Sección regular

Las instrucciones como mediadoras entre la sensibilidad materna y la obediencia infantil*

The Instructions as Mediators Between Maternal Sensitivity and Child Obedience

Ariel Vite-Sierra
Universidad Nacional Autónoma de México, México
David Miranda-García
Universidad Autónoma del Estado de México, México
Agustín Negrete-Cortes
Universidad Autónoma de Baja California, México
Javier Nahúm Alfaro-Belmont
Universidad Nacional Autónoma de México, México

Las instrucciones como mediadoras entre la sensibilidad materna y la obediencia infantil*

Revista de Psicología, vol. 25, núm. 1, pp. 1-14, 2016

Universidad de Chile

Recepción: 02 Octubre 2015

Aprobación: 21 Abril 2016

Resumen: El objetivo de este estudio fue explorar el efecto mediador del empleo de instrucciones para iniciar o detener comportamientos en la relación entre la sensibilidad materna y la obediencia infantil. Participaron 40 díadas madre-hijo; en 20 de estas los/as hijos/as tenían historia de problemas de comportamiento, las 20 restantes fueron díadas control. Se llevaron a cabo videograbaciones de las diadas realizando una actividad académica, y se obtuvo la frecuencia y secuencia temporal de conductas derivadas de un catálogo conductual. Los resultados señalan que las madres de niños/as con problemas de conducta fueron menos sensibles y más propensas a emplear instrucciones para detener comportamientos; mientras que sus hijos/as fueron menos obedientes ante las instrucciones para detener comportamientos que ante las instrucciones para iniciarlos. La evidencia señala que el empleo de instrucciones para iniciar comportamientos actúa como mediador entre la sensibilidad materna y la obediencia infantil.

Palabras clave: obediencia, sensibilidad materna, problemas de conducta, instrucciones.

Abstract: The aim of this study was to explore the mediator effect of the use of instructions to initiate or stop behaviors in the relationship between maternal responsiveness and child compliance. Forty mother-child dyads participated in this study. In 20 of them the children had a record of behavioral problems and the other 20 dyads were in the control group. The dyads were videotaped performing an academic activity, and the frequency and time sequence of behaviors derived from a behavior catalogue were obtained. The results show that mothers of children with behavioral problems were less responsive and more prone to use instructions to stop behaviors; whereas, their children were less compliant with the instructions to stop behaviors than with the ones to initiate them. Evidence indicates that the use of instructions to initiate behaviors acts as a mediator between maternal responsiveness and child compliance.

Keywords: compliance, maternal responsiveness, behavioral problems, instructions.

Introducción

Una de las funciones principales en la crianza, es la de auxiliar a los hijos a regular sus conductas sociomorales (cabe aclarar que en este trabajo siempre que se diga niño, niños, hijo e hijos se hará referencia a masculinos y femeninos). Estas conductas están relacionadas a factores socioafectivos de aprobación-reprobación, en función de los comportamientos socialmente establecidos. Cuando los mayores a cargo del niño son lo suficientemente sensibles y le orientan de manera adecuada (e.g., el padre retroalimenta en lugar de regañar, desaprobar o castigar), estas valoraciones percibidas por el niño serán internalizadas a través de la transmisión e interpretación de los referentes sociales, que son los adultos. Asimismo, muestran al niño cómo y cuándo comportarse de cierta manera (e.g., si en casa desaprueban al niño, es probable que el repertorio verbal que utilice con sus pares sea de desaprobación); y dado que la capacidad para comportarse es fundamental para expresar las emociones, esto se convierte en un aspecto primordial para su desarrollo social (Abarca Castillo, 2003).

Los problemas de conducta, como la desobediencia y los berrinches, son comunes en la primera infancia (Campbell, Shaw, & Gilliom, 2000; Edwards, Céi-lleachair, Bywater, Hughes, & Hutchings, 2007). A pesar de que los problemas de comportamiento normalmente disminuyen con el paso del tiempo, una proporción de niños evidencia una relativa estabilidad en su comportamiento aversivo y una minoría puede estar en riesgo de escalar en estos problemas, tendiendo a la delincuencia y conducta antisocial (Díaz-Sibaja, Trujillo, Peris-Mencheta, & Pérez Portas, 2008; Olweus, 1979; Shaw, Owens, Giovannelli, & Winslow, 2001).

