Presentación

PRESENTACIÓN

Alejandro Gutiérrez S.
Coordinador del Comité Editorial
José Daniel Anido R.
Editor Adjunto

PRESENTACIÓN

Agroalimentaria, vol. 24, núm. 46, 2018

Universidad de los Andes

Llega el 2018 y con él un nuevo año para nuestra Revista «Agroalimentaria». Con este son 23 los años ininterrumpidos de difusión científica, con 46 números semestrales publicados hasta ahora, que han colocado a esta publicación como una de las obras de consulta obligada para investigadores, docentes y estudiantes de las áreas vinculadas con la agricultura, la alimentación, el desarrollo rural, la nutrición, así como con el ambiente y la sustentabilidad de los sistemas alimentarios. No obstante las dificultades financieras que se agudizan en el país en general y en las Universidades en particular, desde hace lustros mantenemos nuestra presencia en importantes índices internacionales, así como nuestra visibilidad creciente gracias a las plataformas de acceso libre: e- revistas (portal OJS de la Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela); la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, REDALYC (bajo la conducción de la Universidad Autónoma del Estado de México y con el apoyo invaluable del ingeniero Fernando Rodríguez); SABER-ULA (portal académico-Repositorio Institucional de la Universidad de Los Andes, Mérida-Venezuela); y los repositorios científicos y programas de divulgación de la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología del Estado Mérida, FUNDACITE (Unidad Territorial del Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, MPPEUCT).

Esta última también ha sido, a lo largo de nuestra existencia, ente clave para el financiamiento de la producción editorial y publicación de nuestra Revista, así como una aliada en nuestro fin último de coadyuvar a la difusión del conocimiento científico. En esta tarea igualmente merece ser destacada la actividad logística y el soporte editorial que desde prácticamente sus inicios nos ha brindado la Comisión de Publicaciones del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y de las Artes (CDCHTA) de la Universidad de Los Andes, en particular, la Dra. Mariela Ramírez. Por último debemos mencionar uno de los cambios más recientes en nuestra política editorial, por el que desde este año Agroalimentaria vuelve a publicar únicamente artículos originales en los idiomas castellano, inglés y francés; no obstante, se mantienen estos tres junto con el portugués como los idiomas oficiales para los títulos y resúmenes de contenidos publicados. Con esta decisión seguimos dando cabida a todas las contribuciones de la comunidad científica, al tiempo que esperamos incrementar la visibilidad de los artículos a escala global.

El presente número está conformado por ocho contribuciones originales, provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Venezuela. Inicia un artículo en castellano, que lleva por título «Agroexportación orgánica en Chile: deseos sustantivos, formalización de las prácticas y relaciones neocoloniales». Corresponde su autoría a Beatriz Eu0genia Cid Aguayo, docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción (Chile). De acuerdo con la autora, debido a la insatisfacción creciente de los consumidores con respecto a la calidad de los alimentos industrializados, se ha propiciado un efecto dinámico en el mercado de productos orgánicos constituido por consumidores de altos ingresos del «Norte Global». Esto se ha traducido en una creciente demanda, que es satisfecha por países agroexportadores tradicionales como Chile. De esta manera, los pequeños y medianos productores (en este caso, cuyos sistemas de producción están basados en el capital) han encontrado en la producción orgánica una línea de negocio que es al mismo tiempo rentable y ética para su quehacer productivo. En este nuevo escenario emerge otra vez, ahora en el marco de «productos verdes», la cuestión de la «relación Norte-Sur». En el estudio la autora analiza los discursos y las prácticas productivas y económicas de los agricultores orgánicos con orientación exportadora, reconociendo en ellos a sujetos que enfrentan significativas tensiones. Uno de sus hallazgos es la paradoja de que, no obstante el hecho de mantener un discurso ético basado en la agroecología–, en la práctica se instalan como un producto exclusivo y de nicho que participa en la misma estructura de agronegocios global que justamente ha sido cuestionada por la agroecología. Este rasgo pone en relieve las dificultades y carácter incompleto del esfuerzo orientado a «ecologizar los sistemas agroalimentarios», en un contexto donde transacciones y principales actores están hegemonizados por el mercado. Así mismo, revela los intentos del mercado por identificar y traducir los códigos de productores y consumidores éticos, a los fines de materializar una re-significación y de volver a estabilizarse frente a los cuestionamientos que se hacen a la hegemonía agroalimentaria. También da cuenta de la coexistencia de elementos de gobernanza alternativa, conjuntamente con prácticas fuertemente convencionalizadas y formalizadas. Finalmente explora algunos factores que presionan hacia esta tensión, específicamente referida a la relación neocolonial con la industria exportadora y con los sistemas de certificación, así como el rol de las instituciones regulatorias del Estado.

