Sección Humanidades
Arte y Educación en la Medicina
Arte y Educación en la Medicina
Acta Gastroenterológica Latinoamericana, vol. 50, núm. 3, pp. 228-229, 2020
Sociedad Argentina de Gastroenterología
Introducción
El arte, con su lenguaje de imágenes (simbólico), logra trasmitir las ideas de manera directa, prescindiendo de la palabra, y evitando de esta forma la reducción conceptual inherente a su verbalización. Por esta razón, el arte constituye un poderoso instrumento educativo, ideal para transmitir los aspectos trascendentales de lo humano.
En este espacio presentaremos de manera sucesiva una serie de artículos en los cuales, a través del arte, analizaremos el concepto de la evolución personal.
El arte y la evolución personal: la escalera de Jacob de William Blake
En esta oportunidad analizaremos la pintura “La escalera de Jacob” del poeta y pintor romántico William Blake (1757-1827); a través de la cual analizaremos el concepto de la evolución personal. 1
El siglo XXI será espiritual o no será.
André Malraux (1901-1976)

Descripción de la obra
En la base del cuadro yace Jacob durmiendo. A la altura de su cabeza, como nacida de sus ensueños, se observan los primeros peldaños de una escalera etérea que, partiendo de la Tierra, asciende en forma de espiral hacia un sol fulgurante. Por dicha escalera descienden y ascienden diversos individuos. Los que se encuentran en los escalones inferiores están aferrados a sus posesiones materiales (como la vajilla dorada o los documentos), mientras que los que están más elevados están asegurando sus posesiones espirituales (como las relaciones interpersonales). Finalmente, un cielo estrellado marca la transición entre el fango del mundo sobre el cual Jacob duerme y la áurea bóveda que lo cobija.
Análisis de la obra
Tanto el relato bíblico como la pintura de William Blake, que lo representa, nos hablan del hecho de que el ser humano (Jacob) yace postrado y dormido, enlodado en los conflictos mundanos estériles que lo llevan a vivir una vida (e incluso una muerte) mecánica, situación que no sólo lo estanca, sino que muchas veces lo hace retroceder (descender) en su evolución (escala) personal. Si tan sólo despertase, podría ver la fenomenal escalera de acceso que conecta el plano de la conciencia mundana, donde cada uno se considera una entidad separada del resto (mundo de la fragmentación), con los planos más elevados de la conciencia, donde se saben uno con los demás (mundo de la unicidad).
Sin embargo, dicho crecimiento personal (ascenso) requiere de la difícil tarea de deshacerse de dos grandes lastres mentales: el apego y el ego. En el primero se confunde lo que se tiene con lo que se es, se toma la materia como un fin y no como el medio. En el segundo, con la actitud egoísta, se deja de tener conciencia (ceguera mental) de que en realidad sólo se es un efímero fragmento autoconsciente de una eterna totalidad inconsciente, un crisol en el que todo se funde, incluso los opuestos.
La sinuosidad de la escalera simboliza que el camino del crecimiento personal se compone de los momentos de avance y retroceso, subida y descenso de peldaños, e incluso de etapas de la vida en que se adoptan posiciones opuestas (como sucede en las escaleras caracol), ya que sólo se aprende realmente por contrastación. Además, el crecimiento helicoidal permite que éste sea lento y progresivo, evitando el daño por exceso de “luz”, ya que hay verdades que se debe tener cierta madurez para poder asimilarlas sin sufrir daño.
El resplandor del plano superior representa la superación del sufrimiento, simbolizado por la oscuridad del sector inferior. El padecimiento pertenece a la superficie inferior en la cual no se han superado ni el apego ni el ego, pues la dolencia se trasciende cuando se comprende que nada se posee ni se es. 2, 3, 4, 5
Podrá haber aflicción pero no angustia, porque el dolor es lo que se sufre ante algo dañino, pero el sufrimiento resulta de cómo se administra dicho sentir.
Por encima de esta perspectiva (mundo de la unicidad), siempre hay paz, independientemente de los avatares de la vida, ya que de lo bueno se disfruta y de lo malo se obtiene un aprendizaje, de modo que todo (lo bueno y lo malo) siempre es para bien.6, 7
El ser humano es una semilla dormida en la profundidad del suelo, que cuando germina (despierta) tiene la oportunidad de transformarse en un frondoso árbol (escalera) que lleno de energía aspira a alcanzar el sol (autoconsciencia).2
Concluimos que la obra “La escalera de Jacob” de William Blake brinda la oportunidad de reflexionar acerca del camino hacia el crecimiento personal.
Referencias
1. Musso CG, Enz P. Art as an educational tool in medicine. Arch Argent Pediatr 2014; 112 (6): 494-495.
2. Purce J. The mystic spiral. Journey of the soul. London: Thames & Hudson, 2017.
3. Orff C. Carmina Burana. 1936 (cantata).
4. Gauding M. La biblia de los signos y de los símbolos. Madrid: Gaia, 2009.
5. Nietzsche F. Así hablaba Zaratustra. Barcelona: Teorema, 1985.
6. Cavallé M. La sabiduría de la no-dualidad. Barcelona: Kairós, 2000.
7. Saban MJ. La cábala. La psicología del misticismo judío. Barcelona: Kairós, 2016.
Enlace alternativo
http://www.actagastro.org/numeros-anteriores/2020/Vol-50-N3/Vol50N3-PDF06.pdf (pdf)