Artículos de Investigación

Aproximaciones de la educación en la virtualidad como pedagogía de la comunicación

Approaches of education in virtuality as a pedagogy of communication

Carlos Augusto Puerta Gil
Fundación Universitaria Católica del Norte, Colombia
Nelson Darío Roldán López
Fundación Universitaria Católica del Norte, Colombia
Diego Luis Rendón Urrea
Fundación Universitaria Católica del Norte, Colombia
Rosa María Vélez Holguín
Fundación Universitaria Católica del Norte, Colombia

Aproximaciones de la educación en la virtualidad como pedagogía de la comunicación

Revista Virtual Universidad Católica del Norte, núm. 61, pp. 233-250, 2020

Fundación Universitaria Católica del Norte

Recepción: 05 Julio 2020

Aprobación: 25 Septiembre 2020

Resumen: El presente artículo surgió del interés de identificar la relación entre una pedagogía de la comunicación con la práctica de la modalidad educación virtual, mediada por las tecnologías de la información y la comunicación –TIC-, tomando como caso la Fundación Universitaria Católica del Norte. La metodología propuesta fue cualitativa con el fin de comprender, analizar e interpretar el objeto de estudio de manera exploratoria. El análisis de los resultados y conclusiones dio cuenta de la prevalencia de la comunicación en todas las categorías del estudio (pedagogía en la virtualidad, experiencia desde el saber hacer, potenciación de los aprendizajes y la evaluación de aprendizajes en la virtualidad), lo cual soporta el planteamiento de que históricamente la Fundación Universitaria Católica del Norte ha basado su virtualidad en un enfoque de pedagogía desde la comunicación, que se concreta a través de la mediación educomunicativa[1] de las TIC; en concreto, la virtualidad es un acto relacional y dialógico de enseñanza y aprendizaje en que toma valor superlativo la comunicación.

Palabras clave: Comunicación, Diálogo, Evaluación, Perspectiva pedagógica, TIC..

Abstract: This article emerges from the interest of identifying the relationship of a communication pedagogy with the practice of the virtual education modality, mediated by ICT in the Fundación Universitaria Católica del Norte. The methodology proposed was qualitative to understand, analyze, and interpret the object of study in an exploratory way. The analysis of the results and conclusions revealed the prevalence of communication in all categories of this study (pedagogy in virtuality, experience from know-how, strengthening learning and the learning in virtuality evaluation), which supports the historical proposal that the Fundación Universitaria Católica del Norte has based its virtuality on a pedagogy approach from communication, what is basically through the Edu-communicative mediation of ICT; Specifically, virtuality is a relational and dialogical act of teaching and learning in which communication takes a superlative value.

Keywords: Communication, Dialogue, Evaluation, Pedagogical Perspective, ICT.

Introducción

El propósito de este artículo, resultado de investigación, consiste en presentar la identificación de la relación entre una pedagogía de la comunicación con la práctica de la modalidad educación virtual, mediada por las TIC, tomando como caso la Fundación Universitaria Católica del Norte.

De ahí que el planteamiento principal es que la educación mediada por TIC enteramente es un acto relacional y dialógico de enseñanza y aprendizaje donde toma valor superlativo la comunicación[2]. En tal sentido, uno de los elementos teóricos que aporta en la educación virtual toca necesariamente el campo del conocimiento de la Comunicación; pues en la Fundación Universitaria Católica del Norte se ha evidenciado que la comunicación es fundamental en el proceso educativo y las interacciones virtuales. Es decir, en esta Institución, mediante la virtualidad, se ha ido configurando una pedagogía que oscila y se mueve bajo los principios de una pedagogía propia de la comunicación. De modo que lo anteriormente expresado involucra también a la Fundación Universitaria Católica del Norte, en cuanto a insistir en dotar de sentido educomunicativo los medios, mediaciones y mediadores TIC, utilizados en ambientes de aprendizajes.

El marco teórico de la presente investigación abordó un enfoque híbrido y complejo conceptual de autores, conceptos y teorías desde el pensamiento complejo -Morin (1999, 2001, 2009), Bohm (1997), Maturana (2002b), Gutiérrez Pérez y Prieto Castillo (2007)-, el campo de conocimiento la comunicación -Habermas (2002), Kaplún (2002), Carlino (2005), Lévy (1999)- y las ciencias de la educación apoyada en TIC -Freire (2011), Assmann (2002), Díaz Barriga (2001), Jaén Navarro y Román Maldonado (2007)-.

Así las cosas, la práctica pedagógica en la educación virtual se potencia a partir de procesos de comunicación, objetivada a través de la mediación educomunicativa de las TIC; en otras palabras, se puede afirmar que se está ante un fenómeno o un hecho complejo por la vinculación heterogénea entre pedagogía, educación, comunicación y TIC. Adicional a lo anterior, otros elementos emergentes son: la evaluación y la perspectiva pedagógica para el aprendizaje que se fundamenta en el horizonte institucional de las instituciones educativas.

Referentes teóricos

La postura teórica de la presente investigación fue un enfoque híbrido y complejo conceptual que vinculó de forma relacional el pensamiento complejo, el campo de conocimiento de la comunicación y las ciencias de la educación, particularmente la denominada educación a distancia, en su modalidad educación virtual. En síntesis, este enfoque reúne características de complementariedad y reciprocidad, en tanto complejo, porque son notorias dependencias de la educación a distancia y la comunicación, de ahí la emergencia particular de una pedagogía de la comunicación.

Sobre el pensamiento complejo hay que decir que su precursor es Edgar Morin. Se derivó como resultante de las limitantes del pensamiento simplificante, es decir, aquel que desconoce otra forma de pensamiento y que se basta a sí mismo. Para Morin (1999, 2001, 2009) esa endogamia en el pensamiento simplificante termina en un su propio agotamiento o limitación, y es aquí cuando emerge su propuesta de pensamiento complejo. Él lo define como la conexión heterogénea de pensamientos simplificantes sin sus características reduccionistas[3] (Morin, 2009, p. 22), que da lugar a una complejidad donde se encuentran todas las formas de pensamientos actuantes. Pudiera asegurarse que en el pensamiento complejo todos ponen, al tiempo que todos adquieren e interaccionan.

