Estudios
Alcances y límites del populismo libertariano en América Latina
Scope and limits of libertarian populism in Latin America
Alcances y límites del populismo libertariano en América Latina
Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 30, núm. 108, e14625105, 2025
Universidad del Zulia

Recepción: 10 Octubre 2024
Aprobación: 02 Diciembre 2024
Resumen: El artículo analiza la forma en la cual el populismo libertariano, alianza estratégica entre el libertarianismo y la extrema derecha, se organiza actualmente en América Latina. Se plantea que es posible encontrar en la región un intento por impulsar una política de masas en plataformas regionales de derecha y libertarianas, asociadas con el trumpismo. El artículo busca: a) dar cuenta de los principios teóricos y supuestos del maridaje estratégico entre libertarianismo y extrema derecha; b) problematizar su estrategia de interpelación política; c) analizar su estructura orgánica y d) realizar un breve balance de sus alcances y limitaciones. Los hallazgos muestran que la construcción del populismo libertariano es parte de una apuesta estratégica presente desde la década de 1990 en los circuitos del libertarianismo estadounidense. El trabajo concluye con una reflexión sobre la urgencia de discutir y comprender la apuesta del populismo libertariano por movilizar masas.
Palabras clave: Libertarianismo, derecha, populismo, neoliberalismo.
Abstract: The article analyses the way in which libertarian populism, a strategic alliance between libertarianism and the extreme right, is currently organised in Latin America. It argues that it is possible to find in the region an attempt to promote mass politics in regional right-wing and libertarian platforms associated with Trumpism. The article seeks to: a) account for the theoretical principles and assumptions of the strategic marriage between libertarianism and the extreme right; b) problematise its strategy of political interpellation; c) analyse its organisational structure; and d) briefly assess its scope and limitations. The findings show that the construction of libertarian populism is part of a strategic bet present since the 1990s in the circuits of American libertarianism. The paper concludes with a reflection on the urgency of discussing and understanding libertarian populism's bid to mobilise the masses.
Keywords: Libertarianism, right-wing, populism, neo-liberalism.
INTRODUCCIÓN
A nivel global, distintos actores vinculados con organizaciones que recuperan la herencia intelectual de la Escuela Austriaca de Economía y que se autodenominan “libertarias” han logrado ocupar espacios políticos y mediáticos. El último de ellos ha sido la presidenta del Instituto Hayek en Viena, Barbara Kolm, quien ha logrado acceder al parlamento austriaco de la mano del Freedom Party. Sin embargo, el referente mediático a nivel global de la política libertariana es el presidente argentino Javier Milei, quien a lo largo del último año ha logrado acaparar el interés mediático internacional al denunciar al socialismo en foros internacionales, desplegar una retórica ultracapitalista, tanto en su campaña electoral como ya en tanto presidente, así como por sus vínculos con el trumpismo y su apoyo a la campaña bélica de Israel en Oriente Medio. No obstante, ha logrado también gran popularidad por haber arrasado en las elecciones de su país con una retórica libertariana (Rivas, 2023) lo cual ha significado la puesta en escena de una forma particular de operación política en el seno del capital, la derecha alternativa y el movimiento libertario internacional: el populismo libertariano (PL).
El PL constituye una estrategia articulada por sectores libertarianos y de la Alt-right (extrema derecha) en la cual se mezcla la “evangelización” ideológica del mercado, cuyos principios teórico-ideológicos se encuentran en autores como Ludwing von Mises, Friedrich Hayek, Murraw Rothbard e incluso Ayn Rand, con la articulación política en torno a causas de orden moral en la sociedad, que buscan mantener lo que denominan las buenas costumbres tradicionales y combatir los avances del “marxismo cultural”, que puede encontrarse en el feminismo, el ecologismo, el movimiento LGBT+, etc. Estas amenazas, plantean, han logrado avanzar, e incluso han sido promovidas por los burócratas gubernamentales, los intelectuales y las élites progresistas, a quienes deben combatir.
Esta estrategia se conforma a partir del impulso de una agenda simplificadora del campo político, en el cual las plataformas que impulsan el PL se presentan como salvadoras de la “buena sociedad” con propuestas y formas de organización política de corte populista. Esta fusión entre principios económico-políticos libertarianistas y la creación de una plataforma político-electoral populista, ha logrado, no sin contradicciones, exportarse a nivel global mediante una agresiva batalla cultural contra el “colectivismo” en sus diversas formas (progresismo, socialismo) y contra los avances en políticas de reconocimiento de derechos sociales garantizados por el Estado.
Aunque el caso argentino resulta el más discutido en la actualidad, es posible encontrar elementos del PL en el bolsonarismo en Brasil, en la plataforma que impulsa Donald Trump en Estados Unidos, así como en otras experiencias, donde fuerzas conservadoras no han llegado a ocupar la presidencia en su respectivo país, como la campaña electoral de José Antonio Kast en Chile. En todas estas experiencias, grupos libertarianos, vinculados a Atlas Network se han articulado, ya sea a nivel político, orgánico o discursivo, con sectores de la derecha alternativa que buscan combatir la “amenaza colectivista”, con distintos niveles de éxito. Además, dichos grupos han encontrado en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), actualmente alineada con el trumpismo, un espacio de intercambio de experiencias y reconocimiento internacional (Díez et al, 2024).
Es importante aclarar que, aunque cada vez más vigente en la región latinoamericana, el PL es la continuidad estratégica de una apuesta política nacida en el seno del anarcocapitalismo estadounidense en la década de 1990, denominada paleolibertarismo. Este tenía como fin interpelar a amplios sectores de la sociedad en torno a la importancia de las ideas de libertad económica y rechazo al Estado, al mismo tiempo en que planteaba el imperativo conservador de mantener determinados principios de convivencia social relativos a la familia, las costumbres y la autoridad. Su iniciador fue Murray Rothbard, integrante de la tercera generación de la Escuela Austriaca de Economía y padre intelectual del anarcocapitalismo.
En años recientes, la discusión sobre el paleolibertarismo y su actualidad ha estado a cargo del intelectual alemán Hans-Hermann Hoppe, discípulo de Rothbard. La influencia teórica de ambos es innegable en el campo del libertarismo latinoamericano. El propio Milei llegó a declarar públicamente: “mi norte son Rothbard y Hoppe” (Folguera, 2024). Después de recibir el premio de la Sociedad Hayek en Alemania, Milei recuerda que, ya en tanto economista formado: “me involucré mucho leyendo a Rothbard, e inexorablemente terminé siendo anarcocapitalista. Una vez que empecé a leer a Rothbard, a Jesús Huerta de Soto, a Walter Block, a Hans-Hermann Hoppe, era un camino de ida, y entonces ya no podía volver más” (Milei, 2024). Días después, durante su visita al Instituto Liberal de la República Checa, el presidente argentino hacía gala de la estrategia rothbartiana al afirmar que, pese a la importancia de la batalla cultural y la discusión de las ideas, “sin una acción política no se llega a ningún lado” (Milei, 2024).
