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El sueño que nos une: la huella de Carlos Walter Porto Gonçalves en la integración de Abya Yala desde las geografías de la praxis desde abajo
The dream that unites us: the footprint of Carlos Walter Porto-Gonçalves in the integration of Abya Yala from the geographies of praxis from below
Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 29, núm. 107, e13879578, 2024
Universidad del Zulia

Artículos


Recepción: 12 Agosto 2024

Aprobación: 01 Septiembre 2024

DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.13879578

Resumen: Este artículo analiza dos aspectos de la obra del maestro Carlos Walter Porto Gonçalves, su enseñanza de una nueva geografía que emana a partir del compromiso político con las luchas por la tierra, promoviendo una geografía de la praxis para la descolonización epistémica. Y al mismo tiempo la propia praxis de su labor aportando a la producción de redes territoriales emancipatorias en Abya Yala mediante la promoción de los seminarios de Integración de América Latina Desde Abajo.

Palabras clave: Carlos Walter Porto Gonçalves, Geografía de la praxis, descolonización epistémica, redes territoriales emancipatorias, América Latina desde abajo Abya Yala.

Abstract: This article analyzes two aspects of the work of Master Carlos Walter Porto Gonçalves: his teaching of a new geography that emerges from a political commitment to land struggles, promoting a geography of praxis for epistemic decolonization. At the same time, it examines his own praxis, contributing to the production of emancipatory territorial networks in Abya Yala through the promotion of the "Integration of Latin America from Below" seminars.

Keywords: Carlos Walter Porto Gonçalves, Geography of Praxis, epistemic decolonization, emancipatory territorial networks, Latin America from Below, Abya Yala.

UN SUEÑO PARA EL RETORNO



“Solo mueren los que no han vivido, porque al que vive no lo mata nadie”

Fuente: Con la raíz afuera, Horacio Guarany.

Dos veces he soñado con Carlos Walter Porto Gonçalves después de su muerte. En mis sueños, lo he visto en el contexto del “Laboratorio de Estudios de Movimiento Sociales y Territorialidades” (LEMTO), que él dirigía en la Universidad Federal Fluminense, rodeado de jóvenes, con su energía y su sencillez de siempre, impulsándonos a estar en movimiento. Después de estos sueños, me he sentido conmovido durante un par de días, reflexionando sobre el camino aprendido y recorrido bajo su influencia.

Según aprendí con los compañeros Wayuu (a quienes conocí por medio de Carlos Walter), soñar con alguien que ya ha partido es relevante pues indica que es necesario volver al lugar donde se encuentran sus restos, y realizar un segundo entierro para que la persona pueda alcanzar su descanso eterno. Luego de ese rito, se dice que el alma de quien ha partido podrá habitar para siempre en los lugares que vivió.

En este ensayo busco volver sobre el pensar en el hacer del maestro Carlos Walter. Es decir, las enseñanzas que nos legó no tan sólo en sus escritos, sino en la propia geografía de la praxis que él marcó sobre la tierra. Particularmente, en este escrito doy cuenta de la acción política que desplegó en la construcción de redes territoriales entre luchas autonomistas de Abya Yala que se extendieron por Venezuela, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Brasil, entre otros países en los que impulsó redes de colaboración y apoyo mutuo entre movimientos sociales. Esta faceta de su trabajo demuestra la manera en que Carlos Walter comprendía su rol como intelectual de los movimientos sociales, aportando a escalar globalmente las luchas territoriales locales aportando a promover la emancipación social a escala continental.

Carlos Walter, como un intelectual en movimiento, sabía y al mismo tiempo enseñaba que la única manera de construir una nueva geografía crítica y descolonial era estando en movimiento en y desde los territorios, involucrándose en la acción política emancipatoria de los movimientos sociales[2]. Sabiendo que en ese hacer junto a las luchas sociales emerge otra geografía, la que él denominaba como una “geografía desde abajo”, repleta de saberes y prácticas territoriales transformadoras capaces de enseñarnos otros mundos posibles.

La praxis política que impulsó Carlos Walter es un aspecto diferenciador de su obra, especialmente relevante hoy en día, cuando el pensamiento decolonial está siendo utilizado como una nueva moda epistemológica, despolitizada y totalmente ajena al compromiso con los pueblos y territorios que luchan por la descolonización. Esta moda se sitúa en el privilegio que permite a los intelectuales latinoamericanos exotizar su origen para ingresar en universidades y revistas del norte global. Y que de la misma forma permite a los intelectuales situados en las universidades del norte global hegemónico, encontrar una novedad epistémica para publicar en revistas de alto impacto. Como ha dicho la propia Silvia Rivera Cusicanqui “lo decolonial es una moda, lo postcolonial un deseo, y lo anticolonial un deber[3]. De ahí la crítica también puesta por Carlos Walter en torno a la necesidad de un involucramiento político en los procesos territoriales superando las fronteras epistémicas entre la academia y las luchas sociales, como él mismo señala citando las palabras del dirigente Ecuatoriano Luis Macas: “la lucha es epistémica y política” (Porto Goncalvez, 2011).

Así, no debe llamar la atención que el legado intelectual y epistémico de Carlos Walter pueda ser encontrado más allá de sus libros y artículos, en la praxis política junto a los movimientos sociales y de pueblos originarios junto a quienes dejó una profunda marca en la tierra de Abya Yala. En su hacer en y con el territorio, es donde construyó caminos para impulsar las re-existencias territoriales de Abya Yala.

