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Narrativas de paces subalternas en Nuestra América: emergencia de un giro descolonizador de la paz

José Javier CAPERA FIGUEROA
Universidad Iberoamericana Ciudad de México, México

Narrativas de paces subalternas en Nuestra América: emergencia de un giro descolonizador de la paz

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 25, núm. 91, pp. 77-89, 2020

Universidad del Zulia

Recepción: 15 Mayo 2020

Aprobación: 22 Agosto 2020

Resumen: Los estudios de paz históricamente se han constituido como un campo epistémico de larga duración al interior de las ciencias sociales. Gran parte de las investigaciones, teorías y paradigmas se encuentran vinculadas a las corrientes tradicionales/positivistas de hacer ciencia desde los intereses del capitalismo cognitivo y las dinámicas de los grupos hegemónicos sumidos en el poder político sistémico-colonialista. De esta forma, el presente artículo, tiene como finalidad generar una discusión crítica sobre las narrativas de paces subalternas constituidas en Nuestra América proveniente de las luchas en los territorios, comunidades y actores populares, que por medio de su praxis ético-política proponen un escenario distinto al pre-existente, lo que conlleva a un proceso descolonizador de la paz, que apuesta por hacer grietas a las raíces modernas/coloniales que han instituido una narrativa hegemónica sobre el campo de investigación de la paz en la región.

Palabras clave: Paz, paces, descolonialidad, subalternidad, Nuestra América.

Abstract: Peace studies have historically been constituted as a long-term epistemic field within the social sciences. Much of the research, theories and paradigms are linked to the traditional / positivist currents of doing science from the interests of cognitive capitalism and the dynamics of hegemonic groups plunged into systemic-colonialist political power. In this way, the present article aims to generate a critical discussion about the narratives of subaltern peace constituted in Our America from the struggles in the territories, communities and popular actors, which through their ethical-political praxis propose a scenario different from the pre-existing one, which leads to a decolonizing process of peace, which is committed to making cracks in the modern / colonial roots that have instituted a hegemonic narrative about the field of peace research in the region.

Keywords: Peace, peace, decoloniality, subalternity, Our America.

INTRODUCCIÓN

Las discusiones históricas que se han gestado sobre los estudios de paz en el periodo de las guerras mundiales, respondieron a una serie de narrativas identificadas con temáticas como las violencias, guerras, pobreza y subdesarrollo que afectaba de forma directa los regímenes políticos de aquel momento histórico. El interés de hacer de la paz una empresa de los gobiernos y asumir una perspectiva gubernamental que aposto por impulsar políticas de pacificación, a partir de los intereses programáticos de los grupos hegemónicos, representa claramente una visión monolítica y funcional a la dinámica del Estado – nación moderna/capitalista (Zibechi, 2003).

El estudio de paz desde las epistemes tradicionales se ha caracterizado por buscar superar la triada de: violencia, conflicto y pacificación desde la racionalidad moderna – instrumental de los grupos corporativos y el interés mediático de los gobiernos de turno. Por ello, las narrativas de paces se instituyen en un espacio epistémico que articula los procesos de convergencia y divergencia de los actores, instituciones, grupos y dimensiones socioculturales en donde la condición humana juega un papel central en la interpretación de los medios de interacción y posibilidad de incidir en la normalización de los conflictos en los tiempos/espacialidades de la sociedad moderna.

Las visiones tradicionales de paz perfecta, positiva, negativa, integral y estructural que deviene de las narrativas teórico-conceptuales de las universidades europeas en su mayoría desde el instituto de la paz y los conflictos de la Universidad de Granda (España). Representa, parte de las corrientes epistémicas sobre las paces, pensadas desde los marcos teórico – conceptuales de las institutos, escuelas y centros de pensamiento sumidos en la universalidad de la investigación de paz eurocéntrica (Sandoval, 2014).

La capacidad de reconocer la paz como la posibilidad de transformación del conflicto, a partir de las emociones, sentires y acciones de los grupos excluidos, revela un campo emergente que articula experiencias, narrativas y discursos que parte de una postura ético – política sobre las luchas socioculturales en los territorios en resistencia por otras realidades desde abajo. La paz, al ser imaginada como la superación endogámica de las estructuras tradicionales que históricamente impusieron un velo de las violencias sistémicas, teniendo en cuenta las formas y modos de control/sometimiento en función de los intereses de los sectores hegemónicos (Cruz, 2018).

Las epistemologías que han sido negadas e invisibilizadas por los actores hegemónicos al interior del sistema mundo-capitalista, representan un camino arduo por transitar que apuesta por hacer grietas desde las diversas manifestaciones socio-políticas de los grupos oprimidos. De allí, toma fuerza las narrativas de la liberación sustentadas en el modus de pensar crítico, al ser primordial la praxis del sujeto en su proceso de configurar nuevas subjetividades, las cuales tienen en cuenta una crítica política a las estructuras modernas – coloniales ejercidas desde los intereses de los actores tradicionales.

El conocimiento de pueblos indígenas, comunidades negras/afros, campesinas, rurales, mujeres y grupos minoritarios que resisten a las dimensiones de exclusión, pobreza, violencia, persecución y asesinato sistemático por parte del ejercicio racional e instrumental de silenciamiento y exterminio colectivo que ejercen los gobiernos sobre aquellos actores comunales que toman una postura contra-corriente a las condiciones materiales e inmateriales de explotación que ha tejido la sociedad colonizada.

La lógica del patrón de la modernidad – colonialidad, se inscribe en una serie de debates que parten de reconocer tres dimensiones centrales: la primera, la condición de un saber eurocentrado que reconoce los cánones, métodos, metodologías y paradigmas propio de las escuelas hegemónicas y centros de investigación que han reproducido esquemas analíticos basados en el positivismo en sus diferentes expresiones. Segunda, la emergencia de epistemes sustentadas en las reflexiones de luchas, resistencia y apuesta por repensar las ciencias desde el plano de la praxis de liberación de los pueblos, y la tercera que radica en la necesidad de repensar formas de hacer política desde la enunciación del sujeto en el marco de la crítica ético-política subalterna en los espacios socioculturales (Sandoval, 2018).

