Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Descargas
HTML
ePub
PDF
Buscar
Fuente


Uso de las nuevas tecnologías por parte de los psicólogos españoles y sus necesidades
Use of information and communication technologies by Spanish psychologists, and their needs
Clínica y Salud, vol. 28, núm. 2, pp. 81-91, 2017
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

Artículos


Recepción: 03 Mayo 2016

Aprobación: 19 Enero 2017

DOI: https://doi.org/10.1016/j.clysa.2017.01.001

Resumen: El objetivo de este trabajo ha sido conocer la situación del uso de las nuevas tecnologías entre los psicólogos de la Comunidad de Madrid (CM) y su actitud ante las mismas. El método para acceder a esta información ha sido construir una encuesta, enviada por e-mail, elaborada a partir de una revisión de la literatura sobre este tema, con poca investigación previa en nuestro entorno pero que ya se ha explorado en otros países. La muestra estaba constituida por la totalidad de los psicólogos inscritos en el COP de Madrid, facilitado por la dirección del mismo, obteniéndose un total de 486 respuestas. Hasta la fecha sólo un 26% utiliza teleterapia. Los principales inconvenientes encontrados son las limitaciones de la comunicación no verbal y la alianza terapéutica, seguidas de la confidencialidad de los datos y los problemas técnicos en el manejo de los mismos.

Palabras clave: Competencia, Telepsicología, Psicólogos españoles, Práctica profesional.

Abstract: The aim of this paper is to know the real situation in the use of information and communication technologies alongside the attitude of psychologists in Madrid Region. We conducted a quantitative research by means of a questionnaire based on previous literature reviews regarding the same topic in other countries. The sample consisted of all psychologists registered in the Spanish Psychology Association (COP), Madrid branch, with a total 486 responses. Only 26% use teletherapy along with other combined therapy modality involving face to face communication. Drawbacks in the study include primarily limitations of non-verbal communication and the therapeutic alliance, followed by confidentiality of data and technical problems with handling data.

Keywords: Competence, Telepsychology, Spanish psychologists, Professional practice.

Teleterapia

Dada la recencia de este campo, los conceptos están en proceso de definición. La terminología que proponemos en este trabajo se basa en la propuesta de Barak, Klein y Proudfoot (2009) para las intervenciones psicológicas realizadas a través de Internet, aunque nosotros nos centramos en las intervenciones con psicoterapia a distancia. Empezaremos por telepsicología, por ser el término que engloba toda actividad en el ámbito de la psicología a distancia, apoyándose en la tecnología (teléfono, e-mail, Internet, redes sociales, etc.) desde las distintas vertientes de prevención, promoción y educación. La teleterapia es una parte de la telepsicología utilizada por los psicólogos sanitarios y clínicos, que consiste en llevar acabo un tratamiento a distancia con un contacto virtual que sustituye al contacto físico. Dentro de ella distinguimos la terapia a distancia (con videoconferencia o teléfono) de la terapia en web con programas automatizados o asistida por un psicólogo encaminado a la estimulación y de la terapia virtual con simulación de ambientes con o sin terapeuta virtual que guía el proceso terapéutico del paciente. Las denominaciones e-salud y m-salud son términos que en muchos casos se utilizan como sinónimos, refiriéndose ambos a la promoción, prevención, tratamiento y mantenimiento de la salud: e-salud se refiere al uso de la tecnología de la información (Internet, juegos digitales, realidad virtual y robótica) y m-salud al uso de las aplicaciones móviles e inalámbricas, como mensajes de texto, aplicaciones, dispositivos portátiles, sensores remotos y redes sociales como Facebook y Twitter (Borrelli y Ritterband, 2015) (figura 1).


Figura 1
Recursos en Telepsicología. Adaptación de la propuesta de Barak et al. (2009)

La telepsicología tiene sus raíces en los cambios tecnológicos que permiten el acceso a poblaciones plurales. Sin embargo, no todos los países han llegado a alcanzar esta modalidad asistencial, ya que es necesario que al mismo tiempo se produzca un grado de desarrollo tecnológico suficiente.

La psicología ya había usado la tecnología virtual, tanto para terapias como para evaluación (Botella, Quero, Serrano, Baños y García, 2009; Pitti et al., 2015), como instrumento complementario de la terapia presencial o para obtener muestras más amplias. Sin embargo, este uso inicial parcial ha posibilitado convertir la acción terapéutica en sólo virtual. La utilidad de la telepsicología se ha convertido hoy en algo incuestionable en todo el mundo desarrollado. Todas las corrientes la usan exitosamente en todo tipo de poblaciones y también en todo tipo de problemas (Nelson y Duncan, 2015).

Como ha ocurrido en otros muchos campos, la psicología norteamericana ha sido pionera en este caso, tanto en EE.UU. (Ritterband, Andersson, Christensen, Carlbring y Cuijpers, 2006) como en Canadá, pero también otros países como Australia y Nueva Zelanda. En Canadá aparece la primera guía para los servicios psicológico por vía telemática (Canadian Psicological Association - CPA, 2006a). La APA elaboró en 2013 una guía de telepsicología junto con otras entidades. Recientemente se ha creado también una sección especial de telepráctica en la revista Professional Psychology de la APA (Matthews, 2014). La Asociación de Psicología Canadiense editó en 2011 y 2013 un modelo estandarizado de práctica en telepsicología. Estas guías pretenden ser una ayuda en caso de dudas sobre cuestiones legales, deontología, tecnología de telecomunicación y demandas en diversos campos. La primera publicación sobre telepsicología en nuestro país fue una terapia del Alzheimer llevada a cabo por televisión (Ortiz, 2000) y otra sobre deontología (Guillamón, 2001, 2008).

Desde muy pronto ha preocupado el tema de la eficacia de esta modalidad terapéutica; muchos trabajos se centran en fomentar el uso de apoyo psicológico vía telemática (Hadjistavropoulos et al., 2016). La mayor parte de la investigación sobre la eficacia procede de la terapia cognitivo conductual (TCC) (Lawlor-Savage y Prentice, 2014), aunque el interés se extiende a diversas orientaciones, especialmente al psicoanálisis (Czalbowski, Bastos y Roperti, 2014).

Casi todos los estudios controlados se han llevado a cabo sobre depresión y ansiedad, que son también los trastornos más prevalentes. Los resultados obtenidos muestran resultados esperanzadores (Eells, Barrett, Wright y Thase, 2014; Fann et al., 2015; Olthuis, Watt, Mackinnon y Stewart, 2014).

En suicidio también se han encontrado datos positivos comparados con el grupo de control. Se ha llevado a cabo el tratamiento mediante el Electronic Bridge to Mental Health Services. Se pretendía proporcionar motivación o disponibilidad para la búsqueda de ayuda familiar, amistosa y profesional; los datos mostraron un significativo incremento de la búsqueda de ayuda (King et al., 2015).