Escuchar a Carlos Walter era algo increíble pues difería la experiencia tradicional de las universidades y espacios académicos anclados en la tradición del conocimiento científico eurocéntrico moderno colonial, que se centra en la profesionalización de los estudiantes y que promueve la imagen de la ciencia como un conocimiento universal y neutral. Carlos Walter pensaba en y desde América Latina[4], indagaba en la búsqueda de otras epistemologías más allá del pensamiento científico eurocéntrico (Porto-Gonçalves, 2009), a través de una reflexión rizomática que conectaba lugares, ideas, hechos históricos en múltiples escalas. Esto le permitía tener la capacidad de superar las dicotomías local/global; cultura/naturaleza; pasado/presente, entre otros pares binarios propios del pensamiento moderno. De tal forma, las ideas de Carlos Walter permiten comprender que los diversos hechos que constituyen la realidad territorial y ambiental de América Latina, se encuentran profundamente entrelazadas y abigarradas en procesos de larga duración, y que en ellos radica siempre la oposición de fuerza entre dominación y autonomía.

La fuerza de las palabras de Carlos Walter residía en la producción de un conocimiento situado, es decir, en una geografía encarnada desde su propia experiencia de habitar en América Latina, como él mismo decía, una geo-grafía como representación propia de la tierra (Porto Gonçalves, 2001). Su profunda experiencia en el oficio geográfico explorando territorios alternativos a la modernidad donde se gestan proyectos alternativos a las formas capitalistas y racistas de producción de espacio geográfico, lo había llevado a conocer el territorio desde dentro y en la epistemología y ontología de los movimientos sociales (en especial su profunda conexión con la Amazonia y Chico Mendez). Así, escuchar a Carlos Walter tenía una genialidad especial por la originalidad de su pensamiento, pues lo que él comunicaba no era la mera traducción o copia del pensamiento de otros autores, sino un diálogo situado y encarnado, una representación propia de la geografía (una geografía de autor), que entraba en debate crítico con las ideas de otros pensadores del mundo.

En sus presentaciones Carlos Walter usaba como recurso para proyectar la fuerza de su voz a través del cuerpo, como comúnmente lo hacen los participantes de los movimientos sociales en los relatos de las experiencias de lucha que han encarnado. A diferencia del intelectual tradicional que habla desde la cabeza, Carlos Walter hablaba y escribía encarnadamente, y hacía que su palabra llegara con fuerza atravesando y remeciendo a sus oyentes (Acselrad, 2024).

Escribo este ensayo a modo de homenaje, como un retorno a los encuentros que tuve con el gran maestro que influyó profundamente en mi trayectoria de vida y en mi pensamiento. Que si bien no fue mi tutor académico, me enseñó el camino del pensamiento crítico y comprometido con las luchas territoriales, invitándome a la praxis político territorial.

A Carlos Walter, lo conocí en el año 2012 cuando tuve la suerte de poder conocerle en el marco del programa de doctorado en Geografía de la Universidad Federal Fluminense. En ese momento mi decisión por estudiar en América Latina estaba puesta en la búsqueda de encontrar un forma de conocimiento situado desde otras territorialidades del Abya Yala para pensar y hacer otra geografía. Encontré el camino para ese saber en el pensamiento descolonial de Carlos Walter, a partir de sus reflexiones sobre la praxis territorial de los movimientos sociales y la producción de otras epistemologías geográficas que surgen desde las prácticas emancipatorias.

ABYA YALA Y LA DESCOLONIZACIÓN SIMBÓLICA DE AMÉRICA LATINA

Carlos Walter era ante todo un pensador latinoamericanista (Segáles, 2014). Parte importante de su obra se encuentra dedicada a comprender los procesos históricos y geográficos que instauraron las formas de dominación en el continente. En sus textos aborda geográficamente las implicancias de la colonialidad para comprender los procesos territoriales en curso. Denunciando tanto el colonialismo europeo sobre América Latina, como su continuidad hasta el tiempo presente a partir de las prácticas de colonialismo interno que ejercen los Estados Nacionales sobre los pueblos originarios profundizando las formas de dominación racial y acumulación por desposesión sobre sus territorios de vida.

Carlos Walter (2011) señala que además de la violencia directa que recae a modo de exterminio físico de los pueblos originarios, así como también, de la violencia estructural que generó el despojo territorial de los pueblos originarios del continente, una de las mayores formas de violencia simbólica generadas por la colonia fue la imposición del topónimo de “América Latina”. A través del cual se instituye un imaginario geográfico que oculta la gran diversidad de denominaciones territoriales e identitarias que existían en el continente previo a la llegada de la colonia y que denominaban a sus territorios como Tawantisuyu, Anáhuac, Wallmapu, Woümain o Abya-Yala, como el propio Carlos Walter señala:

“A lo largo de su historia, el concepto de América Latina ha sido formulado y activado como una estrategia de control y demarcación de formas particulares de entender y decir lo que es el mundo y, por lo tanto, más como un recurso de prácticas sociales y de poder que como una simple forma de analizar e identificar un área específica cortada. (Porto Gonçalves, 2012)”

Carlos Walter también argumenta la violencia simbólica se genera mediante el sistema de clasificación social que impone la denominación de “pueblos indígenas” como un denominador común para la clasificación racial de la amplia diversidad de identidades de pueblos originarios, que según él estima irían de entre 57 a 90 millones de habitantes:

“Así, el concepto de América Latina fue utilizado tanto para marcar la continuidad con el modelo europeo de civilización en el continente, como para reproducir la exclusión de pueblos y culturas que, en el período colonial, se ubicaban fuera del modelo de humanidad diseñado por la colonialidad del poder. (Porto Gonçalves, 2012)”

Frente a la imagen colonial de América señala que emerge el concepto de Abya Yala como una forma de resistencia territorial de orden simbólico frente al colonialismo:

“Abya Yala se configura, por lo tanto, como parte de un proceso de construcción político-identitario en el que las prácticas discursivas cumplen un papel relevante de descolonización del pensamiento, y que ha caracterizado al nuevo ciclo del movimiento “indígena” cada vez más como un movimiento de los pueblos originarios. La comprensión de la riqueza de los pueblos que viven aquí hace miles de años y del papel que tuvieron y tienen en la constitución del sistema-mundo ha alimentado la construcción de ese proceso político-identitario. (Porto Goncalvez, 2011)”

Como señala el propio Carlos Walter (2011), en lengua del pueblo kuna: “Abya Yala significa “tierra madura”, “tierra viva” o “tierra en florecimiento” y es sinónimo de “América”. Posteriormente fue usada por los mestizos para distinguirse de la identidad geográfica construida por Europa. Y actualmente viene siendo utilizada por diversos pueblos de América Latina para identificarse como pueblos que han convivido de manera conjunta más allá de sus fronteras, y que por lo tanto apuntan a la construcción de un proyecto emancipatorio y descolonizador a escala continental.

Carlos Walter evidencia que desde la década de 1990 en Ecuador y en otras latitudes del continente donde se generaron procesos de etnogénesis y de luchas por el territorio y la autodeterminación de los pueblos originarios fue adoptando el concepto de Abya Yala:

“Poco a poco, en los diferentes encuentros del movimiento de los pueblos originarios, el nombre América va siendo sustituido por Abya Yala, indicando así no apenas otro nombre, sino también la presencia de otro sujeto enunciador del discurso, hasta aquí callado y subalternizado en términos políticos: los pueblos originarios. (Porto-Gonçalvez, 2011)”

CONTRA EL COLONIALISMO INTERNO

Carlos Walter hizo una crítica profunda al colonialismo interno impuesto por los Estados Nacionales, denunciando la continuidad del racismo y las vejaciones cometidas sobre los pueblos originarios. Incluyendo una crítica aguda a la manera en que los gobiernos progresistas de izquierda en Ecuador, Bolivia y Venezuela, que integraron nociones como los derechos de la madre tierra, y la noción indígena del buen vivir, pero que terminaron manteniendo su base económica en la explotación de recursos naturales[5], mediante la implementación de políticas desarrollistas de carácter neo-extractivista (Zibechi, 2006).

También colocó atención en los cambios geopolíticos del sistema mundo moderno y los consiguientes reordenamientos territoriales que se materializaron en América Latina a través de los proyectos de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana - IIRSA (Porto-Goncalvez y Araujo Quental, 2012 ;Mansilla-Quiñones et. al, 2019). Dando cuenta de la manera en que a través de estos proyectos se daba continuidad a la colonialidad del poder, profundizando el desarrollismo en clave extractiva, mediante la imposición de infraestructuras logisticas a escala continental que profundizaban el despojo territorial de los pueblos originarios y la colonialidad de la naturaleza (Mansilla-Quiñones et al., 2024).

generados por las infraestructuras logísticas que atravesaría territorios indígenas y áreas de conservación ambiental en América Latina, para la exportación de materias primas hacia el Asía Pacifico (Porto Goncalvez y Betancourt, 2013).

Si bien Carlos Walter observaba con atención los intentos de refundación de los Estados Nacionales latinoamericanos (y en algunos casos se aproximó a un diálogo con ellos), su principal apuesta política estaba en la perspectiva autonomista de los movimientos sociales de base que promueven acciones emancipatorias y la construcción de otros territorios y mundos posibles.

Como es sabido, en América Latina, el pensamiento decolonial tiene una profunda fractura entre quienes promueven la descolonización a través de la conquista del poder político y la refundación del Estado Nación. Y quienes cuestionan al Estado Nación (y a sus estamentos militares y policiales) en cuanto institución de poder moderno colonial, y apuestan por la vía de la construcción de proyectos emancipatorios desde abajo en la construcción de autonomías ( ). Carlos Walter siempre estuvo más cerca de la propuesta de la autonomía, como lo señala en escritos como “Del desarrollo a la autonomía: la reinvención de los territorios” (Porto Gonçalves, 2015), donde denuncia la noción de desarrollo como parte del proyecto moderno colonial, que provoca la desterritorialización de los pueblos. Y como contraposición al desarrollo moderno promueve la autonomía de los movimientos sociales:

“Autonomía es, entonces, recuperar el control sobre nuestros destinos y, de este modo, es, rigurosamente, lo otro de “des-envolvimento”[6]. Y, no olvidemos, tal y como todo ser vivo, toda autonomía tiene que tener poros, aperturas para relacionarse con el otro en condiciones de igualdad sin que la autonomía se pierda. (Porto Gonçalves, 2015)”

LA INTEGRACIÓN DE ABYA YALA DESDE ABAJO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA RED TERRITORIAL EMANCIPATORIA

Tuve la oportunidad de trabajar con Carlos Walter Porto desde el año 2012, cuando me extendió la invitación para organizar el tercer “Seminario de Integración de Abya Yala / América Latina Desde Abajo”, que reunía a luchadores y luchadoras sociales que trabajan en procesos autonomistas de liberación de la tierra.

