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Genealogías de historia viva, prácticas de descolonización de las ciencias desde la teoría de los pasos
Patricia BOTERO-GÓMEZ
Patricia BOTERO-GÓMEZ
Genealogías de historia viva, prácticas de descolonización de las ciencias desde la teoría de los pasos
Living History Genealogies Practices Decolonization of Science from the Theory of Steps
Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 27, núm. 98, e6615536, 2022
Universidad del Zulia
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Resumen: El presente texto aborda conceptos y experiencias que aportan a la descolonización de la mirada y los inconscientes colectivos racistas, patriarcales, adultocéntricos y elitistas del desarrollo, la civilidad y el progreso que se mantienen en las estructuras dominantes del poder, de este modo, profundiza en la configuración de genealogías de historia viva y la contrastación de regularidades, rupturas y suturas del tejido socioterritorial roto desde el cine documental autonómico como parte de las luchas de pueblos del Abya Yala. La intersección entre artes, ciencias y filosofías milenarias aporta a la concreción de autonomías en los territorios y permite construir una matriz intercontextual en la región, creando herramientas de comprensión actuante a partir de resistencias cotidianas y re-existencias como teorías que emergen en las luchas de los pueblos para defender la vida y plantean el estatuto pluriversal del conocer-saber-poder para la defensa de la tierra y los territorios de vida.

Palabras clave: cine documental autonómico, genealogías descoloniales, subalter(n)atividades, teorías socioterritoriales en movimiento.

Abstract: The present text addresses concepts and experiences that contribute to the decolonization of the gaze and the collective unconscious racist, patriarchal, adultcentric and elitist development, civility and progress that are maintained in the dominant structures of power, in this way, deepens in the configuration of genealogies of living history and the contrasting of regularities , ruptures and sutures of the socioterritorial fabric broken from the autonomic documentary cinema as part of the struggles of peoples of the Abya Yala. The intersection between arts, sciences and millenary philosophies contributes to the realization of autonomies in the territories and allows to build an intercontextual matrix in the region, creating tools of acting understanding from daily resistances and re-existences as theories that emerge in the struggles of the peoples to defend life and, by the way, raise the pluriversal statute of the know-know-power for the defense of the earth and the territories of life.

Keywords: regional documentary film, decolonial genealogies, subalterns, moving socioterritorial theories.

Carátula del artículo

Artículos

Genealogías de historia viva, prácticas de descolonización de las ciencias desde la teoría de los pasos

Living History Genealogies Practices Decolonization of Science from the Theory of Steps

Patricia BOTERO-GÓMEZ
Centro de Estudios Independientes Color Tierra, Colombia
Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 27, núm. 98, e6615536, 2022
Universidad del Zulia

Recepción: 04 Octubre 2021

Aprobación: 17 Enero 2022

INTRODUCCIÓN

La pregunta por las genealogías recoge la tradición teórica de Occidente y las intersecciones realizadas entre diferentes campos semánticos provenientes del postmarxismo, el psicoanálisis crítico y el postestructuralismo. Así mismo, retoma las teorías inscritas, las indisciplinariedades que relacionan filosofías, ciencias, artes en la custodia de los secretos, las palabras, los silencios, los pasos milenarios que permanecen en tiempos de la modernidad y la postpolítica digitalizada.

Las historias, no la historiografía sino las emergencias de las historias en plural de las memorias vivas, más acá del logos, focalizan en las teorías de los pasos, las emociones, los sentidos proximales y afectos radicales por la defensa de territorios de vida; así entonces, descolonizar las genealogías implica conversar entre pueblos-mundos, palabras-imaginarios, fuentes de lo real y realidades simbólicas que no se reducen a la historia a la manera que la cuentan las disciplinas, la historia de las cárceles, las prisiones, la escolástica y las religiones, además de estas regulaciones y regularidades de la historia y las amalgamas racistas, clasistas, sexistas que reaparecen en el discurso geopolítico, neocolonial, neoextractivista.

En este texto se puntualizarán algunos problemas específicos sobre las teorías del cine que aportan a la comprensión de las genealogías y las prácticas-teóricas autonómicas de construcción de memorias digitales, testimonios e historias vivas por parte de pueblos en resistencias cotidianas y re-existencias. Las resistencias desde el cine documental latinoamericano, realizados en videolibros, audiolibros, libros, radios, tejidas entre ríos, mapas territoriales y comunitarios, denuncian las diferentes prácticas de despojo y la aniquilación de la existencia, y de manera simultánea anuncian procesos y respuestas de amparo y resguardo de la vida y campo de batalla imaginarios, prácticas teóricopolíticas y mediáticas frente a la zona de negación del ser, el panóptico del control, los cánones disciplinados de la institucionalidad y sus cimientos; en la cuna de la civilización del bárbaro de Occidente aparecen profundas sub-versiones, creaciones, sublimaciones, abrigos, mutualidades como partes del tejido de la vida.

Los procesos de investigación desde las acciones colectivas (IAC) [1], practican la descolonización de las ciencias desde las teorías socioterritoriales en movimiento. Tejer entre pueblos y entre luchas aporta un campo del conocer a partir de las experiencias, narrativas y biografías colectivas que amplían los significados de la teoría, los sentidos y las prácticas de lo político cotidiano desde las maneras del decir-haciendo propio de subjetividades, pueblos, colectivos y comunidades en resistencias y re-existencias. Además de una narrativa de la negación del ser, la IAC apunta a las políticas de esperanza, narrativas de afirmación del ser que se activan y practican en solidaridades, prácticas, filosofías milenarias, alter-urbanas y pequeñas revoluciones de la vida cotidiana, mingas, tongas, autogobiernos que superan la institucionalidad oficial (la de la política pública, de los cánones científicos monolíticos y de las mediaciones comunicativas).

En esta dirección, la IAC ejerce un tipo de participación, a la inversa de la IAP, producida por una intelectualidad orgánica que involucra la comunidad (actualmente secuestrada por la institucionalidad académica, los expertos políticos y las multinacionales); la ejerce a través de la inclusión y emergencia de un programa[2] de investigación desde las resistencias cotidianas con las preguntas y las alternativas de transformación que realizan las subjetividades y los pueblos en resistencias. De este modo, las ciencias, artes y filosofías académicas y no académicas, sus indignaciones, testimoniamos, estudios realizados, archivos, historias escritas, documentales y materiales de difusión con referentes de interpretación y autorías del obrar personal y colectivo, son parte de las luchas de las comunidades.

Tejinandar entre luchas implica resaltar la profundidad de los problemas, sentidos, resonancias, respuestas y prácticas teóricas que emergen en los territorios. Teorías que imbrican y mantienen de manera implícita la barbarie y, sin idealizar las luchas, pensar que están exentas de conflictividades y contradicciones,vindican la potencia del hacer concreto, cotidiano y autonómico, de este modo, no está meramente interpelando al Estado para resolver la impunidad, más bien, crea otros modos de operar con sus prácticas, formas de reparación propias; colectivamente reparación y sanación al interior de las mismos procesos organizativos y de las comunidades.

Por tanto, somos un tejido de procesos diver-gentes, y las divergencias son propias del sentipensar creador de realidades y mundos que se gestan, crían, mueren, renacen con imaginarios capaces de hacer palpables las formas múltiples que han posibilitado la vida y la existencia. El filosofandar de experiencias cotidianas de las formas de vida de pueblos milenarios, de colectivos de jóvenes, de resistencias ecofeministas que defienden la tierra y defienden la vida, nos permite estar en con-tacto, en la cercanía de nuevas experiencias que tienen el poder de actualizar y configurar nuevos referentes para re-habitar la tierra, enraizarnos como pueblos y comunidades que somos; en este sentido, se constituyen en referentes para todos los mundos, personas y pueblos que cultivan y enraízan las prácticas comunales en cada quien.

¿Cuáles son los nuevos relatos y palabras que emergen de sus luchas milenarias? ¿Qué trampas, silencios, silenciamientos y juegos de poder visibilizamos en la hipernormalidad que presenciamos en tiempos del (post)covid? ¿Qué apuestas y narrativas ejemplarizantes aplicables, replicables en sus modos, tiempos, contextos logran co-inspirar otros mundos? ¿Cómo amplían sentidos las re-existencias desde el lugar de lo cotidiano y las políticas de la intimidad más acá del Estado y los movimientos sociales, en la vida que se padece? ¿Cuáles son las narrativas de afirmación y sororidad, y como están creando horizontes de transformación y esperanza en la defensa de las políticas de vida?

Descolonizar las ciencias sociales desde la teoría de los pasos, recupera el vínculo profundo entre conocimiento y vida, una crítica más existencial que meramente cognitiva y académica. Es en este sentido que la teoría de los pasos hace crítica a la crítica que separa, mediante una mirada altiva y distante, una realidad que se toma en perspectiva (Bourdieu: 1999), fragmentando el conocer del mundo que se piensa y el mundo que se vive[3]. Por su parte, desde el sentipensar de los pueblos, sus ontologías relacionales (Escobar: 2020), en disputa con ontologías dicotómicas de Occidente, sostenemos que no somos un proyecto, somos trayectos[4]. Algunas experiencias e historias por recordar, tejinandar y compartir desde las autonomías colectivas que vamos caminando aún en medio de la (post)pandemia, se cimientan en experiencias de re-existencias cotidianas que tejemos desde biorregiones tales como la selva volcánica Kumanday-Katataima, el Valle Geográfico del Río Cauca y el Pacífico colombiano, tejiendo entre mundos y entre pueblos; de este modo, narramos los otros mapas y las otras historias que cuentan las abuelas y los pueblos en nosotrxs.

Somos un tejido de voces que nos habitan, la voz de la abuela, de los libros que hemos leído, de las experiencias donde nos encontramos. Las palabras inscritas en la vida como personas-pueblos, como parte de tierra-territorios que son irreductibles al espectáculo, al mercado y a la propaganda, a pesar de la exotización, estigmatización y prácticas discursivas donde se ha anclado la regulación en los márgenes, en el vestigio de las luchas concretas entre tiempos, entre contextos donde emerge la raíz colonial, y simultáneamente nos enraizamos con el lugar no colonizado del relato. Las re-existencias implican formas plurales del ejercicio de autonomías que se crean en la vida cotidiana como parte de ser gentes (pueblo, tierra, comunidad), desde las memorias ancestrales, campesinas, populares y alter-urbanas que se componen de las luchas en los quehaceres diarios que posibilitan la vida, la alegría y la dignidad en territorios con formas propias, originales, creadas en cada quien para el resguardo de la vida y la existencia para todxs.

