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Universidad, ciudadanía e interculturalidad. Aportes para una pedagogía decolonial

University, citizenship and interculturality. Contributions for a decolonial pedagogy

Johan MÉNDEZ REYES
Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

Universidad, ciudadanía e interculturalidad. Aportes para una pedagogía decolonial

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 26, núm. 95, pp. 153-159, 2021

Universidad del Zulia

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Recepción: 17 Mayo 2021

Aprobación: 12 Agosto 2021

Resumen: La presente investigación procura aportar al debate contemporáneo en relación al papel que juega la universidad en la formación de ciudadanía, para ello se toma como referente teórico los aportes del pensamiento decolonial que propone desde las mismas praxis pedagógicas decoloniales e interculturales incorporar las diversas expresiones sociales, políticas y éticas que caracterizan a los pueblos y culturas de nuestra América. Para ello, el objetivo, de este estudio es analizar la universidad, ciudadanía e interculturalidad como aportes para una pedagogía decolonial. Desde una metodología hermenéutica que permita interpretar y comprender algunos aspectos clave para la construcción de una universidad otra. Se concluye que promover una educación decolonial desde la universidad contribuye a edificar una pedagogía otra que desde experiencias no sistematizada por occidente permitan mostrar otras rutas didácticas y metodológicas de aprendizaje. La universidad debe ser un espacio donde frecuenten todas las diversas expresiones culturales, artísticas, políticas, poéticas, literarias, filosóficas y cosmovisiones propias, sin que una se interponga sobre otras, procurando desde la utopía y esperanza construir un mundo otro.

Palabras clave: universidad, ciudadanía, interculturalidad, pedagogía decolonial.

Abstract: This research seeks to contribute to the contemporary debate in relation to the role that the university plays in the formation of citizenship, for this the contributions of decolonial thought that proposes from the same decolonial and intercultural pedagogical praxis to incorporate the various social expressions is taken as a theoretical reference, policies and ethics that characterize the peoples and cultures of our America. For this, the objective of this study is to analyze the university, citizenship and interculturality as contributions to a decolonial pedagogy. From a hermeneutical methodology that allows to interpret and understand some key aspects for the construction of another university. It is concluded that promoting a decolonial education from the university contributes to building another pedagogy that from experiences not systematized by the West allow to show other didactic and methodological routes of learning. The university must be a space where all the various cultural, artistic, political, poetic, literary, philosophical and world-views of their own frequent, without one getting in the way of others, seeking from utopia and hope to build another world.

Keywords: university, citizenship, interculturality, decolonial pedagogy.

A MODO DE INTRODUCCIÓN. UNIVERSIDAD, CIUDADANÍA E INTERCULTURALIDAD EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN

Idear una nueva universidad en tiempo de globalización es asumir una perspectiva epistemológica que nos permita pensar los desafíos globales desde nuestra América y recuperar la visión de los excluidos de siempre, con el propósito de construir un mundo “otro” que no sea calco ni copia de ninguna sociedad en particular, sino creación sui géneris capaz de aglutinar las pluralidades de voces de los pueblos del Abya Yala.

La universidad debe apuntar a la formación de ciudadanos con nuevas formas de acción pedagógica desde la interculturalidad que permita incorporar los elementos sociales, políticos y éticos que caracterizan a los pueblos de nuestra América. Entendiéndose con esto, que según Méndez y Morán (2012), una perspectiva que no brote de la historia sancionada como universal ni de la cultura que hasta ahora ha determinado con predominio casi exclusivo el curso de los pensa de estudios universitarios, sino que provenga precisamente de horizontes culturales distintos que hasta ahora no habían sido tomados en cuenta en nuestras universidades.

