ÁREA DE DERECHO INTERNACIONAL Y RELACIONES INTERNACIONALES
Recepción: 26 Abril 2022
Aprobación: 08 Julio 2022
DOI: https://doi.org/10.37511/viaiuris.n33a8
RESUMEN: El objetivo del presente artículo es identificar los nodos o líneas de investigación comunes en la bibliografía estudiada, donde se ha empleado el concepto de sentido de lugar como una herramienta conceptual para describir apegos y emociones asociadas a un espacio físico. La identificación y análisis de la producción científica en torno a este concepto se circunscribe a Latinoamérica en el periodo 2010-2020. Para dicho análisis se consultaron tres repositorios digitales: Redalyc, Latindex y Scielo. Dentro del análisis se identificaron cuatro líneas o nodos de investigación en los que se utilizó el sentido de lugar: a) renovación urbana, b) migración, c) turismo y d) cuerpos de agua.
Palabras clave: Sentido de lugar, topofilia, arraigo, identidad de lugar, sentido de comunidad.
ABSTRACT: The objective of this article is to identify the common nodes or lines of research in the literature studied where the concept of Sense of Place has been used as a conceptual tool to describe attachments and emotions associated with place. The identification and analysis of scientific production around the concept of Sense of Place is limited to Latin America in the period 2010 to 2020. For this analysis, three digital repositories were consulted: Redalyc, Latindex and Scielo. Within the analysis, four research lines or nodes were identified in which the Sense of Place was used: a) Urban Renewal; b) Migration; c) Tourism and; d) Bodies of Water.
Keywords: Sense of place, topophilia, rooting, identity of place, sense of community.
RESUMO: O objectivo deste artigo é identificar os nós ou linhas comuns de investigação na literatura estudada, onde o conceito de Sentido do Lugar tem sido utilizado como uma ferramenta conceptual para descrever anexos e emoções associadas ao lugar. A identificação e análise da produção científica em torno do conceito de Sense of Place está limitada à América Latina no período de 2010 a 2020. Para esta análise, foram consultados três repositórios digitais: Redalyc, Latindex e Scielo. A análise identificou quatro linhas ou nós de investigação em que o Sentido do Lugar foi utilizado: a) Renovação Urbana; b) Migração; c) Turismo; e d) Corpos de Água.
Palavras-chave: Senso de lugar, topofilia, enraizamento, identidade do lugar, sentido de comunidade.
RESUMÉ: L'objectif de cet article est d'identifier les nœuds communs ou les lignes de recherche dans la littérature étudiée où le concept de sens du lieu a été utilisé comme un outil conceptuel pour décrire les attachements et les émotions associés au lieu. L'identification et l'analyse de la production scientifique autour du concept de sens du lieu se limite à l'Amérique latine pour la période 2010 à 2020. Pour cette analyse, trois référentiels numériques ont été consultés : Redalyc, Latindex et Scielo. L'analyse a permis d'identifier quatre lignes ou nœuds de recherche dans lesquels le sentiment d'appartenance a été utilisé : a) la rénovation urbaine ; b) la migration ; c) le tourisme ; et d) les plans d'eau.
Mots-clés: Sens du lieu, topophilie, enracinement, identité du lieu, sens de la communauté.
Introducción
El estudio del concepto de sentido de lugar ha sido desarrollado desde distintas disciplinas como la psicología y la geografía. Tradicionalmente su estudio se ha asociado a categorías como “sentido de comunidad”, “arraigo” e “identidad” y cómo estas posibilitan la interpretación y el análisis de las actividades de cuidado del entorno urbano, las ciudades, los pueblos y las ciudades rurales, así como excepcionalmente el cuidado de espacios naturales: parques ecológicos, reservas forestales, lugares sagrados.
Uno de los principales enfoques de estudio del sentido de lugar es el construido a partir de la geografía humanística y la geografía de las emociones (Nogué, 1985; Butz & Eyles, 1997; Tuan, 2007; de Alba, 2010; Bernal, 2012; Abarca & Campos, 2013; Garcés & Jaramillo, 2017), áreas del conocimiento ligadas a la filosofía existencialista de Jean Paul Sartre y a la fenomenología de Husserl en lo que refiere al lugar del espacio en la construcción del sujeto (Bernal, 2012). Desde una posición fenomenológica se puede observar el trabajo de Ingold (2002) en torno a la antropología y la ecología. Ingold (2002) asume el sentido de lugar como un concepto que permite estudiar la relación del sujeto-espacio y el surgimiento de la trama de emociones que hacen posible dicha relación.
