Sujetos y reflexividad crítica sobre la práctica

Subjects who make critical reflexivity about their practice

Rafael SANDOVAL ÁLVAREZ
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), México

Sujetos y reflexividad crítica sobre la práctica

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 21, núm. 73, pp. 15-35, 2016

Universidad del Zulia

Recepción: 09 Enero 2016

Aprobación: 29 Marzo 2016

Resumen: La reflexividad crítica sobre la práctica es el punto de partida para un hacer-pensante que tiene como horizonte epistémico, ético y político la perspectiva del sujeto autónomo. El pensamiento tiene en la autorreflexividad crítica un desde dónde emerger. Problematizar y cuestionar nos lleva a pensar en lo inédito, en lo porvenir, implica ser consecuentes con la construcción aquí y ahora; ello conlleva el método del hacer caminando y caminar preguntando.

Palabras clave: imaginario radical, pensamiento crítico, reflexividad crítica, sujeto autónomo.

Abstract: Critical reflexivity about the practice, is the starting point for making-thinking whose epistemological, ethical and political horizon, which assumes the perspective of the autonomous subject. The thought is from where emerge from the self-reflexivity. Problematize and question leads us to think about the unprecedented, in-come, it means being consistent with the construction here and now; this requires the method of making walking and walking asking.

Keywords: radical imaginary, critical thinking, reflexivity, autonomus subject.

INTRODUCCIÓN

La reflexividad crítica respecto de la práctica teórica es el punto de partida en la configuración de un pensar epistémico que tenga como centralidad al sujeto del hacer- pensante. Reconocer la crisis de la forma-teoría como una forma de pensar repetitivo exige dar cuenta de cómo salir de la racionalidad que se impone a la realidad en movimiento, es decir, entender que la realidad es producida por el movimiento permanente del sujeto social.

Configurar una metodología de la investigación en la perspectiva del sujeto, implica, en principio, saberse situado desde una postura ética y política, y de crear relaciones sociales sin dominio, significa construir pensamiento crítico, radical en el sentido de la vida digna.

El referente efectivo es el reconocimiento de la realidad de sujetos que luchan y resisten a la dominación capitalista construyendo autonomía. Así, la intención es mostrar cómo la metodología del Caminar Preguntando que han desplegado los zapatistas, ha aportado una forma-pensamiento crítico con la que se construye el camino respecto de un horizonte histórico-político que tiene la autonomía como proyecto. Esto nos exige problematizar la relación entre realidad, sujeto y conocimiento, para mostrar que es el despliegue del hacer del sujeto lo que produce realidad y conocimiento.

De cómo se prefigure la forma de hacer-pensante, en la perspectiva que aquí se reivindica del Caminar Preguntando, dependerá la posibilidad de configurar un pensamiento crítico capaz de enfrentar los desafíos de un mundo donde se reconozca la intersubjetividad indisoluble entre sujetos vivos humanos y no humanos, relación entre sujetos sin dominio.

Entre las manifestaciones de la crisis del pensamiento teórico en las Ciencias Sociales se cuenta la renuncia a reconocer los límites de la teoría respecto de la posibilidad de dar cuenta cabal de lo que está siendo. Esa renuencia también es expresada en el reiterado uso del concepto teoría como pensamiento sistemático, olvidando que a él subyace la actividad de teorizar. Se deja de lado el hecho de que se trata de miradas parciales, condicionadas, delimitadas y limitadas por los supuestos de los que se parte, así como los contenidos considerados científicos, que sólo son la postura o la mirada de sujetos concretos, no significa que representen la de todos los sujetos sociales o que sea el único saber científico válido.

Si prestamos atención al epígrafe, la labor reflexiva no puede quedarse en enunciar la crítica al modo de pensar. Por ello, este texto es una reflexión acerca de las implicaciones del pensar epistémico crítico orientado a la constitución de un conocimiento de la realidad, ésta entendida como producto del flujo social del hacer de los sujetos sociales en situación concreta.

Uno de los preceptos epistemológicos de los criterios metodológicos que aquí se presentan es: toda práctica conlleva una reflexividad crítica del sujeto que la realiza. Por tanto, la exigencia de ejercer esta reflexividad implica advertir la necesidad de hacer la reflexión como práctica situada. Así podemos colocarnos no solo a partir de la crítica a la teoría sino a la misma actividad de teorizar1.

El conocimiento del movimiento de lo real que está dándose solo puede apreciarse haciendo, solo se puede dar la valoración de lo que acontece si somos parte del acontecimiento. Esto es estar implicado en la perspectiva del sujeto social que despliega el acontecimiento, de lo contrario, el sentido de lo que podemos saber es limitado y expresa palabras, imágenes, afectos, fantasmas del imaginario que no necesariamente correspondan al sujeto creador del hecho.

Por supuesto, que podemos aludir a la teoría dada, incluso a la práctica del pensar de aquellos sujetos que anteriormente produjeron conocimiento teórico, pero es imprescindible reconocer los límites que ello trae consigo para la práctica teórica actual, para el ejercicio de teorizar lo que se está dando en el movimiento de la realidad, aquí y ahora; tarea casi imposible si ignoramos que se pasa por un proceso de reflexividad crítica y luego por la prefiguración del saber que de ahí resulta, de modo que podamos estar en condiciones de conceptuar, o sea organizar un discurso conceptual coherente, pues al convertir el saber en teoría de lo dado, nos imposibilitamos a pensar lo dándose, el movimiento real del flujo del hacer humano en el modo de ser práctico, en el contexto del conflicto y la lucha, que no otra cosa es la realidad social actual.

En este sentido, el sólo hecho de plantearse la posibilidad de separar practica de teoría, de creer que es posible separar la práctica de la teoría, de que alguien sólo teoriza o sólo hace la práctica, caemos en un falso planteamiento en dos sentidos. Primero, porque práctica es todo tipo de hacer humano, incluyendo el pensar, la reflexividad e incluso la teorización, luego porque la teoría de por sí es una forma de institucionalizar un saber o lo que en otro momento se teorizó, de manera que en la actualidad la teoría alude al hacer de sujetos en el pasado2.

La relación entre el conocimiento y el conocedor, no debe verse como si fueran dos entidades que se contengan uno en el otro, devienen de la relación entre el sujeto que quiere conocer el despliegue del hacer de otro sujeto, pero falta que devenga en conocimiento, y eso depende del modo de ser del sujeto, del que quiere conocer, del que quiere saber lo que está dándose en movimiento, “y cuya significación no puede fijarse y cerrarse en un determinado momento, puesto que continua y, con ello, modifica las significaciones pasadas”3. Lo esencial del conocimiento, está condicionado por la relación misma que va a establecerse entre los sujetos y esa relación depende de lo que uno y otro harán en el proceso de conocerse.

Por tanto, pensar desde la perspectiva del sujeto que somos, o del sujeto que queremos conocer, implica adentrarse en la problematización de los sujetos que somos, o pretendemos ser; también implica hacer consciente qué tipo de relación existe entre dos sujetos, uno social y otro singular que busca dar cuenta del primero.

Un problema clave en la cuestión epistémico-metodológica de la perspectiva del sujeto es el reconocimiento del condicionamiento mutuo entre realidad y sujeto, éste como producto y producente, dar cuenta de ello puede acercarnos a enfrentar la cuestión de lo epistémico-metodológico e incluso avanzar en cómo dar lugar a una estrategia metodológica para la investigación, pero también para el pensar epistémico, a la que subyace la relación sujeto-realidad instítuida.

PENSAR COMO FORMA-MÉTODO, PROBLEMATIZAR COMO MODO DE CAMINAR

En el ejercicio de problematización de la relación sujeto-realidad-conocimiento, pretendo deslindarme de la forma de abordar la investigación como si fuera una relación objetividad-subjetividad4, sobre todo, si la rearticulación de la totalidad concreta (categoría con la que nombraré a la forma de operacionalizar el despliegue creador del hacer del sujeto y de su subjetividad) resulta de un ejercicio del hacer reflexivo del sujeto respecto de su situación como productor de realidad y condicionado por la misma realidad que produce.

Valga para explicitar el sentido de la articulación de la totalidad una fórmula conceptual planteada por Enrique de la Garza:

La idea de un espacio de posibilidades para la acción viable de los sujetos como alternativa al de predicción. Espacio conformado por objetivaciones de diversos niveles que acotan la acción viable de los sujetos en la coyuntura, de tal forma que el resultado concreto depende también de las concepciones e interacciones entre sujetos y un futuro que no está predeterminado, sino que implica potencialidades, pero también virajes, de alguna manera, en función de los sujetos5.

Aunque debo de hacer las siguientes precisiones en cuanto a la idea de futuro que a mi parecer en De la Garza se impone como por venir, y en consecuencia como determinidad. En cambio considero se puede pensar en la idea de presente como hacer aquí y ahora, hacer no condicionado por un futuro que, en última instancia, ha jugado a favor de la idea de la determinación (esta es la perspectiva de un marxismo ortodoxo que dejaba poco espacio a la acción de los sujetos), cuando esta acción es producente en condiciones de indeterminación e incertidumbre, es decir que depende de lo que se haga y sobre todo de las formas de hacer y cómo se crea la relación social, las nuevas realidades sociales.