El ejemplo de Milei representa un faro de luz para una plétora de radicales de mercado (Slobodian, 2023; Bebnowski & Slobodian, 2024) que una vez establecidos en think tanks, fundaciones u organizaciones locales, han decidido superar la disputa primordialmente ideológica e intelectual, para salir a disputar las masas, la política, aunque con distintos grados de éxito. Bebnowski & Slobodian (2024) plantean que dicha herencia rothbartiana se encuentra tanto en América Latina, como en Estados Unidos y Alemania,
En este trabajo hacemos un análisis exploratorio de los principios políticos y estratégicos del PL en América Latina, mediante el análisis de las propuestas teóricas que la suybacen, así como de las prácticas políticas que han desarrollado y sus recursos discursivos. La hipótesis que se plantea en este trabajo considera que, aunque el PL es una forma novedosa de articulación de las derechas en la región, a nivel continental respresenta una continuación del paleolibertarismo estadounidense. En el análisis, revisamos material periodistico relacionado con el tema, así como escritos de teóricos referentes de la tradición libertaria e intervenciones públicas de los protagonistas. Consideramos que nuestro objeto de estudio es una forma novedosa de articulación de las derechas en la región, que amerita una discusión sistemática.
LIBERTARISMO Y ANARCOCAPITALISMO: DE ESTADOS UNIDOS A AMÉRICA LATINA
El término “libertario”, cada vez más utilizado para referirse a posturas políticas centradas cuyo eje rector es la lógica del capital, resulta problemático debido a su larga trayectoria, en la cual, originalmente se identificó a grupos de izquierda, anarquístas o socialistas libertarios (Guérin, 1964). Hasta bien entrado el siglo XX, tal concepto se utilizó para referirse a militantes obreros que buscaban la transformación radical de la sociedad, teniendo su horizonte la superación del capitalismo. Paradójicamente, aunque en el debate militante el término libertario se utiliza para referirse al programa político y revolucionario ácrata, donde los trabajos de Murray Bookchin (1991) resultan importantes, el uso del tal concepto en el debate público y en los medios de comunicación ha referido cada vez más a grupos que buscan, en su retórica, “superar” el orden social actual, pero en un sentido inverso: consolidando el capitalismo en todos los ámbitos de la vida, y bajo un esquema aún más agresivo en el cual las políticas de legitimación capitalista de posguerra y los avances sociales de las clases trabajadoras sean negados. A pesar de que desde la izquierda se han propuesto otras alusiones, críticas, para su identificación, como “terraplanismo económico” (Dvoskin, 2019)
Sin embargo, pese a su cada vez más extendido uso, existen polémicas internas respecto a qué es “libertario” o “libertarianismo”. El libertarianismo, si bien es heredero de algunos principios liberales del siglo XVIII, encontró un terreno de crecimiento fértil en la política estadounidense durante la segunda mitad del siglo XX, nutriéndose de distintas escuelas de pensamiento. Una gran diversidad de autores conforma su programa: Desde los autores centrales de la Escuela Austriaca de Economía, como Ludwing von Mises, Friedich Hayek o Murray Rothbard; figuras como Ayn Rand o Robert Nozick; autores contemporáneos, como Hans Herman Hoppe o Jesús Huerta de Soto, o autores “clásicos”, como Henry Hazlitt o Lysander Spooner. En realidad, la lista de autores que se integran o han nutrido dicha tradición es amplia. Además, han abordado una diversidad significativa de temáticas de orden económico, político, cultural e histórico, con distintos niveles de profundidad.
Zwolinski (2008) apunta que no existe una teoría única que pueda ser identificada como la teoría libertariana, aunque existe un conjunto de autores y principios que pueden ser identificados como elementos centrales en dicha tradición. En su análisis, sintetiza que los libertarianos consideran como elementos primarios a los individuos y no a agregaciones sociales de cualquier tipo; entienden la libertad en tanto no interferencia; defienden los derechos de propiedad y la idea de que los gobiernos, por lo general, saquean la riqueza mediante la coerción, a menudo con fines redistributivos (Zwolinski, 2008) lo cual resulta dañino para la sociedad. En general, tal como es posible encontrar a lo largo de su trayectoria intelectual, el programa del libertarianismo considera a la privatización y la “disminución del tamaño del Estado”, como elementos fundamentales del cambio social.
El libertarianismo, sin embargo, no es un cuerpo monolítico de principios y propuestas. En su interior es posible encontrar algunas diferencias, entre las cuales destaca aquella que distancia a los denominados anarcocapitalistas, de los que se presentan como “liberales clásicos”. En apretada síntesis, los primeros plantean que cualquier Estado representa un problema mayúsculo el cual no es moralmente aceptable, mientras que los segundos consideran aceptable un margen mínimo de intervención estatal, principalmente en términos de seguridad y defensa del estado de Derecho.
Los “liberales clásicos” pugnan por la defensa de Estado de derecho y la ampliación de las libertades humanas, particularmente las económicas. Con el paso del tiempo, han construido enclaves de reproduccion ideológica, entre los cuales destaca Atlas Network. Por su parte, el anarcocapitalismo es herencia intelectual, en primer lugar, de la obra de Murray Rothbard, intelectual estadounidense asociado al libertarianismo, quien se unió a la Mont Pélerin Society en la década de 1950 y que desarrolló a lo largo de su carrera, en sus obras y práctica política, una versión más radical del libertarianismo (Slobodian, 2023). En el año 1973 publicó el libro For a New Liberty, obra en la cual “el ideario del liberalismo clásico era aplicado hasta sus últimas consecuencias” (Huerta de Soto, 2013) dando pie a lo que se denominaría como anarcocapitalismo.
En dicho libro, Rothbard (2013, p. 64) considera al Estado como “el agresor supremo, el eterno, el mejor organizado, contra las personas y las propiedades del público”. Esto no cambiaba en función del régimen político, ya que esta condición de agresor se reproducía en todas partes, con todos los Estados, “sean democráticos, dictatoriales o monárquicos y cualquiera que sea su color”. Para Rothbard, el libertariano ve al Estado en tanto una organización criminal.
