El fin de la historia. Reflexiones sobre lo inacabado del conocimiento histórico.
The end of theHistory. Reflections on the incompleteness of historical knowledge
El fin de la historia. Reflexiones sobre lo inacabado del conocimiento histórico.
Procesos Históricos, núm. 30, pp. 96-101, 2016
Universidad de los Andes
Recepción: 15 Octubre 2015
Aprobación: 15 Diciembre 2015
Resumen: Reflexión sobre la permanente renovación del conocimiento histórico, la innovación de sus enfoques y lo dinámicas que son sus fuentes. Lo importante de hacer una revisión crítica de la historia que hacen los historiadores de oficio, la visión múltiple que va adquiriendo el conocimiento histórico y sus aportes a una mayor consciencia de la humanidad como colectivo complejo y diverso.
Palabras clave: Historia, complejidad, conocimiento.
Abstract: Reflexión sobre la permanente renovación del conocimiento histórico, la innovación de sus enfoques y lo dinámicas que son sus fuentes. Lo importante de hacer una revisión crítica de la historia que hacen los historiadores de oficio, la visión múltiple que va adquiriendo el conocimiento histórico y sus aportes a una mayor consciencia de la humanidad como colectivo complejo y diverso
Keywords: History, complexity, knowledge.
El fin de la historia. Reflexiones sobre lo inacabado del conocimiento histórico.
¿La historia es realmente la historia de la conciencia humana, La historia de cómo los hombres han cobrado conciencia de su tiempo y de los hechos que han sucedido; o bien es la historia de cómo las cosas han ocurrido realmente y hubieron de reflejarse en la conciencia humana? Karel Kosík.
El conocimiento
“La actitud que el hombre adopta primaria e inmediatamente hacia la realidad no es la de un sujeto abstracto cognoscente, o la de una mente pensante que enfoca la realidad de un modo especulativo, sino la de un ser que actúa objetiva y prácticamente, la de un individuo histórico que despliega su actividad práctica con res pecto a la naturaleza y los hombres y persigue la realización de sus fines e intereses dentro de un conjunto determinado de relaciones sociales” .Karel Kosík.
La realidad que comprendemos y aprehendemos no se muestra a nosotros como un objeto de estudio, se presenta a nuestros ojos como una visión del mundo, que se inicia en un contexto, con modelos aprendidos del entorno y como una práctica cotidiana, surgida de nuestras propias circunstancias y producto de nuestra cultura. Creamos representaciones, que n os permiten establecer un sistema de valores, conceptos con los cuales actuamos para lograr fines
Creando así un propio orden, o un caos, según la posición desde dónde s e mire; se establecen una serie de normas que conforman la legalidad, estableciendo códigos morales, éticos y lógicos que se articulan socialmente; esos símbolos pueden ser verdad eros o falsos, auténticos o reproducidos, original es o imitaciones; inobjetables o dudosos, plantear un proyecto seguro o incierto, pero, todos válidos en un contexto, para un tiempo, un grupo, un sector o inclusive para un individuo. Creando el pensamiento común. “El pensamiento común es la forma ideológica del obrar humano de cada día ”.2
En el caso del conocimiento, el racionalismo, el positivismo, el cientificismo, con sus diferentes expresiones en la filosofía occidental, impulsó el papel de la razón e n contraste con el empirismo o la experiencia, en el sentido de la percepción, con la adopción de todo aquello que fuera comprobado por la ciencia, como lo válido o lo verdadero; con la adopción del método científico, toda producción de conocimiento, no lo es, sí no cuenta con aval del método. El conocimiento adquiere la forma de un proceso sistemático, crítico y posteriormente de un fenómeno complejo
Sin embargo, es importante considerar que el hombre tiene la posibilidad de hacer el conocimiento y deshacerlo, “ la verdad no está dada, ni predestinada, ni está calcada indeleblemente en la conciencia humana; es el mundo en el que la verdad deviene. Por esta razón, la historia humana puede ser un proceso de verdad y la historia de la verdad”. 3
El conocimiento como superación de la naturaleza, lleva a una imposición de la condición humana, sobre el resto del entorno, dominando la naturaleza para su s fines, imponiéndose sobre todo ser viviente y todo elemento que hace posible la vida. De esta forma, es el hombre occidental el que impone su visión del mundo, sus formas de organización y de gobierno, sus formas de explotación de la naturaleza y del hombre mismo, considerando su acción un efecto civilizatorio, necesario y justificado.
¿El fin de la Historia?
“Los hombres que han adquirido conciencia de su época (esto es, la han vivido, criticado, valorado y comprendido)” Kosík.