Otra problematización necesaria de realizar es la de la forma de hacer la comprobación o prueba de objetividad de lo que se conoce, que tanto importa al pensar teórico de todo tipo, ya sea que resulte en la explicación o en la comprensión. Preocupación propia de los enfoques teórico-epistémicos, deductivo-inductivos y hermenéuticos, respectivamente. La cuestión es que descartada la idea de objetividad podemos simplemente afirmar que la realidad se crea y conoce al mismo tiempo y desde el principio con el despliegue de la subjetividad de sujetos en conflicto y lucha, y se conoce por la capacidad de autorreflexividad crítica respecto de dicho despliegue. De modo que mi argumento fundamental es que, con base en un deslinde de la posibilidad de verdad y de objetividad (implicados en la perspectiva del pensar teórico que exige explicación y comprensión), toda realidad es despliegue de subjetividad y ello se puede mostrar dando cuenta de cómo las posibilidades de realidad resultan de las formas de hacer de los sujetos y de que la realidad está siempre en movimiento, por lo que no puede darse de una vez y para siempre ninguna explicación definitiva ni tampoco comprensión perenne.

Así, luego de deshacernos de la exigencia de objetividad, podemos abordar una terceracuestión, laconstrucción del sujetosocialcomoproblemacentral, puesestesujeto como tal, autorreflexivo y capaz de elucidación, es quien despliega la posibilidad de problematizar y crear desde su imaginario radical, que es desde dónde el sujeto imagina y crea. Aquí radica un factor esencial respecto de la imposibilidad de que el sujeto sea absolutamente sometido y determinado por la relación social dominante de su contexto histórico-social.

Existe suficiente literatura que aborda los problemas de metodología tanto para la construcción de teorías como para la investigación, pero pocas se escapan o evaden la pretensión de considerarse investigación científica. Sobresalen dos tipos de exposiciones, las que aluden a paradigmas o modelos generales de ese método, como el positivismo, la hermenéutica, el constructivismo, la dialéctica, con sus diferentes variantes, y las que plantean el uso de técnicas como procedimientos metodológicos, entre ellas la etnografía, las entrevistas, la historia oral, la observación participante, los grupos de enfoque, entre otras. También hay algunos que proponen la alternativa de triangular algunas de estas técnicas de investigación6.

Por otro lado, encontramos textos dedicados a mostrar lo que denominan las partes y fases de un procedimiento metodológico de investigación, cuando en realidad se limitan a imponer una perspectiva nacida en el seno del positivismo, que a falta de creatividad se continúa reproduciendo acríticamente. Esa orientación epistémica es la hipotético-deductiva, en la cual la hipótesis se establece teniendo como base una teoría, de igual forma se asume la misma referencia teórica para plantear las preguntas con las que se desglosará la hipótesis, la técnica o técnicas para la recolección de información y construcción de datos; en algunos casos se procede a realizar comparación de casos, creación de variables construidas con respecto de situaciones del contexto en que se realiza el trabajo, tanto controlables como no controlables; además de establecer objetivos, formas de verificación de resultados, entre otros elementos. En conjunto formarán el protocolo de la investigación7.

Tampoco podemos afirmar que se constituya una estrategia de investigación por el hecho de conseguir comprobar, por diferentes procedimientos técnicos, que un resultado específico se obtiene por diferentes técnicas de recolección de datos, derivando de ello una verdad científica acerca de la realidad social. Es importante no olvidar que todo dato implica una interpretación y una perspectiva teórica que hace posible el surgimiento del dato mismo como tal8.

Por otro lado, pensar en una estrategia metodológica implicaría, al menos, una elaboración teorizada9, sustentada por una perspectiva epistémica cuya aplicación en un proceso de investigación tendría como base no solo lo epistémico, sino también lo ético y político explicitados, de manera que no se encubra que ello solo es posible por la relación entre sujetos que acuerdan conocerse y conocer problemas específicos a través de la problematización, la crítica y el cuestionamiento del problema, entendido éste como despliegue de la intersubjetividad dada en un contexto histórico-social. Ahora bien, aquí sólo tenemos un esbozo de lo que involucraría un proceso metodológico en abstracto, para conformarlo en la práctica investigativa respecto de un problema habría que atenerse a las necesidades de la relación intersubjetiva y los deseos de satisfacción de los sujetos implicados. Prestar atención a las necesidades de esta relación intersubjetiva exige considerar la transversalidad de lo bio- psico-histórico-social en el momento histórico específico de realización de la investigación.

Hacer el ejercicio de problematización exige una ruptura epistemológica con las formas de hacer investigación reducidas a procedimientos técnicos. Y la ruptura será respecto de aquellas perspectivas epistémicas y políticas que “convierten” a sujetos sociales en objetos de análisis, pues con ello operan un proceso de fetichización-cosificación del sujeto social y del investigador al diluir la responsabilidad ética y política implicada en la construcción de conocimiento. Se pretende hacer de los supuestos de objetividad y neutralidad el sustituto de la responsabilidad ético-política, obviando que el conocimiento es una producción social y quien participa en ello está implicado si no con una perspectiva política al menos si son una implicación.

En este sentido, hacer un ejercicio de problematización en un proceso de investigación, exigente de la articulación entre sujeto, problema, contexto y perspectiva, lo cual nos remite a la necesidad de construir una estrategia metodológica donde se reconozca la realidad concreta. Esta es una forma de concebir la investigación como producto de la relación entre sujetos concretos, en comunidad de consenso, por tanto, una investigación colectiva, en el sentido de involucrar a dos sujetos directamente y al suceder siempre en un contexto en el cual se mueven diferentes sujetos sociales, éstos se verán también involucrados indirectamente.

Problematizar lo metodológico entraña ir más allá de una reflexión acerca de límites del eclecticismo y el relativismo metodológico, de la crítica a las (supuestas) certezas del positivismo, implica lograr una racionalidad epistémico-ético-política donde se argumente desde la articulación entre condiciones sociales de crisis, la ruptura con los contextos que hacen depender y limitan el hacer social, el hacer de los sujetos. Esto significa para la perspectiva metodológica desde el sujeto social (de estudio), articular la interpretación de cómo es que surgen las condiciones de crisis y ruptura en los contextos en que tiene lugar el hacer de los sujetos, en particular aquellos que hayan llegado a una comunidad de consenso, entendida como comunidad de aprendizaje10 y de cómo se está generando un cambio en la forma de hacer y desplegarse en su práctica cotidiana.

Esto es así porque partimos del supuesto de que siempre está gestándose una transformación de las relaciones sociales, a propósito de la crisis y ruptura, las cuales constituyen una nueva subjetividad, la que está por investigarse desde una perspectiva trasversal aprovechando los saberes antropológicos, sociológicos, epistemológicos, ecológicos, teorizados, en tanto se tenga al sujeto como eje central de la reflexión y de los procedimientos técnicos diversos. Como es obvio, esta problematización no puede darse en abstracto, por tanto, se requiere aludir al contexto en que se piensa la problematización y atender a los sujetos involucrados en lucha y conflicto, en función de sus proyectos históricos, sean o no conscientes de ello algunos de los colectivos e individuos que constituyen al sujeto social implicado.

La perspectiva metodológica que intenta dar cuenta del sujeto situado, de la conformación del sujeto en situaciones de crisis del sistema-mundo capitalista y sus manifestaciones en el espacio territorial donde habita, además de problematizaciones de problemas complejos, trata de generar nuevos cuestionamientos. En ese sentido, cabe aclarar que lejos estamos de pretender soluciones retóricas ni como dicen "ofrecer una serie de enunciados para apoyar a otro enunciado que plantea ciertas perplejidades, conflictos o en general, problemas en torno a nuestras creencias teóricas o prácticas”11, como se acostumbra en el paradigma positivista y el estructural-funcionalista.

Por el contrario, el acopio de información empírica se piensa considerando la realidad en movimiento para dar cuenta de las manifestaciones del sujeto en la situación de crisis y ruptura, y esto no depende solo del manejo de teorías ni de la acumulación de datos o del reconocimiento de hechos, ya que exige la capacidad de presentar un argumento que evoque y explicite la racionalidad desde la cual se reconocen las dimensiones de la realidad y esto es lo que más interesa pensar de los sujetos que estemos comprometidos en el proceso de investigación.

Entonces, no se puede reducir la perspectiva metodológica al uso instrumental de técnicas de acceso a datos e información que no corresponden a problemas concretos. Quedarse en la realidad aparente de las evidencias termina por constituir un obstáculo epistemológico para acceder a lo real, a la complejidad de la realidad. Ni siquiera el hacer converger diferentes procedimientos técnicos es suficiente para configurar una estrategia metodológica en un proceso de conocimiento entre sujetos.

