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“Las Noticias” de Francisco de Sales Pérez: Aproximación a las mentalidades de la Venezuela de mediados del siglo XIX.
“Las Noticias” of Francisco de Sales Pérez. Approximation to mentalities of mid-19th century’s Venezuela
Procesos Históricos, núm. 33, pp. 70-84, 2018
Universidad de los Andes

Artículos


Recepción: 15 Marzo 2017

Aprobación: 15 Octubre 2017

Resumen: El cuadro de costumbres “Las Noticias” de Francisco de Sales Pérez fue publicado en 1868, en una Venezuela eminentemente rural y empobrecida, devastada por los alzamientos violentos y enfrentamientos políticos entre bandos y caudillos. Se trata de una pieza costumbrista interesante para la indagación histórica que, desde el análisis de contenido histórico-literario, posibilita la aproximación a las mentalidades, los comportamientos e ideas sociales, políticas, económicas y culturales de la Venezuela de mediados del siglo XIX. Esta composición se convierte en una ventana desde la cual observar la cotidianidad, el descontento social y la crítica de la realidad circundante, la vida experimentada por el autor y sus coetáneos, disimulada entre acentos líricos, metáforas y superposiciones de sentidos.

Palabras clave: Venezuela siglo XIX, Costumbrismo, cuadro de costumbres, mentalidades, Francisco de Sales Pérez.

Abstract: The sketch of manners “Las Noticias” of Francisco de Sales Pérez was published in 1868, in a rural and impoverished Venezuela, devastated by violent uprisings and political confrontations between warlords and political factions. It is a interesting “costumbrista” book for historical research that, from the historical-literary analysis of its contents, made possible the approach to mentalities, and the social, political, economic and cultural behavior and ideas in the mid-19th century Venezuela. This work become a window from observe the daily life, social disgruntlement and criticism of surrounding reality, experienced by the author and his contemporaries, the life dissembled in lyrical accents, metaphors and overlapping senses.

Keywords: Venezuela 19th century, Costumbrismo, sketch of manners, mentalities, Francisco de Sales Perez.

1 Introducción. Historia y Literatura: una interrelación renovada.

Entre los siglos XIX y XX la disciplina histórica experimentó la renovación de sus paradigmas, movimientos y escuelas historiográficas. En la década de los años ochenta del siglo pasado, trascendió el “viraje historiográfico, de transición de la macrohistoria a la microhistoria, de las estructuras a las experiencias, de las condiciones materiales de la existencia a los modos de vida”1. Ello fomentó la diversificación de los temas y la ampliación de los períodos de estudio, pero especialmente el retorno del sujeto, la diversificación de las fuentes, la multiplicidad de las perspectivas de análisis y la creciente interdisciplinariedad entre las distintas áreas del conocimiento y la Historia.

En el caso particular de la Historia y la Literatura su interrelación es antigua, pero se volvió más estrecha y productiva a partir de la década de los años ochenta del siglo XX, con los estudios de historia de las mentalidades de Georges Duby; la historia cultural de Rogar Chartier; la historia de los conceptos de Reinhart Kosetleck; los planteamientos sobre imaginarios sociales de Bronisfaw Baczko; los aportes sobre la filosofía del lenguaje de Michael Foucault y la metafísica de la narrativa de Paul Ricouer2.

Propuestas que consideran al hombre particular, sus creaciones, invenciones y quehacer como objetos y fuentes de estudio. De allí que se registran posiciones renovadas respecto a la vida cotidiana, la memoria, el relato, los documentos oficiales y personales y, por supuesto, las creaciones literarias: poemas, novelas, obras teatrales y demás composiciones, revaloradas como fuentes para la indagación histórica.

Al respecto, el historiador de Les Annales, Lucien Febvre estimó que “un poema, un cuadro, un drama son para nosotros [los historiadores], documentos, testimonios de una historia viva y humana, saturados de pensamiento y de acción en potencia”3. Entonces, el contenido y empleo de este tipo de fuentes en la investigación histórica interesan, porque permiten explorar las mentalidades de sujetos particulares en épocas específicas, pues como refiere el historiador español José María Jover:

…el historiador busca en la obra literaria el testimonio vivo de una sociedad, la manifestación de unas creencias, de unas ideas o de unas mentalidades que el autor refleja y frente a las cuales toma partido, bien directamente o bien a través de sus personajes o de la misma composición argumental4.

En esta investigación se examina el cuadro de costumbres “Las Noticias” de Francisco de Sales Pérez, con el fin de lograr la aproximación a las mentalidades de su autor, sus coetáneos y de la Venezuela de mediados del siglo XIX5. “Las Noticias” es una composición que, en primer lugar, genera simpatía e identificación por el relato de la cotidianidad con humor y, en segundo lugar, revela las ideas particulares de su autor, además de comportamientos e ideas sociales, políticas, económicas y culturales de la Venezuela decimonónica. En fin, denota las mentalidades de un tiempo histórico particular que se trasluce al retratar la cotidiana construcción y tergiversación colectiva de una “noticia”.

2 El cuadro de costumbres: una fuente para la indagación histórica.

Este tipo de creaciones literarias tienen su origen en el Costumbrismo, movimiento literario surgido del Romanticismo, iniciado en Alemania a principios del siglo XVIII y rápidamente difundido al resto de Europa, especialmente a Francia y España, desde donde se dio a conocer a América6. Para José Escobar, el Costumbrismo es:

…una nueva representación ideológica de la realidad que implica una concepción moderna de la literatura, entendida como forma mimética de lo local y circunstancial mediante la observación minuciosa de rasgos y detalles de ambiente y comportamiento colectivo diferenciadores de una fisonomía social particularizada y en analogía con la verdad histórica7.

Así en los cuadros de costumbres se describen actitudes, comportamientos, valores, hábitos de un pueblo, una región o una profesión dentro de un período histórico específico8. Es una composición que usualmente se presentan en prosa, rara vez en verso, pero siempre con un sentido caricaturesco de la existencia9, es decir, con un tono nostálgico, satírico y/o humorístico que nunca está desprovisto de una crítica velada hacia la realidad experimentada.