Según datos proporcionados por el National Institute for Health and Clinical Excellence (2006), la prevalencia de los trastornos de conducta entre los 5 y 10 años es de un 6,9% en niños y de un 2,8% en niñas, de los cuales 4,5% de los niños y 2,4% de las niñas muestran rasgos negativistas desafiantes (Egger & Angold, 2006; Gamazo Garrán, Díaz-Caneja Greciano, Rapado Castro, & Soutullo Esperón, 2007).

Los padres (cabe aclarar que siempre que se diga padre y padres en este trabajo, se hará referencia a masculinos y femeninos) que tienen la capacidad para reconocer los diversos comportamientos inadecuados de sus hijos, y los ayudan a enfocarse en resolver la raíz del problema; estimulan la empatía, el desarrollo prosocial y las habilidades sociales de estos (Papalia, Feldman, & Martorell, 2012). Por otra parte, denigrar, criticar o rechazar, incrementa dichas conductas inapropiadas. De hecho, cuando se responde con rechazo, crítica o castigo, se pueden exacerbar las emociones negativas que se intenta manejar, así como disminuir las oportunidades de adquirir formas más adaptativas de comportarse, incluso de discutir los sentimientos propios con otras personas (Abarca Castillo, 2003).

La literatura en este campo sugiere la existencia de un amplio rango de factores de riesgo en el desarrollo de los problemas de conducta; de todos ellos, el mejor establecido es la exposición a un estilo de crianza problemático, que también se ha identificado como un predictor de comportamiento antisocial (Timmerman & Emmelkamp, 2005; Wood, McLeod, Sigman, Hwang, & Chu, 2003).

En este sentido, las prácticas parentales laxas o inconsistentes, restrictivas, punitivas, caracterizadas por una baja supervisión y carencia en el empleo de normas claras y adecuadas a la edad de los hijos, se han asociado al surgimiento de problemas de comportamiento infantil (Benítez & Justicia, 2006; Farrington, 2005; Pfiffner, McBurnett, Rathouz, & Judice, 2005; Romero Triñanes, Robles, & Lorenzo, 2006).

La ausencia de reforzamiento positivo también ha sido relacionada con el desarrollo de estas primeras dificultades conductuales, (Dadds, Maujean, & Fraser, 2003) al igual que la sobrerreacción ante la conducta inapropiada (Prinzie et al., 2004) y el empleo de castigos físicos (Gershoff, 2002).

Al respecto, una serie de estudios sugiere que la actividad social recíproca predispone la obediencia infantil; es decir, los niños y niñas podrían ser más cooperativos y obedientes, en la medida en que se involucren en actividades sociales reciprocas con sus padres (Strand, 2000). Estas suposiciones han sido apoyadas en estudios que señalan que los menores con problemas de conducta fueron más propicios a cumplir con las instrucciones parentales cuando tales requerimientos fueron precedidos por actividad social, más que cuando fueron precedidos de juego solitario (Cavell & Strand, 2002; Strand, 2000; Strand, Wahler, & Herring, 2001; Wahler, 2004).

En virtud de lo anterior, se ha señalado que uno de los factores fundamentales en la adquisición y mantención de comportamientos sociales y cuestiones emocionales infantiles (e.g., expresión y comprensión del enojo, tristeza, ansiedad, etc.), es la actitud de los padres hacia los hijos; ya que la percepción adecuada ante dichos comportamientos y la expresión de emociones, facilitan un apego adecuado (Stams, Juffer, & van Ijzendoorn, 2002).