Doreen Massey es una de las escritoras que más ampliamente se ha ocupado del “sentido de lugar” desde una perspectiva global, que plantea un diálogo entre el concepto de lugar con los conceptos de espacio-temporal, el capital y la identidad (Albet & Benach, 2012). En la literatura hay un consenso en torno a la definición del sentido de lugar entendido como las emociones y vínculos afectivos que las personas desarrollan en torno al espacio que habitan a partir de sus vivencias, que genera un sentimiento de arraigo e identidad (Oslender, 2002; Low & Lawrence-Zuñiga, 2003; Albet & Benach, 2012; Bernal, 2012; Scannell & Gifford, 2010; Morel, 2016).
El análisis que aquí se presenta hace parte de un proceso de investigación más amplio en torno a las emociones y los apegos de los individuos al sendero ecológico del río San Francisco en la ciudad de Bogotá (Colombia). En el desarrollo de la investigación se evidenció la riqueza y diversidad de campos de observación en donde el sentido de lugar se convirtió en una categoría central de análisis. Visiones centradas únicamente en la geografía tradicional no permiten visibilizar ni analizar los contextos culturales y sociales que se desarrollan en el espacio. Por ello surgieron el interés y la necesidad de identificar y analizar la producción académica que ha abordado el sentido de lugar como una categoría de trabajo para el estudio de diferentes problemáticas y campos de observación. Los interrogantes que se pretende responder son los siguientes: ¿Cuáles son los nodos o líneas de investigación en los que se emplea el sentido de lugar como una categoría de análisis? ¿Cuáles son los campos de observación predilectos de los investigadores para emplear el sentido de lugar?
Conforme a lo anterior, el estudio se orientó a identificar los nodos o líneas de investigación en donde el sentido de lugar ha sido una categoría central para analizar los universos culturales y de representación que se desarrollan en el espacio, así como los campos de observación y espacios en donde el sentido de lugar es una herramienta conceptual que permite evidenciar los apegos y afectividades entre las comunidades y su territorio. En consecuencia, se identificó que la academia emplea esta categoría con el objetivo de analizar las tensiones entre la ciudad y su componente biofísico y la relación entre citadinos-naturaleza. Así, se encontró que este concepto ha sido empleado para analizar problemáticas eminentemente urbanas como a) renovación urbana, b) migración, c) turismo y d) cuerpos de agua. Se ha dejado de lado el componente biofísico que envuelve a las ciudades.
El documento se encuentra organizado así: un primer aparte introductorio en donde se abordan algunos aspectos teóricos de donde se desprende el concepto de sentido de lugar; en segundo lugar, se detalla la metodología empleada. En un tercer aparte se presentan los resultados, la sistematización de los documentos encontrados y un breve análisis del abordaje que hacen desde el sentido de lugar. Finalmente, está el apartado de conclusiones donde se presentan los nodos o líneas de investigación identificados en los documentos presentados y se hacen evidentes algunos vacíos en la literatura y potenciales espacios para futuras investigaciones.
Metodología
La presente investigación parte de una metodología cualitativo-documental, con alcance constructivo, donde se identificaron tendencias, vacíos y limitaciones. La investigación se compuso de dos fases: la heurística y la hermenéutica, entendiéndose respectivamente como el proceso de búsqueda e identificación de fuentes y la posterior interpretación y análisis de las mismas (Londoño, Maldonado, & Calderón, 2016). Dentro del proceso de investigación se elaboró minuciosamente un estado del arte en torno al concepto de sentido de lugar.
En primer lugar, se consultaron los repositorios digitales Redalyc, Latindex y Scielo. En la búsqueda se emplearon palabras claves como sentido de lugar, topofilia, arraigo, identidad de lugar y sentido de comunidad. Se seleccionaron los artículos publicados en el periodo 2010-2020. En segundo lugar, a partir de una primera lectura se organizaron los documentos identificados en función del campo de observación: si abordaban problemáticas urbanas o rurales, con qué tipo de población abordaban el estudio y su relación con conceptos similares como topofilia, arraigo y bioespacio. Inicialmente se identificaron dos nodos que emplean el sentido de lugar de forma recurrente: la migración y la renovación urbana. Sin embargo, como se verá más adelante, la literatura existente puede organizarse en cuatro líneas o nodos según el campo de observación. En el caso de Colombia, existen tres estudios interesantes en torno a cuerpos de agua como lugares de significado e identidad cultural. Después de esta primera lectura se identificaron los nodos y líneas de investigación definitivos para sistematizarlos mediante el software nvivo 10.
En tercer lugar, se hizo una revisión de la bibliografía de los documentos seleccionados para identificar los textos que no habían sido visualizados en la búsqueda realizada a través de los motores de búsqueda: Redalyc, Latindex y Scielo. No obstante, no se obtuvieron nuevos textos que cumplieran con los criterios de búsqueda respecto al periodo de tiempo estudiado ni zona geográfica de realización del estudio. Finalmente, se pasó a la construcción del documento en donde no solo se identificaron y describieron las fuentes encontradas, sino que se hizo un análisis sistemático del estado del arte del concepto de sentido de lugar y los nodos identificados.
