Artículos
Recepción: 01 Diciembre 2021
Aprobación: 25 Julio 2022
DOI: https://doi.org/10.16888/interd.2023.40.3.23
Resumen: La depresión es considerada como uno de los principales problemas de salud mental en estudiantes de medicina, al ser comparada con la población general, y cuya frecuencia puede incrementarse en la etapa práctica intrahospitalaria, correspondiente al internado de pregrado. Sin embargo, en México existen pocos reportes sobre las tasas de prevalencia de sintomatología depresiva en estudiantes de medicina durante esta fase de su formación, por lo cual el objetivo de este trabajo fue determinar la prevalencia de sintomatología depresiva en médicos internos de pregrado de una universidad privada de la ciudad de Puebla, México. Se trató de un estudio de tipo transversal, descriptivo-observacional. Se utilizó, como principal instrumento de estudio, la Escala de Depresión Revisada del Center for Epidemiologic Studies (CESD-R) aplicada a 204 estudiantes (133 mujeres y 71 hombres) que cursaron su internado de pregrado en febrero de 2019 con una edad promedio de 23.26 ± 1.28 años, de los cuales el 61.27 % cursaba su primer mes y el 38.73 % el sexto mes de internado. Asimismo, el 70.58 % cursaba su internado de pregrado en una institución pública y el 29.4 % en institución privada. Los resultados mostratron una prevalencia de sintomatología depresiva clínicamente significativa de 20.58 % en la muestra estudiada y se observó que los estudiantes con sintomatología depresiva tenían mayor predisposición a presentar pensamientos de abandono de la carrera o internado de pregrado. Los síntomas depresivos más frecuentemente observados fueron: alteraciones del sueño (66.17 %); estado de ánimo depresivo (44.6 %), y fatiga o pérdida de energía (37.25 %). Estos resultados evidencian la necesidad de la búsqueda y de la implementación de nuevas estrategias para detectar, prevenir y tratar trastornos depresivos en las próximas generaciones de médicos internos de pregrado del país.
Palabras clave: depresión, sintomatología depresiva, prevalencia, internado de pregrado, estudiantes de medicina.
Abstract: Depression is considered one of the main mental health issues in medical students. Previous studies have shown that medical students have a higher prevalence of depressive symptomatology than the general population and that said prevalence is higher during the medical internship stage compared to the rest of the training. In Mexico there are few reports on the prevalence rates of depressive symptomatology in medical students, particularly, during the medical internship. This work is a Descriptive-observational cross-sectional study and determines the prevalence of depressive symptomatology in medical students from a private university in Puebla city in Mexico undergoing the medical internship. The Center for Epidemiologic Studies Depression Scale Revised (CESD-R) was used as the main research instrument and validates 20 items in Mexican population. An online version of the CESD-R and a demographic questionnaire that includes a question about thoughts quitting career and/or internship, was applied to 204 students who were doing their undergraduate medical internship in February 2019. The sample was constituted by 71 men and 133 women with a mean age of 23.26 ± 1.28 years. For the total sample, 61.27 % were in their first month and 38.73 % in their sixth month of their internship stage; 70.59 % were carrying out their internship in a public hospital and 29.41 % in a private hospital. The results showed that the prevalence of subthreshold depression symptoms (> 16 points of the CESD-R) in the sample was 52.45% of which, 20.58 % were categorized under clinically significant depressive symptomatology with probable major depressive episode (MDE) and 31.86%, in the category of probable sub-threshold depression. Taking as reference the depressive symptoms established for the MDE criteria by DSM-V and its association with each item of the CESD-R, it is noted a prevalence of suicidal ideation from the total sample of 6.86 %. The most frequent depressive symptoms were sleep disturbances (66.17 %), depressive mood (dysphoria, 44.6 %) and fatigue (37.25 %). The proportion of the depressive mood was significantly higher in women than in men, 55.63 % and 23.94 %, respectively, as well as the persistence of fatigue or loss of energy, present in 43.6% of women and 25.35% of men. Whereas the prevalence of the sleep disturbances was greater in men 78.87 % than in women 59.39 %. The association of depressive symptomatology has been analyzed with thoughts about quitting career or internship and it was observed that 32.4% had thoughts about quitting career and/or internship in the last two weeks during the time of performing the questionnaire. The comparative analysis with the presence of depressive symptoms revealed significant differences as to the proportion between groups. Such thoughts were present in 32 of the 42 students with clinically significant depressive symptomatology and 24 of the 65 students with probable episode of sub-threshold depression. Through the analysis of odds ratio (OR), it was determined that the students with depressive symptomatology have 9.55 times greater predisposition to manifest thoughts about quitting career and/or internship. The prevalence of depressive symptoms in students undergoing the year of medical internship analyzed in this study was high and was associated with the idea of leaving the career and/or medical internship. These results support the need for research and implementation of new strategies to detect, prevent and treat depressive disorders in the next generations of medical internship students in the country.
