Revisiones

Moralidad desde la cognición corporizada: una revisión sistemática

Morality approached from embodied cognition: a systematic review

Sergio Santana Mora
Pontificia Universidad Javeriana, Colombia
Diego Armando León-Rodríguez
Universidad Externado de Colombia, Colombia

Moralidad desde la cognición corporizada: una revisión sistemática

Interdisciplinaria, vol. 41, núm. 1, pp. 1-2, 2024

Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines

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Recepción: 10 Febrero 2022

Aprobación: 14 Julio 2024

Resumen: Las recientes teorías de la corporización consideran que la cognición está constituida por cuerpo, acción y contexto. La moralidad es una forma de cognición que determina los comportamientos sociales, pero las explicaciones cognitivas clásicas han resultados limitadas. En este trabajo se buscó analizar las características y los principales resultados de los artículos que han abordado la moralidad desde aproximaciones de la cognición corporizada. Se realizó una revisión sistemática exploratoria, a través del método PRISMA, desde la cual se seleccionaron 51 artículos. Se encontró un incremento en las publicaciones sobre la moralidad corporizada durante la última década, en las que el mayor interés ha sido estudiar la relación entre las metáforas sensoriomotoras sobre el asco, la limpieza, la apertura y el peso corporal, y el comportamiento moral. En conclusión, esta área de investigación se encuentra en emergencia, en la que aún existen inconsistencias teóricas y metodológicas, y no está claro cómo estos trabajos pueden aportar a resolver problemas morales específicos de las sociedades actuales.

Palabras clave: moralidad, moral, cognición corporizada, corporización, revisión sistemática exploratoria.

Abstract: Morality is conceived as a form of cognition that determines social values and behaviors. Nevertheless, traditional representational cognitive explanations have been unsatisfactory. Alternative theories are the embodiment, which considers that the body, action, and context constitute cognition. These approaches offer a revolutionary perspective in the study of morality, making it possible to overcome the limitations of more traditional positions. Therefore, this work sought to analyze the characteristics and main results of the articles published between 1980 and 2022 that have addressed morality from an embodied cognition perspective. A scoping review was carried out according to the PRISMA statement. Fifty-one articles met the inclusion criteria. These papers showed that research on embodied morality has increased in the last decade, especially empirical research, and has been primarily concerned with the relationship between sensorimotor metaphors and moral behavior. In particular, the authors report the following associations: perception of disgust with immorality, cleanliness of body and hands with reduction of distress caused by wrong actions, body weight with guilt, and body openness with immorality. Furthermore, few studies were found outside of North America and Europe, showing a lack of research in other world areas where it could have critical applications, such as Africa or South America. The applications were primarily theoretical, although political, clinical, and social uses were also explored. We recommend several pathways for future research in this area based on these findings. First, sample diversity should be expanded regarding participants' age, social, cultural, and economic background. Future research should include practitioners from disciplines other than psychology and neuroscience, as embodied morality encompasses social, economic, and linguistic factors. Regarding the methods used, future research could implement more situated techniques that consider the body and environmental, relational, and cultural factors. Lastly, we recommend that researchers in this area continue replicating the results, which gives them greater validity and broadens their theories by implementing different and diverse methods and samples and studying new body aspects. 1) there is a gradual increase during the 20th century in publications, reflecting a developing disciplinary field; 2) the samples used to be university students, limiting the generalization of the results; 3) the most consistent association between morality and the body refers to the use of sensorimotor metaphors about disgust, cleanliness, openness, and body weight; and 4) the most used methods continue to be the classic moral dilemmas, which indicates that a methodological break towards more situated and ecological methods is still required.

Keywords: morality, moral, embodied cognition, embodiment, scoping review.

Introducción

La moralidad se podría entender como el grupo de costumbres y valores que son acogidos por un grupo cultural para guiar la conducta social (Moll et al., 2005), por lo cual, es un aspecto inherente a la vida humana, debido a que permite regular la manera cómo se relacionan los seres humanos, según los estándares sobre lo que se considera correcto e incorrecto (Schnall, 2017). Durante el último siglo, las principales explicaciones sobre la moralidad han provenido desde las modelos cognitivo-representacionales, los cuales suelen proponer que las conductas morales son el producto de procesos racionales, representacionales, internos, individuales, universales y descontextualizados (Cowell et al., 2016).

Algunas de estas aproximaciones cognitivas son las clásicas teorías sobre el desarrollo del razonamiento moral de Kohlberg y Piaget, las cuales se enfocaban en describir los cambios en el pensamiento lógico empleado para responder ante dilemas morales, bajo el supuesto de que las respuestas verbales proporcionadas para estas situaciones conflictivas hipotéticas permitían acceder a las representaciones mentales que constituyen el pensamiento moral (Carpendale, 2000;Chen et al., 2016). Las teorías de la cognición moral más recientes continúan empleando dilemas para indagar sobre la toma de decisiones en escenarios morales, bajo el supuesto de que los comportamientos morales son el producto de los juicios basados en reglas lógicas susceptibles de ser descriptas de forma computacionalista (Haas, 2019). Incluso, aproximaciones desde la neurociencia cognitiva han incursionado en la indagación de diferentes marcadores biológicos, relacionados con el razonamiento, mientras se resuelven dilemas morales (Qu et al., 2022; Reese et al., 2020).

