, carnes blancas…” (M46); la categoría cantidad con un 11.1 % con frases como “Comer una porción necesaria” (M28); a la categoría comidas diarias se obtuvo que un 4.4 % aludió a citas como “…con todas las comidas del día como corresponde” (M4), y a la categoría precio/costo un 2.2 % brindó respuestas relativas a “…todo es caro” (M23).
Los hijos adolescentes por su parte también aludieron mayormente a la supracategoría alimentos con un total 33 respuestas relacionadas, de las que un 36.4 % se relacionaron a la categoría saludables cuando brindaron respuestas como “Alimentarse de forma saludable…” (H45). Las restantes categorías que se presentaron en sus respuestas fueron hedónicos con un 30.3 % ya que señalaron respuestas como “Significa que me gusta la comida” (H2); alimentos específicos con un 18.2 % que refirieron conceptos como “chocolate” (H11); cantidad con un 12.1 % en la cual indicaron frases como “Mucha comida” (H38), y la categoría precio/costo con un 3 % referida mediante la frase “…fuera más barato” (H24). Cabe relevar que los hijos adolescentes no realizaron referencia a la categoría comidas diarias.
Del mismo modo, en Tabla 2 se observa que en la supracategoría individuo, el total de las respuestas de las madres fue de 13, concentradas mayormente en la categoría aspectos emocionales con una frecuencia de 76.9 % y aludieron a conceptos como “Felicidad” (M13). La frecuencia de la categoría recursos correspondió a un 15.4 % debido a que señalaron frases como “…comprar lo que corresponde…” (M9). La presencia de la categoría aspectos físicos apareció solamente en las madres en una frecuencia de 7.7 % relacionada con la frase de “…acondicionamiento físico” (M9).
En los hijos adolescentes, la supracategoría individuo recogió un total de 12 respuestas, de las cuales el 91.7 % refirió a la categoría aspectos emocionales con respuestas como “estar feliz” (H6) y el restante 8.3 % aludió a la categoría recursos en la que se apreció la frase “tener comida todos los días” (H23).
En torno a la supracategoría contexto, en tabla 2, se obtuvo un total de dos respuestas de las madres, las que se clasificaron en un 100 % en la categoría familia, ya que se encontraron conceptos como “Familia” (M18). Respecto de los hijos adolescentes se obtuvo un total seis respuestas, de las cuales el 83.3 % se concentró en la categoría familia con frases que expresaron “alimentos que me da mi mamá y mi abuela” (H35) y el 16.7 % en la categoría escuela con la frase “cuando la alimentación que me dan en la casa o la escuela” (H47). Esta frase también fue contabilizada en la categoría familia.
Comparación de significados atribuidos a la satisfacción con la alimentación.
Al comparar cómo madres e hijos adolescentes percibían su satisfacción con la alimentación, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las respuestas dadas en relación con las supracategorías (alimentación, individuo y contexto) y se obtuvo un valor p = .204, con un nivel de significancia de .05. La principal entidad semántica de significado compartida fue saludables.
Aspectos que podrían aumentar la satisfacción con la alimentación
Al finalizar la frase “estaría más satisfecho con mi alimentación si…”, las madres participantes del estudio indicaron entre 1 y 26 palabras en sus respuestas y el número medio de términos que usaron fue de 6.8 palabras. Por su parte, los hijos adolescentes señalaron entre 1 y 22 palabras en sus respuestas y utilizaron un número medio de 6.2 palabras.
Con el propósito de identificar cuáles eran los aspectos que aumentarían la satisfacción con la alimentación en madres e hijos adolescentes, las palabras y frases fueron agrupadas por conteo de frecuencia, en categorías y, luego, dispuestas en las supracategorías provenientes de la literatura: alimentación, individuo y contexto, que están expuestas en tabla 3. La supracategoría alimentos se integró por las categorías: alimentos específicos, saludables, cantidad, precio/costo, orgánicos, comidas diarias y hedónicos. La supracategoría individuo se conformó por las categorías: recursos, hábitos alimenticios, voluntad, tiempo, aspectos emocionales y aspectos físicos. La supracategoría contexto se integró por la categoría: familia.

