Dos escrituras en torno a la mujer: Historiografía y narración testimonial

Two writings around women: Historiography and testimonial narrative

Joann Peña Angulo
Universidad de Los Andes, Venezuela

Dos escrituras en torno a la mujer: Historiografía y narración testimonial

Procesos Históricos, núm. 32, pp. 88-102, 2017

Universidad de los Andes

Recepción: 01 Mayo 2016

Aprobación: 01 Febrero 2017

Resumen: El presente trabajo sintetiza algunas miradas sobre el papel de la mujer en el devenir de la historia. A través de las referencias hechas por los principales historiadores, intentamos reflexionar sobre su participación dentro de las relaciones y prácticas culturales del mundo antiguo y la contemporaneidad. Con tal fin, hacemos uso de las categorías propuestas por la historiadora Joan Scott, la oposición binaria y las dualidades, ambos/y, de Debora Sweeney, para interpretar e historiar más allá de la tradicional figura del patriarcado de la historiografía feminista, el papel de la mujer dentro del viaje de la historia.

Palabras clave: mujer, historia, oposición binaria, dualidad.

Abstract: This paper reviews some perspectives on the role of women in the course of history. Through references made by leading historians we try to reflect on their participation within relationships and cultural practices of the ancient world and contemporaneity. To this end, we use the categories proposed by historian Joan Scott, the binary opposition and dualities, both/and, Debora Sweeney, to interpret and produce history beyond the traditional figure of the patriarchate of feminist historiography, the role woman in the history tour.

Keywords: woman, history, binary opposition, duality.

Proemio

Al intentar estudiar a la mujer a lo largo del devenir histórico, son muchas las preguntas que se nos revelan, especialmente cuando en el ejercicio de historiarla, siempre hay más interrogantes que respuestas. No por el hecho de que no se hayan elaborado investigaciones al respecto, sino debido a la complejidad misma de mirarla como objeto, sujeto para algunos, de la investigación histórica. Con el propósito de responder algunas de estas inquietudes, partiremos en la presente indagación de la mirada tríadica que supone: 1. El estudio de la mujer como referencia en las prácticas humanas, 2. La mujer como objeto histórico-historiográfico y 3. La mujer como historiadora. Observaremos cómo dichas miradas se cruzan, entre la mujer que se mira a sí misma, el hombre que mira a la mujer y la mujer que mira al hombre, en las obras históricas. En tal sentido, no se trata de cuantificar las veces en las que aparece referenciada la palabra mujer, ni tampoco de hacer una historiografía feminista o simplemente descriptiva, pues de lo que se trata es de concebir dentro de una apretada síntesis historiográfica universal, el papel testimonial y la interpretación hecha por algunos historiadores sobre la mujer dentro del proceso histórico de las distintas civilizaciones.

En este contexto, no perderemos de vista dos categorías contemporáneas de análisis, estrechamente vinculadas, expuestas por la historiadora estadounidense Joan Scott, en su trabajo de 1986, Gender: A Useful Category of Historical Analysis, son éstas, el género cuyo uso “…pone de relieve un sistema completo de relaciones que puede incluir el sexo, pero no está directamente determinado por el sexo o es directamente determinante de la sexualidad” 1 y cuyo carácter polisémico va desde el estudio de las cosas relativas a las mujeres, la relación entre los sexos, el género como construcción cultural hasta la propia concepción de Scott, basada en las ideas de género como “elemento constitutivo de las relaciones basadas en las diferencias que distinguen los sexos”2 y el género como forma primaria de las relaciones de poder.

La otra categoría a tomar en cuenta, es la llamada oposición binaria, hombre-mujer, enunciada por Scott, y que surge como núcleo conceptual de los distintos enfoques historiográficos contemporáneos sobre el género, pues al hablar de éste, se habla de dicha relación y de sus múltiples representaciones históricas y culturales.

Partiendo entonces de ambas conceptualizaciones, género y oposición binaria, observaremos cómo el papel histórico, social, político y cultural de la mujer, es concebido partiendo de las interrelaciones entre ésta y el entorno que le rodea, determinado muchas veces por su participación o no en las relaciones de poder, a lo largo de la historia. Así que empecemos nuestro recorrido en búsqueda de algunas miradas interpretativas de la mujer dentro de la historiografía universal.

La mujer en los inicios de la historia

Al revisar el papel de la mujer en los inicios de la historia escrita, es la obra de Herodoto, referencia ineludible. El historiador griego en su periplo geográfico y etnográfico, sin pretender hacer historiografía de la mujer, identifica su obra con los nombres de las musas griegas, divinidades femeninas, inspiradoras de los hombres, para la historia, la poesía, la música. En el proceso de “aquel que mira a la mujer” Herodoto nos describe en el libro II, Euterpe, de su obra Los Nueves Libros de la Historia,3 del siglo V a. C. las distintas facetas dentro de las tradiciones y los modos de vida de la mujer en Egipto, así nos señala:

Allí son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen…Allí los hombres llevan la carga sobre la cabeza, y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan en pie; los hombres se sientan para ello.4

Es la mujer también símbolo místico y divino en el origen de los oráculos, según el testimonio que refiere Herodoto de los egipcios, y en el cual dos mujeres religiosas raptadas por los fenicios, transmutan en dos palomas5 negras, una de las cuales crea en Libia, el Oráculo de Amón y la otra en Grecia, establece el Oráculo de Júpiter. La personificación de lo ininteligible tendrá finalmente un sentido gracias al color negro de la mujer egipcia, que resultará no solo en la metáfora lingüística mujer-paloma sino en la posibilidad de ser identificada con determinada región geográfica, Egipto. Mujer y ave se convertirían así en una sola. Al respecto expresa Herodoto:

…la semejanza que se figuraban los Dodoneos entre su idioma y el arrullo o graznido de las aves, prestó motivo, a mi entender, a que se les diese el nombre de palomas6, diciendo que hablaba la paloma en voz humana cuando con el trascurso del tiempo pudo aquella mujer ser de ellos entendida, cesando en el bárbaro e ignorado lenguaje que les había parecido hasta entonces la lengua de las aves .7

Sirvan los apartados anteriores para rescatar, el papel de la mujer dentro del sistema de relaciones del mundo antiguo egipcio, si bien es cierto que según Herodoto, en Egipto la mujer no podía ser sacerdotisa, ella estaba al tanto de la esfera pública familiar. Por su parte, de los testimonios que escuchó de los sacerdotes en Tebas, era la mujer responsable de las actividades y rituales asociados a la religión, en su papel de sacerdotisa y creadora de oráculos.

