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Recepción: 15 Febrero 2019
Aprobación: 15 Abril 2019
Resumen: La historia ambiental representa una disciplina prometedora para la comprensión del proceso evolutivo naturaleza-cultura. Se precisó conocer la manera como se llevó a efecto la transformación del territorio en la región Turén, en el marco de las políticas agrícolas modernizantes, a partir de la segunda mitad del siglo XX. El estudio adoptó una investigación de naturaleza cualitativa fundamentada en la fenomenología y la hermenéutica. Se seleccionaron intencionalmente cuatro versionantes, representado por los Cronistas Oficiales Municipales de los municipios ubicados en el área estudiada. Luego de categorizados los aportes de las entrevistas se estructuraron los respectivos hallazgos.
Palabras clave: Historia ambiental, naturaleza-cultura, región Turén-Venezuela.
Abstract: Environmental history is portrayed as a promising discipline for understanding the nature-culture evolutionary process. In this sense, it was necessary to know the way in which the transformation of the territory was carried out in the Turén Region within the framework of the modernizing agricultural policies from the second half of the 20th century. A qualitative research based on phenomenological and hermeneutic methods was adopted. Key informants represented by the four Official Municipal Chroniclers of the municipalities located in the study area, were intentionally selected. The resulting findings were structured once the contributions of the interviews were categorized.
Keywords: Environmentalhistory, nature-culture, Turén-Venezuela Region.
I. Introducción.
La actual crisis del modelo civilizatorio y su evidente expresión en desequilibrios ecológicos, indicadores de los efectos socioambientales generados por la sociedad industrial, llaman la atención sobre la adopción de posturas epistémicas que permitan superar el reduccionismo desconocedor de la variedad de causas y efectos generados por el dogma modernizante. Dicha idea ha estado sustentada por el relato legitimador de la noción de progreso y desarrollo, como elementos propios de un supuesto contrato de convivencia establecido entre la especie humana y la naturaleza.
A la luz de tiempo, la visión optimista de progreso y confort producida por la ilusión de la racionalidad económica dominante cada día es desvanecida por la realidad. La modernidad se presenta como generadora de riesgos e incertidumbres, como reconocimiento de dinámicas que han alterado los ecosistemas, que en algunos casos han precipitado situaciones indeseadas desde el punto de vista socioambiental1.
Sobre la base de los supuestos anteriores, se reconoce que la historia humana constituye un proceso de coevolución natura-cultura, en tanto, la recreación de la historia hace necesario la reconfiguración de una visión que permita resignificar la manera tradicional como se ha externalizado a la naturaleza. En este sentido, emerge la historia ambiental como campo del conocimiento, proveedor de elementos que permiten profundizar en el conjunto de interacciones naturaleza-sociedad, en tiempo y espacio determinado2.
La historia ambiental se presenta como un esfuerzo comprensivo que traspasa las clásicas fronteras temáticas condicionadas por la historiografía tradicional. Además, permite orientar las investigaciones históricas hacia nuevos escenarios y superar la concepción meramente narrativa- descriptiva y su reduccionismo como hecho esencialmente humano. Resulta pertinente afirmar que esta forma de hacer historia facilita la comprensión de los fenómenos socioambientales, debido a que en algunas ocasiones solamente en el contexto de la temporalidad es posible valorar las acciones humanas y sus repercusiones en el entorno natural.
Al respecto, el interés por estudiar la región Turén tuvo como motivación que dicho espacio físico a partir de la década de los años cincuenta del siglo pasado ha sido objeto de diversos experimentos agrícolas. La riqueza natural propia de la zona la convirtió en el objetivo de las políticas agrarias modernizantes como lo fue el Nuevo Ideal Nacional, durante el periodo de la dictadura perezjimenista y posteriormente en la década de los sesenta la implementación de la Reforma Agraria.
La investigación procura hacer historia derivada de la interacción específica naturaleza-cultura, desde el paradigma cualitativo. De igual forma, la asunción de los métodos fenomenológicos y hermenéuticos, revelan la intencionalidad de búsqueda e interpretación de conocimiento intersubjetivo, y la plena confianza, como insumo científico, de los significados y lo significante que los versionantes poseen con relación al fenómeno estudiado.
El propósito lo constituye el interés por conocer la visión que tienen los cuatro Cronistas Oficiales de los municipios enclavados en el área de estudio, referente a la manera como se llevó a efecto el proceso de ocupación, transformación, tecnologización y colonización, del territorio definido como región Turén. Sus percepciones, permitieron entretejer e hilvanar una serie de redes que dan cuenta de la presión antrópica a la cual fue sometida la naturaleza, debido a la infravaloración de los aspectos bióticos sometidos a la lógica de las leyes económicas.
Mediante la realización de entrevistas semiestructuradas aplicadas a los Cronistas Oficiales Municipales de los municipios Turén, Santa Rosalía, Esteller y Araure, se obtuvo un cúmulo de información que dio cuerpo y sentido a la construcción de una historia ambiental. De esta manera, las preguntas formuladas giraron en torno a la relación natura-cultura, adopción de tecnologías, accionar del Estado, instancias de poder, efectos de las acciones antrópicas sobre la misma sociedad y el patrón modernizador de la racionalidad económica predominante.
En este orden, las entrevistas fueron presentadas en una matriz que facilitó su segmentación en categorías de análisis, para posteriormente estructurar de manera particular y luego general las respectivas visiones de los entrevistados. Dicha estructuración representa un ejercicio que permitió articular las voces de los versionantes en una red compleja conformada por diversos elementos emergentes, que a simple vista parecían aislados o carentes de significados para la comprensión de vínculos capaces de trascender el pasado y de alguna manera comprender el presente.
Es necesario dejar claro lo relacionado con las categorías, al respecto las mismas son representadas por unidades temáticas, que según Martínez3, constituyen un acto de “clasificar, conceptualizar o codificar mediante un término o expresión breve que sean claros e inequívocos”. También es pertinente resaltar que este proceso de categorización se apoyó en la información recogida en el campo y los aspectos conceptuales desarrollados en los referentes teóricos, para lo cual se tomó en cuenta los elementos más relevantes de las entrevistas con relación a los propósitos perseguidos. Es decir, que estas categorías emergieron inicialmente de interrogantes transformadas en propósitos de la investigación y transferidas o reflejadas de alguna manera en el guion de la entrevista, para luego ser reveladas en las voces de los exponentes. De igual forma, fueron construidas las respectivas dimensiones o subcategorías que de acuerdo con Bautista4 tienen su razón debido a que las categorías, en algunas ocasiones, poseen diversas ideas que necesariamente deben clarificarse. En relación con este aspecto Mejía5señala: “Las categorías básicas se pueden ir desagregando, para una mayor especificación del objeto de la investigación que permita un análisis más fino y acabado”
II. Contextualización de la investigación.
Contextualización espacial y temporal.