Para los anarcocapitalistas, el liberalismo clásico ha fallado en “su intento por limitar el poder del Estado […] ya que su ideal es teóricamente imposible”, debido a que considera como aceptable la existencia de un Estado, “entendido como la agencia monopolista de la coacción institucional” (Huerta de Soto, 2022). Además, más allá de su “imposibilidad teórica”,una vez que existe representa un problema porque es “imposible” limitar su poder y con ello, el carácter “letal” que engendra.
El anarcocapitalismo es entendido como la “representación pura del orden espontáneo del mercado, donde los servicios son provistos por un orden voluntario de cooperación social” [así] “se eliminan los incentivos corruptos creados por el Estado” (Huerta de Soto, 2022). Para el mismo autor, el anarcocapitalismo es la continuidad natural de las revoluciones liberales de los siglos XVIII y XIX. De esta forma, no resulta extraño que Javier Milei, refiriéndose a sí mismo como anarcocapitalista, afirme orgulloso “soy el que destruye el Estado desde adentro” (Ámbito, 06/06/2024).
En América Latina, la presencia del radicalismo de mercado ha crecido paulatinamente por distintas razones, como la generalización de la discusión en torno a la Escuela Austriaca de Economía, cuyos principales referentes visitaron la región en distintas ocasiones a lo largo del siglo XX, como Ludwing von Mises en México y Argentina durante las décadas de 1940 y 1950 o Friedrich Hayek en Chile, en distintos momentos de la dictadura pinochetista (Romero, 2011; Caldwell & Montes, 2015). Su presencia creciente también se debe a la construcción de instituciones de carácter educativo por parte de actores cercanos o integrantes de redes neoliberales como Mont Pelerin Society. Entre este grupo destaca Alberto Venegas Lynch en Argentina (Haidar, 2017). Además, en este proceso han resultado relevantes instituciones propiamente dedicadas a la educación formal, constituidas como espacios de formación profesional y de difusión de pensamiento liberal-libertariano, como el InstitutoTécnológico Autónomo de México (Romero, 2011), la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) en Argentina, la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala o la Universidad de la Libertad, también en Mexico (Romero, 2011; Fischer & Waxenecker, 2020; Raisbeck, 2023; Atlas Network, 2023). Por último, la difusión de esta tendencia ideológica ha encontrado en los think tanks asociados a Atlas Network espacios de reproducción ideológica fundamental.
No obstante, la tendencia específicamente anarcocapitalista, es decir, las formulaciones más radicales producidas por Rothbard, han sido mucho menos conocidas en la región, aunque es posible encontrar tal influencia intelectual tanto en la creación de Institutos dedicados al debate de sus ideas, como el Instituto Rothbard en Brasil, así como en la creación de redes de operación política, como los cuadros formados por Jesús Huerta de Soto (Vélez, 2024).
El anarcocapitalismo se hace paulatinamente más visible, particularmente a medida que cada vez más jóvenes conocen los principios rothbartianos de la vida política y económica, y con ello, el populismo libertariano crece en tanto las ideas de la “libertad económica” confluyen cada vez más con una perspectiva reaccionaria de la sociedad y la cultura. Una muestra clara de ello ha sido el Viva la Derecha Fest, un Lollapalooza del conservadurismo celebrado en Argentina hace algunos días (Curia, 2024).
El paleolibertarismo
En el debate actual en la región latinoamericana, el término paleolibertario ha tomado cada vez más fuerza, como un adjetivo que, a la par de anarcocapitalista o neoliberal, se atribuye al propio Javier Milei. La gran diferencia radica en que, a diferencia de las otras dos nociones, e independiente del gran debate que cada una conlleva, paleolibertarismo no alude solo a una serie de principios de comprensión sobre el mundo y su funcionamiento, sino también a una estrategia política. El paleolibertarismo, surgido en Estados Unidos en la década de 1990, de la mano de Murray Rothbard y Llewellyn Rockwell, es una expresión del activismo libertariano que se desarrolló como parte de una estrategia de alianza paleolibertaria-paleoconservadora que buscaba reivindicar el libertarismo y “acercarlo al ciudadano común”. El paleolibertarianismo comenzó con el fin de la Guerra Fría, momento que permitió un intercambio intelectual interesante entre conservadores antiestatistas y libertarianos (Rockwell, 13/ 06/2021). Se proponía como una estrategia política que podría ser más potente, dentro del ámbito de las políticas promercado, que aquella llevada a cabo por sectores libertarianos que dependían de las élites y buscaban obtener influencia política mediante el trabajo intelectual en partidos y think tanks. Entendían, entonces, que el éxito político estaría ligado solo si se caminaba hacia las masas (Bebnowski & Slobodian, 2024) entre las cuales ocupaban un lugar especial los sectores desclasados de los trabajadores estadounidenses.
A inicios de la década de 1990, Rothbard formuló junto a Rockwell lo que sería el sentido profundo del paleoliberarismo: “Los dos somos libertarios a ultranza, pero también somos «paleos» desde hace mucho tiempo: hombres devotos de los valores y la cultura burgueses y firmes opositores de la «contracultura» nihilista” (Rothbard citado en Chmielowksi, 2016). Esto les permitiría, entre otras cosas, desarrollar una alianza política con sectores conservadores afiliados al Partido Republicano, con quienes se podría construir un proyecto que apelara tanto a una postura libertarianista respecto al Estado y la economía, como a un posicionamiento de reivindicación conservadora ante las tendencias hippies presentes en los integrantes del Partido Libertario.
En su artículo “Right-Wing Populism: “A strategy for the Paleo Movement”, Rothbard (1992) plantea que pese a que el movimiento libertarianista había generado una lectura clara sobre la economía y el Estado, no había logrado constituirse como estratega del cambio social debido al dominio del “Modelo Hayek”, es decir, a la dedicación prioritaria en torno a la difusión de “ideas correctas” en circulos intelectuales, sin considerar que dichos intelectuales constituían también parte del problema. Así, Rothbard propuso la necesidad de difundir dichas ideas al mismo tiempo de exponer a las élites corruptas que se beneficiaban del sistema. La forma de hacerlo fue apelar directamente a las masas, con el fin de cortocircuitar los medios de comunicación y las élites intelectuales, a menudo situadas en las universidades.