Así mismo, se ha encontrado que la probabilidad de que un niño obedezca se incrementa cuando la madre reacciona a su conducta de manera apropiada y oportuna. A esto se le conoce como sensibilidad materna, la cual describe las reacciones apropiadas y oportunas de madres al amplio repertorio conductual y verbal de sus hijos (Radke-Yarrow, Zahn-Waxler, & Chapman, 1983; Strand et al., 2001).

De manera particular, estudios realizados sobre las interacciones madre-hijo, hacen una distinción entre las instrucciones parentales para la acción social competente y aquellas que suelen detener el comportamiento inadecuado (Kuczynski & Kochanska, 1995). Estudios realizados bajo esta premisa, indican que proporcionar instrucciones para iniciar comportamientos fueron correlacionadas con la obediencia infantil; mientras que el empleo de instrucciones para detener el comportamiento inapropiado, propiciaron una mayor probabilidad de desobediencia. Asimismo, las madres altamente competentes se inclinan al uso de instrucciones para iniciar conductas cuando instruyen a sus hijos (Kochanska, Aksan, & Nichols, 2003; Kuczynski & Kochanska, 1995).

La sensibilidad parental, que involucra a ambos padres, es un constructo que describe las respuestas de los individuos que se encuentran involucrados en interacciones sociales diádicas entre padre/madre/tutor y niño (Isabella, Belsky, & von Eye, 1989; Strand, 2000; Wahler & Meginnis, 1997). La sensibilidad parental genera un amplio patrón de apoyo social, el cual favorece el valor positivo de la presencia del mismo. Si esto acontece, es probable que la reciprocidad del niño (o niña) se presente a causa de la sensibilidad, dado que este se inclinará a mostrar interés por mantener dicha reciprocidad (Maccoby & Martin, 1983).

En resumen, si se considera que la socialización es un proceso tan directivo como de apoyo, los padres suponen que es necesario dar instrucciones para iniciar y detener conductas. El cómo los padres elijan emplear estas demandas, es tan importante como su sensibilidad; debido a que las demandas están asociadas con los efectos en la socialización, tanto en la conducta adaptativa como en la desadaptativa (Cavell, 2001; Kochanska & Murray, 2000; Kuczynski & Kochanska, 1995). Por lo cual, es importante determinar qué tipo de comportamientos favorecen el desarrollo apropiado del niño.

Considerando la evidencia anterior, parece ser que la sensibilidad materna puede también probar ser igualmente asertiva en la elección de proporcionar el tipo de instrucciones. Los estudios anteriores llevan a suponer que las instrucciones maternales son precursoras proximales para la obediencia o desobediencia infantil, y la sensibilidad influye indirectamente en este tipo de comportamiento. Es decir, esta sensibilidad es un índice general de las reacciones maternas apropiadas al amplio rango del comportamiento de sus hijos, mientras que las instrucciones maternas tienen como objetivo generar conductas infantiles específicas (e.g., instrucciones-obediencia).

Basados en este punto de vista, se considera la sensibilidad como un fenómeno agregado, en el cual las instrucciones específicas están integradas. En otras palabras, esto tiene sentido para argumentar que una madre que elige las instrucciones mediará o transmitirá el impacto de su sensibilidad en la disposición de su hijo a obedecer. El objetivo de este estudio fue explorar la relación mediadora entre la sensibilidad materna y el empleo de instrucciones para iniciar y detener comportamientos, en busca de propiciar la obediencia infantil.

Método

Participantes

Participaron un total de 40 díadas madre-hijo, de las cuales 20 fueron canalizadas por instituciones educativas, debido a que los hijos presentaban problemas de comportamiento infantil. La muestra fue integrada por 10 niñas y 10 niños, con una edad promedio de 5,6 años (DE = 1,78). La edad promedio de las madres fue de 35 años (DE = 3,79), con escolaridad media de secundaria y nivel socioeconómico bajo. Las 20 díadas control se seleccionaron de una escuela primaria oficial, y se conformaron por 10 niñas y 10 niños con una edad promedio de 5,8 años (DE = 1,80). La edad promedio de las madres del grupo control, fue de 34,7 años (DE = 3,12), escolaridad media de secundaria y nivel socioeconómico bajo. El criterio de inclusión de esta muestra consistió en que las madres reportaran que sus hijos/as no presentaban problemas de conducta y que no hayan asistido a algún tratamiento psicológico.

