Notas y Debates de Actualidad

Ecología social de la libertad como apuesta comunitaria

Social ecology of freedom as a community commitment

Camilo RESTREPO-OTAVO
Universidad de la República, Uruguay

Ecología social de la libertad como apuesta comunitaria

Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 29, núm. 106, e12602109, 2024

Universidad del Zulia

Recepción: 30 Enero 2024

Aprobación: 14 Abril 2024

Resumen: La ecología social propuesta por Murray Bookchin, sostiene que los problemas ecológicos son consecuencia de la forma en que la sociedad se encuentra organizada, esto es, de manera jerárquica. A partir de la identificación de ese problema, la ecología social plantea generar una interrelación no jerárquica entre sistemas ecológicos y sistemas sociales. Para viabilizar esta ética, se soporta en la apuesta comunitaria que se refleja a través de una dinámica asamblearia, donde cada integrante de dicha comuna tenga voz e incidencia de un hábito ecológico que supone el reconocimiento de formas agroecológicas de cultivo, así como de tecnologías liberadoras. La anterior dinámica, albergada fundamentalmente en procesos comunitarios, intenta abolir toda forma jerárquica que contenga rasgos de dominación y subordinación.

Palabras clave: Ecología social de la Libertad, confederalismo, comunitarismo.

Abstract: The social ecology proposed by Murray Bookchin argues that ecological problems are a consequence of the way in which society is organized, i.e. hierarchically. Based on the identification of this problem, social ecology proposes to generate a non-hierarchical interrelationship between ecological systems and social systems. In order to make this ethic viable, it is based on a community commitment that is reflected through an assembly dynamic, where each member of the community has a voice and influence, and an ecological habit that involves the recognition of agro-ecological forms of cultivation, as well as liberating technologies. This dynamic, fundamentally based on community processes, seeks to abolish all hierarchical forms of domination and subordination.

Keywords: Social Ecology of Freedom, confederalism, communitarianism.

Uno de los aportes críticos de la Ecología Social propuesta por Murray Bookchin, es el de identificar que los problemas ecológicos radican justamente en la forma en cómo la sociedad se encuentra organizada, esto es, mediante relaciones jerárquicas, originadas hace más de dos milenios y que dieron lugar al proceso de construcción del sistema patriarcal, que a su vez ha sustentado otras formas de dominación posteriores, anidadas en el surgimiento del Estado-nación, emanado en el marco del proyecto de Modernidad Occidental y las clases sociales, derivadas como parte de la configuración del sistema capitalista. También se incluye aquí las que tienen que ver con el proceso colonial, que al mismo tiempo fundó las jerarquías raciales.

El objetivo principal de la Ecología social de la Libertad es la descentralización. Este sería el primer paso hacia una sociedad ecológica, pues la dinámica globalizada del mercado capitalista atenta con mayor ferocidad el planeta y lo destruye de manera inminente, porque se mueve fundamentalmente por combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) desembocando en grandes emisiones a la capa de ozono y con esto, agudizando la dinámica del calentamiento global. Es decir, la fabricación y comercialización de mercancías bajo esa lógica del capitalismo, hace que la tierra se extermine vertiginosamente. La forma en que se materializa dicha descentralización es a través del comunitarismo, modelo en el que residen una serie de mecanismos que propugna por la interrelación horizontal entre sistemas ecológicos y sistemas humanos.

El comunitarismo es la propuesta por la que propugna Murray Bookchin para lograr descentralizar la sociedad actual y el primer paso que permita llevar a cabo el proyecto ecológico libertario. Esta dinámica comunitarista «constituye una crítica de la sociedad jerárquica y capitalista en su conjunto» (Bookchin, 2017: 55), porque busca romper con la lógica asimétrica y burocrática que se da en las estructuras de gobierno tradicional estatal, fundados en la representatividad, que termina siendo la suplantación de la voz y decisión de cada habitante, al mismo tiempo que resignifica la relación con la naturaleza, al estar más cerca de ella y desmarcándola del sentido de “objeto a explotar”, generado por los valores del capital. El mecanismo de funcionamiento que posibilita el comunitarismo es el municipalismo libertario, la política de la democracia directa. Este tipo de relación sociopolítica se manifiesta a través de asambleas populares, en las que cada persona participa de manera eficaz, teniendo voz e incidencia en la gestión de la vida colectiva. Esta facultad en la que cada persona participa “cara a cara”, es lo que Bookchin denomina «arte de gobernar» (Bookchin, 2017), pues en ella reposa la acción directa, es decir la ausencia de intermediarios para expresar propuestas e inconformidades de cada habitante y, la horizontalidad, en la que se establecen relaciones entre iguales (sin importar su sexo, género, religión, orientación sexual, edad, diversidad funcional, etc.). Esta dinámica de gobernarse autónomamente y el trato entre iguales también se proyecta hacia el vínculo con la naturaleza, que es vista como un ser vivo al cual debemos respeto y solidaridad, a la vez que nos permite obtener lo necesario para mantener la vida. Las asambleas no funcionan solamente como organismos para tomar decisiones, sino como lugares de aprendizaje de generaciones venideras en temas de la gestión de la vida colectiva y la reproducción de la vida. Lo anterior, es un aporte crucial en la generación de una cultura política otra, expresada en un sistema de valores que promueve la abolición de las jerarquías y el despliegue de relaciones sustentables, justas, libres e igualitarias entre todos los sistemas vivos y no vivos.

