Artículos
Principales preocupaciones, conflictos y recursos de afrontamiento en familias durante el confinamiento por COVID-19
Families’ main concerns, conflicts and coping strategies during the COVID-19 lockdown
Principales preocupaciones, conflictos y recursos de afrontamiento en familias durante el confinamiento por COVID-19
Interdisciplinaria, vol. 40, núm. 3, pp. 27-28, 2023
Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines
Recepción: 25 Marzo 2022
Aprobación: 14 Octubre 2022
Resumen: El confinamiento por la pandemia de COVID-19 tuvo un gran impacto en el microsistema familiar, principal contexto de desarrollo, socialización y apoyo para sus miembros. Esta investigación descriptiva busca analizar las preocupaciones, las fuentes de conflicto y los recursos de afrontamiento percibidos como necesarios durante tal confinamiento en familias acogedoras/no acogedoras y en familias con/sin niños, a partir de un enfoque mixto. Participaron 462 personas (79 acogedoras y 383 no acogedoras; 311 con niños y 151 sin niños). Se empleó un cuestionario que incluyó tres preguntas abiertas referidas a los tres elementos objeto de estudio, analizadas mediante el análisis de contenido. Los resultados indican que los tipos de familias presentan diferencias respecto a sus preocupaciones, fuentes de conflictos y recursos demandados, pero tienden a coincidir en lo que consideran más relevante. Aunque se preocupan mayoritariamente por cuestiones de salud, también señalan los ámbitos laboral y familiar. Asimismo, el conflicto aparece como variable, destacándose la gestión y organización de la rutina diaria. Por último, las familias indican como recursos más necesitados los psicológicos y emocionales, seguidos de los escolares. Estos resultados ayudarán a desarrollar planes sociales adaptados a las necesidades de las familias y a su estructura familiar. Igualmente, las autoridades deberían dotar a las familias de apoyo psicoeducativo que ayude a mejorar su funcionamiento familiar, reforzar los servicios de salud y dar más apoyo laboral, económico y académico para asegurar el desarrollo de toda la familia y la sociedad en su conjunto.
Palabras clave: parentalidad, familias acogedoras, conflicto, recursos de afrontamiento, COVID-19.
Abstract: COVID-19 pandemic lockdown greatly impacted all areas of society (health, economic, school, social, and so on) and of personal development (individual, family, labour relations…). Family microsystems are vital for their members, as they are the main contexts for their development and socialisation, where they also find much-needed support. Understanding how this crisis has affected families is therefore of the utmost importance. The main purpose of this study is to analyse the main concerns, sources of conflict and the coping strategies perceived as necessary during the COVID-19 lockdown by both foster and non-foster families, and by families with and without children. In this descriptive mix method study 462 people from different regions of Spain participated (79 from foster families, 383 from non-foster families; 311 with children and 151 without children). Specifically, foster families have an average age of 48.6 years and 87.1 % are women; non-foster families 44.3 years and 81 % are women; families with children 45.4 years and 82.6 % are women; and families without children 32.6 years and 79.5 % are women. An online questionnaire was designed with socio-demographic questions, variables on the impact of COVID-19 on the family and three open-ended questions to learn about the families' perceptions during lockdown on: a) main concerns, b) reasons for family conflict, and c) necessary coping resources. Following inductive method, to identify common themes among participants’ responses, content analysis of these answers was carried out. The final categories established with the agreement of all researches of this work are included in the study. Once this process was completed, the SPSS 25.0 program was used to perform descriptive and frequency analyses of the characteristics of each type of family (foster and non-foster families; families with and without children) and to determine the rate of occurrence of each category. Overall, the results showed that the different types of families (being a member of a foster or non-foster family and having or not having children) present differences in their concerns, sources of conflict, and strategies demanded, but they tend to agree with what they reported as most relevant. Concretely, although the participant families are mainly worried about health concerns, they also point out work and family issues (concerns for the family, for the education and discipline of children, and the impact on socio-family relationships), while political issues, such as the management of the pandemic or the situation in the country were not a major source of concern. Particularly, among foster families, concerns related to their own situation (e.g., visits with biological family, the future of the foster child) and, among families with children, financial concerns. Likewise, conflict tend to be presented in participant families during the lockdown, above all those related to the management and organisation of their daily routine. It also highlights the daily coexistence, linked to the lack of space and personal time derived from the lockdown. Finally, families indicate that psycho-emotional support would have been the most needed during lockdown, followed by school support. These results will help those professionals, businesses and politicians to develop social plans that match the needs of families and adapted to their family structure during this crisis and the return to normality. Likewise, to face the current crisis in an optimal way and following the European recommendations, it would be necessary that, on the one hand, the authorities provide families with psycho-educational support to help them improve their family functioning. On the other hand, it would be advisable to strengthen health services and provide more support at the labour, economic and academic level for the proper development of members of the family system and society as a whole.
Keywords: parenting, foster families, conflict, coping resources, COVID-19.
Introducción
El 11 de marzo de 2020, la OMS ha definido la COVID-19 como una pandemia mundial cuyos efectos a largo plazo aún resultan desconocidos. Esta pandemia y la situación de confinamiento derivada de ella han tenido grandes repercusiones socioeconómicas, agravando la situación de inestabilidad previa, destacando la gran pérdida de empleo, gran preocupación para los individuos, las familias y la sociedad, que han llevado a la pobreza y la desigualdad, incluso a muertes (Milanović y Stamenković, 2022; Moya et al., 2020).