Las dos primeras versiones de ese evento se realizaron en Venezuela junto a organizaciones indígenas. Como comentan los propios compañeros, en el año 2010, Carlos Walter Porto Gonçalves fue invitado por el gobierno de Hugo Chávez, a través del Ministerio del Medio Ambiente, para realizar la demarcación de hábitats indígenas en el marco de lo comprometido en la nueva constitución política que había sido promulgada en Venezuela en aquella época. En este contexto Carlos Walter fue invitado por instituciones de gobierno a hablar sobre tierra, territorio y territorialidad, para definir las estrategias de demarcación de tierra indígena.

Sin embargo, Carlos Walter se contactó previamente con las organizaciones indígenas, pues ya tenía antecedentes de los conflictos que se habían generado con las primeras demarcaciones de lo que el gobierno denominaba como “hábitats indígenas”, que habían sido realizadas en una comunidad del pueblo Kariña en el Oriente de Venezuela. Los integrantes de este pueblo consideraban que si bien se había procedido a la demarcación de sus tierras, habían sido engañados porque no se había expulsado de su territorio a los hacendados y proyectos de explotación minera presentes en su territorio. Eso también alertó a los indígenas del lado occidental en la Sierra de Perijá, donde se encuentra el pueblo Yukpa, que también se comenzó a movilizar para la demarcación de su territorio ancestral, con el fin de enfrentar el avance de los proyectos mineros de explotación de carbón que se intentaron instalaron en su territorio ancestral. Este conflicto tuvo su punto más crítico en el año 2013 con el asesinato dirigente Yukpa Sabino Romero.

Más adelante, Carlos Walter también denunciará en Venezuela los efectos devastadores del mega proyecto extractivo que se prentedía instalar en el Arco Minero del Onírico, para la explotación petrolera y gasífera, así como también para la explotación de minerales como coltan, oro y diamantes. La cuenca hidrográfica del Onírico es una de las más importantes de Venezuela que alberga ciudades, cultivos y a diversos pueblos indígenas y campesinos.

Así, en el año 2010, Carlos Walter llegó a Maracaibo y conoció al maestro José Quintero Weir y a las organizaciones indígenas de este territorio. Allí se dio cuenta de que la lucha territorial indígena en Venezuela y en toda Abya Yala aún era desconocida, y que las raíces del colonialismo interno perduraban como una contradicción en los gobiernos progresistas de izquierda. Así, Carlos Walter entendió que era necesario visibilizar a los pueblos indígenas de Venezuela, que eran desconocidos y marginados. Afirmando que la única manera de hacer circular la palabra indígena era formando un encuentro con un grupo de personas capaces de visibilizar estas luchas invisibles. De ahí surgió la iniciativa de realizar el primer “Seminario de Integración de Abya Yala Desde Abajo” que se realizó en 2011 en las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad del Sur. En este primer evento participaron intelectuales como Aníbal Quijano, Pablo Dávalos, Carlos Guamán entre otros intelectuales de Colombia, Brasil y Ecuador. Sin embargo, como señalaba la convocatoria del segundo Seminario de Integración, este primer intento no fue totalmente como se esperaba puesto que aún mantenía un tenor demasiado académico:

“Hace apenas un año los convocamos para que se hicieran presentes en el primer Seminario Internacional sobre integración latinoamericana desde abajo. Como suele suceder, “una cosa piensa el burro y otra el que lo va a montar”; por eso, nuestra primera invitación fue entendida por algunos como declaración de adhesión de nuestra parte, a un X proyecto político (no importa si el signo del fulano era de más o de menos); por otros, fue entendido como posibilidad de ascenso académico: ya sea porque sumamos su palabra mediante una ponencia o, porque el sólo hecho de poder aparecer (no importa cómo) ha sido siempre la máxima aspiración de los mediocres que, hoy por hoy, dominan el mundo. Pero también (esto sí que lo buscamos), los amigos de la vida se hicieron presentes, y lo hicieron de manera contundente, alzando la voz (con toda razón), aún en contra de los convocantes, mediante sus organizaciones sociales, sus comprometidos maestros, pero también, de intelectuales que, en verdad, se asumen comprometidos con la idea de que otro mundo es posible si todos nos decidimos a construirlo juntos. Así, a pesar de sus cuestionamientos, por ellos supimos que un espacio para el debate profundo acerca de nuestro destino histórico se había inaugurado. (Convocatoria al II Seminario de Integración de América Latina Desde Abajo, 2011)”

En este evento también se generaron conflictos entre los defensores de los gobiernos progresistas, y quienes venían a denunciar las contradicciones que se generaban en el marco del colonialismo interno y la colonialidad del poder. Denunciando que si bien estos gobiernos habían llegado al poder producto del impulso que habían dado los movimientos sociales, una vez alcanzado el gobierno habían instrumentalizado las luchas sociales y continuado con prácticas de colonialismo interno.

Ya en el segundo Seminario, por iniciativa de Carlos Walter, se buscó propender a una organización más política del Seminario. En esta segunda versión se pretendía ampliar el debate, con el objetivo de aportar a:

“(…) la comprensión del proceso histórico-político-cultural de las comunidades como nuevos sujetos políticos en la transformación. Así como también contribuir al intercambio de experiencias de formas de organización y de lucha de las comunidades en la búsqueda de la Vida Buena. (Convocatoria al II Seminario de Integración de América Latina Desde Abajo, 2011)”

Así el II Seminario de Integración también planteó unos principios para la participación política:

  1. 1. Establecer la interculturalidad como principio-motor de cualquier proceso de transformación social que pretenda generar nuevas relaciones sociales y de poder entre sus participantes.

