RESUMEN: Este artículo expone la intervención en las actas de sesiones del Centro Católico Obrero de Quito. El objetivo de esta valorización es preservar la memoria archivística de un segmento de la organización de los obreros de la ciudad, su transferencia e incorporación al acervo de documentos de la ciudad: el Archivo Histórico Metropolitano de Quito. Los documentos datan de 1906 y son fuente de investigación para el estudio de la historia obrera y urbana. Se llevaron a cabo procesos de preservación, catalogación y digitalización, que fueron apoyados por la iniciativa Archival-City.
PALABRAS CLAVE: Centro Católico Obrero, Quito, Siglo XX, Historia obrera, Actas de sesiones, Preservación.
RESUMO: O artigo apresenta a intervenção realizada nas Atas das sessões desta associação. O objetivo dessa valorização tem relação como a necessidade de preservar a memória arquivística de uma parte da organização de trabalhadores na cidade, a sua transferência e integração no acervo oficial da cidade: o Arquivo Histórico Metropolitano de Quito. Essa documentação data de 1906 e constitui uma fonte de pesquisa para o estudo da história da classe trabalhadora e urbana de Quito. Foram desenvolvidos processos de preservação, catalogação e digitalização, apoiados pela iniciativa Archival-City.
PALAVRAS-CHAVE: Centro Católico Obrero, Quito, Século XX, História da classe trabalhadora, Atas das sessões, Preservação.
ABSTRACT: This article presents the intervention in the archival heritage of the Centro Católico Obrero de Quito, particularly on the minutes of sessions of this workers’ association. The objective of this valorization is to preserve the archival memory of a segment of the organization of the city’s workers, their transfer and incorporation into the city’s collection of documents. The documents date back to 1906 and constitute a source of research for the study of the working-class and urban history of Quito. The processes of preservation, cataloguing and digitization, supported by the Archival-City initiative.
KEYWORDS: Centro Católico Obrero, Quito, 20th century, Workers’ history, Minutes of sessions, Preservation.
CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN
Preservación del patrimonio documental del Centro Católico Obrero de Quito (1906-1983): De colección privada a memoria pública
The archival heritage of The Centro Católico Obrero from Quito (1906-1983): From a private colection to a public memory
Received: 03 April 2024
Accepted: 05 November 2024
Este artículo1 presenta el diagnóstico, la intervención técnica, los resultados y los productos en la valoración histórica y patrimonial de las actas de sesiones del Centro Católico Obrero de Quito (CCOQ). Este proceso dialoga con las propuestas dedicadas a la recuperación de la memoria archivística de las organizaciones civiles y obreras al intervenirla y convertirla en archivo público. El enfoque escenifica la relación entre la memoria pública y el archivo civil, ambos referidos a las experiencias históricas de una agrupación popular de filiación religiosa. La propuesta se sostiene en el ejercicio de recolección de elementos tangibles del recuerdo (en este caso, los documentos del CCOQ) mediante procedimientos técnicos y reflexivos para integrarlos a un nuevo contexto, que les permita inscribirse dentro de un repertorio mayor de materiales públicos del recuerdo. Como señala Eduardo Kingman: “Hay en todo esto un esfuerzo de conversión de la memoria fragmentaria en memoria pública, capaz de mostrar momentos significativos en la vida de un pueblo, un grupo, una clase, hasta entonces invisibles o estigmatizados”2.
La puesta en valor de las actas fue posible gracias a la confluencia de diversos actores institucionales y de la sociedad civil interesados en comprender el archivo como lugar de memoria cívico-colectiva y en subrayar su función social. Esta interacción, que es poco común en el contexto ecuatoriano, contribuye -como señalan Ana María Camargo y Silvana Goulart- a fortalecer las identidades organizativas, marcando un contrapunto con el sentido de fluidez (o evanescencia) que caracteriza al mundo contemporáneo, cohesión, pertenencia y aproximación entre grupos que comparten un pasado común (en este caso, un pasado de carácter organizativo y gremial que se implica con las mutaciones sociales que ocurren en el contexto urbano)3, y que habilita la memoria de las organizaciones obreras como parte del acervo histórico de las localidades y ciudades.
