Artículo especial

A propósito de la definición clínica oficial de la enfermedad pos-COVID-19 por la OMS

Regarding the official clinical definition of post-COVID-19 disease by the WHO

Alfredo Darío Espinosa Brito *
Hospital General Universitario Dr. Gustavo Aldereguía Lima. Cienfuegos, Cuba

A propósito de la definición clínica oficial de la enfermedad pos-COVID-19 por la OMS

MediSur, vol. 20, núm. 1, pp. 10-17, 2022

Facultad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, Centro Provincial de Ciencias Médicas Provincia de Cienfuegos.

Recepción: 05 Diciembre 2021

Aprobación: 04 Enero 2022

RESUMEN: Después de haber padecido una enfermedad infecciosa aguda, un grupo de personas presentan manifestaciones clínicas muy variadas, que pueden ser transitorias o permanentes. Tal es el caso de la COVID-19, en la que se han referido multitud de síntomas generales y de órganos y sistemas, en un número no despreciable de personas que se han infectado previamente con el virus SARS-CoV-2. La Organización Mundial de la Salud emitió el 6 de octubre de 2021 una definición clínica oficial de la enfermedad pos-COVID-19, acordada tras una consulta mundial y publicada con el propósito de facilitar el tratamiento de los enfermos. A propósito de dicha definición, se exponen comentarios acerca de sus implicaciones para los enfermos, los servicios de salud y la sociedad en general.

Palabras clave: COVID-19, Organización Mundial de la Salud.

ABSTRACT: After having suffered an acute infectious disease, a group of people suffer from very varied clinical manifestations, which can be transitory or permanent. Such is the case of COVID-19, in which a multitude of general symptoms and organs and systems have been reported, in a not inconsiderable number of people who have previously been infected with the SARS-CoV-2 virus. The World Health Organization issued on October 6, 2021 an official clinical definition of post-COVID-19 disease, agreed after a global consultation and published with the purpose of facilitating the treatment of the sick. Regarding this definition, comments are made about its implications for patients, health services and society in general.

Key words: COVID-19, World Health Organization.

INTRODUCCIÓN

La clínica es una ciencia. Parece esta una afirmación pueril. Pero percibo en algunas conversaciones con estudiantes y médicos jóvenes que no comparten este criterio. Al hablar de ciencia se remiten a las conquistas más novedosas en el campo de la tecnología ó tomografía axial computarizada, estudios del ADN como en el policiaco CSI importado de la televisión norteamericana o la cirugía estero atáxica, por supuesto, también esa es ciencia. Pero es buena ciencia la clínica bien ejercitada, la aplicación rigurosa del método clínico: escuchar al enfermo (o su familiar cercano), interrogar de modo preciso y examinar (tocándolo) al que requiere el servicio.

El método clínico es una forma de aplicación del método científico.

Francisco Rojas Ochoa

La noticia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reiteró recientemente lo que ya había sido destacado por otros,1) que la mayoría de los pacientes, después de sufrir la COVID-19, se recuperan completamente,2 pero que un grupo de ellos sufren “efectos a largo plazo en su organismo, fundamentalmente en los sistemas pulmonar, cardiovascular y nervioso, así como efectos psicológicos”. Estas consecuencias pueden producirse con independencia de la gravedad inicial de la infección y se dan con mayor frecuencia en mujeres, personas de mediana edad y en aquellos que mostraron más síntomas inicialmente. 2,3

La OMS ha emitido el pasado 6 de octubre de 2021, la primera definición clínica oficial de la enfermedad pos-COVID-19,2,3 acordada tras una consulta mundial y publicada para facilitar el tratamiento de los enfermos, ante la avalancha diversa de opiniones, criterios, publicaciones, etc.,4,5una verdadera Torre de Babel, debido a que una cantidad creciente de pacientes que han sufrido la COVID-19, se reportan ahora con una sintomatología heterogénea. Aunque existen varias pruebas para detectar la infección inicial por COVID-19, en esta ocasión no hay ninguna prueba, test o determinación (la famosa ayuda de la tecnología), para detectar esta afección posterior, que venga a hacer el diagnóstico “mágico” confirmatorio de pos-COVID. A esto se une la turbación de un grupo de profesionales que, si tenían habilidades clínicas y responsabilidad en el seguimiento de los enfermos, las han abandonado o carecen de ellas.

El objetivo de este trabajo es reflexionar a propósito de la definición clínica oficial de la enfermedad pos-COVID-19 por la OMS.