La democratización de los conflictos se articula a la necesidad de gestionar la resolución de los mismos desde la capacidad de los actores que configuran dicha condición crítica frente a las olas de violencia, pobreza, exclusión y subordinación sobre los grupos colectivos en resistencia popular. La lógica de concebir la paz como la oportunidad de movilizar recursos, bienes, oportunidades y demandas en el marco de las relaciones sociales que coexisten al interior de la comunidad. Representa, un intento por establecer parámetros sustentados en la defensa de la vida, paz, el territorio y proyectos originados desde la praxis ético-política de los grupos subalternos por otros mundos posibles y necesarios (Sandoval, R & Alonso, J, 2015 ).

El sentido de articular las acciones colectivas de los grupos subalternos, implica la necesidad de constituir tejidos, a partir de la reflexión profunda de la dimensión ética de lo público, es decir, la necesidad de cuestionar las formas, dimensiones y estructuras que históricamente han diseñado un imaginario generalizado de la corrupción, clientelismo y corporativización de los espacios públicos, a partir de sus necesidades y planteamientos que han sido la muestra del desmantelamiento global sobre la esencia de seguridad, servicio y desarrollo que debería existe sobre las instituciones en sus diferentes expresiones (Alonso, 2008).

El reconocimiento de las expresiones y narrativas invisibilizadas, radica su potencialidad en la necesidad de plantear rutas que sean acordes con las condiciones de luchas y los acuerdos programáticos emanados por los actores en sus espacios cotidianos. La construcción de paz, resulta, entonces un proceso que rompe con la dimensión vertical e institucionalizada del poder hacer que conforman las estructuras tradicionales de los grupúsculos mafiosos, cerrados y endogámicos de la política, sino que denota una perspectiva horizontal de democratizar lo público desde la voluntad de capacidad y reconciliación como un referente de dialogicidad y respeto para la otredad, al permitir repensar conceptos fundamentales de los estudios sociales y políticas como es la ciudadanía, educación, democracia y subalternidad para la paz (Márquez-Fernández, 2018).

La fuerte presencia del paradigma de la paz neoliberal, es decir aquella que agrupa las teorías y métodos clásicos de pacificación gestionados desde las epistemes tradicionales propias de los conflictos en sus distintas expresiones. Así pues, asumir con sentido crítico la existencia de extensiones socioculturales e imaginarios subalternos en las comunidades, responde al intento de una concepción de paz desde abajo, debido a que asume una distancia profunda de las narrativas oficiales, burocráticas y profesionalizantes generadas en los discursos tradicionales y hegemónicos de las élites y asumidas con beneplácito por el sujeto de abajo colonizado.

La relevancia de contemplar esta serie de iniciativas de construcción de paces como la articulación de fuerzas, narrativas, discursos y prácticas enfocadas a superar escenarios de exclusión, pobreza, violencia y despojo que cohabitan en las distintas democracias de Nuestra América. Simboliza, una perspectiva epistémica que toma en cuenta acciones y pensamientos que sean favorables para la configuración de una intercultural crítica basada en el diálogo horizontal y popular entre los diversos actores para así promover soluciones que venga de sus propis intereses y praxis comunitaria. De esta forma, las experiencias de fortalecimiento de tejido popular y sociocultural, responde a la capacidad de gestión y modulación de las circunstancias problemáticas/conflictos desde la praxis de la liberación que sea resultado de la democratización de los poderes públicos y la política al servicio de los grupos excluidos producto de la modernidad – colonialidad (Quijano, 2014).

Los procesos de resistencia y movilización social gestados a finales del siglo XX, develan la crítica generalizada en medio de una sociedad neoliberal inmersa en la dinámica del sistema mundo-capitalista. Aquí, las expresiones de rebeldías, luchas y prácticas de desobediencia sobre los lineamientos de pacificación moderno-coloniales, se determina por reconocer el vacío profundo sobre los espacios, esquemas y dimensiones de lo público, parte de esta situación despierta la necesidad de propuestas que emergen desde la praxis de los grupos de abajo por establecer otra concepción de paz en sus comunidades al denunciar de forma constante las formas de opresión que son victima por parte de los gobiernos en su afán de imponer un modelo económico de despojo que atenta contra la vida en comunidad (Alonso, 2013).

De esta forma, la finalidad del presente artículo consiste en generar una discusión crítica sobre las narrativas de paces subalternas constituidas en Nuestra América proveniente de las luchas en los territorios, comunidades y actores populares, que por medio de su praxis ético-política plantean un escenario distinto al pre-existente, lo que conlleva a un proceso descolonizador de la paz, que apuesta por hacer grietas a las raíces modernas/coloniales que han instituido una narrativa hegemónica sobre el campo de investigación de la paz en la región, pero al mismo tiempo es una oportunidad por impulsar una descolonización de las paces a partir de las epistemologías emergentes y la ecología de saberes que asumen dicha dimensión en las ciencia sociales en la región.

LAS NARRATIVAS DE PACES SUBALTERNAS EN NUESTRA AMÉRICA

El reconocimiento de la paz como un discurso que históricamente emergió del seno de las sociedades colonizadas y victimas/generadoras de violencias dado el fuerte impacto que recibieron del orden mundial de aquel momento, el cual respondió a la dinámica por imponer un tipo de racionalidad – ideológica entre el socialismo y el capitalismo en medio de la I-II guerra mundial. En efecto, la dimensión de la guerra como una política estatal de exterminio caracterizado por imponer el control sobre otra nación, permitió que se logrará asumir la pacificación como una estrategia gubernamental al servicio de los intereses privados de los grupos hegemónicos y corporativos en boga en el continente europeo (Fontan, 2012).