Instrumentos

Las observaciones de las interacciones madre-hijo en las fases de línea base, intervención y seguimiento se llevaron a cabo a través del Sistema Observacional de la Interacción Madre-Niño (SOI-I; Vite, García, & Rosas, 2005). El SOI-I es un sistema observacional múlticódigos, diseñado para producir una descripción detallada de los resultados de las interacciones madre-hijo. El registro de los códigos del SOI-I fue de tipo continuo con estimados en tiempo real, a través de un programa de cómputo.

Primero, se registró la conducta de la madre y, posteriormente, la del hijo; lo cual permite examinar las asociaciones temporales y secuenciales entre la atención materna y las respuestas infantiles. Es decir, la atención maternal apropiada o inapropiada podría ser determinada a través de la ocurrencia de varios códigos de conducta materna, seguida por varias categorías de conducta infantil.

Variables

Variable dependiente

Mediante el registro observacional segundo a segundo, se obtuvo la frecuencia de las conductas infantiles divididas de la siguiente manera: prosociales (pedir, realizar la actividad), aversivas (desobedecer, quejarse y rehusarse) y obedecer (llevar a cabo las instrucciones maternas para realizar una actividad o detener una conducta después de un intervalo de 5 segundos; e.g., Madre: "Colorea el dibujo", Niño realiza la instrucción).

Variable independiente

A nivel conceptual, se refirió a las interacciones sincrónicas, reguladas y oportunas, propias de un cuidador hábil en adaptarse al estado, necesidades y señales de su hijo (Isabella & Belsky, 1991; Maccoby & Martin, 1983; Rocissano, Slade, & Lynch, 1987). Es decir, la sensibilidad parental genera un amplio patrón de apoyo social, el cual favorece el valor positivo de la presencia del mismo. Si esto acontece, es probable que la reciprocidad del niño se presente a causa de la sensibilidad parental, dado que este se orientará a mostrar interés por mantener dicha reciprocidad (Maccoby & Martin, 1983). A nivel operacional, la sensibilidad materna es la suma de intervalos de observación de las reacciones maternas apropiadas, contingentes a las conductas infantiles (prosociales y aversivas), dividido entre la suma de intervalos de respuestas maternas apropiadas e inapropiadas a las conductas infantiles (prosociales y aversivas). Estas conductas maternas objetivo fueron la aversiva (constituida por las conductas de amenazar, desaprobar y regañar) y la prosocial (abarcada por las conductas de aproximación social, aprobar, reflejo y obedecer).

Variable mediadora

Se refiere a instrucciones para iniciar conductas, incluyendo verbalizaciones concisas y breves sobre cómo y cuándo el niño tiene que realizar una conducta (e.g., Madre: "Colorea de amarrillo el círculo que está en tu libreta"), así como instrucciones para detener conductas, incluyendo verbalizaciones concisas y breves que indicaran al niño que deje de realizar una conducta (e.g., Madre: "Deja de hacer eso").

De manera particular, el empleo del reflejo (e.g., verbalización en tono de voz neutral, sin crítica, como: "Veo que estás dibujando en tu cuaderno") y la aprobación (e.g., "Te quedó muy bien el dibujo") requirió que estas fueran contingentes a la conducta positiva infantil (e.g., realizar la actividad, obedecer y pedir), pero no a la conducta inapropiada (e.g, desobedecer y rehusarse).

Asimismo, la desaprobación materna (amenazar, desaprobar y regañar) fue considerada como consecuencia apropiada ante la conducta aversiva infantil (desobedecer y rehusarse); y la atención maternal prosocial, después de la conducta infantil aversiva, se consideró inapropiada.

Para la determinación de estos conjuntos de respuestas infantiles y consecuencias maternales, se consideró la regla de valencia común (véase definición operacional de sensibilidad materna) formulada y evaluada por Wahler, Williams y Cerezo (1989).

