Librarius

Reseña de: TORRES, E. (2023). El cambio social: teoría, historia y política. Buenos Aires. CLACSO.

Facundo José NEGRELLI
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

Reseña de: TORRES, E. (2023). El cambio social: teoría, historia y política. Buenos Aires. CLACSO.

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 29, núm. 105, e10864658, 2024

Universidad del Zulia

El cambio social: teoría, historia y política es un libro escrito por Esteban Torres y publicado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). En esta obra, el autor pretende analizar y reconstruir la evolución de las teorizaciones que han tratado el vínculo entre los actores y el cambio social, resaltando la relevancia que tiene este ejercicio para comprender el marco teórico, histórico y político en el que se encuentra el pensamiento social latinoamericano en la actualidad.

Al proponer su recorrido analítico, Torres ciñe su análisis al cambio del pensamiento social occidental, desde la emergencia de la modernidad hasta un diagnóstico actual. De esta manera, el autor divide los apartados de su libro en base a periodos históricos consecutivos en donde predominan ciertas “constelaciones”. Los apartados derivados de las constelaciones identificadas son: 1) Las constelaciones prehistóricas (a.C. a mitad del siglo XIX); 2) La constelación moderna clásica (mitad del siglo XIX a mitad del siglo XX); 3) La primera constelación mundialista (mitad del siglo XX a finales de la década de los ’70); y 4) La constelación posdictatorial (principios de la década de los ’80 a inicios del siglo XXI).

El agotar por completo las distintas formas en las cuales el pensamiento occidental ha recreado el vínculo entre la acción del actor y el cambio social resulta, lógicamente, una empresa inagotable. Este libro no pretende lo anterior, y es por ello que el autor reconoce prudentemente que “todo acto metódico de conocer se orienta por intereses y valores diferentes” (Torres, 2023, p. 20). En este sentido, el objetivo es claro: dimensionar la situación que atraviesan las ciencias sociales en América Latina, interpretando el desenvolvimiento material del mundo y su evolución simbólica desde tiempos pretéritos.

En su primer apartado, el autor pone el acento en recapitular cómo la sociedad europea termina por ubicarse a sí misma en el centro de las teorizaciones del cambio social, reconociendo procesos particulares de índole intelectual y filosófica. A la vez, resulta interesante como se recupera, desde un análisis histórico, el proceso en el cual el individuo europeo se instala como actor central y la relevancia intelectual de la filosofía moderna en las constelaciones prehistóricas. De esta manera, el primer cambio sustancial que el autor reconoce se ubica en el siglo XVIII, y lo denomina conceptualmente como el primer golpe de secularización. Este tuvo como pilar intelectual a la filosofía moderna, la cual rompió con la idea de una determinación desde arriba por el mundo de los dioses y desde afuera por el mundo de la naturaleza, instalando a la libertad individual como valor social central y poniendo en el centro de gravitación a los seres humanos europeos, su musculatura normativa y su capacidad de raciocinio. Aquí, el autor destaca es como la filosofía moderna ha actualizado la aproximación metafísica al mundo, haciéndola virar hacía un universo centrado en el filósofo, figura central de este período.

Ahora bien, es en el siglo XIX donde el autor señala una revolución intelectual que afecto principalmente a la unidad de transformación en última instancia dentro del pensamiento social, que ya no se centra en el universo astronómico, sino en la sociedad europea y su devenir. Aquí, se desploma la idea de un saber cosmológico, posible de ser alcanzado la especulación del filósofo. En esta etapa, los actores potenciales serán todos y cada uno de los individuos abstractos y la universalidad se retrae y reconfigura al todo europeo.

En el segundo apartado, Torres se dedica a analizar la constelación moderna clásica, en contraposición a una corriente moderna filosófica. De esta etapa histórica, el autor resalta la acelerada expansión mundial europea, el clima optimista que se vivía en aquella época y la necesidad, por parte de una teoría del cambio social moderna, de un esclarecimiento teórico y empírico de los conceptos de sistema social. Torres destaca que es en esta constelación dónde por primera vez se imbrican la unidad de transformación y el vector propulsor. La primera continúo siendo las sociedades históricas céntricas y la segunda pasó del individuo europeo a la sociedad europea, que actúa en su multiplicidad conflictiva. Así, se llega a la conclusión de que, en este período, teorías del cambio social son esencialmente teorías del cambio interno de las sociedades europeas, las cuales demandan la integración de una conceptualización del funcionamiento del capitalismo europeo.

