Consecuencias políticas

Los mitos políticos como instrumentos en la gobernanza global de armamento

Political myths as instruments in weapon global governance

Gabriel Mondragón Toledo
Universidad de Hamburgo, Alemania

Los mitos políticos como instrumentos en la gobernanza global de armamento

Política y Cultura, no. 61, pp. 39-57, 2024

Universidad Autónoma Metropolitana

Received: 29 January 2024

Accepted: 01 May 2024

Resumen: Los datos no bastan para guiar las prácticas políticas. Siguiendo el giro cultural, los estudios de política y relaciones internacionales pueden ser enriquecidos incorporando el análisis de los mitos políticos. Explorarlos como elementos clave dentro de nuestras estructuras de conocimiento permite explicar discrepancias en el comportamiento de diferentes actores políticos. A partir de un estudio cualitativo interpretativo, conceptualizo los mitos políticos como metanarrativas modulares y estratégicas. Para el análisis empírico, pongo en práctica el concepto por medio de sus funciones y las conecto con el campo de gobernanza de armas mostrando que la agencia política está directamente influenciada por los mitos políticos.

Palabras clave: mito político, relaciones internacionales, política cultural, narrativas, armas convencionales.

Abstract: Data is insufficient to guide political practices. Following the culture turn, politics and international relations studies can be enriched by incorporating the analysis of political myths. Exploring them as key elements within our knowledge structures allows us to explain discrepancies in the behaviour of political actors. Through qualitative interpretive research, I conceptualize political myths as modular and strategic metanarratives. For the empirical study, I operationalize the concept through its functions and connect them to the field of weapon governance showing that political agency is directly influenced by political myths.

Keywords: political myth, international relations, culture politics, narratives, conventional weapons.

introducción

Tradicionalmente, la política es percibida como un área guiada por hechos, datos duros y procesos racionales. Éstos son la base para la creación y establecimiento de políticas adecuadas y precisas. Igualmente, con frecuencia asumimos que el conocimiento experto se refleja en las decisiones políticas y en los contextos sociomateriales que habitamos.1 En las teorías de relaciones internacionales se asume que las élites políticas están conformadas por actores racionales y estratégicos limitados por el sistema internacional o por las instituciones políticas.2 El modelo racional ignora otros aspectos de la condición humana resultando insuficiente para explicar los comportamientos políticos reales.3

Los actores no son fácilmente persuadidos para adoptar procesos racionales de comunicación y decisión.4 La prevalencia atribuida a los datos no siempre es consistente con la praxis. Una participante señala:

[...] realmente no importa qué evidencia empírica sugieras que es realmente cierta. Las narrativas dominantes [sobre las armas] persisten. No desaparecen. Puedes presentar toda la evidencia que quieras, pero esas narrativas tienen mayor arraigo en la imaginación pública, en la imaginación de las políticas, que la que tendrán los datos [y] estamos algo frustrados de que todos nosotros sabemos que los datos no lo respaldan y, aún así, la gente sigue diciéndolo.5

La cita subraya que los individuos no actúan sólo con base en motivaciones y cálculos racionales. A pesar de la información, las convicciones falsas al interior de las doctrinas del conflicto armado persisten.6 Por eso, un modelo que se basa únicamente en el uso de la razón y la información corre el riesgo de representar un mundo que no existe.7 Esto hace necesario incorporar un conjunto de heurísticas e imaginaciones en los análisis sobre la formación de políticas y sus prácticas, dando paso a la exploración de representaciones subjetivas de la realidad como mecanismos causales.8 Lo que creemos es tan importante como lo que deseamos.9 Nuestros relatos del mundo promueven una perspectiva que afirma o rechaza una realidad, articula lo (im)posible, y nos permite imaginarnos a nosotros y a otros.10 Somos productos de nuestras culturas11 y de las estructuras de conocimiento subyacentes.

