Ensayos fotográficos
Debajo de un puente: la informalidad-formalizada. Etnografía de un mercado en La Habana, Cuba
Under a Bridge: Informality-Formalized. Ethnography of a Market in Havana, Cuba
Debajo de un puente: la informalidad-formalizada. Etnografía de un mercado en La Habana, Cuba
Iberoforum. Revista de Ciencias Sociales, vol. 5, núm. 2, pp. 1-21, 2025
Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

Recepción: 09 Julio 2024
Aprobación: 08 Octubre 2024
Publicación: 06 Agosto 2025
Resumen: “Todo se vende y todo tiene un precio aquí” es una de las frases que sintetizan el ethos de las transacciones cotidianas del Mercado de 100 y Boyeros, en La Habana, Cuba. Las fotografías que conforman este ensayo fueron tomadas durante un trabajo de campo etnográfico, realizado entre 2022 y 2023. Éstas ofrecen un recorrido visual por uno de los mercados públicos habaneros en donde coexiste una suerte de ecosistema de propiedades y formas de valor con relaciones de interdependencia, que transgreden y reconfiguran diariamente los límites estatales, legales y formales de las actividades económicas. En última instancia, esto refleja una forma alternativa de “hacer país”, a través de una interpelación y negociación diaria de las nociones de estatalidad y política económica.
Palabras clave: La Habana, Cuba, mercado, valor, estatalidad, informalidad-formalizada.
Abstract: “Todo se vende y todo tiene un precio aquí” [Everything is sold, and everything has a price here]. This is a phrase that synthesize the ethos of the daily transactions of the Mercado de 100 y Boyeros, in Havana, Cuba. The photographs included in this essay were taken during ethnographic fieldwork, done between 2022 and 2023, to offer a visual route of one of the most popular Havana public markets. In this, there is a kind of ecosystem of properties and forms of value, with relation of interdependence and daily transgress and reconfigure the state, legal and formal limits of economic activities. Ultimately, this reflects an alternative way of “making a country,” through a daily interpellation and negotiation of the notions of statehood and economic policy.
Keywords: Havana Cuba, market, values, statehood, informality-formalized.
Introducción
Las etnografías centradas en la vida económica y social de los mercados han sido un área de los estudios antropológicos en América Latina y el Caribe, sobre todo en lo que respecta a los sistemas de mercados populares (Malinowski y De la Fuente, 2011/1957; Ayús, 2005). En este tipo de sitios, las relaciones entre “formalidad” e “informalidad” y la institucionalidad creada en los intersticios por los comerciantes locales (Tassi et al., 2013) caracterizan los disímiles intercambios cotidianos de las economías populares (Gago et al., 2023). Estas últimas han experimentado lógicas expansivas (Tassi et al., 2013), con sentidos creativos para la reconfiguración de los circuitos económicos regionales y transnacionales (Tassi y Poma, 2020), en las que las sociabilidades constituyen formas de valor, medido según la importancia de las acciones y agencias (Graeber, 2018/2001; Armengol, 2013).
En conexión con las lógicas anteriores, se encuentra el Mercado de 100 y Boyeros de La Habana, Cuba. Su particularidad está marcada por su funcionamiento desde el contexto y las escalas de una economía de planificación centralizada y regulada por un sistema político socialista. A diferencia de los socialismos colapsados de Europa del Este, éste ha incluido desde hace tres décadas ciertas formas de propiedades, negocios y empresas privadas.
Un puente de dos secciones horizontales sobre la Calle 100 y la avenida Rancho Boyeros marca la ubicación de uno de los mercados más transitados en la ciudad de La Habana. Como resultado de un proceso reciente de formalización, éste cambió su estatus “informal” de ventas “ilegales” y puestos “ambulantes” al de un mercado “formal”, estatalmente regulado y provisto de una infraestructura material, con pago de impuestos y contratos de arrendamiento. Allí coexisten las propiedades “cuentapropista” (privada), cooperativas (estatal-privada), micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y el “mercado subterráneo”. Un conjunto que configura una suerte de ecosistema de propiedades y formas de valor, con relaciones de interdependencia, al negociarse diariamente la coexistencia de mercancías “legales” e “ilegales” en un mismo lugar y en donde el alza de precios de unas afecta a las otras, en ambos sentidos.
Las mercancías que se venden como “ilegales” son desviadas del régimen estatal de valor original, multiplicando varias veces el original, pero con la facilidad para los compradores de obtener el bien necesitado sin los límites impuestos por el racionamiento de la “libreta de abastecimiento” (Fundora, 2021) y fuera de la escasez de los comercios estatales. Aparte del valor del dinero, las sociabilidades son cruciales en la construcción de un conocimiento local que permite saber cómo, cuándo y a quién comprar una mercancía “ilegal”, la cual no siempre es exhibida. Si bien esta práctica ha sido asumida como “informal” e “ilegal” por el Estado cubano, en el Mercado de 100 y Boyeros aparece “formalizada”, al mezclarse y coexistir ambos tipos de mercancías en un mismo lugar y asumirse como una regularidad, a pesar del riesgo de los operativos policiales. De manera que, como en otras regiones latinoamericanas y caribeñas, el mercado “subterráneo” está cada vez más lejos de funcionar como una entidad marginal o residual (Tassi et al., 2013).
“Todo se vende y todo tiene un precio” es la máxima que caracteriza las transacciones cotidianas, más allá del mercado “subterráneo”. Las mercancías “legales”, provenientes de la producción nacional de las mipymes y de la zona híbrida legal-ilegal del llamado comercio transnacional (Cearns, 2023; Roque, 2020) o anillo de tipo “mula”1 (Cearns, 2020) se ajustan a las leyes de oferta-demanda, signada por los altos precios y sin posibilidades de regateos. A diferencia de lo expuesto por Tassi (2010), las lógicas del valor difieren aquí de cualquier “postulado de la abundancia”, en donde la idea del exceso es necesariamente la fuerza motivadora del intercambio (Tassi, 2010). Más bien, prevalece cierto “postulado de la escasez”, al ser esta última noción la fuerza impulsora del intercambio y la formación de los precios estándares, bajo una economía de “necesidades” (Holbraad, 2014).
De manera que comprar y vender debajo de un puente es más que una metáfora de lo subterráneo: es la práctica de hacerlo al margen de la ley y del valor; es una forma de “hacer país”, articulada a través de una interpelación constante de las nociones de estatalidad, así como de las formas históricas y hegemónicas de ejercer la política económica (Tassi et al., 2013, p. 217).

