Dossier

Perspectivas del patrimonio cultural de la región Ancash: el consorcio MERASA y potencialidades de diseminación de conocimiento en ambientes de post-conflicto

Perspectives of the cultural heritage of the Ancash region: the MERASA consortium and the potential for dissemination of knowledge in post-conflict environments

Álvaro Higueras
Istituto per i Beni Archeologici e Monumentali/Consiglio Nazionale delle Ricerche (IBAM/CNR), Italia

Perspectivas del patrimonio cultural de la región Ancash: el consorcio MERASA y potencialidades de diseminación de conocimiento en ambientes de post-conflicto

Indiana, vol. 34, núm. 1, pp. 231-251, 2017

Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer Kulturbesitz

Recepción: 13 Enero 2016

Aprobación: 10 Noviembre 2016

Resumen: En este artículo me pregunto ¿Qué puede hacer el consorcio MERASA (Mesa Redonda de Arqueología, Antropología e Historia de Ancash) para beneficio del patrimonio de Ancash para el publico de la región? Este tema concierne la interpretación del patrimonio en un foro publico y en arenas educativas, por parte de los investigadores y académicos que trabajan en diversas disciplinas de las ciencias sociales y naturales y temas históricos y educativos en la región Ancash. La situación del patrimonio material e inmaterial en sociedades emergentes y de reciente y rápido crecimiento es casi siempre precaria: el estado del patrimonio es un tema que toma ultima importancia frente a los ‘beneficios’ que la industria u otras actividades se dice producen en la sociedad; usualmente estos son sólo ganancia en dinero a costa de otros problemas. En otras palabras, la persistencia de actividades productivas –entendidas como la fuente de los únicos o más urgentes recursos de interés nacional– toma precedencia sobre las necesidades de los numerosos y ricos pero frágiles recursos de patrimonio monumental o tradiciones folclóricas –que constituyen otra parte importante de los recursos de interés nacional–. Así, cuando el patrimonio natural y cultural están siendo cada vez más asediados a escalas cada vez mayores, se logran pocas soluciones de convivencia entre patrimonio cultural a preservar y patrimonio mineral a explotar; es una combinación que es necesaria en la continua construcción de la nación, en términos mas amplios, y de las regiones, en una escala más factible y dinámica. El consorcio MERASA podría crear un contexto para la presencia más viva de los recursos patrimoniales en los foros públicos de Ancash.

Palabras clave: MERASA, patrimonio en peligro, minería, tradiciones indígenas, Ancash, Perú, siglo XXI.

Abstract: In this article I ask what the MERASA (Mesa Redonda de Arqueología, Antropología e Historia de Ancash) consortium can do to promote the Ancash heritage to the public in the region. This issue concerns the interpretation of heritage and history, in both a public forum and an educational arena, by researchers and academics working in various disciplines of the social and natural sciences. The situation of tangible and intangible heritage resources in emerging societies undergoing recent and rapid growth is almost always precarious. While heritage is an important issue, it nevertheless takes last priority in regard to the ‘benefits’ that industry or other activities in society supposedly provide. Usually the latter endeavors produce only monetary gains to the detriment of other issues. In other words, the continuation of productive activities, i.e. the sources of the most urgently needed resources for the national interest, takes precedence over the needs of the many resource-rich, but fragile, heritage goods (monuments or folk traditions), which are another crucial part of the national interest. Thus, when natural and cultural heritage are being increasingly besieged on an ever-growing scale, few solutions of coexistence are devised to balance the twin needs of cultural preservation and mineral exploitation; this is a necessary combination for the ongoing process of nation-building, in a broad context, and for regional governance, on a more dynamic and feasible scale. The MERASA consortium could create a livelier context for the promotion of heritage resources in the public forums of Ancash.

Keywords: MERASA, heritage in danger, mining activities, indigenous traditions, Ancash, Peru, 21st century.

Introducción

En este artículo trataré de un tema muy particular en la gestión del patrimonio cultural: la diseminación del conocimiento adquirido por los especialistas hacia el público, o, como se conoce en el medio, la interpretación de patrimonio. Para ser más preciso me pregunto: ¿Qué puede hacer el consorcio MERASA para beneficio del patrimonio de Ancash? Este tema de interpretación de patrimonio se desarrolla en una multitud de contextos: en un contexto del uso de nuevas tecnologías mediáticas, en contextos en el que el patrimonio se destruye en conflictos armados, en el contexto en el que el patrimonio es puesto en segundo plano frente al desarrollo económico, o gravemente afectado por la expansión urbana en las ciudades del mundo. Estos dos últimos casos son particularmente validos en Perú donde el patrimonio natural y cultural están siendo cada vez más asediados a escalas cada vez mayores, con pocas soluciones de convivencia entre ambos pilares necesarios en la continua construcción de la nación: desarrollo y patrimonio.

Este artículo es fruto de mi primera participación en MERASA, la Mesa Redonda de Arqueología, Antropología e Historia de Ancash. Si bien conocía de la existencia de este grupo de trabajo regional, mi familiaridad con temas ancashinos eran más bien distante, y no había pensado como integrar mis intereses en la gestión del patrimonio cultural en el contexto regional ancashino. Para esta mi participación me inspiro en los temas tratados por Alexander Herrera Wassilowsky en la región, en los que entrelaza los quehaceres de arqueología, desarrollo, tecnologías oriundas, turismo y de sociedad; en otros aspectos, he seguido con atención los trabajos (y tribulaciones) de John Rick en Chavín deHuántar y el importante proyecto de documentación de la arquitectura del sitio así como el proceso de innovación en la región con la inauguración del nuevo museo y las inversiones públicas del municipio. Sin embargo, en términos relativos, la mayoría de noticias de Ancash en medios públicos concernían la corrupción de sus autoridades, los malos usos de los dineros públicos y la contaminación del paisaje ancashino con la fuerte (y lucrativa) actividad minera.