En este sentido, las articulaciones archivo-memoria y archivo-sociedad son resultado del involucramiento de actores de la sociedad civil del espectro académico y técnico, y de quienes administran los lugares de la memoria oficial de la ciudad -el Archivo Histórico Metropolitano de Quito (AHMQ)-. Esta conjunción de actores estimuló una reflexión sobre el rol de los materiales del pasado como recursos culturales no renovables, cuya preservación contribuye al estudio del pasado obrero de la ciudad y reinscribe sus testimonios archivísticos en el habitáculo de memoria sociocultural del presente. Para ello, se partió de la afirmación de Laurajane Smith, para quien el patrimonio no es la “cosa” en sí, sino las relaciones culturales y sociales que intermedia o hace posibles.4 Esto permite la reconstitución de los tejidos sociales y el fortalecimiento de la memoria colectiva,5 mediante negociaciones que permitieron que las Actas de sesiones del CCOQ formen parte del AHMQ como parte de la memoria pública de la ciudad.
En el contexto ecuatoriano, las iniciativas de este tipo son escasas. Por el contrario, puede decirse que la memoria documental de los gremios y organizaciones obreras enfrentan un largo y silencioso deterioro que ha provocado la desaparición de importantes acervos de papeles. Esta circunstancia está atada a la vida de las organizaciones obreras que, en no pocos casos, ha sido efímera.
Ante este escenario, este artículo tiene cuatro partes. En primer lugar, se describen aspectos históricos sobre el CCOQ y la organización obrera ecuatoriana. En segundo lugar, presentamos el diagnóstico situacional de los archivos de la organización obrera católica antes de su puesta en valor. En tercer lugar, se desarrollan los aspectos metodológicos de la intervención en la serie documental Actas de sesiones del CCOQ (1906-1983): conservación preventiva, digitalización y clasificación mediante aplicación de la norma ISAD-G. Finalmente, se describen los productos obtenidos y las actividades para la divulgación de sus resultados.
El 18 de marzo de 1906, Manuel Sotomayor y Luna, junto a un grupo de aristócratas conservadores quiteños, fundó la organización, según el modelo de los centros católicos franceses y alemanes y bajo los postulados de León XIII consignados en la encíclica Rerum Novarum (15 de mayo de 1891). Esta carta papal era una refutación al socialismo y una denuncia contra la revolución. La Rerum Novarum afirmó la familia, la propiedad privada y promovió la creación de sociedades católicas como espacios donde obreros y patrones pudieran aproximarse y colaborar en el mejoramiento de la situación de los trabajadores, mediante ayuda mutua y promoción de la religión.6 Este vínculo fraterno resolvería conflictos y fomentaría actitudes como disciplina, austeridad, responsabilidad laboral, compromisos familiares, conducta personal y apoyo mutuo entre obreros. Así, los grupos conservadores salieron al paso del liberalismo y del explosivo surgimiento de las organizaciones de izquierda.
Cuando se fundó el CCOQ, el arzobispo de Quito Federico González Suárez entregó a la organización una casa ubicada en la avenida 24 de mayo, entre las calles Imbabura y Cuenca, en el Centro Histórico de Quito, detrás de la Capilla de El Robo (que data del siglo XVII). Ambos edificios están dentro del área de protección de la declaratoria de patrimonio cultural de la humanidad de la UNESCO (1978) (Figuras 1 y 2). La avenida fue construida como parte la política de modernización urbana de los gobiernos liberales durante el Centenario de la Independencia del Ecuador -1922- y traza un eje latitudinal que conecta los barrios San Sebastián con El Tejar y San Roque, densamente poblados y caracterizados por actividades artesanales, comercio popular, mercados y abastecimiento de productos agrícolas y ganadería, con instalación de infraestructura panóptica en desuso y un museo.