Al respecto, y sin ánimos de comprender lo observado y expresado por Herodoto, fuera de su contexto histórico, especialmente cuando el autor griego entiende por la palabra género, según se desprende de la lectura del libro I, Clío, al conjunto de cosas, sean objetos, mercancías o palabras, cabe resaltar el extraordinario trabajo de Débora Sweeney, Sex and Gender, del año 2011, de la Universidad de Tel Aviv, en el que la autora reconoce el cuidado de los egiptólogos al estudiar el género, no como vocablo en el sentido herodoteo, ni tampoco como un ente aislado sino siempre relacionado con otros factores como la edad, la experiencia, la posición social, la etnicidad y la intersección entre el hombre y la mujer, en sus respectivos grupos sociales. Sweeney, enfatiza las facetas de las dualidades, categoría usada por los egiptólogos, comúnmente concebida por las feministas –a juicio de Sweeney- a partir de la forma binaria –binary wayaquella que exalta una categoría sobre la otra.

No obstante, sirven también las dualidades “…para establecer múltiples categorías, para pensar en términos de ambos/y”8 o ―para observar las dualidades como parte de una totalidad compleja9. Es así como la egiptóloga Lana Troy, según Sweeney“… ha demostrado que la condición de rey en el antiguo Egipto fue un concepto andrógino donde ambos, rey y reina, jugaron roles esenciales y complementarios”10. Visto así, no es la representación del andrógino, la especie de hombres de cuatro brazos y cuatro piernas como se expresa en El Banquete, de Platón, sino la manifestación simbólica de la complementariedad del hombre y la mujer, expresada metafóricamente en la misma naturaleza, lo masculino derivado del sol, lo femenino de la tierra y lo andrógino representado en la luna, así al ser separados por Júpiter, hombre y mujer se asocian ambos y cada uno binariamente, sin perder su identidad. Platón expresa:

De esta forma, pues, cambió hacia la parte frontal sus órganos genitales y consiguió que mediante éstos tuviera lugar la generación en ellos mismos, a través de lo masculino en lo femenino, para que si en el abrazo se encontraba hombre con mujer, engendraran y siguiera existiendo la especie humana, pero, si se encontraba varón con varón, hubiera al menos, satisfacción de su contacto descansaran, volvieran a sus trabajos y se preocuparan de las demás cosas de la vida.11

Pudiésemos profundizar más al respecto, no obstante nos corresponde aquí ver el concepto andrógino como concepción historiográfica, según nos los define Sweeney, lo que sin duda resultará de gran valor para el estudio de la mujer y el género, en el devenir histórico, especialmente cuando dentro de esa complementariedad hombre-mujer, según lo dicho por los persas a Herodoto, en Clío, fue el rapto de Io, hija de Inacho, rey de Argos, por los fenicios “…el principio de los atentados públicos entre Asiáticos y Europeos…”12, siendo luego el rapto de Europa, una forma de vengarse de los fenicios, convirtiéndose así el rapto mutuo de mujeres persas y griegas, -luego Medea, Helena- motivo de las disputas y discordias entre ambos pueblos, no obstante llama aquí la atención, lo expresado por los persas con respecto al secuestro de la mujeres:

…esto de robar las mujeres es a la verdad una cosa que repugna a las reglas de la justicia; pero también es poco conforme a la cultura y civilización el tomar con tanto empeño la venganza por ellas, y por el contrario, el no hacer ningún caso de las arrebatadas, es propio de gente cuerda y política, porque bien claro está que si ellas no lo quisiesen de veras nunca hubieran sido robadas13

Obsérvese los niveles de interpretación persa del asunto, pues a la vez que se rechaza el rapto, se juzga de manera no expresa la actitud griega y se responsabiliza casi exclusivamente a la mujer del hecho, asociando su secuestro o robo con sus propios deseos de ser robada. En todo caso, parece ser, según los persas, finalmente decisión de ella. En este contexto, la relación hombre-mujer, se vislumbra en términos de ambos, y no de uno sobre el otro si partimos del hecho que se necesitan de ambos, para que ocurra el rapto.

Ahora bien, no solo Herodoto, referencia a la mujer, pues en la obra La Guerra del Peloponeso del historiador griego Tucídides, encontramos durante las pugnas entre los peloponesios, los atenienses y los corcirenses, cómo las mujeres atenienses demuestran su valentía y determinación ante los últimos, “sosteniendo el ímpetu de los contrarios con mayor esfuerzo y osadía que requería su condición natural, y tirándoles tejas y piedras desde las casas”14. Así mismo menciona Tucídides, al describir la huida de Temístocles ante la amenaza de prisión, el papel de la mujer en asuntos políticos, así “Ausente el rey de su ciudad, se encomendó a la reina su mujer, la cual dijo que tomase a su hijo por la mano, pues ésta era la mejor manera de suplicar, y esperase hasta que volviera su marido, que no tardó muchos días”15, resultando la misma una gran estrategia pues estando Temístocles

…sentado en tierra con e l hijo del rey Admeto sobre las rodillas, que es allí la manera de suplicar más eficaz de todas; el rey le mando levantar, y le prometió que no le entregaría a los lacedemonios ni a los atenienses16

Se describe también a la mujer, en la reconstrucción de la muralla de Argos, ante la amenaza de los lacedomonios pues,

…no hubo hombre ni mujer, viejo ni mozo, grande ni pequeño que no emplease su persona en este trabajo17.

Es reiterativo en Tucídides, la descripción y valor de las mujeres, así en la huida de los Tebanos, que corrían

…de aquellos que les perseguían como de las mujeres y niños, y otros que les tiraban piedras y lodo desde las ventanas, y también con la lluvia que estaba cayendo, quedaron tan atónitos que se dieron a huir por las calles…18.