En contraste con la situación en el desarrollo económico de Perú de los años setenta, el escenario de desarrollo en las primeras décadas del siglo XXI es exponencialmente más dañino, para los monumentos, las poblaciones y para el medio ambiente y su fauna y flora, por las nuevas escalas, las nuevas tecnologías más incisivas, y las profundas ramificaciones sociales de los nuevos proyectos de desarrollo. Ciertamente, no hay proyectos de patrimonio en Perú que tengan la misma escala, el mismo ímpetu, o similares ingentes recursos para investigar, coordinar y planificar programas de diseminación de patrimonio, aunque las regiones de Cusco y Lambayeque son buenos candidatas para programas similares, si no fuera por la poca coordinación entre recursos patrimoniales en cada una de ellas. En otras palabras, si el ímpetu de las compañías mineras fuera igualado por el ímpetu de los productores de interpretación de patrimonio (muchos de ellos productores del conocimiento académico del patrimonio) gran parte de los atentados contra el patrimonio no ocurrirían: tal es el distanciamiento de una política de interpretación patrimonial que una organización como Greenpeace no percibe el problema de invadir un área protegida (y sólo podemos asumir que no lo haría en un área ecológica protegida). La intensa investigación académica y las muchas leyes, positivas o no, hacia el patrimonio –este es un problema diferente– no aseguran que el patrimonio se conozca realmente y sea una parte integral de la vida diaria sin programas de interpretación y diseminación patrimonial. Lo cierto es que una actitud cívica que tenga en su núcleo una natural apreciación del patrimonio y conciencia de su defensa como algo vital es raro. Y en todo caso tal estado de espíritu patrimonial toma mucho tiempo en construir.

El contexto de choque de fuerzas y acciones en Ancash comenzando en la última década del siglo pasado es complejo. Es un contexto de potenciales conflictos de intereses entre los diversos actores que se encuentran hoy ligados a la realidad de Ancash; los resultados de ese conflicto dependerá del grado de intervención de tales actores. Específicamente es importante preguntarse cómo se puede explicar y construir patrimonio en este contexto de conflictos, y, luego, cómo se le defiende y promociona una vez apaciguados o solucionados tales conflictos. Otra opción es que los temas de patrimonio se conviertan a ser parte integral de la resolución de conflictos, dado que los problemas muchas veces afectan temas de patrimonio natural, o afectan el tejido social que se relacionan al patrimonio inmaterial de tradiciones y costumbres. Esta última estrategia de integrar diversidad de temas a la resolución de conflictos no existe. La resolución de conflictos hoy en día parece limitarse al apaciguamiento social concatenado: en el mejor de los casos, con mejoras de condiciones de vida y del poder de consumo; o, en el peor de los casos, con la supresión de la opinión de pobladores, la exclusión de los opositores del grupo de beneficiados por los procesos de ‘desarrollo’, o su remoción física de sus lugares de vivienda. Pero últimamente estas resoluciones ponen al patrimonio natural y material, y sobre todo al patrimonio intangible –pero altamente vulnerable– en graves condiciones de supervivencia a largo plazo.

Repito entonces la pregunta: ¿Qué puede hacer el consorcio MERASA, compuesto de investigadores de una amplia gama de temas en las ciencias naturales y sociales, para beneficio del patrimonio de Ancash? Un punto central en esta discusión y en las soluciones propuestas aquí conciernen las opciones que pueden ser creadas por investigadores y gestores usando los conocimientos adquiridos en la investigación en diversas disciplinas y cómo estos conocimientos pueden beneficiar al patrimonio cultural y natural y a la población que le rodea. Dado que esta estrategia no ha sido usada por académicos y gestores del patrimonio en el pasado, es decir en ese periodo de los años 70, cuando el embate contra el patrimonio era más puntual y focalizado, es en un contexto mucho más difícil, de confrontaciones entre partes sociales y políticas, que se tiene que encontrar argumentos y discurso para tal programa. Ciertamente, estos argumentos deberían ser apolíticos y estar concentrados en el patrimonio en sus dimensiones material y social. Pero considerar y presentar al patrimonio como objetivo principal, tanto en sentido amplio como en sus mínimas expresiones y ramificaciones, así como en su utilidad a largo plazo, no es siempre fácil de hacer comprender, ni en Perú ni en otra parte. Se trata de confrontar esta situación de heterogénea consideración del rol del patrimonio en la sociedad, en un contexto de confrontaciones sociales, en las cuales las partes difieren fundamentalmente en la amplitud e importancia del concepto de patrimonio.

Así, el problema es en realidad más amplio y de carácter sociológico pues se trata de evaluar el desarrollo y resultado del dialogo, mediación o enfrentamiento directo entre las partes que sucede actualmente en muchos lugares de Ancash. La mayoría de los conflictos recaen en el rubro ‘minero’; pero en realidad se trata de problemas sociales y ambientales, y ciertamente patrimoniales. Nos concentraremos en apuntalar estos últimos problemas. Sin embargo, dado que los investigadores y académicos, inclusive los del consorcio MERASA, no han sido parte de tales escenarios en sus fases de resolución pacífica –ya no hay lugar en Perú para académicos combativos que incitan violencia– sugerimos aquí, para simplificar, evaluar su potencial participación en situaciones post-conflicto en la forma de programas de promoción e interpretación del patrimonio.

Definición de patrimonio

Una definición de lo que se entiende por patrimonio en este articulo y para los efectos de la estrategia de MERASA en sus tareas en Ancash es necesaria. Esta definición será sin duda diferente a otras. Esta definición, por la misma dinámica de participación y de convergencia de opiniones que se opera aquí, tiene en su esencia un componente social: el ingrediente de la comunidad que se identifica con un monumento y el del investigador que estudia el monumento. Es este sentido, el patrimonio es una construcción social: un monumento, un bosque, una tradición, una estatua, una especie animal que es de interés a la comunidad, al investigador, o a las autoridades, entre otros, que recibe la atención necesaria para su protección, conservación y luego gestión es considerado patrimonio. Una huaca en medio de la ciudad de Lima rodeada de residencias y que sirve para el juego de niños y para obtener adobes, o un camélido como la vicuña que es cazado indiscriminadamente no eran patrimonio de nadie. Se convierten en patrimonio cuando la huaca fue cercada y se inaugura un centro de investigación y luego un museo abierto, y, en nuestro segundo ejemplo, cuando la población de vicuñas es protegida en un espacio natural declarado reserva, se vigilan sus linderos y se establece un manejo sostenible de los rebaños, incluyendo el evento tradicional del chaqu (que incluye el trasquilado de su fibra). Son los actores en Ancash quienes serán los responsables en crear patrimonio, es decir transformar las manifestaciones culturales, sociales, naturales que les rodean y que identifican como importantes, para las generaciones futuras de la región bajo una dinámica de gestión cultural sostenible del patrimonio en todas sus facetas (Higueras 2008).