Desde nasa txiwe (territorio de los seres) en el norte del Cauca, lugar de autodeterminación de pueblos milenarios que perviven más allá de los proyectos (yectos)[5], mirada desde las ontologías occidentales[6], como estar adelante, más bien como trayectos del axtey –hoy– ayte-jxte –aquí-allí–. En las filosofías del caminar la palabra yecteywe´sx, indica los de adelante: quienes tuvieron la experiencia, los antepasados; e´steywe´sx: los de atrás, el futuro de los niñxs que los carga la mamá en la espalda para comprender el futuro, sustentado en la semilla y en el txiweÜs: corazón de la tierra (Yule & Vitonás: 2010, pp. 163-164)[7]. Las filosofías milenarias permiten el tejido de la vida con las señas y con lo que se palpa, los cuales van conectando los sueños con el camino de ir custodiando la vida y la palabra honrada[8].

Lo que sucede en los trayectos desborda los contenidos y resultados esperados en los proyectos, en este sentido, escapan de las lógicas con las que opera la institucionalidad y, más bien, acuden a las prácticas de solidaridad empática que se teje intra y entre colectivos, procesos, entre pueblos y entre mundos; de allí que los trayectos relatan los vínculos que se van haciendo en el camino de encontrar espacios para crear acontecimientos, activar las formas y modos de vida que la defienden conjugando empatías, afectos, lazos, que son muy difíciles de fragmentar, disociar, porque funcionan por fuera de las coordenadas y los lenguajes de las guerras. Somos siendo, haciendo, estando, habitando tiempos y lugares concretos, incluyendo lxs ausentes-presentes que siguen en el vínculo terrenal acompañados entre ancestrxs y renacientes[9].

*[10]

GENEALOGÍAS, CINE Y PSICOANÁLISIS CRÍTICO: ENTRECRUCE ENTRE EL PSICOANÁLISIS, POSTMARXISMO Y POSTESTRUCTURALISMO

La palabra genealogía (γενεαλογα) trae la historia de los ascendientes de una familia, un pueblo, una comunidad. Foucault (1972) retoma la obra de Nietzsche y su énfasis en el poder, adoptando el concepto como método arqueológico y su énfasis por indagar las emergencias discursivas del poder en el tiempo[11]. Existen grandes coincidencias entre las teorías genealógicas y el psicoanálisis, especialmente ancladas en la mitología, la tragedia griega y sus dioses encarnados en las pasiones humanas.

Así lo amplía Foucault: Hacer la genealogía no consiste en la búsqueda de su ‘origen’, por el contrario, se ocupa de las meticulosidades y los azares de los comienzos (Nietzsche, citado en Foucault: 1972, p. 11). “Es preciso saber reconocer los sucesos de la historia, las sacudidas, las sorpresas, las victorias afortunadas, las derrotas mal digeridas” (p. 12).

La genealogía no pretende remontar el tiempo para restablecer una gran continuidad por encima de la dispersión del olvido. […] Nietzsche, en numerosas ocasiones, asocia los términos de herkunft y erbschaft (lo heredado). Pero no nos equivoquemos, esta herencia no es en absoluto una adquisición, un saber que se acumula y se solidifica; es más bien un conjunto de pliegues, de fisuras, de capas heterogéneas que lo hacen inestable (p. 13).

“Entstehung designa más bien la emergencia, el punto de surgimiento. […] Es el principio y la ley singular de una aparición” (Nietzsche, citado en Foucault: 1972, p. 16).

La historia, genealógicamente dirigida, no tiene como finalidad reconstruir las raíces de nuestra identidad, sino por el contrario encarnizarse en disiparlas […] Si la genealogía plantea por su parte la cuestión del suelo que nos ha visto nacer, de la lengua que hablamos o de las leyes que nos gobiernan, es para resaltar los sistemas heterogéneos que, bajo la máscara de nuestro yo, nos prohíben toda identidad (Nietzsche, citado en Foucault: 1972, p. 27).

En 1874, Nietzsche en los últimos textos acerca de la Genealogía del poder, resalta que la genealogía no es en sí misma más que una parodia. “La genealogía es la historia en tanto que carnaval concertado” (Foucault: 1972, p. 26). Valga resaltar que en esta misma época el cine y el psicoanálisis nacen como hermanxs gemelxs (Dadoun: 2000)[12]. Cine, psicoanálisis y genealogía indican un mismo movimiento subversivo contra la retórica positivista y abren el mundo a las retóricas imaginarias, a las incompletudes, a las penumbras, al lugar más íntimo de las subjetividades[13]tanto producidas por el deseo capitalista como por aquellas creadoras de acontecimientos.

Las críticas del cine apelan a las imágenes y conceptos cargados de afecto en que la verdad del cine se cimienta en el deseo trágico que habita las subjetividades, en el juego entre lo dudoso, lo falso, lo aparente y lo ilusorio, y en la tentativa de conceptualizarlo, indican la relación entre placer, dolor, conocimiento e ignorancia (Rancière: 2018). De igual forma, el marxismo y postmarxismo en las teorías del cine comercial indican el juego del ocultar mostrando (Bourdieu: 1999). La imagen indica aquello que no es, en el sentido lacaniano de la imagen espectral, los elementos rechazados, ocultados, travestidos, olvidados, tales como las confesiones, confidencias, exhibiciones, negaciones, denegaciones y camuflajes (Dadoun: 2000, citado en Martínez & Larrauri: 2010; Cabrera: 2002).

El juego de las ideologías consiste en reducir automáticamente las problemáticas estructurales de la sociedad a asuntos morales, personales, individuales, sin tener en cuenta los cimientos productores y producidos en anclajes histórico-políticos del despojo racista, sexista, clasista, feminicida, juvenicida. Así por ejemplo, en los medios circulan explicaciones del racismo y la paz que se reducen a un problema de intolerancia, en esta dirección Zizek (2008)[14], analista de cine desde el psicoanálisis lacaniano y el marxismo, explica la ideologización como una construcción de la fantasía que sirve de soporte a nuestra ‘realidad’[15].

De este modo, subraya la circulación de las ideologías en el cine y en las relaciones mediáticas, como lo anticipa la película Matrix de las hermanas Lana y Lilly Wachowski, y la serie de ficción Black Mirror, un futuro confinado en una casa altamente rentable para las grandes empresas tecnológicas, individuos en burbujas aisladas, en cápsulas virtuales parlantes co-laboran con los señores de la tecnología. Las relaciones interpasivas diferentes a las relaciones interactivas. El ‘otro’ es puramente virtual: ya no es un ‘otro’ intersubjetivo vivo sino una pantalla inanimada, alimentamos nuestra actividad con la pasividad del otro en el ciberespacio y en la fantasía de unirnos todos en una aldea global, en un cautiverio en el que no puedes oler, saborear, ni tocar; una individualización del entretenimiento que activa el vouyerismo (Metz: 1979); que desea ver sin querer tocar el objeto deseado, siendo algo distinto y distante, quiere ver como otros desean sin comprometerse[16]. Por su parte, Rolnik (2019)[17] explica que descolonizar el inconsciente desde las micropolíticas trae las voces minoritarias, ya no solo de Kafka[18] (Deleuze & Guattari: 1975-2001) sino de los pueblos guaraníes para quienes la palabra ‘alma’ es un nido que se encuentra en la garganta, “el efecto corporalizado que produce un embrión en un estado sin imagen, que aún no es un nada[19]. Son las políticas del deseo frente al momento de tensión en que las fuerzas del mundo nos convocan, una micropolítica activa desde lo más revolucionario y en contraposición a lo más reaccionario. La desestabilización de la culpa tóxica, el miedo al que nos convoca los gobiernos neofascistas y cualquier partido político en detrimento de la vida.

Uno de los movimientos más poderosos en el Abya Yala es la pulsión vital de la creatividad y la creación propias del inconsciente, que es fábrica de mundos. Frente al mundo del deseo y libido individual-familiar el postestructuralismo trae la producción de máquinas deseantes[20]. Al mismo tiempo somos agentes colectivos de enunciación, el que desea pero no actúa engendra peste (William Blake, citado en Rolnik: 2019). De allí que el deseo coinspirador nos indica que somos una inquietación encarnada de acciones creadoras que pervierten, desinstalan, desestabilizan, desarman, desfetichizan, burlan el inconsciente colonial creando mudanzas, sinergias y formas en que se desequilibran y aprenden conjuntamente a resolver impunidades y crear lugares potentes en medio de la impotencia.

SENTIPENSAR CRÍTICO DESDE LAS TRANSFORMACIONES TEJIDAS ENTRE Y CON LAS SUB-ALTER(N)ATIVIDADES

Re-contar y re-escribir la historia desde el sentipensar crítico del Abya Yala ha implicado configurar experiencias e imaginaciones en la profunda cercanía entre mundos que habilitan nuevos referentes de marcos académicos y no académicos al servicio del saber-poder para la defensa de pueblos, tierra y territorios de vida. Como bien lo plantea Bourdieu (1999), el malentendido de la ciencia consiste en pensar el mundo en perspectiva altiva y distante, que desde un punto interpretativo aquieta la realidad, separando el mundo que se hace del mundo que se vive. Algunas implicancias teórico-políticas hacen crítica a la crítica cuando estas no están encaminando los procesos de transformación en sus formas de hacer.