Tal como lo expresa la tabla 3, las respuestas de las madres en torno a las supracategorías se concentraron con mayor frecuencia en la de alimentos con un total de 31 respuestas, de las cuales un 35.5 % se codificó en la categoría alimentos específicos, ya que las madres indicaron citas como “pudiera comer más frutas y verdura” (M43). Las siguientes respuestas con mayor frecuencia fueron la categoría saludables con un porcentaje de respuestas de 25.8 % debido a que señalaron respuestas como “Pudiera alimentarme más sanamente” (M1); la categoría cantidad con un 16.1 % de respuestas ya que aludieron frases como “Hubiera más cantidad” (M18); la categoría precio/costo con un 16.1 % de respuestas que refirieron citas como “No fuese tan costoso…”; la categoría orgánicos presentó una frecuencia de 3.2 % cuando mencionaron en esta categoría la frase “fuera más orgánica” (M30), y la categoría comidas diarias, al igual que la categoría anterior presentó una frecuencia de 3.2 % con la cita “…la comida se hiciera el mismo día…” (M2). Es preciso referir que la categoría hedónicos no estuvo presente en las respuestas proporcionadas por las madres.
Los hijos adolescentes concentraron mayormente sus respuestas en la misma supracategoría alimentos, con un total de 38 respuestas, de las cuales un 42.1 % se codificó en la categoría alimentos específicos, ya que indicaron frases como “Siempre comiera papas fritas” (H12). Respecto de las otras categorías que aparecieron en sus respuestas se encontró la categoría saludables con un 28.9 % de frecuencia debido a que mencionaron citas como “comiera más sano” (H14); la categoría hedónicos se presentó en un 18.4 % a través de respuestas como “comiera cosas ricas todos los días” (H40), y la categoría cantidad presentó un 10.5 % de frecuencia y en la cual aludieron frases como “comiera más” (H18). Las categorías precio/costo, orgánicos y comidas diarias no se presentaron en las respuestas de los hijos adolescentes.
En lo que concierne a la supracategoría individuo, las madres acumularon un total de 16 respuestas, entre las que se encontró que un 50 % de sus respuestas se agruparon en la categoría recursos, ya que registraron frases como “tuviera más recursos para comprar…” (M13). Las restantes categorías que se obtuvieron fueron hábitos alimenticios con una frecuencia de 25 % debido a que se indicaron respuestas como “comiera a mis horas” (M45), voluntad con un 12.5 % de frecuencia, y tiempo con un 25 %. En estas categorías se codificaron respectivamente citas como “tuviera la voluntad de comer más saludable” (M12) y “tuviera tiempo para cocinar…” (M24). Las categorías que no fueron mencionadas correspondieron a aspectos emocionales y aspectos físicos.
En los hijos adolescentes, la supracategoría individuo presentó un total de 10 respuestas, de las cuales un 30 % se codificó en la categoría voluntad agrupando respuestas como “…tuviera más fuerza de voluntad para evitar los alimentos que no debo consumir” (H4). Las categorías recursos, hábitos alimenticios y aspectos físicos acumularon cada una un 20 % de frecuencia en sus respuestas, debido a que se emitieron respectivamente las siguientes frases “tuviera suficiente dinero para comprar todo lo necesario para alimentarme…” (H4), “tuviera horarios…” (H27) y “Si la comida no engordará mucho” (H33). La categoría aspectos emocionales se formó por una frecuencia de 10 %, ya que se integró por la cita “si estuviera contenta” (H36). Los hijos adolescentes a diferencia de sus madres no brindaron respuestas posibles de codificar en la categoría tiempo.
En razón de la supracategoría contexto, la única categoría que se presentó fue familia, en la que las madres acumularon un total de 6 respuestas y los hijos adolescentes un total de 2, y en ambos casos las respuestas que se emitieron representaron el 100 %. En dicha categoría fue posible agrupar citas como “Estuviera con toda mi familia reunida a la hora de almuerzo y cena…” (M23) y “Comiera todos los días con mi familia” (H20).
Comparación aspectos que podrían aumentar la satisfacción con la alimentación
Al comparar cómo madres e hijos adolescentes percibían factores asociados al aumento de la satisfacción con la alimentación, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ellos respecto de las respuestas que fueron codificadas en las supracategorías (alimentación, individuo y contexto), en las que se obtuvo un valor p = .134, con un nivel de significancia de .05. La principal entidad semántica de significado compartida correspondió a alimentos específicos.