Procedimiento

Antes de la observación, se les explicó a las madres en qué consistía el estudio y se les dio a firmar el consentimiento informado, siguiendo los lineamientos éticos señalados por la Sociedad Mexicana de Psicología; en los cuales se señala la confidencialidad y reguardo de los datos generados por su participación en el estudio.

Los dos grupos de díadas madre-hijo se observaron en escenarios diferentes. El grupo de niños con problemas de conducta se evaluó en una cámara de Gessell del Centro de Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México; mientras que las díadas control fueron evaluadas en la sala de sus hogares. A pesar de esto, las condiciones de observación fueron las mismas: Se programaron actividades académicas supervisadas por las madres de acuerdo al nivel escolar de cada niño. De esta manera, se pidió a las madres que supervisaran la tarea que correspondiera a su hijo en cada una de las sesiones, a fin de que la elaboraran juntos.

El total de las díadas se observó en 3 sesiones de 30 minutos, de esta forma, se obtuvo un total de 30 horas de observación del comportamiento diádico para cada grupo. Los observadores fueron estudiantes universitarios capacitados en los códigos del SOI-I, así como en la observación de interacciones madre-hijo en ambientes controlados. La recopilación de datos se inició después de que los observadores lograran un criterio de acuerdo inter-observador del 80% en todas las categorías del catálogo conductual.

Resultados

Concordancia

Se seleccionaron al azar 30% de las videograbaciones de las interacciones madre-hijo, posteriormente, dos observadores independientes codificaron las videograbaciones. De acuerdo con Hartmann (1977), se decidió obtener el grado de acuerdo de las variables que fueron empleadas en el análisis de datos. Los valores Kappa resultantes se muestran en la Tabla 1.

Tabla 1
Índices de concordancia entre observadores (Kappa)
 Índices de concordancia entre
observadores (Kappa)

Análisis de datos

Todas las categorías precedentes e índices fueron sumados como puntajes basados en porcentaje de intervalos de tiempo o, en el caso de la sensibilidad materna, al porcentaje de reacciones maternas apropiadas a todas las conductas del niño. Estas puntuaciones se utilizaron para determinar las diferencias en las medias entre los dos grupos; mientras que para probar la función mediadora de las instrucciones maternas en la covariación entre la sensibilidad materna y la obediencia infantil, se emplearon análisis de regresión lineal.

La Tabla 2 resume las comparaciones de medias y los resultados de la aplicación de la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney (Landeros Hernández & González Ramírez, 2009), entre los grupos para todas las variables seleccionadas. Un examen de las medias revela diferencias en la comparación entre los dos tipos de díadas madre-hijo. Las madres de las díadas control formularon más instrucciones generales, fueron más sensibles y lograron mayor obediencia cuando proporcionaron instrucciones para iniciar conductas. Los niños control mostraron ser más obedientes que su contraparte experimental. No obstante, los dos grupos de menores no presentaron diferencias significativas en obedecer las instrucciones para detener conductas y se comportaron de manera aversiva en las mismas proporciones que los niños con problemas de conducta.

Análisis correlacional. Como se muestra en la Tabla 3, la correlación entre sensibilidad materna e instrucciones para detener comportamientos fue significativa, tanto en el grupo control como en el experimental; por lo que se decidió evaluar el papel mediador a través de un modelo de regresión en la sensibilidad materna y empleo de instrucciones para detener conductas en predecir la obediencia infantil.

Tabla 2
Porcentajes de conductas objetivo en ambos grupos de díadas.
Porcentajes de conductas
objetivo en ambos grupos de díadas.
Nota: M= Media; DE= Desviación Estándar.

*p ≤ ,05

Tabla 3
Análisis correlacional entre las variables obedecer, sensibilidad materna e instrucciones
Análisis correlacional
entre las variables obedecer, sensibilidad materna e instrucciones
Nota: M= Media; DE= Desviación Estándar; r= Coeficiente de correlación de Pearson.