No meramente es un asunto de coherencia entre el hablar, hacer, sentir, pues en múltiples ocasiones estos procesos no coinciden entre sí. Como plantean los pueblos del sentipensar afrodiaspórico, no se trata de un asunto de creatividad resiliente, requerimos saberes en que los pueblos puedan mantenerse en existencia. En las ciencias y artes milenariasconocimiento del secreto de las medicinas y parterías ancestrales en diferentes pueblos de la afrodiáspora y de pueblos en Latinoamérica, no todas las personas tienen el don para recibir este saber-conocimiento, se entrega de generación en generación y se forma desde edades muy tempranas a quienes tienen el corazón para sanar y para recibir el secreto de las plantas y los animales que curan. Dichos saberes-poderes no colonizados perviven no solo en las comunidades ancestrales en el campo, en las ciudades, dichos saberes-conocimientos hacen parte de prácticas curativas en las ciudades, verbo y gracia en el pabellón de las ramas y plantas medicinales en la Plaza de Mercado de Manizales, bioterritorio Kumanday, se consulta a las yerbateras con tanto respeto como consultar un médico formado en la academia, y en las conversas en la Universidad de la Tierra asisten diferentes profesionales para aprender de los poderes de las plantas, el tejido de colectivos de jóvenes, artistas, dramaturgos, ambientalistas, cineastas que fundaron la Unitierra en Caldas y suroccidente de Colombia, y en este lugar, con-fluyen y se intersectan saberes, ciencias, filosofías, artes, explorando nuevas formas de conocer para defender la vida y los territorios, epistemologías sudacas[21]; así mismo que desnaturalizar la tierra y destecnificar las abstracciones disciplinares, volver a los nombres cotidianos, a la siembra, al trueque de semillas, a las ciencias milenarias y cuidados matrísticos de la madre, de la tierra.

Vale la pena resaltar que no son mero antagonismo las luchas en disputa de sentidos, son denuncias frente al despojo, a las geopolíticas de la infamia en que la lógica del colono pervive en contextos globales y locales. De este modo, una academia radical-enraizada tiene la posibilidad de desobedecer los cánones institucionales de división y fragmentación del mundo de la epistemología de las ciencias y las disciplinas, incluyendo las trans e interdisciplinas, se desacademiza, indisciplina y trae consigo la fuerza de narrar con y entre la gente, entre procesos, al testimoniar los imaginarios emergentes de mundos posibles que nacen en las prácticas concretas de las resistencias.

¡Sí nacimos pa´semilla!

La tierra vive. Es vida. En realidad es una colcha de territorios. El tejido de territorios es la tierra viva. Una sola tierra: la Madre Tierra. Esto es básico. Elemental. Obvio. Ningún territorio puede vivir sin el tejido, de la Madre Tierra […] Sembrarnos en los territorios y en el tejido de la vida: crianza de tejedores en el movimiento de la vida. Tejer es un trabajo permanente. Hay una fuerza creativa, un ritmo en la Madre Tierra que va diseñando, que nos va diseñando. Un impulso que nos lanza y nos inspira: un espíritu. La necesidad vital que nos relaciona, nos entrelaza, nos mantiene en movimiento con todo lo que habita y vive. Esa fuerza nos hace, pero también nos supera […] No hay lenguaje ni palabra que valgan y tengan sentido que no provengan de la tierra y los territorios en movimiento y tejiéndose. La palabra teje y es acción. Acción colectiva en el espíritu de la Tierra en movimiento. (Rozental: 2020)

Consecuentemente, la lectura con categorías de pensamiento crítico que emergen en los territorios de luchas concretas, en cercanías y contundentes creaciones de acontecimientos. La crítica existencial pasa por estar afectado el mundo por los sentidos, por lo que se hace, se vive y se muere, por el amor que celebra la vida de las universidades de a pie, por cultivadores urbanos, el saber de las sabias[22], razones e intuiciones que defienden la vida en comunalidad.

Las teorías inscritas en las experiencias colectivas de tiempos liminales, subsisten antes y después de las luchas por acontecimientos que mantienen la fuerza del hacer diario, en la pervivencia de la semilla que se cría. Cotidianizar las emergencias teóricas de los pasos, resistencias que se siembran y cosechan, que mantienen la cercanía, la custodia de las palabras y filosofías milenarias ubuntistas, budistas, andinas, y del sentipensar de los ríos que desbordan las filosofías meramente humanas, más acá de lo humano, se tejen en el hilo de las semillas plurales, el cacao milenario, la medicina del corazón, seres que miran a través de los ojos de las abejitas nativas de la madre tierra. El cuidado de los seres más importantes del planeta desbordan los cánones de las ciencias naturales y conectan con la defensa de la vida y de la tierra con seres que hacen parte, le pertenecemos a la tierra.

Particularmente, desde ‘tejinando sentipensares’, encuentros auto-convocados por pluriversidades de a pie que tejen y apuestan por defender la vida en medio del despojo y la muerte, la reproducción sutil de lo que hay detrás de la tríada indisoluble del desarrollo capitalismo por despojo, guerra y corrupción, la amalgama de proyectos tecno-científicos, jurídicos y económicos que reproducen contenidos de las ciencias en los currículos universitarios. En las formas más sutiles en que se manifiesta la separación ontológica que denuncia Escobar (2020) y que consecuentemente mantiene la división del mundo en la reproducción curricular de los saberes de las ciencias naturales y las ciencias sociales. Como pre-textos creamos textos y vamos creando el acontecimiento rompiendo los presupuestos que se mantienen aun en centros de investigación. Los que hacen y los que interpretan diseccionando el mundo del hacer y el mundo del pensar, del lenguaje oral como parte del hacer y la escritura como parte de la abstracción académica.

En esta dirección, desde las prácticas teóricas de los pasos, la emergencia de las teorías socioterritoriales en movimiento para el movimiento de las teorías (Botero-Gómez: 2019) re-vincula en sus análisis y comprensiones colectivas inter-contextos, inter-luchas, inter-mundos, lo que la escolástica sigue fragmentando tejido entre ciencias y filosofías ancestrales y sociales-naturales; el tejido entre tierra, territorios de vida y luchas de los pueblos; las resistencias cotidianas, re-existencias autonómicas, en el ejercicio permanente de la oralización de la escritura, la construcción de audiolibros, videolibros, radios tejidas entre barrios y entre ríos.

Las palabras que emergen en el hacer, en el reflexionar colectivo, que van configurando experiencias en la interpretación colectiva de las coyunturas, las afugias, los padecimientos, pero al mismo tiempo las creaciones de subalternatividades, reinvenciones y contemporización, en esta dirección, desde el TGA hemos venido delimitando los significados de las alternativas.

A diferencia de lo alter-nativo que conserva la tradición per se, ya en sí mismo sea legítimo, las resistencias ancestrales vindican las filosofías milenarias que se hacen contemporáneas y se reinventan entre tiempos y entre contextos.

El concepto de ‘sub/alter(n)/natividades’[23] proviene del pensamiento desde el hacer de diversos colectivos de base en varias biorregiones andinas, afro, urbanas, campesinas, mestizas en el Abya Yala, indica el resurgimiento de nuevos mundos, de mundos milenarios a partir de las prácticas de resistencia y re-existencia de mujeres, jóvenes, ambientalistas y grupos urbanos en contextos márgenes (no solo marginados, que están marginando el sistema).

Si bien los términos ’subalterno’ y ’alternativas’ están bien relacionados, el término ‘natividades’ busca nombrar los nacimientos plurales y las re-emergencias destinadas a defender y reafirmar lo que podría llamarse una política de vida, libre de subordinación. Sub/ alter(n)/natividades implica esos nuevos renacimientos/nacimientos milenarios que perduran en las arraigadas prácticas diarias autónomas, las formas de pensar y las luchas que habitan los mundos negados de los grupos subalternos; pueden verse en el trabajo en expresiones de políticas de la esperanza, poética e inspiraciones en pequeñas revoluciones de la vida cotidiana.

Señalan, finalmente, esas emergencias ancladas en raíces de larga data, que no han sido completamente colonizadas, pero que pueden existir en las sombras los silencios elocuentes y los secretos productivos al servicio de la vida, mantenidos por personas en los márgenes, comprometidos en marginar los sistemas dominantes, y eso como tal no necesita ser revelado. Al agregar ’natividades’ a las ‘alternativas subalternas’, estos colectivos apuntan a los múltiples nacimientos y reemergentes subterráneos y orientados al presente a partir de prácticas filosóficas ancestrales, que son difíciles o imposibles de cooptar; así como las narrativas subjetivas enfatizadas por Hannah Arendt, como centrales para la construcción del público y, por lo tanto, de la política, sofocadas por la racionalidad y objetividad modernas (integrales al totalitarismo nazi), estas narrativas o natividades, como ahora decimos, tienen un potencial liberador y encarnan una imaginación completamente diferente. Son esenciales para comprender las políticas de autonomía y re-existencia en medio de la Tercera Guerra Mundial en curso, con sus propensiones extractivistas, militarizadas y neofascistas. Las natividades también están relacionadas con las ‘crianzas mutuas’, que significan la confluencia, el tejido y el re-tejido de alternativas transformadoras en Abya Yala afro, latinoamericano y más allá. Las prácticas teóricas que emergen de las resistencias cotidianas, las re-existencias perviven antes y después de la marcha, van haciendo pequeñas revoluciones de la vida cotidiana, suturando las brechas y fronteras que se generan en las prácticas discursivas que van performando el mundo desde una consciencia de la moral discursiva de la oficialidad.

Las prácticas discursivas performan una realidad a partir de la amalgama entre ley, ciencia, despojo (Mina, et al.: 2015), en esta dirección, las academias al servicio de las resistencias y re-existencias de los pueblos están dispuestas a traer el rigor, la legitimidad que nos conmueve en el ejercicio conjunto de estar entre procesos que enraízan las luchas entre nosotrxs.

Los lenguajes que permiten ir creando las narrativas que hacen parte de las poéticas cotidianas del hacer, el lenguaje de sentimientos, sentidos proximales que logran narrar en diferentes formatos, son políglotas como múltiples lenguajes artesanadores de las ciencias y filosofías con la gente, entre procesos, creando pre-textos para crear el acontecimiento. Obras que son caminadas en territorios; hacer obras colectivas implica el obrar con otros la historia que recuenta y re-escribe, historias borradas y omitidas en el tiempo por los discursos que se van agotando y perdiendo credibilidad.