Los mitos políticos forman parte de estas estructuras con implicaciones relevantes. Distanciado de una perspectiva positivista rígida, conceptualizo los mitos políticos como verdades culturales y construcciones sociales complejas.12 Como tales, generan significado dentro de las relaciones de poder y son fundamentales para la formación social de percepciones y actitudes al informar decisiones y comportamientos políticos. Este artículo se aleja de un análisis que parte de criterios de validez fáctica porque éstos impiden reconocer el valor13 e ignoran el uso analítico14 de los mitos.

Por consiguiente, abordo los mitos como artefactos políticos históricos y culturales clave para entender las prácticas y disputas políticas,15 así como su influencia en las actitudes y resultados políticos.16 En el artículo defino el mito político y destaco la importancia de incorporarlo como elemento clave en análisis de relaciones internacionales. Particularmente, en prácticas de transferencia de armas.

El estudio forma parte de una investigación interpretativa cualitativa de dos años y medio. Realicé observaciones participativas virtuales, entrevistas y grupos focales digitales con Forum on the Arms Trade, una red global de expertos trabajando en temas vinculados con las transferencias y uso de armas.17 Realiza distintos eventos donde los miembros comparten información, ideas y proveen entrenamientos. Ingresé a la red en 2020 como parte del Programa de Expertos Emergentes. El objetivo académico fue explorar los mitos políticos dominantes, sus funciones y efectos en las prácticas políticas destacando la importancia del aspecto cultural dentro del estudio de la política.

El artículo argumenta la importancia del aspecto cultural de la política, y subraya la importancia de los productores y promotores de mitos hegemónicos y su influencia en la política mundial, las políticas de transferencia de armas y las prácticas de oposición. Posteriormente, conceptualizo el mito político como una metanarrativa modular y estratégica que simplifica y naturaliza abstracciones e interpretaciones contingentes, y analizo sus funciones sociales con base en los datos obtenidos durante la investigación y analizados genealógicamente.

la crisis de proliferación de armas, el giro culturaly la relevancia de los mitos políticos en la gobernanza de armas

Las armas convencionales persisten dentro de la política mundial, definen los conflictos y moldean su evolución.18 Los intereses geopolíticos son un factor clave en la provisión y proliferación de armas. Estos intereses y la presencia, disponibilidad y uso de armas conllevan consecuencias políticas y estratégicas.19 A menudo, la inseguridad resultante se aborda por medio de una mayor provisión de armamento a pesar de los problemas identificados y demostrados en las experiencias históricas.

Asimismo, la producción y el comercio de armas es muy rentable20 con efectos económicos relevantes,21 haciendo que el capitalismo sea central22 y la guerra altamente redituable. Una empresa de armas con fines de lucro es una de las instituciones artificiales más peligrosas que se pueden crear.23 La industria de armas produce y provee24 “bienes” que directamente facilitan la violencia política25 y tiene una influencia desproporcionada en las decisiones políticas locales y globales, encumbrando argumentos que le benefician dentro de las narrativas públicas y el discurso político.26

Los retos que la industria y la proliferación de armas cortas y ligeras representan para la seguridad global27 han llevado a la identificación de una crisis bidimensional.28 Por una parte, el aumento cuantificable. A pesar de una disminución del 5.1% en las transferencias internacionales de armas entre 2018 y 2022, la cantidad se mantiene por encima del periodo previo.29 Por otra parte, existe una dimensión socialmente construida que abarca el lenguaje, los mecanismos reguladores, y las prácticas de los involucrados en la gobernanza de armas.

Aunque no busco subestimar el papel que desempeña el capitalismo y la geopolítica en las dinámicas mundiales contemporáneas, sugiero que existen estructuras de conocimiento que promueven el uso de armas en la búsqueda de la paz a pesar de la evidencia que señala las fallas en ese razonamiento. Los órdenes sociales, económicos y políticos tales como el capitalismo, existen y persisten apoyados en estructuras de conocimiento que los dejan intactos. A partir de los mitos políticos, los debates son redirigidos hacia otros elementos de conocimiento, emociones o cosmogonías. Por ejemplo, las violaciones a los derechos humanos realizadas durante operaciones militares son tratadas como un problema de derechos humanos y no como uno de control de armas.30