Es posible utilizar la telepsicología en población infantil con el mismo éxito que las terapias cara a cara (Kendall, Carper, Khanna y Harris, 2015; Storch et al., 2015). La conducta y participación de los niños es la misma que en la presencial, pero los terapeutas online rebajan o controlan menos su propia tensión que los presenciales. (Yuet, McCarty, Stoep y Myers, 2015).

La mayor preocupación de los terapeutas de las nuevas tecnologías es crear una buena alianza terapéutica. El estudio de Rees y Stone (2005) refleja que no hay diferencias significativas entre la alianza terapéutica desarrollada en terapia presencial y la obtenida en teleterapia, especialmente en la modalidad de videoconferencia (Richardson, 2012). Una revisión reciente (Sucala et al., 2012) que analiza sistemáticamente 11 estudios que comparan la alianza terapéutica en la terapia a distancia concluye que ésta parece equivalente a la terapia cara a cara en lo que se refiere a la alianza terapéutica, encontrándose además una relación positiva entre la alianza terapéutica y el resultado de la terapia a distancia.

Otra forma exitosa de teleterapia es la terapia en web. Se trata de programas que permiten la autoaplicación: el paciente tiene acceso por Internet y puede usarlos sin la mediación telemática de un terapeuta (terapia en web automatizada) o con su asistencia puntual. Se ha usado, por ejemplo, para fobias específicas (Baños, Quero, Botella y García, 2007) o también en trastornos de ansiedad social, trastornos de pánico, agorafobia y ansiedad generalizada (Berger, Boettcher y Caspar, 2014). Se ha aplicado también teleterapia a grupos especiales, como los sordos, prescindiendo del sonido y utilizando la visión (Wilson y Schild, 2014).

Se han elaborado una serie de recomendaciones a los usuarios de esta modalidad. Los temas tratados que aparecen recogidos por la APA son: 1) la necesidad de especialización profesional en el uso de su tecnología, 2) la aceptación de los códigos éticos, 3) la obtención del consentimiento del cliente, proporcionándole el conocimiento específico de la metodología a usar, 4) la confidencialidad de los datos, 5) la custodia de los datos y las medidas de seguridad usadas, 6) la obtención la autorización para el acceso a los materiales usados, 7) cuidar que los instrumentos estén validados para su uso telemático y 8) tener información sobre la legislación que regula su relación con el cliente.

La deontología fue uno de los temas que se abordó pronto, ante la alarma que sienten los profesionales por la privacidad y custodia de los datos utilizados mediante esta metodología (Lawlor-Savage y Prentice, 2014).

Algunos expertos son partidarios de aplicar a la teleterapia los mismos estándares deontológicos elaborados para la práctica psicológica, si bien otros proponen una adaptación, dadas las dificultades que impone la modalidad (Drum y Littleton, 2014). Naturalmente los principios básicos permanecen (competencia, confidencialidad y claridad del contrato), pero se aconseja una revisión de los contextos y una mayor flexibilidad que permita asumir los cambios rápidos (Davis, 2014).

Las principales preocupaciones de los profesionales a la hora de realizar su labor terapéutica empleando la teleterapia se refieren a aspectos clínicos (la alianza terapéutica, la captación deficiente de la información no verbal en la interacción, la confidencialidad y la efectividad de la terapia), legales y técnicos (Mora, Nevid y Chaplin, 2008; Wells, Mitchell, Finkelhor y Becker-Blease, 2007).

Situación en España

En nuestro país se ha comenzado a usar la teleterapia a título individual, aunque es difícil saber con precisión cuántos son y en que modalidades la ejercen. Por tanto, el objetivo de este artículo es conocer de la manera más objetiva posible cual es la situación aquí y ahora.

El COPM ha posibilitado llevar a cabo esta tarea por la que muchos profesionales se han interesado y en la que han colaborado y que no es más que el comienzo para conocer con precisión nuestra situación y también nuestras necesidades sobre las cuales fundamentar y construir una tarea de guía aprovechando toda la información recabada.

Método

Muestra

La muestra estuvo constituida por 486 sujetos de un total de 16.428 psicólogos colegiados en la Comunidad de Madrid, es decir, un 3% de la población de colegiados de la CM. La distribución por sexos de la población de colegiados es de 75% mujeres y 25% hombres, frente a una distribución por sexos de la población de partida del 80.39% y 19.61% respectivamente. Las edades están comprendidas entre los 23 y los 74 años, con una media de 42.9 años. La mayoría son licenciados en Psicología y especializados en Clínica (54.18%), con acreditación sanitaria (52.79%). El área en que desarrollan su actividad profesional es la Psicología Clínica privada mayormente (80.86%), seguido de la Orientación Escolar y Psicología de la Educación (14.19%), la Psicología Clínica y Salud en el ámbito público (12.86%) y el Coaching Personal y/o Empresarial (11.27%), mientras que el porcentaje menor de respuesta ha sido el de aquellos que ejercen Psicología de la Actividad Física y del Deporte (1.77), Psicología del Tráfico y Seguridad (1.76%) y Psicología Jurídica, Pericial o Forense (5.09%). Los años en el ejercicio de la profesión oscilan entre 1 mes y 40 años. La media de años de ejercicio profesional es 13. Las preguntas relativas a la teleterapia configuraron una muestra de 130 sujetos, entre los cuales el enfoque terapéutico de los que se dedican al área de la Psicología Clínica y de la Salud es en un 45.68% cognitivo conductual, un 18.69% ecléctico y un 10.26% psicodinámico.

Instrumento

Se elaboró una encuesta ad hoc con el objetivo general de conocer la situación de la telepsicología en la Comunidad de Madrid, siendo los objetivos específicos medir el uso de Internet y otras tecnologías, detectar las preocupaciones principales de los profesionales con respecto a esta nueva forma de terapia y conocer las principales necesidades que tienen los profesionales en este ámbito.

La encuesta consta de 19 preguntas y su cumplimentación dura unos 6 minutos (véase https://goo.gl/yHYSHQ). Las escalas de respuesta eran de elección politómica y abierta. La encuesta se envió por email al COP de Madrid el 7 de mayo de 2015 y el psicólogo tuvo un mes para cumplimentarla en un enlace donde se procesaba directamente, preservando la privacidad del colegiado.

Procedimiento

Solicitamos autorización al Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid para el envío de la encuesta a todos los colegiados de la Comunidad de Madrid vía email en formato digitalizado, con una pequeña presentación en la que se recalcaba el objetivo de sondear la opinión de los psicólogos sobre el uso de Internet en su práctica profesional.

Análisis de datos

El tratamiento de los datos incluyó el estudio de las características descriptivas de la muestra, el examen mediante análisis de frecuencias y el estudio cualitativo de las preguntas abiertas. El software empleado fue el SPSS 19.0.