La necesidad de algunos sectores hegemónicos en el periodo de apogeo y estragos en las guerras mundiales, se convirtió en un insumo que logró generar formas de dominación sobre las naciones, a partir del principio de defensa y seguridad como parte del repertorio de la concepción de la soberanía y autonomía de los Estados en su proyecto de modernización institucional. De esta forma, toma fuerza el sentido de lograr acuerdos a modo de control sobre la violencia debido a las complejas dimensiones y daños estructurales que habían generado dichas acciones en ese momento de la historia de la humanidad. El proceso de impulsar una política regional de paz, sería el intento asumido por algunas organizaciones internacionales que vieron un campo de estudio e investigación que acontecida en el mundo que con el paso del tiempo sería todo una empresa transnacional de políticas de paz basadas en la dinámica de mercantilización del sistema mundo-capitalista (Sandoval, 2016).

No obstante, el campo de la paz tomaría una serie de vertientes basadas en 5 dimensiones estructurales en las diferentes instituciones público-privadas desde la academia hasta los grupos corporativos:

La primera visión sobre la paz, resulta ser el contenido de un campo en potencia para la elaboración de investigaciones, orientadas a promover acciones desde el ámbito político- procedimental y el funcionamiento de los mecanismos de control, mediación e ingeniería de los gobiernos y la sociedad civil. Por ende, asume gran relevancia la implementación de programas, proyectos, seminarios, revistas, centros e institutos académicos orientadas a la configuración de epistemes desde la institucionalización de una política regional de paz que incursionara en las estructuras internas/externas de la Europa devastas por las guerras.

La segunda visión que tomaría fuerza sobre la paz, reside en los esquemas de promoción de la paz desde el ámbito gubernamental nacional e internacional, es decir, las medios y mecanismo con que se corporativiza los estudios de paz bajo las metodologías aplicadas al funcionamiento del orden moderno-colonial y las lógicas gubernamentales de pacificación desde los intereses de los grupos hegemónicos y tradicionales que incorporan el Estado al interior del sistema mundo – capitalista.

La tercera dimensión sobre la configuración epistémica de la paz, radica en su capacidad de generar procesos de liderazgos político – institucionales, a partir de la capacidad de acción de las instituciones. Parte de esta lógica, muestra el funcionamiento e interés de los actores transnacionales que han configurado una serie de estrategias enfocadas a generar todo un mercado en torno a las políticas, acuerdos, convenios y tratados internacionales asentados en la dinámica del capitalismo cognitivo – extractivista (Alvear, 2008).

Para el caso de la cuarta lógica epistémica de los estudios de paz, consiste en su fuerte afinidad con las corrientes, métodos, metodologías y enfoques tradicionales de investigación, los cuales son promovidos por las escuelas y centros de investigación europeos. Lo que devela, un desconocimiento analítico sobre las dinámicas que se gestan en los países del sur – global, siendo un factor que demuestra el vacío estructural sobre las temáticas, situaciones y circunstancias tejidas al interior de las comunidades, pueblos, actores y grupos subalternos.

La quinta y última dimensión de la paz eurocentrada, permanece en su fundamentación epistemológica al ser un campo que ha generado modos, esquemas, métodos, conceptos y metodologías hincadas en las narrativas de control/sumisión por parte de las élites en sus distintas dimensiones espaciales/temporales. En donde acciones como la violencia directa, indirecta y estructurales se encuentran medidas por actos políticos de resistencia como la no-violencia, la resolución de los conflictos y el consenso estandarizado de problemáticas en común. Aunque, parte de estas iniciativas son de vital importancia para la búsqueda de estrategias que sirvan como insumo para la superación de las olas y situaciones de violencia radical en las naciones (Santos, 2017).

La visión teórica expuesta por Sandoval (2016), sobre las corrientes tradicionales de los estudios de paz, refleja una tendencia a la normalización de las teorías, aunque con sus diferencias sustanciales desde lo positivo, negativo, neutral, pacifista y consensuada entre otras. Sin embargo, la necesidad de reconocer dicho campo como un escenario epistémico de gran relevancia para reflexionar y proponer otras epistemes desde la capacidad intersubjetiva de los actores que apuestan por impulsar situaciones de paces al interior de sus territorios, por ende, toma sentido ir más allá de las visiones tradicionales para darle paso a una condición de renovación de las epistemologías de paz en articulación con el pensamiento crítico descolonizador (Sandoval & Capera, 2019).

La condición de subalternidad de la paz en el ámbito sociocultural, responde a una serie de narrativas emergentes que busca articular los constructos teóricos basados en el reconocimiento de la otredad y la capacidad dialógica de asumir acciones con el fin de darle soluciones a las problemáticas que coexisten en lo público e indicen de forma directa en las dinámicas de la democracia en sus distintas expresiones socio-políticas y populares. Así pues, la necesidad de identificar situaciones de despojo, violencia y exclusión en el marco de reconocer y legitimar las emociones, deseos, temores y razones que existen al interior del sujeto invisibilizados y oprimidos, tiene que ver con una perspectiva decolonizadora de las relaciones sociales generadas en contextos de construcción de paces desde la posibilidad del poder y voluntad de transformación por un buen vivir que deviene de los sujetos colectivos.

Los argumentos sobre la paz Latinoamericana como un tema de gran relevancia para las ciencias sociales, en donde nace la posibilidad de generar una ecología de saberes y un diálogo intercultural crítico que sirva como base para la articulación de luchas, resistencias y estrategias que sean una plataforma para futuras transformaciones socioculturales en su diario vivir. Al mismo tiempo, las narrativas expuestas por Alonso (2013) y Márquez- Fernández (2018), nos recuerdan la importancia de fomentar espacios de integración desde el sentipensar del sujeto y la praxis ético-política que demandan los grupos excluidos frente a la transformación desde debajo de la esfera pública en medio del poder político estatal que existe en las dinámicas y racionalidades de la sociedad civil moderno- colonizadora.