Aproximaciones en campo al sentido de lugar
La perspectiva de lugar es una visión vívida del espacio en donde el sujeto construye su identidad a partir de los elementos físicos y culturales (Montañez & Delgado, 1998; Ingold, 2002). A su vez, el espacio es construido y representado de formas diversas por el sujeto, es una relación de doble vía entre sujeto y lugar (Segura, 2013). Como ha sostenido la literatura existente, hay un estrecho vínculo entre identidad individual, identidad de lugar, sentido de lugar y sentido de comunidad (Fals Borda, 2000; Vidal et al., 2013; Salazar, Martín, & Irarrázaval, 2017). Para la comprensión del lugar es importante también entender la categoría de bioespacio de Fals Borda (2000), en la que el lugar es una construcción histórica imbuida de aspectos económicos, sociales y políticos atados a la forma de producción y reproducción de la comunidad junto a sus recursos naturales.
Junto al sentido de lugar se encuentra el concepto de topofilia como un acercamiento al lugar desde aquellos sentimientos que el individuo le atribuye. Tuan (2007) analiza los sentimientos asociados al lugar a partir del concepto de percepción; es decir, la manera en que los seres humanos captamos el mundo a nuestro alrededor. Si bien el concepto de topofilia puede ser análogo al de sentido de lugar, lo que interesa para este artículo es el proceso de construcción en el que los individuos asignan sentimientos a un espacio apropiándolo. En este sentido, es importante señalar que la topofilia cuenta con una mayor elaboración en la forma en que se percibe el espacio: cómo se asignan valores estéticos al paisaje y la belleza del paisaje en contexto. Sin embargo, como se verá a continuación, las investigaciones sobre la trama de emociones y afectos que definen la manera de habitar el espacio se han apoyado frecuentemente en el concepto de sentido de lugar.
Espacio, lugar y movimientos sociales: hacia una "espacialidad de resistencia", de Oslender (2002), es el texto que podría indicarse como fundacional en términos de emplear el sentido de lugar para el análisis de comunidades y la relación de estas con el espacio. En este trabajo se estudian las comunidades negras del Pacífico colombiano y su resistencia frente a los procesos de bioprospección y desarrollo agenciados por el capitalismo. La contribución central de Oslender (2002) radica en la creación de la categoría de estructura acuática de sentimiento. Con ella hace referencia a las “múltiples formas discursivas en que ellas [las comunidades negras] se refieren a su entorno y su mundo, adquiriendo el río así un papel central en los procesos de identificación colectiva” (Oslender, 2002, p. 7). De esta forma, el sentido de lugar es adjetivado para el estudio de las comunidades negras en función de las características geográficas y naturales que configuran el lugar. Finalmente, se concibe el espacio como un lugar de pugna entre discursos hegemónicos y alternativos (Oslender, 2002).
Ortiz (2004) comparte su análisis sobre el sentido de lugar en los barrios Prosperitat y El Raval, Barcelona, donde explica que se realizaron entrevistas para recolectar los niveles de satisfacción con los lugares de residencia y la formación del sentido de lugar. De los datos recolectados, se apreció una discrepancia respecto a la percepción de seguridad e identificación dentro de las ubicaciones geográficas previamente mencionadas. Los que residen en Prosperitat se sienten más arraigados a su barrio, a sus costumbres y a sus próximos; destaca en especial su homogeneidad social —clase obrera con capacidad adquisitiva similar a la media dentro de la ciudad— (Ortiz, 2004), mientras que los habitantes de El Raval se sienten un poco más aislados respecto a su sentido de pertenencia debido a que en el pasado fue un lugar de paso hacia la ciudad y otras ubicaciones que estuviesen en mejor estado físico, cultural y social —búsqueda de mejores oportunidades laborales y calidad de vida—, lo que causaba un notorio deterioro del entorno e incluso de la memoria colectiva del lugar.
Mendoza y Ortiz (2008) exponen un estudio realizado a inmigrantes de España alojados en la Ciudad de México para determinar sus vínculos sociales, lugares de residencia y actividades frecuentes —incluidas actividades laborales—, así como los lugares donde más frecuentemente hay comunicación entre la población local y los inmigrantes españoles —«zonas de contacto»—. Los resultados permiten comprender mejor las situaciones de migración de este grupo de población, acentuando que los límites respecto a los «lugares de pertinencia» son cada vez menos delimitados y homogéneos, por lo tanto, son más flexibles (Mendoza & Ortiz, 2008). También se pudo dilucidar que los inmigrantes perciben con mayor seguridad y apropiación la colonia y el hogar de residencia que el entorno en la ciudad.