En los años 1980 el historiador Milton Luna hizo un escrutinio de las actas del CCOQ para comprender “[...] los muchos intentos efectuados por la Iglesia, los militantes del partido conservador y los artesanos quiteños, con el objeto de construir una organización nacional obrera católica, hecho que se concretó en el año 1938 con la fundación de la CEDOC.7
La creación del CCOQ era parte de una estrategia de la Iglesia para responder a los procesos de secularización de la sociedad ecuatoriana. Esta estrategia se orientaba al reforzamiento de valores e imaginarios católicos mediante la promoción de advocaciones como la Virgen Dolorosa, como lo explica Gioconda Herrera.8 Sin embargo, los fundadores de la organización obrera perseguían, al parecer, el objetivo de instrumentalizar a sus socios con fines políticos. En las pugnas entre los fundadores Manuel Sotomayor y Jacinto Jijón y Caamaño, el primero reclamaba que el CCOQ se transformara de inmediato en una estructura política para enfrentar al liberalismo, mediante la presentación activa de una identidad obrera católica militante. Jijón, en cambio, pensaba que aquello podía lograrse a mediano plazo.9
Isabel Robalino muestra la conjunción entre la adopción de la experiencia francesa de organización obrera católica, la expansión europea de la Acción Católica y las visiones de los aristocráticos que fundaron el CCOQ en Quito. El obrero era considerado como un actor social desvalido, endeudado, perezoso e impuntual.10 Visiones semejantes a las recogidas por la Rerum Novarum, pues, como señala Luis Vizuete, la encíclica condensaba diversas concepciones del catolicismo social que circulaban al momento de su promulgación.11 Valeria Coronel analizó los documentos del CCOQ en función de la base social popular conservadora.12 Más recientemente, Ruth Natalia Caicedo examinó el repertorio de las actividades mutualistas del centro.13
Al menos dos organizaciones se crearon antes de la fundación del CCOQ: el Círculo Católico de Obreros, en 1892, auspiciado por la comunidad salesiana en el barrio San Blas14 y la Liga Nacional de Obreros San José, creada en Riobamba por el religioso Félix Tallachini en 1905. La creación de sociabilidades obreras en otras ciudades en la Sierra ecuatoriana se ha estudiado desde la perspectiva de la monografía local, tal es el caso de Galo García sobre el gremio de obreros de Alausí.15
La emergencia de las organizaciones obreras en el Ecuador se inscribe en la crisis de la autoridad paternal y el surgimiento de los sectores de abajo, como señalan Juan Maiguashca y Liisa North.16 Alexei Páez estudió al movimiento anarquista.17 Guillermo Bustos analizó las polisémicas identidades obreras en el Congreso Obrero de Ambato, en 1938.18 Fernando López Romero consideró el papel de los obreros de Quito dentro de la Compactación Obrera Nacional.19 En cuanto a la ciudad de Guayaquil, Ángel Emilio Hidalgo estudió la Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso,20 una de las más importantes de la ciudad puerto.
La documentación histórica del CCOQ equivale a 11 metros lineales de documentación. El acceso al archivo es restringido, aunque ha sido consultado por historiadores en diversas oportunidades. Las actas de sesiones ordinarias y extraordinarias son el cuerpo documental más abundante y mejor constituido. Estos papeles se relacionan con los dos entes directivos del CCOQ: el Directorio y el Círculo Auxiliar. Ambos se crearon en 1906 como órganos de apoyo y ejecución de las decisiones tomadas por la Asamblea General de miembros, respectivamente. La estructura se relaciona con los intereses originales de sus fundadores para que el Directorio contara con un grupo de apoyo a las decisiones de la asamblea general. Con el paso del tiempo, el Círculo Auxiliar dejó de ser solo consultivo y se transformó en un espacio donde se decidían aspectos sobre el funcionamiento y actividades del Centro.
Durante el Inventario Nacional de Bienes Culturales, realizado por el Gobierno ecuatoriano con apoyo de universidades públicas, entre 2008 y 2009, el CCOQ fue registrado como “unidad contenedora de archivo”. En la ficha de registro n.o 162, la documentación de la organización obrera fue identificada como de “Gestión Administrativa”. De manera preliminar, se hizo la siguiente tipología: Personales (cartas y discursos), Económicos (libros contables y presupuestos) y Judiciales (autos y otros). El estado del contenedor se registró como “Deteriorado”, y el de los documentos como “Regular” (Figuras 3a y 3b).

Hay inconsistencias en la información consignada en la ficha del inventario de 2008-2009. Por ejemplo, se indica que los papeles estaban inventariados y ordenados. Como observaciones, en la ficha se consignó la necesidad de llevar a cabo procesos de descarte para dar de baja material de biblioteca, pero no se mencionó el material de archivo. Además, se señaló la urgencia de acciones de salvaguarda como adecuación del local, capacitación, fumigación y equipamiento. También se remarcó en el riesgo derivado de instalaciones eléctricas en mal estado.21
A pesar de este diagnóstico, el patrimonio archivístico del CCOQ no fue intervenido en nivel alguno. La mayoría de los bienes patrimoniales registrados en el Decreto de Emergencia se incorporaron al Sistema Integrado del Patrimonio Cultural del Ecuador (SIPCE), pero el archivo de los obreros católicos no.
