Ensayos

Medicina Tradicional y Gobierno Misak

Traditional Medicine and Misak Government

John Harvy ARCIA GRAJALES
Universidad Católica Luis Amigó, Colombia

Medicina Tradicional y Gobierno Misak

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 25, núm. 89, pp. 227-238, 2020

Universidad del Zulia

Recepción: 15 Enero 2020

Aprobación: 28 Febrero 2020

Resumen: El proceso de investigación que se desarrolla desde el interaccionismo conversacional, al caminar la palabra con los amigos Misak de Guambía (Cauca) alrededor del fogón. Orientado por las inquietudes sobre la Relación Terapéutica en la Medicina Tradicional Misak, se observa en la Medicina Tradicional la íntima relación entre el “refrescamiento”, el estado de ánimo sereno y tranquilo, las formas de resistencia, el gobierno espiritual y el compromiso con la vida en el planeta.

Palabras clave: Fogón, Gobierno Misak, Medicina Tradicional, Sereno y Tranquilo.

Abstract: Describes the research process that develops from the conversational interactionism present when walking around the fire with our Misak fellows at Guambía (Cauca). Oriented by the concerns about the therapeutic relation in traditional Misak medicine, it is observable the intimate relation between the "refrescamiento", the calm and serene state of mood, the forms of resistance and spiritual governing, committed to life on the planet.

Keywords: Calm and Serene, Misak Government, Stove, Traditional Medicine.

INTRODUCCIÓN

El ensayo es producto de conversaciones con personas del pueblo Misak en torno a la relación terapéutica con la medicina ancestral que se realiza en el Resguardo Guambía en el Departamento del Cauca. El diseño metodológico está centrado en el fogón, uno los escenarios vitales en la vida cotidiana de los “hijos del agua” que orientado por el interaccionismo conversacional configuran tres actuaciones investigativas: “aprender a percibir”, “saber estar” y “habilidad para contar” (Restrepo: 2016). Del diseño metodológico emergen aportes epistémicos en relación al fogón y su uso como herramienta de amplificación simbólica para el cultivo de la memoria tradicional y el modo de pensamiento en espiral.

En el proceso de investigación se describe la Medicina Tradicional Misak como la responsable de trabajar mediante el “Refrescamiento” y el estado de ánimo comunitario “Sereno y Tranquilo”. El estado de ánimo es conducido por Nupirau, Latá-Latá, Mayelø y espacios vitales, cuatro contenidos políticos del pensamiento Misak necesarios para recuperar las tierras usurpadas desde la conquista de los españoles y pilares de las prácticas de “aprender a mandar obedeciendo”.

Se describe la importancia de la medicina tradicional en el gobierno espiritual y en las formas de resistencia que por siglos han contribuido a la pervivencia del pueblo originario. El médico tradicional está comprometido políticamente a salvaguardar las voces de los ancestros y dar consejo a los “hijos del agua” para actuar pacíficamente, pero con determinación en la defensa del territorio.

METODOLOGÍA

El interés de caminar la palabra con el pueblo Misak en el territorio de Guambía (Cauca), de compartir la vida cotidiana y celebrar juntos momentos importantes en el año, sugiere que el enfoque de investigación se implique en el cuidado de los lazos de confianza construidos con las personas en territorio. La investigación con pueblos originarios es también el compromiso político de colaborar en la salvaguarda de los territorios, las lenguas de origen, la educación propia y el respeto a mayoras y mayores. El investigador cultiva la proximidad en territorio, colabora en oficios diarios, escucha las autoridades alrededor del fogón y se vuelve consciente de que apoyar las demandas de los pueblos originarios es contribuir al cuidado de la vida en el planeta.

En la configuración del método de investigación se integran algunas orientaciones de la propuesta etnográfica con el ánimo de activar en el espíritu científico el cuidado de lazos de confianza que también son lazos políticos. Se retoman de la etnografía tres condiciones en el trabajo con las comunidades:

a) tener una pregunta de investigación que permita detener la mirada en actuaciones relevantes a las pesquisas, b) “ser aceptado por la comunidad” y c) contar con el suficiente tiempo para la investigación (Restrepo: 2016, p. 19-20).

Teniendo en cuenta éstas condiciones, la interacción con los hijos del agua -piurøk-, en promedio, es de un “grupo fogón” por mes en Guambía, entre 2018-2 y 2019-1, por ello la investigación no es etnográfica; sin embargo, integra orientaciones de este método, con especial atención las que contribuyen en investigación intercultural. El concepto “grupo fogón” orienta el proceso de investigación hacia encuentros alrededor del fuego, honestos y respetuosos de la palabra.

Dentro del “grupo fogón” y entre los miembros de una familia nuclear existe una fuerte obligación de apoyarse y trabajar unos con otros. Sin embargo, más allá de ese rango de parientes son el sentimiento y pragmatismo, más que la estructura de parentesco per se, los que determinan con cuál individuo se trabaja y socializa... De modo que, en todos los aspectos de la conducta, incluyendo las relaciones dentro de la familia y actividades como el tejido y la construcción de viviendas, la noción de acción “voluntaria” es crucial. Por ejemplo, un hombre trabaja con su primo porque ‘tiene voluntad’ y una mujer teje porque quiere (Schwarz: 2018, p. 142).