No obstante, desde finales del siglo XX, han surgido críticas hacia estas aproximaciones cognitivo-representacionales de la moralidad. Entre las críticas más consistentes se pueden enunciar: 1) el excesivo enfoque en una epistemología internalista en el que el conocimiento es endógeno (intracraneal) e individual, y olvida el papel central del cuerpo, las relaciones sociales y los objetos manipulados; 2) desestiman la influencia de factores psicológicos centrales como las emociones, las habilidades sociales, el funcionamiento sensoriomotor y la historia de aprendizajes; 3) desechan la dependencia del pensamiento social sobre las características del contexto y la cultura, y restan la validez ecológica; 4) usan, en exceso, herramientas metodológicas centradas en la verbalización y el razonamiento lógico, que resultan insuficientes para registrar los componentes etológicos, sociales y neurobiológicos; y 5) todo lo anterior conlleva a que los modelos cognitivos de la moralidad posean muy bajo poder predictivo en contextos sociales reales, por lo que resultan insuficientes para satisfacer necesidades prácticas (Cowell et al., 2016; Gupta, 2018; Henrich et al., 2010;Jochem, 2012; Narvaez, 2016).

Como alternativa a las posturas cognitivas representacionales, han surgido algunas teorías que se han agrupado dentro de la categoría de modelos corporizados de la cognición (Arandia y DiPaolo, 2021). Estos modelos postulan que la cognición, que incluyen la moralidad, no solo involucra al cerebro como un sistema de procesamiento lógico, sino que en ella también intervienen elementos afectivos, el cuerpo, el ambiente, las relaciones sociales y la cultura (Leitan y Chaffey, 2014). En general, estas teorías asumen que cualquier cognición, proceso mental o forma de conocimiento dependen de los cambios corporales, neurales y no neurales, de las acciones que permiten inferirlos y del contexto en el que ocurren (Arandia y DiPaolo, 2021; Lindblom, 2015). En otras palabras, la moralidad no sería una función computable, interna, abstracta que sucede en el encéfalo, sino que, todo el cuerpo, las acciones morales mismas y el ambiente serían componentes constitutivos fundamentales.

No todas las teorías corporizadas son idénticas. Las aproximaciones más conservadoras y superficiales rescatan el papel del cuerpo en el procesamiento de la información, pero mantienen un entendimiento representacional de la cognición (Petters, 2016). Por lo tanto, desde estos modelos, la moralidad continúa siendo una computación que ocurre en el cerebro de los agentes morales, en el que el cuerpo recolecta señales exteroceptivas e interoceptivas que se integran a las representaciones causantes de las conductas morales. Por otro lado, están las posturas radicales agrupadas bajo el acrónimo de 4E, en la que toda cognición debe ser asumida como un fenómeno corporizado (embodied), actuado (enacted), incrustado en el contexto (embedded) y extendido (extended) a los objetos que son manipulados (Newen et al., 2018; Petters, 2016).

Una aproximación corporizada de la moralidad resulta ser más abarcadora y ecológica al concebirla como un conjunto de procesos situados en una realidad social, corporal y afectiva en la que las relaciones, las condiciones económicas y políticas, los significados culturales, la percepción y la motricidad se entrelazan para constituirla (Lindblom, 2015; Newen et al., 2018). Durante el siglo XXI, se ha despertado un mayor interés por abordar la moralidad desde modelos corporizados de la cognición (Narvaez, 2016). Sin embargo, aún es poco claro cuál es el desarrollo científico de este campo disciplinar, desconociéndose cuáles son las características teóricas, metodológicas y usos sociales de las publicaciones que abordan la moralidad desde los modelos corporizados de la cognición. Una de las principales herramientas científicas para despejar las dudas anteriores es mediante el uso de revisiones sistemáticas exploratorias (O’Hagan et al., 2018). Por consiguiente, el objetivo de este escrito es realizar una revisión sistemática exploratoria de las publicaciones que han abordado la moralidad desde modelos corporizados de la cognición, la cual permita diagnosticar los principales problemas estudiados, las metodologías utilizadas, las futuras líneas de investigación y la apropiación social de este conocimiento.

Método

Este es un estudio descriptivo de tipo documental dirigido a realizar una revisión sistemática exploratoria sobre los trabajos que han abordado la moralidad desde las aproximaciones corporizadas. La revisión documental fue realizada por un solo codificador a través de las bases de datos PubMed, EBSCOhost y Scielo, ya que compilan la mayor cantidad de publicaciones científicas en lengua inglesa y castellana (Muñoz et al., 2013; National Library of Medicine, 2021). La revisión se llevó a cabo a través de los procedimientos y recomendaciones sugeridas por la declaración PRISMA para revisiones sistemáticas exploratorias (Tricco et al., 2018). Para la selección de los trabajos se tuvieron en cuenta los siguientes criterios de inclusión: 1) que las publicaciones abordaran la moralidad desde las posturas corporizadas; 2) que hubiesen sido publicadas entre los años 1980 y 2020; 3) que hayan sido publicadas en revistas indexadas y arbitradas por pares ubicadas dentro de los primeros tres cuartil en el SCImago Journal Rank indicator, y 4) que el tipo de publicación sea un reporte de investigación, análisis conceptual o una revisión sistemática. De acuerdo con la declaración PRISMA, la revisión sistemática exploratoria se realizó en cuatro fases, las cuales son resumidas en la figura 1 y se describen a continuación:

Diagrama PRISMA
Figura 1.
Diagrama PRISMA

Fase de la identificación

En esta fase se realizó la búsqueda de las publicaciones en las bases de datos, y se realizó a partir de dos listas de palabras clave: una de moralidad y la otra de corporización. Estas palabras se seleccionaron al observar cuáles eran las más comunes en los títulos, resúmenes y palabras clave de publicaciones sobre estos temas. La lista de moralidad estuvo compuesta por las palabras morality, moral, duties, inmoral behavior, (moralidad, deberes y comportamiento inmoral). La lista de corporización estaba compuesta por las palabras embodiment, embodied, enaction, embedded cognition, extended cognition, situated cognition, (corporización, cognición corporizada, enacción, cognición embebida, cognición extendida y cognición situada). Los términos moral y moralidad se encontraban en los tesauros de la APA (American Psychological Asociation), UNESCO y DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud), mientras que los demás términos de las dos listas no se hallaron en ninguno de los tesauros dado que este campo de investigación es bastante reciente y específico. La búsqueda se realizó entre diciembre del 2020 y enero del 2021, y para ello se usaron parejas de palabras provenientes de cada una de las listas, unidas mediante el conector AND, por ejemplo: morality and embodiment. En cada base de datos se realizaron 24 búsquedas en las que se hallaron 6726 publicaciones, de las cuales se eliminaron 2720 duplicados, con un resultado final de 4006 artículos (Figura 1).

Fase de cribado

En la fase de cribado, se revisaron los títulos y resúmenes de las publicaciones seleccionadas en la fase de identificación. A partir de este examen se seleccionaron aquellos artículos que satisfacían los criterios de inclusión. Como resultado de esta fase se filtraron 139 artículos candidatos para la revisión (Figura 1).

Fase de elegibilidad

En esta fase se leyó el texto completo de cada uno de los artículos seleccionados en la de cribado. Aquí se evaluó que los textos tuvieran los elementos necesarios en la pregunta –los objetivos, el método, los resultados y las conclusiones– para cumplir los criterios de inclusión. El resultado final de esta fase fueron 51 artículos, con los cuales se realizó el análisis final del estudio (Figura 1).

Fase de inclusión

Para esta fase se leyeron con detenimiento los textos completos de cada uno de los artículos, con el fin de realizar el análisis cualitativo y cuantitativo. También se realizó una evaluación de la calidad de los artículos mediante la revisión del cuartil de las revistas en las que estaban publicados. Se encontró que todos los artículos estaban por encima del cuartil 3, y 47 de estos, en los cuartiles 1 o 2.

Método de análisis

De cada uno de los artículos incluidos en la revisión, se extrajo la información relevante para los análisis cuantitativo y cualitativo, los cuales se realizaron mediante las siguientes categorías semánticas: características de las publicaciones; preguntas de investigación; concepciones teóricas sobre la moralidad y la corporización; características de los métodos usados; y principales resultados.

El análisis cuantitativo se hizo a partir de una base de datos en la que se registró la información anteriormente descripta para cada una de las publicaciones. Con este registro, se calcularon las frecuencias para cada una de las categorías de análisis y se realizaron comparaciones entre las frecuencias observadas y las esperadas con el estadístico chi-cuadrado (χ²). En el análisis cualitativo se realizó una extracción, clasificación y agrupamiento en las categorías previamente mencionadas de los contenidos de los artículos.

Consideraciones éticas

De acuerdo con la ley 1090 y la resolución 008430 del Ministerio de Salud de la República de Colombia (4 de octubre de 1993), esta es una investigación sin riesgo al tratarse de una revisión documental retrospectiva. Dado que los resultados de esta investigación podrían tener implicaciones para grupos sociales como población escolar, personas con discapacidad o población con intervención psicológica, los análisis e inferencias se realizaron de una manera rigurosa y responsable. Sin embargo, como esta investigación se realizó con un enfoque desde las ciencias del comportamiento y cognitivas, puede que las inferencias no incluyan concepciones propias de disciplinas sociales como la sociología, la antropología y las ciencias políticas.

Resultados

Los resultados de la revisión sistemática exploratoria se analizaron de manera cuantitativa y cualitativa, como se describió en el apartado anterior. A continuación, se presentan los resultados de acuerdo con las categorías de análisis descriptas en el método.

Características de las publicaciones

En total se incluyeron 51 artículos en la revisión sistemática exploratoria. Como podrá verse en la Figura 2, hubo un incremento considerable entre el 2000 y el 2020 en la cantidad de artículos que abordaron la moralidad desde las aproximaciones de la corporización (X^2= 26.960, p < .001). Después del 2010 se puede ver que las publicaciones se triplicaron, y pasaron de seis, entre 2006 y 2010, a 22, entre 2011 y 2015. Sin embargo, en los siguientes cinco años parece que el número de publicaciones se estabilizó.

