Artículos
Organización de los recuerdos autobiográficos como forma de construcción de la identidad cultural. Caso La Guajira Colombiana
Organization of autobiographical memories as a form of construction of cultural identity. Colombian Guajira Case
Organización de los recuerdos autobiográficos como forma de construcción de la identidad cultural. Caso La Guajira Colombiana
Interdisciplinaria, vol. 40, núm. 3, pp. 20-21, 2023
Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines
Recepción: 08 Septiembre 2021
Aprobación: 29 Abril 2022
Resumen: El estudio de la construcción de la identidad cultural asume que el desarrollo de la cognición del individuo se da a partir de su vida en sociedad. Es decir, en este proceso son relavantes tanto las funciones mentales como el contexto sociocultural, ambos aspectos que hacen parte de la misma unidad de análisis que se caracteriza por ser compleja e interactiva. Este estudio tuvo como objetivo conocer los elementos a través de los cuales se organizan los recuerdos autobiográficos en la construcción de la identidad cultural en los grupos étnicos wayuu y wiwa. En el estudio participaron 260 sujetos, 140 de la etnia wayuu y 120 de la etnia wiwa –tanto del género femenino como masculino, con un rango de edad que oscilaba entre 20 y 60 años de edad– a través de entrevistas individuales e historias de vida. El procesamiento de datos se realizó con el IBM SPSS Software® Versión 24. El análisis estadístico de los datos observacionales se realizó con el uso de técnicas de análisis denominadas chi-cuadrado y HILOGLINEAR (Análisis Jerárquicos Logarítmicos Lineales). Los resultados indicaron que todas las interacciones entre los recuerdos autobiográficos y la pertenencia al grupo étnico, la edad y el género resultaron significativas. En referencia a la relación entre la etnia del participante y la estructura del recuerdo autobiográfico, ambos grupos étnicos articularon sus relatos basados en experiencias personales, bien sean organizadas como sucesos personales o como prácticas cotidianas, y sobre la base de factores más genéricos como los rituales o los eventos de carácter histórico.
Palabras clave: memoria autobiográfica, identidad cultural, memoria, contexto multicultural, grupo étnico.
Abstract: The study of the construction of cultural identity assumes that the development of the individual's cognition occurs from their life in society; in this process, both the mental functions and the sociocultural context are relevant, both aspects that are part of the same unit of analysis that is characterized by being complex and interactive. From this theoretical perspective assumed by this study on cultural identity, language and autobiographical memory are relevant, the latter being understood as the memories that people have of themselves, including statements and beliefs that the persons have about themselves. In this sense, it is understood that identity is constructed; it is not something pre-existing to the individual, but rather that the acts of identification are situated in some social practices and a historical context. For this reason, this study tries to answer the role that the experiences of the individual have, their experiences concerning their community in the construction of their cultural identity. The objective of this study was to know the elements through which autobiographical memories are organized in the construction of cultural identity in the wayuu and wiwa ethnic groups. Two hundred sixty subjects participated in the study, 140 from the wayuu ethnic group and 120 from the wiwa ethnic group, both female and male, from 20 to 60 years old. The main criterion for selecting the sample was that all the subjects belonged to the two ethnic groups studied. The sample was divided into two groups belonging to an ethnic group, either wayuu or wiwa. Within each group, subdivisions were made, taking into account gender and age. Individual interviews and life stories were used; 260 interviews were carried out between the two ethnic groups. For its part, the life history was used to ratify the events found in the first phase. To apply this technique, 12 subjects were selected for each age range for a total of 144 life stories between the two ethnic groups.The data processing was carried out with the IBM SPSS Software®️ Version 24. The statistical analysis of the observational data was carried out using analysis techniques called Chi-square and HILOGLINEAR (Hierarchical Logarithmic Linear Analysis). These are techniques specially designed for qualitative data analysis. The analysis carried out in this study is based on the logistic model. In these models, a series of variables is defined as explanatory of another that is considered a response variable. Results indicated that all interactions between autobiographical memories and ethnicity, age, and gender were significant. In reference to the relationship between the participant's ethnic group and the structure of the autobiographical memory, both ethnic groups articulate their stories based on personal experiences, whether they are organized as personal events or as daily practices and based on more general factors such as rituals or events of a historical nature. The wayuu articulate their autobiographical memory around personal events and rituals insofar as these are relevant events in life; the participants remember them because the events marked a time in their existence. The wiwas articulate their autobiographical memory around daily practices linked to the work of the land. Considering it as the "Mother Earth or Mother Nature," this being the source of their nourishment. In the same way, historical events such as "el pagamento" are very important since they consider it a collective event that clearly marks their cultural tradition which allows them to maintain it as an element of identity.
Keywords: autobiographical memory, cultural identity, memory, multicultural context, ethnic group.
Introducción
Los hechos acaecidos en los últimos años, a raíz de los resurgimientos de los nacionalismos y disputas étnicas basadas en unas identidades culturales excluyentes, muestran la urgencia de tener un conocimiento más profundo y riguroso acerca de cómo los individuos construyen sentimientos acerca de la pertenencia a un lugar, la cultura, la etnia o la forma de ser. La identidad cultural ha sido considerada como uno de los términos más complejos y difusos dentro de las ciencias sociales. Esta dificultad conceptual puede deberse a que se sitúa en la difícil frontera entre lo individual y lo social. En palabras de Labrador (2001), la frontera aludida no es una línea clara bien definida, sino un extenso terreno que conforma una tierra de nadie o, mejor dicho, una tierra de todos. Holquist (1994) utiliza una expresión “vivir en el medio”, que puede servir para ilustrar la idea de la complejidad de captar procesos psicológicos como una dialéctica entre lo individual y lo social.