Entre los “grupo fogón” en los que participamos están la educación propia en la Misak Universidad; las asambleas en “Santiago”; el Encuentro Nacional de Investigación sobre el Pueblo Misak “Haciendo memorias e historias desde el origen” en la María - Piendamó en 2018; la Semana de Fortalecimiento Cultural Misak a cargo de la Institución Educativa Campana en 2018; una familia Misak que nos acogió en el ritual de ofrendas a los espíritus en el mes de noviembre del mismo año, en la minga vecinal y familiar de apoyo, el cambio de varas del 1 de enero en 2017, entre otros “grupo fogón” en los que hay algo en común:

Aunque los principios jerárquicos son importantes, en muchas situaciones la impresión general que se obtiene es la de un alto grado de igualdad, respeto y libertad personal. Los miembros del grupo de fogón comparten ideas y opiniones, organizan actividades juntos, cuidan de los niños de unos y otros, y durante las horas no laborables entran y salen de la cocina a voluntad... (Schwarz: 2018, p. 143).

La investigación integra algunas técnicas que contribuyen al contacto auténtico que se aprende en el “grupo fogón”; están organizadas a saber: “aprender a percibir” es disponer todos los sentidos en la conversación, guiados por una pregunta de investigación y afectados por un sinnúmero de acciones interculturales que en ocasiones facilitan la interacción, en otras, generan tensiones. Aprender a percibir en el proceso de investigación, contribuyó a la apertura de vivencias desde y con el territorio, necesarias para describir algunas relaciones entre la medicina tradicional y su cosmovisión. (Restrepo: 2016, p. 20)

“Saber estar” es la técnica que permite al investigador apertura mental y corporal para aprender a actuar en contexto y con el debido respeto a la autoridad Misak. También se relaciona con la solidaridad epistémica que transversaliza las mingas de saberes; escenarios donde el saber que tiene sentido es el que emerge en ese relacionamiento, por tanto, es un saber cuya duración está condicionada al encuentro conversacional.

La técnica “habilidad para contar”, consiste en la disciplina de registrar los aprendizajes al percibir y saber estar en territorio con el médico tradicional Manuel Julio Tumiñá. De ello se deriva el uso del diario de campo, como instrumento central en el trabajo de investigación, porque es fácil de llevar y genera menores prevenciones en las personas. El diario de campo también permite bosquejar mapas mentales -herramientas gráficas en el trabajo de investigación- relacionados con la “capacidad de asombro”

Cuando se adelanta una investigación etnográfica en contextos sociales familiares para el etnógrafo, el gran reto es que pueda asombrarse con cuestiones que tienden a pasar desapercibidas no porque estén ocultas y sean extraordinarias, sino por todo lo contrario: están a la vista de todos en su existencia ordinaria, cotidiana y familiar. Del mismo modo, cuando el etnógrafo pasa mucho tiempo y de manera intensa en otro contexto termina habituándose tanto a lo que allí sucede que poco a poco empieza a perder su capacidad de asombro. Extrañarse de lo familiar es fundamental en la labor etnográfica (Restrepo: 2016, p. 23 - 24).

Los mapas mentales son instrumentos para trazar los instantes de asombro que vienen con el aprendizaje de la relación terapéutica en la medicina tradicional Misak. También son útiles para tejer puentes entre la analítica de los relatos, las expresiones paradójicas en el habla y la lectura de lo espiritual. Entre los aportes más importantes que la etnografía hace al proceso de investigación, encontramos la frecuente invitación al punto de partida: los saberes populares en el estudio de la medicina tradicional. Es en este punto donde el método hace un giro hacia el estudio de la psicología popular y la relación terapéutica en la medicina tradicional, teniendo como foco de atención las narrativas del médico Manuel Julio Tumiñá. La narrativa se vuelve uno de los vehículos de la psicología popular,

(...) el hecho de que es de naturaleza narrativa en lugar de lógica o categórica. La psicología popular trata de agentes humanos que hacen cosas basándose en sus creencias y en sus deseos, que se esfuerzan por alcanzar metas y encuentran obstáculos que superan o que les doblegan, todo lo cual ocurre en un periodo prolongado de tiempo (Bruner: 1991, p. 55).

La psicología popular se concibe entonces como un sistema mediante el cual la gente organiza su experiencia, construye el conocimiento y realiza transacciones relativas al mundo social. Ignacio Martín-Baró también aboga por psicologías latinoamericanas que actúan conforme las potencialidades, relacionamientos y problemas de los pueblos; el autor considera importante situarse en el pueblo y transformar la praxis en investigación:

Asumir una nueva perspectiva no supone, obviamente, echar por la borda todos nuestros conocimientos; lo que supone es la relativización y la revisión crítica desde la perspectiva de las mayorías populares. Sólo desde ahí las teorías y modelos mostrarán su validez o su deficiencia, su utilidad o su inutilidad, su universalidad o su provincialismo, sólo desde ahí las técnicas aprendidas mostrarán sus potencialidades liberadoras o sus semillas de sometimiento... (Baró: 1998, p. 298).