Keywords: depression, depressive symptomatology, prevalence, medical internship, medical students.
Introducción
La depresión es uno de los trastornos mentales más frecuentes en todo el mundo. Se estima que afecta a más de 300 millones de personas y representa una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) un 4.4 % de la población a nivel global padece depresión, y en especial la población joven, tiene alta susceptibilidad a padecerla (OMS, 2017). En México existen pocos datos sobre prevalencia de depresión. El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) documentó que en 2017, 30.5 millones de personas se han sentido deprimidas, de las cuales 5.99 millones corresponden a habitantes de 15 a 29 años (INEGI, 2017). De forma importante, la población universitaria ha mostrado tener una alta prevalencia de presencia de sintomatología depresiva (SD) (Medina-Mora et al., 2009). Específicamente, los estudiantes de carreras del área de la salud con práctica clínica han sido asociados con alta prevalencia de alteraciones afectivas (ansiedad y depresión) y esto ha sido relacionado con diversos factores inherentes a su formación, tales como mecanismos de adaptación ineficientes a las responsabilidades clínicas, niveles de estrés elevados, pobre apoyo social, además de las exigencias académicas y factores individuales predisponentes (Dyrbye et al., 2019; Watson et al., 2013). No existe un consenso respecto a la predisposición de padecer SD respecto al sexo, aunque diferentes autores han asociado mayores condiciones predisponentes en estudiantes mujeres (Fouilloux et al., 2013, Pineda-Pedraza y González-Flores, 2016).
Ruvalcaba et al. (2020) observaron una prevalencia de 36.1 % de depresión leve a severa en estudiantes de enfermería de una Universidad de Guanajuato, México. Los estudios realizados en España y Arabia reportan porcentajes de 37.4 y 66.8 de ansiedad y de 56.6 % y 55.9 % de depresión en estudiantes de odontología (Arrieta et al., 2013; Basudan et al., 2017). En México los estudiantes de odontología han mostrado altos niveles de estrés y ansiedad (Aragón et al., 2015, Luna et al., 2020). La doctora Terrones informó que entre estudiantes del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Aguascalientes existe una tendencia a mayor depresión en los últimos años de la carrera respecto a los años iniciales, especialmente en estudiantes de enfermería y nutrición (Terrones et al., 2014). Otro grupo observó porcentajes de depresión de 25.54 % y 23.94 % en poblaciones de estudiantes mexicanos, de nutrición y enfermería, respectivamente (Pineda-Pedraza y González-Flores, 2016).
De forma particular, se ha descripto que los estudiantes de medicina padecen SD más frecuentemente que la población general del mismo grupo etario. Dicha situación ha sido asociada a condiciones tales como horas de trabajo excesivas, errores médicos percibidos y eventos de vida (Dyrbye et al., 2014; Puthran et al., 2016; Sen et al., 2010). Hope y Henderson encontraron, mediante una revisión sistemática multinacional, que las tasas de prevalencia de SD en estudiantes de medicina van del 6 % al 66.5 % (Hope y Henderson, 2014). En México se han calculado porcentajes de depresión en estudiantes de medicina de 28.9 % y el 31.72 % sin relacionar el efecto del avance durante la formación con la presencia de sintomatología depresiva (Fouilloux et al., 2013; Martínez-Martínez et al., 2016). Existen reportes de asociación de la SD con el avance de la formación médica.
