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Educando en valores democráticos y habilidades cívicas. Estudio de caso: estudiantes secundarios vulnerables en la frontera norte de Chile1

Educating on democratic values and civic skills. Case study: vulnerable high school studentson the northern border of Chile

Elizabeth SÁNCHEZ GONZÁLEZ
Universidad de Tarapacá, Chile
Maritza GATICA COYA
Colegio Integrado Eduardo Frei Montalva,, Chile
Claudio AGUIRRE MUNIZAGA
Universidad de Tarapacá,, Chile

Educando en valores democráticos y habilidades cívicas. Estudio de caso: estudiantes secundarios vulnerables en la frontera norte de Chile1

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 25, núm. Esp.13, pp. 91-99, 2020

Universidad del Zulia

Recepción: 17 Agosto 2020

Aprobación: 10 Octubre 2020

Resumen: El presente artículo reflexiona en torno a la importancia del trabajo teórico, práctico y colaborativo en el aprendizaje de conocimientos y aptitudes necesarios para el ejercicio de la ciudadanía. La metodología utilizada es la investigación acción aplicada en un estudio de caso que involucra instancias de debate y formación de pensamiento crítico en 160 estudiantes de un colegio con altos indicadores de vulnerabilidad. Los resultados sostienen que las experiencias pedagógicas participativas son tremendamente positivas, ya que generan un impacto positivo en el aprendizaje de los estudiantes.

Palabras clave: Educación cívica, formación ciudadana, estudiantes vulnerables, pensamiento crítico, metodologías didácticas.

Abstract: This article reflects on the meaning of theoretical, practical, and collaborative work in learning the knowledge and skills necessary for the exercise of citizenship. The methodology used is action research applied in a case study that involves instances of debate and critical thinking training in 160 students from a school with high indicators of vulnerability. The results sustain that the participative pedagogical experiences are remarkably positive since they generate a positive influence on the students' learning.

Keywords: Civic education, citizen training, vulnerable students, critical thinking, teaching methodologies.

INTRODUCCIÓN

En un sistema democrático, la participación de las personas en la vida pública y en la toma de decisiones, a partir de los mecanismos de los que la sociedad se dota, resulta un tema de particular relevancia. Diversas voces han llamado la atención sobre la disminución en los niveles de participación ciudadana que se percibe en distintos países en las últimas décadas, tanto en términos de asociatividad como de participación electoral (Putnam, 1995; Torney-Purta, 2002). Esta preocupación también se observa en el contexto chileno, donde la transición de un sistema de inscripción voluntaria y voto obligatorio a otro de inscripción automática y voto voluntario no parece haber logrado revertir el declive en la participación electoral (Díaz, 2014), y donde también se observa una importante caída en los niveles de participación en organizaciones sociales (Herrmann & van Klaveren, 2016, p. 184).

La disminución en la participación ciudadana ha despertado en los últimos años una creciente preocupación por las condiciones que posibilitan el ejercicio de la democracia. Tanto desde la academia como desde la esfera de las políticas públicas se comprende a la formación ciudadana como una necesidad, ya que la democracia requiere de ciudadanos democráticos, que cuenten con conocimientos y competencias adecuados para el ejercicio de una política democrática (Galston, 2001, p. 217). Más aún, la formación ciudadana ocupa hoy un lugar central en la elaboración de currículos escolares alrededor del mundo, impulsada por organismos como UNESCO y OECD, en el entendido de que la formación de competencias para ejercer la ciudadanía es una de las principales funciones del sistema educativo (Bonhomme, Cox, Tham,& Lira, 2015, p. 375).