Al tratarse de una situación volátil que dependía de la evolución y consecuencias de la pandemia, existió un clima general de incertidumbre sobre el futuro económico-laboral, familiar o relacional. Esto se convirtió en una gran fuente de estrés que dificultó el afrontamiento adecuado de la situación de crisis por COVID-19, así como de otro tipo de situaciones vividas, sobre todo en el sistema familiar, contexto de desarrollo de hijos y adultos. Además, las relaciones sociales, y en especial las familiares, se han visto enormemente afectadas, planteándose, por ejemplo, una mayor vulnerabilidad o riesgo de violencia familiar (Campbell, 2020; Usher et al., 2020). El confinamiento ha supuesto el distanciamiento de las personas queridas, el aislamiento de parte de la población al tener que convivir sola, el desgaste o fortalecimiento de las relaciones de las personas que han tenido que mantener una convivencia forzosa, y el cierre de las escuelas, lo que afectó a la educación del 80 % de los niños en todo el mundo y conllevó que ellos pasaran mayor tiempo con sus familias (Van Lancker y Parolin, 2020).
Por otro lado, las investigaciones señalan que un clima familiar negativo caracterizado por la presencia de conflictos se asocia con un mayor riesgo de problemas graves de conducta en los niños, menor integración en el grupo de iguales y peores resultados académicos (Cantón et al., 2002; Golombok, 2006), así como con el desarrollo de psicopatologías vinculadas a la intensidad y la no resolución de los conflictos (Melo y Mota, 2014).
Ante estos posibles conflictos y la falta de estrategias parentales en el contexto familiar, en la Recomendación Rec 19 sobre Políticas de Apoyo al Ejercicio Positivo de la Parentalidad, el Consejo de Europa (2006) insta a los gobiernos a proveer a las familias de mecanismos de apoyo psicoeducativo que favorezcan el bienestar de cada uno de los miembros en la familia. En esta línea, la Recomendación 2013/112/UE, sobre la prevención de la pobreza y promoción del bienestar de los niños, señala la necesidad de ofrecer más apoyo a las familias y de mejorar la calidad de las estructuras alternativas de prestación de cuidados. A este respecto, diversos estudios (Pacheco y Osorno, 2021; Suárez y Vélez, 2018) indican la importancia de fomentar en la familia las capacidades y habilidades necesarias para lograr el desarrollo personal y social óptimo que permita generar una red de apoyo saludable, siendo estas especialmente necesarias en momentos de transición o crisis. De igual modo, un funcionamiento familiar adecuado se asocia con un mayor ajuste psicológico, con la satisfacción familiar y con adecuadas estrategias de afrontamiento familiar (Olson, 2011; Prioste et al., 2020; Reyes et al., 2021; Rieger y McGrail, 2014). En este sentido, Bernedo, Oliver et al. (2022) encontraron que las familias con menos estresores, más recursos familiares y una mejor percepción de las situaciones estresantes, como el confinamiento por la COVID-19, tienen una mejor adaptación al estrés.
De manera que, cuando las familias no cuentan con los apoyos necesarios para ejercer adecuadamente sus responsabilidades parentales de protección, educación y cuidado, pueden generarse situaciones que pongan en grave riesgo el bienestar y el desarrollo integral de los niños. En dichas ocasiones, no es aconsejable la permanencia del menor en su familia de origen. Ante tal situación, el acogimiento familiar es una de las medidas de protección que pueden llevar a cabo los Sistemas de Protección a la Infancia.
Según los datos del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, a 31 de diciembre de 2020, en España había 49171 niñas, niños y adolescentes atendidos por el sistema de protección, de los cuales 18892 se encontraban en acogimiento familiar (Observatorio de la Infancia, 2021). Como muestran algunas investigaciones (Pisani-Jacques, 2020; Verheyden et al., 2022), la tasa de acogimientos familiares se ha visto incrementada durante la COVID-19, por la mayor vulnerabilidad de estos niños.
A este respecto, el Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030 (2020), en su documento técnico de recomendaciones de actuación desde el sistema público de protección a la infancia y a la adolescencia ante la crisis por COVID-19, en relación al acogimiento familiar (aparatado 4.2), en el punto 4 especifica que “ante una eventual ampliación de la duración de la situación de estado de alarma, se debe atender muy especialmente a los efectos del aislamiento social prolongado en las personas menores de edad más vulnerables […]” (p. 11). Y entre otras recomendaciones (apartado 4.3), en su punto 9 establece: “[…], acordar guardas voluntarias atendiendo al artículo 172.bis del Código Civil que establece la situación de guarda voluntaria “por circunstancias graves y transitorias debidamente acreditadas” (p. 13).
En este tipo de medidas, las familias acogedoras asumen un rol a destacar en la vida de los niños acogidos y se ven inmersas en funciones complejas y con sus propias particularidades. Estas familias no solo atienden las necesidades de estos niños, su bienestar afectivo, garantizando un adecuado equilibrio emocional, sino también los posibles problemas derivados de su historia personal, familiar o social como acogido (Amorós y Palacios, 2004; López et al., 2010). Investigaciones sobre acogimiento familiar señalan que afrontar estas dificultades puede ocasionar situaciones de sobrecarga y estrés en los acogedores, además de asociarse con un peor funcionamiento familiar (Julien-Chinn et al., 2017).
No obstante, un factor de protección para un adecuado funcionamiento familiar es compartir tiempo en familia (Liédana et al., 2012; Sanz et al., 2018). La situación de confinamiento obligó a las familias a mantenerse unidas y a pasar tiempo juntas, por lo que, como demuestra el estudio llevado a cabo por González-Pasarín et al. (2022) este tiempo ha sido una oportunidad para el acercamiento entre los miembros de las familias acogedoras y no acogedoras, mejorando su funcionamiento familiar.
Este trabajo es continuación de estudios cuantitativos realizados previamente (Bernedo, Oliver et al., 2022; González-Pasarín et al., 2022). Teniendo en cuenta el papel primordial que juega la familia en el bienestar de los niños, la difícil situación de confinamiento derivada de la COVID-19 y la posibilidad de que vuelva a ocurrir, así como la importancia de que las familias cuenten con estrategias ante momentos tan complejos como los vividos durante este tiempo, el presente estudio tiene por objetivo conocer las principales preocupaciones, los motivos de conflicto y los recursos de afrontamiento percibidos como necesarios por las familias españolas. Además, como se ha mencionado anteriormente, por la especial vulnerabilidad de la infancia, se considera de interés conocer, por un lado, la percepción de las familias acogedoras y no acogedoras y, por otro, la de las familias con y sin niños durante el confinamiento por la COVID-19 en España.