DESCOLONIZACIÓN DE LAS GENEALOGÍAS DESDE LAS RE-EXISTENCIAS, ARCHIVOS INSCRITOS EN LA HISTORIA VIVA

Más acá de las genealogías de Occidente, el cine documental autonómico es un medio para crear mundos y realidades en plural. La ruptura con el guion homogéneo y fatigante de Hollywood[24]apela a un criterio sensible, los guiones en las prácticas filosóficas de pueblos son ejemplos concretos para re-visitar las teorías, salir del exotismo etnocéntrico y disciplinar que nos implica para impulsar los procesos de descolonización a partir de con-versaciones profundas inter-civilizatorias mundiales.

El cine descolonizador es una de las apuestas reivindicativas de movilización de las sensibilidades, imágenes y narrativas que logran empatizar (volver a sentir con). El tercer cine latinoamericano es un dispositivo para reparar una memoria tergiversada. Es la memoria que levanta los muertos[25].

El cine documental es reconstructor de la memoria que tiene un sentido estético-poético. De acuerdo con Patricio Guzmán (Periódico desdeabajo: 2011)[26] todxs estamos comprometidos con algo para empujar la humanidad, más que un asunto técnico, convoca el enamoramiento colectivo que nos permite revivir imágenes de mujeres escarbando en busca de sus familiares (¿qué ocurrió?, ¿cómo fueron las cosas?), nos permite llevar nuestros análisis a la clase media alta sin ofenderlos pero colocando sobre la mesa la realidad concreta para tomar posición.

En el marco de la Campaña Hacia Otro Pazífico Posible, y particularmente caminando con las mujeres negras en defensa de la vida y los territorios ancestrales, debemos confirmar que:

Comprendemos genealogías populares como la historia viva de la política inscrita en pasos, voces, silencios y secretos milenarios que se actualizan en el presente. Su trabajo periódico renueva ‘otra historia’ instituyendo formas singulares para habitar los territorios y defender la vida… historicidades cimentadas en la pertenencia al territorio en un tiempo liminal -antes, durante y después de sus propias luchas-. (Mina et al.: 2015, p. 168)

Las empatías solidarias de artistas, investigadores, realizadores al servicio de las personas, pueblos, comunidades en resistencia, indican que son gestos descolonizantes al recontar la historia desde la versión de las comunidades que no solamente presentan su consentimiento informado para la realización de un film, sino también cuando lo hacen público.

Además de las políticas y prácticas discursivas del control, el progreso y el desarrollo que perpetúan la zona del ‘no ser’[27] racista y colonial, visibilizamos una zona de afirmación del ser. Acudir a las palabras de los pueblos en sus diferentes raíces más acá de las raíces latinas, griegas (denominados por la racionalidad de Occidentes como mitos originarios), convoca buenos vivires como filosofías milenarias que cruzan fronteras y tejen entre mundos otro modo de ser que posibilita permanecer desde la semilla de fuentes que nos amplían los significados de lo político para todos los mundos.

¿Al servicio de quién está el lente cinematográfico y documental?[28] El acontecimiento lo crean no tanto grandes héroes o heroínas, más bien, está constituido por los pequeños gestos que habitan el mundo del día a día y que indican las políticas de la esperanza, en la digna humildad, en las narrativas de sororidad desde sus políticas de la intimidad, las cuales no pasan por las políticas públicas de los Estados nacionales y globales ni por los megamercados[29]. Frente al monopolio del extractivismo digital, las autonomías comunitarias con la tierra crean circuitos de destecnificación con medios libres que transgreden los espacios de individualización convirtiéndolos en espacios de encuentro.

“El cine está hecho de recuerdos entreverados” (Rencière: 2018, p. 12), y agrega que “el cine revé, relee, reorganiza (recuenta historias) e inscribe el rostro íntimo de las cosas” (p. 11); de este modo, el cine retoma la poética y retórica de Aristóteles de nociones como la mímesis, la frónesis, la catarsis y la retórica. Las poéticas de las poéticas cotidianas reconectan arte y vida componiendo otros guiones desde otras formas de interpretación del mundo para todos los mundos. La pregunta por descolonizar la mirada con el cine documental retoma el sentipensar narrativo, como plantean los movimientos de la diáspora negra desde la Campaña Hacia Otro Pazífico Posible y sus intersecciones, academias y activismos; las versiones de Sinfonía de los Andes, el Hilo Negro en la Campaña de los 1500 latidos por la Sierra Nevada de Santa Marta y las narrativas de sororidad que han permitido narrar el cine en la solidaridad entre documentalistas, el cine documental que posibilita liberar la madre tierra en cualquier rincón del planeta. De un mundo en el que quepan todos los seres. Todas estas apuestas audiovisuales, campañas y trilogías que convocan historias y suturan los mapas que las geopolíticas oficiales nacionales y globales fragmentan.

Las apuestas documentales con los pueblos traen otras retóricas diferentes de la retórica oficial a partir de lenguajes imposibles de cooptar e intelectualizar. La fuente cinematográfica parte de la vida emocional, retoma los sentimientos colectivos, moldeados por las formas de expresividad con marcos de referencia y testimonio para sanar de duelos históricos a partir de prácticas filosóficas que rompen el guion homogéneo capitalizado de la historia desde historias plurales, ‘pluritopías’[30], no meramente como múltiples lugares de llegada sino, también, como lugares de partida y de trayectos-caminos que están cambiando en la permanencia pero, a su vez, permanecen cambiando (Botero-Gómez et al.: 2019).

No son historias meramente de la resiliencia que pueden mantener el honor individual en medio del caos sin cuestionar las razones del caos, son historias tejidas, reinventadas, inéditas, por contar, que crean el acontecimiento en lo concreto y desde el trajín diario de la historia, con amparos entre humanos-no humanos, con el río, con la tierra, con los barrios y los territorios de vida.

La producción de textos (imágenes, fotografías, documentales) desde el lugar de enunciación de los pueblos, con sus formas, lenguajes, acentos, lenguas, narrativas de resistencias, dicen por sí mismas sus silencios desobedientes que no requieren interpretación. Las ediciones, los énfasis, las modificaciones co-creadas directamente con quienes están implicados, sus riesgos, sus voces, sus vidas, indican que no solo actores sino también espectadores tienen no únicamente la intención sino la implicancia en resolver y reparar con estrategias alter-racistas, alter-sistémicas.

El cine documental descolonizador posibilita retomar las voces, acciones directas y sutiles que van mostrando otros modos de vivir. Denuncia no meramente el ‘afuera’ sino las formas del ‘adentro’ que legitiman, reincorporan las expresiones sutiles y gestos dominantes, así su boca diga lo contrario. La creación de emergencias de quienes desean y actúan para desinstalar, desmontar y abandonar la raíz del colono proponiendo subalternatividades y políticas de vida que enfrentan la impotencia del estar anestesiadxs, sofocadxs, desactivadxs.

Frente a las políticas de las grandes movilizaciones, las genealogías de historias intergeneracionales indican que desde lo más íntimo, en el fogón, hacemos la revolución (narrativas de sororidad, en proceso). Si el teatro es una asamblea, el guion desde las genealogías recónditas potencia testimonios y biografías colectivas oralizadas para ensamblar historias desde la conexión de experiencias en plurales audiencias que no saben que saben[31]. De igual forma, frente a la escolástica y el mismo molde que prefigura la institucionalidad, las herramientas sofisticadas del espectáculo, las genealogías de historia viva acuden al lugar de enunciación de lo no dicho, lo que ocurre en las periferias, capaces de narrar la digna humildad, desmintiendo cualquier arrogancia del control subordinante.

De este modo, los documentales construidos para recontar la historia, borrar la impunidad, aparecen como nuevas formas de organizaciones con criterio empático-sensible, de creación, no meramente de un producto sino de trayectorias vividas y por caminar, desde las luchas de las abuelas en nosotrxs que mantienen el tejido entre ancestros y renacientes (Botero-Gómez, et al.: 2019); en este sentido, no meramente recuentan un conocimiento a la espera de ser traducido por un experto. Acude a una crítica existencial de lo que nos sucede, lo que nos afecta, lo que da cuenta en lo que nos hemos convertido, en lo que somos, lo que hemos omitido; y el lado más potente de la oscuridad contra cualquier forma de elitismo emblanquecido.

Recontar y reescribir nuestras historias enraizadas con luchas crea tejidos de posibilidades de encuentros que habilitan nuevos hallazgos en las juntanzas entre territorios y entre mundos, una creación de fuentes para las re-existencias. Los testimonios desde el lugar de enunciación de la sabiduría de la gente contrastan y confrontan la memoria oficial de una historiografía de datos. La fuerza de la memoria hecha de fragmentos, olvidos, silenciamientos, hace referencia a la memoria que se actualiza y cobra vigencia en los trajines diarios de historias intergeneracionales, intercolectivos, entre barrios, entre biorregiones, las cuales permiten ir creando actos y posibilidades de vida en gozo y alegría, mucha abundancia y dignidad. Además de dramas, azares, de suerte, las regularidades del despojo, sus denuncias, la solidaridad y empatía entre todas las luchas, trae acogidas que nos habilitan en medio de la negación, el despojo y la impotencia. Caminar obras colectivas con pueblos y sus prácticas filosóficas en defensa de la vida, plantea problemas diferentes de los medios de producción oficiales y de las interpretaciones académicas que imponen y atribuyen categorías ajenas a la gente. Frente a la ideologización e invisibilización en las pantallas al servicio del imaginario que oferta y demanda el éxito; hegemonías a la inversa, creaciones contrahegemónicas frente al cine-propaganda de venta de ilusiones, y connotan pequeños acontecimientos con prácticas interexpresivas que logran transgredir los imaginarios clasistas, sexistas, partidistas, homofóbicos, ecocidas, y de un modo autónomo e independiente resolver la impunidad.

La desconexión entre los problemas fundamentales hace parte del borronamiento de la historia, en tal sentido, las autonomías comunicativas audiovisuales reconectan problemas, lugares y tiempos en medio de las tecnologías globales, su propio bumerán descapitaliza los lenguajes y las subjetividades. Por su parte, el cine documental descolonizador contrasta las prácticas discursivas, las voces que hablan en nosotrxs permiten reconfigurar y tejer la memoria hecha de recuerdos fragmentados y remendados y contribuyen a los procesos de reparación propia. La convocatoria de recontar juntos las historias crea procesos de reparación propia, sanación colectiva y reinvención de nuevos relatos. Frente a la necropolítica y las biopolíticas tanáticas la ‘eros-política’ abre caminos y horizontes de mutualidad, lo que nos convoca y por lo que estamos dispuestxs a vivir. Las genealogías de historia viva denuncian las formas en que se activa el control panóptico, pero también anuncian el lugar incooptable, por tanto, vindican un mundo donde amamos y sufrimos, porque gozar, más que vivir en paz idílica, implica perseguir hasta las últimas consecuencias lo que falta para defender la vida sin subordinación.