Por lo tanto, mi enfoque está en la segunda dimensión y subrayo la interacción entre los entendimientos y las interpretaciones dominantes que existen sobre las armas y la guerra, las estructuras de conocimiento, las emociones, los posicionamientos sobre debates de decisiones políticas, la construcción de identidades, el simbolismo, y los caminos tomados en la búsqueda de paz, seguridad y estabilidad global. Mi aproximación responde al giro cultural en relaciones internacionales ocupado con la pluralidad cultural de un mundo globalizado que busca conceptualizar perspectivas como sistemas de significado contextualizados,31 reflejar conocimientos diversos y marginalizados,32 aceptar diferentes epistemologías,33 recoger conocimientos desplazados,34 y reconocer el pluralismo dentro de la producción de teorías y conocimiento de reaciones internacionales.35

Así, el conocimiento narrativo ha alcanzado un sitio importante dentro de la disciplina,36 permitiendo la reconsideración de conocimientos excluidos o considerados ilegítimos. Nuestros comportamientos y prácticas están profundamente influenciadas por un entramado de conocimiento dominante arraigado en nuestras sociedades.

Distintos objetos aparentan ser constitutivos de diferentes esferas de la realidad37 creadas a partir de construcciones mentales sostenidas por procesos sociales.38 Los mitos son empleados para establecer la base simbólica de la sociedad. Inicio con su conceptualización. La literatura presenta una ausencia de definición común. Sin embargo, debido a su asociación con un estilo discursivo narrativo, comienzo con la dimensión de metanarrativa. Es decir, los mitos políticos destacan por su cualidad de denarrativización39 ya que no requieren tramas discernibles claras con personajes.40 Por el contrario, representan y transforman abstracciones o interpretaciones subjetivas en hechos explicativos concretos, permanentes e inmóviles impregnados de sentimientos y actitudes.

El mito transforma la historia en naturaleza otorgándole una justificación natural a lo que son intenciones contingentes.41 Proveen información al sistema social simplificando ideas abstractas o eventos en códigos más simples para ser accedidos por la población.42 Como verdades culturales, proveen una perspectiva normativa de la realidad. El problema radica en la simplificación de nuestro entendimiento del mundo, eliminando la historia y particularidad de tales interpretaciones y representaciones.43 Es decir, los fenómenos sociales son vistos como irremediables y quedan profundamente inscritos en nuestro entendimiento común dificultando su identificación.

Para ello, son sometidos a un proceso de sacralización estableciéndose como las primeras referencias dentro del núcleo cultural. Por lo tanto, poseen una autoridad casi sagrada que previene cuestionamientos44 y los convierte en elementos de movilización cargados con emociones.45 Esta legitimidad emocional es importante ya que la cultura estructura las emociones individuales dando lugar a mecanismos psicosociales que nos llevan a defender ciertas disposiciones culturales sobre otras.46 En consecuencia, son adoptados en nuestras teorías y conceptos, narrativas teleológicas y dicotomías sin ser cuestionados. De esta manera, se establecen dentro de la memoria colectiva construida estratégicamente y utilizada por los individuos para entender el entorno.47

El aspecto social es importante porque el individuo se apoya en la memoria social que incluye todas las creencias que una sociedad acepta como verdades. Así, independientemente de su contenido, las verdades culturales son conocimiento compartido.48 Para considerarse un mito político, debe proveer de significado a las experiencias y acciones políticas49 y ser utilizado por distintos actores con el objetivo de crear entendimientos comunes de la historia y para explicar las dinámicas políticas.50 Su uso permite extender influencia, manejar expectativas y cambiar el ambiente discursivo en el que operan estos actores. Por ende, los mitos políticos son fabricados artificialmente y promovidos específicamente51 con propósitos estratégicos.52

Finalmente, una cualidad distintiva es su modularidad.53 Es decir, pueden ser trasplantados a diversos terrenos sociales pudiéndose fusionar y mezclar con una amplia gama de constelaciones ideológicas y políticas. Dicha característica permite que trasciendan su uso original y devengan en herramientas multifacéticas que moldean e informan la conciencia colectiva. De tal suerte que poseen el potencial de ser modificados en sus propósitos y recontextualizados a favor de varias agendas sociopolíticas. Esto los convierte en recursos invaluables para la construcción de estructuras complejas de conocimiento como ideologías.