En aquel momento, la membresía del Partido Libertario se había acercado a la contracultura, y se había alejado del cristianismo. Además, existía una falta de distinción entre la autoridad en el Estado y la sociedad, y se ignoraba el papel de la familia tradicional y la cultura occidental (Rockwell, 2016) lo cual resultaba en la adopción, en términos generales, de “basura libertina”, según Rockwell y Rothbard. La solución propuesta por ambos, para recuperar el sentido original del libertarianismo, era la opción paleolibertaria, que contenía una serie de principios contrarios a las tendencias liberales “anti-autoridad”, vinculadas con la herencia del movimiento hippie. Los paleolibertarios defendían una mezcla de principios libertarianistas con un conservadurismo social que buscaba mantener las cadenas de mando en la sociedad, así como evitar la propagación de elementos colectivistas.
Tabla 1: Principios del paleolibertarismo
| Principios de paleolibertarismo | |
| 1 | · El Leviatán del Estado como la fuente institucional de mal a lo largo de la historia. |
| 2 | · El mercado libre no intervenido como un imperativo moral y práctico. |
| 3 | · La propiedad privada como una necesidad económica y moral para una sociedad libre. |
| 4 | · El Estado militar como una amenaza prominente para la libertad y el bienestar social. |
| 5 | · El Estado de bienestar como un robo organizado que victimiza a los productores e incluso eventualmente a sus “clientes”. |
| 6 | · Las libertades civiles basadas en lo derechos de propiedad como esenciales para una sociedad justa. |
| 7 | · La ética igualitaria como reprensible moralmente y destructiva de la propiedad privada y la autoridad social. |
| 8 | · La autoridad social (encarnada en familia, iglesia, comunidad y otras instituciones intermediadoras) como algo que ayuda a proteger al individuo frente al Estado y como necesaria para una sociedad libre y virtuosa. |
| 9 | · La cultura occidental como eminentemente digna de conservación y defensa. |
| 10 | · Los patrones objetivos de moralidad, especialmente los que se encuentran en la tradición judeocristiana, como esenciales para el orden social libre y civilizado. |
Fuente: Rockwell (2016).
Para el movimiento paleo, la libertad no era suficiente a largo plazo (Rothbard, 2016). Había que enfrentar a los “libertarianos modales” o por moda, quienes actuaban como “adolescentes rebeldes contra todos a su alrededor”. Para los paleos, la libertad no significaba la negación automática de toda autoridad, lo cual era considerado una posición inmadura, que permitía que el movimiento libertariano se acercara a posiciones en las cuales podrían surgir expresiones de progresismo. Esto generaría implicaciones terribles respecto a la causa general de la libertad, porque el progresismo a menudo está vinculado con la mayor presencia del Estado en la vida social, por ejemplo, mediante políticas de atención específicas que requieren ser financiadas con carga fiscal.
Lo anterior condujo a un proyecto donde libertarianistas y conservadores construyeron un populismo de derechas en tanto estrategia de poder. El paleolibertarismo fue una corriente, y una estrategia del campo de la derecha estadounidense de fin de siglo (Nota editorial en Rockwell, 2021). No obstante, su eco aún persiste en nuestro tiempo. Entre quienes han reflexionado y difundido la discusión al respecto se encuentra el teórico de origen alemán Hans Hermann-Hoppe, quien ha mantenido una posición hostil a ciertas versiones del libertarianismo cercanas a posiciones que reivindican la libertad individual, como Students for Liberty y algunas voces asociadas a Atlas.
La nueva estrategia del capital: ¿ir por las masas?
El movimiento libertariano se había distinguido históricamente por huir de las masas. Sus principales intelectuales, como Mises y Hayek, habían mostrado cuando menos un rechazo importante, derivado de la histórica sospecha liberal a la tiranía de la mayoría, a la tentación colectivista o incluso a la mediocridad del hombre medio. El trabajo político de la primera y segunda generación de teóricos austriacos habia sido esencialmente en el plano de las élites intelectuales y las reuniones con líderes políticos de alto nivel, ya fueran gobernantes democráticos o dictadores. El cambio tenía que ser impulsado en un esquema top-down, mediante la proliferación de los principios ideológicos liberales en los grupos intelectuales y políticos, la cual llegaría eventualmente a la mayoría de la sociedad. No obstante, la posición de Rothbard explicada previamente dio nuevos bríos al proyecto político libertarianista. El momento de la política de masas había llegado.
En la 12 Reunión Anual de la Property and Freedom Society en Bodrum, Turquía, en septiembre de 2017, Hermann-Hope, intelectual cercano a Rotbard, replanteó los elementos estratégicos del paleolibertarismo: El libertarianismo, por sí mismo, no tiene respuestas a preguntas fundamentales de orden estratégico como: “¿cómo mantener un orden libertario una vez alcanzado? y ¿cómo alcanzar un orden libertario desde un punto de partida no libertario?” (Hoppe, 2017). La tradición libertaria considera que un orden libertariano no puede existir sin el principio de no agresión, algo que, según Hoppe, requiere cultura, lenguage, religión, costumbre y convenciones comunes. Sin embargo, en sociedades complejas como las nuestras, en las cuales coexisten distintas culturas, religiones, formas de habitar el mundo, y una cada vez mayor lógica de diferenciación social, dicho principio no puede funcionar. Desde este punto de vista, en las sociedades contemporáneas existen enemigos de la libertad (élites en el aparato de Estado, intelectuales, educadores, periodistas, etc.) los cuales agreden y dominan, mediante la seguridad social han hecho a los trabajadores dependientes del Estado y han afectado a la familia conformada por padre, madre e hijos cuyo hombre es blanco, heterosexual y cristiano (Hoppe, 2017).