Resultados

Utilización de Internet en la práctica profesional

Los psicólogos del ámbito de la salud que informaron que utilizaban actualmente terapia por videoconferencia representaban el 26.66%, aunque un 60.49% se pronunciaron a favor de su uso en el futuro, mientras que sólo el 12.78% lo descartaban. Solo el 0.75% de los encuestados habían iniciado la teleterapia en 2000, el 11.64% en 2010 y el 26.05% en 2013.

Los medios empleados en la terapia a distancia, de mayor a menor frecuencia, son la videoconferencia a través de una aplicación específica (90.77%), la comunicación telefónica (37.16%) y la comunicación escrita en diferido (correo electrónico o similares) (30%) (ver tabla 1). La primera fecha de comienzo de la teleterapia entre los encuestados es 2000, con un incremento significativo en 2010, estando la moda en 2013.

Tabla 1
Porcentaje de los distintos medios utilizados en teleterapia (N = 130)

Las sesiones de terapia a distancia representan un 10% del total de las sesiones para un 16.92% de psicólogos, un 2% para un 14.62% de psicólogos y un 5% para el 13.08%. Estos datos se desprenden del análisis del porcentaje de pacientes/clientes que tiene cada psicólogo con teleterapia con respecto al total de sus pacientes/clientes (ver tabla 2). El número más elevado de sesiones de teleterapia que cada psicólogo realiza al mes es de 4, representando al 21.03% de los terapeutas, seguido de 2 sesiones para el 11.51% y 8 para el 10.71% de psicólogos, analizando el número de sesiones de teleterapia al mes de cada psicólogo. En cuanto la sistematicidad a la hora de combinar la terapia presencial con la teleterapia, el 41% de los encuestados sólo combina con algunos clientes las sesiones presenciales y las sesiones de teleterapia, el 26.05% siempre lleva a cabo al menos una sesión presencial con los clientes/pacientes con los que trabaja en videoconferencia y el 13.41% nunca combina sesiones presenciales y teleterapia con los mismos clientes/pacientes.

Tabla 2
Porcentaje de casos tratados con teleterapia respecto al porcentaje total de casos por cada psicólogo (N = 130)

Los encuestados informan que ha iniciado esta modalidad a demanda de sus clientes (35.38%), como complemento a las terapias presenciales en caso de que el paciente viaje o se traslade (34.62%) o para llegar a un mayor número de clientes/pacientes (14.00%). En esta pregunta, el psicólogo marcaba la respuesta elegida y en el caso de que no se ajustase a su realidad la última opción era una respuesta abierta, donde tenía la posibilidad de especificar su motivo; el 3.08% indicó que por el cambio de residencia del terapeuta (ver tabla 3).

Tabla 3
Porcentaje de la razón por la que comenzaron la teleterapia (N = 130)

Las tarifas aplicadas en la terapia a distancia son las mismas que en la terapia presencial para un 67.50% de psicólogos; un 23.91% reconoce que la teleterapia es hasta un 20% más barata que la presencial, mientras que un 7.06% dice que es alrededor del 20% inferior a la presencial.

Los psicólogos de la CM utilizan Internet como apoyo a la terapia tradicional o por videoconferencia para dar información adicional a la facilitada en las sesiones de terapia (el 51.04% de los psicólogos), para contestar dudas y preguntas a potenciales clientes (49.79%), concertar citas o cambiarlas (49.38%), para comunicar cursos o talleres a clientes y personas interesadas (33.40%) o para recibir registro de datos de clientes o cuestionarios (24.27%). El 21.00% de los psicólogos no utilizan Internet en ningún caso (ver tabla 4). También Internet permite al psicólogo promocionar sus servicios y darse a conocer con distintos recursos, como la página web que informa de los servicios del psicólogo (51.44%), una cuenta de Linkedin (43%), la página de Facebook orientada a la psicología (30.86%), inscribirse en otras webs de tipo directorio o Páginas Amarillas (26.34%), un blog con artículos referentes a la psicología (26.13%) o apps móviles (3.50%) (ver tabla 5).

Tabla 4
Porcentaje en el uso de internet como apoyo a la terapia presencial o teleterapia (N = 482, n.c. = 4)

Tabla 5
Porcentaje de medios usados en Internet para servicios profesionales (N = 383, n.c. = 103)

Preocupaciones que tienen los profesionales con respecto a la teleterapia

Las dos preocupaciones más importantes a la hora de considerar la terapia a distancia (ver la tabla 6) son la pérdida de captación de información proporcionada por la interacción inmediata con el cliente, que se produce cuando la terapia se realiza de forma online (28.29%), y la mayor dificultad que tiene este formato de terapia para conseguir un buen rapport (28.04%). Las dos preocupaciones siguientes se refieren a aspectos técnicos: el riesgo en la confidencialidad (9.93%) y una velocidad insuficiente de la comunicación o cortes en la misma (un 8.68%). En menor medida preocupa el problema de la evidencia científica de la terapia a distancia (6.70%), la cobertura legal en nuestro país o con clientes/pacientes ubicados en el extranjero (4.96%), la falta de manejo técnico (3.97%) y conocimiento de la metodología a distancia del psicólogo (3.23%) y la falta de manejo técnico del paciente (3.72%) o los problemas legales para trabajar con clientes en el extranjero (2.48%) (ver tabla 6).

Tabla 6
Principales preocupaciones con respecto a la terapia online (N = 403, n.c. = 9, incorrectas = 74)

Si segmentamos la muestra en tres grupos, en función de si emplean ya la terapia a distancia (grupo A, n = 127), si no la emplean pero la podrían usar en el futuro (grupo B, n = 238) o si la descartan emplear (grupoC, n = 38), obtenemos la distribución que aparece en la tabla 7. A la preocupación por establecer un buen rapport responde el 84.21% del grupo C, el 64.34% del grupo B y el 45.78% del grupo A. El 11% del grupo C, el 23% del B y el 60% del A refieren aspectos relacionados con la tecnología, como la preocupación por una velocidad insuficiente o por cortes de conexión.

Tabla 7
Principales preocupaciones con respecto a la terapia online según su empleo por parte del profesional (N = 403, n.c. = 9, incorrectas = 74)

En el estudio se incluye una pregunta abierta para que el encuestado pueda incluir cualquier preocupación que considere importante y que no esté incluida en las proporcionadas. Un 10% de los encuestados ha añadido una o varias preocupaciones adicionales, entre las que cabe nombrar las siguientes: 1) las limitaciones intrínsecas de no contar con una presencia física en las sesiones, que dificultan emplear diversas técnicas (activas, corporales, etc.), 2) las dificultades en el proceso de cobro, incluido cuando se trata a un paciente en diferente país y 3) los posibles intentos de engaño o suplantación del paciente.