Las experiencias de los movimientos sociales, étnicos, obreros, populares, de mujeres y ecológicos entre otros. Representan, un fenómeno de gran importancia para el debate sobre la democratización de los poderes públicos y las instituciones público –privadas, dado que demandas otras formas de transformación del poder orientado a un escenario de horizontalidad desde un diálogo abierto entre los sujetos en dichas circunstancias históricas sumidas en las transformaciones al interior de sus espacios cotidianos.

Los resultados de las luchas socioculturales de los grupos en resistencia, muestran la capacidad de conquistar espacios, temáticas y necesidades basadas en la posibilidad de refundar el Estado desde adentro y teniendo presente la legitimidad de poder instituyente de los grupos subalternos. De este modo, las acciones colectivas y populares de los movimientos, colectivos y organizaciones socio-política no institucionalizada o sometidas a la dinámica del poder político –colonial y la racionalidad instrumental del Estado moderno- colonizadora, resultan ser espacios que denotan el cambio de paradigmas sobre los estudios de paz y su carácter subalterno frente a la crisis civilizatoria (Santos, 2018).

La dimensión crítica de los estudios de paz, se caracteriza por darle sentido a las expresiones, voces y narrativas de los movimientos y comunidades que apuestan por la superación de la violencia, despojo y dominación desde su propia condición de praxis ético-política de liberación. Lo que implica, una condición intersubjetiva que reúne a los diferentes actores en el marco de la construcción de saberes basados en la configuración de paces en los territorios que lucha frente a las tendencias del Estado capitalista y la sociedad neoliberal (Márquez-Fernández, 2018).

El proceso de resignificar los estudios de paz en el contexto Latinoamericano, consiste en lograr visibilizar otras narrativas que emergen desde las raíces, luchas y procesos de resistencias de los grupos subalternos, los cuales apuesta por hacer peso a las corrientes eurocentradas y dominantes del conocimiento. Por tal motivo, el diálogo intercultural responde a una circunstancia que busca tejer redes de actores sociales que sirvan para mediar los conflictos desde la praxis ético-política de hombres/mujeres pacificadoras de la realidad social.

La crítica a los discursos que apuestan a la no violencia y la gestión de los conflictos desde la racionalidad instrumenta de los actores, responde a la capacidad de poner en tela de observación y análisis las formas como se han construido las discusiones epistémicas y metodológicas de las políticas de paz en los gobiernos. Así pues, el ejercicio de la descolonización en el campo de los estudios de paz, pretende generar alocuciones alternativas que sirvan para posicionar otros debates sobre los paramentos, mecanismos y estructuras sumidas en la lógica de control, dominación y sumisión al interior del Estado teniendo como base las dinámicas del sistema mundo-capitalista.

Por tal motivo, los dilemas teóricos y conceptuales que se han promovido hasta el momento por la escuela italiana, española y anglosajona sobre los estudios de paz. Son de gran importancia en la tarea de seguir analizando las realidades de las sociedades modernas. Aunque no logran dimensionar las discusiones, necesidades y demandas de los grupos subalternos que se localizan en la orilla de la subalternidad con el fin de cuestionar y establecer otros modos operandi que sean congruente con el sentipensar de las comunidades en los territorios (Cruz, 2018).

La capacidad de comprender los fenómenos socio-políticos de los pueblos en sus territorios, simboliza un corpus teórico y metodológico enfocado a superar la dimensión de la objetivación de la paz para darle paso a la articulación intersubjetiva de los sujetos, a partir del diálogo de saberes entre lo popular, científico y especializado con el fin de pluralizar los conocimiento para así lograr tener una condición integral sobre las formas de abordar los conflictos y problemáticas que generan violencias sistémicas que rompe con la armonía por configurar un territorio basado en la justicia social, la democracia y el buen vivir al interior de los espacios socioculturales que existen en la comunidad.

La perspectiva de la sociología política como un campo inter-epistémico que logra incidir de forma directa sobre las corrientes que históricamente se han impuesto al interior de las escuelas de pensamiento eurocentrada (Horowitz, 1977). Se caracterizan por impulsar dinámicas de renovación del pensar haciendo y del hacer para construir otras concepciones sobre la paz, teniendo en cuenta las experiencias de los grupos subalternos que apelan de forma directa con las estructuras moderno/coloniales de los grupos hegemónicos.

La distinción sobre la concepción de la paz vista sobre la dinámica de poder político que ejerce la ciudadanía, el gobierno, las instituciones y el Estado como entes con capacidad de incidir en las dinámicas de los procesos políticos al interior de la esfera público-privada. Así pues, las lógicas de resistencia, discursos, voces y situaciones que hacen frente a las olas de violencia de los de arriba, en algunos casos son reflejo de la distinción de una praxis al servicio desde abajo que son la base de las epistemologías del sur que asumen distancia radical frente a los intereses de la racionalidad instrumenta de los grupos hegemónicos (Santos, 2009).

El carácter estructuralista de los estudios de paz basado sus investigaciones en las escuelas tradicionales de pensamiento eurocéntrico (funcionalismo, racionalismo, liberalismo y conservadurismo). Las cuales se caracterizan por apelar a un tipo de pacificación que sea coherente con las acciones y razones de los grupos de arriba. Sin embargo, dichos intentos con el paso del tiempo se convierten en simples expresiones paquidermas que no logran dar soluciones reales a las necesidades mediante escenarios en concreto que sean congruentes con las luchas de los grupos subalternos.

Frente a la capacidad de incursionar la sociología política Latinoamericana sobre la reflexión epistémica de los estudios de paz. Se configura en un campo teórico – conceptual de gran importancia para comprender los modos, discursos y narrativas contra-hegemónicas tejidas al interior de las organizaciones socioculturales que apuestan por la resignificación de la política mediante expresiones de resistencia y lucha por otra realidad posible.

