Resumen: El artículo presenta una tipología de inserción laboral de egresados secundarios de modalidad técnico-profesional (ETP) de Argentina. Con el objeto de observar, de un modo complejo, la incidencia del origen social sobre la inserción laboral y educativa de los egresados, se elaboró una tipología que permitió clasificar y resumir, en un conjunto reducido y significativo de tipos, al conjunto de egresados ETP. En el modelo analítico se consideraron dimensiones vinculadas a la trayectoria educativa, la inserción laboral y las características del hogar de origen de los egresados. El análisis fue elaborado a partir del procesamiento propio de la base de datos del Seguimiento de Egresados, realizado por el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). La tipología dio como resultado la conformación de cinco grupos de egresados ETP, con inserciones ocupacionales diferentes. Se utilizaron técnicas estadísticas de análisis factorial de correspondencias múltiples y de análisis de clasificación. Se evidenció la relativa relevancia del factor origen social en las transiciones entre educación y trabajo. Asimismo, se comprobó que, si bien hay reproducción social, también hay heterogeneidad dentro de los egresados ETP, y que en ello inciden los efectos de la modalidad de enseñanza técnico-profesional, de los títulos y de las ramas de actividad en las que se encuentran ocupados.
Palabras clave:Educación técnico-profesionalEducación técnico-profesional,Egresados ETPEgresados ETP,Inserción laboralInserción laboral,TipologíaTipología.
Abstract: The article presents a typology of labor insertion of Technical and Vocational Education and Training (TVET) graduates from Argentina. The objective was to observe in a complex way the incidence of social origin on the employment and educational insertion of graduates. The typology elaborated allowed classified and summarized, in a reduced and significant set of types, the group of TVET graduates. The analytical model considered dimensions related to the educational trajectory, the labor insertion and the characteristics of the home of origin of the graduates. The analysis was prepared from the own processing of the Graduate Monitoring database, carried out by the National Institute of Technological Education (INET). The typology resulted in the formation of five groups of TVET graduates with different occupational insertions. Statistical techniques of multiple correspondence factor analysis and classification analysis were used. The relative relevance of the social origin factor in the transitions between education and work was evidenced. Likewise, it was found that, although there is social reproduction, there is also heterogeneity within TVET graduates, and that this is influenced by the effects of the technical-professional teaching modality, the degrees and the branches of activity.
Keywords: TVET, TVET graduates, Labour insertion, Typology.
Artículos de Investigación
Tipología de inserción laboral de egresados técnicos en Argentina
Typology of labor insertion of TVET graduates in Argentina

Recepción: 21 Mayo 2020
Aprobación: 07 Diciembre 2020
A partir de la reactivación económica iniciada en 2003-2004, en Argentina tuvo lugar un proceso de crecimiento económico que fue acompañado por un incremento en la demanda de trabajadores (Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino –CENDA-, 2010). Paralelamente, se realizaron cambios significativos en el sistema educativo, dentro de los cuales se destaca la sanción de una ley específica para la educación técnico-profesional.
En términos socioeconómicos, la recuperación estuvo caracterizada por el crecimiento del PBI y la disminución de la desocupación y de la informalidad laboral; además, fue acompañada por un proceso de industrialización acotado, que dinamizó la demanda de trabajadores calificados (Azpiazu et al., 2011).
En cuanto al sistema educativo, en el año 2006 se sancionó una ley nacional de educación que, entre otras cuestiones, planteó la obligatoriedad del nivel secundario; y, como se ha mencionado, a partir del año 2005 la educación técnica cobró un nuevo impulso que se materializó con la promulgación de la Ley de Educación Técnico-Profesional (Gallart, 2006). La norma regula y ordena los tres niveles bajo la órbita de la modalidad técnico-profesional (Nivel Secundario, Nivel Superior no universitario y Formación Profesional), creando distintos instrumentos de regulación de alcance nacional, además prevé un financiamiento mayor a través de la creación de un fondo nacional para su mejora continua. Este fondo asegura la disposición de recursos públicos para esta modalidad de educación, equivalentes al 0,2 % anual del total de ingresos corrientes del presupuesto fiscal, que se distribuyen a las distintas jurisdicciones del país, en función de la matrícula atendida y la vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes. Los recursos se destinan principalmente a mejorar las instalaciones y equipamiento y a fomentar la calidad de las escuelas e instituciones de ETP (Ley de Educación Técnico Profesional N.º 26.058, art. 52).