Esta propuesta de pensamiento complejo es abordada por Bohm (1997), Maturana (2002b), Gutiérrez Pérez y Prieto Castillo (2007), entre otros, en el sentido de reivindicar la vida y naturaleza como realidades complejas en cuanto todo está relacionado. En consecuencia, su análisis y tratamiento demandan pensamientos y métodos complejos. Por ejemplo, una mediación pedagógica para la educación a distancia, como consideran Gutiérrez Pérez y Prieto Castillo (2007), supone considerar actos dialógicos y comunicativos que trasciendan la mera entrega de información, como asegura Bohm (1997, p. 9). También, esa mediación pedagógica, cual acto dialógico, es enteramente una apuesta de lenguaje como capacidad relacional de los seres humanos con sus entornos y contextos conocidos (Maturana, 2002b, p. 188). Se infiere, entonces, que dada esa relacionalidad entre campos y disciplinas, el pensamiento complejo “aspira a un conocimiento multidimensional” (Morin, 2009, p. 23).

Por su parte, Hugo Assmann (2002) reflexiona sobre el impacto en la educación de la denominada sociedad del conocimiento, que él denomina sociedad aprendiente, para anotar la necesidad de su aprovechamiento en términos de aprendizaje y transformación hacia una red de ecologías cognitivas (p. 19). En una acepción sobre el concepto sociedad del conocimiento se escoge la que se refiere a la capacidad del ser humano de convertir información en conocimiento (y de golpe en aprendizajes), a partir de las posibilidades y acceso a los volúmenes de información permitidas por las modernas telecomunicaciones y TIC. El empeño de convertir información en conocimientos significativos tiene relación directa con el pensamiento crítico, por eso, aquí cabe mencionar que se está ante una responsabilidad de las ciencias de la educación. Sobre el pensamiento crítico, Díaz Barriga (2001) alerta sobre la dificultad de su definición, pues se toma como “sinónimo de juicio evaluativo, análisis, emisión de juicios u opiniones personales, pensamiento formal, desarrollo de la metacognición o, simplemente, como un proceso de razonamiento y solución de problemas en general” (p. 2). Sin embargo, el pensamiento crítico se pudiera delimitar a esa capacidad cognitiva, analítica y comunicativa del ser humano (un (a) estudiante) de entender textos, contextos y fenómenos, y enriquecerlos con argumentos (divergentes o convergentes). Por ejemplo, un (a) estudiante da cuenta de su pensamiento crítico cuando desarrolla un planteamiento central en un ensayo académico, porque presenta su posición frente a un determinado tema o fenómeno mediante la intertextualidad, como parte de su habilidad escritural (Londoño y Ospina, 2018).

Aprender, pues, deriva de una actitud y aptitud del ser humano, quien puede hoy disponer de medios, canales e información, mediados por TIC (Annansingh, 2019; Phungsuk et al., 2017; Romero-Ruiz et al., 2017); y esa probabilidad de aprendizaje se posibilita todavía más cuando esas herramientas y medios tecnológicos crean y acercan a personas en redes cooperativas y de conocimiento (De Santo & De Meo, 2016; Janssen et al., 2016). En este contexto, entonces, emerge la denominada modalidad educación virtual que naturalmente se apoya en herramientas, canales y recursos TIC.

En relación con las ciencias de la educación hay que decir que ella es una sola, independiente de las metodologías y modalidades. Para Freire (2011) la educación es una práxis, una reflexión y una acción de la persona sobre el mundo, para transformarlo y transformarse. Mientras tanto, Assman (2002) asegura que la educación es espacio de generación de experiencia de aprendizaje para construir conocimientos mediante actos pedagógicos y de participación (p. 31). También, es oportuno mencionar a Maturana (2002a) quien la considera como espacio de aprendizaje y de convivencia al que se llega mediante procesos de participación (p. 219). El fin de la educación es la participación y la comunicación dialógica para el aprendizaje, para la vida y la convivencia.

Particularmente para la modalidad educación virtual, y desde la experiencia de la Fundación Universitaria Católica del Norte, la educación se entiende también como una realidad mediada por la aplicación pedagógica de las TIC (Román Maldonado, 2004); es decir, dotar de sentido educativo (y comunicativo) los medios, herramientas y técnicas tecnológicas utilizadas en ambientes de aprendizajes. Con razón Pérez Patiño (2004) considera que “toda labor educativa realizada hacia la búsqueda de un hombre y una sociedad más humana requiere de sistemas pedagógicos centrados en la enseñanza y en el aprendizaje con criterios de calidad en sus procesos y resultados” (párr. 8).

Ahora bien, desde el campo de conocimiento de la comunicación, el presente estudio abordó la teoría de la acción comunicativa de Habermas (2002), que se soporta en la capacidad de lenguaje de cada sujeto en el consenso entre los actores y acciones de participación, desde aspectos como la comprensibilidad de los mensajes, la transparencia de los mensajes, la sinceridad de los participantes y la realimentación de la misma. Esto significa que comunicar es ante todo que los participantes construyan mensajes desde un sentido transparente, procurando que cada actor tenga su derecho a la participación y comunicación. Para Bohm (1997) la comunicación consiste en la generación de espacios dialógicos en los que las personas son capaces de escucharse sin prejuicios y sin tratar de imponerse nada (p. 2). Es decir, cada participante se compromete con la verdad y la coherencia, sin temor a renunciar a las viejas ideas e intenciones, y estar dispuesto a enfrentarse a algo diferente cuando la situación lo requiera.

Para Tobón Franco (1997) la comunicación hay que mirarla desde varios enfoques: comunicación para establecer relación con algo o alguien; comunicación para cambiar o intercambiar; comunicación para transmitir, informar, difundir (p. 11). Así pues, la constante de esos enfoques es “la vinculación, la puesta en contacto, la relación (…) la comunicación esencial, en sentido estricto y pleno, es la que implica, reciprocidad” (Tobón Franco, 1997, pp. 12-13). Entonces, toda intención comunicativa tiene que ser recíproca, es decir, un retorno para que se dé un hecho de interacción. Sin esa condición no es tal, es entrega unilateral, y a lo sumo entrega de información.

Entre seres humanos el lenguaje es fundamental para concretar actos de comunicación. Ello significa que existen múltiples lenguajes que el ser humano usa convencionalmente para vivir y comunicarse en una sociedad y contexto. El lenguaje, cual capacidad cognitiva de la persona, se hace mensaje mediante la convención de la lengua.