Así, defino los mitos políticos como metanarrativas modulares y estratégicas creadas y usadas para interpretar ideas, fenómenos, eventos y relaciones tanto social como contingentemente. Artefactos adoptados para entender nuestras realidades políticas y atribuirle significado a las acciones, eventos y experiencias políticas. No sólo son instrumentos políticos, sino racionalizaciones estratégicas fervientemente creídas por sus proponentes y la población en general. Por eso son promovidos para guiar a los actores y sus comportamientos, proveyendo conocimiento y emociones que posibilitan la existencia de una memoria colectiva y la cohesión entre los miembros de una comunidad y sostienen un orden social y político específico. Por lo tanto, son constitutivos de la política mundial54 con implicaciones en las prácticas.

Los mitos políticos poseen implicaciones en las dinámicas de la política, moldeando el desarrollo de estructuras de gobernanza y formas de controlar distintos objetos tales como las armas que son categorizadas, clasificadas, organizadas y controladas según las formas de entender el mundo. La cultura está involucrada en la (re)negociación de las formas de pertenencia y cuestiones de identidad en tiempos de paz y conflicto.55 Como entidad hegemónica, Occidente ha producido y diseminado los mitos políticos para negociar y facilitar prácticas de guerra bajo sus propios términos56 y le identifico como un productor moderno de mitos.

Los emprendedores simbólicos construyen y promueven mitos políticos para avanzar sus agendas dentro de contextos de relaciones de poder.57 Occidente es un sistema de producción material y simbólico58 operando en el núcleo de la estructura del sistema mundial59 e involucrado en la producción y difusión de las ideas que lo estructuran. Es necesario aclarar dos cuestiones. En esencia, Occidente es una construcción mítica que reproduce un entendimiento reduccionista y dicotómico del mundo en oposición al no Occidente. A pesar de ser diverso, complejo y contradictorio, con frecuencia se le presenta como una comunidad cohesiva identificada con un grupo de actores y procesos que han moldeado la política contemporánea.60 Por lo tanto, sigo la interpretación de Occidente como comunidad imaginada compuesta por un grupo trasnacional que comparte ideas y valores, permitiéndonos entender las dimensiones menos tangibles de su papel e influencia en las relaciones internacionales.61

Por otra parte, sería erróneo asumir concepciones de “insularidad imaginada”62 y nos obliga a reconocer otros productores culturales de mitos políticos. Sin embargo, la hegemonía occidental mantiene otros saberes fuera de las estructuras dominantes de conocimiento. Los productores no hegemónicos pertenecen al “afuera constitutivo”. Un grupo externo que, a pesar de sus contribuciones, se mantiene fuera de las fronteras cognitivas porque su contribución a las narrativas no es parte de la narrativa prevalente.63 Sus contribuciones son marginalizadas de la producción hegemónica de mitos y se traducen en una menor influencia en las prácticas. En el análisis de las relaciones internacionales, y particularmente en el de seguridad,64 la ausencia histórica del no Occidente ha sido constitutiva.

Las descripciones y relatos de seguridad culturales dominantes occidentales compiten e interactúan con decisiones culturales locales para producir una variedad de relatos nacionales65 específicos de construcción de seguridad utilizados por funcionarios de política exterior. De tal manera que los mitos políticos hegemónicos tienen un papel importante en la continuación de estructuras violentas y contextos que privilegian o marginalizan a ciertos actores y conocimientos.

funciones de los mitos políticos

El enfoque en los mitos políticos dentro de la vida política promete aportar análisis novedosos y profundos para explicar cómo se conduce la gobernanza. Sin embargo, se requiere operacionalizar para su análisis al interior de contextos particulares.66 Partiendo de la clasificación de Bliesemann de Guevara,67 propongo una categorización de sus funciones basada en su utilidad para investigaciones prácticas. Comienzo distinguiendo la función cognitiva.