El departamento de La Guajira, Colombia, es de gran relevancia para este estudio dada las características culturales que hacen que sea una de las regiones más rica en diversidad humana. Es asiento de la etnia más numerosa del país, los wayuu, además de otros grupos étnicos como los criollos, los koguis, los wiwa y los arhuacos. En el grupo denominado criollos se incluyen personas de origen blanco, negro y extranjeros (árabes, antillanos y europeos), lo cual representa una riqueza cultural de múltiples dimensiones. Esta sección del país se caracteriza por sus diversidades y contrastes. Es tierra de riquezas naturales, pero la gente, por supuesto, representa su capital más valioso. Desde el punto de vista humano, La Guajira tiene la condición especial de ser una sociedad multiétnica y pluricultural.
Algunos trabajos de las ciencias humanas se han centrado en el individuo, y olvidaron el escenario sociocultural en el que se busca comprender las relaciones entre el funcionamiento mental y la situación cultural, histórica e institucional (Wertsch, 1990,Wertsch,1993, Wertsch,1998). De tal modo, se partió desde las ideas del desarrollo de la cognición, del individuo, de su mente, parte de su vida en sociedad, por lo que este estudio se propone una investigación sociocultural, con el objetivo de considerar las funciones mentales y el escenario sociocultural como elementos de una unidad de análisis más completa. Por ello, en este estudio se toman las principales asunciones de la Psicología Histórico-Cultural de Vygotski, como elementos fundamentales de este análisis. Este enfoque se caracteriza por conceder una influencia primordial, una primacía analítica de los procesos socioculturales en el desarrollo del funcionamiento mental individual (Penuel y Wertsch, 1995; Wertsch, 1997, Wettsch, 1999).
Desde la perspectiva teórica de este estudio, el lenguaje y la memoria autobiográfica toman gran importancia en la construcción de la identidad cultural. Así pues, algunos autores hacen referencia a la memoria autobiográfica, como el estudio de recuerdos de uno mismo (Brerwer, 1986), como una memoria de sucesos y de hechos autobiográficos en la medida en que recoge conocimiento, sucesos y hechos autobiográficos (Garzón 1993). La memoria autobiográfica es la historia psicológica del “uno mismo” e incluye declaraciones y creencias sobre el uno mismo, acompañado a menudo por imágenes genéricas o específicas de detalles de la experiencia anterior, por lo que constituye una encrucijada importante en la cognición humana en la que los significados personales y emocionales se entrecruzan (Conway, 2001; Conway y Jobson, 2012; Conway y Loveday, 2015; Conway y Pleydell-Pearce, 2000; Conway y Rubin, 1993; Köber, y Habermas, 2017; McAdams, 2001; Pallares y Villalobos, 2021).
Algunos investigadores han planteado que la memoria autobiográfica incluye, además de los episodios individuales, otro tipo de estructuras como hechos autobiográficos, períodos de la vida y temas de la vida y prácticas socioculturales (Fivush y Waters, 2012, Fivush et al., 2019; Rubin, 2006). Como se dijo previamente, en la definición de la memoria autobiográfica resulta relevante la asociación que tiene con la memoria episódica, pues algunos autores plantean que ambas memorias son equivalentes (Markowitsch y Staniloiu, 2011). Algunas explicaciones aseguran que los recuerdos autobiográficos son una subclase especial de los recuerdos episódicos, especialmente autores de la perspectiva sociocultural (Fivush, 2011; Fivush y Nelson, 2004; Nelson y Fivush, 2004, Nelson et al., 2020). Cuando se alude al carácter social de la memoria, este no deriva del hecho de compartir recuerdos, sino del propio hecho de que los recuerdos autobiográficos se construyen en procesos de interacción social, mediados por la palabra y otros instrumentos simbólicos, que no solo son el soporte de los recuerdos e identidades, sino que, al darle forma, se convierten en elementos constitutivos de estas (Marco y Sánchez, 2007). Es decir, los recuerdos autobiográficos se refieren a los hechos y los eventos construidos socialmente e incorporados al relato de vida de los individuos y, como tales, son constitutivos del sistema de la memoria del yo (Williams y Conway, 2009).
Diferentes autores, que han estudiado y caracterizado el funcionamiento de la memoria autobiográfica, han señalado que las funciones psicológicas, sociales y emocionales se organizan en torno a tres categorías: la autodefinición, las relaciones sociales y la autorregulación (Beltran-Jaimes et al., 2012; Fivush, 2011; Holland y Kensiger, 2010; Rasmussen y Habermas, 2011).
Autores como Conway y Pleydell-Pearce (2000) plantean que la memoria autobiográfica está estructurada por un sistema jerárquico que contiene información de tres tipos: a) periodos de vida, con inicio y fin conocidos; b) conocimientos de eventos generales o conjuntos de huellas asociadas a un tema común, y c) conocimientos de eventos específicos o huellas caracterizadas por su especificidad, su imaginabilidad y su nitidez. La memoria autobiográfica puede representarse como una estructura jerárquica, en la que la información general se sitúa en la parte más alta y la información más específica y detallada, en el lugar más bajo. Así, cuando las personas intentan recuperar los recuerdos autobiográficos acceden primero a las descripciones generales y utilizan estos recuerdos como los pasos intermedios para llegar a la descripción de eventos más específicos. La conexión entre esta estructura se establece a través de las narraciones que se constituyen en un relato autobiográfico que dota de continuidad y coherencia al pasado, y justifica su propia identidad a la vez que la del grupo.