Considero que hay una forma de expresar realidades complejas, es esta es la narrativa etnográfica o literaria; por ejemplo, cuando en la literatura se utiliza la narrativa para dar cuenta de relaciones entre sujetos implicados, de modo que se muestra la configuración de la intersubjetividad donde se encuentren las diferentes perspectivas de los sujetos, con suficiente apertura, en función de los problemas de conocimiento.

Así, traducir en una narrativa lo contenido en las diferentes dimensiones de la intersubjetividad, permite desplegar un principio epistémico, el de una doble hermenéutica, la interpretación de los sujetos implicados, sin forzar la separación entre observador participante y sujeto de estudio, esta doble hermenéutica consiste en hacer una interpretación a partir de entretejer las categorías de análisis y de comprensión de los sujetos participantes en la relación de investigación, para lograr así una especie de mirada de conjunto, ya que no necesariamente los sujetos utilizan las mismas categorías ni le dan el mismo sentido a sus discursos manifiestos.

Se encuentra aquí un punto de enunciación metodológica. La base de una perspectiva teórico-metodológica para estar en condiciones de reconocer el despliegue del sujeto social como problema en el marco de una narrativa construida con base en una doble hermenéutica, es pertinente implementar procedimientos como dispositivos que convierten al sujeto social en parte constitutiva de la relación de conocimiento, pero no cualquier sujeto por ser social sino de aquel que da cuenta, a través de su testimonio, de su texto, de la forma en que despliega su subjetividad en un contexto determinado y que a su vez muestra su impacto en la forma en que se teje el discurso de los diferentes sujetos.

Esta manera de entender la interpretación, advierte un principio ético-metodológico pertinente de observar y mantener a la hora del trabajo de campo y de la redacción del documento al final de la investigación, pues no hay nada más fácil que la soberbia al ignorar al otro como interlocutor. Más allá de la validez de una interpretación particular, aquí de lo que se trata, y éste es el principio ético, es de corresponder a la exigencia de mantener un proceso de investigación colectiva, enfatizando la perspectiva de los sujetos de la investigación, de manera que en la redacción del informe final, se contenga las voces de los diferentes sujetos.

La investigación y el análisis de la realidad social actual en su dimensión de crisis y ruptura, parte del reconocimiento de que lo que se vive es un proceso del que somos sus generadores. Lo que trae consigo la exigencia del uso de categorías de análisis e interpretación de los propios sujetos, pues es en ello que se despliega, aunque sea en embrión lo que estamos pensando, reflexionando, viviendo y es el modo en que podemos expresarlo. Es decir, que parte del trabajo de elucidación en la interpretación es recoger cómo los sujetos nombran lo que hacen y piensan. Esta vinculación se muestra en las limitaciones de los conceptos y categorías teóricas para dar cuenta satisfactoriamente de los sujetos y sus procesos, por lo que es fundamental crear la forma de nombrar, crear incluso categorías para dar cuenta de la constitución del sujeto social como producente de la realidad.

Definitivamente habrá que insistir en que la pretensión de hacer concurrente la investigación como colectiva, en comunidad de consenso, dependerá en mucho de las categorías de análisis comunes y no sólo de las técnicas de apropiación de la información y el análisis de datos. Además, por supuesto, de tener presente que el pasado y el futuro se encuentran en el presente, como presente potencial de lo que podrá ser y por venir en tanto se despliegue el hacer de los sujetos.

PREGUNTANDO CAMINANDO, OTRA FORMA DE RELACIÓN ENTRE LO EPISTEMOLÓGICO Y LO POLÍTICO.

La reflexión sobre las formas de pensar es fundamental al ser la base del modo de proceder en la investigación. De igual manera, el pensar tiene en las formas de hacer la raíz del modo de reflexión, incluso de teorizar. Asimismo, el pensar crítico es imprescindible si se quiere incursionar en lo inédito, en lo no pensado aún, en lo que se está dando, en el movimiento de lo real.

El pensar es una práctica si se da como hacer reflexivo que problematiza, cuestiona y crítica. Por tanto, es una praxis desde la subjetividad creadora que implica una forma de hacer-pensante (de la investigación social, de la política) que, si se trata de transitar el camino del pensamiento crítico y descolonizador, ese caminar es una exigencia de formas de pensar desde la práctica cotidiana de la construcción de autonomía como proyecto.

Este proyecto de la construcción cotidiana de la autonomía, en el proceso de investigación exige de la descolonización del pensamiento para reinstalar la crítica en el mismo y, para ello, se requieren categorías que nombren lo inédito, lo que hasta ahora no se incluye en el conocimiento12. En este sentido, nos inspira la forma de pensar el movimiento de los zapatistas del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, en lo que han nombrado el método del Caminar Preguntando como forma de hacer. Así, las problemáticas concretas en torno de las cuales hemos estado haciendo una reflexividad autocrítica en los últimos diez años, tienen como base cuatro ejes de discusión que trazaron la ruta de la discusión permanente de nuestro Seminario13: 1) La autonomía frente al poder estatal y a la democracia liberal; 2) Los problemas enfrentados por los movimientos de resistencia de la izquierda en relación con los gobiernos progresistas; 3) El problema de reconocer las formas de hacer política, la cuestión de cómo y desde dónde se hace la resistencia y la lucha anticapitalista; y, 4) Cómo hacer análisis de los movimientos sociales desde la perspectiva de los sujetos que los constituyen.

Más específicamente del cuarto punto se nutre este escrito. Además, son fuentes de formación la experiencia de participación en seminarios y círculos de estudio diversos donde se debatía sobre epistemología y el pensamiento crítico latinoamericano, los debates en coloquios de los cuales es particularmente relevante el que se organizó en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 1999. En ese encuentro se presentaron ponencias de cuatro militantes políticos de movimientos sociales ante más de setenta investigadores especializados en movimiento sociales; el objetivo era que los investigadores se enteraran de las necesidades y exigencias de las organizaciones y movimientos sociales sobre el tipo de estudios requeridos para las luchas sociales. Después se conformaría un grupo en Guadalajara como parte de los Grupos de Reflexión latinoamericana14, que funcionó entre el año 2000 y hasta la muerte en 2013 de Zemelman, con quien en las últimas fechas llevamos a cabo un trabajo coordinado por él sobre el sujeto zapatista; parte de la colaboración e intercambio implicó participar en algunos encuentros denominados noviembres latinoamericanos, p. e., en 2010 intervine con la ponencia “Sujetos que piensan más allá del Estado y el Capital. Implicaciones del ser sujeto como proyecto de autonomía o cómo cada quien debe ser el estratega de su propia resistencia”, que es nutriente en este texto.

Las implicaciones de problematizar la autonomía, las formas de hacer política, de pensar la resistencia y lucha anticapitalista y antiestatista, así como deslindarse de la democracia liberal y los gobiernos progresistas, sumando la cuestión del análisis y estudio desde la perspectiva de quienes conforman los movimientos sociales, nos llevaron a intentar situarnos en un lugar preeminente la postura ética y la perspectiva epistémica desde una subjetividad antiautoritaria, antipatriarcal, antiburocrática y antijerárquica, como contenidos del método del Caminar Preguntando, como horizonte epistémico y político, desde nuestra colocación como sujetos situados, es decir desde la experiencia propia.

Desde ahí nos colocamos para distinguir entre problematizar aspectos teóricos heredados y problematizar respecto de problemas concretos que estamos viviendo y que no se habían presentado del mismo modo antes. Esto nos exige no estar dependiendo de ninguna teoría para pensar. De lo que depende el pensamiento crítico descolonizado, es de la capacidad de desplegar la imaginación y la autorreflexividad crítica. Así, tiene sentido la crítica del subcomandante Insurgente Marcos a las formas de pensar, estudiar e investigar que se aplican “sobre” el sujeto y no “desde” el sujeto, dejando un resquicio de salvedad para las formas de pensar e investigar junto “con” el sujeto, aunque tiene limitaciones que más adelante abordaremos. En consecuencia, reivindicamos en su momento una orientamos en la discusión respecto de diferentes procesos, en los que destacan las siguientes problemáticas:

  1. 1. Qué significa comunicar y autoformarse en la perspectiva de la resistencia anticapitalista de sujetos que se plantean la autonomía para la emancipación; aquí se sugerían algunos ejes temáticos para pensar lo que implica comunicar desde la perspectiva de sujetos que experimentan nuevas formas de hacer política, anticapitalistas y autónomas: a) Comunicar como transmisión de saberes, como interlocución y diálogo entre sujetos diferentes, como socialización de información políticamente pertinente, que contribuya en el despliegue de subjetividades emergentes; b)Formación como autoformación, para lo cual nos pronunciamos por la construcción de una Comunidad de Aprendizaje, teniendo como referente a quienes participábamos en tareas y actividades educativas, sea como profesores o estudiantes en centros de educación, a quienes en las comunidades o barrios realizan actividades culturales.
  2. 2. Qué significa construir la convergencia en espacios comunes entre sujetos anticapitalistas, de manera que la vinculación y la confluencia no sea instrumental y pragmática, que no sea en función de la acumulación de fuerzas para dominar a otras fuerzas. Los ejes temáticos eran pensar en común desde los espacios de encuentro de los colectivos y personas, desde donde viven su cotidianeidad y luchan por una vida digna; pensar desde los espacios político-organizativos establecidos en la confrontación con el Estado y la clase capitalista, que han generalizado la estrategia de acumulación de capital por despojo de territorio y guerra; pensar para la elaboración de ideas y haceres que sirvan a la práctica en la perspectiva de la emancipación.
  3. 3. Qué y cómo pensar y hacer política para la autogestión de la defensa del territorio, el del imaginario y el de la tierra que nos da vida, así como la defensa de la vida digna. Derivando también la exigencia de reconocer cómo se ha dado la defensa de los sujetos frente a la represión, el despojo, la explotación, el exterminio y la opresión. Dos perspectivas de análisis fueron surgieron con el propósito de atender la autogestión: la de la solidaridad- apoyo mutuo y la lucha contra la guerra (el exterminio por vía de represión, desapariciones, asesinatos, torturas) y la construcción de proyectos de autonomía en el ámbito de la defensa del territorio y la vida de los colectivos y personas, las comunidades, pueblos y barrios, que los construyen.
  4. 4. Cómo reconocer los proyectos de autonomía que en la cotidianidad se hacen, se están dando, cómo articular los procesos de resistencia con la autonomía como proyecto y la experiencia histórica de los pueblos, comunidades y barrios. Y cómo hacer posible espacios- territorios de encuentro para que las luchas de resistencia anticapitalista tengan mayor resonancia: encuentros de barrios, comunidades y pueblos que dieran cuenta de cómo es que se despliega su subjetividad.

La discusión sobre el método del Caminar Preguntando, considerando las problemáticas planteados en estos cuatro procesos, nos llevó a la práctica de la autorreflexividad respecto de nuestro quehacer cotidiano y a problematizar nuestra forma de pensar implicada en ello, igualmente a poner atención en otra cuestión complementaria, en el reconocimiento de la forma de hacer respecto de la autonomía de acuerdo con el principio, también zapatista, del Mandar Obedeciendo15, en contraste con las experiencias de gobiernos llamados progresistas y de izquierda que se desplegaron en muchos países de la América Latina la primera década del siglo XXI16.

Así mismo, nos propusimos hacer la reflexión sobre el pensamiento autonómico17 que plantean militantes y pensadores como Cornelius Castoriadis, Pierre Clastres, Rene Lourau, Colin Ward, el Sub-Comandante Insurgente Marcos, Silvia Rivera Cusicanqui, entre otros, para iniciarnos en la metodología con base en el Caminar Preguntando, luego incorporando lo que Paul Feyerabend denomina el pluralismo epistemológico, para experimentar nuestra práctica. En conjunto, se busca conocer la experiencia práctica que estos militantes y estudiosos de las formas de hacer autonomía encontraron a su paso, lo cual nos ha permitido ir construyendo un camino como sujetos situados desde nuestra cotidianidad.

Por otra parte, considero que dar cuenta de las experiencias históricas de una forma de hacer política y conocimiento, acorde con lo que hoy nombramos el método zapatista del Caminar Preguntando, exigía conocer las experiencias de muchos pueblos indígenas de América Latina, casos como el del ejército liberador del sur de 1911/17 en México, la experiencia de los colectivos magonistas de 1900/1906; por supuesto la experiencia de los zapatistas del ezln 1983/2015, los kataristas de Bolivia, los Nasa del Cauca de Colombia, los Mapuche de Argentina, que han sido claves en la configuración del pensamiento crítico y descolonizador18.

Adentrarse en la reflexión sobre el método del Caminar preguntando, implicó abrirnos a la discusión del significado de la dignidad como elemento central del quehacer en el conocimiento, en lo político y en la lucha contra la guerra capitalista, y no sólo en el sentido de que es en torno a la dignidad19 que se lucha y se rebela la mayoría de la gente que se levanta para decir ¡Ya Basta!, sino en la perspectiva de vivir una vida digna, imaginar y pensar con dignidad.

En este sentido, el Caminar Preguntando, es una forma de hacer que instituye un camino, muestra la potencialidad de que se puede vivir en situación digna a partir de la satisfacción de las necesidades, en situación de apoyo mutuo, autoemancipación y autonomía. En un convivir para satisfacción del deseo que proporciona el placer de la vida digna y el pensar críticamente, es decir siempre problematizando y cuestionando.

Además, sigue estando el desafío de seguir permanentemente dejando de hacer la relación social de dominación: creando alternativas a la propiedad privada de la tierra y de los bienes de producción, al dinero como forma dominante, a la acumulación de capital, sin que ello quiera decir que se puede lograr repentinamente, sino en tanto vamos pasando de hacer política (educativa, social, cultural, etc.) en los márgenes del mercado y el Estado hacia ir más allá de ellos.

Se trata de ensayar y mostrar que ya se vive otro mundo aún en este sistema capitalista en crisis. Otro mundo que no sólo está en embrión, por el hacer de muchos sujetos, sino que ya es un hecho que lo lleva a cabo en muchos lugares. En este sentido resulta pertinente dar cuenta de cómo se está dando por millones de personas localizadas desde el sureste de México hasta el sureste de Asia e India, y en muchos espacios-barrios, que van del centro a las periferias de las grandes urbes del planeta.

Sujetos que están en la resistencia anticapitalistas de hecho, muchos no necesariamente conscientes de ello, por lo que resulta pertinente proponer como una forma de pensar que dé sustento a una epistemología del quehacer en la investigación social, en el ámbito de la formación y la educación, incluida la institución académica universitaria, a pesar de las dificultades propias del cierre de la institución, es decir de jerarquía y burocracia consustanciales a dichas instituciones, pero sabiendo que somos sujetos quienes las creamos y podemos recrearlas o bien destituirlas de las funciones otorgadas y crear nuevas instituciones con perspectiva de autonomía y dignidad.

Pensar en la perspectiva del Caminar Preguntando, nos lleva a desplegar las tareas de promover la autorreflexión, una forma de inicio de la autoemancipación. En todos los ámbitos de educación, en la universidad, en las escuelas, si es ahí donde estamos situados como trabajadores asalariados. Desde ahí, construir como sujetos situados, proyectos de investigación respecto de problemas que vayan en la orientación de autonomía para la vida digna, en lo productivo de nuestra alimentación, lo social-cultural, en la autonomía de las formas de autogestión de la vida toda, exige hacerlo aquí y ahora, exige una forma de pensar crítico y descolonizador.

El Caminar Preguntando también puede revelar que es placentero estar dando la lucha anticapitalista, pues resulta una forma de creación cultural y transformación social, que sólo se da desde el imaginario radical de sujetos singulares que en colectivo reflexionan y hacen investigación y política, como también sucede en la creación artística, para la satisfacción del deseo. La satisfacción del deber cumplido también genera placer, pues ser radical, ir a la raíz de lo que se hace, tiene como horizonte la dignidad de un mundo otro, y eso genera satisfacción del deseo. Instituir un imaginario social donde el que Manda, Manda Obedeciendo y donde lo que se hace es para todos todo20, no puede más que producir placer. En consecuencia, el hacer colectivamente el proceso de construcción del conocimiento social que corresponde a estas formas de hacer la vida, trae consigo el placer de hacer consciente que solo entre todos sabemos todo y que todo tiene que ver con todo, una forma sencilla de pensar en lo común que nos implica.

El Caminar Preguntando no exige moverse con la idea de la acumulación de fuerzas en la perspectiva de la confrontación asimétrica entre sujetos que viven en conflicto y lucha. El combate anticapitalista tiene otras premisas, el hacer social desde nuestro espacio y tiempo, y no desde el Estado y el capital, y todo lo que eso trae consigo como subjetividad emergente anticapitalista. Aquí está en juego la idea de pensar el camino, el caminante y el horizonte histórico-político del hacer el camino al caminar en un sentido, para constituirse como sujetos en la perspectiva de la autonomía.

La necesidad de ser consecuente en el Caminar Preguntando, es una exigencia ética, poética y estética. Ética con respecto de una forma de hacer política, poética en la forma de nombrar y reflejar contenidos y estética relacionada con una forma de pensar y conocer. Esto se traduce sólo en la práctica, solo es con la práctica y no con el discurso, que se puede llevar a cabo dicha consecuencia. Decirlo así advierte el peligro de caer en la práctica discursiva que encubre a sujetos que pretenden aparentar ser consecuente por manejar una narrativa que usa palabras consecuentemente convenientes. Diría Silvia Rivera Cusicanqui, “la descolonización no puede ser sólo un pensamiento o una retórica, porque las palabras suelen desentenderse de la práctica”21.