*p ≤ ,05

Considerando que, contextualmente, la obediencia infantil es propiciada por la sensibilidad materna y, proximalmente, por las instrucciones (Kochanska, 2002; Kochanska & Murray, 2000), se conjeturó que el empleo de las instrucciones podría mediar el impacto de la respuesta materna.

De acuerdo con Baron y Kenny (1986), los resultados correlacionales apoyarían un proceso de mediación cuando: a) los diferentes valores en los niveles de la variable independiente (i.e., la respuesta de la madre) toman en cuenta de manera significativa las variaciones en el mediador (i.e., proporcionar instrucciones para iniciar); b) las variaciones en el mediador dan cuenta, significativamente, de las variaciones en la variable dependiente (i.e., la obediencia del niño); y c) cuando el mediador es estadísticamente controlado, la correlación previamente significativa entre la variable independiente y dependiente muestran una disminución significativa en su valor de orden cero. La Figura 1 muestra los resultados de dicho análisis para el grupo control.

Valores de β en las covariaciones entre la sensibilidad materna, el uso de
instrucciones para iniciar conductas y la obediencia infantil del grupo
control
Figura 1
Valores de β en las covariaciones entre la sensibilidad materna, el uso de instrucciones para iniciar conductas y la obediencia infantil del grupo control

La línea punteada representa una disminución del valor de beta de la sensibilidad materna cuando el mediador dar instrucciones es controlado. Si los valores de β son menores con la introducción del mediador, se establece una relación significativa. Este concepto se refiere a la varianza estandarizada de los valores de la regresión.

*p < ,05

Al analizar los coeficientes de regresión no estandarizados, se observó que disminuyeron de ,25 a ,09, indicando que el 47% de la varianza, en la relación entre la sensibilidad materna y el obedecer, se explica en función de proporcionar instrucciones para iniciar conductas (,17-,09/,17). Esto señala que el proporcionar instrucciones para iniciar conductas funciona como mediador entre la sensibilidad materna y la obediencia infantil.

Por lo que respecta a los datos del grupo experimental, en la Figura 2 se muestra que la sensibilidad materna se correlaciona de manera significativa con la obediencia infantil; así como las instrucciones para iniciar conductas, con la obediencia del niño. Sin embargo, cuando el mediador (i.e., proporcionar instrucciones para iniciar conductas) se controló estadísticamente, la correlación no fue significativa.

Valores de β en las covariaciones entre la sensibilidad materna, el uso de
instrucciones para iniciar conductas y la obediencia infantil del grupo
experimental
Figura 2
Valores de β en las covariaciones entre la sensibilidad materna, el uso de instrucciones para iniciar conductas y la obediencia infantil del grupo experimental

La línea punteada representa una disminución de la correlación de la sensibilidad materna cuando el mediador dar instrucciones es controlado, pero no es significativa la relación. Si los valores de β son menores con la introducción del mediador, se establece una relación significativa. Este concepto se refiere a la varianza estandarizada de los valores de la regresión.

*p < ,05

Discusión

El objetivo de este estudio, fue explorar la relación mediacional entre la sensibilidad materna y el empleo de instrucciones para iniciar y detener comportamientos sobre la obediencia infantil. De manera general, los hallazgos obtenidos en el presente estudio señalan que las madres de niños sin problemas de comportamiento infantil (grupo control), mostraron ser más sensibles y proporcionan más instrucciones para iniciar conductas, en comparación con las instrucciones para detenerlas; a diferencia de las madres de niños con problemas de comportamiento (grupo experimental), lo cual es consistente con investigaciones previas (Kochanska et al., 2003; Kuczynski & Kochanska, 1995).

De manera particular, las dos muestras de díadas madre-hijo mostraron similitudes y diferencias. Las madres del grupo control fueron más sensibles y proporcionaron más instrucciones para detener conductas que su contraparte, las madres de niños con problemas de conducta. De manera similar, los niños del grupo control mostraron una alta probabilidad de obedecer ante las instrucciones maternas, en relación con los niños con problemas de conducta.

