Notas y Debates de Actualidad
Algunos ejemplos de la voluntad de saber
Some examples of the will to knowledge
Algunos ejemplos de la voluntad de saber
Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 26, núm. 92, pp. 150-163, 2021
Universidad del Zulia

Recepción: 28 Agosto 2020
Aprobación: 15 Noviembre 2020
Resumen: Este trabajo intenta dar cuenta de un proceso que indaga sobre la comprensión y las percepciones de un grupo de estudiantes en torno al capítulo IV: “El Dispositivo de sexualidad” del libro Historia de la Sexualidad: La Voluntad de Saber de Michel Foucault (1998). Este proceso se realizó durante nueve años de clases (2011-2020) en un curso de Epistemología de Género, cuya primera unidad trata sobre este capítulo. Así, se presentarán breves descripciones de las categorías expuestas por Foucault, acompañadas de ejemplos entregados por las y los estudiantes en sus informes de lectura.
Palabras clave: Cuerpo Social, Ejemplos de Dispositivo de Sexualidad, Epistemología de Género, Historia de la Sexualidad.
Abstract: This work intends to give an account of an ongoing process about the understanding and perceptions of a group of students about chapter IV: The Deployment of Sexuality from the book The History of Sexuality: The will to Knowledge by Michel Foucault (1998). This process was carried out during nine years of classes (2011-2020) in a course on Gender Epistemology, whose first unit deals with this chapter. Thus, we will display brief descriptions of the categories presented by Foucault, accompanied by examples given by the students.
Keywords: Gender Epistemology, Examples of Deployment of Sexuality, History of Sexuality, Social Body.
INTRODUCCIÓN
En primer lugar, debo declarar que este puede no ser un artículo científico. Puede ser científico, sí, en cuanto a la metodología para obtener los datos. Puede no serlo en cuanto a la rigurosidad de la selección de los datos. Es un artículo, sí, ya que despliega una revisión bibliográfica (de un texto), una metodología, unos datos y unos ejemplos. No es un artículo en tanto que el estilo del discurso se manifiesta arbitrariamente en un lenguaje no tan científico, a ratos. Sin embargo, en ambos casos triza su correspondencia con la cientificidad y con la ‘articulidad.’ En cualquier caso, rompe y raja la idea que algunes – mis estudiantes y yo – contemplábamos en términos de estudios de género y poder. En este caso, le abre paso a la pornografía develada en las instituciones en su intento de disponer el poder sobre el cuerpo, el sexo y la sexualidad con
‘su voluntad’ de educar a la población.
En el curso electivo de posgrado “Epistemología de Género: cuerpo, sexo y sexualidad” (ILLI362), adscrito a la Escuela de Graduados de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile, durante los últimos 9 años, hemos hablado sobre el sexo, hemos puesto al descubierto la ignorancia y la aberración sindicada por el poder que se transforma en el poder mismo, en lo aberrante que es el poder.
Es así como, en este discurso desencajado, nos preguntamos – mis estudiantes y yo – en la primera
unidad del curso: ¿Qué elementos, explicitados por Foucault en este capítulo, reconocemos como aún
‘reinantes’ en nuestra sociedad chilena – o no – posmoderna? En primer lugar, intentamos liar/ligar más de nueve años de lectura y relectura del mismo segmento de la Historial de la Sexualidad Volumen I. El Capítulo IV: “El dispositivo de Sexualidad.” En segundo lugar, compartimos los conceptos relacionados con el texto, su progresión, periodización, su contexto y el nuestro en el momento de la escritura y el análisis. Finalmente, comentamos los posibles escenarios en que podemos relacionar estos conceptos con elementos de nuestras prácticas como sujetos sociales en diferentes ámbitos; i.e. trabajo, educación, familia, instituciones, etc.
Como es de esperarse, este no/artículo no/científico tiene muchas referencias extratextuales y pocas referencias autorizadas porque solo se ha leído un texto científico como base teórica para su escritura. Ahora bien, es importante destacar que se incorporarán referencias de todos los trabajos revisados y utilizados como ejemplo e hilo conductor. Estos ejemplos han sido seleccionados de los más de 50 estudiantes que compartieron sus impresiones (muchas veces muy íntimas) sobre las materializaciones en torno al Dispositivo de Sexualidad. Por esta razón, y para proteger las opiniones y reflexiones compartidas, los nombres y datos de los estudiantes que utilizaremos para ilustrar este capítulo no se revelarán al final de cada ejemplo, sino solo en las referencias bibliográficas.
Es posible que algunes lectores se incomoden con las ideas, opiniones y/o aseveraciones emanadas por las personas aquí citadas y que tienen - o no – alguna relación con la realidad. Frente a esa posibilidad, la autora de este artículo se hace responsable por haber citado o recitado con defectuosidad, pero con la mejor intención de liar/ligar el presente discurso.
Por último, y con el ánimo dar un cierto orden a este discurso, se llevará a cabo la definición – somera, eso sí – de las categorías, con sus rasgos principales, proposiciones, reglas, dispositivos y técnicas indicadas en “El Dispositivo de sexualidad” en general y luego acompañadas del respectivo ejemplo presentado por las y los estudiantes, en las diferentes versiones del curso antes mencionado, desde 2010 a la fecha.