El segundo artículo, ahora en lengua portuguesa, se titula «Representaçõessociais sobre o mundo rural entre estudantes de ciências agrárias do sul do Brasil». Son sus autores Nádia Velleda Caldas (Profesora del Programa de Postgrado en Sistemas de Producción Agrícola Familiar y del Programa de Postgrado en Desarrollo Territorial y Sistemas Agroindustriales de Universidade Federal de Pelotas- UFPel, Brasil); Flávio Sacco dos Anjos (Profesor del Programa de Postgrado en Sociología de la UFPel, Brasil e Investigador del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico-CNPq, Brasil); y Fernanda Novo da Silva (Becaria del PNPD-Capes en esta misma Universidad). Fundamentado en la denominada Nueva Ruralidad, el estudio constituye una aproximación sociológica para romper con la dicotomía campo-ciudad o entre el abordaje de lo rural y lo urbano como si se tratara realidades socioespaciales discontinuas y antagónicas, que ha sido persistente durante las dos últimas décadas en la literatura en torno al futuro del mundo rural. Así, desde la corriente sociológica ese debate apunta hacia la necesidad de comprender los nuevos roles que han sido asignados a los espacios rurales (como por ejemplo, ocio, entretenimiento, reserva de la biodiversidad, entre otros), sin menoscabo de la tradicional función de productor de alimentos, fibras y materias primas. Para indagar cómo esta nueva realidad es captada por los estudiantes de las carreras ofertadas por las facultades de ciencias agrarias del Brasil (i.e., la idea de la «resignificación» de lo rural en las últimas décadas en este gigante agroalimentario al nivel mundial), los autores diseñaron y aplicaron diversos instrumentos (entre ellos, entrevistas estructuradas y análisis de contenido de narrativas y de palabras), a una muestra de 112 individuos en una de estas instituciones. Entre sus conclusiones destacan la existencia de tres grandes conjuntos de representaciones sociales del rural: una, catalogada como la más importante, que asocia lo rural con el mundo de la producción y/o del trabajo (lo rural agropecuario); la segunda identifica lo rural con un mundo idealizado (es decir, lo rural idílico); y la tercera, definida como el rural ecológico-ambiental; o lo que es lo mismo, el espacio de la biodiversidad, cuyos objetivos son la preservación de la vida natural.