Más allá de la mujer que era esclavizada o ultrajada, luego de los territorios conquistados, se observa según estás miradas historiográficas, a una mujer descrita como parte fundamental del sistema de relaciones del mundo antiguo, bajo la complementariedad hombre-mujer, en busca de la convivencia y la supervivencia dentro del entorno histórico, marcado por las diferencias políticas, sociales y culturales, de unos y otros. Así en la llamada Oración Fúnebre de Pericles, panegírico escrito por Tucídides, en honor a los héroes fallecidos en la guerra del Peloponeso, el historiador griego haciendo gala de una extraordinaria retórica, exalta la virtud de las mujeres:

También me conviene hacer mención de la virtud de las mujeres que al presente quedan viudas, y concluiré en este caso con una breve amonestación, y es que debéis tener por gran gloria no ser más flacas, ni para menos de lo que requiere vuestro natural y condición mujeril, pues no es pequeña vuestra honra delante de los hombres, cuando nada tienen que vituperar en vosotras19

Algunas anotaciones sobre la mujer en la escritura romana

Ahora bien, al referirnos a la mujer en la historiografía romana, vale destacar la mirada de Julio César en La Guerra de las Galias o De Bellum Gallicum. En los ocho libros20 que comprenden la obra, los siete primeros escritos por Julio César, este legionario y estadista romano describe a la mujer dentro del contexto de la invasión y conquista militar de los territorios ocupados por belgas, aquitanos y celtas o galos, como eran llamados por los romanos. Dentro de los vaivenes de la conquista romana, la mujer emerge como un ser desprotegido para la guerra, al igual que ancianos y niños. De hecho la adjetivación inútiles para la guerra, “inútiles por sus ajes o edad…”21 hecha por los romanos, comprendía a todo el núcleo familiar básico, hombres, mujeres y niños, como en el caso de los mandubios, tribu gala, echados de la ciudad, luego del triunfo de Julio César en la batalla de Alesia y que puso fin al enfrentamiento entre romanos y galos, en la guerra de las Galias. Los galos, según nos los cuenta Julio César, percibían a las mujeres como objetos de posesión, cuyas vidas quedaban a merced del hombre, siendo ésta referencia quizás la única descripción clara, definida por el autor en términos de subyugación

Los maridos son dueños absolutos de la vida y muerte de sus mujeres, igualmente que de los hijos; y en muriendo algún padre de familia del estado noble, se juntan los parientes, y sobre su muerte, caso que haya motivo de sospecha, ponen a la mujer a cuestión de tormento como si fuese esclava. Si resulta culpada, le quitan la vida con fuego y tormentos crudelísimos 22

Con respecto a los germanos, en la negativa de Ariovisto, líder de los pueblos suevos y germánicos, de enfrentarse a Julio César, sobresale el papel de la mujer germana en las artes adivinatorias y en sus premociones para vislumbrar o no la victoria. Asimismo puede verse a la mujer germana que sufre y teme a los enemigos, los romanos:

Los germanos, entonces, a más no poder salieron fuera, repartidos por naciones a trechos iguales, harudes, marcómanos, tribocos, vangiones, nemetes, sedusios y suevos, cercando todas las tropas con carretas y carros para que ninguno librase la esperanza en la fuga. Encima de los carros pusieron a las mujeres, las cuales desmelenado el cabello y llorando amargamente, al desfilar los soldados, los conjuraban que no las abandonasen a la tiranía de los romanos23.

Para los germanos, es la mujer una suerte de “obstáculo” nada ventajoso de conocer antes de los veinte años, según lo refiere Julio César. Esta idea sobre la mujer, se justifica a partir del contacto sexual con el hombre, el cual le restaba fuerza y virilidad. Al respecto, el autor expresaba: “Los que por más tiempo permanecen castos, se llevan la palma entre los suyos. El conocer mujer antes de los veinte años es para ellos de grandísima infamia, y es cosa que no se puede ocultar, porque se bañan sin distinción de sexo en los ríos y se visten de pellicos y zamarras, dejando desnuda gran parte del cuerpo”24

En la descripción de los territorios, pueblos, leyes y costumbres de los pueblos de las Galias, se observa entonces a una mujer concebida por el hombre, como ajena y no apta al contexto militar de las pugnas gálicas. Una mujer que dentro de la oposición binaria mujer-hombre, de Joan Scott o dentro de las dualidades, ambos/y, de Sweeney, se erige como producto de los parámetros de la época y en donde la conceptualización contemporánea de género, se devela en relación con su contexto histórico, cultural, político, con su etnicidad, y raza. Es así como en el caso de los britanos, “Diez y doce hombres tienen de común las mujeres, en especial hermanos con hermanos y padres con hijos. Los que nacen de ellas son reputados hijos de los que primero esposaron las doncellas”25

Por su parte, en la obra del historiador Tito Livio, Ab Urbe Condita Libri o Desde la Fundación de la Ciudad, la mujer es caracterizada en múltiples facetas. Tenemos así a Lavinia, esposa de Eneas -parte del mito troyano fundacional de Roma- a quien el autor refiere como mujer de gran carácter y habilidad política en la regencia del “Estado Latino”26 a la minoría de edad de su hijo Ascanio. Ahora bien, la grandeza de la monarquía “…amenazaba con durar sólo una generación, ya que por la ausencia de mujeres no había ninguna esperanza de descendencia, y no tenían derecho a matrimonios con sus vecinos”27.

Obsérvese cómo la relación de complementariedad hombre-mujer se expresa en términos de ambos/y, pues la ausencia de una de las partes desequilibra, no solo la oposición binaria sino que limita la posibilidad de la constitución familiar y de herederos del poder político. Se percibe entonces a la mujer como factor vital para completar la ecuación de la vida, en términos de reproducción, asegurando así la prole que mantendrá el poder latino. Es la mujer la que llora la pérdida de la ciudad de Alba Longa, solloza al ver los templos venerados ahora “ocupados por las tropas, y sentían que se iban, dejando a sus dioses como prisioneros en manos del enemigo”28

En la obra de Tito Livio, puede rastrearse igualmente la práctica asociada al castigo de la mujer en los albores de la guerra, entre Roma y Alba Longa. Un castigo que tal como lo refiere el autor, ocurre cuando la hermana de Horacio, victorioso de la batalla, llora la muerte de su prometido curiacio.