En este marco, considerando las reformas recientes del sistema educativo, que pretenden impulsar y fortalecer la educación técnico-profesional en un contexto de crecimiento económico y demanda de trabajadores calificados, el presente trabajo se propone analizar la inserción laboral de los jóvenes egresados de escuelas de la modalidad técnico-profesional, a partir de la construcción de una tipología de inserción laboral que permita conocer cuáles son los factores que inciden en el acceso a buenas posiciones en el mercado de trabajo. Para ello, se utilizó como fuente de información la base de datos del Seguimiento de Egresados realizado por el INET[1] en el año 2013.
Así las cosas, el trabajo se estructura de la siguiente manera: en primer lugar, se presentan los elementos del marco teórico y analítico, luego la metodología y el diseño de análisis. En segundo lugar, se exponen los principales resultados y el análisis de estos. Por último, se exponen las principales conclusiones del estudio.
Las transiciones desde el sistema educativo hacia el mundo laboral constituyen uno de los fenómenos más decisivos en la construcción de la vida de las personas y, consecuentemente, del futuro de las sociedades. Por esta razón, el estudio de las transiciones entre el mundo educativo y el laboral resulta de gran interés para las ciencias sociales, ya que permite conocer y analizar los procesos a través de los cuales los jóvenes se integran a la sociedad por medio del trabajo. La forma en la que los individuos se insertan en el mercado laboral se ve influida, tanto por los contextos sociales, económicos y culturales, como por sus propias decisiones, en las que también inciden cuestiones como el origen social, el género, el nivel educativo y el tipo de estudios.
En definitiva, la transición de la escuela al mundo del trabajo constituye un objeto de estudio que implica dimensiones diversas, que se presta a perspectivas a menudo contrapuestas y que remite a la complejidad y a la variabilidad de nuestros mercados laborales y de nuestras sociedades en su conjunto. (Fachelli y Planas, 2011, p. 1308)
La inserción laboral juvenil como problemática social fue abordada por investigadores especializados en mercado de trabajo desde la década de 1970. Numerosos autores analizaron las desventajas que presentan los jóvenes frente a los cambios en la economía y en la organización del trabajo, señalando que padecen la mayor parte de las consecuencias de las variaciones cíclicas del desempleo (Clark & Summers, 1981; Freeman 1982; Rees, 1986) y que, debido a su carácter de ingresantes al mercado de laboral, los trabajadores jóvenes no poseen la formación específica ni la antigüedad que resguarda a los trabajadores de mayor edad frente a las fluctuaciones del mercado (Oficina Internacional del Trabajo –OIT-, 2000, 2005).
En la Argentina, numerosos estudios han señalado que la desocupación juvenil forma parte de un problema estructural, que las crisis económicas recurrentes no hicieron más que profundizar (Entre otros: Beccaria y Galín, 1998; Marshall, 1978; Miranda, 2006; Jacinto et al., 2020). Actualmente existe cierto consenso en relación con que una de las principales causas del desempleo es la falta de demanda; razón por la cual, puede señalarse que la mencionada vulnerabilidad de los jóvenes se enmarca en un problema más amplio, vinculado a la decreciente absorción de trabajadores por parte del mercado de trabajo (Lasida y Rodríguez, 2005; Marshall, 1978; Miranda, 2006; Weller, 2003).
En los últimos años, numerosos trabajos (Martinez et al., 2020; Roberti, 2017a, 2017b) han abordado distintos niveles de las problemáticas de la inserción laboral de los jóvenes en el país. Dichos estudios han destacado la existencia de heterogeneidades en relación con la calidad de la inserción. Características ligadas al nivel educativo, pertenencia o no a hogares pobres, el sexo y el subtramo etario evidenciaron diferencias de oportunidades para la inserción en empleos de calidad (OIT, 2015). Los condicionantes estructurales de esta situación, en el marco de los ciclos económicos y distintos momentos en las configuraciones socio-productivas del país, también han sido abordados (Filmus et al., 2001; Gallart, 2006Miranda, 2006, 2008; Pérez, 2008; Salvia, 2008). Otros han aportado evidencias sobre la construcción de trayectorias laborales con alta rotación y significativos niveles de precariedad (Jacinto y Chitarroni, 2010).
Por su parte, algunos estudios cualitativos de trayectorias laborales, elaborados con enfoque biográfico, han dado relevancia a las particularidades de estas, considerando las condiciones estructurales y las estrategias de los sujetos (Garino, 2018; Jacinto y Chitarroni, 2010; Longo, 2008; Millenaar, 2010; Roberti, 2015).