Este artículo aborda el desafío de la formación ciudadana en el sistema escolar, en función del aprendizaje adquirido a partir de un estudio de casos con adolescentes de contextos vulnerables en la frontera norte de Chile. El objetivo de este artículo es ofrecer una reflexión en torno a la importancia de la práctica en el aprendizaje de conocimientos y aptitudes necesarios para el ejercicio de la ciudadanía. La formación de ciudadanos democráticos excede la mera transmisión formal de información; la literatura reciente enfatiza elementos experienciales como la formación de habilidades interpersonales en contextos informales (McDevitt & Kiousis, 2006), y el desarrollo del sentido de eficacia política, entendido como la confianza en la capacidad de contribuir a generar cambios políticos (Knowles & McCafferty-Wright, 2015).

Esta experiencia educativa fue desarrollada en el marco de la interrelación bidireccional de la Universidad de Tarapacá y el sistema escolar regional a través los Convenios de Desempeño de Formación Inicial Docente del Ministerio de Educación de Chile durante el año académico 2017 con el Colegio Integrado Eduardo Frei Montalva de la ciudad de Arica, con la participación de 160 estudiantes de séptimo, octavo y segundo medio. En concordancia con lo señalado previamente, esta experiencia llevada a cabo responde a la necesidad de generar instancias de debate y formación de pensamiento crítico entre los estudiantes de esta escuela con altos indicadores de vulnerabilidad, con miras a desarrollar valores y actitudes tales como el sentido de justicia social.

De esta manera, el objetivo general de la estrategia pedagógica fue instalar valores democráticos y habilidades cívicas en los estudiantes, y como objetivos específicos se consideraron: identificar los valores y habilidades fundamentales de la convivencia democrática; valorar la convivencia democrática; aplicar los valores democráticos en situaciones cotidianas; y ejercitar las habilidades cívicas para fomentar la participación de los todos los estudiantes.

En relación a la experiencia, inicialmente se recogió información a través de encuestas para detectar las debilidades y fortalezas de los estudiantes en cuanto a conocimientos de educación cívica. Esta etapa arrojó información clave para dar inicio al proyecto, en base a la cual se dio inicio a talleres teóricos que incluyeron temáticas como la Declaración Internacional de los Derechos Humanos y su injerencia en las leyes vigentes en el país, entre otros.

En la siguiente etapa, los estudiantes conformaron grupos para trabajar en equipo y aplicar lo aprendido en los talleres teóricos; de estas instancias nacieron proyectos internos que se denominaron “proyectoscívicos-estudiantiles”. Finalmente, a partir de los conocimientos y habilidades trabajados durante las primeras etapas, surgieron aportes de los estudiantes para la comunidad educativa, destacando entre ellos proyectos de reciclaje, alimentación saludable y vida sana, y valoración de la vida en democracia, entre otros.

MARCO TEÓRICO

La experiencia de formación ciudadana de jóvenes a través de una experiencia didáctica teórica-práctica permite establecer un diálogo con la literatura sobre la importancia del aprendizaje cívico para el ejercicio de la democracia. Como se mencionó previamente, las últimas décadas han visto una creciente preocupación por la disminución en los niveles de participación política en distintos países, especialmente entre los jóvenes (Torney-Purta, 2002, p. 129). Este preocupante diagnóstico ha volcado la atención de académicos y diseñadores de políticas públicas sobre la efectividad de la formación ciudadana. Siguiendo a Galston (2001), pese a que durante décadas existió un consenso en la ciencia política respecto de la escasa relevancia de la educación cívica formal en el proceso global de la formación cívica, la evidencia más reciente indica lo contrario (Galston, 2001, p. 219). Así, estudios recientes han sugerido que existe relación entre el conocimiento cívico y ciertos atributos, que se manifestaría en que el conocimiento cívico: ayuda a los ciudadanos a comprender sus intereses; aumenta la consistencia de sus opiniones a través del tiempo; facilita la comprensión de eventos políticos; puede modificar opiniones sobre temas específicos de interés público; disminuye la probabilidad de experimentar desconfianza generalizada o alejamiento de la vida pública; promueve el apoyo a valores democráticos; y promueve la participación política (Galston, 2001, pp. 223-224).