Reconoció, en los hombros de su hermano, el manto de su novio, que había hecho con sus propias manos y rompiendo en llanto se arrancó el pelo y llamó a su amante muerto por su nombre. El soldado triunfante se enfureció tanto por el estallido de dolor de su hermana, en medio de su propio triunfo y del regocijo del público, que sacó su espada y apuñaló a la chica. "¡Ve!", exclamó, en tono de reproche amargo, “ve con tu novio con tu amor a destiempo, olvidando a tus hermanos muertos, al que aún vive, y a tu patria! Así perezca cada mujer romana que llore por un enemigo! 29

La relación entre la mujer y el ave, es referenciada por Tito Livio en tiempos de Anco, a partir del matrimonio de Tanaquil con Lucumo, quienes abandonarían Tarquinia y emigrarían a Roma, animados por el deseo de Tanaquil de olvidar que había contraído nupcias con un hombre de menor dignidad y además asegurarle a Lucumo, un futuro más provechoso, lejos del rechazo de los etruscos por su condición de extranjero. Resalta en ese pasaje el papel de la mujer en la toma de decisiones y en su perspectiva sobre el futuro familiar. Tito Livio afirma que “Ella creía que entre una joven nación donde toda la nobleza era cosa de reciente creación y ganada por el mérito personal, habría lugar para un hombre de valor y energía”30. Así que en el periplo a Roma, aparece el águila, quitándole el sombrero a Lucumo, tomando nuevamente vuelo con gran algarabía y haciendo círculos, para devolverle el sombrero al esposo de Tanaquil, quien luego se haría llamar Lucio Tarquino Prisco. Tito Livio nos cuenta:

…como la mayoría de los etruscos, era una experta en la interpretación de los prodigios celestes, estaba encantada con el presagio. Se abrazó a su marido y le dijo que se le ofrecía un destino alto y majestuoso, que tal era la interpretación de la aparición del águila, de la parte concreta del cielo desde la que apareció, y de la deidad que la envió 31

Destaca dicho autor, a la mujer valiente y guerrera, como el caso de la romana Clelia, quien siendo una de las rehenes de los etruscos, “... se escapó sin ser vista, a través de los guardias y a la cabeza de sus hermanas rehenes nadó a través del río en medio de una lluvia de jabalinas, devolviéndolas a la seguridad de sus gens”32 Dicha proeza la hace merecedora de admiración por parte del rey etrusco, quien al devolverle la mitad de los rehenes y la posibilidad que eligiera a aquellos que dejaría en libertad, la estaba reconociendo como una mujer valiente. Tito Livio afirma:

Después que la paz fue así restablecida, los romanos recompensaron el valor sin precedentes mostrado por una mujer con un honor sin precedentes, a saber, una estatua ecuestre. En la parte más alta de la Vía Sacra se erigió una estatua que representa a la doncella montada a caballo 33.

Vemos entonces cómo la mujer es representada como parte fundamental de las relaciones sociales, culturales y políticas en Ab Urbe Condita Libri, a diferencia de la obra de Julio César, cuya visión de hombre de guerra, solo le permite concebir a la mujer, bajo los parámetros de ésta, sin que ello signifique que no poseyera un rol fundamental dentro de la configuración de la vida romana.

Siendo la fundación de Roma y la monarquía romana, objetos de estudio de los primeros poetas, cronistas e historiadores romanos, no podía quedar por fuera Lucrecia, símbolo femenino de la tradición oral, quien además de ser buena ama de casa, que pasaba sus días hilando, según Pierre Grimal, fue objeto de deseo de Tarquino “El Soberbio”, quien al verse rechazado por ella, la amenaza de tal forma:

…colocaría junto a ella el cadáver de un esclavo y diría que él mismo la había sorprendido en flagrante delito de adulterio y había matado a su cómplice. Tarquino obtuvo de la joven lo que deseaba, pero, a la mañana del día siguiente, Lucrecia huyó al campamento y, después de contárselo todo a su marido y a su propio padre, se suicidó clavándose un puñal34.

Llama la atención el papel de la mujer en los llamados juegos en la arena, distracción altamente conocida en la sociedad romana de la antigüedad:

En tiempos del emperador Claudio, el público pudo ver un espectáculo fuera de lo habitual: a unas mujeres armadas combatiendo sobre es sedae, es decir, los carros de guerra que los bretones utilizaban en su isla. Claudio, que por entonces llevaba a cabo una expedición en ese país, ofrecía así al pueblo romano la imagen del enemigo con el que su ejército se enfrentaba en aquel lugar35.

Se repite en algunas narraciones historiográficas romanas, el episodio del rapto de la mujer como causa de los conflictos y la guerra. Marco Cornelio Frontón expresaba que desde tiempos de Rómulo, sus primeros compañeros al:

…no tener mujeres y desear poblar la ciudad, raptaron a las jóvenes sabinas en Roma para asistir a los Juegos y se desposaron con ellas. Las sabinas aceptaron tomarlos como esposos, pero con unas condiciones muy concretas: no serían obligadas a realizar ningún trabajo servil y reinarían sobre toda la gente de la casa. Serían las amas y no las esclavas de sus maridos36.

No obstante diría Grimal, “Tal vez sólo sea una leyenda —dijo Frontón—, pero está llena de contenido. Significa que, en nuestro país, el matrimonio no está basado en la violencia, sino que resulta de un contrato, aceptado libremente”37. Nótese entonces como cobra vida el tema de la oposición binaria, hombre-mujer, en términos como lo entiende Débora Sweeney, de ambos/y, lo que a su vez supone repensar el problema de la violencia y la esclavitud dentro del alma romana.

Ahora bien, no siendo la mujer, el objeto de investigación histórica de estos historiadores bien sirven sus miradas interpretativas para poder comprender su papel en la historia, pues se resumen en dichas lecturas, su participación en las prácticas culturales del mundo antiguo a la vez que nos permite rastrear los postulados contemporáneos de Joan Scott, Debora Sweeney y Lana Troy, en cuanto a la concepción de género como sistema de relaciones sociales, el género como relaciones primarias de poder, cuyo núcleo central en uno y otro, no deja de ser aquello denominado oposición binaria, sin que dicha relación, sea necesariamente hombre sobre mujer. No en vano:

La feminización de los enemigos de Egipto es estrictamente específica para el contexto de los reyes: esto no es característica normal en las relaciones de otros egipcios con los extranjeros. En su rol de defensor de Egipto, la figura semi-divina del rey es sobre masculinizada38

La mujer en el medioevo y el renacimiento

Abordaremos la Edad Media, exclusivamente para buscar aquellas miradas sobre la mujer y sus relaciones en un contexto que dominado por la cristiandad, las crónicas medievales, la hagiografía, las biografía cortesanas, no oculta el antagonismo entre el soldado y el noble, por una parte y los llamados intelectuales del nuevo estilo, los goliardos, por la otra, tal como lo expresa el historiador, Jacques Le Goff, en Los intelectuales en la Edad Media.

