Resumen:
Desde su aparición en los años cincuenta, hasta su popularización a finales de los noventa, las incubadoras de negocios han promovido el emprendimiento y la innovación a nivel mundial. Este artículo propone una revisión sistemática de la literatura sobre la evaluación de su desempeño a nivel global. Se analizaron 75 artículos provenientes de Scopus y Web of Science desde 2015 hasta el 2021 y se identificaron siete tipos de evaluaciones: 1) gestión de procesos, 2) resultados finales 3) evaluación comparativa, 4) impacto de redes externas, 5) aprendizaje, 6) comportamiento del incubado y 7) evaluación de la literatura de incubación. Este estudio contribuye con la identificación de un cambio significativo en cuanto a la metodología con predominio de lo cuantitativo (44 apariciones) sobre lo cualitativo (11 apariciones) y lo mixto (12 apariciones). En cuanto a la teoría, se encontró una gran dispersión. Para terminar, se propone una agenda de investigación. Clasificación JEL: M13; 032.
Palabras clave: Incubadoras de negocios, evaluación, desempeño, emprendimiento, innovación.
Abstract: From their emergence in the 1950s to their popularization in the late 1990s, business incubators have promoted entrepreneurship and innovation worldwide. This article proposes a systematic review of the literature on the evaluation of their performance at the global level. We analyzed 75 articles from Scopus and Web of Science from 2015 to 2021. We identified seven types of evaluations: 1) process management, 2) end results, 3) benchmarking, 4) impact of external networks, 5) learning, and 6) incubate behavior. This study contributes with the identification of a significant change in methodology with a predominance of quantitative (44 occurrences) over qualitative (11 occurrences), and mixed (12 occurrences). In terms of theory, a great dispersion was found. Finally, a research agenda is proposed.
Keywords: Business incubators, evaluation, performance, entrepreneurship, innovation.
Resumo: Desde seu surgimento na década de 1950 até sua popularização no final da década de 1990, as incubadoras de empresas têm promovido o empreendedorismo e a inovação em todo o mundo. Este artigo propõe uma revisão sistemática da literatura sobre a avaliação de seu desempenho em nível global. Foram analisados 75 artigos da Scopus e Web of Science de 2015 a 2021 e foram identificados seis tipos de avaliações: 1) gestão de processos, 2) resultados finais, 3) avaliação comparativa, 4) impacto de redes externas, 5) aprendizagem e 6) comportamento do empreendedor. Este estudo contribui para a identificação de uma mudança significativa em termos de metodologia com predominância do quantitativo (44 participações) sobre o qualitativo (11 participações) e o misto (12 participações). Quanto à teoria, foi encontrada uma grande dispersão. Por fim, é proposta uma agenda de pesquisa.
Palavras-chave: Incubadoras de empresas, avaliação, atuação, empreendedorismo, inovação.
Artículo de revisión
Incubadoras de negocios, desempeño y eficacia: una revisión sistemática
Business incubators, performance and effectiveness: A systematic review
Incubadoras de empresas, desempenho e eficácia: uma revisão sistemática
Recepção: 03 Dezembro 2021
Aprovação: 05 Julho 2022
La incubadora de negocios es uno de los instrumentos más utilizados para promover el desarrollo local, regional o nacional a través de la generación de pequeñas y medianas empresas (Mas-Verdú et al., 2015). Ese es el motivo por el cual este tipo de organización ha sobrevivido desde la década del cincuenta hasta la fecha y se ha expandido a gran número de países. Para 2012, había más de 7000 incubadoras en todo el mundo (Torun et al., 2018); Estados Unidos y China eran dos de los países con el mayor número. Su expansión se produjo gracias al apoyo financiero de diversos stakeholders, entre los cuales destacó el Estado, cuya participación a través de organismos promotores de emprendimiento e innovación propició la consolidación de este modelo en Estados Unidos, Europa, Asia, Oceanía y Latinoamérica (González, 2017). En la actualidad, esta inversión del Estado en las incubadoras universitarias demanda una evaluación de su desempeño. Se necesita saber cómo y en qué medida estas organizaciones ayudan a sobrevivir y a crecer a los proyectos incubados nacientes (Hong y Lu, 2016). Por lo tanto, la evaluación de su desempeño se convierte en un proceso importante para garantizar el acceso a fondos públicos y privados que le permitan continuar con sus tareas de entrenamiento, acompañamiento y vinculación con actores clave (Tavoletti, 2013). No obstante, la medición de su desempeño y eficacia se ha convertido en un reto para los gestores y los investigadores debido a múltiples factores, que hacen difícil la construcción de un modelo único de evaluación; uno de esos factores es la heterogeneidad de estas organizaciones.