La crítica a la visión de paz eurocentrada que basa su forma de pacificación sin buscar alternativas al patrón de la modernidad/colonialidad, la cual se encuentra basada en las lógicas de control, explotación y dominación de los sujetos al imponer un tipo de racionalidad instrumenta propia de los grupos hegemónicos. A su vez, la reproducción de las prácticas tradicionales sustentadas en las formas de despojo sobre los saberes y narrativas interculturales de los grupos subalternos en sus territorios (Borda, 2009).

Al mismo tiempo, la condición de los estudios de paz eurocéntricos se caracteriza por no lograr hacer una fisura a los esquemas de control geopolítico por parte de los grupos hegemónicos. En donde el capitalismo basado en el colonialismo, patriarcado y falocentrismo son parte del corpus teórico que se ha constituido históricamente al interior de las prácticas de racismo, exclusión y dominación por parte de las élites, las cuales rechazan las expresiones socioculturales de resistencia desde la praxis ético-política de liberación.

El velo eurocéntrico propio de la episteme de los estudios de paz occidentales, significa parte de los imaginarios colectivos que se han generado en los grupos, actores y movimientos europeos que asumen una postura crítica frente a situación de violencia sistémica y escenarios de guerras. En efecto, dichas iniciativa son de gran relevancia como antecedentes de experiencias de pacificación y normalización de los conflictos, terrorismos y belicismos que existen al interior de las dinámicas socio-políticas en la sociedad moderna que coexiste con las contradicciones de la globalización (neoliberal) (López y Rivas, 2004).

Una lógica epistémica sobre los estudios de paz eurocéntrica, tiene que ver con los esquemas, formatos y diseños que han sido impuestos bajos los estándares de las instituciones corporativas, las cuales apuestan por una paz neoliberal que sea funcional a las prácticas de privatización, despojo y control que ejercen los grupos trasnacionales al vulnerar las expresiones e iniciativas de autonomía/soberanía en los territorios.

La mirada subalterna de la paz como un campo emergente de reflexión crítico –propositiva en Nuestra América, simboliza un escenario epistémico que intenta acercarse de forma crítica a las narrativas, situaciones y experiencias de violencias sistémicas que han ejercido los actores tradicionales sobre los territorios en resistencias. A su vez, parte de cuestionar las condiciones endogámicas e internas que son funcionales al diseño de una política institucionalizada del poder moderno-colonial, debido a que desconoce las prácticas subversivas de los grupos de abajo ubicados en contravía del desarrollo del capitalismo moderno-colonizadora.

El sentido de reconocer las dinámicas populares de los pueblos indígenas, negros, mujeres y campesinos como situaciones de tejido de paz en sus territorios. Representa, los insumos con que se configuran las epistemes de paz decolonizadoras que apuestan por tomar distancia con la visión línea monolítica de las paces neoliberal que se articulan al patrón de la modernidad- colonialidad, a partir de las formas de exclusión y sometimiento por parte de las clases políticas tradicionales y actores económicos dominantes.

Las implicaciones de promover una reflexión de la paz decolonizadora como aquel conjunto de narrativas, discursos, prácticas y nociones de pacificación, diálogo y deliberación de lo público que coexiste entre la sociedad civil y los grupos populares. Responde a una lógica subalterna que va más allá de la racionalidad del Estado – capitalista y legitima las luchas de debajo de aquellos sectores marginados del desarrollo moderno- colonial. La importancia de instituir nuevas rutas de análisis en donde se reconozca las expresiones sentipensantes de los actores que influyen en la acción y práctica por constituir otras narrativas que logran articular las emociones, sentires y necesidades de los grupos excluidos de la modernidad tardía.

Los esquemas de control que ejercen las instituciones modernas que no logran dimensionar las expresiones y ejercicios autonómicos de los grupos en resistencia. Devela, una serie de enunciados que apuestan por hacer frente a los intereses propios del capital privado que manifiestan en lo público las élites, grupos y sectores funcionales al poder político hegemónicos. La paz en este contexto reflexionada desde el sentipensar del sujeto y la emancipación de los poderes populares teniendo como referencia un proceso intercultural crítico y dialógico entre los actores sociales, puesto que radica en el imperativo por romper con el proyecto colonialista de la racionalidad moderna-instrumental y el capitalismo en su máxima expresión (Sandoval, 2013).

En este sentido, la historia universal ha sumido una serie de relatos sustentados en el principio de la historia de los vencedores, dejando a un lado, las diversas situaciones, circunstancias e historias de los actores excluidos. Tal como sucede con la invisibilización político-epistémica que han sufrido los pueblos indígenas, comunidades rurales, mujeres y negritudes frente a la modernidad- colonialidad como un proyecto que excluye y niega la alteridad desde su propia condición humana.

La propuesta del pensador uruguayo Zibechi (2003) que ha generado debates al interior de las escuelas, centros y universidades que desconocen las expresiones y luchas de los movimientos alternativos que ejerce un peso por cuestionar y dinamizar los poderes públicos que coexisten en la democracia. Por ello, las acciones colectivas de los movimientos indígenas, sociales, populares y anti-sistémicos en la mayoría de las situaciones son muestra de situaciones en resistencia que buscan generar espacios para la democratización de los saberes al interior de la esfera pública.

El concepto analítico de la paz subalterna no consiste en la negación sustancial de las posturas epistémicas propias de narrativas eurocéntricas de dicho campo de conocimiento. Por el contrario, reside en la reflexión profunda de estas teorías a la luz de las situaciones, movimientos y dinámicas desde abajo que van en contravía del locus de enunciación de la sociedad civil neoliberal que re-produce las formas de dominación históricas identificadas con los esquemas moderno- colonizadoras propios de la modernidad – capitalista (Cruz & Fontan, 2014).