LA TAREA DE FOUCAULT
Al comienzo del curso, durante dos sesiones (tres horas cronológicas cada una), se realiza la lectura de “El Dispositivo de Sexualidad” acompañada de notas, ejemplos y explicaciones por parte de la profesora. Muchos de las y los estudiantes han leído artículos, clases y libros de este autor, y han recibido clases relacionadas con algunos conceptos foucaultianos: como biopoder, disciplina, panóptico, discurso, etc. Si bien, en su mayoría – de acuerdo con sus propias declaraciones –, no han analizado de forma minuciosa alguno de sus textos. Por lo mismo, el propósito es que, al finalizar estas sesiones, las y los estudiantes estén capacitados para explicar los conceptos presentados con sus propias palabras, además de dar ejemplos de alguna de las categorías seleccionadas.
Las proposiciones presentadas por Foucault son descritas en relación con lo que este capítulo apuesta en términos de la propuesta de los conceptos investigados; al método en que el dispositivo funciona en cuanto al poder y al discurso en torno a la sexualidad; al dominio sobre el cual se extiende este dispositivo; y las periodizaciones que en esos momentos Foucault observó (1998, p. 48) y que intentamos actualizar en relación con las versiones del curso.
En términos teóricos, partimos de la base que, para Foucault, el sexo ha sido – y pienso que sigue siendo
así – una cuestión de verdad y falsedad y que esa verdad se ha transformado en algo útil y peligroso, por lo mismo, resulta esencial “decir la verdad del sexo” (p. 35). El punto es que esa verdad no tiene nada que ver con sensaciones, deseo y/o placer, sino que se trata de una ‘confesión’ que se debe obtener por medio de técnicas, estrategias y métodos de interrogación. Fundamental es que el ‘habla’ sobre sexo se debe hacer puertas adentro, puesto que en el caso de que el sexo fuera ‘divulgado’ “perdería su eficacia y su virtud” (p.·35).
Siguiendo con la explicación preliminar, según el texto de Foucault, las cuatro categorías se articulan
resumidamente de la siguiente manera:
Apuesta
La investigación de Foucault avanza menos hacia una ‘teoría’ que hacia una ‘analítica’ del poder y
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el dominio específico que forman las relaciones de poder.
Instrumentos que permiten analizarlo.
Relación deseo/poder – ley/poder – poder/sexo.
Tecnología del sexo: el poder no ha regido la sexualidad según la ley y la soberanía.
Poder: representación jurídico-discursiva: Ley del deseo.
El dispositivo tiene 5 rasgos principales:
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Relación negativa: Poder/sexo
Instancia de la regla: régimen binario: lícito/ilícito
El ciclo de lo prohibido: el poder no aplicaría al sexo más que una ley de prohibición.
Lógica de la censura: afirmar que eso no está permitido, impedir que eso sea dicho, negar que eso exista.
Unidad del dispositivo: el poder sobre el sexo se ejercería de la misma forma en todos los niveles.
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- Nuevos procedimientos de poder funcionan por la técnica y la normalización: el control.
Método
Lo que no es poder: institución, estructura, cierta potencia que tienen algunos.
Lo que sí es poder: el nombre que se presta a una situación estratégica compleja en una sociedad dada.
Se plantean 5 proposiciones para las relaciones de poder:
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El Poder se ejerce a partir de innumerables puntos, en relaciones móviles y no igualitarias.
El Poder no es exterioridad respecto a otros tipos de relaciones, sino que es inmanente
El poder viene de abajo. Recorren el conjunto del cuerpo social.
Las relaciones de poder son intencionales y no subjetivas.
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Donde hay poder hay resistencia. Sin embargo, se está necesariamente en el poder, no es posible escapar de él.
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Existen 4 reglas de relaciones de poder múltiples y móviles:
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Inmanencia – foco local de poder-saber. Las técnicas de saber y procedimientos discursivos capaces de sitiar la sexualidad e inmovilizarla.
Variaciones continuas - El niño y su sexo, atraviesa modificaciones incesantes, desplazamientos continuos, en forma de consejos, opinión sobre vigilancia, amenazas para el futuro.
Doble condicionamiento - serie de encadenamientos sucesivos, en una estrategia de conjunto. La familia no reproduce a la sociedad. Ésta, a su vez, no la imita: ‘maniobras’ para el control maltusiano de la natalidad, medicalización del sexo y psiquiatrización de sus formas no genitales.
Polivalencia táctica de los discursos- Poder y saber se articulan en el discurso. Una multiplicidad de elementos discursivos puede actuar en estrategias diferentes. Existen variantes y efectos según quién hable, según su posición de poder.
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No hay una estrategia única, global, válida para toda la sociedad y enfocada de manera uniforme sobre todas las manifestaciones del sexo. (ibíd. pp. 45-77)
Dominio
Foucault explicita 4 conjuntos estratégicos/dispositivos de saber y poder:
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Histerización del cuerpo de la mujer
Pedagogización del sexo del niño
Socialización de las conductas procreadoras
Psiquiatrización del placer perverso
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Así se distinguen 2 dispositivos principales:
Dispositivo de alianza- sistema de matrimonio
Dispositivo de sexualidad- conectado a los compañeros sexuales.
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Alianza: Lazo entre dos personas articulado con la economía en la trasmisión o circulación de riquezas. Sexualidad: técnicas móviles, polimorfas y coyunturales de poder. Extensión de los dominios y las formas de control. Vinculado a la economía del cuerpo que produce y que consume.
Periodización
Cronología de las técnicas (tecnología tradicional de la carne, nueva tecnología del sexo, eugenesia etc.).
Difusión y aplicación de las técnicas/definición sexualidad.
Finales del siglo XVIII: Tecnologías del sexo.