En esta línea, surge Marx como una figura fundamental en el pensamiento del cambio social. Torres lo señala como inventor de la teoría moderna del cambio social, que marginará por siempre a la filosofía, situando en el centro de la teoría a la sociedad. El autor distinguirá entre dos sociologías modernas: la filosófica, con Comte como referente, y la clásica, iniciada por Marx. Es en esta última donde la sociedad nacional como unidad de transformación cambia, al ser recreada en el pensamiento social, reconociendo el entrelazamiento entre los actores que la conforman. A la vez, Torres también hace mención a los otros dos autores considerados clásicos de la sociología, Durkheim y Weber. En este sentido, resulta de interés como se encuentran regularidades en los tres sistemas teóricos de los “padres” de la sociología, al establecer que todos identifican en primer lugar al menos dos actores claves de un movimiento: el actor dominante y el actor expansivo. Esto permite marcar la visión de cambio social de cada uno, junto con una tendencia de hacía donde se dirigen las sociedades y los actores que la conforman.

De esta manera, el autor especifica que, en la constelación clásica, ya no existe un actor predeterminado, por lo que la pregunta central de una teoría clásica girará en torno a ¿qué actores y serie de acciones van determinando la evolución de la sociedad? Así, el análisis desde esta perspectiva consistiría en centrarse en como los múltiples actores sociales participarán en un juego cambiante de poder, convirtiendo tanto a los grupos humanos como a las organizaciones sociales en actores potencialmente protagónicos.

Ahora bien, desde su introducción, Torres explicita su interés en las visiones del cambio social en América Latina. Es precisamente en el tercer apartado, luego de trazar un recorrido sobre el desarrollo del pensamiento del cambio social europeo, que introduce la primera constelación mundialista, siendo esta de origen latinoamericano. Esto cobra sentido, por una parte, porque el autor no pretende negar la profunda influencia de las corrientes sociológicas europeas en las visiones del cambio social latinoamericano. Por otra parte, esta constelación se presenta como una reconstrucción autónoma de Latinoamérica, la cual no puede entenderse sino como respuesta a una profunda crisis del aparato teórico y sociológico clásico previamente expuesto.

Torres señala como las teorías europeas clásicas: “No lograron abrir el cerrojo de su propios nacionalismos teóricos, metodológicos y epistémicos, edificados en tiempos de nítida dominación mundial” (Torres, 2023, p. 41). Si bien existieron teorías imperialistas que partieron de bases teóricas clásicas, estas jamás pudieron superar su núcleo de autorecursividad nacional. Asimismo, lo expuesto se comprende desde un análisis histórico, en donde el período de debilitamiento del pensamiento social europeo sucede mientras el mundo atraviesa la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, la Guerra Fría. De esta manera, el principal polo de irradiación intelectual y sociológica se muda hacía Estados Unidos, incluso por sobre la Unión Soviética, incapaz de unificar su identidad sociológica.

Sin embargo, para Torres, el origen de la teoría que tendrá la capacidad de conquistar el mundo en el plano intelectual no provendrá ni de los polos mundiales, ni de una debilitada Europa, sino de América Latina. Este es uno de los aportes sustanciales del autor, quién expondrá como un impulso desde la periferia, desde un “tercer mundo sociológico”, conformará una identidad única e irrepetible. El paradigma periférico, entonces, logrará expandir la unidad de transformación, ampliando la visión moderna de la economía y Estado. Para Torres, las corrientes latinoamericanas partirán desde una idea no formalizada de sociedad mundial, en la cual se reconocerán asimetrías e interacciones entre tres esferas: la nacional, la regional y la mundial.

Estas teorías no decretarán el fin de la sociedad nacional, sino que estarán contenidas en una unidad superior. Esta recreación autónoma latinoamericana, caracterizada por una singularidad inigualable en lo que a sus componentes críticos refiere, será guiada por dos problemas fundamentales. Primero el de la posibilidad de desarrollo de las sociedades latinoamericanas atendiendo a su condición persistente de dependencia estructural. Segundo, el cómo y en qué medida es posible superar la su posición periférica en la sociedad mundial.