El debate emergente de una paz decolonizadora en Nuestra América, significa un escenario en construcción bajo una dinámica formas de pensar y constituir redes de paz desde los grupos excluidos, los cuales se organizan de forma deliberada y autonómica por un buen vivir. Por ello, se apela a la capacidad de tejidos socioculturales que sirvan como muestras para la elaboración de saberes, a partir de la praxis de liberación ejercida por los actores marginados del sistema mundo- moderno colonial.

Al mismo tiempo, refleja un criterio por darle espacio y permitir la participación directa en los procesos socio-políticos que influyen de forma directa en la configuración de otras narrativas y prácticas al interior del Estado y el poder instituyen de la política subalterna al tomar distancia de la institucionalizada de los poderes facticos al interior de la democracia moderna/procedimental.

La lógica subalterna de la política como facultad de servicio y colaboración en el sentipensar y acción de los grupos excluidos del desarrollo moderno propio de la racionalidad instrumental de los poderes coloniales que coexisten en el Estado moderno – nación con sus características raciales, patriarcales y colonialistas de nuestros tiempos. Por ende, la capacidad de promover acciones de paces como una práctica de resistencia desde abajo, apela a la importancia de subvertir los ordenamientos político-epistémicos que coexisten al interior de las instituciones modernas propias de la democracia – liberal en la región.

La posibilidad de gestionar la solución de los conflictos mediante dispositivos, medios y estructuras que no estén cooptadas por los grupos de arriba, se constituyen en iniciativas que apuestan por la capacidad de emprender acciones populares y comunitarias desde los sujetos en su debate encaminado a la reconfiguración de la esfera pública y los esquemas internos/externos que constituyen las instituciones público-privadas.

En efecto, los enfoques eurocéntricos de los estudios de paz, desconocen en su mayoría investigaciones caviladas desde la praxis de los pueblos, las metodologías horizontales y la capacidad de diálogo abierto e intercultural crítico como temas de gran importancia y relevancia en la constitución de narrativas emergentes desde una episteme decolonizadora de la paz en Nuestra América (Fornet-Betancourt, 2004).

De esta forma, los escenarios que contribuyen a la violencia, conflicto, guerra y paz son muestra de la dinamización de la realidad social y la complejidad de situaciones que afectan de forma directa el equilibrio por la vida, seguridad, democracia y justicia en los grupos sociales marginados. La perspectiva subalterna de pacificación, se convierte en una ruta que hace de la paz no una política de Estado, es decir una acción de lo político que responde a las formas no-instituidas de las estructuras modernos–institucionales, sino bajo los esquemas de construcción y apropiación colectiva de los saberes, prácticas y narrativas emanadas desde los grupos oprimidos.

Tal como se encuentra en la concepción de paz intercultural y decolonial, puesto que parte de cuestionar las organizaciones socio-políticas tradicionales que juegan a la dinámica de la sociedad moderna – colonial, siendo un antecedente conducente a legitimar las situaciones que van a contrapelo de la historia y modelos oficiales de pacificación que impulsan los grupos internacionales encargados de establecer políticas de normalización e instrumentalización de la paz en una nación. Por ende, la dimensión intercultural decolonial rompe con las lógicas de corporativizar las formas de control sustentadas en la racionalidad de estatal (Sandoval, 2016).

La descolonización de la paz, responde a una concepción subalterna que tiene en cuenta las expresiones socioculturales de las voces excluidas y sometidas a un tipo de desarrollo moderno – colonizadora. Así pues, las iniciativas que son elementos para teorizar teniendo en cuentas los casos, experiencias y situaciones contra-hegemónicas como un referente por impulsar visiones alternas que articulan los espacios, discursos y sentires de los grupos subalternos en algún contexto de la vida pública.

Una forma de reconocer la subalternidad del sujeto en su momento histórico tiene que ver con su apuesta por reconfigurar los procesos políticos verticales y darles un sentido de horizontalidad, teniendo como base las fuerzas endogámicas que son proclives a la generación de alternativas que rompen con el velo de la colonialidad del saber. A su vez, la visión del poder colonizadora se convierte en una simple muestra de un espacio ontológico, material, lineal, positivista y cerrado que desconoce las iniciativas populares como muestras de paces desde los territorios en disputa por una democracia de orden contra-hegemónico del sistema mundo- capitalista.

Un aspecto de gran relevancia en la constitución de prácticas epistémicas de paz, resultan ser las iniciativas del sujeto no-colonizado y localizado en su condición de abajo, aquí su expresiones socioculturales e imaginarios colectivos basados en la defensa de la vida, democracia, poder popular y justicia sustantiva, tiene que ver con una visión de la ciudadanía sustantiva caracterizada por la ampliación de los derechos básicos y los político-culturales que buscan la re-organización de los espacios como constructores de paces en su propia realidad social.

EL GIRO DE(S)COLONIZADOR DE LOS ESTUDIOS DE PAZ

Las reflexiones expuestas hasta el momento sirven como un campo de análisis sobre la necesidad de impulsar investigaciones pensadas desde la articulación de la teoría y práctica de los grupos sociales sumidos al interior de sistema mundo- capitalista. La tarea de generar visiones alternas que sirvan como insumos para teorizar bajo la visión de la de(s)colonización epistémica, teórica, crítica y metodológica las enfoques, métodos y paradigmas que confluyen en las expresiones/casos/situaciones de construcción de paces en los territorios.

La reflexión crítica del sujeto subalterno se caracteriza por lograr incursionar en acciones que repiensan los movimientos sociales, indígenas, negros, feministas y ecológicos, puesto pone el dedo en la llaga a temáticas que generan diferencias sustanciales frente a las racionalidades colonialistas de los grupos hegemónicos. De esta manera, la praxis de liberación que ejercen las acciones colectivas y comunales son el reflejo de la búsqueda de un giro decolonial de la paz que sea acorde con las diversas posturas contra-hegemónicas que apelan a cuestionar desde abajo los modelos/esquemas de normalización e institucionalización de la paz neoliberal.