Discusión y conclusiones
En el presente estudio fue posible identificar que las familias participantes pertenecían en mayor proporción (38.3 %) al estrato socioeconómico medio bajo, lo cual es representativo de la realidad nacional de las familias monoparentales con jefatura femenina, al encontrarse estos grupos familiares en los quintiles de menores ingresos del país (50.8 % en quintiles I y II) (Ministerio de Desarrollo Social, 2017).
Respecto de las entidades semánticas de significado de madres e hijos adolescentes en torno a la satisfacción con la alimentación identificadas, se encontró que tanto las madres que trabajan remuneradamente como sus hijos adolescentes brindaron respuestas relacionadas a la conceptualización de este constructo, el cual alude a la evaluación cognitiva global que realiza una persona de su alimentación (Grunert et al., 2007). Se asociaron en sus respuestas otros ámbitos de la vida como la salud, la familia y las relaciones sociales (Grunert et al., 2007) y se identificaron, como determinantes del comportamiento asociados con la alimentación a los alimentos que comen, al individuo y al contexto de la alimentación (Köster, 2009). Estos determinantes también fueron identificados en un estudio en familias biparentales de doble ingreso desarrollado por Schnettler et al. (2020), lo cual permitiría afirmar la validez del constructo satisfacción con la alimentación, ya que este no dependería del tipo de familia, a pesar de las limitaciones señaladas en la literatura referentes a la disposición de menores recursos económicos y de tiempo de las familias monoparentales (Yelick, 2017; Rahkovsky, Jo y Carlson, 2018;Jovanovski y Cook, 2020).
En el estudio se revela una mayor presencia en madres e hijos adolescentes del determinante alimentos y en especial de la entidad semántica de significado saludables que, al ser una característica de tipo no sensorial de los alimentos, podría influir en el tipo de productos consumidos y en las asociaciones consentidas de los consumidores con ellos (Ares et al., 2015, Guillemin et al., 2016; Grunert et al., 2007). Esto resulta interesante de analizar, ya que al estar presente tanto en madres como hijos, denota una conciencia y conocimiento acerca de la importancia de los alimentos saludables, que confirma también lo encontrado por Garzón et al. (2021) acerca de la preocupación actual por la salud en torno a los cambios alimentarios, a partir de lo cual se podría sugerir implementar impuestos diferenciados que faciliten el acceso de las familias a los alimentos saludables a un menor costo, e incentivar así hábitos alimenticios que promuevan su salud tanto como su satisfacción con la alimentación.
Otro significado compartido son las características hedónicas de los alimentos, presentes mayormente en los hijos adolescentes, que podrían explicarse a través de lo descrito por Al-Sayed y Bieling (2020) y Sulmont-Rossé et al. (2019) acerca de sentirse bien por medio de las propiedades sensoriales y hedónicas de los alimentos. Esto, además, podría estar relacionado a los aspectos emocionales, significado que concentra la mayor cantidad de respuestas de madres e hijos adolescentes en referencia al determinante individuo, que revela que la búsqueda de experiencias agradables y positivas también sería llevada al contexto de la alimentación.
Un aspecto que aparece como relevante de observar es la baja presencia de respuestas asociadas al determinante contexto en los hijos adolescentes, en especial en la entidad semántica de significado familia, en consideración de la evidencia presentada en estudios con hijos adolescentes, en torno a que las comidas familiares frecuentes y otras prácticas de crianza relacionadas con los alimentos se asociarían con una mayor satisfacción con la alimentación (Schnettler, Lobos et al., 2017; Schnettler et al., 2018a, Schnettler et al.,2018c), tanto en madres como hijos de familias monoparentales (Schnettler et al., 2021). Este resultado podría deberse a que los adolescentes estarían más habituados a la ausencia de sus madres en las comidas familiares debido al trabajo remunerado que ellas realizan fuera del hogar. De igual modo, no aparece con una alta frecuencia en las madres, el determinante de contexto familia, aspecto social del consumo de alimentos, que podría explicarse a que, si bien es esperable que los alimentos sean frecuentemente compartidos y disfrutados especialmente en compañía de la familia (Nepper y Chai, 2016), esto no sería posible para ellas, debido a las actividades laborales remuneradas que llevan a cabo para dar sustento en su rol de proveedoras del hogar.