Estudios recientes han puesto el énfasis en la importancia del aprendizaje práctico para el desarrollo de competencias democráticas. De acuerdo a esto, no basta con adquirir de forma pasiva conocimientos teóricos; para que el conocimiento se convierta en práctica (por ejemplo, en participación ciudadana), es necesario experimentar el ejercicio de la democracia. Siguiendo a Conover et al, McDevitt & Kiousis (2006) relevan el concepto de democracia deliberativa, que refiere a la construcción interpersonal de conocimiento a partir de la participación dialógica. En este sentido, los autores señalan que el aprendizaje político en la etapa adolescente requiere de una buena cantidad de práctica en el contexto informal de sus grupos primarios, para lo cual los adolescentes “deben sentirse cómodos al expresar sus recientemente formadas opiniones, a la vez que testean sus adhesiones partidistas en presencia de profesores, pares, hermanos y padres” (McDevitt & Kiousis, 2006, p. 248). Los resultados de su investigación indican que la instrucción deliberativa influye en la atención que los jóvenes ponen a las noticias, en la disposición a debatir temas de interés cívico con padres y amigos, en el tamaño de la red de personas con quienes discuten estos temas, y en la disposición a estar en desacuerdo y a escuchar a sus oponentes (2006, pp. 260-261).

La relevancia del aprendizaje experiencial en la formación ciudadana de jóvenes otorga a las escuelas un importante desafío. En este sentido, las escuelas debieran cumplir un rol significativo en la promoción de la participación ciudadana, tanto a través de la enseñanza de conocimiento cívico, relevando la importancia de los procesos electorales, como también promoviendo espacios de respeto en los que los estudiantes puedan discutir sus puntos de vista (Torney-Purta, 2002, p. 140).

Bonhomme et al (2015) llevaron a cabo un estudio cualitativo en 9 escuelas sobre prácticas pedagógicas en la formación ciudadana, clasificándolas en “tradicionales” (por ejemplo, exponer, hacer preguntas de contenido, revisar ejercicios y tareas, o trabajar con texto escolar), “prácticas orientadas al estudiante” (por ejemplo, relacionar contenido con la contingencia, trabajar en grupos pequeños, pedir a estudiantes que elaboren una opinión, o involucrar a estudiantes en la planificación), y “prácticas alternativas o constructivistas” (por ejemplo, hacer que los estudiantes trabajen en elaborar un producto, debatan asuntos sociales o políticos, desarrollen proyectos de investigación, o participan en juegos de roles o simulaciones), en base al estudio TALIS de la OECD.

A partir del análisis de la frecuencia con que se realizan estas prácticas en clases, los autores concluyen que es posible distinguir al menos dos tipos de docencia: uno que se estructura fundamentalmente por prácticas tradicionales, y otra docencia que si bien incorpora formas tradicionales, incluye también una mayor proporción de prácticas orientadas al estudiante, complementándose mutuamente (Bonhomme et al., 2015,p. 387). Sería este último tipo de docencia, según la experiencia de profesores incluidos en este estudio, el que mejor permite lograr los objetivos de la formación ciudadana, ya que facilita la formación de pensamiento crítico (2015, p. 389).

Uno de los aspectos más relevantes del aprendizaje de la ciudadanía en adolescentes es lo que la literatura ha llamado clima de apertura en la sala de clases. Esta noción, que puede ser entendida como la discusión de temas sociales y políticos en clases en un contexto de respeto y empatía, es operacionalizada por Campbell (2008) como la combinación de los siguientes elementos: que los estudiantes se sientan en libertad de estar abiertamente en desacuerdo con sus profesores sobre temas sociales y políticos, que sean incentivados a formar sus propias opiniones, que se sientan libres de expresar sus opiniones en clases incluso cuando son diferentes a los de la mayoría de sus compañeros, que los profesores respeten las opiniones e incentiven a los estudiantes a expresarlas en clases, que los incentiven a discutir temas sociales y políticos sobre los cuales los estudiantes tienen opiniones distintas, y que muestren distintos ángulos de un tema cuando lo explican en clases (Campbell, 2008, p. 443).