Método
Esta investigación tiene un enfoque descriptivo y la técnica empleada es el análisis de contenido que, como define y reformula Mayring (2014), se puede entender como un enfoque de métodos mixtos, al comprender la asignación de categorías al texto como un paso cualitativo, y el trabajo a través del documento y el análisis de las frecuencias de ocurrencia de las categorías como paso cuantitativo.
Participantes
Un total de 462 personas de España respondieron a un cuestionario online ad hoc.
Esta muestra se divide en dos subgrupos: ser o no familia acogedora, y tener o no niños (ambas categorías no excluyentes entre sí). En las familias con y sin niños, se refieren tanto a los hijos como a los acogidos.
La procedencia de la muestra por Comunidades Autónomas es la siguiente: el 65.2 % de Andalucía, el 7.8 % de Galicia, el 4.8 % de Madrid, otro 4.8 % de Asturias, el 2.8 % de Cataluña, el 2.6 % de Cantabria, otro 2.6 % de Castilla la Mancha, el 1.9 % del País Vasco, el 1.5 % la Comunidad Valenciana, el 1.1 % de Aragón y el resto no alcanza el 1 % de representación (el 1.7 % de la muestra no ha indicado su procedencia). Las principales características de cada tipo de familia se muestran en la Tabla 1.
| Características | Acogedoras | No acogedoras | Niños | No niños |
| Total de casos | 79 | 383 | 311 | 151 |
| Edad M (DE) | 48.6 (7.6) | 44.3 (7.7) | 45.4 (7.9) | 32.6 (11.9) |
| % | % | % | % | |
| Sexo | ||||
| Mujer | 87.3 | 81 | 82.6 | 79.5 |
| Hombre | 12.7 | 19 | 17.4 | 20.5 |
| Estudios Universitarios | ||||
| Sí | 44.3 | 66.4 | 60.8 | 72.2 |
| No | 55.7 | 33.6 | 39.2 | 27.8 |
| Pareja | ||||
| Sí | 73.3 | 86.6 | 83.3 | 40.4 |
| No | 26.6 | 13.4 | 16.7 | 59.6 |
| Modalidad de trabajo | ||||
| Presencial | 13.9 | 21.1 | 19.3 | 21.9 |
| Teletrabajo | 39.2 | 49.1 | 46.6 | 35.1 |
| No trabaja | 46.8 | 29.7 | 34.1 | 43 |
| Ingresos familiares mensuales | ||||
| Menos de 500€ | 2.5 | 2.6 | 2.6 | 6 |
| Entre 501 y 1000€ | 5.1 | 3 | 3.5 | 13.9 |
| Entre 1001 y 1500€ | 16.5 | 13.4 | 14.1 | 19.9 |
| Entre 1501 y 2000€ | 30.4 | 18.1 | 21.2 | 21.9 |
| Entre 2001 y 2500€ | 22.8 | 21.6 | 21.9 | 17.9 |
| Más de 2500€ | 22.8 | 41.4 | 36.7 | 20.5 |
| Espacios abiertos en casa (por ej., terraza) | 74.7 | 66.3 | 70.7 | 61.6 |
| Haber padecido COVID-19 | 7.6 | 9.5 | 9 | 11.3 |
| Familiar/amigo con COVID-19 | 35.4 | 43.1 | 41.2 | 39.7 |
| Pérdida de empleo en el confinamiento | 10.1 | 11.2 | 10.9 | 5.3 |
| Familiares/amigos con pérdida de empleo | 73.4 | 66.4 | 68.2 | 80.1 |
Instrumentos
Se diseñó un cuestionario online con preguntas sobre datos sociodemográficos (sexo, edad, estado civil, nivel de estudios, situación laboral, ingresos, miembros de la familia, incluidos los niños, entre otros aspectos) y dos escalas (la Family Adaptability Cohesion Evaluation Scale-20Esp y la Family Stress Scale-Versión Española). La primera escala obtuvo unos índices de consistencia interna (alpha de Cronbach) de .89 para cohesión, de .87 para adaptabilidad y de .95 de forma conjunta, mientras que, en el caso de la segunda, este índice fue de .73. Además, este cuestionario también incluía cuestiones sobre el impacto de la COVID-19 en la familia (si algún miembro del hogar, otros parientes o amigos habían padecido la enfermedad; si algún miembro de la familia o amigo había perdido su trabajo) y tres preguntas abiertas para conocer la percepción de las familias durante el confinamiento sobre: a) las principales preocupaciones, b) los motivos de conflicto familiar, y c) los recursos de afrontamiento necesarios, los cuales son el objeto de estudio de este trabajo.
Procedimiento
Este estudio surge de la experiencia del Grupo de Investigación sobre Acogimiento Familiar y Adopción (GIAFA) de la Universidad de Málaga y se llevó a cabo mediante un cuestionario online a través de Google Forms, el cual estuvo disponible del 30 de marzo al 17 de mayo de 2020. Para ello, se realizó un muestreo de conveniencia y bola de nieve, difundiendo el cuestionario entre diversas instituciones como universidades (universidades de Málaga, Oviedo, Sevilla, Huelva, Cádiz, Barcelona, Europea del Atlántico y Pontificia de Comillas), asociaciones y Servicios de Apoyo al Acogimiento Familiar (SAAF) (ASEAF, Acógeles, Infania, Aldaima, Apraf-a, AFAM, Alcores Acogimiento y Escuela de Familias Adoptivas, Acogedoras y Colaboradoras) y además, a través de las redes sociales y académicas de los investigadores. En todo el proceso de recolección de datos se garantizó que la participación fuese voluntaria, para lo que se solicitó el consentimiento expreso de los participantes mediante un ítem al final del cuestionario y que, sin una respuesta afirmativa, era imposible continuar. De igual modo, se garantizó el anonimato y la confidencialidad al no solicitar datos identificativos y asignando un código alfanumérico a cada caso.