Las funciones de la memoria autobiográfica han sido estudiadas mediante el examen de las funciones que cumplen los recuerdos de múltiples tipos de eventos, para lo cual se han utilizado tanto narrativas como cuestionarios. Se encontró que los eventos individuales puntuaron más alto en la función personal y directiva en comparación con los acontecimientos que se repiten, que puntuaron más alto para la función social (Kuwabara y Pillemer, 2011, Vanaken et al., 2021; Waters et al., 2014).
Los resultados de los estudios sugieren que, aparte de los eventos individuales, los eventos prolongados también juegan un papel importante en la autodefinición, lo cual se explica porque estos últimos tienen un alcance más amplio y una mayor extensión temporal. Asimismo, estos representan períodos importantes de la vida de uno y sus límites pueden ser determinados por los acontecimientos importantes en la vida o la historia (Brown y Lee, 2010).
Diferentes estudios han analizado la relación existente entre la memoria autobiográfica y la identidad. Al respecto, Thomsen et al. (2011) comprobaron la idea de que el guión de la vida cultural guía la identificación de los recuerdos que activan primero las representaciones de orden superior de eventos generales y luego indican episodios particulares o específicos. Sin embargo, los recuerdos generales y el guión cultural, también pueden provocar recuerdos específicos independientemente unos de otros.
Hendriks-Jasenhing (1996) propone que el niño, desde su nacimiento, está rodeado por narraciones culturales, las cuales están filtradas a través de las acciones de los padres y de los arreglos que estos mismos hacen del entorno del niño y de su cuidado, al hacer énfasis en el rol que juega la narrativa en el desarrollo y en las relaciones sociales (Bruner, 1991; Fivush, 1991, Fivush, 2019).
De igual forma, se evidencia una relación significativa entre la cultura y la emocionalidad, y se encontró que efectivamente el elemento cultural juega un papel importante (Jobson et al., 2018). Es así como, en un estudio realizado por Ruiz (2015), se encontró que las narraciones de los estadounidenses solían llevar mayor elaboración emocional, mientras que la de los estudiantes chinos era menor. En esta misma línea, Wang (2011) plantea que la cultura desempeña un papel fundamental en la conformación de los recuerdos autobiográficos, máxime cuando en la autoconceptualización prevalecen puntos de vista culturales, lo que garantiza la continuidad de formas culturales de recordar a través de generaciones.
Según un estudio realizado por Fiske y Pillemer en 2006, se encontró que en las culturas en las que se mantienen conversaciones frecuentes y tempranas sobre los sueños, es decir, en las que los sueños son considerados culturalmente importantes, se observa una influencia positiva en la memoria temprana. En contraste con esto, en aquellas culturas que conciben los sueños como algo privado y menos relevante, no se observa el mismo efecto positivo. Estas diferentes expectativas familiares y culturales para compartir los sueños parecen reflejarse en los diferentes perfiles de memoria temprana, según la cultura y el papel de los sueños en ella.
Este estudio pretende conocer los elementos a través de los cuales se organizan los recuerdos autobiográficos en la construcción de la identidad cultural en los grupos étnicos wayuu y wiwa. En ese sentido, si se asume que la identidad cultural no es algo prexistente al individuo y que los actos de identificación se sitúan en algunas prácticas sociales y en un contexto histórico, es válido pretender responder a la pregunta ¿Cuáles son los elementos sobre los que se organizan los recuerdos autobiográficos en la identidad cultural de los grupos étnicos wayuu y wiwa, así como sus diferencias en función de variables socioculturales como el grupo étnico, la generación, la edad y el género? Esto es relevante porque, en los últimos tiempos, diferentes hechos –como los resurgimientos de nacionalismos y disputas étnicas basadas en identidades culturales excluyentes–, muestran la premura de crear conocimiento acerca de los elementos que fundamentan la organización de los recuerdos autobiográficos y cómo estos interactúan con la construcción de la identidad cultural y, por ende, avanzar en el conocimiento de los procesos, los mecanismos y los instrumentos que los individuos utilizan para construir una determinada identidad cultural y, así, mitigar esos procesos de anomía cultural o de pérdida de identidad.
Método
Participantes
La muestra estuvo comprendida por un total de 260 sujetos, 140 de la etnia wayuu y 120 de la etnia wiwa, tanto del género femenino como masculino, con un rango de edad que oscilaba entre los 20 y 60 años o más. El principal criterio de selección de la muestra fue que todos los sujetos debían pertenecer a uno de los dos grupos étnicos estudiados. La muestra se dividió en dos grupos en función de la pertenencia a un grupo étnico, ya sea wayuu o wiwa, y en cada grupo se hicieron subdivisiones según el género y la edad, como se observa en la tabla 1.
| Grupo étnico | Género | Edad (años) | Total | Total | ||
| 20-39 | 40-59 | 60 o más | ||||
| Wayuu | Hombre | 24 | 23 | 23 | 70 | 140 |
| Mujer | 24 | 23 | 23 | 70 | ||
| Wiwa | Hombre | 20 | 20 | 20 | 60 | 120 |
| Mujer | 20 | 20 | 20 | 60 | ||
| Total | 260 | |||||
La muestra fue obtenida en Colombia, directamente en los territorios pertenecientes a los grupos étnicos mencionados. En el caso de los wayuu se visitaban directamente en sus rancherías en la comunidad de Mayapo, perteneciente al municipio de Manaure. Los wiwas fueron visitados en la Sierra Nevada de Santa Marta, con influencia en el municipio de San Juan del César en el que se asientan los miembros de este grupo, pero especialmente conocido porque allí realizaban sus asambleas, en la capital Achintukwa, a la que asisten los wiwa desde todos los rincones del territorio.