La Habana, Cuba, 2023
Los puestos azules —como el color asignado a la capital cubana— se alcanzan a ver al transitar por la Avenida Rancho Boyeros, en su proximidad al cruce con el puente de doble circulación vial de la Calle 100. Esta intersección urbana es una de las más importantes en los circuitos de vías públicas de La Habana, ya que comunica, a través de carriles de rápida circulación, los municipios periféricos del este y el oeste, así como el sur con el norte.

La Habana, Cuba, 2023
Por la intersección mejor conocida como “100 y Boyeros”, transitan varias rutas fijas de transporte público, como el P12, el cual recorre unos 22 km desde el “centro” hasta una de las “periferias” habaneras. Los autos clásicos norteamericanos de la década de 1940 y 1950, nombrados en Cuba como “almendrones” o “máquinas”, de propiedad privada, complementan la ruta del P12; tienen una alta demanda y mayor frecuencia que el transporte público. Los transeúntes constituyen una masa diaria circulante que pasa por debajo del puente; son potenciales compradores que se detienen a mirar, preguntar y examinar las mercancías antes de decidirse por comprar o continuar con su ruta, en la mayoría de los casos.

La Habana, Cuba, 2023
La accesibilidad peatonal de este mercado funciona, al igual que su ubicación geográfica, como otro de los puntos que garantizan una alta concurrencia. Su forma física, rectangular y alargada, siguiendo el sentido de los dos puentes y con varias entradas, permite absorber el tránsito de la gente. La entrada principal está situada a la salida del túnel peatonal que comunica ambas sendas de la Avenida Rancho Boyeros. Por el otro lado, un camino elevado interno lo atraviesa y conduce directamente hasta la Calle 100, siendo éste otro de los accesos más concurridos. Esta imagen muestra el acceso que sube hasta la Calle 100.