Dos estudios en Brasil mostraron que la tendencia de SD en estudiantes de medicina tiene una mayor prevalencia en el periodo de inmersión a la práctica hospitalaria, denominado internado de pregrado, respecto a otros años de la formación médica (Baldassin et al., 2013; Costa et al., 2012). Silva et al. (2017), en su estudio longitudinal, refirieron porcentajes de depresión del 12.7 % al 21.5 % en estudiantes de medicina de diferentes grados de su formación con una tendencia descendente de la presencia de depresión durante los primeros tres años de formación, mientras que en el cuarto año esta tendencia se invirtió. Granados et al., observaron mayor prevalencia de SD en el último año de la carrera, respecto a años anteriores (Granados et al., 2020). Romo et al. (2013), en un estudio comparativo de estudiantes mexicanos de ingreso a primer año de medicina vs. primer año de internado, reportaron mayor prevalencia de SD en los estudiantes al ingresar al internado. Además, un estudio realizado con estudiantes de medicina de Irlanda observó que el desarrollo de depresión es mayor en la etapa clínica que en la preclínica (Fitzpatrick et al., 2019). Sin embargo, en México existen pocos reportes de la prevalencia de SD y su asociación con el avance de su formación clínica, en particular en el internado de pregrado de los estudiantes de Medicina, y es necesario el desarrollo de programas o estrategias nacionales de apoyo para prevenir la depresión, dirigidos a esta población específica. El presente estudio pretende analizar la prevalencia de SD en médicos internos de pregrado de una universidad privada de la ciudad de Puebla, México, y su asociación respecto al sexo, así como si la sintomatología se encuentra asociada al proceso de adaptación al entorno clínico con una tendencia mayor en el primer mes respecto al sexto mes de su estancia de internado, o a tener pensamientos de abandono de su proceso de formación médica mediante la Center for Epidemiologic Studies Depression Scale (CESD-R) y preguntas dirigidas mediante un cuestionario sociodemográfico y la pregunta directa de pensamiento de abandono.
Método
Diseño
El presente trabajo es un estudio de tipo transversal, descriptivo-observacional, multicéntrico, realizado a través de encuesta en línea.
Participantes
La muestra del estudio se realizó sobre 204 estudiantes que cumplieron con los siguientes criterios de inclusión: 1) ser estudiantes de medicina inscriptos en una universidad privada de México; 2) estar realizando su año de internado de pregrado durante las promociones: julio 2018 a junio 2019 y enero a diciembre de 2019 en diferentes sedes hospitalarias; 3) pertenecer a hospitales públicos y privados de México, y contestaran, por propia voluntad, la CESD-R y el cuestionario sociodemográfico. El muestreo fue no probabilístico, por conveniencia. La muestra estuvo compuesta de 133 mujeres y de 71 hombres de edad promedio de 23.26 ± 1.28 años. Del total de la muestra, 125 participantes se encontraban en el primer mes y 79 en el sexto mes del periodo de internado de pregrado; 144 se encontraban realizando su internado en institución pública y 60 en una institución privada (Tabla 1).

Se excluyeron del estudio a los estudiantes que, en ese momento, tomaran medicamentos antidepresivos, psiquiátricos o en tratamiento psicoterapéutico por diagnóstico previo de algún trastorno depresivo o psiquiátrico, así como a los estudiantes de internado de pregrado en las plazas ofertadas en alguna sede fuera de México. También se eliminaron del estudio a los estudiantes que no contestaron de forma completa la CESD-R o el cuestionario sociodemográfico.