El sexo como un asunto laico, un asunto de estado.
Autonomización del sexo respecto del cuerpo.
Existe una sexualidad burguesa.
Existen sexualidades de clase.
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Luego de discutir estas categorías en las dos sesiones de clase, las y los estudiantes realizan un trabajo escrito en el cual deben definir las cuatro categorías presentadas por Foucault: apuesta, método, dominio y periodización; elegir alguno de sus rasgos principales, proposiciones, reglas, técnicas y dispositivos; y dar un ejemplo del funcionamiento de estos en relación con su propia experiencia laboral, académica y/o personal. Cabe señalar que la mayoría de las y los estudiantes eligen las categorías de la apuesta, el método y el dominio, posiblemente porque tienen proposiciones, relaciones y reglas explicadas en más detalle y, por lo mismo, más cercanas para la comprensión, análisis y vinculación con los ejemplos que deciden proporcionar.
Por otro lado, en el caso de este artículo, en ocasiones he sido yo quien ha intentado conjugar algunas
citas textuales de “El Dispositivo de Sexualidad” que considero que más se ajustan a las categorías y los
ejemplos entregados por las y los estudiantes. Sin más dilación, procedo a detallar los ejemplos.
LOS EJEMPLOS
En esta sección, presentaremos los ejemplos en función de los conceptos propuestos por Foucault (1998) y las percepciones de las y los estudiantes sobre estos conceptos ilustrados con sus ejemplos. Los cuales, en su mayoría, están relacionados con sus experiencias de vida y laborales.
Ejemplo 1. Apuesta: La relación negativa poder – sexo
“Entre poder y sexo, no se establece relación ninguna sino de modo negativo: rechazo, exclusión, desestimación, barrera, y aun ocultación o máscara” (ibíd. p. 50). De acuerdo con la estudiante, el primero de los rasgos principales de la relación poder/sexo puede ser vinculado a la discriminación de género:
… lo que me permite compartir una experiencia vivida en mi época de pregrado, espacio en que disfrutaba mucho la asignatura de Anatomía, donde por lo demás, era la poseedora de las mejores calificaciones dentro de mi generación. A raíz de lo descrito, sumado a la gran pasión que me generaban los nuevos conocimientos respecto de la asignatura, al finalizar el semestre y con ello las evaluaciones, tomé la decisión de postular a la ayudantía, para lo cual debía pasar por diferentes pruebas antes de ser aceptada.
Sin embargo, en el momento en que comencé a buscar información para dar el siguiente paso, en una
conversación con el profesor a cargo del ramo, este expuso que no sería necesario seguir buscando información al respecto, debido a que era imposible que yo realizara las pruebas, solo por el hecho de ser mujer. Frente a tal comentario quedé perpleja, porque no entendía el sentido de tal discriminación.
… el docente me respondió que, a pesar de mis calificaciones (lo cual no le importaba mucho), solamente por ser mujer, sería él en persona quien no me permitiría participar de las pruebas. El docente fundamentaba su accionar en que, algunos años antes, se habrían formado parejas entre los ayudantes. Alguna o algunas de esas relaciones, habían terminado muy mal, lo que incluso habría afectado a la asignatura. Por lo que, para evitar tal situación, él prefería no perder su tiempo, y que yo tampoco lo perdiera postulando a la ayudantía.
Lo ocurrido fue un hecho absolutamente discriminatorio, en el cual aquel docente, concebía a las mujeres como seres problemáticos, generadores de disgustos y situaciones incómodas, en espacios donde tales circunstancias no debiesen ocurrir y en tiempos totalmente inoportunos.
Esta manifestación discursiva, logró apartarme de mi objetivo, de lo deseado, de lo anhelado. El poder del profesor fue aplicado en su totalidad sobre mi persona, haciéndome sentir inferior, restringiéndome y limitándome a mi ‘DEBER - HACER’ como mujer, separándome del grupo, sin poder dar el paso hacia lo prohibido, convirtiéndome en lo femenino y dejando de ser una estudiante como parte del todo. (Estudiante A, comunicación personal)
Ejemplo 2. Apuesta. Instancia de la regla: régimen binario. Lo lícito/ilícito
“… en primer término, … el sexo es colocado … bajo un régimen binario: lícito e ilícito, permitido y prohibido” (ibíd.).
La disposición disciplinaria en algunos colegios de la prohibición explícita de manifestaciones de afecto entre parejas (pololos o andantes). Aún cuando esta manifestación no sea estéticamente violenta (exposición de manifestaciones privadas en contextos públicos) busca la anulación del afecto manifiesto por medio de la prohibición que conlleva sanción punitiva. (Estudiante B, comunicación personal)
Ejemplo 3. Apuesta: Ciclo de lo prohibido
“El ciclo de lo prohibido. No te acercarás, no tocarás, no consumirás, no experimentarás placer, no
hablarás, no aparecerás; en definitiva, no existirás, salvo en la sombra y el secreto” (ibíd.).
Tanto como mujer, y posteriormente por las características de mi relación de pareja, he estado obligada a mantenerme en la clandestinidad, muchas veces reprimiendo mis emociones en público. En el primer caso, siempre se me enseñó que las mujeres no se masturbaban; que debía sentarme con las piernas cerradas (con el subtexto de que una chica ‘de piernas abiertas’ era fácil), que debía tener relaciones sexuales con un hombre al que realmente amara, y que la virginidad debía perderla de la manera más ‘mágica’ posible; aunque en la práctica la mayoría de esas cláusulas hayan pertenecido sólo al sueño frustrado de mi madre consigo misma.