La Habana, Cuba, 2022
El nombre oficial de este mercado aparece rubricado en la entrada principal de la Avenida de Rancho Boyeros: “Área de Comercialización de Trabajadores por Cuenta Propia. Puente de 100 y Boyeros”, pero nadie lo utiliza. En cambio, es mejor conocido como “Mercado de 100” o “Mercado de 100 y Boyeros”. Más allá de la propiedad “por cuenta propia” o “cuentapropista” [privada], en su interior confluye un ecosistema de propiedades, cuya coexistencia es lo que parece marcar que ciertas relaciones de valor y venta de artículos se complementen y puedan existir, sin afectarse mutuamente y como forma de agencia ante las regulaciones estatales y la vigilancia gubernamental.

La Habana, Cuba, 2022
Una parte importante de la conversión de “informal” a “formal” del mercado fue la inversión estatal para crear una infraestructura de condiciones materiales básicas, como la dotación de casetas metálicas para los puestos fijos y la extensión de servicios de agua, electricidad y un área de parqueo de los vehículos de traslado y cargas ligeras. Esta infraestructura es pagada mediante impuestos sobre la propiedad, en concepto de licencia por usufructo del puesto fijo, así como directamente de los servicios a las empresas de agua y electricidad, según el consumo registrado.

La Habana, Cuba, 2022
Una vez dentro del mercado, las mercancías aparecen exhibidas en el orden correspondiente al tipo de propiedad y actividad comercial declarada ante la licencia estatal, a raíz de la formalización del mercado. La venta de ropa, zapatos, perfumes y lentes de sol no se mezcla en un mismo puesto con la de productos alimenticios o artículos de electricidad, plomería o herrajes; las artesanías de madera, talabartería y papelería son vendidas en los puestos exclusivos de estos rubros. A cada puesto le fue asignado un número de identificación. Sin embargo, en la práctica, esta regularidad está sujeta a variaciones, como la venta “no-declarada” de paquetes de café en un puesto de artesanías.

La Habana, Cuba, 2022
El llamado comercio de tipo “mula” es el que mayormente surte en este mercado: las ventas de ropa, perfumería, productos de aseo, zapatos, cosméticos, celulares, accesorios electrónicos, café y otros. Los principales países emisores de este comercio son actualmente Estados Unidos, México y Panamá, con otras procedencias menores desde Ecuador, Guyana, Rusia y Haití. Estos dos últimos en una menor medida, desde el auge de la crisis política en el país antillano y el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, en Europa del Este.

La Habana, Cuba, 2023
Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) tienen una presencia extendida en este mercado, al igual que en otros lugares de La Habana. Su mayor diferencia con el comercio estatal socialista es la disposición de un surtido amplio en variedad y cantidad de mercancías, producidas en el extranjero e importadas en contenedores. Esto las sitúa como uno de los espacios actuales de “abundancia” y de altos precios que contribuyen a un incremento de las desigualdades socioeconómicas en Cuba. En el Mercado de 100 y Boyeros es la forma de propiedad que mayor presencia se registró hasta 2023, sobre todo en los rubros de cárnicos, embutidos, vinos, conservas de frutas y vegetales, panadería, huevos y otros. Sus precios allí no se distinguen de los dispuestos en las “bodegas privadas” y otros comercios de “cuentapropistas” del resto de la capital.

La Habana, Cuba, 2022
Aparte de las mipymes, la otra forma del sector privado de la economía que tiene una presencia significativa en 100 y Boyeros es la de los “cuentapropistas” o propietarios privados, que no constituyen empresas. Éstos, por lo regular, producen sus mercancías en vez de importarlas. Su presencia es visible en los puestos de ventas de artesanía, carpintería, papelería, talabartería, joyería, vegetales, hortalizas y “viandas” (tubérculos), puestos de comida elaborada, refrescos y dulces, como las barras de dulce de guayaba (ate) y turrón de maní molido y “garapiñado” (en grano).