Metodología

La presente investigación se orientó bajo el paradigma cualitativo. Al respecto hay que decir que el enfoque cualitativo busca generar conocimiento a partir de procesos sistemáticos y empíricos, basándose en una variedad de concepciones, técnicas y estudios no cuantitativos. Este enfoque se define como un conjunto de prácticas interpretativas que hacen al mundo visible y lo convierten en diferentes representaciones en forma de observaciones, anotaciones y documentos; de esa manera no se controla ninguna de las variables o categorías de análisis, y las preguntas que orientan la investigación no son definitivas, estas pueden cambiarse según se avance (Hernández Sampieri et al., 2006).

El estudio buscó identificar la relación entre una pedagogía de la comunicación con la práctica de la modalidad educación virtual, mediada por las TIC, tomando como caso la Fundación Universitaria Católica del Norte. Para esta investigación, esencialmente se realizó un análisis documental de 55 textos, tipo artículos resultados de investigación y académicos, publicados en la Revista Virtual Universidad Católica del Norte y Revista Reflexiones y Saberes de la Fundación Universitaria Católica el Norte. Los textos escogidos estuvieron dentro de una ventana de observación en el rango de tiempo entre 2001 y 2016. Cada uno de estos textos se seleccionaron considerando las categorías del estudio, a saber: pedagogía en la virtualidad, experiencia desde el saber hacer, potenciación de los aprendizajes, y la evaluación de aprendizajes en la virtualidad. El proceso de análisis de la información se realizó a partir de la producción de fichas de lectura de los textos escogidos. Posteriormente, se creó una unidad hermenéutica en el aplicativo AtlasTI para el análisis correspondiente (análisis documental), que dio lugar a los resultados, discusiones y conclusiones.

Resultados

Hacia una definición de pedagogía de la comunicación

Los resultados dejaron emerger el hallazgo de que, a partir del caso de la Fundación Universitaria Católica del Norte, existe una relación vinculante entre una pedagogía de la comunicación de manera dialogante con la práctica de la modalidad educación virtual. Así pues, acorde con los objetivos y aplicación de la metodología, los resultados emergentes de esta investigación se detallan a continuación.

En principio se hace necesario acercarse al concepto de pedagogía de la comunicación desde las fuentes teóricas consultadas y la experiencia en la modalidad educación virtual de la Fundación Universitaria Católica del Norte. De acuerdo con Kaplún (2002) “a cada tipo de educación corresponde una determinada concepción y una determinada práctica de la comunicación” (p. 15). Esto es especialmente cierto en la modalidad educación virtual, como es desarrollada por la Fundación Universitaria Católica del Norte, porque precisa coherencia entre los medios o canales escogidos y la intención de enseñanza y aprendizaje. Es más, desde la teoría de la comunicación se ha expresado que todo medio de comunicación tiene su propio lenguaje y su propia manera de usarlo; por ejemplo, la radio apela a efectos sonoros y todo le llega al oyente por intermedio de voces y sonidos que se desplazan por el aire para transmitir mensajes que comuniquen; entre tanto, una valla publicitaria acude a signos, imágenes diseñadas y al lenguaje escrito para comunicar su mensaje.

Lo mismo pasa con la comunicación mediante la virtualidad, en tanto se utilizan diferentes estrategias, recursos y géneros discursivos y comunicativos, tales como la escritura, videos, imágenes y otras muchas aplicaciones para posibilitar el aprendizaje por medio de la interacción y la comunicación; en este caso, dichos recursos son canales dotados de sentido educomunicativo. Con razón, Tobón Franco (1997) da cuenta de que “las situaciones pedagógicas son situaciones comunicativas” (p. 116), con las cuales cuenta, tanto el (la) docente, en el rol de emisor, como el (la) estudiante, en papel de receptor (a); es decir, no hay unilateralidad de la comunicación, sino encuentro, participación y cooperación de manera horizontal. En todo caso, comunicación y medios o canales toman sentido cuando se logra la participación o interacción de las personas involucradas en el acto educativo, de ahí que se está ante una pedagogía de la comunicación que posibilita la asimilación y construcción colectiva del conocimiento, como manifiesta Tobón Franco (1997). En concreto, la pedagogía de la comunicación llama necesariamente a proponer una situación dialógica que le dé a la educación virtual esa capacidad de evitar el verticalismo docente sobre estudiante.

En ampliación de lo anterior, en el contexto educativo se comprende la comunicación como una acción dialógica de intercambio, de correspondencia y de reciprocidad; es decir, en palabras de Freire (como se citó en Kaplún, 2002) “solo el diálogo comunica” (p. 54). En este mismo sentido, Tobón Franco (1997) también menciona a Freire para referirse al proceso de elaboración del conocimiento como modelo comunicativo desde una situación dialogal, lo que implica la acción participativa y reflexiva en situaciones comunicativas. La educación virtual precisamente ha posibilitado dinámicas comunicativas aportantes a la transformación de la educación, en perspectiva de la potencialización de una cultura superior, como lo señala Tobón Franco (1997); por tanto, lejos está de que sea una modalidad educativa por correspondencia, sino viva y activa desde las dinámicas interactivas que posibilitan hoy las modernas tecnologías implicadas. Lo anterior es cierto en la educación virtual, porque estudiantes y docentes establecen encuentros dialógicos, gracias a las posibilidades comunicativas de dichas TIC que trascienden espacio y tiempo. Por ejemplo, en la tradición de virtualidad de la Fundación Universitaria Católica del Norte se denotan procesos de interacción y comunicación mediante la acción de la realimentación, según los investigadores de la Fundación Universitaria Católica del Norte Sánchez Ceballos y Puerta Gil (2011); por tanto, se está ante un hecho dialógico en la virtualidad. En el caso de la realimentación se asume como un género discursivo y dialógico, con la función e intencionalidad de facilitar al estudiante reflexionar y mejorar su proceso de aprendizaje, con el fin de prepararse para lo laboral y lo social; es decir, la realimentación soporta la denominación de mediación pedagógica, porque trata de unos contenidos (objetos de estudio) y las formas de relaciones en que ocurren aprendizajes esperados.

Otra muestra de esta acción dialógica se presenta en el aula virtual, que se asume como espacio de comunicación empática, la cual a través de la enseñanza guiada permite la construcción del saber y del aprendizaje, facilitando el desarrollo de la crítica, la reflexión y la concreción de significados personales, unido a lo emocional y afectivo. De ahí que se marque la importancia del acompañamiento del docente durante el aprendizaje en esa compleja interactividad que se presenta con el estudiante, contenidos, medios y recursos que se da en la acción pedagógica (Jaramillo Tapias, 2005). Por su modo de ser y obrar, la educación en la virtualidad objetiva el acompañamiento a los procesos y los trabajos individuales y grupales de los alumnos, cuando fortalecen y consolidan la comunicación en red, en la cual cada retículo dinamiza los procesos de aprendizaje (Román Maldonado, 2004). Ese acompañamiento decididamente es un acto comunicativo; es más, un acto educomunicativo que acerca a docente y estudiantes en una búsqueda en común: el aprendizaje de quien aprende.