En este contexto, el movimiento libertariano requiere mirar hacia fuera para nutrir sus capacidades estratégicas. Y en este giro, encuentran en la derecha, una plataforma anti-igualitarista y generalmente defensora de la gran propiedad privada, un aliado estratégico. La afinidad en puntos estratégicos entre fuerzas de derechas y posiciones libertaristas que presumen no situarse ni en la derecha ni en la izquierda, permite la constitución de una alianza con la Alt-Right, quien entiende que la vida es “odio, lucha y pelea”. Así, pese a que actores de la Alt-Right han generado propuestas que no son compatibles con el libertarianismo, particularmente en materia de comercio internacional y tarifas comerciales, como se ha discutido ampliamente respecto a las propuestas político-electorales de Donald Trump, Hoppe propone una alianza populista entre libertarianos y Alt-Right, la cual ya es un fenómeno en curso. Para el autor alemán, los libertarianos tienen las ideas correctas sobre el problema del Estado y la economía, y la Alt-Right, la consistencia política, la valentía de aparecer en debate público con posiciones políticas sólidas y el entendimiento de la naturaleza del conflicto en la política real, más allá del mundo de los conceptos y la pureza teórica, que ha atado de manos a algunas corrientes libertarias. Esta alianza se ha consolidado en la última década, y sus expresiones pueden encontrarse en la plataforma trumpista en Estados Unidos, durante el gobierno de Jahir Bolsonaro en Brasil, en la campaña y posterior ejercicio del poder gubernamental por parte de Javier Milei, así como, con una escala mucho menor en términos de impacto político, en algunas plataformas políticas anti-progresistas y procapitalistas en otros países de América Latina. Hoppe entonces propone algunas lineas de trabajo para dicha alianza en el siglo XXI:
| Propuestas de Hoppe para una alianza libertarianista / Alt-Right | |
| 1 | · Detener migración de masas. |
| 2 | · Dejar de atacar, bombardear, otros países, así como retirarse de organizaciones internacionales tales como ONU, OTAN y Unión Europea. |
| 3 | · Abolir acciones afirmativas y leyes de “no discriminación” (lo cual también implica cerrar departamentos universitarios de “Black-Latino-Women-Gender-Queer Studies”). |
| 4 | · Aplastar a la “mafia antifascista”. |
| 5 | · Aplastar a los criminales. |
| 6 | · Deshacerse de los “parásitos” del Estado de bienestar. |
| 7 | · Sacar al Estado de la educación. |
| 8 | · No confiar en políticos o partidos políticos. |
Fuente: Hoppe (2017).
Recuperar tales propuestas no es un ejercicio baladí, ya que, ante la extrañeza con la cual algunos sectores progresistas han recibido las políticas de “motosierra” en Argentina o de represión en tiempos de Bolsonaro, en Brasil, así como las declaraciones políticas en foros internacionales de sectores de derecha, es necesario mostrar que tales programas tienen una historia y una lógica interna, y que actualmente están conformados por coaliciones que aunque no son monolíticas, han logrado alcanzar estabilidad. Y todo ello debe ser combatido también de forma sistemática.La estrategia del populismo libertariano consiste en un movimiento doble: a) conformar cuadros de intelectuales públicos, quienes puedan formar opinión en torno a principios libertarianos y b) intervenir “directamente” en las masas. En esto han resultado fundamentales tanto los think tanks, principalmente asociados a Atlas Network y otras organizaciones de corte libertarianista o anarcocapitalista. Su segunda dimensión, remite a la existencia de líderes de opinión y liderazgos carismáticos, como el propio Trump o Milei. Para el PL, la “batalla cultural” es un elemento fundamental. Paradójicamente, un ámbito de operación es la cruzada total contra los “intelectuales” a los cuales consideran como un enclave del pensamiento socialista. Esto tiene origen en los mismos trabajos, en su momento, de Mises, Hayek y Rothbard. Este último consideraba que históricamente el Estado ha mantenido una alianza con la clase intelectual, la cual opera en tanto un auxiliar que permite el control. El autor incluso afirma que, “las masas no crean sus propias ideas […] no piensan de forma independiente: aceptan pasivamente las ideas adoptadas y promulgadas por un grupo de intelectuales (Rothbard, 2013, p.73).
POPULISMO LIBERTARIANO EN AMÉRICA LATINA
El populismo libertariano no consiste en un movimiento o partido, sino es una alianza estratégica entre libertarianos y sectores de la Alt-right. Por ello resulta difícil poder hablar de la existencia de una estructura operativa o red de colaboración creada a priori, específicamente para dicha causa. La estructura se consolida a medida que la lucha política adquiere distintas formas, mediante la consolidación de los clivajes clásicos desarrollados por los liderazgos del populismo libertariano: libertad vs dictadura; libertad vs socialismo, etc. Aunque es posible hablar de que el populismo libertariano en tanto estrategia ha comenzado a desarrollarse en distintos puntos de la región, cada país mantiene una especificidad propia, y una forma específica de organización política.
En el despliegue estratégico del PL en contra de las izquierdas latinoamericanas, las organizaciones conservadoras estadounidenses han funcionado como un espacio de encuentro, intercambio de ideas y proyección de campañas conjuntas. Si bien entre libertarianos y conservadores existen diferencias teóricas profundas, la complejidad de la política real exede los límites planteados por los principios y por los marcos teóricos. La religión, el poder el dinero, el deseo, etc., todos ellos elementos propios de la condición humana en sociedad, condicionan la práctica política de los actores y tienden a generar necesidades operativas inmediatas. En este caso, la alianza entre fuerzas conservadoras y liberales/libertarias es una realidad. El propio CEO de Atlas lo explica cuando afirma que sectores libertarianos lograron un “consenso intelectual” en el gobierno de Bolsonaro, pese a que este mostraba posturas “antiliberales” (Brad Lips, 2020). De igual forma, think tanks y centros rothbard apoyan a Milei y Trump y think tanks asociados a Atlas Network se vinculan con dichas plataformas. Por ello, pese a la polémica teórica de fondo, y a la contingencia que se expresa en la política electoral, consideramos que el populismo libertariano realmente existente se encuentra aquí.
El espacio de encuentro, que ha operado en tanto una estructura orgánica de soporte, aunque no creado por tal tendencia, sino mucho antes, ha sido la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) un encuentro en el cual coinciden también con posiciones ligadas a la extrema derecha y al neofascismo europeo y que se encuentra actualmente en la órbita del trumpismo estadounidense, bajo la influencia abierta del partido republicano.