Hablar de ciudadanía y universidad en tiempo de globalización es también pretender un reencuentro desde su propio contexto cultural, como criterio posible para discernir desde ese fondo el sentido de un accionar político auténticamente nuestroamericano. Lo que implica, no solo el desenmascaramiento del eurocentrismo en los planes y proyectos educativos, sino también develar el por qué las diversas culturas se han centrado en las potencialidades del ámbito europeo. En realidad, la superación del eurocentrismo se presenta como imprescindible para el reconocimiento de la diversidad de saberes de otras culturas. (Méndez y Morán, 2012)

Por ello, se debe construir las bases filosóficas y políticas de un ciudadano capaz de desarrollar un pensamiento crítico que articule su experiencia de vida con otras expresiones culturales tanto autóctonas como de otras latitudes, con énfasis en lo intercultural como elemento transversal. Es por eso, que la universidad asume un rol importante, en este contexto, ya que es el espacio propicio para edificar un proyecto intercultural que procure una educación desde la dialogicidad como práctica para la libertad y acción que emana un protagonismo ciudadano.

El rol de la universidad, que además de capacitar y formar a ciudadanos para una profesión u oficio, es formarlo, también, para la vida en sociedad, lo que implica una educación en valores democráticos que les permita entender las desigualdades existentes para desarrollar proyectos en conjuntos con aquellos que han sido invisibilizado, excluido y negados por el sistema imperante. En este sentido, la universidad busca crear conciencia ciudadana en diálogo intercultural y decolonial generando grietas para la participación de todos los sujetos en pro de poder construir un conjunto de discursos validados desde la misma praxis procurando cambios profundos en lo social, cultural y político en nuestra sociedad.

La importancia de reconocer la universidad como garante de la interculturalidad permite valorar la multiplicidad de prácticas otras, la universidad se convierte en un espacio para cuestionar la colonialidad del saber, en lo que Walsh, (2007) ha llamado “interculturalidad epistémica” para asumir como referencia clave de una universidad intercultural la experiencia que se ha tenido en Ecuador desde el año 2000 con la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas (UINPI), a la que el movimiento llama Amawtay wasi, “La casa del conocimiento”. Entre los fundamentos de la UINPI, podemos destacar; “la co-construcción intercultural de teoría, reflexión y práctica que facilita una comprensión diferente de las realidades global, nacional y local y, al mismo tiempo, articula diversas racionalidades y cosmovisiones en una racionalidad de Abya Yala que tiene un carácter fundamentalmente vivido e interrelacional”. (Méndez, 2013, p. 83)

Para Méndez (2013) el propósito de esta propuesta no es la mezcla o hibridación de formas de conocimiento, ni una forma de invención del mejor de los dos posibles mundos. Por el contrario, representa la construcción de un nuevo espacio epistemológico que incorpora y negocia los conocimientos indígenas y occidentales (y tanto sus bases teoréticas como experienciales), manteniendo consistentemente como fundamental la colonialidad del poder y la diferencia colonial de la que vienen siendo sujetos.

En este sentido, Walsh (2007) propone la “ínter-epistemología” como una forma posible de referir a ese campo relacional de la experiencia intercultural otra. Es importante señalar que esta mirada que desarrolla Walsh (2007) la asume no solo de la experiencia de la UNIPI sino desde el proyecto político cultural ecuatoriano, caracterizado por un pensamiento oposicional, no basado simplemente en el reconocimiento o la inclusión, sino más dirigido a la transformación estructural socio histórica. (Méndez, 2013)

Por lo que, la universidad debe dar cuenta de estas realidades y consolidar una pedagogía de la esperanza, siguiendo a Freire (2008), que al mismo tiempo se convierta en un espacio para promover las diversas reflexiones que apunten a la construcción de un mundo otro, donde todos asuman las responsabilidades de un ciudadano capaz de entender la importancia de vivir en sociedad para el bien común y que desde lo intercultural de cuenta de lo valioso del diálogo de saberes y de procurar desde la criticidad aportar elementos para convivir en armonía con el medio ambiente, de ahí la importancia no solo de una pedagogía decolonial sino también de una ética social y ecológica.