En estas composiciones líricas fundamentalmente se aprecia un retrato de la vida, del tiempo histórico que vivió el autor y sus contemporáneos, su mundo presente. Por ello, se valora en “Las Noticias” la posibilidad de estudiar un fragmento de nuestra historia desde las mentalidades contenidas en la pieza lírica, desde “lo compartido por los hombres y opera a nivel de sus conductas cotidianas e inconscientes”10, pero también desde “su reacción frente al mundo circundante”11.

Para el logro de dicho objetivo se parte por realizar la contextualización histórico-literario de la fuente, es decir, la ubicación en el tiempo histórico y corriente literaria de la pieza costumbrista y su autor. Seguidamente, desde las herramientas de análisis literario se identifican los atributos del relato de costumbres: narrador, narratario, personajes, temas, espacio, tiempo, imágenes literarias y otros rasgos. De este modo, se logra comprender la naturaleza de la pieza lírica, el ambiente en el cual fue producida y el público a quien fue dirigida primeramente, pero sobre todo, se consigue respetar el mensaje y la intencionalidad de la composición literaria.

3 Francisco de Sales Pérez y “Las Noticias”: contextualización histórico-literaria.

Francisco de Sales Pérez nació en Caracas el 15 de julio de 183612, se inició en el campo literario como poeta dramaturgo. Sin embargo, se destacó como costumbrista, llegando a ser uno de los escritores venezolanos más reconocidos e identificados por sus artículos de costumbres, que usualmente publicó en la prensa bajo el seudónimo de “Justo”13. Incluso fue considerado uno de los primeros exponentes del costumbrismo nacional14. Sales Pérez comenzó a escribir cuando el Costumbrismo en Venezuela estaba adquiriendo personalidad (1850-1870), pues ya no se imitaban las técnicas costumbristas españolas, basadas en la descripción y exaltación de grandes héroes o individualidades; al contrario las composiciones se inspiraron en el pueblo, en las costumbres nacionales, en las escenas típicas de la vida cotidiana de la ciudad y del campo, con el fin de testimoniar los cambios experimentados por la sociedad15.

Además de escritor, periodista y empresario, Sales Pérez fue nombrado Ministro de Fomento en 186716, durante el gobierno de Juan Crisóstomo Falcón. Un año más tarde, en mayo de 1868, publicó en prensa el cuadro de costumbres “Las Noticias” que es, según el crítico literario venezolano Fernando Paz Castillo, “su primer trabajo literario de mérito suficiente como para ser recogido en una colección”17. En efecto, “Las Noticias” es una de las composiciones incorporadas en el libro Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos, edición ordenada por el Dr. José María Rojas en 187518. Pero también, “Las Noticias” es la primera composición exhibida en Costumbres venezolanas publicación de Sales Pérez que, aunque en su presentación se firma con fecha de noviembre de 1876, ve la luz pública en 187719.

En la presentación de la obra, Sales Pérez señala que la realizó “Instado por algunos amigos míos que han celebrado más de lo que merecen, estos ensayos”, pero además confiesa “Temo que en un libro no ofrezcan el mismo interés que en los periódicos i en las épocas en que han visto la luz pública; sin embargo, advierte tendréis aquí una idea de mi ser moral”20. De manera que, las composiciones reflejan su sentir y pensar, sus matices respecto al tiempo histórico que experimentó, por lo que es una fuente valiosa para la indagación y comprensión de un fragmento del devenir humano.

“Las Noticias” se publicó, por vez primera, en una Venezuela eminentemente rural y agropecuaria, pero devastada y agotada por los alzamientos violentos y enfrentamientos políticos frecuentes entre caudillos y bandos, entre oligarquías, que tenían sumergido al país en la guerra, en la ruina financiera, en la pobreza. Todas ellas secuelas derivadas de la Guerra Federal (1859- 1863), con hondas raíces en el proceso de emancipación, pero con la que se inicia, al terminar la guerra, el “juego político de las ´Sillas Musicales´, de ¡Quítate tú para ponerme yo!”21.

Así en 1868, cuando concretamente se publicó el cuadro de costumbres “Las Noticias”, se inició el período que la historiografía ha denominado como “Gobierno de los Azules” (1868- 1870), resultado de la llamada “Revolución Azul” (1867-1868) que comenzó en 1867 cuando las pugnas internas, entre los diferentes sectores de liberales, llevaron a la insurrección contra el gobierno de Juan Crisóstomo Falcón, gobierno que fue brevemente continuado por el Gral. Manuel Ezequiel Bruzual, exactamente de abril a junio de 1868.

Al gobierno de Bruzual se oponía el Gral. José Tadeo Monagas, caudillo que animó la rebeldía en diferentes localidades regionales que le dieron su apoyo, logrando tomar Caracas en junio de 1868. En este mismo mes, fue designado Guillermo Tell Villegas como presidente provisional, en noviembre muere José Tadeo Monagas y en febrero de 1869 el Congreso elige a José Ruperto Monagas como presidente provisional hasta abril de 1870, cuando Antonio Guzmán Blanco tomaría las riendas de la República22.

Ese fue el escenario histórico que vivió Francisco de Sales Pérez, por lo que se entiende que en “Las Noticias”, como en muchos de sus cuadros de costumbres, la temática política sea la abordada principalmente. Sin embargo, su autor no deja de apuntar problemas sociales, económicos, culturales y más; pensamientos, ideas y acciones; mentalidades desde las cuales es posible distinguir el descontento y la crítica a su realidad circundante, pero además la ideología política de Sales Pérez que sólo llega a puntualizarse cuando se revisa su discurso de incorporación a la Academia Venezolana de la Lengua, pronunciado el 3 de marzo de 189523.

Allí se distingue un Sales Pérez partidario de la República, pero en su forma centralista. Específicamente, cuando resume y destaca la vida del Dr. José María Ortega Martínez24: “Tribuno, militar, escritor o magistrado (…) comprendió que el gobierno federativo ofrecía más amplios horizontes a la libertad política y al derecho individual; que era la forma más avanzada y positiva de la verdadera república”25, pero advierte:

Cualquiera pensará al oírme hablar de Ortega Martínez, que fuimos correligionarios políticos, y que, al defender su causa, defiendo la mía propia. No ha sido Así. Concordamos en la idea general de la democracia; amábamos con igual entusiasmo el derecho, la justicia, la libertad, pero diferíamos en medios (…) Militamos, pues en filas opuestas; fuimos adversarios26.