Desde miradas basadas en el vínculo entre el nivel educativo y el empleo, se ha destacado que las relaciones entre ambas dimensiones no son necesariamente lineales, en términos de correspondencia entre años de escolaridad y acceso a más y mejores empleos, afirmando que la credencial educativa tiene un valor relativo (Filmus et al. 2001; Groisman y Marshall, 2015; Jacinto, 2009). También, se ha señalado que las tendencias reproductoras y el capital educativo del hogar inciden, con mayor fuerza que las credenciales educativas, en las primeras inserciones de los jóvenes (Molina Derteano, 2013).
Sin embargo, son escasos los estudios que estudien la inserción laboral de jóvenes egresados de escuelas técnicas en la Argentina, y los existentes, en su mayoría, tienen varias décadas de antigüedad (Gallart, 1981, 1985, 1986).
Siguiendo a los autores que plantean la existencia de una estrecha vinculación entre la educación técnica y la demanda de trabajadores calificados (Gallart, 1984, 2006; Dussel y Pineau, 1995; Torre y Pastoriza, 2002) y considerando que, en el marco de la ley de ETP, el INET implementó un seguimiento de egresados que constituye una nueva fuente de información, la cual contribuye al desarrollo de una línea de estudio inédita dentro del panorama de la investigación sobre educación y trabajo en la Argentina, tanto por su cobertura nacional como por la representatividad de la muestra, aportando información de calidad sobre aspectos claves de la transición entre la educación técnico-profesional y el mercado de trabajo, permitiendo conocer y analizar las características de la inserción laboral y educativa de los egresados ETP, el presente trabajo se propone analizar la inserción laboral de los dichos egresados.
La hipótesis de investigación plantea la existencia de una correlación entre las características de la inserción laboral de los egresados ETP, su trayectoria educativa y su origen social. En este sentido, si bien estudios recientes han demostrado que el título de secundaria técnica incide positivamente en la inserción laboral de estos jóvenes, ya que, al compararlos con el conjunto de egresados secundarios, los técnicos presentan ventajas significativas[2] (Sosa, 2016b, 2016c), dentro del universo de los egresados ETP pueden advertirse diferencias importantes vinculadas a su origen social.
Asimismo, tal como han evidenciado investigaciones recientes, existen diferencias importantes en la inserción laboral y educativa de los egresados de secundarios técnicos, al considerar las especialidades en las cuales se formaron[3] y la rama de actividad económica en la cual se insertan (Sosa, 2016c, 2018b). En este sentido, es posible que ante situaciones específicas, debido a las características de la demanda laboral o de determinados sectores productivos, se priorice la contratación de egresados titulados en algunas especialidades, dando lugar a la configuración de un tipo de inserción particular que permita neutralizar las barreras del origen social, tal como se ha evidenciado en estudios recientes sobre graduados universitarios (Fachelli y Navarro-Cendejas, 2015; Maya Guerra y Herrera Herrera, 2012; Torrents y Fachelli, 2015).
El análisis se basó en la propuesta metodológica denominada Tipología estructural y articulada (López-Roldán, 1994, 1996a, 1996b; López-Roldán y Fachelli, 2015), la cual se define como:
Un instrumento de operativización conceptual, construido de forma articulada entre la teoría y la realidad empírica, destinado a definir, estructurar y medir la complejidad multidimensional de los fenómenos sociales. Ello se traduce en la constitución de un conjunto de categorías o tipos a través de la agrupación de un universo de unidades mediante la combinación simultánea de las características que constituyen su espacio de atributos. (López-Roldán, 1996a, p. 15)
Dicha metodología se divide en varias etapas, entre las cuales pueden señalarse: i) la selección de variables, ii) la extracción de factores o componentes, iii) la interpretación de los factores, y iv) las puntuaciones factoriales, que permiten visualizar los casos/individuos dentro del espacio factorial.
Las técnicas estadísticas utilizadas fueron el análisis factorial de correspondencias múltiples (ACM), que posibilita el estudio simultáneo de las relaciones de asociación entre múltiples variables cualitativas. Esta técnica resulta especialmente adecuada para el análisis multidimensional de fenómenos sociales (López-Roldán y Fachelli, 2016, p. 100), y el análisis de clasificación (ACL), el cual consiste en “clasificar un conjunto de objetos o individuos n, sobre los que se tiene información en términos de p variables, en grupos homogéneos” (López-Roldán y Fachelli, 2015, p. 9).