PRÁCTICAS-TEÓRICAS EMERGENTES EN EL ESTATUTO PLURIVERSAL DEL CONOCIMIENTO

Desadormecer el cerebro de las imágenes e imaginarios acostumbrados a lo de siempre nos ha interpelado a recurrir a las formas que sacuden el estado de las cosas que nos involucran, acomodarse y desacomodarse, organizarse nuevamente, más que para la adaptación al mundo que conocemos, al mundo que está en transformación y somos parte de él. Las poéticas cotidianas emergentes en el lugar de enunciación de mujeres, niñxs, mayorxs, jóvenxs (también paisajes, el arrullo del río, los cantos de los pájaros y todas las formas de comunicación de las semillas) no acuden a los cánones de las grandes artes, reglas separadas de la vida, hechas por una escuela-academia, monopolio simbólico que separa arte, filosofía y vida. Las luchas cotidianas por volver a ser comunidad con la tierra implican distinguirse para la vida del sí mismo aislado, volver a las palabras de las cosas, volver a lo más simple, volver a lo más sencillo y básico en la base de la base. Los artes de ser, hacer, estar, sencillamente las artes de vivir, desde el obrar el vivir. Así por ejemplo, el saber-hacer es un lenguaje que conjugan permanentemente los pueblos del lago Titicaca, saber-hacer, vivir tranquilo, vivir bonito, vivir sabroso, vivir gozoso.

Cada una de estas enunciaciones de pueblos que habitan la tierra, territorios, filosofías del afro Abya Yala, campesinas y alter-urbanas, emergen como prácticas socioterritoriales que contrastan los cánones e imaginarios fragmentados que usualmente utilizan las ciencias y las disciplinas. En este sentido, comunidades académicas y no académicas han decidido asumir prácticas de permacultura, veedurías ciudadanas, cabildos abiertos y asambleas tejidas y permanentes en la ciudad, tejidos entre colectivos, pluriversidades de a pie en itinerancias en que se comparten sabidurías, conocimientos, técnicas, artes en la defensa de la vida y de la dignidad. Hacer distinto al modelo, al molde de las ciencias y economías de Occidente, implica imaginar el mundo a través de las prácticas de los pueblos, las gentes que desobedecen los cánones que reproducen las lógicas de fragmentación, acumulación, explotación y (neo)extractivismo con la capacidad de despedagogizar las pedagogías, desclasar las clases y seminarios académicos con conversas fértiles en que se hace otro modo de conocer-saber-poder.

Estudios de astrónomos académicos y no académicos dan cuenta de los indicadores del sentido común que trascienden los lenguajes de los bancos de semillas o la seguridad alimentaria como plantea la institucionalidad. Diseños audiovisuales en formatos estéticos y digitales están indicando el despertar de las ciencias en plural (ciencias sociales, ciencias naturales, ciencias milenarias), que siguen al pie las leyes de los ciclos mismos de la tierra, de los astros, de las lunas, las mareas y formas energéticas del sol y de las sabias. Las prácticas del resguardo de semillas de mano en mano, de siembra en siembra –resguardo en la tierra como el único lugar donde pueden germinar– y en diálogo entre sabias, dice Gildardo Pérez Matachín, en el festejo de la olla común para cuidar los niñxs con proyectos de formación de los más jóvenes y más viejos y viceversa. El conocer el lenguaje no es exclusivo y propiedad de lo humano, las plantas tienen su sabiduría, recuperar la escucha del viento, las plantas hablan, sus semillas, los pájaros, el arrullo del río, la posibilidad de ver con ojos de abeja los seres más importantes del mundo y quienes tienen la posibilidad de polinizar, gestar, engendrar vida a la tierra.

Así por ejemplo, algunas experiencias –teorías de las prácticas– desde los bioterritorios Kumanday, el Pacífico, el Valle Geográfico del Río Cauca están encaminadas por personas, familias, colectivos que van haciendo y fundando veredas, barrios en las ciudades, en territorios de vida ancestrales, y campesinos que han pervivido de generación en generación en medio de los silencios y silenciamientos. Nos referimos a las crianzas mutuas como los procesos orientados a cuidar la vida construyendo los mapas de los pueblos entre mundos (Botero-Gómez: 2019), desde el lago Titicaca hasta Oaxaca y bioterritorios Kumanday, Katataima, Pacifico y Valle Geográfico del Río Cauca, conectando ríos y mares de la diáspora afro y el Vikalp Sangam[32] (Kalpavriksh Environment Group: 2020) en territorios de India.

Frente a las prácticas discursivas del desarrollo que acaparan los medios de comunicación, mentalidades e imaginarios en todas las clases, frente a la hipernormalidad digital, las categorías que se reinstalan con lenguajes sofisticados y que capturan los imaginarios y posibilidades del pensar y que restringen los imaginarios a la economía de cash del Estado, los proyectos productivos, la educación centrada en la consecución de empleo, los derechos humanos reducidos a la versión de justicia estadocéntrica, mantienen el sistema disciplinar y disciplinado de la historia, restringiendo la mirada del mundo a una sola manera de vivir. De allí la importancia de las genealogías que tejen y destejen entre voces inter-generacionales, voces inter-tiempos, inter-territorios de vida y abundancia que resisten al ecocidio, feminicidio, juvenicidio, infanticidio, racismo clasista y todas las expresiones subordinantes y de la tergiversación de la historia por medio de la propaganda mediatizada y las categorías científicas que colapsan con los sistemas económicos, de salud, de alimentación, producto de la mirada colonial y tecnocientificista del mundo pretendidamente universal.

Una forma espiritual de las prácticas de vivir en comunidad, más que vivir una forma de arriba –élite académica, económica, político-estatal– que pueda describir, unificar las formas que se viven en territorio, es decir, parten de las experiencias, no de experimentos, y se realizan en medio de dramas, contradicciones y solidaridades, tramitadas por asambleas polivocales, sin líderes fijos individuales, más bien, con el poder de colectivas subjetividades que se encargan y tienen resonancia porque se re-conocen mutuamente. El tejido que va siendo mientras va tejiendo confianzas, legitimaciones, aprendizajes conjuntos[33].

La relación co-extensiva con la selva, la lluvia, el agua, los ríos… los animales, convivencialidades que se han habituado con en el cuidado comunal femenino, con los ríos y las plantas; de igual forma, implica añadir a las filosofías y teologías de la liberación y a todos los movimientos en femenino, liberando los ríos nos liberamos todxs, liberando la madre tierra, liberando cualquier violación y sometimiento de las mujeres y las generaciones más jóvenes; como nos lo plantean las mujeres zapatistas en la convocatoria de todas las mujeres en lucha, y como lo afirman en el comité de solidaridad de las mujeres de la revolución de Kurdistán y sus ciencias milenarias. Mauricio Dorado desde los Hormigueros afirma que hay que aprender a callar para comenzar a luchar[34]; de igual forma, los pueblos zapatistas narran la digna rabia que se contiene en sí misma de la venganza y la violencia, narran las luchas desde las denuncias que avergüenzan y anuncian otros mundos con su quehacer diferente al mal gobierno.

CONCLUSIONES: ECOMUNALIZAR LA VIDA EN DENUNCIA Y SUB-ALTER(N)ATIVIDADES FRENTE A LAS NECROECONOMÍAS EXTRACTIVAS Y RECOLONIZANTES

Ecomunalizar significa volver a la tierra y crear ecopedagogías que relacionan las resistencias cotidianas, sembrar, cosechar, comer, sanar, recordar, re-contar historias, narrativas que re-escriben las historias para el presente. Y el relacionar el vínculo inter-generacional del tejido de la vida con la madre tierra, dichas prácticas con-mueven los cimientos teóricos de la economía y el Estado, por ejemplo, corren las fronteras del conocimiento de las transacciones rentistas y proponen indicadores que permiten recuperar el sentido común perdido por las abstracciones de las economías pendulares entre el neo-marxismo, la economía de bienestar y el liberalismo. En este sentido, Escobar (2020) visibiliza las distinciones entre lo real político y las realidades construidas entre pueblos, entre mundos. Por los medios de comunicación, la política pública, la teoría (occidentalizada, monolítica) mediatizada por categorías como la real politik, realistas crónicos que solo ven el mundo a través de los ojos de ‘CNN’ (Escobar: 2020) que reproducen con colaboración de grandes centros de investigación académica imaginarios restringidos a la economía del Estado-nacional-globalizado.

Por su parte, tejidos entre mundos, entre disciplinas, indisciplinas, están recobrando el estatuto pluriversal del conocimiento y desmintiendo los cánones cientifistas universales o la mera interpretación de experiencias localistas en las ciencias. Específicamente, desde el Tejido de Colectivos Unitierra, Caldas y suroccidente colombiano, su Centro de Estudios Independientes Color Tierra, programa de investigación que nace de las preguntas de los pueblos, estamos procurando re-contar y re-escribir las historias, las cuales amplían imaginarios, significados, sentidos y prácticas para todos los mundos, como una red de alternativas globales, un tejido global de alternativas (TGA) que despliega y visibiliza mundos de todos los mundos, que siguen reinventando la vida, el cuidado de la tierra y los sentidos de vida propios de la vida en solidaridad comunal. Pasar de la versión del mundo pendular y partidista, del mundo que impide ver más allá de las propias ideologizaciones partidistas y economocéntricas entre mundos público y privado, liberalismo, socialismo, ciencias bióticas, abióticas; la versión del mundo de la economía de la escasez a las versiones del cuidado de la abundancia de la tierra, son parte de las narrativas audiovisuales que componen las genealogías descoloniales. No meramente los archivos, las formas que amalgaman las arqueologías en la historicidad de la afirmación del ser y las esperanzas.