La observación de la realidad sociohistórica motivó a considerar como área de estudio una porción del territorio ubicada en la parte este y noreste del estado Portuguesa en la República Bolivariana de Venezuela. Dicha área posee características fisiográficas de planicie, y para efectos investigativos se ha convenido en llamar región Turén. Los criterios de selección parten por considerar a la región como un espacio físico objeto de una profunda transformación de sus aspectos naturales, que han permitido convertirla en un importante polo de desarrollo económico, convirtiéndola en lo que se ha convenido en llamar el “Granero de Venezuela”.
Adicionalmente, la región ha sido determinada en función de criterios relacionados con la dinámica geoeconómica y geohistórica, sumado a las delimitaciones de orden político y la transformación del paisaje desde mediados del siglo pasado. Dicha área posee una extensión de 374959 has., en la misma se encuentran enclavados los municipios Turén, Santa Rosalía, Esteller y una porción de Páez, específicamente de la parroquia Pimpinela. Posee como límites: Norte: municipios Araure y Páez (extinta Reserva Forestal de Turén). Sur: municipio Papelón (Río La Portuguesa), Este: estado Cojedes (Río Cojedes) y Oeste: municipio Ospino (Río Guache).
Un aspecto clave para la contextualización del espacio físico, ha sido la existencia de una Área Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), denominada Reserva Forestal de Turén. La misma para el momento de su declaratoria en el año 1950 contaba con una superficie cercana a las 100.000 has., paradójicamente en la actualidad solamente ha sobrevivido un relicto boscoso que no representa ni el 1% del bosque originario, protegido en su momento por la legislación venezolana6.
Con referencia a la contextualización temporal, esta investigación tuvo su punto de partida en la declaratoria de creación y determinación de la Reserva Forestal de Turén, la misma fue oficializada mediante resolución del Ministerio de Agricultura y Cría el 24 de noviembre de 1950, publicado en Gaceta Oficial Número 23.391. Dicho instrumento jurídico marca un hito, por cuanto contrario al espíritu de la mencionada resolución, se inicia un proceso compulsivo de ocupación del territorio, contraviniendo los objetivos formulados en la mencionada ABRAE.
Cabe mencionar que esta dinámica ocupacional, a partir de la década de los cincuenta, marca algunas similitudes con relación al patrón de desarrollo, en este caso representado por las políticas públicas concebidas para el dominio y expansión agrícola a expensas del patrimonio natural. En tal sentido, se toma como aspecto referencial para delimitar la investigación, el periodo en el que tuvo vigencia efectiva y real el Nuevo Ideal Nacional y la Reforma Agraria, es decir la década de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.
Contextualización sociohistórica
El advenimiento de la explotación petrolera y la conformación de un estado rentista permitió la adopción de un modelo de desarrollo que impulsara una agricultura “moderna”, según el paradigma impuesto por la llamada Revolución Verde, de tal forma que a partir de 1948 se inicia el Plan Arrocero desarrollado por la Corporación Venezolana de Fomento y después con la creación de la Colonia Agrícola de Turén7.
No cabe duda de que la visión desarrollista que poseía la Junta de Gobierno que asumió las riendas del país a partir de 1948, considera prioritario la introducción de un cambio estructural en las relaciones de producción y apropiación de la naturaleza en la región Turén. La concepción militarista que apostó al uso intensivo de la técnica para el sometimiento de la naturaleza encuentra allí un escenario apropiado para “civilizar” una zona inhóspita y colocarla al servicio del “progreso” de la nación.
En este contexto, a partir de los años cincuenta se inicia el plan denominado “Unidad Agrícola Turén”, que tuvo como objetivo principal la colonización agrícola de más de 15.000 hectáreas en un primer momento. Este proyecto, impulsado por el Estado consideró la colonización compuesta por extranjeros como parte fundamental del desarrollo para lograr su éxito. Como resultado de este proceso migratorio selectivo, para el año 1954 se contaba con agricultores venidos de diversos países principalmente población afectada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial8.
El esfuerzo del gobierno para el momento era impulsar una agricultura moderna, mecanizada y capaz de proveer la materia prima necesaria para el desarrollo agroindustrial. Para ello, no se escatimaron esfuerzos económicos, llevándose a efecto planes de desarrollo de infraestructura, desforestación de la selva con la finalidad de ampliar la frontera agrícola y el respectivo acompañamiento del paquete tecnológico ofertado por la Revolución Verde, compuesto por fertilizantes, agroquímicos, sistemas de riego y nuevas variedades de semillas9.
Resulta pertinente lo acotado por el cronista del municipio Turén cuando se refiere al proyecto denominado Unidad Agrícola de Turén y sus perceptibles impactos, al respecto afirma: “Permitió el mestizaje biológico y cultural por medio de la colonización de inmigrantes externos e internos y se impuso de manera avasallante la destrucción de millones de árboles, afectando irreversiblemente la diversidad biológica de la zona en referencia”10. Indica, asimismo, lo innegable del mencionado proyecto, en cuanto al mejoramiento de las condiciones de vida relacionadas con el saneamiento, servicios públicos e incremento de la productividad.
Conforme es derrocado el gobierno dictatorial perezjimenista en el año 1958, el inicio de la llamada democracia tampoco obvió la región Turén en sus planes de desarrollo agrícola, ahora con la etiqueta de Reforma Agraria. Dicha política de Estado pretendía canalizar las aspiraciones de justicia social en el campo venezolano, de tal manera que va a marcar la vida del agro en ese momento. Ya en Turén se había avanzado en lo referente al parcelamiento de tierras, constituyéndose nuevamente en objetivo para el desarrollo agrícola de la nación.