    No son posibles las relaciones basadas en la interculturalidad sin que antes se produzca la descolonialidad que involucra, por supuesto, la crítica al capitalismo de esas mismas relaciones.

    Toda relación verdaderamente intercultural es anticolonial, sí y sólo sí, los participantes de la misma están en condiciones de y son capaces de, reconocer la autonomía integrada de todos los miembros en el proceso de transformación para una nueva relación social. (Convocatoria al II Seminario de Integración de América Latina Desde Abajo, 2011)

A partir de tales principios se propuso:

A partir del análisis crítico de la experiencia venezolana en particular y latinoamericana en general, determinar las condiciones, características, alcances y perspectivas de la participación de las comunidades en el proceso de cambio social en nuestros países, ello en función de crear un modelo desde la perspectiva de los de abajo para la transformación de las relaciones sociales y de poder en nuestro continente. (Convocatoria al II Seminario de Integración de América Latina Desde Abajo, 2011)

En este evento se contó con la participación de organizaciones sociales así como también de destacados pensadores de América Latina. Sin embargo, no todos quienes fueron invitados participaron, ya sea por bloqueos que se generaron al evento desde estructuras del gobierno, o por su falta de compromiso con los movimientos sociales y su fe ciega en el gobierno.

Algunos de los tópicos discutidos que resultaron de estas jornadas fueron: a) Organización autónoma comunitaria e integración desde abajo para la resistencia. b) Necesidad de un sistema educativo desde la interculturalidad para la autonomía en la plurinacionalidad. c) Hacia una economía independiente, anticolonial y anti-desarrollista. Análisis de la relación Estados-nacionales y sus gobiernos con los proyectos de la IIRSA (Infraestructuras de Integración de la Región Suramericana). d) La refundación del Estado desde una epistemología del Sur.

III Seminario de Integración en Chile

El tercer seminario de Integración Desde Abajo realizado en el año 2013 tuvo lugar en Santiago de Chile, en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Este evento tuvo por objetivo apuntar a la internacionalización de la red de trabajo y conocer otras perspectivas emancipatorias del continente. Este evento contó con la participación de destacados luchadores sociales como Oscar Oliveira uno de los principales gestores de la guerra por el agua que se libró en Bolivia en la región de Cochabamba contra la privatización del agua. También participaron Osmarino Amancio Rodriguez uno de los sucesores de Chico Mendes como líder de los colectores del caucho de Acre, Brasil. Se contó con la presencia José Angel Quintero Weir de la organización indígena WUAINJIRAWA de Venezuela, y del propio Carlos Walter Porto Gonçalves. Desde Chile participaron dirigentes mapuche como José Huenchunao y Natividad Llanquileo que por aquella época era vocera de los presos político mapuche de la CAM. Representantes de organizaciones indigenas urbanas de la Meli Witran Mapü. Y también el reconocido activista Rodrigo Mundaca del Movimiento de Defensa por el Acceso al Agua, la Tierra y el Medio Ambiente - MODATIMA.

La convocatoria al evento señalaba que:

En los últimos años, se ha evidenciado un aumento de las luchas de pueblos indígenas, comunidades negras, campesinas y pobladores urbanos en defensa de sus territorios. Estas luchas, que incluyen protestas, demandas legales y confrontaciones directas, se dirigen tanto contra grandes corporaciones como contra el aparato estatal y sus instituciones. Estas resistencias no se limitan a países con gobiernos liberales o derechistas, sino que también ocurren en países con gobiernos progresistas o de izquierda. Se argumenta que estas luchas reflejan una "recolonización" facilitada por una alianza entre Estados y corporaciones, lo que implica la desterritorialización de comunidades originarias y su posible desaparición.

Es importante destacar que estas luchas casi siempre exigen grandes inversiones de trabajo y energía a nivel local. Sin embargo, todas comparten un enemigo común: el sistema mundo moderno-colonial. Además, estas luchas están relacionadas con grandes proyectos de reorganización espacial a escala continental y subcontinental, como IIRSA y el Plan Mesoamérica (antiguo PPP), que buscan integrar la economía al capitalismo global. Este proceso de integración geopolítica se está reestructurando con Asia, especialmente China, como nuevo eje, dejando atrás el enfoque tradicional en el Atlántico Norte. Por lo tanto, las luchas locales enfrentan los mismos desafíos.

En este contexto, se convoca al III Seminario Internacional sobre Integración Latinoamericana Desde Abajo en Chile, para reunir a pensadores críticos y representantes de comunidades en lucha. El seminario busca generar un debate sobre la resistencia y la re-existencia de los pueblos, analizar la IIRSA como nueva colonialidad y proponer programas de integración desde las luchas de los de abajo, así como crear colectivos autónomos de apoyo.

Los objetivos del evento fueron:

  1. 1. A partir de la palabra de calificados representantes de los pueblos indígenas, campesinos, comunidades negras, pescadores, pobladores urbanos y otras comunidades que actualmente se enfrentan a los megaproyectos de la IIRSA en toda Suramérica, generar un debate que permita esbozar un plan de lucha integral de resistencia y re-existencia de los pueblos.

    Crear un espacio de análisis y debate en torno al proceso de instauración de la IIRSA como expresión de una nueva colonialidad y una revisión crítica del papel de los Estados- gobiernos latinoamericanos en el marco de la consolidación de una nueva soberanía imperial.