Actores en Ancash

La representación de los actores en la realidad de Ancash es muy diversa: comunidades originarias, comunidades naturales, comunidades ‘occidentalizadas’, compañías mineras, académicos y organizaciones no gubernamentales, políticos regionales y nacionales, etc. Además podemos enumerar a los actores quietos pero asediados a quienes hay que auxiliar, tal el patrimonio regional, nacional y mundial, tanto tangible como intangible. Todos estos actores, unos muy poderosos y otros silenciosos, abogan por diversas opciones, en alianzas o individualmente, en relación a temas de gobernabilidad y uso del medio ambiente; los argumentos de estos grupos en relación al patrimonio cultural material e inmaterial y al patrimonio natural son más sutiles lo que los hace ineficientes y de poco peso en los argumentos. En muchos casos las falencias en relación a cada uno de estos temas, por estos diversos actores, incluyendo los académicos, reside por falta de conocimiento del tema patrimonial y sus potencialidades, o simplemente ocurre que el objetivo es enriquecerse con metales, y no con un manejo adecuado del patrimonio; citando a Elías Mujíca Barreda (2012), gestor de patrimonio peruano, “Invertir en nuestro patrimonio es un gran negocio”. Este ha sido su moto para fomentar buenas practicas hacia el patrimonio por parte de entidades privadas en proyectos a largo plazo con un claro perfil de cohesión social entorno al bien patrimonial. La región de Ancash no es ajena a la presencia de fondos dedicados a cultural y patrimonio. La compañía minera Antamina es la protagonista central de estos menesteres en Ancash financiando una variedad de obras y proyectos concentrados en el aspecto material de patrimonio cultural pero no concentrándose, pues sería contraproducente, en las ramificaciones sociales del patrimonio, tanto en la esfera natural como cultural.

Tabla 1.  Diversidad de actores en la realidad de Ancash.
Tabla 1. Diversidad de actores en la realidad de Ancash.

Los actores y sus diversas opciones de acción hacen de la región de Ancash un verdadero contexto de enfrentamiento dado que diferentes visiones del desarrollo, del paisaje y del futuro se retan de forma diaria. En los últimos años, el interés académico en el tema de la gestión, potencial y repercusiones del turismo ha sido cada vez más importante, a la vez que el rol de los actores mineros en el ámbito social y cultural, allende su contradictorio rol en el desarrollo, despierta también interés por parte de los sociólogos estudiosos de estrategias de gobernanza para evaluar estos contextos de potencial conflicto. Es decir, estudiar cómo y cuándo los académicos, por un lado, y los empresarios de la minería, por otro, se dedican a establecer vínculos en el campo de la interpretación del patrimonio, temas que trascienden sus propios quehaceres. Estas incursiones en el ámbito público, que son centrales al futuro trabajo de merasa, son un importante indicador del nivel de dedicación a tareas extra-académicas o extra-explotación. En el caso de Ancash las labores de la minera Antamina han sido de mucho interés para evaluar sus políticas hacia el patrimonio cultural y natural –estas pueden ser muy divergentes–. En este contexto los académicos están por el momento menos implicados en temas públicos de patrimonio. Este esfuerzo de merasa busca llenar esa laguna con un programa que incida en todo un rango de temas de patrimonio usando la lengua nativa a muchas regiones ancashinas.

El plan de MERASA

En este contexto, ¿Cómo podría el grupo merasa contribuir al desarrollo regional en el que el conocimiento del patrimonio cultural y natural sea central en la sociedad y del paisaje de las futuras generaciones? Mi objetivo era contribuir en definir un posible proyecto de trabajo externo, publico, que creo un grupo de estudio regional de larga trayectoria como MERASA está bien desarrollado y preparado en llevar a cabo. De hecho, tenía mucho interés durante mi participación en la reunión de conversar sobre este tema de interpretación y diseminación del patrimonio y poder definir algunos objetivos de trabajo extra-académico en favor de las comunidades de Ancash.

Una importante evolución del grupo MERASA ayudaría a esta tarea allende temas arqueológicos e históricos. Ha existido una constante expansión de temas en las reuniones MERASA: se han integrado temas educativos, lingüísticos, botánicos, geológicos, y audiovisuales, etc. en las presentaciones de cada reunión. En la reunión de Milán en 2014 fue de gran interés la presencia del Dr. Leonel Menacho y de otros colegas presentando temas sobre lingüística concerniente el quechua ancashino y su presente situación. Las conversaciones finales en la conclusión a la reunión que siguieron a mi presentación se dedicaron en parte a conversar del tipo de alcance y lazos que el grupo MERASA podría establecer con las comunidades de Ancash y cómo concretar este interés de los académicos de llegar a tener una voz pública. Debido a este muy específico interés, se estableció un consenso general por parte de los miembros del grupo regional sobre la utilidad de la propuesta, aun si los métodos y escala del programa de interpretación y promoción del patrimonio están por ser definidos e implementados. En este artículo describiré algunos de los métodos posibles y las potenciales formas de diseminación de este conocimiento que llamamos interpretación patrimonial.

Este programa liderado por investigadores de MERASA tendría cuatro objetivos. En estos objetivos asumo que la premisa principal es que el patrimonio es un producto social: algo es patrimonio si es que existe un sistema, particularmente social, que en muy distintas escalas, le proteja. Ese reconocimiento por la comunidad, y quizás celo en su integridad física, es lo que hace una huaca, una casona, un bosque, un objeto patrimonial. Los objetivos son:

- explorar los casos de conflictos y situaciones de tensión y de intereses divergentes entre los actores inmersos en la realidad de Ancash hoy y su interfaz con casos de evidencia material e inmaterial, natural o cultural, que es o seria susceptible de ser patrimonio;

- identificar investigaciones recientes en la región de Ancash que sean susceptibles de transformarse en información útil para la diseminación al público en favor del patrimonio; en parte esta era la pregunta en la reunión: cuales participantes están interesados en este programa y como perciben formas didácticas para diseminar sus hallazgos, y a la postre crear contenido didáctico en favor del patrimonio;

- delinear una serie de estrategias para diseminar los trabajos realizados por el consorcio MERASA y de la creación de una estrategia de recursos sobre el patrimonio cultural y sus conflictos para beneficio de distintos grupos en la región Ancash. Es necesario aquí entonces definir ¿Qué es patrimonio? ¿Cómo es patrimonio? Y más importante aún, ¿Qué es o qué debería ser patrimonio? ¿Cómo lo convertimos en patrimonio? Los académicos tienen la prerrogativa de conocer un poco mejor elementos materiales que podrían convertirse en patrimonio, hasta un cierto punto. El desfase en el tema que habrá que cubrir es lo que los académicos perciben como patrimonio y lo que las poblaciones locales perciben como tal. A luz de este dilema (para los académicos) podríamos inspirarnos del uso social que Chomsky le da al lenguaje y afirmar que el patrimonio lo crea el usufructuante en su contexto social” (Chomsky 1984).