En el año 2022 la Dirección de Control Técnico, Conservación y Salvaguardia de Bienes Patrimoniales Culturales, del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) hizo un “Balance de riesgos del edificio del CCOQ y sus bienes culturales” (2022). La evaluación se efectuó ante las afectaciones causadas por el invierno de ese año.22 Ambos diagnósticos (el del Decreto de Emergencia y el del INPC) muestran que, aunque el Estado ecuatoriano tiene un marco legal para la preservación de la memoria archivística, los documentos del CCOQ se han mantenido al margen de iniciativas de preservación, descripción o catalogación.
La valorización del patrimonio archivístico del CCOQ fue posible gracias a la iniciativa internacional Archival-City,23 que vincula la planificación de las ciudades del futuro con las dimensiones archivística e histórica. El objetivo consistió en identificar y desarrollar bases de datos sobre procesos sociales relacionados con la ocupación de los espacios urbanos. Esta perspectiva articuló dos ideas: la conjunción de las nociones lugar de memoria y “archivo urbano” o “archivo de la ciudad, como un acervo (o conjunto de acervos) cuya recuperación y acceso refuerza las relaciones entre la comprensión del pasado de las ciudades y con su planificación futura.24 En la búsqueda de estos enlaces, los archivos pertenecientes a la sociedad civil refuerzan el sentido de su integración como lugares de la memoria que no pueden estar al margen de las políticas y de las acciones encaminadas a pensar las dinamias urbanas.
La metodología de manejo de los archivos en los campos urbanos de trabajo de Archival-City orientó la implementación de procesos, prácticas e instrumentos comunes, que facilitan el acceso a los archivos sobre el desarrollo de las ciudades en perspectiva social. Para cumplir con este objetivo, el procesamiento de los documentos identificados en el CCOQ utilizó “los [...] estándares internacionales de descripción archivística (ISAG, ISAR) con la herramienta Open Source AtoM”25.
En las actas de sesiones del CCOQ hay un vacío de papeles que corresponden a los años 1917-1924. En esa época se produjeron diversas conquistas de derechos laborales en el país y se llevaron a cabo varios congresos obreros. Por ejemplo, en 1916 el Congreso Nacional normalizó la jornada de trabajo (8 horas), estableció días festivos y consagró el derecho a horas extras y a desahucio. Los domingos fueron declarados días de descanso. En 1921 se promulgaron normas sobre indemnizaciones en caso de accidentes. En 1925, el control de la directiva del CCOQ cambió de manos; pasó de los aristócratas fundadores a los artesanos, luego de una intensa lucha llevada adelante por la segunda generación de miembros del centro. Hasta 1931, la agrupación publicó la revista Acción popular y promovió la creación de otras filiales.
A lo largo de los años, la estructura del CCOQ ha variado muy poco. El Directorio estaba compuesto por un presidente, dos vicepresidentes, tesorero y prosecretario; además del ya mencionado Círculo Auxiliar.26 La Prosecretaría redactaba las actas de cada sesión. Actualmente esta tarea está a cargo de la Secretaría. Las actas corresponden a las reuniones de la Asamblea General, Junta General, Directorio, Directiva y el Círculo Auxiliar. También hay actas de sesiones de las comisiones creadas por la organización. En función de esta caracterización se propuso la siguiente tipología: Sesiones ordinarias, Sesiones extraordinarias, Asamblea General, Comisiones generales y Escuela nocturna. Las actas de sesiones se procesaron en 11 cuerpos de almacenamiento (3.177 folios o 2 metros lineales de documentación), las fechas extremas de la documentación desde 1906 hasta 1983. Se seleccionaron los documentos que presentaban deterioros avanzados cuya materialidad estuviera en riesgo.
La intervención incluyó traslado, conservación curativa y catalogación prioritaria de la serie “Actas de sesiones”. Antes de realizar los procedimientos de digitalización, descripción archivística y catalogación, se estableció el nivel de deterioro de los documentos en función de las condiciones físicas, químicas y/o biológicas de los papeles. El procedimiento correspondió a la ejecución de medidas de conservación curativa, al intervenir directamente sobre el soporte papel y sus encuadernaciones. Estas acciones involucraron limpiezas superficiales, abrasivas, injertos, corrección de deformaciones en el plano y refuerzos en encuadernaciones. Una vez que se modificó el estado de cada documento, se procesó la información que contiene los encuadernados y los expedientes.27 Durante la intervención se identificaron otros documentos como inscripciones de matrículas de la escuela nocturna (de 1933 a 1936) y el libro mayor de la sección caja de ahorros de 1917.