La CPAC fue creada en el año 1974 como un espacio de encuentro de las fuerzas conservadoras, por parte de la American Conservative Union. Ahí, los conservadores estadounidenses buscaban consolidar redes de colaboración entre actores con distintos roles y espacios de influencia en la sociedad: en la política institucional, la participación social, la difusión de información, etc., con el fin de avanzar en la lucha política contra el liberalismo y las tendencias izquierdistas en la política nacional. No obstante, dichos grupos conservadores resultaron claves en la consolidación del neoliberalismo en ese país, al constituir a la CPAC como un espacio de proyección política de Ronald Reagan (CPAC, 2019). Con el paso de los años, la influencia, presencia y dimensiones de la Conferencia ha crecido indudablemente, lo cual resulta particularmente significativo para América Latina. En una revisión de su edición 2022 realizada en Ciudad de México, pueden encontrarse entre sus asistentes al exembajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau; el excandidato presidencial chileno José Antonio Kast; Eduardo Bolsonaro, hermano del expresidente de Brasil; Santiago Abascal, líder del partido español Vox; Steve Bannon, un conocido estratega de la ultraderecha estadounidense y el propio Javier Milei, entre otros (Díez et al., 2024). En los encuentros de CPAC también ha sido constante la presencia de Eduardo Verástegui, un liderazgo conservador mexicano que, pese a intentar construir una plataforma política bottom-up a partir de la identificación católica, no ha logrado tener éxito. Los actores mencionados comparten distintas características: a) aunque en diferente intensidad, apuestan por la profundización de políticas neoliberales en la gestión estatal; b) mantienen una campaña política frontal contra las izquierdas en sus países y regiones; c) tienen conexiones orgánicas y/o ideológicas con el movimiento libertarianista global, particularmente mediante think tanks asociados a Atlas Network y d) han impulsado una estrategia política “de masas” que busca interpelar a sectores populares y de clase trabajadora desclasados mediante una proyección política populista.
En dichas conferencias, resulta particularmente importante no únicamente los actores que toman la palabra, sino también aquellos que acuden a escucharlos. No son únicamente compañeros de partido, sino también persiste una asistencia de estudiantes, particularmente universitarios, quienes posteriormente articulan campañas que, bajo el slogan de defender la libertad, terminan por apuntalar propuestas de corte paleolibertario.
Populismo libertariano en la práctica
Hasta el momento, el caso en el cual dicha tendencia ha resultado más evidente y exitosa es el argentino, donde la plataforma de Milei había llamado la atención desde poco antes de las elecciones, a partir tanto del programa electoral de su plataforma La Libertad Avanza, como de su confesado paleolibertarismo (Stefanoni, 2023) y la admiración abierta por economistas liberales. Milei desarrolló una potente campaña por medio de los medios de comunicación, en donde aparecía insultando con vehemencia a la economía keynesiana y al marxismo, así como en general a las izquierdas.
Las condiciones sociales, económicas y políticas de argentina constituyeron un caldo de cultivo para que una generación de personas jóvenes llegara a sentirse atraida por el discurso libertariano. Semán y Welschinger (2023, p. 440) plantean que “la posibilidad de una derecha popular que nace de la crítica al carácter elitista de las derechas previas tiene en Milei un representante especialmente eficaz”, con capacidad de comunicar ideas liberales muy complejas y de movilizar a militantes de aspiración y condición popular que buscan unir las experiencias.
Milei siguió la pauta del paleolibertarismo al buscar apelar directamente a las masas, superando el filtro que los medios de comunicación convencionales, cuyos presentadores por lo general tenían ideas contrarias al libertarismo, buscaban imponer sobre él. Para ello, utilizó las redes sociales, una característica de las fuerzas de ultraderecha, libertarias y neofascistas en distintas partes del mundo actualmente. Esto permitía “saltar” las líneas establecidas por los medios de comunicación convencionales entre él y el público-elector, generando así una campaña que resultó exitosa. No obstante, esto no significa que Milei no utilizara los medios de comunicación clásicos. En gran medida, sus intervenciones en programas y discusiones sobre temas de interés público permitieron que sus propuestas se posicionaran paulatinamente en el público, a partir de una dinámica de discutir las ideas y posteriormente insultar a su interlocutor. Una forma convencional de operar del paleolibertarismo.
Si bien Milei utilizó los medios de comunicación para hacer llegar su mensaje, impulsó también otras formas de vincularse con el “público” argentino, como obras de teatro o “cosplays” en foros de jóvenes seguidores del ánime, con su personaje “capitán libertad”. Para Milei, en Argentina podían encontrarse esos “enemigos de la libertad” de los que hablaba Hoppe (2017). Y hacia ellos dirigía sus intervenciones, criticando a los burócratas del Estado, a los intelectuales socialistas, a los educadores que ideologizan a las personas, a los periodistas que mienten etc. Milei buscó sintetizar el modelo de convencimiento teórico-ideológico con el de propaganda de masas. En sus intervenciones solía apelar a la teoría económica austriaca para explicar las bases de su proyecto político, en un nivel inédito no solo en Argentina, sino en el conjunto de América Latina. Esto llamó la atención de Patricia Bullrich, quien, según el propio Milei, fue la única voz pública que se percataba de lo que el candidato libertariano impulsaba, al afirmar: "Miren, habría que prestarle un poco más de atención, porque alguien que se ponga a hablar frente a 20.000 personas de Hayek no es algo normal" (Milei, 2024).
Milei fue exitoso en la polarización del discurso político, con el cual logró mostrar una plataforma que se presentaba como distinta incluso al resto de las formaciones de derecha argentinas, algunas de las cuales terminaron optando por él a partir del liderazgo de Mauricio Macri. Para ello, popularizó la noción de “casta” para referirse a los enemigos de la libertad, una estrategia con la cual el kirchnerismo tardó en digerir.
Milei consolidó ambas trayectorias en el movimiento libertariano, el “modelo hayek” que, apuesta por el cambio intelectual paulatino, y la apuesta paleolibertaria que busca dirigirse a las masas. No obstante, esto resulta complicado. Aunque en otros liderazgos podemos encontrar esta estrategia por momentos, los casos de Bolsonaro o Bukele, aún compartiendo algunos principios y espacios de encuentro, resultan sumamente distintos. En Argentina la apuesta es por consolidar una derecha que logre impulsar un ideario de “capitalismo popular”. No obstante, los resultados económicos y algunas medidas han resultado considerablemente impopulares.
Otra experiencia regional que ha sido objeto de estudio es el caso brasileño. Algunos estudios proponen que una nueva derecha se forjó entre los años 2006 y 2010, impulsando la creación del Partido Social Liberal (PSL) y con ello la plataforma electoral de Jair Bolsonaro para la presidencia de la república en 2018 (Rocha, 2018). El bolsonarismo se consolidó de la mano de un liderazgo populista reaccionario, en el cual han colaborado tanto organizaciones libertarias y redes de activismo estudiantil neoliberal como Students for Liberty, como el propio Instituto Rothbard Brasil. Dicha colaboración no fue únicamente programática, ya que, según Araldi (2021) algunos intelectuales egresados de los espacios de formación de Atlas o vinculados a think tanks pertenecientes a la Red, llegaron a asumir cargos en la Cámara de Diputados y en Asambleas Legislativas, así como cargos técnicos durante el gobierno de Jair Bolsonaro. Esto es confirmado por el CEO de Atlas (Lips, 2020) quien reconoce la colaboración de las organizaciones defensoras de la libertad incluso en un gobierno con “posturas iliberales”. El gobierno bolsonarista se nutrió con la participación de instituciones y liderazgos neoliberales vinculados a Atlas Network (Feix & Lopez, 2022).