- Finalmente, consideramos imprescindible producir esta información sobre el patrimonio en quechua. En el ámbito de MERASA tenemos la opción presentada por el Profesor Menacho: una tercera vía entre el quechua académico dirigido desde Cusco y el quechua de los textos escolares y los textos de las ONG. Esta tercera opción del quechua debe, sobre todo, acelerar la integración de nuevos vocablos para reflejar, para comenzar, la diversidad en los elementos del patrimonio y sus situaciones y contextos, y luego integrar vocablos de la vida diaria moderna de manera que el quechua sea un idioma viable para conversar sobre temas actuales (que no deberían hacerse solo en castellano).

Ancash: área de conflicto y nuevas soluciones

La región de Ancash es hoy escenario de una amplia gama de relaciones conflictivas entre los varios actores que viven y los que llegan a esta rica región. El uso y abuso del patrimonio cultural tangible e intangible, cuando es reconocido como tal (no se cuida algo que no se conoce), y los atropellos a potenciales monumentos y objetos que podrían serlo, es parte importante en estas relaciones. Más aun, la labor de académicos en distintos campos no es ajena a estas situaciones de conflicto, pero estas son raramente descritas o evaluadas con las dimensiones del impacto social que significa el degrado de objetos y monumentos que son o tienen el potencial de convertirse en patrimonio. Si solo el potencial patrimonial del valle bajo del Casma se gestionara con el entusiasmo que tienen las compañías mineras, solo que en términos de uso racional y sostenible (Barthel-Bouchier 2012; Himley 2013).

Estas situaciones de conflicto ocurren, se discuten, se resuelven y se sancionan en diversas formas gracias al estado de democracia y de derecho que existe en Perú. Aun así, la resolución de tales conflictos es un proceso difícil sujeto a diferentes voces y perspectivas sobre la región y su futuro. La gestión del patrimonio natural y cultural tiene un importante lugar en la resolución de conflictos que, a largo plazo, afectan la integridad del patrimonio y de las condiciones de vida de poblaciones tanto en zonas rurales como urbanas. Pero este rol necesita incrementarse drásticamente para ser parte crucial de los argumentos de resolución a través de escenarios de concienciar en la población el gran valor de los restos del pasado o de mantener vivas las tradiciones sociales y artísticas. Ciertamente hasta hoy este ingrediente en la resolución de conflictos no es tomada en cuenta de manera seria, aunque gracias a las resoluciones de la Organización Mundial del Trabajo y nuevas leyes nacionales el escenario está mejor preparado para integrar estos argumentos en estos difíciles procesos. Si bien la Ley de la Consulta Previa está vigente los resultados de sus principios no han sido nada alentadores para las poblaciones que buscan opinar sobre el futuro de sus regiones.

Los intereses en asuntos de patrimonio

El tema de los definir los intereses en temas de patrimonio es complicado: no solo existen una diversidad de actores con distintos bagajes y motivaciones, pero cada uno de ellos tiene una idea diferente sobre el uso, propiedad y necesidades del patrimonio. Esto no necesita demasiada explicación: la percepción del patrimonio natural de la laguna (prístina) es vista de manera diferente por el pastor de la Puna y por el ingeniero y el dueño de la mina. Ese patrimonio natural tiene un uso para ambos pero tal uso deviene exclusivo: o sirve para alimentar las máquinas de la mina, o el agua sirve para el ganado, la fauna, y como agua potable para los pueblos del valle. No puede servir a ambos de manera sostenible y a largo plazo. De allí el inicio de los conflictos entre actores. Por una parte intereses económicos (llamados eufemísticamente como de ‘desarrollo’) y por otra los intereses de sobrevivir continuando modelos de vida tradicionales. Si bien puede ser deficiente reducir el tema de los intereses a estas dos perspectivas es por el momento la única solución en vista de la dolarización de opiniones y posturas en la vida pública. Para complicar y mejorar en realidad las cosas una tercera perspectiva debería proveer estimación de estrategias que planeen el futuro con un control racional del patrimonio natural, cultura, y, por cierto, mineral. Si este último patrimonio fuera gestionado para ser explotado durante los próximos 50 o 100 años –y no todo hoy– quizás las consecuencias negativas sobre los demás patrimonios serían disminuidas. En este respecto quizás sería interesante actualizar el uso del concepto de ‘recursos nacionales estratégicos’ que se usó entre 1968-1980 para incluir todos los patrimonios y gestionarlos de manera sostenible.

Así, en este proceso de colocar al tema de los patrimonios cultural y natural en un lugar central hay un creciente interés del lado académico porque los avances y resultados de la investigación de la evidencia cultural y natural sea utilizada por otros actores e intereses en la región. Este interés nace de la dura realidad de tener que contrarrestar de alguna manera los atentados contra el patrimonio (que es, desde el principio, el objeto de sus investigaciones). Tal interés no existía en los años 70 y 80, aun si desde inicios del siglo XX era común el huaqueo de tumbas prehispánicas; ciertamente, los académicos se sienten altamente afectados cuando ese huaqueo llega a la escala de lo que fue Sipán en 1987. Y desde entonces el huaqueo ha pasado a niveles profesionales y de escala heavy duty, y se ha añadido la explotación minera a partir los años 90 y algo más tarde, paralelo a los beneficios del crecimiento económico –salvaje– la expansión urbana. La situación es muy compleja, ajena a nuestro tema, pero con consecuencias importantísimas para el patrimonio a nivel regional, nacional y mundial (Alva 2001; Alva Guerrero 2009; Brodie 2010; Brodie & Renfrew 2005). Lo que si en necesario recalcar es el estudio ‘social’ del huaqueo y sus actores ‘locales’, y sus efectos económicos para las comunidades (Lozada, Cardona & Barnard 2013; Matsuda 1998; Pimentel 2000; Smith 2005); de la misma forma se debe tratar el impacto del turismo y la minería (Jungwon 2012).