Con respecto a los tipos de publicación, se encontraron 34 artículos de investigación empírica (67 %), 17 teóricos (33 %) y ningún artículo de revisión (x^2= 5.667, p = .017). Al observar el tipo de artículos publicados a través del tiempo, se pudo ver que hubo un incremento en ambos tipos de estudio, en el que los artículos empíricos aumentaron mucho más que los teóricos (x^2= 22.879, p < .001 (Figura 2). Se debe resaltar que todos los artículos encontrados fueron publicados en inglés.

En cuanto al lugar en el que se realizaron los estudios, se encontró que Estados Unidos fue el país del que proviene la mayor parte de las muestras (19 artículos). En Europa, el país con mayor número estudios fue Alemania (7 artículos), seguido del Reino Unido (4 artículos) e Italia (3 artículos). Por fuera de Europa y Norteamérica se encontraron algunas publicaciones de muestras provenientes de China (5 artículos), Corea (1 artículo), Japón (1 artículo), Israel (3 artículos) y Australia (1 artículo) (x^2= 85.444, p < .001; Figura 2).

Número de artículos por país y período de publicación
Figura 2.
Número de artículos por país y período de publicación

Objetivos y preguntas de investigación de los artículos revisados.

La mayor parte de los artículos pretendió indagar sobre la asociación entre la corporización sensoriomotora de diferentes metáforas lingüísticas vinculadas con la valoración y conducta moral. Por lo general, estos experimentos manipularon conductas de limpieza como el lavado de manos (Eskine et al., 2011; Kalanthroff et al., 2017; Kaspar et al., 2015; Kaspar y Jahn, 2016; Kaspar y Klane, 2017); sensaciones exteroceptivas como la temperatura corporal (Nakamura et al., 2014; Sharvit et al., 2020), el tacto (Francis et al., 2017), el peso de los objetos (Day y Bobocel, 2013;Kaspar y Klane, 2017; Rabelo et al., 2015) y el dolor (Xiao et al., 2015); sensaciones interoceptivas como el asco (Brescoll et al., 2018; Sharvit et al., 2020); y percepciones relacionadas con la relación entre el cuerpo y el espacio que habita como son la desorientación (Harbin, 2012), el cambio de postura (Parzuchowski y Wojciszke, 2014; Yap et al., 2013) y la distancia interpersonal (Iachini et al., 2015).

Otro conjunto de investigaciones tuvo como objetivo indagar sobre el efecto de la corporización de estas metáforas en ámbitos sociales como la política (Brescoll et al., 2018; Eskine et al., 2011; Kaspar y Klane, 2017), el trabajo (Huangfu et al., 2017), la religión (Pacilli et al., 2018; Ritter et al., 2016) y la intervención psicológica (Josephs, 2016; Sevinc y Lazar, 2019). Un tercer grupo de trabajos se enfocó en analizar las diferencias interculturales en la relación entre las metáforas y conductas morales entre poblaciones de Estados Unidos, Europa, Corea, China, Australia y Brasil (Ku et al., 2020; Lee et al, 2015; Lee, Tang et al., 2015, Rabelo et al., 2015). Un cuarto grupo de investigaciones se centró en los mecanismos cerebrales involucrados en relación entre las metáforas corporizadas y la moralidad (Denke et al., 2014; Ferrari, 2014;Sharvit et al., 2020; Tang et al., 2017; Ying et al., 2018).

Por último, se halló una miscelánea de investigaciones que indagaron sobre temas como el papel de la intuición en la moralidad (Bergmann y Wagner, 2020; Zhong, 2011), los significados de la anorexia (Gooldin, 2008) y las concepciones morales del donar esperma (Mohr, 2014). En cuanto a los artículos de tipo teórico, se encontró una gran variedad de temas y objetivos de investigación diferentes.

Concepciones sobre moralidad

Se encontró que la mayoría de los artículos (28 publicaciones) se centró en los aspectos corporales, pero no tuvieron en cuenta el contexto y usaron tareas en ambientes controlados distantes de los contextos naturales (2= 29.04, p < .001). También se encontraron diez artículos que utilizaron aspectos afectivos y relaciones, y otros diez artículos que consideraban la moralidad como un fenómeno en contexto. Al mirar el cambio a través de los años, solo se encontraron diferencias significativas en el número de artículos que utilizaron concepciones de la moralidad centradas en los aspectos corporales (x^2 = 20.857, p < .001). Después del 2010, se ve un gran incremento en el uso de esta concepción corporizada, que pasó de dos a trece artículos. Entre el 2016 y el 2020, el empleo del cuerpo en los artículos se estabilizó, ya que también se encontraron trece.