Dilucidada la visión política de Sales Pérez y para concluir la contextualización histórico- literaria, marco en el cual cobra sentido “Las Noticias”, se debe señalar que su autor desempeñó en 1904 la presidencia provisional del estado Carabobo27, cuando el país fue dirigido por Cipriano Castro. Décadas más tarde, el 13 de marzo de 1926, Sales Pérez muere a sus noventa años de edad28.

4 Análisis de “Las Noticias”: Aproximación a las mentalidades de la Venezuela de mediados del siglo XIX.

En el cuadro de costumbres “Las Noticias” se identifica una voz narradora, un periodista, él va relatando las noticias sobre un levantamiento local, incluso entabla un diálogo con Don Mamerto, único personaje hablante perceptible en la composición, quien interactúa con el narrador y le permite ir descubriendo las tergiversaciones, rumores y mentiras que de las noticias del levantamiento se van derivando y, a su vez, le lleva a aludir a su realidad circundante, principalmente, a un país deprimido por la guerra y caracterizado por la inestabilidad política.

Todo ello, se plasma con un tono humorístico y sarcástico, que agrada y envuelve, pero no dificulta el develo de la insatisfacción, la burla y decepción del autor implícito, que se presenta entre metáforas y superposiciones de sentido a través del relato de la cotidianidad de las noticias, a las que calificada como entretenimiento usual, incluso necesario.

En “Las Noticias” percibimos como narratarios inmediatos a los lectores y oyentes de prensa de 1868, pero además a las autoridades gubernamentales que en ese momento dirigen la República. Ello es perceptible en las temáticas abordas, pues se toca, se ironiza y se reprocha la situación política, la ruina económica, el descuido de la educación, la restricción a la libertad de reunión, de religión, incluso de expresión, pues la ironía presente en el relato da cuenta de un impedimento para expresar las opiniones del autor directamente. Entonces, del relato se traslucen mentalidades, comportamientos y realidades de la Venezuela de mediados del siglo XIX, como se examina a continuación:

La voz narradora inicia la composición con un aforismo: “Si se acaba el desorden, me voy, decía un calavera…”, de inmediato advierte no saber el origen exacto del adagio, pero aprecia: “…fue en Venezuela y en este siglo”. Con esta expresión se ubica al lector y al oyente en el tiempo histórico de la pieza lírica, es decir, la Venezuela del siglo XIX caracterizada por el desconcierto político y económico en razón de los constantes alzamientos caudillistas que tomaban la dirección de la República para manejarla a su antojo.

Después de ubicar al lector y oyentes en tiempo y espacio, el narrador emite una sentencia, que es una adaptación del aforismo inicial: “Yo a mi vez lo parodio, diciendo: Si se acaban las noticas, me voy; en cuanto al desorden no abrigo ningún temor de que se acabe”. Aquí ya se observan con claridad una de las características principales de los cuadros de costumbres, el tono satírico y humorístico que en “Las Noticias” estará presente de principio a fin; pero además el autor implícito emite su arbitrio personal respecto al desorden perenne en que aprecia se encuentra Venezuela.

También se presentan las noticias como el “tema central” de este relato de la cotidianidad, aunque la centralidad de la composición consiste en expresar disimuladamente el descontento del autor al tiempo que vive, lo que nos habla de sus mentalidades y la situación de sus coetáneos.

Seguidamente, el narrador se muestra preocupado por la pervivencia de las noticias, advierte: “…no precisamente porque vengan tiempos en que no suceda algo…”, sino en vista de las tergiversaciones que de ella se hacen, pues aprecia que: “…vamos a llegar a no creer ni el Credo”. Podemos notar en la alusión religiosa la preocupación por los tiempos venideros, por ello se apelan a lo más sagrado: el credo, que se convierte en la única verdad posible dentro del desorden existente.

El narrador continúa con el relato y precisa que la lectura de noticias es un “…entretenimiento público…”. Ciertamente, en la Venezuela del siglo XIX la información plasmada en la prensa se leía públicamente, por lo regular en las plazas. Las personas letradas tenían la obligación moral de comunicar la información a los iletrados, que eran la mayoría de la población. Marco Antonio Saluzzo, en su contestación al discurso de incorporación de Sales Pérez en la Academia, así lo comenta: “…las altas clases sociales lean sus escritos como solaz, y que el pueblo los oiga y los aplauda en bulliciosos corridos”29.

Agrega la voz narradora que en el caso de Caracas ese entrenamiento fue descubierto “…desde el 46…”. Ello nos lleva a apuntar que en 1846 Venezuela estuvo bajo el mandato del Gral. Carlos Soublette, durante su gobierno y especialmente en el lapso 1844-1846 se dio espacio para la libertad de prensa e imprenta, por lo que para ese tiempo y únicamente en Caracas, se publicaron 26 diferentes periódicos30. Entre ellos, se cuenta El Diario de la tarde creado en junio de 1846 por Juan Vicente González31, en oposición a El Venezolano fundado en 1840 por Antonio Leocadio Guzmán32.

De manera que, “…los grandes problemas eran sometidos a discusión en el Congreso o a través de la prensa”33, así se abrieron las puertas para el debate político escrito entre bandos. Entonces se comprende el señalamiento del autor implícito como un encomio a la censura que sufre el debate político en su tiempo histórico, 1868, lo cual le ha llevado a encubrir su crítica tras el artículo de costumbres. Para señalar la calidad de las noticias, su cotidianidad y su importancia en el conocimiento público, el narrador advierte que deben tener ciertas características:

  1. 1. 1) “…ha de ser contaría al gobierno: si es ministerial y se publica por bando, no tiene ningún interés”, se manifiesta una valoración desconfiada de la información oficial, pues estas suelen disimular la realidad, para guardar la posición del gobernante en turno o para grajear apoyo a un nuevo líder político.