    Delinear programas de Integración continental y global, a partir de las luchas de los de abajo.

    Avalar la conveniencia de crear un Colectivo Autónomo de los Movimientos Sociales a la escala suramericana para concertar sus acciones de apoyo a las luchas en curso.

    Avalar la conveniencia de crear un Colectivo Autónomo de Investigadores en apoyo a los Movimientos en Lucha (químicos, sociólogos, ingenieros, geógrafos, médicos, antropólogos, etc...). Si surgiera del evento la necesidad de concretar un solo colectivo, de intelectuales en movimiento y de intelectuales de los movimientos, se procederá de esta manera.

IV Seminario de Integración en Cochabamba

El cuarto Seminario de Integración de América Latina Desde Abajo se realizó en el año 2014 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Organizado por los compañeros de Bolivia, Gustavo Soto y Oscar Oliveira. Esta actividad contó con el apoyo de la fundación Antipode que promueve el trabajo de la Geografía Crítica, a través de sus fondos titulados “International Workshop Awards”[7] dirigidos a promover acciones políticas transformadoras entre ciencia y movimientos sociales.

La actividad contó con más de 50 participantes de Bolivia y todo Abya Yala que correspondían a líderes de las luchas sociales, ambientales e indígenas de la región, investigadoras y activistas. En esta actividad participaron destacadas personalidades como Silvia Rivera Cusicanqui y Raúl Zibechi[8]. Participaron organizaciones indígenas como Conamaq, la Alianza Territorial Mapuche y las organizaciones indígenas de ACEINLUZ y WAINJIRAWA de Venezuela. También contó con la participación de colectivos como el Chaski Clandestino de Bolivia, la organización de Ríos Libres de Colombia y dirigentes del CONGA en Perú que se oponían al avance de la minería.

El seminario se estructuró en cuatro grupos de discusión orientados. La primera mesa titulada “Luchas Por El Agua”, en la cual se discutió que el agua es vital para las comunidades, y su protección es crucial frente a la privatización impulsada por el neoliberalismo que promueve alianzas estatales con corporaciones extractivistas. Se reconoció que las comunidades, especialmente las mujeres, han liderado la defensa del agua, enfrentando escasez y contaminación. También se planteo la necesidad avanzar en conceptos como nacionalización y autogestión del agua, reconocer la gestión comunitaria tradicional y luchar contra la explotación minera que incrementa la pobreza. Se propusieron estrategias de soberanía hídrica, intercambio de saberes, y resistencia a la privatización, buscando cambios legislativos y alianzas comunitarias para defender el agua y los territorios.

La segunda mesa titulada “Luchas por el Territorio” discutió cómo los gobiernos manipulan y dividen comunidades, coptando y utilizando proyectos y el consumo para doblegar resistencias. Se analizó el conflicto en Mallku Kota y el golpe contra Conamaq, resaltando la pérdida de control territorial y la criminalización de las demandas individuales. Se reconoció el problema temporal, señalando que las resistencias son breves y aisladas, lo que facilita la derrota comunitaria. Se abordó la lucha mapuche, destacando la recuperación de tierras y la organización en defensa comunitaria. Se debatió la conveniencia de participar en consultas, y la necesidad de autonomía organizacional, superando la dependencia externa mediante autogestión y revalorización local. En cuanto al territorio, se subrayó la contradicción entre las demandas territoriales y la urbanización indígena, proponiendo alianzas entre sectores rurales y urbanos. La reflexión mapuche sugirió pensar más allá de lo indígena, debatiendo también el tipo de economía a implementar y los Planes de Vida del pueblo nasa.

La tercera mesa titulada “Luchas por la Vida, la Justicia y la Libertad” se relataron diversas experiencias de criminalización de los movimientos indígenas, por ejemplo los participantes del pueblo Wayuu con propaganda y militarización, causando asesinatos y detenciones. La resistencia frente a la violencia se propone mediante la visibilización de la violencia estatal, y también en la implementación de formas de justicia comunitaria. Se presentaron casos como en Bolivia, donde la Ley Minera criminaliza la protesta social, frente a lo cual se propone estrategias de resistencia para visibilizar la relación entre megaproyectos y derechos humanos. Se presenta también el caso de Colombia, con la derechización y violencia territorial se contrarrestan con la articulación de luchas y visibilización de conflictos ambientales. En Chile, se da cuenta de la manera en las políticas indigenistas disfrazan la asimilación estatal y el despojo territorial. Frente a lo cual se proponen estrategias de resistencia que incluyen educación comunitaria, articulación con ONGs y confrontación directa a proyectos extractivistas.

La cuarta mesa titulada “Luchas por un Nuevo Horizonte Post Extractivista” discutió acerca que si bien no se puede formular una receta que brinde una salida directa e inmediata al sistema capitalista-extractivista. No obstante, se están construyendo caminos hacia un horizonte de desarrollo alternativo. Frente a lo cual se propusieron cinco ámbitos de acción. 1) Propender a un cambio interno: Mediante la autogestión fundamentada en la educación alternativa; 2) La producción de un modelo energético popular, que sea capaz de impulsar la autosuficiencia energética y la distribución equitativa; 3) La Deslegitimación de la realidad, que promueve el desmantelamiento del discurso extractivista y fortalecimiento de la información libre. 4) El fortalecimiento de redes y movilizaciones contra megaproyectos, y la creación de agendas locales. 5) La producción de acciones políticas desde abajo, fomentando la autogestión y la autodeterminación, y recuperando la capacidad de incidencia política.