Tal vez habrá que insistir en lo que James Scott, Franz Fanon, Silvia Rivera Cusicanqui, el Sub Comandante Insurgente Marcos, entre otros, han advertido, saber escuchar, saber mirar mirando más allá de lo evidente, caminar preguntando, lo no dicho es lo que más significa, distinguir entre discurso público y discurso oculto, mirando el largo plazo en el corto, pensar más que teorizar, sin otra pretensión que la satisfacción del deber cumplido; todas ideas elementos que constituyen la perspectiva y la consecuencia de un pensamiento crítico descolonizador ante una situación y contexto capitalista colonial como el que vivimos.

No perdamos de vista que el colonialismo interno nos invade la subjetividad hasta lo más profundo de lo psíquico, lo cual nos lleva a sacar, en mucho inconscientemente, las formas de hacer de dominio, sin descartar que regularmente las reproducimos, en ciertas situaciones, conscientemente, seducidos por las amables telarañas del poder22. Al respecto del tejido de difícil percepción nos dice Rivera Cusicanqui,

(…) las formas escondidas, soterradas de los conflictos culturales que acarreamos, y que no podemos racionalizar. Incluso, no podemos conversar sobre ellos. Nos cuesta hablar, conectar nuestro lenguaje público con el lenguaje privado. Nos cuesta decir lo que pensamos y hacemos conscientes de este trasfondo pulsional, de conflictos y vergüenzas inconscientes. Esto nos ha creado modos retóricos de comunicarnos, dobles sentidos, sentidos tácitos, convenciones del habla que esconden una serie de sobreentendidos y que orientan las prácticas, pero que a la vez divorcian a la acción de la palabra pública23.

Entonces, el Caminar Preguntando, contempla también la dimensión subjetiva que implica nuestra realidad psíquica, de manera que la autorreflexión atienda la inconsecuencia entre lo dicho y hecho que emana de ello, que no es lo mismo que lo que conscientemente hacemos para reproducir el dominio, la explotación, la opresión y la represión. Atender cómo entre nuestro discurso y nuestra práctica puede haber inconsecuencia y en qué situaciones esto se complementa con aquello más conocido, depende de lo que hacemos, es lo que deviene, y que somos contradictorios y ambiguos en nuestro proceder, de manera que atender eso es condicionante para superar dichas contradicciones.

El ser consecuente con la perspectiva epistémica y ética aquí planteada, no depende sólo de la voluntad, aunque sin ella no es posible. Se trata de dejar de hacer y reproducir las formas de hacer que sólo son poses para “aliviar” el sentimiento de culpa y tratar de conseguir un prestigio ilusorio (de lo cual no se escapan las militancias que desde la izquierda y abajo se hacen), o para conseguir más remuneración económica para beneficio personal y no en la perspectiva de estar en mejores condiciones de vida digna para la propia lucha autoemancipatoria. Dejar de hacer o hacer por culpa y prestigio, haciendo como se hace por oportunismo y corrupción, como abunda en los espacios universitarios, partidarios, de las organizaciones no gubernamentales y todo tipo de trabajo político, periodístico y de analista profesionalizado, no hace camino. Con ser consecuente va el compromiso y la responsabilidad. Hablar sin comprometerse y no ser parte de los sujetos anticapitalistas de nada sirve.

En el mismo sentido de responsabilidad está la exigencia de reconocer desde donde se da la discusión y la reflexión crítica. En nuestro caso, el debate inicial se dio cuando el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional presentó la iniciativa El Plan la Realidad-Tijuana, un primer acercamiento a la metodología del Caminar Preguntando24. Sin embargo, ahora considero que podrían ser replanteadas algunas ideas, en la perspectiva del pensar epistémico y metodológico que estamos problematizando, sobre todo las concernientes al “acompañar” a sujetos y movimientos, pues contienen una tonalidad que se inclinaba por hacer y pensar como acompañante de otro sujeto, es decir, junto con y no desde el propio sujeto. Así, el caminar preguntando es un método del hacer-pensante que tiene su fundamento, desde mi apreciación, en premisas como las siguientes:

Como plantea el EZLN, principios del caminar preguntando es no suplantar ni imponer, ni cooptar ni dirigir. Es un método que implica preguntamos para saber por qué lo hacemos y para orientar la acción, Procurando hacer consciente que el deseo de ser reconocido y tener prestigio es una forma de pervertir la relación entre sujetos.

Constituir comunidad de aprendizaje, privilegiar el intercambio de ideas de tal modo que nos permita caer en cuenta juntos de lo que no sabemos sobre nosotros mismos, la autocrítica como parte de las formas de hacer, la realización de autodiagnósticos para reflexionar los planes colectivos, hacer consciencia sobre los límites del conocimiento y el hacer, la revisión crítica de lo que se está haciendo para identificar las contradicciones en que se cae, entre otras cuestiones problemáticas como el prestigio y la desconfianza, son parte constitutiva de ese modo de hacer reflexivo que es el caminar preguntando.

REALIDAD, SUJETO Y CONOCIMIENTO

El problema de ser sujeto y ejercer la reflexividad en el marco de la generación de conocimiento implica distinguir entre la idealidad teórica y lo real que constituye la complejidad de la realidad social en la que vivimos-hacemos, entonces nos daremos cuenta de que lo real siempre resulta problemático, pues resulta del hacer de los sujetos en conflicto; más aún, si existe la pretensión de construir algo diferente a como está la situación ahora, la destrucción del planeta y el cinismo con el que lo describen los intelectuales liberales, de izquierda y derecha, exige una postura ética y política si de lo que se trata es de no engañarnos.

No es posible ocultar la realidad, a riesgo de negarla, pues somos corresponsables en ella. No hay manera de evadirse, antes bien habrá que reconocerla y es imprescindible nombrarla, mostrarla, enseñarla. Pero esto no significa tener una certeza acerca de lo que es, en este sentido, la incertidumbre es desde donde tenemos que pensarla, sería incongruente e inconsecuente querer verla desde un lugar que no existe, el lugar de lo cierto e incuestionable y de la seguridad cognitiva, pues en la realidad es lo indeterminado el atributo que dispone lo instituyente.

No es cuestión de ocultar la realidad para no sufrirla, no es posible ser insensible incluso si se es inconsciente, el problema es la postura ética y política con la que se enfrenta, si hay o no respeto a nosotros. Esto en la perspectiva de no subestimar la capacidad de comprensión y las posibilidades de creación, para construir un mundo nuevo, otro, diferente, digno y humano.

Respecto de este problema, la pregunta de inicio es si nos consideramos o no sujetos, y luego, qué tipo de sujetos; si nos consideramos parte o no de la pluralidad de sujetos de la resistencia anticapitalista, o si contribuimos a la perspectiva del sujeto de la dominación. En cualquier caso, pensamos bajo la premisa de que todos somos sujetos, pero no todos tenemos conciencia histórica, conciencia política y consciencia psíquica de lo que somos, de las miserias humanas que cargamos, sus peligros, los desafíos implicados en nuestras formas de hacer en la cotidianidad.

En esta perspectiva epistémica, ética y política, van algunas acotaciones, a modo de premisas, respecto de las categorías de Realidad, Conocimiento y Sujeto, que intentan contribuir en la reflexión y discusión sobre el hacer inspirado en el Caminar Preguntando, como forma del hacer-pensante25.