La concepción más común en esta categoría fue la de pureza moral. Desde esta perspectiva, se propone que “las metáforas utilizadas en el lenguaje común revelan cómo los conceptos abstractos, como `importancia’ o ’puridad moral’, están situadas en conceptos corporales como el peso físico o la puridad física, respectivamente” (Kaspar y Klane, 2017). Además de esta concepción metafórica, también se encontró una relación de la moralidad con la intuición y sensaciones físicas que indican que algo no está moralmente bien. En estas investigaciones se consideró que las respuestas racionales no son las más predominantes a la hora de tomar decisiones en contextos reales, sino que, usualmente, se presentan comportamientos intuitivos o basados en sensaciones y emociones. Por esto fue común que los estudios investigaran el papel del asco (Eskine et al., 2011; Schnall, 2017; Sharvit et al., 2020), el dolor (Xiao et al., 2015) y la postura (Yap et al., 2013) durante las tareas sobre moralidad. En suma, en estas posturas se concibe que el comportamiento moral es afectado por cambios corporales y sensoriales.

Por otro lado, el uso de las concepciones de la moralidad como un proceso cognitivo racional (x^2 = 2, p = .572), centrada en aspectos afectivos y relacionales (x^2 = 4.4, p = .221) y como un fenómeno contextuado y situado (x^2 = 3.6, p = .308) no tuvieron cambios significativos en los años revisados.

Concepciones sobre corporización

Para las concepciones sobre la corporización se utilizaron tres categorías: 1) La corporización solo teórica, que son trabajos que mencionan las posturas corporizadas, pero continúan usando métodos basados en modelos cognitivo-representacionales, tales como los dilemas morales; 2) la postura corporizada conservadora, para la que utilizan métodos diferentes a los usados tradicionalmente por las posturas representacionales para registrar aspectos corporales y afectivos, aunque estos continúan llevándose a cabo en ambientes controlados, lejos de los contextos reales, y 3) la postura corporizada radical, que concibe las premisas 4E, y le dan un rol esencial conceptual y metodológicamente al cuerpo, la acción social y la dependencia contextual en la moralidad.

En la revisión se encontró que la mayoría de los artículos (26 publicaciones; x^2 = 10.84, p = .004) solo recurrieron a concepciones corporizadas teóricas sin llevarlas a modificar los métodos tradicionales, de tal forma que siguieron usando dilemas para estudiar el razonamiento moral. Por otra parte, 17 artículos emplearon aproximaciones conservadoras, y solo 7 cumplieron los criterios de ser radicalmente corporizados.

Características de los métodos

La mayoría de los estudios (83 %) utilizaron muestras menores a 100 participantes (x^2 = 14.290, p = .003). Dentro de aquellos estudios que utilizaron muestras mayores, tres muestras estaban compuestas entre 101 y 150 participantes, y dos utilizaron entre 151 y 200. Con respecto a las ocupaciones de las poblaciones convocadas, se encontró que la mayoría de los sujetos eran estudiantes universitarios (86 %). Dos de los artículos revisados utilizaron trabajadores de empresas y solo uno utilizó población con alguna psicopatología –en este caso mujeres con trastornos de alimentación. En cuanto a las edades promedio de las muestras, se observó que la mayor parte de los estudios utilizaron poblaciones entre 18 y 29 años (x^2 = 23.231, p < .001; Figura 3).

Edad de las muestras e instrumentos utilizados
Figura 3.
Edad de las muestras e instrumentos utilizados

Con respecto a los instrumentos utilizados, se encontró que los autoinformes y las técnicas situadas fueron los más usados (x^2 = 31.536, p < .001; Figura 3), en 22 y 18 artículos, respectivamente. Los dilemas, las técnicas no-conductuales y otros instrumentos que no cumplían los criterios de las demás categorías fueron usados en 6, 7 y 5 artículos, respectivamente. Por último, tres artículos emplearon tareas computarizadas.

Los autoinformes frecuentemente fueron utilizados para que los participantes recordaran y describieran acciones morales o inmorales que ellos u otras personas hubieran realizado. Usualmente se les pedía a los sujetos que puntuaran en qué grado se sentían diferentes antes y después de los experimentos. Otro uso recurrente de las escalas fue la evaluación de diferentes productos en las que se preguntaba qué tanto les gustaba un producto y qué tan probable era que lo compraran. En las situaciones hipotéticas se utilizaron principalmente viñetas en las que los participantes debían indicar de forma verbal cuál sería su comportamiento en la situación moral descripta.

En cuanto a los dilemas utilizados para evaluar el razonamiento moral, los seis artículos que los usaron reportaron una gran variedad de estos, tales como: el dilema de la pasarela, de Heinz, dilemas relacionados con robos, sobornos, entre muchos otros. También se debe resaltar que uno de estos dilemas fue implementado a través de tecnología de realidad aumentada, en la que los participantes podían ver y sentir el escenario del dilema. Los estudios que utilizaron este tipo de instrumentos iban acompañados de técnicas situadas, es decir, estímulos o elementos que produjeran alguna alteración en las sensaciones corporales o en los movimientos.

En cuanto a las tareas computarizadas, se encontró el uso de videos y de tecnología de realidad virtual, en los que se mostraban o recreaban sensaciones físicas y visuales. En lo concerniente a las técnicas no-conductuales, se encontró que la más prevalente fue la resonancia magnética funcional, utilizada para medir la actividad cerebral durante las tareas de moralidad. También se utilizó el rastreo de movimientos oculares y la respuesta galvánica de la piel.