Así, los goliardos “creen que no pueden expresar de mejor manera su superioridad sobre los señores feudales que jactándose del favor que gozan con las mujeres”39. Tendrán entonces los goliardos un papel fundamental en la concepción de la mujer medieval especialmente con la figura de Abelardo, clérigo y profesor, considerado por muchos como el primer intelectual dentro de los límites de la modernidad del siglo XII. Se preguntarán ustedes ¿por qué detenerse en un hombre cuando estamos historiando a la mujer? La respuesta es que este hombre y su amante Eloísa, sobrina del canónigo Fulbert y mujer de gran belleza y talento, jugó un rol primordial en la concepción de la idea del matrimonio de la época. Fue la misma Eloísa que embarazada, animaba a Abelardo para que no se casara diciéndole, así en una carta le decía, "No podrías ocuparte con igual cuidado de una esposa y de la filosofía. ¿Cómo conciliar los cursos escolares y las sirvientas, las bibliotecas y las cunas, los libros y las ruecas, las pluma; y los husos? ”40

Al respecto, la estudiosa, Etienne Gilson:

…mostró que la repugnancia que siente Abelardo a casarse no se debe a su condición de clérigo. Como simple tonsurado puede canónicamente tomar mujer. Pero teme que una vez casado su carrera de profesor se vea trabada y teme convertirse en el hazmerreír del mundo escolar.41

Se convertía Eloísa en testimonio de la corriente anti-matrimonial del siglo XII, la mujer se libera. Se contrapone así dicha visión con aquella del amor natural de la Grecia clásica, en donde la mujer soltera bajo la protección de Artemisa, diosa de gran sensualidad, pasaba al casarse a la protección de Deméter, diosa de la agricultura y de las mujeres casadas. Observamos entonces como la relación hombre-mujer se configura bajo los parámetros de la libertad de la condición humana, propia de lo que sería el humanismo. Así la relación binaria ambos/y como parte del concepto andrógino se hace presente:

Su humanismo exige que sea plenamente un hombre. El intelectual rechaza todo aquello que podría manifestarse como una disminución de sí mismo. Tiene necesidad de la mujer a su lado para realizarse42.

Con respecto a la visión de la teología, es insigne la forma en qué San Agustín concibe a la mujer con respecto al hombre, siempre inherente a éste como parte fundamental de la paz doméstica: “Mandan los que cuidan, como el varón a la mujer, los padres a los hijos, los amos a los criados. Y obedecen quienes son objeto de cuidado, como las mujeres a los maridos los hijos a los padres, los criados a los amos. Pero en casa del justo que vive de la fe y peregrina aún lejos de la ciudad celestial sirven también los que mandan a aquellos que parecen”43.

No podríamos hablar del Medioevo, y dejar de lado la percepción de la mujer como bruja en el proceso histórico de la inquisición. Así lo expresa Diana Ackerman, en su libro, La Historia Natural del Amor, al hacer referencia a dos teólogos dominicos, que como inquisidores del Papa, dieron las siguientes conclusiones:

Una mujer es hermosa de mirar, contaminante de tocar y su frecuentación mortal…un diablo necesario, una tentación natural…toda brujería procede de la tentación carnal, que en la mujeres insaciable 44

Así mismo no podemos obviar a Irene de Atenas al hablar de Bizancio, madre de Constantino VI, quien hizo llamarse basileus –emperador- en lugar de emperatriz–basilissa-. Nos cuenta la escritora e historiadora Susana Castellano de Zubiría que “la futura emperatriz tuvo la agudeza de comprender el alcance político de las variadas interpretaciones cristianas que existían. Comprendió que de no ser apoyadas, estas eran declaradas herejías y desataban terribles conflictos, seguidos de espantosas matanzas”.45 Supo esta mujer, ganarse a la Iglesia amén de su decisión de retomar el culto a las imágenes cristianas

En este contexto, nos topamos con una obra extraordinaria, titulada, Women and the book.In the Middle Ages and the Renaissance, de Laura Light, en los que la autora no solo habla de la relación mujer- libros sino de la mirada de los hombres sobre las mujeres y de las mujeres sobre sí mismas. En dicha obra se resalta el papel de la mujer como intelectual, en las que resalta Anna Comnena (1083-1153), historiadora y princesa bizantina, mujer que rechazando los cánones de la época hizo del estudio y la política sus pasiones. Considerada la primera mujer historiadora, escribió sobre la primera cruzada, la obra conocida como La Alexiada, siendo “su crónica la mayor fuente de información acerca del reinado de su padre, Alexis”46. Anna Comnena afirmaba en esta obra:

Mi condición de mujer y dignidad de princesa me prohíbe nombrar el ultraje ocasionado en ellos, para esto no solo fue indigno a los altos sacerdotes, sino de cualquiera quienes lleven el nombre de Cristiano. Yo aborrezco esta idea bárbara y más aún el hecho, que yo he tenido que ensuciar mi pluma y mi papel para describir explícitamente esto. Pero como una exposición de la insolencia bárbara y una prueba que el recorrer del tiempo produce hombres con moral desvergonzada, listos para cualquier maldad47.

Aquí la mirada de la mujer que se mira a sí misma, nos muestra a la mujer culta, que expresa su repudio a los bárbaros. La mujer ilustrada y aristócrata que escribe e interpreta lo acontecido, como parte esencial del proceso del renacimiento.