EL SUEÑO QUE NOS CONECTA

Como me cuenta el propio José Quintero Weir, Carlos Walter también soñó conectando con otros lugares y con la propia geografía onírica de los pueblos indígenas:

“Posteriormente en el año 2010, Carlos Walter se enferma, al punto de que tienen que operarlo y él estaba muy preocupado, nosotros pedimos pues a las compañeras y compañeros wayuu de la Sierra de Perijá que hicieran una consulta sobre el estado situación de Carlos.. lo que dio como resultado que él debía salir bien, y de hecho salió bien, pero que debía regresar al río Socuy en Venezuela. En el año 2011 se hizo el segundo seminario de Integración Latinoamericana Desde Abajo, y Carlos Walter vino, yo lo llevé hasta las montañas de la Sierra de Perijá al final en la Guajira y llegamos hasta el río. Ahí él se bañó en el Río, indicando que efectivamente él antes de la operación había soñado con ese río, allí se baño, pagó su tributo al río por su sanación. Ya luego ahora muy recientemente antes de morir, unos ocho meses antes él volvió a comunicarme que estaba muy mal, y volvimos a hacer la misma consulta, yo volví a la sierra, pero esta vez me dijeron que le comunicara al compañero que procurar arreglar todas sus cosas, que procurará reír hasta más no poder, de sentirse feliz y alegre porque había vivido, pero que no había solución. Tuve la desagradable tarea de comunicarle, lo que el sueño de la comunidad había indicado, entonces se lo dije, y espero que me haya hecho caso, creo que lo hizo porque se comunicó con todo el mundo, se río mucho, pero ya no había tiempo. Esa es la historia el río Socuy que se convirtió para él en la sanación en un momento, pero al mismo tiempo en la indicación del sueño de su final. (Entrevista a José Quintero Weir, 2024)”

En uno de sus últimos escritos Carlos Walter se refiere al agua señalando que por algún motivo el agua se fue transformando en uno de los temas centrales de sus reflexiones y preocupaciones. Abriendo una reflexión interesante sobre pensar el agua más allá del relato científico moderno propone comprender el agua como vida:

“Es siempre bueno recordar que el agua es flujo, movimiento, circulación. Por tanto, por ella y con ella fluye la vida y, así, el ser vivo no se relaciona con el agua: él es agua. Es como si la vida fuese otro estado de la materia agua, además de líquido, sólido y gaseoso, el estado vivo. (Porto Gonçalves, 2020)”

Siguiendo los caminos enseñados por Carlos Walter en territorio mapuche aprendí que los ríos y más particularmente el agua conecta el mundo de los vivos y los muertos (Mansilla et al., 2024). De hecho, parte del relato de la resistencia mapuche contra los proyectos extractivos que se instalan en el territorio de Pilmaiken en el sur del Wallmapu, se refieren en la cosmovisión mapuche al Wenü leufü o Río de arriba, que es el conecta nuestra tierra con el cosmos, y es el río por el cual transitan los muertos hacia otra dimensión.

Podemos preguntarnos ¿Hasta qué punto los sueños de Carlos Walter siguen vigentes? Si bien los seminarios de Integración Desde Abajo no continuaron después del encuentro del 2014 no continuaron, los participantes seguimos en movimiento inspirados en lo escuchado y aprendido en estos espacios de reflexión geográfica desde abajo.

Escucharlo y compartir con Carlos Walter fue una posibilidad de pensar las luchas emancipatorias libertarias en el tiempo presente. Carlos Walter nos enseñó que es necesario trazar caminos que permitan diseñar horizontes alternativos frente a las crisis contemporáneas desde una perspectiva situada en el territorio y las luchas de los movimientos sociales, superando las dicotomías tradicionales (humano/no humano, naturaleza/cultura, objeto/sujeto, tiempo/espacio, cuerpo/espacio, entre otros) y las fronteras del conocimiento científico.

Al mismo tiempo, nos enseñó a cuestionar las geopolíticas del conocimiento, es decir, el colonialismo intelectual eurocéntrico presente en las ciencias, que elimina del mapa de la producción de conocimiento los saberes que se componen desde el sur global. Cuestionando el modo en que el conocimiento científico ha constituido un saber hegemónico que ha negado aquellos conocimientos geográficos “otros” que surgen a partir de la experiencia de quienes habitan el territorio.

El evento que realizamos en Chile, cambió radicalmente mi vida y perspectiva de la geografía, y del proyecto que iniciaría desde aquel momento, sumergiéndome en las luchas por la tierra y el territorio de los pueblos indígenas. En la práctica Carlos me enseñó a hacer geo-grafías, volver al oficio del geógrafo, caminar por la tierra, marcar la tierra. Fue así que luego inicié un viaje a Venezuela, que se extendió en un proyecto de una década de trabajo en conjunto con los compañeros indígenas. Y luego un profundo trabajo que desarrollamos junto a la Alianza Territorial Mapuche. Esos caminos no habrían sido recorridos si no hubiera sido por la influencia de su trabajo, que enseño no solo a través de su erudición científica sino también a través de la praxis.

Notas

BIBLIOGRAFÍA ACSELRAD, H. (2024). Um Intelectual Em Movimento. GEOgraphia, 26(57).

BAUTISTA SEGALÉS, J. J. (2014). ¿Qué significa pensar desde América Latina? Ediciones Akal.