La construcción estructural y articulada de tipologías está compuesta por dos grandes etapas analíticas y cada una de ellas se vincula al uso de las técnicas estadísticas señaladas anteriormente.
Según López-Roldán y Fachelli (2015), en la primera fase “se analizan las variables originales para determinar los factores de diferenciación mediante un análisis factorial” (p. 104), y en la segunda fase se utilizan estos factores como criterios clasificatorios, “se procede a clasificar a los individuos en grupos homogéneos o tipos de la tipología” (p. 104).
Debido a que el objetivo de este artículo se centra en la construcción de una tipología de inserción laboral y educativa de los egresados ETP, se utilizaron las dos técnicas mencionadas. El análisis de correspondencias múltiples (ACM), para identificar los principales factores de diferenciación dentro de los egresados y, posteriormente, el análisis de clasificación (ACL) para la conformación de grupos o tipos diferenciados en relación con los factores.
El análisis se realizó a partir del procesamiento propio de la base de datos de la Encuesta Nacional de Trayectoria de Egresados (ENTE), realizada en el año 2013 por el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Para ello se utilizaron los softwares estadísticos SPSS y SPAD.
La ENTE es el tercer componente del Sistema de Seguimiento de Estudiantes y Graduados de la Educación Técnico Profesional (SEGETP), el cual se encuentra en funcionamiento desde el año 2008. Hasta la fecha, se ha realizado un censo en 2009 y dos encuestas de seguimiento en 2011 y 2013, respectivamente. El presente artículo se basa en información de la encuesta aplicada en 2013. El universo[4] está conformado por los 39.706 jóvenes que en el año 2009 se encontraban cursando el último año en secundarias de modalidad técnico-profesional en escuelas de todo el país, y que, en el año 2013, año en el cual se les indagó acerca de su inserción educativa y laboral por medio de una encuesta de seguimiento, ya habían finalizado el nivel secundario.
La encuesta indaga sobre cuestiones relativas a la inserción laboral y educativa de los egresados de modalidad técnica, así como en cuestiones sociodemográficas; fue implementada en el año 2013. Consistió en una encuesta basada en una muestra probabilística con representatividad de alcance nacional, que fue respondida por 4.752 jóvenes provenientes de escuelas técnicas de todo el país, quienes fueron re-contactados luego de cuatro años de haber concluido el secundario. Los datos son representativos en el ámbito nacional y por especialidades (Álvarez, 2015b).
En cuanto al perfil de los egresados ETP, cabe destacar que son mayormente varones (70 %), el 63 % comenzó estudios en el nivel superior, tras finalizar el secundario, y dos tercios pertenecen a hogares con clima educativo medio o alto. Y aunque en promedio provienen de hogares de niveles socioeconómicos diversos, los casos de nivel bajo parecen escasos[5].
Para el armado de la tipología de inserción laboral de egresados ETP se elaboró un modelo de análisis basado en cuatro dimensiones y veinte variables, vinculadas a las cuestiones a estudiar.
Las dimensiones y variables seleccionadas ofrecen información relevante sobre las características de inserción laboral de los egresados (se filtró la base y se consideraron solamente a los egresados que al momento de la encuesta estaban ocupados), su trayectoria educativa (pasada y actual) y las características del hogar de origen. En relación con esto, considerando la elevada correlación entre el clima educativo del hogar y la estratificación social (Lépore, 2010 y CEPAL, 2010), así como el hecho de que la ocupación principal del padre/madre de los egresados (y los ingresos probables correspondientes a esas ocupaciones) se encuentran estrechamente vinculados a la posición ocupada dentro de la estructura socio-económica (Dalle, 2016), se construyó la dimensión “características del hogar de origen”, dentro de la cual se incluyen variables referidas a las características educativas y laborales de los adultos que componen el hogar de origen de los Egresados ETP.
A continuación, se detalla la composición del modelo de análisis y la distribución de frecuencias y porcentajes para cada variable.
Dentro de las variables activas se encuentran las dimensiones: i) Trayectoria educativa del Egresado, ii) Empleo del Egresado, iii) y Características del hogar de origen del Egresado.
Por su parte, dentro de las variables suplementarias, se encuentra la dimensión: Características sociodemográficas del Egresado.