Educación virtual en la sociedad red

En la actual sociedad red o del conocimiento se inserta la globalización que ha impulsado una serie de cambios de orden social, político, económico y cultural (Acosta, 2013). Esta realidad mundial tiene que ver con la pedagogía latinoamericana que encarna una educación mediada por las nuevas tecnologías y sus impactos sociales, políticos culturales y económicos.

Así entonces, se puede hablar de nuevas dinámicas globales que impactan a la universidad como agente central de transformaciones en la denominada sociedad red, por lo que precisa adaptarse con facilidad a los nuevos cambios, lo que implica promover estrategias de formación a distancia, mediante el fortalecimiento de la cultura investigativa e innovadora de sus estudiantes y egresados, con el uso de la ciencia y la tecnología (Cuevas Valencia, 2014). De ahí que se puede hablar de una era de cambios, oportunidades e innovaciones, propiciadas por las TIC, que han transformado la economía, la política, la sociedad y la cultura.

De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia –MEN- (2009), la educación virtual se comprende como el desarrollo de programas de formación que tienen como escenario de enseñanza y aprendizaje el ciberespacio. En otras palabras, esta modalidad hace referencia a que no es necesario que cuerpo, tiempo y espacio se conjuguen para lograr establecer un encuentro de diálogo o experiencia de aprendizaje. Así pues, sin que se dé un encuentro cara a cara entre docente y estudiante es posible establecer una relación interpersonal de carácter educativo. Desde esta perspectiva, la educación virtual es una acción que busca propiciar espacios de formación, apoyándose en las TIC para instaurar una nueva forma de enseñar y de aprender. La educación virtual es una modalidad de la educación a distancia; implica una nueva visión de las exigencias del entorno económico, social y político, así como de las relaciones pedagógicas. No se trata simplemente de una forma singular de hacer llegar la información a lugares distantes, sino que es toda una perspectiva pedagógica y, como se anotó anteriormente, de vinculación pedagógica de formas de comunicación y de diálogo.

Para la Fundación Universitaria Católica del Norte (2015) el concepto de virtualidad en la educación obedece a la aplicación de contenidos teórico-prácticos en ambientes virtuales de aprendizaje, para generar enseñanzas y aprendizajes en docentes y estudiantes, a partir de la potenciación para la creación de nuevos conocimientos. Esta modalidad busca la integración de aprendizajes de los estudiantes a partir de sus contextos significativos, y así generar una mayor comprensión y apropiación de las enseñanzas. Además de eso, la educación en la virtualidad es vista como un horizonte abierto lleno de posibilidades. Se puede decir que el concepto de virtualidad se concreta a partir de la búsqueda de propuestas que se ajusten a una nueva realidad de la educación a través de las TIC.

Sin embargo, en términos generales, se puede afirmar que la educación es una sola, y que, por tanto, la virtualidad es un medio, es una posibilidad para acercar al estudiante a la educación; es más, es llevar la universidad hasta donde está el estudiante. Pero es necesario ir más allá de la no presencialidad y encuentro entre estudiante y docente, puesto que la educación virtual posibilita a los estudiantes tener entornos cercanos, que sean escenarios y laboratorios naturales de prácticas significativas, los cuales les posibiliten el aprendizaje y adquisición de conocimientos para la vida y desempeños profesionales (movilidad social). Hay que decir que esta última consideración permite dirigir la mirada en la relación compleja educación, comunicación y tecnología utilizada en educación.

Un aporte que ratifica lo antes mencionado es la lectura que se hizo a otras instituciones de educación superior –IES- implicadas en la metodología a distancia, con mediación o apoyo virtual, en las que se infiere una virtualidad como educación sin distancias físicas. Adicional, es aquel proceso de apropiación educomunicativa de TIC, planificado y aplicado en ambientes de enseñanza-aprendizaje, innovadores y retadores, para la ocurrencia de conocimientos y aprendizajes significativos para la vida (Roldán López, 2014). La educación en la virtualidad se apoya naturalmente en las TIC, como medios efectivos en el proceso enseñanza-aprendizaje. Por eso, la mediación de dichos medios reclama, al menos desde la perspectiva del docente, la apropiación (tecnológica, didáctica-pedagógica y comunicativa) y la creatividad para proponer ambientes y estrategias de enseñanza-aprendizaje virtuales, innovadoras y retadoras. Con razón Roldán López y Yepes Pérez (2011), docentes investigadores de la Fundación Universitaria Católica del Norte, aducen que la apropiación y creatividad hacen parte “de un proceso sistemático y permanente de capacitación, actualización y fundamentación en pedagogías y didácticas [del docente] para un ejercicio exitoso de docencia en la virtualidad” (p. 2).

Lo anterior se demuestra particularmente desde la experiencia en virtualidad de la Fundación Universitaria Católica del Norte, que parte del levantamiento del contexto significativo del estudiante. Dicho contexto, son textos significativos (contenidos, artículos, libros, audios, videos, expertos (as) invitados (as), etc.) que abordan el objeto teórico y disciplinar. Estos insumos, ya convertidos en mediaciones pedagógicas, retan la capacidad cognitiva del (la) estudiante de comprender/entender y aprender desde el abordaje de prácticas o actividades en contexto. Otro ejemplo se halla en la Universidad Cooperativa de Colombia, en cuanto a que se apropia de las TIC como medios que facilitan situaciones pedagógicas, es decir, entregan información, contenidos, recursos, encuentros y actos comunicativos para el aprendizaje del estudiante en su respectiva área de conocimiento.