Hoy se tienen incubadoras abiertas, cerradas, especialistas, generalistas, virtuales, presenciales, sectoriales y tecnológicas, sin y con fines de lucro, universitarias y privadas y un largo etcétera, tal como dan cuenta Messeghem et al. (2018). Algunas de estas organizaciones difieren en sus metodologías, públicos y objetivos, lo cual explica por qué hasta la fecha no se ha podido establecer un modelo único de evaluación del desempeño o la eficacia (Dhochak et al., 2019). Además, no hay consenso en los investigadores sobre lo que constituye la eficacia en la esfera de la incubación de empresas y cómo medirla, tal como afirma, desde la década del noventa, Mian (1996). A la fecha esta situación no ha cambiado.
El problema radica en los múltiples criterios de éxito que utilizan las incubadoras para evaluar su desempeño, tal como se aprecia en la investigación desarrollada por Theodorakopoulos et al. (2014). Esto se debe, como se revela en esta investigación, a los diferentes tipos de evaluación que se llevan a cabo en este campo, lo cual se explica por tratarse de un área joven de conocimiento de orientación multidisciplinaria, cuya diversidad teórica es su signo distintivo a la hora de establecer un marco de referencia desde el cual apoyarse. Como se verá más adelante, esta característica constituye uno de sus principales desafíos. Otro reto es llenar el vacío que existe en la investigación sobre el papel que tienen las políticas públicas en el fortalecimiento de estos espacios desde el campo de la gestión estratégica (Mian et al., 2016). Aquí radica uno de los aportes de esta revisión sistemática de la literatura dirigido no solo a gerentes de incubadoras, emprendedores, mentores y otros actores del ecosistema, como capitalistas de riesgo, sino también a hacedores de políticas públicas que fomentan desde el Estado el financiamiento y fortalecimiento de programas de incubación.
Por otro lado, hay otras revisiones sistemáticas de la literatura, previas a este trabajo, que pasan revista a los artículos publicados, pero desde el campo de la gestión estratégica y la bibliometría desde 1984 hasta el 2016. Dos de los trabajos más significativos que se revisaron para esta investigación antes de la revisión de los artículos son los de Mian et al. (2016) y Albort-Morant y Ribeiro-Soriano (2016). El primero es del investigador más citado en estudios referidos a incubadoras de negocios y evaluación del desempeño, tal como se desprende de sus dos artículos aparecidos en los dos primeros lugares en una búsqueda preliminar que se hizo utilizando las palabras assessing y business incubators en las bases bibliométricas Scopus y Web of Science (WoS). El segundo trabajo es uno de los pocos estudios bibliométricos que se registran en la literatura en esta ventana de tiempo y que describen metodologías, líneas de investigación y una evolución histórica de las incubadoras en general. Si bien ninguno se concentra en analizar la evaluación del desempeño y la eficacia, sí constituyen un punto de partida para entender cómo se ha abordado el tema de las incubadoras de negocios desde la investigación científica.
La presente investigación tuvo como objetivo continuar el análisis de los mismos tópicos de estos dos trabajos precedentes, pero con el foco puesto en la evaluación del desempeño y la eficacia bajo la metodología PRISMA, desde 2015 hasta 2021. Es decir, se busca articular una visión histórica en la investigación en este campo. Sus criterios de inclusión y exclusión se pueden homologar con los artículos previos que van desde 1984 hasta 2016. El objetivo y aporte de la presente revisión sistemática fue analizar la literatura actual, pero enfocada en identificar cómo se mide el desempeño y la eficacia en las incubadoras de negocios en la actualidad, qué enfoques de investigación se utilizan, qué hallazgos configuran las nuevas líneas de investigación y, por último, identificar qué lentes teóricos utilizan los investigadores.
Para cumplir estos objetivos se responde a las siguientes preguntas de investigación:
RQ1: ¿Cuáles son los tipos de evaluación de las incubadoras de negocios llevados a cabo de 2015 a enero de 2021?
RQ2: ¿Cuáles son las metodologías dominantes y los diseños de investigación utilizados en estos artículos?
RQ3: ¿Cuáles son los hallazgos que configuran las nuevas líneas de investigación en la actualidad?
RQ4: ¿Qué teorías se utilizan para analizar el fenómeno de las incubadoras de negocios en este marco temporal?
Luego de esta introducción, en la segunda sección se presenta la metodología; en la tercera se desarrollan los resultados; en la cuarta, la discusión; y, para terminar, se presentan las conclusiones y las limitaciones.