Estas similitudes sugieren un proceso interpersonal que conduce a la cooperación u oposición en las interacciones madre-hijo. El nivel de sensibilidad materna covaría con la tendencia a proporcionar instrucciones para iniciar conductas y ambas mediciones covariaron con la medición de la disposición de los niños a obedecer.

Por otra parte, se observa una tendencia similar a desobedecer ante las instrucciones para detener conductas en ambas muestras de niños. Al respecto, se ha señalado que este tipo de instrucciones deja al niño sin alternativa de acción, lo cual es particularmente difícil para los que están lidiando para controlar sus tendencias impulsivas (Rothbart, Ahadi, & Evans, 2000). Al respecto, Kochanska (2002) y Kochanska et al. (2003) señalan que es posible que proporcionar instrucciones para detener conductas genere un estado de ánimo negativo en el niño, a diferencia de proporcionar instrucciones para iniciar conductas, ya que el primer tipo de instrucciones es asociado con desaprobación e insensibilidad parental.

Los hallazgos señalan que la sensibilidad materna propicia que las madres prefieran proporcionar instrucciones para iniciar conductas, como una elección sumada al poder predictivo de la covariación entre su sensibilidad y la disposición de los niños a obedecer. Es decir, el proporcionar instrucciones para iniciar conductas, forma parte importante de esta relación madre-hijo, lo que supone que el constructo de sensibilidad materna podría incluir que las madres elijan dar instrucciones, así como que sus reacciones sean oportunas y apropiadas a la conducta del niño.

En este sentido, se observa que la obediencia infantil es una función de la sensibilidad materna generada dentro de los intercambios sociales madre-hijo. Es decir, cuando la sensibilidad es alta, existe una mayor probabilidad de que el niño obedezca y, cuando es baja, a que desobedezca. El beneficio de la sensibilidad materna es evidente, ya que incrementa la probabilidad de que el niño obedezca a las instrucciones de la madre.

En teoría, las madres podrían proporcionar instrucciones para iniciar conductas en la mayoría de sus demandas, aun cuando intenten detener una conducta inapropiada de sus hijos. Por otra parte, las instrucciones para detener conductas conllevan un mensaje sucinto y es obviamente necesario en situaciones de riesgo. Sin embargo, una madre proactiva puede cambiar las instrucciones para detener conductas por instrucciones para iniciar conductas (e.g. "Quiero que ayudes a tu hermano a armar el juguete" vs. "Deja de molestar a tu hermano").

Los resultados muestran que en ambos grupos hay una correlación significativa entre las variables de interés, sin embargo, el efecto mediador es diferente para cada grupo. En el grupo control la disminución de los valores de beta refleja un efecto del mediador, efecto esperado en población normotípica, debido a que los niños no presentaban problemas de comportamiento. En cambio, para el grupo experimental no se observan disminución en los valores de beta, dado que los niños mostraron una alta frecuencia de problemas de conducta. Por tanto, es pertinente desarrollar estrategias de entrenamiento para solventar esta problemática parental y medir el efecto del mediador después de dicha intervención.

La limitación más importante del estudio fue el reducido tamaño de su muestra, muy pequeño como para que pudiera ser considerada representativa de la problemática de los participantes. Se sugiere para futuros estudios contemplar una muestra mayor a la utilizada aquí, para una mayor validez de los datos.

Finalmente, los hallazgos obtenidos señalan la pertinencia de capacitar a las madres de niños con problemas de comportamiento a ser sensibles a las reacciones de sus hijos frente a las instrucciones y a modificar la forma en que se enfrentan a detener conductas en estos; específicamente, remplazando las instrucciones para detener conductas, por instrucciones para iniciar conductas. Lo anterior, posibilitaría la sensibilidad mutua, en lugar de episodios coercitivos.

Referencias

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Notas

* El presente trabajo fue financiado por la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, a través del proyecto PAPIIT IN301810.

Notas de autor

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