¿Quién hace qué y cómo?

Es relevante volver a notar que un número de investigaciones académicas están financiadas por fundaciones creadas por las compañías mineras; es decir que si bien estas compañías podrían percibir el patrimonio como una fuente de interés, la percepción de lo que es patrimonio, de su vida útil y de su rol futuro difiere, a la postre, con las de los académicos que realizan trabajos con esos fondos. El tipo de usufructo del patrimonio mineral, usualmente privado, y el patrimonio natural o cultural, de propiedad pública, difiere notablemente.

Tomemos el ejemplo del sitio de Chavín de Huántar. Ciertamente no es un sitio promedio en Ancash: es un sitio inscrito en la lista del patrimonio mundial, posee un nuevo y enorme museo construido recientemente y ha sido lugar de investigaciones casi continuas por más de seis décadas. Por esa razón debería ser un buen ejemplo de gestión virtuosa del patrimonio con la enorme responsabilidad de velar por la integridad física del patrimonio en el sitio y en el museo, y por otro lado, en su promoción pública. Esta última tarea implica que los responsables del cuidado y de la investigación del sitio y el gestor del museo tienen un rol central en la promoción del patrimonio con la población local; esta población es la última línea de defensa, pero la más fuerte, del patrimonio del sitio. Pero la tarea que estos responsables tienen adquiere un sentido más amplio cuando el término de patrimonio se usa en sentido más amplio: es decir que hay otras tradiciones y monumentos no adscritos al sitio mismo que también tienen a bien ser integrados en la riqueza patrimonial material e inmaterial del Callejón de Conchucos (Brescia 2010; Katz-Rosene 2014).

Los trabajos en el sitio de Chavín de Huántar producen los datos y evidencia material para enriquecer los argumentos y recursos del museo de sitio cuya labor es diseminar al público las generalidades y detalles de la sociedad en tiempos del auge y ocaso del sitio de Chavín de Huántar. Pero es el caso que los responsables del museo ‘arqueológico’ (construido en 2008 con financiación del gobierno de Japón) se han encontrado con la necesidad de añadir otras funciones, entendiendo que la presentación de datos arqueológicos (por más actualizados que sean) no es suficiente para incorporar el interés de la población; más aún, los objetos de sociedades pasadas no son suficientes para crear conciencia de un patrimonio que es también vivo y debe ser duradero. En una región tan rica en tradiciones y sujeta a tanto cambio social y económico (como tantas otras en Perú) es claro que la concepción tradicional del museo es insuficiente. Dicho esto, esta concepción de museo como repositorio (y depósito) es compatible con la percepción de patrimonio que tienen algunos de los actores del desarrollo ‘económico’ de Ancash: se excava los bienes muebles que se encuentran durante los proyectos de ‘desarrollo’ y estos se colocan en el museo; se resuelve así el problema de los restos arqueológicos in situ. Pero este es solo parte de problema.

La gestión del Museo Nacional de Chavín, bajo iniciativa de su directora Marcela Olivas, ha tomado exactamente esta estrategia: el museo se ha convertido en un centro de tradiciones y expresiones culturales añadiendo eventos de la cultura viva además de hospedar los restos de las culturas pasadas. Los grandes sitios prehispánicos deberían ser así núcleos de redes más amplias que se retroalimentan de visitantes, eventos, actividades comerciales y artesanales, restauración, hospedaje, etc. El proyecto de Huaca de la Luna es el mejor ejemplo de un proyecto que lleva a cabo la estrategia de crear un distrito cultural con amplios cimientos comunitarios. El proyecto de Caral y el Valle de Supe es otro factor que ha podido establecer una escala regional muy importante.

En la perspectiva de Ancash, el sitio mismo de Chavín de Huántar y su entorno social y natural inmediato han sido sometidos a cambios que pueden afectar el futuro de su patrimonio. Ello podrá no notarse en el entorno mismo del pueblo y el sitio; pero se comienza a notar con el pobre camino que llega del Callejón de Huaylas. Pero más aún, es imprescindible notar el sitio arqueológico y el museo son parte integral de un paisaje más amplio, es decir que los problemas sociales o económicos derivados de otras actividades, especialmente la minería pero también del desarrollo agrícola de la costa, generan importante cambios en la composición demográfica, la economía y las jerarquías locales. La migración poblacional es un potencial problema: si bien puedan tener apreciación y conciencia en su terruño, esa actitud cambio cuando se encuentran en tierras nuevas.

Dicho esto, a pesar de estos posibles cambios en los movimientos poblacionales los recursos financieros del canon minero quedarían al mismo nivel (el canon no se distribuye en base a número de pobladores), lo que resultaría en municipios y provincias mucho más afluentes con un proceso de disminución poblacional y en general, de una creciente población de edades mayores. Asumiendo que el objetivo de una política patrimonial debe concentrarse en una población relativamente joven, futuros líderes y ciudadanos, el universo para formar conciencia patrimonial y en las regiones remotas de Ancash se hace una tarea muy peculiar. Por otro lado, es deficiente y limitante la manera en que se puede gastar los fondos del canon minero; en su estructura actual el canon minero no podría servir para ningún proyecto patrimonial de largo-plazo y sostenible, sea para conservar y proteger el patrimonio cultural o natural. Eso sí, se podría construir una copia en concreto del Templo de Chavín de Huántar; eso sí está permitido.

En esta perspectiva de carácter regional y patrimonial amplia, otros sitios de importancia en Ancash como Sechín Bajo y Punkurí deberían estar en condiciones de implementar programas distritales o sub-regionales en los cuales son el centro de actividades que integran sitios, tradiciones y costumbres del área. El potencial patrimonial del valle bajo del Casma, por ejemplo, es inmenso y claramente necesita un programa maestro que considere el contexto regional de sitios vivos y monumentos prehispánicos en un mismo plano, tanto por razones de mantener las sociedades vivas y florecientes como por temas de reforzar la identidad, y por ende integridad, de los sitios y el patrimonio (bajo el argumento, repito, de que son la mejor línea de defensa del patrimonio si bien concientizados). Un programa de este tipo se viene preparando desde el sitio de Chan­killo como parte –pero posiblemente no núcleo central– de esta constelación de recursos turísticos testigos de la vida presente y pasada del valle bajo del Casma.