Prácticas de intercambio del bien por el bien, reciprocidades y trabajos compartidos en los favores de lo impagable, lo que no tiene precio, desbordan las transacciones de compra-venta, oferta y demanda. Los indicadores concretos del sentido común mantienen la vida y la existencia[35], de allí que se sustentan en una crítica existencial y no meramente académica y de expertos políticos que con argumentos tecno-científicos crean dependencia a presupuestos y rubros que serán pagados por la comunidad. ¿Cómo reconstruir los mapas borrados y los paisajes extintos, la reparación de lo irreparable? Más allá de las dicotomías de lógicas e ilógicas, de lo racional, irracional, razonable, que parten de indicadores provenientes y que rehabilitan el sentido común, distinguir el canto de los pájaros, ¿qué animales han migrado y se han extinguido?, ¿qué especies ancestrales recuperar?, ¿qué insectos, mamíferos y personas han sido custodios de las semillas?

En este sentido, las comunidades están sembrando vida, despedagogizando las pedagogías, desclasando las clases, reconstruyendo historias, recuperando ríos, sembrando vida donde ha habido muerte, cosechando agua, sembrando nieve, caminando otros mapas y otros mundos que se mantienen en pie, sin grandes movilizaciones ni discursos deliberativos, más bien, con pasos incansables de luchas cotidianas, diver-gentes, como el sentipensar creador de acueductos y estrategias energéticas, estéticas pedagógicas que se relacionan entre sí en la conexión con el cuidado de la vida, la mutualidad con el río, la majestuosidad de la montaña y los valles.

Frente a la matriz hidroeléctrica los pueblos reivindican la memoria, denuncian sus sentencias incumplidas, anotan la revictimización de las víctimas del desarrollo y el despojo. En medio de las masacres, los juvenicidios e infanticidios, visibilizar las formas más atroces de la guerra en el cuerpo de niñxs, jóvenes, mujeres, the whalas, líderes sociales ambientalistas, médicas tradicionales, mujeres de todos los pueblos que defienden la tierra, los territorios y la comunidad, denunciando, aún al interior de las organizaciones políticas, las prácticas patriarcales y las violaciones a las mujeres.

Enrollar y desenrollar los hilos, entretejer en el devenir, ir y venir para pervivir de acuerdo al momento que al pueblo le corresponde, seguir cuidando la vida como pueblos, como tierra en el mandato de la yat wala –casa grande, universo como casa y semilla–. En este sentido, el verbo ‘reciprocar’ irrumpe la lógica transaccional de oferta y demanda, compra y venta de servicios, más bien se fundamenta en la mutualidad de la ‘mano cambiada, el pago de lo impagable, sin intermediarios; sutura de los tejidos socioterritoriales y comunitarios rotos, de allí que crean mundos por fuera del sistema de explotación, recuperando los buenos vivires en contraposición a las prácticas desarrollistas y rentistas a costa de la vida.

De allí que los criterios son diferentes, si el mundo se ve como instrumento, como tal se usará, los usos y desusos se sustituyen por las formas que alimentan la vida. Estas prácticas se viven en diferentes lugares donde se aplica la solidaridad propia de la cosecha y la germinación de la vida, y han pervivido por años en medio de la muerte extractivo-colonial; frente al exterminio visibilizamos maneras de organizar la vida en medio de las amenazas, la aniquilación, la muerte, propias de las lógicas del progreso-desarrollo que se sigue instalando en el imaginario del bienestar nacionalista a costa de la tierra, los ríos, las semillas, la comida, el aprendizaje.

Prácticas de la re-existencia mantienen la tensión frente a un mundo que, más acá del antagonismo de intereses, ha co-existido en medio del despojo y las prácticas coloniales, sexistas, elitistas, racistas, que se expresan de manera sutil en la geopolítica. Con las reglas de juego del salvar aminorando, en que cada vez es más difícil identificar un actor específico como responsable, alguien quien pueda rendir cuentas.

El estatuto pluriversal del conocer desde los pasos de mundos y realidades que irrumpen con las dialécticas y síntesis de la historia de las ciencias dentro del molde lineal premoderno, modernidad, postmodernidad. La teoría de los pasos, en sus tiempos liminales antes de la lucha y con los renacientes, desinstala cualquier forma dicotómica del pensar, descoloniza metodologías y las formas de hacer que se reproducen en las líneas de investigación en todo su espectro jerarquizado de semilleros a posdoctorados; de este modo, colectivos-pueblos, filosofías milenarias, entran a la academia desjerarquizando los lenguajes dominantes desde el hacer distinto en los barrios, las selvas, los campos, como prácticas que desbordan y llenan de otros sentidos y significados las posibilidades por fuera de la academia, ampliando sus contenidos y formas de hacer. Es decir, habitando la academia y las ciencias desde el sentipensar divergente y creador, cruzando fronteras entre saberes (bióticos, abióticos, filosofías milenarias, ciencias ancestrales, de punta) para defender gentes (personas, pájaros, maíz, frijol, plantas, hermanas, policultivos, sembrar agua en territorios de vida).

Conocer más acá de la potestad meramente humana, el conocer de las plantas, su propia sabia, del árbol, las piedras, el agua, son historias que adquieren resonancia en las propuestas alter-urbanas cuando interpelan volver a sembrar limpio, comer sano, activar el circuito de mercados campesinos sin intermediarios. Allí se están reinventando otras ciencias que desbordan la economía y el Estado, entre voces, entre los mundos, con teorías escritas e inscritas que permiten teorizar desde las prácticas de afirmación del ser con réplicas, conjeturas, refutaciones que conectan saber y vivir.

Encuentros internacionales desde abajo, auto-gestionados, auto-convocados, realizan la inversión de la participación, nosotrxs observadxs, nosotrxs participamos en sus estudios con intelectuales solidarixs al servicio de las resistencias. Entre estos: otras economías posibles para otros mundos posibles (PCN, junio de 2013); Encuentro de Mujeres en Lucha (Mujeres zapatistas, enero de 2018); ConCiencia se lucha (Encuentros convocados por el Movimiento Zapatista, 2016); Autonomías y despatriarcalización: tejiendo experiencias, conceptos, sueños y esperanzas (Tejido de Colectivos Unitierra Colombia, Campaña Hacia otro Pazífico Posible, Unitierra Oaxaca, septiembre, 2017); I, II Encuentros de la Liberación de la Madre Tierra, y I, II, III Marchas de la Comida.

Las genealogías de historia viva, por tanto, recogen las memorias intergeneracionales, la voz de las abuelas en nosotrxs, también los olvidos, las omisiones, los borronamientos, la construcción de textos testimonios, textos como pre-texto para volver a recordar juntos, saber que se sabe cuando configuramos entre varios retazos de memorias colectivas, una memoria que escapa al individuo y al humano, que permanece en sus huellas y memorias de las plantas, en la versión de crianzas mutuas propias de los pueblos del lago Titicaca (crianza no solo de humanos, también de los no humanos que nos crían y los criamos), la memoria de los caminos permite recordar los pasos para volver a vincularnos con las civilizaciones matrísticas ancladas a la madre tierra y su abundancia. Los archivos colectivos que construimos en las fotografías familiares en los barrios, los inventarios de pájaros extintos, el resguardo de plantas en los patios de las casas, las azoteas y los tules. Las genealogías de voz en voz, de cuerpo en cuerpo, de comunidad en comunidad, son tarea de recuperar el camino del pensar en espiral como nos indican los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta. De igual forma, reconfigurar estas historias por medio del rastreo de los olvidos, no meramente de los recuerdos, indica el lugar no colonizado del relato que pervive en los sentidos más proximales y memorias arcaicas, la memoria de los olfatos, la memoria de los territorios, la memoria que sobrevive del campo en los contextos periféricos de la ciudades, que escapan a las versiones de indicadores de familia nuclear que consume facturas de luz, agua, transporte. Las familias que habitan las ciudades trayendo las lógicas del río en el distrito de Aguablanca (Cali), la comuna San José (Manizales) y los barrios palafitos en terrenos ganados al mar en Buenaventura.

La reconfiguración de genealogías populares de historia viva es una apuesta teórico-política-intergeneracional que desde las pluriversidades de los ríos, las universidades de la tierra, la universidad de la resistencia, las escuelas campesinas, la universidad sin fronteras y sin tiempo, la universidad de los presos, la universidad popular de los pueblos, la misak universidad, la UACO[36] y las múltiples expresiones que están recuperando el sentido de aprender juntos entre los más viejos y los más jóvenes y más pequeños, volviendo a tejer el hilo intergeneracional; lo que la escolástica separa nos ha permitido recuperar las formas del ludens-libertad como lugar fundamental en los procesos de construcción colectiva del saber para los buenos vivires, vivir bonito, vivir sabroso, cuando se vive en el fogón, en el simposio, en el cine, en el río, en la olla comunitaria.

Una tarea del sentipensar actuante que reconstruye los territorios arrasados por la guerra causada por los mega-proyectos del progreso del colono del pasado y del presente. Más acá de la reflexividad, la composición de genealogías de historia viva, en la realización de una obra colectiva (usualmente en trilogías: documentales, literatura, textos para audiencias académicas, biografías colectivas producto de las entrevistas realizadas por los reporteritos y por las abuelas a las más jóvenes, por quienes más saben de lo que se está preguntando para defender la vida del territorio, de la comunidad).

En este sentido, las autorías no solo retoman el debate del contexto histórico de cada una de las teorías publicadas en todas las latitudes provenientes de cualquier parte del mundo. Los procesos de reconfiguración de archivos que compilamos van conectando la empatía con los lenguajes de las poéticas cotidianas que escuchamos en las historias de cada quien, los dramas, azares, fortunios, infamias y dignidad de luchas cotidianas que permiten abrir los nuevos caminos milenarios de historias para el presente y futuro plural posible.

Descolonizar las versiones del tiempo pasado-presente-futuro implica, por tanto, acudir a lo que escapa de la consciencia e indica profundas revisiones del gesto dominante que se mantiene en el presente escritural que, en muchas ocasiones, contradice lo que dice con lo que hace.