Por ende, la universidad como constructora de ciudadanía intercultural a través de una pedagogía decolonial debe promover un saber construido desde una perspectiva crítica y emancipatoria, donde sea reconocido e incorporado las diversas prácticas políticas y culturales de los pueblos del sur. Una universidad que se apropie de los nuevos procesos de producción y de valoración de conocimientos científicos y no científicos, y de las nuevas relaciones entre los diferentes tipos de conocimiento, a partir de las praxis de los movimientos y grupos sociales que han sufrido de manera sistemática las injustas desigualdades y las discriminaciones causadas por el colonialismo global. (Méndez, 2013)

Todo esto apunta a una pedagogía intercultural necesaria para la conformación de una universidad que aspira a la formación del nuevo ciudadano que desde la dialogicidad e intersubjetividad consoliden un discurso otro desde su misma praxis, capaz de acompañar la idiosincrasia, cosmovisión, ideología y pensamiento de lucha y resistencia de los diversos pueblos de nuestra América. Es una puesta en marcha para la transformación política, cultural y ética, que permita el desarrollo de una educación decolonial desde la misma diferencia colonial, para la construcción de una ontológica, axiológica y epistemología que procure una verdadera participación de todos por igual tanto en la sociedad como en la misma universidad generando procesos que conlleven a una formación integral, humanística, crítica y transdiciplinaria que aporte a la elaboración de propuestas, proyectos y planteamientos políticos para el beneficio del bien común (Méndez, 2017).

HACIA UNA PEDAGOGÍA DECOLONIAL

La pedagogía decolonial en los últimos años ha sido tema de preocupación de varios intelectuales latinoamericanos, en especial de Walsh (2014), quien considera que existe ciertos antecedentes pedagógicos al mismo, y considera que la obra de Freire (1985) está impregnada de una profunda reflexión y análisis educativo que resalta la importancia de una pedagogía no solo para la liberación sino para el reconocimiento de un sujeto que anhela construir un mundo otro.

En efecto, para Walsh (2014), este sujeto reside en la resistencia y movimiento indígena que se gesta en la esencia misma del Abya Yala quienes representan una respuesta concreta y activa contra la opresión desde las insurgencias, movilizaciones y acciones políticamente educativas.

Es por ello, que Walsh (2014) considera que “la lucha de los pueblos indígenas es sobre la descolonización; es una lucha para confrontar el problema estructural de la “tara colonial”, la que significa resistir, pero también insurgir así contribuyendo a la construcción de condiciones y posibilidades (decoloniales) radicalmente distintas”. (p. 20) Lo que implica construir acciones pedagógicas decoloniales desde la misma praxis de (re) existencia e insurgencia gestando nuevas condiciones ontológicas en y con el mundo de “modo otro”.

Estamos ante la presencia de un planteamiento ontoepistémico que reconoce tanto lo existencial como lo epistémico presente en la esencia misma del sujeto, en efecto, para Walsh (2014) esta relación existencial del “modo otro” circunscribe al ser en tanto sujeto singular como también al ser como ente plural, por lo que su pensar, sentir, captar, concebir y existir se expresa de manera diversa, distinta, dinámica y dialéctica adversa a la racionalidad occidental impuesta en nuestra América desde la colonización. Es una perspectiva pedagógica que permite valorar la existencia desde la propia presencia de todas las culturas del Abya Yala que se reconocen en la misma naturaleza, entendida como aquella que da vida a todos los seres. De ahí radica su profunda preocupación ecológica que caracterizan tanto su espiritualidad, cosmovisión y religiosidad, así como también su autonomía, libertad y autodeterminación.

Es en este contexto, que debe entenderse la pedagogía decolonial en estrecha relación con la interculturalidad vista como un proceso y una praxis educativa y política que impulsa la conformación de una sociedad intercultural y plurinacional. La interculturalidad es un proyecto epistémico y político que apunta a una reconstrucción sociopolítica en las relaciones de saber y poder en un orden geopolíticamente otro.

Pensar en una pedagogía decolonial es superar la univocidad como se nos presentó los referentes occidentales como los únicos por la cual habría que preocuparse desde una pedagogía crítica y educación popular. También es acompañar, valorar y comprender la dialéctica y dinámica social, cultural y política de los pueblos indígenas, es entender sus anhelos, su espíritu de lucha y resistencia. Es una pedagogía que se reconoce desde su pluralidad de acciones en pro de un mundo mejor.