Y finalmente en este ajustado recuento historiográfico tenemos a Ibn Jaldùn48, contemporáneo de Petrarca, historiador musulmán del medioevo. Su obra Introducción a la Historia Universal (Al-Muqadimah) no tiene por objeto el estudio de la mujer dentro de la investigación histórica, no obstante sus referencias a éstas aparecen siempre vinculada a sus hijos, dejando claro que las descripciones del autor reflejan las prácticas tradicionales del entorno musulmán, apoyadas en lo que él mismo denomina la sociabilidad humana y que se corresponde con el sistema de relaciones hombre-mujer, en un sentido mucho menos amplio y que da cabida esencialmente, a la relación del hombre sobre la mujer. Ahora bien, trato distinto hace Jaldún de la relación entre el profeta y su esposa Jadija, cuando éste recibía su primera revelación, como vemos:

Queriendo saber la verdad de lo que pasaba, ella le dice: "Ponme entre ti y tu manto." En cuanto así lo hizo, el portador de la revelación se alejó. ¡Ah, musita Jadija este no es un demonio, sino un ángel!", dando a entender que los ángeles no se aproximan a las mujeres. Luego le pregunta: "Cuándo el ángel viene a visitarte, ¿con qué ropa le gusta verte al llegar?--Blanca responde él o verde. Es, pues, realmente un ángel!" -exclama ella-, Con esas palabras, Jadidja significa la idea de que lo verde y lo blanco son los colores propios de todo bien, por tanto de los ángeles mientras que lo negro, lo es del mal, y en consecuencia, de los demonios.49

Con el arribo del siglo XVIII, Europa experimenta transformaciones importantes, derivadas primordialmente del sistema de relaciones económicas, que darían cabida a finales de este siglo a la revolución industrial. En este contexto, las miradas interpretativas de la mujer van a asociarse a su rol dentro de la sociedad industrial. Al respecto vale destacar la obra de Clare Haru Crowtons, The return of the guilds, de 2006. En dicho trabajo, la autora plantea el problema de la mujer y al género, bajo el marco histórico pre- industrial e industrial. Sobresalen las ideas expuestas por Alice Clark, en el primer caso, sobre el papel de la mujer no solo como esposa, madre y viuda sino también como parte fundamental en el trabajo artesanal especializado, dentro del sistema de negocios familiares. Clark asume que el pequeño rol otorgado a la mujer en los gremios, se derivaba de los mismos historiadores clásicos, quienes revisar los estatutos del mundo clásico, no encontraron o encontraron pocas veces, la referencia a la mujer.

Algunas anotaciones sobre la mujer en la escritura de la historia africana y asiática

El tratamiento de la mujer dentro de la historiografía africana y asiática es complejo, especialmente si nos ceñimos exclusivamente a la tradicional mirada marxista, aquella que según lo expresado por la historiadora Joan Scott, busca una especie de compromiso o pacto con la historiografía feminista, en su intento de estudiar el patriarcado como justificación y explicación de todas las relaciones históricas.

Son vistos así, los distintos enfoques de la mujer y sobre la mujer, tradicionalmente estudiados en Latinoamerica, principalmente en la relación de la mujer africana con el hombre y como parte de las prácticas culturales. En tal sentido, resulta importante traer a colación el debate historiográfico contemporáneo africano sobre las categorías de Ajé como diosa y Ajé como concepto, dentro de los estudios de la mujer africana, partiendo de la tradición oral. En este punto, la socióloga feminista nigeriana Oyeronke Oyewumi, autora del libro The Invention of Women: Making An African Sense of Western Gender Discourses (1997), además de plantear el dominio occidental sobre el estudio de la mujer y el género en la cultura específicamente yoruba50, alerta que el género, a pesar de ser una categoría social universal tiene implicaciones históricas. Ahora bien, el estudio del género por Occidente ha negado la posibilidad del poder femenino dentro de la cultura yoruba, según Oyewumi.

No obstante dicho planteamiento según Sara Mathews, en su trabajo Ajé and Ajé. Gender and female power in Yorubáland, del año 2014, “…expone debilidades al afirmar la importancia sobre la distinción de género en la cultura yoruba así como en el poder de la mujer en el mercado”51 Partiendo de las 2 visiones de Ajé como deidad, diosa del mercado y como concepto, Mathews considera que ésta última posibilidad al ser más amplia, permite realmente estudiar la condición de mujer y de femineidad pues “Ajé representa el poder femenino a través de las diversas facetas de la vida yoruba, incluyendo la económica, la doméstica, la religiosa así como también la esfera política.52 De tal forma, que siendo “el mercado, el umbral o la entrada en donde los caminos del espíritu y la vida se cruzan”53no puede estudiarse el ajé en una sola dimensión.

Con respecto a la historiografía asiática, la mujer ocupa un papel fundamental en las tradiciones literarias. Durante la transición entre la dinastía Ming a la Qing según Tan Qian, “hubo muchas historias privadas no autorizadas y crónicas familiares que cuentan desde lo que ellos transpiran hasta el contenido con el que ellos llenan sus casa hasta los techos, de incontables numerosos. 54 Se distingue en la literatura Ming, los romances históricos o las sagas como la de Luo Guanzhong llamada Romance de los Tres Reinos, escrita en el siglo XIV. En este contexto, es interesante la referencia que hace de la mujer, el literato Yuan Hongdao (1568–1610), equiparándola con los hombres y niños en la transmisión de la memoria histórica:

En todas partes bajo el cielo, desde la aristocracia hasta la villa de hombres y los pueblos de mujeres, y desde los veintisiete años hasta los infantes de tres pies de altos…ninguno es capaz de recitar las historias desde el comienzo hasta el fin, detallando los nombres y lugares. Desde la mañana hasta la tarde y desde el anochecer hasta la tardía noche, ellos cansadamente dirán mentiras, olvidando comer y dormir 55

Por su parte, dentro de la dinastía Han, tenemos a los historiadores Sima Qian y Ban Gu, quienes según On-cho Ng y Q. Edward Wang, expandirán nuevos horizontes dentro de la escritura de la historia en Asia.