    2) “…necesita misterio para que tenga miel (…) entonces se chupa uno los dedos: ya se cree depositario de la suerte de un pueblo y ve la honra, la familia y la propiedad, como dicen los que mandan, pendientes de su discreción”, alude a que las noticias-rumores descubren y encubren los manejos político-personales de los gobernantes de turno.

    3) “…tiene por su naturaleza que ser comunicativo: ¿qué placer hay en que nadie sepa un suceso que puede acabar con el gobierno, en una semana, quizá en un día, en un minuto, como si fuese un ataque apopléjico?”, de esta interrogante se trasluce un anhelo: el abogar por un cambio de gobierno, lo cual fue característico en la Venezuela del siglo XIX, pero también un pretensión recurrente a lo largo de la historia de Venezuela, especialmente, cuando se han experimentado agudos descontentos sociales y políticos.

Incluso, así lo valora su autor cuando a través de la voz narradora inquiere: “… ¿ha oído el lector una voz más simpática que aquella que nos dice cerca de la oreja: «Se acabó esto». «Esto no dura ocho días». «La opinión es irreversible»? Oh! Esas son palabras mágicas, de todas las épocas, que hacen siempre palpitar el corazón”. De esta forma, los cambios de titular en la dirección política de un país aglutinan la atención de la población, pues de ello dependerá su estabilidad interna y externa, pero especialmente, el desarrollo de sus vidas cotidianas.

Ello se ejemplifica en el relato sobre el “…levantamiento de Paracotos contra la autoridad suprema…”, que también es una burla a las pretensiones regionalistas, locales o provincianas de tomar el poder central. Así, antes de iniciar el relato sobre la mencionada sublevación, la voz narradora ironiza al decir: “…veamos cuál es el suceso tan trascendental que va a cambiar la faz de la política, que va a mejorar la administración…”. Se advierte la insatisfacción con el gobierno presente y el descontento por la intermitencia brusca de intereses en la dirección de la República, lo que se confirma cuando la voz narradora pronuncia: “…ya se sabe que el gobierno venidero es mejor que el presente y que a fuerza de cambios es que hemos llegado a la perfección en que estamos, que sólo comparada con el futuro puede dejar de apetecer”.

Inmediatamente se presentan la relación de los sucesos: “…se ha pronunciado Paracotos. – Han levantado un acta tremenda – Se han apoderado del armamento que había en la plaza…”. Y se especifica: “…han asesinado al cura, que está preso el maestro de escuela y que la autoridad militar está en colisión con la civil”. Con la narración de los sucesos de la insurrección de Paracotos, la voz narradora dibuja un país donde la autoridad civil, eclesiástica, militar y gubernamental tiene su tiempo sometido a las revueltas caudillistas y donde la cotidianidad es la construcción y tergiversación de las noticias sobre los levantamientos en los pueblos de la provincia.

En concreto, señala el narrador: “…Paracotos sale de la oscuridad y por un día ocupa la atención pública, menos la de la autoridad, que no se ocupa de eso ni de otra cosa por lo regular”. Dos cuestiones se distinguen en estas líneas, primero, la vieja oposición centro- provincia, siendo valorada esta última como inferior frente al poder central, por lo que no ocupa su atención en asuntos de relevancia, y segundo, una crítica abierta de Sales Pérez al gobierno existente en 1868, cuando se publica “Las Noticias” y a quien reclama su desatención a los asuntos de la República.

Continua el narrador trazando la Venezuela del siglo XIX al relatar y comentar que “…ya se sabe que quien dice: ´Viva la libertad´ dice: ´Muera el ganado´!; pero en cambio el gobierno lo cuida mucho y (…) lo pago con la misma regularidad que el presupuesto. Los hacendados dicen: ´se perdió la cosecha´…”. Se esboza así una Venezuela minada por la guerra, sumergida en la pobreza y con serios problemas financieros, considerando que las arcas del país estuvieron siempre dispuestas, durante el siglo XIX, a los deseos personales del gobernante en turno, así como las propiedades de particulares estuvieron a la orden de sus arrebatos.

Este ambiente histórico ya lo apuntamos al contextualizar la composición lírica y su autor, quien nuevamente se deja distinguir en el relato: “Paracotos es la esperanza del patriotismo; allí se fabricará el templo de la democracia! Se acuesta V. lleno de esas esperanzas”, hay un pensamiento y deseo colectivo perceptible, se demanda la concreción del orden y la paz en la República a través de ideas democráticas.

En seguida, la voz narradora presenta el diálogo sostenido con el personaje Don Mamerto, allí descubre que el “levantamiento de Paracotos” no ha sido más que una invención, pero ha servido para avivar y reflejar anhelos personales por el bien colectivo. En esta conversación se evidencia la cotidianidad, el ambiente rural, la oposición a la iglesia y los vicios de ciertas ocupaciones:

  1. 1. 1) “–Y cómo escapó de la contienda? –Sí, señor, a buscar surtido para la tienda”, se distingue un comercio local, dependiente de la capital; una dinámica económica características de la República durante el siglo XIX.

    2) “–Sí dicen que por allá ha habido la de San Quintín: que han matado al cura. –Paracotos no tiene cura: está con la República”, se nota la relación tirante entre el gobierno y la iglesia católica, así se evidencia el ateísmo gubernamental como característica cambiante de la Venezuela decimonónica, incluso Sales Pérez lo resume al decir: “Así es el espíritu revolucionario: inclinado a lo favorable hasta la necedad y resistido con lo adverso hasta el ateísmo”.

    3) “–Y que está preso el maestro de escuela. –No, señor, sí hace ochos días que está en un desafío de gallos por San Antonio”, se dibuja con claridad el descuido de la educación, responsabilidad que no se atribuye al gobierno en turno, sino a las flaquezas y vicios de los hombres designados a la enseñanza.

    4) “–Pues dicen que se han llevado el armamento de la plaza. –Si no hay armamento, ni plaza. –Y que hay colisión entre el juez y el comandante. –Nada de eso: no hay colisión, ni juez ni se necesita”, aquí se halla una Venezuela rural, desprovista de armas, edificaciones y autoridades, lo que perfila descuidos y contriedades en la Venezuela decimonónica.