Una pedagogía que se nutre de las diversas experiencias que caracterizan a los pueblos y culturas Abya Yala, así como también de su historia de lucha y resistencia heroica. Es decir, es una pedagogía que reconoce no solo a los pueblos originarios, sino también a las diversas culturas afrodescendientes, mestizas e incluso aquellas otras que procuran encontrar su identidad luego de tantas décadas de colonización y coerción occidental. Esta pedagogía decolonial es una pedagogía dialéctica, dialógica, intersubjetiva, intercultural, multi, trans e interdisciplinaria.

Pedagogía, es en este sentido, una praxis y proceso productivo, es una metodología intersubjetiva que reconoce la historicidad y resistencia de los sujetos en sus contextos sociales, culturales, políticos e ideológicos. Por ende, es una pedagogía para desaprender, reaprender, pensar y actuar.

La pedagogía decolonial –siguiendo a Walsh (2014)- denota más un verbo que un sustantivo, en el sentido que es acción, praxis, metodología, epistemología y estrategias que permiten develar lo colonial y edificar un mundo otro desde la re-existencia, insurgencia y autoafirmación. Por lo que, considera valiosa las experiencias emancipatorias originadas para superar la opresión, racismo e imposición occidental, dando paso a la conformación de movimientos sociales, feministas, ecológicos y políticos que procura defender sus principios, valores y autonomía en pro de una humanidad multipolar.

Una pedagogía que apunte a develar la presencia univoca de la filosofía e ideología eurocéntrica enquistada en la estructura de la educación, la misma ha orientado sus políticas educativas desde su propia creación que data a la par del proceso colonialista, se hace necesario cuestionar, sus propias leyes que protegen a los intereses de quienes por siglos han sido dueños y amos de los modos de producción y aparato productivo e ideológico del Estado. Una pedagogía que reconozca el “modo otro” implicado en lo decolonial, sus insurgencias sociales, políticas y epistémicas, en sus pedagogías, pedagogizaciones y praxis, con la cual se enfrentan (Walsh, 2014).

Para Walsh (2014) “el “modo otro” “es aquello que existe en las fronteras, bordes, fisuras y grietas del orden moderno/colonial, es aquello que continúa siendo (re)modelado, (re) constituido y (re)moldeado tanto en contra como a pesar de la colonialidad” (p. 20). Es por ello, que la pedagogía decolonial se sustenta tanto en lo epistemológico, como en lo ontológico, debido a que parte del conocimiento que se tiene como sujeto, así como también de la misma experiencia proveniente de la propia existencia, ambas necesarias para impulsar un pensamiento crítico y emancipador desde la conciencia y praxis cultural que se gesta en las grietas y espacios de resistencias.

Todo esto enmarcado en una pedagogía de lucha, resistencia, insurgencia y re-existencia como elementos que permiten constituirse en un “modo otro” para la organización social, cultural y política que procura que sus planteamientos de cambios sean considerados en pro del bienestar colectivo, de la reivindicación de los derechos de la autodeterminación de los pueblos que defienden su libertad, pensamiento, cosmovisión, religión y formas particulares de organizarse en perfecta sincronía y armonía con la naturaleza y demás seres vivos.

Una pedagogía basada en la experiencia enmarcada en el desaprender, como eje esencial para reaprender apuntando a un modo diferente de conocer, hacer, aprender y vivir desde la propia praxis intersubjetiva presente en la comunidad que promueve libertad y autonomía. Es una propuesta que parte del reconocimiento y afirmación del otro en tanto sujeto que coincide en la lucha por la libertad, justicia y autodeterminación ante toda pretensión de opresión y dominación.

Por otro lado, para Walsh & Monarca (2020) los cambios y transformaciones no se dan de arriba hacia abajo, sino en el abajo mismo. Pensar en una pedagogía que permita edificar un discurso desde la praxis para exigir los derechos que tenemos como ciudadanos es también muy importante para contribuir a generar nuevas fisuras (grietas) dentro de la lógica organizativa del Estado.

Es importante señalar que la pedagogía decolonial no es solo transmitir conocimiento ni se suscribe a la educación institucionalizada. Ella debe promover interrogantes sobre el cómo pensar y re-pensar desde la praxis, acción y sistematización para la construcción de nuevas metodologías que permitan la dialogicidad con otras formas de estar, sentir, pensar, ser y hacer que rompa con la hegemonía del poder impuesta por occidente.