Las coordenadas del trabajo de investigación sobre los componentes fundamentales de la psicología popular, y relacionados con la medicina tradicional Misak, son las siguientes: creencias y saberes sobre el tiempo, creencias sobre los compromisos o formas de vida que caracterizan a la gente de Guambía, el Mandato Mayor y la cosmovisión. En cuanto al principio de organización narrativo, se tuvieron en cuenta las siguientes orientaciones: la narración es inherentemente secuencial, las narraciones pueden ser reales o imaginarias, y la narración elabora vínculos entre lo excepcional y lo corriente (Bruner: 1991). En el trabajo de observación de los componentes fundamentales de la psicología popular y la descripción de los principios de organización narrativo en los Misak, adquiere sentido la acogida que tiene la conversación en las interacciones con los hijos del agua, las estrategias para la negociación de significados en relaciones interculturales y la memoria de los ancestros como fuente de alternativas a la inacabada transformación de las realidades.

Respecto a la acogida que tiene la conversación en la narrativa del pueblo Misak, nos encontramos con uno de los lugares con mayor tradición, relacionado con el arte de “caminar la palabra” y conocido como nak chak. En el análisis documental se identificó una reflexión sobre los contenidos políticos del pueblo y que tienen como punto de partida la siguiente inquietud “¿Cómo explicar a la modernidad indígena y no indígena, o a los científicos sociales, que en nuestras comunidades se observen hoy en día tantas características y conductas propias y diferentes a las de la sociedad nacional?...” (El Derecho Mayor: 2014, p. 16). A partir de esta inquietud, se toma la decisión de que los resultados del proyecto de investigación deben contribuir a mediar las comunicaciones entre la vida cotidiana del médico tradicional y los intereses epistémicos de la psicología social comunitaria.

La clave de la explicación estaba en el “espíritu de permanencia” descrito como fortaleza para cultivar la tradición en medio de estrategias de dominación que desde la conquista de América usan los pueblos originarios. Este espíritu de permanencia, se cultiva en lugares significativos del territorio como nak chak:

(...) lo consideramos hoy como el lugar donde nace la Organización, la Autoridad y la Justicia Misak. Por eso afirmamos que tanto la educación, la autoridad como la justicia nacieron desde antigua tulpa o fogón de la familia, en el centro mismo de la casa de los Wampia [...] fueron herencia de los antiguos y por educación y derecho ancestral (El Derecho Mayor: 2014, p. 17).

En el proceso de investigación se resignifica la expresión “grupo fogón” en nak chak, ya que la expresión inicial no tiene en cuenta “el espíritu de permanencia” y su relación con la medicina tradicional. El fogón se integra al proceso de investigación como herramienta de amplificación simbólica en aras de continuar las pesquisas sobre la relación terapéutica en la medicina tradicional Misak. Esta integración tiene antecedentes epistémicos que consideran al fuego el primer fenómeno que inspiró la reflexión en el ser humano, “...entre todos los fenómenos solo el fuego merece, para el hombre primitivo, el deseo de conocer, porque va acompañado del deseo de amar.” (Bachelard: 1966, p. 96). En esta perspectiva la episteme sobre el fuego contribuye a la compresión de lo que significa en un proceso de investigación los “hallazgos afectuosos”, el tipo de hallazgos que se consiguen cuando en la proximidad investigativa hay compromiso político. En el libro “Psicoanálisis del fuego” afirma:

El fuego que nos quemaba, nos ilumina súbitamente. La pasión encontrada, deviene pasión querida. El amor deviene familia. El fuego deviene hogar. Esta normalización, esta socialización y esta racionalización pasan frecuentemente, con el peso de los neologismos, por tibieza (Bachelard: 1966, p. 168).

Entre las claves que ofrece al trabajo de investigación, donde se integra al fuego como fenómeno epistémico, se encuentra en el libro “La llama de una Vela” lo que sigue:

(...) entre los objetos del mundo que inducen a soñar, la llama es uno de los más grandes operadores de imágenes. La llama nos fuerza a imaginar. Ante una llama, cuando uno sueña, lo percibido se vuelve nada al lado de lo imaginado. La llama lleva su carga de metáforas e imágenes a los más diversos ámbitos de meditación. Úsenla como sujeto de uno de los verbos que expresan la vida, y verán que le da al verbo un suplemento de animación [...] Gracias a la llama tomada como objeto de ensoñación, las metáforas más frías se vuelven imágenes de verdad (Bachelard: 2002, p. IX-X).