Cuando la voz narradora comprende la fantasía que avivó Paracotos reflexiona: “Paracotos vuelve a hundirse en la oscuridad, y ya el gobierno no puede caer porque Paracotos lo sostiene. Adiós Patria! Adiós mi empleo!”. Es notoria la insatisfacción del autor, por la continuidad de un gobierno que no logra la paz y progreso interno, por ello alude a la farsa como su pilar fundamental. También se manifiesta su descontento particular, pues probablemente al iniciarse el gobierno del Gral. Manuel Ezequiel Bruzual, Francisco de Sales Pérez pudo verse obligado a dejar su cargo como Ministro de Fomento, en todo caso, esta es una característica recurrente en la administración pública venezolana, no sólo en el siglo XIX sino a lo largo de la historia republicana de venezolana.

Otro rasgo persiste es “…la destrucción de perturbadores de la tranquilidad pública (como si aquí hubiera tranquilidad que perturbar)”. Ciertamente, la persecución y el encarcelamiento de la disidencia política fue materia central de las oligarquías, unos y otros marcaron la violencia como parte de la cotidianidad, de allí la crítica “abierta” de Sales Pérez respecto al sosiego inexistente y su alusión metafórica acerca de la censura que cada cierto tiempo se ha impuesto a las noticias, pues comprende que “Las noticias son el lazo de unión de los facciosos: a la voz noticia se juntan todos como la sardina alrededor de la carnada. Al acabarse las noticias se acaban las reuniones”.

Sales Pérez cierra la composición con una confesión que evaluamos como personal: “Yo no sé cómo se podrá vivir en un país donde no haya noticias, donde el gobierno no fluctué una vez por semana: allí se morirían de fastidio ciertos hombres que en nuestra sociedad no tienen otro oficio que pedir y dar noticias”, se advierte su labor como periodista, además de su relación tirante e insatisfacción con el gobierno presente debido a la restricción de la libertad de reunión, incluso, de expresión.

A manera de conclusión.

“Las Noticias” es un cuadro de costumbres en el que tras el relato de la cotidianidad con humor emerge la crítica y la denuncia al tiempo que se vive, también el anhelo de cambio que abriga Sales Pérez para sí mismo y sus coterráneos. Por ello, “Las Noticias” se convierte en una fuente histórica de gran interés que:

Primero, permite identificar los problemas centrales de la sociedad venezolana de mediados del siglo XIX: inestabilidad política, ruina económica, revueltas caudillistas, campos devastados, descuido de la educación, restricciones a la libertad de expresión, reunión y religión.

Segundo, admite el conocimiento de escenas, actitudes y comportamientos cotidianos que caracterizaron a los venezolanos de mediados del siglo XIX: la lectura pública de la prensa en las plazas, la oposición al gobierno o líder de turno, el abandono de las responsabilidades por los vicios –por ejemplo, el juego de gallos-, la invención de rumores y tergiversación de noticias asumidas como fidedignas.

Tercero, recoge los sentires, el deseo y el ideal de sociedad que abriga Sales Pérez a mediados del siglo XIX: un país donde se logre la transformación de los vicios sociales y la superación del desorden político, males que impiden el asiento de la paz, la democracia y el progreso en la República.

En definitiva, “Las Noticias” contiene “…las trazas de la historia en el espejo de la lengua…”34, por lo que el historiador encontrará en la escritura de la cotidianidad: ideas, anhelos, diatribas, comportamientos, en fin, mentalidades que se encubren y manifiestan entre acentos líricos, metáforas y superposiciones de sentido. Todo ello permite afirmar que las creaciones literarias son, sin duda, fuentes significativas para la explicación del devenir humano, para la comprensión de nuestra historia. En tal sentido, ofrecemos a los lectores el cuadro de costumbres “Las Noticias” para que confronten la interpretación histórico-literaria explanada y realicen su propia lectura:

Cuadro de costumbres “Las Noticias”35

Si se acaba el desorden, me voy, decía un calavera36, no sé dónde ni cuándo, pero aseguro que fue en Venezuela y en este siglo.– Yo a mi vez lo parodio, diciendo: Si se acaban las noticias, me voy; en cuanto al desorden no abrigo ningún temor de que se acabe.

Las noticias pueden acabarse, no precisamente porque vengan tiempos en que no suceda algo, sino porque vamos a llegar a no creer ni el Credo.

Los que han vivido en Caracas sobre todo desde el año de 46 en que se descubrió este entretenimiento público, no más saben lo sabroso que es una noticia.

La noticia para que sea buena ha de ser contaría al gobierno: si es ministerial y se publica por bando37, no tiene ningún interés.

La noticia es como el amor: necesita misterio para que tenga miel. El sigilo con que se propaga el peligro que hay en que se diafanice38, es lo que constituye el placer; cuando le dicen a uno: “Esto es muy reservado; ni su mujer debe saberlo”, (porque estas noticias nunca se confían a los solteros), entonces se chupa uno los dedos39: ya se cree depositario de la suerte de un pueblo y ve la honra, la familia y la propiedad, como dicen los que mandan40, pendientes de su discreción41. Lo primero que hace el que tiene un notición entre pecho y espalda, es salir buscando con quien desahogarse; le parece que revienta si no lo comunica a todo el que encuentra, eso sí, bajo reserva42.

El noticioso tiene por su naturaleza que ser comunicativo: ¿qué placer hay en que nadie sepa un suceso que puede acabar con el gobierno, en una semana, quizá en un día, en un minuto, como si fuese un ataque apopléjico?43

Por otra parte ¿ha oído el lector una voz más simpática que aquella que nos dice cerca de la oreja: -“Se acabó esto.” -“Esto no dura ocho días.” -“La opinión es irresistible.”? Oh! esas son palabras mágicas, de todas las épocas, que hacen siempre palpitar el corazón.

Pero veamos cuál es el suceso tan trascendental que va a cambiar la faz de la política, que va a mejorar la administración; pues ya se sabe que el gobierno venidero es mejor que el presente y que a fuerza de cambios es que hemos llegado a la perfección en que estamos, que sólo comparada con el futuro puede dejar de apetecer.

-¿Qué es lo que ocurre? –preguntamos temblando.