Instrumentos
Se utilizaron dos herramientas para recabar la información. Primero, un cuestionario sociodemográfico para la información sobre edad, sexo, tipo de sede de internado de pregrado (público o privado), periodo en que cursa su internado (primer o sexto mes). El cuestionario incluía una pregunta sobre el pensamiento de abandono de la carrera o el internado de pregrado (durante las últimas dos semanas). La segunda herramienta utilizada fue la Escala de Depresión del Center for Epidemiologic Studies (CESD), para la evaluación de la SD. Para ello, se usó su versión revisada CESD-R de 20 ítems tipo Likert, basada en la desarrollada originalmente por Radloff (1977) y actualizada en 2004. A través de esta versión se validó la compatibilidad del contenido de tamizaje original con los criterios diagnósticos para episodios depresivo mayor (EDM) del Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM)-IV, que son conservados en la versión del DSM-V, de la que se obtuvo la nomenclatura de CESD-R, validada para su uso a través de plataforma digital (Eaton et al., 2004). Así, en función de sus agrupaciones, la CESD-R en su versión de 20 ítems evalúa los nueve síntomas depresivos de un EDM, experimentados durante las dos semanas previas. Estos se encuentran asociados de la siguiente manera: ítems 2, 4 y 6 con estado de ánimo depresivo (disforia); ítems 8 y 10 con pérdida del interés o del placer (anhedonia); ítems 1 y 18 con alteraciones en el apetito y el peso corporal; ítems 5, 11 y 19 con alteraciones en el sueño; ítems 3 y 20 con disminución de la concentración; ítems 9 y 17 con sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva; ítems 7 y 16 con fatiga o pérdida de energía; ítems 12 y 13 con agitación o retraso psicomotor, y finalmente los ítems 14 y 15 asociados con ideación suicida.
Se ha realizado la validación de la traducción y de la correlación entre reactivos de la CESD-R a los criterios diagnósticos de EDM acorde al DSM-IV para poblaciones mexicanas (González-Forteza et al., 2008; Reyes-Ortega et al., 2003) y esta escala ha sido utilizada de forma satisfactoria en diversos grupos poblacionales (González-Forteza et al., 2008, Gonzalez Forteza, 2011, Gonzalez Forteza, 2012;Hermosillo y Rivera, 2019). En este estudio se realizó la determinación propia de fiabilidad interna de la CESD-R y se obtuvo un coeficiente de alfa de Cronbach de .92, la cual es similar a la reportada por otros autores quienes, además, han validado el constructo a través del análisis factorial y la rotación oblicua de varimax (González-Forteza et al., 2008, 2011; Hermosillo y Rivera, 2019). Ellos corroboraron que la asociación entre ítems que describe la SD es coherente conceptualmente con la versión revisada y validada para la realización de tamizaje de detección de probables casos de depresión y de SD de acuerdo con el DSM-IV en poblaciones mexicanas (Eaton et al., 2004; Van Dam et al. , 2011.
El cuestionario se califica al sumar el puntaje obtenido en cada uno de los 20 ítems, que puede ser entre 0 y 3 puntos, según la frecuencia de la respuesta otorgada: 0 – 1 día = 0; 1 – 2 días = 1; 3 – 4 días = 2, y 5 o más días = 3 puntos y, de esta manera, se puede obtener un puntaje mínimo de 0 y máximo de 60. El puntaje sumatorio mínimo por item (1 punto) representa la presencia de un síntoma depresivo y el máximo (3 puntos) muestra la persistencia de un síntoma depresivo, siempre y cuando se cumpla con el criterio para cada uno de los ítems asociados con el síntoma.
De acuerdo con el puntaje, la muestra se categorizó en: sin sintomatología clínicamente relevante (< 16 puntos) y sintomatología depresiva (≥ 16 puntos). La puntuación ≥ 16 con la existencia de síntomas, en por lo menos cinco dimensiones que incluían la presencia de anhedonia o disforia, se denominó SD clínicamente significativa con probable episodio depresivo mayor (EDM), mientras que aquellas puntuaciones ≥ 16 que no entraban en otra categoría, fue considerada como probable episodio depresivo subumbral (Jiménez et al., 2015).
Procedimiento
Por medio de correos electrónicos, se solicitó la participación voluntaria de los estudiantes inscriptos en la universidad que se encontraban realizando su año de internado de pregrado durante el mes de febrero de 2019. Ellos leyeron, aceptaron y registraron su consentimiento informado previo al ingreso al cuestionario, a través de un sitio web seguro en línea, diseñado para mantener la confidencialidad, con temas identificados por números y que evita duplicación de encuestas. Una vez recopilada la información, se estratificó la muestra en función de las características obtenidas: edad, sexo, tipo de sede hospitalaria, mes de internado y pensamiento de abandono, definidos mediante el cuestionario sociodemográfico. No se mantuvieron vínculos entre el número de identificación y las identidades de los sujetos.