Principales resultados en los artículos revisados

Con respecto a los resultados y conclusiones reportados en los artículos revisados, se encontró evidencia de que hay relación consistente entre las sensaciones y movimientos corporales, el ambiente y la moralidad. Uno de estos elementos fue el asco. Sobre este se halló que existe una relación bidireccional entre el asco y la cognición moral, en la que el asco generó mayor severidad de los juicios morales, mientras que realizar actos inmorales suscitó expresiones faciales de asco y generó un sabor aversivo en los alimentos (La Rosa y Mir, 2013; Schnall, 2017; Schnall et al., 2008;). También se encontró que la exposición a transgresiones morales incrementó la respuesta de la ínsula ventral y la respuesta de conductividad de la piel de forma similar a lo que sucede con los olores y los sabores desagradables. En otro de los estudios, la relación entre asco y moralidad estuvo mediada por la actividad de la corteza cingulada posterior, una región típicamente relacionada con la conciencia de poseer un cuerpo (Sharvit et al., 2020). En este modelo de moralidad corporizada, la ínsula y la corteza cingulada posterior facilitarían la generación de una valoración moral compuesta por las sensaciones exteroceptivas corpóreas, mientras que las valoraciones morales mediadas por la ínsula anterior ventral estarían compuestas de sensaciones interoceptivas y afectivas propias del asco (Ying et al., 2018).

Por otro lado, los artículos que estudiaron la relación metafórica entre el cuerpo y la moralidad encontraron que los cambios corporales afectan el comportamiento moral gracias a las metáforas utilizadas en el lenguaje común. La metáfora más estudiada fue la purificación moral. Las investigaciones sobre esta encontraron que después de realizar un acto inmoral hay un mayor deseo de lavarse las partes del cuerpo involucradas en él para, así, disminuir las sensaciones de culpa (Denke et al., 2014; Kaspar et al., 2015; Lee y Schwarz, 2010; Schaefer et al., 2015). Se encontró que la limpieza física afecta el reconocimiento de información relevante para tareas de tipo de moral (Kaspar y Jahn, 2016) y aumenta el control ejecutivo después de que se ha experimentado una amenaza moral (Kalanthroff et al., 2017). Adicionalmente, se halló que esta relación se mantenía cuando se miraba la limpieza del ambiente en el que se hacen juicios morales (Huangfu et al., 2017). También se encontró una red cerebral mediadora de esta relación metafórica, en el que las acciones de limpieza corporal modificaron la actividad y conectividad entre las áreas implicadas en la respuesta afectiva, tales como la ínsula anterior, el giro frontal medial y el precuneus (Tang et al., 2017).

También se encontraron relaciones entre la moralidad y otro tipo de sensaciones corporales. Day y Bobocel (2013) encontraron que los sentimientos de culpa producidos por actos inmorales estaban asociados con mayores sensaciones de peso subjetivo, mientras que, Kaspar y Klane (2017) encontraron que esas sensaciones de peso aumentan los juicios morales relacionados con importancia y seriedad. Harbin (2012) halló que sentimientos de desorientación generaron comportamientos morales más flexibles y abiertos. Además, la honestidad de una persona pudo ser manipulada por asociaciones gestuales no afectivas, como el de la mano sobre el corazón (Parzuchowski y Wojciszke, 2014) y la postura corporal (Yap et al., 2013). También se encontró que cuando algunos dilemas morales se presentan con simulaciones físicas y visuales a través de realidad virtual se observan mayores respuestas utilitarias (Francis et al., 2017).

La empatía y el dolor también fueron estudiados y se encontró que la actividad en los circuitos sensoriomotores, involucradas en la experimentación del dolor al ver a otras personas sufrir dolor físico, predice inclinaciones para evadir causar daño a otro en dilemas morales (Christov-Moore et al., 2017; Pustilnik, 2012). Además, experimentar dolor induce a las personas a tener juicios más empáticos hacia otros (Xiao et al., 2015). En relación con la empatía también se pudo determinar que la cognición moral emerge gracias a la actividad de las redes cerebrales involucradas en el procesamiento emocional, probablemente a través de mecanismos espejo, y a la evaluación del contexto social a través de representaciones abstractas (Ferrari, 2014).

Las aplicaciones de tipo teórico fueron las más reportadas (31 artículos) (= 71.778, p < .001). Se encontraron muy pocos artículos con otro tipo de aplicaciones con solo un artículo para aplicaciones en educación, dos en salud, tres en ámbitos sociales y seis que no cumplían con los criterios de las otras categorías. También se encontraron 11 artículos que no proponían aplicaciones.

Los artículos que propusieron aplicaciones teóricas, principalmente, postularon posibles vías para investigaciones futuras de acuerdo con sus indagaciones. Estas incluían la replicación de resultados para que estos tengan mayor validez, la investigación empírica de preguntas que surgieron a partir de los hallazgos, y la experimentación sobre vacíos teóricos y empíricos que podrían ampliar la comprensión sobre la relación entre la moralidad y el cuerpo. También se encontraron sugerencias metodológicas para futuras investigaciones como cambiar el uso de la electromiografía facial por otros métodos que permitan detectar más fácilmente el asco como un mecanismo psicológico innato y discreto (Ritter et al., 2016). Para mayor validez de los resultados, varios artículos también propusieron realizar estudios interculturales sobre moralidad para poder determinar si estos resultados se pueden generalizar para otras poblaciones en el mundo o si solo aplican para el contexto estudiado (Ku et al., 2020; Pacilli et al., 2018; Rabelo et al., 2015; Schaefer, 2019). Más allá de estos usos teóricos, se encontraron algunas aplicaciones para el derecho (Pustilnik, 2012), la política, los tratamientos psicológicos, la educación y el trabajo en organizaciones.