Con respecto al nivel socioeconómico, la mayoría de las participantes se situaba en un nivel bajo, como la mayoría de los grupos étnicos en Latinoamérica que son considerados mayormente vulnerables, debido a la poca comprensión que tienen los gobiernos, y la sociedad en general, sobres sus tradiciones y sus particulares formas de vida.
Instrumentos
En este trabajo se usaron técnicas propias de la investigación cualitativa como la entrevista y las historias de vida. La entrevista se usó con el objetivo de identificar los eventos colectivos que aparecen en los relatos de los recuerdos vividos por los participantes. Se realizaron 260 entrevistas entre las dos etnias. Por su parte, la historia de vida se utilizó con el objetivo de ratificar los eventos encontrados en la primera fase. Para la aplicación de esta técnica se seleccionaron 12 sujetos por cada rango de edad para un total de 144 historias de vida. Las entrevistas y las historias de vida fueron grabadas en audios que fueron usados posteriormente para la trascripción de los debates. Los análisis estadísticos se llevaron a cabo a través del paquete informático SPSS versión Software® Versión 24.
Para analizar la estructura de los recuerdos autobiográficos, se diseñó un sistema de categorías que identificase los tropos contenidos en las historias de vida narradas por cada uno de los participantes, según el procedimiento establecido por Moreno (2017). Se identificaron las siguientes catgorías que cumplen con los criterios de ajuste, exhaustividad y exclusividad:
Sucesos personales: sucesos pertenecientes a la experiencia vital personal “…uno jugaba con los peladitos colgaba su chinchorro abajo de los palos en el monte no es acá en la casa de uno se ubica en el montecito…”.
Prácticas cotidianas: prácticas diarias que adquieren sentido gracias a los significados culturales “… yo le ayudaba con las casa, hacía mis aseos, ayudaba con los animales, buscaba agua en los jagüey lejos de la casa…”.
Rituales: prácticas que conectan a las personas con las tradiciones culturales, habitualmente relacionadas con lo sagrado. “… Otro recuerdo: los restos de mi abuela de la urna, sacaron los restos lo saco una que es prima mía, una niña, porque tiene que ser una señorita…”.
Eventos históricos: participación en eventos ocurridos en un tiempo y espacio específico del pasado, que tienen cierta transcendencia histórica “… un recuerdo de niña había mucho el contrabando del café. Eso venia camiones y los barcos se iban para Aruba…”.
Relatos. Historias tradicionales incorporadas a las prácticas cotidianas “… como no estaba bien seca entonces la pela como que no tenía tanta fuerza y un señor tuvo que ayudarla…”.
Procedimiento
La recogida de datos se llevó a cabo mediante la realización de entrevistas e historias de vida a los participantes que cumplían con las condiciones señaladas. Antes de tomar las definitivas, se llevaron a cabo diez entrevistas pilotos, –cinco de cada grupo étnico. La realización del pilotaje de las entrevistas trató de identificar si el lenguaje usado en la entrevista era el adecuado, así como si con las instrucciones dadas se cumplía el objetivo de generar recuerdos de la memoria autobiográfica.
Para realizar las entrevistas, la investigadora se dirigió directamente a los territorios ancestrales de los grupos étnicos, luego de solicitar el permiso para realizarlas ante las autoridades de cada grupo. Estas tuvieron lugar donde se daban las condiciones adecuadas para la grabación de los audios. Durante la grabación, solo estaban presentes la investigadora, el entrevistado y el traductor, quien fue necesario dado que cada grupo étnico maneja su propio idioma –los wayuu, el wayuunaiki y los wiwas, el damana. Así, el experimentador daba unas breves instrucciones para explicar en qué consistiría exactamente la entrevista o historia de vida. En ellas se hacía especial hincapié en que la grabación era para uso exclusivo de la investigación y no sería empleado para otros fines.
Análisis de datos
En una primera fase, para llevar a cabo el análisis de las entrevistas, se tuvieron en cuenta los eventos colectivos como constituyentes de la memoria autobiográfica. Para ello, en primer lugar, se identificaron qué eventos colectivos aparecieron en los relatos de los recuerdos vividos y se analizó el grado en que estos fueron compartidos por los participantes en el estudio o el modo en que estaban distribuidos en función de las variables socioculturales identificadas. También se analizó si los eventos de carácter colectivo sirvieron a los sujetos como hitos temporales en la organización de los recuerdos autobiográficos (colectivos o personales). Finalmente, se analizaron qué eventos de carácter colectivo usaron los participantes para datar sus recuerdos autobiográficos.
En una segunda fase, se revisaron los eventos colectivos y su papel en la estructuración de la identidad, para lo cual, entre los sujetos que se tuvieron en cuenta en la primera fase, se seleccionaron aquellos que incluyeron entre sus recuerdos vividos, aquellas referencias a eventos colectivos. Para esto se les solicitó que, durante un máximo de 30 minutos, construyeran una historia de vida para la que tenían que seleccionar los eventos que consideraban más relevantes y llegar a la construcción de una historia de vida orientada a la justificación identitaria.
El análisis de los datos tuvo una doble organización: a) el análisis cuantitativo: basado en los trabajos de Han et al. (1998), en el que se analizaron la cohesión narrativa y el reflejo de aspectos emocionales y cognitivos en relación a los eventos autobiográficos personales y colectivos, y b) el análisis cualitativo basado en los trabajos de Ochs y Capps (2001), por el que se analizó el papel que juegan los eventos colectivos como organizadores y estructuradores de las historias de vida de los sujetos entrevistados.