Los mitos políticos intencionalmente deforman el significado, proveen una imagen y representación natural de la realidad histórica para modelar hábitos mentales y guiar percepciones sobre lo que consideramos importante y lo que decidimos ignorar.68 Tal característica fomenta el uso de mitos políticos para engendrar marcos interpretativos y facilitar la comprensión del mundo estabilizando las realidades y estructuras sociales ya que consolidan las sociedades conservándolas dentro de formas, expectativas, identidades y conocimientos específicos que crean experiencias colectivas.69 Esta objetivización construye las emociones como concretas creando convicción y participación emocional.70

Durante la investigación, pude identificar el mito político de heroísmo militar durante las numerosas reuniones de los integrantes del Forum on the Arms Trade. El mito político aparecía cumpliendo dos propósitos primordiales contrarios a los objetivos de la red: promover las transferencias de armas y bloquear las críticas a aquellas transferencias controversiales. Hoy, el imaginario del héroe está íntimamente conectado con lo militar, las campañas e instrumentos de guerra. Los guerreros son exponentes de lo heroico en varias culturas.71 Pero a pesar de ser percibido como el modelo universal, otras tradiciones culturales les atribuyen particularidades distintas a las occidentales.

Los personajes árabes son beduinos, normalmente poetas, virtuosos, elocuentes y astutos.72 Los héroes de las culturas indígenas de América están ampliamente conectados con la naturaleza y el origen.73 Los héroes de Java son calmados, delicados y usualmente interpretados por mujeres.74 En Japón son figuras masoquistas que adquieren mayor heroísmo en relación con su sufrimiento.75 Las historias heroicas africanas se enfocan en forasteros solitarios que luchan contra las normas y modifican los estándares sociales.76 Mientras que no niego la influencia de estas tradiciones sobre el modelo occidental, el héroe occidental se ha convertido en el modelo dominante,77 reforzando el argumento del no Occidente como parte del afuera constitutivo.

El heroísmo occidental se ha convertido en prototípico haciendo que las representaciones locales sean interpretadas, vistas, reimaginadas o construidas utilizando marcos ideales y funciones estadounidenses.78 El heroísmo entonces se manifiesta cada vez más como un fenómeno global, multicéntrico, trasnacional y transcultural, constituyéndolo como un concepto viajero en un sentido espacio-cultural.79 Además, este modelo está fuertemente anclado en ambas guerras mundiales. Experiencias primordialmente abordadas desde la perspectiva occidental.

La función cognitiva sirve para resaltar la importancia de las armas y su papel. El acceso al armamento facilita su poder de combate y la consecución de actos heroicos.80 No sólo son usadas para combatir el mal o a los enemigos, sino también para proveer protección a los héroes y a la población.81 Por lo tanto, sirven para ejercer violencia y simultáneamente garantizar protección. Los soldados encarnan héroes militares, pero también los valores sociales defendidos por un grupo. La provisión de armamento también se convierte en una forma de proteger y asegurar aquellos ideales.

Existe la creencia de que un mayor gasto militar es bueno porque está ayudando a proteger a esta persona que me importa y necesitamos a esta persona. Necesitamos a estos soldados porque de otra forma vamos a estar realmente amenazados. Y por eso creo es toda una campaña de relaciones públicas estadounidense que ha hecho hincapié en esa narrativa.82

Otro activista señala una conversación que sostuvo con una persona que exhibía armamento en una feria de armas en Londres. El individuo le dijo: “el papel de cualquier fuerza armada [...] es proteger a los ciudadanos de ese país”, llevándolo a reflexionar que el trabajo de los vendedores de armas es “simplemente equipar y proteger a quienes están protegiendo a otros”.83 El mito del heroísmo militar es recurrente dentro del discurso político y es “fácil de vender”.84 Especialmente cuando se conecta con el último sacrificio de la muerte. Los líderes políticos normalmente usan imágenes y simbolismos a partir del tipo de héroes que plantean en diferentes escenarios.85

Un ejemplo sobresaliente es el de Ucrania, que ha sido abarrotada con equipo militar por parte de países occidentales86 desde febrero de 2022. La urgencia percibida los llevó a transferir armas con poco escrutinio, pasando por alto los criterios de exportación de armas justificando sus decisiones con el sentido del imperativo moral como obvio y suficiente.87 Los medios han contribuido promoviendo figuras heroicas para destacar las proezas de las fuerzas militares88y para levantar la moral de los ucranianos.89 El presidente Zelensky se ha establecido como un héroe dentro y fuera de su país.90 Bajo el manto de esta narrativa, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y la Unión Europea aumentaron su apoyo militar a Kiev mientras crece el uso de heroísmo militar en diferentes medios. Un héroe militar que protege los intereses de Occidente frente a Rusia.