Discusión y conclusiones

En este trabajo se buscó analizar las características y los principales resultados de los artículos publicados entre 1980 y 2020 que han abordado la moralidad desde las aproximaciones de la cognición corporizada. A continuación, se hará una discusión de los principales hallazgos en el siguiente orden: características de las publicaciones; características de las muestras; concepciones teóricas y principales resultados; aplicaciones, y, al final, se realiza una discusión general.

Características de las publicaciones

El incremento del número de artículos, durante la última década, indica que ha aumentado el interés por estudiar la moralidad desde la cognición corporizada en ciencias del comportamiento, en las ciencias sociales y en las neurociencias. Esto muestra que este campo de investigación aún se está consolidando con un continuo replanteamiento de las teorías y métodos para abordar de la moralidad. Como se mostró en la Figura 2, esta área de investigación se está dirigiendo desde trabajos conceptuales hacía otros más empíricos, con una clara escasez de revisiones sistemáticas, las cuales son necesarias para evaluar el estado actual de desarrollo, los ámbitos de interés, los vacíos conceptuales y metodológicos y las perspectivas hacia futuro (O’Hagan et al., 2018). Lo anterior, no solo refleja la novedad del campo disciplinar, sino que podría ser un indicador de un cambio de paradigma en la compresión de la moralidad, desde una visión racional, internalista, informática y descontextualizada hacia una más corporizada, afectiva, contextual y relacional.

Características de las muestras

Se detectaron tres aspectos de las muestras que pueden limitar el alcance de estas investigaciones. El primero, se refiere a que la mayoría de los participantes fueron estudiantes universitarios de Estados Unidos y Europa (Figura 1b), lo cual sesga el tipo de conductas morales que se pueden analizar, al tiempo limita su generalización hacia otras poblaciones debido a la alta dependencia cultural y contextual que tienen las conductas morales (Gupta, 2018). Esta es una falla típica en las investigaciones realizadas en ciencias cognitivas, en la que la mayoría de los participantes provienen de sociedades occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas (WEIRD, debido al acrónimo de las palabras en inglés). Dado que estas personas son un porcentaje muy bajo de la población mundial, se cuestiona la generalización de los estudios en moralidad basados en muestras tan limitadas (Henrich et al., 2010).

El segundo problema con las muestras fue su tamaño. Se encontró que la mayoría de los estudios utilizaron muestras compuestas por menos de cien participantes, lo que incide en la generalización de sus resultados. Un tercer problema fue la falta de diversidad etaria en las muestras, ya que los participantes en su mayoría eran adultos jóvenes, con una falencia de investigaciones en niños, adolescentes y adultos mayores. Esto implica que no se ha estudiado el desarrollo moral o la moralidad en el contexto escolar desde esta perspectiva, al igual que el efecto de los cambios corporales típicos de la adolescencia y la vejez en el comportamiento moral. En resumen, se hallaron limitaciones en las muestras asociadas con la procedencia, el tamaño y la edad que pueden afectar considerablemente la generalización y aplicación de las investigaciones sobre moralidad corporizada.

Concepciones teóricas y resultados

Una gran parte de los artículos encontrados se centró en el estudio de la relación metafórica entre la moralidad y el cuerpo. El uso de metáforas para facilitar las acciones morales es esencial, ya que estas permiten materializar en cambios sensoriomotores, las creencias y los valores de un grupo social. En este sentido, los actos lingüísticos permiten corporizar, a través de las metáforas sensoriomotoras, los significados, las normas y los guiones morales específicos para cada cultura (Arandia y DiPaolo, 2021). Por lo tanto, los significados metafóricos median y regulan la acción moral dentro de contextos específicos, a través de actos de habla que los corporizan dentro de las interacciones cotidianas (Alba y Campos, 2002).

Algunas de las metáforas sensoriomotoras más empleadas fueron las experiencias de asco, dulzura, limpieza y conducta no-verbal. Por ejemplo, se halló que tanto las experiencias de asco como las posturas corporales abiertas, podían inducir que las acciones fueran valoradas como inmorales e inapropiadas. Adicionalmente, se identificó que circuitos encefálicos –vinculados al procesamiento visceral de las experiencias desagradables, como la ínsula y la corteza cingulada anterior–, estuvieron involucrados en mediar la relación entre la actividad sensoriomotora con el valor moral atribuido a las acciones.

Cabe resaltar que, en la mayor parte de las investigaciones revisadas, se concibió la cognición corporizada únicamente a nivel teórico, es decir, solo tuvieron en cuenta los aspectos conceptuales de la postura corporizada sin trascender a la modificación de los diseños metodológicos. Lo anterior puede indicar que este campo de investigación se ha alejado de las concepciones tradicionales de moralidad, y dan cabida a otros elementos en sus explicaciones, pero sin lograr una transformación profunda y radical en sus métodos.