Necesidades que tienen los profesionales con respecto a la teleterapia

Se preguntó por el grado de interés que tienen los psicólogos de CM sobre diferentes aspectos relacionados con la teleterapia. En las respuestas, con elección graduada tipo Likert, vemos que el 49.18% de los respondientes están muy interesados en conocer las directrices generales para realizar la terapia online, el 45.27% necesitan información sobre qué tipo de clientes son más apropiados para el tratamiento online y cuáles no y el 38.48% están muy interesados en tener información sobre cómo actuar ante situaciones de riesgo o crisis del cliente en la terapia online y sobre los medios técnicos disponibles para hacer terapia online con las medidas de seguridad a emplear (ver tabla 8). Relacionando estos datos con los psicólogos que hacen teleterapia (grupo A), los que aun sin hacerlo no lo descartan en el futuro (grupo B) y los que sin utilizarlo lo descartan en el futuro (grupo C), obtenemos la figura 2.

Tabla 8
Grado de interés en diferentes aspectos relacionados con la teleterapia por parte del profesional (N = 486)


Figura 2
Porcentaje de profesionales que consideran muy importante o extremadamente importante tener información sobre diferentes aspectos de la teleterapia

Nota. TO: terapia online. Grupo A: encuestados que emplean la teleterapia (N = 130); grupo B: encuestados que no emplean teleterapia pero podrían hacerlo en el futuro (N = 294); grupo C: encuestados que no emplean teleterapia y descartan hacerlo en el futuro (N = 62).

La encuesta finaliza con una pregunta abierta para especificar alguna necesidad no identificada previamente o sobre la que quieran información. Las cuestiones mencionadas por los colegiados hacen referencia a aspectos ya abordados en puntos anteriores de la encuesta: tema legal (20.53%), confidencialidad (14.05%), deontología profesional (5.56%), formas de cobro (8.4%), preocupación por aspectos técnicos (2.54%) y nuevas aportaciones, como la posibilidad de acceder al mercado extranjero, trabajo con niños y adolescentes (0.75%), tener el feedback de psicólogos experimentados en teleterapia (0.75%), mayor conocimiento de las apps (0.75%) y la posibilidad de que el Colegio de Psicólogos de Madrid disponga de una plataforma para la realización de teleterapia por parte de los colegiados que lo requieran y que ofrezca un ranking de valoración de dichos psicólogos (0.75%).

Discusión

Nuestro estudio examina por primera vez el uso y las actitudes de los psicólogos colegiados en la Comunidad de Madrid hacia el uso de Internet y las nuevas tecnologías aplicadas al trabajo profesional, que ha venido marcado por la rápida introducción en el manejo del ordenador y el acceso a Internet (Levy y Strombeck, 2002) por parte de la mayor parte de la población española, con más de 36 millones de usuarios en 2015 en el hogar (véase www.InternetLiveStats.com).

Observamos en la muestra una sobrerrepresentación de los varones con respecto a su porcentaje en la muestra total de colegiados, lo que puede reflejar una mayor aprobación de la telepsicología por parte de los varones con respecto a las mujeres (Kennedy, Wellman y Klement, 2003; Mora et al., 2008; Willoughby, 2008; Ono y Zavodny, 2003), a pesar de lo cual no hay diferencias en los resultados terapéuticos entre psicólogas y psicólogos cuando ambos utilizan la teleterapia (Mora et al., 2008).

El rango de edad de los psicólogos respondientes entre 27 y 54 años es donde se encuentra la moda de la distribución de nuestra muestra, mostrando una leve curtosis hacia la izquierda. Aunque la media es de 42.9 años, predominan los sujetos más jóvenes, lo que refleja la familiaridad de éstos con Internet y el manejo de las nuevas tecnologías. La primera fecha de comienzo de terapia a distancia entre los encuestados es el año 2000, cuando en España había 5.488.520 usuarios domésticos; estas terapias tienen un incremento significativo en el año 2010, siendo la moda en 2013, cuando contábamos con 34.133.287 usuarios de Internet en los hogares españoles. El motivo de iniciarse en la terapia a distancia por parte de los psicólogos de nuestra muestra ha sido en su gran mayoría la demanda de sus clientes y como complemento a la terapia presencial, cuando el paciente viajaba o se trasladaba, dato en consonancia con lo acontecido a los psicólogos de los países pioneros en éste área (Johnson, 2014), aunque su uso en la CM es proporcionalmente bajo frente a países como Estados Unidos o Canadá (Mora et al., 2008; Perle, Langsam y Nierenberg, 2011; Simms, Gibson y O’Donnell, 2011), países en los que hay un reconocimiento de que la telepsicología está en un estado emergente de desarrollo (Johnson, 2014; Mora et al., 2008). La cuestión crematística para los psicólogos de CM no ha sido un factor impulsor de la implantación de la terapia a distancia, sino la demanda de sus clientes/pacientes. Aunque los honorarios sean iguales o inferiores a la consulta presencial, en ningún caso superiores, el beneficio de la terapia pudiera ser mayor, ya que el psicólogo incurre en menos gastos.

En la Comunidad de Madrid la terapia con videoconferencia se realiza en una baja proporción frente a los que se pronuncian a favor de su uso en un futuro, de lo que se desprende que la actitud de los psicólogos de la CM es positiva, dato en consonancia con la satisfacción de psiquiatras y psicólogos americanos y canadienses que utilizan la videoconferencia en el trabajo con pacientes (Backhaus et al., 2012; Johnson, 2014; Magaletta, Fagan y Ax, 1998). Las críticas vienen de profesionales noruegos (Wangberg, Gammon y Spitznogle, 2007) o de los profesionales de la psiquiatría durante los primeros años de uso (Ruskin et al., 2004), posturas contrarias a su uso que parece que responden a la falta de familiaridad con la tecnología, aunque su uso frecuente favorezca su universalidad (VandenBos y Williams, 2000). La previsión es que los continuos avances tecnológicos favorezcan un rápido incremento en su uso (Perle et al., 2011; VandenBos y Williams, 2000).

La titulación de los encuestados es en su mayor proporción la de licenciado en psicología, especialidad clínica, y el área predominante en la que desarrollan su actividad profesional es la Psicología Clínica y de la Salud en el ámbito privado frente a la baja incidencia de la Psicología Clínica y de la Salud en el sector público, hecho que puede significar una mayor posibilidad de ejercer esta nueva modalidad terapéutica los profesionales de la clínica privada. Por otra parte, los encuestados que trabajan en la orientación escolar y Psicología de la Educación representan una alta proporción frente a esta especialidad en el conjunto de todos los colegiados de la CM, lo que puede significar el interés de estos encuestados en el uso de Internet. A su vez observamos una presencia de áreas nuevas de trabajo, tanto el coaching personal y/o empresarial, con una alta presencia en Internet en Norteamérica (Barak et al., 2009), como la intervención social, comunitaria y mediación. Finalmente podemos inferir que en el ámbito jurídico, pericial o forense están los profesionales más reacios al uso de Internet en su práctica profesional, dado el bajo porcentaje de los respondientes, que se puede deber a la falta de legislación específica en telepsicología en España.