En el segundo aspecto, el hecho de mantener una relación con una chica es igualmente mal mirada. A nuestros 30 años, ni su madre ni la mía aceptan nuestra relación; se preguntan constantemente qué hicieron mal; nos preguntan por nuestros hijos e imaginan para nosotras una vida completamente solitaria y desgraciada.
Eso, sin contar que no podemos caminar de la mano por la calle, ni besarnos, ni despertar sospechas
entre nuestros colegas y vecinos.
De alguna manera hemos permanecido invisibilizadas por el contexto, las reglas, el miedo al qué dirán, y el temor a la discriminación, que muchas veces viene aparejada de violencia. Personalmente, después de llevar una vida heterosexual, hasta el día de hoy no me reconozco como lesbiana (de hecho, el término me provoca resquemor). (Estudiante C, comunicación personal)
Ejemplo 4. Apuesta: El ciclo de lo prohibido y Domino: Pedagogización del sexo del niño
“El poder no aplicaría al sexo más que una ley de prohibición. Su objetivo: que el sexo renuncie a sí mismo”
(ibíd.).
Este mismo ejemplo es relacionado por la/el estudiante con la categoría Dominio y el conjunto estratégico de la Pedagogización del sexo del niño, “casi todos los niños se entregan o son susceptibles de entregarse a una actividad sexual, y de que siendo esa actividad indebida, a la vez "natural" y "contra natura", trae consigo peligros físicos y morales, colectivos e individuales” (ibíd. p. 62).
En el establecimiento educacional en el que trabajaba un alumno de 8º año (13 o 14 años) fue reprendido por un docente, mientras observaba un video pornográfico en el recreo. La situación generó mucha controversia a nivel directivo, puesto que el sistema, la institución de la escuela, no permite, es más, prohíbe y castiga, este tipo de instintos sexuales en los niños.
En este sentido, el niño debe, por obligación y por orden de un ente ‘superior’ en la circunstancia
social, renunciar a su sexo, mientras que, además, se le amenaza con suprimir tal sexualidad si trasgrede a la norma.
Es decir, el alumno asume que la escuela es un espacio en donde la existencia de su sexualidad debe quedar anulada, y sólo en secreto sentirá ese placer o conocerá su propia sexualidad; no se da cabida a ser considerado como una expresión o manifestación natural de su cuerpo/sexo porque el dispositivo de poder lo ha vuelto algo ilícito, porque paradójicamente lo ha denominado una acción ‘contra natura’. (Estudiante D, comunicación personal)
Ejemplo 5. Apuesta. Lógica de la censura.
“Se supone que este tipo de prohibición adopta tres formas: afirmar que eso no está permitido, impedir que eso sea dicho, negar que eso exista” (ibíd. p. 50).
Recuerdo que cuando estaba en enseñanza media durante la década de los 90’, tanto en las clases
de ciencias naturales como en las interacciones cotidianas con los adultos, no se hablaba del orgasmo
femenino.
De hecho, era mal visto ya que las mujeres en esa época debíamos tener más bien el rol de ‘dueñas de casa’, ‘madres’ y ‘protectoras del hogar’. Supeditadas a la voluntad de los esposos o de las instituciones.
Por lo tanto, si se hablaba de relaciones sexuales el papel de la mujer y del placer de esta última, eran omitidos. Y más bien a las adolescentes se nos entregaban explicaciones biológicas y emocionales estandarizadas (por ejemplo, sobre lo que implicaba perder la virginidad bajo el eufemismo de la flor). Silenciando nuestras propias vivencias y descubrimientos de un cuerpo que necesitaba conectarse con el placer.
Las mujeres que lograban dicho placer eran censuradas por medio de enunciaciones como ‘prostituta’ o ‘ninfómana’, las cuales ocasionaron un gran desprestigio social a lo largo de sus vidas y la idea instalada de que ‘nadie las tomaría en serio’. (Estudiante E, comunicación personal)
MÉTODO
Ejemplo 6. Método. 5 proposiciones
“Omnipresencia del poder … porque se está produciendo a cada instante, en todos los puntos, o más
bien en toda relación de un punto con otro. El poder está en todas partes” (ibíd. p. 55).
“… el poder se ejerce a partir de innumerables puntos …” (ibíd. p. 56).
“…las relaciones de poder no están en posición de exterioridad respecto de otros tipos de relaciones
(procesos económicos, relaciones de conocimiento, relaciones sexuales),” (ibíd.).
“… el poder viene de abajo … Las grandes dominaciones son los efectos hegemónicos sostenidos
continuamente por la intensidad de todos esos enfrentamientos;” (ibíd.).
“donde hay poder hay resistencia, y no obstante (o mejor: por lo mismo), ésta nunca está en posición de exterioridad respecto del poder” (ibíd. p. 57).
A lo largo de mi vida he participado en diversos movimientos impulsados y motivados por el anhelo de modificar situaciones de injusticia o de contribuir a mitigar algunas consecuencias que este sistema (económico) genera, tanto en materia social como ambiental. En las diversas instancias de participación, siempre el ‘poder’ ha sido un elemento central de discusión: Poder del Estado, Poder del Mercado, Poder Popular, u otros. Muchas veces incluso, se justifica la inacción porque aún no se tiene ‘el poder’, ergo, una vez ‘EN el poder’ se podrá actuar. Ante esto, quiero analizar de qué manera podrían trasladarse las cinco proposiciones en torno al poder dadas por Foucault, a la praxis de los movimientos colectivos donde suele redundar este concepto.