De nuevo en idioma castellano, el tercer artículo lleva por título «Impacto del seguro de crédito agrícola sobre el financiamiento del FONDAS en el municipio Andrés Bello (Mérida, Venezuela)», de la autoría de Jesús David Araujo Ramírez (Supervisor Encargado de Presupuesto del FONAPROLE, Mérida-Venezuela); e Ismaira Contreras de Ussher (Profesora Titular de la FACES-Universidad de Los Andes, Venezuela; Investigadora adscrita al Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial-CIDE y miembro del Grupo de Investigación sobre Agricultura, Gerencia y Ambiente-GISAGA, ambos de esta misma Facultad). El artículo se fundamenta en un estudio exhaustivo que involucra a una entidad pública (el Fondo de Desarrollo Agrario Socialista, FONDAS), que otorga financiamiento orientado al desarrollo económico-social del país. Específicamente, estuvo dirigido a evaluar el impacto de los seguros de créditos agrícolas previstos por los programas de financiamiento ofrecidos a pequeños y medianos productores del municipio Andrés Bello, localizado en el estado Mérida, Venezuela. Destacan que en el caso de Venezuela los programas de seguros agrícolas han tenido escaso desarrollo, debido a las peculiaridades de la agricultura como sector económico (e.g., elevados riesgos a factores naturales y fluctuaciones económicas, a su vez debidas a variaciones de oferta, demanda, precios de los insumos y del producto final en el mercado, al igual que las modalidades de distribución de dichos productos). Estas, sumadas a la cultura del venezolano de no prever situaciones futuras adversas, se traducen en la práctica en una limitada contratación de los seguros agrícolas. El estudio involucró una muestra probabilística de 41 productores, cuya información fue analizada a partir de estadística descriptiva. Los resultados más relevantes dan cuenta que la mayoría de estos productores desconocen la existencia de los seguros agrícolas, no obstante el hecho de que su cuantía es descontada como parte del Programa; cuando reciben recursos, no disponen de asesoramiento y seguimiento por parte del ente crediticio otorgante del crédito. Tampoco se difunden suficientemente los instrumentos de cobertura de riesgos, debido a ausencia de políticas y debilidad de instituciones públicas y privadas responsables. Sobre esta base los autores llaman la atención sobre los efectos perjudiciales que estas realidades tienen sobre la nación, por cuanto afectan tanto a la producción como a la distribución de alimentos, al tiempo que generan obstáculos para desarrollar el sector (afectando, en este caso particular, a los pequeños productores). Por tanto, es indispensable impulsar ampliamente en el país los mercados de seguros de crédito agrícola; ello, además de incrementar el ahorro interno, proporcionará mayor estabilidad al sector.

Escrito en lengua inglesa, el cuarto artículo corresponde a Antônio Márcio Buainain (Profesor del Instituto de Economía de la Universidade Estadual de Campinas-UNICAMP, Brasil) y Junior Ruiz Garcia (Profesor del Departamento de Economía de la Universidade Federal do Paraná y becario por productividad en investigación del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico-CNPq, Brasil) y lleva por título «Roles and challenges of Brazilian small holding agriculture». De acuerdo con los investigadores, un examen preliminar sobre la situación de la pobreza rural permite constatar que ésta se concentra en su mayoría en pequeños agricultores y en los trabajadores sin tierra. Adicionalmente, casi la mitad de las propiedades rurales en Brasil (48%) tiene una extensión inferior a las 10 hectáreas, categoría de explotaciones que paradójicamente apenas abarca en conjunto 2,4% de la superficie agrícola total del país. En ese escenario, el objetivo central fue realizar una investigación crítica con respecto al papel, perspectivas y desafíos de la pequeña agricultura en Brasil, con especial atención en el que tienen tanto las políticas públicas como la innovación tecnológica como medios para enfrentar la pobreza rural. Algunos rasgos destacados son las particularidades de la agricultura brasileña, debido a su heterogeneidad regional, que a su vez provoca que sus sistemas de producción tengan ingentes especificidades (e.g., calidad del suelo, acceso y uso de la tecnología, acceso a los mercados, suelo y el clima, asistencia técnica, entre otros). No obstante, los problemas asociados con su entorno económico e institucional son elementos comunes en los agricultores familiares (tales como acceso limitado al crédito, en particular para inversiones y asistencia técnica; uso de sistemas intensivos en insumos, que deben ser adquiridos en el mercado, lo que exige disponer de capital de trabajo para poder financiar costos operativos y mantener el flujo de producción, al igual que para operar de manera más eficiente, rentable y sostenible; los más pobres requieren de más inversiones para aumentar su capacidad y eliminar así los obstáculos estructurales que les limitan acceder al crédito; la viabilidad de muchas inversiones requiere financiamiento a largo plazo, que suele dificultarse para los pequeños agricultores). Este y otros estudios previos destacan también la gran capacidad de los agricultores para adaptarse a las limitaciones que enfrentan, explorando intensivamente los recursos disponibles en diferentes ambientes. Así, los sistemas adoptados por los pequeños agricultores reflejan su racionalidad, así como –de manera bastante directa– su situación y las restricciones enfrentadas, mientras extraen generalmente casi al máximo los recursos y medios disponibles. Si bien el estudio se basa exclusivamente en la experiencia brasileña, algunas de las cuestiones en él planteadas reflejan también la realidad de otros países latinoamericanos.