La segunda función que propongo es la conservadora. Los mitos son un sistema de conocimiento que carga la única imagen del mundo real y posible con un estatus de verdad absoluta.91 Por lo tanto, son artefactos conservadores que bloquean nuevas formas de pensar, de indagar y actuar desviando la atención de aquello que no se puede decir y que represente desafíos o críticas a las posturas existentes y aceptadas.92 Facilitan la exclusión de interpretaciones y la creación de silencios y tabús manteniendo a la sociedad dentro de sus formas acostumbradas. Son instrumentos usados por actores hegemónicos que buscan imponer y mantener órdenes sociales y políticos jerárquicos.

Por ejemplo, el heroísmo militar silencia las posturas analíticas o crea emociones de incomodidad a sus críticos. Al tener una carga emocional fuerte, cualquier desafío al mito político es evitado. Esto se manifestaba principalmente entre activistas jóvenes y/o recién incorporados a los grupos. Dentro de las reuniones regulares, quienes intervenían buscaban evitar hacer críticas dirigidas directamente a los miembros de las fuerzas armadas. En varias ocasiones, les observé evitar o detener sus comentarios por temor a ser percibidos como irrespetuosos de los soldados.

Durante una entrevista en 2021, incluso una participante que criticaba la guerra como negocio y la forma en que las fuerzas armadas participaban en actividades que normalizaban su presencia, se detuvo abruptamente para mencionar: “Soy la última persona que le faltaría al respeto a algún veterano, pero...”.93 De manera interesante, este tipo de comportamiento se repetía con mayor frecuencia en eventos con participantes occidentales. Esto aumentó a finales de febrero de 2022, cuando las reuniones se empezaron a enfocar más en el conflicto entre Rusia y Ucrania. En comparación, los eventos promovidos por miembros no occidentales eran más críticos hacia el ejército. Sin embargo, sus comentarios eran marcadamente más mesurados cuando se celebraban encuentros que reunían activistas y miembros tanto occidentales como no-occidentales.

La tercera función está fuertemente ligada con la conservadora. La memoria colectiva es defendida a partir de la prevención del desarrollo de nuevas memorias.94 Los mitos tienen un papel crucial en la creación de silencios estableciendo prohibiciones. Dentro de la literatura existente, las sanciones son reconocidas y usualmente asociadas con los mitos como un efecto secundario. Sin embargo, subrayo la necesidad de distinguirla como una función aparte dentro de la operacionalización del concepto. Como mencioné, los mitos tienen una autoridad cercana a lo sagrado. Los tabús que derivan de ellos tienen consecuencias serias con un peso normativo dentro de la sociedad. Cualquier transgresión genera una respuesta emocional y social negativa. Asimismo, son consideradas como mala conducta,95 desafíos a su contenido emocional y, por lo tanto, generan fuertes reacciones defensivas.96

Las sanciones pueden ser expresadas por medio de reacciones verbales como la humillación pública, ofensas o argumentos intensos. También pueden tener respuestas no verbales como miradas desaprobatorias, violencia física, rechazo emocional, e incluso alienación o aislamiento social. Esto hace que la función sea clave para observar y analizar interacciones humanas dentro de estudios mitográficos. Aunque no todas las respuestas negativas denotan transgresiones a los tabús, permiten identificar puntos de quiebre y aquellos conocimientos con mayor arraigo en la sociedad.