Dicho esto:
El poder no es algo que se adquiera, arranque o comparta: se ejerce en innumerables puntos. Por tanto, en dichos movimientos sociales, no debe esperarse llegar al poder o conseguir el poder para ejercer influencia o actuar, sino que al considerar el poder como un juego de relaciones móviles, el poder es una situación que está siendo y de la cual se es parte, estando ya habilitados para actuar, donde ya se está ejerciendo.
Las relaciones de poder no están en posición de exterioridad respecto de otro tipo de relaciones. En
este sentido, los movimientos sociales que trabajan sobre algún tipo de relación, tal como ‘relación económica’, ‘relación socioambiental’, etc. no deben considerar de manera aislada las ‘relaciones de poder’ de aquellas ya mencionadas, puesto que éstas son parte constituyente e inmanente de los otros dominios, de los cuales incluso el poder juega un papel productor. Las relaciones de poder son basales, inherentes y evidentes al analizar, por ejemplo, los conflictos ambientales.
El poder viene de abajo, no hay oposición binaria ‘dominadores y dominados’ reflejo de una dualidad
‘arriba, abajo’. Para el ejemplo en cuestión, esto se expresa en las relaciones de poder ‘básicas’ que
se dan en el plano local, las cuales sirven de soporte a amplios efectos ‘que recorren el conjunto del cuerpo social’ a una escala mayor. Las relaciones de fuerza dadas en los primeros núcleos sociales definen en gran medida la efectividad del ejercicio del poder global. En el caso de los movimientos sociales y la acción colectiva, éstos deben enfocarse también en las relaciones de poder que se dan implícita y explícitamente en las proximidades políticas, familiares, vecinales, escolares, cotidianas, etc.
Las relaciones de poder son a la vez intencionales y no subjetivas. Para los movimientos colectivos,
el juego de las relaciones de poder no pasa por personas particulares, sujetos, o individuos bien-o- mal intencionados (por ejemplo, ciertos empresarios o autoridades políticas); sino que pasa por tácticas que encadenadas unas con otras intencionalmente dibujan una ‘estrategia anónima’. Por tanto, se debe construir una estrategia de lucha y trabajo colectivo … contra dichas tácticas, contra la estrategia y sus dominios.
Donde hay poder, hay resistencia y aquella nunca está en posición de exterioridad. En relación con el poder no hay exterior absoluto, se está ‘en’ el poder. Para el caso de los movimientos sociales, éstos no deben considerarse fuera de la relación de poder. Por tanto, como se mencionó anteriormente, tampoco debe existir la aspiración a alcanzar el poder, sino que al construirse como fuerza resistente, se es constitutivo de la relación, y se está en el poder. (Los subrayados y negritas son de la estudiante. Estudiante F, comunicación personal)
Ejemplo 7. Método. Donde hay poder hay resistencia
“Pero hay varias resistencias que constituyen excepciones, casos especiales: posibles, necesarias, improbables, espontáneas, salvajes, solitarias, concertadas, rastreras, violentas, irreconciliables, rápidas para la transacción, interesadas o sacrificiales; por definición, no pueden existir sino en el campo estratégico de las relaciones de poder” (Ibíd. p. 57).
En 1986 en La Estación Mapocho durante una reunión de los partidos de izquierda se escuchó por primera vez el manifiesto Hablo por mi Diferencia, de Pedro Lemebel. Este hecho me parece interesante como ejemplo de resistencia, tanto al poder imperante de la época como al que está por venir. A pesar de que Lemebel se declara de izquierda, contrario a la dictadura y a favor del término de ésta, también genera una ácida crítica, no sólo al régimen de Pinochet Ugarte, sino también a la propia izquierda de la cual él forma parte. Desde el posicionamiento de un YO homosexual, hay un sujeto crítico del poder y que postula una hombría distinta, a partir de la diferencia, la cual ha sido históricamente acallada por el poder.
“…Porque la dictadura pasa Y viene la democracia Y detrásito el socialismo ¿Y entonces? ¿Qué harán
con nosotros compañero? ...”
Me parece que lo más interesante en el ejemplo es que se instala el discurso de la diferencia, que perturba, contraviene y genera resistencia al poder, no solo desde el texto escrito, sino también desde la estética visual, a partir de la indumentaria del autor. Hay resistencia, pues rompe con el canon destinado a ‘un modo de ser’ asociado al sexo masculino en los 80 y 90. (Estudiante G, comunicación personal)
Ejemplo 7. Método. Regla de las variaciones continuas
“No buscar quién posee el poder en el orden de la sexualidad (los hombres, los adultos, los padres, los médicos) y a quién le falta (las mujeres, los adolescentes, los niños, los enfermos...); ni quién tiene el derecho de saber y quién está mantenido por la fuerza en la ignorancia” (ibíd. p. 59).
El papel del educador en la sexualidad del adolescente es actualmente fundamental, incluso existe una preparación pedagógica para esto.
En una jefatura de curso que tuve me tocó tener dos alumnas embarazadas, para la institución fue en
parte un error mío no haberlas orientado adecuadamente. Lo complicado es que no es fácil hablar de sexualidad con los alumnos, aún me cuesta pensar que pueda ser un papel del profesor, pero quizás esto se deba a que en mis tiempos de estudiante no tuve una orientación sexual ni de parte de los profesores, ni de parte de los padres. (Estudiante H, comunicación personal)
DOMINIO
Ejemplo 8. Dominio: Histerización del cuerpo de la mujer y Psiquiatrización del placer perverso
“… triple proceso según el cual el cuerpo de la mujer fue analizado … como cuerpo … saturado de sexualidad; … ese cuerpo fue integrado … al campo de las prácticas médicas; … por último, fue puesto en comunicación orgánica con el cuerpo social” (ibíd. p. 62).