Esta constelación se extenderá por veinte años, hasta que, en palabras de Torres, se producirá un “quiebre de la historia de las ciencias sociales en la región, en correspondencia con el nivel de trastocamiento y de retracción material que experimentó América Latina” (Torres, 2023, p. 51). Este trastocamiento al que se alude será, precisamente, el advenimiento de las dictaduras militares en la región, acompañadas de la etapa de máxima penetración de Estados Unidos en el continente.

El apartado que el autor le dedicará a la última constelación será el más extenso de todo el libro, lo cuál no significa que no sea preciso en lo que refiere a definir las consecuencias de los procesos dictatoriales en el pensamiento social latinoamericano. Torres establece que el continente quedó descerebrado y deshistorizado en sus registros intelectuales determinantes. Las reformas liberales del período fueron acompañadas de una instancia de destrucción de la constelación mundialista. Luego de esta estampida intelectual, con la recuperación de la democracia, se construirá una nueva constelación posdictatorial, excesivamente permeable a una nueva dependencia intelectual.

El autor reconocerá la influencia económica que tendrá en la región su principal “accionista” Estados Unidos, no obstante, pondrá el foco en reconstruir la influencia de las ideas provenientes de Francia, estableciéndolas como el principal dispositivo intelectual que operará en América Latina. Así, el proceso de retracción posdictatorial impactará en la visión del cambio social de la región, de tal forma que traerán consigo una miniaturización inédita de los proyectos intelectuales de las ciencias sociales de la región. En esta línea, las tres corrientes intelectuales identificadas por el autor dentro de la constelación posmoderna, serán: la politicista moderna, la culturalista moderna y la subjetivista antimoderna. Estas se verán vinculadas a una deslocalización, deshistorización y desmundialización de las visiones de los actores y del cambio social latinoamericanas.

Ahora bien, el autor centrará el desarrollo crítico de este apartado, principalmente, en la corriente subjetivista moderna, por considerarla el engranaje determinante del sentido común dominante de las ciencias sociales en América Latina. La corriente subjetivista tendrá como referentes a tres autores: Touraine, Bourdieu y Foucault, quiénes, en palabra de Torres: “asumirán posiciones antiestatales semejantes desde una ideología libertaria producida en condiciones europeas de prosperidad y de bienestar social” (Torres, 2023, p. 58). El autor criticará la recepción imitativa en América Latina de las sociologías del Yo provenientes de Francia, que terminaron generando una situación de dependencia intelectual pronunciada. Así caracterizará a estas sociologías como micro esquemas de tipo liberal, presentados como universales, que situarán su unidad de transformación en un individuo autodeterminado, reflotando la idea de un individuo libre que se encarnará en la figura del intelectual. Estas sociologías, por consiguiente, se desentienden por completo del compromiso con la transformación de las sociedades y fracturan la articulación global, regional y nacional de la constelación mundialista.

En este sentido, una paradoja detectada por el autor, refiere a que el abandono de la sociedad como unidad de transformación sucedió precisamente en el momento en que las diferentes esferas nacionales de la sociedad mundial se hicieron más globales e interdependientes y más desiguales e injustas. En lo que refiere a un diagnóstico de la actualidad, el autor atisba posibilidades de una recomposición de Latinoamérica. Se detecta en la región un renovado interés por las pocas teorías del sistema mundial y sociologías de la globalización elaboradas luego de los años 90. Sin embargo, el ensimismamiento con la constelación posdictatorial hace que un proyecto de recuperación y de actualización de la unidad de transformación de la sociología latinoamericana este lejos de ser dominante en la actualidad.

Finalmente, la propuesta del libro invita reflexionar respecto a cómo, desde América Latina, abordamos actualmente la relación entre los actores y el cambio social. Asimismo, permite repensar como opera la dependencia intelectual de la región en las teorías actuales y alerta respecto a la necesidad de construcción de una teoría centrada en la sociedad, que recupere una unidad societal abstracta común y que supere las limitaciones detectadas en la primera constelación mundialista latinoamericana, en el marco de un proyecto que no abandone su compromiso con la transformación de las sociedades.

Notas

BIBLIOGRAFÍA TORRES, E. (2023). El cambio social: teoría, historia y política. Argentina. CLACSO. Buenos Aires, Argentina.
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