DESARROLLO

La nueva definición completa de pos-COVID de la OMS

"La afección pos-COVID-19 se produce en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por el SARS-CoV-2, generalmente tres meses después de la aparición del COVID-19 con síntomas que duran al menos dos meses y que no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo. Los síntomas más comunes son la fatiga, la dificultad para respirar y la disfunción cognitiva, pero también se pueden dar otros síntomas que suelen repercutir en el funcionamiento cotidiano del enfermo. Los síntomas pueden ser de nueva aparición, tras la recuperación inicial de un episodio agudo de COVID-19, o pueden persistir desde el inicio de la enfermedad. Los síntomas también pueden fluctuar o puede haber recaídas con el tiempo”. Para los niños, puede ser aplicable otra definición.2

En una intervención en la sede de la ONU, en Ginebra, la doctora Janet Díaz, jefa de gestión clínica de la agencia de la ONU, explicó que la OMS decidió buscar una definición de caso clínico estandarizada a nivel mundial para avanzar en la investigación y el tratamiento de este cuadro clínico. La doctora Díaz describió la nueva definición como "un importante paso adelante" para estandarizar el reconocimiento de los pacientes con esta condición y afirmó que la agencia de la ONU confía que "ayude al personal médico y sanitario a reconocer a los pacientes y a comenzar con los tratamientos e intervenciones adecuados y a tener claros los caminos a tomar. Esperamos que los responsables políticos y los sistemas sanitarios establezcan y apliquen modelos sanitarios integrados para atender a estos pacientes." 3

Como se observa, aunque existen varias pruebas para detectar la infección inicial por COVID-19 (PCR, tests de antígeno), no hay ninguna basada en la tecnología para detectar esta afección posterior, y aún no está claro qué la desencadena en los enfermos. "¿Se trata de la persistencia viral, o hay microtrombosis o algún problema con el sistema vascular?", se preguntó la doctora Díaz, esbozando algunas de las ideas que barajan los científicos que llevan a cabo investigaciones en este campo. "O, ¿hay problemas de autoinmunidad?, ¿o es que el sistema inmunológico está funcionando mal y está causando algunos de los síntomas?", (3¿O es la persistencia de una disfunción endotelial diseminada en convalecientes de COVID-19 la que ocasiona todo? 6

En cualquier caso es una vuelta a la clínica en el período de convalecencia de los individuos con antecedente de infección probable o confirmada por el SARS-CoV-2, pues hasta el momento solo esta referencia apoya el diagnóstico, ante cuadros muy variados. Y aquí la “experticia” clínica del personal médico encargado de la atención y el seguimiento de cada caso cobra un papel protagónico.7

Una breve mirada a los síntomas

Entre las múltiples publicaciones internacionales que aparecen ya en la literatura médica sobre manifestaciones clínicas después de padecer una infección por el SARS-CoV-2 aquí se presenta, como botón de muestra de su polisemia, una síntesis de las siguientes:

En todos estos estudios -y en muchos más en curso- se siguen metodologías muy diversas, por lo que sus resultados no son comparables, sobre todo por las diferencias relacionadas con los objetivos y el diseño de las investigaciones en cada caso; la manera en que se obtuvieron los resultados; las fechas en que se infectaron las personas con el SARS-CoV-2 en las diferentes oleadas con diversas variantes del virus; los órganos y tejidos afectados; la región geográfica de residencia; la proporción de vacunados en la comunidad; y el tiempo de seguimiento, entre otros factores. 4Pero, indiscutiblemente el problema existe y hay que comprometerse con su atención y seguimiento.

La respuesta a la pos-COVID

A diferencia de otros países, en Cuba, tan temprano como el 9 de junio de 2020, el MINSAP diseminó para su implementación un Protocolo de actuación para el Manejo del Paciente Convaleciente de COVID-19 desde la Atención Primaria de Salud, aprovechando la accesibilidad universal de nuestro Sistema Nacional de Salud, con la indicación de, si el enfermo lo requiriera, remitirlo a diferentes especialidades y niveles de atención para su asistencia. 18) El protocolo de actuación con los convalecientes se ha diseñado para un seguimiento de los pacientes durante el primer año, lo que no impide que si se detecta una secuela crónica deba quedar en tratamiento por un mayor tiempo. En caso de requerirse de una consulta especializada en el nivel secundario y terciario, las comisiones municipales y provinciales de salud son las responsables de conducir a las personas, con el propósito de tratar las complicaciones transitorias o prolongadas que manifiesten los pacientes.17

Sin embargo, hay que recordar que los protocolos, las guías, las recomendaciones, etc., constituyen herramientas valiosas de una “arquitectura” relacionada con la atención médica, donde intervienen diversas instituciones de acuerdo a su competencia, pero no se puede olvidar que existe también una “artesanía”, que involucra a todos los profesionales de la salud que prestan asistencia. Los resultados no se alcanzan solo con los marcos normativos institucionales sino que, además, hay que tener muy en cuenta a los que tienen que llevar a cabo estos procesos, en la práctica, en los servicios de salud.