Los desafíos a los mitos políticos tienen el potencial de instigar introspección social llevándonos a escrutinios de los elementos que los sostienen.97 Así, todas las expresiones de heroísmo son constantemente debatidas, reevaluadas, revisitadas y renegociadas como objetos de luchas hegemónicas.98 No obstante, como mencioné, las críticas al mito del heroísmo militar fueron escasas. Incluso cuando sucedían, los mismos individuos se mostraban reacios a hacerlo. Esto evidencia procesos intensos y permanentes de mitologización que los mantienen dentro de nuestra memoria colectiva. Aun así, aparecieron algunas críticas.

Por ejemplo, un participante busca ofrecer interpretaciones alternativas a los soldados. Señala un enfoque desproporcionado en lo militar durante los rituales de conmemoración; aunque éste resultaría obvio por la naturaleza del evento, el énfasis ignora otros aspectos de la guerra que podrían asistir a promover una cultura de paz. El participante ejemplifica estas prácticas de desafío a partir de discursos públicos en los que invita a la reflexión. Comenta que, durante el Domingo de Remembranza, hay una fuerte narrativa alrededor de la victoria aliada y la derrota de la Alemania nazi. El siguiente fragmento es interesante.

Existe una fuerte narrativa alrededor de la remembranza que dice: “¡Nos deshicimos de Hitler. ¡Eso es bueno! ¡Somos los ganadores! Y lo hicimos a través de la Real Fuerza Aérea y las Fuerzas Armadas”. Yo quiero decir que sí, es bueno que Hitler haya sido derrotado. Sí, es bueno que no tengamos el programa nacional socialista de Alemania funcionando en el mundo [pero] la forma en que lo hicimos, tomando vidas, tiene que ser visto como algo muy triste. Así que es un día muy tenso. Es un día difícil donde intento caminar sobre la línea de “recordemos a todos aquellos asesinados en la guerra; combatientes y civiles. De cada lado del conflicto”. Y ese mensaje no siempre es bien recibido porque la gente quiere celebrar a su abuelo que mató a cincuenta nazis que eran hombres malvados. Y entonces, quieren celebrar a esta persona [...] y sus actos de valentía [Porque] por supuesto, los héroes son monocromáticos. Son el bien. Bueno, deben ser buenos porque son los héroes. O son el villano o el tipo malo. Y difuminar esas fronteras, creo, son realmente útiles para ayudar a pensar en la paz y la justicia.99

Por una parte, la cita muestra que, dentro del imaginario occidental, la construcción de héroes también está estrechamente conectada con los lazos familiares. Por otra parte, la forma en que se rebate el mito reconoce la violencia utilizada para conseguir la victoria e intenta atribuirle otras emociones. Así, señala los aspectos problemáticos de la forma en que lo militar es representado y construido, buscando el reconocimiento de un entendimiento más matizado del heroísmo militar. Sin embargo, es intrigante notar que la reverencia al soldado se mantiene presente mientras avanza la entrevista. El tono de timidez regresa al señalar lo siguiente:

Puedo entender que los actos de valentía son extraordinarios. Entonces, quizá amablemente trataría de alentarlos al ver que esa valentía no simplemente sucedió. No sólo los soldados británicos mostraron valentía, sino todos. Todos quienes van a la guerra. Creo que es muy valiente. También creo que es tonto, pero es muy valiente.100

Finalmente, el uso de los mitos políticos no necesariamente recae en los actores hegemónicos. Por lo tanto, reconozco la función transformativa por la cual los mitos pueden ser empleados para construir formaciones sociales nuevas o desconocidas que inspiren o impulsen posibilidades para resistir la opresión101 y generar cambios sociopolíticos.102 Distingo dos orientaciones temporales. Aunque algunos autores señalan que están orientados al pasado, ya que surgen de experiencias traumáticas, me enfoco en la orientación al futuro. Al proveer ficciones de un mejor o peor futuro –aun cuando no empaten con la situación geopolítica actual–, los mitos políticos tienen un papel importante en la formación de movimientos sociales, sus discursos y las acciones que emprenden.