La aplicación de la técnica del análisis de componentes múltiples (ACM) ha permitido reducir las 17 variables y 74 categorías del modelo analítico a dos factores que explican el 79,5 % de la varianza total. El factor 1 explica el 66,2 % y el factor 2 el 13,3 %. Así, con la retención de estos dos factores puede describirse y explicarse la mayor parte de la variabilidad existente, teniendo en consideración la significancia y parsimonia (López-Roldán, 2012).
El factor 1 se vincula a la situación de los egresados frente a la continuidad educativa en el nivel superior, y revela una estrecha relación entre la situación educativa de los egresados, con respecto a las características educativas de sus hogares de origen.
De un lado del eje se ubican los casos y categorías de quienes solo trabajan (y no estudian), y del otro lado, desde el otro extremo, se encuentran los que trabajan y estudian; a su vez, tal como se ha señalado, se observa una coincidencia en relación con las características educativas del hogar de origen, ya que los casos de los egresados que no estudian se relacionan con la pertenencia a hogares con clima educativo bajo, mientras que los casos de jóvenes que continúan estudios en el nivel superior se vinculan con hogares con clima educativo alto o medio.
En este sentido, puede identificarse al clima educativo del hogar de origen como un condicionante educativo relevante, debido a que los egresados que provienen de hogares de origen con clima educativo bajo muestran menor tendencia a continuar estudios en el nivel superior; sin embargo, también es importante destacar que estos egresados lograron concluir el nivel secundario, superando así el nivel educativo alcanzado por sus padres.
Otra cuestión importante que se observa en este factor se vincula con la edad. Dentro del área en que se ubican los egresados que solo trabajan (y no estudian) las edades aumentan (se encuentran los casos de 24 años o más), mientras que, del otro lado del eje, las edades disminuyen (se encuentran los de 21 a 23 años). A su vez, las edades más avanzadas se vinculan a trayectorias educativas irregulares, es decir, se trata de egresados que repitieron o interrumpieron la asistencia a la escuela en algún momento de su vida, mientras que las edades más bajas se asocian a trayectorias educativas regulares que no sufrieron interrupciones o demoras (ver tabla 1).
El factor 2 se vincula a las características de inserción laboral de los egresados y a las de su hogar de origen.
A partir de la información obtenida, puede señalarse que las características ocupacionales del hogar de origen de los egresados se encuentran asociadas, es decir son similares, a las de los egresados, lo cual evidencia la incidencia de las tendencias reproductoras en las que el capital educativo del hogar presenta mayor peso que las credenciales educativas en las primeras inserciones de los jóvenes (Molina Derteano, 2013).
El eje del factor separa las categorías y casos, dejando de un lado a los egresados que provienen de hogares con principales aportantes desocupados e inactivos[6], de aquellos que provienen de hogares cuyo principal aportante se encuentra ocupado.
En relación con la categoría ocupacional de los egresados, se observa que el eje factorial separa a los egresados asalariados de aquellos que se desempeñan como cuentapropistas o patrones. Asimismo, se observa que el factor separa a los egresados que actualmente son el principal aportante de su hogar, de aquellos egresados que viven en hogares sostenidos económicamente por su padre o su madre.
Junto a los egresados ocupados que se desempeñan como cuentapropistas o patrones se ubican los jefes de hogar desocupados e inactivos; y del otro lado, opuestos a estos, se encuentran los egresados asalariados que provienen de hogares en el que el principal aportante está ocupado (ver tabla 2).
Al analizar conjuntamente los dos ejes factoriales, se evidencia una clara vinculación entre ellos, en torno a la correlación entre el clima educativo del hogar de origen y el nivel de calificación laboral del principal aportante del hogar. A mayor clima educativo, aumenta el nivel de calificación del principal aportante, lo cual a su vez se relaciona con las características de la inserción educativa y ocupacional de los egresados ETP, ya que, a mayor clima educativo, se observa una mayor tendencia hacia la continuidad de estudios superiores, así como inserciones laborales en puestos de mayor calificación.


A partir del análisis de los factores que concentran el 79,5 % de la varianza explicada, se realizó el análisis de clasificación (ACL), con el objetivo de dar lugar a la conformación de tipos o grupos que se caractericen por ser homogéneos internamente y heterogéneos en relación con los otros.
En tal sentido, se ha conformado una tipología de cinco grupos. A continuación, se presenta el porcentaje de cada grupo en relación con el total de egresados ETP, es decir su tamaño (ver tabla 3) y la descripción de cada uno.