Con base en lo anterior, se infiere que la educación virtual produce un conjunto de circunstancias propias que la distinguen de la educación que se da de manera presencial, por su modo de ser y obrar, de las demás formas de instrucción, tales como el acompañamiento a los procesos de aprendizaje del estudiante de manera más personalizada. Así mismo, los trabajos individuales y grupales de los estudiantes fortalecen y consolidan la comunicación en red, en la cual cada retículo dinamiza los procesos de aprendizaje. De igual modo, las estrategias de comunicación aplicadas dan soporte para que el aprendizaje ocurra de manera significativa y contextual, como se anotó anteriormente. Otro aspecto importante de la educación virtual es la interacción con los estudiantes como elemento clave para propiciar aprendizajes, como bien señala Román Maldonado (2004), investigador de la Fundación Universitaria Católica del Norte. En efecto, esa interacción se entiende como un proceso comunicativo intencionado e interesado entre docente y estudiantes, cuyo interés es el objeto de estudio, que involucra estrategias de enseñanza-aprendizaje con medios y mediadores TIC, de parte de quien asume la responsabilidad docente. Es más, para el caso de la Fundación Universitaria Católica del Norte se denota interacción, por ejemplo, en: (i) la realimentación de las actividades de aprendizaje, (ii) la discusión de un tema dispuesto en un foro o blog, (iii) las asesorías/encuentros sincrónicos; y (iv) la disposición de trabajos en grupo. En esas prácticas de interacción se denota la relación interactiva mediada por recursos TIC y la comunicación intencionada, en la que el lenguaje es una habilidad indispensable, en cuanto articula esa intención de aprender, desde las interacciones desarrolladas. Según lo anterior, se está ante un acto de pedagogía comunicativa.

De este modo, la expresión educación virtual se compone de dos elementos: educación y virtual. Se entiende por educación el proceso permanente que contribuye al desarrollo del individuo y a la transformación de la sociedad; es factor determinante para la adquisición de conocimientos y para la formación del ser humano. Su misión es ayudar a los individuos a desarrollar todo su potencial para convertirse en seres humanos completos (Roquet García, 2008, p. 46). Entonces, el objeto de la educación es la formación integral de seres humanos para la vida y para transformar realidades; por ello se recurre a enfoques, didácticas, métodos-estrategias, medios y mediaciones, entre otros. En todo caso, para desarrollar ese objeto, es claro que se está frente a la función sustantiva de la docencia, la cual, en cabeza del docente, hace posible las prácticas creativas e innovadoras de enseñanza-aprendizaje.

A su turno, lo virtual, desde la concepción de Lévy (1999), es una fuerza y potencia considerada como un conjunto problémico que existe y tiende a actualizarse desde procesos que este autor denomina resoluciones (pp. 17-18). Así entonces, lo virtual es otra dimensión de la realidad que existe en potencia, y la actualiza (dicha realidad) cuando se problematiza y se proponen soluciones.

La educación virtual o virtualidad en la educación, según el Proyecto Institucional y Pedagógico de la Fundación Universitaria Católica del Norte (2015), se define como la apropiación pedagógica-didáctica de tecnologías de información y comunicación que apoyan y facilitan la formación integral y el proyecto de vida de seres humanos, en aquellos conocimientos y aprendizajes significativos para la vida y a lo largo de la vida. De ahí que las tecnologías se conciben como medios dotados de sentidos educomunicativos para educar y formar. Esta modalidad educativa es abierta, flexible e incluyente, porque impacta y transforma contextos cercanos y de interés de estudiantes y profesores. Abierta, por cuanto enfatiza el aprendizaje autónomo, mediante metodologías y estrategias de enseñanza-aprendizaje-evaluación apropiadas; a su vez es flexible, porque reconoce los tipos de personas y sus estilos de aprendizaje; e incluyente, puesto que posibilita llegar hasta los contextos de los estudiantes.

De la yuxtaposición de los conceptos educación y virtual emerge el concepto de que dicho tipo de educación también es otra manera de problematizar la realidad, de cuyas reflexiones y resoluciones se potencia y aporta a la formación integral de una comunidad de personas, conectadas y mediadas por canales y medios telemáticos y tecnológicos.

La comunicación como elemento transversal en la educación virtual

Esa pedagogía de la comunicación toma sentido en la denominada clase virtual. Este concepto se refiere a un lugar o espacio de encuentro que evidencia problemáticas específicas, de acuerdo con la investigadora de la Fundación Universitaria Católica del Norte Jaramillo Tapias (2005). Y, por tanto, se constituye en objeto de estudio de la didáctica, que se teje desde un campo interactivo para la enseñanza y el campo investigativo, posibilitador de experiencias de aprendizajes de manera crítica y deliberativa, a través de las relaciones pedagógicas y dialógicas que se dan entre docente y estudiante. Así las cosas, esas relaciones pedagógicas y dialógicas denotan necesariamente esa pedagogía de la comunicación.

Adicional a lo anterior, el rol protagónico de la comunicación es tal que se encuentra en los propósitos formativos de IES promotoras de educación a través de la virtualidad, donde emergen categorías como colaboración, interacción y aprendizaje significativo (Borrero-Puentes y Alcalá-Zarate, 2020). Por ejemplo, para la Universidad de Antioquia, con su proyecto Ude@, la colaboración es una estrategia intencionada en una situación de comunicación; por tanto, es una situación pedagógica propia de esa pedagogía comunicativa, como expresa Tobón Franco (1997). Por su parte, el aprendizaje colaborativo es sinónimo de aprendizaje trabajo cooperativo (Roquet García, 2008), donde los estudiantes de manera relacional acuerdan propósitos y trabajo en común, en perspectiva del logro comprensivo derivado de un tema u objeto de estudio. Es decir, aún fuera del ambiente de aprendizaje virtual el (la) estudiante establece nexos comunicativos intencionados con sus pares.

Entre tanto para la Universidad Cooperativa de Colombia, desde la subdirección E-Learning, responsable de los procesos de virtualidad de esta institución, se denotan actos de interacción, diálogo y encuentros con el otro (a) y con lo otro, asumiéndose como situaciones comunicativas; es decir, que se está ante situaciones pedagógicas, para allegar a un saber hacer en contextos y situaciones de forma crítica, a partir de realidades. De igual manera, la Universidad de Medellín tiene claro el rol relacional y dialógico entre comunicación y educación virtual, constituyéndose en foco de aprendizajes significativos. Por último, la metodología a distancia de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) emplea medios y mediaciones tecnológicas para el logro de aprendizajes significativos y cooperativos con sentido relacional y dialógico; asumiéndose esto como emergencia de procesos y situaciones comunicativas mediadas por TIC, que son procesos y situaciones pedagógicas; de ahí que tácitamente también la UNAD denota un enfoque de pedagogía desde la comunicación.