La gran mayoría de los psicólogos de nuestra muestra trabajan en el área clínica y de la salud en el ámbito privado, siendo el cognitivo conductual el enfoque terapéutico mayoritario; estos profesionales cuentan con un gran volumen de investigaciones que muestran la eficacia y validez de los trabajos terapéuticos en esta área (Andersson et al., 2012; Hadjistavropoulos et al., 2016; HANDI, 2013; Hedman et al., 2014) y el balance positivo en efectividad-coste (Hedman et al., 2011; Simms et al., 2011; Titov et al., 2015), mientras que un planteamiento ecléctico o psicodinámico aparece en menor medida (Czalbowski et al., 2014; Perle et al., 2011).

El medio más empleado por los psicólogos en la terapia a distancia es la videoconferencia a través de una aplicación específica (p. ej., Skype), que al ser una comunicación síncrona permite un mejor flujo de la comunicación en tiempo real y el seguimiento del comportamiento del paciente (Kaplan y Stone, 2013); sin embargo la terapia online no favorece la reflexión más profunda en el asesoramiento de cuestiones graves (Dunn, 2012; Haberstroh, Duffey, Evans, Gee y Trepal, 2007; Suler, 2011), En países como Canadá la mitad de los psicólogos utilizan la videoconferencia en su trabajo (Simms et al., 2011). Nuestros psicólogos utilizan la comunicación (audio) a través del teléfono y la comunicación escrita diferida (correo electrónico y similares), pero en menor medida que los profesionales de la salud mental en Canadá, lo cual refleja un uso moderado (Simms et al., 2011).

La mayor parte de los terapeutas realizan cuatro sesiones de terapia a distancia al mes. El porcentaje de casos tratados con teleterapia respecto al total de pacientes tiene un peso relativamente bajo frente a la terapia tradicional para una mayoría de los encuestados, dato que muestra un limitado uso de la teleterapia en estos momentos en nuestra muestra. Los psicólogos respondientes combinan en mayor proporción la sesión presencial y la teleterapia con los mismos pacientes; es probable que la teleterapia sea más aceptada por los profesionales cuando se integra dentro de las modalidades existentes en el tratamiento, más que reemplazando la terapia tradicional, como ha ocurrido en otros países (Mora et al., 2008).

El trabajo de los psicólogos sanitarios y clínicos de la CM se potencia con el uso de Internet, gracias a las distintas herramientas que complementan el trabajo en la práctica terapéutica y es una práctica habitual entre los respondientes. Lo más utilizado entre nuestros encuestados es el envío de información adicional a la facilitada en las sesiones de terapia, dato que se recoge en la bibliografía existente, donde queda patente que el email muestra una alta eficacia (Mora et al., 2008; Robinson y Serfaty, 2001; Simms et al., 2011); contestar dudas y preguntas a potenciales clientes y comunicar cursos y talleres son otros de los recursos más utilizados. La promoción del psicólogo en Internet es una acción que va pareja con la desenvoltura en este medio y con las herramientas de las que dispone y que valora. La web informativa de los servicios que ofrece es el recurso más utilizado, como ocurre en otros países (Simms et al., 2011), junto con la apertura de una cuenta en Linkedin, que permite tener una red de contactos profesionales y así promocionar sus servicios en la red. Por el contrario, las apps móviles para dar y recibir información de sus clientes/pacientes y la cuenta en YouTube para publicar vídeos sobre psicología son los menos utilizados por el momento.

Las principales preocupaciones referidas por parte de los encuestados son de carácter clínico, relacionadas con la captación completa de información verbal y no verbal, factor importante para obtener una buena alianza terapéutica, aspecto coincidente con estudios anteriores (Mora et al., 2008). Del análisis de las contestaciones de los psicólogos que ya emplean la terapia a distancia (grupo A), de los que no la emplean pero la podrían usar en el futuro (grupo B) o de quienes descartan emplearla (grupo C) destacamos una disminución en la preocupación por crear un buen vínculo (rapport) en terapias a distancia en el grupo que ya practican esta modalidad (grupo A), con respecto a los que no la emplean (grupos B y C), dato coincidente con investigaciones que indican que existe un sesgo en el terapeuta que tiende a considerar que el rapport creado en estas interacciones es de peor calidad que el creado en la terapia tradicional (Rees y Stone, 2005), cuando realmente el vínculo creado es de similar eficacia (Glueck, 2013; Richardson, 2012). Rees y Stone (2005), analizan exclusivamente este extremo: ante la misma interacción terapeuta-paciente, considerar que se realiza por videoconferencia lleva al observador a puntuar más baja la alianza observada que en su versión cara a cara, especialmente en el aspecto que se refiere a una percepción del terapeuta por parte del paciente como cálido, cercano emocionalmente y que presta apoyo (alianza tipo I, según el cuestionario HAR empleado), lo que indica un sesgo negativo del psicólogo ante un problema que es más percibido que real. Por lo tanto, cabe suponer que los encuestados que practican esta modalidad de terapia a distancia descubren que no es un factor tan importante como pensaban o bien que se desarrollan competencias específicas para mantener un buen vínculo por este medio. En el grupo A también desciende, aunque en menor medida, la preocupación por la pérdida de información no verbal.

Por el contrario, aspectos relacionados con la tecnología o la cobertura legal ganan en importancia entre los practicantes de terapia a distancia de nuestra muestra (grupo A). La fiabilidad en la comunicación, con problemas en la velocidad o en los cortes en la conexión, constituye una dificultad mayor de lo esperado para los profesionales de la psicología, siendo novedosa con respecto a estudios anteriores (Wells et al., 2007; Mora et al., 2008), si bien cabe destacar que en estos estudios se consideran como medios de terapia online el correo electrónico y la mensajería instantánea, medios mucho menos vulnerables a fallos en la conexión. Este aspecto no es un problema nuclear en esta nueva línea de trabajo, como bien informan los profesionales norteamericanos, que cuentan con protocolos de trabajo (Gamble, Boyle y Morris, 2015) y con formación, que mitiga la ansiedad del terapeuta para solventar las dificultades técnicas (Monthuy-Blanc, Bouchard, Maïano y Séguin, 2013; Rees y Haythornthwaite, 2004).

El grado de necesidad de información general y específica de los psicólogos de CM en la práctica de la terapia online es bastante alto en general y específicamente en cuestiones como las directrices generales a cumplir en el caso de realizar la terapia online o sobre qué tipo de clientes son más apropiados para el tratamiento online y cuáles no; los medios técnicos disponibles para hacer terapia online con las medidas de seguridad a emplear y la demanda de información sobre cómo actuar ante situaciones de riesgo o crisis del cliente en la terapia online son muy elevados; por el contrario, el porcentaje de psicólogos que consideran que tienen información suficiente sobre la terapia online es muy bajo. Si además diferenciamos entre los psicólogos que emplean la teleterapia (grupo A), los que aun sin utilizarlo no descartan utilizarla en el futuro (grupo B) y los que no la utilizan y la descartan en el futuro (grupo C), observamos que el grupo B es el que más solicita la información, seguido muy de cerca por el grupo A, en contraposición con el grupo C, en el que los porcentajes de demanda son más bajos, aunque más de lo que cabría esperar (ver fig. 2). Todo esto, sumado a que los psicólogos reconocen haber comenzado la teleterapia mayormente por necesidades sobrevenidas más que algo programado, da un perfil del profesional con grandes lagunas formativas en teleterapia, a pesar de su práctica. Todo esto nos muestra una necesidad real de información de los psicólogos sobre estos temas y determina el camino para acompañar su puesta en práctica en nuestro país.