El método utilizado en esta revisión fue el protocolo PRISMA 2020 (Page et al., 2021), cuyo diagrama de flujo de cuatro fases y lista de verificación de 17 ítems se utilizó a partir de criterios de inclusión y exclusión (ver figura 1). La utilización del protocolo PRISMA 2020 fue un componente esencial en esta revisión sistemática con una metodología transparente que reduce la arbitrariedad o sesgo a la hora de extraer y utilizar los datos. Tal como declara Moher et al. (2015), su uso permite anticiparse a los problemas propios de este tipo de investigación. En este trabajo, se validaron los ítems de PRISMA relacionados con información administrativa, introducción y método (Moher, D., Shamseer, L., Clarke, M. et al., 2015). El ítem relacionado con el método contempla los criterios de elegibilidad de los datos a partir de filtros de inclusión y exclusión. Así mismo, se seleccionaron las fuentes de información, que en este caso fueron las bases de datos indexadas de Scopus y WoS en la categoría de artículos científicos publicados en inglés. En cuanto a la estrategia de búsqueda, se utilizó la ecuación descrita líneas abajo. Para el análisis de los resultados se empleó una hoja de cálculo en Google doc: Bit.ly/3tUCFSS, y para la graficación, el programa Tableu versión 202. Finalmente, los riesgos de sesgo fueron declarados en las limitaciones de la investigación.

El punto de partida para la formulación de las preguntas de investigación, como ya se dijo, fue el análisis de dos revisiones sistemáticas de la literatura: los trabajos de Albort-Morant y Ribeiro-Soriano (2016) y el de Mian et al. (2016). En estos no se declaró el uso de la metodología PRISMA; no obstante, se pueden homologar por los criterios de inclusión y exclusión utilizados. A partir de estos trabajos, se identificaron los aportes que esta investigación podía ofrecer a la literatura al actualizar el análisis de este fenómeno y apuntar desafíos y oportunidades en el campo de la gestión de la evaluación desde el 2015 al 2021. De esta manera se formularon cuatro preguntas, las cuales están listadas en la tabla 1.

Las cadenas de búsqueda con las que se comenzó la tarea se pueden reconstruir utilizando los operadores booleanos (Kitchenman et al., 2010a). En este caso, se emplearon las expresiones booleanas AND y “”. La cadena de búsqueda utilizada se ve en la tabla 2.

La búsqueda inicial se llevó a cabo en un rango de once años (2010-2021). No obstante, luego solo se consideraron los resultados de 2015 a enero del 2021 bajo el criterio de continuidad con respecto a los trabajos de Mian et al. (2016) y Albort-Morant y Ribeiro-Soriano (2016). La metodología para seguir los criterios de calidad fue la siguiente:
Paso 1. Se utilizaron dos bases de datos, Scopus y WoS, debido a que son indexadas y revisadas por pares, lo cual permite asegurar un nivel mayor de rigurosidad y confiabilidad que la literatura gris o aquella que no pasa una revisión de pares. Para centrarse en el campo de estudio analizado se eligieron tres palabras clave: business incubators, performance y effectiveness. Estos términos se buscaron en títulos, resúmenes y palabras clave de cada artículo. De esta búsqueda realizada el 31 de enero de 2021 emergieron 257 artículos, de los cuales 115 aparecieron en Scopus y 142 en WoS. Luego, se establecieron criterios de exclusión.
Paso 2. Se analizaron los 257 artículos a partir del registro de los datos en una hoja de cálculo que se puede revisar en la siguiente dirección de Google doc: Bit.ly/3tUCFSS. Esto permitió detectar 52 artículos repetidos. Luego se procedió a leer todos los resúmenes, introducciones y palabras clave para aplicar los criterios de inclusión y exclusión.
PRISMA (Page et al., 2021) ofrece un protocolo transparente que se aplica a revisiones sistemáticas de literatura en cuatro pasos: 1) identificación de la investigación en bases de datos, 2) revisión de los resúmenes, 3) lectura a texto completo, y 4) criterio de elegibilidad. Asimismo, hay una lista de 17 ítems que se deben cumplir en la metodología. Estos son los criterios de elegibilidad: 1) fuentes de información, 2) estrategia de búsqueda, 3) proceso de selección, 4) proceso de recolección de datos, 5) evaluación de sesgo, 6) medidas de efecto, 7) método de síntesis, 8) evaluación de sesgo de la información y 9) evaluación de certeza.