La pedagogía decolonial pretende superar las metodologías establecidas como modelos únicos de enseñanza que desde un criterio de control, evaluaciones estándar y fragmentación disciplinaria solo responde a los intereses de los grandes centros hegemónicos del saber y poder, quienes han reproducido su ideología desde la lógica del capital y su filosofía eurocéntrica, promoviendo no solo la mercantilización de la educación sino también generando más desigualdades.

Una pedagogía que procura sembrar semillas de esperanzas de libertad en el imaginario de quienes por siglos han vivido sometidos por una cultura que se ha presentado como la panacea universal y representó todo lo contrario a su pretensiones y arrogancias de superioridad trayendo consigo miseria, desigualdad, explotación y violación a todo derecho que se tiene como cultura de pensar, sentir, actuar, vivir y existir de manera propia y particular. Es por ello, la importancia de un pensamiento decolonial, que permita valorar otras formas y estilos de vidas, desde prácticas pedagógicas otras con un enfoque intercultural

En este sentido, una pedagogía decolonial asume el anhelo de esperanza, como ese otro espacio para pensar y repensar sobre la posibilidad de construir un mundo distinto desde otras voces, desde abajo, con los de abajo, con los condenados de la tierra como lo expresara Fanon (1965), por lo que nos invita a desafiar la hegemonía del saber desde la misma fisura (Walsh, 2017) que ofrece esta preocupación crítica y lucha social. De ahí radica la importancia de consolidar pedagogías decoloniales que procuren desaprender todos esos métodos y estructuras científicas que responden a intereses de los grandes centros hegemónicos del poder y resaltar todos esos otros saberes, invisibilizados por occidente, que mucho tienen que aportar en la construcción de un mundo pluricultural, multipolar e intercultural que sirvan como fundamento para la conformación del nuevo ciudadano que asuma lo decolonial como un referente importante no solo para la convivencia social, sino como componente axiológico y epistemológico en su actuar.

CONCLUSIÓN

Pensar la universidad como constructora de ciudadanía intercultural desde los aportes de la pedagogía decolonial es asumirla como proyecto político, social, epistémico y ético que permita fundar las bases para idear una sociedad radicalmente distinta. La importancia de una formación ciudadana tomando en cuenta la interculturalidad y la pedagogía decolonial es fundamental en la actualidad, en un momento donde se anhela un sujeto ético consiente de la necesidad de vivir en sociedad para el bien común, con alto compromiso ecológico, social y político, que de cuenta de los valores que deben privar para la convivencia democrática donde se respete la libertad y la autonomía de cada individuo pero al mismo tiempo se asuma la responsabilidad de vivir en un estado de derecho.

Por lo que, impulsar una educación decolonial desde la universidad coadyuva a edificar una pedagogía otra que desde experiencias no sistematizada por occidente permitan mostrar otras rutas didácticas y metodológicas de aprendizaje. La universidad debe dejar de lado seguir reproduciendo un conocimiento para quienes controlan las instituciones educativas a escala global y apostar en convertirse en un espacio donde concurran todas las diversas expresiones culturales, artísticas, políticas, poéticas, literarias, filosóficas y cosmovisiones propias, producto de nuestra interacción de la realidad que vivimos como pueblos del sur.

Es decir, construir ciudadanía desde la interculturalidad y la pedagogía decolonial debe estar enmarcada por el anhelo de nuestros pueblos de vivir cónsono a lo que somos como cultura, acorde con nuestra identidad, idiosincrasia, ideología, religión y cosmovisiones propias. Es una puesta por nuestras raíces y nuestra esencia como ser nuestroamericano, sin renunciar al diálogo de saberes o al reconocimiento de otras culturas y otras realidades de profunda validez. Una pedagogía decolonial que no imponga de manera univoca y hegemónica ningún saber, sino que pueda dar las herramientas suficientes para la formación de un ciudadano crítico, ético y socialmente comprometido para transformar su realidad y denunciar cualquier atropello por aquellos que se niegan aceptar al otro en tanto sujeto autónomo y libre.

Notas

BIBLIOGRAFÍA FANON, F. (1965). Los condenados de la tierra. Ediciones Venceremos. Cuba.

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