Finalmente, entre las necesidades que exponen los psicólogos respecto a la teleterapia, la cobertura legal frente a posibles conflictos en el ejercicio de la teleterapia es una necesidad compartida en las primeras investigaciones por psicólogos norteamericanos (Mora et al., 2008) pero es una asignatura pendiente para los psicólogos españoles, pues hasta la fecha no hay normativa específica. La confidencialidad en sus dos vertientes, la manipulación informática de la información personal y sensible y la seguridad que siente el cliente/paciente de que está en un entorno seguro, se mitiga con el conocimiento por parte de los psicólogos de conceptos técnicos sobre el almacenamiento de datos y la infraestructura en Internet, como apunta Gamble et al. (2015), y dando también información al paciente/cliente de los límites que tiene Internet en el trabajo terapéutico (APA, 2010). El marco deontológico en el uso de la tecnología, abordado en Canadá y USA (CPA, 2006a, 2006b; Gamble et al., 2015; Johnson, 2014), no tiene ningún desarrollo en nuestro país, utilizándose por el momento el que existe en la terapia tradicional, con las lagunas que conlleva en su vertiente telemática. La necesidad de formación en teleterapia de nuestros psicólogos es una constante en todos los países donde se trabaja con la misma (Simms et al., 2011), desde donde se reivindica el trabajo basado en la evidencia empírica (Johnson, 2014).

Otra cuestión técnica que plantean los profesionales es tener un mayor conocimiento de las apps para el ejercicio de la práctica psicológica. Esta necesidad es mitigada en Inglaterra con iniciativas como la del sistema de salud público, que tiene una web con las apps que aparecen en el mercado (véase http://www.nhs.uk/pages/healthappslibrary.aspx). Por último se solicita que el COPM disponga de una plataforma segura para sus colegiados similar a la propuesta de Johnson (2014), que propone la creación de una plataforma flexible y escalable para adaptarse a la reciente y rápida expansión de las nuevas tecnologías para la m-salud, como son las apps y los programas de realidad virtual y que paralelamente dote a los psicólogos de unas directrices que actúen como marco de competencias para identificar y normalizar sus habilidades terapéuticas, así como del juicio necesario en la práctica de la telepsicología. Finalmente se solicita tener un ranking de valoración de los terapeutas que esté avalado por el COPM.

Conclusiones

Los resultados de esta investigación son representativos de la muestra de psicólogos de la CM. La gran mayoría de los respondientes están interesados en la teleterapia. Las preocupaciones sobre el uso de la teleterapia son muy similares a las que aparecen en las investigaciones de otros países y se refiere a la perdida de la comunicación no verbal, el rapport y los problemas de confidencialidad, pero curiosamente entre el grupo de psicólogos que no utilizan la teleterapia, mientras que los problemas técnicos de conectividad son los más sensibles para los psicólogos que trabajan con terapia a distancia.

Si comparamos las recomendaciones que se han hecho en países en los que la teleterapia tiene mayor arraigo, se advierte que se corresponden con las preocupaciones expresadas por nuestros encuestados, siendo su contenido la necesidad de formación profesional, de códigos éticos, de confidencialidad de los datos y de validez de los instrumentos. La ausencia de formación específica del uso de Internet aplicado a la práctica psicológica entre los terapeutas, unido a la percepción que tienen de la dificultad del uso de la telepsicología, predice el menor uso de Internet en la salud mental (Simms et al., 2011).

Limitaciones

Este estudio es exploratorio y va dirigido a proporcionar un análisis inicial de la situación actual de los psicólogos colegiados en la CM, dibujando una tendencia creciente de la demanda de la telepsicología y las necesidades formativas y de apoyo a los psicólogos. La limitación mayor de la muestra es el número bajo de contestaciones. Las respuestas en encuestas online oscilan entre el 6 y el 70% (Horn, Green y Martinussen, 2009), siendo en nuestro estudio sólo de un 3% de la muestra en general, pero habiéndose accedido a la totalidad de la población. Pudiera ser que el envío de la encuesta se haya realizado al correo electrónico que utiliza habitualmente el psicólogo/a, que no sea el del COP, o que se manejen poco con las nuevas tecnologías y no miren habitualmente el correo o que no sean proclives a realizar encuestas por Internet, lo que daría un sesgo al tipo de muestra que finalmente respondió el cuestionario.

En estos momentos, el perfil de psicólogo con el uso de las nuevas tecnologías nos da una nueva cualificación para depurar tanto la construcción de una nueva encuesta como la mejora del porcentaje de respondientes.

Los datos especifican que la implantación de la telepsicología como forma integrante de la psicología terapéutica requiere el esfuerzo intenso y la inversión de capital profesional y económico para entender todos los factores asociados con el uso de las nuevas tecnologías en los servicios de salud mental, incluyendo la necesidad de formar a los psicólogos para el uso de la telepsicología como favorecedores del proceso.

Referencias

American Psychological Association (APA). (2010). Teleheath: Legalbasic for psychologists. Good Practice, 41, 2-7.

Andersson, E., Enander, J., Andrén, P., Hedman, E., Ljótsson, B., Hursti, T., . . . y Rück, C. (2012). Internet-based cognitive behaviour therapy for obsessive-compulsive disorder: A randomized controlled trial. Psychological Medicine, 42, 2193-2203. http://dx.doi.org/10.1017/S0033291712000244

Backhaus, A., Agha, Z., Maglione, M., Repp, A., Ross, B., Zuest, D., . . . y Thorp, S. (2012). Videoconferencing psychotherapy: A systematic review. Psychological Services, 9(2), 111. http://dx.doi.org/10.1037/a0027924

Baños, R., Quero, S., Botella, C. y García, A. (2007). Internet y los tratamientos psicológicos: dos programas de autoayuda para fobias específicas. Cuadernos de Medicina Psicosomática, 81, 35-46.