El primer apunte del filósofo es el que describe a la llama como “objeto” que induce a soñar, el segundo la concibe como operador de imágenes, el tercero la relacionada con la autonomía que tiene sobre la imaginación humana (“nos fuerza a imaginar”), el cuarto es el uso como sujeto de uno de los verbos que expresan la vida y el quinto es la transformación de metáforas sobre el frío en verdades ancestrales. Éstas claves son relevantes en la búsqueda de puntos de conexión con la psicología popular Misak, especialmente la que refiere al fuego como operador de imágenes que, al guiar la búsqueda, permite identificar la siguiente referencia:

(…) nosotros los Misak afirmamos que la autoridad nace de la naturaleza que nos creó, porque es ella y sus leyes quienes son el principio original de las cosas. Se parte primero de las leyes de la vida y luego vienen las costumbres que han construido nuestros antepasados y nos han legado los mayores. Por eso afirmamos que el nuestro es saber natural, que es de origen, y nadie nos puede negar que la naturaleza es el primer y principal ordenador de todo cuanto en ella existe, y que regula por lo tanto el actuar de todos en cada territorio. Esa es la razón para que digamos que la autoridad nace del Nachak y se trasmite a toda la comunidad conformando con la Autoridad Tradicional (El Derecho Mayor: 2014, p. 43-44).

Aprendimos con los amigos Misak que en la Nachak nace la autoridad, de la cual la comunidad aprende a través de las palabras de mayoras y mayores. El fuego está relacionado con las leyes de la naturaleza, con las leyes de la vida que enseñan al Misak las costumbres y a actuar en el territorio. La autoridad de origen es ancestral y viene de la naturaleza, posteriormente se organizan las costumbres. Es importante llamar la atención sobre el reto epistémico en la psicología popular del pueblo: las leyes de la naturaleza son el origen de las leyes culturales, es decir, el estudio sobre la relación terapéutica en la medicina tradicional Misak no puede colocar a la naturaleza como discurso producido culturalmente, porque en esta cosmovisión las costumbres y la tradición provienen de los espíritus del páramo - laguna, el kallim (masculino -Laguna Piendamó) y pishimisak (femenino - laguna Ñimpe).

Lo femenino - masculino en la cosmovisión Misak se expresa en las dos lagunas de origen, en el traje tradicional, en la importancia de caminar en par, en la siembra de plantas en la huerta, juntos macho y hembra. Esta andrógina espiritualidad se relaciona metódicamente con las orientaciones de una episteme relacionada con el fuego; con el uso de la llama como sujeto de uno de los verbos ligados a la vida. Nuevamente volvemos a nachak, como lugar donde se desenrolla la vida de los hijos del agua y lugar en el que enrolla nuevamente la existencia para recordar las raíces. En el fogón se entierra el cordón umbilical y la placenta, un ritual de enraizamiento que conecta a los hijos del agua al mundo de los espíritus, el mundo de la autoridad y el territorio. Enrollar y desenrollar es el movimiento continuo de los “hijos del agua” que hace el equilibrio de la vida:

(...) también la casa es el centro y, dentro de ella, un lugar fundamental, nak chak, la cocina, con su propio centro, nak kuk, el fogón. Su importancia es tan grande que podemos decir que “el derecho nace de las cocinas”, pues de allí nace y se difunde el consejo, kørøsrøp. Así, laguna y fogón, agua y fuego, frío y calor, pishi y pachi, constituyen los ejes de los cuales viene todo y se establece el equilibrio de la vida (Dagua, Aranda & Vasco: 2015, p. 51-52).

Los dos apuntes filosóficos de Bachelard contribuyen a que el tejido de relaciones epistémicas, en la investigación, estuviera orientado por la medicina tradicional Misak, el fogón como herramienta de amplificación simbólica y los hallazgos afectuosos. Estos apuntes también se transforman en caminos que conducen a la descripción del papel de la medicina tradicional en el gobierno Misak. Antes de dar paso a la descripción de las relaciones epistémicas alrededor del fogón, es importante aclarar que la vía de la amplificación simbólica estuvo apoyada en la propuesta de Jung (2006), perspectiva que habla de las artes de curar, la descentralización del terapeuta como único agente de la curación, interpretación de contenidos simbólicos que provienen de la naturaleza y la flexibilidad del método para ajustarse a las cosmovisiones. En perspectiva del autor, es importante tener presente en los estudios indígenas que las cosmovisiones son de origen natural y las leyes de la naturaleza tienen preponderancia respecto a los acuerdos jurídicos entre personas.