Álvarez (2005) presenta un texto esencial para comprender la fundamentación del concepto de sentido de lugar. Su trabajo pone de presente cómo la afectividad asociada al espacio se desprende de una visión fenomenológica de la geografía en donde el componente subjetivo se sopesa, mientras en algunos casos adquiere más relevancia que el componente físico y métrico de la geografía. Como lo señala Álvarez (2005), el sentido de lugar es un concepto multiescalar; permite analizar el lugar y la identidad a escala barrial, provincial o de cualquier entidad territorial, incluso puede hablarse de trabajos como el de Doreen Massey, reseñado por Albet y Benach (2012), en torno a un sentido de lugar global.
De Alba (2010) aborda el estudio del sentido de lugar en Ciudad de México. Para la autora, “La casa, el barrio y la ciudad se convierten en el nicho en el cual se desarrolla nuestra existencia” (de Alba, 2010, p. 41). Esto está en consonancia con la intuición de Bernal (2012) respecto al potencial del concepto de sentido de lugar al interior del existencialismo y la fenomenología. En este caso, De Alba (2010) busca la relación entre memoria urbana y sentido de lugar, estudiando cómo los habitantes de la tercera edad de un barrio del centro histórico perciben las transformaciones urbanas a partir de sus recuerdos, y cómo han cambiado su relación y sus emociones respecto al barrio a lo largo del tiempo. Así, se puede afirmar que los estudios de Oslender (2002), De Alba (2010) y Segura (2013) tienen en común su inclinación a poner de manifiesto el papel de la memoria en la formación de afectividades por un lugar.
La vejez constituye una etapa de la vida en la cual se resignifican las relaciones sociales y los lugares. La relación vejez-espacio puede ser analizada como lo hace De Alba (2010), identificando cómo los sujetos perciben el espacio durante el transcurso del tiempo o evidenciando cómo los sentidos de lugar construidos por los sujetos de mayor edad, los condicionan a cambiar su lugar de residencia. Un ejemplo interesante de este último caso es el hecho de que los individuos que han desarrollado un sentido de lugar nostálgico acostumbran a regresar al pueblo donde transcurrió su juventud (García & Jiménez, 2016). De otro lado, quienes han desarrollado un sentido de lugar apático suelen pasar su vejez en hogares geriátricos, lugares que se desprenden por completo de cualquier sentimiento o apego previo que haya desarrollado el individuo (García & Jiménez, 2016). Ahora, retomando la variable de género, el sentido de lugar en la población longeva adquiere un contraste evidente entre hombres y mujeres; las mujeres que se han desempeñado como amas de casa desarrollan un sentido de lugar de arraigo al hogar, particularmente al barrio (García & Jiménez, 2016).
Otros conceptos como el arraigo y la identidad han sido abordados en las investigaciones sobre el sentido de lugar, por ejemplo, el trabajo de Bernal (2012) se concentra en “comprender y analizar las representaciones de las dinámicas y los imaginarios del pueblo indígena nasa en el contexto urbano de Bogotá” (p. 83). Para lo anterior, abordó el lugar como un elemento constitutivo de la identidad y por ello retoma el concepto de bioespacio de Fals Borda (2000). En este estudio se evidencia cómo el pueblo nasa logra conservar en el espacio urbano un sentimiento de arraigo hacia su territorio ancestral, ubicado principalmente en el departamento del Cauca (Colombia), para lo cual acude a la organización colectiva de la comunidad y la realización de actividades culturales tradicionales en los cerros orientales y los humedales de Bogotá, espacios que en la dinámica historia del desarrollo urbano han visto afectadas de manera significativa sus características como ecosistemas. Así, la comunidad logra mantener viva su tradición e identidad a partir de la resignificación de estos espacios y la correspondiente creación de un sentido de lugar introduciendo sus propias prácticas culturales. Para Bernal (2012), “Bogotá, como un lugar apropiado desde las lógicas indígenas, es aquel espacio de interacción donde se han establecido vínculos simbólicos, subjetivos y afectivos” (p. 95).
El concepto de sentido de lugar enlazado con el concepto de arraigo ha sido ampliamente usado para estudiar los procesos de adaptación de la población migrante; en este marco se ubica el estudio de Mendoza (2012), quien analiza la situación de la población migrante mexicana en la ciudad de Alburquerque. Este muestra cómo la población resignifica y genera arraigo en un ambiente espacial y culturalmente distinto después de haber pasado por un proceso de existencial outsideness (Abarca & Campos, 2013). La categoría de género es una variable que influye en el desarrollo de sentidos de lugar, así mismo, evidencia cómo en algunos casos el discurso norte-sur se ve reproducido por los migrantes quienes recuerdan su país de origen de forma negativa. El principal aporte de Mendoza (2012) es en términos metodológicos al introducir los mapas mentales como una herramienta para evidenciar el “conocimiento espacial, [las] representaciones del lugar [y la] imaginación espacial que proporciona información no solo de los lugares, sino también sobre las identidades territoriales y los comportamientos de los individuos” (p. 30).