Análisis de datos
Los datos del cuestionario, incluyendo las respuestas a las preguntas abiertas, se volcaron en una hoja de Microsoft Excel. Siguiendo el método inductivo, para identificar temas comunes entre las respuestas de los participantes, se realizó un análisis de contenido de las respuestas a las tres cuestiones abordadas con relación a su experiencia durante el confinamiento por COVID-19: 1) preocupaciones, 2) conflictos, y 3) recursos de afrontamiento necesarios. Cada investigador del estudio realizó en forma individual una primera codificación de las respuestas para cada uno de los tres temas principales. Esta codificación atendía a una palabra o frase clave representativa de las respuestas de los participantes. Posteriormente, se celebraron varias reuniones en las cuales los investigadores compararon los códigos para llegar a un consenso general. Con acuerdo de todos, los códigos de igual o similar contenido se agruparon bajo una misma categoría, y se establecieron las categorías finales. Para ello, se atendió especialmente a que la categoría final englobase una elevada tasa de frecuencia de aparición de la respuesta, manteniendo la representatividad de las aportaciones de las familias. El sistema de categorías resultante de cada uno de los aspectos estudiados se muestra en la Tabla 2. Este procedimiento de análisis es común en otros estudios cualitativos (García-Martín et al., 2019).
| Dimensión | Categorías / Subcategorías |
| Preocupaciones | Sanitarias y de saludEstado de salud propio y de seres queridos (familia o amigos)Estado de salud de la poblaciónEncontrar la vacuna contra el COVID-19 |
| LaboralesSituación laboral propia y de los seres queridos (familia o amigos)Consecuencias laboralesDificultades para la conciliación de la vida familiar y laboral | |
| EconómicasSituación económica personal y de seres queridos (familia o amigos)Consecuencias económicas | |
| Consecuencias socioemocionalesImpacto emocional y psicológico personal, seres queridos y poblaciónConsecuencias sociales | |
| PolíticasSituación política del paísGestión de la pandemia | |
| Vuelta a la normalidad | |
| Contexto familiarPreocupación por la familia o algún miembro en especialEducación y disciplina hijosImpacto en las relaciones socio-familiares | |
| Bienestar de los niñosBienestar físico-cognitivoBienestar psicológico-emocional | |
| Impacto en la propia educación (relacionado con el periodo de exámenes y evaluación final, o la continuación de los estudios) | |
| Acogimiento familiarContacto y las visitas con la familia biológicaSituación de la familia biológicaFuturo del niño acogido | |
| Motivos de conflicto | Gestión y organización de la rutina diariaReparto de tareas y falta de colaboración familiarCreación de una nueva rutina |
| Gestión y organización de las tareas escolares de las niñas, niños y adolescentes del hogar | |
| Disciplina y educación de niños y adolescentesComportamiento inadecuadoDiscrepancia en pautas educativas | |
| Convivencia diaria (relacionados con el hecho de estar siempre juntos en el mismo espacio) | |
| Impacto emocional y psicológico del confinamiento | |
| Adaptación y asimilación al confinamiento y a las normas y límites que ello conlleva | |
| Situación laboral/económica de la familiaDificultades por la situación laboralDificultades por la situación económica | |
| Discrepancias familiares | |
| Ausencia de conflictos | |
| Recursos de afrontamiento necesarios | Mayor espacio en el hogar y zonas al aire libre (por ejemplo, terraza, jardín, vivir en el campo, etcétera) |
| Apoyo psicológico y emocionalApoyo psicológico y emocional Apoyo de los técnicos del caso de acogimiento o adopción | |
| Apoyo social informal de familiares o amigos | |
| Conciliación y situación laboral | |
| Económicos | |
| Escolares | |
| Ocio y tiempo libre (contar con salidas para los niños y adultos) | |
| Información (fiable y clara de los organismos públicos) | |
| Sanitarios (relacionados con las medidas de protección aplicadas frente al virus, por ejemplo: más mascarillas o productos de cuidado, reparto justo) | |
| Tecnológicos (contar con dispositivos o habilidades de manejo) |
Finalizado este proceso, se utilizó el programa SPSS 25.0. para realizar los análisis descriptivos y de frecuencia de las características de cada tipo de familia (familias acogedoras y no acogedoras; familias con y sin niños) y para conocer la tasa de aparición de cada categoría.
Resultados
A continuación, se examinan las respuestas a las tres cuestiones planteadas (principales preocupaciones familiares, principales fuentes de conflicto familiar y recursos de afrontamiento necesarios para las familias) con base en las distintas estructuras familiares (familias acogedoras y no acogedoras; familias con y sin niños), teniendo en cuenta sus respuestas generales, sus semejanzas y especialmente, las diferencias entre ellas.
Principales preocupaciones familiares
Como se observa en la Tabla 3, y fruto de la pandemia por la COVID-19, las familias mostraron una elevada preocupación por cuestiones sanitarias y de salud (por ejemplo, «Contagiarse y contagiar», «Que no mueran más personas», «Encontrar una vacuna»), seguida por cuestiones laborales (por ejemplo, «Sobrecarga de trabajo», «Que mi pareja vuelva a trabajar después del ERTE [Expedientes de Regularización Temporal de Empleo]», «El poder compaginar los trabajos y tener a un menor en casa»). Igualmente, mostraron preocupación por la familia, por la educación y por la disciplina de los hijos (por ejemplo, «Resolver los conflictos con una adolescente»), así como por el impacto en las relaciones socio-familiares (por ejemplo, «Cambios en la forma de relacionarnos con los demás»). Por el contrario, cuestiones políticas, como la gestión de la pandemia o la situación del país, no fueron una fuente importante de preocupación (por ejemplo, «Futuro político del país», «Mala gestión política y falta de información», «Sentir que no nos dicen la verdad»).