En concreto, la comunicación entendida como un acto dialógico, mediado por las TIC, es pieza clave para aprender en la modalidad de educación virtual. Por eso, emerge la necesidad de una pedagogía de la comunicación, o pedagogizar la comunicación en ambientes de aprendizaje virtuales, por la transversalidad y necesidad vinculante en todo acto educativo. De ahí que todo docente debería ser un (a) excelente comunicador (a) educativo.

Del diálogo en la educación virtual

Desde Bohm (1997) se puede decir que el diálogo es un encuentro entre dos o más personas (pp. 23-24); y agrega este autor que:

El diálogo hace posible, en suma, la presencia de una corriente de significado en el seno del grupo, a partir de la cual puede emerger una nueva comprensión, algo creativo que no se hallaba, en modo alguno, en el momento de partida. Y este significado compartido es el «aglutinante», el «cemento» que sostiene los vínculos entre las personas y entre las sociedades. (p. 30)

Se observa, entonces, que todo diálogo es una posibilidad de entendimiento y creatividad que fideliza personas por su nivel de cooperación y de participación; y por esta consideración, se está ante una pedagogización de la comunicación con fines educativos.

También, se observa desde Bohm (1997) que el “verdadero objetivo del diálogo es penetrar el proceso de pensamiento individual y transformar el proceso del pensamiento colectivo” (p. 33). Dicho en otras palabras, intercambiar ideas, propuestas y aportes desde las posibilidades del lenguaje, no con imposiciones, sino a partir de acuerdos y el establecimiento de tejidos comunicativos entre cada uno de los actores que se presentan en la educación virtual. Lo anterior se puede ver reflejado, en la educación virtual, en las interacciones dialógicas entre los actores educativos, dando cuenta de acciones como revisiones continuas de pertinencia de la educación superior para la construcción de sociedades, desarrollo humano. Y ante estos propósitos es clave el diálogo para la innovación educativa. En consecuencia, el diálogo hace nacer el afecto necesario en estudiantes, lo que tiene consecuencias en la formación de profesionales integrales y equilibrados, entre humanismo, sensibilidad social y el saber disciplinar.

En este mismo orden de ideas, Jaramillo Tapias (2005) dice que las relaciones entre el estudiante y el docente se dan a través acciones dialógicas que permiten la construcción de aprendizajes. Por tanto, complementa la autora, que la interacción virtual es dinámica, donde el diálogo es excusa para dicho ejercicio y el estudiante es un partícipe activo de su experiencia de construcción de sentido y significación, que se da desde el campo de las intersubjetividades. Esto le posibilita ser aprendiente con sentido activo y crítico, de los estados y procesos socioafectivos del estudiante, desde una intencionalidad pedagógica que está orientada desde los procesos de interacción social, dados mediante la comunicación y el uso lenguaje, como instrumentos de la interacción discursiva entre los actores de aprendizaje, lo cual se evidencia en la praxis. A propósito de socioafectividad, se denota la relación entre diálogo y aprendizaje, en tanto afloramiento de habilidades socioafectivas. Estas competencias comprenden actitudes y disposiciones personales y profesionales que se asocian de manera compleja y relacional para que el aprendiente comprenda y produzca un efecto. En las competencias socioafectivas emerge el sentido de sujeto (persona, ser humano) donde es notoria la vinculación de sentimientos, preocupación, necesidades y lealtad de los actores cognitivos con sus seres cercanos (familia y amistades). Esta consideración abarcará necesariamente acciones que permitan el desarrollo moral, ético, estético, motivacional, social y espiritual (Parra Castrillón et al., 2007). Así pues, la potenciación del diálogo en la educación virtual posibilita la promoción y desarrollo de competencias dialógicas y socioafectivas, porque afloran inexorablemente puentes de relaciones fuertes de interacción y comunicación, supeditadas a los aprendizajes y conocimientos que ocupan a docente y estudiantes.

Con base en todo lo anterior, la educación virtual se puede afirmar que es posible a través del encuentro dialógico entre los actores educativos, lo que posibilita un encuentro desde la interacción continua y transparente. Por tanto, en la evolución de la educación virtual se denota un patrón reiterativo en la tríada comunicación, diálogo y tecnología, que da importancia superlativa al aprendizaje mediado por TIC, a partir de procesos, estrategias y acciones apalancadas en la comunicación y acciones dialógicas. En consecuencia, es válido avizorar la emergencia de una pedagogía desde la comunicación complejizada, ya que es posible lograr cambios sociales a partir del intercambio de argumentos que permitan a los participantes alcanzar acuerdos (racionalidad comunicativa), lo que pasa necesariamente por la conversación constructiva; por tanto, el diálogo es la fuente de entendimiento entre las subjetividades. Lo objetivo resulta del acuerdo de ellas, que refiere a la teoría crítica y de la acción comunicativa de Habermas (2002). Valga anotar que la complejidad hace referencia, como señala Morán Beltrán (2006) a:

Fenómenos u objetos que se componen de elementos diversos, los cuales establecen relaciones recíprocas entre sí y configuran un todo. Pero en esta configuración del todo –la ciencia física– ha puesto de manifiesto que se suceden eventos, acciones, interacciones, determinaciones y azares que le dan a nuestro mundo fenoménico rasgos de confusión, incertidumbre y desorden. (párr. 5)

En otras palabras, la complejidad se comprende como pensamiento convergente, es decir, pensamiento complejo, entendido desde Morin (2001) y Assmann (2002) como implicaciones y vinculaciones heterogéneas que se dan en relación con fenómenos existentes en las realidades de las personas y el mundo, pero no parcelados ni inacabados, que en todo caso se autoorganizan en sistemas dinámicos hacia el aprendizaje que garantiza la vida. Ciertamente, el pensamiento complejo alude a integración de formas de pensar.

Esta apreciación de lo complejo que busca profundizar en los rasgos constitutivos del mundo real, es precisamente producto del desarrollo que –en el último siglo– experimentase la ciencia física. Fundamentada sobre el átomo como materia simple primigenia de todo lo real, ha descubierto el principio de degradación y de desorden. Además, la existencia microfísica de partículas cada vez más pequeñas y complejas, imprimen a la percepción del mundo una carga de caos e incertidumbre, ante la cual se observa indiferencia, lo que hace pretender una comprensión del mundo desde una perspectiva rígida y simple, la cual permite develar ante los ojos de las personas las leyes que lo rigen.