  1. 1. La realidad en tanto producto del hacer de los sujetos es indeterminada y todo depende de lo que hagan y cómo lo hagan dichos sujetos. La realidad social no está dada de antemano, no está determinada por nada ni por nadie, es sólo el contexto histórico-social instituido por la creación de los sujetos que nos antecedieron. Es el dado dándose de la condensación de prácticas, utopías y proyectos, lo que constituye la realidad, pero también lo que la puede re-crear de otro modo. Estamos ante la dialéctica negativa de lo instituido y lo instituyente.
  2. 2. Desde esta forma de ver la realidad entonces, la destrucción actual es producto de sujetos concretos y de su hacer, por tanto son posibles de des-hacer. Esto quiere decir que, por más que se quiera insistir en que la realidad está dada por una especie de destino funesto, cualquier realidad aparente sólo es una manifestación encubierta de lo real que sujetos imponen a otros en un proceso de poder-sobre, pero igual el flujo social del hacer-pensante que despliegue una subjetividad emergente de creación, en perspectiva de la autonomía, trae consigo otra relación social, en el propio seno de la sociedad instituida.
  3. 3. Para reconocer la realidad disfrazada de un discurso que se muestra como verdad absoluta (p. e. es imposible vivir sin Estado, la racionalidad liberal como única posibilidad de pensar, todo tipo de pensamiento es dicotómico, etc.), es necesario trascender las evidencias e ir contra y más allá de lo que nos imponen, de lo aparente disfrazado del discurso dominante, de lo contrario quedamos sujetados a dichas apariencias, que en realidad solo beneficia a quienes participan del dominio.
  4. 4. Respecto del conocimiento corresponde decir de entrada que existen muchas formas de saberes y la ciencia oficial o académica sólo es una de ellas26. El conocimiento es una construcción social y en su transmisión va una forma de imponer los contenidos. Así, la educación que parte de imponer conocimientos previos que corresponden a realidades ya devenidas, poco o nada pueden contribuir a generar conocimientos nuevos y puede convertirse en un obstáculo para pensar lo inédito.
  5. 5. El saber no puede ser más que posible bajo la premisa de que sólo entre todos sabemos todo. Esto tiene implicaciones en la forma de compartirlo, pues regularmente no somos conscientes de que sabemos muchas cosas, pero no sabemos que las sabemos27, así mismo, tampoco nos hacemos responsables de lo que hacemos por no conocer las motivaciones inconscientes de ello.
  6. 6. Reconocer que se piensa desde donde uno está siendo, como sujeto situado, y de ahí se establece el para qué se piensa y contra qué. No se debe confundir el pensar con el teorizar, pues la racionalidad que subyace al discurso teórico se convierte en un obstáculo para pensar lo todavía no descubierto, lo nuevo, lo que está dándose, lo que está por-venir, lo todavía no-pero en embrión.
  7. 7. El sujeto es condensación de prácticas, proyectos y utopías. Somos lo que hacemos y en todo caso lo que hacemos puede cambiar lo que somos. Así, entre la realidad y los sujetos, la práctica política es la mediación por la cual ambos se pueden transformar, las formas que adquiera dicha práctica es condicionante para lo que está por venir.
  8. 8. El proceso de constitución de la conciencia histórica exige del sujeto, reconocerse como producto y productor de circunstancias sociales, además de caer en cuenta de cómo se coloca frente a otros sujetos y sus proyectos; es decir, se sitúa en un momento histórico con capacidad de pensarse y cuestionarse en sus posibilidades.
  9. 9. Las formas de hacer constituyen las formas de relación, de mirar, de sentir, de convivir con el otro para constituir el nos-otros. De las formas de hacer depende el cambio en las relaciones sociales. Dignidad, compasión, fraternidad, justicia, responsabilidad, humildad, ser consecuentes y compromiso, son valores consustanciales a las formas de hacer política que no tienen el objetivo de buscar el poder sobre los otros.
  10. 10. La dimensión subjetiva se condensa en estructuras de personalidad, formas de vida, mentalidades, hábitos y patologías que pueden desviar o corregir, que pueden acelerar o retardar la marcha de la historia. Todo acontecimiento generado por el hacer del sujeto debe entenderse como parte del flujo social del hacer, por lo tanto, toda acción es relevante si se contextúa, no importa el tipo de acción, lo que importa es no despreciarla por considerarla irrelevante-aislada.

Luego de estas premisas generales que aluden a relaciones posibles entre las categorías de Realidad, Conocimiento y Sujeto, queda pendiente lo que implica su problematización, cómo están implicados en su interrelación, para lo cual abordaré la cuestión de su articulación con el despliegue de la intersubjetividad.

Pensar desde la perspectiva del sujeto implica desplegar la práctica del análisis colectivo sobre la situación en que estamos, considerando que es la pluralidad de sujetos quienes la generan, a partir del despliegue de su subjetividad. Partir del reconocimiento de las necesidades de esa pluralidad de sujetos, de la voluntad colectiva que manifiestan, tanto en la acción como en sus posibilidades no desplegadas, los deseos, tanto los conscientes como los reprimidos, todo ello entendido como fuente y potencialidad del movimiento de su subjetividad emergente.

La constitución de esa realidad contradictoria de la que somos parte, por tanto, producto de intersubjetividades en conflicto entre diferentes sujetos sociales, se concreta en la cotidianeidad donde se vive, de manera que la pretensión de vincularnos y reconocer el contexto de la lucha, la resistencia y los proyectos de autonomía de otros, tiene que ver también con lo que estamos viviendo desde las situaciones particulares. En cada localidad y la pluralidad de sujetos que lo constituye, se generan condiciones específicas que exigen formas de hacer, de mirar, de escuchar, de caminar-preguntando.

En este sentido, es seguro que no partimos de cero (no estamos en ningún punto de partida y menos de llegada), pues son muchas las experiencias que exige pensar cómo se teje la relación social entre los sujetos. Esta reflexión tiene sentido en la perspectiva de reconocer las necesidades y posibilidades para resolver problemas. Entonces, habría que preguntarse y hacer una reflexión crítica sobre tres cuestiones básicas que están implicadas en la forma de hacer y pensar del Caminar Preguntando:

  1. 1. ¿Qué significa el saber colectivo, la satisfacción de necesidades y resolución de problemas en los diferentes ámbitos de la vida, para favorecer y potenciar la práctica, en concordancia con una ética y política que reconozca la dignidad, la autonomía y la autoemancipación del sujeto?
  2. 2. ¿Cómo se construye y se organiza el saber necesario para orientar nuestro caminar? de tal manera que no se caiga una vez más en el error de exportar saberes y conocimientos que se autodenominan científicos, cuando sólo pretenden legitimar relaciones sociales de dominio y a los sujetos que los imponen.
  3. 3. ¿Cómo evitar caer en la ilusión de que el camino ya está trazando de antemano y diseñar nuestra estrategia de investigación, de pensar desde lo que el sujeto está siendo en la vida cotidiana, en el entendido de que se hace camino al andar y que la forma de hacerlo es determinante y que la buena voluntad no es suficiente?

El debate que nos plantea el Caminar Preguntando, como método y experiencia del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, tiene que ver con estas preguntas, en las que específicamente se plantea el cuestionamiento de las formas de hacer y caminar el camino, el cómo se va haciendo al andar; el constante preguntarnos y problematizar respecto de lo que es pertinente pensar y hacer para la construcción de la autonomía del sujeto, lo instituyente de lo social y lo colectivo, la intersubjetividad social y sus creaciones como Colectivo Anónimo.

Asimismo, es pertinente reconocer lo que deviene como relaciones de dominio, pero también cómo se dan embriones de relaciones sociales de nuevo tipo, nodos del tejido social, relaciones informales y formas de resistencia a la dominación, pues en ello está entender los saberes y formas de hacer que instituyen lo nuevo, independientemente de que sean conscientes o no de la relación social que despliegan como subjetividad emergente.

Lo anterior es una condición sin la cual no se puede reconocer que la emancipación sólo puede ser autoemancipación que nace desde abajo y sin mayores evidencias manifiestas al principio, que se va forjando en hábitos de autonomía como proyecto, por los sujetos que la desean o que la necesitan como potencialidad, de manera que se va creando ex nihilo, es decir desde la nada, sólo a partir de lo hecho prexistente, aunque para poder entender cómo es que esto se dá, es pertinente acudir a lo que en psicoanálisis se entiende por creación humana que emana de la imaginación radical de la psique, que nunca acaba de ser totalmente dominada en sus deseos y fantasías, a pesar de los procesos de sublimación a los que es sometida por exigencia de la socialización.

Entonces, no hay manera de justificar la ayuda, la caridad, el asistencialismo, la promoción, la facilitación, el encauzamiento, la asesoría, el acompañamiento, la investigación sobre el otro, o cualquier tipo de fórmulas que se les asemejen, pues implica negar la capacidad que en potencia tienen los sujetos para hacer su propia reflexividad. Nunca ha sido posible instalar la potencia de creación y autonomía desde fuera de la propia subjetividad. Se tiene que ser parte de esa subjetividad creadora. Ser el sujeto que vive, que lucha, que se organiza, que desea, que hace lo por venir. Así, no se justifica llegar desde fuera del espacio y el tiempo del sujeto social bajo pretexto de investigar, organizar, sistematizar, informar, de enseñar, educar o dirigir.

Ciertamente existe la ingenuidad y la ignorancia, que no son menos peligrosas ni menos eficaces para obstaculizar los procesos de emancipación y autonomía, con esa perspectiva encontramos a individuos que en lugar de practicar la autonomía en su propia territorialidad donde reproducen su vida, investigar(se) como parte del sujeto del que son parte, se convierten en profesionales de la academia institucionalizada, de la política, de la asistencia social, de la ayuda humanitaria, del análisis político, del periodismo. En ello subyace, la perversión del sentimiento de culpa inconsciente y el autoritarismo, por decir lo menos para concederles el beneficio de la duda de que, como primera intención, no lo hacen por interés económico y por inconsecuente convicción; sin embargo, en política y en el conocimiento, la “buena voluntad” es hija de la mala conciencia, y la culpa inconsciente, no respeta al otro en su condición de sujeto

El que hacer investigativo y la compartición de saberes, con perspectiva de autonomía, exige reivindicar la dignidad para poder reconocer cómo esas formas de hacer están sustentadas en la esperanza y el dolor, en este sentido reivindicar la importancia que tiene no dejarse seducir ni doblegarse ante el dominio y el dinero en los momentos de mayor confusión y desesperación tiene que ver con la dignidad, la independencia y la autonomía. Esta posibilidad no puede pensarse al margen de la propia construcción cotidiana de la resistencia y la dignidad, mediante la organización y la reconstrucción del tejido social con base en la solidaridad y el apoyo mutuo para resolver las necesidades que van desde la sobrevivencia hasta las de seguridad en la reproducción de la vida dignamente. Ahí la investigación desde la perspectiva del sujeto puede coadyuvar a resolver problemas, sobre todo si se crean espacios de comunidad de aprendizaje desde donde compartir experiencias de nuevas formas de hacer la vida.