Por otro lado, en la búsqueda de los aspectos qué aumentarían la satisfacción con la alimentación en madres e hijos adolescentes, se identificó que un aspecto clave sería el consumo de alimentos específicos, debido a que tanto madres como hijos adolescentes aludieron principalmente a este significado en sus respuestas. Aunque de manera diferenciada, concuerda con la investigación desarrollada por Sulmont-Rossé et al. (2019), quienes determinaron que sentirse bien en un contexto alimentario estaría asociado con alimentos específicos.
Respecto de estos alimentos específicos, las madres refieren verduras y frutas primordialmente, en cambio los hijos adolescentes mencionan alimentos como chocolates y papas fritas, lo cual concordaría con los planteamientos de Schnettler et al. (2017) acerca de la tendencia de las personas más jóvenes de centrarse en buscar experiencias agradables y tener hábitos más hedonistas, pero menos saludables. Una posible recomendación a partir de estos resultados sería aumentar la satisfacción en madres e hijos al promover el consumo de alimentos específicos, que además de permitirles experimentar emociones positivas sean alternativas saludables, en especial para los adolescentes. Estas alternativas podrían ser fomentadas a través de políticas públicas y comunicadas en medios actuales de interacción masivos como las redes sociales y en el contexto escolar, mediante cursos prácticos que divulguen las propiedades de los alimentos y las diferentes maneras de prepararlos.
Si bien no se encontraron diferencias significativas en las respuestas de madres e hijos adolescentes, en base a los determinantes de comportamiento en la alimentación como alimentos, individuo y contexto, tanto en lo que respecta a su satisfacción con la alimentación como a los aspectos que podrían aumentarla, los hallazgos obtenidos instan a prestar mayor atención a los factores socioeconómicos de las familias. Hay que tener en cuenta la importancia que tiene la familia, como el primer espacio social, en el que los sujetos constituyen y forman sus representaciones sociales en los diferentes ámbitos de la realidad cotidiana, que influyen en la formación de los valores y creencias, su identidad social y la forma en que perciben la realidad social (Moscovici, 1984). Así, se establece la necesidad de apoyar e implementar programas específicos, en contextos de vulnerabilidad social, dirigidos a fortalecer los recursos parentales que puedan repercutir en el desarrollo saludable de los hijos (Vargas, Lemos y Richaud, 2017).
Más aun, en miras a que la alimentación como dominio clave del bienestar de las personas (Schnettler et al., 2017; Denegri et al., 2016), no solamente permite satisfacer una necesidad básica de subsistencia (Elizalde, Martí Villar y Martínez Salvá, 2006), sino que igualmente sienta bases para que las personas puedan lograr mayor satisfacción con la vida y felicidad (Lobos, 2021).
Es importante concluir que los resultados de la investigación evidencian que los significados de la satisfacción con la alimentación son atribuibles a la conceptualización formal del constructo, que demuestran su validez. Además, se visualizaron similitudes en los significados de madres e hijos adolescentes en torno a los determinantes que se identifican con la satisfacción con la alimentación, como en los aspectos que podrían aumentarlas, lo cual permitiría constatar la influencia de la familia en las construcciones y significados que forman parte de la identidad individual y cultural de los adolescentes.
Como limitación en este estudio, se identificó que la información fue obtenida mediante autorreporte, por lo que las respuestas dadas podrían haberse visto influenciadas por la deseabilidad social. Otra limitación estaría dada por la conformación de la muestra, ya que al no ser probabilística y estar conformada por familias monoparentales con jefatura de hogar femenina y solo de una ciudad y país, no sería posible generalizar los resultados.
A pesar de lo antes expuesto, en esta investigación se exploran los significados atribuibles a la satisfacción con la alimentación como de aspectos que podrían aumentarla, para aportar a la comprensión del bienestar de las familias monoparentales con jefatura femenina. Ante esto se sugiere que futuras investigaciones tomen en cuenta la gran diversidad familiar presente en el contexto latinoamericano y se lleven a cabo estudios en torno a los desafíos que enfrentan las familias para alcanzar la satisfacción en otros dominios de sus vidas, como lo podrían ser el laboral o familiar.
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