Para la codificación de los recuerdos de eventos y sucesos de la vida de los participantes se procedió, en primer lugar, a realizar una trascripción literal de las entrevistas. Una vez impreso, se identificó cada uno de los recuerdos en una hoja de codificación, según las siguientes categorías: estructura del recuerdo autobiográfico y contenidos del recuerdo autobiográfico.
En una primera etapa se utilizó la sobrecodificación para la mayoría de las categorías; es decir, en un enunciado se codificaba todos y cada uno de los valores que aparecían, aunque perteneciesen a una misma categoría. A partir de los análisis de las frecuencias, detallados en el apartado de resultados, se procedió a realizar las siguientes acciones:
- Recodificación de las categorías existentes. Las categorías con frecuencias bajas fueron agrupadas según los criterios especificados que aparecen descriptos en el apartado de resultados.
- Creación de nuevas categorías. Los valores de las categorías que obtuvieron una frecuencia alta, que concentraron buena parte del porcentaje total de enunciados, fueron desglosados con la creación de nuevos valores.
El análisis estadístico de los datos observacionales se realizó a través de técnicas de análisis denominadas chi-cuadrado y HILOGLINEAR (Análisis Jerárquicos Logarítmicos Lineales). Estas son técnicas especialmente diseñadas para el análisis de datos cualitativos. El análisis que se realizó en este estudio se basa en modelos LOGIT. En estos modelos se definen una serie de variables como explicativas de otra que es considerada como variable de respuesta. Para establecer el sentido de estas interacciones e indicar qué categoría de cada variable es la responsable de los efectos descriptos, se usó el procedimiento Crosstabs.
Resultados
La tabla 2 muestra las tests de asociaciones parciales de los efectos de las variables y sus interacciones. Como se puede observar, todas las interacciones de segundo orden de la variable de respuesta con las variables explicativas resultaron significativas. Así, los resultados muestran que la estructura del recuerdo varía en función de la etnia de los participantes (χ2 = 48.991; p < .001), de su edad (χ2 = 35.7; p > .001) y del género (χ2 = 35.343; p > .001).
De igual modo, se pueden observar interacciones significativas de tercer orden. Básicamente se puede afirmar que el género interactuó con la etnia (χ2 = 22.709; p > .001) y con la edad de los participantes (χ2 = 57.373; p < .001).
| Tipo de recuerdos | Frecuencia | Partial chi-square | Sig | Interacciones |
| Etnia*edad*Género | 2 | 25.316 | .000 | 9 |
| Etnia*edad*Rec_Cat1R | 8 | 10.79 | .214 | 5 |
| Etnia*Genero*Rec_Cat1R | 4 | 22.709 | .000 | 4 |
| edad*Genero*Rec_Cat1R | 8 | 57.373 | .000 | 4 |
| Etnia*edad | 2 | 115.623 | .000 | 5 |
| Etnia*Genero | 1 | 35.505 | .000 | 5 |
| Edad*Genero | 2 | 20.617 | .000 | 5 |
| Etnia*Rec_Cat1R | 4 | 48.991 | .000 | 5 |
| Edad*Rec_Cat1R | 8 | 35.7 | .000 | 4 |
| Genero*Rec_Cat1R | 4 | 35.343 | .000 | 5 |
| Etnia | 1 | 15.323 | .000 | 2 |
| Edad | 2 | 18.165 | .000 | 2 |
| Genero | 1 | .195 | .659 | 2 |
| Rec_Cat1R | 4 | 325.376 | .000 | 2 |
Para establecer el sentido de estas interacciones e indicar qué categoría de cada variable es la responsable de los efectos descriptos en los párrafos anteriores, se utilizó el procedimiento Crosstabs. En la tabla 3, se puede observar la relación entre la etnia del participante y la estructura del recuerdo autobiográfico, en la que hay diferencias significativas en cuatro de las categorías de la estructura del recuerdo. El recurso referido a los sucesos personales para articular los recuerdos autobiográficos fue más frecuente, en términos proporcionales, entre los wayuu (34.3 %) que entre los wiwa (26.8 %). La misma tendencia se observa en la categoría de rituales que representa el 23.6 % de los recuerdos de los wayuu, mientras que es solo el 16.6 % en el caso de los wiwa. La tendencia contraria se observa en las categorías de prácticas cotidianas y eventos históricos, que representan el 17.2 % y el 9.6 % respectivamente para los wiwa, y el 9.8 % y 1.7 % para los wayuu. Como se puede observar en la tabla 4, resultaron significativas las interacciones de segundo orden de la variable de respuesta con las variables explicativa etnia (χ2 = 58.105; p < .00).