El caso de Brasil resulta importante debido a la presencia no solo de organizaciones libertarias, sino también de publicaciones académicas vinculadas a Atlas Network y dedicadas a la discusión de tópicos vinculados a la tradición de la escuela austriaca, como la revista MISES: Interdisciplinary Journal of Philosophy Law and Economics, vigente desde el año 2013.
En otros lugares se han buscado construir plataformas similares, en las cuales el maridaje entre libertarianos y derecha alternativa, extrema derecha o derecha neofascista se han visto fortalecidos, este es el caso de la oposición de derecha en Venezuela que gira en torno a María Corina Machado, vinculada también a Atlas Network y quien ha recibido apoyo por parte de esa organización en su conflicto con el gobierno de Nicolás Maduro. En otros países, los liderazgos han buscado operar en un sentido similar. Ese es el caso de Kast en Chile, aunque con menor capacidad de sostener permanentemente dicha formación.
Tensiones internas del movimiento libertariano
Al interior del campo libertariano y anarcocapitalista, así como en la amplia familia de tendencias individualistas y liberales, han surgido polémicas en torno a la inconsistencia, contradicción e inviabilidad de una articulación entre liberalismo-libertarianismo y las derechas alternativas. Algunas voces libertarias han apuntado que los liderazgos articulados en la CPAC son expresiones de derechas nacionalistas que no respetan aspectos clave de la libertad individual e incluso promueven políticas que atentan contra el libre funcionamiento del mercado (Pina, 2024). El propio Milei ha sido el objetivo de dichas críticas por parte de voces libertarianas argentinas (Marty, 2024) para quienes su estrategia y estilo populista pueden resultar benéficas a las fuerzas de izquierda, ya que “el populismo es un péndulo que oscila y se entrelaza”. La misma Marty (2024) plantea que, en Brasil, Bolsonaro afirmaba “tener economistas austriacos” y “terminó con corrupción y ausencia de políticas liberales”. Pero las expresiones de escepticismo o rechazo han llegado también desde el mismo campo del anarcocapitalistmo. Recientemente, Hoppe, gurú intelectual de Milei, realizó un balance sobre el gobierno argentino, en distintas dimensiones. En política interna, consideraba que recordaba las medidas de Reagan o Thatcher, pero no un programa anarcocapitalista. En política monetaria, no identificaba un cambio significativo. No obstante, respecto a política internacional su lectura fue sumamente negativa, al considerar que la visión del mundo del presidente argentino era casi igual que la de “un graduado de secundaria estadounidense”, entre otras cosas por “amar” y alinearse con el gobierno estadounidense, que es “el más imperialista que existe” y el “gobierno más peligroso del mundo” según el discípulo de Rothbard (Property and Freedom Society, 2024).
No obstante, como mencionamos previamente, la complejidad de la política real tiende a desbordar los marcos interpretativos impuestos por la teoría. Y respecto al PL, la alianza entre fuerzas conservadoras y liberales/libertarias es una realidad que se ha enmarcado en un contexto concreto, con limitaciones estructurales y condicionamientos históricos. No obstante, sus limitaciones y tensiones internas, think tanks y centros libertarianos y anarcocapitalistas han brindado cobertura a Milei, Bolsonaro, Trump, Kast e incluso Bukele.
No obstante, la polémica por la relación entre libertarianismo-anarco capitalismo y derecha alternativa, existen también abiertas muestras de apoyo al PL en enclaves de la red del radicalismo de mercado. En un artículo publicado por el Instituto Rothbard Brasil y reproducido por la plataforma México Libertario, el expresidente del Mises Institute plantea que el populismo no es “inherente malo” ya que constituye “una táctica política, social y económica, no una ideología en sí misma” (Deist, 2024). Por ello, plantea que “los libertarios deberían apoyar los sentimientos o movimientos populistas cuando estén a favor de la libertad o en contra del Estado, y oponerse a ellos cuando no lo estén”.
A MODO DE CONCLUSIÓN: HACIA UN BALANCE DEL POPULISMO LIBERTARIANO EN AMÉRICA LATINA
Con resultados diversos y sin ser fácilmente identificable, el avance del PL representa una etapa distinta en la articulación de las derechas y extremas derechas en América Latina. Debido a que constituye una apuesta programática que no solo está fundada en el rechazo a las izquierdas (que denominan “marxismo cultural”) y en la defensa de un orden social determinado (neoconservador a la vez que neoliberal), sino que contiene una serie de principios teóricos claros, a partir de la generalización de la Escuela Austriaca de Economía en tanto punta de lanza teórica. No obstante, existe una distancia evidente entre la teoría y la práctica, que ha sido ilustrada incluso por voces libertarianas y anarcocapitalistas reconocidas en el ámbito de los sectores promercado (Marty, 2024; Hoppe, 2024).
Estos seguidores de Hayek y Friedman en América Latina optan por desconocer la historia económica y social de la misma región, donde el mercado sin límites ha generado profundas desigualdades. Al mismo tiempo, optan por negar la existencia del derecho a la educación o a la salud, abogan por privatizar la seguridad social y buscan construir un sentido común favorable a la reproducción del capital, y con ello a la explotación del trabajo y el expolio de la naturaleza.
Los resultados de los gobiernos que han apuntado hacia la destrucción de las fuerzas productivas en la región, el golpeteo constante a la democracia y la deliberación pública de temas importantes, así como a la paulatina precarización de las condiciones de vida y trabajo de la mayoría de la población, coronado lo anterior por una mayor concentración de la riqueza (Paz y Miño, 2023).
Sin embargo y pese a los efectos de su intervención en la vida política, el fenómeno libertariano se está expandiendo por la región Latinoamérica a un ritmo considerable. Surgen organizaciones, movimientos y plataformas que, aunque sin dimensiones considerables aún, tratan de seguir los pasos de Milei, Bolsonaro o Trump. Estos grupos están “armados” ideológicamente y por ende resultan un peligro (Fernández-Martino, 2024) para la democracia, la justicia social y el bien común.
Es necesario seguir atentos a su evolución y analizar su narrativa, la disputa ideológica que protagonizan en su constante batalla cultural y cómo consiguen penetrar en los sectores de clase media, pero también en las capas más populares de la población y conseguir su apoyo para emprender políticas radicales en contra de estos mismos sectores. Es decir, cómo consiguen destruir la democracia y la justicia social en nombre de la libertad.