En 1992, una propuesta polémica, marcaba el final de la guerra fría como el fin de la historia, con la imposición del modelo de la democracia liberal y la culminación del conflicto ideológico, con la supremacía de occidente sobre cualquier propuesta política, económica y cultural alternativa. La imposibilidad de plantear proyectos revolucionarios, especialmente de carácter violento, formaba parte de la conjetura, que basaba su planteamiento en el establecimiento de democracias “seguras”, representativas, con el libre mercado imponiendo las reglas, y la seguridad jurídica como garantía para las inversiones de las compañías transnacionales, que conforman los gobiernos de las grandes potencias mundiales, entre las cuales los Estados Unidos, representaba la supremacía.
Sin embargo, en otra visión, más compleja, el fin de la guerra fría lo que puso de relieve fue los matices de gris es que existen entre el blanco y el negro, de la antigua polaridad de las dos grandes potencias mundiales, y sobre poniéndose la resistencia multicolor que representa la humanidad. En tal sentido, nada más inacabado que la Historia, las posibilidades de hacer y producir Historia y de tener propuestas alternativas como posibilidad de reconocimiento de la riqueza pluricultural y multiétnica. El hombre como ser dinámico, ha roto paradigmas y se encuentra en un proceso de diálogo permanente.
No se puedo obviar que la Historia sigue su avance, porque no existe Historia sin historiadores, y mientras exista la humanidad se estará haciendo Historia, y produciendo hechos históricos:
No existe la historia en abstracto ni la historia es neutral. Lo que existen es historiadores de carne y hueso, con ideas, convicciones y prejuicios. Razón tiene Carr cuando nos dice ́si quieres saber qué es la historia comienza por estudiar al historiador. Éste tiene ideología y pertenece a época y a una cultura determinada. Su realidad concreta es su límite y allí están sus mejores posibilidades profesionales.4
Peter Burke, en su trabajo: Formas de hacer Historia, como compilador publicó en 1991, parte de esas nuevas visiones para reconstruir la historia de la humanidad, en la cual, la principal característica es la diversidad, es decir, frente la historia política y económica, surgen nuevos su jetos del pasado y del presente.
Como objeto de investigación histórica, surgen múltiples posibilidades: la gente común, las mujeres, la niñez; temas que pasaban desapercibidos a los ojos de los historiadores tradicionales como lo son: el cuerpo (Duby), la fealdad (Eco), la belleza, la locura, la muerte, el clima, los gustos, los aromas, la alimentación, la limpieza, la suciedad, lo privado y lo público, lo decente y lo obsceno, los hábitos y las costumbres; Así como, formas de expresión como la narración de los acontecimientos, toma una nueva dimensión, para re nace r en otras formas de conceptualización y asume nuevas fuentes: la imagen, lo visual, la narración, la pintura (Álvarez), las campañas publicitarias, esquelas funerarias, los testimonios orales, los testamentos, entre tantas otras fuentes que van más allá del documento escrito, que “ahora” es cuestionado, interrogado, con una nueva mirada, “sostenida a las variaciones de tiempo y espacio ”.5
La dimensión de las investigaciones también se transforma, la visión eurocéntrica, encuentra realidades insospecha das que buscan ser visibilizadas, desde la microhistoria, pasando por la historia del medio ambiente, o llamada también ecohistoria o, por ejemplo, la llamada regional o local, que aislada pierde sentido, porque su esencia es precisamente la representación compleja que se logra a través de ella en contexto y en el todo: “ El rasgo más característico del conocimiento es la descomposición del todo ” . 6 La historia de culturas, pueblos y naciones subalternizadas, desconocidas, ignoradas y poco estudiadas.7
Lo inacabado del Conocimiento Histórico.
El fin de la historia significaría el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas, los hombres satisfacen sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en ese tipo de batallas . Francis Fukuyama
A partir de los años ochenta, nuevas tendencias historiográficas hicieron posible que la historia tradicional diera paso a una Historia dinámica, que cada día da pasos más atrevidos hacía la comprensión de la esencia del ser humano, diría Burke: “el universo de los historiadores se ha extendido a un ritmo vertiginoso” , los nuevos campos en los cuales la historia ha incursionado, se apoyan en publicaciones y revistas especializadas, que le dan peso y valor, destronando a la llamada historia nacional, que es vista en contraste con una historia mundial, cada vez más compleja.
La historia económica pasa de la mera producción, al estudio del consumo, de valores, de efectos, que incluyen historia de aquellos que la hacen posible desde las élites hasta los sectores obreros; lo que hace que se traspasen fronteras entre historia social y cultural, transdisciplinando lo que antes fueron limitadas parcelas.
En lo político, no sólo se estudian las grandes esferas del poder, si no las bajas, incluyendo como se da la participación política de las bases sociales: en las fábricas, las escuelas, la familia, las organizaciones obreras y estudiantiles. La historia cultural abraza disciplinas hermanas como la antropología, la etnohistoria, para aproximarse a otras interrogantes que abarcan el arte, la música, la gastronomía8 (Cartay), el vestido, las “modas”.