HAESBAERT, R. (2024). Carlos Walter Porto-Gonçalves, geografia como verbo: Paixão da terra que, pelos "de baixo", se faz território. Journal of Latin American Geography 23(1), 130-140. https://doi.org/10.1353/lag.2024.a929690.

MANSILLA QUIÑONES, P. (2024). Saberes territoriales de los pueblos originarios y prácticas de descolonización epistémica de la geografía. ACME, 23(1), 35-45.

MANSILLA QUIÑONES, P., PANEZ PINTO, A., & PONCE-HILLE, M. I. (2019). Discursos geopolíticos de desarrollo y reestructuración territorial IIRSA en el eje Mercosur-Chile. Diálogo andino, (59), 37-53.

MANSILLA-QUIÑONES, P., PEHUÉN, M. M., & MILLANAO, A. C. (2024). Confronting coloniality of nature: Strategies to recover water and life in mapuche territory. Geoforum, 148, 103922.

PORTO-GONÇALVES, C. W. (2011). Abya Yala, el descubrimiento de América. En: Giarracca, Norma. Bicentenarios (otros), transiciones y resistencias (39-46). Buenos Aires: Uma Ventana.

PORTO-GONÇALVES, C. W. «De Saberes y de Territorios - diversidad y emancipación a partir de la experiencia latino-americana», Polis [En línea], 22 | 2009, Publicado el 08 abril 2012, consultado el 27 julio 2024. URL: http://journals.openedition.org/polis/2636

PORTO-GONÇALVES, C. W. P. (2001). Geo-grafías: movimientos sociales, nuevas territorialidades y sustentabilidad. Siglo xxi.

PORTO-GONÇALVES, C. W. y de ARAÚJO QUENTAL, P. (2012) «Colonialidade do poder e os desafios da integração regional na América Latina», Polis [En línea], 31 | 2012, Publicado el 12 diciembre 2012, consultado el 24 julio 2024. URL: http://journals.openedition.org/polis/3749

PORTO-GONÇALVES, C. W., & BETANCOURT, M. (2013). Encrucijada latinoamericana en Bolivia: el conflicto del TIPNIS y sus implicaciones civilizatorias. La Paz: Editorial Autodeterminación.

PORTO-GONÇALVES, C. W., (2020) Água enquanto disputa epistêmica e política para além dos três estados da água. Revista Perspectiva Geográfica 145 Vol. 25 N.º 2 julio - diciembre de 2020 pp. 144-162

ZIBECHI, R. (2006). IIRSA: la integración a la medida de los mercados. Ecología política, (31), 19-26.

Notas [1] Este texto corresponde a resultados de las reflexiones del proyecto ANID ANILLOS ATE230072 “Pluriversos Climáticos” www.pluriversosclimaticos.cl

[2] Recuerdo una anécdota que ilustra esto. En el año 2013, Carlos Walter fue uno de los organizadores de del IV Encuentro de la Cátedra América Latina y Colonialidad del Poder (Haesbaert, 2024), realizado en Río de Janeiro, con la presencia de Aníbal Quijano, Catherine Walsh, Edgardo Lander, Alberto Acosta entre otros. En una de la sesiones, cuando uno de los intelectuales se encontraba hablando (desde la cabeza) frente a más de 200 personas en un salón lleno, de pronto desde el fondo del salón comenzó a sonar un instrumento indígena hecho con semillas, el sonido comenzó a ser cada vez más fuerte y de pronto irrumpió en el salón un jovén indígena guaraní kaiowa con sus vestimentas tradicionales, se acercó hasta en frente del escenario y comenzó un ritual de bendición y conexión espiritual con el territorio y los asistentes al evento. Luego se presentó como uno de las integrantes de la Aldea Maracaná, lugar en resistencia al interior de la ciudad de Río de Janeiro, que se encontraba resistiendo los desalojos generados para los preparativos de la copa mundial de fútbol. El joven indígena invitaba a los participantes de la actividad a romper el muro académico del evento, y visitar este territorio en resistencia. Tanto Carlos Walter, como Katherine Walsh respondieron a este llamado y se involucraron visitando en los días siguientes el lugar, compartiendo y hablando de experiencias de universidades indígenas, territorios y autonomías# construyendo relaciones para transformar América.

[3] Extraído de: https://www.elsaltodiario.com/feminismo-poscolonial/silvia-rivera-cusicanqui-producir-pensamiento-cotidiano-pensamiento-indigena

[4] Es notable el esfuerzo teórico de Carlos Walter al citar principalmente a autores de América Latina, e incluso citando la palabra de integrantes de los movimientos sociales que se encontraban por fuera de los circuitos académicos.

[5] Otro recuerdo que tengo de Carlos Walter, fue en el año 2013 por la muerte de Hugo Chávez, los estudiantes de la posgraduación en geografía realizaron un conversatorio en relación a su legado al que fuimos invitados como expositores. En esta instancia Carlos Walter volvió a la cuestión de las profundas contradicciones generadas por el rentismo petrolero y las consecuencias del colonialismo interno sobre los pueblos originarios de Venezuela.

[6] Este texto traducido al castellano coloca entre comillas la palabra “desenvolvimento” para no perder la idea original del autor. Esta palabra traducida al castellano significa desarrollo.

[7] https://antipodeonline.org/201314-recipients-2/

[8] En esta actividad no participaron José Quintero Weir, ni Carlos Walter Porto Gonçalves, quienes habían dado origen a los seminarios de integración, debido a que decidieron dar el paso para que otros participantes indígenas y de movimientos sociales pudieran participar.



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