Notas
ATLAS NETWORK. (2023). Atlas Network Announces Partnership with Mexico-Based Centro Ricardo B. Salinas Pliego and Newly Created Universidad de la Libertad, Atlas Network, https://acortar.link/aYC1Oi
BEBNOWSKI, D. y SLOBODIAN, Q. (28 september 2024). Der Vordenker des neuen Rechts-populismus, Zeit Online, https://acortar.link/nEZHCz.
BOOCKIN, M. (1992, April 19). Libertarian municipalism: An Overview, The anarchist library https://acortar.link/VUkxFA.
CALDWELL, B. y MONES, L. (2015). Friedrich Hayek and his visits to Chile. The Review of Austrian Economics, 28 (3). 261-309.
CPAC. (2019). Reagan at CPAC. The words that continue to inspire a revolution. Regnery Publishing.
CURIA, D. (2024, octubre 6). Así fue Viva la Derecha Fest, la usina de divulgación de la ultraderecha, Página 12, https://acortar.link/KLy9RQ
DEIST, J. (2024). ¿Es el populismo inherentemente malo?, México Libertario, https://mexicolibertario.org/es-el-populismo-inherentemente-malo-por-jeff-deist/
DÍEZ, E., JARQUÍN, M. y PALOMO, E. (2024). Neo-fascist trends in education: neo-liberal hybridisation and a new authoritarian order, Journal for Critical Education Policy Studies, (22)2, 1-19.
DVOSKIN, N. (2019). El anarcoliberalismo como terraplanismo económico, CEC, (5)10, 159-168.
FEIX, C. y LOPEZ, J. (2022). Repensando a dependencia latino-americana: Atlas Network e institutos parceiros no governo Bolsonaro, Revista Brasileira de Ciência Política, 38, 1-40, 255192. DOI: 10.1590/0103-3352.2022.38.255192
FERNÁNDEZ-MARTINO, B. (2024, abril 15). ¿Quiénes quieren ser los próximos Milei en Latinoamérica? ¿Puede expandirse el fenómeno libertario? CNN. https://bit.ly/4f4VjyN.
FISCHER, K. y WAXENECKER, H. (2020). Redes de poder: consideraciones sobre la élite neoliberal de poder y conocimiento en Guatemala, Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 26, 89-115. DOI: doi.org/10.24241/rcai.2020.126.3.89
FOLGUERA, R. (2024, abril 14). Milei se reafirma en sus convicciones libertarias, Libre Mercado, https://acortar.link/bHNrq0.
GUERÍN, D. (1964). Marxismo y socialismo libertario, Editorial Proyección.
HAIDAR, V. (2017). Batallando por la reactivación del liberalismo en la Argentina: la revista Ideas sobre la libertad entre 1958 y 1976. Sociohistórica, 40, e033. https://doi.org/10.24215/18521606e033
HOPPE, H. (2017, octubre 14), Libertarianism and the Alt-Right: In search of a libertarian strategy for social change, Hans-Hermann Hope Website, https://acortar.link/n7yow6.
HUERTA DE SOTO, J. (2013). Prólogo en Rothbard, Murray, Hacia una nueva libertad, Unión Editorial.
HUERTA DE SOTO, J. (2022). Anarchocapitalism versus Classical Liberalism, 6th Annual Conference on Austrian Economics, Madrid, https://acortar.link/6k6wpj.
LIPS, B. (2020). The freedom movement. Its past, present and future, Atlas Network.
MARTY, A. (2024, marzo 6). Milei, el populista “liberal” que sube impuestos y gobierna como un adolescente, El Español, https://acortar.link/3n34d3.
MILEI, J. (2024, junio 22). Palabras del Presidente de la Nación, Javier Milei, luego de recibir el premio de la Sociedad Hayek, en Alemania, Casa Rosada Presidencia, https://acortar.link/G8ED4U .
MILEI, J. (2024, junio 24). Discurso completo del Presidente Javier Milei al recibir el Premio del Instituto Liberal de la República Checa en Praga, Casa Rosada Presidencia, https://acortar.link/uLKdjX.
PAZ Y MIÑO, J. J. (2023). Neoliberales y libertarios por América Latina. Rebelión. https://bit.ly/3YowDMb
PROPERTY AND FREEDOM SOCIETY (October 1 2024). Hans-Hermann Hoppe, “Javier Milei” (PFS 2024), Youtube, https://www.youtube.com/watch?v=PNMXW7rq7vA.
RAISBECK, D. (2023, November 30). Javier Milei and the Libertarian tradition, Cato Institute, https://acortar.link/TVgOpS.
RIVAS, F. (2023, noviembre 20). El ultraderechista Milei arrasa en las elecciones y Argentina da un salto a lo desconocido, El País, https://acortar.link/B5k4Ny.
ROCHA, C. (2018). “Menos Marx, mais Mises”: uma gênese da nova direita brasileira. Tese (Doutorado em Ciência Política) - Departamento de Ciência Política, Universidade de São Paulo.
ROCKWELL, L. (2016, marzo 12). En defensa del paleolibertarismo, Centro Mises, https://acortar.link/6m0Twm
ROCKWELL, L. (2021). Mitos y verdades del Rothbard paleolibertario, Centro Mises, https://acortar.link/qR11sy.
ROMERO, M. (2011). Las raíces de la ortodoxia en México, Economía UNAM, (8), 24.
ROTHBARD, M. (1992). “Right-Wing Populism: A Strategy for the Paleo Movement,” Rothbard-Rockwell Report, pp. 5–14
ROTHBARD, M. (2016). ¿Por qué paleo?, Centro Mises, https://acortar.link/XiUsRY.
SEMÁN, P. (2023). Está entre nosotros. ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?, Siglo XXI.
SLOBODIAN, Q. (2024). Los libertarianos sueñan con un mundo sin democracia. Jacobin. https://bit.ly/4f1CwV8.
STEFANONI, P. (2023, abril 12). El paleolibertario que agita la política argentina, Nueva Sociedad, https://nuso.org/articulo/el-paleolibertario-que-agita-la-politica-argentina/.
VÉLEZ, A. (2024, febrero 18). España SA y una universidad pública en Madrid como altavoz: el multimillonario gurú del “anarcocapitalismo” ultraliberal, elDiario.es, https://acortar.link/myVoEZ.
ZWOLINSKI, M. (2008). Libertarianism, The Internet Enciclopedia of Philosophy,