Como señalaría Jacques Le Goff, el conocimiento histórico tiene nuevos problemas, nuevos enfoques, nuevos objetos. La historia tradicional se ocupaba de la narración de hechos, la historia que se busca hacer desde finales del siglo XX, trata de estudiar procesos, análisis de estructuras, revisión crítica de fuentes y la historia del siglo XXI, pretende más allá de una visión de totalidad, estudiar un sistema complejo, en el cual los archipiélagos dan pasos a la trasndisciplinariedad entre las ciencias.
A manera de Conclusión.
Toda la Historia es Historia Contemporánea . Benedetto Croce
La Historia como quehacer humano, acompaña al hombre desde sus o rígenes, por tanto mientras exista el hombre existirá inacabadamente el conocimiento histórico. Desde sus padres en la Grecia clásica, como primeros que la trabajaron conscientemente producto de la reflexión y la indagación, Hesíodo y Hérodoto, reconocido s como tales por la cultura occidental.
La Historia como disciplina científica surge en el siglo XVIII, tiene auge y consolidación en el siglo XIX, surge en las escuelas humanísticas del siglo XX y traza cambios importantes, en las dos primeras décadas con Lucien Fevbre y Marc Bloch, con antecedentes como los trabajos de Henri Berr, Henri Pirenne, Camille - Ernest Labrouse, de la nueva historia social y económica, entre tantos otros historiadores, sociólogos, cuyos aportes cambiaron la perspectiva de hacer historia, hasta Fernand Braudel, máximo exponente de la llamada Escuela de los Annales, cuya obra: “El mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II” , es una síntesis teórico - metodológica de esa corriente historiográfica.9
La Historia experimenta en los siglos XIX y XX, múltiples transformaciones, así por ejemplo, el modelo estructurado de Claude Lévi -Strauss, el historiador del presente: Michel Foucault, la nueva Historia: Philippe Carrard, el estudio de la Historia como totalidad incorporan do el cuerpo, la geografía y la naturaleza, la sicología colectiva y las voces anónimas, lo llamados silencios: Jules Michelet , , la conocida como historia de las mentalidades o historia ambigua: Jean Delumeau, Michel Vovelle, Roger Chartier y Georges Dub y; la historia narrativa, local, social, oral, o de libre interpretación: Gustav Droysen, la historia relato: Paul Ricoeur o expresión literaria: Hayden White; los posmodernistas, el hombre como objeto y centro de la historia: Michel de Certeau, los historiadores de la cultura y los historiadores de la “ verdad ”, opuestos a la deconstrucción histórica.10
La Historia del siglo XXI, es trasndisciplinaria, multidisciplinaria, sin linderos, o al menos, debe pretender serlo, se acerca a las disciplinas hermanas y aún a las que aparentemente no tienen ningún parentesco con ella. “ De allí la necesidad de reescribir permanentemente la historia, porque está siempre es contemporánea ” 11 “ Igualmente se define al historiador como un científico social integral, en el sentido que está realmente preparado, por sus antecedentes y su formación, para desenvolverse con eficacia en este mundo complejo de lo interdisciplinario, y con capacidad para equilibrar el especialismo más riguroso con las generalizaciones más sistemáticas ” 12 . El carácter inacabado de la ciencia tiene en la historia un ejemplo máximo, por su dinamismo, adecuación a los tiempos y capacidad de cambio.
Referencias
ÁLVAREZ, Rossanna. (Coordinadora). Venezuela vista e imaginada. Un recorrido visual por nuestra historia...Capitulo Independencia 1810 - 1830. Caracas, Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Centro Nacional del Libro. Centro Nacional de Historia, 2011.
BURQUE, Peter. Formas de hacer Historia. Alianza, 2009.
CARTAY, Rafael. El pan nuestro de cada día. Caracas, Fundación Bigott, 2003.
CORCUERA DE MANCERA, Sonia. Voces y silencios en la historia. Siglos XIX y XX. México, Fondo de Cultura Económica, 1997.
DUBY, Georges (Coordinador) y A ríes Philippe. Historia de la Vida Privada. (5 Volúmenes). Madrid, Taurus, 2001.
ECO, Umberto. Historia de la Fealdad. Barcelona España, Lumen, 2007.
FUKUYAMA, Francis. El fin de la Historia y el último hombre. España, Editorial Planeta, 1994.
GUHA, Ranahit. Las voces de la Historia y otros relatos subalternos. Barcelona, España, Editorial Crítica, 2002.
LE GOFF, Jacques y Nicolás Truong. Una historia del cuerpo en la Edad Media. Madrid, Paidós Ibérica, 2005.
LOMBARDI, Ángel. Introducción a la Historia. Maracaibo, Venezuela, Universidad Cecilio Acosta, 2009.
TOFFLER. Al vin. La tercera Ola. Barcelona, España, Plaza & Janes, 1980.
KOSÍK, Karel. Dialéctica de lo concreto. Praga, 1963. Versión al castellano y prólogo por Adolfo Sánchez Vázquez. México: Editorial Grijalbo, Colección Teoría y Práctica, 1967.
Notas