Resulta digno de imaginar espacios de comunidad instituyentes, que rompan con lo instituido, en la academia, en la política, y desde donde se puede escuchar la resonancia de otras comunidades; desde dónde imaginemos una especie de gran archipiélago de comunidades de resistencias. Es digno de imaginar porque es probable que ni siquiera se nos ha ocurrido que ya existen miles y miles de estas colectividades impulsando acciones en común: de educación, de salud, de movilización y de construcción con base en todo tipo de necesidades, de defensa ante la represión, espacios de comunidad que van emergiendo desde la necesidad de los sujetos, con autonomía individual y colectiva, como otra forma de hacer dentro del agotado sistema capitalista que hoy se pudre en corrupción, asistencialismo y autoritarismo; pero que también se lleva al planeta en la destrucción.

Esta idea de imaginar y crear exige problematizar, cuestionar y criticar, aportando ya con ello un elemento de transformación, que, si se mantiene, será un elemento de la reflexividad que potencie socialidades distintas, es decir relaciones entre sujetos que dejan de hacer y reproducir la dominación capitalista.

Caminar Preguntando, es un método que exige poner por delante el escuchar antes que el hablar, pues el hablar trae consigo el decir qué hacer; el caminar preguntando exige preguntar en la perspectiva de escuchar, preguntar para problematizar y no para demandar una forma de hacer las cosas, para hacer caer en cuenta y no para dirigir en un sentido de modo vanguardista. También exige escuchar con respeto y regularmente caminar en silencio sin exhibirse, escuchando y dialogando entre sujetos, haciendo puente y enlazando para construir lo colectivo. Así, el caminar preguntando, tiene como premisa el reconocimiento del sujeto, la autorreflexión, individual y colectiva, es decir, el ejercicio de la autonomía, individual y colectiva.; el caminar para vincular, enlazar y resonar entre sujetos, sin pretensiones de articular para dirigir y hegemonizar28.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

-Oleg: ¿Qué significa ser zapatistas, sin ser indígena y viviendo lejos de Chiapas?

-Sub Moisés: Luchar sin rendir, sin venderse, ni claudicar, como dé lugar hay que liberar este mundo. Eso es ser zapatista, siempre pidiendo pensamiento del pueblo, si lo dejamos de preguntarle al pueblo, ahí es donde comienza otra vez la equivocación. Siempre al pueblo, aunque se equivoque el pueblo, es el pueblo el que tiene que corregir de nuevo. Por eso nosotros somos líderes zapatistas, si nosotros equivocamos, el pueblo lo paga. ¿Es correcto? ¿Es correcto que nos equivoquemos y el pueblo paga? Entonces hay que preguntarle al pueblo y hacer lo que dice el pueblo, y si el pueblo se equivoca, es el pueblo el que sufre y el mismo pueblo lo va a corregir, porque es él, es ella el que equivocó, no nosotros. Por eso nosotros debemos ser representantes, representamos a nuestro pueblo. Por mi voz habla la voz de los compañeros. Lo que les platiqué es lo que están haciendo los compañeros y compañeros.

Subcomandante Insurgente Moisés, El pueblo pobre no se equivoca, entrevista29.

Problematizar la relación entre sujetos exige la constitución de una subjetividad crítica y la creación de un conocimiento capaz de potenciar procesos tendientes a la autonomía y no a la subordinación de lo que ha sido el dominio, lo cual implica el factor subjetivo que condensa en estructuras de personalidad, formas de vida, mentalidades, hábitos y patologías que pueden desviar o corregir, que pueden acelerar o retardar la marcha de la historia. Pero no se pierda de vista que los determinantes de la estructura de la personalidad radican en los procesos sociales, y los condicionantes de los acontecimientos sociales son los seres humanos con su estructura particular.

En este sentido, el sujeto conoce la realidad en la medida en que la produce. Muchas veces el proceso de conocimiento queda entorpecido fundamentalmente por conflictos inconscientes. El conocimiento pasa por todos los filtros estrictamente subjetivos, es decir, se incorpora a los recuerdos concretos de una historia personal. Cualquier interpretación humana, cada acción, incluso cada actitud, conlleva uno o varias epistemes (unidades de conocimiento) y estos configuran al sujeto en tal forma que lo hacen ser lo que es. Lo cognitivo nunca es solamente cognitivo, sino que obviamente están permanentemente entreverado con lo afectivo, lo pulsional y lo instintivo. Esto implica la idea del despliegue del sujeto. Así, los indicadores a observar no solo considerando lo producido socialmente sino al sujeto producente. Una nueva forma de hacer-pensante exige asumir la autocrítica como elemento de construcción ante la colectividad. En el ámbito del trabajo político, de investigación, educación, es imprescindible la voluntad de respeto y reconocimiento al sujeto.

La problemática de cómo romper, epistémica y políticamente, con las formas de hacer y pensar instituidas, para poder-hacer el cuestionamiento de las significaciones imaginarias sociales en las que estamos anclados, de las teorías revolucionarias y de izquierda sujetadas a la racionalidad liberal. Específicamente, hacer una ruptura con la tentación de representar a, interpretar sobre, dar línea de que hacer, quedarse al margen del contexto que crea el sujeto, teorizar y no pensar; nos plantea el desafío y la cuestión a dilucidar es cómo contribuir a dar cuenta de la relación entre la práctica política y la reflexividad que de ella hacen los sujetos de la misma.

Partir de saber que los sujetos tienen sus formas de construir conocimiento que reivindica su propia perspectiva, que reflexionan sobre cómo se colocan ante la realidad social, ya sea para enfrentar los retos de la sobrevivencia, para inhibir y evitar la represión; o bien en la perspectiva de una ofensiva del propio movimiento para avanzar posiciones de confrontación abierta y generar resonancias hacia otros sujetos sociales. Todo lo cual no debe generar desesperanza ni tentaciones de intervención externas. El hacer de los sujetos tiene formas de lenguajes: documentos, discursos, públicos y ocultos, actitudes, afectos, cómo organiza lo que hace, etc.

La cuestión es que el flujo social del hacer de los sujetos en lucha, no es algo que pueda ser observado, calculado ni diagnosticado en sus posibilidades de concreción desde afuera del propio movimiento de los sujetos. A menos que se sea parte de los sujetos que generan la lucha, se puede ser parte del movimiento que produce la propia reflexión de su práctica, del para qué y contra qué se lleva a cabo. Con todo, no será suficiente para saberse y conocerse en todo sentido en tanto van cambiando las situaciones.

Es necesario advertir cómo es que se despliegan subjetividades emergentes que generan imaginarios sociales que instituyen nuevas formas de hacer política y relaciones sociales no dominantes, de manera que, con contradicciones y ambigüedades, se manifiestan en contextos de lucha y resistencia, y de los cuales hay implicaciones ético-políticas, epistémicas y de creación social que debemos reconocer para estar en condiciones de encontrarnos, brindarnos apoyo mutuo y en perspectiva, caminar juntos.

Así, dar cuenta de los sujetos que luchan y resisten a la dominación, la explotación, la opresión y la represión, ha sido un problema que los propios sujetos se han planteado, pues los analistas academicistas y políticos profesionales han ignorado. Pensar desde el sujeto de la resistencia anticapitalista implica considerar la autonomía y la autoemancipación. Por tanto, decir por donde caminar y partir del supuesto de que unos si saben y otros no, de que la conciencia política se impone, es desconocer que es imposible llegar a la autonomía por medios heterónomos o que se puede enseñar la autonomía.

Especialmente nos importa reconocer cómo es que se pueden estar dando rupturas, mostradas estas en las formas de hacer política, observar si se impone el tiempo y espacio de la protesta por parte del Estado y/o el capital, o son los sujetos de la propia lucha quienes lo deciden; si se dan cooptaciones y represión, si se asimila el movimiento a la agenda del Estado o se corrompe, la manera cómo los sujetos inhiben y desarticulan la acción del Estado; finalmente, parafraseando al subcomandante Marcos habrá que reconocer que cada sujeto debe producir su propia reflexión teórica, no su apología, y en ella debe incorporar la práctica de auto-recreación de su subjetividad.