En lengua portuguesa, el quinto artículo tiene como autores a Jackson Eduardo Gonçalves (Coordinador pedagógico de los Cursos Superiores de Tecnología en Logística, Procesos Gerenciales y Gestión de Recursos Humanos del Centro Universitário do Sul de Minas- UNIS/Varginha, Brasil); Sheldon William Silva (Coordinador del Núcleo de Licenciatura- Faculdades del Grupo UNIS, Brasil); Eliandra da Silva Oliveira Gonçalves (Profesora de cursos de licenciatura y de postgrado del Centro Universitário do Sul de Minas-UNIS, Brasil); y Tuane Ferreira Melo (Investigadora del Área de Inmunología en proyectos financiados por el Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico-CNPq en el Departamento de Medicina Veterinária de la Universidade Federal de Lavras, Brasil).Se titula «Reflexões atualizadas sobre o contexto do agronegócio brasileiro» y su principal objetivo es presentar un panorama coyuntural del agronegocio o agribusiness brasileño (entendido como la suma de todas las operaciones y transacciones involucradas desde la fabricación de insumos hasta la actividades de producción en las unidades agrícolas; procesamiento, distribución y consumo de productos) desde una visión prospectiva, a partir de una reflexión conceptual acerca de sus elementos integrantes. La investigación del tipo descriptivo indaga datos e informaciones relevantes tanto de la agroindustria brasileña como de las instituciones y organismos vinculados con el sector brasileño agronegocios. Uno de los conceptos destacados es el de los denominados complejos agroindustriales (CAI) o sistemas en el contexto agroindustrial, que resultan fundamentales para la evaluación de la sostenibilidad del proceso productivo. A partir de esta concepción es posible analizar las interacciones entre sistemas de producción y sistemas agrícolas, para así poder identificar y definir parámetros e indicadores para caracterizar y evaluar tanto vulnerabilidades como potencialidades asociadas a dichos sistemas, con el fin último de garantizar la sostenibilidad de los procesos de producción. Otros hallazgos destacan el rol clave que tienen el uso eficiente de las tecnologías de almacenamiento agroindustrial y la correcta gestión de lugares apropiados y seguros. Destacan además que las empresas del agronegocio deben buscar continuamente mejorar su calidad, su eficiencia y su capacidad para garantizar que sus productos o servicios respondan a las necesidades de sus clientes, a través del uso integrado de métodos y herramientas que buscan la estandarización y seguimiento de los principios de gestión de la gestión calidad. Finalmente subrayan la importancia crucial de la agroindustria y su mercado para la economía brasileña.