En resumen, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, Turén fue considerada por el Estado venezolano, como prioritaria para el desarrollo de los planes agrícolas y resolución de las carencias en cuanto a soberanía y seguridad agroalimentaria. Estas políticas han permitido calificar a la región como “granero de Venezuela”, en clara referencia a sus niveles productivos que permitieron configurar en el imaginario una especie de milagro agrícola11.
Perspectiva histórica ambiental.
En el marco del pensamiento reflexivo, resulta apropiado el uso de la historia ambiental para el abordaje de la temporalidad en la cual se contextualiza la investigación. La historia, al igual que la mayoría de las disciplinas científicas no pudo permanecer al margen de la actual situación de deterioro ambiental. Sin duda, se presenta el reto de romper la visión mecanicista acerca de la relación sociedad-naturaleza, mediante una reconceptualización que supera la concepción antropocentrista arraigada como consecuencia de la lógica impuesta por la modernidad occidental12.
Sin duda que plantear el estudio de la transformación territorial desde la temporalidad significa comprender otra forma de relacionarnos con el pasado, ello nos permite develar aspectos posiblemente ignorados o invisibilizados por las instancias dominantes que han escrito la coevolución naturaleza-sociedad. Al respecto, es preciso destacar, que el discurso historiográfico relacionado con los modelos de desarrollo, en algunos casos, responde a la búsqueda de legitimación, para de alguna forma exaltar el crecimiento económico y la explotación de la naturaleza a los fines de incrementar la base de la producción, ocultando la trascendencia de una modernidad no sustentable que a la luz de la actual situación ambiental resulta inaceptable. En sintonía con estos planteamientos la transformación del elemento territorio y su correspondencia con el proceso socio histórico es expuesta por Leffen los siguientes términos:
La historia ambiental abre una nueva indagatoria sobre el tiempo, sobre las temporalidades que definen los procesos ecológicos y a las identidades culturales que se hibridan en los procesos económicos y tecnológicos. La historia ambiental será el encuentro de las racionalidades diferenciadas, para cuyo abordaje la definición genérica del ambiente como un campo de las relaciones sociedad-naturaleza ofrece tan sólo una primera puerta de entrada al estudio de sus complejas interrelaciones13.
Aunado a lo expuesto, vale considerar que más allá de la comprensión del modo en que las sociedades humanas han afectado el medio natural, y la manera en que se han revertido esas transformaciones, también resulta interesante aproximarse a lo planteado por Gallini14, cuando acota que los estudios enmarcados en la historia ambiental permiten entender y explicar, de qué manera los modelos económicos y ciertas políticas públicas han generado costos ambientales, en muchos casos irreversibles en el mediano y largo plazo.
En esta perspectiva, resulta apropiado lo expuesto por Camus15, quien afirma que el avance y fortalecimiento de la disciplina histórica, abordada desde una visión ecológica y ambiental, enriquece el análisis e interpretación de las situaciones ambientales y permite contextualizar estos procesos, que solamente podrán ser valorados en el contexto del tiempo. En tal sentido, esta perspectiva histórica, apoyada en las entrevistas de los versionantes permitió estudiar desde una dimensión temporal el proceso de transformación del territorio en la región Turén.
Sin embargo, el estudio de los fenómenos históricos no debe reducirse al simple relato, es necesario trascender en el análisis y tomar conciencia de la temporalidad, bien sea coyuntural o estructural, la trascendencia lenta o inmediata, y también la manera como se relacionan todos los elementos en el intrincado mundo de la dinámica social16.
La importancia de la historia ambiental viene dada en la medida que permite enriquecer la visión tiempo-espacio tomando en cuenta los procesos ambientales desde una perspectiva coevolucionista. Sobre este aspecto, cabe resaltar lo siguiente:
La nueva ciencia del ambiente enfrenta otro desafío: plantearse una nueva visión de la historia en la que se devele la indisoluble relación existente entre la llamada historia de la naturaleza y la historia de la humanidad, este enfoque hará entrar en crisis tanto la concepción biologicista como la antropocéntrica. La ciencia histórica hasta ahora ha estudiado solamente la evolución humana, a través de esa obsoleta clasificación que escinde la historia a partir de la escritura. Aspiramos a replantear el concepto de historia de una dialéctica de los procesos en que interactúa lo humano con los fenómenos de la naturaleza17.
En función de lo anteriormente descrito, importa el papel del Estado y su expresión a través de las políticas públicas, el rol de los actores sociales y económicos y los grupos sociales con relación a las transformaciones que repercuten en el medio natural, tomando en consideración el condicionamiento producido por la adopción del modelo de desarrollo asumido por cada una de las sociedades.
Afortunadamente, producto de la necesidad de enfrentar las amenazas reales para el futuro de la humanidad, se ha producido una revolución en la ciencia histórica que ha incorporado a su objeto de estudio los aspectos ambientales. Significa la superación del antropocentrismo por una visión holística, en la que la naturaleza cobra significado. Es decir, asistimos a una revisión crítica y redimensionamiento de la relación natura-cultura18.
Nuevo Ideal Nacional y el antagonismo natura-cultura.
Con el inicio de la dictadura militarista, a partir de 1948, acompañado del aporte de los ingresos petroleros y la coyuntura internacional motivado al fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, se inicia un plan sistemático orquestado desde las instancias del naciente régimen dictatorial, con la finalidad de desarrollar un modelo agrícola que contribuyera al impulso de la economía nacional. Para los gobernantes de turno, Turén cuenta con las condiciones para el desarrollo de un proyecto de tal magnitud19.
En esta dirección, la dictadura asume como modelo de desarrollo lo que vino a llamarse el Nuevo Ideal Nacional, que más que una filosofía constituye una importante referencia dentro de la cual el gobierno llevó a efecto sus políticas de desarrollo. En este sentido, no hubo discurso que no tuviera como eje transversal la mención de esa concepción positivista no hubo obra que no tuviera como trasfondo de su justificación el referido ideal20.
Resulta importante la concepción del Nuevo Ideal Nacional relacionada con el sometimiento y transformación del medio físico. Dicha apreciación constituye una de sus premisas fundamentales, es decir la plena posesión del territorio y sus recursos al servicio de la dinámica económica motorizada por el progreso. En efecto, el planteamiento es posible inscribirlo dentro del llamado desarrollismo, caracterizado por el máximo aprovechamiento de los recursos naturales y la errónea concepción que percibe el medio físico o natural como un obstáculo o expresión de atavismo que frena las fuerzas productivas de la sociedad21.