- “No lo repita V.44: se ha pronunciado Paracotos (1)45.”

-Misericordia!

-“Han levantado un acta tremenda…”46

-Santa Tecla!47

-“Se han apoderado del armamento que había en la plaza…”

-Uiff! con mil demonios!

-“Los pueblos vecinos están todos conmovidos!”

-Toma!!! Nos llevó la trampa!48 -exclamo uno y sale por las calles teniendo lástima de todo el que no tiene la dicha de saber que un pueblo importante por su posición militar y su significación política ha desconocido la autoridad suprema49.

En la primera esquina tropieza V. con un amigo y le refiere bajo reserva que se pronunció San Antonio y que Paracotos50 está conmovido.

Otro le cuenta que en Paracotos han asesinado al cura, que está preso el maestro de escuela y que la autoridad militar está en colisión con la civil51.

Más allá le afirman que hay una carta de Don Mamerto a su compadre Tomás, que hace llorar con la relación del desastre.

En fin, Paracotos sale de la oscuridad y por todo un día ocupa la atención pública, menos la de la autoridad, que no se ocupa de eso ni de otra cosa por lo regular.

Los facciosos urbanos52 tienen cara de pascua53, y los que tienen ganados por aquellos contornos están recibiendo pésame, pues ya se sabe que quien dice: “Viva la libertad” dice: “Muera el ganado”!54; pero en cambio el gobierno lo cuida mucho y una que otras vez deja de comérselo, es decir, la vez que no lo encuentra; eso sí, lo paga con la misma regularidad que el presupuesto55. Los hacendados dicen: “se perdió la cosecha”; en fin se arruinó Paracotos, pero se salvará el país. Paracotos es la esperanza del patriotismo, allí se fabricará el templo de la democracia!56 Se acuesta V. lleno de esperanzas.

Al amanecer sale V. a saber hasta dónde se ha propagado la chispa de Paracotos, y lo primero que encuentra es a Don mamerto, el de la carta, que viene entrando en su mula.

-Don mamerto! viene V. de raspas?57

-De Paracotos. (Don Mamerto es medio sordo.)

-Y cómo escapó de la contienda?

-Sí, señor, a buscar surtido para la tienda.

- Y qué ha ocurrido por allá?

-Mucha lluvia.

-Lluvia de fuego, eh! Han peleado mucho.

-Ni lo permita Dios: todo está tranquilo.

-Sí dicen que por allá ha habido la de San Quintín58: que han matado al cura.

-Sí Paracotos no tiene cura: está como la República.

-Y que está preso el maestro de escuela.

-No, señor, sí hace ocho días que está en un desafío de gallos por San Antonio.

-Pues dicen que se han llevado el armamento de la plaza.

-Si no hay armamento, ni plaza.

-Y que hay colisión entre el juez y el comandante.

-Nada de eso: no hay colisión, ni juez ni se necesita.

-Pero si V. lo ha escrito a su compadre.

-No, señor, sí yo no le trato.

-¿Esto y que está revuelto?

-Sí, señor, más o menos como Paracotos. Adiós, amigo!

Pues, señor, nos hemos lucido; se acabó la esperanza de la patria!

Paracotos vuelve a hundirse en la oscuridad, y ya el gobierno no puede caer porque Paracotos lo sostiene. Adiós patria! Adios mi empleo!59

Sale V. a decir que es falsa la noticia y nadie se lo cree. –El informe de Don Mamerto no es verídico, ese es un tunante60, está vendido al gobierno; hay ratificación, no lo dude V.!

Como esta noticia ruedan mil por las calles y todas se desenlazan más o menos como ella. Cuántas veces sabe uno de muy buena tinta61, que el invencible coronel Torres derrotó y mató al general Agüero, en los Teques, y al día siguiente se aparece el muerto trayendo prisionero al invencible.

Publica el gobierno por bando la destrucción de perturbadores de la tranquilidad pública (como si aquí hubiera tranquilidad que perturbar) y nadie se lo cree, todo el mundo dice: “al revés tengo las botas”62. En prueba de la imprudencia63 gubernativa vemos, a los pocos días, presos a los perturbadores del desorden normal de tal o cual parte.

Así es el espíritu revolucionario: inclinado a lo favorable hasta la necedad y resistido con lo adverso hasta el ateísmo.

Una noticia es para el conspirador lo que una copa de aguardiente para el beodo: la ve, la revuelve, indaga la procedencia, le toma el olor y por fin se lo traga y se le mete en la cabeza y no se lo saca más que el tiempo.

Las noticias son el lazo de unión de los facciosos: a la voz noticia se juntan todos como la sardina alrededor de la carnada. Al acabarse las noticias se acaban la reuniones: no hay para qué juntarse, por eso los revolucionarios viejos, que son hoy todos los mayores de 50 años, inventan diez noticias al día, y –cosa extraña- el inventor de una noticia la recibe el día siguiente tan desfigurada y tan comprobada que le parece otra y acaba por creerla.

Yo no sé cómo se podrá vivir en un país donde no haya noticias, donde el gobierno no fluctué una vez por semana: allí se morirían de fastidio ciertos hombres que en nuestra sociedad no tiene otro oficio que pedir y dar noticias. Individuos conozco yo, que el día que no saben algo nuevo, exclaman: “Hoy he perdido el día!”

Yo mismo, que hago otra cosa y que miro las noticias como un entretenimiento secundario, confieso que les tengo grande afición y que cuando no se algunas nuevas, las busco “aunque hayan de ser como antes mentira.

Fuentes consultadas:

1 ABAD, Francisco. Literatura e historia de las mentalidades. Madrid, Cátedra, 1987.

2 ACADEMIA VENEZOLANA CORRESPONDIENTE DE LA REAL ESPAÑOLA. Discursos académicos, 1883–1983. (Edición, notas, bibliografía e índices de Horacio Jorge Becco). Caracas, Academia Venezolana Correspondiente de la Real Española, 1983.

3 AURELL, Jaume Aurell y otros. Comprender el pasado. Una historia de la escritura y el pensamiento histórico. Madrid, Akal, 2013.