El sexto artículo también está publicado en portugués y se titula «Conhecimento e inovação organizacional em unidades de produção de alimentos da agricultura orgânica». Corresponde su autoría a Dércio Bernardes-de-Souza (Profesor del Departamento Acadêmico de Administração de la Universidade Federal de Rondônia, Brasil);Daniela Callegaro Menezes y Jean Philippe Palma Revillion (ambos profesores e Investigadores adscritos al Centro de Estudos e Pesquisas em Agronegócios-CEPAN, de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul-UFRGS, Brasil). El objetivo central es comprender el proceso de construcción del conocimiento y de las innovaciones organizacionales que tienen lugar en unidades de producción de alimentos orgánicos del municipio de Porto Alegre (estado de Rio Grande del Sur, Brasil). Para ello llevaron cabo una investigación de campo, mediante un análisis exploratorio y cualitativo, a fin de indagar sobre conocimientos tácitos que tienen los productores y cómo éstos influyen en la forma de percibir tanto los problemas como las oportunidades en el ambiente en el que actúan, al igual que precisan su relación con los procesos de socialización del conocimiento. Los resultados indican que el conocimiento en las unidades familiares de producción de alimentos orgánicos objeto de estudio se basan en fuentes tácitas (que habilita a los gestores en el «cómo hacer» las actividades de su unidad de producción) y contextuales (construcción de saberes a partir de interacciones, del compartir y de la evolución de experiencias que les posibilitan el combinar el conocimiento que poseen con los saberes técnico-científico exógenos). Muchos son heredados de la propia familia (conocimientos históricos relacionados con la actividad productiva), o bien desarrollados a partir de prácticas productivas tácitas, moldeadas por procesos de aprendizaje, interacción e intercambio de saberes, que permiten que el conocimiento se traduzca en cambios o técnicas específicas que posibiliten superar algún tipo de obstáculo y/o garanticen el funcionamiento de la actividad productiva (i.e., que crean las condiciones adecuadas para generar innovaciones). Adicionalmente destacan el rol del ambiente institucional como mecanismo de calificación y de estímulo para la generación de nuevos conocimientos e innovación (la institucionalización de la certificación como medio para actuar en el mercado de los orgánicos, exigencia que a su vez estimula la construcción de nuevos conocimientos). Finalmente señalan que los nuevos conocimientos son adquiridos a través de procesos de interacción social. Los conocimientos no son utilizados en su forma pura, sino que más bien combinados o contextualizados en sus prácticas productivas tácitas. Ello genera una nueva gestión práctica a través de nuevas rutinas y procesos administrativos, principalmente destinados a la adecuación de sus unidades de producción a las exigencias de certificación y fiscalización.

El séptimo artículo (ahora en castellano) se titula «Construcción de estándares de calidad para el servicio de extensión del Ministerio de Agricultura y Ganadería del Paraguay». Son sus autores Fernando Pablo Landini (Profesor Adjunto de la Universidad de la Cuenca del Plata-UCP, Argentina; e Investigador Adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas- CONICET, Argentina) y Vanina Paola Bianqui (Becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas-CONICET de la Argentina). En él se resumen los resultados de una investigación en el contexto paraguayo, orientada a definir el significado de una extensión rural (ER) de calidad (extensión rural en tanto herramienta fundamental para el desarrollo agropecuario y la seguridad alimentaria), así como para la construcción participativa de estándares de calidad para la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de esta nación sudamericana. Con base en una revisión bibliográfica y documental, así como en entrevistas efectuadas a extensionistas y a autoridades del MAG y a grupos focales, además de un taller participativo con extensionistas y autoridades de la DEAg, validaron 7 factores clave para la gestión de la calidad de la extensión rural y 12 estándares. Dentro de primeros destacan la disponibilidad de recursos operativos, la formación de los recursos humanos, el nivel salarial, la descentralización administrativa y el aprendizaje institucional. Entre los segundos (estándares de calidad) subrayan el abordaje participativo, el enfoque territorial, el trabajo interdisciplinario, la articulación horizontal entre extensionistas e investigadores y la independencia respecto de intereses partidarios, entre otros. La utilidad de construir participativamente estándares de calidad para el servicio de ER de la DEAg y del MAG estriba en que facilita a extensionistas y autoridades participantes a reflexionar y analizar críticamente sus propias prácticas, lo que constituye a su vez un valioso proceso de aprendizaje. Así mismo, la propuesta puso en discusión la cuestión de la calidad del servicio de ER ofrecido a la agricultura familiar y la necesidad de mejorarla. En cuanto a su aplicación en otros contextos territoriales e institucionales, los autores destacan cuatro aspectos relevantes: i) la propuesta de un marco conceptual para pensar la calidad de la ER a partir de la articulación de las visiones de diferentes actores e instancias; ii) la potencialidad de la metodología para ser replicada; iii) que los estándares identificados pueden servir como base para su construcción en otros contextos, siempre que pasen por un proceso previo de revisión crítica; y, iv) la posibilidad de utilizar los factores clave y los estándares propuestos (aquellos que sean aplicables y relevantes) para guiar un proceso de autoevaluación de la calidad del servicio de ER brindado por una organización o institución específica. En síntesis, sus autores resumen las contribuciones del estudio al aportar lineamientos conceptuales para una extensión rural con calidad y una metodología participativa para construir estándares que permitan su evaluación.