Además de la memoria oficial-colonial, la memoria histórica de hechos y sucesos, la memoria colectiva –la memoria del señor del barrio, la médica tradicional, la memoria de las abuelas, la memoria de lxs ancestros que acompañan en las huellas de sus luchas– las genealogías de historias vivas hacen referencia a las memorias inter-generacionales y sus silencios, olvidos y silenciamientos, sus vestigios, las memorias de los pasos, de los sentidos proximales, quinéticos, olfativos, memoria del tacto, memorias comunales que habitan la tierra y los territorios, los ríos desviados, pero la madre-camino, las historias recónditas y misteriosas que solo pueden comprenderse en la experiencia y vivencia de la abundancia de las semillas ancestrales y biodiversas, la sabia de las plantas, la luna, las cosechas compartidas.

De las discusiones agotadoras e interminables, de la oscilación del pensar entre neomarxistas y liberales, como corolario a las políticas pluriversales, habrá que agregar, desde las pluriversidades de a pie, que el conocimiento es pluriversal, en tal sentido, convoca todxs los mundos sin subordinación, retoma las historicidades de las resistencias y luchas cotidianas, personales, colectivas y deliberativas para defender la vida. Frente a los presupuestos de las ciencias que pretenden mantener las leyes de las percepciones de un mundo sobre otros mundos, las formas de conocer desde los territorios, en la profunda relación con la tierra, territorios de vida. Todas estas propuestas, no solo amplían el estatuto científico de las ciencias, dan cuenta de las prácticas filosóficas como teoría de los pasos, y pluriversaliza los modos de hacer en las ciencias que posibilitan indignarse y apoyar las resistencias que emergen en territorios y defensa de la vida en comunidad.

Ante la noción de la realidad (simbólica-lenguajeada) y lo real como lo innombrado en simbiosis con la madre, con la tierra, lo imaginario como el espejo y deseo del malestar de la cultura Occidental, frente a los pesimistas de opinión, optimistas de voluntad; las relacionalidades en las formas de vivir con la tierra, como parte de ella, permiten narrar nuevos nacimientos milenarios, que implica entender procesos de investigación más acá de lo humano, el humanismo científico y las ciencias para la producción, las implicaciones de la investigación con la tierra y todxs los seres que la habitan con sus propias sabidurías y la abundancia que implica para los territorios, la casa de las semillas, el cuidado del cacao ancestral y las abejas nativas, el diálogo con las sabias de las plantas que se siembran en las universidades periurbanas, las universidades campesinas, las universidades de la resistencias, las pluriversidades itinerantes de los ríos, tejiendo con(s)ciencias, conCiencia también se lucha, como plantan los zapatistas: ¿cómo se indignan los académicxs y sus ciencias? y ¿qué hacemos cuando nos indignamos?

Material suplementario
Notas
Notas
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Notas [1] Para profundizar ver Botero-Gómez, P. (2012). “Investigación y acción colectiva (IAC). Una experiencia de investigación militante”, en Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 17, n°. 57: 31-48, abril-junio. Universidad del Zulia. Maracaibo, Venezuela. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27922814004. El presente texto retoma algunos debates-conversaciones, apartados y entramados teórico-políticos en los tejidos de colectivos que realizamos conjuntándonos en pequeños grupos en tiempos de la pandemia con el Tejido de Transicionantes del Valle del Cauca, varias de las reflexiones parten de diálogos provocados-co-inspirados y traducidos por y con Arturo Escobar en el GTA, así mismo, con el comité científico, circulo de la palabra tejida Color tierra: Elba Mercedes Palacios, María Campo, Marilyn Machado, Liliana Pillimié, Sergio Rojas, Liliana Márquez, Lukas Duque, Alejandra Ramírez, Alenandra Molina, Alejandro López, Adrián Belázco, Natalia Giraldo, José David Toro, Gildardo Pérez y diferentes conversas con el Tejido de Colectivos-Unitierra, hilos para ecomunalizarnos, tejinando sentipensares, de la Universidad Sin Fronteras y sin Tiempos; escuelas campesinas, Escuela Cultural Casa Chontaduro, el Hilo del Cacao; Casa Cacaotera, Weaving Realities, escuelas periurbanas Regando Semilla; seminario Virtual y red de maestres Cine, autonomías y re-existnecias; el GTA, Global Tapestry of Alternatives, Tejido de Alternativas Globales. Agradezco también los comentarios pertinentes para este texto por parte de Juan Carlos Sánchez, Yolanda Jiménez Naranjo y León Darío Gil.

[2] Es importante advertir que, si bien trabajamos con grupos académicos universitarios de postgrados, interactuamos con los programas de formación en universidades, redes de intelectuales y académicos como los Grupos de Trabajo (GT), Clacso, Praxis emancipatoria, metodologías descoloniales y transformadoras, eje: Prácticas de descolonización y emancipaciones teórico-políticas: indisciplinariedades y emancipaciones con la tierra, pueblos y territorios de vida; GT Cuerpos, territorios y resistencias, (CUTER), y GT infancias y juventudes. Como Centro de Estudios Independientes, no nos interesa nominarlo como una línea de investigación formal sino como urdimbre en el campo de saber-conocer indisciplinar, inter-transdisciplinar desde y con colectivos, pueblos y comunidades, en la tarea del sentipensar en movimiento.

[3] Para profundizar, ver Tejido de Colectivos, pueblos y movimientos, BOTERO-GÓMEZ, P., ALVES, R., LEYVA, X., & ITATÍ-PALERMO, A. (Comps. Y responsables editoriales). (2019) Generaciones en movimiento y movimientos generacionales. Color Tierra, Cooperativa editorial Retos, Clacso: Villamaría (Caldas, Colombia), Sao Paulo (Brasil), Buenos Aires (Argentina), San Cristóbal de las Casas (Chipas, México).

[4] Reflexiones en el Tejido de Transicionantes en el Valle Geográfico del Río Cauca. Valga aclarar que desde la(s) teorías de los pasos profundizamos la diferencia práctica y semántica entre el pro-yecto del daisein como ser lanzado, arrojado (yecto) más allá de la frontera del ser heideggeriano.

[5] Para Heidegger, lo que uno es consiste en las prácticas a las que cada ser se entrega y, especialmente, el lenguaje, el léxico último que determina lo que cada quien puede admitir como proyecto posible. Estamos “arrojados”, somos “yectos”, es decir, estar delante de lo que aún no es. De igual forma, el dasein, habla el lenguaje de otro, y que vive por tanto en un mundo que él no hizo. La autenticidad implica asumir su propio ser cuando se es lo que se es”… el modo poético-poiético es la manera de habitar la casa “el lenguaje, morada del hombre” y los modos de develamiento no siempre dicen lo mejor para el ser, así por ejemplo, algunos ven bosques, otros verán la veta del carbón. El poeta devela lo poético para la existencia. Heidegger, M. La tarea del pensar en el texto publicado en homenaje a kierkegard: el porvenir de la filosofía y las tareas del pensar. Ponencia en París. En: Ospina (2005). Entrevista sobre Heiddeger. Apuntes personales. S.P.

[6] “De acuerdo con Rorty (1991), “El dasein como tal es culpable”, nos dice. Porque el dasein es perseguido continuamente por la “llamada de la conciencia” que le recuerda su propia inhospitalidad (unheimlichkeit), que es la forma fundamental del “ser en el mundo”, aunque cotidianamente encubierta. (Rorty: 1991, p. 128; Botero: 2006, pp. 190-191).

[7] Las versiones marxista y postmarxista restringen el mundo a la perspectiva “ver el mundo en escala“, bajo el lente de los capitales (ecológico, simbólico, social, ecológico), un futuro anclado al progreso Occidental, de allí que la utopía (del aún) no corre el riesgo por terminar siendo monotópico, pues restringe la versión de la esperanza en el futuro. Además de las condiciones subjetivas y objetivas y cómo se piensan en el marco marxista-postmarxista. Las pluritopías apelan a una versión de espiritualidad terrenal de las luchas ancestrales que habita las esperanzas en el hacer del presente porque per-viven (viven con un sentido) de tiempos liminales entre ancestros y renacientes, temporalidades e historicidades que abren caminos, amplían los significados del mundo, mientras pueden convertirse en experiencias de enraizar y transfigurar los futuros posibles.

[8] La Universidad Autónoma Indígena Intercultural del pueblo nasa (UAIIN), está reinventando, narra las pedagogías del sentido, del auto-re-conocer desde las crianzas, la siembra de semillas, los vínculos espirituales, el tejer la espiral de la propia vida y la vivencia comunitaria. En la mitología nasa el agua tiene partos, cuando hay una creciente del agua es así porque el agua está criando y ¿quién engendró el agua? Si no hay semilla criada, no hay semilla para sembrar (conversas en la UAIIN, Isadora Cruz, Yenni Peteche: 2020; reflexiones internas del colectivo de docentes de la UAIIN, orientada por la maestra Sara Cuéllar e Isadora Cruz, memorias zoom, Tejido de Colectivos Universidad de la Tierra, 28 de agosto de 2020).

[9] Ancestralidad renaciente, escuela de arte coordinada por el maestro y guardia cimarrona Eleicid Balanta, en Yolombó, Cauca.

[10] El siguiente apartado retoma las reflexiones escritas para el seminario: Cine, autonomías y re-existencias: apuestas a una genealogía descolonial desde el cine y el psicoanálisis crítico. Este texto complementa el videoconversatorio sobre las prácticas teóricas entre filosofías milenarias, dramaturgos, cineastas comunitarios, tejidos entre ciencias académicas, no académicas, clase realizada en trabajo conjunto con Isadora Cruz y Yenny Peteche (maestras del pueblo nasa), Universidad Intercultural de los Pueblos, UAINN, Felipe Colmenares (documentalista de Sinfónica de los Andes), Carlos Rosero, Yellen Aguilar y Darwin Torres (Campaña Hacia Otro Pazífico Posible), Lukas Duque (Colectivo Creapaz), Alejandra Ramírez (colectivas ecofeministas, artesanos y Malahierba), Natalia Giraldo (1500 latires Hilo Negro, Sierra Nevada de Santa Marta).

[12] En 1885 coinciden la primera proyección del cinematógrafo Lumière con el primer libro de Freud, Estudios sobre la histeria. A finales del siglo XIX cine y psicoanálisis funden imaginarios que hablan sin palabras de los sueños, los fantasmas, las ficciones y las emociones que escapan de los lenguajes codificados de la ciencia positivista (Martínez & Larrauri: 2010).