Por otra parte, se plantea el confederalismo, que es la red que articula las distintas municipalidades libertarias, y donde se ejecutan las políticas, propuestas y disensos que se recogen desde las bases comunitarias, que serán llevadas por personas voceras delegadas, que a su vez pueden ser revocables. A esta dinámica, Bookchin le atribuye la capacidad administrativa. Un factor importante aquí, para que el Confederalismo pueda funcionar, es que se consolide la interdependencia entre las municipalidades. Con esta propuesta de confederar las diferentes municipalidades, se promueve no caer en el “provincianismo”, elemento problemático en la transformación profunda y radical de la sociedad, ya que caer en dicho mecanismo, generaría el aislamiento y por ende haría perder la potencia de una revolución íntegra, articulada. La propuesta anterior expuesta por Bookchin, evoca dos preguntas a modo de problema: ¿cómo hacer cuando no hay acuerdo entre las delegaciones confederales? o mejor, ¿cómo tramitar cuando hay desencuentros entre las decisiones de las distintas asambleas populares?

Tomando otra percepción muy potente que nutre la práctica comunitaria, se encuentra la que nos comparte Gladys Tzul Tzul, denominada «sistemas de gobierno comunal indígena» (2018). Desde allí, nos invita a pensar lo comunal indígena «como el funcionamiento de las estrategias políticas de hombres y mujeres que cotidianamente gestionan, autorregulan y defienden sus territorios» (Tzul Tzul, 2018: 40). Estas estrategias se llevan a cabo a partir de un elemento fundamental que es el trabajo comunal, al mismo tiempo desplegado por las «unidades de reproducción», que son casas donde hay parcelas delimitadas para la agricultura de sustento, a la vez que se combinan con actividades de producción y comercialización. Estas unidades de reproducción son centrales en este sistema indígena, pues se erigen como el sujeto de la política comunitaria (Tzul Tzul, 2018).

Traigo a colación esta percepción de Tzul Tzul distanciada de Bookchin, para problematizar la idea comunitaria albergada en la propuesta desde la Ecología social de la Libertad, pero que no necesariamente es disonante, ya que la vida íntima expresada en las unidades de reproducción, son el núcleo de la política comunal, poniendo en el centro la reproducción de la vida; al contrario de lo que manifiesta Bookchin, que plantea el municipio libertario como último espacio político, es decir, dejando de lado lo doméstico en la acción política comunitaria, reincidiendo en un error histórico de análisis sobre la vida personal, en la que se niega como parte del proceso de producción y acumulación de capital. Siguiendo a Tzul Tzul, quisiera plantear que lo comunal no es una esencia, ni algo que está dado ahistóricamente. Más bien, es una relación social-ecológica que se construye y estructura permanentemente a través de «tácticas políticas para responder, resistir y fracturar a la dominación» (2018), de acuerdo a la época y contexto en el que se despliegue.

Por último y no menos importante, desde la Ecología social de la Libertad se alienta por una sociedad donde el consumo frenético no sea el pilar que sostengan las relaciones sociales y económicas. Al plantear procesos comunitarios, la satisfacción de las necesidades estarán alejadas de la dinámica actual, en la que el sistema agroindustrial es el que suministra “alimentos” a través de sus flujos comerciales a escala macro. En cambio, la reproducción de la vida se dará a partir de huertas comunitarias, donde se caracterizará por formas agroecológicas de cultivo, generando una vida sana en sus habitantes. Es claro que las huertas comunitarias y producciones locales no garantizarán las necesidades de dichas comunas libres, pero a través de la interdependencia reflejada en el confederalismo, se pueden intercambiar con otras comunas lo que haga falta a cada una.

Otro elemento importante que introduce la Ecología social de la Libertad, es el de recurrir a tecnologías liberadoras, que permitan la reducción de jornadas laborales, así como la implementación de dispositivos generadores de energías limpias y medios de transporte que no produzcan ningún tipo de contaminación a la biósfera. Es decir, que en este punto, se da una lucha frontal y abierta contra las formas de producción y acumulación capitalista, expresada en el progreso industrial, depredador de la naturaleza y por ende, destructor de la vida humana y no humana.

CONCLUSIÓN

A través de la percepción propuesta de comunitarismo en este artículo, se busca romper de manera concreta y eficaz con prácticas jerárquicas y de dominación. Sin embargo, no está exento de una serie de contradicciones constantes que atraviesan los procesos de liberación popular autónoma. Se busca en el aquí y ahora, pero también apunta a un futuro en el que se esté embargado por muchas experiencias alrededor del mundo que sumen a la libertad humana y ecológica, donde no habrá un punto de llegada en el que hemos alcanzado un estadio de perfección, sino por el contrario, surjan permanentemente reflexiones y acciones críticas de reinterpretar y reinventar las relaciones socioecológicas que, por supuesto, son dinámicas y nunca estáticas.

Por último, la Ecología social de la Libertad exhibida aquí, busca una redefinición de la política, pues rompe con las dinámicas jerárquicas capitalistas, patriarcales y estatales.

Notas

BIBLIOGRAFÍA BOOKCHIN, M., 2017. La próxima revolución. Las asambleas populares y la promesa de la democracia directa. Barcelona, Virus editorial.

TZUL TZUL, G., 2018. Sistemas de Gobierno Comunal Indígena: Mujeres y tramas de parentesco en Chuimeq’ena’. Ciudad de México, Instituto Amaq’, Bufete para Pueblos Indígenas y Libertad bajo palabra, 2° ed.

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