La infraestructura del CCOQ no reúne las condiciones básicas de un contenedor para albergar documentos con valor histórico. Tampoco existen condiciones de acceso a la documentación, debido a que el edificio solo se usa durante las reuniones de la organización. La valoración de riesgos del bien inmueble hecha por el INPC identificó vulnerabilidades derivadas del deterioro de cubiertas, redes eléctricas antiguas y falta de sistemas de seguridad o equipos para prevenir flagelos. Como antes se mencionó, el predio del CCOQ sufrió graves daños durante el invierno de 2022. Por este motivo, las actas fueron trasladadas al laboratorio de conservación del Archivo Histórico Metropolitano de Quito -AHM-Q- (Figura 4). Las colaboraciones institucionales creadas para la puesta en valor del patrimonio documental del CCOQ, admitieron la posibilidad de que la serie documental correspondiente a las “Actas de sesiones” se incorporara al acervo documental del AHM-Q, con el objetivo de precautelar la integridad física de los papeles e incorporarlos a la memoria de la ciudad como parte de los testimonios documentales relacionados con los trabajadores de la ciudad.

Se elaboró un Cuadro de Clasificación Documental (CCD) para definir niveles de descripción archivística de los documentos según normas internacionales de descripción archivística, como ISAD (G)28 e ISAAR (CPF)29. Esta estructura permite relacionar y establecer niveles de jerarquía intelectual de la institución con la información en las actas de sesiones (Apéndices 2 y 3).
Los niveles de descripción archivística se establecieron mediante códigos para registrar los documentos bajo el título “Fondos del Centro Católico de Obreros de Quito”. El registro se hizo en la plataforma AtoM Archival City y en la base de datos NAKALA (Figuras 5a y 5b), según la siguiente estructura:

Los encuadernados que contienen actas de sesiones responden a unidades documentales simples. La identificación temporal se hizo según la fecha de cada sesión o reunión, pues no todas las actas están numeradas. Este es el caso de las actas que corresponden a 1906, numeradas secuencialmente desde n.o 1 (de 11 de marzo de 1906) y hasta n.o 22 (de 16 de septiembre de 1906). La metodología de descripción archivística siguió los niveles de jerarquización identificados en el cuadro de clasificación:
I. Arco temporal: desde 1906 hasta 1983.
Descripción sección “Secretaría del Centro Católico Obrero”: corresponde a la participación del secretario designado por la organización en sesiones con el objetivo de notificar, custodiar y difundir las resoluciones tomadas por la asamblea general.
II. Arco temporal: desde 1906 hasta 1983.
Descripción series actas: documentos que registran actuaciones, acuerdos y decisiones tomadas en las sesiones. Refieren los temas tratados conforme al orden del día, identificando participantes, fecha y, en algunos casos, hora de cada reunión.
III. Arco temporal: desde 1906 hasta 1983.
Descripción subseries actas de sesiones: documentos específicos que identifican el tipo de sesiones del CCOQ.
Esta descripción hace referencia a la sección de la Secretaría del CCOQ, de acuerdo con la información registrada en una matriz de inventario (Apéndice 4). Las actas intervenidas están contenidas en 8 libros y 2 carpetas que incluyen:
actas de sesión preparatoria;
actas de sesión de instalación;
actas de sesión de Directorio;
actas de sesión de la junta general;
actas de sesiones ordinarias;
actas de sesiones extraordinarias;
actas fúnebres;
actas de sesiones de comisión general;
actas de sesiones de la directiva;
actas de sesiones del círculo auxiliar;
caja de ahorros del Centro Católico Obrero;
registro de matrículas;
proyectos de lotización.
Además de la sección correspondiente a la Secretaría General, se identificó la sección de caja de ahorros de 1916, la serie de registros de matrículas de la escuela nocturna de 1933 a 1937 y proyectos de compra de lotes de terreno, sin fecha.
La digitalización de las actas de sesiones se efectuó en un escáner planetario tipo V, con resolución de 300 a 600 DPI. Los archivos se almacenaron en el formato PDF/A -PDF diseñado para la preservación de documentos a largo plazo- (Figuras 6, 7 y 8)30.