La perspectiva de una paz descolonizadora parte de cuestionar los paradigmas tradicionales de dicho campo de investigación, para así darle apertura a otras formas epistémicas de concebir las reflexiones en los ámbitos educativos, comunitarios, universitarios y privados en donde se parte del reconocimiento de las prácticas, imaginarios y visiones autonómicas de la paz que hace peso a la logia de la recolonización y sumisión del sujeto a los intereses del sistema mundo – capitalista. Por ende, la emergencia de la decolonización no cómo un sisma epistémico del siglo XXI, sino como un movimiento que articula las voces de paz que ejercen los actores sumidos en la invisibilización y ocultamiento por parte de los entes gubernamentales y la racionalidad de las élites por generar prácticas extractivistas en sus territorios.

Tal como sucede con la paz neoliberal que se convierte en un grillete de la modernidad –colonialidad, al no plantear bajo el esquema de cambio y revolución las soluciones reales a los grupos excluidos del desarrollo capitalista. Asimismo, la violencia sistémica que sigue presente en medio de situaciones de acuerdo oficiales de pacificación, refleja la falta de garantías materiales, inmateriales y espirituales que sean propicias para forjar las condiciones de paz estructural que demandan las comunidades al interior de la nación.

La incapacidad de modificar aspectos sustanciales de la paz institucional que no logran ofrecer alternativas, espacios y proyectos para apostar a la participación directa, horizontal y dialógica sobre los conflictos, violencias e injusticias. Tiene que ver con la visión restringida que existe en los debates sobre la construcción de paces desde el sentipensar de los sujetos y en el marco de la deliberación de las razones y sentires que rompe con la dinámica de la racionalidad instrumental y privada del capital en lo público, dado que está sumido en las formas de control y operacionalización de las instituciones político-burocráticas.

Una situación de larga discusión sobre los intentos de impulsar proyectos de pacificación y normalización del conflicto en sus diversas expresiones, refleja una práctica restringida de la política que no tiene un asidero pragmático en el campo de la institucionalidad. Puesto que no logran dimensionar las particularidades, demandas y exigencias de los grupos excluidos del desarrollo y las dinámicas del poder colonizadora. Tal como sucede con las iniciativas autonómicas de los pueblos indígenas, comunidades rurales y las organizaciones sociales no alineadas a las dinámicas de control político-territorial que ejercen las instituciones públicas de los gobiernos neoliberalizados.

La importancia de incentivar narrativas de construcción de paz en los territorios, a partir del reconocimiento de las expresiones socio-populares de las comunidades. Se concibe como una apuesta por interpelar las estructuras modernas y político – burocráticas que están sumidas en una dimensión de control, dominación y violencia sistémica, la cual va en contravía de las formas de organización de abajo realizada por los actores subalternos.

En efecto, el giro decolonizadora parte de contemplar tres elementos transversales de suma importancia:

1. La crítica epistémica a los esquemas, modelos, teorías y paradigmas que han constituido los estudios de paz eurocéntricos (positivo, negativo, lineal, sistémico, estructural e instruccionales entre otros), debido a que desconocen las expresiones de luchas, voces e historia de vida de los grupos invisibilizado por la modernidad – colonialidad.

2. La necesidad de reconocer las experiencias de luchas antisistémicas, subalternas y alternas que realizan los sujetos en sus diversos contextos socioculturales. Así pues, las iniciativas de organizaciones, distribución y configuración de prácticas de solidaridad, respeto y colaboración por concretar proyectos en función de sus intereses en los territorios, devela una iniciativa que apuesta por la elaboración de tejidos de paz al interior de las comunidades (Walsh, Catherine, Schiwy, Freya y Castro-Gómez, Santiago, 2009).

3. La oportunidad de proponer metodologías colaborativas e interculturales desde la acción – participativa que los sujetos realizan en sus comunidades. Por ello, las luchas subalternas enfocadas a la construcción de poderes populares reflexionados desde el sentipensar del sujeto, reflejan un campo emergente de oportunidades que apuestan por hacer grietas a la colonialidad del saber y las lógicas de control paraestatal que coexisten en la esfera pública (Díaz, 2015).

Las condiciones históricas que atraviesa Nuestra América en donde existen procesos geopolíticos sustentados en los intereses de los capitales privados y la imposición de modos, esquemas y proyectos extractivistas en las regiones, a partir de las demandas de los grupos transnacionales que han desmantelado los derechos socio-político-lobares en la región, al establecer una serie de requisitos propios del capitalismo en su dimensión neoliberal. Igualmente, la fuerza que ejercen las instituciones financieras internacionales que ven en las políticas belicistas, que incursionar en el discurso de la “defensa” de los derechos humanos y derecho internacional humanitario, el crimen transnacional organizado, el narcotráfico, las redes de lavado de dinero y las violencias de los grupos guerrilleros / paramilitares como un estrategia de soft-power con el fin de incursionar en prácticas de ruptura de la esfera pública y la soberanía de algún país en la región.

La condición de despolitización de los procesos instituyentes del poder por parte de los grupos subalternos, responde a la necesidad de descolonizar las relaciones socio-políticas en el marco de la integración de saberes y la capacidad de tejer redes horizontales de democratización de los poderes populares, al ser espacios epistémicos que se articulan como rutas para superar la visión procedimental de la política institucionalizada, ofreciendo una oportunidad para las expresiones contra-hegemónicas de los grupos de abajo.

En efecto, la paz subalterna cuestiona las estructuras tradicionales y funcionales del poder hegemónico, parte de recuperar las voces de los excluidos del mal desarrollo, con el fin de lograr configurar acciones desde su propia coexistencia. Una visión que sirve para interpelar los medios, mecanismos e instituciones fundamentadas en la racionalidad –instrumental y los sistemas de explotación creados por los actores tradicionales para así reproducir las formas de dominación que constituyen las prácticas instituyentes del poder moderno-colonizador (Sandoval, 2016).