Esta metodología también es una forma de resistencia a las tendencias de homogeneizar las relaciones terapéuticas en la psicología, en virtud de unas exigencias estatales que colocan en riesgo el contacto humano entre las personas. En perspectiva de Jung, en las relaciones humanas hay interacciones simbólicas que enriquecen la convivencia y se configuran de diversas maneras según los contextos. En 1939, anunciaba la crisis de sentido de vida en el pensamiento occidental, puesto que las acciones pedagógicas se volcaban hacia la formación de sujetos racionales. El exceso de razón hace que los modos de vida transversalizados por el pensamiento occidental, no encontremos muchas herramientas de afrontamiento a los malestares psíquicos y que la dimensión de la vida simbólica que potencia al ser humano a “ser más que” la actualidad de lo que está siendo, se achate cada vez más:

El ser humano necesita una vida simbólica, y la necesita urgentemente. Solo vivimos cosas banales, ordinarias, racionales o irracionales (que naturalmente forman parte del racionalismo, pues de lo contrario no podríamos denominarlas «irracionales»). Pero no tenemos una vida simbólica. ¿Dónde vivimos una vida simbólica? Sólo donde participamos del ritual de la vida. Pero ¿quién participa realmente en el ritual de la vida? Muy pocos... (Jung: 2009, p. 261).

En el trabajo de investigación comprendimos la preponderancia de participar en “rituales de la vida”, compartiendo alrededor del fogón con personas serenas y tranquilas; personas que en la conversa cuestionan las separaciones entre vida, cultura y espíritu, las distancias entre saberes populares y conocimientos científicos, los procesos de investigación y la consciencia ambiental. Comprendimos que en un proyecto de investigación con pueblos originarios, el territorio es lo primero que se respeta por ser la máxima expresión de la vida, que no se puede subordinar el compromiso político del investigador a lógicas metódicas que pretenden ser distantes de ello.

La modernidad encuentra en los saberes ancestrales de los pueblos suramericanos epistemes cuyo propósito central es la defensa de la vida en la tierra. Les denomina epistemes ecológicas y las relaciona con la expresión de Francia Márquez que en una carta abierta de 2015 dice: “Nuestros ancestros nos enseñaron que debemos garantizar a nuestros renacientes la permanencia en el territorio ancestral [...] El territorio es la vida y la vida no se vende, se ama y se defiende” (Escobar: 2018, p. 87).

En la relación terapéutica de la medicina tradicional Misak se generan epistemes ecológicas inspiradas en las leyes de la naturaleza, las cuales se aprenden alrededor del fogón por medio de las voces de mayoras y mayores, para caminar el territorio como hijos de Pishimisak, como seres serenos y tranquilos en el territorio Guambía.

HALLAZGOS

La medicina tradicional Misak mediante el “refrescamiento” (pishimørøk) trabaja en la pervivencia del estado de ánimo “sereno y tranquilo”, que distingue a los hijos del espíritu del páramo-laguna conocido como Pishimisak. Pi es la relación con el agua, Pishi refiere la frescura y Misak es gente; gente que en el Resguardo de Guambía expresa la calma de los que aprendieron a “mandar obedeciendo”, a no ser gobernados por los violentos que, desde la conquista, siguen empeñados en desaparecer las culturas ancestrales y adueñarse de las tierras de los pueblos originarios. En la memoria del Taita Avelino Dagua, están las siguientes palabras:

Cuando los españoles entraron, comenzaron a tumbar la naturaleza diciendo que era monte baldío; venían con su malicia para apropiarse de nuestro nunakchak. Contaban los mayores que habían dicho que acá no había religión, que pishimisak era nuestro dios al cual hacíamos culto de adoración. Comenzando la otra historia convirtiendo la práctica agraria de pishimisak, en duende o práctica maligno. Con la religión nos deshumanizaban y se hacían dueños de nuestro territorio (Obando: 2016, p. 38-39).

El médico tradicional con el “refrescamiento” armoniza el pensamiento Misak, conduce a relaciones cordiales entre las culturas y al trabajo colaborativo, con el propósito de defender la vida en la tierra. El Misak es cordial en su relacionamiento y con la actitud para examinar detenidamente la conversación, es pacífico y atento en el diálogo con las personas; es un pueblo que nos enseña que es posible el trato honesto y respetuoso con quienes hemos tenido conflictos, en el marco del constante examen de las relaciones interculturales y de “indocilidad reflexiva… un tipo de actitud respecto a formas de gobierno que pretenden imponer su cosmovisión” (Foucault: 2007, p. 11).

Este tipo de actitud se expresa en “el arte de no ser gobernado de esa forma” y se relaciona con gobiernos que aún ven en la naturaleza solo oportunidades para la explotación de recursos económicos. Es la actitud que aprende a reconocer las estrategias de poder, las tramas del saber y la imposición de prácticas culturales otras, diseñadas para que el pueblo olvide las relacionadas con Pishimisak. También es la actitud que conduce a tejer alrededor del fogón el pensamiento en espiral, ligado a la circulación de la vida que asume el compromiso político de luchar en defensa de la “madre tierra”. “Recuperar la tierra para recuperarlo todo” es una consigna del pueblo en Guambía y:

(…) viene desde siempre, desde que los pueblos aprendieron que eran tierra y relación, expresiones de la fuerza creadora del universo, que todo ser es ser-Tierra. Existe en el pensamiento cosmocéntrico que subyace los tejidos y entramados que conforman la vida, aquel que sabe, porque siente, que todo el universo está vivo, que la conciencia no es prerrogativa de los humanos sino una propiedad distribuida en todo el espectro de la vida (Escobar: 2018, p. 64).