Así mismo, durante este periodo, la nación como constructo subyacente en el discurso modernizador, considera prioritario y estratégico la transformación de la base material, afianzándose en la transformación del medio físico. “Como había ocurrido en la narrativa democrática de la racionalidad, la naturaleza no apareció como actor social independiente, sino mediada por el Estado”22. Esa transformación del hábitat, para las mentalidades de la élite militar gobernante del momento, conllevaría necesariamente a la modificación de la idiosincrasia del venezolano, como parte de un proceso civilizador inscrito dentro de la dinámica desarrollista.
Cabe señalar, que las políticas agrarias llevadas a efecto en la región Turén, a partir de la década de los cincuenta, centraron su atención en el proceso colonizador como medio efectivo de expansión de la frontera agrícola. De tal forma, que durante el periodo 1948-1958, y luego a partir de la década de los sesenta, se implementaron planes de saneamiento ambiental y equipamiento territorial con recursos de la renta petrolera. Dicha colonización recurrió al componente poblacional extranjero, debido a que se creyó en el contagio tecnológico procedente de naciones con mayor nivel de desarrollo.
En otro orden, se puede afirmar que su filosofía se inscribe en la herencia positivista, la cual marcó gran parte del discurso sociopolítico desde inicios del siglo XX. En sintonía con este planteamiento vale referenciar lo siguiente:
Es importante señalar que sus postulados y lemas suponen “un proyecto modernizador” recogido en la consabida frase “la transformación racional del medio físico”, la cual apunta a la consolidación capitalista de la Formación Social Venezolana. En esa medida, dicho proyecto guarda continuidad con el que se viene desarrollando explícitamente a partir de 1936 y que constituye la expresión del desenvolvimiento de un conjunto de tendencias de la sociedad. Proceso éste enmarcado en una visión altamente influida por el positivismo, al buscar la instauración del orden y el progreso dentro de un esquema etapista, en el cual los cambios sólo son posibles después de ciertos períodos en los cuales se creen las condiciones materiales y sociales necesarias23.
Sobre la base de la situación descrita, cabe considerar que el proyecto agrícola, desarrollado a partir de la década de los años cincuenta en la región Turén, representa el proyecto modernizador de mayor impacto en la agricultura venezolana24. Dicho proceso de desarrollo agrícola tuvo como fundamento la articulación de iniciativas privadas con el financiamiento público y el aporte de la inmigración europea. Cabe reconocer que la combinación de estos elementos permitió el surgimiento de una agricultura de contenido empresarial a gran escala25.
Reforma Agraria.
A partir de enero de 1958 Venezuela inicia un nuevo proceso político denominado periodo democrático. En política agraria se plantea otro escenario denominado Reforma Agraria. Nuevamente la región Turén va a estar entre los objetivos primordiales de esta nueva etapa del agro venezolano.
A este respecto, el cinco de marzo del año 1960 se decreta la Ley de Reforma Agraria, la cual contiene una serie de elementos orientados a la transformación estructural del campo mediante la asistencia crediticia y técnica al productor, el mejoramiento de sus condiciones materiales mediante la ejecución de obras de infraestructura, la modernización de las formas productivas, la expansión de la frontera agrícola mediante la incorporación de terrenos baldíos e improductivos, la participación del sector agroindustrial como factor dinamizador para la generación de consumo nacional y sobre todo la dotación de tierras y la sustitución del latifundio26.
Desde un primer momento se inició un proceso de recuperación de tierras a los fines de dotar a las masas campesinas de sus respectivos predios como beneficiarios de esta reforma, tarea que estuvo motorizada por el Instituto Agrario Nacional. En el caso que nos ocupa, la experiencia previa desarrollada por la dictadura en la Colonia Agrícola Turén constituyó un espacio fértil para el impulso de la Reforma Agraria.
A la luz del tiempo, la realidad indica que, en este proceso de adjudicación, dotación, saneamiento y toda la política impulsada en el marco de esta reforma los aspectos ambientales no fueron tomados en consideración. En esta línea se puede afirmar que la dinámica económica de la región Turén estuvo determinada por la colonización de tierras con fines agrícolas y el aprovechamiento directo de sus recursos naturales, resultando emblemático la desaparición de la Reserva Forestal de Turén, que contaba con unas 100.000 hectáreas para el momento de su creación27.
Evidentemente que todo este proceso obedecía a una política de Estado para dar cumplimiento a las propuestas de la Ley. Por supuesto, esta dinámica se llevó a efecto mediante las perturbaciones introducidas en el medio natural y su consecuente afectación de los aspectos ecológicos28. Cabe resaltar que la expansión de la frontera agrícola en los llanos, a partir de mediados del siglo pasado, se llevó a efecto mediante la implementación de un proyecto modernizante, que, si bien tuvo efectos positivos sobre la productividad agrícola, se sustentó en la apropiación de terrenos baldíos y deforestación de regiones de selva, generando alteraciones de orden socioambiental. En este aspecto, resulta pertinente relacionar la siguiente descripción:
La colonización de las reservas forestales planteó un agudo problema social y ecológico al Estado venezolano, por sus directas implicancias en la biodiversidad y la regulación de recursos del dominio público. En efecto, al no poder ser enajenadas ni colonizadas sin autorización de la instancia legislativa nacional, ocurrieron frecuentes enfrentamientos con grupos agropecuarios, madereros, campesinos e incluso funcionarios del Instituto Agrario Nacional. Paradójicamente el IAN aparecía como importante agente maderero, puesto que comercializaba el producto de las deforestaciones en las dotaciones de tierras de la reforma agraria29.
En sintonía con esta apreciación, los versionantes expresan apenas algunos matices sobre la implementación de las políticas agrícolas durante este período, sin embargo, en términos generales afirman que, durante el proceso implementado por la Reforma Agraria, la ocupación del territorio se llevó a efecto sin considerar ningún criterio técnico de valoración ambiental. Esta vez, el populismo de los gobernantes primó por encima de los intereses de conservación del patrimonio natural.