| Categorías | Acogedoras | No acogedoras | Niños | No niños |
| Sanitarias-Salud | 24.4 | 32.1 | 30.3 | 32.4 |
| Vuelta a la normalidad | 17.6 | 11.3 | 12.8 | 10.8 |
| Laborales | 15.1 | 19.5 | 18.5 | 17.4 |
| Acogimiento | 10.9 | - | 2.6 | - |
| Contexto familiar | 10.1 | 9.2 | 9.4 | 12.4 |
| Bienestar niños | 10.1 | 11.3 | 11 | 0.4 |
| Económicas | 7.6 | 10.3 | 9.6 | 14.3 |
| Consecuencias socioemocionales | 3.4 | 5.6 | 5.1 | 3.9 |
| Políticas | 0.8 | 0.8 | 0.8 | 0.4 |
| Impacto educación propia | - | - | - | 8.1 |
a) Familias acogedoras y no acogedoras
Ambos tipos de familia presentaron una tendencia similar, si bien las preocupaciones laborales y económicas fueron más relevantes para las familias no acogedoras (19.5 % y 10.3 %, respectivamente). Por su parte, el grupo de familias acogedoras se mostró preocupado por cuestiones relacionadas con la especificidad de su situación y condición, esto es:
El contacto y las visitas con la familia biológica.
Las familias acogedoras se preocuparon por el impacto que la relación con la familia biológica, principalmente con los progenitores, pudiese tener sobre el acogido: Me gustaría que mi niño no siguiera teniendo visitas con su madre ya que no le aportan ningún beneficio y el menor muestra muy poco interés por dichas visitas (acogedora). También por la ausencia del contacto debido a la situación de confinamiento por COVID-19 y cómo esto podía afectar a los niños: Aunque fue él, el que decidió parar el contacto, temo que esté preocupado, que se cree un conflicto en él, entre lo que realmente quiere hacer, y lo que supuestamente su familia biológica espera (acogedora).
La situación de la familia biológica.
Algunas familias acogedoras se preocuparon por cómo estaría algún miembro de la familia con el que el acogido mantenía visitas: Lo que me preocupa a mí más es la hermana de mi niña que me apena que no pueda ver a su hermana y esté en un centro en estos momentos tan difíciles (acogedora).
El futuro del menor acogido.
Una de ellas explicitó la preocupación por la posible reintegración familiar. Si bien es una preocupación habitual en las familias acogedoras, este temor ha podido acrecentarse por la situación excepcional derivada del COVID-19 y sus consecuencias socioeconómicas (por ejemplo, dificultades académicas, de acceso al mundo laboral y a determinados recursos de apoyo). Finalmente, cabe señalar la preocupación de una familia por la prolongación del acogimiento, por la situación familiar que se podía derivar.
b) Familias con y sin niños
En las familias sin niños, las preocupaciones económicas ocuparon un lugar especialmente relevante (14.3 %), por detrás de las preocupaciones sanitarias y laborales (32.4 % y 17.4 %, respectivamente). Además, apareció la preocupación por el impacto del confinamiento en su propia educación (por ejemplo, «No lograr terminar mis estudios», «Los cambios en la universidad», «mi carrera universitaria»). En las familias con niños, dicha preocupación se trasladó a la educación de los niños del hogar y, por tanto, a su bienestar (por ejemplo, «Escolarización y salidas al exterior del hijo», «Que vaya para atrás en sus relaciones sociales»).
Principales fuentes de conflicto familiar
Como se puede observar en la Tabla 4, la mayoría de las familias experimentaron conflictos durante el confinamiento por la COVID-19. Así, un bajo porcentaje reportó la ausencia de los mismos o la existencia de conflictos menores sin relevancia (13 % acogedoras; 8 % no acogedoras; 9.4 % con niños; 11 % sin niños). En general, en los diferentes tipos de familia, la gestión y organización de la rutina diaria fue la principal fuente de conflictos (por ejemplo, «Reparto de tareas, levantarse tarde, no hacer nada en casa», «La organización en casa y crear una rutina»), así como la convivencia diaria, ligada a la falta de espacio y tiempo personal derivada del confinamiento (por ejemplo, «El 24/7», «No encontrar espacios para relajarse», «Adaptación de unos a otros»).
| Categorías | Acogedoras | No acogedoras | Niños | No niños |
| Disciplina y educación | 23.9 | 14.5 | 17 | - |
| Gestión tareas escolares | 19.6 | 11.6 | 13.8 | 0.6 |
| Gestión rutina diaria | 19.6 | 19.3 | 19.4 | 20.8 |
| Adaptación al confinamiento | 7.6 | 8 | 7.9 | 16.2 |
| Convivencia diaria | 7.6 | 7.6 | 7.6 | 13 |
| Impacto emocional y psicológico | 4.3 | 12 | 10 | 9.7 |
| Situación laboral/económica | 3.3 | 14.5 | 11.4 | 9.7 |
| Discrepancias familiares | 1.1 | 4.4 | 3.5 | 18.8 |
| Ausencia de conflictos | 13 | 8 | 9.4 | 11 |
a) Familias acogedoras y no acogedoras
Las principales fuentes de conflicto en las familias acogedoras fueron la disciplina y la educación de los niños (por ejemplo, «Las rabietas y exigencias de la niña», «El desorden con los juguetes y peleas entre hermanos», «Las discrepancias entre mi pareja y yo con respecto a cuestiones educativas y de relación con mi hija»), y la gestión y organización tanto de las tareas escolares como de la rutina diaria. Por el contrario, en las no acogedoras las principales fuentes de conflicto fueron: la gestión de la rutina diaria, la disciplina y educación de los niños (por ejemplo, «Diferentes formas de enfrentar un conflicto con los niños», «Cumplimiento de normas, disciplina»), la situación laboral/económica de la familia (por ejemplo, «Sobrecarga de tareas: trabajo, limpieza, hacer la comida, los deberes del colegio de los hijos, etc.», «Falta dinero») y el impacto emocional y psicológico del confinamiento (por ejemplo, «El estrés de la situación genera susceptibilidad», «No dormir suficiente por no estar cansada y sentirme irritable», «Incertidumbre y miedo»). Estos dos últimos motivos no son relevantes en las familias acogedoras (3.3 % y 4.3 %, respectivamente).