De las mediaciones pedagógicas para la virtualidad

Se parte de concebir las mediaciones pedagógicas como tratamiento de contenidos y las formas de expresión de los temas constitutivos (Gutiérrez Pérez y Prieto Castillo, 2007) que median e intervienen en el aprendizaje. De este concepto se infiere la relación compleja entre materiales o recursos educativos y la comunicación; y a partir de esta interacción y relación entre los recursos mediados por las TIC el estudiante desarrolla el pensamiento crítico, para llegar a aprendizajes aplicados en contextos significativos. En la consideración de mediación pedagógica de Gutiérrez Pérez y Prieto Castillo (2007), sobre formas de expresión, se halla concordancia con lo expresado por Roldán López et al. (2018), en tanto deducen que la cercanía desde la praxis se puede comprender como mediación pedagógica, en tanto posibilita el encuentro entre docentes y estudiantes, permitiendo y facilitando el acto de aprendizaje.

Hay que decir que con dicho acto se pretende que el estudiante lo articule desde el contexto situado con sus vicisitudes, y es allí donde se concreta y objetiva la interacción y relación de ese ser que aprende, mediante los contenidos y sus realidades contextuales y comprendidas. En este proceso media el docente con actitudes que dan cuenta de una particular manera de su praxis, tomando fuerza el acompañamiento, la cercanía, la realimentación y la evaluación (Rico-Reintsch, 2019). En resumidas cuentas, hay que decir que el aprendizaje se posibilita a través de las interacciones, los acuerdos y las participaciones que se dan entre estos actores (Roldán López et al., 2018); o para decirlo en palabras de Maturana (2002b) lo humano existe en la medida que se establecen redes de conversaciones y encuentros que posibiliten el fluir relacional (p. 61). Particularmente en la Fundación Universitaria Católica del Norte se ha dado y ha sido posible mediante la articulación innovadora, que combina comunicación, tecnología, pedagogía y TIC, lo cual posibilita procesos de aprendizaje en estudiantes, distribuidos en la vasta geografía nacional e internacional, y esto mismo sucede en otras instituciones de educación superior consultadas para efecto de esta investigación.

Lo anterior, se ve reflejado o materializado a través de la activación de recursos tecnológicos que facilitan el acceso a diversas tipologías de contenidos, pero también su entrega que se constituye en mediaciones y mediadores pedagógicos que ayudan en dicho aprendizaje, como bien lo señala Sierra Pérez (2005), investigador de la Fundación Universitaria Católica del Norte. Este mismo autor expresa que estos recursos también contribuyen al pensamiento de orden superior; entendiéndose este como el razonamiento deductivo, el análisis de una situación, la solución de problemas, la comparación de elementos, la toma de decisiones, y la capacidad de evaluar (controlar y autocontrolar) procesos para lograr un aprendizaje con sentido.

Esto quiere decir que las TIC ayudan en aspectos como: a) potenciación del aprendizaje, y a que el estudiante obtenga autonomía al lograr criticidad e independencia intelectual; b) capacidad de reestructuración por parte del estudiante de su pensamiento, a partir de textos desde la auscultación cuidadosa y argumentada de saberes previos y nuevos; c) establecimiento de estrategias para dinamizar el propio aprendizaje; d) concientización de qué y cómo se aprende y qué y cómo mejorar el proceso, al tomar decisiones propias en el campo personal y profesional; e) gestión de tareas académicas como posibilidades de crecimiento en el campo de las competencias; y f) observación e identificación de errores, asumiéndoles como oportunidades para emprender mejoras en el campo formativo (Sierra Pérez, 2005). En síntesis, las TIC emergen como mediaciones y mediadores pedagógicos que ayudan al logro del aprendizaje autónomo, el cual debe ser una política curricular de la educación (Giraldo-Plaza y Ovalle-Carranza, 2020). Debe ser parte de la cultura de la comunidad académica, debe ser parte la cibercultura educativa.

Según lo anterior, las mediaciones pedagógicas median e intervienen en el aprendizaje, trascienden el contenido tradicional y se convierten en una proposición comunicativa y dialógica en el propósito de formación integral del docente hacia el estudiante; en adición a lo anterior, en las mediaciones pedagógicas, además de los contenidos, emergen otros recursos y estrategias, como cátedras abiertas, sesiones sincrónicas, vídeos.

De la evaluación como hito relacional y dialógico para el aprendizaje

En el contexto de la educación virtual se puede afirmar que existen variados conceptos de evaluación, lo que sugiere que es un término muy amplio con múltiples sentidos. No obstante, se puede decir que en este artículo la evaluación, asociada al rendimiento académico en la educación superior, es tema central en el proceso de aprendizaje del estudiante. Generalmente este se expresa en la forma de calificación cuantitativa y se entiende como una convención generalizada en el sistema de educación terciaria que, en la tradición educativa, prevalece como medida de éxito y de fracaso en el proceso de aprendizaje (Rojas y González, 2009, p. 3).

Por tanto, se puede afirmar que la evaluación está relacionada con la acción de valorar el logro de aprendizajes y conocimientos aplicados a contextos y entornos reales y de la vida en la que está inmerso el estudiante. Desde esta perspectiva, los investigadores de la Fundación Universitaria Católica del Norte Jaén Navarro y Román Maldonado (2007) asumen la evaluación como la regulación continua del aprendizaje significativo y el medio para mejorar la calidad de este aprendizaje. En síntesis, la asumen “como proceso de valoración del estado en que se encuentra un ser humano en un proceso de aprendizaje, de conocimientos y de aplicación frente a problemáticas específicas” (Fundación Universitaria Católica del Norte, 2015, p. 79).

La evaluación en la virtualidad llama a la creatividad del docente de integrar propósitos de aprendizajes con la mediación de las TIC. Quiere decir lo anterior que la interacción educativa mediante las TIC demanda estrategias comunicativas y dialógicas. Por eso, son válidas estrategias y actividades formativas evaluativas que llevan al estudiante a identificar necesidades y proponer soluciones a partir de los conceptos teóricos de las disciplinas o campos del conocimiento.

Discusión

Los resultados de la presente investigación permiten inferir que la educación virtual amerita pensarse desde una pedagogía de la comunicación, como emergió en el caso de la Fundación Universitaria Católica del Norte. Una razón de esa inferencia es que la educación ante todo es un acto comunicativo intencionado, tanto en su metodología presencial como a distancia (entre esta la virtualidad). Al comparar esta emergencia de la presente investigación, se halla que concuerda con otros estudios.