[13] Los posestructuralistas en lugar de hablar de ‘ideología’ prefieren hablar de la producción de subjetividad, la cual puede ser considerada como más importante que cualquier otro modo o tipo de producción (como súper-estructura interna) (Guattari & Rolnik: 2006).

[14] La teoría psicoanalítica de Jacques Lacan se sustenta en el inter-juego de tres registros: lo real (lo innombrable), lo simbólico (el lenguaje), y lo imaginario, subsidiario del engaño, lo que se ve no siempre es lo que es la ausencia, lo imposible, que se torna en deseo. El deseo es la falta (el otro nos falta… ¿Qué es lo que falta?, lo que nos habla del otro, la ausencia es parte de la identidad del disfrute), gozamos no solo lo que hacemos sino el tipo adecuado de denuncia, ofrece un elemento espectral abstracto del pequeño objeto de placer y de goce (el placer primigenio total) para advenir (por vía del lenguaje y la castración), los rodeos incesantes a emprender y repetir búsquedas permanentes e infructuosas, el fantasma de una satisfacción irrealizable (de la completud) que se intenta enmarcar y conquistar pero que siempre se escapa. Y es lo real, empero no la realidad, la materia prima con la que todo artista trabaja. El trabajo de cine desde el psicoanálisis lacaniano, divide el mundo en las combinaciones entre lo real, lo simbólico y lo imaginario. Diferente de la realidad simbólica, lo real es un núcleo duro, algo traumático que no puede ser simbolizado (es decir, expresado con palabras). Lo real no tiene existencia positiva; solo existe como obstruido, es el vacío que deja a la realidad incompleta e inconsistente. Es la pantalla del fantasma; la propia pantalla en sí es la que distorsiona nuestra percepción de la realidad. https://www.youtube.com/watch?v=4qMqVI25kPk. El mundo simbólico lo inaugura la adquisición del lenguaje y el mundo imaginario (espectral del espejo) refleja el mundo del sujeto hablado, y el sujeto que habla nos interpela salir de la melancolía porque nos castraron, nos disciplinaron. Lo banal de las imágenes, las caricaturas, las fotografías, indica que ahí está el nuevo mundo que nos permite cruzar el océano. Neurótico es aquel que sabe que no sabe lo que quiere, el perverso sabe lo que quiere y sabe cómo obtenerlo, y al psicótico le hace falta la falta: la discriminación de las cosas del mundo, ser más trayecto que proyecto, ser la vivencia; cada que describimos inventamos, volvemos a inventar… Frente a las crisis-desviaciones, cárceles, se contrapone en el relato la apropiación y yuxtaposición de sitios y espacios.

[15] Por este camino recurre a Martin Luther King para afirmar que este…nunca usó ese término, sería ridículo afirmar que el problema del racismo en EE. UU. fuera por la intolerancia, que los blancos no toleran a los negros, que las feministas no toleran a los hombres. Lo que dijo Martin Luther King fue evidenciar el problema del racismo que se relaciona con justicia económica y de derechos.

[16] El Tamagotchi es un ejemplo en el que la primera regla del juego es que el objeto siempre tiene la iniciativa, es “una máquina que nos permite satisfacer nuestra necesidad de amar al prójimo”, compasión [que…] puede resolverse en la esfera privada, sin molestar a los semejantes, a los coetáneos”. La película Her es otro ejemplo de la interpasividad en que el sujeto se enamora de Samanta, no una persona: un robot.

[17] Suely Rolnik con Deleuze y Guattari desde Brasil nos remiten a las micropolíticas. ¿La vida puede ser inventada cuando todas las imágenes son producidas de antemano? Ver conferencia realizada en el Centro Social ‘La Ingobernable’: https://www.youtube.com/watch?v=61KRKLPJ800 Las conversaciones entre Guattari y Pepe Escobar en los años ochenta sostenían que los microfascismos están contaminados por las imágenes del cine y de la televisión, las cuales son la incorporación de cierta representación del star system, del ‘vedetismo’, todo un ideal del ego, sin mencionar las relaciones falocráticas que hacen que la música rock y punk no se constituyan en un campo de acción posible para las mujeres, las maneras en las que el yo, los individuos, los grupos sociales son modelados por los sistemas capitalísticos contemporáneos, son mucho más portadores del desorden y la entropía en los sistemas de sensibilidad […] Lo que es producido por la subjetividad capitalística nos llega a través de los medios de comunicación.

[18] Deleuze señala el cine como un órgano para interpelar a una nueva percepción de las cosas. El cine es un arte que inventa imágenes, acontecimientos y agenciamientos, encuadres y concatenaciones de imágenes-sueños de la materia (Bachelard, citado en Ranciére: 2018, p. 144), le devuelve la percepción a las imágenes arrancándolas de los estados de los cuerpos y colocándolas en el estado de los acontecimientos (p. 153). Las imágenes otorgan poder verbal a las cosas mudas y el montaje de imágenes que parpadean, se desvanecen, se superponen, portan emociones y revierten la lógica de la fragmentación. Por consiguiente, el cineasta permite encontrar lo activo-pasivo, lo voluntario y lo involuntario, lo impensable en el pensamiento y el encuentro entre la voluntad y el azar (p. 158).

[19] Durante las primeras manifestaciones estudiantiles de 1977 y las primeras huelgas obreras de 1978 proliferó en São Paulo la producción de películas llamadas ‘militantes’. Eran películas financiadas por las propias entidades que estaban empeñadas en la lucha; películas construidas según esquemas de trabajo colectivo y cuya función era servir de instrumento, de forma agresiva de publicidad para ampliar las propias luchas. Esas películas fueron perseguidas, aprehendidas por la policía, pero en ningún momento el pretexto fue la censura. Radios libres, videos independientes o superocho, lo que permite a los grupos desmontar la producción de subjetividad dominante. Lo que finalmente admite el desmantelamiento de la producción de subjetividad capitalística, es que la reapropiación de los medios de comunicación de masas se integre en agenciamientos de enunciación que tengan toda una micropolítica y una política por hacer en el campo social.

[20] El Antiedipo: entrevista a Gilles Deleuze y Felix. Guattari. https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=1798

[21] Filosofías propias de los territorios de saber-conocer de jóvenes en Latinoamérica, una apropiación y transgresión de las epistemologías escolásticas y que se construyen desde las formas de reinventar, hacer fusiones y formas de trenzar saberes y conocimientos construidos en la universidad de la vida, en la universidad de la calle; este término emergió también en el GT Infancias y Juventudes, a partir de las reflexiones desde el trabajo de Rose de Melo, Silvia, Boreili, Milene Migliano con activistas en Brasil, encuentro de seminario interno, 2020.

[22] Conversas con Gildardo Pérez en el hilo del cacao.

[23] Apartado en proceso de publicación en las definiciones operacionales del TGA, debates y escribanías colectivas acerca de las crianzas mutuas, entretejiendo procesos que emergen de otros mapas y otras historias en bioterritorios como Kumanday, Valle Geográfico del Río Cauca y el Pacífico colombiano.

[24] Ver y escuchar el audio-libro: URIBE, D.. (2012). Historia del mundo. Cap. 21. El cine y la cultura popular mexicana. https://www.youtube.com/watch?v=_qIByI2tP4I minuto 28’00’’, la fusión entre bandas sonoras y cine, igual que Bollywood en la India.

[25] Escuchar a TEJIDO DE COLECTIVOS UNITIERRA. (2020b). Isadora Cruz [Video]. Youtube. https://youtu.be/ldyxxJAntgM

[26] Entrevista a Patricio Guzmán, documental como reconstructor de la memoria. Periódico desde abajo. https://www.youtube.com/watch?v=yBJ9UrnpL80

[27] Ashis Nandy desde la historia de la II Guerra Mundial y la partición de India y Pakistán realiza un análisis de las películas de Mrinal Sen como cine radical en la India. De igual forma, el cine postcolonial inspirado en Frantz Fanon indica la influencia del psicoanálisis crítico en el análisis de los problemas estructurales de las sociedades y las maneras más sutiles en que los mismos dominados se transforman en instrumentos.

[28] Desde nuestro contexto, Agarrando pueblo (el documental de Luis Ospina y Carlos Mayolo, 1978), hace una aguda crítica desde el lenguaje de la dignidad de la gente. Película de ficción que simula ser un documental sobre los cineastas que explotan la miseria con fines mercantilistas. Es una crítica mordaz a la ‘pornomiseria’ y al oportunismo de los documentalistas deshonestos que hacen ‘documentales sociopolíticos’ en el Tercer Mundo con el objeto de venderlos en Europa y ganar premios. LUIS OSPINA. (1978). Agarrando pueblo [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=hydBqTZ0b0E

[29] Ver un ejemplo y provocación-convocatoria para participar con sus propuestas en el videolibro y audiolibro de TEJIDO DE COLECTIVOS UNITIERRA. (2020a). Narrativas de sororidad 1 [Video]. Youtube. https://youtu.be/kCGZZp302to

[30] Diálogos en el colectivo ‘La Transicionada’, convocados desde finales 2018 por Arturo Escobar, colectivas de Gaidepac y diseñadores, especialmente del Valle Geográfico del Río Cauca.

[31] En este mismo sentido, Rencière advierte que el ignorante no es el que ignora lo que el maestro sabe. Es aquel que no sabe lo que ignora ni cómo saberlo.

[32] Resistencia de los pueblos indígenas ante la devastación de la biodiversidad.

[33] Somos incompletud y batallamos con nuestras propias incoherencias, en este sentido, la importancia de construir tejidos entre mundos y entre luchas, como un escenario de construcción del saber de las resistencias cotidianas y las re-existencias que siguen re-escribiendo la historia.

[34] Aprendizajes en el proceso de la liberación de la madre tierra. Minga de la comunicación.

[35] Así, por ejemplo, experiencias tanto en barrios como en selvas, en las que hemos visto llegar con proyectos donde la gente apela por acueductos e infraestructuras en territorios donde se tiene agua potable sin necesidad de pagar facturas.

[36]Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca.

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