Campbell afirma que es la naturaleza de la discusión política en el aula, más que su frecuencia, la que tiene un impacto significativo en los estudiantes, señalando que “un ambiente en el aula que fomente el intercambio de ideas libre, abierto y respetuoso está positivamente relacionado con el nivel de conocimiento sobre procesos democráticos en jóvenes” (2008, p. 450). A su vez, un clima de apertura que permita la exposición de los jóvenes al conflicto político ayuda a desarrollar una mayor valoración por el rol del conflicto en un sistema democrático, fomentando el respeto por la diversidad. Finalmente, el autor concluye que un clima de apertura tiene un mayor impacto en la apreciación del conflicto y la disposición a votar en jóvenes con bajas expectativas educacionales, produciendo un efecto compensatorio de las desigualdades de origen (2008, p. 451).

Estudios más recientes respaldan la importancia del clima de apertura en la sala de clases para la formación ciudadana de jóvenes, y particularmente su disposición a la participación política. Tomando como evidencia datos de estudiantes de octavo año de distintos países de Europa, Knowles & McCafferty-Wright (2015) señalan que el clima de apertura en el aula se asocia con un mayor conocimiento cívico, así como también con un mayor sentido de eficacia política, o confianza en la capacidad de ejecutar acciones para lidiar con situaciones específicas y producir efectos deseados (Knowles & McCafferty-Wright, 2015, p. 257).

En el caso chileno, Díaz (2014) estudia las prácticas que fomentan la participación electoral futura de estudiantes de octavo año, destacando que la preparación de los profesores en la materia, la discusión frecuente de temas sociales y políticos en clases, un clima favorable, la existencia de una asignatura y docentes dedicados exclusivamente a la formación ciudadana, y la práctica democrática de elecciones en el establecimiento son factores que se asocian positivamente con la predisposición a votar en los estudiantes (Díaz, 2014, p. 63).

Finalmente, en relación a la vinculación entre nivel socioeconómico y la participación política, Castillo et al (2015) analizan el impacto tanto del nivel de conocimiento cívico como del clima de apertura en las expectativas de participación política de jóvenes en contextos de vulnerabilidad, concluyendo que ambos tienden a moderar el efecto del nivel socioeconómico en la participación; sin embargo, mientras el conocimiento cívico media parcialmente los efectos de las variables socioeconómicas (educación y ocupación de los padres) sobre la participación, el clima en aula lo hace para las variables de capital cultural (interés político de los padres, y cantidad de libros en el hogar). Más aún, los autores señalan que tanto el nivel de conocimiento cívico como la sala de clases inciden en las expectativas de participación, pero además ambas dimensiones están relacionadas en tanto el clima en aula favorecería la adquisición de conocimiento cívico,lo que a su vez influiría en la participación futura (Castillo et al., 2015, pp. 31-32).

METODOLOGÍA Y DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA EDUCATIVA

El estudio de caso que se presenta en este artículo, nace desde el requerimiento ministerial de instalar la formación ciudadana en las escuelas, y por la motivación de la profesora del colegio en cuestión por proveer instancias de debate y elaboración de ideas desde el pensamiento crítico a los estudiantes del establecimiento donde se implementó esta iniciativa pedagógica.

Durante el año 2016, el Ministerio de Educación de Chile elaboró orientaciones para que cada establecimiento educacional elabore su Plan de Formación Ciudadana, requerido por la legislación vigente (MINEDUC, 2016). Inicialmente, el Plan de Formación Ciudadana del Colegio Integrado Eduardo Frei Montalva incluía solo a 3° y 4° año de enseñanza media; a partir del desarrollo de este proyecto, la profesora buscó proveer una instancia de formación a estudiantes más jóvenes, partiendo desde 7°, 8º y 2º año de enseñanza secundaria. De esta manera, la profesora elaboró el diseño de este taller teórico-práctico basándose en las orientaciones del Ministerio, pero extendiendo su alcance a un total de 160 estudiantes.