b) Familias con y sin niños
Si bien el motivo principal de conflicto en ambas familias fue la gestión y organización de la rutina diaria (19.4 % con niños; 20.8 % sin niños), se observaron diferencias relacionadas con la presencia o no de niños en el hogar. Así, las familias con niños se caracterizaron por conflictos derivados del cumplimiento de las responsabilidades y de la atención a las necesidades de los niños y adolescentes. Por una parte, la gestión de las tareas escolares, principalmente debido a la sobrecarga y, por otra, la disciplina y educación de los niños, destacando las rabietas de los más pequeños y las relaciones difíciles con los adolescentes, al percibir la adolescencia como un período de mayor conflictividad (por ejemplo, «las hormonas de una adolescente», «la adolescencia es brutal»). En cambio, las familias sin niños indicaron como otras fuentes de conflicto frecuentes las discrepancias familiares (por ejemplo, «Diferentes formas de afrontar las situaciones», «Problemas de comunicación») y la adaptación al confinamiento, así como a las normas y límites que conlleva (por ejemplo, «El cansancio de estar en casa tanto tiempo y no poder volver a la rutina», «preparación de las salidas (higienización, previsión de alimentos que comprar, fechas que salir, etcétera)»).
Recursos de afrontamiento necesarios para las familias
En la Tabla 5 se presentan los recursos de afrontamiento y los apoyos percibidos como necesarios por las familias para afrontar adecuadamente la situación de confinamiento por la COVID-19. Se observa que los recursos y apoyos sanitarios y tecnológicos fueron los menos demandados. Con respecto a los sanitarios, su demanda se vinculaba más a cuestiones generales como las medidas de protección frente al virus (por ejemplo, «Más organización del gobierno y que sea justo el reparto de mascarillas y productos para el cuidado», «Facilidades para encontrar EPIS [Equipos de Protección Individual]»). En cuanto a los tecnológicos, se demandaban tanto dispositivos electrónicos como las habilidades para manejar las nuevas tecnologías (por ejemplo, «Tener wifi en casa», «Que mis padres supieran usar mejor las nuevas tecnologías»).
| Categoría | Acogedoras | No acogedoras | Niños | No niños |
| Psicológico y emocional | 26 | 10.6 | 14.1 | 19.4 |
| Escolares | 20 | 11.2 | 13.2 | 1.9 |
| Económicos | 16 | 5.9 | 8.2 | 15.5 |
| Espacio | 10 | 11.8 | 11.4 | 12.6 |
| Ocio y tiempo libre | 8 | 12.9 | 11.8 | 4.9 |
| Conciliación – Situación laboral | 6 | 14.7 | 12.7 | 7.8 |
| Apoyo social informal | 4 | 12.4 | 10.5 | 14.6 |
| Sanitarios | 4 | 6.5 | 5.9 | 6.8 |
| Información | 4 | 10 | 8.6 | 10.7 |
| Tecnológicos | 2 | 4.1 | 3.6 | 5.8 |
a) Familias acogedoras y no acogedoras
Para las familias acogedoras, los tres recursos más necesarios para afrontar el confinamiento de manera óptima eran: 1) apoyo psicológico y recursos de afrontamiento emocional, teniendo en cuenta el apoyo de los técnicos encargados de la supervisión del caso de acogimiento (por ejemplo, «Una videollamada a través del técnico de seguimiento», «Los ETM [Equipo Técnico del Menor] no están preparados para resolver los problemas de los niños…menos ahora, son INVISIBLES»); 2) apoyo escolar (por ejemplo, «Escuela más activa»), y 3) recursos económicos (por ejemplo, «Agilidad en las ayudas anunciadas por el gobierno», «Más ayudas a autónomos»). En cambio, las familias no acogedoras mencionaron: 1) recursos para lograr la conciliación y mejorar la situación laboral personal (por ejemplo, «Horario laboral, poder desconectar. Todo se ha convertido en 24 horas»); 2) tiempo de ocio al aire libre (por ejemplo, «Un tiempo exterior de desasosiego»), y 3) apoyo social informal (por ejemplo, «Estar más cerca de mi familia», «Pasar tiempo de calidad con mi familia»).
En cuanto a los recursos percibidos como menos necesarios para las familias acogedoras, frente a las no acogedoras, solo el 4 % destacó el obtener información más fiable sobre la situación de crisis que se estaba viviendo.
b) Familias con y sin niños
Durante el confinamiento, las familias con y sin niños percibieron como más necesarios el apoyo psicológico y los recursos de afrontamiento emocional (por ejemplo, pautas para relajarse, reducir el estrés o gestionar la dinámica familiar) (14.1 % y 19.4 %, respectivamente), Además, las familias con niños manifestaron la necesidad de más apoyo para la atención a las necesidades de los niños. Así, subrayaron el apoyo escolar, la asunción de la educación escolar, menos tareas y mejor comunicación con el centro educativo («Menos carga lectiva sin sentido y que no deleguen en los padres enseñar contenidos nuevos, no es justo. Y ni los niños ni los padres están preparados psicológicamente para tantas horas dedicadas a estudios»), el tiempo de ocio al aire libre con salidas puntuales («Medidas concretas dirigidas a la población infantil, poder salir una vez al día») y las facilidades para la conciliación de la vida familiar y laboral («Es muy difícil tener un teletrabajo esencial con sobrecarga conviviendo con niños menores y bebés»). Por su parte, las familias sin niños indicaron el apoyo económico en mayor proporción que las familias con niños (15.5 % frente a 8.2 %) («Apoyo, sobre todo económico, como autónomo, con un alquiler»).