En cuanto a los criterios de elegibilidad definidos por los criterios de inclusión y exclusión, origen de la fuente de información en esta investigación, los artículos no son reseñas de libros, ni capítulos, ni artículos emergentes, ni artículos de congresos. Solo se buscaron artículos publicados en inglés que tuvieran en el título, el resumen o en las palabras clave los términos business incubators, performance y effectiveness. Como ya se explicó, para la revisión sistemática de la literatura se buscó inicialmente del 2010 a enero del 2021, pero en el transcurso de la búsqueda se encontraron dos revisiones sistemáticas que iban de 1984 hasta 2016. Ese fue el motivo por el que se decidió establecer como ventana de análisis los artículos publicados de 2015 hasta la fecha de búsqueda, 31 de enero del 2021. De tal forma que este artículo de revisión se articula con los trabajos precedentes, pero con el foco puesto en la evaluación del desempeño y la eficacia. Para mayor detalle de los criterios de inclusión y exclusión, ver la tabla 3.

En cuanto al proceso de selección y de recogida de datos, se siguió la siguiente ruta. Tras eliminar los artículos repetidos, quedó un total de 205; a partir de allí se eliminaron 20 que no cumplían con el criterio del tiempo de estudio de 2015 a 2021. Finalmente, quedaron 185, de los cuales se eliminaron 110 debido a que no se ajustaban a los criterios de inclusión. Para esto se trabajó con la alineación a la pregunta de investigación. Esto resultó en 75 artículos. Para una mayor comprensión, ver la figura 1. Los textos excluidos se desestimaron por no ajustar-se a los criterios establecidos. Finalmente, después de aplicar los criterios de calidad, se seleccionaron 75 artículos para ser analizados a texto completo, los cuales se muestran en la tabla 4.

En esta revisión sistemática, el tema de la evaluación del desempeño en las incubadoras resulta un problema para los investigadores debido a las múltiples formas de evaluar. Grimaldi et al. (2005) señalan que existen varios tipos de incubadoras, y M’Chirgui et al. (2018)señalan que esto ha dado pie a la aparición de tres formas de evaluar. La primera es aquella en la que se evalúa el impacto de la incubadora en la economía local a partir del número de puestos de trabajo generados, o el número de emprendimientos que sobreviven tras la graduación. Una segunda manera de evaluar es analizar los procesos internos e identificar los factores claves detonantes del éxito emprendedor (Mian 1996, 1997; Voisey et al., 2006; Bergek y Norman, 2008; Ratinho y Henriques, 2010). Una tercera línea es la evaluación comparativa entre incubadoras o firmas incubadas (Ferguson y Olofsson, 2004; Barbero et al., 2014). Aquí se compara el desempeño de las incubadoras de distintas regiones geográficas o equipos incubados que pasan por una incubadora frente a aquellos que no. A estos tres modos de evaluar presentes en la literatura se le agregaron cuatro categorías más, a partir de los artículos que se han encontrado en esta revisión. Así, las categorías propuestas en esta investigación son siete y son las siguientes: 1) evaluación de la gestión de procesos, que está en la línea de los factores de éxito; 2) evaluación comparativa entre incubadoras; 3) evaluación de resultados de salida, que coincide con la evaluación de impacto en la economía local; 4) evaluación del impacto que tienen las redes externas en el proceso de incubación; 5) evaluación del aprendizaje en la incubadora; 6) evaluación psicológica del incubado a partir del constructo autoeficacia o intención emprendedora; y 7) evaluación de la literatura, relacionada con las revisiones sistemáticas elaboradas al respecto. Para analizar cómo se ha desenvuelto esta actividad de 2015 al 2021, se puede ver la tabla 5 y cotejar los tipos de evaluación con citas representativas de los diferentes trabajos.

La primera categoría es la evaluación de la gestión de procesos. Cuantitativamente es la más significativa y no se reduce solo a analizar los indicadores financieros de salida, ni a la comparación con grupos de control que no pasan por las incubadoras. Para quienes siguen esta línea de investigación, es crucial investigar y entender cuáles son los factores críticos de éxito (CSF, por sus siglas en inglés) para, a través de la gestión interna, alinearlos con los objetivos de la incubadora y así garantizar su eficacia. Los autores que llevan a cabo este tipo de evaluación son 30 en esta revisión. Esta tradición proviene de autores como Mian (1996); Vanderstraeten et al. (2012); Voisey et al. (2006); Bergek y Norman (2008); Ratinho y Henriques (2010) y Souza et al. (2015).