La intención de Sima Qian de explorar y revelar la relación entre el Cielo y los asuntos humanos a lo largo de la historia y el interés de Ban Gus con la historia dinástica y las formas en la cual dicho conocimiento del pasado fue preservado y presentado, fueron reflejadas más temprano en las conjeturas historiográficas. Ambas aseveraron que la historia del conocimiento humano y la conciencia del pasado en su esencia fue conocimiento pragmático, el propósito practico el cual fue demostrado a partir de la distinción del bien y las ofensas de los malvados56

Bajo este contexto, la mujer se relacionó con las tradiciones orales y escritas, siempre presente en las costumbres y en los modos de vida de las distintas regiones asiáticas y generalmente vinculadas al desarrollo político de las distintas dinastías. Es el caso de Lady Li, no solo la concubina más amada57 del emperador Guangzong, sino “…también guardián y madrastra de su heredero ZhuYouxiao, el futuro emperador Xizong”58 quien a pesar de las oposiciones, fungió como regente del poder luego de su muerte. Lady Li se convertiría en centro de debates de las distintas facciones de poder a tal punto que el joven emperador Xizong “emitió un número considerable de edictos extraordinarios que revelan los abusos que sufrió por parte de la mujer. Quien fue retratada como agresiva y ambiciosa59

De esta mujer asiática la contemporaneidad nos trae dentro de los estudios asiáticos historiográficos, la participación de la mujer dentro de los llamados grupos terroristas, como el caso del grupo de Los tigres tamiles de liberación, grupo que participó en el movimiento separatista fallido desde 1976 hasta el 2009, así mismo tenemos a Los Angeles de la muerte, mujeres guerreras kurdas60, de los grupos más temidos por el Estado Islámico, quienes ven a la mujer como un objeto para ser usado y esclavizado. En ambos casos, la mujer pasa al centro de las pugnas políticas y nacionalistas, protagonista activa de los distintos procesos de liberación, que buscan un escape ante la irracionalidad. La llamada oposición binaria hombre mujer, parece dar paso a la dualidad, ambos/y, en términos definidos a partir de las diferencias mismas con el “otro”, el enemigo. En tales casos, la mujer guerrera, la mujer terrorista, la mujer asesina, la mujer heroína, se configura a partir de su relación con el hombre, en un textual campo de sobrevivencia. Al respecto resulta interesante lo expresado por Claire Lyness: “Los cuerpos femeninos que participan en esos actos de resistencia corporal han sido castos y simultáneamente marginados del proceso de transformación histórica producido al mismo tiempo como espectáculos sexualizados determinado sobre la imaginación de la diferencia sexual” 61.

En algunos casos tanto en África como en Asia, muchas de estas mujeres prefieren enfrentarse a la muerte, antes de seguir siendo objetos sexuales y políticos de pertenencia, convirtiéndose el terrorismo, en alternativa y símbolo de lucha y poder político. Es así como la relación de la oposición binaria, hombre sobre mujer, llega a sobrepasar la tradicional visión de la mujer sumisa e indefensa, para emerger en una lucha de ambos/y, signada por el contexto histórico de las relaciones sociales del entorno.

A manera de conclusión

Al plantearnos la mirada sobre la mujer en los textos históricos o con intenciones historiográficas, partimos de la premisa de alejarnos de una escritura feminista, tradicional y militante, que no hace otra cosa que construir discursos historiográficos repetitivos, que más que intentar explicar o reflexionar sobre la papel de la mujer en la historia del hombre, solo buscan atribuir a partir del patriarcado, la preponderancia de la oposición binaria entendida en términos del hombre sobre la mujer. En tal sentido, “la letanía de clase, raza y género” a la que refiere la historiadora Joan Scott, parece imponerse en la escritura feminista de la historia.

Distanciados de ese enfoque, el estudio intentó rastrear al unísono, la escritura sobre la mujer, en dos planos de análisis, relacionados con las categorías teóricas de la oposición binaria y de las dualidades, aunado a la narración testimonial sobre las prácticas culturales reseñadas por los principales historiadores, desde el mundo antiguo hasta la contemporaneidad. Dentro de éstos, es el patriarcado solo un aspecto de las complejas relaciones sociales de la humanidad, pues la propia dinámica histórica, señala a la mujer como elemento fundamental, no siempre en actitud de sumisión o dominación, en este viaje llamado historia. No es de extrañar entonces, que la concepción de género se nos muestre siempre en relación a las prácticas sociales, que involucran los distintos ámbitos de la mujer en relación con el hombre y viceversa.

Bajo este escenario, es necesario que surjan otras miradas, que superan las categorías de la oposición binaria y la dualidad ambos/y, asociadas a la condición del transgénero, como resultado de la elección libre y consciente. De tal modo, que dicha conducta deberá ser tomada en cuenta a la hora de historiar la posibilidad de convertirse en mujer y la de siendo mujer transformarse en hombre. Nos preguntamos ¿predominará en dichos estudios, la idea de que la maternidad y algunos procesos de carácter fisiológicos, determinan exclusivamente la condición de ser mujer?

Referencias

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Castellanos de Zubiría, Susana: Las mujeres perversas de la historia, Editorial Norma, 2008.

Comnena, Anna: The Alexiad, Edited and translated by Elizabeth A. Dawes, Routledge, 1928

Grimal, Pierre: El Alma Romana, Espasa, 1999.

Herodoto: Los Nueve Libros de la Historia, Libro II, Gredos, 2008.

Jaldún, Ibn: Introducción a la Historia Universal (Al- Muqadimah), Almuzara, 2008.

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Le Goff, Jacques: Los intelectuales en la Edad Media, Gedisa, 2001.

Light, Laura: Women and the book .In the Middle Ages and the Renaissance.

Lyness, Claire: Governing Bodies:Gender and the Politics of Corporeal Weaponization, Universidad de California, 2015.

Mathews, Sara Jenise: Ajé and Ajé. Gender and female power in Yorubáland, Universidad de California, 2014.

On-cho Ng and Q. Edward Wang: Mirroring the past. The Writing and Use of History in Imperial China,University of Hawai I Press, 2005.

Platón: El Banquete, Gredos, 2014.

San Agustín: La Ciudad de Dios, Biblioteca de Autores Cristianos, 2007.

Scott, Joan: A Useful Category of Historical Analysis, The American Historical Review, Vol. 1, Nro 5 (Dec, 1986).

Sweeney, Debora: Sex and Gender, Universidad de Tel Aviv, 2011.

Tito Livio: Historia de Roma desde su fundación, Gredos, 2006.