Análisis estadístico
Se realizó una estadística descriptiva para determinar la frecuencia y los porcentajes conforme a las categorías definidas en la CESD-R y a las características sociodemográficas de la muestra. Se utilizó la correlación de Pearson para variables numéricas continuas y Chi-cuadrado para variables nominales. Se obtuvo Odds Ratio para las variables de sexo, periodo, sede y pensamiento de abandono. Se realizaron análisis comparativos mediante prueba T y U Mann Whitney, previa determinación de distribución normal, para las que se utilizaron las pruebas de Kolmogorov-Smirnov y Shapiro-Wilk. Se definió un valor de p ≤ .05 como estadísticamente significativo y se fijó el intervalo de confianza en 95 %. Se utilizó el programa IBM SPSS Statistics 23 para los análisis estadísticos correspondientes.
Consideraciones éticas
Se trató de un estudio de carácter voluntario, anónimo y de autoinforme, sin exponer al voluntario a ningún riesgo de salud. Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, y realizado de conformidad con las normativas aplicables y los estándares éticos establecidos en la Declaración de Helsinki de 1964 y las normas éticas internacionales de la American Psychological Association (World Medical Association, 2001; American Psychological Association - APA, 2017).
Resultados
Se realizó una estadística descriptiva para obtener las características sociodemográficas de la muestra. Se categorizó a la muestra conforme a los puntajes establecidos por la CESD-R, en la que se observó que 107 de los 204 participantes de la muestra (52.45 %) presentaron sintomatología depresiva subumbral (≥ 16 puntos); el 20.58 % del total de la muestra –42 participantes–, entró en la categoría de sintomatología depresiva clínicamente significativa, con probable EDM, y el 31.86 % –65 participantes–, en la categoría de probable episodio depresivo subumbral. En la tabla 2 se muestra la prevalencia de SD con base en las características sociodemográficas y de pensamiento de abandono de los participantes.

No se observaron diferencias estadísticamente significativas por medio del análisis de las puntuaciones totales de la CESD-R o través de la prueba t de Student. Se obtuvieron valores de medias similares entre mujeres (19.24 ± 13.52) y hombres (16.42 ± 12.75) [t(202) = 1.445, p = .150, d = .21]; entre el tiempo en que cursaban su internado: primer mes (17.76 ± 12.43) y sexto mes (19.01 ± 14.67) [t(202) = -62; n = 204, p = .53, d = -.09], y entre el tipo de institución, en el que los valores de las medias fueron de 17.76 ± 12.73 y 19.47 ± 14.61 para institución pública y privada, respectivamente [t(202)= .836, p = .40, d = -.12]. En el análisis de SD agrupados por la categorización de la CESD-R se observó una tendencia a un mayor número de casos de probable episodio depresivo subumbral en mujeres, el cual estuvo presente en el 34.59 % de las mujeres y solo en el 26.76 % de los hombres (Tabla 2).
Con respecto a los ítems de la CESD-R, los ítems con mayor prevalencia en la muestra fueron “Dormía sin descansar” (82.35 %); seguido por “Me sentía cansado(a) todo el tiempo” (81.37 %) y, finalmente, “Tenía dificultad para mantener mi mente en lo que estaba haciendo” y “Me sentía triste” con 67.64 % cada ítem (Tabla 3).

Al tomar como referencia los síntomas depresivos establecidos por los criterios para EDM de acuerdo con el DSM-V y su asociación con cada ítem de la CESD-R, se observó una prevalencia de ideación suicida en el total de la muestra de 6.86 %. Por otra parte, los síntomas depresivos más frecuentes en la muestra fueron: alteraciones en el sueño (66.17 %); estado de ánimo depresivo (disforia) (44.6 %), y pérdida de energía o fatiga (37.25 %). Se observó que la proporción del estado de ánimo depresivo (disforia) fue significativamente mayor en mujeres que en hombres, 55.63 % y 23.94 %, respectivamente χ2 (gl: 1, n = 204) = 18.82, p < .001, al igual que la persistencia de fatiga o pérdida de energía, presente en el 43.6 % de las mujeres y en el 25.35 % de los hombres, χ2 (gl: 1, n = 204) = 6.6, p = .007. Mientras, la prevalencia de alteraciones del sueño fue mayor en hombres 78.87 % que en mujeres 59.39 %, χ2 (gl: 1, n = 204) = 27.28, p < .001) (Tabla 4).