La actividad del turismo está establecida en la mente de muchos como la panacea para las mejoras económicas de un pueblo o una región (Babb 2012; Bendixen 1997). No están errados: bien gestionada, ordenada y siguiendo estrategias predefinidas se puede llegar a obtener del turismo fuentes de ingreso interesantes, más aun si los beneficiados de este proceso es la comunidad (a manera de distrito cultural que mencionamos arriba) y sus actores en general y no unos cuantos; es decir, esta actividad puede generar cierta cohesión social. Pero como mencioné arriba, eventos externos, fuera del control de los habitantes, pueden afectar este escenario. Es también cierto que los habitantes mismos, en contacto más estrecho con su patrimonio, pueden degenerarlo. Existe un debate muy necesario en este contexto del uso adecuado de monumentos (y del patrimonio) por locales (que suelen insistir que los monumentos o bosques les pertenecen). Pero la pregunta aquí es ¿Cuáles son las potencialidades y repercusiones del turismo en el contexto de la situación social de Ancash y sus conflictos y en el contexto de las actuales políticas patrimoniales? ¿Cómo puede el consorcio MERASA ayudar en establecer los parámetros de sostenibilidad y de interpretación del patrimonio adaptados al contexto de la situación social de Ancash y el estado de sus bienes patrimoniales?

Si bien la necesidad de reforzar estrategias de iniciativas locales en favor del patrimonio, o incluir estos conceptos al nivel de la gobernanza, no hay forma de evadir el rol que juegan el gobierno central en crear las condiciones para que esas iniciativas locales y comunitarias, o regionales e inter-comunitarias prosperen; como es el caso de las reglas establecidas para el uso del canon minero. Estas medidas seguramente que fueron creadas para combatir la corrupción no han sido nada exitosas dado el grado de malversación visto en Ancash. La extensión de los fondos del canon minero a proyectos patrimoniales podría ser ventajoso, aun si en ese proceso, como se puede prever, también se generara ciertos niveles de corrupción.

Todo el tema de la corrupción y sus escalas conllevaría a revaluar las estrategias de gobernanza a niveles distritales y regionales. Sin embargo, de mayor interés para el consorcio MERASA es evaluar contextos de potencial conflicto y proponer instrumentos de corte patrimonial, material e inmaterial, para ser una parte central y concreta en las opciones presentadas a poblaciones y comunidades en los periodos post-conflicto.

Estrategias de diseminación: proselitismo patrimonial

Un concepto esencial en la preparación de estrategias para el futuro se encuentra en la implementación práctica de definiciones temporales de larga-duración, o, en otras palabras, con carácter sostenible. En este proceso, los mensajes locales, regionales y nacionales entran en conflicto entre sí por sus disímiles visiones del futuro. No sería demagógico, para efectos de análisis y creación de estrategias que favorezcan el patrimonio, de abogar por delinear estas estrategias bajo el concepto cíclico intrínseco a las poblaciones del mundo andino y del uso de tecnologías no disruptivas (o al menos, menos disruptivas) recurriendo a prácticas tradicionales en diversas actividades como uso de aguas, agricultura y la cultura material como vestido, herramientas, y objetos y artefactos rituales y funcionales –mal llamados artesanías–. Herrera Wassilowsky (2012; 2013) ha hecho importantes avances en el terreno con interacción con pobladores locales sobre este mismo tema y su experiencia es crucial para estas estrategias conjuntas. Si bien se puede pensar que los grandes males perpetrados al paisaje humano y natural (Carey et al. 2012) pueden venir de la actividad minera, las estrategias del turismo pueden ser tanto o más disruptivas, y no sólo por cómo se desarrolla la actividad de manera desordenada, si no por lo que dejan de hacer al no involucrar a una comunidad en una esfera ‘turística’ común.

Ideas para una arqueología aplicada y una gestión del patrimonio aplicada a la comunidad

El patrimonio material e inmaterial es, de manera ideal, un bien público. El coleccionismo de artefactos arqueológicos y etnográficos es la importante y ubicua excepción a esta premisa. El patrimonio material e inmaterial es también un bien finito, es decir una vez destruido o perdido, su integridad física desaparecida, cualquier cosa que intente remplazarlo, una copia, una reproducción o una extensa restauración no le restituyen el carácter autentico. Esta premisa también se ha comprobado con muchos ejemplos en los últimos años cuando el patrimonio ha sido gravemente dañado y hasta completamente destruido. Esto ha ocurrido muchas veces a vista de gran parte de autoridades y población: es el caso de los sitios arqueológicos en el área de Lima metropolitana y la arquitectura histórica del centro de Lima, este último a pesar de ser Patrimonio Mundial. Se debe reconocer también que la reconstrucción salvaje de sitios arqueológicos a manos de arqueólogos poco expertos en conservación, como el caso de Puruchuco y Chan Chan implica que se debe otorgar más cuidado a preservar la integridad de los casos de patrimonio original. El cubrir de barro nuevo las estructuras originales de adobe no es ninguna solución y a la larga empeora las condiciones de integridad del monumento.

Así, cada ejemplo de patrimonio es único y los grados de restauración y conservación a los que se debe someter el patrimonio original deben ser limitados. En líneas generales, en las últimas décadas la evolución en la injerencia física en monumentos y objetos ha pasado de ser una estrategia de restauración, con adición de partes o reconstrucción para recuperar el aspecto original del objeto, hacia a una mínima intervención con el objetivo de frenar su degeneración física. La integridad física del patrimonio, el impacto de las influencias externas el patrimonio a escala local y regional, y una constante evaluación del riesgo a la que se le somete el patrimonio debe ser una permanente preocupación de los gestores del patrimonio. No solo es muy costoso ‘reparar’ el patrimonio; significa también perdida de autenticidad cuando la se decide recreación de una copia. Una vez destruido el patrimonio es irremplazable. En Perú las épocas de las destrucciones de las huacas, sea por temas religiosos, durante la colonia, pasando por el huaqueo de los siglos XIX y XX, se han catalizado en el siglo XXI por la explotación de minerales y expansión agrícola e inmobiliaria.