Notas

1 Joan Scott, A Useful Category of Historical Analysis, The American Historical Review, Vol. 1, Nro 5 (Dec, 1986) p. 1057.
2 Ibíd. p. 1067
3 Dicha obra lleva el nombre de las musas de la mitología griega, en el siguiente orden: Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope
4 Herodoto, Los Nueve Libros de la Historia, Libro II, Gredos, 2008, p. 37
5 Según los comentarios del editor al libro II, la palabra paloma se asocia a profetisa, otros a vieja, hacedora de oráculos.
7 Ibid, p. 60
8 Debora Sweeney, Sex and Gender, Universidad de Tel Aviv, 2011, p. 2 “…to set up multiple categories, to think in terms of both/and”
9 Ibid, p.2 “…or to regard the dualities as part of a co mplementary whole”
10 Ibid, p.2 “Troy has shown that kingship in ancient Egypt was an androgynous concept where both king and queen played essential and complementary roles”
11 Platón, El Banquete, Gredos, 2014, p. 226.
12 Herodoto, Libro I, p. 21
13 Ibíd., p.23
14 Ibíd., p. 193
15 Ibíd., p. 86.
16 Ibíd., p. 86.
17 Ibíd., p. 318.
18 Ibíd., p. 86.
19 Ibíd., p. 116.
20 El octavo libro fue escrito por Aulo Hircio.
21 Julio César, La Guerra de las Galias, Editorial Orbis, 1986, p. 138.
22 Ibíd., p. 101
23 Julio César, La Guerra de las Galias, Editorial Orbis, 1986, p. 26.
24 Ibíd., p. 102
25 Ibíd., p. 74
26 Se señala así en la obra, al primer régimen político de Roma: la monarquía
27 Tito Livio, Historia de Roma desde su fundación, Gredos, 2006, p.13
28 Ibíd., p. 28.
29 Ibíd., p. 25.
30 Ibíd., p. 32.
31 Ibíd., p. 32.
32 Ibíd., p. 59
33 Ibíd., p. 60
34 Pierre Grimal, El Alma Romana, Espasa, 1999, p. 30
35 Ibid, p. 39
36 Ibid, p. 58
37 Ibid, p. 58
38 Debora Sweeney, Sex and Gender, p.2 ―The feminizat ion of Egypt’s enemies in this way is also restricted specifically to royal contexts: it is not a normal feature of the contacts of other Egyptians with foreigners. In his role as Egypt’s defender, the semi-divine king is hyper-masculin ized‖
39 Jacques Le Goff, Los intelectuales en la Edad Media, Gedisa, 2001, p.46
40 Ibíd., p.51
41 Ibíd., p.50
42 Ibíd., p.51
43 San Agustín, La Ciudad de Dios, Libro XIX, Biblioteca de Autores Cristianos, 2007, p. 1402.
44 Diana Ackerman, Historia Natural del Amor, Anagrama, 1994, p. 101.
45 Susana Castellanos de Zubiría, Las mujeres perversas de la historia, Editorial Norma, 2008, p.131.
46 Laura Light, Women and the book .In the Middle Ages and the Renaissance, p. 19 “her chronicle is a major source of informat ion about the reign of her father, A le xis I”
47 Anna Comnena, The Alexiad, Edited and translated by Elizabeth A. Da wes, Routledge, 1928, p. 33. “My wo manly and princely dignity forbids my naming the outrage inflicted (in them, for it was not only unworthy a high priest, but of anyone who bears the name of a Christian. I abhor this barbarian's idea, and more still the deed, and I should have defiled both my pen and my paper had I described it explicitly. But as a display of barbaric insolence, and a proof that time in its flow produces men with shameless morals, ripe for any wickedness.”
48 Nació en Túnez en 1332.
49 Ibn Jaldún, Introducción a la Historia Universal (Al- Muqadimah), Almuzara, 2008 p. 217
50 Cultura etnolingüística, ubicada al oeste de África.
51 Sara Jenise Mathews, Ajé and Ajé. Gender and female power in Yorubáland, Universidad de California, 2014, p 2. “…e xpose weaknesses in her claim in regards to important gender distinctions that have existed in Yorùbáland over time, and in particula r female power in the ma rketplace”.
52 Ibid, p. 3. “Ajé represents female power throughout many facets of Yoruba life, including economic, domestic, religious, as well as polit ical spheres”.
53 Ibid, p. 13 “the market is also a threshold, where the paths of sp irits and the living cross”
54 On-cho Ng and Q. Edward Wang, Mirroring the past. The Writing and Use of History in Imperial China,University of Hawai I Press, 2005, p. 228. “There we re so many private unauthorized histories and family chronicles that the oxen bearing them perspired and that they filled the house to the rafters, unaccountably numerous”
55 Ibid, p. 228. “everywhere under Heaven, from the gentry to the village men and townswomen, and from the seventyyear- old seniors to three-foot-tall infants… none are unable to recite the stories from beginning to end, detailing the names and places. From morning till evening and from dusk till late night, they tirelessly tell tales, forgetting to eat and sleep’’
56 Ibid, p. 10. “Sima’s intention to explore and reveal the re lationship between Heaven and human affa irs through history, and Ban Gu ’s concern with dynastic history and the ways in which knowledge of the past was preserved an d presented, very much reflected earlier historiographical assumptions. Both asserted that the history of human knowledge and awareness of the past was, in its essentials, pragmatic knowledge, the practical purpose of which was demonstrated through distinguishing the good and excoriating the wicked”.
57 Según lo expresado por On-cho Ng and Q. Edward Wang, en Mirroring the past. The Writing and Use of History in Imperial China.
58 Ibid, p. 200. “…a lso guardian and stepmother of the heir apparent, ZhuYou xiao the future Emperor Xizong”
59 Ibid, p. 200. “…issued a number of remarkable edicts that revealed the abuse he suffered from the woman, who was now portrayed as aggressive and ambit ious”
60 Una nación sin estado ubicados entre Turquía, Irak, Siria e Irán
61 Claire Lyness, Governing Bodies:Gender and the Politics of Corporeal Weaponization, Universidad de California, 2015, p. 29. “The feminine bodies that participated in these acts of corporeal resistance have been cast as simultaneously marginal to the process of historical transformation and at the same time produced as sexualized spectacles, overdetermined by the imagery of sexual difference”
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