Notas

1 La práctica de la teoría alude a la manera de construir los saberes y el conocimiento socialmente producido, pero también a su conversión en saber dado, en teoría de lo que ya se dio, sin exigir dar cuenda de lo que se está dando, de lo que no acaba de ser porque está siendo como realidad social en movimiento.
2 Un ensayo que puede dar luz sobre las referencias temporales de la teoría es el de ZEMELMAN, H. (2005) “Pensar teórico, pensar epistémico. Los desafíos de la historicidad en el conocimiento social”, in: Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma crítico, Barcelona, Anthropos, pp. 63-79.
3 CORNELIUS, C (2013). La institución imaginaria de la sociedad, México, Tusquets, p. 117.
4 No hay razón para seguir subordinando el problema de la construcción de conocimiento a una semiótica que exige pensar la objetividad como sinónimo de autenticidad científica o pertinencia de pensamiento epistémico.
5 DE LA GARZA, E. (2013). Tratado de metodología de las ciencias sociales: perspectivas actuales, México, FCE y UAM, p. 234.
6 Cabe señalar que, por el hecho de nominarlos como procedimientos técnicos de investigación, no significa que estemos en presencia de una metodología de la investigación, a menos que se considere como tal el hecho de lograr obtener información sobre algún acontecimiento o situación concreta.
7 Este señalamiento surge ante el uso común de los términos proyecto y protocolo de investigación como sinónimos, cuando no lo son, o al menos de debiéramos pensarlos así en el ámbito de la investigación social, pues si un protocolo de investigación se plantea como el criterio de control del procedimiento y tiempos de investigación. Esto, se propone como un documento donde se presenta el diseño de una investigación por realizarse, es constituido por los precedentes del tema en cuestión, el objeto de estudio, la justificación o propósitos, la pregunta o preguntas de investigación, la hipótesis e hipótesis alternativa, el marco teórico, los objetivos, el desarrollo metodológico o método y técnicas de investigación, el cronograma.
8 Tal vez habrá que achacarle al positivismo el generalizado e irrelevante uso de llamar ciencia a un procedimiento técnico específico de la deducción-inducción como forma de recolectar y construir datos, así como de llamar método científico a dicho procedimiento.
9 Aquí se hace la diferenciación entre teoría y teorización a partir de considerar la primera como modelo (abstracto) de realidad y la segunda como proceso en el cual son usados los conceptos de una teoría, si se hace su uso crítico cuanto mejor, para pensar un aspecto o aspectos de la realidad que no se quiere elucidar.
10 Acerca de cómo entiendo la comunidad de aprendizaje véase SANDOVAL, R & SALCIDO, R (2016). “Pensar epistémico y político desde la perspectiva del sujeto”. Espiral. Revista de Estado y Sociedad, vol. XIII, núm. 66, pp. 9-39.
11 PEREDA, C (1994). Vértigos argumentales. Una ética de la disputa, Barcelona, Antrhopos, Universidad Autónoma de México-Iztapalapa, p. 7.
12 Las categorías con capacidad de nombrar lo inédito son necesarias porque aparece cuando miramos desde la perspectiva de sujetos y realidades que vamos haciendo.
13 Cuando digo “nos propusimos en nuestro seminario” hago referencia a la experiencia que tuvimos una pluralidad de personas y colectivos en un espacio que llamamos Seminario Movimientos de Resistencia, Sujetos y Prácticas, durante cinco años, 2007-2012 nos permitió incorporar en la práctica, una actitud crítica y autocrítica tanto respecto del pensar como de la reflexión respecto del quehacer político. La experiencia de autoformación en este sentido se realizó, para algunas personas integrantes del seminario mencionado, en los cursos de formación impartidos por Hugo Zemelman, entre ellos está el Seminario Nuevos enfoques epistemológicos, dividido en cinco cursos, el curso Perspectivas del pensamiento social en México: opciones epistémico-metodológicas, organizados por el Programa de Estudios Europeos, Departamento de Estudios Ibéricos y Latinoamericanos, de la Universidad de Guadalajara, entre Enero y Junio de 1998 y de Enero a Noviembre de 1998, respectivamente.
14 De los Círculos de Reflexión Latinoamericana se puede dar cuenta en: Suplementos. Materiales de Trabajo Intelectual, núm. 45 (Círculos de Reflexión Latinoamericana en Ciencias Sociales. Cuestiones de teoría y método), Barcelona, Anthropos, Septiembre de 1994, pp. 3-119.
15 Mandar Obedeciendo, es otra categoría del pensamiento zapatista que está en el corazón de su práctica de la autonomía.
16 Sobre el mandar obedeciendo y los gobiernos progresistas se dieron discusiones y la elaboración de escritos que denominamos documentos de acción, entendiendo que eran reflexiones documentadas que orientan el quehacer desde la cotidianidad.
17 Iniciamos algunos pasos en este sentido con cuatro seminarios sobre la obra de Castoriadis y la autonomía abordada desde las experiencias de sujetos, colectivos y organizaciones y desde la perspectiva de este militante y filósofo, de los cuales resultaron algunos materiales escritos y publicados; estos seminarios realizados entre 2010 y 2014 fueron coordinados por Rafael Miranda y Roberto Manero, tutorados en sus tesis por Castoriadis y Rene Lourau respectivamente, con el apoyo del departamento que conducía Manero en la Universidad Autónoma Metropolitana. Más tarde, ya como Centro Social Ruptura, iniciamos un taller de estudios libertarios, diseñado por Marcelo Sandoval, con base en una bibliografía que ha recopilado durante varios años, ante la inexistencia de una biblioteca que contenga los libros y textos que durante más de cien años se han escrito y que casi nunca, a excepción de pocos lugares en el mundo, se han logrado reunir. La importancia que concedo a este esfuerzo en la perspectiva de posibilidades de autoformación, como la que hemos experimentado en el Taller de Estudios Libertarios, me hace incorporar un anexo, al final del texto, con el programa y la bibliografía, con el objetivo de que pueda ser apreciado e implementado por más personas, círculos de estudio y colectivos afines al pensamiento libertario.
18 Actualmente compañeros que conforman el Centro Social Ruptura, que es el espacio político organizativo que se creó, desde 2012, después de la experiencia del Seminario Movimientos de Resistencia, Sujetos y Prácticas, están reflexionando y elaborando la experiencia del magonismo y el zapatismo de principios del siglo XX, atendiendo a las formas de hacer y de organización que les permitieron desplegarse en todo el país y con formas de organización autónomas y horizontales, entre cientos de miles de personas y colectivos en todo México, de lo cual podremos desprender la apropiación que desde la experiencia mexicana se ha venido respecto de la autonomía. Y lo mismo hacen en diferentes países compañeros y compañeras, como es el caso de Silvia Ribera Cusicanqui de la que está por salir su libro sobre el pensamiento crítico en Bolivia.
19 Dignidad, una categoría más que los zapatistas han puesto en el centro de las formas de hacer en la perspectiva de un horizonte histórico de otra forma de relaciones sociales, de creación de otro mundo.
20 El para todos todo, nada para nosotros, es otro principio zapatista.
21 Una de las publicaciones en que Silvia Rivera desarrolla la crítica a la descolonización del pensamiento se encuentra en RIVERA CUSICANQUI, S (2010). Ch’ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores, Buenos Aires, Tinta Limón y Retazos.
22 Utilizo la frase con la que titulamos un artículo elaborado por Adriana López Monjardín y Rafael Sandoval, véase LÓPEZ MONJARDÍN, A & SANDOVAL, R (2003). “Las amables telarañas del poder”, Rebeldía, año 1, núm. 3, pp. 36-46. Disponible en: revistarebeldia.org/revistas/numero03/11lasamables.pdf.
23 RIVERAI CUSICANQUI, S (2010). Op. cit., p. 20.
24 El primer escrito que realicé acerca del Caminar Preguntado fue el ensayo: “La Otra Campaña. Una iniciativa político- organizativa para experimentar otra forma de hacer política”, El Zapatismo urbano en Guadalajara donde se recoge la experiencia de la convocatoria publicada por el ejército zapatista en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de 2005. Véase SANDOVAL, R (2009) El zapatismo urbano en Guadalajara. Contradicciones y ambigüedades en el quehacer político. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, pp. 105-130.
25 Este conjunto de premisas ha sido articulado a partir de los planteamientos correspondientes de E. Bloch, H. Zemelman, C. Castoriadis, E. Galeano, S. Freud, J. Holloway, Subcomandante Marcos.
26 Recomendable la lectura de VERA, R (1997) “La noche estrellada. La formación de constelaciones de saber”, Revista Chiapas, núm. 5. Disponible en: http://www.revistachiapas.org y la de WALLERSTEIN, E. (2004). Impensar las ciencias sociales. Límites de los paradigmas decimonónicos, México, Siglo XXI Editores.
27 Raúl Páramo es a quien le escuché esta frase.
28. Un escrito donde se puede apreciar la perspectiva del sujeto zapatista de la autonomía es SANDOVAL, R. (2015). “Sujeto social y antropología. Despliegue de subjetividad como realidad y conocimiento”, in: Pensamiento crítico, sujeto y autonomía, Guadalajara, ciesas, pp. 61-125.
29 La entrevista en video puede verse en el sitio electrónico Rebelión. Véase Fragmento de la conversación entre el vocero del EZLN Subcomandante Insurgente Moisés y el colectivo artístico social Chto Delat y el periodista Oleg Yasinsky (Ucrania): http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211788
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