El cuestionario sociodemográfico incluyó la pregunta: ¿Has pensado en abandonar la carrera o el internado recientemente durante las últimas dos semanas? y se observó que 66 estudiantes, el 32.4 % del total de la muestra han cursado con pensamientos de abandono durante las últimas dos semanas al momento de haberse realizado el cuestionario; 33 estudiantes tuvieron pensamientos de abandono del internado y la carrera, y 33 solo del internado, pero no de la carrera. El análisis comparativo con la presencia de SD mostró diferencias significativas en cuanto a las proporciones entre grupos: p < .001, χ2 (gl: 2, n = 204) = 58.61. Dicho pensamiento se presentó en 32 de los 42 estudiantes con sintomatología depresiva clínicamente significativa; 24 de los 65 estudiantes con probable episodio depresivo subumbral, y solo 10 de los 97 estudiantes sin sintomatología clínicamente relevante. Mediante el análisis por razón de momios, odds ratio (OR), se determinó que los estudiantes con sintomatología depresiva tienen 9.55 veces mayor predisposición a presentar pensamientos de abandono de la carrera o el internado (OR: 9.55, IC: 95 %, 4.48-20.35). Se observó que existe una diferencia significativa entre el mes de curso de internado de pregrado y la presencia de algún pensamiento de abandono (únicamente de internado, o del internado y la carrera de medicina) χ2 (gl: 2, n = 204) = 7.57, p = .023. Además, a través del análisis de razón de momios, se determinó que existe 2.21 veces más posibilidad de tener algún pensamiento de abandono si el estudiante se encontraba en el primer mes de su internado respecto al sexto mes (OR: 2.21, IC: 95 %, 1.16-4.23).
Discusión
En el presente estudio se observó, mediante la CESD-R, que el 52.45 %, o sea 107 de los médicos internos participantes cursaba una sintomatología depresiva subumbral, de los cuales 42 –el 20.58 % del total de la muestra– presentaron sintomatología depresiva clínicamente significativa, con probable EDM. Estos resultados no difieren de resultados previamente reportados en dos hospitales generales de la Ciudad de México, para los que se utilizó el Inventario de Depresión de Beck (BDI), en los que se observó una prevalencia de SD en el 20.8 % de una muestra de 101 internos de pregrado de nuevo ingreso (Hernández-Pérez, 2018), Asimismo, al utilizar la escala de depresión de Zung en un hospital de Mexicali, Baja California, otro grupo reportó una prevalencia de depresión de 28.6 % en un grupo de 70 médicos internos de pregrado (Palmer-Morales et al., 2017).
La prevalencia de depresión en los estudiantes de medicina en México ha sido evaluada a través de diferentes escalas: el Inventario de Depresión de Beck (BDI) (Fouilloux et al., 2013; Granados et al., 2020); la Escala de Depresión de Zung (Palmer-Morales et al., 2017); las escalas CESD-R (Guerrero et al., 2013); PHQ-9 (Martínez-Martínez et al., 2016; Romo-Nava et al., 2013; Tadeo-Alvarez et al., 2019), y la Escala de Golberg (Barraza et al., 2009), y se pudieron observar prevalencias de 5.7 % hasta de 58.5 %. Se ha advertido que la presencia de SD en estudiantes de medicina puede estar asociada a factores inherentes al propio proceso de formación e, incluso, se ha sugerido que la educación médica en sí misma contribuye a la presencia de angustia y un alto grado de estrés en los estudiantes (Frajerman et al., 2019; Granados et al., 2020; Hill et al., 2018).