El artículo de cierre, ahora en portugués, se titula «A Roça como atributo qualificativo dos produtos alimentares naturais e tradicionais em Minas Gerais, Brasil». Corresponde su autoría a Lidiane Nunes Silveira (Profesora del Instituto Federal de Minas Gerais-IFMG, Brasil); Ana Louise Carvalho Fiúza (Profesora Asociada IV del Departamento de Economía Rural de la Universidade Federal de Viçosa-UFV, Brasil); y a Lélis Maia Brito (Profesor Adjunto I del Departamento de Gestão Pública de la Universidade Federal de Ouro Preto-UFOP, Brasil). En él se discuten los usos y significados de la denominación Roça (un término que históricamente denotaba una jerarquía entre el campo y la ciudad, lo rural y lo urbano), en tanto atributo de los productos y servicios del sector de la alimentación que son comercializados en Brasil. La adopción de la «Roça» como atributo de alimentos considerados como naturales y tradicionales expresaría actualmente una apreciación positiva asignada a la palabra, así como nuevos significados relacionados con el reconocimiento de la sociedad rural brasileña. A partir de encuestas y entrevistas a productores, distribuidores y consumidores de tales productos y servicios en el Mercado Central de Belo Horizonte (estado de Minas Gerais-MG, Brasil) y asistentes al Cuarto Festival de Gastronomía y Cultura de la Roça de Gonçalves-MG), los autores efectuaron análisis de contenido categórico. Los principales resultados revelaron que para los productores y distribuidores la palabra «Roça» estaba relacionada con significados que hacían referencia a la tradición y nostalgia. Para los consumidores, más allá de la importancia de la tradición, hubo alusiones a ella como fuente de confianza de alimentos, asociándolos con la naturaleza y de allí su valor. Se trata de productos caseros, artesanales, de origen local; incluso para muchos la ausencia de embalaje, etiqueta, marca y «sello» ha sido un criterio de distinción entre estos productos y los de origen industrial. Por otro lado, los alimentos, especialmente los cereales, legumbres, frutas y hortalizas aparecieron en las representaciones de los productores y consumidores como productos que tienen un origen confiable; igualmente ocurrió con el queso, los dulces, la miel, la rapadura, la cachaça, entre otros. En relación con los servicios de gastronomía, se perciben en contraposición con los de origen industrial y masificados, siendo asociado este tipo de comida como propia de una zona minera y de tipo casera (una valoración positiva de los productos de la «Roça», jerárquicamente superiores). Entre los productores y distribuidores consultados, la principal justificación para clasificar sus productos o servicios como de la «Roça» se debe al hecho de ser tradicionales, asociados con lo nostálgico y romántico; pero también hacen referencia a que son productos naturales y producidos de forma casera o artesanal, o que están establecidos en el campo o zonas rurales. En síntesis, el mercado de productos y servicios de la «Roça» revela un cambio en la valoración de un imaginario social relativo al campo en tanto espacio de confiabilidad y autenticidad.

Finalmente, queremos agradecer una vez más tanto a los autores como a los árbitros y colaboradores de Agroalimentaria, cuyas contribuciones y trabajo desinteresado hacen posible su publicación.

HTML generado a partir de XML-JATS4R por