Así, el consorcio MERASA podría establecer sus estrategias y recomendaciones siguiendo una serie de parámetros que, si bien no irá a resolver directamente, podrá servir como base para consultorías y patrocinios de futuros proyectos. El consorcio MERASA está en la capacidad de llevar a cabo un trabajo de amplia perspectiva gracias al concurso de las varias disciplinas de los investigadores de MERASA 2014:

- Considerar la urgencia de programas y contenidos dependiendo del estado y tipo de riesgo en que se encuentran tradiciones, flora, monumentos y objetos, con especial atención al origen de tal o tales factores;

- dominar el entusiasmo de ‘descubrir’ y exponer nuevos monumentos; por el contrario crear sus programas con sitios estudiados y excavados en las últimas cuatro décadas; es decir tejiendo argumentos de diseminación con resultados existentes en la bibliografía del mundo académico;

- evaluar las posibilidades de inversión en conservación, planeando proyectos piloto y considerando la tasa de deterioro a largo plazo de los monumentos o tradiciones en cuestión; estos resultados podrían definir estrategias necesarias para un consumo sostenible del patrimonio;

- la fragilidad de ciertos sitios podría necesitar limitar las visitas debido a temas de conservación ¿Cómo manejar un conflicto con el público a este respecto? Una forma importante pero no exclusiva a este problema específico, y en realidad enmarcado en el tema de diseminación en Ancash y en el mundo, es proponer visitas virtuales a los monumentos y tradiciones que tengan información digital. En caso contrario, comenzar un programa de registro visual, oral, gráfico de evidencia de la diversidad patrimonial;

- evaluar las demandas y necesidades locales, aquellas de actores foráneos, y principal­mente aquellas demandas del patrimonio, bajo el punto de vista que el patrimonio y su integridad es lo más fundamental;

- finalmente, definir áreas de intereses y beneficios mutuos entre la población local, aquellas de actores foráneos, y principalmente con las demandas del patrimonio.

Instrumentos de vivencia patrimonial

Uno de los objetivos de un programa MERASA es crear actividades que se tejan en torno a las cualidades del patrimonio. Estas actividades estarán yuxtapuestas físicamente al patrimonio (monumental) en caso este último lo permita –la plaza mayor de Chavín no puede servir hoy en día de centro de manifestaciones como en el pasado–. Por otro lado, estas actividades estarán inmersas en la experiencia vivencial del patrimonio (de las tradiciones y costumbres) cuando estas últimas sean de carácter público y no ritual (como sucede con los ritos privados de muchas sociedades). Es decir, se conocerá y respetará los límites de la vivencia patrimonial. En caso el patrimonio en sus varias manifestaciones sea privado y no sea accesible, se producirá versiones virtuales, o videos, que permitan al público, por ejemplo, vivir la experiencia de los corredores y canales subterráneos de Chavín o de los ritos en alta montaña dedicados al agua. Esta ultima fue la experiencia documentada en el video presentado por Brescia (2010).

Estos instrumentos de vivencia patrimonial podrían componerse y crearse de:

- la difusión virtual del discurso y muestra gráfica de temas producto de estrategias del consorcio MERASA;

- para hacer vivencial el patrimonio extender al presente la calidad ‘ancestral’ de monumentos, artefactos, tecnología, de monumentos que son o tienen potencial de convertirse en patrimonio (con el mismo ímpetu que el Pisco o el ceviche);

- enfatizar el rol de la plaza en la vida pública y ritual de pueblos antiguos y modernos (como Coscopunta, Huaricoto, Huaca Partida, Chavín), y creando ‘plaza’ en nuevos lugares como el museo de Chavín (remplazando al sitio);

- reevaluar la existencia del mosaico andino de comunidades independientes con conceptos e intereses en común: con fiestas comunes, trabajos de comunidades y enfrentamientos rituales; el ejemplo del patrimonio inmaterial del puente de Q’eswachaka y las cuatro comunidades que concentra es un excelente ejemplo en Perú.

Estrategias

- Usar y promocionar el patrimonio con una plazo de larga-duración, es decir de sostenibilidad;

- coordinar, sistematizar y priorizar mensajes locales, regionales y nacionales en conflicto por disímiles visiones del futuro; ¿pero cuál prima? ¿ninguno? ¿el local?

- no creo que sería demagógico –ni contraproducente– para efectos de divulgación de la larga duración de patrimonio inspirarse en el concepto cíclico del mundo andino –pero ciertamente sí el mesiánico–. Este concepto cíclico adquiere importancia en la planificación de la sostenibilidad de patrimonio y recursos, es decir que estos recursos van a estar disponibles todos los años en el futuro para servir a la subsistencia de la población y sociedad.

Museos de Ancash: los recursos existentes, con cierto empoderamiento

Los museos y sus estructuras de uso tradicionales podrían haber completado su vida útil a la luz de la voluntad de las comunidades de manifestar sus tradiciones actuales, tanto como conocer sus tradiciones pasadas. Por ejemplo, la directora del museo de Chavín se habría dado cuenta de esto: que el museo como repositorio de la evidencia material del sitio, al otro extremo del pueblo, debe encontrar otros argumentos para hacer del museo un lugar más productivo y creativo. Para ello el museo se convierte en lugar de acogida de tradiciones, un centro de interpretación y diseminación del patrimonio, y su plaza un lugar de manifestación de sus expresiones. Estos museos contarían con temáticas puntuales y dedicadas, lo que podría significar la balcanización de temas y de la presencia física de los ‘grandes’ museos distribuyéndose en un ámbito regional.

En esta renovada función del museo, el museo local juega un rol preponderante, sobretodo porque por sus colecciones básicas puede acoger a las tradiciones que tendrían un estatus a la par: antiguo y moderno. Dos museos en Ancash, hasta hoy, el Museo de Arqueología, Antropología e Historia Natural de Ranrahirca y la Sala de Información y Exhibición del Monumento Arqueológico Willkawain cumplen la función de mostrar el pasado de sus sitios.

El argumento con los museos más grandes es distinto, por la importancia que estos tienen por ser custodios de colecciones numerosas y diversas, de tener grandes espacios expositivos, y de incluir en sus muestras métodos visuales, como maquetas y reproducciones. En este grupo nos encontramos con lo añejo del Museo Uhle (fundado en 1984) en Sechín, la juventud del Museo de Chavín (2008) y lo ecléctico del museo de Huaraz (~1970). Es claro que estos museos tienen una adecuada capacidad para diversificar sus colecciones y sus actividades. El primer tema, de diversificación, trata en realidad de establecer contactos de museos del mundo que posean artefactos de origen ancashino, como es el importante caso del Museo Etnográfico de Berlín, que es el museo de referencia para la cerámica Recuay y sus pacchas. Esta relaciones inter-museales podrían derivar en acuerdos de préstamos que se revelarían como una forma oportuna y considerada de cambiar la actitud entre países respecto a la propiedad y tenencia de artefactos culturales. En cierta medida, el conocimiento de los bienes patrimoniales ancashinos en el exterior permitiría iniciar un proceso de observación, valoración y apropiación virtual del patrimonio de Ancash exiliado.