Barak, A., Klein, B. y Proudfoot, J. G. (2009). Defining internet-supported therapeutic interventions. Annals of Behavioral Medicine: A Publication of the Society of Behavioral Medicine, 38, 4-17. http://dx.doi.org/10.1007/s12160-009-9130-7

Berger, Th., Boettcher, J. y Caspar, F. (2014). Internet-based guided self-help for several anxiety disorders: A randomized controlled trial comparing a tailored with a standardized disorder-specific approach.Psychotherapy, 51, 207-219. http://dx.doi.org/10.1037/a0032527

Borrelli, B. y Ritterband, L. M. (2015). Special issue on eHealth and mHealth: Challenges and future directions for assessment, treatment, and dissemination. Health Psychology, 34S, 1205-1208. http://dx.doi.org/10.1037/hea0000323

Botella, C., Quero, S., SerranoB., Baños, R. y García, A. (2009). Avances en los tratamientos psicológicos: la utilización delas nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Anuario de Psicología, 40, 155-170.

Canadian Psychological Association (CPA). (2006a). Draft Ethical Guidelines for psychologists providing psychological services via electronic media. Ottawa, ON: Canadian Psychological Association (CPA).

Canadian Psychological Association (CPA) (2006b). Ethical guidelines for psychologist providing psychological services via electronic media. Retrieved from http://www.cpa.ca/abutepa/committies/ethics/psychserviceseselectronically/.

Czalbowski, S., Bastos, A. y Roperti, E. (2014, diciembre). Psicoanálisis a distancia: reflexiones en torno al tratamiento en un tiempo globalizado, tecnológico y conectado a través de Internet. Intersubjetivo, 14(1). Madrid: Quipú Instituto.

Davis, A. (2014). Ethical issues for psychologists using communication technology: An Australian perspective on service provision flexibilityProfessional Psychology: Research and Practice, 45, 303-308. http://dx.doi.org/10.1037/a0037081

Drum, K. B. y Littleton, H. L. (2014). Therapeutic boundaries in telepsychology: Unique issues and best practice recommendations. Professional Psychology: Research and Practice, 45, 309-315. http://dx.doi.org/10.1037/a0036127

Dunn, K. (2012). A qualitative investigation into the online counseling relationship: To meet or not to meet, that is the question. Counseling and Psychotherapy Research, 12, 316-326.

Eells, T., Barrett, S., Wright, J. H. y Thase, M. (2014). Computer-assisted cognitive-behavior therapy for depression. Psychotherapy (Chicago, Ill.), 51, 191. http://dx.doi.org/10.1037/a0032406

Fann, J. R., Bombardier, C. H., Vannoy, S., Dyer, J., Ludman, E., Dikmen, S., . . . y Temkin, N. (2015). Telephone and In-Person Cognitive Behavioral Therapy for Major Depression after Traumatic Brain Injury: A Randomized Controlled Trial. Journal of Neurotrauma, 32, 45-57. http://dx.doi.org/10.1089/neu.2014.3423

Gamble, N., Boyle, C. y Morris, Z. A. (2015). Ethical practice in telepsychology. Australian Psychologist, 50, 292-298. http://dx.doi.org/10.1111/ap.12133

Guillamón, N. (2001, 2008). Aspectos éticos de la intervención en la SIC. Barcelona: UOC.

Glueck, D. (2013). Establishing Therapeutic Rapport. En K. Myers y C. L. Turvey (Eds.), Telemental Health (pp. 29-46). Oxford, UK: Elsevier. http://dx.doi.org/10.1016/B978-0-12-416048-4.00003-8

Haberstroh, S., Duffey, T., Evans, M., Gee, R. y Trepal, H. (2007). The Experience of Online Counseling. Journal of Mental Health Counseling, 29, 269-282.

Hadjistavropoulos, H., Nugent, M., Alberts, N., Staples, L., Dear, B. y Titov, N. (2016). Transdiagnostic Internet-delivered cognitive behaviour therapy in Canada: An open trial comparing results of a specialized online clinic and nonspecialized community clinics. Journal of Anxiety Disorders, 42, 19-29. http://dx.doi.org/10.1016/j.janxdis.2016.05.006

Handbook of Non Drug Intervention (HANDI) Project Team. (2013). Internet-based cognitive behaviour therapy for depression and anxiety. Australian Family Physician, 42, 803-804.

Hedman, E., Andersson, G., Lindefors, N., Ljótsson, B., Kaldo, V. y Hesser, H. (2014). Effectiveness of internet-based cognitive behaviour therapy for depression in routine psychiatric care. Journal of Affective Disorders, 155, 49-58. http://dx.doi.org/10.1016/j.jad.2013.10.023

Hedman, E., Andersson, E., Ljòtsson, B., Andersson, G., Rück, C. y Lindefors, N. (2011). Cost-effectiveness of internet-based cognitive behavior therapy vs. cognitive behavioral group therapy for social anxiety disorder: Results from a randomized controlled trial. Behaviour Research and Therapy, 49, 729-736. http://dx.doi.org/10.1016/j.brat.2011.07.009

Johnson, G. R. (2014). Toward uniform competency standards in telepsychology: A proposed framework for Canadian psychologists. Canadian Psychology Psychologie Canadienne, 55, 291-302. http://dx.doi.org/10.1037/a0038002

Kaplan, R. y Stone, A. (2013). Mobile technologies for health promotion and disease prevention. Annual Review of Psychology, 64, 471-498. http://dx.doi.org/10.1146/annurev-psych-113011-143736

Kendall, P., Carper, M., Khanna, M. y Harris, M. (2015). Computer Technology and Children’s Mental Health. En R. A. Scott y M. C. Buchman (Eds.), Emerging Trends in the Social and Behavioral Sciences: An Interdisciplinary, Searchable, and Linkable Resource (published online). Hoboken, NJ: John Wiley & Sons. http://dx.doi.org/10.1002/9781118900772.etrds0049

Kennedy, T., Wellman, B. y Klement, K. (2003). Gendering the digital divide. IT & Society, 1(5), 72-96.

King, C., Eisenberg, D., Zheng, K., Czyz, E., Kramer, A., Horwitz, A. y Chermack, S. (2015). Online suicide risk screening and intervention with college students: A pilot randomized controlled trial. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 83, 630-636. http://dx.doi.org/10.1037/a0038805

Lawlor-Savage, L. y Prentice, J. L. (2014). Digital cognitive behaviour therapy (CBT) in Canada: Ethical considerations. Canadian Psychology, 55, 231-239. http://dx.doi.org/10.1037/a0037861

Levy, J. Y. y Strombeck, R. (2002). Health benefits and risks of the internet. Journal of Medical Systems, 26, 495-510. http://dx.doi.org/10.1023/A:1020288508362

Magaletta, P., Fagan, T. y Ax, R. (1998). Advancing psychology services through telehealth in the Federal Bureau of Prisons. Professional Psychology: Research And Practice, 29, 543-548. http://dx.doi.org/10.1037/0735-7028.29.6.543

Matthews, J. (2014). Introduction to special section on telepractice. Professional Psychology: Research and Practice, 45, 301-302. http://dx.doi.org/10.1037/a0037855