Algunos ejemplos en esta revisión son los trabajos de Theodoraki et al. (2018), en los que se analiza cómo el rendimiento de una incubadora de negocios puede mejorar si se entiende el concepto de ecosistema sostenible y las tres dimensiones de la teoría del capital social: dimensión relacional, cognitiva y estructural; es decir, mejorar la confianza entre los miembros del ecosistema, compartir objetivos comunes y garantizar una estabilidad. Todo esto tiene una incidencia en el desempeño. Otro trabajo en la misma línea es el de Fukugawa (2018), que llega a la conclusión de que los factores físicos de las incubadoras, como el tamaño y la ubicación, no tienen un impacto en el rendimiento. Este último se relaciona sobre todo con factores claves como los recursos humanos; en otras palabras, con el trabajo de mentores y gestores con experiencia, con la selección de equipos incubados y con expertos asesores con dominio técnico, los cuales crean valor e incrementan el buen desempeño. Para cerrar esta ronda de ejemplos, se tiene el trabajo de Rakthai et al. (2019), que estudia los factores relacionados con el desempeño de los incubados en incubadoras universitarias de Tailandia. Los factores clave que se identifican son la orientación al liderazgo, la orientación empresarial, la capacidad de creación de redes y la capacidad de innovación.
Desde el campo de la gestión estratégica, también hay una línea de investigación que poco a poco se abre paso en los estudios relacionados con factores claves de éxito. Se hace referencia a los trabajos que utilizan un instrumento propuesto por Kaplan y Norton (1996), conocido como Balanced Scorecard (cuadro de mando integral). Este permite una evaluación del desempeño que no se reduce solo a medir los aspectos financieros al final de un período de tiempo, sino que analiza cuatro áreas de la organización: 1) aprendizaje organizacional, 2) procesos internos, 3) satisfacción del cliente y 4) gestión financiera. Estas dimensiones del desempeño se miden al establecer objetivos en el mapa estratégico a partir de una relación de causa y efecto. Así, la organización que aprende más mejora sus procesos, lo cual se traduce en una mejora en la satisfacción de los clientes y esto finalmente genera un mayor rendimiento financiero o creación de valor social, en caso de que sean organizaciones sin fines de lucro. De ese modo, el cuadro de mando integral mide el desempeño sobre la base de los objetivos estratégicos definidos al inicio del proceso. Algunos trabajos encontrados en esta revisión que van en esta línea son los de Messeghem et al. (2018), Rakthai et al. (2019) y Gozali et al. (2020). Estos tres, junto con otros publicados antes del 2016, representan una tendencia interesante de análisis en este campo de la evaluación del desempeño de las incubadoras desde la gestión estratégica.
En una segunda línea de investigación están los artículos que analizan los indicadores económicos al final del proceso, tales como el número de puestos de trabajo creados por las firmas incubadas, la tasa de supervivencia de los proyectos o el crecimiento del volumen de ventas de los emprendedores incubados. En esta revisión se encontraron 15 trabajos que están en esta línea. Aquí la lógica es el outcome (resultado) y su relación con la dinamización de las economías locales o regionales a partir de su incidencia. Aquellas incubadoras que generan mejores resultados finales son mejor evaluadas y, por tanto, son las que reciben mayores fondos de financiamiento para continuar con esta tarea. Este tipo de investigación tiene sus antecedentes en los trabajos de Allen y Mccluskey (1990) y Chan y Lau (2005), entre otros. La diferencia entre este tipo de evaluación y el primero es que se trata de una evaluación sumativa, la cual no permite identificar áreas de mejora en la gestión o buenas prácticas en una parte del proceso interno de la incubación conocida como caja negra.
En cuanto a la evaluación comparativa, solo se encontraron nueve trabajos. En estas investigaciones se evalúa la incubadora a partir de comparar la diferencia en el desarrollo y éxito de las firmas incubadas y aquellas que no pasan por una incubadora, o en el desempeño de dos incubadoras de diferentes regiones o países. A partir de estas comparaciones se busca determinar cuál es el valor que crea la incubadora. Algunos autores que han optado por esta modalidad en el pasado son Siegel et al. (2003) y Barbero et al. (2014), entre otros. Los resultados de estas investigaciones no generan consenso en la comunidad científica, pues hay autores que plantean que la incubadora no contribuye de manera significativa en la creación de valor para los incubados, como sostiene Schwartz (2013), mientras que otros presentan resultados más alentadores (Hong et al., 2019).
Amplia es la literatura desarrollada sobre la evaluación comparativa. En esta revisión algunos trabajos que se alinean en esta categoría son los de Rubin et al. (2015), Stokan et al. (2015), Lasrado et al. (2016) y Dvouletý et al. (2018).