Lo ideal sería que al menos la valoración inicial integral de estos casos sea realizada por médicos generalistas (especialistas de Medicina General Integral, Pediatría, Medicina Interna y Geriatría). En nuestro país se han implementado -con fines investigativos además de asistenciales-, consultas multidisciplinarias coordinadas por internistas en algunos centros hospitalarios, sobre todo en la capital 16,17,19 e incluso entre nosotros. El reto es la conformación de equipos multidisciplinarios, que sean capaces de desarrollar medidas preventivas, técnicas de rehabilitación y estrategias de atención clínica para personalizar el cuidado de los enfermos que presentan síntomas significativos de diversas especialidades.

En otros países, como España, algunos especialistas, como los neumólogos, ya han impulsado la creación de Unidades multidisciplinarias pos-COVID en instituciones hospitalarias, coordinadas por ellos, dada la frecuencia con que se reportan manifestaciones respiratorias (sobre todo disnea) en estos casos.20 Al igual, otras especialidades reclaman la valoración y atención de los enfermos con diversas manifestaciones (fisiatría, salud mental, neurología, cardiología, etc.).

La sociedad y la pos-COVID

La frecuencia de estos cuadros clínicos, varía en las diferentes series reportadas como ya se ha expresado, pues va a depender de los criterios diagnósticos, de la historia de la COVID-19 de los pacientes durante el período de estado de su enfermedad, de los patrones clínicos predominantes y de muchas otras variables relacionadas con las características de las personas y del momento de la epidemia en cada lugar.14,15,19,20,21,22 Independientemente de la frecuencia mayor o menor de los síntomas pos-COVID -casi siempre reportados por encima del 20 % de los infectados con el SARS-CoV-2-, el problema no es de pequeñas dimensiones, debido a la gran cantidad de personas diagnosticadas con COVID-19 durante la pandemia.15En Cuba, hasta el 22 de octubre de 2021, se habían informado 944 431 casos con PCR positivos, en las estadísticas del MINSAP desde el inicio de la pandemia en el país el 11 de marzo de 2020.

No pocos en el mundo están preocupados por la posible avalancha de casos de pos-COVID, no solo en los sistemas de salud, sino también en la economía, su repercusión laboral, legal y en actividades de todo tipo.4,22,23,24Además, esta es una situación inédita, con manifestaciones no siempre iguales, como ocurre en una “condición sistémica”. Por tanto, lo más probable es que no se tenga todavía mucha claridad en relación a la reversibilidad espontánea o mediante intervenciones terapéuticas variadas de estos cuadros clínicos como parte de una convalecencia prolongada, o si alguna (o toda) la sintomatología de los enfermos dependa de secuelas permanentes de la COVID original, dudas que solo se podrán dictaminar como tales después del seguimiento sistemático de los pacientes en el tiempo.

¿Una nueva enfermedad crónica no transmisible?

“Cada vez se acepta más el cometido que desempeñan los microorganismos en la etiología de las enfermedades que hace tiempo se creían no infecciosas. Por ejemplo, hoy en día está ampliamente aceptado que Helicobacter pylori es la causa de la enfermedad ulcerosa péptica y quizá del cáncer de estómago. Es probable que el virus del papiloma humano sea la causa más importante de cáncer de cuello uterino infiltrante. Se piensa que el herpes virus humano del tipo 8 es el origen de la mayor parte de los casos de sarcoma de Kaposi. El virus de Epstein-Barr genera ciertos linfomas y es posible que participe en la enfermedad de Hodgkin”. 25

Entonces puede surgir otra interrogante: ¿Será la pos-COVID, sobre todo en los casos en que se producen secuelas permanentes, un nuevo ejemplo de enfermedades infecciosas que luego originan enfermedades crónicas no transmisibles? Como aconsejaba William Osler: “Wait and see”. ¿Y mientras…?

COMENTARIO FINAL

En relación a la pos-COVID siempre el reto actual y futuro estará vinculado a la búsqueda y aplicación de estrategias para la prevención y el control eficaces de la COVID-19. Pero si de todas formas se presentan enfermos, el desafío consistirá en desentrañar y evitar las posibles causas de la pos-COVID, así como prevenir o atenuar la aparición de sus diferentes formas clínicas -especialmente las más graves- con conductas coherentes y eficaces, basadas en una adecuada relación con las personas afectadas -comenzando por los profesionales de la salud-, en dependencia de las características de cada caso. Como se ve, queda mucho por “desescalar” en este terreno…

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Notas de autor

Conceptualización: Alfredo Espinosa Brito.
Visualización: Alfredo Espinosa Brito.
Redacción, revisión y edición: Alfredo Espinosa Brito.
Hospital General Universitario Dr. Gustavo Aldereguía Lima. Cienfuegos. Cuba.

*Autor para correspondencia: alfredo_espinosa@infomed.sld.cu

Declaración de intereses

El autor plantea que no existen conflictos de intereses.
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