III. Estrategia de investigación.
Se parte del cuestionamiento de la forma tradicional en que los fenómenos socioambientales son concebidos de forma mecánica y lineal, en tal sentido la temática ambiental no puede continuar siendo tratada con enfoques y parámetros convencionales en virtud de la magnitud de la crisis planetaria signada por el riesgo y la incertidumbre30.Vista así las cosas, no cabe duda que la actual situación de encrucijada en que se encuentra la humanidad, generada por una crisis sin precedentes en la evolución del planeta, obliga a resignificar la manera tradicional de hacer ciencia31.
Debido a que la investigación gira en torno a los hallazgos sustentados en los testimonios y visiones de informantes clave, el estudio fue apoyado por elementos o herramientas aceptadas académicamente por la “nueva historia”, que considera la validez de la información expresada en el testimonio oral32. Por consiguiente, la construcción de la historia desde abajo puede significar la recreación de fenómenos de gran profundidad, además de visibilizar o restituir historias que de otra manera pudieran haberse perdido en la memoria colectiva.
La investigación estuvo orientada a la comprensión de un fenómeno histórico-socio- ambiental complejo, que posee sus raíces en el pasado y se expresa de manera significativa en los momentos actuales, para lo cual resulta apropiada su comprensión desde el paradigma cualitativo e interpretativo. En tal sentido, la naturaleza del fenómeno estudiado requirió la flexibilidad investigativa necesaria con el objeto de describirlo desde una mirada polisémica, debido a la diversidad de componentes del tema, lo cual fue posible a partir de la interacción entre lo investigado y el investigador, dando como resultado la imbricación de elementos subjetivos e intersubjetivos33.
Fenomenología y hermenéutica.
Con respecto a la adopción del método fenomenológico, el mismo es considerado reflexivo y de exigente rigor científico, que permite el estudio de casos concretos basado en un marco referencial que trata de entender el fenómeno como es experimentado por los versionantes34. Sin duda que esta metodología resulta enriquecedora para la producción de conocimiento, en la medida que permite elaborar una estructura coherente relacionada con las percepciones e interpretaciones que experimentan las personas sobre el mundo socio-histórico en el cual interactúan35.
Es imperativo destacar que,para el investigador, como sujeto cognoscente, la investigación se convirtió en una búsqueda para asegurar y obtener la visión percibida o vivida de los versionantes que participan en el estudio, lo cual significa que la autenticidad estuvo condicionada por el sentir de éstos36. La fenomenología resulta apropiada cuando no existen dudas con respecto a la veracidad y bondad de la información. Indudablemente que la adopción de esa metodología permitió concebir la temática en términos de un fenómeno reticulado por una serie de vivencias, posturas, juicios y presupuestos de cada versionante, que lleva consigo una estructura de relación que es válida en el contexto sociohistórico que se busca develar. Con referencia a los aspectos mencionados resulta oportuna la siguiente apreciación:
Gracias a la investigación hecha por la fenomenología, le corresponde a ella no solo señalar las estructuras esenciales de la conciencia que la posibilita y le sirve de fundamento al conocimiento objetivo. Ésta también se convierte en la búsqueda de los orígenes intencionales de las formas de significado que la vida espiritual adjudica al mundo vivido, especialmente mediante la historia, las tradiciones y otras actividades espirituales37.
Se precisa que la fenomenología busca entender las prácticas y experiencias cotidianas y lo inteligible que resulta el mundo para los seres humanos. En este sentido, la investigación buscó conocer e interpretar la mirada que al respecto poseen los versionantes clave sobre un fenómeno manifiesto y visible como lo es el tema investigado.
Con relación a la adopción del método hermenéutico, cabe señalar que el mismo constituye una vía abierta con múltiples oportunidades de interpretar y comprender las motivaciones del comportamiento humano y sus percepciones sobre los actos de la realidad. Constituye una metodología útil para descubrir el significado de los fenómenos, interpretar lo mejor posible las palabras, los textos, los escritos y los gestos38. De esta manera, se considera que el círculo hermenéutico es infinito y es deconstructivo, ya que depende de diferentes visiones o perspectivas que aportan los versionantes, razón por la que constituye un elemento valioso para un tema complejizado desde la perspectiva de la historia ambiental. Al examinar las exigencias del proceso investigativo, la hermenéutica constituye un método que ofrece una noción de la realidad social en los siguientes términos:
La hermenéutica nos resplandece para pensar desde el diálogo de las mentes, en tanto el conocimiento se construye en el tránsito de un horizonte contextual a otro, al poner a volar los imaginarios propios para asociar, relacionar y religar ideas y significantes en la necesaria comprensión de la realidad. De este modo, hacemos hermenéutica cuando construimos interpretaciones que integran y enriquecen lo que se conoce acerca del mundo de la vida, que trascienden en el tiempo dadas las circunstancias del contexto, y por supuesto, desbordan el propio lenguaje que narra lo conocido39.
En sintonía con la referencia anterior resulta idóneo recalcar que la hermenéutica tiene como fin descifrar los aspectos más ocultos en el contenido manifiesto. En otras palabras: “La comprensión no es un simple acto de pensamiento, sino una trasposición y reexperimentación del mundo tal y como lo conoce otra persona en la experiencia vivida”40.En síntesis, debido a que la investigación se relaciona con la concepción ideográfica de los versionantes clave, los propósitos están orientados a descifrar los contenidos y la búsqueda de significados en los hallazgos suministrados desde la otredad.
Versionantes clave.
Se consideró adecuada la selección de informantes sin tomar en consideración el factor numérico, fueron escogidas de manera intencional personas que poseen ciertas características convenientes para los propósitos de la investigación, establecidas de manera previa por el investigador41. Para lograr los propósitos de la investigación, fueron seleccionados los cronistas oficiales de los municipios Turén, Santa Rosalía, Esteller y Araure, quienes aparte de estar inmersos de manera vivencial en la realidad estudiada, cuentan con una visión extraordinaria como conocedores de la temática, que los ubica en una posición cognitiva privilegiada.(Tabla1). Al respecto resulta importante la siguiente descripción:
El Cronista es la memoria de la ciudad, y es, en buena parte, al mismo tiempo, actor y registrador de la memoria colectiva de su urbe. El Cronista es a la Venezuela ciudad contada de un todo y para todos, es un registrador de la memoria oral para convertirla en memoria escrita, y en un notario de la memoria escrita, transformada en oralidad; en una palabra, el escribano de la cotidianidad42.