Existe evidencia de que los niveles de estrés aumentan durante el avance académico de la escuela de medicina o cuando los estudiantes ingresan a la fase de entrenamiento intrahospitalario (Frajerman et al., 2019; Romo et al., 2013; Tadeo-Alvarez et al., 2019), en la cual los principales estresantes parecen estar relacionados a la dificultad de adaptación, las preocupaciones éticas, la exposición a la muerte y el sufrimiento del paciente (Hill et al., 2018). Además, se tiene en cuenta el agotamiento físico que ha mostrado tener una asociación recíproca con la presencia de ansiedad y depresión (Frajerman et al., 2019). En este sentido, al realizar el análisis de los síntomas depresivos, definidos en esta muestra mediante la CESD-R y de acuerdo con los criterios establecidos por el DSM-V, se observó que la sintomatología relacionada con alteraciones en el sueño fue la más prevalente (66.17 %), el estado de ánimo depresivo se situó en el segundo lugar (44.6 %) y los síntomas de fatiga o pérdida de energía tuvieron una prevalencia de 37.25 %.
Las alteraciones del sueño, así como los síntomas de fatiga en los estudiantes, son frecuentes debido a la alteración de diferentes aspectos de la higiene del sueño de los estudiantes, especialmente su duración y calidad, derivados de la exigencia académica. En el caso de médicos internos de pregrado, también se debe considerar el estrés derivado de la práctica clínica y el ejercicio de prácticas clínicas complementarias o guardias, definidas así por la Norma Oficial Mexicana NOM-234-SSA1-2003 (Secretaría de Salud, 2005). Estas prácticas clínicas constan habitualmente de jornadas de 24 a 32 horas de duración y son realizadas, en promedio, tres veces por semana, condiciones que pueden afectar la energía de los estudiantes, su nivel de concentración y estado de ánimo. Ello se ve reflejado en la alta prevalencia de los ítems de la CESD-R: 1) dormía sin descansar; 2) me sentía cansado(a) todo el tiempo, y 3) tenía dificultad para mantener mi mente en lo que estaba haciendo.
La fatiga o pérdida de energía y el estado de ánimo depresivo (disforia) han sido asociados a procesos de agotamiento físico, cambios en el estado de ánimo y malestar general derivados del conjunto entre la carga de trabajo excesiva y los aspectos del estado emocional. A esto suelen sumarse situaciones administrativas, el trato a los estudiantes, los procesos de adaptación al ambiente hospitalario y del manejo de pacientes, así como, circunstancias individuales que condicionan un estado de tensión emocional en los estudiantes y que contribuyan con la autopercepción de estrés, estado de tensión y malestar general que, previamente, han sido observados como predisponentes del estado de depresión en estudiantes de medicina (Costa et al., 2012; Ediz et al., 2017; Hill et al., 2018). En este estudio, la disforia, así como la fatiga o pérdida de energía, fueron significativamente mayores en mujeres, quienes mostraron una clara tendencia a la presencia de sintomatología depresiva clínicamente significativa de acuerdo a la categorización de la CESD-R. Otros autores han reportado resultados similares en cuanto a una mayor predisposición a padecer SD en la mujeres (Granados, et al., 2020; Guerrero et al., 2013; Palmer-Morales et al., 2017) debido a una mayor vulnerabilidad relacionada a factores psicobiológicos y psicosociales (Fouilloux et al., 2013; Gutiérrez et al., 2010; Pineda-Pedraza y González-Flores, 2016). Se ha descripto que las estudiantes tienden a presentar más estrés que los hombres (Puescas-Sánchez et al., 2011; Wiener et al., 2014) porque existen mayores condicionantes individuales derivadas de condiciones culturales, tales como condiciones inequitativas de oportunidades, actitud de profesores y demandas familiares y sociales, que generan una carga psicológica mayor en las mujeres (Fouilloux et al., 2013). Sin embargo, es importante denotar que la muestra estudiada estuvo constituida por un porcentaje mucho más alto de mujeres que de hombres, ya que otras investigaciones no han mostrado esta relación de SD y el sexo (Romo et al., 2013), por lo cual es necesario la realización de más estudios enfocados a investigar condicionantes asociadas por sexo para la presencia de SD.