El Tipo 1 representa al 16,8 % de los casos. El grupo está conformado por egresados ocupados que realizan estudios en el nivel superior, es decir que estudian y trabajan simultáneamente. Estudian carreras de orientación técnica (la mayoría) en el nivel universitario y superior no universitario.
En el ámbito laboral se desempeñan como trabajadores independientes (como cuentapropistas o patrones). Mayoritariamente se ubican en puestos de calificación elevada (técnica o profesional), y las ramas de actividad preponderantes dentro de este grupo de egresados son: actividades profesionales, científicas y técnicas, administrativas, tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), salud, enseñanza y servicio doméstico. En este sentido, se advierte que la mayoría de los egresados de este grupo se desempeña laboralmente como trabajadores independientes (ya sea como cuentapropistas o patrones), desarrollando tareas de calificación elevada, probablemente ligadas a la formación técnica recibida en el secundario. Las especialidades más asociadas a este grupo son: informática, y electricidad y energía.
Los jóvenes de este grupo provienen de hogares con clima educativo alto y del cual el principal aportante de ingresos es su madre o padre, quien se encuentra ocupado en un puesto de calificación elevada. Se trata de egresados de 21 años en media, lo cual permite interpretar que han tenido una trayectoria educativa continua en el secundario, es decir que no han repetido ni abandonado la escuela.
El Tipo 2 es el más pequeño, representa al 4,8 % de los casos. El grupo está conformado por egresados ocupados que estudian y trabajan. La mayoría optó por carreras no técnicas del nivel superior no universitario.
Las características de la inserción laboral de este grupo parecen ser precarias, ya que se vinculan a puestos cuentapropistas, no calificados y no formales, en tanto no perciben el beneficio de obra social. La rama de actividad más vinculada a este grupo es la de servicio doméstico. Los miembros de este grupo pertenecen a hogares cuyo principal aportante de ingresos es una persona que no es el padre, la madre o el mismo egresado, y este principal aportante es inactivo laboralmente.
El Tipo 3 alberga al 32,4 % de los casos. Se trata de egresados ocupados que estudian, en el nivel superior universitario y no universitario, carreras de orientación técnica.
En cuanto su inserción laboral, son asalariados, mayormente informales, debido a que no perciben el beneficio de obra social vinculado a su trabajo, pero se desempeñan en puestos de calificación elevada (profesional o técnica). Las ramas de actividad económica más asociadas a este grupo son las de enseñanza, TIC, alojamiento y servicios de comida. Las especialidades técnicas preponderantes dentro de este tipo son informática y otras de servicios.
Los miembros de este grupo provienen de hogares con clima educativo alto, cuyo principal aportante de ingresos es su madre o padre, quien se encuentra ocupado en un puesto formal de calificación elevada. Se trata de egresados de 22 años, en promedio, lo cual permite interpretar que han tenido una trayectoria educativa continua en el secundario; es decir, que no han repetido ni abandonado la escuela, y hay una importante presencia de mujeres.
El Tipo 4 contiene el 10,5 % de los casos y está conformado por egresados ocupados que no realizan estudios en el nivel superior.
Laboralmente se desempeñan como cuentapropistas o patrones, especialmente en el sector de la construcción; muchos egresaron de esa especialidad. Otra rama de actividad con presencia dentro de este grupo es la de agricultura, ganadería y minería, y en cuanto a las especialidades de formación, se observa también una coincidencia entre formación y empleo, ya que muchos de los egresados de este grupo se formaron en la especialidad agropecuaria.
En lo que respecta a las características del hogar de origen, provienen de hogares con clima educativo bajo, cuyo principal aportante de ingresos es inactivo. La mayoría de los miembros de este grupo tiene 25 años o más, lo cual indica que han tenido una trayectoria educativa irregular y discontinua, debido a que han repetido o abandonado la escuela en algún momento.
Por último, el Tipo 5 es el que agrupa la mayor proporción de casos (35,5 %). Está conformado por egresados ocupados que no estudian y que se desempeñan como trabajadores asalariados, en el marco de puestos formales con calificación operativa.
Las ramas de actividad más asociadas a este grupo de egresados son: industria manufacturera; suministro de electricidad, agua y gas; administración pública; alojamiento y servicio de comidas; y actividades financieras. En cuanto a las especialidades técnicas, la más asociada a este grupo es electromecánica.