En cuanto a la evaluación de la incidencia de las redes externas en la incubación se encontraron ocho trabajos. La producción de este tipo de artículos data del 2019 y 2020. Dos ejemplos son los artículos de Wu et al. (2020b) y Kiran y Bose (2020), por citar solo un par. El primero analiza a través de una de regresión múltiple la relación que hay entre las redes internas y externas a la incubadora y el desempeño expresado en crecimiento empresarial de las firmas incubadas. El segundo, a través del uso de mínimos cuadrados parciales en modelos de ruta (PLS-SEM), busca analizar la correlación múltiple de cuatro variables: redes, desempeño, facilidades que ofrece la incubadora y enlace con la universidad. De esa manera se plantea un modelo de relación de variables, que a través de las ecuaciones estructurales se valida el tamaño del efecto que hay entre estas variables. Su valor radica en las implicancias que puede tener en los gestores y los hacedores de políticas públicas, a la hora de asignar recursos.
En cuanto a los otros tipos de evaluación, del aprendizaje, psicológica o de la literatura, se puede decir que cuantitativamente no son significativos. El número máximo es de tres artículos por categoría y en los dos primeros casos llega solo a dos investigaciones de 75 artículos analizados.
De los 75 artículos se encontró que 44 declaran el uso del enfoque cuantitativo, 12 son mixtos, 11 son cualitativos, 6 no reportaron esta información y 2 son revisiones de la literatura.
Queda claro, como se pude ver en la figura 2, el crecimiento que ha tenido la investigación cuantitativa de 2014 a la fecha. Esto coincide con las investigaciones relacionadas con los CSF, en los que se hace uso de la estadística a través de las regresiones, correlaciones o modelos de relación de variables. En cuanto al diseño de la investigación, pocos son los artículos que declaran esta información. De aquellos que sí lo hacen, se tienen 11 cuasiexperimentales, ocho estudios de caso y dos de casos múltiples. Todavía hay muy poca investigación longitudinal (2 casos).

Los hallazgos son tan variados que se decidió usar las cinco líneas temáticas propuestas por Hackett y Dilts (2004a) sobre investigaciones acerca de incubadoras, las cuales son 1) estudios sobre el desarrollo de incubadoras; 2) estudio de configuración de incubadoras; 3) estudios de impacto en el proceso de incubación; 4) estudios teóricos acerca de la incubación; y 5) estudios teóricos acerca de las incubadoras. Se trabajó con esta clasificación por la relevancia de los autores en este campo del conocimiento y su influencia como autores seminales.
Se encontró que, de los 75 artículos analizados, la temática relacionada con estudios de impacto es la que más destaca de manera significativa (30 estudios), ver figura 3.

A partir de un análisis, se puede afirmar que dentro de la categoría estudios de impacto hay una subcategoría que emerge y se refiere a investigaciones que buscan identificar los CSF en las incubadoras. Un ejemplo es el trabajo de Lose y Tengeh (2016), en el que desde Sudáfrica dan cuenta de la relación que hay entre los servicios prestados por la incubadora y el desarrollo de los proyectos incubados. En los últimos cinco años, los estudios de los CSF y el uso de la estadística para investigaciones de corte cuantitativo han aumentado. Para 2017, el número de publicaciones ubicadas dentro de esta categoría subió a cuatro; en 2018, a cinco; en 2019 se incrementó a 10; y en 2020, a 11, tal como se puede apreciar en la figura 4.

Alegre et al. (2017), en un artículo titulado “Organized Chaos: Mapping the Definitions of Social Entrepreneurship” y siguiendo el pensamiento del padre del positivismo, Augusto Comte (1798-1857), explican que las ciencias progresan a través de diferentes etapas de desarrollo, concepto que se conoce como jerarquía de las ciencias. En la base de la jerarquía están aquellas ciencias en las que hay un bajo nivel de consenso sobre la teoría y los métodos, mientras que en la cima de la jerarquía están las ciencias con un alto nivel de consenso en la teoría, los métodos y la capacidad para hacer predicciones verificables. En el primer caso, se identifica que el estudio del desempeño y la evaluación de la eficacia de las incubadoras de negocios todavía se encuentra en la base.
Luego de analizar los 75 artículos publicados en los últimos cinco años, se encontró que hay una larga lista de teorías utilizadas. En esta investigación se encontraron 45 trabajos que no declaran o reportan el uso de una teoría como marco de referencia. No obstante, el resto declara una multiplicidad de teorías que dejan entrever un bajo nivel de consenso dentro de la comunidad de investigadores. La teoría más citada es la de la visión basada en recursos (RBV, por sus siglas en inglés), cuyos antecedentes se remontan a los trabajos de Penrose (1959) y Barney (1991), en los que plantean que las organizaciones, para poder diferenciarse y ser más competitivas en el mercado, deben hacer un uso estratégico de sus recursos tangibles, intangibles, humanos, físicos, tanto tecnológicos como organizativos, lo cual constituye la base de su ventaja comparativa.