4 CAÑIZALES, Andrés. “Prensa y economía: Constitución de una esfera pública en la Venezuela de 1830-1847. Debates por la modernización y la libertad de imprenta”, en Contratexto. N° 16, Año 2008, pp. 105–124. Disponible en URL: http://fresno.ulima.edu.pe/sf/sf_bdfde.nsf/OtrosWeb/CONT16CANIZALES/$file/06contratexto1 6%20CANIZALEZ.pdf

5 DICCIONARIO DE HISTORIA DE VENEZUELA. Caracas, Fundación Polar, 2da Edición, 1997.

6 ESCOBAR, José. Costumbrismo entre Romanticismo y Realismo. Argentina, El Cardo- Biblioteca Virtual Universal, 2003, sin paginación. Disponible en URL: www.biblioteca.org.ar/libros/89325.pdf

7 FEBVRE, Lucien. Combates por la historia. Barcelona, Ariel, 5ta Edición, 1982.

8 FUNDACIÓN JOHN BOULTON. Política y economía en Venezuela, 1810-1991. Caracas, Fundación John Boulton, 2da Edición, 1992.

9 JOVER ZAMORA, José María. “De la literatura como fuente histórica”, en Historiadores españoles de nuestro siglo, (Clave Historial, N° 11). Madrid, Real Academia de la Historia, 1999. Disponible en URL: https://books.google.co.ve/books?id=%A9+Mar%C%ADa+Jover+Zamora.pdf

10 MELLAFE ROJAS, Rolando. “Historia de las mentalidades: una nueva alternativa”, en Revista de Estudios Históricos, Vol. 1, N° 1, (Chile, Universidad de Chile, Agosto de 2004), sin paginación. Disponible en URL: http://www.estudioshistoricos.uchile.cl/CDA/est_hist_articulo/0,1473,SCID%253D11681%2526 ISID%253D491%2526PRT%253D1165700.html

11 MINELLONO, María Teresita. “Historia y Literatura”, en Cuadernos del Centro de Investigaciones Socio Históricas, Vol. 2, N° 2-3, (Argentina, Universidad Nacional de La Plata, 1997), pp. 289-297. Disponible en http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.2654/pr.2654.pdf

12 PAZ CASTILLO, Fernando. Reflexiones de atardecer. Caracas, Ministerio de Educación, 1964.

13 ROJAS, José María. Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos: Ordenada con noticias biográficas. Caracas, Concejo Municipal del Distrito Federal, 1975.

14 ROJAS, José María. Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos (1875). (Marco Aurelio Ramírez Vivas, Coordinador de la Edición). Mérida, Universidad de Los Andes, Vicerrectorado Administrativo, 2012.

15 SALES PÉREZ, Francisco de. Costumbres Venezolanas. (Con presentación de José María Sistiaga e ilustraciones de Arturo Michelena). New York, Imprenta y Librería de N. Ponce de León, 1877. Disponible en URL: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000120210&page=1

16 SALES PÉREZ, Francisco de. Costumbres Venezolanas. (Prólogo de J. A. Cova), Caracas, Cecilio Acosta, 1942.

17 SALES PÉREZ, Francisco de. Ratos Perdidos. Madrid, Afrodisio Aguado, S. A., 1880.

18 VALLEJO ÁNGEL, Olga Inés. El costumbrismo. (Tesis para optar al Título de Doctor en Filosofía y Letras). Bogotá, Pontifica Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía, Letras y Pedagogía, 1960.