La medicina tradicional armoniza el pensamiento Misak para que perviva el estado de ánimo sereno y tranquilo, fundamental en las prácticas de gobierno movidas por la defensa del territorio y cosmovisiones donde la naturaleza está espiritualmente viva. En el “refrescamiento” el mørøpik (médico tradicional) cultiva la memoria de los ancestros y enseña el sentido de las leyes de la naturaleza en la vida cotidiana de los hijos del agua. Es quien tiene el poder de trabajar con el agua, dialogar con espíritus y refrescar el pensamiento de las personas para que puedan aprender de las voces de los ancestros que vienen del Pishimisak.

Refrescar el pensamiento, es un trabajo que el mørøpik realiza para que las personas cultiven la interacción con seres de la naturaleza y enseñan a situar la existencia, según la circulación de la vida en las relaciones “comunales” y a tomar decisiones ante “saberes derivados de las luchas”:

(...) los saberes derivados de las luchas ofrecen mayor profundidad, y por ende son más adecuados que los saberes académicos, para promover una transformación social. Esto se debe a dos motivos: el primero es que los saberes generados de las luchas territoriales brindan elementos fundamentales para la toma de conciencia de la profunda transición cultural y ecológica...; y el segundo, que estos saberes están particularmente sintonizados con las necesidades de la tierra (Escobar: 2018, pp. 99-100).

Para Luis Guillermo Vasco (2018) mantener en secreto la existencia del mørøpik se hace necesario en los años ochenta; al reconocer la importancia que tienen para los pueblos originarios los médicos tradicionales, deben proteger a los mørøpik, para dar pervivencia a los hijos del agua, ya que es este el que ayuda a ver el sentido de caminar el territorio desde el trabajo con el agua. Vasco distingue mørøp: trabajo, pi: agua, ik: dar sentido al actuar.

Actualmente sigue habiendo reservas para hablar de los saberes ancestrales y de los mørøpik en el territorio Guambía; sin embargo, observamos expresiones actuales de la medicina tradicional en la Casa de Plantas Medicinales Frailejón, en sus terapéuticas integran extractos de plantas para diversas afectaciones de salud y un médico tradicional presta sus servicios principalmente a las personas de la comunidad.

La medicina tradicional Misak también da apertura a las relaciones interculturales, comparte sus saberes para que estén al servicio de la vida en el planeta y acoge a los visitantes en la Casa de Plantas Medicinales. Allí se aprende caminando con el mørøpik por la Casa Payán, un escenario constituido por tres niveles y comunicado por una escalera en espiral; en las paredes de cada uno de los niveles hay pinturas que recuerdan la memoria de los hijos del agua. El primer nivel está relacionado con el territorio y las lagunas de origen Ñimbe y Piendamó; en el segundo nivel, el de la autoridad, observamos a Nakchak, el fuego, el fogón y la vida cotidiana; el tercer nivel corresponde a la sabiduría ancestral y a las relaciones con los espíritus (kansrø).

El mørøpik es maestro de la sabiduría ancestral y es la persona autorizada para hacer el recorrido a visitantes de la Casa Payán. Es un maestro que aprende de los espíritus, tiene relaciones cordiales con las plantas y se comunica con seres de la naturaleza. El Taita Manuel Julio Tumiñá dice que la medicina tradicional llega en un “don” comunicado a través del sueño: “...el don le llega al que es maestro… por medio del sueño. Es sueño por las noches, a veces visión por el día. Entonces con eso es que tengo que ser un Misak, un médico o un constructor artesano...” (Conversaciones, 2018). El “don” en el médico tradicional es una de las fuentes principales de las voces de los ancestros y guía las vidas en el mundo Misak (Nupirau).

En el proceso de investigación encontramos puntos de conexión entre este “don” y el “sí mismo”:

(...) que se quiere realizar se extiende en todas direcciones más allá de la personalidad yoica; su amplia naturaleza hace que sea más luminoso y oscuro que la personalidad de yo, por lo que le plantea al yo problemas que éste preferiría evitar. O fracasa el coraje moral o el conocimiento, o los dos, hasta que finalmente decide el destino. Al yo nunca le faltan contrarrazones morales y racionales que no se pueden ni deben dejar de lado mientras le sirvan de apoyo. Uno solo puede sentirse seguro cuando la colisión de deberes se resuelve, por así decir, por sí misma y uno se convierte en la víctima de una decisión tomada fuera de nuestra cabeza y nuestro corazón. Ahí se manifiesta la fortaleza numinosa del sí-mismo, que de otra manera apenas se puede experimentar. Por eso, la vivencia del sí-mismo significa una derrota del yo (Jung: 2002, pp. 521-2).