| Etnia | Sucesos Personales | Prácticas Cotidianas | Rituales | Eventos Históricos | Relatos | Total | |
| Wayuu | Frecuencia | 221 | 63 | 152 | 11 | 198 | 645 |
| % dentro de Etnia | 34.4 | 9.8 | 23.6 | 1.7 % | 30.7 | 100 | |
| Residual Ajustado | 2.7 | -3.7 | 2.9 | -6 | .3 | ||
| Wiwa | Frecuencia | 137 | 88 | 85 | 49 | 153 | 512 |
| % dentro de Etnia | 26.8 | 17.2 | 16.6 | 9.6 | 29.9 | 100 | |
| Residual Ajustado | -2,7 | 3.7 | -2.9 | 6 | -.3 | ||
| Total | Frecuencia | 358 | 151 | 237 | 60 | 351 | 1157 |
| % dentro de Etnia | 30.9 | 13.1 | 20.5 | 5.2 | 30.3 | 100 | |
| Etnia | Sucesos Personales | Prácticas Cotidianas | Rituales | Eventos Históricos | Relatos | Total | |
| Wayuu | Frecuencia | 221 | 63 | 152 | 11 | 198 | 645 |
| % dentro de Etnia | 34.4 | 9.8 | 23.6 | 1.7 % | 30.7 | 100 | |
| Residual Ajustado | 2.7 | -3.7 | 2.9 | -6 | .3 | ||
| Wiwa | Frecuencia | 137 | 88 | 85 | 49 | 153 | 512 |
| % dentro de Etnia | 26.8 | 17.2 | 16.6 | 9.6 | 29.9 | 100 | |
| Residual Ajustado | -2,7 | 3.7 | -2.9 | 6 | -.3 | ||
| Total | Frecuencia | 358 | 151 | 237 | 60 | 351 | 1157 |
| % dentro de Etnia | 30.9 | 13.1 | 20.5 | 5.2 | 30.3 | 100 | |
La relación entre la edad del participante y la estructura del recuerdo autobiográfico, presenta diferencias significativas en cuatro de las categorías de la estructura del recuerdo. En relación a los sucesos personales relevantes, se presentan con alta frecuencia en las personas de 20 a 39 años (37.5 %) y con menor frecuencia en las personas de 60 y más años (25.5 %). Por su parte, los rituales se dan más en las personas de 60 años o más (25.9 %) que en las personas jóvenes de 20 a 39 años (15.6 %). También se observó que las personas de 20 a 39 años tienden a dar más relevancia en los eventos históricos (7.1 %) en contraste con las personas mayores de 60 años en las que se presenta con menor frecuencia (2.2 %), como puede verse en la tabla 5.
A medida que aumenta la edad, la importancia de los sucesos personales y los eventos históricos suele decaer y, sin embargo, la importancia de los rituales y los relatos tiende a aumentar con la edad. Como se puede observar en la tabla 6, las interacciones de segundo orden de la variable de respuesta con las variables explicativa edad (χ2 = 37.489; p < .00) resultaron significativas.
| Edad (años) | Sucesos personales | Prácticas cotidianas | Rituales | Eventos históricos | Relato | Total | |
| 20-39 | Frecuencia | 163 | 60 | 68 | 31 | 113 | 435 |
| % dentro de edad | 37.50 | 13.8 | 15.60 | 7.10 | 26.0 | 100 | |
| Residual Ajustado | 3.7 | .6 | -3.2 | 2 | -2.5 | ||
| 40-59 | Frecuencia | 113 | 58 | 86 | 22 | 122 | 401 |
| % dentro de edad | 28.2 | 14.50 | 21.40 | 5.50 | 30.40 | 100 | |
| Residual Ajustado | -1.5 | 1 | .6 | .3 | 0 | ||
| 60 y más | Frecuencia | 82 | 33 | 83 | 7 | 116 | 321 |
| % dentro de edad | 25.5 | 10.30 | 25.9 | 2.20 | 36.10 | 100 | |
| Residual Ajustado | -2.5 | -1.7 | 2.8 | -2.9 | 2.7 | ||
| Total | Frecuencia | 358 | 151 | 237 | 60 | 351 | 1157 |
| % dentro de edad | 30.9 | 13.1 | 20.5 | 5.2 | 30.3 | 100 | |
| Tests Chi-Square | Valor | gl | Sig. Asint(2-lados) | |
| Pearson Chi-Square | 37.498 | 8 | .000 | |
| Likelihood Ratio | 38.734 | 8 | .000 | |
| Linear-by-Linear Asocciation | 13.189 | 1 | .000 | |
| N de Casos Válidos | 1157 | |||
| 0 casillas (.0 %) tienen una frecuencia esperada menor de 5. La frecuencia esperada mínima es de 16.65. | ||||
La relación entre el género y la categoría del recuerdo autobiográfico se encuentra en la tabla 7, en la que se puede observar las siguientes diferencias significativas encontradas: en las mujeres es más frecuente la categoría de recuerdos sucesos personales (37.0), a diferencia de los hombres en las que son menos frecuentes (25.1); mientras, en los hombres son más frecuentes las prácticas cotidianas (17.1) que en las mujeres (8.9). Como se puede observar en la tabla 8, las interacciones de segundo orden de la variable de respuesta con la variable explicativa género (X2 = 37.489; p < .00) resultaron significativas.
| Género | Sucesos personales | Prácticas cotidianas | Rituales | Eventos históricos | Relato | Total | |
| Hombre | Frecuencia | 147 | 100 | 128 | 26 | 185 | 586 |
| % dentro del Género | 25.1 | 17.1 | 21.8 | 4.4 | 31.6 | 100 | |
| Residual Ajustado | -4.4 | 4.1 | 1.2 | -1 | 0.9 | ||
| Mujer | Frecuencia | 211 | 51 | 109 | 34 | 166 | 571 |
| % dentro del Género | 37.0 | 8.90 | 19.10 | 6.00 | 29.10 | 100 | |
| Residual Ajustado | 4.4 | -4.1 | -1.2 | 1.2 | -0.9 | ||
| Total | Frecuencia | 358 | 151 | 237 | 60 | 351 | 1157 |
| % dentro del Género | 30.9 | 13.1 | 20. 5 | 5.2 | 30.3 | 100 | |
| Tests chi-square | Valor | gl | Sig. Asint(2-lados) | |
| Pearson Chi-Square | 30.771 | 4 | .000 | |
| Likelihood Ratio | 31.124 | 4 | .000 | |
| Linear-by-Linear Asocciation | 4.007 | 1 | .045 | |
| N de casos válidos | 1157 | |||
| 0 casillas (.0 %) tienen una frecuencia esperada menor de 5. La frecuencia esperada mínima es de 29.61. | ||||
Discusión
En referencia a la relación entre la etnia del participante y la estructura del recuerdo autobiográfico, ambos grupos étnicos articulan sus relatos en base a experiencias personales, sean estas organizadas como sucesos personales o como prácticas cotidianas, y en base a factores más genéricos como son los rituales o los eventos de carácter histórico. Esto es coherente con los estudios que plantean que la memoria autobiográfica incluye episodios individuales, hechos autobiográficos, períodos de la vida, así como temas de la vida y prácticas socioculturales (Fivush et al., 2017; Fivush y Waters, 2012).