En lo relativo a las características del hogar de origen, mayormente forman parte de un hogar del cual ellos mismos son el principal aportante de ingresos, y provienen de hogares de origen con clima educativo bajo. Son mayormente varones de 25 años o más que han tenido una trayectoria educativa irregular (ver figuras 1 y 2).


El presente estudio contribuye a la profundización de los estudios que analizaron la inserción laboral y educativa de los egresados ETP, en términos comparativos, con el conjunto de egresados de nivel secundario (Sosa, 2016b, 2016c, 2018a, 2018b). En ellos se pudieron determinar algunas ventajas que presentan los técnicos por sobre el conjunto de egresados secundarios. Por ejemplo, en cuanto a lo educativo se observa, dentro de los egresados ETP, mayor tendencia a la continuidad de estudios superiores (Sosa, 2016a, 2016b). La importante porción de egresados de secundaria técnica que continúan estudios superiores está en concordancia con lo que señalan investigaciones que analizan la transición de los egresados técnicos hacia la educación superior (Bucarey y Urzúa, 2013; Larrañaga et al., 2014). Asimismo, se ha destacado que el aumento de la participación de los egresados técnicos en el nivel superior cuestiona el carácter de nivel terminal, que muchas veces le es atribuido (Sepúlveda, 2016; Sepúlveda y Valdebenito, 2014).
En cuanto a lo laboral, en términos generales, los egresados ETP presentan un alto grado de participación en el mercado de trabajo, ya que casi 8 de cada 10 forma parte de la población económicamente activa. A 4 años de haber finalizado el secundario, la mayoría de los egresados ETP se encuentran ocupados (68 %) (Álvarez, 2015a), y algo más de 8 de cada 10 se desempeñan en puestos calificados (Sosa, 2016b, 2016c). Este último dato resulta particularmente significativo no solo porque difiere de la situación que se advierte al respecto en el conjunto de trabajadores jóvenes, donde el 71 % se desempeña en puestos no calificados, sino que también se diferencia de lo que le ocurre al colectivo de jóvenes ocupados con secundario completo. En este sentido, la cantidad de egresados ETP ocupados en puestos calificados supera en 10 puntos porcentuales al que se observa dentro del conjunto de egresados secundarios. Además, los egresados ETP muestran ventajas relativas, en tanto se ven algo menos afectados que estos últimos por la desocupación y la informalidad.
A partir de esta comparación se ha podido mostrar que el título de secundaria técnica incide positivamente en la continuidad educativa y en la inserción laboral de los egresados ETP, ya que al compararlos con el conjunto de egresados secundarios mostraron ventajas. Al mismo tiempo, estos resultados evidencian, como lo muestran también otras investigaciones (Miranda, 2006; Salvia, 2008), las limitaciones de las políticas educativas, frente a cuestiones de carácter estructural del mercado de trabajo, como son la desocupación y la informalidad, que afectan más a los jóvenes por ser nuevos ingresantes al mercado de trabajo. La existencia de altas tasas de desocupación e informalidad entre los jóvenes con secundario completo dan cuenta de los problemas estructurales del mercado de trabajo para absorber a los jóvenes, aún a los que tienen formación técnica.
Por tanto, en coincidencia con los resultados de otras investigaciones (Filmus et al., 2001; Miranda, 2006), también en el caso de los egresados ETP puede afirmarse que la inserción laboral no solamente se ve influida por la terminalidad educativa y por el tipo de estudios, sino también (y, sobre todo) por la demanda laboral de las distintas ramas de actividad, en función de sus necesidades y las características de su evolución.
En síntesis, al poner en dialogo este análisis tipológico con estudios previos sobre transiciones entre educación y trabajo de los egresados ETP, puede señalarse que el haber egresado de la modalidad técnica en el nivel secundario constituye una ventaja respecto al conjunto de los egresados de secundaria, ya que en promedio muestran mejor situación relativa en el mercado de trabajo y en cuanto a la prosecución de estudios superiores. Por otra parte, si bien efectivamente se constata la influencia del origen social en la inserción laboral y continuidad educativa de los egresados ETP, y la existencia de una estructura de oportunidades desigual, sesgada a favor de aquellos jóvenes que provienen de clases sociales media y alta (Pérez, 2011), también se evidenciaron algunas desigualdades ligadas a cuestiones de género que han sido abordadas en otras investigaciones (Jacinto et al., 2020; Martinez et al., 2020). Rasgos que también se observaron, pero con mucha menor intensidad, entre los jóvenes egresados ETP que provienen de hogares con jefe, ocupados en puestos de calificación operativa o técnica.