La metodología de trabajo de este proyecto se basa en la investigación – acción, enfatizando la integración de conocimientos teóricos y experiencia práctica. La experiencia se desarrolló en distintas etapas que en última instancia sirvieron como indicadores del proceso de aprendizaje: una etapa de diagnóstico, etapa de análisis de diseño de plan de acción, etapa de aplicación del plan y observación, y etapa de análisis de resultados.

En la etapa de diagnóstico, se aplicó una encuesta a los estudiantes para determinar su nivel de familiaridad con conceptos y nociones relacionados con la formación ciudadana, tales como democracia, participación ciudadana, y comunidad, además de temáticas de interés nacional como los casos de colusión, entre otros. Esta encuesta develó un manejo parcial de los términos que servirían de base conceptual en los talleres a realizar: solo un 30% de los estudiantes conocía en profundidad en qué consistían los casos de colusión en Chile, pero el 90% de los encuestados sabía que existían; el 85% de los estudiantes supo responder que la participación ciudadana es más que votar en elecciones democráticas y que esta participación podía darse en todos los tipos de comunidades que ellos han conformado, ya sea la familia, amigos, establecimiento educacional y también sus propios barrios. Ante estos hallazgos, se comenzó la ejecución del taller impartiendo clases teóricas para fortalecer el aprendizaje de conceptos básicos.

La etapa de análisis de diseño de plan de acción fue una fase de estudio y reflexión de la información recolectada en el diagnóstico, que permitió además identificar a posibles alumnos monitores que se incorporaran posteriormente a un equipo de intervención. Los estudiantes monitores fueron elegidos para colaborar con el desarrollo de los talleres, seleccionando a quienes demostraron especial interés, iniciativa, activa participación y manejo de los temas abordados. El rol que cumplían dichos monitores era apoyar en el desarrollo de las dinámicas en los talleres y orientar cuando surgían dudas, lo que permitió que los grupos de trabajo recibieran retroalimentación constante. Esta modalidad de trabajo resultó muy práctica considerando que era solo una docente a cargo de impartir el taller en salas con hasta 40 alumnos.

En la etapa de aplicación del plan y observación los estudiantes trabajaron en grupos de cuatro, durante una hora y media semanal, en la que revisaron los grandes ejes valóricos de un sistema democrático y reconocieron la importancia de vivir en pro del bien común, aplicando en su cotidiano las habilidades ciudadanas, evaluando casos contingentes de la política actual, y dando opiniones críticas y reflexivas sobre los acontecimientos que los involucran indirecta o indirectamente, a ellos y a su comunidad.

En específico, se trabajaron el origen y desarrollo de la democracia, presentando elementos de cambio y continuidad de este mismo; valores democráticos; derechos y deberes del niño, niña y adolescentes; características de los derechos; definición de comunidad (familia, amigos y colegio); participación ciudadana (esto incluyó una a la visita a la Ilustre Municipalidad de Arica); y temas contingentes como la ley de abortoen tres causales, la colusión en Chile y la vulneración de derechos humanos durante la dictadura militar en Chile. Los temas se presentaron a través de diversas modalidades, incluyendo presentaciones PowerPoint, videos, relatos, lecturas, fotografías, mini-documentales y audios.

En esta etapa, los estudiantes realizaron un trabajo final que consistió en que elaboraran una solución a una problemática identificada en su entorno escolar, los que se tradujeron en intervenciones al interior del establecimiento. Cada grupo eligió la temática a trabajar, incluyendo derechos y deberes, el cuidado del medio ambiente, y la vida saludable. Los estudiantes elaboraron afiches que instalaron en las salas de clases del colegio, haciendo difusión de sus propuestas. Estas intervenciones fueron bien recibidas por la comunidad escolar.