Segura (2013) aborda el estudio de Puente Fierro en Argentina describiendo los procesos de memoria por medio de los cuales el espacio deviene lugar. En este texto se pone de relieve cómo un espacio habitado por distintos actores se convierte en un lugar cargado de emotividad y significado, lo que se logra mediante el entrecruzamiento de discursos, prácticas, memorias y conflictos. De otro lado, se analiza cómo mediante el patrimonio histórico los actores buscan reivindicar ciertos significados y sus memorias; esto pone de relieve el carácter dinámico de los sentidos de lugar (Segura, 2013). Podría agregarse que no existe un único sentido de lugar, que, así como existe una pugna entre grupos por la memoria y el significado del espacio, también existen una diversidad de emociones, apegos y desapegos que dan lugar a una pluralidad de sentidos de lugar sobre un mismo espacio.
El sentido de lugar también ha sido asociado a iniciativas de recuperación y apropiación del espacio urbano. Las iniciativas locales de conservación y la movilidad ambiental son un punto de encuentro para quienes realizan estudios en torno al sentido de lugar. Ejemplo de lo anterior es el estudio de Anguelovski (2013) adelantado en Barcelona, Boston y La Habana. Las comunidades en donde se adelantó el estudio son de clase popular, lo cual lleva a la autora a retomar el concepto de justicia ambiental para resaltar la necesidad de las clases bajas de reivindicar un entorno sano. Anguelovski (2013) muestra la asociación entre movilización ambiental y sentido de lugar al resaltar que “con el tiempo, la experiencia y el apego del vecindario, los activistas se dieron cuenta de las consecuencias del abandono (…) así como el deterioro de la identidad local” (p. 232). Es decir, los activistas reconocieron la importancia de desarrollar un sentido de lugar para la recuperación y conservación del espacio y la identidad.
Los trabajos en torno a los procesos de rehabilitación y conservación del espacio urbano son un punto de encuentro para las investigaciones que emplean el sentido de lugar como herramienta conceptual de análisis. Estos procesos no son solo una modificación estética, sino también una mutación de las memorias y los sentimientos asociados al espacio intervenido. Crossa (2013) analiza cómo desde el discurso neoliberal se generan procesos de exclusión e invisibilización de actores que son vistos como amenazas para la construcción de una ciudad empresarial. Así, el sentido de lugar permite estudiar no solo los procesos de reapropiación y redistribución del espacio desde los sectores populares, como se muestra en el estudio de Anguelovski (2013), sino cómo las prácticas gubernamentales luchan por invisibilizar a las personas no deseadas de los espacios públicos para reconfigurar la relación espacio-sujeto. Crossa (2013) analiza el caso de Coyoacán en Ciudad de México, donde el discurso neoliberal gubernamental buscó desplazar a los vendedores ambulantes de los espacios públicos como parte de una política de embellecimiento urbano. Claro está que la política de embellecimiento parte de una concepción empresarial de la ciudad en donde se mercantiliza el espacio a partir de su relevancia arquitectónica e histórica. Crossa (2013) hizo un análisis de la lucha por el espacio desde las emociones; es decir, no se trata de un análisis desde el punto de vista económico ni de redistribución de la renta derivada del uso del espacio, sino de un análisis centrado en el lugar. Allí quedaron evidenciadas las motivaciones personales y existenciales de los vendedores ambulantes para luchar por su espacio, como sostiene Crossa (2013): “Para los vendedores ambulantes en Coyoacán, las plazas no solo son un lugar de trabajo, sino donde cuidan a sus hijos, se encuentran con sus amigos, comparten nuevas ideas, florecen las relaciones amorosas y discuten todo tipo de temas” (p. 49). El espacio se convierte en lugar al cargarse de los significados y emociones que cada sujeto le da al existir allí. En el estudio de Crossa (2013) se evidencia cómo la lucha por la redistribución del espacio no es solamente de carácter material o económico, sino que involucra una esfera más íntima para los individuos: la defensa de la vida y la memoria de las personas que lo habitaron y lo habitan.
La confrontación descrita por Crossa (2013) describe también una tensión por las formas de producción que se dan en el espacio. Estas tensiones se acrecientan con la aparición de recursos naturales de alto valor económico; el capital ingresa a estas zonas transformando las formas tradicionales de gestionar los recursos y el espacio. Un claro ejemplo de ello es el trabajo de Comerci (2010) orientado a identificar “qué sentidos expresan los sujetos en torno a los espacios de vida y lugares en tiempos de expansión de la frontera productiva”. El tránsito de una forma de producción a otra no implica solo un cambio desde la óptica económica, también conlleva una transformación de las relaciones sociales y la forma en que los sujetos se relacionan con el espacio y sus recursos. Lo anterior lleva inequívocamente a una transformación de los sentidos de lugar de la población. En consecuencia, el sentido de lugar es un concepto que permite describir cómo los procesos de expansión de las fronteras productivas y, en general, la expansión del capital reconfiguran la relación sujeto-espacio.