“… el instinto sexual fue aislado como instinto biológico y psíquico autónomo; se hizo el análisis clínico de
todas las … anomalías que pueden afectarlo; se le prestó un papel de normalización y patologización … se buscó una tecnología correctiva de dichas anomalías” (ibíd. p. 63).
Cómo psicólogo, ejercí durante un tiempo en Atención secundaria … Una de las experiencias que más llamó mi atención es la extrema facilidad en la cultura del equipo de trabajo – dominado por los psiquiatras y reforzado por psicólogos clínicos y trabajadores sociales – con la cual se lee y se entienden prácticas, opciones, vivencias, experiencias, vinculadas a la sexualidad, desde la patologización ...
En particular me llamó la atención el diagnóstico de Trastorno límite de la personalidad (borderline) y su utilización por el equipo, sobre todo con chicas adolescentes…
Me interesó el uso del diagnóstico borderline con chicas en la actualidad, entre 14 a 25 años aproximadamente, y particularmente el énfasis normativo en las formas de vivir la sexualidad como criterio de patología psicológica. Tener relaciones con un chico que no fuera el ‘pololo’ ya era suficiente para ‘sospecha de personalidad borderline’. Sumado a consumo de alcohol, fiestas y algún uso de drogas, diagnóstico confirmado y tratamiento inapelable: psicoterapia individual, fármacos para
‘estabilizar el ánimo’ y ‘controlar los impulsos’, y terapia familiar para que ‘otros’ tomen mayor control sobre la vida descontrolada de la chica. Uso ‘chica’, porque efectivamente jamás vi un diagnóstico borderline con varones, aunque tuvieran una vida sexual más ‘descontrolada’ (de hecho tengo la hipótesis de que en entrevista clínica con chicos varones no se enfatiza en este tema del mismo modo que con chicas), fueran a fiestas, abusaran de alcohol y drogas. Un chico con estos comportamientos será etiquetado como joven con problemas de consumo de sustancias, pero no como un trastorno de personalidad límite. (Estudiante I, comunicación personal)
Ejemplo 9. Dominio: Pedagogización del cuerpo del niño
“… niños … seres sexuales liminares … los padres, las familias, los educadores, los médicos … los psicólogos, deben tomar a su cargo … ese germen sexual precioso y peligroso, peligroso y en peligro; tal pedagogización se manifiesta en una guerra contra el onanismo...” (ibíd. pp. 62-63)
… asistí … a un colegio religioso cuyos estudiantes son, en su totalidad, hombres. Estas dos características, hacen que lo relacionado al cuerpo, sexo y sexualidad o sea omitido, o sea tratado desde la lógica de las normalidades/anormalidades y, por lo tanto, de lo correcto/incorrecto.
En primer lugar, la formación católica hacía que muchos ‘valores’ de la heterosexualidad sean constantemente destacados y promovidos … El carácter de manifestación máxima de amor que tiene el sexo en el catolicismo hacía que prácticas como la masturbación, o relaciones sexuales extramaritales, sean consideradas negativas. En este sentido, se presentaba una variante en la manera de abordar estos temas … mientras los religiosos presentaban ciertas prácticas como
indebidas, y por lo tanto, necesarias de confesión y redención, algunos profesores (laicos) compartían experiencias y/o consejos que consideraban de utilidad para una vida sexual adolescente ‘sana’ (por ejemplo, cómo evitar enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados). Sin embargo, las instancias en las que acontecía lo anterior eran escasas... (Estudiante J, comunicación personal)
Ejemplo 10. Dominio: Pedagogización del cuerpo del niño. Apuesta: El ciclo de lo prohibido
“ … los niños son definidos como seres sexuales "liminares", más acá del sexo y ya en él, a caballo en
una peligrosa línea divisoria …” (ibíd. p. 62).
“Renuncia a ti mismo so pena de ser suprimido; no aparezcas si no quieres desaparecer … El poder
constriñe al sexo con una prohibición que implanta la alternativa entre dos inexistencias” (ibíd. p. 50).
[Niñas y niños] estarían susceptibles a entregarse a una actividad sexual ‘indebida’, a la vez que
natural, a la vez que contra natura.
¿Qué es más vergonzoso, que te descubran masturbándote o mirando una película pornográfica? Desde mi experiencia podría asegurar que sería más complejo que me descubrieran mirando una película pornográfica ... fui educado en un lugar donde el sexo o la masturbación se discursean como un hecho natural, amoroso, del cual no hay que temer … Desde mi posición como hombre fue así, pero tras una conversación con una amiga, lo que creo entender sobre el caso de las (algunas) mujeres, es que suele suceder lo contrario … sería mucho más grave o vergonzoso ser descubierta masturbándose que mirando pornografía.