En el blog Hypotheses, Archival-City publicó el reportaje “The Centro Católico Obrero of Quito- a source for research on the social history of the city and part of the urban heritage”31. Además, se publicaron los avances en la intervención sobre las actas de sesiones del CCOQ y sus descriptores (data paper) bajo el título “Session Minutes of The Centro Católico de Obreros de Quito (1906-1983) - Conservation, Inventory and Documentary Description”32, en el ya mencionado blog y en la base de datos AtoM.33
Otro producto es la pieza audiovisual “Actas de sesiones del Centro Católico de Obreros de Quito. Valoración histórica y patrimonial”34, con una duración de 11:00/00:10. El video expone la metodología desarrollada y sirve como material de estudio sobre el tratamiento del patrimonio documental y la gestión archivística (Figura 9)35.

Los resultados también fueron expuestos en dos foros universitarios con participación del público especializado, los dirigentes del Centro Católico Obrero y los responsables del AHM-Q. El primero de estos foros fue un conversatorio intitulado “El Centro Católico de Obreros: valoración histórica y patrimonial”36. El segundo espacio de presentación se organizó como parte de la conferencia de cierre “Living Archives for Sustainable Cities”37.
La serie actas de sesiones del CCOQ ya se ha incorporado al Archivo Histórico Metropolitano de Quito como parte de su acervo (Figuras 10 y 11). Su integración abre la posibilidad de que otros archivos de organizaciones obreras también formen parte de la memoria oficial de la ciudad. El catálogo digital de la serie, que está por publicarse, será alojado en el sitio web del AHM-Q junto con una selección de las actas más importantes.


La valorización de la serie Actas de sesiones del CCOQ permite reestablecer conectores institucionales y organizativos que favorecen la recuperación de la memoria social e histórica de un espectro de los obreros en Quito. Además, pone al acceso de comunidades de investigadores un importante acervo documental para el estudio de la historia obrera local.
Las acciones emprendidas desde la identificación de la situación de riesgo de los documentos, su traslado hacia un contenedor con las condiciones físicas y de acceso y la implementación de procesos técnicos: como curación, catalogación, digitalización y almacenamiento, proponen una metodología de trabajo para intervenir en otros archivos de la sociedad civil e integrarlos al acervo documental de la ciudad. En esta perspectiva, la recuperación de las actas de sesiones del CCOQ entra en diálogo con la propuesta de Camargo y Goulart de reconsiderar el papel de las organizaciones sociales dentro de una memoria más amplia -la de la ciudad-.
La digitalización de las actas de sesiones, mediante protocolos y procedimientos técnicos en el archivo de la ciudad y la incorporación de su información en la base de datos del proyecto Archival-City, permite que los documentos de los obreros católicos sean recuperados mediante herramientas y recursos digitales de reciente desarrollo. Esto garantiza la preservación de los datos en un soporte digital que posibilita su acceso bajo descriptores y sistemas de búsqueda que, además, admiten la migración de la información y su difusión. Muestra, también, el necesario involucramiento institucional del archivo de la ciudad en la prestación de servicios para recuperar colecciones documentales no oficiales.
El registro audiovisual del proceso (la pieza fílmica documental) es un importante recurso didáctico que contribuye a la valorización de otros repositorios de documentación histórica pertenecientes a la sociedad civil y aporta a la formación archivística con un modelo de intervención basado en la colaboración de actores gremiales, universitarios e institucionales que permitan identificar, intervenir y transformar colecciones documentales en parte de la memoria pública de la ciudad.







Los autores agradecen a Vincent Lemire (director de Archival-City), Carole Lamoreux (coordinadora general de Archival-City), Georges Lomné (coordinador de campo de trabajo Quito), Guillermo Bustos (coordinador del equipo UASB-E) y Annalaura Turiano. Reconocemos, además, el apoyo de la Directiva del Centro Católico de Obreros y del historiador Patricio Guerra Achig (Cronista de la ciudad entre 2021-2023), de Sofía Granizo, María de Lourdes Jiménez, Sonia Merizalde y Adriana Guadinango (funcionarias del Archivo Histórico Metropolitano de Quito entre 2021-2023). También agradecemos a Priscila Ferrer Caraponale y Cecilia Helena de Salles Oliveira. Un Reconocimiento especial merecen Isaac Cabrera Hanna y Sotano Studios.

