Además de la intimidad que se da entre el espacio y el sujeto, la participación política y la reivindicación de derechos son otras variables que caracterizan el desarrollo de sentimientos y apegos al lugar. Vidal et al. (2013) analizan la relación sentido de lugar y participación, al igual que el estudio de Berroeta, Romaneda y Opazo (2015). Sin embargo, el caso de estudio de Vidal et al. (2013) se focaliza en una comunidad de Chile donde se adelanta un proceso de renovación urbana. En este sentido, el estudio es consistente con los hallazgos anteriormente mencionados en cuanto al vínculo entre sentido de lugar y participación. De otro lado, quienes se identifican con el lugar tienen un mayor sentido de lugar y, por ende, un mayor nivel de participación en los asuntos locales (Vidal et al., 2013).
El desarrollo del sentido de lugar hunde sus raíces teóricas en la filosofía fenomenológica y el existencialismo. El espacio deja de ser eminentemente físico y se convierte en una construcción subjetiva imbuida de significados y emociones. Desde una perspectiva teórica, Abarca y Campos (2013) rastrearon los orígenes del concepto en la fenomenología, específicamente en la geografía humana al retomar el trabajo de Butz y Eyles (1997). En este sentido, los autores discurrieron en una discusión en torno a la construcción del lugar y el sujeto, estos mantienen una relación dialéctica, donde el lugar construye al sujeto en una realidad siempre dinámica y el sujeto a través de su agencia deja su huella en el lugar.
El concepto de arraigo recurrentemente es asociado al desarrollo de una afectividad particular al lugar. Sin embargo, como oposición al arraigo y al sentido de lugar, Abarca y Campos (2013) proponen el concepto de existencial outsideness (desarraigo existencial) como “aquella sensación de extrañeza y de alienación, que suelen sentir los recién llegados a un lugar o las personas cuando vuelven a su ciudad de nacimiento tras ausentarse largo tiempo” (p. 55). El desarraigo existencial es determinante porque permite analizar el sentido de lugar en comunidades que experimentan un sentimiento de desarraigo a causa del abandono forzado de su territorio, como sucede con la población desplazada.
El sentido de lugar a permitido el abordaje de situaciones dicotómicas como la visibilización/invisibilización de actores y la apropiación/expropiación del espacio a través de los diferentes discursos que buscan modelar el espacio. No obstante, el estudio presentado por Earney, Rivera, y Rodríguez (2014) se sale de esta línea de investigación y se interesa por indagar cuáles son los lugares reconocidos como auténticos desde el punto de vista turístico. Así, esta investigación se centra en identificar los elementos y características que hacen que un determinado espacio sea auténtico desde la perspectiva mercantil del turismo; la autenticidad del espacio se ve reflejada en la conservación del sentido de lugar. En otras palabras, los lugares turísticamente atractivos y auténticos derivan su magia de la forma particular en que los habitantes del lugar ligan sus prácticas, historias y sentimientos a ese espacio (Lasten, Rodríguez , & Lasten, 2014).
Desde la perspectiva de poblaciones desplazadas, el trabajo de Berroeta, Romaneda y Opazo (2015) se centra en estudiar el sentido de lugar, el sentido de comunidad y la participación de las personas después de ser desplazados a causa de desastres ambientales. En este sentido, se examina cómo las comunidades desplazadas por eventos volcánicos en Chile se han involucrado en procesos de participación comunitaria en las comunidades donde se asientan después del desastre. Una de las consecuencias más funestas de un desastre natural es la pérdida del lugar (Berroeta, Romaneda, & Opazo, 2015); en este sentido, los autores evidencian que la participación en los asuntos locales por parte de los recién llegados se encuentra condicionada por la existencia de un sentido de lugar que los ligue a su nuevo entorno.
Uno de los enfoques identificado en la literatura en torno al sentido de lugar es el del turismo y el mercadeo de lugares. En este enfoque se ubica el trabajo de Eugenio (2015), quien buscó hacer un acercamiento entre el branding de lugares, la comunicación ambiental y las marcas. En este sentido, la categoría de lugar permite analizar el potencial identitario del espacio para convertirlo en marca turística. Eugenio (2015) instrumentaliza la categoría de sentido de lugar para identificar las ventajas comparativas en el mercado global del turismo; analiza cómo se mercantiliza la identidad de los lugares y cómo el desarrollo de determinadas prácticas sociales y costumbres hacen que un espacio sea más atractivo a nivel turístico. Eugenio (2015) argumenta: “El place branding representa, en realidad, la refundación contemporánea de creación de un sentido de lugar” (p. 209), lo cual pone de manifiesto cómo un concepto originado en la necesidad de reivindicar la experiencia humana en el espacio se ha convertido en un instrumento más de mercantilización.