Al reflexionar sobre las exigencias del proceso investigativo se tomó en consideración las percepciones y opiniones que al respecto poseen los Cronistas Oficiales de los cuatro municipios vinculados al área de estudio. Dicha información posee gran valor debido a que representan personajes depositarios de la memoria histórica, además de vigilantes de la preservación y divulgación de la microhistoria o historia local. Tomando en consideración esta apreciación, para la escogencia de las fuentes informativas se manejó como criterio la riqueza de información disponible por los versionantes con relación al objeto de estudio, y en segundo lugar la disponibilidad para colaborar con la investigación43.

Técnicas para la recolección de información.
Las entrevistas constituyen una técnica de investigación sumamente útil para la obtención de información en el proceso de diálogo entre el investigador y el versionante. Al respecto, vale señalar que permiten explorar los significados, vivencias y experiencias que el investigador solicita a quienes han experimentado aspectos relacionados con la perspectiva del mundo del entrevistado y su vinculación con el fenómeno que interesa conocer44.
Cabe significar que hay diversos tipos de entrevistas, sin embargo, en la investigación se utilizó la semiestructurada, ello debido a su carácter flexible, para lo cual se utilizan preguntas sugeridas y abiertas, basadas en una guía contentiva de los temas que se espera cubrir durante su desarrollo, teniendo en cuenta que pueden aparecer dimensiones temáticas no establecidos en el guion. Es de mencionar que la estructura y secuencia de los temas tratados no estuvo sujeta a rigidez, la dinámica estuvo determinada por la relación interpersonal llevada a efecto durante el transcurso de la entrevista.
Es importante dejar claro que la construcción de las interrogantes, formuladas a los versionantes, se fundamentaron y tomaron como referencia los objetivos planteados por la historia ambiental, resumida en los siguientes aspectos: La percepción o cosmovisión que posee cada sociedad sobre la naturaleza, el impacto de las tecnologías, la manera como la cultura material afecta las relaciones naturales y los efectos de los eventos naturales en la vida social45. Desde este punto de vista, la visión generada por los versionantes en torno a este asunto, permitió la interpretación del fenómeno en sintonía con los propósitos formulados.
IV. Visión de los versionantes.
Esta etapa investigativa es posible ubicarla en lo que se ha convenido en llamar el investigador como viajero46, es decir, que a partir de este momento se inició el análisis contextual desde el interior de los sentidos de los versionantes y la interacción de elementos emergentes con la finalidad de procesar dicha información y obtener interpretaciones en función de los propósitos planteados.
Cabe señalar que la obtención de las visiones fue precedida de un minucioso proceso de categorización, en este sentido representó un momento crucial, en la medida en que se hizo necesario darle sentido a la información registrada en bruto. Por lo tanto, hubo que darle significado debido a que hasta ese momento representaba una masa de información sin algún tipo de orden.
La categorización se refiere a un proceso que permite ordenar y relacionar de forma lógica el registro de la información obtenida. Esto es posible mediante un ejercicio cognitivo por parte del investigador que requiere una gran creatividad, descartar cualquier manera lineal de pensar y adoptar una apertura del pensamiento. Dicho ejercicio produce resultados leyendo y releyendo las entrevistas, ubicándolas en contexto y en perspectiva situacional.

Para efectos de la investigación la categorización no fue realizada de manera arbitraria o mecánica, al respecto se tomaron en cuenta los siguientes aspectos: Relevancia, exclusividad, complementariedad y exhaustividad. Dichos elementos se relacionan con los temas relevantes o sobresalientes, los eventos recurrentes y las regularidades de patrones e ideas expresadas por los versionantes47.De igual modo, en virtud de que cada una de las categorías contiene una expresión genérica, se logró su refinamiento o perfeccionamiento mediante la construcción de dimensiones, las cuales representan subcategorías que ayudan a comprender y profundizar los atributos propios de la unidad temática, brindándole mayor sentido a los datos, como se describe en la tabla No. 2.
La fase de interpretación y comprensión de los hallazgos, precedido por el agrupamiento en categorías y dimensiones, permitió identificar cada una de las partes contenidas en la narrativa de los versionantes para de esta manera estructurar una visión de conjunto. Dicho procedimiento investigativo obedeció a la direccionalidad establecida en los propósitos de la investigación.
En este mismo orden, se consideró pertinente la estructuración individual y general de los hallazgos48. En tal sentido, se procedió con una primera estructuración que tomó en cuenta los resultados aportados por cada versionante y una segunda estructuración relacionada con los aportes de los cuatro entrevistados, respecto a cada una de las categorías analizadas. Cabe destacar que los resultados del perfil grupal facilitaron la integración de categorías más comprehensivas, que permitieron darle un mayor sentido a la fragmentación de las partes encontradas en una primera estructuración.
Visión del versionante A. A.
Visión del versionante L. C.
Visión del versionante J.L.H.
Visión del versionante W.B.
V. Las categorías de análisis: hallazgos interpretativos.
Políticas públicas agrícolas.
Las políticas públicas agrícolas desarrolladas durante la década de los años cincuenta deben ser contextualizadas en el periodo de la posguerra. Esta coyuntura permitió incorporar el componente migratorio de sociedades afectadas por la Segunda Guerra Mundial. Cabe hacer mención que las voces de los versionantes coinciden en considerar el Nuevo Ideal Nacional y la Reforma Agraria, como políticas de Estado determinantes para develar aspectos relacionados con la transformación del territorio en la región Turén durante las décadas de los cincuenta y sesenta. De igual modo, las visiones de los cronistas señalan que el área de estudio ha constituido un laboratorio propenso a la experimentación de ensayos relacionados con el desarrollo agrícola. En tal sentido, las consideraciones de los versionantes coinciden con Rey49,por cuanto opinan que el gobierno militarista apostó al éxito del proyecto tomando el sustento migratorio extranjero como su componente principal.
El proyecto perezjimenista se inscribe en el llamado Nuevo Ideal Nacional, el mismo apuntaba a la modernización del país. En el caso de su aplicación en la región Turén, significó el sometimiento y transformación del medio físico, en este sentido la naturaleza representó sinónimo de atraso. De igual manera, no se confió en las formas tradicionales de producción y se impuso una nueva forma de relación con la tierra. Al respecto, existe una notable coincidencia entre los señalamientos emergentes en la investigación y lo puntualizado por Castillo50 y Coronil51 con relación a la filosofía contenida en el Nuevo Ideal Nacional y su manifiesto interés en someter el medio natural. En este contexto, como proyecto hegemónico, la modificación del hábitat representaba, dentro de sus coordenadas, un objetivo a los fines del pleno desarrollo del agro.