En la etapa final del proyecto se realizó una encuesta anónima a todos los estudiantes para reflexionar en torno a lo aprendido y evaluar la experiencia. La totalidad de los encuestados se manifestaron conformes con las clases y consideraron que los temas tratados eran pertinentes. A su vez, los estudiantes valoraron la elaboración de proyectos que buscaran implementar soluciones en su espacio inmediato.

Esta experiencia educativa generó un verdadero espacio de ejercicio de ciudadanía para los estudiantes en que se enfatizó la búsqueda de la justicia y el bien común, quienes pudieron visibilizar temas que afectan a la comunidad educativa y aportar a su solución en la medida de sus posibilidades.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El taller teórico-práctico de formación ciudadana para jóvenes desde séptimo año de enseñanza secundaria realizado en el Colegio Integrado Eduardo Frei Montalva generó un gran interés en los estudiantes. Según pudo observar la profesora, los estudiantes se mostraban expectantes antes de cada taller, y participaban activamente, proponiendo temas de su propio interés. El diálogo durante los talleres era dinámico y animado. Más importante aún, los estudiantes se mostraron llanos a escuchar las diversas opiniones existentes, creándose así un espacio de respeto que facilitó la interacción.

Este proyecto generó un espacio para la reflexión sobre los intereses de los estudiantes, que si bien incluían temas que podían ser delicados de abordar por su carga normativa, fueron discutidos con altura de miras y mucha madurez por parte de los participantes.

Entre los temas abordados se incluyen los derechos de los niños y niñas, sus deberes, el cuidado del medio ambiente, la valoración del patrimonio, la ley de aborto en tres causales recientemente aprobada en Chile (comparando la situación con otros países latinoamericanos), el golpe de Estado de 1973 en Chile, entre otros.

El taller desarrolló estos temas no solo desde el análisis cognitivo, sino que también incorporó el abordaje de la subjetividad asociada a los temas más delicados. Por ejemplo, el golpe de Estado se abordó a partir de un trabajo de introspección consistente en realizar un dibujo que expresase las emociones que experimenta una persona en dictadura, logrando que pese a no haber vivido este acontecimiento de la historia del país, los jóvenes logren contextualizarlo a través del arte. A su vez, los estudiantes realizaron entrevistas a personas que vivieron en Chile durante el régimen militar (en algunos casos, familiares con quienes no habían hablado del tema antes), lo que les permitió generar aprendizajes significativos sobre un período relevante de la historia reciente del país.

El hecho de abordar temas del presente conectándolos con la memoria histórica facilitó que los estudiantes tomaran posturas críticas, y mostraran gran disposición a seguir aprendiendo sobre estos temas. En cada taller se dio espacio para la discusión, generándose de este modo animados debates que reflejan el interés de los estudiantes por expresar sus opinión y validar sus argumentos.

Tal vez el principal impacto que tuvo este proyecto en los estudiantes fue romper con el silencio típico de cada clase, ya que los participantes del taller pasaron de la disposición más bien pasiva asociada a la enseñanza de tipo tradicional que mencionaban Bonhomme y coautores (2015), a una actitud más activa,demostrando la capacidad de dar su opinión y sostener posiciones críticas incluso ante quienes están en desacuerdo con ellos. En situaciones de disenso, los estudiantes lograron desarrollar la capacidad de argumentar frente a situaciones en donde no estuvieran del todo de acuerdo o conformes, defeniendo sus posiciones de forma respetuosa y seria. Así, fue posible observar cómo la entrega de herramientas teóricas y prácticas que fomentan valores como el bien común se asocian con con la capacidad de expresarse abierta y asertivamente, sin temor al conflicto.

La realización de este taller tuvo un impacto en el colegio que trasciende a los cursos que participaron directamente de él. Otros profesores del establecimiento coincidieron en afirmar que se observó un cambio conductual en los estudiantes, que se percibe en una mayor participación en clases, en la expresión de opiniones de manera respetuosa, en el debate ordenado esperando el turno para intervenir, entre otros.