La derrota del yo en la relación terapéutica de la medicina tradicional Misak, es una de las inquietudes que quedan para próximas investigaciones, sin embargo, permite comprender la posición de obediencia de parte del mørøpik hacia las orientaciones que el “don” hace y que según la expresión del médico Manuel Julio, habla a través de sueños por las noches o como visión en el día. El entramado entre los saberes Misak y las reflexiones de Jung respecto al sí-mismo, es trabajado a partir de las pinturas del mørøpik Juan Bautista Ussa Ulluné.

Al estudiar las pinturas de Juan Bautista se identifican aportes en términos de la medicina tradicional y la forma de gobierno, desde el relacionamiento entre los sueños, la sabiduría ancestral, la pintura, la piedra de rayo y el yash (planta que representa el espíritu del páramo-laguna. En la botánica se clasifica en las Brugmancias). El mørøpik relata el momento en que el Pishimisak le da permiso de soñar usando la “piedra de rayo”:

(…) esa piedra es como la enseñanza, el consejo, ella ha sido mi maestra. Yo le consulto cualquier problema, el que sea, y ella me habla. Yo antes no sabía lo que iba a ser y fue ella la que me hizo pintor; por eso, cuando voy a pintar, siempre está ahí juntico, porque sin ella es como si no tuviera lápiz cuando está a un lado, ahí sí comienza a salir el dibujo que voy pensando (Vasco: s.f., p. 9).

El material onírico en la medicina tradicional Misak es fuente de saberes ancestrales y también las visiones que en estado vigilia contempla el mørøpik. Sueños y visiones se entrelazan en el pensamiento Misak, de allí que el médico utilice distintas estrategias para aprender las voces de los ancestros mientras está dormido o está despierto. Esta manera de pensar fue grabada en piedras en la Vereda El Tranal en forma de doble espiral (petroglifos) por los antiguos Wampias, puesto que es un pensamiento cuyo movimiento camina del enrollar al desenrollar y vuelve a caminar.

La doble espiral la encontramos en el sombrero tradicional pøtøkwari (plegado que se redondea desde la memoria ancestral) que representa la forma del mundo Misak; en las pinturas de Juan Bautista Ussa la observamos en el Køsrøpøtø (el aroiris), un ser de la naturaleza con la propiedad de fecundar las lagunas Piendamó y Ñimbe de las que “vienen” los piurek o hijos del agua.

El Køsrømpøtø camina por el territorio redondeando la palabra, tejiendo el espacio-tiempo y dando consejo en el Nakchak; está presente al enseñar las plantas medicinales en el páramo, en el tejido de la indumentaria y al escuchar la palabra de mayoras y mayores alrededor del fogón. En tiempos de Colonización evangelizadora y de terrajería, cuando ya quedaban pocas fuerzas para salvaguardar el pensamiento, se tejía alrededor del fogón familiar la “Autonomía Plena Misak” (El Derecho Mayor: 2014, p. 10).

El médico Manuel Julio dice que Nakchak es escenario de educación propia porque allí se entierra el ombligo y la placenta que quedan del parto, para enraizar la vida del ser Misak y así poder caminar y desenrollar la espiral; y cuando las raíces llamen desde el fogón, redondea y trabaja en enrollar la espiral para volver a recibir consejo en territorio (Conversaciones: 2017). En el fogón pervive el pensamiento Misak y se conduce en relación a cuatro contenidos políticos que expone El Derecho Mayor.

El pensamiento Misak está en los encuentros que los hijos del agua realizan alrededor del fogón, donde se cultiva en memoria de los ancestros, saberes sobre 1. Nupirau que enseñan a vivir en armonía con el territorio, con los seres de la naturaleza y con las personas; saberes sobre 2. Latá-Latá, que conducen los comportamientos de las personas según leyes de la naturaleza, útiles para la convivencia que enseñan las autoridades y que potencian la circulación de la vida en escenarios de pluralismos jurídicos; saberes sobre 3. Cumplir con el mayelø, que indica la importancia del trabajo colaborativo que se da en las Mingas, como pensamiento que emerge en la conversa alrededor del fogón con mayoras y mayores Misak, mientras se tejen anacos, chumbes, ruanas, sombreros y jigras; el cuarto contenido político es “pensar Misak”, que hace rizoma en la palabra, el fuego, el tejido, la autoridad, el consejo de mayoras y mayores para que la forma de vida Misak se distinga por ser “Serena y Tranquila”, por “Ser Fresca”, porque “camina al paso de los ancestros”. El pensamiento Misak enraíza la acción política en un estado de ánimo comunitario donde las voces de Pishimisak y Kallim, expresadas por medio del médico tradicional, refrescan el pensamiento de los hijos del agua y potencian la determinación de defender el territorio, conservar la lengua y la vida espiritual (Derecho Mayor: 2014. pp. 14-5) “...lo comunal busca afirmarse como estrategia de recomposición de fuerzas para la defensa de la forma-Tierra de la vida. Podríamos decir que la forma-Tierra tiene como elemento necesario, aunque no suficiente, la forma comunal de lo humano” (Escobar: 2018, p. 89).