Debe señalarse que, aun cuando es aconsejable trabajar en lo fundamental con una teoría, en la práctica algunos investigadores en este campo se valen en sus estudios de hasta tres teorías diferentes, dada la complejidad de los problemas. Otras teorías que aparecen de manera no significativa son la teoría del benchmarking (1 vez), la teoría ecológica (1 vez), la teoría estratégica horizontal (1 vez), la teoría del capital humano (1 vez), la teoría del capital social (1 vez), la teoría neoclásica del crecimiento (1 vez), la teoría de las redes (1 vez), la teoría de la dependencia de los recursos (1 vez), la teoría del capital psicológico (1 vez), la teoría de los sistemas de innovación regional (1 vez), la teoría del crecimiento endógeno (1 vez), la teoría del comportamiento planeado (1 vez), la teoría de la creatividad individual (1 vez), la teoría de las opciones reales (2 veces) y la teoría de las capacidades dinámicas (3 veces). A diferencia de estas, la teoría RBV, que aparece 9 veces, ha ido ganando seguidores en los últimos años, lo mismo que la teoría de la contingencia (6 veces). Queda claro al analizar este panorama que construir un mayor nivel de consenso teórico es un desafío pendiente para los investigadores.
En una revisión sistemática de la literatura sobre incubadoras de negocios de base tecnológica de 1985 a 2015, Mian et al. (2016) dan cuenta de un mayor número de investigaciones de enfoque cualitativo (54%) respecto a las cuantitativas (37%). Esta situación ha cambiado en el campo de la evaluación del desempeño, pues a la fecha se observa un crecimiento significativo de 2015 en adelante con respecto al uso de las metodologías cuantitativas, tal como se muestra en la figura 2.
En el trabajo de Mian et al. (2016), se analizan estos resultados por etapas. En la primera ola, de 1985 a 2001, los artículos se publicaron a un ritmo de uno a tres por año; el 85% de estos trabajos fueron investigaciones de enfoque cualitativo y conceptual. La novedad del tema y el diseño exploratorio pueden dar luces de este tipo de resultados. Después de 2002, la frecuencia de publicaciones aumentó a 10 artículos por año en la ventana de análisis que va de 2002 a 2013. En esta segunda ola se registra un 54% de trabajos cualitativos, un 37% de cuantitativos y un 9% de conceptuales.
De 2015 hasta el presente, esta situación ha cambiado significativamente. Los trabajos orientados a estudios de impacto o medición de los factores de éxito requieren en la mayoría de los casos un enfoque cuantitativo y un uso de la estadística inferencial, para determinar regresiones múltiples, correlaciones entre los CSF o incluso el análisis del tamaño del efecto entre las múltiples variables que forman parte de los modelos teóricos propuestos. Son estudios que buscan explicar o predecir el desempeño o la eficacia de las incubadoras.
Con respecto a una teoría que ayude a entender la gestión y el trabajo que desarrollan las incubadoras, se encontró que a la fecha todavía hay una gran dispersión. Sobre esto es importante revisar el trabajo de Hackett y Dilts (2004a), en el que se propone un modelo de evaluación con una base teórica, asentado en la teoría de las opciones reales. Se cita este trabajo por ser un artículo seminal en el campo de la evaluación.
Los autores proponen que el desempeño y la eficacia de una incubadora, medidos a partir de indicadores financieros y de crecimiento del proyecto, dependen de tres variables: 1) los criterios de selección de las firmas incubadas, 2) la supervisión y asesoría empresarial y 3) la munificencia o abundancia de recursos. Tavoletti (2013) señala que, según la teoría de Hackett y Dilts (2004a), la incubación se considera como un proceso que tiene más oportunidades para cumplir sus objetivos a partir de las opciones que la impulsan. No obstante, en los últimos cinco años las investigaciones publicadas en esta revisión no se han decantado por usar esta teoría. De los 75 artículos analizados, solo dos declaran a esta teoría como su marco de referencia. Son los trabajos de Iyortsuun (2017) que, a partir de una regresión múltiple jerárquica, demuestran que en la realidad nigeriana la variable de seguimiento y asesoría son predictores de éxito. Sin embargo, esto no ocurre con las variables selección de los equipos a incubarse o la munificencia y abundancia de recursos, lo que contradice parcialmente el modelo de Hackett y Dilts (2004a).