La construcción de sentidos de lugar se encuentra asociada a la forma de existir y vivir el espacio. A partir de esta premisa, Morel (2016) aborda el estudio de las diferentes formas en que se producen sentidos de lugar, tradiciones y formas de sociabilidad en las milongas argentinas de Buenos Aires. En un sentido general, el autor plantea que el lugar es el resultado de “múltiples construcciones de sentido, sociabilidades, narrativas, prácticas performativas y ejercicios de poder” (Morel, 2016, p. 22). De otro lado, pone de relieve cómo las nuevas generaciones son un motor para la transformación y reconfiguración de los sentidos de lugar, lo cual pone de relieve el carácter dinámico de este concepto, tal y como lo han referenciado Salazar, Martín y Irarrázaval (2017).
Desde el enfoque de paisaje, Salazar, Martín y Irarrázaval (2017) presentan un estudio en torno a cómo las prácticas turísticas y el discurso gubernamental invisibilizan las prácticas urbano-territoriales de la etnia mapuche en Chile. En este sentido, se analiza cómo la construcción del paisaje y el sentido de lugar se encuentran mediados no solo por la forma en que se habita el territorio, sino por los discursos promovidos por los diferentes actores. De igual forma, se retoma la idea de paisaje y sentido de lugar no desde una perspectiva representacional, sino a partir de una comprensión existencial del espacio en donde el paisaje es algo vivo y dinámico. En virtud de ello, la conservación del paisaje es vital para mantener el sentido de lugar que da forma a la identidad individual y al sentido de comunidad (Nogué, 2014; Berroeta, Romaneda, & Opazo, 2015).
El propósito del artículo de Cuevas y Ramos de Robles (2016), por su parte, fue determinar la construcción de la apropiación y el sentido de lugar en estudiantes de posgrado, para ello, recolectaron información fotográfica, textual y verbal de los susodichos. Los resultados mostraron que, para construir un sentido de lugar, las principales bases son componentes físicos, las actividades que realiza en el lugar (espacialidad), sensoriales y de temporalidad —en relación con los ciclos circadianos— en los sitios que constantemente visitan o habitan (Cuevas & Ramos de Robles, 2016). Sus conclusiones fueron que los medios gráficos junto a los escritos son los más útiles al momento de determinar cómo se da el sentido de lugar para los estudiantes, y que la conexión que gestiona el estudiante con el entorno, incluyendo a las demás personas, puede modificarse con lo que se logran variaciones leves en el sentido de lugar y de pertenencia. Esto se une a que los profesores deberían dar mayor relevancia a la ubicación y al sentido de lugar de sus estudiantes para mejorar paulatinamente la enseñanza, junto a los múltiples instrumentos que se les dan a los estudiantes. Por ser un tema tan amplio y variable debe ser ampliado desde una perspectiva interdisciplinar (Cuevas & Ramos de Robles, 2016).
El sentido de lugar en ambientes naturales dentro de las urbes es abordado por Garcés y Jaramillo (2017) en torno a la ronda del río Sinú en Montería (Colombia). Desde la perspectiva de la geografía humana analizaron la construcción de sentidos, significados y relaciones socio-afectivas entre cuerpo y ciudad. Al igual que Bernal (2012) y De Alba (2010), señalaron la articulación entre sentido de lugar y fenomenología. En este sentido, se ve el espacio como una construcción dialéctica en la que participan múltiples actores, que es resignificada en el tiempo a través de la habitación del espacio.
Urroz (2018) presenta un análisis del sentido de lugar desde los trabajos de dos de los autores más relevantes de la geografía humanística. El pensamiento geográfico de Joan Nogué y Yi-Fu Tuan se caracterizan por privilegiar la experiencia concreta, las sensaciones y las percepciones por encima de la visión geométrica y topológica del espacio. En este sentido, Urroz (2018) señala cómo Yi-Fu Tuan hace hincapié en la subjetividad humana y los sentidos que permiten percibir y relacionarse con el espacio. Lo relevante, señala Nogué (2018), es la narrativa: la capacidad humana de relacionarse con el espacio por medio del lenguaje, pues es con él con lo que se crean los lugares. Finalmente, el trabajo de Urroz (2018) presenta la diferencia entre lugares a la vista y lugares como áreas de cuidado. La primera se puede asociar a la idea de branding de lugares en cuanto espacios públicos que revisten una identidad, desde el enfoque de la geografía humanística se privilegia la experiencia humana sobre la mercantilización del espacio. El segundo, las áreas de cuidado, se asocia a espacios donde las personas tejen emociones y relaciones que los mueven a tener comportamientos de protección y cuidado, en esta categoría se puede ubicar el trabajo de Anguelovski (2013).