La Habana, Cuba, 2023
La propiedad estatal o la llamada “empresa socialista” es la que menor representación tiene en el Mercado de 100 y Boyeros. Hasta 2023 ésta se observó en alianza con los productores privados, visualizándose en las ventas rápidas e improvisadas —encima de mesas o desde el propio vehículo de carga— de plátanos verdes, galletas dulces y saladas y cartones de huevos de treinta unidades, al precio estatal de 300 pesos cubanos (CUP). Estas ventas suceden esporádicamente o cuando hay “feria”, en referencia a las ferias agropecuarias, consistentes en ventas masivas de alimentos en conmemoración de alguna fecha simbólica para el Estado revolucionario, como el 1° de Mayo. A diferencia de los comercios de propiedad completamente estatal, los productos vendidos en este mercado no están subsidiados por el gobierno.

La Habana, Cuba, 2023
Los precios elevados por encima de la capacidad adquisitiva del salario mínimo en Cuba de 2 100 CUP es una de las características de los intercambios económicos en este mercado, lo cual plantea una disyuntiva para los habaneros, pues todo lo que escasea en los comercios estatales hay que comprarlo, irremediablemente, en éste y otros mercados privados, o a través de redes locales del mercado “subterráneo”. La “abundancia” tiene un costo elevado ante la necesidad y el deseo de posesión. Como en otros países de Latinoamérica, caracterizados por el crecimiento de las desigualdades, esta actitud culmina en un sacrificio y posposición de las necesidades y una valoración de bienes mediante las categorías “importantes”, “urgentes” e “imprescindibles”.

La Habana, Cuba, 2022
El mercado “subterráneo” es constatable en este sitio a nivel de sociabilidades, como también observable materialmente a través de las mercancías que de antemano se conoce que tienen un estatus “ilegal” allí por ser las ofertadas por la “libreta de abastecimiento” —por ejemplo, los cigarros, bolsas de pollo, café, pasta dental, aceite, jabón, picadillo (carne molida)—. Éstas aparecen mezcladas con las mercancías “legales” o se venden sobre artefactos improvisados, camuflados al pintarlos de azul, como si fueran extensiones de los puestos fijos. El conocimiento acumulado y la socialización es un valor importante para los compradores, mientras que, para los vendedores, la astucia y experiencia resulta clave para sobrevivir en un espacio de riesgos múltiples, en donde las instancias implicadas someten a prueba diariamente los límites estatales, legales y formales ante la necesidad de vender y comprar

La Habana, Cuba, 2022
Los operativos policiales no son una práctica cotidiana en este mercado; en cambio, sí lo son los rumores frecuentes acerca de su posibilidad en cualquier día. A veces, las especulaciones aciertan con el día señalado para dicho ejercicio de gobierno. El foco policial mayor son los revendedores de los productos “ilegales”. Una patrulla parqueada en la calle inicial del mercado basta para que, en breve tiempo, los revendedores escondan sus mercancías o desaparezcan del lugar, dejando sólo el rastro de las mesas improvisadas, para regresar al cabo de un tiempo, cuando “la cosa” deje de estar “caliente”.

La Habana, Cuba, 2023
Los distintos órdenes de realidades vividos por los cubanos que asisten contribuyen a una reconfiguración cotidiana de los límites de las construcciones estatales de la política económica, el valor, la propiedad, la legalidad y los ámbitos “formales” e “informales” de las relaciones socioeconómicas. La particularidad del caso cubano radica en que, bajo estas construcciones, se reinventan cotidianamente los sentidos actuales del socialismo. La materialización de consignas revolucionarias, retratos de líderes y símbolos patrios está presente en las formas de propiedad privada, dentro de un espacio en donde no se registró —hasta 2023— la presencia del comercio estatal socialista, caracterizado por políticas de subsidios ante los altos precios.
Bibliografía
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Notas
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