Integración física: acceso entre regiones con la carretera Huaraz-Casma y en los callejones

Es importante considerar las relaciones entre las poblaciones ancashinas de sierra y selva. Estas relaciones se hacen, hoy en día, a través de carreteras y caminos, y, en casos muy raros, en trashumancia entre pisos ecológicos. MERASA no está en condiciones de hacer que las comunicaciones entre sierra y costa sean mejoradas; pero está en condiciones de explicar escenarios de mutua cooperación entre comunidades que se asientan a lo largo de caminos transversales de los Andes ancashinos, sea hacia el mar, camino a Casma, como hacia la montaña, pasando por Chavín. Se podrán así crear recorridos de visita que incluya los pueblos actuales, lo monumentos antiguos, y las atracciones naturales en segmentos sobre los caminos transversales.

Si bien es posible que la economía andina ancashina prehispánica se organizara en forma de complementariedad ecológica como las sociedades del sur del Perú, ahora se pueden crear escenarios de complementariedad patrimonial, entre Huaylas-Casma o Paramonga y Chavin. Además esta complementariedad podría explicar la importancia de eventos rituales en los contextos regionales, por ejemplo entre los ritos locales y periódicos de Coscopunta y los ritos más importante y populares como los de Chavín.

Además, MERASA podría incluir rutas existentes para unir a las nuevas rutas ancashinas: la ruta ‘Casma’ (una ruta Pre-Moche) se uniría a la ruta ‘Moche’; y esta se conecta con la ruta ‘Conchucos-Huaylas-Casma’; y con la macro-ruta ‘Costa Lima-Casma-Libertad’ (con concatenación de recursos regionales) vecinos.

Futuros lineamientos para el patrimonio

Las siguientes ideas serian interesantes de aplicar en proyectos que MERASA desee expandir sus estrategias de trabajo público con otros consorcios regionales o instrucciones no ancashinas:

- Crear consorcios entre proyectos arqueológicos para temas de gestión y promoción, en forma de presupuestos e inversión dedicados a promoción y compartido entre ellos. Ciertamente estos proyectos conjuntos tendrán objetivos de diseminación compartidos –la costa y la sierra tienen intereses comunes en el patrimonio–;

- participar en la creación con otros gestores culturales de un plan maestro regional en el que se establecen objetivos y estrategias de estudio al final de un plan que haya documentado el estado del patrimonio en la región y se planeen trabajos a largo plazo. La segunda parte pos-plan maestro que corresponde a la ejecución es algo complicada, aun con fondos propios, como ocurre en Lambayeque;

- participar y cooperar en escenarios de consulta (y quizás de auto-determinación); esta tarea podría ser muy política y limitada, por lo tanto, a miembros peruanos de MERASA;

- finalmente, continuar en el futuro de participar en programas auto-gestión comunitaria y asesorar con el contenido de programas –con temáticas e intereses establecidos por los ejecutores–; ejemplos de este tipo de participación han ocurrido en el marco del Proyecto Raimondi con cooperativas de mujeres artesanas y grupos que crean espacios de diseminación cultural.

Recomendaciones para la estrategia de diseminación pública de MERASA

- MERASA reconoce que las estrategias de gestión de bienes que se transforman en patrimonio serán paralelas a las actividades económicas, en competencia coordinada, para beneficio de las poblaciones y el futuro de Ancash;

- MERASA y su diversidad de líneas de conocimiento reconocen que los temas ocurren en el mismo contexto, son discursos comunes y objetivos compartidos;

- una contribución de MERASA al público: Tejer una ‘historia’ de los datos y tradiciones que refleje la integración histórica y temporal de la región Ancash;

- constituir a los miembros de MERASA (que así lo deseen) en un consorcio consultivo para efectos de gestión y de diseminación del patrimonio;

- crear un portal para promocionar el patrimonio de Ancash y presentar potenciales, problemas y futuro del patrimonio;

- establecer distintos canales de comunicación para diferentes públicos (académicos; gestión de museos y sitios; jóvenes; autoridades; general);

- crear un recurso visual cartográfico que integre contribuciones fotográficos de jóvenes escolares y argumentos de investigadores y genere dialogo entre el público.

Comentarios finales

El programa de diseminación de las riquezas e importancia del patrimonio de Ancash (y de cualquier otra región) debería poder desarrollarse en condiciones en las que este patrimonio, cultural y natural, no estén amenazados de manera frontal y general. En cierta medida la diseminación de los conocimientos sobre el patrimonio ha sido encargada en las últimas décadas a los museos (los cinco museos que hacia el año 2010 existían en la región). Pero la constitución tradicional de los museos en Ancash es uno de museo-depositorio más que museo-programa; estos museos han optado por exponer las evidencias de tradiciones pasadas, en forma de objetos y con argumentos temáticos simples, en vez de optar por establecer, por ejemplo, los vínculos con las tradiciones vivas y con temas puntuales que reflejen la riqueza de sus colecciones. En la forma de museo-programa, el museo tendría como tarea principal un aspecto altamente comunicativo, que implica crear nuevas dinámicas de vínculos que alcancen a las comunidades y sus tradiciones e intereses.

Pero se debe considerar también el aspecto legal: las situaciones de peligro al patrimonio ocurren aun cuando existen numerosas leyes, tanto en defensa del patrimonio cultural monumental y tradicional como natural, que podrían usarse para defender este patrimonio; lo cierto es que no se ha entendido ni tratado de balancear las necesidades ‘económicas’ y ‘culturales’. Así, esta tarea que propongo que asuma merasa se hace en un contexto de confrontación y emergencia en los ámbitos sociales y patrimoniales en el que es necesario crear una estrategia altamente pro-activa en favor de los recursos patrimoniales, que han sido los más desfavorecidos en las ultimas décadas.

Tabla 2.
Tabla 2.

Ejemplo de cartilla de temas de conversación y para material didáctico.

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Notas de autor

tiwanakuarcheo@gmail.com

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