La actitud que acompaña al “pensar Misak” es próxima a la descripción de Foucault de la “indocilidad reflexiva”, que examina los dispositivos de control gubernamentales y cultiva la pregunta “¿cómo no ser gobernado de esa forma, por ése, en nombre de esos principios, en vista de tales procedimientos, no de esa forma, no para eso, no por ellos?” (Foucault: 2007, p. 7-8). El filósofo considera estas formas de gobierno, artes de la “inservidumbre voluntaria” que trabajan en virtud de la desujeción y la generación política de verdades otras. En el pueblo Misak encontramos un fragmento que se relaciona con la “indocilidad reflexiva”:

El enconchamiento y la lenta penetración ideológica a que se vieron sometidos los antepasados por el poder dominante no implicó en ningún momento arrasamiento de su vida interior ni de sus esperanzas... Se aceptaba el estado de coexistencia por la fuerza con el poder extranjero porque no se podía hacer más en las condiciones que estaba. Pero se guardaban en las comunidades los usos, costumbres y cosmovisión tradicional... lo que muestra coherencia política en su forma de resistencia: Se consagraban anti-bélicos, como básicamente pacíficos, justificando así la convivencia, pero manteniendo la esperanza de sobrevivir como Wampias (El Derecho Mayor: 2014, p. 15).

El hallazgo afectuoso en el proceso de investigación consiste en las posibles relaciones que se despliegan entre la medicina tradicional, la participación política del mørøpik y la indocilidad reflexiva en la forma de gobierno Misak. La actitud que el pueblo asume ante formas de gobierno que quieren robarles las tierras y borrar la memoria ancestral, es análogo a la propuesta que Foucault trae de la “Ilustración”, la diferencia está en que esta actitud está enraizada en el territorio porque allí está el “ombligo”, el lugar donde se conectan las voces de los espíritus con la vida de los hijos del agua. Es una actitud que ejercita el pensamiento a pensar de modos otros y usa el corazón para cultivar el coraje de defender la vida.

La forma de gobierno en el pueblo Misak está soportada en la defensa del territorio y el cuidado de la vida en el planeta. La medicina tradicional contribuye con el refrescamiento para el cuidado del estado de ánimo “Sereno y Tranquilo”, que distingue al tejido de relaciones pacíficas en los juegos de poder e integra emocionalmente a los hijos del agua. Estamos hablando de un gobierno que se implica en la formación de un estado de ánimo comunitario, expresado en la convivencia y la fortaleza para aprender a gobernar “obedeciendo”; estado de ánimo que ayuda a tejer relaciones pacíficas con el terrateniente y mostrarle que de esa forma, a ese precio, bajo esas ideas hegemónicas no se domina al Misak.

La medicina tradicional Misak expone la importancia que tiene en las diversas formas de gobierno la orientación de las emociones, porque conducen estados de ánimo acordes a formas de vida comunales, comprometidas con el cuidado de la vida en el planeta y el respeto a las leyes de la naturaleza. También expone la importancia del gobierno espiritual y la educación propia en la salvaguarda de la memoria ancestral, fuente importante del compromiso político de los hijos del agua con Nupirau y del coraje para recuperar las tierras:

(...) porque mientras se recuperaban las tierras invadidas se planteaba la necesidad de tener sistemas de educación, justicia, de desarrollo económico y de gobierno interno. Además de avanzar en la recuperación de los patrimonios culturales que ya andaban en vías de extinción, como el vestido, la música, la lengua y otras manifestaciones. Y hasta comenzamos a cantar como nunca lo habíamos hecho por cientos de años (Derecho Mayor: 2014. p. 31).

CONCLUSIONES

El proceso de investigación enseña que el mørøpik en el pueblo Misak es un actor político clave en el gobierno espiritual y en las diversas formas de cuidado de la vida planetaria. Que la Medicina Tradicional es un trabajado conducido por leyes de la naturaleza, las cuales indican al mørøpik las maneras de cultivar el estado de ánimo Sereno y Tranquilo, fundamental en la indocilidad reflexiva que distingue la forma de gobierno Misak.

Teniendo en cuenta que en la Relación Terapéutica de la Medicina Tradicional Misak son varios los “actores” en la cura, encontramos el fogón como herramienta de amplificación simbólica que aviva la llama de la vida comunitaria y otorga fuerzas en los momentos más difíciles. Es el centro de memoria ancestral, Nakchak, y el lugar donde se enraíza el cuerpo de los piurøk. Con mayoras y mayores se salvaguarda la memoria de los ancestros, del Pishimisak y Kallim.

La medicina tradicional Misak expone la urgente necesidad de despertar del letargo que no deja ver al pensamiento occidental, que la educación ambiental actualmente no es una opción sino un compromiso global; también sugiere que uno de los mayores riesgos en la salud mental es ignorar el cuidado de la vida en el planeta. La vida está excesivamente orientada por el razonar y pobre en “corazonar” prácticas que cultivan la revitalización de fuerzas primordiales y potencian las cosmovivencias -vidas compartidas y en armonía con el territorio- (Guerrero: 2018, p. 26).

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