Las políticas públicas desarrolladas en la región Turén estuvieron orientadas a la consecución de la seguridad alimentaria del país, por tal motivo la zona ha sido etiquetada como el “granero de Venezuela”. Las visiones de los versionantes coinciden en afirmar que el proyecto “Unidad Agrícola de Turén” se convirtió en punta de lanza del Plan Arrocero promovido por la FAO, e inscrito en la Revolución Verde. Coinciden los cronistas en que dicho proyecto procuró la producción a gran escala, apuntando a la transformación sustancial de las relaciones productivas del agro venezolano y por ende la afectación del medio físico.
Los señalamientos que emergen en la dimensión referida a la Reforma Agraria ubican dicha política como otro intento por convertir a la región Turén en el polo de desarrollo agrícola del país. En este orden de ideas, existe plena coincidencia entre lo apuntado por los versionantes y lo expuesto por Llambí52 y Mendoza53, en considerar este aspecto como otra política de Estado inscrita dentro de los planes modernizantes que no tomó en consideración la cuantía de la afectación del patrimonio natural
Relación naturaleza-cultura.
En la narrativa de los versionantes subyace la visión que considera como racionalidad legitimadora del momento la mercantilización de la naturaleza. Al respecto, la Selva de Turén constituye un objetivo clave, la misma representó una extensión de aproximadamente 100.000 hectáreas de bosques primarios de valiosa madera y suelos de óptima calidad para el desarrollo agrícola. La producción forestal convirtió a la zona en el principal productor de maderas finas del país. Mientras, que simultáneamente, mediante la deforestación, se expande la frontera agrícola en terrenos que anteriormente constituían áreas boscosas. Al respecto, existe coincidencia entre lo expresado por los versionantes y lo indicado por Rojas-López54, en considerar este territorio como una despensa proveedora de recursos inagotables, explotada desenfrenadamente, hasta convertirla en un espacio sin bosques
Durante la aplicación de la Reforma Agraria, los últimos relictos de bosques, pertenecientes a la Selva de Turén fueron adjudicados a sindicatos agrícolas, convirtiendo de esta manera la Reserva Forestal en espacio para la producción agropecuaria. Dicho plan de desarrollo continuó expandiendo la frontera agrícola en el área correspondiente a la Reserva Forestal, al igual como había sucedido en años anteriores. En esta línea Rojas-López55, refuerza lo expresado por los versionantes en cuanto la articulación de esfuerzos entre los gobernantes del momento, las organizaciones campesinas y las instituciones del Estado, en explotar los últimos espacios de la extinta reserva.
La información obtenida en las visiones de los cronistas y lo señalado por los autores consultados, apuntan en considerar la relación naturaleza-cultura como la expresión de una dinámica condicionada por relaciones de producción impulsada por modelos de desarrollo agrícola antagónicos con los procesos ecosistémicos. Dicha dinámica, estuvo marcada por el interés en aumentar los rendimientos de los cultivos mediante la intensificación y artificialización de los procesos agrícolas, incidiendo con ello en el deterioro o afectación del patrimonio natural.
Efectos de las acciones antrópicas en la sociedad.
De acuerdo con los aportes de los versionantes, resulta evidente la afectación y transformación de las formas tradicionales de producción agrícola predominantes en la zona hasta la década de los años cuarenta. En este sentido, a partir de la implementación del Nuevo Ideal Nacional, como filosofía del gobierno perezjimenista, y posteriormente con la política de Reforma Agraria, el conuco es considerado sinónimo de miseria, por lo tanto, se hizo imperativo su sustitución mediante la profesionalización y capitalización de la actividad agrícola. En tal sentido, destacan como elementos generadores de efectos negativos socioambientales, la desarticulación manifiesta entre las economías productivas de pequeña escala y los fines de la agricultura moderna, esta última, destinada a proveer ingente cantidad de materia prima para el sector agroindustria
Cabe señalar que los versionantes consideran que la implantación del modelo agrícola, si bien produjo un incremento en la productividad, como resultado de la aplicación de una agricultura científica orientada a un control riguroso de los elementos naturales, generó una serie de cambios en los sistemas agrarios. En tal sentido, se produjeron diversos trastornos en el complejo funcionamiento de los sistemas bióticos y abióticos y por ende repercusiones negativas en el tejido socio-humano.
La implantación compulsiva del modelo agrícola modernizador encuentra algunas formas de resistencia de parte de los agricultores tradicionales, que durante años se encontraban ocupando de manera dispersa esos espacios agrícolas. De tal forma, que genera una conflictividad agraria, destacándose el llamado “levantamiento de Turén” ocurrido en el año 1952. Esta situación se inscribe dentro del descontento y la renuencia de algunos agricultores en incorporarse o asimilar los planes de desarrollo impulsados desde instancias gubernamentales. En tal sentido, Heredia56 y Canelón57, reconocen la existencia de elementos generadores de intranquilidad y malestar rural, como consecuencia de la expropiación compulsiva de predios agrícolas tradicionales.
Tecnologización de la naturaleza.
Con base a lo expresado en las voces de los versionantes, se presenta una alta coincidencia en considerar el uso de tecnologías modernizantes como fuente generadora de perturbaciones en el ámbito natural. En efecto, para lograr amplios rendimientos productivos, se hizo necesaria la introducción de tecnologías dependientes de insumos exógenos, lo que generó residuos contaminantes y ruptura de los procesos naturales. Dicha revolución agrícola trató de emular la agricultura norteamericana.
El uso intensivo de agrotóxicos se encuentra asociado al impulso que tuvo posteriormente a la Segunda Guerra Mundial la llamada Revolución Verde, la cual trajo consigo la aplicación de un paquete tecnológico compuesto por una infinidad de agroquímicos. Si bien el uso de tecnologías que incorporan los agrotóxicos permitió un incremento de la productividad agrícola, su incidencia inmediata y en el mediano plazo, indican efectos negativos para los elementos agua, suelo, fauna, vegetación, aire y salud humana.