Discusión
Como se mencionó anteriormente, el objetivo de este estudio fue conocer las principales preocupaciones, las fuentes de conflicto y los recursos de afrontamiento necesarios durante el confinamiento por COVID-19 tanto de las familias acogedoras y no acogedoras como de las familias con y sin niños.
En relación con las principales preocupaciones, las cuestiones sanitarias y de salud -como el estado de salud y encontrar una vacuna- fueron las más frecuentes en las familias, como era esperable ante una pandemia mundial. Igualmente, las consecuencias laborales derivadas del confinamiento y el futuro o la vuelta a la nueva normalidad se presentaron como preocupaciones importantes. Como muestran algunas investigaciones (Milanović y Stamenković, 2022; Moya et al., 2020), a causa de la inestabilidad económica derivada de la COVID-19, durante el confinamiento parte de las familias han perdido el empleo, lo que derivó en un aumento de sus dificultades económicas. Del mismo modo, la pandemia en constante evolución ha provocado una situación cambiante caracterizada por un clima de incertidumbre que ha dificultado la toma de decisiones personales, familiares y sociales y, por ende, su adecuado afrontamiento.
Cuando se observa a las familias acogedoras y no acogedoras, hay una tendencia similar en el tipo de preocupaciones, si bien las no acogedoras se preocuparon en mayor medida por las consecuencias económicas y laborales. Es posible que para las familias acogedoras esta no haya sido una preocupación prioritaria, dada la ayuda económica mensual, aunque reducida, que recibían por niño acogido como apoyo en el proceso (Orden de 26 de julio de 2017).
Por su parte, y como también indican otras investigaciones (Pisani-Jacques, 2020; Verheyden et al., 2022), en las familias acogedoras otra preocupación principal fueron aspectos relacionados con el proceso del acogimiento, estrechamente ligados al bienestar del acogido. La continuidad o no del contacto con la familia de origen del niño durante el confinamiento fue especialmente relevante, ya que puede suponer una fuente de alivio -cuando transcurre adecuadamente y reduce la incertidumbre de saber cómo se encuentra la otra parte- o una fuente de preocupación y estrés. Este último caso puede implicar, además, la activación del conflicto de lealtad si, como señala una familia acogedora, el deseo del niño de cesar el contacto entra en conflicto con lo que su familia biológica espera que haga.
En el caso de las familias con y sin niños, el hecho de tenerlos definió las diferencias en las principales preocupaciones. Así, las familias que tenían niños se preocuparon principalmente por cuestiones relacionadas con su bienestar, mientras que, en las familias sin niños, las preocupaciones se centraron en aspectos personales como la economía y el impacto del confinamiento en su propia educación.
En relación con las fuentes de conflicto, cuando se examinan las respuestas de las familias acogedoras y no acogedoras, en las primeras, la principal fuente de conflicto -por encima de la gestión y organización de la vida diaria- fue la disciplina y educación de los niños, así como la gestión y organización de sus tareas escolares. Esto puede ser debido a que, como indican las investigaciones centradas en esta población, los niños acogidos tienen una mayor probabilidad de experimentar dificultades de aprendizaje, necesidades educativas especiales o de salud mental que interfieran en su aprendizaje y en su rendimiento académico (Bernedo, González-Pasarín et al., 2022; Leloux-Opmeer et al., 2017; McNicholas et al., 2011; Palacios et al., 2014).
En el caso de las familias no acogedoras, tanto las dificultades derivadas de la situación laboral y económica de la familia como el impacto emocional y psicológico fueron fuentes importantes de conflicto, a diferencia de las familias acogedoras. Es probable que la ayuda económica mensual que reciben las familias acogedoras, los requisitos previos para ser familia de acogida (por ejemplo, estabilidad familiar y madurez emocional, disponibilidad de tiempo para su cuidado y ocio, habilidades para abordar situaciones nuevas, apoyo social), la formación que reciben para el acogimiento por los Servicios de Apoyo al Acogimiento Familiar de Menores (SAAF) (LO 1/1996, de 15 de enero, y su modificación LO 26/2015, de 28 de julio) sobre habilidades de resolución de conflictos o comunicativas, entre otras (Bernedo et al., 2019), y el seguimiento por parte de dichas entidades, las capaciten para afrontar de una manera más óptima las situaciones de estrés y conflicto.
En cuanto a las familias con y sin niños, nuevamente la presencia de niños en el hogar influyó en las principales fuentes de conflicto. Las familias con niños indicaron un aumento de los conflictos relacionados con el cumplimiento de las responsabilidades y de la atención a las necesidades de los niños y adolescentes, posiblemente como consecuencia del mayor tiempo de convivencia derivado del confinamiento. En cambio, en las familias sin niños fueron la adaptación al confinamiento y a las normas y límites que conlleva, así como las discrepancias familiares derivadas de, por ejemplo, diferentes formas de afrontar las situaciones o problemas de comunicación, tal y como han señalado las familias.
Finalmente, los recursos de afrontamiento percibidos como necesarios parecen vincularse a las preocupaciones y motivos de conflicto expresados por las familias. En cuanto a las familias acogedoras y no acogedoras, es posible que las primeras soliciten en mayor medida apoyo psicológico y emocional, y mayores recursos escolares a causa de las mayores dificultades que presentan los acogidos, frente a la población en general, derivadas de su historial personal, familiar o social (Bernedo Gonzalez Pasarin, et al., 2022), Palacios et al., 2014). Otro motivo podría ser que, como se comentó en la introducción, atender las necesidades específicas de los acogidos puede ocasionar sobrecarga y estrés en los acogedores, así como generar un peor funcionamiento familiar (Julien-Chinn et al., 2017). Demandar apoyo psicoemocional respondería a su función principal de garantizar la protección, el cuidado y el desarrollo integral del menor acogido siendo ellas un modelo positivo de relación, afecto, comunicación y educación. Por último, se destaca que los recursos económicos sean el segundo apoyo más necesario en comparación a las familias no acogedoras y no haya aparecido como una preocupación principal.