Finalmente, el éxito con que fue percibido este taller en el establecimiento motivó a que se optara por extender el currículo de formación ciudadana a partir de 5º básico hasta 4º enseñanza media. A cada nivel se le asignó un taller de formación ciudadana consistente en dos horas a la semana, que es ejecutado por profesores de Historia y Geografía. Si bien las orientaciones curriculares son las que entrega el Ministerio de Educación a través de su documento de orientaciones para la formación ciudadana (MINEDUC, 2016), los profesores del Departamento de Historia incorporan una gran diversidad de actividades que contribuyen al desarrollo de pensamiento reflexivo y/o crítico en los estudiantes.

CONCLUSIONES

Se podría estipular que los resultados de experiencias pedagógicas participativas son tremendamente positivas, ya que generan un impacto positivo en el aprendizaje de los estudiantes. Cabe destacar que son ellos mismos los que se toman el protagonismo y se hacen partícipes de construir su aprendizaje. A modo de conclusión pensamos que los talleres teóricos y prácticos participativos son una excelente base para llevar a la práctica mejorías en la convivencia democrática y así buscar el bien común entre todos y todas quienes conformamos y queremos una sociedad más justa, digna e igualitaria.

Esta experiencia pedagógica didática es una oportunidad para instaurar un espacio para el diálogo y la reflexión entre los estudiantes, actividades que muchas veces se ven de cierta manera dejadas de lado por algunos docentes, pues deben cumplir con sus planificaciones y otras tareas docentes y administrativas que no dan lugar para crear instancias de enseñanza aprendizaje más significativas.

Es relevante generar instancias en donde los estudiantes se sientan escuchados y no que sean solo receptores de información, el plan de formación ciudadana no solo se remite a la asignatura de Historia y Ciencias Sociales como suele entenderse, ya que éste se encuentra presente en las orientaciones curriculares y también en los Proyectos de Mejoramiento Educativo de los establecimientos educacionales, por lo tanto dentro de las dificultades que están relacionadas, una de las más importantes es que, no se aplica el ejercicio de la libre expresión en todas las asignaturas que se imparten.

En cuanto a las oportunidades, consideramos que la vinculación entre la Universidad de Tarapacá con la comunidad escolar regional permite que las líneas educativas vayan de la mano desde la etapa inicial en lo que respecta a la educación que reciben niños, niñas y jóvenes de nuestra ciudad. Es pertinente considerar que los proyectos cívicos-estudiantiles resultantes dan cuenta en este estudio de caso, que a partir de los conocimientos y habilidades trabajados durante las primeras etapas con la guía de la profesora, surgieron aportes de los propios estudiantes para su comunidad educativa, destacando entre ellos proyectos de reciclaje, alimentación saludable y vida sana, y valoración de la vida en democracia, entre otros.

BIODATA

Elizabeth SÁNCHEZ GONZÁLEZ: Magister en Evaluación por la Universidad de Playa Ancha, Licenciada en Educación y Profesora de Historia y Geografía. Profesional del Centro de Innovación, Vinculación e Investigación en Educación EDUCAR de la Universidad de Tarapacá. Investigadora Proyecto Fondecyt N° Fondecyt INI 11180044 y Nº 1191317.

Maritza GATICA COYA: Licenciada en Educación y Profesora de Historia y Geografía por la Universidad de Tarapacá. Profesora del Deparatmento de Historia, Geografía y Ciencias Sociales del Colegio Eduardo Frei Montalva, Arica - Chile.

Claudio AGUIRRE MUNIZAGA: Doctor y Magister en Antropología por la Universidad Católica del Norte. Licenciado en Educación y Profesor de Historia y Geografía por la Universidad de Tarapacá. Académico Asistente del Departamento de Educación de la Universidad de Tarapacá e Investigador Responsable Proyecto Fondecyt de Iniciación Nº 11190353.

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Notas

1 Artículo resultado de los proyectos de Investigación Fondecyt INI 11180044 y Proyecto UTA Escuela, 2017. Convenio Marco de Formación Inicial Docente UTA-1756.
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