Llama la atención lo señalado por Gómez58, dicho autor interpreta de alguna manera lo expresado por los versionantes, en cuanto la implementación de tecnologías reñidas con los ciclos naturales y sus consecuentes efectos negativos. Lo señalado por el autor, conviene en definir dichos efectos como riesgos manufacturados, lo cual constituye una expresión de aquellos elementos autodestructivos propios de la tecnologización de la naturaleza, condicionada exclusivamente a la racionalidad productiva, tal como sucedió con la llamada Revolución Verde
Resulta significativo, los testimonios de los versionantes sobre la disposición de maquinarias de todo tipo con el fin de ampliar la frontera agrícola a expensas de bosques prístinos o poco intervenidos de la Selva de Turén, y por supuesto la consecuente afectación de la biota silvestre. Dicha apreciación indica que el proceso de cambio tecnológico llevado a efecto en la región estuvo concebido desde el aparato institucional, sustentado por la filosofía de las políticas públicas progresistas del momento.
Racionalidad económica
La concepción modernizante contenida en los planes del Nuevo Ideal Nacional y la Reforma Agraria, fueron concebidas, para la transformación sustancial del campo mediante la incorporación de nuevas estructuras económicas que permitieran trastocar las relaciones tradicionales de producción. De tal forma, que la región objeto de estudio fue convertida en un gran laboratorio, donde se experimentó la aplicabilidad práctica de las políticas agrarias impulsadas por las corrientes económicas de moda durante la década de los cincuenta y sesenta.
Resulta interesante la coincidencia de criterios entre las posturas de González y Martínez59, adicionalmente lo recogido en las visiones de los cronistas, sobre el lugar que ocupa la naturaleza en el marco de la racionalidad económica impuesta en la región Turén. En este sentido, la adopción de un modelo de desarrollo centrado en el progreso material y la infravaloración de los aspectos naturales permite apreciar que dicho modelo fue concebido exclusivamente desde la perspectiva economicista. De esta manera, fueron adoptados criterios propios de la economía clásica que tienden a no tomar en consideración las externalidades ambientales o pasivos producidos por las actividades económicas. Dichas externalidades expresan su manifestación en el creciente deterioro de los elementos naturales agua, suelo, vegetación y fauna. En fin, la afectación de la diversidad biológica.
La visión referente al surgimiento y consolidación de una nueva clase social parecida al granjero norteamericano, que sustituyera al campesinado tradicional, coincide con los estudios realizados por Llambí60, quien afirma que los cambios introducidos en las estructuras agrarias permitieron la aparición de una nueva clase empresarial vinculada directamente al agro, la cual fue conocida como el “Grupo Acarigua”. La implantación del modelo de desarrollo agrícola en la región Turén, indudablemente significó un éxito económico, enmarcado en la filosofía de la modernidad, por cuanto convirtió a la zona en la potencia agrícola del país
La visión del modelo de desarrollo agrícola en la región fue netamente economicista, la naturaleza fue reducida a un obstáculo que había que someter. En ningún momento se adoptaron técnicas que permitieran la preservación o conservación de los elementos naturales, debido a que el beneficio económico representó el valor predominante.
VI. A modo de conclusión.
El desvelamiento de las percepciones y sentidos que poseen los versionantes clave indican la generación de una dinámica de intervención en la naturaleza, asociada a la alteración sustancial de los ecosistemas. Dicha transformación del territorio generó desequilibrios ecosistémicos, motivado por las formas de producción socioeconómicas, e impulsadas por políticas públicas agrícolas llevadas a efecto desde instancias del Estado.
Las emergencias de diversas categorías configuradas por las voces de los versionantes, señalan una visión de la naturaleza como conjunto interactivo, sujeta a un relacionamiento capaz de contribuir a la comprensión e identificación de diversos aspectos que de manera aislada no pueden ser valorados, y por la tanto estudiados con un tratamiento holístico, al margen del carácter simplificante de la racionalidad moderna. En tal sentido, mediante la recreación de la historia ambiental, los cronistas municipales como seres culturales, permitieron una construcción interpretativa de la historia sobre la base de la coevolución naturaleza-sociedad en la región Turén.
Resulta significativo la aplicación de interrogantes relacionadas con la temática objeto de atención por parte de la historia ambiental, dichas preguntas permitieron a los versionantes entretejer sus respectivas visiones, para develar los vínculos o conexiones, y así lograr estructurar retrospectivamente las formas como se transformó el territorio.
La estructuración de las visiones, elaborados a partir de las fuentes de los versionantes, fue de gran utilidad para construir una trama conceptual importante para establecer diversos nexos, que de otra manera permanecerían ocultos o con escaso significado. Adicionalmente, su aporte para la consistencia teórica de la investigación resulta potenciadora de la realidad, debido a que facilitó la comprensión de la manera como los entrevistados, mediante la hibridación de saberes, permitieron la generación de conocimiento intersubjetivo.
Otro aspecto importante de señalar es lo referido a la coincidencia de los versionantes en sustraer de la mirada antropocentrista el proceso coevolutivo naturaleza-sociedad. En este sentido, dicho fenómeno socio-histórico, es tratado con un carácter esencialmente sistémico, mediado por el relacionamiento de elementos físicos-bióticos-culturales. De igual manera, se reconoce la idea de progreso, avances tecnológicos e incremento de la productividad sobre la base material en la cual se desarrollaron los proyectos modernizantes del Nuevo Ideal Nacional y la Reforma Agraria.
En los hallazgos se expresa una postura crítica con relación a la economía de la naturaleza y la disconformidad en la manera como se concretó su apropiación. Si bien es cierto que la especie humana en su proceso coevolutivo requiere transformar o construir el entorno natural, de igual manera le resulta necesario entender los límites ecosistémicos, comprender que los procesos ecológicos, en referencia al caso nos ocupan, no obedecen exclusivamente a la dinámica del industrialismo agrario.
Resulta pertinente destacar la visión de los versionantes referente al sistema territorial como elemento complejo, en el cual las actividades humanas y los procesos ecológicos, pudieron ser comprendidos desde la perspectiva socio-histórica. En esta dirección, dicha perspectiva plantea el entendimiento entre la multifactorialidad de elementos culturales y el sustrato ecosistémico, determinado por las formas de producción y de apropiación del patrimonio natural.
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Notas