En efecto, en Hernández (1996) es notorio que la educación y comunicación son inseparables. Complementa este autor que la tarea de la educación se da en el entorno de la comunicación, desde la intencionalidad de la interacción y cooperación que se debe dar en todo acto educativo. Así pues, todo acto educativo es un acto comunicativo que media entre los sujetos interesados. Además, la comunicación es objeto de estudio desde la formación pedagógica de maestros, como parte de esas habilidades conceptuales y metodológicas que todo profesional de la educación debe demostrar en su práctica pedagógica. Dado lo anterior, y en el contexto de la Fundación Universitaria Católica del Norte, se halla coincidencia con que la comunicación ha desempeñado un papel fundamental, por lo que su educación se ha potencializado y llevado a cabo mediante una pedagogía de la comunicación, desplegándose y fluyendo acciones como lo dialógico, la cercanía, la realimentación, la evaluación.

Por tanto, llevar a cabo actos educativos con el apoyo de las TIC está relacionado con la comunicación que puede establecerse entre los estudiantes, el profesor y los propios compañeros de clase, para generar espacios de participación y construcción conjunta de aprendizajes. Lo expresado por este autor concuerda con que la en la educación virtual es de vital importancia el proceso comunicativo y de interacción entre estudiante y profesor, debido a que la comunicación, en la mayoría de los casos, es diferida o asincrónica; en este orden de ideas, está implicada de manera dialógica con las mediaciones pedagógicas, ofreciendo mayores posibilidades discursivas en la apropiación de las disciplinas, a partir de acciones comunicativas que acercan al estudiante a su objeto de aprendizaje y formación.

Conclusiones

Se demuestra el planteamiento del presente texto, y derivado del estudio en mención, en el sentido de que la educación a través de la virtualidad es un acto relacional y dialógico de enseñanza y aprendizaje en que toma valor superlativo la comunicación.

En toda la literatura que aborda la educación en la virtualidad o virtualidad es notoria la transversalidad explícita de la comunicación en diferentes matices (diálogo, interacción, mediación, interactividad, cooperación). Comunicación que en todo caso ocurre entre personas.

Asimismo, la educación mediante la virtualidad se fundamenta en la articulación compleja entre el campo del conocimiento de la comunicación, la ciencia de la pedagogía que orienta la educación y da las bases teóricas para que esta cada vez busque dar respuesta a las demandas sociales, de una manera articulada entre la teoría y la práctica, y las posibilidades que ofrecen las tecnologías de información y comunicación para concretar la verdadera universidad virtual que va hasta donde está el estudiante y le posibilita su aprendizaje.

De otro lado, la realimentación ha sido una categoría transversal a la educación mediada por TIC o eduvirtual, e insuficientemente desarrollada en su definición, estrategias y usos de aplicación; lo anterior, soporta elevarla a la categoría de línea o macrolínea de investigación para ahondar en conceptualizaciones, prácticas, experiencias, técnicas e instrumentos que favorezcan el aprendizaje en la virtualidad.Igual deuda y oportunidad surge con la evaluación de los aprendizajes en estos ambientes virtuales de aprendizaje.

Así las cosas, emerge la comunicación como acto dialógico, mediado por las TIC, cual pieza clave para aprender en la modalidad de educación desde la virtualidad.

También, del rastreo bibliográfico emergen conceptos reiterativos en la educación virtual que dan fortaleza a una educación que le da fuerza a lo comunicativo, tales como: virtualidad, comunicación, diálogo, mediaciones pedagógicas, alfabetización académica, evaluación y realimentación, aprendizaje autónomo y pensamiento crítico.

Como se puede observar, la educación mediante la virtualidad ha ido configurando una experiencia, pero también unos modos particulares que le han posibilitado seguir innovando y buscando caminos que le permitan educar con sentido humano y calidad, además de impactar las regiones, el país y a los estudiantes para que sigan construyendo su propio proyecto de vida, enmarcado en los principios y valores institucionales del humanismo cristiano.

Es más, a propósito de comunicación se puede afirmar que es posible a través del encuentro dialógico entre los actores educativos, lo que posibilita un encuentro desde la interacción continua y transparente.

De igual manera, las TIC emergen como mediaciones y mediadores pedagógicos que ayudan al logro del aprendizaje autónomo, el cual debe ser una política curricular de la educación. Debe ser parte de la cultura de la comunidad académica, debe ser parte la cibercultura educativa.

En este orden de ideas, la alfabetización académica está implicada de manera dialógica con las mediaciones pedagógicas, y por tanto ofrece mayores posibilidades discursivas en la apropiación de las disciplinas, a partir de acciones comunicativas y dialógicas que acercan al estudiante a su objeto de aprendizaje y formación, lo que lo lleva a la producción científica.

La evaluación en la virtualidad llama a la creatividad del docente de integrar propósitos de aprendizajes con la mediación de las tecnologías o herramientas intervinientes que ofrecen las TIC. Quiere decir lo anterior que la interacción educativa mediante las TIC demanda estrategias comunicativas y dialógicas; es decir, que la evaluación se objetiva y concreta a través de la realimentación.

La comunicación entendida como un acto dialógico, mediado por las TIC, es pieza clave para aprender en la modalidad de educación desde la virtualidad. Asimismo, en la educación virtual, mediante prácticas y vivencias se ha evidenciado que la comunicación es fundamental para llevar a cabo el acto educativo.

En el caso de la Fundación Universitaria Católica del Norte la comunicación ha desempeñado un papel fundamental, por lo que su educación se ha potencializado y llevado a cabo mediante una pedagogía de la comunicación, desplegándose y fluyendo acciones como lo dialógico, la cercanía, la realimentación, la evaluación.

En la educación virtual el encuentro dialógico entre los actores educativos posibilita interacciones continuas y transparentes. Por tanto, se le da importancia superlativa al aprendizaje mediado por TIC, a partir de procesos, estrategias y acciones apalancadas en la comunicación y acciones dialógicas.

Así las cosas, la educación mediante la virtualidad y su práctica posibilita aprendizaje significativo y con sentido, a partir de la adecuada relación e interacción con estudiantes, desde las experiencias pedagógicas comunicativas. Es decir, para la virtualidad es necesario tener presente la propia gestión de la pedagogía, a partir del aprendizaje mediado y con soporte tecnológico; por ello la comunicación y las interacciones continuas con el estudiante son fundamentales.

Finalmente, la evaluación es fundamental. Pero esta tiene sentido en la medida que haya realimentación constante y diálogo frecuente con el estudiante para la construcción conjunta y de forma cooperativa.

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