Por el contrario, en las familias no acogedoras, los principales recursos fueron aquellos necesarios para lograr la conciliación y mejorar su situación laboral personal y el apoyo social informal. Es posible que esta diferencia parta de los requisitos necesarios para ser familia acogedora o de las habilidades que presentan, como se mencionó anteriormente.
En relación con las familias con y sin niños, en línea con las preocupaciones y motivos de conflicto principales, en las familias con niños la demanda de recursos estuvo destinada a paliar las dificultades de atención a los niños y la cobertura de sus necesidades (escolares, de ocio y tiempo libre, facilitar la conciliación). En cambio, las familias sin niños subrayaron el apoyo económico y el apoyo social informal como necesarios para afrontar adecuadamente la pandemia y el confinamiento derivado de esta. No cabe duda de que la COVID-19 ha conllevado diversas consecuencias económicas (Milanović y Stamenković, 2022; Moya et al., 2020) y que por ello sea una fuente de preocupación y lleve a la necesidad de mayor apoyo.
Como se comentó en la introducción, el confinamiento conllevó el aislamiento de parte de la población, el distanciamiento de las personas cercanas y el desgaste de las relaciones cuando se tuvo que mantener una convivencia forzosa (Van Lancker y Parolin, 2020). Tal vez por esta razón, el apoyo social informal aparezca como uno de los más relevantes en algunos tipos de familias, familias no acogedoras y familias con y sin niños como se aprecia en los resultados. En el caso de las familias acogedoras, uno de los requisitos para poder serlo es contar con una red de apoyo social de calidad, lo que podría explicar el motivo de que sea menos demandado.
Una de las limitaciones del presente estudio se relaciona con la generalización de los resultados. Aunque se recogieron datos de diferentes puntos de España, hubiera sido de interés el abarcar mayor población. En este sentido, su realización online deja fuera a las personas sin acceso a internet, o que no lo emplean asiduamente. Además, el formato online de respuesta escrita para las preguntas abiertas puede resultar incómodo, las respuestas tienden a ser breves y, en algunos casos, no se contestan. Ambos aspectos suponen una dificultad en el proceso de investigación al limitar la capacidad de análisis del estudio. Igualmente, las respuestas cortas, en ocasiones, dificultan su comprensión a falta de un contexto explicativo más amplio.
Por otro lado, para futuras investigaciones sería de gran utilidad complementar este estudio cualitativo con investigaciones cuantitativas que permitan analizar la existencia de diferencias significativas entre las diferentes estructuras familiares. Igualmente, desde una metodología cualitativa, profundizar, por un lado, en la experiencia del confinamiento para obtener un marco explicativo de las semejanzas y diferencias encontradas en los diferentes tipos de familias en cuanto a las principales preocupaciones, fuentes de conflictos y recursos de afrontamiento. Y, por otro, profundizar en el período de la vuelta a la normalidad para investigar si se ha producido una reelaboración de la experiencia hacia un tono más positivo o negativo en los aspectos abordados.
Conclusiones
Este trabajo es de gran interés ya que muestra las preocupaciones, los conflictos y recursos de afrontamiento, percibidos como necesarios por diferentes tipos de familias. Cabe resaltar la atención en esta investigación a las familias de acogida frente a la habitual estructura familiar, enriqueciendo y profundizando en su dinámica familiar en momentos de crisis vitales como el confinamiento por la COVID-19.
En este estudio, se refleja el papel de los profesionales de los SAAF para el acogimiento familiar como apoyo social y psicoemocional a estas familias. En esta línea y, a la luz de los resultados de este trabajo, sería de vital relevancia que las autoridades políticas y los servicios psicosociales hubieran ofrecido recursos similares a todas las familias, para aliviar las preocupaciones, los conflictos y la posible sobrecarga y estrés que estuvieran sufriendo mediante una prevención universal.
Estos resultados también ayudarán a los profesionales, las empresas y los políticos a desarrollar planes sociales adaptados a las necesidades de los diferentes tipos de familias. Atendiendo a las necesidades manifestadas por las familias y para un adecuado afrontamiento de la situación de crisis actual de la que las familias aún no se han recuperado o se están recuperando, se insta a las autoridades, las empresas y a los servicios psicosociales a seguir las recomendaciones europeas (Comisión Europea, 2013; Consejo de Europa, 2006) y dotar, por un lado, a las familias con mecanismos de apoyo psicoeducativo que fomenten un adecuado funcionamiento familiar y les aportaren seguridad, y por otro, reforzar los servicios sanitarios, el sector laboral, económico y académico para el desarrollo óptimo de los miembros del sistema familiar y la sociedad en su conjunto.
En este sentido, Bernedo, Oliver et al. (2022) encontraron que las familias con más ingresos mensuales tenían una mejor percepción del confinamiento. Asimismo, las personas con empleo y teletrabajo manifestaron que sus familias tenían una mejor percepción del confinamiento y una mayor adaptación al estrés. Por último, las familias con viviendas con espacios exteriores tenían una mejor adaptación durante el confinamiento. De manera que estos autores concluyen que las familias con menos estresores, más recursos familiares y una mejor percepción de las situaciones estresantes tendrán una mejor adaptación al estrés. Igualmente, como demuestran investigaciones recientes sobre funcionamiento familiar (Julien-Chinn et al., 2017; Lietz et al., 2016), son las fortalezas dentro de las familias las que están fuertemente relacionadas con su funcionamiento y no los riesgos, por lo que hay que invertir en promover y mejorar sus recursos y apoyos.
Esta investigación da luz a los profesionales de la intervención social, poniendo de manifiesto aquellos aspectos en los que es necesario intervenir desde el ámbito social y educativo para facilitar el bienestar de las familias y de sus niños.
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