A hombres y mujeres se les enseña, se les habla y discursea de maneras distintas respecto a la
relación que deben tener con su sexualidad. Es este el momento que podemos mencionar otra estrategia mencionada por Foucault en LA APUESTA. La pedagogización de la sexualidad de las mujeres respecto a la masturbación opera como prohibición … en donde el discurso de lo prohibido
… termina castrando la posibilidad del goce. Es prohibido y también es silenciado, no hablado, se elude ... La masturbación femenina es negada por la madre. Ahí no se debe tocar, es cosa de hombres. Después, no se habla sobre ello. Por otro lado, es común escuchar a algunos padres decirle a su hijo,
¡ay! ¡que lindo su penito!, ¡tóquese el penito! ¿a ver? Pero hacia una niña jamás se escucha, ¡qué
linda su chochita!, ¡tóquesela!, ¡míresela! Esto es dispuesto por una enseñanza sistemática que niega el cuerpo femenino. Además, lo desagradable y lo imperfecto se hacen costumbres para hablar del cuerpo femenino ... Es desagradable ser mujer, tener vagina, que te salga sangre… que contento estoy de ser hombre. Es imperfecto porque se construye a partir de la mirada del otro que le exige ser de determinada manera. Por lo tanto, niega la posibilidad de experimentar la sexualidad desde el interior. Por otro lado, en los hombres, el lenguaje ha sido utilizado para su sexualidad, no como menosprecio, sino como celebración ante su exploración. He aquí las diferencias del dispositivo de la sexualidad en el marco de una cultura patriarcal. (Estudiante K, comunicación personal)
Ejemplo 11. Dominio: Socialización de las conductas procreadoras
“… socialización económica por el sesgo de todas las incitaciones o frenos aportados, por medidas "sociales" o fiscales, a la fecundidad de las parejas; socialización política por la responsabilización de las parejas respecto del cuerpo social entero … (ibíd. p. 63)
Relataré una experiencia laboral donde se visualiza la aplicación de dicha estructura. Las Vacías.
En el marco del programa “Mujer, Ciudadanía y Participación” (SERNAMEG) en la comuna de
Coihueco, realicé talleres con mujeres de sectores rurales; éstas casi en su totalidad mayores de 45 años, madres, analfabetas y victimas de violencia intrafamiliar.
Entre sus relatos surgió uno bastante particular, el cual se relacionó con lo que nosotres pudimos
entender como la ‘Socialización de las conductas procreadoras’.
En este relato, las mujeres aseguran categóricamente que hubo un período en donde el gobierno las
‘vació.’ Indagando en el concepto utilizado, me comentan que fueron intervenidas quirúrgicamente para no tener más ‘cabros chicos’ pero que habían tenido un montón de problemas ya que los hombres no las dejaban operarse, muchas veces las golpeaban cuando sabían que habían recurrido a esta práctica y peor aún, ellos mismos las habían bautizado como ‘las vacías.’
Ante este relato, sin dudarlo procedí a esclarecerles el proceso por el cual se realiza una esterilización.
Pero lo trascendental del relato es evidenciar cómo el dispositivo saber-poder tiene la capacidad de introducirse en las dinámicas culturales de un pueblo. Esto bajo el condicionamiento de que las normativas de un sistema político dominante son incuestionables por su veracidad, en desmedro de los estragos que puedan provocar.
De esta forma Foucault en este capitulo nos brinda un exhaustivo y pormenorizado sistema bajo el
cual podemos develar las diversas construcciones del sexo y su relación con el poder. Además de dar cuenta de una periodicidad de estas construcciones y como ellas se relacionaron con sus entornos. (Estudiante L, comunicación personal)
PERIODIZACIÓN
Ejemplo 12. Periodización: Teoría de la degeneración
El conjunto perversión-herencia-degeneración constituyó el sólido núcleo de nuevas tecnologías del sexo. Y no hay que imaginar que se trataba sólo de una teoría médica científicamente insuficiente y abusivamente moralizadora ... Psiquiatría, jurisprudencia … y medicina legal, instancias de control social, vigilancia... funcionaron mucho tiempo con arreglo a la teoría de la degeneración … (ibíd. p. 71)
En este punto, el autor realiza una cronología de las técnicas y mutaciones en el manejo de la sexualidad, haciendo mención al paso de la confesión religiosa a la médica (mujeres), pedagógica (niños), y económico/demográfica (control de la natalidad). De este modo, la tecnología tradicional de la carne sufre una transformación, al conferirle al Estado un rol primordial dentro del manejo sexual de los individuos. De este poder se desprenden la noción de enfermedad aparejada al sexo, la nueva tecnología, la eugenesia, el control de la sexualidad de acuerdo con la clase social, etc.).
Como ejemplo, propongo las teorías acerca del contagio de SIDA, todas relativas a situaciones denigrantes o ‘anormales’: contacto con monos –zoofilia-, promiscuidad –libertinaje, ninfomanía-, homosexualidad –perversión-; y las medidas gubernamentales globales tendientes a generar pánico en la población, principalmente respecto a las vías de contagio (promiscuidad, relación anal, sexo oral), así como la reserva de una vacuna, que en caso de ser suministrada, aumentaría el índice de promiscuidad, convirtiendo al sexo en un arma potente respecto al poder, ya que dificultaría el control de nacimientos, aumentaría la confianza y –por ende- la histeria de las mujeres, reduciría el uso del condón, el diafragma, aumentando las conductas ‘de riesgo’ en la población. (Estudiante M, comunicación personal)
CONCLUSIONES
Al finalizar el capítulo “El Dispositivo de Sexualidad” y la categoría de la “Periodización,” Foucault, concluye
con la siguiente reflexión:
… La tarea de la verdad se halla ahora ligada a la puesta en entredicho de lo prohibido.