Al brindar una ficción de un futuro mejor en forma de utopías, generan emociones positivas y estimulan la acción. Durante algunas interacciones, los participantes que se identifican a sí mismos como pacifistas, señalan ideas de un mundo sin armas ni ejércitos. Esas ficciones también se vuelven motores al representar distopías donde la acción es impulsada por emociones negativas como el miedo. Por ejemplo, la imaginación de una tercera guerra mundial es caracterizada por la destrucción del orden global a partir de un evento catastrófico. Ambas formas son complejas y no fácilmente alcanzadas debido a dos factores limitantes.

Primero, el lenguaje utilizado para su reconstitución. Aunque tiene el potencial de ser emancipatorio o la capacidad de empoderar a los oprimidos,103 el lenguaje revolucionario rara vez es mítico porque, para transformar la realidad, no busca preservarla como una imagen. El lenguaje utilizado no es mítico porque el discurso del oprimido es real.104 Esto hace que el lenguaje sea rígido y literal privilegiando la evidencia y los datos. Por eso, la reconfiguración del mito político por parte de sus críticos es raramente exitosa. Esta estrategia es utilizada para exhibir las falacias de los mitos políticos y buscar un cambio.

Segundo, aunque hay un reconocimiento de los aspectos problemáticos de la guerra, persiste la idea de una imposibilidad de evitar la violencia armada. Aquí, el mito político de la naturaleza intrínsecamente violenta del ser humano o del “hombre guerrero”105 influye en la forma en que se aproxima la gobernanza de armas. La imaginación de una distopía inminente con extrema violencia provee una interpretación del futuro. Por lo tanto, las armas se mantienen como instrumentos de “seguridad” que brindan un falso sosiego. Esto limita la forma en que se discute y construye la paz manteniendo los enfoques militaristas al centro de las discusiones políticas.

conclusión

Los mitos políticos forman parte indiscutible de las relaciones de poder y de la política mundial. Sus productores y promotores los utilizan para proveer de significado a los fenómenos políticos y para mantener el orden existente inalterado. Al ser parte de nuestras estructuras más amplias de conocimiento, son un elemento inconsciente de pensamiento a partir del cual constituimos nuestro comportamiento político.106 Interpretan, simplifican, naturalizan y universalizan los distintos fenómenos al tiempo que dictan los límites del discurso, las emociones y las acciones en el escenario político.

Por eso, a pesar de que la mayoría de la población rechaza la guerra y la violencia, muchas veces las estrategias están vinculadas con el ejercicio o facilitación de la violencia. Esto denota que nuestra relación con nuestros contextos está fuertemente influenciada por los mitos políticos, complicando el surgimiento de otros enfoques o políticas novedosas. Por lo tanto, subrayo la forma en que los mitos políticos (in)intencionalmente (re)producen una realidad (in)accesible.

Existe una estructura de conocimiento dominante alrededor de la gobernanza de armas profundamente moldeada por mitos políticos. Es necesario arrojar luz y continuar líneas de investigación que los identifiquen y comprendan no como mentiras o falacias, sino como factores que sostienen el orden y las estructuras. Reconocer su papel facilita un análisis matizado de su impacto por medio de distintos actores y contextos. Identificarlos y reconocerlos como factores que guían las prácticas nos provee con una interpretación más amplia de la complejidad política.

Las relaciones internacionales se vuelven más honestas y reales107 mediante análisis que parten de un modelo que refleja mejor nuestro mundo. Incorporar este aspecto de la vida social y política facilita discusiones más informadas sobre temas como la gobernanza de armas que nos lleven a la reflexión, enfoques innovadores, políticas transformadoras, una mejor comprensión del trasfondo de las prácticas y a un mundo más pacífico.

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Notas

5 Entrevista anónima realizada en 2021 con una investigadora en temas de seguridad internacional, control de armas y sanciones en Estados Unidos.
82 Entrevista anónima realizada en 2021 a representante de una organización civil europea de desarme.
83 Entrevista anónima realizada en 2021 a un representante de la iglesia en Inglaterra.
84 Idem.
93 Entrevista anónima realizada en 2021 a una representante de una organización civil a favor del desarme en Reino Unido.
99 Entrevista anónima realizada en 2021 a un activista europeo.
100 Idem.

Additional information

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