Otro hallazgo relevante para destacar, a partir del dialogo entre los estudios previos sobre transiciones educación-trabajo de los egresados técnicos y el análisis tipológico aquí presentado, es que, si bien se observa que hay reproducción, también se ve que hay heterogeneidad dentro de los egresados ETP, y que en ellos entran a jugar los efectos de la modalidad, de los títulos y de las ramas. En este sentido, cabe señalar que, a pesar de las tendencias de reproducción, se observan casos en los que los egresados, mediados por el efecto ventajoso de la modalidad, logran sortear las determinaciones del hogar de origen.
A partir del análisis de la tipología se corrobora la existencia de una correlación entre las características de la inserción laboral de los egresados ETP, su trayectoria educativa y su origen social.
En el modelo de análisis planteado, los factores que explican la distribución de los casos y las categorías en el espacio vinculan las características de inserción laboral de los egresados a las características ocupacionales de sus hogares de origen; además, vinculan las características de la inserción educativa de los egresados al clima educativo de sus hogares de origen. En este sentido, el modelo parece corroborar una cierta lógica de reproducción social que relaciona el éxito laboral de los egresados a las características de sus hogares de origen.
En este sentido, a pesar de que estudios recientes han demostrado que los egresados ETP presentan ventajas en la inserción laboral frente al conjunto de egresados secundarios, el presente trabajo ha evidenciado que, al analizar internamente al conjunto de egresados de modalidad técnica, estos presentan diferencias significativas entre sí.
La tipología construida ha demostrado que en aquellos tipos en los que se observan las inserciones laborales de mayor calidad, entendida esta como empleo formal y /o como desempeño laboral en puestos de calificación elevada, se corresponden con hogares de origen con clima educativo medio o alto, y en los cuales el principal aportante es un progenitor que está ocupado. También, se corrobora que en los hogares con clima educativo bajo y cuyo principal aportante no está ocupado o es el propio joven egresado, las trayectorias educativas de los egresados han tenido dificultades, porque han egresado tardíamente o bien porque no han proseguido estudios superiores. El Tipo 2, minoritario, sería sin embargo una excepción en la cual las condiciones desfavorables del hogar de origen no han impedido la continuidad de estudios superiores, aunque la inserción laboral conseguida por el joven egresado es muy precaria, y en puestos de trabajo en el cual sus credenciales educativas se encuentran devaluadas.
En relación con la segunda hipótesis, referida las especialidades técnicas en las cuales los egresados se formaron, puede señalarse que los técnicos especializados en química y electromecánica (pertenecientes al Tipo 5) son los que presentan mayor proporción de ocupados en puestos asalariados formales, y aunque mayoritariamente se desempeñan en puestos de calificación operativa y no realizan estudios en el nivel superior, parecen haber neutralizado parte de las barreras ligadas a su origen social, ya que dicho grupo pertenece mayoritariamente a hogares con clima educativo bajo, cuyo principal aportante es un trabajador informal.
Por su parte, los egresados de informática (ubicados en el Tipo 3) son los que presentan más vinculación con puestos de calificación elevada, mientras que los de la especialidad agropecuaria (en el Tipo 4) suelen vincularse a puestos no calificados.
Asimismo, otra cuestión que muestra esta tipología es que, si bien hay una cierta reproducción, también hay heterogeneidad dentro de los egresados ETP, y que en ellos entran a jugar los efectos de la modalidad, de los títulos y de las ramas.
Y, a pesar de las tendencias de reproducción, se observan casos en los que los egresados, mediados por los efectos de la modalidad logran sortear las determinaciones del hogar de origen.
A partir de los resultados obtenidos, cabe preguntarse por otras cuestiones que pueden estar incidiendo en la inserción laboral de los egresados. Con el objetivo de profundizar el análisis sobre estos temas, se proseguirá con el estudio, a partir de la incorporación de nuevas dimensiones analíticas.
Otra cuestión por seguir estudiando es la vinculada a las dificultades que presentan las mujeres egresadas ETP para conseguir empleos vinculados o acordes a su formación. Dichas dificultades son más acentuadas que las observadas en el caso de los varones, y se materializan, por ejemplo, en el hecho de que 1 de cada 5 egresadas mujeres ocupadas trabaja en la rama de servicio doméstico.