Los wayuu articulan su memoria autobiográfica en torno a sucesos personales y a los rituales en la medida que estos son eventos relevantes en la vida, por lo que los participantes los recuerdan por ser hechos que marcaron una época de su existencia. Esto se relaciona con el hecho de que la memoria autobiográfica se asocia con el estudio de los recuerdos de uno mismo, de conocimientos, sucesos y hechos autobiográficos, así como de sucesos específicos (Brerwer, 1986; Conway, 2001;Conway y Jobson, 2012; Garzón, 1993;McAdams, 2001).
Los wiwas articulan su memoria autobiográfica alrededor de prácticas cotidianas, ligadas al trabajo de la tierra, a la que consideran como la “Madre tierra o la Madre Naturaleza” y la fuente de su alimentación. Para los wiwa, los eventos históricos como “el pagamento” revisten mucha importancia, puesto que ellos lolo consideran como un evento colectivo que marca claramente su tradición cultural que les permite mantenerlo como elemento identitario. Esto se relaciona con las concepciones de Penuel y Wertsch (1995) sobre las acciones de identidad como situadas y, a su vez, conectadas con la socialización y el ámbito sociohistórico de participación de los individuos.
Llama la atención que los miembros del grupo étnico wayuu aportaron muchos más recuerdos autobiográficos que los del grupo étnico wiwa, lo cual puede relacionarse con el valor cultural que se le da a las conversaciones tempranas y frecuentes sobre los sueños en los wayuu. Esto es así, pues de acuerdo con Fiske y Pillemer (2006), las culturas en las que se le da alto valor a las conversaciones a temprana edad sobre los sueños, se genera una influencia positiva en la memoria temprana, mientras que en aquellas culturas que conciben el sueño como algo privado y menos importante, no sucede lo mismo.
En relación a la edad del participante y la estructura del recuerdo autobiográfico, se encuentra que a medida que aumenta la edad, la importancia de los sucesos personales suele decaer y lo mismo sucede con la frecuencia de los eventos históricos. Sin embargo, la importancia de los rituales y de los relatos tiende a aumentar con la edad. En síntesis, según la edad, los participantes anclan los recuerdos de manera diferente; o sea, los sucesos personales afloran más frecuentemente en las personas jóvenes, mientras los rituales, en las personas mayores. Los eventos históricos son más importantes para los jóvenes y juegan un papel menos frecuente en las personas mayores.
El hecho de que los jóvenes se centren más en los sucesos personales, se puede entender por cuanto la memoria autobiográfica se organiza en tres categorías como la autodefinición, las relaciones sociales y la autorregulación (Beltran-Jaimes et al., 2012; Fivush, 2011; Holland y Kensiger, 2010). Es precisamente en esta etapa de la vida cuando se requiere más de la autodefinición, pues se relaciona con el desarrollo de la personalidad de los individuos y la formación de un sentido coherente del yo (Rasmussen y Berntsen, 2009). De igual forma, la autodefinición beneficia a la identidad personal y permite generar una historia personal a través del tiempo, los contextos y las experiencias (Fivush, 2011). Por otra parte, los mayores pueden orientarse un poco más hacia la función de las relaciones sociales como posibilidad de compartir recuerdos con otros miembros de su grupo familiar o social, que favorece la interacción social, tal como lo plantea Fivush (2011).
El hecho de que los mayores favorezcan trascender lo propio de su etnia puede asociarse con la función de la autorregulación, la cual se refiere a la capacidad de resolver problemas y regular la conducta futura. Esto resulta relevante para reconstruir experiencias, reflexionar y dar significados sociales, entender las experiencias de otros (Beltran-Jaimes et al., 2012; Habermas, 2015 Asimismo, en la autoconceptualización predominan puntos de vista culturales, que garantizan la continuidad de las formas culturales para recordar a través de generaciones (Wang, 2011).
En cuanto a la relación entre el género y la categoría del recuerdo autobiográfico, se observó que las mujeres tienden a anclar más sus relatos en torno a sucesos personales, mientras que los hombres lo hacen en torno a las prácticas cotidianas. Las mujeres articulan su memoria autobiográfica a sucesos personales en la medida en que estos eventos son relevantes en su vida. Los hombres, por su parte, evocan preferentemente las prácticas cotidianas que se generan en la dinámica interna del grupo y es a ellos a quienes les corresponde mantenerlas y trasmitirlas de generación en generación. Es una forma de mantener el conocimiento ancestral que forman parte de su patrimonio. Estas prácticas cotidianas son: el trabajo, el juego, los rituales, el matrimonio, las pautas de crianza y la enseñanza de la cultura. Esto coincide con lo planteado a Fivush y Buckner (2003), quienes encontraron que hay importantes diferencias individuales en los recuerdos autobiográficos en relación con el género, de tal modo que las mujeres adultas tienen más recuerdos que los hombres adultos y tienden a tener la primera memoria a una edad más temprana que los hombres (Pillemer, 1998).