Monthuy-Blanc, J., Bouchard, S., Maïano, C. y Séguin, M. (2013). Factors influencing mental health providers’ intention to use telepsychotherapy in First Nations communities. Transcultural Psychiatry, 50, 323-343. http://dx.doi.org/10.1177/1363461513487665

Mora, L., Nevid, J. y Chaplin, W. (2008). Psychologist treatment recommendations for internet-based therapeutic interventions. Computers in Human Behavior, 24, 3052-3062. http://dx.doi.org/10.1016/j.chb.2008.05.011

Nelson, E. y Duncan, A. (2015). Cognitive Behavioral Therapy Using Televideo. Cognitive and Behavioral Practice, 22, 269-280. http://dx.doi.org/10.1016/j.cbpra.2015.03.001

Olthuis, J., Watt, M., Mackinnon, S. y Stewart, S. (2014). Telephone-delivered cognitive behavioraltherapyfor high anxiety sensitivity: A randomized controlled trial. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 82, 1005-1022. http://dx.doi.org/10.1037/a0037027

Ono, H. y Zavodny, M. (2003). Gender and the internet. Social Science Quarterly, 84, 111-121. http://dx.doi.org/10.1111/1540-6237.00143

Ortiz, T. (2000). Teleterapia mediante la TV para frenar el deterioro cognitivo en la enfermedad de Alzheimer. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Madrid.

Perle, J. G., Langsam, L. C. y Nierenberg, B. (2011). Controversy clarified: An updated review of clinical psychology and tele-health. Clinical Psychology Review, 31, 1247. http://dx.doi.org/10.1016/j.cpr.2011.08.003

Pitti, C., Peñate, W., Fuente, J. de la, Bethencourt, J. M., Roca-Sánchez, M. J., Acosta, L., . . . y Gracia, R. (2015). El uso combinado de la exposición a realidad virtual en el tratamiento de la agorafobia. Actas Españolas de Psiquiatría, 43, 133-141.

Rees, C. y Haythornthwaite, S. (2004). Telepsychology and videoconferencing: Issues, opportunities and guidelines for psychologists. Australian Psychologist, 39, 212-219. http://dx.doi.org/10.1080/00050060412331295108

Rees, C. y Stone, S. (2005). Therapeutic alliance in face-to-face versus videoconferenced psychotherapy. Professional Psychology, Research and Practice, 36, 649-653. http://dx.doi.org/10.1037/0735-7028.36.6.649

Richardson, L.. “Can you see what I am saying?” An action-research, mixed methods evaluation of telepsychology in rural Western Australia (dissertation). (2012) Murdoch University. Australia.

Ritterband, L. M., Andersson, G., Christensen, H. M., Carlbring, P. y Cuijpers, P. (2006). Directions for the international society for research on internet interventions (ISRII). Journal of Medical Internet Research, 8(3), e23. http://dx.doi.org/10.2196/jmir.8.3.e23

Robinson, P. H. y Serfaty, M. A. (2001). The use of email in the identification of bulimia nervosa and its treatment. European Eating Disorders Review, 9, 182-193.

Ruskin, P., Silver-Aylaian, M., Kling, M., Reed, S., Bradham, D., Hebel, R., . . . y Hauser, P. (2004). Treatment outcomes in depression: Comparison of remote treatment through telepsychiatry to in-person treatment. The American Journal of Psychiatry, 161, 1471-1476. http://dx.doi.org/10.1176/appi.ajp.161.8.1471

Simms, D. C., Gibson, K. y O’Donnell, S. (2011). To use or not to use: Clinicians’ perceptions of telemental health. Canadian Psychology/Psychologie Canadienne, 52, 41-51. http://dx.doi.org/10.1037/a0022275

Storch, E., Salloum, A., King, M., Crawford, E., Andel, R., McBride, N. y Lewin, A. (2015). A randomized controlled trial in community mental health centers of computer-assisted cognitive behavioral therapy versus treatment as usual for children with anxiety. Depression and Anxiety, 32, 843-852. http://dx.doi.org/10.1002/da.22399

Sucala, M., Schnur, J., Constantino, M., Miller, S., Brackman, E. y Montgomery, G. (2012). The therapeutic relationship in e-therapy for mental health: A systematic review. Journal of Medical Internet Research, 14, 175-187. http://dx.doi.org/10.2196/jmir.2084

Suler, J. (2011). The psychology of text relationships. En R. Kraus y G. Online (Eds.), Counseling (pp. 21-53). Amsterdam: Elsevier/Academic Press.

Titov, N., Dear, B., Ali, S., Zou, J., Lorian, C., Johnston, L., ... y FogliatiV. (2015). Clinical and Cost-Effectiveness of Therapist-Guided Internet-Delivered Cognitive Behavior Therapy for Older Adults With Symptoms of Depression: A Randomized Controlled Trial. Behavior Therapy, 46, 193-205. http://dx.doi.org/10.1016/j.beth.2014.09.008

Yuet, J. Tse, McCarty, C. A., Stoep, A. V. y Myers, K. M. (2015). Teletherapy Delivery of Caregiver Behavior Training for Children with Attention-Deficit Hyperactivity Disorder. Telemedicine and e-Health., 21, 451-458. http://dx.doi.org/10.1089/tmj.2014.0132

Horn, P. van, Green, K. y Martinussen, M. (2009). Survey response rates and survey administration in counseling and clinical psychology a meta-analysis. Educational and Psychological Measurement, 69, 389-403.

VandenBos, G. y Williams, S. (2000). The Internet versus the telephone: What is telehealth anyway? Professional Psychology: Research and Practice, 31, 490-492.

Wangberg, S., Gammon, D. y Spitznogle, K. (2007). In the eyes of the beholder: Exploring psychologists’ attitudes towards and use of e-therapy in norway. Cyberpsychology & Behavior: The Impact of the Internet, Multimedia and Virtual Reality. Behavior and Society, 10, 418-423. http://dx.doi.org/10.1089/cpb.2006.9937

Wells, M., Mitchell, K. J., Finkelhor, D. y Becker-Blease, K. A. (2007). Online mental health treatment: Concerns and considerations. Cyberpsychology & Behavior: The Impact of the Internet, Multimedia and Virtual Reality. Behavior and Society, 10, 453-459. http://dx.doi.org/10.1089/cpb.2006.9933

Willoughby, T. (2008). A short-term longitudinal study of internet and computerised game use by adolescent boys and girls: Prevalence, frequency of use and psychosocial predictors. Developmental Psychology, 44, 195-204.

Wilson, J. y Schild, S. (2014). Provision of mental health care services to deaf individuals using telehealth. Professional Psychology: Research and Practice, 45, 324-331. http://dx.doi.org/10.1037/a0036811

Notas de autor

Autor para correspondencia. Avenida de los Prunos, 11-D3◦D. 28042 Madrid. Correo electrónico: sentido.c@cop.es (P. González-Peña).

Declaración de intereses

Conflicto de intereses Los autores de este artículo declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.


Buscar:
Ir a la Página
IR
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R por