Pero eso mismo abría la posibilidad de un desplazamiento táctico considerable: reinterpretar todo el dispositivo de sexualidad en términos de represión [répression] generalizada; vincularla con mecanismos generales de dominación y explotación; y ligar unos con otros los procesos que permiten liberarse de unas y otras. (ibíd. p. 77)
Podemos aseverar que, en 1976, con el dispositivo de sexualidad, como con tantos otros escritos, Michel Foucault se sitúa como un visionario – prefiero no decir profeta – en su tiempo. Nos hace repensar/nos como sujetos de esta historia. La nuestra, la de los que estuvieron antes, la de los que vienen y vendrán. Gracias a su propuesta genealógica de cuerpos, sexos y sexualidades, hemos sido capaces, en este curso, de analizar la complejidad en la que se desenvuelve el dispositivo de sexualidad como medida de control.
Considero que, en mi caso y el de mis estudiantes, este método nos permitió comprender las relaciones poder/sexo y poder/ley como ‘estrategia,’ y/o ‘táctica’ de dominación que se ha mantenido vigente – y prácticamente sin cambio alguno – durante siglos. Ejerciendo y distribuyendo el poder en el corpus social a lo largo de la historia.
En el juego del desplazamiento de las contra-historias, las y los privilegiadas/os son aquellas/os que pueden acceder a altos grados de educación (i.e. posgrados) y, dentro de estos, tener la facultad de preguntarse sobre la ‘normalidad’ fijada en los diferentes niveles de clase, raza y género. Es decir, preguntarnos si esa ‘normalidad’ nos comprehende a todas y todos o si simplemente intentamos anexarnos a ella, en un esfuerzo desesperado por desplegar una subjetividad que esté a la ‘altura’ de las instituciones que nos gobiernan. Una subjetividad que nos permita acceder a los espacios de clase que en muchas ocasiones nos son negados por nuestra raza y género, por nuestro sexo y preferencia sexual.
Los ejemplos revelados por las y los estudiantes – ahora muchas/os con el grado de magíster y doctorado
–, vulneran la ‘verdad’ de la ‘normalidad’ hegemónica. Son testimonio de las verdades múltiples ocultas, ilícitas. Ponen en entredicho lo prohibido dentro de nuestros contextos, nuestras crisis y nuestras narrativas en toda su diversidad.
A través de estas páginas podemos observar la discriminación irracional y, aún así, no cuestionada en
términos de sexo y género en la educación en general y aún peor, en la educación superior; la prohibición y borramiento de los cuerpos, sus pulsiones y deseos por parte de las que se hacen llamar autoridades educacionales, eclesiásticas y del área de la salud; la prevalencia de la ignorancia, el prejuicio y el encasillamiento frente a situaciones que no se consideran dentro de los cánones de comportamiento hegemónico, la ‘normalidad’; la pedagogización y sanción a mujeres, niñas/os y adolescentes, quienes siguen formando parte de los estratos más vulnerables del corpus social en relación a las tácticas del poder. El dispositivo no se despliega en ‘todas’ las direcciones. Tiene objetivos precisos y permanentes que están forzados a ser parte del poder. Gracias a esto, el poder produce y es producto de la subyugación y la desobediencia.
Varios de los relatos dan cuenta de experiencias esenciales verbalizadas y examinadas críticamente –
quizás por vez primera – en la privacidad de las sesiones del curso. Estos ejemplos, ya sean reales o ficticios, denuncian la hegemonía patriarcal que sigue imperando en el Chile del siglo XXI, en ámbitos que van desde las instituciones públicas, religiosas, de educación y de salud, hasta los aspectos más sensibles de lo privado, que incluyen los roles de las mujeres, la pedagogización de las/los niñas/os y la discriminación hacia las personas en disidencia sexual.
Las narraciones, sobre las que se funda este artículo reafirman que el ‘habla’ sobre sexo se debe hacer puertas adentro, puesto que si el sexo fuera ‘divulgado’ “perdería su eficacia y su virtud” (ibíd. p.·35).
Afortunadamente, estas experiencias se han divulgado en la teoría y la práctica de individuos que se han acoplado a las instituciones en varios ámbitos y disciplinas. De esta manera, gran parte de los ejemplos entregados por las y los estudiantes en el marco de la asignatura oscilaban entre la denuncia y la confesión, dejando entrever la escasa movilidad de estos segmentos de la población hacia las estructuras de poder. A pesar de que ellas y ellos se reconocen como privilegiados al participar, de alguna forma, de estas estructuras.
Por último, en necesario hacer notar que, a través de estas ‘especulaciones,’ hemos liado/ligado discursos
contrahegemónicos rotundos que impugnan la realidad académica, y educacional en general, de nuestro país y de otros tantos. Algunos han emanado inocentemente, accidentalmente, indirectamente en conversaciones y comentarios. Otros, se han emitido intencionalmente con el ánimo de hacerlos salir de la invisibilidad. Todos son parte de este ponderar el género, el sexo y la sexualidad en el corpus social, que hace algún tiempo – no hace mucho a mi parecer – preocupa y ocupa a las instituciones. Simplemente son y somos testigos, actores y ejecutores de la afirmación de que ‘en nuestros cuerpos, cohabita la represión y la resistencia.’
Antes de concluir, deseo agradecer a todas las y los estudiantes que han tomado este curso electivo conmigo a lo largo de estos años. Sin su valiosa contribución, tanto en las conversaciones mantenidas como en sus trabajos escritos, este curso y las reflexiones a las que ha conducido no habrían sido posibles.