Notas

1 Aurell, Jaume y otros. Comprender el pasado. Una historia de la escritura y el pensamiento histórico. Madrid: Akal, 2013, p. 265.
2 Minellono, María Teresita. “Historia y Literatura”, en Cuadernos del Centro de Investigaciones Socio Históricas, Vol. 2, N° 2-3, (Argentina, Universidad Nacional de La Plata, 1997), pp. 291-292.
3 Febvre, Lucien. Combates por la historia. Barcelona: Ariel, 5ta Edición, 1982, pp. 29-30.
4 Jover, José María. “De la literatura como fuente histórica”, en Historiadores españoles de nuestro siglo. (Clave Historial, N° 11). Madrid: Real Academia de la Historia, 1999, p. 344.
5 La idea de esta investigación provino del Seminario “La lírica venezolana (1830-1870) como fuente de documentación histórica” dirigido por el Prof. M.Sc. Marco Aurelio Ramírez Vivas (Candidato a Doctor en Ciencias Humanas), para estudiantes de la Maestría en Historia de Venezuela de la Universidad de Los Andes (ULA) durante el semestre U-2015.
6 Vallejo, Olga Inés. El costumbrismo. (Tesis para optar al Título de Doctor en Filosofía y Letras). Bogotá: Pontifica Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía, Letras y Pedagogía, 1960, p. 29.
7 Escobar, José. Costumbrismo entre Romanticismo y Realismo. Argentina: El Cardo-Biblioteca Virtual Universal, 2003, sin paginación.
8 Vallejo, Olga Inés. Ob. Cit., p. 30.
9 Paz Castillo, Fernando. Reflexiones de atardecer. Caracas: Ministerio de Educación, 1964, p. 342.
10 Aurell, Jaume y otros. Ob. Cit., p. 266.
11 Mellafe, Rolando. “Historia de las mentalidades: una nueva alternativa”, en Revista de Estudios Históricos, Vol. 1, N° 1, (Chile, Universidad de Chile, Agosto de 2004), sin paginación.
12 Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar, 2da Edición, 1997, T. 3, p. 560.
13 Rojas, José María. Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos (1875). (Marco Aurelio Ramírez Vivas, Coordinador de la Edición). Mérida: Universidad de Los Andes, Vicerrectorado Administrativo, 2012, p. 460.
14 Paz Castillo, Fernando. Ob. Cit., p. 344.
15 Ibídem, pp. 346-347.
16 Rojas, José María. Ob. Cit., p. 460.
17 Paz Castillo, Fernando. Ob. Cit., p. 339.
18 José María Rojas era para la época el Ministro Plenipotenciario de Venezuela en España y buscaba presentar la tradición literaria nacional, de allí la publicación de: Rojas, José María. Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos: Ordenada con noticias biográficas. Caracas: Concejo Municipal del Distrito Federal, 1975.
19 Sales Pérez, Francisco de. Costumbres Venezolanas. New York: Imprenta y Librería de N. Ponce de León, 1877. En esta obra se compilan 34 artículos de costumbres y 8 poemas de Sales Pérez, se muestra como prólogo una carta de Jesús María Sistiaga -destacado abogado, poeta burlesco y fabulista-, se incorporan ilustraciones del joven de 13 años Arturo Michelena, quien décadas más tarde será un pintor venezolano destacado. Cabe mencionar, que tuvimos acceso a la primera edición de la obra a través del portal web de la Biblioteca Digital Hispánica adscrita a la Biblioteca Nacional de España (http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000120210&page=1) y en físico logramos consultar la edición publicada en Caracas, por la Editorial Cecilio Acosta en 1942, con prólogo de J.A Cova (Jesús Antonio Cova). Además, otros cuadros de costumbres de Sales Pérez están contenidos en Ratos perdidos obra publicada en Caracas, 1880 por Imprenta de Vapor de “La opinión nacional”, durante la investigación logramos conocer la edición física de 1963, publicada en Madrid por Afrodisio Aguado, S. A.
20 Ibídem, pp. 5-6.
21 Frankel, Benjamín. “La Guerra Federal y sus secuelas 1859-1869”, en Fundación John Boulton, Política y economía en Venezuela, 1810-1991. Caracas: Fundación John Boulton, 2da Edición, 1992, p. 157
22 Ibídem, pp. 145-156.
23 El discurso de incorporación de Francisco de Sales Pérez intitulado “El costumbrismo venezolano” puede ser consultado en Academia Venezolana Correspondiente de la Real Española. Discursos académicos, 1883–1983. (Edición, notas, bibliografía e índices de Horacio Jorge Becco). Caracas: Academia Venezolana Correspondiente de la Real Española, 1983, T. I, pp. 179-192. En esta publicación también se encuentra la contestación a Sales Pérez, realizada por Marco Antonio Saluzzo, pp. 193-209.
24 Ortega Martínez había sido considerado, antes que Sales Pérez, para ocupar el sillón en la Academia de la Lengua, pero su muerte no lo permitió, de allí la alusión efectuada.
25 Academia Venezolana Correspondiente de la Real Española. Ob. Cit., pp. 182-183.
26 Ibídem, p. 184.
27 Diccionario de Historia de Venezuela. Ob. Cit., p. 560.
28 Ídem.
29 Academia Venezolana Correspondiente de la Real Española. Ob. Cit., p. 201
30 Cañizales, Andrés. “Prensa y economía: Constitución de una esfera pública en la Venezuela de 1830-1847. Debates por la modernización y la libertad de imprenta”, en Contratexto. N° 16, Año 2008, pp. 105–124.
31 Político de la denominada oligarquía “conservadora”, partidario del gobierno de Soublette, crítico de Antonio Leocadio Guzmán y del grupo de liberales que publicaba en El Venezolano.
32 Político de Partido Liberal, opositor al gobierno de Soublette, padre de Antonio Guzmán Blanco.
33 Pérez Vila, Manuel. “El gobierno deliberativo. Hacendados, comerciantes y artesanos frente a la crisis 1830- 1848”, en Fundación John Boulton, Ob. Cit., p. 58.
34 Abad, Francisco. Literatura e historia de las mentalidades. Madrid: Cátedra, 1987, p. 13.
35 La composición lírica y sus notas aclaratorias han sido tomadas íntegramente de José María Rojas, Biblioteca de escritores venezolanos contemporáneos (1875), edición coordinada por Marco Aurelio Ramírez Vivas y publicada por la Universidad de Los Andes en 2012.
36 calavera: Pícaro.
37 bando: Facción, partido.
38 diafanice: En este caso. Se desvele o se sepa el secreto.
39 se chupa uno los dedos: Siente placer.
40 y ve la honra, la familia y la propiedad, como dicen los que mandan: Lema político de un gobierno de la época de este cuadro de costumbres.
41 discreción: Actuar por cuenta propia, a capricho, sin sujetarse a ninguna ley o norma.
42 bajo reserva: Que lo conserve en secreto.
43 apopléjico: De apoplejía.
44 V: abreviatura de usted.
45 “Paracotos es una población de 500 almas.” (Nota de Sales Pérez).
46 “Han levantado un acta tremenda…”: En las sublevaciones armadas de la Venezuela decimonónica, lo primero que hacían los líderes de las misas era redactar manifiestos políticos en los que daban a conocer las causas políticas de su rebeldía.
47 Santa Tecla!:Expresión de asombro que invoca a una santa inventada, ausente del Santoral Cristiano.
48 nos llevó la trampa: Estamos perdidos.
49 la autoridad suprema: la presidencia de la República.
50 San Antonio y Paracotos: Ambos pueblos pertenecen al actual estado Miranda.
51 El cura, el maestro y el jefe civil eran las autoridades más importantes de un pueblo venezolano del siglo XIX. El caudillo, al apoderarse de una población, arremetía primero contra estos representantes del estamento eclesial, educativo y gubernamental.
52 facciosos urbanos: Conspiradores de las principales ciudades venezolanas del siglo XIX.
53 cara de pascua: Personas que aparentan inocencia, que nada tienen que ver con la sublevación.
54 Quienes se sublevan, en la Venezuela de ese entonces, robaban el ganado de las haciendas para poder alimentarse.
55 lo paga con la misma regularidad que el presupuesto: Expresión irónica en la que se resalta la fama de mala paga que tenían los gobierno de la Venezuela republicana de la época.
56 Las revoluciones de los caudillos, en nombre de la libertad, devastaban la ganadería y los cultivos de las haciendas. .
57 de raspas: “Huyendo”.
58 San Quintín: Expresión que indica, en este caso, un enfrentamiento armado muy grave.
59 Adiós Patria! Adiós mi empleo!: Los derrotados perdían las prebendas del gobierno..
60 tunante: Bribón, taimado.
61 de muy buena tinta: Una buena fuente, de la que sale una noticia es confiable.
62 “Al revés tengo las botas”: Persona que capta las mentiras que él gobierno da por verdaderas.
63 imprudencia: ineficacia.


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