Es interesante comparar los resultados obtenidos por otras investigaciones realizadas en el pasado. Un caso de estos es una revisión bibliométrica de hace cinco años que da cuenta de esta fragmentación. Al respecto, Albort-Morant y Ribeiro-Soriano (2016) citan algunas teorías que en ese entonces eran reportadas:
La teoría de los costes de transacción (Williamson, 1975), la teoría de la contingencia estructural (Ke-chen et al., 1993), la teoría de las redes (Hansen et al., 2000), la teoría del desarrollo económico a través del espíritu empresarial (Brooks, 1986) y la teoría de la organización (Bhabra-Remedios y Cornelius, 2003). (p. 2)
Comparando estas teorías con las citadas en este trabajo, se confirma la fragmentación teórica en este campo debido al carácter multidisciplinario con el que se aproximan los investigadores al mundo de las incubadoras. Disciplinas que van de la gestión estratégica a la economía, el aprendizaje organizacional o los negocios.
Esta investigación desarrolló una revisión sistemática de la literatura a partir de leer a texto completo 75 artículos en las bases de datos de Scopus y WoS sobre incubadoras universitarias de negocios, evaluación, desempeño y eficacia, publicados entre 2015 y enero del 2021. Se encontró una gran variedad de artículos sobre evaluaciones, por lo que se propuso plantear siete categorías, tres de las cuales ya habían sido propuestas con anterioridad por otros investigadores, tal como se citó. A partir de estas siete categorías, se puede afirmar que el tipo de evaluación más utilizada en los últimos cinco años es el de la evaluación de la gestión de procesos (35 apariciones), seguida de la evaluación de indicadores económicos al final de la incubación (15 apariciones). Mucho más atrás se encuentra la evaluación comparativa (9 apariciones), lo mismo que otros tipos de evaluación, como la de los aprendizajes (2 apariciones), la incidencia de las redes externas en el desempeño de las incubadoras (8 apariciones), la evaluación psicológica de los incubados (3 apariciones) o la evaluación de la literatura de estos temas (3 apariciones). Estos son trabajos marginales, aunque no por eso menos importantes.
Dentro de la categoría de evaluación de procesos, se identificó el interés por entender los factores claves del éxito en las incubadoras. Esto a través de regresiones múltiples o modelos de ecuaciones estructurales que permiten explicar relaciones de variables propuestas en un modelo teórico y predecir su comportamiento e impacto en el desempeño. Este esfuerzo todavía tiene sus limitaciones, pues no se puede interpolar las buenas prácticas de una incubadora de un continente a otro debido a diferencias culturales e institucionales.
En cuanto a la metodología más utilizada, se puede apreciar que en los últimos cinco años el enfoque cuantitativo (44 apariciones) ha crecido, con una progresión significativa. De esa forma ha remontado a la metodología de investigación cualitativa utilizada mayormente en las décadas de 1980 y 1990. Este hallazgo se conecta con el incremento de estudios de impacto de CSF, que en esta revisión llega a 30 artículos. Respecto a los trabajos cualitativos, todavía tienen presencia los estudios de casos o casos múltiples. En cuanto a las teorías utilizadas, existe una gran dispersión, pese al esfuerzo de algunos autores como Maital et al. (2008) por construir una teoría unificada. Estos resultados se pueden ver en el marco integrador resumido en la figura 5.

Tres son las limitaciones en este estudio. La primera se relaciona con restringir la búsqueda solo a las bases de datos de Scopus y WoS, por ser las bases de datos indexadas más rigurosas, que cuentan con un sistema de revisión por pares. No obstante, se identificaron otros trabajos relevantes que no estaban en estas bases de datos y que se tuvieron que dejar de lado por los criterios de inclusión y exclusión.
La segunda limitación se dio a la hora de seleccionar aquellos artículos que se categorizaron en este estudio. Las siete categorías elegidas para analizar la evaluación del desempeño y la eficacia en las incubadoras supusieron el uso de criterios de selección que evitaran el sesgo. Lo mismo pasó a la hora de clasificar las líneas de investigación actual dentro de las cinco categorías propuestas por Hackett y Dilts (2004a).
No obstante, en algunos casos resultó difícil elegir a qué categoría pertenecían algunos artículos seleccionados, pues estaban a medio camino entre una y otra categoría, lo cual complicaba la tarea de seleccionarlos. Este problema se solucionó con ayuda de las palabras claves y la alineación del tema con la pregunta de investigación.
La tercera limitación es que 45 trabajos no declararon el uso de una teoría como marco de referencia. La falta de acceso a esta información podría constituir un sesgo por desconocimiento.
En cuanto a los desafíos, se identificó que lograr un cuerpo de investigación más homogéneo, tanto temática, metodológica y teóricamente, es una tarea pendiente que se debe resolver a partir de establecer líneas de investigación en el campo de la evaluación del desempeño.
Otro desafío es construir un marco de referencia teórico con un mayor nivel de consenso por parte de los investigadores.
* Autor para dirigir correspondencia. pcpedflo@upc.edu.pe