El debate epistémico de los estudios de paz Latinoamericano, se encuentra en plena construcción y requiere de amplias rutas, campos y escenarios para lograr generar senderos epistémicos que articulen la teoría y práctica desde la acción del sujeto en su fin por transformación la realidad social que le corresponde. Así pues, la importancia de articular trabajos provenientes de la sociología política al considerar los estudios de paz como un espacio de investigación a largo plazo, el cual permita plantear alternativas al interior de las problemáticas de las comunidades, grupos y sociedades que lucha contra la modernidad – colonialidad.

La perspectiva epistémica que contempla el imperativo ético-político teniendo en cuenta las interpretaciones y apropiaciones de las paces que ejercen los grupos sociales en sus respectivas diferencias sustanciales: temporales, espacios y territoriales. Asimismo, la importancia de repensar el Estado y la re-politización de las instituciones, debido a que no tienen la capacidad de contemplar las dimensiones populares de los pueblos indígenas, negros, mujeres y grupos campesinos que operan bajo la dinámica de las autonomías en sus territorios en emergencia por otra realidad desde su propia condición sociocultural.

La paz subalterna en diálogo intercultural de los sujetos, radica en la posibilidad de concebir otras epistemes que logren cuestionar los procesos de institucionalización propios de la modernidad tardía. Por ello, la emergencia del pensar la paz al margen de los conflictos, violencias y despojos son elementos de gran relevancia para ir a contra-pelo de los medios de control que ejercen los grupos dominantes. Un aspecto relevante, al momento de plantear investigaciones que tenga un sentido ético y de compromiso contra las prácticas extractivistas y de excusión que han ejercido los grupos tradicionales en los diferentes espacios sociales y culturales de lucha que apuesta por la renovación de los poderes populares en la vida pública al interior de las sociedades no-colonizadas.

En definitivas, la necesidad de seguir impulsando estos debates en estos tiempos, tiene que ver con la capacidad de cuestionar de adentro las estructuras moderno/coloniales, debido a que desconocen las iniciativas de reconstrucción de tejido de paz que buscan constituir realidades interculturales, horizontales y equitativas frente a la fuerte olas de violencias, opresión y sumisión que han ejercido los grupos hegemónicos sobre los movimientos que re-existen al interior de sus territorios. En donde el Estado moderno-capitalista y el imaginario societal de exclusión, indiferencia y negación de los problemas cotidianos toma mayor fuerza en el marco de la profunda crisis civilizatoria de nuestros tiempos.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Los paradigmas de emancipación de luchas populares que apuestan a la construcción real de paz en los territorios, se caracterizan por generar formas alternas de luchas que van más allá de los medios, dispositivos y mecanismos modernos de control estatal. La necesidad de proponer proyectos que nazcan en el seno de los movimientos, colectivos y organizaciones populares que establecen rutas contra-hegemónicas es parte de una apuesta en marcha de la descolonización de la paz en Nuestra América.

Las experiencias decolonizadoras que ejercen los pueblos indígenas, comunidades campesinas y actores subalternos que interpelan las formas autoritaritas y céntricas del poder colonizador. Implican, una serie de luchas a contra-pelo de las lógicas tradicionales que reflejan las estructuras paquidermas y tradicionales que desconocen las expresiones de resistencia que emergen de la praxis ético-política de liberación liderada de forma colectiva desde abajo.

Las grietas epistémicas que ejercen los movimientos anti-sistémicos en sus dimensiones locales de resistencia en Nuestra América, responde a una serie de luchas que cuestionan desde abajo/adentro los procesos democráticos que no logran dimensionar las necesidades reales de los sujetos colectivos y las demandas instituidas al interior de los territorios. Por ende, las luchas por otros mundos posibles y las prácticas epistémicas decolonizadoras que proviene de las acciones populares que apuestan por otro tipo de proyectos económicos solidarios y comunales, que van más allá de la narrativa oficiales y la racionalidad instrumental del Estado moderno-colonizador.

Por ende, la necesidad de impulsar los procesos populares de descolonizar el saber teniendo como referencia la capacidad de subvertir los poderes con el fin de democratizar las oportunidades, para así reconocer otras epistemes que sirvan como insumo para superar las barreras que impone los grupos de poder y los sectores moderno/coloniales que establecen esquemas político-burocráticos que están sumidos a las narrativas institucionales de los sectores dominantes al interior de la sociedad civil.

La posibilidad de seguir fortaleciendo discusiones inter-epistémicas y subjetivas que sirvan como plataformas para cuestionar los discursos científicos basados en modelos de colonización y control que reproducen los imaginarios de los grupos tradicionales. De esta forma, la apuesta de dinamizar la política desde abajo recae en ir más allá del velo de la modernidad – colonialidad para darle relevancia a las prácticas de subalternidad que ejercen los movimientos, colectivos y organizaciones en resistencia frente a la corriente eurocéntrica del poder moderno-colonizadora.

En últimas, las narrativas de paces subalternas en Nuestra América son el reflejo del giro decolonizadora y en potencia por ir más allá de los cánones modernos e imperantes de un tipo de conocimiento basados en el colonialismo interno y la sumisión del pensamiento crítico sistémicos. Debido a que recurre a la esperanza de cuestionar y hacer teniendo en cuenta la praxis de liberación y la congruencia ético-política por otros mundos posibles y necesarios que hagan frente a la modernidad- colonialidad, la cual profundiza en la crisis civilizatoria de despojo, violencia y pobreza en la región, para darle paso a las luchas y estrategias comunitarias que van a contrapelo del sistema moderno- capitalista producto del contubernio de la sociedad civil neoliberalizada.

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