De igual forma, se puede decir que pareciera que las mujeres seleccionan sus recuerdos personales guiadas solo por el concepto de sí mismas, mientras que los hombres lo hacen guiados por el guion de vida cultural, por lo cual se centran más en prácticas culturales que involucran la interacción social (Habermas et al., 2015; Hatiboğlu y Habermas, 2014, Hatibogiu, 2018).
Estas características culturales son señaladas en las narraciones por cada uno de los grupos. Lo importante no es la cantidad ni calidad de contenidos culturales o identitarios que poseen, sino cuáles de estos son señalados por el grupo como relevantes. Los entrevistados coinciden en prácticas culturales como las danzas, los ritos y el papel central de la tierra y la lengua entre otros, así como en eventos colectivos como el trabajo, el juego, la violencia, las fiestas tradicionales y los rituales, como el matrimonio o el velorio. De un modo general, puede observarse que existe diversidad en los contenidos referidos por ambos grupos, pero que cada uno alimenta los mecanismos de construcción de los mismos relatos, de diferentes maneras. Esto se relaciona con la influencia directa que tienen los factores sociales sobre la memoria autobiográfica, de tal modo que los recuerdos de las personas, están mediados por los escenarios sociales de los que participa (Barlett, 1932; Cabezas, 2011; De La Mata et al., 2011; Hernández, 2014; Peña y Peña, 2012; Spadafora y Morano, 2008).
También influye la representación en los relatos que hacen ellos mismos ante otros que no forman parte de su grupo étnico. La identidad se construye siempre frente a otros, en este caso, los alijunas, –para los que no son wayuu–, o los suntalos, –para los que no son wiwa. Ambos grupos se reconocen con sus respectivos nombres e identifican cuál es el alter de sus respectivas culturas. Esto se relaciona por lo expuesto por Labrador (2000) quien señala que cuando se produce una relación de identidad, automáticamente se produce una diferenciación. La identidad, por lo tanto, podría entenderse como la comprensión de quiénes somos y quiénes son los otros. La otredad en otros grupos le introduce un elemento de reflexión cuando analizan y revisan su historia y, por tanto, cuando construyen su identidad cultural y suman nuevos elementos de autodefinición. Lo anterior se relaciona con el hecho de que lo que define a la memoria autobiográfica es, precisamente, la conciencia de pertenencia, lo cual se sustenta en la fiabilidad de los recuerdos de cada persona. Es decir, esto se relaciona tanto con el propio actor como con los sucesos en sí, lo cual puede explicar por qué a medida que avanza la edad son más frecuentes, tanto los hitos asociados al desarrollo personal como a los hitos relacionales (Garzón, 1993).
En general, se puede decir que aunque ambos grupos étnicos tienen contenidos muy diferentes, mantienen una estructura muy similar en la que se incorporan elementos constitutivos de su identidad. De igual forma, las prácticas cotidianas de los dos grupos étnicos se articulan a su noción histórica. En los wayuu y los wiwa, la realidad siempre se articula a otro, con el que se dialoga y se construye la identidad. En ese sentido, es importante tener en cuenta que si bien la memoria autobiográfica incluye episodios individuales, también tiene en cuenta otro tipo de estructuras como prácticas socioculturales en interacción con otras culturales, es decir, en contextos multiculturales (Fivush y Waters, 2012; Rubin, 2006).
Se puede decir que la identidad es un proceso construido y no algo esencial, sino que se construye a través de relatos compuestos de distintos elementos que, aunque tienen una cierta dimensión cultural, esta no es la única, sino que hay elementos de carácter más personal, como pueden ser el género o la edad que matizan el modo en que se construye la identidad. Las identidades de los wiwa y los wayuu están entrelazadas de tal manera que no existen formas puras de cómo construyen su identidad. En cambio, se mezclan y se cruzan entre sí, especialmente en relación al género. Se observan similitudes entre mujeres y hombres pertenecientes a estos grupos étnicos en cuanto a cómo construyen su identidad. Además, el momento de vida en el que se encuentren, así como el contexto multicultural, desempeñan un papel en este proceso. Esas identidades, de algún modo, están hibridadas de tal manera que no hay modos puros de cómo los wiwa construyen una identidad y los wayuu otras. Por el contrario, esas identidades se entremezclan, se entrecruzan, en función, entre otras variables, del género en el que mujeres y hombres, aun de grupos étnicos diferentes, tienen similitudes en el modo en que las construyen, así como el momento vital y el contexto multicultural.
Las limitaciones de esta investigación se relacionan con el diseño metodológico. Por un lado, tiene que ver con las técnicas utilizadas para recolectar la información, debido a que en este trabajo se trató de dibujar una perspectiva genérica construida a través de microrrelatos, pero sería interesante poder rastrear la construcción de la identidad como un proceso vital, de tal manera que este estudio podría complementarse con uno basado en historias de vida. En ese sentido, la historia de vida daría una visión integrada del modo en que distintas etnias generan la identidad. Por otro lado, los resultados obtenidos solo se pueden generalizar de manera relativa, ya que pueden identificarse otros organizadores propios de los miembros de diferentes grupos humanos a partir de otras variables que deban reconocerse según las características propias de la cultura.
Las implicaciones de este estudio se relacionan con la necesidad de atender la rápida transformación de uno y otro grupo étnico, wiwas y wayuu, dado que esa rápida trasformación, por un proceso acelerado de occidentalización de las comunidades, puede llegar a generar procesos transformación identitaria, incluso, en casos extremos, de anomia cultural. También sería importante analizar, a profundidad, el papel que juegan las mujeres en la conformación de la historia de estos grupos étnicos y, en este sentido, cabe destacar que en los datos obtenidos de las entrevistas con las mujeres es muy subsidiario respecto a las actividades e iniciativas que recaen sobre los hombres.
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