La presencia de depresión es un factor predisponente de ideación suicida. En este estudio se observó una prevalencia de 6.86 % de ideación suicida, resultado muy cercano a los reportados por estudios previos, en los cuales se ha encontrado en 5.7 % (Goebert et al., 2009) y 5.8 %, Dyrbye, 2008. Sin embargo, la CESD-R solo evalúa este punto mediante dos preguntas del cuestionario, por lo que es necesario realizar mayores estudios a este respecto, tal como lo sugiere un metaanálisis de estudios en Latinoamérica de 2017. Este mostró que existen pocos estudios que permitan establecer la prevalencia de ideación suicida en estudiantes de medicina y que en ellos no existe homogeneidad en las herramientas utilizadas y la fase de formación médica de los estudiantes analizada (Denis-Rodríguez et al., 2017).
La vulnerabilidad de los estudiantes de medicina al estrés y niveles altos de angustia psicológica se han relacionado con una disminución de la empatía, los pensamientos sobre abandonar la escuela de medicina y el bajo rendimiento académico (Fouilloux et al, 2013; HiIl et al., 2018). De acuerdo con esto, en este estudio se observó que la prevalencia de pensamientos de abandono del internado de pregrado o de la carrera fue de 32.36 %. Este pensamiento fue mayor en estudiantes con mayor SD y se observó que existe 9.55 veces mayor riesgo de presentar pensamientos de abandono en la población con sintomatología depresiva subumbral, respecto a la población sin sintomatología clínicamente relevante. Se ha reportado previamente una alta prevalencia de pensamiento de abandono de los estudios durante el internado de pregrado. Un estudio realizado en Brasil mostró que el 49.3 % de los estudiantes, que se encontraban en el internado, habían tenido la idea de abandonar los estudios, sin especificar la diferencia entre abandono de la carrera o únicamente del internado. En dicho estudio se observa que estos estudiantes tenían una probabilidad 6.24 veces mayor de desarrollar síntomas depresivos que aquellos que admitían que tal idea nunca se les había ocurrido (Costa et al, 2012). Otros estudios han observado que la mayor parte de los estudiantes que desertan de la carrera de medicina, no solo muestran mayor prevalencia de ansiedad y sintomatología depresiva, sino que es más frecuente durante el inicio de la carrera debido al proceso de adaptación (Banerjee et al., 2019). Un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México, con seguimiento de tres generaciones de estudiantes de medicina, demostró un abandono en promedio de 17 % de la licenciatura en los diferentes años escolares, con un 77 % de abandono durante el primer año escolar (Fernández et al., 2020). Los resultados de este estudio muestran que el pensamiento de abandono fue mayor en los estudiantes que se encontraban en el primer mes, respecto a aquellos que se encontraban cursando el sexto mes de internado, lo cual sugiere una mayor afección al proceso de adaptación a la práctica clínica.
El presente estudio tiene como limitantes: 1) la inclusión de estudiantes de una sola universidad de carácter privado, por lo que la exactitud de los resultados fuera de este ámbito podría verse afectada; 2) no se realizaron análisis comparativos con otras licenciaturas del área de la salud ni de condiciones específicas individuales, sociales o del ambiente hospitalario que pudieran relacionarse con el incremento de la susceptibilidad para padecer sintomatología depresiva; 3) la naturaleza observacional y transversal de este estudio impide establecer asociaciones de causalidad y riesgo específicos, y 4) la inclusión de diferentes sujetos de muestra en los grupos evaluados, de acuerdo con el tiempo de internado de pregrado cursado, permite realizar un comparativo, pero no establecer un proceso que refleje los efectos del internado de pregrado en el estado de ánimo y la salud mental de los estudiantes de manera progresiva y prospectiva. Sin embargo, este estudio representa uno de los pocos que han descripto la prevalencia de SD en médicos internos de pregrado en México y su asociación con pensamientos de abandono de la carrera o el internado de pregrado. Los resultados contribuyen en la ampliación de bases de información y hace evidente la necesidad de la generación de estudios longitudinales que permitan analizar el desarrollo de SD en los estudiantes de medicina a lo largo de toda su formación. De esta forma, se genera la búsqueda de características predisponentes en los estudiantes que desarrollan SD y en los que no la desarrollan, para llevar a cabo la implementación de nuevas estrategias para detectar, prevenir y tratar trastornos depresivos en las próximas generaciones de médicos internos de pregrado.
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