Características de los instrumentos y métodos

A pesar de que se encontró un alto uso de técnicas situadas, estas usualmente se hallaban acompañadas por instrumentos tradicionalmente empleados por las aproximaciones computacionalistas a la moralidad como son los dilemas, los autoinformes y las situaciones hipotéticas. Este tipo de instrumentos se caracterizan por tener baja validez ecológica, ya que las historias narradas suelen estar alejadas de la experiencia cotidiana de los sujetos, los escenarios suelen ser improbables y las respuestas requieren un racionamiento voluntario que suele estar sesgado por la deseabilidad social, tal como es imaginar que se empuja a alguien hacia un vehículo en movimiento para salvar otras personas hipotéticas (Krumpal, 2013; Lindblom, 2015).

Aunque muchos estudios incluyen técnicas situadas, estas solo se utilizan para determinar de qué manera ciertas sensaciones corporales afectan la moralidad evaluada con los instrumentos tradicionales. Desde una postura corporizada radical estos instrumentos no deberían ser utilizados, ya que no involucran las variables contextuales, sociales y culturales (Petters, 2016). Esto limita la aplicación de los resultados a situaciones reales en las que se debe actuar moralmente. A pesar de que se encontraron algunas investigaciones que estudiaron la moralidad en entornos naturales, estas pertenecían a estudios desde disciplinas como la sociología y la antropología, las cuales le dan gran importancia al contexto y a la cultura, pero pueden desestimar los factores emocionales y biológicos (Cohen y Leung, 2009). También se debe resaltar que ha habido cierta innovación en los métodos gracias al implemento de tareas computarizadas, como la realidad virtual y aumentada, las que permiten recrear ciertos elementos corpóreos como las sensaciones táctiles y visuales que acompañan los dilemas.

Aplicaciones de los resultados

La amplia diferencia entre el índice de aplicaciones teóricas y el número de aplicaciones hacia contextos sociales específicos puede estar relacionada con la novedad de este campo de investigación, ya que todavía no hay suficiente evidencia empírica que brinde validez a los resultados obtenidos y a las teorías que los sustentan. En general, hay mayor preocupación por replicar resultados y continuar expandiendo la comprensión de la moralidad desde esta perspectiva. La madurez de este campo aún es limitada para abordar sus usos ante problemas sociales actuales, como podrían ser el acoso y la violencia en ámbitos escolares, la toma de decisiones en ámbitos profesionales y cívicos, y el control de la corrupción en el uso de recursos públicos, entre otros.

Conclusiones

Desde la revisión sistemática exploratoria sobre las publicaciones que han indagado la moralidad desde posturas corporizadas se puede concluir que 1) hay un incremento gradual durante el siglo XX en las publicaciones, lo que refleja un campo disciplinar naciente y en expansión; 2) las muestras utilizadas suelen ser poco diversas en cuanto a edad y contexto cultural, dado que están circunscriptas a población universitaria y limita la generalización de los resultados; 3) la asociación más consistente entre moralidad y el cuerpo se remite al uso de metáforas sensoriomotoras sobre el asco, la limpieza, la apertura y el peso corporal, y 4) los métodos más utilizados son los tradicionales dilemas morales, que indican que aún se requiere una ruptura metodológica hacia métodos más situados y ecológicos.

En esta revisión hubo dos dificultades principales para el análisis de la información. La primera limitación estuvo relacionada con el análisis de la diversidad de resultados encontrado, por lo que fue desafiante la construcción de categorías semánticas que se ajustaran a esta heterogeneidad. Una segunda dificultad fue la falta de claridad sobre las concepciones teóricas con respecto a la moralidad y a la cognición corporizada, ya que la mayoría de los artículos no las definían de manera explícita.

Para el desarrollo futuro de este campo es importante tener muestras más diversas en cuanto a la edad y el contexto social, cultural y económico. El uso de grupos más diversos, junto con mayores tamaños de muestra, incrementarían la validez y generalización de los resultados. Además, estudios venideros deberían involucrar a los profesionales de disciplinas diversas, para así contar con métodos más refinados y robustos que respondan a necesidades particulares propias de los diferentes campos científicos.

Con respecto a los métodos, en futuras investigaciones se deberían implementar métodos en entornos naturales con mayor validez ecológica y que permitan acceder a una forma de moralidad situada en contextos específicos. Estos métodos podrían incluir el estudio de elementos físicos del ambiente inmediato, los factores relacionales y las prácticas culturales relacionadas con la moralidad. Se sugiere adoptar métodos de otras disciplinas como la etnografía, así como realizar simulaciones de acciones de las situaciones hipotéticas o de los dilemas. Adicionalmente, se debería aumentar el uso de registros fisiológicos para hallar marcadores corporales de las valoraciones morales.

Este cambio metodológico podría ayudar a que este nuevo campo de conocimiento comience a distinguirse de los enfoques tradicionales y que no sea solo el involucramiento de ciertas sensaciones corporales en los modelos representacionales.

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