Como se ha evidenciado en las investigaciones anteriores, el sentido de lugar es una categoría que permite acercarse a los vínculos emocionales entre el sujeto y el espacio. Sin embargo, no es el único concepto que permite analizar dicha relación, el concepto de topofilia desarrollado por Tuan (2007) es análogo al partir de una concepción humanística del espacio. Dentro de este concepto se inscribe el trabajo desarrollado por Soto (2017) en torno a las motivaciones de las víctimas del conflicto armado colombiano para regresar a sus territorios en el oriente antioqueño. Soto (2017) plantea un estudio con un enfoque de género que le permite identificar las diferencias entre las motivaciones que tienen los hombres y las mujeres campesinos para regresar a sus territorios después de eventos de extrema violencia. Así, rescata diferencias entre los vínculos emocionales que establecen los individuos en función de sus roles de género: se evidencia cómo los hombres desarrollan un sentido de lugar con la tierra, vinculado a la posesión y producción de la misma, es una relación de carácter material y de supervivencia. De otro lado, las mujeres establecen un sentido de lugar ligado al tejido social, a las relaciones comunales y al espacio como lugar de desarrollo ideal para sus familias. Es claro que la diferenciación depende no únicamente del género, sino de la construcción social del individuo, su cultura, su historia personal y su posición dentro de la estructura social. En este sentido, Soto (2017) complementa su trabajo con una descripción de la cultura campesina antioqueña.
Conclusiones
Las problemáticas abordadas en los textos estudiados dan cuenta de la riqueza que reviste el concepto de sentido de lugar. Desde la perspectiva teórica estos permiten adentrarse en la descripción de las relaciones entre espacio, cultura y sujeto. Este acercamiento no es posible desde una concepción reduccionista del espacio, típica de la geografía convencional. El enriquecer el análisis de la relación sujeto-espacio hace posible identificar necesidades, como se ve en el texto de García y Jiménez (2016), lo cual hace que este concepto tenga potencial al momento de la elaboración de planes de intervención o renovación urbana.
Los trabajos revisados coinciden en el abordaje teórico desde la geografía humanística, la fenomenología y el existencialismo, empleando el concepto de sentido de lugar para describir contextos en los que se reconfiguran los apegos al espacio y, en términos más amplios, la relación sujeto-espacio desde la existencia misma del individuo, donde las emociones juegan un papel transcendental. Así, el espacio deja de ser simplemente físico, matemático o geométrico y se convierte en un lugar más rico: el espacio se articula con el lenguaje y allí es donde surge el lugar.
También se evidencia un interés desde las áreas del mercadeo y del turismo por emplear el sentido de lugar cómo una herramienta operática para identificar las experiencias y emociones que puede generar un espacio determinado. En el texto de Eugenio (2015) se evidenció cómo se buscó exaltar la identidad de los lugares considerados turísticos desde las experiencias y emociones asociadas al lugar, con lo que la mercantilización del espacio pasó a la mercantilización de las emociones y las experiencias. En este sentido, resulta pertinente indagar en futuros estudios por el impacto que tiene la mercantilización de las emociones en la identidad de quienes tradicionalmente habitan el espacio, así como evidenciar la transformación de las emociones de los habitantes expuestos a la actividad turística.
De acuerdo con la sistematización hecha, los documentos abordados en el presente trabajo se podrían agrupar en cuatro líneas: a) renovación urbana, b) migración, c) turismo y d) cuerpos de agua. En la primera línea se encuentran estudios que se enfocan en identificar y analizar las implicaciones de los procesos de renovación urbana, especialmente en grandes urbes como Barcelona o México d. f.; en estos artículos, el sentido de lugar permite identificar el valor subjetivo de los espacios para quienes los habitan. Esta línea de investigación resalta el valor de la memoria y la dinamicidad del concepto. La segunda línea se centra en los procesos de reasentamiento poblacional por catástrofes naturales o procesos de migración. Estos estudios tienen por objeto describir cómo las poblaciones que pierden su lugar se integran a otros espacios a través de la participación y la apropiación de prácticas foráneas. La tercera línea instrumentaliza el concepto de sentido de lugar para identificar aquellas prácticas, memorias y estéticas que son comercialmente relevantes para el turismo. Este tipo de investigaciones se interesan por la conservación de aquello que le da identidad a un espacio y que, de esa forma, puede ser potencialmente comercializado por la actividad turística. Finalmente, la línea que se ocupa de los cuerpos de agua es poco nutrida. En esta solo se ubican dos de los artículos. Sin embargo, es interesante el abordaje que se hace de los cuerpos de agua como espacios predilectos para tejer vínculos afectivos entre sujetos y sujeto-espacio. En este sentido, las investigaciones futuras podrían indagar por cómo los cuerpos de agua les han dado forma e identidad a las ciudades. Si bien dicho trabajo se ha hecho desde la óptica de la historia, es valioso retomar conceptos de la geografía humanística que permitan adentrarnos en la subjetividad de los espacios y la historia.
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